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Para todos los públicos Verano Azul - Capítulo 13: "La navaja" - ver ahora
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Subtitulado por TVE.

¿Pero qué es lo que están haciendo? ¿Pero qué han hecho?

Bestias, salvajes. ¡Serán salvajes!

¡Vándalo, criminal! -Señora, déjeme en paz.

¡¿Qué te deje en paz?! -¡Déjeme en paz!

Tú y tus amigos. ¡Granujas!

¡Bea!

¡Bea!

¡¿Qué pasa, rica?! ¡¿Vas a bajar ya o no?!

Espera un poco, mujer, que ahora salgo.

¡No espero nada, ni podo, ni mucho! ¡O sales ya o me voy sola!

¿Pero qué te pasa, rica? Si te quieres ir sola, pues vete.

Pues vale. Adiós.

¡Javi!

¡Javi!

¡Espera un pelo, que ya voy!

Que pesado.

¿Qué prisa tienes? Llevo aquí media hora esperando.

Tío, ¿a dónde vas con eso? ¿Con esto? No te digo.

¿Pues a donde voy a ir? A pescar. Pues conmigo no cuentes, macho.

Podrías haberlo avisado antes y así no vengo.

¿Pero no habíamos quedado en ir a pescar?

Pues mira, macho, no lo sé. Pero hoy no trago por eso,

estar haciendo el gili, mirando un corcho.

Ya me habéis cabreado entre todos bastante.

Pues que te den morcillas. No te digo.

Como si necesitara yo a alguien para ir a pescar.

Hola, Pi.

No te bañes tanto, Desi, que cada vez se te hinchan más las domingas.

A mi no me vuelvas a dirigir la palabra, ¿te enteras?

Además de pechugona, histérica. Pobre chica.

¿Por qué te metes con ella? -¿Qué por que me...?

Porque me da la gana. ¿Pasa algo?

Ella no te ha hecho nada.

¿Y qué? Yo me meto con ella porque se me pone.

¿Y tú porque te metes ahora conmigo? -Porque a mi también se me pone.

No te digo.

Hola, Bea. Hola, Julia, ¿quieres un helado?

Bueno. De fresa, por favor.

¡Qué milagro, tú por aquí a estas horas! ¿No?

¿Cómo no estás en la playa? Ahora voy a ir.

He estado viendo como se llevaban a los gamberros esos.

¿Qué gamberros? Gracias.

¿No te has enterado? No.

Unos chicos de los chalets de ahí arriba,

que se han dedicado a romper cabinas y a meter jaleo con las motos.

Se los acaban de llevar al cuartelillo.

Ha sido una vergüenza.

¿Y quién son, los conoces? De vista.

Son de Madrid y están aquí veraneando.

Son conocidos de mi padre. Bua, pues si que estamos bien.

Yo también vengo de la frutería sin mis tomates.

Donde Vicente, había una gresca con unos compradores, que bueno.

¿Qué pasa hoy en este pueblo? Todo el mundo está de mal humor,

se enfadan por tonterías,... Dímelo a mi.

Hasta Desi está hoy con su día tonto. Nos hemos enfadado.

¿Tú también? Bueno... Será el tiempo.

5. -8

6. -7

9.

3, 4, 7,... Gané yo. -A ver las perras.

Hola, Frasco. Hola.

Me dieron el recado tuyo de que pasase por aquí. ¿Sucede algo?

Sí, Buzo estuvo aquí anoche y dejó este décimo para ti.

Que haya suerte, que es tu regalo del santo.

Bonito número, sí, señor.

Lo que no comprendo es como Buzo juega tanto a la lotería

si está convencido de su mala suerte.

¿Quieres un vaso? Ah, no, no, es muy temprano para mi.

Además, ando con el cuerpo revuelto.

No me encuentro muy allá, que digamos.

¿Qué dicen los papeles? ¿Qué van a decir?

Lo de todos los días. Eso, asesinatos, revoluciones,

guerras, muertes y siempre muertes.

Y lees lo que dicen unos y otros, y todos presumen de tener la razón.

Nadie tiene razón para derramar la sangre de otro.

Mira, "Chato", no me calientes. Tú has perdido, y lo mío fue legal.

Frasco, dime que te debo que el Trampas me ha hecho la pirula.

Así no, majete. Por las buenas y sin guasa,

que el único que sabe de trampas será tu padre.

A mi no me toques. -¡Qué! ¿Vas a pegarme, chato?

Pon otra ronda, Frasco, que la pago yo.

Se acabó el vino en esta casa. -Pero, Frasco, tío,

que no somos chiquillos. Pon otra ronda.

Somos clientes en un local público y conocemos nuestros derechos.

He dicho que para vosotros se acabó el vino en esta casa.

Así que coge a tus amigos y a tus derechos y llévatelos a dar un paseo.

Bueno, habrá que largarse.

El Frasco es amigo de mi padre y no quiero armársela.

Además, quien tiene la culpa es este que no sabe perder.

Yo sé perder, pero tú eres un pirula.

¡Aaah!

No hagáis tonterías, hijos.

¡Chanquete! ¡Suelta al "Chato"! ¡Deja al "Chato" para mi!

Déjalos, viejo. Déjalos que se maten.

Venga, ya está bien, "Chato". Largo de aquí para siempre.

¿Me entiendes? No vuelvas a cruzar la puerta de mi casa.

Y vosotros también. ¡Fuera! En mi casa bebe, quien sabe mearlo.

¡Vamos, fuera!

Y tú vete por ahí detrás,

que lo mismo te digo, no quiero verte más por aquí.

¡Vamos, fuera, lárgate!

Toma, Frasco, tranquilo.

Salud.

¡Eh, Chanquete! Hola, Julia, buenos días.

Hola. ¿Qué tal? Mmm, huele a pollo asado.

Sí, recién hecho.

Pero, ¿qué la pasa ahí? Parece...

Sí, eso es, sangre. Esa cosa caliente que llevamos dentro

y que algunos a veces les hierve sin saber por qué.

Dos muchachos se dieron de mamporros en casa del Frasco.

Pero bueno, ¿qué viento sopla hoy?

Todo el mundo se enfada, todos se pelean,...

Parece cosa del demonio. Que nos deje tranquilos el demonio,

por lo menos. La violencia es cosa nuestra.

Sí, hasta los chicos andan por ahí revolucionados.

Se han peleado los unos con los otros.

Todo se pega menos la hermosura.

Ya lo sabes, el mundo está cargado de odio,

lo respiramos, lo llevamos dentro,

y luego le echamos la culpa a un demonio ajeno.

¿Tiene usted prisa, Julia? No.

Vamos paseando y le contaré como yo también fui capaz de sentir odio.

Nuestro barco hacía la travesía del Atlántico.

Un simple barco mercante, con bandera neutral,

totalmente desarmado.

Y surgió por estribor un submarino y sin previo aviso, nos destrozó.

Ni tiempo le dio a la tripulación para tirar un bote.

Y bien, a lo que iba,... Yo era muy joven

y allí recibí el bautismo de odio. Allí, aferrado a aquel madero,

herido y sólo sentía dentro de mi un deseo, un grito,...

Matar.

Si en aquel preciso instante, alguien me hubiese puesto

frente a la tripulación del submarino,

aunque los hubiese visto atados de pies y manos y ya moribundos,

yo hubiera dado mi vida a cambio de un arma con el que poder rematarlos,

una ametralladora, una maza, un cuchillo,...

Cualquier arma hubiera sido para mi un objeto vendito.

Eso es el odio, Julia.

Lo sentía ahí adentro de mi sin yo saberlo,

o me metieron dentro del pecho el suyo de golpe,

aquellos que nos destrozaron.

Pero tampoco importa demasiado.

Lo grave para mi fue comprobar que también yo podía matar.

Empecé a pensar y a vigilarme y a huir de toda ocasión de violencia.

Aún a riesgo de ser llamado cobarde.

Era un cobarde, no... Un cobarde es quien mata.

¿Qué mira?

Algo que yo solo puedo ver, que veo muchas veces en sueños,

como una pesadilla.

Cuerpos rotos de marineros,

de buena gente que no hacía daño a nadie.

Es curioso. ¿Curioso, el que?

Nosotros, las personas, qué difíciles somos de conocer.

¿Lo dice por mi? No. Por todos.

Y sí, por usted, también.

Cuando uno lo ve por primera vez dice: He aquí un hombre sencillo,

un carácter noble, alguien en quien poder confiar,

incapaz de hacer daño.

Y sin embargo, usted mismo dice que también lleva odio

en algún rincón de su alma.

Bueno, verá, el tiempo, sabe... El tiempo también es una distancia.

Y nos permite cierta perspectiva entre nosotros

y los hechos de nuestra vida. Cuando recuerdo aquello... Créame...

Ya no siento odio, sólo compasión.

Compasión por las víctimas y por los verdugos,

como si todos compartiésemos ir a una misma crueldad.

¡Julia! ¡Chanquete! Mire quienes están ahí.

¿Qué es lo que traen? Hola, pareja.

¿Qué pasa? ¿Ya os habéis reconciliado?

Sí. Eso está bien.

El mundo ya marcha un poco mejor. ¿De qué va este invento?

Enséñales los planos, Pi. A ver los planos.

Hombre... Esto es algo realmente fantástico. Sí, señor.

Mire, Julia.

Pero no se puede decir nada hasta que lo tengamos construido.

Es un robot marciano, ja, ja. -Radioteledirigido.

Parece un tipo simpático, eh. De eso nada, será un tipo horroroso.

Queremos sembrar el terror en la playa.

¿Tú conoces al carpintero? ¿Quién? ¿A Matías?

Sí, el "virutas" es amigo mío. ¿Qué pasa?

Queríamos que tú le dijeses que... Díselo tú, Tito.

Que nos prestase unas herramientas

y nos dejase hacer nuestro robot en su taller.

Ah, ¿con que era eso lo que queríais, eh?

Pues bien, Julia, lo siento, pero se trata de algo muy importante.

Tendrá que seguir usted sola paseando el cadáver de su pollo.

Pues es una pena que no venga usted a merendar

la especialidad "Casa Julia", cocina interregional.

Pollo malagueño, pan gallego y champán catalán.

Que cosas más bonitas dices, Julia.

Por cierto, Julia, hablando de merienda...

Pasado mañana es el cumpleaños de Chanquete,

y en día tan señalado, ese pícaro marinero acostumbra

a llevar unos langostinos a casa del Frasco

para invitar a sus amigos.

Espero verla por allí. Chanquete.

¿Qué, qué decías? Yo y este...

Quiero decir, este y yo... Pues eso, que apreciamos mucho tu amistad.

Bueno, pues siendo así, también cuento con vosotros.

¿Y a los otros de la pandilla? ¿Se lo podemos decir?

Sí, vamos por partes. Eso es otra cuestión.

A mi fiesta solo viene gente de paz,

y tengo entendido que esa cuadrilla anda regañada.

Sí, ninguno se habla. Pues siendo así, no puede ser.

Sólo los que no tienen enemigos son amigos de chanquete.

Ah, y que se enteren. Ale, venga, vamos a ver al "virutas"

¿Qué le pasa?

No es nada.

No, no se asuste, no es nada.

Mi cuerpo, que no anda hoy muy católico.

Ea, anda, vamos a ver al "virutas".

Llama a la puerta.

Llama a la puerta.

¿Quién es? Moncho.

¿Quién? Moncho, el hijo de Fanelo.

¿Qué buscas tu aquí? ¿Está malo?

Digamos que no estoy muy bien. ¿Qué es lo que quieres?

Necesito hablar unas palabras con usted.

Mal momento has escogido. Me acabo de tomar un ponche

para ver si sudo esta tiritera que en mala hora he pillado.

¿No podríamos dejar esa charla para mañana?

Pues claro, si está usted malo, que remedio.

Bueno, venga, pasa si tan urgente es el asunto.

Y cierra esa puerta.

Lo último que necesito en estos momentos es una corriente de aire.

¿Qué es lo que quieres decir? Venga. Ayer estaba usted en el Frasco

cuando el "Chato" y yo nos liamos.

¿Qué más? Y sabe usted que el "Frasco"

me ha prohibido la entrada a su taberna.

Claro, es lo menos que se puede hacer con un camorrista.

Venga, al grano, a ver. Bueno, y yo paso de eso, pero...

¿Cuál es el pero? Habla. Pues que mi viejo, usted lo sabe,

es amigo del "Frasco", y se ha enterado.

Y no me deja entrar tampoco en casa,

mientras "Frasco" no me dejen entrar en la suya.

Y también paso de eso, pero... ¿Otro pero?

Pero es que está mi vieja.

Ella se ha mosqueado y ha tenido una bronca con mi padre.

¿Y qué pinto yo en medio de todo ese jolgorio familiar, muchacho?

No sea usted borde. Si usted habla con "Frasco", todo se puede arreglar.

Pues vas listo. Lo último que yo le diría a Frasco

es que deje entrar en su taberna a un navajero.

No sabes de la misa la media, hijo. ¿Qué quiere decir?

Que das asco, mocito.

Que tú y todos los de tu calaña,

los que lleváis en el bolsillo una navaja para sentiros hombres

sois una peste, un atajo de cobardes.

Un puñado de mierda, eso es lo que sois.

He venido a pedirle un favor, no a que me insulte.

No me saque los pies del tiesto o... ¿O qué, o qué, o qué?

O tirarás de navaja, ¿no es eso?

Claro, si alguna vez tienes que mancharla de sangre.

Mocito...

Y cuando lo hagas, sentirás asco de ti.

Y si no lo sientes, peor aún. Habrás dejado de ser un hombre.

Sólo serás una bestia.

Bueno, el mismo rollo de siempre, el mismo que me largó mi padre.

Y es que ustedes no saben ya lo que es la vida.

Hay que tener agallas, ¿entiende?

Agallas para hacerse respetar, porque si no lo haces, te pisan.

Y hasta la vista, que ya veo por donde van sus tiros.

Viene uno a pedir un favor y le largan la homilía.

¡Moncho!

Eres un cobarde.

Sólo tienes de macho la apariencia.

Repítame eso.

Demuéstreme que usted es un valiente.

"Frasco" tenía 10 años cuando murió su padre.

Se quedó solo en el mundo con Jacinto, su hermano mayor,

8 años mayor, que cuidaba de él,

hasta que en la romería del año siguiente,

por mediar en una estúpida riña de valientes como tu,

a Jacinto le dieron un navajazo en el vientre.

Y murió allí mismo, desangrado, en la fiesta,

en brazos de "Frasco".

A "Frasco" no le gustan las navajas, ¿comprendes?

Y tuviste suerte de salir ayer de su casa

sin que te partiese la cabeza en dos.

Oye, Javi. ¿Qué pasa?

Chanquete está enfermo, me lo ha dicho Pancho.

¿Lo saben los otros? Me parece que no.

Pues vamos a avisarles. Vamos.

Bea, ¿sabes que Chanquete está enfermo?

¿Qué le pasa? -No lo sé, me lo ha dicho Javi.

Vamos a ir a avisar a Julia. ¿Vienes?

Ñec, ñec, ñec.

Ja, ja.

Será peor que Frankenstein. Ñec, ñec, ñec.

Oye, Pi.

Negra, ¿te han dado la pintura negra? -Sí, y el pincel más grande.

Pero, oye, Pi, los otros ya han hecho las paces.

¿No fastidies? -Sí. Iban todos juntos

a casa de Julia para decirle que Chanquete está enfermo.

Tendrán cara los tíos... Seguro que es una artimaña.

Se tiran el pegote para que Julia les vea juntos

y se lo diga a Chanquete para que les deje ir a su cumpleaños.

Y si van todos, de langostinos vamos a tocar a nada por barba,

y la hemos fastidiado.

Respira.

Otra vez.

(Tose).

Respira.

Pues si que estamos bien.

¿Y qué? ¿Pensabas curarte a base de ponches, marinero?

Cuantas veces lo he hecho...

No sería lo mismo, porque esta vez lo has pillado y bien fuerte.

¿Qué es lo que he pillado?

Un comprimido de estos cada 2 horas, antes si pasas de los 38.

Y una inyección cada 6 horas, y la primera cuanto antes, eh.

Démela a mi, doctor.

Y a ver si tenemos un poquito de cabeza, amiguito.

Que tu y yo, ya no tenemos edad para hacer tonterías

y dejar que las cosas vayan a más.

¿Y eso de las inyecciones, de veras es necesario?

A mi no me gusta que me pinchen.

Me habrán pinchado un par de veces en toda mi vida.

No, no me gusta. No te gusta.

No. ¿Y a quién le gusta?

A veces, hablas como un chiquillo, eh

Bueno, y con eso, ¿estaré mañana en condiciones de ir a Frasco?

Es mi cumpleaños. Lleve una ambulancia, ¿por qué no?

¿Tan grave estoy?

Vamos, hombre, vamos, tranquilo.

(Silva). -Estate quieto.

Julia y el médico tardan mucho, ¿porqué no vamos a ver qué pasa?

Han dicho que les esperamos aquí. -Claro, por si es contagioso.

(Todos):Hala, Piraña... -¿Tú les has visto, Javi?

A Chanquete sí. ¿Y cómo estaba?

Muy buena cara no tenía, desde luego.

Se quejaba. Decía que le dolía el vientre y la cabeza.

Yo no me lo imagino enfermo. No le he visto malo nunca.

Ahí vienen.

Sí, yo le he asustado un poco porque es que es muy cabezón.

Y así no se cura, claro. Y luego se presentan las complicaciones.

Él de por sí es un hombre fuerte todavía,

pero claro, su corazón lo tiene ya muy trabajado, muy...

¿Es algo grave, Julia?

Y estos, ¿qué tienen que ver en todo este negocio?

No, no es nada grave, si cumple con lo que yo le he dicho, claro.

Bueno, estos tienen que ver lo que yo,

que somos amigos de Chanquete.

Ja, ja, amigos... Bueno, lo dicho, adiós a todos.

Adiós y gracias, eh. (Todos):Adiós.

Adiós, pequeñete.

¿Vas a volver? Sí, voy a la farmacia

y a dar aviso al practicante.

Pancho y tú quedaros con él mientras yo vengo, ¿vale?

(Ambos):Vale.

Y vosotros yo creo que deberíais iros a casa, eh.

Bueno.

Pues si que es una faena ponerse malo para el día de su cumpleaños.

Dime una cosa, Pi, ¿se puede morir una persona el día de su cumpleaños?

Pues claro que sí, pero es una puñetera casualidad.

Que sí. Sí, que le oigo.

¿Primeras contracciones?

¿No voy a entenderlo?

Gracias. Adiós.

El practicante ha sentido las primeras contracciones del parto.

¿El practicante? Sí.

Va a tener su sietemesino. Qué cosas, ¿verdad?.

Se la han llevado al hospital de Villaplana.

Aquí, ya sabes que carecemos de instalaciones para prematuros.

El practicante es una mujer, ¿no? Efectivamente, caramba,

no va a ser un hombre el que pare un sietemesino.

Ya decía yo.

Deme también media docena de jeringuillas desechables.

Oiga, ¿no será usted misma la que ponga las inyecciones?

¿Cómo? ¿Qué usted me va a poner la inyección, Julia?

Venga, tómeselo ya de una vez.

Y no ponga esa cara de susto, hombre,

que yo tengo buena mano para esto.

Está prohibido poner inyecciones...

Sí, si no se está capacitado para ello.

Y lo estoy, señor. Pues, hala, venga.

Antes de pintar cuadros, pinché muchas nalgas.

Nalgas, chanquete, he dicho nalgas.

Pero Julia, por favor, no... Venga, venga,

que si esto cristaliza, le dolerá más.

Palmadas.

¡Ah!

Pero si no he pinchado todavía. ¿Qué no ha pinchado todavía?

Ande, ya está. Naturalmente, anda que no lo noto.

Prefiero el ponche, de veras. Estos inventos no son para mi.

Yo soy un marino decente.

Llaman a la puerta.

Pasa, Javi.

Hola.

Hola.

¿Qué es eso? Es un saco de dormir.

¿Y para qué diantres quiero yo un saco de dormir?

Es para mi. Gracias, Javi. Ahí va, es que va usted...

¿Pasar aquí la noche? Sí. Soy una buena enfermera, ya lo verá.

¿Sabéis una cosa, chicos? Este hombrón es un miedica.

Casi se desmaya por una simple inyección.

A mi tampoco me gustan.

Claro, porque eres una persona normal.

¿Cuántos pinchazos quedan? El siguiente a las 2 de la madrugada

Ale, ahora descanse si puede.

¿De qué se ríe?

Nada, que si yo duermo, no dormirá usted.

Dicen que por la noche, el barco tiembla con mis ronquidos.

Soy un mal compañero de camarote. Ya lo verá.

Si necesitas algo más... No, gracias. Podéis marcharos.

No hay prisa.

¿Qué tal está? Regular, tiene mucha fiebre,

pero ahora le bajará y podrá descansar.

Hasta mañana, Chanquete. Hasta mañana.

Con Dios, compañeros. Adiós, Julia.

Gracias, chicos.

Muy buena gente los chavales. Y parece que ya hay paz en el grupo.

Sí, vuelve a reinar la concordia entre ellos.

Eso es bueno, por algo se empieza.

Ya estamos un poco más cerca de la paz mundial.

¡Julia, la luz!

Por favor, Julia, encienda la luz. Tranquilo, Chanquete.

¡Julia, quiero luz, quiero luz! ¡Luz, Julia!

Julia...

Un poco de agua. Deme un poco de agua, Julia.

Vaya, le ha vuelto a subir la fiebre.

Agua.

Levante un poco.

Tómese esto.

Venga, duérmase. No, no quiero dormir,

para ver ciertas cosas. No quiero dormir.

Estaba delirando, gritó en sueños, pero pronto se le pasará.

Ya verá. Estaban todos allí, ¿me entiende?

Todos los marineros del buque hundido hace 40 años.

Mis amigos, mis compañeros, querían que me fuese con ellos,

que cogiese mi ración de chatarra y me fuese con ellos al fondo del mar.

Bueno, venga, no hable, tranquilícese.

No quite esa luz, Julia. No quiero dormir.

Ya sé que le estoy dando la noche. Que no, no se preocupe, venga.

Estaban todos y eran como antes, porque los muertos no crecen, Julia.

Bueno, tranquilícese, descanse. No pienso darle cháchara, eh.

¿Estoy diciendo tonterías? No, usted, no, la fiebre.

¿Qué hora es? Las 3:15.

No quiero dormir hasta que amanezca.

Cuando amanezca, me sentiré mejor.

Me pondré bueno, ya verá. Tengo una cita en Frasco

y he prometido invitar a los chavales.

Cuando baje la fiebre, iré a pescar langostinos.

Póngase bueno, aunque sea sin langostinos.

Los chicos se alegrarán igual.

Le aprecian mucho porque usted se entiende bien con ellos.

Sí.

Unos que todavía van y alguien que está ya de vuelta,

por fuerza han de encontrarse en un punto del camino.

No todo es cuestión de camino,

lo que pasa es que no es fácil volver con los brazos abiertos

como lo hace usted.

Eso es lo que ellos aprecian.

Muchas veces he pensado, ¿sabe? que el error de los padres,

de muchos padres, de los adultos, en general,

es tratar a los chicos como si fueran estos... algo incompleto aún.

Que les traten como lo que van a ser, no como lo que ya son.

El mundo de adulto no es más importante,

ni más real ni más verdadero que el del niño.

Y muchas veces, lo que van a llegar a ser

no es mejor que lo que de antemano, se era.

Yo mismo, ahora, pues no me siento más valioso ni más completo

que cuando era niño.

¿Y usted? ¿Le pasa a usted lo mismo?

A mi me pasa que cuando me pregunto quién soy yo realmente,

siempre me reconozco en la niña que fui.

Bueno, que en cierto sentido, sigo siendo.

Julia, creo que ni usted ni yo hemos madurado.

Tal vez seamos una especie de retrasados en madurez.

Bromas a parte, Chanquete.

Usted podría haber sido un padre excelente.

¿Por qué no se casó? Tuvo que ser un buen mozo.

Volvería loca a más de una mujer. ¿Loca?

No he vuelto loca a ninguna, se lo juro.

Todas las que conocía ya estaban locas, todas.

Bueno, no, todas no.

Conocí a una sensata, esa es la verdad.

Y casi me volvió loco a mi.

Fue hace mucho tiempo, sí.

Echar raíces era dar un vuelco a la vida,

y dije: Ya me lo pensaré. Y volví a embarcarme.

Y cuando volví a tierra y sentí mis pies firmes en ella,

la vida ya había pasado.

Que breve la vida, Julia, cuando se mira hacia atrás.

¿Falta mucho para que amanezca? Todavía faltan un par de horas.

Dios, ¿cree usted en Dios, Julia?

No, no, no quería hacer esa pregunta.

Eso es cuestión de cada uno.

Se lo diré de otra manera, verá.

En las estampas, en las iglesias,

todas esas pinturas que representan al padre eterno en forma de viejo,

están equivocadas. Sólo son un símbolo.

Pero mal escogido. A eso iba.

Si Dios existe, si el tiempo no cuenta para él,

Dios es eternamente niño.

Jamás un viejo.

Los viejos se aburren.

Los niños juegan, sí.

Juegan.

Buenos días, Frasco. Hola, muchacho.

Dame una de tinto y un sifón.

Ah, el sifón dámelo lleno,

que luego dice mi tío que soy yo quien lo va tirando por ahí.

Y no irá descaminado tu tío, no.

¿No sueltas la botella, Frasco? Espera un momento, Pancho.

Me parece que la voy a necesitar yo.

¿Te rajas? ¿No hemos venido a eso?

Échate a un lado, Pancho.

Creo que va haber baile.

Aquí no se os ha perdido nada. ¿Cómo hay que decir las cosas?

Espera, Frasco, deja hablar. -Está todo dicho.

Chanquete dijo que si veníamos este y yo juntos,

tú nos darías de beber porque él invitaba.

De modo que... eso ha dicho Chanquete, eh.

Claro, que si no te parece bien, nos vamos y en paz.

También eso dijo Chanquete.

Deja ahí tu navaja.

Coge tu vino, Pancho.

Y él, Chanquete digo, ¿por qué no se llegó con vosotros?

Esté hecho una plasta, está malo.

Chanquete me habló de por qué no te gustan las navajas.

Se llamaba Jacinto, ¿no?

Sí.

Jacinto se llamaba.

Salud.

Ya, conecta la casete.

(Casete):Happy birthday to you, happy birthday to you,...

¿Eh?

(Ríe).

Felicidades, Chanquete, te traemos un regalo.

Venga, vamos.

(Todos cantan):Happy birthday to you, happy birthday to you,

happy birthday, happy birthday, happy birthday to you.

¡Bién!

Aplausos.

Cuando llegue el invierno y te lo pongas, queremos que nos recuerdes.

Es muy bonito, ya verás.

Julia te ha hecho una canción.

(Todos):¡Bien!

Dos doradas tiene el pícaro marinero,

la dorada chica y ese gran velero.

Aquí es donde vivo, allí donde navego,

(Todos):¿Quién? El pícaro marinero.

¿Quién, quién, quién? El pícaro marinero,

el pícaro marinero, el pícaro marinero.

(Todos):¡Bien!

Pasa Pancho.

Pancho le trae un regalo. El mejor regalo, el más hermoso.

El que más le va a gustar.

Toma Chanquete.

Me lo ha dado Frasco para ti.

Es la navaja de Moncho, que dice que la uses para pelar patatas.

¡A soplar!

(Todos):¡Bien!

Aquí es donde vivo, allí donde navego,

(Todos):¿Quién? El pícaro marinero.

¿Quién, quién, quién? El pícaro marinero,

el pícaro marinero, el pícaro marinero.

(Todos):¡Bien!

Subtitulación realizada por Mercedes Escudero.

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Verano Azul - Capítulo 13: La navaja

03 ene 1982

En el pueblo hay brotes de violencia juvenil a manos de unos gamberros. La pandilla parece haberse contagiado, y sus miembros riñen entre ellos. Chanquete se ve envuelto en este ambiente, pero una repentina enfermedad suya hace que la pandilla haga las paces.

Histórico de emisiones:

03/01/1982

 

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  1. chris

    En 2018 todavía no lo han solucionado

    19 ago 2018
  2. Usain

    Desde julio de 2014 sin solucionar el tema del audio y la imagen?

    06 feb 2017
  3. Luis1Mico

    El capítulo de Verano Azul episodio 13 "La navaja" las voces no coinciden con lo que se está viendo. Un saludo.

    22 jul 2014