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Reportero de la Historia - T2 - Capítulo 9 - ver ahora
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Soy un reportero algo especial.

Recorro los lugares y los hechos

que han sentado las bases de lo que somos hoy en día.

Me gusta ver, preguntar, investigar y contar lo sucedido,

porque soy un "Reportero de la Historia".

Subtitulado por TVE.

Hoy hablamos del fanatismo que llevó a la hoguera a un genio

como Miguel Servet,

y enfrentó a Europa consigo misma en las peores guerras conocidas.

Y bajamos también a las minas de Almadén,

donde se explotó durante milenios

las entrañas de la Tierra y de los hombres.

Martillazos

Jadeos

Martillazos

Toses

Kilómetros de túneles desiertos.

Vapor, oscuridad, silencio.

Lo que un día fue una fuente inagotable de riqueza,

lleno de vida y actividad,

es hoy un mundo subterráneo en extinción.

Tras 2000 años de explotación,

Almadén ha echado cierre a sus minas.

De las entrañas de este rincón de La Mancha

ya no se extraerá más mercurio,

pero la huella que han dejado 20 siglos de historia

permanecerá intacta para siempre.

¿Desde cuando existen las minas?

¿Desde cuando tenemos testimonio de funcionamiento de las minas?

Pues, las minas..., desde antes de los romanos.

Nos consta que en el siglo II, a.de C.,

hay planos donde se habla de la región sisaponense,

se habla del cinabrio, es decir,

yo diría unos 350 años, a.de C.,

ya existía la explotación minera en Almadén;

lo que pasa es que era poco importante.

Los romanos, en cambio, sí estuvieron,

no en esta mina de Almadén, pero sí en otras cercanas,

para extraer el cinabrio más puro y poder obtener de él el bermellón;

ese bermellón que está luego en Roma y en Pompeya,

ya a una altura de alto aprecio en Roma.

Los árabes también estuvieron aquí,

de hecho, Almadén significa en árabe la mina.

Ellos tenían otros usos,

ellos estaban más interesados en el mercurio o azogue.

Azogue es un término árabe que equivale a mercurio,

que en el bermellón,

y tanto para usos alquímicos como para usos medicinales;

pero, en realidad, cuando las minas toman importancia,

es cuando se descubre, en la América colonial,

la amalgamación de la plata con azogue.

Desde mediados del siglo XVI,

el destino final de la práctica totalidad del azogue

producido en Almadén,

eran las reales minas de los virreinatos del Perú

y Nueva España, la actual Méjico.

El largo viaje del azogue

se iniciaba con un primer tramo terrestre

entre Almadén y Sevilla.

Allí se calaba en barcos de poco calado

que bajaban por el Guadalquivir hasta su desembocadura,

donde esperaban mercantes y galeones.

El viaje era largo y no exento de riesgos,

pero no quedaba otra;

sin mercurio no había plata.

Una plata codiciada por todos,

dentro y fuera de nuestras fronteras.

¿Cual es la relación de la banca alemana con Almadén

y con las minas?

Bueno, los "fuguet",

que aquí en España se conocen con el nombre de fúcares...

Los famosos banqueros.

prestaron dinero a Carlos I para ser elegido emperador,

y a cambio de eso, de ese apoyo,

Carlos I les cedió territorios de aquí, de la orden de Calatrava,

en la zona central de España:

de Almagro y toda la comarca, digamos, de La Mancha,

y además le cedió el usufructo de las minas de Almadén,

mediante un sistema de asientos.

Entre el año 1525 y 1645,

estos "fuguet" trabajaron las minas de Almadén

a cambio de comprometerse a entregar a la corona

una cierta cantidad de mercurio para, lógicamente,

ser enviado a América.

A la hora de hablar del proceso del mineral,

tenemos que hablar del horno de Bustamante,

que es una pieza... Sí.

Para obtener el mercurio del cinabrio

hay que tostarlo en un horno,

y se desprende, entonces, el vapor de mercurio,

que convenientemente enfriado, se transforma en mercurio líquido.

Entonces, a mediados del siglo XVII, se trajeron a España unos hornos,

que se habían descubierto en la mina de azogue de Huancavelica,

en el virreinato del Perú

y los trajo a España este Juan Alonso de Bustamante.

Por eso se conoce con el nombre de hornos de Aludeles

o hornos Bustamante.

Son unos hornos de muy buen rendimiento

para la época en que empezaron a funcionar y, de hecho,

funcionaron durante casi tres centurias,

hasta 1928, nada menos.

Y estos hornos se construyeron en Almadén a partir ya de 1644.

En Almadén, a la exigencia física propia del trabajo en la mina,

había que añadir un peligro mortal: el vapor de mercurio.

Entro otros efectos, producía estomatitis

y muchos de los mineros perdían la mayor parte de su dentadura.

¿Cómo han sido, históricamente,

las condiciones de trabajo en la mina?

¿Cómo han vivido los mineros, aquí, en esta explotación?

Históricamente, digamos,

ha ido mejorando con el paso del tiempo.

Los primeros tiempos,

estoy hablando de los siglos XVI, XVII, XVIII,

eran tiempos muy difíciles,

porque el problema del mercurio es el vapor del mercurio,

y entonces, en las condiciones en que se explotaba,

aquí, en las minas subterráneas,

lógicamente había mucho vapor de mercurio en la atmósfera

que respiraban los mineros, con lo cual se producía esta enfermedad,

que se conoce como azogamiento, por aquello de azogue.

Ese azogamiento producido por el vapor de mercurio,

es el temblor característico de los mineros de Almadén,

que si uno abandona la mina o los hornos, a tiempo,

pues, lógicamente, se puede recuperar

pero que, en caso de insistir, podría llegar a ser un envenenamiento

y producir la muerte.

Psicológicamente, bajar a la mina, ¿era duro?

¿Tenemos testimonios, un poco, de ese tipo de cosas?

He hablado con un minero

y me ha explicado que la primera vez que bajó

se quedó agarrotado en una escalerilla

y no podía ir ni para arriba ni para abajo;

le cogió, lo que se ve, un ataque de pánico.

Sí, la primera vez que se baja, causa una cierta impresión.

De todas maneras, históricamente, se bajaba muy joven a la mina,

se bajaba, seguramente, muchas veces, incluso, con el padre

o con algún familiar o con algún amigo de la familia,

porque había algunos chicos que bajaban a la mina,

que se llamaban "piqueteros",

que lo que hacían era llevar las herramientas a los mineros;

así es que había piqueteros de 14, 15 años...

Estaban habituados desde niños...

eran una extensión de casa, prácticamente.Sí, sí.

La mina era la vida del pueblo.

Almadén es un pueblo minero

y si había 8000 de la población, entre los mineros,

gente que trabajaba en los hornos,

la gente que trabajaba en talleres y en otros empleos y demás,

y las familias dependientes de ellos,

pues debían ser como el 80% de la población o más.

Desde marzo del 2011,

y en cumplimiento de una resolución de la Unión Europea,

las minas de Almadén han dejado de extraer

y comercializar sus recursos naturales.

El golpe para el pueblo ha sido duro,

pero la voluntad de mirar hacia delante

ha acabado imponiéndose.

La creación del Parque Minero de Almadén,

en enero del 2008, da prueba de ello.

La mina se cierra físicamente en el 2002.

Hasta el 2003 está produciendo mercurio

con el mineral que estaba extraído ya en la calle,

y entonces, en ese momento, la empresa,

nos planteamos qué hacer

con este gran legado de 2000 años de explotación en Almadén.

No podía perderse, no podía derruirse.

Entonces, nos plateamos en recuperarlo como un lugar cultural

que no es un lugar turístico.

El turismo aquí, en el parque,

es un medio para mantener este patrimonio de 2000 años.

El Parque Minero de Almadén tiene tres edificios importantes.

Uno es el Centro de Recepción de Visitantes,

que es el edificio de servicios principal del parque.

Hay una pequeña tienda, una sala de audiovisuales, maquetas, etc.

Luego tenemos el Centro de Interpretación de la Minería,

que está previo a la bajada a la mina

donde se explica la evolución tecnológica de la mina

a lo largo de la Historia,

los distintos métodos de explotación, el desagüe de la mina, la ventilación

Después, desde el pozo de San Teodoro se baja al interior de la mina,

donde se recorren, aproximadamente, 700 u 800 metros de galerías,

desde el siglo XVII hasta el siglo XX

donde el visitante puede ver

distintos lugares reales de explotación

del siglo XVI, siglo XVII,

y finalmente, sale, mediante un tren de transporte de minero,

hacia el exterior.

Y el último edificio que lo compone, es el Museo del Mercurio,

donde tenemos minerales, fósiles,

la Historia del tratamiento metalúrgico,

experimentos con el mercurio y la Historia de las minas.

¿Qué futuro le espera a este parque, a estas minas?

¿Va a haber un mayor desarrollo?

Lo tenemos englobado en una propuesta al Patrimonio Mundial,

al Patrimonio de la Humanidad, que se va a evaluar el año que viene,

el año 2012, junto con otra mina de mercurio,

la segunda mina de mercurio más importante del mundo,

después de esta de Almadén, que es Idria, que está en Eslovenia.

Lo que queremos es incluirla en la lista de Patrimonio Mundial,

para garantizar que el parque minero perviva para siempre.

Dejamos Almadén, con la certeza de haber explorado un lugar clave

en la Historia de nuestro país.

El sufrimiento de los que trabajaron bajo tierra, en las minas,

en condiciones extremas,

no solo sirvió al poder y a la gloria,

sino a poner en contacto al Viejo y Nuevo Mundo.

Palpar ahora el silencio y la inactividad de los pozos,

produce un cierto desasosiego, como el bajar a las propias minas,

pero Almadén

y todas las generaciones de mineros que lo llenaron de vida,

pueden estar tranquilos.

Su esfuerzo no fue en balde y la Historia así lo reconoce.

Martillazos

Hoy estamos acostumbrados a hablar de la construcción de Europa,

pero desde 1914 a 1945, Europa se destruyó.

Y lo que se destruyó, básicamente,

fue toda la tradición liberal que venía del siglo XIX,

la tradición de la Ilustración, la razón,

aquél triunfo de la razón, de repente, por la I Guerra Mundial,

verdadero punto de inflexión de la Historia del siglo XX,

toda aquella tradición desapareció y Europa se convirtió

en un centro de conflictos, enfrentamientos,

entre ideologías, razas, naciones, estados...

que culminaron en la II Guerra Mundial,

y cuando en el 45, acabó la II Guerra Mundial,

aquella Europa estaba rota, destruida,

como posiblemente, no había conocido en la Historia.

Le llamo "Europa contra Europa"

porque aquí no tenemos un enfrentamiento de clases,

no solo de clases, no solo de religiones,

no solo de política,

sino que tenemos un enfrentamiento que cruza, que abre grietas

y que mete e implica prácticamente a todos los ciudadanos de Europa

de aquel período.

Yo creo que el libro ofrece un hilo conductor

que es la cultura del enfrentamiento.

Entonces, lo que he hecho, es descender a los lugares

que sitúan el escenario de la cultura del enfrentamiento.

El primero es la I Guerra Mundial, que es el punto de inflexión.

Esa I Guerra Mundial provoca una revolución en Rusia,

primero una revolución que echa abajo el zar,

y después, una segunda revolución bolchevique,

por primera vez, en nombre del proletariado,

un partido revolucionario conquista el poder.

Después, desciendo a los dos sitios paradigmáticos de los fascismos:

A Italia, que es el primer país donde un dirigente,

en nombre del fascismo, ocupa el poder,

y después Alemania.

Y ahí, en Alemania, ya entro, tanto en la República de Weimar,

como en la conquista del poder por parte de Hitler.

Bajo al escenario español,

que es una Guerra Civil, pero en un escenario internacional;

la titulo: "Una guerra internacional en suelo español".

Después, los reveses democráticos y los avances dictatoriales.

Prácticamente, toda Europa se convierte,

salvo las Islas Británicas y dos o tres democracias nórdicas,

toda Europa cae bajo la bota totalitaria, autoritaria,

contrarrevolucionaria, fascista, militar.

Y cierro, con un capítulo, para mí el más significativo,

que se llama: "Tiempo de odios", porque, en realidad,

trato de descubrir las razones por las cuales

tantos europeos se odiaron en aquel momento,

se destruyeron entre ellos.

Bueno, antes de la I Guerra Mundial, había en Europa un tiempo de paz;

aquello se llamó "la paz de Bismark", fundamentalmente,

a finales del siglo XIX, principios del siglo XX,

donde había grandes alianzas que mantenían esa estructura de paz,

aunque no había paz en las colonias, en los países colonizados,

donde el colonialismo agresivo había empezado ya a penetrar

con discursos de exterminio también de las razas inferiores;

o sea, que allí había también un caldo de cultivo.

Pero estos imperios lo que quieren, cuando llegan a la guerra del 14,

es reestructurar el mapa, de una forma rápida,

y que básicamente no toquen los privilegios de estos imperios.

Pero, esta guerra, que todo el mundo creía que era corta,

acaba siendo una guerra de más de cuatro años.

Esta guerra, que todo el mundo creía que iba a ser leve,

acaba siendo una guerra de más de ocho millones de muertos.

Para que se hagan una idea, la guerra más cruenta del siglo XIX,

la guerra de Crimea, había tenido 450.000 muertos;

esta pasa de ocho millones.

Pero además, las guerras del siglo XIX,

hasta la I Guerra Mundial, eran de ejércitos que se preparaban

para un día de combate en un sitio determinado.

La I Guerra Mundial da un salto, da un salto importantísimo,

y es que un tercio de los muertos ya son civiles,

pero si además, dentro de la I Guerra Mundial,

hay un genocidio, por primera vez en la Historia,

de 800.000 armenios, muertos por el Estado turco otomano,

por una violencia de Estado sin precedentes.

¿De dónde viene esa cultura de enfrentamiento?

Pues, básicamente, del nacionalismo agresivo,

del colonialismo y también del conflicto de lucha de clases.

Una parte importante del socialismo revolucionario

había defendido que el día que hicieran la revolución,

los ricos, evidentemente, acabarían siendo juzgados por sus pecados,

que habían cometido a través de la injusticia social.

Es decir, hay un punto de inflexión de la violencia.

Y de esa guerra sale una revolución: el comunismo,

y sale el fascismo;

los dos fenómenos que se van a enfrentar en la II Guerra Mundial.

Siempre que los historiadores escribimos o enseñamos,

la pregunta previa que nos puede hacer todo el mundo

es para qué sirve la Historia.

La Historia sirve para interpretar mejor el mundo

en el que vivieron nuestros antepasados;

pero, sobre todo, la Historia tiene claras conexiones con el presente.

El historiador lo que hace es una operación desde el presente

con los restos del pasado.

Los restos son las voces del pasado, la documentación, los testimonios,

los signos... cualquier resto que a nosotros, evidentemente,

nos ayuda a conectar con la Historia del presente.

Desde ese punto de vista, en momentos de crisis,

y donde la democracia no es un bien sólido universal,

conquistado ya para siempre, y muestra signos de fragilidad,

nuestra Historia nos tiene que dar muchísimas enseñanzas.

La Historia impide que te engañen fácilmente.

La Historia nos previene frente a los nacionalismos que la inventan.

La Historia nos previene frente a las propagandas que dominan.

La Historia nos previene y conviene precaverse frente a mitos, falsedades

y sobre todo, frente a farsantes,

y, posiblemente, desde ese punto de vista,

el valor de la Historia, que fundamentalmente,

pasa por la educación.

Acaban de celebrarse los 500 años del nacimiento de Miguel Servet,

sin que la efeméride haya recibido la atención que merece

un personaje de su talla.

Nacido en Villanueva de Sijena, Huesca, en 1511,

la vida de Servet fue novelesca.

Su obra, una influencia decisiva en el pensamiento de Occidente,

y su muerte, un ejemplo de coraje y firmeza frente a la intolerancia.

Sí, el hombre renacentista se caracterizaba

por cultivar diferentes saberes, diferentes ciencias,

porque todo ello le permitía obtener un conocimiento del medio.

En el caso de Servet, ya no solo un conocimiento del medio,

sino un conocimiento de Dios.

No debemos olvidar que Servet fue, esencialmente, teólogo,

y en este sentido, cultivó, desde la teología,

por supuesto, la medicina, la geografía, las matemáticas,

la astrología, la astronomía, que en esa época iban de la mano;

fue filólogo, fue editor de libros...

y en este sentido, sí que podemos decir

que es el prototipo del humanista.

Las inquietudes de Servet van siempre ligadas

a la búsqueda del conocimiento de Dios,

influenciado, sin duda, por el entorno en el que creció.

Su padre fue el notario del monasterio de Sijena

y es en este entorno culto y de gran religiosidad

en el que pasó sus primeros años.

Servet marcha muy joven a estudiar leyes a Toulouse.

Dedica el tiempo a leer la Biblia

y son sus viajes por Europa los que transforman su pensamiento

y lo alejan, en plena guerra de religiones,

de la ortodoxia católica.

Su distanciamiento del pensamiento católico

culmina con la publicación, en 1531, con tan solo 20 años,

de la obra "De trinitatis erroribus"

A muchas personas les llama la atención

que el principal descubrimiento científico de Miguel Servet,

"la circulación menor de la sangre",

no se encuentre en un tratado de anatomía,

sino en su principal obra, "La restitución del cristianismo".

En realidad, Servet, lo que estaba buscando,

cuando llevó a cabo las disecciones de algunos cadáveres,

era el espíritu vital, el espíritu divino,

que él consideraba la mezcla del alma sutil con la sangre.

Él quería conocer mejor cómo influye la divinidad,

cómo influye Dios en la propia fisión.

Está absolutamente probado en sus escritos

que fue un gran cristiano,

creía que Cristo era el hijo de Dios y no negaba su divinidad.

Sus escritos le granjearon peligrosos enemigos,

tanto en el bando católico como en el protestante.

Perseguido por la Inquisición, adopta una nueva identidad

y empieza un largo periplo

durante el que ejercerá múltiples oficios.

Pero sus inquietudes intelectuales le llevan a editar de nuevo

la "Christianismi restitutio"

y a someterla al juicio de Juan Calvino, líder reformista

y amo absoluto de la ciudad de Ginebra.

Calvino se convertiría en su peor enemigo.

El primer contacto entre Servet y Calvino

que tenemos documentado, ocurre en París,

en el primer viaje,

en la primera estancia de Servet en París, en 1534.

Servet dice y Calvino lo corrobora, que concertaron una cita

y que por razones que desconocemos, Servet no pudo acudir;

esto se lo echa en cara Calvino,

diciendo que él puso en peligro su vida,

porque Calvino era ya considerado un líder religioso en esa época.

A partir de esa fecha, se van siguiendo la pista

y es cierto que años después,

Servet iniciaría una relación epistolar con Juan Calvino,

tremendamente agria,

donde ambos se profesaron numerosos insultos,

y sí que es cierto

que cuando Juan Calvino le envía su principal obra,

"La institución de la religión cristiana",

Servet se la devuelve comentada.

Esto produjo un tremendo desazón en Juan Calvino,

y ya, en 1546, tenemos una carta

que escribe Calvino a otro pastor protestante,

en la que dice claramente que:

"Si en algo vale mi autoridad en Ginebra, si Servet viene...,"

porque Servet ya se había ofrecido a ir a Ginebra a discutir con él

aspectos teológicos.

"Si Servet viene a Ginebra, no saldrá vivo".

En una decisión casi suicida, escapa a Ginebra.

Allí es arrestado, condenado y ejecutado.

Ante un ultimátum para retractarse y escapar de la hoguera,

Servet se mantiene en sus convicciones

y con gran saña, es quemado con leña verde

para prologar su agonía.

Servet, que ya había sido quemado en efigie

por la Inquisición católica francesa

pasa a ostentar el dudoso honor de ser ajusticiado por ambos bandos.

Yo creo que Servet, cuando se dirige a Ginebra,

es porque quiere discutir con Juan Calvino

cuestiones teológicas,

probablemente le quería recriminar que hubiese sido Juan Calvino

quien, en tiempos, había reclamado una cierta tolerancia,

también para los que interpretaban las escrituras de forma divergente

a la iglesia católica.

Curiosamente, lo había denunciado ante la Inquisición católica.

Es una opinión enteramente personal.

Creo que Servet, nunca se pensó que Calvino podía llegar a instigar,

de manera directa, su muerte en la hoguera.

A pesar de su relativo olvido en España,

Miguel Servet sigue inspirando el pensamiento

de intelectuales y artistas de todo el mundo.

Con motivo del 5 centenario de su nacimiento,

se estrenó en Ginebra una ópera dedicada a su figura,

y en concreto a su pugna con Calvino y otros destacados reformistas.

(Canta ópera).

Y hoy en día,

cada vez son más las personas que son conscientes de la importancia

que tiene el Servet teólogo

y de la importancia que tuvo su muerte

en el desarrollo del derecho a la libertad de conciencia

y de pensamiento en Occidente.

Es cierto que, de una manera indirecta,

Servet influyó también

en todo el proceso constitucional de los Estados Unidos,

y, de hecho, el redactor de la Declaración de Independencia

y uno de los redactores de la Constitución americana,

Tomas Jefferson, lo sabemos porque así lo menciona en una carta,

era consciente del episodio de Servet,

del episodio de la muerte de Servet,

y precisamente de lo que ocurre en aquellas sociedades

donde el Estado se confunde con la Iglesia.

Pero, sobre todo, para las nuevas generaciones,

Servet nos traslada y nos apunta hacia un mensaje

de que vale la pena defender las propias ideas

cuando, en conciencia, uno considera que es justo

y que, realmente, la sociedad civil tiene que estar siempre vigilante

ante los poderes públicos.

Subtítulos realizados por Chus Suárez Liaño.

Reportero de la Historia - T2 - Capítulo 9

16 ago 2018

Hoy hablaremos del fanatismo que llevó a la hoguera a Miguel Servet y enfrentó a Europa consigo misma. Bajamos a las minas de Almadén donde se explotó durante milenios las entrañas de la tierra y de los hombres.

Histórico de emisiones:
22/06/2013

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