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Para todos los públicos Un país mágico - San Sebastián - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Este es Miguel de Lucas, el mago más curioso,

que viaja por España contando las tradiciones,

la cultura, las gentes, el arte y la historia escondida

en nuestros pueblos y ciudades.

San Sebastián es hoy nuestra ciudad mágica.

Descubrimos por qué la ciudad

era el lugar elegido por los reyes para descansar.

María Cristina decide venirse al norte,

viene a San Sebastián, y manda construir esta Real Casa de Campo.

O cómo la playa de La Concha se ha convertido en el corazón

de la ciudad para los donostiarras y los visitantes.

Es un placer caminar por aquí.

Toda esta elegancia neoclásica que tiene la playa de La Concha

atrajo a la reina Isabel en el siglo XIX para pasar aquí sus vacaciones.

También sabremos el secreto para elaborar las auténticas gildas.

Ese contraste de los tres sabores en boca

hace que sea una explosión de sabor, una explosión...

Te invita a seguir comiendo y a seguir bebiendo.

Cómo era la vida en el puerto antiguo de la ciudad

hace poco más de 100 años, o cuáles son los pueblos costeros

más impresionantes de Guipúzcoa.

Bienvenidos a "Un país mágico".

(Música)

(Música animada)

San Sebastián, una de las ciudades más señoriales de España,

que está rodeada por tres montes, que siempre la han protegido:

el monte Urgull, el monte Igueldo y el monte Ulía.

El Urgull está entre la parte vieja y el paseo nuevo,

coronado por la estatua del Sagrado Corazón,

más o menos como Río de Janeiro.

Desde su cima se pueden disfrutar impresionantes vistas de la ciudad

y de sus playas, como la de La Concha, a sus pies.

(Música)

En el extremo oeste de la ciudad está el Igueldo, en su cima

aún hoy se puede encontrar un original parque de atracciones,

y un faro del siglo XVIII construido en madera.

El Ulía es un auténtico parque natural en plena ciudad:

era usado como parque de recreo para la aristocracia

a principios del siglo pasado,

y hoy es un lugar muy valorado para hacer senderismo.

(Música)

Llego a San Sebastián por su paseo más internacional,

el paseo de La Concha, como veis, tiene forma de concha.

Este paseo está delimitado por dos montes: el Igueldo y el Urgull.

Además, está formado por dos playas: la de Ondarreta y la de La Concha,

aunque de eso hablaremos un poquito más adelante,

porque ahora he quedado con el escritor Álvaro Arbina,

que me va a contar la historia de esta fantástica playa,

y con él nos vamos a fijar en detalles tan especiales

e interesantes como las farolas y su mítica barandilla.

(Música suave)

Álvaro, ¿qué tal? Hola, Miguel.

¿Cómo estás? Me alegro de verte.

Yo también, y de que me aquí,

donde comienza el paseo de La Concha, ¿verdad?

Aquí, en el ayuntamiento, en la casa consistorial.

Qué bonito, ¿eh? Es precioso, es precioso.

No siempre ha sido ayuntamiento, antes era un casino.

Ah, ¿sí?

Sí, se construyó a finales del XIX, en 1887.

Fue un casino durante varias décadas, hasta el año 1924,

que en la República se prohibió el juego.

Anda, es verdad. Se cerró el casino,

dejaron de amasarse fortunas aquí, y de perderse fortunas...

Claro.

Estuvo cerrado varios años, hasta que se abrió el ayuntamiento,

frente a los jardines del Alderdi Eder.

Vamos a pasear, ¿vale? Venga.

(Música)

Con el fresquito que hace hoy en San Sebastián,

y la gente bañándose, incluso.

Sí, son unos valientes, estos no se cogen catarro en todo el año.

Ya veo, ya veo.

¿Nos bañamos, o seguimos hablando?

Ya veremos luego, de momento vamos a hablar.

Podemos hablar de esta maravilla, que es curiosa, ¿verdad?

Sí, es el símbolo de la ciudad. ¿Ah, sí?

Estamos en una de las playas más famosas del país,

y de Europa, también. Playa de La Concha.

Sí, es la más visitada, la más fotografiada,

aparece en las postales.

Uno de los símbolos de esta playa es esta barandilla,

tiene casi 100 años, es centenaria, digamos.

Cuando se decidió construir, cuando se decidió diseñar,

costó un precio de 34 E, que eran 5700 pesetas.

5700 pesetas. Que hoy en día son 34 E.

Es impresionante cómo una barandilla que ha tenido tanto peso

en el transcurso de esta ciudad, tanto simbolismo,

que aparezca en tantas postales, que costara 34 E.

Qué bien amortizada.

Sigamos paseando, que te voy a preguntar sobre las farolas.

Son especiales, ¿verdad? Sí, sí, sin duda.

(Música)

Es un placer caminar por aquí.

Toda esta elegancia neoclásica que tiene la playa de La Concha...

De hecho, una de las razones es esa,

atrajo a la reina Isabel en el siglo XIX para pasar aquí sus vacaciones.

Eso hizo que detrás todas las élites del país

fueron viniendo a pasar sus vacaciones aquí.

A raíz de eso, ha traído mucho glamur a esta ciudad,

es por lo que nos hemos parado delante de esta farola,

una réplica de esta farola se entrega como Premio Donostia

en el Festival de Cine de San Sebastián.

Una réplica en plata. En plata, mucho más pequeña.

Qué bueno.

Álvaro, no sé si has traído tu último libro,

"La sinfonía del tiempo", como te pedí.

Sí, lo he traído. Lo tengo por ahí, lo tengo por ahí.

Si te parece, hacemos una cosa: me voy a despedir de ti

con una experiencia de magia basada en tu libro, ¿te apetece?

Qué peligro. Venga, vamos.

Sí, sí. Vamos, vamos.

(Música)

Álvaro, ha llegado el momento.

Ha llegado el momento.

Déjame tu libro. ¿Cuántas páginas tiene?

Unas 560.

560 páginas. Ese libro que tú has traído,

yo no lo he podido modificar, lo acabas de sacar ahora,

lo hemos comentado... Sí, sí, sí.

Vamos a hacer un ejercicio increíble, creo.

Dime "alto" cuando tú quieras, ¿eh?

Ya. ¿Aquí, seguro?

Sí. Vale.

De esta página o de esta página, quiero que te fijes en una palabra,

que no sea demasiado complicada.

¿La tienes? Sí.

¿Seguro? Sí.

No la olvides, y para comprobar

que esa palabra no la puedes cambiar,

quiero que la escribas aquí. Este va a ser mi rotulador para luego,

y este será el tuyo. La escribes aquí.

Venga, ahí está.

Yo me doy la vuelta, no quiero ver.

(Música)

Bien claro. ¿Lo tienes, seguro?

Lo tengo. ¿De verdad?

Sí.

Dobla el papel, que yo no pueda verla.

¿Sí? Ya está.

Una cosa muy importante, que no quede nada escrito en la libreta,

nada, ¿no? Perfecto.

Muy bien, devuélveme esto. Vamos allá.

¿Cuántas posibilidades hay de que yo sepa qué palabra...?

(RESOPLA)

Hay unas 200 000 palabras en el libro,

como alguna se repite, no lo sé. "No lo sé".

Muy pocas posibilidades, muy pocas.

Mira lo que voy a hacer, te voy a pedir algo.

Voy a dibujar una página de tu libro, mira.

(Música)

Es una página que en principio va a estar vacía, claro.

Así.

Voy a escribir la palabra que más me ha llamado la atención

cuando leí "La sinfonía del tiempo".

Una palabra elegida completamente al azar, y que ni los cámaras saben.

Tú la estás pensando, está aquí.

Es como tus ideas cuando vas a escribir,

las tienes aquí y aquí,

y cuando se hace esa conexión las plasmas.

Con la magia sucede igual: yo tengo una idea aquí,

si la siento aquí, la plasmo, y es lo que ahora voy a hacer.

Date la vuelta, para que no puedas ver

lo que yo escribo aquí, solo después te darás la vuelta, ¿te parece?

Muy bien.

Necesito por última vez que pienses fuerte en esa palabra.

Fuerte, fuerte. Sí, la tengo. Date la vuelta.

(RÍE)

(Música intriga)

Álvaro, quieto ahí. No me muevo.

No estamos compinchados, ¿verdad?

No, no, no hay conspiración. Entre 200 000 palabras.

Vente así, sin darte la vuelta, hacia mi lado.

Cuidado, no me pises la obra, vente por aquí, vente por aquí.

Y quiero que mires lo que tengo escrito.

(SORPRENDIDO) Ja, ja.

Por favor, ¿quieres sacar tu papel? (RÍE)

Impresionante, impresionante. Muestra que pone "pueblo".

(RÍE)

Impresionante. Es que es una palabra...

es maravillosa, tiene que ver mucho con nuestro programa,

recorremos pueblos, ciudades... Madre mía.

Sí, sí, sí. Espero que te haya gustado.

Qué gran ilusión, yo soy un ilusionista de las palabras.

Lo sé, lo sé. Creo una ilusión en el lector,

y me parece impresionante, una palabra con tanto sentido,

tanta fuerza, y que la hayas captado.

La magia se produce en la mente del espectador,

al leer un libro, cuando ve un espectáculo.

Estoy... Ha sido... Vamos. Muchas gracias.

Enhorabuena. Gracias.

Miguel me parece una persona bastante misteriosa,

que sabe ocultar muy bien los engranajes ocultos tras la magia.

Ahora lo que quiero es saber cómo ha sabido acertar

una palabra que he pensado entre las 200 000

que puede encerrar un libro de 560 páginas,

es realmente impresionante.

(Música suave)

Este impresionante palacio fue construido hace poco más

de cien años por la reina María Cristina.

Es el palacio de Miramar, y aquí la reina

pasó los mejores momentos de ocio con su familia.

Situado enfrente de la playa de La Concha,

las vistas desde aquí son inmejorables.

No es de extrañar que la bisabuela del rey emérito don Juan Carlos

eligiera este lugar entre todos los que tenía a su disposición.

Sus más de 34 000 m² de superficie total,

más o menos la superficie de 350 casas de las habituales hoy en día,

están divididos en el palacio, un parque, jardines,

y varios edificios que Miguel está a punto de descubrir

con Lola Horcajo, una historiadora donostiarra estudiosa del palacio.

(Música)

Hola. Hola, Miguel.

¿Qué tal, Lola, cómo estás? Muy bien, encantada de recibirte

en este gran salón del palacio de Miramar, de San Sebastián.

Que tiene una historia fascinante.

Sí, tiene una historia muy interesante.

Corrígeme si me equivoco, pero Alfonso XII se casa

con María de las Mercedes. Así es.

Esta muere, y más tarde Alfonso XII se casa con María Cristina.

Muy bien. La deja embarazada, y él muere.

Sí, solamente tenía 27 años, se murió muy joven.

María Cristina decide venirse al norte, a San Sebastián,

y manda construir esta Real Casa de Campo,

porque las vistas que tiene son incomparables, sobre la bahía,

sobre las dos playas de San Sebastián,

y el aire era mucho más fresco que en la llanura castellana.

¿Qué tenía San Sebastián? En aquella época, con aquel poder,

casi podía haber construido donde hubiera querido.

Fue una persona muy afín al carácter de San Sebastián,

una ciudad abierta, liberal, y que la dejó un poco tranquila,

lejos de esa corte encorsetada que tenía en Madrid,

y en los otros palacios también. Qué bueno.

Es un palacio fascinante que me encantaría conocer.

Hay muchas cosas que me gustaría ver,

y empezar por algo que tiene que ver con el misterio, con algo oculto.

¿Aquí hay una escalera oculta?

Por supuesto que sí.

¿Vamos a verla? Vamos a verla, Miguel.

Perfecto. Venga.

(Música)

Estamos entrando en el despacho oficial de la reina María Cristina.

Así es, Miguel, aquí recibía todos los días María Cristina,

aunque estaba de vacaciones y hacía vida de playa y de campo,

pero todos los días recibía al ministro de jornada.

No sé si leyenda o historia, recibía a los ministros de dos en dos.

Así es, era una mujer tan prudente, que recibía a los ministros

de distinto ramo a la vez, de dos en dos,

para que nadie pudiera poner en su boca algo que no había dicho.

¿Dónde está la escalera secreta? Como te he dicho,

estamos en el despacho, y María Cristina era discreta.

Entonces, tenía que tener una entrada y salida de este despacho

sin que pudiera ser observada. Para evitarse pasar por el "hall".

Eso es, esa es la idea.

Miguel, ¿dónde crees que pudiera estar esa puerta secreta?

Voy a ver. A ver qué te encuentras.

A ver qué hay.

(Música)

¡Guau! La de historias que habrán pasado aquí.

Eso es.

Subía a sus habitaciones privadas, por tanto era algo privado.

Todavía aquí tenía una pequeña habitación, un tocador:

sin tener que subir a la habitación, también podía aquí arreglarse,

era mujer, después de todo.

Qué fantástico, qué de historias y de sensaciones

habrá tenido María Cristina subiendo por ahí.

Eso ya se lo queda para ella, a nosotros nos queda todavía

conocer un poco más de este palacio. Claro que sí.

(Música)

Y llegamos a la biblioteca del palacio de Miramar,

esto no lo pisa cualquiera. Claro que no,

solamente algunos reyes y algún príncipe, ¿eh?

Muchas gracias, hombre.

Esta era la biblioteca del palacio de Miramar,

que también la usó como despacho Alfonso XIII.

Alfonso XIII, el hijo de María Cristina, huérfano de padre.

Eso es, su hijo póstumo, que vino aquí de chiquitillo,

pero con 16 años ya fue el rey, y usaba esta biblioteca como despacho.

Claro, para no usar el despacho de su madre.

Exactamente. Esta biblioteca tiene algo más,

también me parece que está un poco escondido.

Hay muchos secretos. Muchos secretos,

y enseguida lo vas a encontrar.

¿Qué piensas que puede haber detrás de esas grandes puertas?

Algo muy importante. Muy importante.

Voy a abrir la puerta, con permiso. Venga, Miguel.

Vamos allá.

(Música)

¡Guau! Qué chulada, es pequeñita, pero muy acogedora.

Es un pequeño oratorio privado, para la familia,

las sillas de enea, muy sencillas, se colocaban aquí,

en la parte de la biblioteca, porque dentro de la capilla

solamente cabía el sacerdote. ¿Quién usaba esta capilla?

En principio, la familia en actos privados, pero hubo una ocasión

especial en que esta capilla tuvo fama internacional,

porque aquí se celebró un 7 de marzo del año 1906,

el bautizo católico de la princesa Victoria Eugenia de Battenberg,

que para casarse con Alfonso XIII, como condición indispensable,

tenía que convertirse al catolicismo.

Y ese bautizo católico tuvo lugar aquí, en esta capilla

del palacio de Miramar de San Sebastián.

Y tras esa ceremonia, ya se pudieron casar.

Claro que sí.

Eso fue en Madrid, un 31 de mayo de ese mismo año,

se casaron en los jerónimos.

¿Continuamos este paseo? Sí, vamos, Miguel.

(Música)

Esta sala revestida de madera de roble,

con esta chimenea imponente, estamos en el comedor de Miramar.

Te quería preguntar algo que tiene que ver con sucesos históricos

que ocurrieron después.

Si habláramos con el rey emérito, con Juan Carlos,

diría que aquí pasó unos años muy buenos estudiando el bachillerato.

Ah, ¿sí? Sí.

Pero en aquella época no vivía en España él.

¿Cómo acabó aquí estudiando?

Los condes de Barcelona vivían en Estoril,

pero que se educaran sus hijos en el extranjero, eso no lo querían,

querían que se educaran en España.

Y el lugar que ellos tenían, que era suyo propio,

era este palacio de Miramar.

Aquí acondicionaron el pabellón del príncipe

como colegio e internado para Juan Carlos y su hermanito Alfonso.

Lola, ha sido maravilloso este paseo por la historia.

Espero que os haya gustado mucho. Me encanta venir a un edificio,

y en el mismo edificio, sin salir de él,

recorrer varias épocas de la historia, es maravilloso.

De la "belle époque" hasta la actualidad, casi.

Lola, muchísimas gracias. Muchísimas gracias a vosotros,

que vengáis muchas veces a Donosti, que estáis en vuestra casa.

Muchas gracias. Adiós, Lola. Hasta luego, adiós.

(Música)

(Música suave)

Zarautz es una de las joyas de la costa guipuzcoana,

especialmente su playa, que con 2,5 km de longitud,

es una de las más grandes del País Vasco,

es por eso que la llaman "la reina de las playas".

Pero además, hay otro motivo. ¿Os imagináis cuál es?

La Reina Isabel II de España eligió Zarautz como residencia de verano,

y provocó un efecto llamada entre las clases altas y la aristocracia.

Este paisaje ha ido desde entonces desdibujándose,

y los palacios han dado paso a los hoteles

y a los edificios de apartamentos modernos,

y estos han atraído a su vez un turismo menos elitista.

Zarautz fue fundado en 1237, y durante mucho tiempo la pesca

fue la principal actividad económica de la localidad.

Se cuenta que en los astilleros de Zarautz

se construyó el primer barco que dio la vuelta al mundo, el nao Victoria,

que navegó al mando de Juan Sebastián Elcano,

originario de la localidad vecina de Guetaria.

(Música)

He venido paseando hasta el Buen Pastor,

o lo que es lo mismo, la catedral de San Sebastián.

Para su construcción se utilizó pizarra y piedra del monte Igueldo.

De su fachada me llaman la atención muchas cosas,

pero fundamentalmente, esa cruz que veis ahí,

se llama "Cruz de la paz", y es de Eduardo Chillida,

igual que el "Peine de los vientos".

Vamos a pasar a su interior, y junto a Koldo,

vamos a descubrir más secretos de esta catedral neogótica.

(Música)

La catedral se construyó hace poco más de 120 años,

con estilo neogótico, inspirada en las iglesias medievales

de Alemania y Francia.

Como dato curioso, la obra se finalizó en apenas ocho años,

y costó más de 1,5 millones de pesetas,

sin incluir altares ni retablos.

Una gran suma de dinero,

teniendo en cuenta que a finales del siglo XIX,

el salario diario de un trabajador podía rondar las tres pesetas.

(Música)

Hola, Koldo. Muy buenas tardes, ¿qué tal?

¿Cómo estás? Bien, bien.

Digo bien si digo que estamos en el Buen Pastor, ¿verdad?

Sí, sí, estáis en el Buen Pastor.

Esta es la parroquia del Buen pastor,

y a la vez, desde hace unos 60 años, catedral también.

Parroquia y catedral. En su día se hizo solo parroquia.

¿Vamos a conocerla? Vamos a verla un poco, adelante.

(Música)

Koldo, de vuestra catedral he oído muchas cosas,

pero una de las que más me ha llamado la atención es el órgano,

que es, si no me equivoco, ¿el más grande de España?

Este es el más grande de España, sí, y uno de los mayores de Europa.

¡Anda!

El órgano lo construyó Organistería Española, de Azpeitia, en 1954,

tiene 10 000 tubos. No puede ser.

10 000 tubos. Cómo sois aquí, en el País Vasco,

lo agrandáis todo, ¿o no? (RÍE) No.

¿Son 10 000 tubos de verdad? Sí, sí, 10 000 tubos.

¡Madre mía! Y el tubo más largo mide 12 m.

Es el que está en el medio, ¿verdad? Sí.

(AMBOS) 12 m.

La consola tiene cinco teclados. Cinco teclados.

Aparte, el del pie. Ajá.

El de los pies. Y el órgano funciona, ¿verdad?

Funciona en cuatro misas: el domingo, en los funerales, en las bodas...

Se ve el estilo, es neogótico,

es una iglesia que se hizo como parroquia,

ese tamaño de iglesia para parroquia.

En 1897 se inauguró, el día de San Ignacio.

La basílica... Santa María está muy relacionada con la catedral,

y de ahí vino la Virgen del Rosario. La Virgen.

No solamente el párroco para hacerlo, también la Virgen.

Cuéntame algo de su restauración,

de la cantidad de capas que encontraron.

Esta es una pieza del XVI, pero al cabo de los años,

como en tantas figuras en piezas del Medievo y del Renacimiento,

para arreglarlo lo repintaban.

Y al cabo de los años se repintaba muchas veces.

Claro.

Y esta llegó a tener 15 policromías diferentes.

Esta es una policromía del siglo XVIII, ya 200 años después...

¡200 años después! Sí.

Y es una policromía que es la octava,

y ahí nos paramos.

Koldo, un placer conocer un poquito más esta catedral.

Perfecto, Miguel, gracias a ti. Y este Buen Pastor.

Eso que nos acompañe a todos. Que está ahí precioso, claro que sí.

(RÍE) A ver si somos buenas ovejas. Claro que sí, claro que sí.

Adiós, Koldo. Adiós.

(Música)

Zumaia está en uno de los lugares más bellos del litoral guipuzcoano,

en una bahía entre los ríos Urola y Narrondo.

Zumaia tiene dos playas de arenas oscuras, el motivo del color

es la alta concentración de yodo en su composición,

son, por tanto, beneficiosas para algunos tratamientos de salud.

Sus espectaculares acantilados son muy visitados,

desde la playa de Itzurun hasta Deba.

En este recorrido pueden contemplarse

estas peculiares formaciones rocosas que se alzan sobre el mar.

¿Cuál es el mejor momento para disfrutar de este paisaje mágico?

En la bajamar queda al descubierto un fenómeno llamado "flysch",

son unas láminas de roca erosionadas por el mar, de particular forma,

creadas durante alrededor de 60 millones de años.

Rodeada de montañas y acantilados, Zumaia cuenta con un casco histórico

muy interesante, que aún conserva su trazado medieval.

(Música)

Es momento de hablar de la gastronomía

del País Vasco en general, y concretamente de aquí,

de la de San Sebastián.

Aquí hay mucha tradición en torno a los pinchos,

y el nombre de pincho es muy curioso,

porque originalmente era una rebanada de pan

donde se ponía la comida, para que no se cayera se ponía un palillo,

y de ahí el nombre de pincho, todo tiene una explicación, ¿verdad?

No os miento si os digo que voy a ir a un lugar

donde dicen que se inventó la gilda.

(Música)

Antxón. Aúpa, Miguel.

¿Cómo estás? ¿Qué tal?

Me has pillado con las manos... Da igual.

Dame la mano igual. ¿Qué tal estamos?

No me habré equivocado, he dicho que aquí se inventó la gilda.

Me has pillado haciendo un montón de gildas para hoy.

Pero no me has contestado.

¿Se inventó o no aquí la gilda?

Se inventó la gilda. Ah, ¿sí?

En el año 1942, el abuelo Blas vino desde Navarra, desde Olite,

con vinos cosecha propia, de sus propios viñedos, y tal y cual.

¿A qué vino aquí, a San Sebastián?

Había que vender esos vinos. Vino a vender los vinos.

Vino a vender, y aquí hizo su bodega de vinos,

y aquí se servía a las casas, a la gente, tal.

Luego había que vender más vino,

y había que poner lo que había entonces, los encurtidos.

No se vendía como este conjunto, se vendía por separado:

aceituna, guindilla, lo que fuera. Hasta que al ensartar con un palillo,

al ensartar las tres cosas con un palillo: la anchoa en aceite,

a poder ser, del Cantábrico, como digo yo; unas guindillas...

¿De las que pican? No, estas no pican nada.

¿Seguro? No me engañes. No pican nada.

Que luego quiero probarlas.

No pican nada. Vale, vale.

Cinco, como veis aquí, ensartadas una por un lado, otra por otro,

para que lo haga más bonito, y una aceituna.

¿Con hueso, o sin hueso?

Con hueso, porque en el año 1942...

como comprenderás, no había sin hueso.

Es la receta original, no ha variado en absoluto.

No ha variado nada. Ese contraste de los tres sabores en boca,

hace que sea una explosión de sabor, una explosión rica,

que te invita a seguir comiendo, y a seguir bebiendo.

Y se llamó gilda. Gilda.

Se llamó gilda porque es verde, salada, con anchoa,

y un poquito picante. Un poquito picante.

El deje de picante es aquel tema de Rita Hayworth en la película "Gilda".

Ah, qué bueno. Vamos a hacer una cosa,

vas a hacer tú una gilda. Venga.

Vamos a hacer una gilda, tú me sigues a mí.

Pero vete despacio, que es mi primera vez como "gildero".

Esto no hace falta mucho.

Doblas por el lomo, por la parte bonita de la anchoa.

¿Cojo así primero? Sí.

A ver.

Cogemos las guindillas, y vamos poniendo una para un lado,

otra para otro lado.

¿Con la puntita mirando para un lado...?

Ahí.

Y la otra para el otro. Eso.

Para un lado, otra para otro. ¿Cuántas?

Cinco.

¿Cinco? Cinco es el número ideal

para hacer de una gilda el tema ideal.

¿Cuánto tiempo llevas tú haciendo gildas? Muchísimo, ¿no?

Sí, sí, bastantes, bastantes.

Y me queda una, venga. Te queda una.

Ya acabo, ¿eh? Y cinco, ahí está. Acabamos con aceituna.

Aceituna.

Para... Para comer esto... Tiene su técnica, ¿no?

Vamos a ver. Primero. Venga, primero.

Vamos a hacerlo bien. Ya que tiene hueso,

primero se coge la aceituna. Voy a hacerlo.

Quitamos el hueso.

Y en esa misma aceituna, insertamos todo lo que vendría.

O sea, no me la trago. No, no.

La dejo en la boca.

Ostra, Antxón. Vamos allá.

Con lo que me gusta a mí esto.

(Música suave)

Qué explosión. Mm...

¿Qué sabor? Dime qué estás sintiendo.

Una explosión. No sé qué decirte. Eso es magia.

Ay, cómo pica. Pero no pica.

Antxón, que me has engañado. Mira cómo se ríen tus camareros.

No, no.

Esto es la novatada que he pagado yo por venir aquí, Antxón.

(RÍE) Ay, madre, cómo pica.

No, no. Mira.

No pica. Es una cosa fresca, fresca y tal.

Vamos a hacer una cosa, mira.

Hablando un poco de gastronomía y de magia,

te voy a hacer un pequeño juego de magia.

¿Te parece? Perfecto.

Mira, nos hace falta que cada uno de nosotros

cojamos una servilleta. La tienes por ahí, ¿verdad?

Sí, por supuesto. Ahí está.

Una. Sí, una.

La dejamos por aquí, así, que se vea todo bien,

aquí con las gildas.

Voy a usar una baraja de cartas, ¿de acuerdo?

Perfecto. Voy a mezclar así un poquito.

Así, que se vea bien cómo se mezcla la baraja de cartas, y...

Ay, dale la vuelta, dale la vuelta a esta que se ha caído. Así.

Voy a intentar relacionar un poco la magia y la gastronomía.

Tú has hecho que yo... me ponga en mi boca una gilda.

Y una gilda no va a ser, pero va a ser una carta.

Pero vamos a hacerlo de una manera especial. Mira.

Para que sea una carta única en el mundo,

después de haber mezclado, la primera carta que quede

será para ti, Antxón. Quiero que la firmes.

Fírmala aquí. Que se vea bien.

Ahí está. Vaya firma. Muy bien, Antxón. Perfecto.

Mira lo que vamos a hacer.

La dejamos aquí, Antxón.

El 4 de tréboles, ¿de acuerdo?

Mira, y ahora la vamos a doblar así, un poquito.

Así, la doblamos otro poquito así, y quiero que hagas...

Cierra la boca.

Ahí está. Aguántala, ahí está. Aguántala, ¿eh? Perfecto.

Mira, la siguiente carta que quede es la tuya.

Esto te lo he hecho porque como me has dado

una gilda que pica, para que te fastidies. Mira.

Y esta carta que tengo yo aquí,

la siguiente la voy a firmar también, ¿vale?

Voy a poner aquí, así: "Miguel". ¿De acuerdo?

Ahí está.

Y lo mismo, me la voy a poner en la boca. Mira.

Oye, sabéis que vosotros a través de las gildas y otros pinchos,

generáis mucha ilusión en la gente.

Es en lo que nos parecemos los magos y los cocineros,

en que vosotros generáis ilusión y nosotros también.

Vamos allá, ¿eh?

Tu carta firmada y mi carta firmada. Dame la mano.

Así, cruzadas. Mira. Una, dos y tres.

Ya está. La magia se ha hecho.

Mira, por favor, lo que tienes en la boca.

(Música)

Mi carta firmada, y lo que tengo yo aquí, Antxón,

es exactamente tu carta firmada.

(Aplausos)

Mola, ¿no?

Genial.

Oye, Antxón, pues ha sido un placer visitarte aquí, en tu casa.

La verdad que me voy encantado.

¿Ya puedo decir que soy un maestro gildero?

Hombre, por supuesto.

Me voy a llevar yo esto para acabar de cogerle el gustillo.

Hacemos un cambio, tú te quedas con las cartas de recuerdo.

Perfecto. Y yo me llevo las gildas,

que las voy a compartir con el equipo.

Perfecto. Antxón, muchas gracias.

Nos vemos cuando tú quieras. Claro que sí. Muchas gracias.

Venga, agur. Adiós, adiós.

(Aplausos)

Una sensación de decir: "¿Cómo lo ha hecho?

¿Cómo lo ha hecho?" Genial, genial.

(Música)

A unos 25 km al oeste de San Sebastián está Guetaria.

La localidad está enclavada en una pequeña península

que termina en el monte de San Antón.

Os recuerda a algo su forma, ¿verdad?

La similitud de su perfil con el más famoso de los roedores

hace que el monte sea conocido como el ratón de Guetaria.

Aquí, hace años, los habitantes de la localidad

avistaban y pescaban enormes ballenas del Cantábrico,

ya que muchos de ellos subsistían gracias a ellas.

Hoy en día, por desgracia,

ya no quedan ni balleneros ni ballenas.

En el marco de la Guerra de la Independencia española,

en el verano de 1813, tuvo lugar una batalla

entre las tropas francesas y angloportuguesas,

cuyo resultado fue la destrucción de la capital guipuzcoana.

Es un hecho que cada 31 de agosto se conmemora aquí,

en la zona antigua de San Sebastián.

(Continúa la música)

Hola. Hola, Miguel.

¿Qué tal? ¿Cómo estás, Álvaro? Bien.

Estamos en un lugar muy histórico, ¿verdad?

Sí, muy histórico. Estamos en una encrucijada.

Tenemos aquí la iglesia de San Vicente,

y esta es la calle 31 de agosto. Es un nombre un tanto peculiar.

¿Por qué se llama calle 31 de agosto?

Originalmente se llamaba la calle de la Trinidad.

De la Trinidad.

Lo que pasa que cambió de nombre a raíz de los sucesos

que aquí acontecieron, que fue cuando al final

de la Guerra de la Independencia,

que venían las tropas napoleónicas, francesas,

huyendo de la batalla de Vitoria. Era el principio del fin de Napoleón.

Bueno, pues huyeron, se acantonaron aquí,

y entonces empezó un sitio de dos meses.

Dos meses.

Los angloportugueses, que eran los aliados,

venían tras ellos y, entonces,

cuando llegaron a las puertas de San Sebastián,

estuvieron intentando entrar durante dos meses

hasta el 31 de agosto, que fue cuando se derribaron las puertas

y, entonces, llegaron a establecer una lucha por las callejuelas

de todo el casco histórico.

¿Y esta iglesia, entonces, qué representa

para esa etapa que estamos hablando?

Bueno, esta iglesia, la iglesia de San Vicente,

fue un refugio para todas las personas

que huyeron de esa lucha, todos los civiles,

que huyeron de sus casas porque los angloportugueses

estaban incendiando las casas.

Entonces, ellos huyeron y se refugiaron en esta iglesia.

(Música)

Hace algo más de 200 años aquí ocurre algo

y la gran cantidad de turistas que vienen a disfrutar

de los pinchos, de la gastronomía, del ambiente,

quizá no se imaginen lo que ocurrió aquí, ¿verdad?

Porque además, justo en este punto,

digamos que es un punto como frontera.

Sí. Estamos en una frontera, digamos.

De aquí a la izquierda se incendió la ciudad,

y de aquí a la derecha,

que es la última calle antes de lo que es las faldas

del monte Urgull, pues se mantuvieron estas viviendas.

¿Por qué se mantuvieron?

Porque sirvieron de hospedaje a las tropas aliadas

que saquearon la ciudad.

Observamos una gran diferencia entre esta casa,

que parece que se conserva lo más parecido a aquella época,

y por las casas por las que hemos paseado, ¿verdad?

Sí. Esta es una de las casas mejor conservadas.

Ahora tiene ladrillo rojo,

pero entonces estaba cubierto por una capa de cal,

pero el entramado de vigas de madera que se ve es exactamente el mismo,

se conserva igual.

Y cuéntame, cuéntame cómo era aquella rutina

que tenían las tropas, cuando llamaban a la puerta de casa.

"Dinero o muerte", sí.

Eso es lo que decían a los vecinos de Donosti.

Lo que hacían era llamar...

No llamaban a la puerta, pegaban disparos.

Ah. Disparaban cinco o seis disparos,

abrían las puertas a la fuerza, y entonces decían: "Dinero o muerte",

y si los familiares no entregaban sus bienes,

entonces había problemas.

El problema es cuando alguien entregaba un bien

y se iba ese pelotón, y volvía luego otro detrás

y no tenían otra cosa que entregar, entonces había problemas.

Cuánto tenemos que aprender de la historia, ¿eh?

Bueno, la guerra oculta ese tipo de cosas, ¿no?

Claro.

Muchas veces nos cuentan los buenos y los malos,

pero realmente es algo mucho más complejo.

Claro. Y por eso el 31 de agosto, para recordar

y que no vuelvan a ocurrir estas cosas,

se celebra la conmemoración de una manera un tanto especial.

Cuéntame.

Sí, lo que se hace es...

Durante la noche se apagan todas las farolas,

se oscurece toda la calle y, entonces, se encienden velas

en los balcones. Ah, qué bonito.

Y, de alguna manera, se recuerda lo que sucedió aquel día,

porque es importante que se recuerde lo que pasó aquí

porque es parte de nuestra historia.

Un escritor de novela histórica como tú,

¿cuando ve esta batalla piensa en escribir alguna...?

Hombre, los escritores intentamos bucear en la historia

para rescatar este tipo de sucesos, ¿no?

Porque al final nuestra labor es rescatar las partes más oscuras

de la historia para que no queden olvidadas

y que, al fin y al cabo, reflexionemos sobre lo que somos.

Así que nada, Álvaro, muchísimas gracias

por tu lección de nuevo. Gracias.

Un placer. Muchas gracias.

(Música)

(Música)

A unos 10 km de la capital está Pasajes de San Juan.

Se trata del distrito más antiguo de los cuatro que forman

el municipio de Pasaia.

Situado al este de la bahía, es el de mayor extensión,

debido a que incluye el monte Jaizquíbel.

La aldea era tradicionalmente pescadora,

y está separada de Pasajes de San Pedro

por la ría de Pasajes, que fue motivo de disputas

en el pasado por controlar esta salida al mar,

ya que la bahía de Pasaia albergaba el puerto comercial

más importante de Guipúzcoa.

Pasaia destaca por su extenso patrimonio cultural

y por su particular arquitectura de edificios

con varias alturas y pintados de colores llamativos.

Lo mismo a un lado que al otro de la ría,

que hoy en día pueden cruzar los turistas en una barca,

desde la que se puede disfrutar

de este impresionante paisaje desde el agua.

(Música)

He quedado con uno de los presentadores más queridos

y conocidos de la televisión en San Sebastián,

y junto a él vamos a hacer lo que más nos gusta.

Vamos a dar un paseo por esta zona donde me encuentro del casco antiguo

y vamos a descubrir anécdotas y curiosidades.

(Continúa la música)

Muy buenas. ¡Miguel!

¿Qué tal? ¿Cómo estamos? Pues bien. Tú un poco fresco.

Menos mal que yo tengo una bufanda de tu tierra, de Zamora,

que abriga un montón. Ah, ¿sí?

¿Tú te has fijado en algo?

Bueno, me he fijado en muchas cosas. Bien.

Pero ¿hay algo que te llama la atención?

Ah, sí. Claro, claro, lo de los números.

Los números. Es una numeración un tanto extraña.

¿Verdad? Pues mira, yo cada vez que vengo aquí,

a la gente que viene de fuera, de visita, le digo:

"¿Y por qué estos números?" Bueno, pues tiene su razón.

Esto antes se alquilaba como localidades

de los festejos taurinos. Anda.

O sea, se celebraban aquí los festejos taurinos.

Aquí. Algunos cuentan que, después del gran incendio,

esto se reconstruyó con dinero público

y, entonces, el ayuntamiento parece ser que puso una condición

a los propietarios, y es que paga el ayuntamiento,

dinero público para reconstruir estos edificios,

pero con la condición de que algunas veces al año,

cuando se hacían los festejos taurinos,

cediesen el balcón como localidad.

Entonces, tú venías a ver los toros y te ibas al 3 o al 4.

Vamos a seguir con sorpresas. ¿Seguimos con la ruta?

Venga, vamos.

(Música)

Este es el mercado, Miguel.

Ya, pero tiene un nombre un tanto curioso, ¿verdad?

¿Te ha llamado la atención? El Mercado de la Brecha.

Sí. El Mercado de la Brecha. ¿Por qué ese nombre?

Pues mira, aquí estaban las murallas de defensa.

Antes del famoso incendio,

las tropas inglesas consiguieron hacer aquí, en la muralla,

una de las brechas para entrar a la ciudad.

Ah, qué bueno. Y por eso se llama la Brecha.

(Música)

A ver, ¿qué tiene de peculiar este reloj? Que chulo es.

Chulo es, ¿verdad?

Pero seguro que alguna historia tiene detrás.

Hombre, aquí, en Donosti, todo tiene historia.

A ver, cuéntame.

Este reloj lo puso la compañía de tranvías de San Sebastián.

Sí, porque esta era la estación central del tranvía.

Ah, qué curioso.

Para que sus trabajadores supiesen cuándo tenían que hacer el servicio

pusieron el reloj.

Han pasado muchos años y, a día de hoy,

todo el mundo queda aquí.

Todo el mundo te va a decir, si vienes a lo viejo, dices:

"Oye, quedamos a las seis o a las siete en el reloj".

Y todo el mundo aquí. Y todo el mundo aquí.

Marca, digamos, el inicio de la zona vieja.

Eso es, de la parte vieja. Es la entrada a la parte vieja.

Lo que he aprendido contigo. ¿Sí?

Te iba a dar la mano, pero te voy a dar un abrazo.

Venga. He aprendido muchísimo contigo.

(Música)

El teatro Kursaal de San Sebastián es un icono

en la arquitectura moderna de la ciudad.

Está construido en un lugar con muchísima historia

por el edificio que hubo en el mismo lugar

hace menos de 100 años.

Era el Gran Kursaal Marítimo de San Sebastián,

un lujoso palacio inaugurado en 1921 por la reina María Cristina,

en la tradición de los "kursaales" o casinos europeos.

Un lugar tan impresionante que los constructores

tuvieron que ganarle espacio al mar,

y también construir el puente de Zurriola

para unir el Kursaal con el centro de la ciudad.

La demolición del casino,

apenas 50 años después de construirse,

dejó un solar vacío en un sitio privilegiado.

No fue hasta el año 1999 cuando por fin se construyó

este edificio vanguardista, que nos va a enseñar Miguel

con la ayuda de la periodista Maite Eskarmendi.

(Música)

Hola, Maite. Hola, Miguel.

¿Cómo estás? ¿Qué tal? Muy bien.

Tenía muchas ganas de conocer a la Eskarmendi.

Esa misma soy yo. ¿Qué tal estás? Mira... Muy bien.

Venía por el camino pensando que el primer Kursaal se inauguró

en el año 1921, que ya ha llovido. Bastante.

Pero claro, aquel edificio, supongo, que no tendría nada que ver

con lo que hoy es esto, ¿verdad?

Absolutamente nada que ver.

Eran los años 20, la belle époque, era un casino,

tenía salas de fiesta, salas de cine.

¿Cuándo se alza entonces este edificio?

Bueno, pues en el 99, si no me equivoco,

el arquitecto Moneo presenta este proyecto, se acepta.

Sí que hubo mucha controversia, porque aquí se hacía muy raro

que después de tantos años, bueno, pues un edificio así...

Tan grande.

Lo llamaban de mamotreto, hubo manifestaciones,

recogidas de firmas... Sí, sí.

Pero bueno, al final yo creo que la ciudad lo ha aceptado,

es un edificio que se ha integrado superbién.

Sí.

Y yo hoy no concebiría San Sebastián sin el Kursaal, la verdad.

Claro, aquí se realizan habitualmente

muchas exposiciones, conciertos, actos culturales, pero claro,

tenemos que destacar sin ninguna duda el festival de cine.

Por supuesto. Entonces, no sé si voy a tener

la oportunidad de pasear de forma oficial por este Kursaal.

¿Qué te parece si nos convertimos por ejemplo, en Julia Roberts?

Me encanta. Y yo, algo para despertar envidias,

George Clooney. Me parece superbién.

Pues venga, vamos a pasear por el sitio donde pasean ellos.

Ay, qué ilusión.

(Música)

Estaba pensando la cantidad de sentimientos y emociones

que se habrán vivido en ese patio de butacas.

Pues imagínate, se han vivido momentos muy especiales,

sobre todo, con esos Premios Donostia que normalmente suelen ser

un homenaje a una trayectoria, ¿no? Muy emotivo.

Y han venido estrellas, actores y actrices de Hollywood,

de todos estos que... Y estrenos de películas,

claro, también se han hecho, de directores muy conocidos,

¿verdad? Jo, pues por ejemplo,

Alfred Hitchcock estrenó en el Festival de San Sebastián

"Vértigo", "Con la muerte en los talones",

la primera saga de Star Wars, de "La guerra de las galaxias",

también se estrenó aquí. Roman Polanski también estrenó aquí,

por lo tanto, yo creo que es un festival fetiche,

ya que al ser también de los más antiguos que hay

a nivel mundial ahora mismo, pues bueno, se puede decir

que el glamour, el estilo, y el buen hacer

han estado muy presentes. Quiero que me acompañes

porque vamos a hacer una cosa, es un escenario muy grande.

Sí. Vamos a darte una sorpresa

muy grande. Vale, me encantan las sorpresas.

(Continúa la música)

Pues tenía muchas ganas de tener la oportunidad de sorprenderte.

Mira, en primer lugar, he elegido unas cartas grandes,

porque estamos en un lugar grande, y porque para mí, como mago,

es un privilegio que una carta pise este escenario.

No podía hacer otra cosa que no fuera con cartas.

Y como eres periodista... Sí.

Y muchas veces tenéis que estar detrás de la noticia,

esto va a ser la noticia, ¿de acuerdo?

Mira. OK.

Noticia y nada, ¿vale? Empezamos, ¿eh?

Quiero que sigas atentamente la noticia,

te iré haciendo algunas preguntas, como si yo fuera el periodista,

¿de acuerdo? OK.

Tienes que seguir la noticia, ¿de acuerdo?

(Música)

¿Dónde está la noticia? Aquí.

¿Seguro? ¡Ah!

La noticia está aquí.

Voy a repetirlo, porque claro, cuando buscáis la noticia

a veces pasan cosas que os descolocan como periodistas.

Mira lo que vamos a hacer, voy a intentar hacer algo

aún más especial, por ejemplo. Mira, de nuevo, dejo por aquí,

así...

No muevo mucho para que no pienses que es un juego de trilero,

que no tiene nada que ver. ¿Dónde está la noticia?

Pues yo diría que aquí, pero no va a estar.

¿Ves? Va a estar aquí.

Mira lo que vamos a hacer ahora, lo vamos a hacer...

Te voy a cambiar la pregunta, mira lo que vamos a hacer, atención.

Damos a vuelta a la noticia... Soy muy mala periodista, ¿eh?

Atenta, atenta. Sí.

Mi pregunta ahora va a ser diferente,

te voy a preguntar dónde está la distinta.

Fíjate. Para ti, ¿dónde está la distinta?

Aquí.

Justo aquí.

No. No, ¿no?

La distinta... Venga ya, no.

¿Sabes por qué es la distinta?

Porque todas las demás son exactamente iguales.

¿Qué te parece? Pues que me has dejado fatal.

Pero está muy bien. No era mi intención, ¿eh?

Maite, ha sido un placer. Igualmente.

Conocerte un poquito más, y de tu mano,

conocer esta preciosa ciudad, que por cierto,

la vendes maravillosamente. Para mí es mágica,

no puedo decirte otra cosa. Y para mí a partir de ahora,

también. Me alegro.

Como periodista he quedado fatal, porque parece que no tengo ni idea

de cómo perseguir una noticia, pero me ha engañado totalmente.

Estaba convencida, las tres veces que he señalado,

que la carta era esa, pero evidentemente, es magia.

(Música)

Al final de la playa de Ondarreta, a los pies del monte Igueldo,

está "El peine del viento", una de las obras más conocidas

del escultor Eduardo Chillida.

Es un conjunto escultórico formado por terrazas de granito

de color rosa, y tres piezas de acero,

que pesan en total 30 000 kilos. Para que os hagáis una idea,

es lo mismo que pesan 42 vacas.

La fuerza de la naturaleza que representa se ve reforzada

por un sistema de tubos que impulsa el aire generado por las olas

al chocar, emitiendo un sonido muy característico

los días de gran oleaje.

(Música)

Sin salir de la zona vieja de San Sebastián,

me dirijo al puerto. Allí he quedado con Mikel Zumeta,

es un sociólogo que nos va a contar cosas muy interesantes

y quizá también algunas personales.

Mikel, ¿qué tal, cómo estas? Bien. ¿Qué tal?

Estamos en la calle Puerto, ¿verdad? Pero claro, has querido quedar

justo aquí, me temo que no es casualidad.

Bueno, pues hemos quedado aquí porque esta calle da con el puerto,

digamos, una de las partes más relevantes o significativas

de Donosti, que es una ciudad costera y portuaria,

y porque por aquí pasa la calle Campanario, por aquí arriba,

que antes era un túnel, y es uno de los pocos restos

que nos queda de la Donostia anterior a 1813,

y después el puerto, y luego pasaremos a verlo.

¿Vamos al puerto? Perfecto, vamos. Muy bien.

(Música)

A puntito de entrar al puerto por este arco.

Sí, aquí podemos ver, digamos, lo te queda

de la muralla de la parte vieja de Donosti,

y bueno, tenemos una especie de balconada,

que da paso, digamos, dejamos a un lado ya la parte vieja,

el casco antiguo, y pasamos al puerto.

Claro, el puerto y los pescadores estarían extramuros.

Eso es, se encontrarían fuera de la muralla,

fuera del burgo, digamos, del casco antiguo.

En euskera se diría "baserritarrak arrantxaleak eta kaletarrak",

que serían los campesinos, los pescadores y los ciudadanos,

de alguna manera, los que viven en el burgo, en la ciudad,

los que viven en el monte y los que viven en el puerto.

Siempre ha habido clases, ¿no? Eso es.

Vamos al puerto. Venga.

(Música)

Entonces, ¿este puerto llegó a ser uno de los más importantes?

Llegó a ser uno de los más importantes del Estado,

junto con el de Pasajes, hacia el siglo XVII, aproximadamente,

porque encima, hay que tener en cuenta que Donostia se encuentra

a mitad de camino entre Bayona y Pamplona,

y los obispados de Bayona y de Pasajes, pues bueno,

tenían su nexo de unión en Donosti. ¿Cuál es la relación tan especial

que tienes tú, una relación familiar, con este lugar?

Cuéntame. Pues el padre de mi abuelo

nació aquí, exactamente. Tu bisabuelo nació aquí al lado.

Eso es, en el puerto de Donosti. Mi bisabuelo solía coger

a mi abuelo una vez a la semana, y le hacía pasear por el puerto,

para que hablaran francés, para que mi abuelo aprendiera francés.

¿Por qué, por aquí pasaban muchos franceses?

Hombre, al final, piensa que Donosti, estamos muy cerca de la muga,

de la frontera, y tenemos el puerto,

o sea, al final, el puerto es un nexo de unión con el exterior.

Qué bueno. Con el mundo exterior.

Al final, es mucho más fácil viajar a través del mar,

aquí mismo, porque podrías llegar incluso a Inglaterra si quisieras,

a Portugal, Francia, que no hacerlo entrando tierra adentro

a pie, a caballo o lo que fuera. Y actualmente,

¿cuál es la actividad que tiene? Vemos que está llegando un barco,

¿pero cuál es la actividad que tiene?

Pues hasta hace relativamente poco, la pesca, digamos,

ocupaba el espacio del puerto, y todavía tenía bastante importancia

en el puerto, pero bueno, en los últimos años,

también la pesca es dura, y es difícil conseguir relevo,

y Donostia se ha centrado sobre todo en el aspecto turístico,

y bueno... Nada, Mikel, ha sido un placer.

No me quería ir de Donosti sin conocer el puerto,

y ha sido un placer conocerlo de tu mano.

Gracias, Mikel, adiós. Adiós.

(Música)

Sorprende encontrar en mitad del valle de Urola

este edificio tan singular, es el Santuario de Loyola.

Rodeado de montañas y en un entorno idílico,

este edificio barroco está construido

sobre la casa donde nació San Ignacio, en 1491.

Se trata de un monumento repleto de obras de arte

y centenares de reliquias, es por esto

uno de los principales centros de peregrinación de España.

Tiene una extensión de 10 000 m² de suelo

repartidos en tres partes.

Por un lado, está la conocida como casa natal,

que nos lleva a la época feudal a través de la familia de Oñaz

y Loyola, a la que pertenecía el santo.

Parece que entras a una fortaleza medieval

cuando cruzas sus muros de más de 2 m de ancho,

que es más o menos lo que ocuparían 16 paredes de ladrillo juntas.

En el centro está la basílica.

Destaca la cúpula y el pórtico que la precede,

decorado en estilo churrigueresco,

que es una variedad del barroco, especialmente recargada.

Rodeando el santuario están los inmensos jardines

que han ido creciendo a la vez que se iban añadiendo

los terrenos adyacentes al monasterio.

(Continúa la música)

(Música)

Ha llegado el momento de decir adiós, y lo hago

en el mismo sitio al que llegué, el paseo de la Concha,

pero antes de irme, me gustaría contaros algo

que estoy seguro que no vais a saber.

Mirad, esta barandilla que recorre el paseo de la Concha

es muy larga y tiene una decoración maravillosa.

Está compuesta de algunas flores y de las cientos de flores

que ornamentan esta barandilla, tan solo hay una

que está mirando hacia el infinito, todas las demás

miran hacia el interior. Es justo esta que tengo a mis espaldas,

está mirando al horizonte. Os estaréis preguntando

por qué esto es así. Pues que si queréis saberlo,

ahí tenéis una razón más para visitar esta bella tierra,

así que, nada, hasta luego, San Sebastián,

"gero arte", Donosti.

(Música)

San Sebastián, Miguel te deja con tu playa de la Concha,

tus montes, tus palacios, tus historias de reyes,

y también, de gente real. Con las olas de tu mar Cantábrico,

y con tus historias de pescadores.

Se nota en el ambiente que eres una ciudad

que ha sabido quedarse con lo mejor de todos los que por aquí

han pasado. Tu historia y las huellas que ha dejado

te hacen inolvidable, y enamoran a los que aquí viven,

y a los que por aquí pasan.

Espero que pronto volvamos a vernos, San Sebastián.

(Canción en euskera)

Un país mágico - San Sebastián

21 abr 2019

San Sebastián es hoy nuestra ciudad mágica . Descubrimos por qué la ciudad era el lugar escogido por los Reyes para descansar. O cómo la playa de la Concha se ha convertido en el corazón de la ciudad para los donostiarras y los visitantes.

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  1. posdam

    Uno de los mejores viajes que guardo en el recuerdo, pues fue mi primer viaje que hice con amigos a la ciudad vasca de San Sebastián, donde cogimos un pequeño bote en la playa de la concha para llegar hasta la isla de Santa Clara. Su estilo y elegancia neoclásica junto a su fantástica gastronomía la hacen ser una de las mejores ciudades de España.

    22 nov 2019