La Comisión Europea decidirá en los próximos días si denuncia a Hungría por incompatibilidad de su nueva constitución con los valores de la Unión. La presión de Bruselas y del FMI ha obligado además, al gobierno húngaro a enmendar una reforma del Banco Central que limitaba su independencia. A cambio seguirán negociando la concesión a Hungria de un préstamo para evitar su quiebra.