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No recomendado para menores de 7 años Servir y proteger - Capítulo 434 - ver ahora
Transcripción completa

Mercedes, es fundamental que la atención al ciudadano

sea lo más profesional posible.

Es que yo tengo mi estilo propio de trabajo.

Mi experiencia me avala.

Lo que no puedo hacer es convertirme en otra persona,

no puedo convertirme en una persona más joven.

Mi marido me dejó hace seis meses.

Se fue a vivir con una mujer 20 años más joven que yo.

Llevábamos juntos toda la vida.

Miralles me dijo que te diera tiempo.

Desde el principio supo que se te daría bien tratar con el público,

y con los medios de comunicación.

Muchas gracias, comisario.

No creo que Konchalovsky se haya olvidado de la muerte de su hijo.

Está lleno de ira, yo misma fui testigo de ello.

No podemos tener miedo.

Konchalovsky necesitará socios para sus negocios en España,

y tú podrías venderte como un buen contacto.

No colaboraré con el CNI en este asunto.

En el CNI estamos dispuestos a negociar contigo sin límites.

Pon precio a tu colaboración.

Quiero mi libertad absoluta y sin cargos.

Quiero ver crecer a mi nieto, quiero ver a mi hija feliz.

Iker me ha contado por qué lo haces.

Si te pasara algo, no me lo podría perdonar.

No me pasará nada, sé lo que hago.

-Hemos encontrado el cadáver de una mujer,

solo te puedo adelantar que ha sido estrangulada.

¿Igual que Rita Blanco?

Tenemos un asesino en serie en Distrito Sur.

Alberto Posada, estranguló a una mujer hace ocho años.

El juez decretó su ingreso en un centro psiquiátrico.

¿Cuándo salió del internamiento? Hace dos meses.

Ahora vive en Distrito Sur.

La noche en que mataron a Carolina Fuentes

usted estaba en un parking cercano al lugar donde la mataron.

Acabo de deshacer la coartada y lo sitúo en el lugar del crimen.

Necesitamos la confesión de posada.

Déjeme hablar con él un última vez. Está bien, inténtalo.

Si olvidaste haber matado a Belén Sánchez,

¿cómo sabes que no eres el estrangulador de Rita y Carolina?

-No lo recuerdo, ¡no puedo recordarlo!

-Esto no debía acabar con él ahorcado.

-No debía, no, pero ha ocurrido así y ya no hay vuelta atrás.

Dios...

Y tú cumpliste con tu deber.

Ahora estamos mucho más cerca de resolver el caso.

Tus hipótesis contra Posada son sólidas.

Sigue investigando con la misma determinación que hasta ahora.

Por lo visto, Ramiro y su familia llevan una semana muy malos

con gastroenteritis, y les ha dado por decir

que se han intoxicado aquí, en La Parra.

-Que no sea nada.

-¿Qué le pasa a Faustino? -No sé,

pero espero que no sea lo mismo que a Ramiro.

-A ver si es verdad que es cosa nuestra lo de la intoxicación.

Paty, ¿tú no viste la nota que yo dejé al lado de la carne

que había que hacerla sí o sí, que la había descongelado?

-Congelé la misma carne dos veces.

-Os he demandado. -No, no, ha sido un accidente.

Ha sido todo culpa mía. -Eso al juez.

Es Antonio, han suspendido el tratamiento

porque ha sufrido un paro cardiaco.

Tu corazón no bombea con suficiente fuerza, está muy débil.

La alternativa consiste en implantarte un dispositivo

que haga las veces de corazón artificial.

Solo quiero que todo vuelva a ser como antes.

Pero lo más parecido a lo que teníamos antes,

es continuar con el tratamiento. Puede que tengas razón.

"Buonasera, dottore, ¿come sta il mio marito?"

"Va tutto bene".

"Grazie".

Hay algo de Álvaro que creo que tienes que saber.

La chica con la que está saliendo es inspectora de policía.

-Tú no nos dejará con el culo al aire como el cabrón del viejo,

¿a que no? -Claro que no. ¿Eres tonto?

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer.

-No siento nada por ti. Esto es un error.

-Ya tienes vía libre con Álvaro.

-De verdad, a mí me sabe mal. -No, de eso nada,

debes aprovechar tu oportunidad.

-Para olvidar tus problemas

no tienes que machacarte cargando cajas,

ni currando a tope en el taller.

Hay maneras mucho mejores.

-Creo que no quieres una policía cerca

porque tu madre acaba de salir de la cárcel.

Tu hermano tiene un rosario de antecedentes

y de lesiones a un compañero.

-No tengo que pedirte perdón por lo que haga mi familia.

-¿Qué tal llevas el día? -No me puedo quejar.

Espera, espera...

-¿Te da corte aquí? -No, no es eso.

-¿Cuál es el problema?

-Que sigo colado por Silvia.

(Música emocionante)

Yo asumo mi culpa con lo de la intoxicación.

Pero que me pidan 20 000 euros de daños y perjuicios,

me parece exagerado.

-Podemos tratar de llegar a un acuerdo amistoso.

Por ejemplo, si le das la mitad de lo que reclaman

seguro que retiran la demanda contra ti.

-Es que es un pastizal, 10 000 euros.

¿Sabes la de menús que tengo que servir para recuperar ese dinero?

-Ya me imagino.

-¿Y no hay otra solución? -Ir al juicio.

Pero con la documentación que han presentado tendrías las de perder.

Dos horas después de comer en La Parra,

se presentó la familia de Gloria en el servicio de urgencias

del centro de salud.

Allí les dieron el informe médico con las causas de la intoxicación.

Además, adjuntan el ticket que demuestra

que ese día comieron en La Parra.

-Y tanto que comieron en La Parra.

Estaban celebrando el cumpleaños del chiquillo,

menos mal que la criatura no comió carne, comió pasta.

-Podían extraviar el ticket...

y les sería mucho más difícil demostrar que habían comido aquí.

-Pero yo eso no podría negárselo, ni a ellos ni delante de un juez,

se me cae la cara de vergüenza. -Lo sé.

Pero el derecho a mentir es una estrategia de la defensa.

-Yo no valgo para eso, no lo puedo hacer.

-Y eso que te honra.

De todos modos, no es el caso,

al tener el ticket, no puedes negarlo.

-¿Tú crees que Gloria y su marido aceptarán ese acuerdo?

-No tengo ninguna duda. -¿Cómo estás tan seguro?

-Por experiencia sé que siempre se evitan los juicios.

Además, conozco al abogado y es de los que siempre

lo evitan llegando a un acuerdo. -Ya.

No me queda otra que sacar ese dinero de donde sea.

Iré a mi banco y pediré un préstamo de 10 000 euros.

Y tú me dices cuánto es tu minuta,

quizá para eso tengo liquidez.

-Te dije que no te cobraría nada por mi asesoramiento.

-De eso nada, tú eres un hombre muy ocupado,

y bastante follón te he dado yo. -María, no insistas más.

Yo me conformo con que me trates igual de bien que hasta ahora.

-A partir de ahora ni los pinchos de tortilla ni los cafés

los vas a pagar en La Parra. -Hecho.

Ni tres palabras más.

-Cómo eres, Marcelino.

-Es que has tenido muy mala suerte.

Lo normal es que tu Seguro de Responsabilidad Civil

hubiese cubierto la posible intoxicación alimentaria.

-Ya lo sé, pero me colaron una cláusula que lo excluía.

No sé cómo estaría ese día yo, lo firmaría rápido, no sé.

-La letra pequeña de los contratos tiene miga.

Te lo digo yo que soy abogado. -Pues yo me cambio de compañía.

-Si quieres hablamos a última hora del día,

y me confirmas si quieres que hagamos el acuerdo.

-No tengo que confirmarte nada, te lo digo ya.

Si es la única opción, así lo haremos. Adelante.

-Sí, eso es lo mejor.

Enseguida lo redacto y te lo envío por mail.

-Vale.

Muchas gracias por todo. -María, a mandar.

Adiós. -Hasta luego.

-¿Hay alguna novedad de la demanda? -¿Novedad?

No tengo escapatoria, me va a salir por un pastizal.

-¿Por cuánto?

-En el mejor de los casos, 10 000 euros.

Buenos días, bello durmiente.

No me digáis que...

habéis pasado la noche en vela. -No, hemos hecho turnos.

Un ratito dormía mamá, otro yo.

No le hagas caso, hemos dormido las dos en el hotel.

Por eso vais vestidas igual que ayer.

Uy, el policía que se ha perdido el cuerpo.

Cuéntanos, ¿cómo te encuentras?

Para estar conectado a un cacharro, me encuentro bien.

Bueno, pues no sabes lo que me alegro.

Gracias a ese cacharro podrás reanudar

tu tratamiento de células madre.

Tu hija tiene toda la razón, así que deberías estar contento.

Yo estoy encantado.

Tengo entretenimiento, tengo que cambiarme las pilas

todos los días, como una radio.

Ese sentido del humor tuyo indica que te encuentras bien.

En serio, me encuentro más animado y todo gracias a vosotras.

Pues no sabes lo que me alegro. Y yo.

-¿Sabéis lo que me ayudaría...

mucho a recuperarme más rápido? -¿El qué?

-Saber que dejáis de estar pendientes de mí,

y que os vais cuanto antes a Madrid.

-¿Ya te quieres librar de nosotras?

-Tú tienes que ir a la escuela y tu madre tiene que volver

a la comisaría, se le acumula el trabajo.

No te preocupes por eso, yo hablo con Emilio y no pondrá pegas.

¿En serio, no hace falta?

Con lo que me contaste ayer, seguro que estás muy preocupada.

Eso es verdad.

No se me va de la cabeza lo del estrangulador.

¿Ves?

Razón de más. Tienes que volver a Madrid cuanto antes.

Ya, pero me da no sé qué volver a Madrid

antes de que reanudes el tratamiento.

Si fuera...

el inicio del tratamiento, de acuerdo, pero no hace falta,

conozco el proceso. Vete tranquila, y tú también, Olga.

-No. Yo hablé con los profesores y me dijeron

que me repetirían los exámenes más tarde.

-Olga... -No, Olga nada, papá.

Me voy a quedar y punto.

Si no te importa, yo me quedo más tranquila si Olga se queda.

Y si no te pones muy cascarrabias, en unos días te traigo un regalo.

-¿Qué regalo? -Un tiramisú italiano que está...

Esta mejor que el mío, imagínate.

-¿No?

-Sí, para endulzarte el postoperatorio.

-Qué rico.

Estás cansadito, mi amor. Duerme un poco más.

10 000 euros es muchísimo dinero, ¿de dónde lo vas a sacar?

-Tendré que romper las huchas que me quedan

y pedir un préstamo al banco. No me queda otra.

-¿Y por qué no te presentas al juicio, igual lo ganas?

-No, Marcelino no me lo recomienda.

-¿Por qué no? -¿Por qué va a ser, Paty?

Porque la razón está del lado de Gloria.

Me tocaría pagar 20 000 euros, más las costas del juicio,

más vete tú a saber qué. -Madre mía...

Me siento fatal por haberte metido en esta movida.

¿A quién se le ocurre congelar la carne dos veces?

-No te culpes más que un error lo tiene cualquiera,

y la responsable soy yo,

por dejarte tanto tiempo sola a cargo del negocio.

-Pero me he quedado sola más veces y no ha pasado nada.

Yo no tendría que haberme estresado tanto ni liarla parda.

-Vale, no te culpes más, por favor.

-Es que no puedo.

Y quien debería buscarse la vida para conseguir el dinero soy yo.

-Sí, claro... Voy a hacer como que no he oído eso.

-Sí, María, porque esa denuncia te la han puesto por mi culpa,

soy yo quien debería asumir las consecuencias.

-Paty, no me vas a pagar nada, te pongas como te pongas.

¿Te ha quedado claro? -Sí, ya lo hablaremos.

Voy atender a los clientes, que no estamos para perderlos.

-¿Que si te ha quedado claro lo que te he dicho?

-Habría que pedir licor de coco Ricky.

-No sé por qué servimos una bebida tan asquerosa.

¿De verdad lo pide alguien? -No mucho,

pero a tu hermano le gusta tener un par de botellas por si acaso.

-La típica manía chorra de mi hermano.

-La semana que viene es la fiesta aniversario,

y Luis lo quiere todo organizado. Vamos a tener curro.

-¿Por qué no te tomas un respiro?

-Porque necesitamos el inventario antes de las doce para el pedido.

-Sara, si tu jefe te dice que pares, paras y punto.

Venga, tómate una copa, una cervecita...

-Si paro es para comer algo.

-Vale. Pero no tienes que tomarlo a palo seco.

-Si te hace mucha ilusión me voy a tomar un zumo.

-¿Un zumo? Sácate un par de botellines.

-Estoy currando, no me gusta beber cuando curro.

-Oye, yo también estoy currando aunque no te lo parezca.

Me he ofrecido para ayudarte con el inventario

para que veas que no soy un niñato.

-A ver, te dije eso el otro día,

porque estaba muy cabreada, y con razón.

Estabas muy pesado. -Vale, vale, lo reconozco.

Pero reconoce que puedo ser tan responsable como Luis o como Álvaro.

-Bueno, al menos ya cumples un horario.

-Venir a trabajar contigo no me cuesta porque tiene premio.

-¿Qué premio? -Pues eso...

venir aquí a estar a solas contigo, conocerte un poco mejor...

Que me conozcas tú a mí...

Seguro que en unos meses te gusto un poco.

-Ricky, no empieces.

-Solo te digo cómo me siento, ¿es que no puedo?

-No, porque me haces sentir incómoda.

Ya te he dicho que no quiero nada contigo. Además, eres mi jefe.

-Ya. Seguro que si te lo dice Álvaro te molaba.

-Mira, para empezar, Álvaro no es mi jefe,

y no me está molestando con estas tonterías.

Y no sé por qué tenemos que hablar de él.

-Cómo se nota que no estás acostumbrada a que pasen de ti.

Como eres un pibón, la gente no te da calabazas. ¿A que jode?

-Ricky, vamos a dejarlo.

-No me hables así que no soy ningún chungo.

-Pues deja de ser tan plasta, que estoy harta

de pararte los pies todo el rato. -De verdad, tía, eres patética.

No sé cómo sigues arrastrándote detrás de Álvaro.

¿No ves que él pasa de ti como de la mierda?

-Su café. -Gracias.

-María, por favor, dame la cuenta de la tres.

-¿Cómo la cuenta de la tres? Acabas de llevarles churros.

¿Ya se los han comido?

-Tendrán prisa. A mí qué me cuentas.

-A lo mejor la que tiene prisa por no hablar del tema eres tú.

-Si te refieres a la demanda, ya está todo hablado.

Soy yo quien paga a Gloria y punto.

-Criatura, ¿de dónde vas a sacar tú ese pastizal?

-Yo tengo mis recursos también.

-¿Qué recursos, cariño? Con lo que te pago,

lamentablemente, no tienes para ahorrar.

-¿Quién ha hablado de ahorros?

Yo estoy diciendo que tengo mis recursos.

-Ni se te ocurra pedir un préstamo.

Eso lo tengo que hacer yo, que estoy con la soga al cuello.

-¿Y yo qué hago?

¿Me quedo de brazos cruzados a ver cómo te ahogas?

Que no, que pienso echarte una mano. -Ni se te ocurra pedir un préstamo.

Y menos gastar los cuatro duros que tengas en el banco.

-¿Me das la cuenta de la tres, por favor?

-Qué pesada eres.

Toma, la cuenta de la tres. -Gracias.

-Toma, el café.

Parece que tienes un problemilla de liquidez.

-Sí, como media España, no es que yo sea muy original.

-Si necesitas dinero rápido, yo te lo presto sin apenas papeleo.

-Muchas gracias, pero yo prefiero pedirlo por los cauces normales.

-No quiero desanimarte, pero los bancos están muy exigentes

a la hora de conceder préstamos.

Hasta que lo ingresan pueden tardar días.

Yo te doy ahora la cantidad que necesites.

-Ya le he dicho que no. Muchas gracias.

Pero usted... -Igual me has visto por el barrio.

-Sí, lo he visto, y sé que es usted prestamista.

Pero es mucha casualidad que precisamente hoy se presente aquí.

-Yo no creo en las casualidades. He venido por tu fabulosa tortilla.

-Ya. -Y también porque...

oí a Gloria decir ayer que iba a poner una demanda a este bar.

Resulta que Gloria es mi vecina, y yo siempre tengo la antena puesta.

-No creo en las casualidades, pero sí en las oportunidades de negocio.

-Pues ya le digo que negocio aquí no va a hacer.

-Como quieras, pero si cambias de opinión,

aquí tienes mi tarjeta.

Buenos días. -Buenos días.

-¿Quién es ese hombre?

-¿Ese? Un usurero

que se aprovecha de la desgracia ajena

para dejar dinero y luego cobrar unos intereses altísimos.

-Buenos días. -Hola, Elvira.

-¿Todo bien? -Sí, gracias.

-Estás muy seria, ¿no?

-Sí, pero no me pasa nada.

-¿Y Ricky dónde está? Se supone que debía ayudarte con el inventario.

-Se acaba de ir. Tenía algo importante que hacer.

-¿Te lo ha dicho él o te lo estás inventando para cubrirlo?

-Se ha ido, sin más.

-¿Ha vuelto a molestarte?

Si te está agobiando, quiero saberlo.

-No sé cómo tratarlo para que me deje tranquila.

Está empeñado en tener algo conmigo y no acepta mi negativa.

-Hablaré con él para que te deje en paz de una vez.

-Te lo agradezco, pero no creo que sirva de mucho.

Esta vez se ha pasado de la raya.

-¿Por qué, qué ha hecho?

-Al decirle que no quiero nada con él,

me ha llamado patética por seguir detrás de Álvaro.

No sé, está muy raro. Menos trabajar ha hecho de todo.

-¿A qué te refieres?

-A nada. No me hagas caso.

-Por favor, por favor quiero saber qué ha hecho.

-Iba y venía del baño cada dos por tres bastante alterado.

-Mira que se lo he preguntado veces, y siempre me lo niega.

-A lo mejor es imaginación mía. -No, no, no...

Por desgracia me temo que no.

Ya hablaré con él también de este tema.

-Pero no le digas que yo te he dicho nada.

-No, no te preocupes.

¿Y de Álvaro sabes algo, lo has visto estos días?

-Pues sí.

-¿Hay novedades?

-Estuvimos el otro día hablando aquí de buen rollo,

y pensé que podía surgir algo entre nosotros.

De hecho...

-De hecho, ¿qué?

-Nos besamos.

-Esa es muy buena noticia. -Eso pensaba yo,

y empecé a hacerme ilusiones, pero fui al día siguiente al taller

y me dijo que sigue pillado de Silvia.

-Ah, no te preocupes, eso es por poco tiempo.

Tú no tires la toalla.

Ya haremos que se olvide de esa poli.

-Paty, yo lo siento mucho por María.

Pero la dueña es ella y quien tiene que pringar es ella.

-Y si tú la hubieras cagado en el bar de tu madre

¿qué hubieras hecho?

-Me sentiría fatal, intentaría pagar la indemnización yo.

-Pues eso mismo, que María no será mi madre,

pero para mí como si lo fuera. Y no pienso dejarla tirada.

-¿Tienes pensado algo?

-No.

No, nada. No sé.

(Teléfono)

-Nacha. Que vaya para la comisaría.

Te pego un toque al salir. -Vale. Ten cuidadito, amor.

Guapa, ánimo. -Gracias.

Adiós.

-¿Tú qué? ¿Sigues dándole vueltas al tema?

-No, está todo clarísimo.

Tú pagas la indemnización. Punto.

-Entonces, ¿por qué estás tan pensativa?

-Porque me acabo de acordar que tengo que salir a hacer una cosa.

-¿Qué cosa?

-Recoger unos apuntes en casa de una amiga.

-¿Unos apuntes, seguro?

-María, ¿para qué te voy a mentir?

-Bueno, mujer...

Vete si quieres. Ahora mismo esto está despejado.

-Vale. Muchas gracias.

Prometo volver en dos horas como mucho.

-¿Dos horas como mucho? -Sí.

-Buenos días.

¿Álvaro Campos?

-Sí, soy yo. ¿En qué puedo ayudarle?

-Mi nombre es Marcelino Ocaña, soy abogado

y represento a la empresa Muebles Azcarate.

-Es la nave que tengo al lado, ¿verdad?

-Así es.

-¿Por qué me mandan un abogado, hay algún problema?

-Mis representados reclaman la mitad del patio trasero de su taller.

Debería saberlo.

-Verá, hace poco que compré el taller y no tenía ni idea.

-¿No le informó el antiguo propietario?

-No, es la primera noticia que tengo.

Si me puede dar más detalles, se lo agradecería.

-Mis representados reclaman la mitad del patio trasero,

según consta en la escritura del inmueble, les pertenece a ellos.

-¿Y Jeremías sabía todo esto?

-Claro. Aunque él alega que la escritura del taller dice

que le pertenece todo a él.

-Entonces, hay que ver quién tiene razón.

-Ya lo he hecho yo. En el catastro me han confirmado

que la mitad le pertenece a usted, y la otra mitad a Muebles Azcárate.

-Vaya movida, a ver dónde meto todo lo que tengo ahí.

-Mis clientes le dan un mes para que traslade sus pertenencias,

y hacer la reforma que divida el patio por la mitad.

-¿Solo un mes para recoger mis cosas y hacer la obra?

-Ellos tienen urgencia en utilizarlo como almacenaje.

-¿Y qué pasa si me niego?

-Usted es libre de hacer lo que crea oportuno.

Pero la documentación del catastro otorga la razón a mis clientes.

Solo conseguiría dilatar el proceso,

y yo apelo a su buena fe para que no lo haga.

-No, no, claro que no.

Pero me extraña que Jeremías no me comentara nada de esto,

y yo tenía muy buena relación con él.

-Pues tal vez se le pasó.

O le ocultó intencionadamente la información.

-Ya.

Sea lo que sea, no tengo otro remedio que hacer la obra.

-Pues yo le agradezco su buena fe,

y si quiere contarme algo le atenderé con mucho gusto.

-Gracias.

-¿Quién es ese señor tan elegante?

-Marcelino Ocaña, un abogado. -Ah. ¿Y qué quería?

-Tengo que hacer obras en el taller. Tengo que dividir el patio de atrás.

Al parecer le pertenece a la tienda de muebles de al lado.

-Vaya.

Entonces no tenemos otro remedio que hacer la reforma, ¿no?

-Parece ser que no.

¿Y dónde meto yo todo lo que tengo ahí?

¿Y de dónde saco la pasta para la obra?

-Tú por eso no te preocupes, hijo.

Somos una familia y asumiremos el gasto.

Pero venía a hablarte de Sara.

-¿De Sara? ¿Qué pasa con Sara?

-Vengo del pub y está hecha polvo,

y parece ser que su bajón es por tu culpa.

-¿Qué te ha contado?

-Nada, solo me ha dejado caer que el otro día se quedó algo cortada

por algún comentario que le hiciste.

-No quería hacerle daño.

-¿Qué pasó?

-Nada, mamá, son cosas nuestras.

-Álvaro, no quiero problemas con Sara, ¿vale?

Así que suaviza las cosas con ella.

Es muy buena chica, no podemos perderla.

-¿Ha dicho que se quiere ir del pub? -No, no, no.

Pero no me extrañaría que quiera cambiar de aires,

Ricky no para de darle la lata. Así que tú sé amable.

-No te preocupes, hablaré con ella. ¿Vale?

-Bien, hijo. Me voy.

-Luego te veo. -Hasta luego.

-Mucha suerte. El mundo necesita gente como tú,

dispuesta a arriesgar en los negocios.

-No paras de trabajar.

-Más que un trabajo, hago una labor social.

-Sí, ya, te mereces un monumento.

-Sí. Acabo de ayudar a un emprendedor

a cumplir el sueño de su vida y monte su propio negocio.

-Del que tú te llevarás un buen tajo por los intereses del préstamo.

Pobre. Va a montar un negocio solo para pagarte a ti.

-Es cierto que me llevo un buen pellizco, pero me lo merezco.

Yo me arriesgo mucho y tengo muchísimos impagados.

-Claro, claro.

¿Tú sigues prestando a los jugadores que se quedan sin blanca

en el casino? -¿Perdona?

-No te hagas de nuevas, que me lo contaste el otro día.

-¿En serio?

Sí, pero un buen comercial

va a donde están sus clientes potenciales,

y el casino es una mina. -Ya me imagino.

-La gente coge el dinero sin mirar ni lo que firma

de lo desesperados que están por jugar.

-Eres un poco buitre, ¿no?

-No me ofendes, porque El Buitre siempre ha sido mi ídolo.

-¿Quién? -El Buitre, Emilio Butragueño.

Qué clase tenía el cabrón.

-A mí de pequeño el fútbol no me gustaba mucho, ahora tampoco.

He ido un par de veces a Mestalla, pero...

-Buen equipo el de los murciélagos.

¿Sabes que se llama así porque tiene un murciélago en su escudo?

-No sabía nada.

-La leyenda dice que un murciélago avisó a las tropas de Jaime I

de un ataque de los árabes.

-Veo que tienes más cultura que escrúpulos.

-Bueno, me gusta la historia.

-Y ayudar a los emprendedores.

Venga. -Hasta luego.

-Estás muy callada, Sara, ¿pasa algo?

-Creo que he metido la pata con tu madre.

-¿Por qué? -Porque le he contado que...

que puede que Ricky se esté metiendo algo.

Perdona, Luis, yo no quería contarle nada,

pero ya sabes cómo es, que te tira de la lengua y...

Como Ricky me tiene harta, exploté. -¿Qué ha pasado ahora con Ricky?

-Nada. -Nada no, ahora me lo cuentas.

-¿Qué haces que no estás en el pub?

-He estado echando una mano a Sara con el inventario.

-¿Seguro? -Sí, joder.

¿Por qué siempre piensas que te estoy mintiendo?

-He estado allí y Sara no daba abasto.

Además, está muy agobiada por tu culpa.

-Yo no he hecho nada.

Solo hemos tenido la típica discusión entre jefe y empleada.

-Como sigas así te saco del pub. -¿Qué?

-Y ahora vamos a hablar de un tema que me preocupa mucho más.

¿Qué te estás metiendo?

-Nada.

-¿Qué droga te estás metiendo? -Nada.

¿No te habrá dicho Sara que me meto algo?

-Sara no me ha dicho nada.

Para empezar, esta noche no sales de casa.

-Tampoco pensaba salir. -Muy bien.

Voy a cambiarme de ropa, ahora vuelvo.

-Creo que iba puesto de coca porque estaba muy nervioso.

-Qué imbécil es.

-Además estaba borde y me dijo que soy patética

por ir detrás de Álvaro.

-¿Patética? (SARA ASIENTE)

Patético es él. Esto se tiene que acabar.

-La cosa irá a peor si se entera que me fui de la lengua con tu madre.

No sé, Luis, yo...

estoy pensando en dejar el Moonlight.

-No, no, Sara.

Eres la única persona en la que puedo confiar cuando yo no estoy.

-Ya lo sé, pero...

Yo solo soy una camarera y Ricky es tu hermano y socio del pub.

Si sobra alguien soy yo.

-Tú no sobras para nada.

Deja que esto lo solucione yo, confía en mí.

No va a volver a molestarte.

Ya verás.

-¿Tú no te ibas a cambiar de ropa?

¡Joder! Pero ¿qué haces ahora?

-Pues esto viene a que me has mentido.

-¿Qué dices?

-¿Me puedes contar qué es esto?

-Ese pollo no es mío. -Ah, ¿no?

¿Y qué hacía en el cajón de tu mesilla?

-Se lo estoy guardando a un colega hasta el fin de semana.

-¿Qué colega? -A Nacho. Es que no le conoces.

Su novia, que no le gusta la cocaína y me ha pedido que se lo guarde.

-Estoy harta de tus mentiras.

-No te estoy mintiendo. ¿Qué tengo que hacer para que me creas?

-Un análisis que demuestre que estás limpio.

-¡Que! -Lo que has oído.

Quiero una prueba que demuestre que estás limpio

o te echo de esta casa a patadas. -¡Joder!

-Puedo perdonarte todo, Ricky, menos que te drogues.

-Vale, vale, me haré los análisis.

Pero voy a llevarle esto a Nacho, que lo guarde él.

-Que te crees tú eso.

-¿Qué haces?

Mamá... No...

¿Tú te das cuenta de lo que estás haciendo?

Me va a decir que se lo pague. -Le dices a tu colega

que si tiene algún problema, venga a hablar conmigo.

-¡Joder!

-Ahora mismo paso la información a la Unidad de Delitos Informáticos.

Y todo apunta a que ha sido un intento de fraude.

Ha hecho bien en no introducir sus claves de usuario.

Gracias a usted por dar el aviso. Buenas noches.

(Teléfono)

Aitana, dime.

No, no, qué va.

Tu padre no ha llamado. ¿Por qué?

Tranquila, estoy bien.

Estoy bien, de verdad, Aitana.

Lo que pasa es que estoy trabajando y no puedo hablar.

Vale. Hasta luego.

-¿Ha venido alguien a la UFAM mientras estaba fuera?

Merche, ¿me escuchas?

-Sí. No, no ha venido nadie.

-¿Estás bien?

-Pues no lo sé.

-¿Cómo que no lo sabes?

-Mi hija me acaba de llamar para darme una noticia

que me ha descolocado.

-¿Le ha pasado algo a tu hija? -No, ella está bien, es...

Este es Carlos, mi ex.

Mira lo que ha puesto en su perfil en la red.

-"Quiero gritar a los cuatro vientos

que soy el hombre más feliz del mundo

porque me caso con una mujer increíblemente maravillosa".

Pues sí que está enamorado de la secretaria.

-¿Cómo se puede ser tan imbécil de poner algo así?

¿Los años de matrimonio conmigo fueron un infierno o qué?

-Parece que a ti todavía te escuece lo que te diga tu ex.

-Es que...

-Es que me jode que haga como si yo no hubiera existido nunca.

Y durante muchos años fuimos muy felices,

y tuvimos una hija estupenda.

-Todo eso es verdad, una cosa no quita la otra,

lo que pasa es que ahora mismo está en una nube.

-Es que me fastidia que me afecte lo que haga ese imbécil.

-Ya te veo, ya.

¿Y por qué no te tomas una tila?

¿Cuánto te queda para terminar el turno?

-Una hora.

-Vete, y yo te cubro. -No, no, no.

-Que sí, mujer. No hay necesidad de que estés aquí

hasta el final de los tiempos. Me quedo yo aquí.

Desconectas, te aireas un poquito...

-Pues ¿sabes qué te digo?

Que te voy a hacer caso antes de pagarla con alguien.

Mercedes, necesito que me redactes una nota de prensa.

Comisario, yo me iba a casa. ¿Puede esperar a mañana?

¿Tan pronto? Pensaba que aún no terminaba tu turno.

Sí, pero tengo una urgencia familiar.

-Ya me encargo yo de la UDAC. No se preocupe, comisario.

Está bien. Pero mañana a primera hora

pásate por el despacho y te lo cuento.

De acuerdo.

Espe, ¿sabes qué tipo de urgencia le ha surgido?

¿Eh?

-No, no me lo ha dicho.

-Buenas noches, María. -Hola, Marcelino

-Sí que te has dado prisa. -¿Prisa de qué?

-El abogado de la parte demandante me ha dicho

que ya se ha abonado el 50% de lo que reclamaba.

-¿Yo? Qué va.

Tiene que ser un error. Yo no le he pagado a Gloria ni al abogado.

-Pues no entiendo nada.

Entonces, ¿quién ha pagado los 10 000 euros?

-No lo sé, pero yo no.

A ver si es un error del abogado que le haya pagado otro demandante.

-Qué va. Además, Gloria había retirado la demanda contra ti,

y eso es porque ya tiene el dinero en su poder.

-Yo te digo que no se lo he dado.

Pensaba llamarte para ver si podíamos pagarlo en varios plazos.

-Pues ya no tienes que pagarle nada de nada.

-Yo me voy ya, que he quedado y...

-Tú te quedas. Tengo que hablar contigo.

-¿Conmigo de qué?

-No sales por esa puerta hasta que ajustemos cuentas, ¿estamos?

-Yo aquí ya no pinto nada.

Solo venía a confirmar que el tema estaba zanjado.

Y ya me cuentas quién es el benefactor,

si lo encuentras. -O benefactora.

Muchas gracias, Marcelino. -De nada. A mandar.

Buenas noches, María, Paty. -Adiós, Marcelino, buenas noches.

-¿Qué?

¿Tú no tienes nada que contarme?

Lo de recoger unos apuntes...

Vamos, que has aprovechado esas dos horas para pagarle a Gloria.

-Bueno, más o menos. -Pero vamos a ver,

¿de dónde has sacado tú ese pastizal en tan poco tiempo?

-Se lo he pedido prestado a mi madre.

-No, no, no. Ahora mismo la estoy llamando

para decirle que le pago hasta el último céntimo.

-Por favor, deja de darle vueltas al tema.

Te dije que yo iba a asumir las consecuencias de ese error.

Es lo que he hecho.

La deuda la tengo yo con mi madre porque soy la responsable de esto.

-Vamos a ver, ¿cómo voy a consentir yo que tu madre y tú

carguéis con este marrón? -Por favor, vamos a salir del bucle.

Me voy que tengo prisa.

-¿Tú no te podías haberte quedado quietecica?

-Pues no.

Porque tú siempre intentas ayudar a los demás,

pero cuando queremos ayudarte a ti, nunca nos dejas.

-Pero estamos hablando de 10 000 euros.

-¿Y qué?

Tú siempre has estado ahí para ayudarme.

Hasta toleraste que pasara del curro

cuando me metí en la secta del imbécil este.

-¿Qué iba a hacer, dejarte tirada? -Pues sí.

Es lo que hubiera hecho otro jefe, ponerme de patitas en la calle.

Pero no.

Tú te compinchaste con Lola para sacarme de este infierno.

-Claro, y lo haría mil veces más,

porque yo a ti te quiero y no eres solo una empleada,

eres mucho más que eso.

-Por eso mi madre me ha dejado el dinero con gusto,

porque sabe que siempre estás ahí cuidándome.

-Vamos a salir del bucle este, como tú dices,

y vamos a hacer una cosa.

Yo te voy a pagar todos los meses una paga extra

para que se la des a tu madre.

-Ya veremos. -No, ya veremos no.

Mírame a la cara. ¿Me has entendido lo que te he dicho?

-Que sí, te he entendido.

-Hay que ver cómo eres.

-Anda, que llego tarde, de verdad.

Nos vemos mañana. -Hasta mañana.

-¿Me pones otra, por favor? -Claro. ¿Lo mismo?

-Sí, un whisky...

de Sylt o como se llame, por favor. Doble.

-¿No preferiría tomar otra cosa?

No sé, una tónica. Invita la casa.

-No necesito una niñera, y menos que sea más joven que yo.

Quiero un whisky solo, doble, sin hielo.

-Me llamo Sara, y...

si necesitas hablar de cualquier cosa, te escucho encantada.

-Yo me llamo Merche y te lo agradezco,

pero tampoco necesito una psicóloga.

-Hola, Sara.

-¿Qué tal, Álvaro? -Bien. ¿Está mi hermano por aquí?

-¿Cuál de los dos? -Luis.

-Salió a cenar. Volverá en un rato.

-Dile que ya le hice la puesta a punto al coche.

Puede pasar la ITV cuando quiera. -Claro, se lo digo.

-¿Y esto? ¿Por fin te vas a sacar el carnet de conducir?

-Eso parece. Al final me he decidido.

-Es muy fácil.

Sabiendo conducir moto, no hay problema.

El teórico es el mismo, ¿no?

-Sí, estoy mirando cómo sacarme las prácticas.

-Te lo sacas con la gorra. -No sé yo.

Para estas cosas me pongo nerviosa. -Confía.

¿Cuánto te juegas a que te lo sacas a la primera?

-Ojalá.

¿Te apetece tomar algo? -Ponme una cerveza.

Oye...

Siento mucho lo del otro día.

Creo que me pasé de sincero.

-No te preocupes, te lo agradezco.

Si no hubieras sido tan sincero, todavía seguiría detrás de ti.

-Entonces, ¿no estás enfadada? -Claro que no.

Me dolió que me rechazaras, pero ya lo iré superando.

-Aunque no tengamos nada, ¿sabes que me encanta cómo eres?

(Teléfono)

-Dime, Espe. -¿Qué tal estás?

-"Un poco mareada, pero todavía me mantengo en pie".

-¿Por qué dices eso?

-Porque estoy a punto de tomarme mi tercer vaso de whisky.

-Que el alcohol ahoga las penas sabes que no es verdad, ¿no?

Al contrario, las saca a flote,

"empeora las cosas".

-¿Y qué debo hacer según tú? -Coger un taxi e irte a casa.

Mañana lo vas a agradecer.

-No pienso hacer eso, no me apetece. Estoy bien aquí.

-"¿Dónde estás?" -En el Moonlight.

Que está muy muerto, pero al menos estoy acompañada.

(MERCHE CUELGA)

-Yo ya estoy. ¿Vamos para casa?

-Es que yo me tengo que pasar por un sitio.

-¿Por dónde? -Por el Moonlight.

-¿No hay otro sitio donde tomar una copa?

No me voy a tomar una copa, es que...

Merche se está bebiendo el agua de los floreros y me necesita.

Bueno, nos necesita. -Claro, vamos.

¿Por qué le ha dado por emborracharse?

-Luego te lo cuento. Voy a cambiarme, vente.

-Eh, ¿dónde te metes?

-De donde venga yo no te importa.

Pero no ando por ahí jodiendo la vida a nadie.

-¿De qué hablas? -De Sara.

Está harta de ti y he tenido que clamarla.

-No puedo creer que te ha ido con el cuento.

-Dejemos el tema para otro momento. ¿Dónde está la mamá?

-En la habitación.

Oye, el palo ese, ¿de qué va?

-Mejor os cuento a los dos a la vez. -Espera.

Tengo que pedirte un favor. -Ahora qué quieres.

La mamá me ha pedido que me haga unos análisis de droga.

-Bueno, si ya no te metes mierda, no tendrás nada que temer.

-No vayas de guay que tú también le ocultas cosas.

¿O te tengo que recordar lo de tu novia prostituta?

-Yo no tenía ni idea a qué se dedicaba.

Yo no he engañado a nadie, en todo caso el engañado soy yo.

-En cualquier caso, me pediste guardar el secreto y yo lo hice.

Ahora necesito que me devuelvas el favor.

-¿Qué quieres?

-Necesito que me ayudes a dar el cambiazo con los análisis.

Es muy sencillo, solo tenemos que cambiar los botes de orina.

-Me estás confirmando que te metes coca.

-Eh, la charla moralista te la ahorras.

-¿A ti la mamá no te habló de cómo la palmó su hermano?

-Sí, joder. Por eso tienes que cubrirme.

Si lo que quieres que es que seamos sinceros...

a lo mejor le tengo que contar lo de tu novia prostituta.

-Está bien, voy a cubrirte.

Pero te digo dos cosas:

deja en paz a Sara de una vez y deja de meterte mierda.

¿Estamos?

¿Estamos? -Estamos.

-Con unas cuantas clases prácticas le cogerás el tranquillo es fácil.

-Intenté sacarlo hace un par de años, pero me agobié muchísimo.

Sí, tenía una profesora que me ponía muy nerviosa,

y acabé cogiendo miedo al volante. Me bloqueaba.

-Era algo psicológico. -Supongo.

-Eso no tiene nada que ver, una mala experiencia no significa nada.

A lo mejor te toca un profesor que te va mucho mejor.

-Oye, ¿tú no podrías darme alguna clase?

-Sí, y te ahorrarías una pasta.

-No lo digo por el dinero, es por si me vuelvo a bloquear.

-Sí, me parece una buena idea.

-A lo mejor no lo es tanto.

Perdona, debes tener mucho lío en el taller.

-No te preocupes, me busco un hueco.

Sabes que me encanta ayudarte.

-¿No lo harás para compensarme porque te doy pena?

-Claro que no. Eso sería tratarte como a una niña.

Y ya no eres ninguna niña. -¿Me estás llamando vieja?

-Claro que no.

-Entonces, ¿te tomo la palabra con las clases prácticas?

(Ruido de vidrios rotos)

-Perdón.

-¿Qué le pasa a esa mujer? -No tengo ni idea,

pero con las ganas que bebe, debe tener un buen marrón encima.

-Mírala, ahí está.

-Silvia... -¿Qué tal?

-Bien, ¿y tú?

-Vengo a por una compañera del curro.

-¿Por qué no nos sentamos las tres y tomamos una copa juntas?

-No creo que sea una buena idea, y no lo digo solo por ti.

-Que puedo andar. Puedo, puedo...

Puedo andar, puedo andar...

Puedo, puedo.

-Pregunta si se debe algo. -Está todo bien, tranquilas.

-¿Seguro? -Sí.

-Hasta luego. -Adiós.

-Espera, Sara, que te ayudo.

-Entonces, ¿cuándo empezamos las clases?

-Cuando quieras. Haré un hueco y empezamos.

-Siéntate, anda.

¿Quieres un café? -Ay, sí, por favor.

En cuanto lo tome pido un taxi y me voy.

No quiero molestaros más. -No molestas en absoluto.

-Os juro que yo soy una mujer muy centrada.

-No tienes que darnos explicaciones, no serías la primera poli

que tiene un mal día y se toma una copa de más fuera de servicio.

-Es que a mí me gustaba mi vida con Carlos

y con mi hija Aitana.

Y de repente... -De repente tu marido te dice

que se va con una mujer 20 años más joven.

Si es que es de libro.

-25 concretamente.

Y no solo eso. Casi a la vez Aitana me dice

que se va a vivir con su novio y me quedo más sola que la una.

-Normal que estés desubicada, Merche, tu vida ha dado un vuelco.

Solo necesitas encontrar un punto de equilibrio.

-¿Y cómo? Porque ahora mismo no sé qué hacer.

-Pues céntrate en tu trabajo,

y más ahora que el comisario te ha nombrado jefa de prensa.

¿Y sabes qué? Que también nos tienes a nosotras,

a tus compañeras.

Estamos para ayudarte en lo que necesites.

-Aunque al principio resulte un poco extraño,

la comisaría es como una familia, y tú ya formas parte de ella.

-¿Y qué papel me toca, el de gruñona?

(RÍEN)

En serio, gracias por venir a buscarme.

Si no es por vosotras habría tomado unas cuantas copas más, y mañana...

además de desubicada estaría hecha polvo.

-Toma, te sentará bien. -Gracias.

Y no le digáis a nadie que estoy mal porque Carlos se casa con otra,

por favor. -¿Nosotras? Somos tumbas, por favor.

-¿Qué Carlos? Yo no sé nada.

-Buenas.

¿Habéis organizado una cena y no me habéis avisado o qué?

-Nada, de charleta. -Yo ya me iba.

-¿Quieres que te pida un taxi? -No, no te preocupes,

prefiero ir caminando hasta la parada, así me despejo un poco.

Gracias.

-¿No estaba un poquito piripi?

-Pues no sé en qué te basas para decir eso.

-Porque le cantaba la taza a whisky que alucinas.

-¿Sí? Yo no lo he notado.

-De verdad, cuando os ponéis con vuestros secretitos de chicas...

Qué coñazo de piso compartido, de verdad. Buenas noches.

-Se llama Celades, y más que un prestamista es un usurero.

-El tío es un bocazas y un fantasma que no veas.

-Pero está podrido de dinero. -Entiendo.

-Va a ser un gusto darle el palo, lo tengo claro desde que lo vi.

-¿Lo tienes controlado? -Sí.

Hace meses que frecuenta el pub.

No podemos dejar pasar esta oportunidad.

-¿Y cómo lo vais a hacer?

-Celades va al casino todos los viernes, forrado de pasta,

se pega a los jugadores que se han quedado sin blanca,

que están desesperados por jugar. -Mañana es viernes.

-Sí, pero mañana va a ser un poco precipitado.

-No, no, no, necesitamos liquidez urgentemente.

-¿Por qué?

-Porque Álvaro tiene que hacer reformas en su taller.

Un bonito marrón que le dejó su querido Jeremías.

-Vamos a ver, Álvaro pasa de mancharse las manos con estas cosas.

¿Por qué tenemos que dar un palo para pagar sus gastos?

-Porque es tu hermano y porque lo digo yo.

Haz el favor de ayudar a Luis a trazar un buen plan

y desplumar a ese usurero.

-Tranquila, mamá, va a salir todo estupendamente, ya verás.

-Bien. -Ahora me voy al pub,

quiero ayudar a Sara a cerrar. -Muy bien.

Adiós, hijo. -Hasta luego.

-Ricky...

-¿Qué pasa?

-¿No has visto a tu hermano? Se sacrifica por la familia,

piensa en posibles golpes, hace todo lo posible

porque prosperemos, ¿y tú qué haces?

-Bueno, está muy claro lo que haces.

-¿Ya me vas a sacar otra vez el tema?

-¿A cuál de ellos te refieres? ¿El de agobiar a Sara,

o el de meterte mierda?

-Ya te he dicho que voy a dejar de agobiar a Sara,

y que me haré los análisis para que veas que no me meto nada.

-No te voy a creer hasta que no vea los resultados.

-Me parece increíble que desconfíes de tu propio hijo.

-Confiaré en ti cuando vea que estás limpio.

Puedo ser muy comprensiva en todo menos en que te drogues.

Y deja ya las cervezas.

Y ahora, el caso del estrangulador queda cerrado, ¿verdad?

Eso lo tendrás que hablar con Jefatura.

-Por lo que yo sé no tenéis pruebas irrefutables

de que Posada era el estrangulador.

¿Te parece poca prueba que el sospechoso se suicide en calabozos

cuando está acusado de matar a Rita y a Carolina?

¿Se puede? ¡Hombre!

-¿Has hablado ya con los de la empresa de muebles?

-No, tengo que llamarles a ver qué pasa.

-Pues eso no se puede dejar. -Ya lo sé.

He hablado con unos colegas para que vengan a ver el interior del taller

y ver cómo hacemos la reforma.

-Álvaro, no puedes hacer una chapuza,

tienes que hacer una obra en condiciones.

-¿Y qué quieres que haga, pido un préstamo?

-No, endeudarse con los bancos es lo último.

Ya te lo presto yo del fondo para emergencias.

-¿Cómo que el fondo para emergencias?

-Cualquiera hubiera hecho lo mismo por ti.

-Lo dudo, Espe, casi nadie es tan amable como tú.

-Anda ya, no te pongas en plan negativo.

Hay mucha gente buena en el mundo. -Pues debe de estar mal repartida,

porque yo me he cruzado con mucha de la otra.

Bueno, básicamente mi exmarido.

-¿Lo ves? Pensamiento negativo, tienes que acabar con eso.

¿Qué pasó exactamente? Que Carlos se casa.

¿Carlos? Carlos, mi exmarido.

Se casa con su secretaria, la mujer por la que me dejó.

Mi hija me llamó para contármelo y me quedé en shock.

¿Quieres tomarte unos días libres?

Silvia me ha dicho que viene con una posible víctima para la UFAM.

¿Sí? Cuéntame detalles.

No sé mucho, sé que se ha producido en un instituto.

Una adolescente ha discutido con su novio,

que parece ser que van a la misma clase,

y en la discusión el chico se puso violento.

Silvia tuvo que intervenir.

Al principio no quería venir, pero luego accedió,

quiere hablar contigo.

¿Conmigo? Sí, contigo personalmente.

¿Yo la conozco?

No sé si tú la conoces, pero ella a ti sí.

¿Tú te acuerdas de las señora que robó en el mercadillo?

(SILVIA ASIENTE) Eran tres señoras,

una que metía la mano en el bolso, otra separaba la pasta,

y otra tiraba la cartera.

-Sí, actuaron unas tres semanas en el mercado.

¿En qué has podido cagarla? -Que delaté al confite.

-Mierda, Toni. -Es una cagada tremenda,

se me fue el nombre en medio de la operación.

-Un resbalón lo tiene cualquiera.

-Nacha me dice lo mismo, pero no me saco al chaval de la cabeza,

como le pase algo no me lo perdonaré en la vida.

-Tú ya sabes que me gustas, pero...

ahora lo importante es otra cosa. -¿Y qué es lo importante?

-Que te voy a dejar tranquila.

Voy a dejar de darte la chapa y ser un pesado.

Estaba enfadado y fui a hacer daño, pero...

te prometo que eso se ha terminado. -Perfecto.

Tengo un caso para vosotras.

¿No querías ponerte en marcha ya? Sí, cuéntanos.

Martínez y Molina han hecho un registro en una casa

que tenía varias denuncias por menudeo,

pero en el registro han encontrado dos pistolas.

¿Utilizadas? No, limpias.

Pero no me hace ninguna gracia

que empiecen a aparecer armas cortas en el barrio.

Pues yo me voy a pedir un café para llevar.

-Yo te voy a pedir a ti para llevar.

Hasta esta noche. -Chao.

-Adiós.

-Me extraña que sea todo tan perfecto,

por eso al principio no me lo creía.

-Pues créetelo, hay que creérselo, es fundamental.

Se lo oí el otro día a un psicólogo en la radio.

Parece que la gente sabotea las cosas buenas que le pasan,

porque piensan que no se las merecen.

-Siendo policías, aunque nos oculten algo no dura mucho tiempo.

-A nada que metas el nombre en la base de datos,

no hay quien te engañe.

"Sin antecedentes penales".

-¿Llevas un día muy ajetreado? -Los viernes siempre.

Tengo que ir a El Escorial, está mi madre en una residencia.

-Me parece que ya me has hablado de esto alguna vez.

-Puede ser. Mi mujer dice que hablo por los codos.

Cuento tantas cosas, que no me acuerdo.

-Tenemos que asaltarlo antes de que llegue al parking del casino,

porque allí hay cámaras. -No te preocupes,

ese tío no se nos va a escapar. Y su peluco tampoco.

-¿Qué peluco?

-El peluco que tiene de plata, es la hostia.

-Ricky, en esto nos jugamos mucho, no hagas ninguna tontería.

-Las cosas pueden torcerse.

No hay que fiarse de un prestamista.

-Si hay problemas, es mejor salir corriendo que tirar de pistola.

-Eso por supuesto. Ni se te ocurra disparar

a menos que sea en defensa propia. -Sí, mamá,

no me voy a poner a pegar tiros por diversión.

-Solo digo que no saques la pistola a la primera de cambio.

-El dinero.

-No llevo nada de dinero.

-¡O lo sacas tú o te pego un tiro en la cara y lo saco yo!

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  • Capítulo 434

Servir y proteger - Capítulo 434

24 ene 2019

La inspectora jefe Miralles es la policía más veterana de la comisaría del Distrito Sur. La inspectora Alicia Ocaña se incorpora a la comisaría. Ambas son el eje en torno al que gira la vida personal y profesional de sus compañeros y los casos policiales que afectan al barrio.

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  1. Silvia

    Me pregunto que marca es la sudadera/camiseta que lleva Edurne, un poco ancha de mangas,de color verde... Merciii

    20 feb 2019
  2. Miika

    Hola. Donde estan los subtitulos para capitulos 434 y 435?

    29 ene 2019
  3. Cáncer

    Buenas,vamos por partes,Elvira es una arpía y si quisiera a sus hijos no los empujaria a ser delincuentes,Riki va a terminar mal Luis me imagino lo que esconde y no se atreve a decir por eso fingió tener novia,el único que puede salvarse es Álvaro sí no se deja arrastrar por su madre que igual se lleva por delante a Sara,Espe,con lo maja y buena que es,dejó a Kaim,no se arregla con Fede y se va con Pablo como no espabile a tiempo termina como Rita,Bremon(Juanjo)cada día mejor y Nacha me encanta ya va a tener aquí a Elias,sigo con vosotros .

    27 ene 2019