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No recomendado para menores de 7 años Unidad Central Operativa - Sangre de mi sangre - Capítulo 7 - ver ahora
Transcripción completa

Buenos días.

-Atiéndanla, por favor.

Buenos días, Sierra. Buenos días, Nicolás.

-Tenemos una buena papeleta. A ver.

-Acababa de entrar, la golpearon por la espalda.

Roberto Álvaro, el dueño de la casa.

El arma contundente y cortante.

Un hacha o algo similar.

Ella...

Cristina Silva, su mujer.

Faltan joyas que sepamos.

Forzaron la puerta de la calle,

pero abrieron la caja fuerte sin usar la fuerza.

Por lo demás el mismo modus operandi

en otros robos en chalets de la zona.

Solo que esta vez han matado.

¿Está al tanto crimen organizado?

-Sí.

No han tocado nada, ¿no?

-No.

Bebía una manzanilla... Tranquilamente, quizás leía.

¿Era sordo?

-Lo preguntaré.

Digo yo, porque...

por más silencioso que fuera...

¿podrías no oír que están forzando tu puerta desde aquí?

-Difícil.

Y si son asaltantes, ¿te da tiempo

como para doblar el diario, quitarte las gafas con parsimonia

como diría mi amigo Gutiérrez, y dejarlas ahí colocadas?

-Buena teoría.

Llaman a la puerta.

-¿Sí? -La ley y el orden.

Se acabó la fiesta y la jarana, abra.

-¿Qué haces aquí?

-Vengo a acompañarte al juez, no me fío de que mientas.

-Puedo ir sola, ¿eh?

-He dicho a acompañar, no a declarar por ti.

-Vale, pero luego te vas a currar, ¿eh?

Que entre tú y mi madre no me dejáis sola.

-Ya veremos, que sabes que me gusta tenerte en mi campo de visión.

Estás muy guapa.

No ha colado, ¿no? -No.

(RIENDO) -En realidad estás hecha un cuadro. Anda, tira, venga.

-¿Le perdona?

-He estado dos años metido aquí, dos años encerrado como un bicho,

por poco me matan ahí dentro, ¿sabéis?

-¿Quién tiene la culpa?

-¡Eh! ¡Eh!

¡Eh, ¿se puede saber qué coño haces aquí?!

¿A qué has venido? ¿Es por recochineo, eh?

Mírala, esa es la jodida culpable de que yo esté hoy aquí.

-¿Qué piensa hacer ahora?

Señor Cardona...

Suena un móvil.

Mi coronel.

Julia, ¿se puede saber dónde estás?

Tenía un asunto personal, ¿pasa algo?

Escucha, la banda de los albano kosovares de la periferia norte

ha vuelto a actuar y esta vez con un asesinato múltiple.

Vente para la unidad echando leches.

Quería...

¡Es una orden, Julia!

¡Pero coño!

-¿Qué pasa?

Mis padres. -No puede pasar.

-¡Esta es mi casa! -¡Es el hijo!

-Chavales.

(LLOROSA) -Rober, Rober...

-¿Qué hace aquí la policía?

(LLORA ELLA)

¿Es tu casa?

-Sí.

¿Y mis padres?

Ven conmigo.

-Sé que no es agradable recordarlo.

-Es nuestro trabajo.

-Alférez, ¿vio usted entrar al cabo Molina?

-No, solo escuché su voz.

Yo estaba muy aturdida.

-Pero sí recuerda que Marcos Vallés la tenía atada y amordazada.

-Sí.

-Y que le estaba clavando un bisturí.

¿Recuerda si el cabo Molina hizo alguna advertencia

antes de disparar?

-Creo que sí. -¿Lo cree?

Marina, es importante que sea precisa.

-Sí, lo hizo.

Lo hizo.

-Iban a... una cena de negocios

con los padres de mi amigo Chus.

Son socios.

Mi padre se puso malo y se quedó.

Fue mamá.

¿Viste salir a tu madre de tu casa? -No.

Yo dormía en casa de Chus y...

y ahora. (LLORA)

¿Sabes si tus padres tenían enemigos o problemas con alguien?

-¿Mis padres?

Si eran normales.

Eso basta para tener problemas con cualquiera.

-¿No...

no han sido unos ladrones?

Sí, posiblemente sí.

-¿Pero por qué les mataron?

No hay razones que justifiquen lo que han hecho,

pero los voy a encontrar.

Te lo prometo.

Si recuerdas algo o quieres contarme algo...

este es mi teléfono.

A cualquier hora, ¿de acuerdo?

Me han dicho que quieres quedarte en casa de Chus.

¿Te llevas bien con sus padres?

-Son como mis tíos.

¿Me puedo ir ya?

Sí, claro que sí. Fiscal. -Capitán.

-Roberto...

Roberto... -Me quiero morir.

-No digas eso, cariño.

No digas eso.

Mercedes...

Capitán Sierra, encantado.

Va a necesitar mucha ayuda.

Roberto es como un hijo para nosotros.

Disculpe, ¿usted estuvo en esa cena de negocios?

-No, José.

Mi marido es quien se ocupa de eso.

Él estuvo con Cristina.

Vamos a citarlos a ambos para charlar.

Lléveselo.

(TELE) -¡¿Se puede saber qué coño haces tú aquí?!

¿Eh, a qué has venido?

¿A qué has venido, por recochineo? Mírale...

-¡Alto a la Guardia Civil!

(ALEGRE) ¡Gutiérrez!

(RÍE) Pero qué alegría, hombre.

¿Qué haces aquí? -Capitán Sierra, ¿cómo estamos?

¿A qué se debe el honor? -Un pajarito me ha dicho...

que anda usted con problemas en su unidad.

Pajarito maledicente. -Sí, pero me lo ha dicho.

Pero no se preocupe, yo le echo una mano donde haga falta.

Mire lo que le he traído, mire qué presencia.

Este queso lo hace un amigo, el Jandrín.

Huele a pies y sabe a gloria.

¿Qué, lo catamos?

Con un café. -¿Café?

Será posible, por el amor de Dios.

Hay que joderse para no caerse, que decía mi padre.

¿Cómo vamos a tomarlo con café que es un bebida de indios salvajes?

Lo tomaremos con esto, Ribera del Duero,

embotellado por mí.

Este vinico con el queso del Jandrín,

tornillo y tuerca, no sé si me entiende, mi capitán.

Querido Gutiérrez, usted es el demonio.

Y yo estoy de servicio,

y muy sensible, no me tiente, por favor.

-Ay, camarón, que te he pillado.

A usted lo que le pasa es que está falto de hembra.

Un respeto, sargento, por favor.

-Si es que salta a la vista, hombre.

Éramos pocos y parió Gutiérrez.

-Como decía su madre. No eso es cosecha mía,

como su vino. -Huy, qué cabrón, qué gracia tiene.

Vino vertiéndose.

¿Qué tal sigue Marina? -Dice que bien, pero no me fío.

Coño, Gutiérrez. -Alto ahí, mi sargento,

¿dónde va con tantas prisas?

Tenga mucho cuidado, que cualquier día se nos rompe Vd. de puro guapa.

¿Eh? Muchas gracias, Gutiérrez.

Qué placer verle, ¿a qué se debe?

-Pasaba... Buenos días.

-Buenos días. -Comandante...

Comandante Julia Guzmán, mi amigo el sargento Francisco Gutiérrez,

portando logística para festejar.

-Buenos días, mi comandante.

Si me permite decirlo, vaya una belleza de mando

de que disponen en la UCO.

Bueno, y vaya suerte, la de algunos subalternos, ¿eh? (RÍE)

Venga, que todavía no ha probado nada, no se me entone.

-A la faena.

Segura, ¿nos pones al día desde el principio?

-Roberto Álvaro, asesinado a la una de la madrugada,

pendiente de confirmar por el forense,

y probablemente con una hacha,

le golpearon con el filo y el canto. -¡Qué barbaridad, a filo y canto!

Eso es lo que se dice atinar.

Y Cristina Silva, su mujer,

salió de una cena de negocios a la una menos cuarto,

y aproximadamente media hora más tarde llegaba a su casa.

-Seguramente oyeron el ruido del coche y sin tiempo para escapar

la esperaron y le metieron otro hachazo.

¿Cómo le ves, Julia? -Ahí, dale.

El modus operandi encaja,

la forma de entrar y lo que buscan, pero los muertos no.

Esta gente conoce las leyes y roban, pero....

no van más allá.

-Yo no me las quiero dar de listo, mi comandante,

pero digo yo que para matar de esta manera,

hay que tener el odio en la sangre, pero que muy reconcentrado.

Podría ser.

Tengo a mi gente buscando referencias de vehículos,

revisando las cámaras de seguridad y preguntando por los ruidos

que se oyeron en la zona. -¿Eran gente de posibles, no?

No se equivoca.

-Pues digo yo, que donde hay gente rica hay mucho vicio,

y donde hay mucho vicio hay mucha "consangrenidad",

no sé si me explico.

Hombre... -Vamos, que en casos como estos,

a veces el mochuelo se esconde donde menos se lo espera.

Alguien cercano. -¡Ahí, ahí!

Venga, investiguemos el entorno,

empecemos por la empresa y los mejores amigos,

que son la misma cosa.

¿Hay huellas? -Estamos en ello.

Tenemos tres muy parciales, intentaremos reconstruirlas.

-Sin sospechoso no servirán de nada. Yo un vinito me tomaba.

-Olé, olé.

-Sierra, he mandado analizar la tierra y no era del jardín.

Menos fértil, más la que habría en un parque.

Algo es algo. Señores, venga, a trabajar.

-Qué guapa. La comandante, digo.

¿Eh?

No sé a qué está esperando, Sierra,

que le mandan perseguir a una tortuga y se le escapa,

dicho esto con todo el respeto.

Eh...

-Claro.

Tocan al timbre.

-No, tranqui, mi padre no es ni de coña, vamos.

Hola. -Hola.

-No te esperaba.

-Habíamos quedado para hablar de los conciertos, ¿no?

-Era mañana, pero pasa, corre.

Corre.

Estamos haciendo unas pancartas.

-Hola. -Es Jesús, me ayuda

con lo del concierto. -¿Qué tal?

-Encantado. -¿Me suena tu cara?

-No sé.

-Mira, estamos intentando cambiar el mundo.

-¿Cambiando el mundo? -Sí.

-Sí, Dani y sus amigos hacen acciones

para concienciar a la gente.

Vamos a ir a los restaurantes de unos grandes almacenes

a ponernos hasta arriba de comida.

-Suena bien. -Pero eso no es todo.

Luego pedimos la cuenta y soltamos la bomba, no pagamos.

-Y luego os detienen, llegan los medios...

-¿También te parece una chorrada? -Qué va.

-Está guay, ¿no? -Mola.

Mola. -Yo espero que no nos detengan.

-Ahí está la gracia, ¿no?

-Bueno, enséñame lo del concierto.

Venga, cuenta. -Sí, mira.

He estado hablando con los de la sala

y he gestionado varios conciertos más

y además he estado pensando en montar una especie de ONG...

-Eso es genial.

...para que tenga más repercusión.

Usted era socio de las víctimas, ¿verdad?

-Eh...

De Roberto y Cristina, sí.

Necesitaríamos saber toda la información posible

de la empresa de la que eran socios.

-Se la resumo, insostenible.

¿Y si no me la resume tanto?

-Roberto y yo éramos amigos desde niños,

el único amigo que he tenido.

Con la fábrica de máquina herramienta ganamos mucho dinero,

pero la crisis nos ha hundido, no hay casi ventas.

Usted estuvo con Cristina en la cena de ayer, ¿no?

-Sí. ¿Y?

-Teníamos una oferta para comprar la fábrica, yo quiero venderla.

Pero Roberto y Cristina no.

Por orgullo.

Pero de eso no se come, ¿verdad? ¿Y ayer?

-Pues que Cristina les escuchó y seguía en sus trece.

Y que yo ya estoy cansado de discutir.

¿Ellos eran socios mayoritarios?

-Tenían el 50 por cien, como nosotros.

¿Y ahora?

-Roberto es menor de edad, y...

somos sus padrinos, sus tutores,

su familia.

Supongo que nosotros llevaremos sus asuntos.

Ya.

-Oiga, no me gusta su tono.

Ni a mí, desde pequeñita.

¿Qué hizo usted cuando se marchó Cristina?

-Irme también. ¿A su casa?

-Al piso que tenemos en Madrid, era demasiado tarde para ir al chalet.

No sé qué hora era, pero estaba lloviendo y había bebido.

¿Solo?

-Señorita, si quiere saber si tengo coartada o no, no la tengo.

Dormí solo.

¿Y su matrimonio qué tal iba?

-Muy bien.

El mío fatal.

-¿Qué tal está Roberto? -Mal.

-¿Y qué relación mantenían ustedes con sus padres?

¿Con Roberto y Cristina? Perfecta.

-Su marido dijo que estaban peleados por temas de la empresa.

-Bueno, yo ahí no me meto,

pero José y Roberto eran inseparables,

como nuestros hijos.

-Gracias.

¿Dónde estuvo la noche del crimen?

-¿Mi marido?

-No, usted.

-¿Yo?

¿A qué viene esa pregunta?

-Necesitamos reconstruir los hechos.

¿Estuvo usted en su casa sola con su hijo y Roberto?

-Yo no.

-¿Entonces?

-Es que no entiendo donde quiere ir a parar.

¿Tengo que contestarle?

-Mire, su marido no se va a enterar de nada de lo que me diga.

-Había quedado...

con un hombre.

¿Tengo que decirle quién? -Basta con que lo pueda demostrar.

-Él no apareció.

Pero tengo la factura del hotel.

En Segovia. -¿Y pasó la noche sola?

-Entonces deberá decirme quién es. -No.

-Mi consejo es que me lo diga.

-Usted no me ha citado como sospechosa,

si piensa hacerlo quiero a mi abogado.

-Pues creo que esto es todo,

pero quizás necesitemos volver a hablar con usted.

-Intenté abrirlo en el ordenador de mi sobrino, pero nada,

que esos chismes son para mí como marcianos.

¿Qué? -¿Cómo que qué?

Te has pasado por el forro las precauciones.

-Con tantos miramientos no vamos a ningún lado y lo sabes,

te digo yo que Toni guarda ahí algo importante.

-En el coche tengo algo para copiarle, luego lo traigo.

Pitido doble.

-Ya está el café.

-Y nunca vuelvas a coger nada de Toni ni de tu sobrino, por favor.

Nunca. -¿A vosotros quién os entiende?

Si me pedisteis esto sabíais que me pondría en peligro.

-Pero no sabes cuánto, ese es el problema.

-Para hacer una buena faena hay que arrimarse al toro.

Llevo muchos años al lado de Toni,

y cuidándome de muchas cosas.

Oye, ¿hay algo que no me hayáis dicho?

-Toma.

-Hacía mucho que nadie se preocupaba tanto por mí.

Tengo que pedirte algo.

Y lo tienes que cumplir.

-¿El qué? -Quiero que saquéis a Chema de aquí.

A otra ciudad, a otro país, donde sea.

Escúchame, si me descubren irán a por él seguro.

-No puedo, la OCU no tiene capacidad para proteger testigos.

-O sea, que nos zurzan, ¿no?

-No es nuestra culpa, son las leyes

Pero... te prometo que lo intentaré.

Voy al coche a por eso.

Ahora vengo.

Y no vuelvas a hacer algo así sin consultarme.

-Hola, capitán.

Ah, no, que ahora eres comandante, ¿no?

¿Qué haces aquí?

-Me gustaría saber qué tal estos dos últimos años.

¿Qué quieres?

(RIENDO) -Saber si duermes por las noches.

No.

No duermo por las noches.

Siento lo que pasó, ha sido muy mala suerte, la verdad.

-La suerte influye cuando no intervienen las personas.

Lo que estás haciendo es un delito.

Y supongo que no quieres volver a la cárcel.

Había muchas pruebas, solo hice mi trabajo lo mejor que pude.

-Eso no me sirve de nada.

Entiendo que no me perdones, ya somos dos.

(RÍE ALOCADO) -Es que eso tampoco me sirve de nada.

Lo siento mucho, de verdad.

-Mañana me pasaré por el hotel de Segovia.

Es curioso, ¿no?

Tanto ella como el marido deciden pasar la noche fuera de casa,

por separado y solos.

¿Casualidad?

-Otra es que el padre se quedara en casa solo aquella noche.

Casualidad fatal para unos simples ladrones.

-Pero conveniente para alguien que quisiera asesinarles.

"No te fíes de las casualidades", decía mi madre.

-Alguien que conoce bien a la familia.

Que quería que estuviera enfermo, que no se pudiera mover de casa.

(RESOPLA) -Habrá que hablar con el forense.

Pero sin algo que descarte el robo,

el juez no nos dará margen para seguir otra línea de investigación.

Hazlo.

Móvil.

¿Habéis encontrado ya el remedio para la gripe?

-Difícil, es un congreso sobre cardiopatías congénitas.

¿Cómo estás?

(SUSPIRA) Ha salido de la cárcel.

-Ya, por eso.

Pues regular.

-Julia, no fue tu culpa.

No, yo solo pasé por alto un pequeño detalle,

que era inocente.

Como muchos otros.

Pero bajo mi responsabilidad y a mí me ascendieron por eso.

Voy a dejar la UCO. -¿Sí?

Eso has dicho otras veces.

He reservado dos billetes para Londres.

Para este viernes.

-¿Lo has hablado con Garrido?

Todavía no, pero lo voy a dejar.

-¡Hola!

-¡Hombre, hombre!

-¡Guti, qué sorpresa! -¡Blanquita!

Pero qué rebonica que estás.

Has llegado a tiempo de cenarte unas seticas

que he cogido esta mañana en el pueblo.

(BURLÓN) Hola, papá, qué ganas tenía de darte un beso.

-Hola, papá, qué ganas tenía de darte un beso,

todo el día esperando este momento.

Eres la luz de mis ojos. Se queda con nosotros unos días.

-Pero como si no estuviera, que yo madrugo mucho,

y además que tengo muchas cosas que hacer.

Oiga, no me he ofrecido, pero si le sirvo de ayuda...

-Yo a mi recado y usted a su doble crimen.

-¿Doble crimen?

Cuéntame, papá. Sí, y luego hablamos de la crisis,

del desempleo, de la desertización, pero todos divertidos,

para que la chica no se asuste.

-Guti, cuéntame.

-Bueno... Que nada,

que un matrimonio amaneció muerto a hachazos y...

y se sospecha de una banda de albano kosovares.

-Bueno, bueno, un poquito más despacio, mi capitán,

porque hay algo en este caso que no acabo de comprender.

Supongamos que se trata de uno de estos albano kosovares

que se le puede haber ido la mano con el padre viendo poco dinero,

ya sabemos cómo son estos,

pero de ahí a matar también a la madre,

y hacerlo con esa saña...

Hombre eso no es de albano kosovares ni Cristo que lo fundó, no, no.

Eso es de fieras acosadas, no sé si me explico.

-O mismamente de videojuego.

Sí, ¿no eran ladrones?

-¿Ladrones? -Ajá.

-No, ladrones no, eso del robo es una tapadera.

Es como si de repente se dijeran: "Cojamos estas baratijas de aquí

para despistar y carretera y manta. No, no, nada de robo, no.

No, no, qué va.

Blanca...

¿de qué videojuegos hablabas?

-¿Qué?

Pues... de hachas...

Pues se me ocurre "Snake Shadows".

Sí.

Va de un caballero, Serpiente,

que tiene que matar al padre del príncipe con un hacha.

No, pero no flipéis tanto, no hay que exagerar, es un videojuego.

-No, no, espérate un momento, Blanquita, espérate.

Cuéntanos un poco más acerca de ese videojuego.

La leche.

No dejáis de sorprenderme, ¿eh? -Es del 44, o sea de un tío.

-O de una jugadora de Pressing Catch.

Perdón.

-Son botas de básquet.

-Está claro que no es un profesional,

ninguno entraría sin revisar las huellas de barro.

Y más con la que cayó anoche.

Por ahora el único que tiene motivos es el socio.

-Pero estuvo en la cena como la mujer asesinada,

aunque ella se fue antes.

-No sería la primera mujer que va a dos por hora.

Hoy estás sembrado, ¿eh?

-Lo sé.

(RÍE)

Bueno, el misterio que nos queda es la procedencia de la tierra.

-Manolo, mira lo que he encontrado.

-¡Vaya!

¿Qué tal vamos, Segura?

-Pues bien.

Paciencia.

-Buenas. Buenas.

-Bueno, parece que solo hay huellas dactilares de las víctimas.

Para mí queda claro que esta gente conocía los robos de la zona

y ha intentado imitarlos para cubrir su crimen.

Bonita corbata.

-O sea, premeditación. Y mucho odio, sí.

-¿Los socios?

No, tiene que haber algo más que el dinero para hacer algo así.

Además, nos han vendido la historia como una amistad casi fraterna,

demasiado fraterna, diría mi madre.

¿Había huellas donde encontraron las joyas?

-Demasiadas.

Pero adivinad qué. ¿Qué?

-La composición de la tierra coincide con las huellas de la casa.

Estuvieron enterrando las joyas antes de cometer el asesinato.

-O inspeccionando el terreno.

-Lo que está claro es la premeditación,

más que profesionales sería alguien que conocía la contraseña

de la caja fuerte. Comprueba la coartada de Mercedes.

Laura, Molina, hablen con el forense.

Averigüen si este hombre realmente estaba enfermo

o lo enfermaron con veneno.

Y es importante saber por qué el muerto no fue a la cena.

Dame.

-Bien, pero antes tengo cita con una mujer.

¿Te casas?

-Jueza, Operación Cuneta.

En ese caso. Suerte.

-Gracias.

No digas ni una palabra porque no pienso escucharlo.

Bueno, pues no me escuches.

Pero cuando dentro de dos días vayas a mi despacho y no esté ahí

no te sorprendas.

Julia, todos nos equivocamos alguna vez.

El juez se equivocó, siento decirlo,

pero renunciar por eso me parece bastante cobarde.

No es solo es, es que necesito un tiempo...

Tocan a la puerta. ¿Tiempo...?

Adelante.

-¿Da su permiso, mi coronel? Sí, pasa, Luis.

-Comandante, tengo algo nuevo de Toni,

puede ser importante. No, no, no...

No se lo cuentes,

la comandante se va de la unidad.

-¿Cómo que se va?

Sí, me voy.

Pero todavía soy comandante durante dos días.

-Lo ha conseguido Caraguapa. Pero eso es muy peligroso.

-Lo ha hecho por su cuenta, ha oído algo de una entrega esta semana.

Yo también, algo de un cambio de estrategia, pero nada concreto.

¿Lo has visto? -No, está encriptado,

tiene su propio código. Veré si puedo abrirlo.

Julia...

Piénsatelo.

Luis, Luis...

Mantenme informado.

-A sus órdenes, mi coronel.

-Se lo advertí, dos veces.

-Según sus informes sicológicos es usted excesivamente impulsivo.

-No creo que sea excesivamente impulsivo.

-"Es decidido, pero corre el peligro de precipitarse

en una situación límite".

-Estoy aquí porque quiere saber si me precipité, ¿no?

-Exacto.

-¿Usted qué hubiera hecho, señoría?

-Posiblemente nada, por eso estoy aquí haciéndole estas preguntas.

Mi trabajo no es responder, sino preguntar.

El suyo, sin embargo, es dar respuestas.

¿Le ordenaron entrar en la casa? -No.

-¿Cuál fue la orden que recibió? -Que esperara.

-¿Y por qué no lo hizo?

-La alférez Izquierdo estaba en peligro.

-Ya.

Es decir, que actuó de forma impulsiva.

-Sí.

-¿Cree que pudo hacer lo mismo al disparar?

-No.

-¿Por qué está tan seguro?

-La vida de mi compañera estaba en peligro,

y antes de disparar pensé en mil alternativas,

y solo una era la correcta.

Lo del robo era una tapadera.

Sí.

¿Y si hablamos de...

cosas menos profesionales?

¿Como cuáles?

Como tú y yo

y lo que está ocurriendo en este despacho.

¿Qué está ocurriendo?

Que han sido semanas muy duras, Julia.

Y te veo triste.

Y quiero que me perdones.

Estaba equivocada y...

y no te escuché, deberías perdonarme tú a mí.

Bueno, ¿y si nos perdonamos los dos?

¿Sabes lo que ocurre en este despacho?

Que te quedas tú solo con él.

Dejo la OCU esta semana.

¿Pero qué estás diciendo? Si es tu vida, es tu...

Ya lo he hablado con Garrido y...

preferiría que no se lo comentaras a nadie.

¿Pero así, por la puerta pequeña?

No quiero despedidas.

No lo entiendo, Julia, fue un error.

Y un error inducido, además.

Hay otro motivo...

Faltan cosas en mi vida y si no las encuentro ahora ya no lo haré.

Pues si te vas...

te va a faltar otra más,

la más tuya.

Ya...

Suena un móvil.

Sierra. -Estoy en Segovia.

¿Y algo? -Bastante.

Esa mujer, Mercedes, venía a menudo a este hotel.

La reserva siempre a su nombre.

¿Y siempre una habitación doble? -Exacto.

Muy discreta, entraba y salía sola del hotel.

Pero revisando las facturas del bar

he encontrado una con cargo a su habitación

¿Y? -Firmada por Roberto Álvaro.

Amiguísimos, ¿eh?

Compartían todo.

-¿Qué haces?

Guarda eso, es de mi padre.

-Mejor no enfadarle.

¿Y a qué se dedica tu padre?

-Es poli, Guardia Civil.

¿Y tú ¿Qué haces fisgando en sus cosas?

-Bueno, fisgando sí, pero creí que eran las tuyas.

-Sí, ya, ¿y qué buscabas?

-Falditas.

Siempre te veo con pantalones,

será que tienes las piernas feas.

(RIENDO) Horribles.

Bueno, yo me tengo que ir,

Ya lo hemos aclarado todo, ¿no?

-Sí, todo claro. ¿Te vas a cambiar el mundo?

-Más o menos.

-¿Y qué opina tu padre de esto?

-Esperemos que no opine nada.

¿Todo bien? Estás blanco.

(SUSPIRA) -No sé, no sé qué me pasa.

La mierda de sitio este.

Bueno, hace unos días mataste a una persona,

a Marcos, que casualmente era forense.

-¿Y qué? Hice lo que tenía que hacer.

Si no te digo que no,

pero lo peor que le puede pasar a una persona normal

es matar a otro ser humano. -Pero yo soy guardia civil.

Y una persona normal.

-Hice lo que tenía que hacer.

Si no te digo que no,

la primera vez que matas a alguien marca, Sierra siempre me lo dice.

Paciencia, Pablo.

-Eran tensioactivos. ¿Perdón?

-Un desengrasante industrial. ¿Intentaron envenenarle?

-No, es una dosis demasiado pequeña para envenenarle.

Pero suficiente para indisponerle y que no fuera a la cena.

-Posiblemente. Alguien que sabía que estaría solo

y quería que se quedara en casa.

-Esto es una lista de los posibles desengrasante utilizados

y son todos de uso casero.

Perfecto.

Muchas gracias, Paloma. -Venga.

Ahí te quedas con tu trabajo. -Hasta luego.

-36 mulas.

A saber cuánta coca pueden llevar estos pobres desgraciados dentro.

-Ahí lo tienes.

¿Esas series de números y letras podrían ser

códigos de vuelo al revés? -Sí, Bilbao y Coruña, tiene sentido.

-Y eso pueden ser localizadores de viajes.

-Ahí está.

-Son para mañana. Hay que coordinarse ya con aduanas.

-Me pongo a ello.

Agente, quiero ser el segundo en ser informado de lo que ocurra.

¿De qué se extraña? La primera debe ser vuestra comandante, ¿o no?

-Sí, mi coronel.

¿Estará bien la Caraguapa?

-Eso espero.

Ha sido muy imprudente.

Las imprudencias están hechas para los imprudentes.

Julia...

Julia, eres uno de mis mejores hombres, u "hombras",

como dicen algunos ahora,

y la UCO te necesita.

¿Vas a tirar por la borda tantos meses de trabajo

para que otro se lleve el mérito de pillar a Toni?

Impone un poco, pero es solo un lugar para charlar, pasen.

-Gracias.

Siéntese.

Yo le llamo el mentidero.

¿Sabes por qué?

-Me lo imagino. En un sitio así te piensas dos veces lo que dices.

No si no tienes nada que ocultar.

A ver, cuéntame qué hiciste aquella noche.

-Llegué, pedimos unas pizzas,

oímos música,

jugamos a la consola.

¿A qué juego? -Al "Pro".

-Al "Pro".

Al "Pro". A mi hija le encanta uno que se llama...

eh... "Snake Shadows".

¿Cómo se llevaban vuestros padres?

-Como hermanos.

-Como hermanos.

Como hermanos, pero tenían roces.

-Mi padre tenía roces con todo el mundo.

¿Por la empresa o había algo más?

-Por la empresa, creo.

¿Y vuestras madres cómo se llevaban?

-Bueno, mamá no hablaba muy bien de ella.

Tenía celos. ¿Por?

-Por todo.

Era más lista, más guapa...

más de todo.

-Capitán, haga preguntas más claras.

No le haga preguntas que no haya podido plantearse antes.

Ya, ya, sí, sí, ya.

¿Y Mercedes cómo se llevaba con tu padre?

Roberto, estoy intentado saber quién mató a tus padres.

¿Qué no me quieres contar?

-Capitán. -Le odiaba.

Mi padre intentaba llevársela a la cama.

Por eso la puteaba no queriendo vender.

¿Y cómo sabes tú eso?

-Me... lo dijo ella.

-¿A ti?

¿A ti te dijo que intentaba llevársela a la cama?

(DUBITATIVO) -Ajá.

¿El Roberto del hotel de Segovia no era tu padre...

eras tú?

-Se acabó. No contestes, Roberto.

¿Por qué una mujer de cuarenta y tantos

tiene un romance con su ahijado de 17?

-El roce hace el cariño.

Y no sé por qué me da que esta tía llevaba tiempo sin mojar.

No creo que ese sea el motivo.

Ella huele a colegio de monjas y sé de lo que hablo.

-Esas son las peores, Andrún.

¿Quién, las monjas?

-Las alumnas. ¡Venga!

-Lo que está claro es que un chico de 17 no seduce a una mujer

si ella no quiere.

¿Y por qué puede querer?

Igual para manejar los hilos de la fábrica

-Una vez los padres muertos. -¿Los dos? Es lo que no encaja.

Está claro por la escena del crimen que iban a asesinar al padre,

lo de la madre fue improvisado. Y una salvajada.

-¿Por qué ocultó el romance con el hijo de sus amigos?

-No... yo... -Entraban y salían por separado,

pero gente del hotel les han visto juntos.

-Dios mío.

Rober tiene 17 años, usted 44.

Sabía perfectamente lo que hacía, él no.

-Ya sé que no es normal, pero...

aunque no me crean...

me daba tanto...

-¿Como qué?

-Me hacía sentir...

valorada...

no un cero a la izquierda

como hacen todos lo demás.

-Roberto es ahora heredero de la otra mitad de la fábrica.

-¿Realmente cree que mataría a mi mejor amigo y a su mujer

por una fábrica que no vale nada?

Que no vale, pero que puede valer.

-Yo soy un señor, no la clase de gente con la que suele tratar.

¿Y su mujer?

-La noche de los crímenes queda con Roberto en el hotel de Segovia.

-Sí.

-Pero él está en casa con su hijo.

-Con la que caía, no sé...

cambiaría de parecer.

-Y usted le espera en el hotel.

-Sí. -Toda la noche.

A las nueve firma la factura,

y regresa a Madrid cuando todo ha ocurrido.

-Es solo una hipótesis.

-Condujo con su propio coche hasta Segovia.

-No, con el de mi marido.

El mío hace ruidos y no me gusta.

-O sea, que su coche se queda en el garaje toda la noche.

Es una bonita coartada, el lacito puesto y todo.

-¿Qué quiere decir?

-Que es demasiado perfecta para ser real.

¿Cuál de los dos coches usó para ir a la cena?

-Fui en taxi.

¿En taxi?

-Sí, en taxi.

Tengo problemas de cadera y no me gusta conducir.

¿O sea que cogió un taxi para ir desde su casa a la cena,

y otro taxi para ir desde el lugar de la cena

a su apartamento en Madrid?

(RESOPLA)

¿Guarda usted las facturas?

-No, nunca.

Pues debería, señor.

Porque ahora mismo usted no puede demostrar lo que hizo esa noche.

-Mire usted, señorita,

me parece que no tiene ninguna prueba contra nadie aquí,

así que deje de especular delante de mis narices.

Si tiene algo contra mí dígamelo a mí o a mi abogada, ¿vale?

¿Qué número de pie usa?

-45.

¿Por qué?

Móvil.

Hola.

-Llegamos allí a la misma hora, ¿tú sales a las ocho?

Ajá.

-Julia...

¿Ajá? -Julia...

Julia, ¿dónde estás? En casa, ¿por?

-Nada, digo, tu cabeza.

No estás hablando conmigo. Perdona, es que estaba...

mirando unos papeles.

-¿Trabajo? Creí que hoy era tu último día.

Mañana tengo una entrevista con la jueza,

luego subo al avión y se acabó, te lo prometo.

-Tengo que dejarte, hasta luego, chao.

Eh, no te enfades...

¿Martín?

Móvil.

Se ha cortado. ¿Cómo?

¿Bruno? ¿Hablabas con alguien, llamo luego?

Da igual. ¿Pasa algo?

No te vayas, Julia.

¿Qué puedo hacer para que no lo dejes?

Tampoco es tan grave, ¿no?

Es un cambio de vida.

O tener una, ¿no?

La que quieres, ¿o te vale cualquiera?

No lo sabes todo de mí, Bruno.

No te hagas eso, por favor.

Vale.

-A ver, a veces las cosas no son porque son, sino porque lo parecen,

no sé si me explico.

-A ver, sí, pero ella estaba liada con el muerto.

-Pues ya está, el culpable es el marido de ella.

A ver, Paco Holmes y Blanca Watson,

el amante no es el padre, sino el hijo.

-¿Qué? -No me jodas, capitán.

Con perdón, Blanquita.

-Perdonado, pero eso lo cambia todo. -Bueno, cambiar, cambiar, no sé yo.

¿No era que mi profesión era un plomo?

-Tú eres un plomo, pero con Guti esto parece un culebrón venezolano.

Por cierto, ¿sigues guardando la pistola en casa?

¿Estuviste hurgando en mis cosas?

-No, es que no encontraba mi cargador del móvil.

Tenemos que tener una en casa, pero está descargada.

-Oye, papá, ¿tú nunca has matado a nadie?

No. -¿Nunca?

Nunca. -Habrás estado a punto de disparar.

Afortunadamente no, Blanca.

-Ah, pues me alegra saberlo,

porque me daba un poco de miedo pensarlo.

-Mira, Blanquita,

te voy a decir una cosa, ¿eh?

En lo tocante al uso de arma de fuego con delincuentes

siempre mejor dar que recibir,

de toda la vida de Dios, ¿me explico?

¿Eh? -Ajá.

-Y usted, capitán, cómase los callos,

que el picantico de los callos predispone

(BAJITO) para los que están... Oiga, Gutiérrez,

me va a hacer perder la línea y la calma.

-Pues nada, esto en cinco minutos lo he preparado yo en casa...

(RÍE) -Sí, claro.

¿Y cómo sabías que me encanta la comida japonesa?

-Porque tienes ojitos de china.

Y porque eres muy pija, Marina, muy pija.

-Pues realmente la que más me gusta es la coreana.

-Perdón, pija no, superpija.

-Venga, que ya te sirvo yo.

-Mejor.

-¿Y qué tal por la UCO? -Prohibido hablar de eso.

Por favor, que llevo todo el día aquí con mi madre,

que me está volviendo loca.

-Pues qué te cuento, que un coñazo.

Ahora Sierra mola mogollón

y el único culo que puedo mirar es el de Laura,

así que imagínate, tienes que volver ya.

-Pues no creo que pueda.

Que me siento una estúpida, que cómo no me di cuenta que era el violador.

No sé, que me siento una sicóloga de mierda.

Siento mucha vergüenza, ¿qué vais a pensar todos de mí?

Bueno, ¿qué vas a pensar tú después de todo lo que te dije?

-Pues eso, que eres una colegiala.

Y que nos la coló a todos, así que deja de torturarte.

Ven.

-Gracias por todo lo que estás haciendo por mí.

-Ya me lo cobraré.

Paco... -¡Huy, coño!

Joder, Sierra, vaya susto que me ha dado.

¿Qué le anda pasando, amigo?

-¿A mí? La verdad, ¿eh?

-Pues nada, que me he desvelado un poco.

Estoy pensando en mis asuntos, y viendo así Madrid, me relajo.

A los amigos no se les miente, Paco.

O es una orden, Sargento.

-Bueno, pues siendo así.

Pues verá usted, mi capitán,

hará cosa de un mes me encontraba recechando cochinos al amanecer.

Estaba en el monte en el puesto de caza, todo bien,

cuando me dispongo a apretar el gatillo, unas ganas de orinar...

Y cuando empiezo a proceder un dolor, pero un dolor...

para cuatro goticas de nada.

Recojo todo, me bajo para el pueblo acojonadito perdido,

y me voy a buscar a Amparo para contárselo.

La boticaria. -Efectivamente.

Se lo cuento todo y ella me dice:

"Vamos a ver, Paco, ¿por qué no te dejas caer por el Gómez Ulla,

que te hagan un protocolo prostático y así salimos de dudas?".

Próstata, ¿y...?

-Pues que yo creía que el protocolo

era eso de los reyes cuando van al extranjero,

¡qué va a ser, no, hombre, no!

Bueno, voy a Madrid al Gómez Ulla

me registro, me dicen que espere en la salita, espero,

de pronto de una puerta sale un maromo

que para colmo era teniente y me dice que me empelote

y que me ponga una bata.

Yo accedo, de mala gana, pero accedo.

El caso es que estoy allí con la batica,

el maromo teniente, ni corto ni perezoso,

se enfunda un guante de látex, me dice que me agache un poquito

y raca, me mete el dedo hasta la campanilla,

se lo juro que no he sufrido una humillación así en mi vida.

Que si ese protocolo se lo aplican al rey, sea dentro o fuera de España

aquí se ha liado la de San Quintín, hombre.

(A CARCAJADAS) Oiga, si...

necesita una segunda opinión médica,

yo tengo un proctólogo maravilloso.

-Para que me lo dejen como el arco del cuchillero, no,

esta experiencia única se queda entre nosotros y el maromo teniente,

quien dicho sea de paso y como colofón,

me recomendó preventivamente que no ingiera bebidas alcohólicas.

Oiga, Gutiérrez...

esa leche tiene coñac.

-Cuatro goticas, para la ansiedad.

-Juan...

Sangre.

Había muchas pruebas,

casi todas nos daban la razón.

Yo cometí un error y lo asumo,

que fue tratar de orientar

a una testigo que estaba confundida.

-Eso debo de juzgarlo yo, ¿no crees?

Ya, y espero que lo hagas.

-Mira, Julia,

las dos tenemos altos cargos que normalmente ocupan hombres,

con lo que nos ha costado llegar hasta aquí,

¿lo tiras todo por la borda?

¿Crees que un hombre en tu lugar y con tu cargo haría lo mismo?

Buen trabajo en el registro, Pablo. ¿La huella?

-Si es de una zapatilla de José Antonio, ya no la tiene.

¿La sangre? -De la víctima.

Uf, qué frialdad para matar.

Y eso que era su amigo, ¿qué habría hecho con un enemigo, no?

-Estamos trayéndoles a todos para interrogarles,

cuando estén te avisamos. Pablo...

Es muy duro la primera vez.

Bueno, siempre es duro.

Alguno te va a decir que se pasa, no lo sé.

Hay que aprender a vivir con eso.

Pero tú tienes una ventaja con respecto a mí,

que aquí nadie duda que hiciste lo que debías hacer,

nadie.

-Podría haberle disparado al brazo. Y él haber clavado el bisturí

y Marina, que sí vale la pena, no estaría con nosotros.

Tienes todo mi respeto, todo.

-Gracias.

Pájaros cantando y piando.

Móvil.

Móvil.

-¿Qué tal la jornada de lucha?

-Lo pasamos superbien, al final nos invitaron a comer, a café,

ya sabes, por evitar los líos estos.

Pobre Dani, te tenías que haber venido.

-Para comer así prefiero que me inviten de otra manera.

-Lo digo porque hoy llevo la falda muy, muy corta.

-Ya, mentirosa.

(RÍE) -Ay, listo, que eres un listo.

Anda, llámame algún día tú, ¿vale? -Claro.

-Guay, perfecto.

Un beso, chao.

Tocan a la puerta.

-Hola.

-¿Qué tal, hijo?

-Joder, tía, qué guapa te veo últimamente.

-Gracias, sobrino, tienes toda la razón.

-¿Estás saliendo con alguien?

Oye, tía, ¿has cogido mi ordenador? -¿Yo?

Si a mí esos chismes no me entienden.

-Ya. Lo digo porque no estaba donde lo dejé.

-Pues no sé, me habré despistado limpiando

y lo habré movido de sitio.

-Oye, que no creas que te espío

cuando hablas con las chicas por el messenger ese.

-Sangre y de Roberto.

¿De Roberto padre?

En el coche de Mercedes

Bueno, yo no utilicé el coche esa noche, dormí en el centro.

Pudo habar más taxis, Sr. Ferraro,

nadie puede constatarlo.

-Mi cliente ya... (FURIOSO) -¡Cállate!

Disculpe.

Lo que me faltaba, joder.

¿Y ahora quién comprará la fábrica?

¿Eso es lo que le preocupa?

-Bueno...

acabo de perder a mis dos mejores amigos y...

mi mujer acaba de decirme que se tiraba a un adolescente,

¿sabe quién?

A mi ahijado.

Sí, señorita, eso es lo único que me preocupa.

-Esa noche yo usé el coche de mi marido,

el mío se quedó en el garaje, se lo juro.

Podría haberlo cogido alguien, otra persona, no sé.

-Roberto estaba con su hijo en casa, lo habrían visto.

¿Alguno de ellos conduce? -No.

Mi hijo es menor. -¿Y Rober?

-Le estaba enseñando.

¿Usaste el coche esa noche?

-Si no conduzco. Mercedes dice que te enseñó.

-Pero no lo cogimos.

Pregúntele a Chus, estuvimos en casa toda la noche.

Esa noche habías quedado con Mercedes y no fuiste.

¿Por qué?

-No sé, preferí quedarme con Chus.

¿Te dijo ella que no fueras?

-No... Me dijo que creía que papá se olía algo

y era mejor que no fuera.

Ya.

Pero sin embargo ella fue, ¿para qué?

-No sé.

O sea que tu padre sabía de tu relación con Mercedes.

-Quería mandarme a Estados Unidos.

Pero tú no querías separarte de ella.

-No.

¿Te dio Mercedes un líquido para que se lo echaras a tu padre?

-¿Qué? ¿En la comida o en la bebida?

Era veneno.

Para que tu padre se quedara en casa y poder matarlo.

-Roberto, no tienes por qué contestar esa pregunta.

Mercedes no mataría a mi padre, ni a mi madre, ¿está loca?

Roberto...

O lo hiciste tú, o te lo dio ella.

¿Te lo dio ella, para qué?

-Ella no quería que mi padre fuese a esa cena,

pero no para matarlo, ¡no para matarlo!

-Roberto, no digas nada más.

-Han encontrado cuatro.

Pobres mujeres. -Nos quedan dos vuelos más.

Buen trabajo, comandante.

Porque aún eres comandante, ¿no? Por media hora, mi coronel.

No te olvides de dejar tu arma. Por supuesto.

Agente...

Puede hacerse cargo usted, ¿verdad?

No quiero que la comandante pierda su avión a Londres.

-Sí, mi coronel.

Un día de estos te llamo para recordar viejos tiempos.

-Según el informe sicológico del colegio,

tanto Rober como Chus son dos chavales normales,

siempre juntos y... y aparte de los demás.

En sus ordenadores no hay nada raro.

-Las chorradas de siempre, juegos y páginas de tías.

Y chateo.

Y hablan de todo, de las cosas de clase, de sus cosas,

menos de que Rober se acostaba con la madre de Chus.

-Quizás sus padres vigilaban los ordenadores y evitaban el tema.

-No me las quiero dar de nada, pero esos chicos parecen alimañas,

que encamarse con la madre de tu mejor amigo

y que a ti todo eso te la sude, eso es cuestión de alimañas.

-Igual no se la suda tanto.

-Ahí le has dado, bacalao, muy bien.

Mi sargento, ¿puedo pedirla un favor?

Pídame, sargento.

-¿Me llevaría hasta el capitán Sierra para despedirme?

¿Sin ver el desenlace?

-Yo, para ver cosas sorprendentes y monumentales, si me lo permite...

¿Sí? -No tengo más que mirarla a usted

cuando vengo de visita, dicho sea esto con todo el respeto.

¿Le gustan a usted los videojuegos?

-Veneno que usted me diera, veneno tomara yo.

Vamos a jugar. -La sigo de cerca.

-Vamos, tigre.

-¿Pero este no está casado?

-No lo sé, pero arrancarle la sonrisa a la Andrún

tiene mucho mérito. -También es verdad.

-Bua, este juego es muy fácil, esto es para niños.

Esto me lo pasaba yo a los doce años.

¿Te gustan los videojuegos? -Los videojuegos y lo que no lo son.

-Hay que joderse en lo que se gasta el dinero del contribuyente.

-Ahí lo tenéis, cargándose.

¿Qué pasa, Gutiérrez? ¿No le gustan las armas?

-Las de mentira no, no sé si me explico.

-Sí, sabía lo de Rober y mi madre.

Rober me lo cuenta todo.

¿Y te importaba?

¿Te parecía normal?

-Normal no, pero no me importaba.

Tenemos una pista, Chus, una huella,

y en cuestión de horas la relacionaremos con el asesino.

-¿Y por qué tantas preguntas?

-Si le va a acusar formalmente léale sus derechos.

-Estuve allí esa noche con Rober.

-Chus, no.

-¡La leche que ha mamado, me he quedado corto!

¿En qué, Gutiérrez?

-Lo que le dije antes, estos muchachos no son alimañas,

son reptiles.

-Llegamos y los vimos muertos, a los dos.

A ver, entonces no es que: "estuvimos toda la noche en casa".

"A la una y media de la madrugada,

fuimos con Rober a su casa", ¿correcto?

-Rober me contó que mi madre le dio ese veneno.

Tenían planeado matar a su padre.

A ver...

¿Rober sabía que iban a matar a su padre?

-Eso me dijo mi madre.

Al principio no nos los creíamos y por eso fuimos.

Y era verdad.

-He arreglado lo de tu hijo.

Dinero y un trabajo en Canarias.

Pero escúchame, nadie, nadie debe saber la verdad,

tú y yo.

-No entiendo, dijiste que no podías hacerlo.

-Y no podemos, lo hago yo.

¿Devolviste el pendrive a Toni?

-Sí, lo dejé caído, junto a su ropa, en el suelo.

No se ha dado ni cuenta.

-No te fíes. -Pero ¿sirvió para algo?

-Sí, sí, han detenido a 12 personas implicadas...

-¿Sí? -Coches de contrabando, dinero...

-¿No pensabas darme ni las gracias?

-Te has arriesgado mucho.

-Me arriesgo cuando merece la pena.

-Merche... venga. Esto no puede, ¡Merche!

No puede ser.

-Si no puede ser, todavía me gusta más.

(SUSPIRA) Ay...

¿Qué les pasa a estos chicos? No les entiendo.

-Sierra. ¿Sí?

-Tenemos la zapatilla, no es de Rober, es de Jesús.

Preparémonos para una acusación formal.

O sea que sabías que Mercedes iba a matar a tu padre.

¿Eres cómplice?

-Soy menor.

No puedo ir a la cárcel.

-Capitán, esto es totalmente gratuito.

¿Participaste en la quema de aquel indigente?

-No.

-Solo lo vi.

Un implicado dijo que la idea fue tuya.

-Chus, tenía 12 años y fue declarado inocente.

Intentaron matar a alguien quemándolo como en un videojuego.

¿Te gustan mucho los videojuegos?

-Sí, ¿qué tiene eso de malo?

¿Conoces el "Snake"? -Shadows.

Lo conozco.

Una de las misiones es seducir a la mujer del rey.

-Sí. -Capitán...

Preguntas.

¿Viste al asesino?

-No.

-Cuando Chus y yo llegamos... mamá y papá ya estaban muertos.

No había nadie.

¿Crees que su madre lo hizo con sus propias manos?

-No, pagaría a alguien. -Algún sicario, digo yo.

¿Qué le dijiste a Mercedes cuando ella te contó su plan?

(RÍE NERVIOSO)

¿Te hizo gracia? ¿Te dio la risa floja?

-No.

-Él creía que eran fantasías de mi madre.

¿Tú te lo creías?

-No. Yo no.

Mi madre odiaba al padre de Rober, y a su madre.

Se tiraba a Rober para hacerles daño.

¿Y a ti eso te hacía daño?

-A Chus no le importaba lo mío con ella.

Pero algo tiene que haberte dicho, porque te acostabas con su madre.

-Me decía que le contara lo que hacíamos.

Nos lo contábamos todo, ¿qué pasa?

-¿Qué pensaste cuando viste a tu madre asesinada de esa manera?

-Nada, no podía pensar.

Algo pensaste.

-Que mi madre quería matarlos para llevar los asuntos de Rober.

Pero no le dijo nada de lo de su madre,

porque Rober a ella sí que la quería.

Aún así...

después del doble asesinato ni una sola palabra.

¿Por qué?

-Por miedo. -Miedo a lo que nos pasaría.

¿O sea que de no haber dejado Chus esa huella...

todo seguiría igual?

Tú en casa de Chus, con su madre. -Sí.

Pero dejas esa huella y eso te lleva a...

acusar a Rober de cómplice.

-Sí. Cómplice de dos asesinatos.

Él queda libre, ¿no te importa?

-No.

Dejó una segunda huella.

-¿Qué?

-¿Dónde?

En el lugar donde encontramos las joyas de tu madre enterradas

para que pareciera un robo.

-¿Qué dice Chus? -Eso es mentira.

Que tú las enterraste.

-Él me dijo que lo hiciera.

Todo el plan fue suyo.

Él tenía que matar a mi padre, era parte del juego.

Sí, el "Snake". -Chus tenía que matar a mi padre.

Con un hacha, sí era su misión,

y la tuya la de ser su sirviente,

y de ayudarle como él te ayudó a seducir a su madre.

-Es el juego. Usted no lo entiende.

No, no lo entiendo.

(INSPIRA)

(EXPIRA) ¿Qué pasó con tu padre?

Porque no hay nada en el juego que justificara su muerte.

-Nos sorprendió.

-Chus...

Fue Chus.

Pero ¿por qué?

¿Por qué, Chus?

-El "Snake Shadows" es un videojuego,

imperfecto.

Esto, la realidad...

La realidad sirve para complicar y mejorar los videojuegos.

Dan bonus.

¿Eh? -Premios.

¿Los resultados?

-Sí. ¿Malas noticias?

-Mucho me temo que sí.

Lo siento, amigo, usted no se merece esto.

-¿Qué le vamos a hacer?

(SUSPIRAN AMBOS)

Hombre...

Esto no está nada mal.

Aquí dice que es una inflamación de próstata nada más.

A su edad es normal. -¿A mi edad? ¿Normal?

Tres cojones me importa a mí la edad, Capitán.

Lo que dice en este papelico,

es que tengo la fontanería como las Cuevas del Drac, con respeto.

(RÍE) No, hombre, no sea exagerado, Paco.

Solo le piden es que no fume, no beba alcohol, no coma picantes,

y se abstenga de relaciones íntimas durante seis semanas,

hasta el próximo análisis. Hombre... por pedir es bien poco.

-¿Poco? Sí.

-Para usted, Capitán, que se ha prejubilado de casi todo.

Paso por lo del alcohol y lo del picantico y por el tabaco,

(SUSPIRA) pero si me quitan el tiritirí seis semanas,

es como si a Zapatero le quitan las cejas.

Me quedo en nada, lo juro.

(RÍE) ¡Por el amor de Dios, San Emeterio Mártir!

Si los análisis hubieran dado mal,

ahora hablaríamos de qué flores le gustan, venga, hombre.

Ánimo esto es para celebrarlo.

-Sí, con agua mineral y rabanitos, ¿no te jode? Vaya celebración.

Exacto y sin tiritirí, que en el fondo uno suda,

se agita y es pecado. -Bueno... eso es lo peor.

(SUSPIRA) Mi Capitán, quisiera pedirle un último favor.

¿Cuál? -No se lo diga a la Sargento Andrún.

No se piense que tengo la mercadería defectuosa antes de tiempo.

No se preocupe, su próstata está en buenas manos.

-Calle. -Sierra,

Garrido nos llama a su despacho. Ya voy.

-Bueno pues nada.

Parece que ha llegado el momento de la despedida.

Mi Capitán.

Me debe usted una visita en el pueblo, ¿eh?

Cuente con ello. (PÍCARO) -Y esa Comandante...

Capitán Sierra esa Comandante... ¡Vamos por ella, vamos! ¡Hey!

(SUSPIRA) Qué cabrón, qué gracia tiene.

Acabo de hablar con la juez que llevó la operación Cuneta.

-Acabáramos.

No va a abrir diligencia contra nosotros.

Contra ninguno de nosotros.

Por lo tanto yo tampoco lo haré, porque creo en vosotros.

Creo que habéis hecho un excelente trabajo.

Espero que no me decepcionéis.

Ahora iros todos a tomar por culo, incluido tú Sierra, venga.

Móvil.

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  • Sangre de mi sangre - Capítulo 7

Unidad Central Operativa - Sangre de mi sangre - Capítulo 7

06 may 2013

Un matrimonio de clase alta aparece brutalmente asesinado en el interior de su lujosa casa. Lo cierto es que algunas de las joyas y bienes de la familia han desaparecido con el mismo modus operandi utilizado en los últimos robos perpetrados a algunos chales de la zona.  A Sierra y su equipo lo que no les cuadra es que asesinaran a la pareja con tanta saña una vez se hicieron con todo el botín.

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  1. Daliah G. Pierson Colman

    No propongan una serie que no es posible visualizar. Ninguno de sus capítulos está disponible en mi territorio (Argentina).

    22 sep 2016
  2. Francisco

    La serie me parece buena y entretenida, lo que no encuentro bien es que la dejen de emitir sin dar explicación alguna. Te quedas a medias sin saber que va a pasar. Espero que a los que nos gustaba la serie nos den algún tipo de información al respecto. Saludos

    14 may 2013
  3. Julia Cuello Uribe

    La verdad es que es un regalo el poder deleitarse con esta serie.ustedes son formidables y espero tenerles por muchos años.felicidades familia UCO

    10 may 2013
  4. Paco

    Mis felicitaciones. No conocía la serie. Me está gustando muchísimo. Los actores lo hacen muy bien. ¿Tienen más temporadas? ¿Planean hacer más temporadas? Considérenlo. Lo que veo me parece bastante realista, no están dejando nada mal a la Guardia Civil y da gusto ver trabajar a buenos actores.

    07 may 2013