Los últimos 29 grandes se los habían repartido Federer, Nadal y Djokovic. Y Andy Murray era el tenista que siempre llamaba a la puerta pero nunca entraba. Ahora el escocés ya sabe lo que hay al otro lado, el lado de los que escriben la historia del tenis. Casi 5 horas le costó derrotar a Djokovic y cinco sets en una final para la historia en Nueva York.