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No recomendado para menores de 12 años Versión española - Mientras duermes (Presentación y coloquio) - ver ahora
Transcripción completa

Para César no era suficiente dañar a Clara

necesitaba dejar la semilla de ese mal plantada

para siempre en su vida.

Terrible final que no deja espacio al consuelo.

Y tras el que volvemos a charlar con las mentes malignas

que han ideado esta pesadilla de la que nos cuesta despertar.

Buenas noches de nuevo, Jaume Balagueró,

director de la película. Buenas noches.

Alberto Marini, guionista. Buenas noches.

Y Marta, buenas noches. Buenas noches.

Nos alegramos de verte serena y feliz

y sonriente.

¿Crees que Clara tiene alguna posibilidad de volver a caminar,

de volver a sonreír, de continuar, de recuperarse?

Yo quiero creer que sí, lo que pasa es que...

fíjate cómo termina.

Termina con un hijo que le recordará toda la vida lo que sucedió.

Y es una mezcla terrorífica.

Un hijo es alguien a quien amas por encima de todo

pero a la vez es el fruto de este horror, de este infierno

que ha vivido

y que se lo va a recordar toda la vida

y que es la mezcla de él. Es un final desolador.

La verdad es que no sé responder muy bien a esa pregunta.

No sé si sería capaz de darle la vuelta porque es terrible

el final.

Fíjate, perdóname,

yo creo que la gran perversidad justamente de este final.

Es esa, es decir, no le va a quedar más remedio,

no solo seguir adelante,

que querer... -Que querer a su hijo.

...absolutamente a su hijo porque es su madre.

Es decir, el horror tiene que ver con la maternidad.

Ella es la madre y ella está condenada a amar

a ese niño. Como la propia madre

de este César.

Y esa es la verdadera perversión.

César, el conserje, sabe que a ella

aunque en la teoría

no debería amar a ese niño,

no le va a quedar más remedio que amarle profundamente

porque es su madre.

Como tú bien dices, él sabe

que a su madre no le queda otro remedio que quererle a él

porque es su hijo,

hay una escena maravillosa donde parece que disfruta contando

a su madre lo que hace y lleva a cabo.

Y él también disfruta con ese dolor de una madre

que es conocedora de que tiene un hijo terrible.

Se le va a acabar la sonrisa.

Solo es cuestión...

de un empujoncito más.

Es verdad que de alguna manera

cierra con esa perversión que es

el foco de la maternidad. Porque además

tú eliges unos primeros primeros planos

para mostrar el dolor de la madre.

Como le cae la lágrima por aquí cuando el hijo le habla al oído.

Es realmente muy elocuente.

No puede escapar, como tampoco puede escapar de esa enfermedad.

Ella está sujeta,

es una inválida dependiente de él,

pero también dependiente del amor que siente por él.

Porque una madre no va a poder escapar jamás.

Eso te gustaría.

Poder deshacerte de la mierda que has parido.

Aparte que nos deja ahí

qué pasó entre esa madre y ese hijo.

Hay una cosa que a mí me fascinó.

Un espectador que me dijo una vez,

me preguntó:

"¿Realmente esa señora es su madre

o no es su madre y es una señora que está en el hospital

y él se hace pasar por su hijo para atormentarla también?"

Y eso me abrió de pronto todo un mundo fascinante

de teorías

que no he profundizado, pero que me parecen muy interesantes.

-Eso es otra película superinteresante.

Igual sí, igual no es su madre, igual dice: "Soy el hijo de...".

No, pero este es el que disfruta tanto produciendo dolor

Puede ser que vaya al hospital y encuentre a una pobre mujer

para contarle toda su maldad.

No sé por qué la odia de esa manera, qué pudo pasar en esa familia.

Es cierto que hablando con los espectadores

después del visionado

han surgido muchas teorías que no estaban en el guión.

Mucha gente nos ha preguntado

¿qué le ha hecho para dejarla en la cama del hospital?

¿Le ha pegado? ¿Le ha roto los huesos?

Nosotros nunca habíamos planteado una situación así.

Yo creía que era una situación muy dura para una madre

es ver que el hijo que has engendrado es malo y hace el mal.

Y como madre es muy difícil que puedas

evitarlo y detenerlo.

Esta mezcla de amor, sentido de culpa,

sentido de responsabilidad hace que el dolor

crezca y encima si tu hijo

te pone delante de los ojos

toda la maldad que hace cada día, el dolor

se eterniza.

Hay que levantarse porque hay que hacer cosas.

Con "Mientras duermes" asumíais un reto muy importante

que es el punto de vista,

conseguir que el espectador fuera de la mano

del propio protagonista,

que se espanta por la crueldad del protagonista

y vive en pleno desasosiego y angustia por esa crueldad,

pero va de su mano

y comprende sus razones.

No las justifica, pero comprende sus razones.

Y eso es un reto que no sé que nivel de identificación

buscabais entre César y el espectador.

Buscábamos una cierta complicidad

tal vez no de identificación,

pienso que el espectador medio no quiere

que nuestro protagonista consiga su objetivo

de hacerle a Marta y a los demás, pero sí de empatía.

Yo espero que el espectador llegue a empatizar

con el villano y a sufrir por él.

Y esperamos que esto se consiguiera a través de dos líneas.

Una, partir de una motivación cercana al espectador

o al lector,

que es partir de un sentimiento muy común

que es la envidia en el sentido de pesar, dolor,

para el bien ajeno.

Hay gente que sufre viendo a gente feliz a su alrededor.

Y creo que es un sentimiento mucho más común

de lo que queramos admitir.

Queríamos partir de este sentimiento

que todo el mundo conoce para construir la psicopatía

sobre este punto.

Y después tener claro lo que quiere un personaje,

ver que sufre, que se aplica, que falla,

hacen inevitablemente que empatices con él.

Y creo que la famosa secuencia de la cama

que él se arrastra porque le ha caído el narcótico

en la cara, genera una sensación muy ambigua en el espectador

y con esto jugamos.

¿Queremos que le pillen o queremos que se salve?

La intención era que el público llegara a estar

al 100 por 100 con nuestro César.

Y, Jaume, para narrar una historia como esta ¿tienes que dejar aparte

las convicciones morales?

Claro, aparentemente estamos ante un conflicto.

Es evidente que el espectador siempre sentirá aversión

por lo que este personaje hace. Yo la siento también.

Todos la sentimos.

Pero hay algo que es muy interesante

que si tú vas más allá de lo moral

te encuentras con un espectador que está compartiendo.

Que está experimentando con un personaje unas vivencias.

Y eso es lo que produce esa empatía.

Al espectador le estás obligando a asistir

a todo eso desde ese punto de vista

y no le queda más remedio que hacerlo porque quien decide ahí

somos nosotros que hacemos la película.

El espectador no podrá decidir. Él tiene unas ideas

o unos valores morales, evidentemente los tiene.

Pero más allá de eso, nosotros le estamos obligando

a asistir desde el punto de vista del portero.

Esto lo que hará es que empiece a experimentar

muy a su pesar una serie de emociones

como puede ser el temor a que le descubran, la ansiedad,

esperar a que lo que hace salga bien.

Porque cuando tú asistes a algo,

aunque moralmente sea abyecto para ti,

al estar tú asistiendo

acabas queriendo que aquello que haces llegue a su consecución.

Acabe completándose.

Porque asistes al proceso. Este era el gran reto.

Y el conflicto en el que el espectador se va a ver.

Estoy conociendo este personaje y al mismo tiempo me repugna.

Interesante.

Yo creo que eso es una de las cosas más interesantes de la ficción.

Lo que apuntabas tú, todo el mundo siente envidia en algún momento

y como muy bien decía mi maestra Cristina Rota

una cosa es lo que sientas y otra cosa es lo que hagas con eso.

Que es maravilloso porque es cierto.

Puedes sentir envidia o determinados sentimientos,

pero realmente lo que es consecuente,

ético o no o tiene consecuencias es lo que hagas con eso.

De repente se establece algo muy interesante

con el espectador que es que disfruta

de algo que él en su vida no puede hacer jamás.

Sin embargo, ese personaje terrible lo está haciendo.

Es vengarse de esta tía porque es feliz, porque todo le va bien...

y se venga.

Y empieza su venganza en cosas muy chiquititas

y acaba siendo algo terrible.

Y la infelicidad como fuente.

Sí, yo creo que le pillamos a medio camino

Podríamos pensar en mil infancias de este señor.

Admito que he tenido mucha felicidad con la desgracia ajena

Por cómo vivo el fútbol a mi manera...

(RÍEN)

El domingo no se acaba con la victoria de mi equipo,

que es la Juve, sino con la derrota de los demás equipos italianos.

Y esto es una felicidad que me genera

de alguna manera el dolor ajeno

ver a los equipos que yo odio perder.

(HABLAN A LA VEZ)

No me siento por eso un psicópata.

Pero si dejas rienda suelta a ese sentimiento,

si no me controlara

y dejara vía libre a ese hooligan que tengo dentro

creo que mi comportamiento podría degenerar.

Y creo que con César pasa un poco esto.

Ese chaval que cuando un compañero tenía una mala nota lo disfrutaba.

Que cuando un niño se caía en el patio y se hacía daño

en la rodilla lo disfrutaba.

Y de ahí ha ido evolucionando

y no esperando que la desgracia ajena pase, sino provocándola.

Si eso me da felicidad para qué tengo que esperar

que pase una desgracia, la puedo provocar.

Y poco a poco ha ido perfeccionando su estilo

hasta topar con una persona que es la felicidad en persona.

Y los pequeños gestos que le hacía

a escondidas para destruir su felicidad tienen fruto.

En ese sentido se encuentra con la horma de su zapato

porque se encuentra a alguien que va puteando, pero ella

le da la vuelta y eso es lo que hace...

y lo enerva,

...que esas cosas pequeñitas crezcan hasta algo tan fuerte,

donde ya realmente consigue minarla, destrozarla.

Pero al principio no lo consigue. -Es un juego a dos

a vida o muerte.

Ella no es consciente de que están jugando

y eso es muy perverso.

A nivel actoral es un personaje que reacciona.

Esta es la ventaja que tenemos los guionistas, puedes escribir algo

complicado y luego eso es tema del actor...

Claro. -...a ver cómo lo soluciona.

Sin embargo a mí nunca me preocupó demasiado

cómo justificar o explicar la naturaleza de este personaje,

de este psicópata.

Es decir, estamos hablando de si se puede entender, existir,

si es real o si es realista.

No es algo que me preocupara demasiado,

un poco sí, sigue sin preocuparme ahora, es decir,

Yo siempre tuve una concepción de esta historia

como una especie de cuento

infantil, perverso y para adultos.

Donde hay un claro maniqueísmo

que es evidente, hay un malo muy malo

y hay una buena muy buena y muy feliz.

Pero insultantemente feliz.

Y yo quería que el espectador se sintiera insultado

por la felicidad insoportable de ella para el espectador también.

Por eso ella es tan insultantemente feliz.

Y él es profundamente malo es el lobo.

Yo quería que él fuera el lobo y que ella fuera Caperucita.

Porque es una historia de eso, es un cuento moral

en el que hay un malo malísimo y una buena buenísima.

Y hay muchas cosas en el tono, sobre todo actorales,

que a mí me están llevando todo el rato a ese tono.

Petra por ejemplo. Claro o la niña.

Yo por ejemplo Petra focalicé mucho para que fuera mucho más gentil

que los otros.

Y parece que está en una comedia de los años 60.

Porque en ese momento me sirve

para que cuando el conserje

le hace ese ataque frontal que hemos visto

el derrumbamiento sea mucho más bestial.

Aquel personaje que casi pertenecía a otra película y que va

como una mariposa de flor en flor

de pronto se destruye.

Esa destrucción es mucho más dolorosa entonces.

Porque no era esto, hablábamos de esto y era de verdad.

Este juego de tonos a mí me interesaba mucho.

Y creo que es importante en esta película.

(ASIENTE)

Uno del censo intentó hacerme una encuesta

me comí su hígado, acompañado de habas

y un buen Chianti.

¿Y por qué pensáis que los psicópatas

y el mal en estado puro genera tanta fascinación en los seres humanos?

La gente es muy mala.

No, es broma. Porque... no lo sé.

Me preguntan mucho estas cosas porque hago estas pelis

pero no lo sé.

Yo creo que porque generan mucho mal.

La falta de empatía genera mal, genera violencia,

genera destrucción, genera mal,

y entonces es de las cosas que más puedes temer.

Como le pasa a Clara toparte con alguien de este calibre.

O en la propia sociedad,

donde hay un grupo de gente con una falta de empatía

con unos ideales que... y...

eso es lo que lo hace sumamente atractivo, ese miedo.

Lo dijiste antes, es una válvula de desahogo

para que la gente buena

y que tenga alguna inquietud malvada se desahogue con esto,

con los personajes de videojuegos o con las películas

como cuando niños.

Ahora parezco el único raro del grupo...

(RÍEN)

Tengo que confesar mis partes débiles.

Cuando jugábamos a ladrones y policías normalmente éramos ladrones.

Claro. -No sé si es porque soy italiano,

no sé si aquí queríais ser policías.

(RÍE) Qué ejemplo...

Es lo más divertido, los actores disfrutamos mucho de los malvados.

Son mucho más divertidos

y yo creo que el espectador también es su válvula de escape.

Yo como en la vida real esto no lo puedo hacer

lo hago a través de la fantasía. -Eso es.

La fantasía como espectador o en nuestro caso como actor.

Y es como dar rienda suelta a tu lado oscuro.

Siempre nos sentimos atraídos por la diferencia.

Por lo diferente, por lo oculto, por lo siniestro, por lo desconocido.

Yo creo que el psicópata encaja un poco en eso.

Produce temor, es diferente, es misterioso, es oculto,

es desconocido.

Creo que la atracción del ser humano va siempre hacia esas cosas.

Quizá haya alguien que se sienta atraído por las cosas bonitas.

Supongo que todos, yo también ahora que lo pienso.

Pero en cuestiones de cuéntame una historia.

Siempre que haya esta parte desconocida o misteriosa

nos vamos a sentir muy atraídos.

(Música tensión)

-También hay un punto morboso, hasta dónde llega un psicópata.

Hasta dónde va a hacer mal, empiezas a ver una peli con un personaje así

y hay un punto morboso en saber cuan lejos va a llegar su maldad.

Incluso en la vida real cuando te cuentan una historia de...

un personaje que ha raptado, violado, matado...

Hay un punto de querer saber el límite.

Estarás contento, hijo de puta. -Pues no...

Todavía no.

Esta fascinación nos ha dejado algunas obras maestras,

algunos momentos míticos para cualquier aficionado al cine.

Vamos alguno de los más terribles psicópatas

que han poblado las pantallas en esta pieza de Jesús Generelo.

(Música tensión

Tienes una pelota muy bonita, guapa.

(Música terror)

¿Es esto lo que buscas?

Cabritillos, cabritillos, dejadme entrar.

Tú y yo nacimos para estar juntos.

Pero ya ha acabado nuestro tiempo en la tierra.

O, cariño, va a ser muy hermoso.

No debes tener miedo.

Los homicidas sistemáticos guardan trofeos de sus víctimas.

Yo no. -No.

Usted se los comía.

No puedo moverme, por favor.

¡No!

¡No!

Aquí está Jack.

(Música tensión)

(GRITA)

(Música tensión)

Me he pasado 14 años encerrado en una celda de 2 metros por 3

rodeado de gente infrahumana.

Mi única misión allí

fue convertirme en alguien sobrehumano, diferente.

Mi abuelo utilizaba serpientes en sus sermones.

Y mi abuela bebía estririlina, así que juego con ventaja

genéticamente hablando.

Él hizo que te casaras conmigo

para que pudieras enseñarme el camino y la vida.

Y la salvación de mi alma.

¿No es así Harry?

Puede decirse entonces que fue el dinero lo que nos unió.

El resto no importa.

(Música dramática)

(GRITA)

(GRITA)

(GRITA) -¡Papá!

¿Está rota?

Eh, sé bueno. Compórtate.

Y quiero, quiero escapar.

Y detrás de mí corren los fantasmas de las criaturas.

Nunca se apartan de mí.

¡Nunca! Siempre están ahí.

Siempre, siempre, ¡siempre!

Y entonces solo tengo una solución

matar.

(RÍE)

De todos estos psicópatas, ¿tenéis algún referente favorito?

No tiene que ser referente.

Son todo películas maravillosas, esos psicópatas son

tan importantes para todos en nuestra vida

porque son películas que hemos amado.

A mí me produjo un gran impacto

la malvada de "Misery".

Me impactó mucho y me dio mucho miedo.

Pero, claro, hay muchas más, pero esta me dio mucho miedo.

Hay muchos sí.

A mí no sé por qué "Mientras duermes" me recuerda un poco

a "La semilla del diablo".

¿Está tratando de convertirme en su madre?

¿Es que no es usted su madre?

Son muy distintas, pero hay un punto

donde el terror está en tu propia casa, en tu hogar.

Es verdad que es una dimensión superior porque es su marido,

su propia familia.

Pero aquí es la figura del portero, que es amable,

cariñoso, a quien dejas las llaves de tu casa,

siempre dispuesto a ayudar.

Está disfrazado, como decía Jaume, el cuento del lobo y Caperucita

que el lobo está disfrazado de alguien amable

en este caso la abuela.

Y esos terrores a mí me parecen terrible.

El tener a tu enemigo en casa

porque al final la casa es tu refugio, es el hogar,

es donde si hay algo malo puedes ir a protegerte.

Pero en este sentido es una desprotección absoluta,

el tener la maldad dentro de tu casa,

debajo de tu cama, eso me parece espeluznante.

Formalmente ¿qué necesitaba esta historia?

Cada película necesita cosas diferentes.

Y muchas veces lo que pides

lo que científicamente pide la historia,

sino lo que tú sientes o quieres.

En esta película queríamos un tratamiento clásico,

muy naturalista.

Es una película que estaba apostando por una narrativa

claramente de género que evidenciara

alguna intención de inquietar o dar miedo,

sino que eso tenía que venir de esas pequeñas cosas.

Y contar esa historia de esa forma muy clásica

y queríamos una fotografía muy bonita

que nos trasladase a una Barcelona feliz también.

La belleza de esa fotografía nos tenía que llevar a la felicidad.

Era una fotografía, un look

bonito para simular feliz.

Que luego en cambio cuando tú desciendes

a los infiernos que es el cubículo donde vive

que está en el sótano del edificio

ahí todo cambia digamos.

Ahí todo es más opresivo, la luz es diferente,

y narrativamente es diferente, totalmente diferente.

Y cuando subías a la superficie era luz.

Sí.

Estaba pensando en la explosión de violencia

del personaje de Alberto San Juan, que no hemos hablado de él además.

¿Necesitabais llegar a ese punto del guión

cuando todo se ha tratado

sin subrayar nada absolutamente

de lo que ocurre de esa violencia que está practicando con ella,

una explosión emocional?

(GRITA)

Para mí absolutamente.

Esta es una de las cosas más importantes para mí

en cómo contar esta historia.

Precisamente por ese reto del que hablamos al principio.

Estamos forzando al espectador

a ponerse del lado del malvado,

en este caso del conserje.

Quiera o no está viviendo con él.

El espectador se pregunta por qué le preocupa que lo capturen

y por qué le preocupa que consiga lo que que quiere.

¿Es que formo parte de su plan?

Y cuando se pregunta todo eso y empieza a cuestionarse,

pero sigue estando de ese lado,

entonces decidimos ponérselo más difícil.

Y ahora ya no es de risa, ya no es de broma,

ahora es duro y esto es de verdad.

Ha matado a un tío, lo ha matado de una forma muy desagradable

y ahora tú, espectador, decide

si sigues jugando a ese juego o te apartas de este hombre.

Esta era la cuestión. Un punto de inflexión

que es claro y durísimo, porque es una muerte durísima

que te sorprende porque no has utilizado ese código

en ningún momento de la narración

y que además lo deja medio vivo, observando...

Que si tenía una pequeña bomba de oxígeno

el personaje de Clara por ahí, muere.

La casa es un personaje más, como en "Rec", no sé la importancia

a esa localización, pero la casa

con su parte luminosa y su parte oscura,

como le pasa a los personajes y a la narración,

es un personaje más.

Es un edificio emblemático

típico de esa Barcelona del Eixample barcelonés.

Con ese aire Modernista,

que tiene esa cosa como elegante, pero también con un punto decadente.

Y eso queríamos. Toda esa parte subterránea

donde vive Luis no pertenecía a ese edificio.

Pertenece a otro edificio.

Ahí estábamos y la azotea es otro edificio.

Estábamos haciendo una especie de Lego maravilloso

para contar la historia.

Pero sí era un personaje muy importante y también

el apartamento de Marta, que lo diseñamos y construimos

en plató para que fuera exactamente el apartamento que queríamos.

Aquí no hablo como guionista, sino como espectador.

Soy guionista hasta cierto punto.

Después entrego el guión a estos señores

y tener un acto de fe.

Y yo me acuerdo que cuando la vi tuve un subidón importante

y también me gustó muchísimo el juego de espacios

que había en ese edificio.

Y como el piso de la señora Verónica que tiene la misma estructura

del piso de Marta

al contrario tenga otro tratamiento de luz

y tenga una imagen completamente distinta

que era reflejo de una persona extremadamente triste

como la señora Verónica.

Que es cuando baja al rellano

es toda felicidad pero cuando está en su piso la tristeza más profunda.

Ya se encarga él de contárselo

al final que es demoledora esa secuencia también.

Como en el guión no hay ninguna acotación del piso

celebré mucho que se había enfatizado muchísimo

a nivel visual un aspecto que ni estaba sugerido.

Esa casa y la película

tiene, comentábamos en el equipo, aroma a Polanski,

no sé si "El quimérico inquilino"...

Es una película que cuando leí el guión enseguida me vino.

No es una película para usar como referencia

pero, bueno, es una referencia que está enquistada en mí

porque es una película maravillosa que es de las que más me emocionó

cuando la vi por muchas cosas.

No es que fuera una referencia porque la historia es distinta

pero esa historia

extraña, de género, pero extraña.

Demasiado anclada en la realidad para ser de género

y también muy cerrada dentro de un entorno

de edificio en la ciudad.

Sí, sí, "El quimérico inquilino".

Alberto, no sé si queréis añadir algo más que nos despedimos.

Estoy muy a gusto, muchas gracias.

Muchas gracias a los tres por haber estado aquí

con esta estupenda película

que hubiera dado más de sí el coloquio, pero bueno

no tenemos más tiempo. Gracias. Gracias a ti.

Ahora vamos a ver el cine low cost de Raúl Cimas

y de su equipo y así nos relajamos un poco

o no que nunca se sabe.

A ver, Monsalve, ¿por qué no quieres actuar?

A ver, a mí estas cosas sensibles de actuar no,

cualquier cosa menos actuar.

Cógete esta azada y haz un agujero ahí fuera.

¿Para qué? -Ya veremos.

Tela, soy el portero de tu finca.

Duermo debajo de tu cama.

Justin Beaber. -¿Pero cómo que Justin Beaber?

Pero si no es un hombre es un niño.

Afeitaditos, Paco, sin barba. Así me gustan los hombres.

Venga, chicos, vamos.

Es que son más limpios...

Esto no tiene que ver con la limpieza.

"Mientras duermes", hoy vamos a pasar miedo.

¿Conocemos a las personas que nos rodean?

¿Estamos seguros de saber cómo son en realidad?

¿Le hemos visto todas las caras a las personas que tenemos cerca?

¿Qué es lo que más miedo nos puede dar?

Que alguien nos esté acechando, ¿cómo se consigue eso?

Pues con la cámara rodando escondida entre sitios

como si hubiera alguien siguiendo nuestros pasos.

Un desagüe con agua y sangre colándose.

Es que eso tiene que haber aunque no tenga ni sentido.

Luis Tosar

y Marta Etura.

Será la gilipollas de mi hermanica.

Y, Paco, hoy no sales de actor.

Comienza la película con el portero subido a la azotea.

(Música dramática)

Raúl, no, eh, qué me voy, tengo vértigo.

Pero Antón es solo un croma, es medio metro.

(Ruido inquietante)

Estamos en el baño,

la chica enciende el grifo

y el portero asesino está en la bañera.

Te miras y estás muy desmejorada.

Y no sospechas nada, pero sientes la presencia de alguien.

Tú entras por aquí y, tú, Anthony,

Anthony, sal del personaje, por favor.

Vale.

Tú tiene que intentar que el público sepa...

(Golpe)

¿Qué ha sido eso?

¡Eh!

¡Eh!, ¿quién eres?

¡Cabrón, sal de ahí!

Hijo de puta.

Chicos... -¿Quién eres?

Contesta, cabrón. -Contesta, hijo de puta.

Pero... que soy yo.

¿Le hemos visto las caras a las personas que tenemos cerca?

Hoy no sales de actor.

Un desagüe con agua y sangre colándose.

Afeitaditos, Paco, sin barba, así me gustan los hombres.

Yo.

Soy yo.

(Música clásica)

(Música dramática)

Te coges la azada y te haces un agujero ahí fuera.

¿Para qué? -Ya veremos.

Muchas gracias Raúl y compañía por esta muestra de vuestro humor

y de amor por el cine español.

El domingo que viene más, gracias por acompañarnos

hasta entonces, feliz semana.

(Música rock)

(Música créditos)

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Versión española - Mientras duermes (Presentación y coloquio)

23 oct 2016

Cayetana Guillén Cuervo modera el coloquio en el que participan Jaume Balagueró, Marta Etura y Alberto Marini. En él se comenta la película y se analiza la fascinación que el cine sobre psicópatas ejerce en un gran número de espectadores.

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