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Para todos los públicos Repor - Mi granito de arena - ver ahora
Transcripción completa

Cada vez son más las personas mayores de 65 años

que dedican su tiempo al voluntariado.

Son personas que quieren seguir siendo activas,

y aportar a la sociedad de forma altruista

la experiencia de toda una vida.

Me propuse nuevas metas y darle prioridad

a lo que de verdad tiene sentido.

Él es feliz haciendo feliz a los demás.

Me gusta ayudar.

Si la vida me ha dado algo,

tengo que devolverle parte de lo que me ha dado.

A mí me recompensa.

El voluntariado puede ser una alternativa

para personas que acaban de jubilarse.

Independientemente de la edad o las capacidades,

lo único que cuenta son las ganas de ayudar.

La jubilación no te da dinero, pero te da tiempo.

Todos nos preocupamos mucho, cuando llega la hora de jubilarte

dices: "Yo que estado tan activo tanto tiempo, ¿ahora qué hago?"

Gente que quiera colaborar a razón de nada, es muy bonito.

Ese granito de arena que debemos poner cada uno.

(Música)

Preparados, listos, ¡ya!

"La vida ha dado una segunda oportunidad a Juan Moreno.

Un accidente cerebrovascular le hizo estar en la UCI,

y le convirtió durante años en una persona dependiente.

Hoy, pasado el tiempo, sigue asistiendo a clase de rehabilitación

para recuperar totalmente la movilidad,

y pese a los dolores que persisten, se ha adaptado a su nueva vida

volcado en el voluntariado de Cruz Roja."

¡Ha ganado el equipo de Juan!

No solo me cambió la vida,

si no que me propuse nuevas metas,

y darle prioridad a lo que de verdad tiene sentido.

Primero, sobre todo, la familia,

y segundo, lo que realmente querías hacer,

en la vida.

Él se mejora ayudando a los demás.

Él es feliz, haciendo feliz a los demás.

Y por eso al final ha caído en la Cruz Roja.

Es un ejemplo a seguir, y la verdad es

que esto demuestra que mucha gente que tiene este tipo de enfermedad,

esta o cualquier otra,

puede salir adelante, puede superarse.

Y a él la Cruz Roja le da la vida,

le da la vida.

Él viene y nos cuenta todos los días: "He hecho esto o lo otro",

él sin la Cruz Roja, no sería lo que es él hoy.

(Música)

"Juan va a diario al centro Casa, de Cruz Roja,

que centraliza los servicios que necesitan

indigentes y drogadictos de Almería capital.

El personal fijo y los siete voluntarios,

logran que este centro sea un verdadero hogar

para los más necesitados.

Aquí hay 140 pacientes en tratamiento por drogodependencia,

y unos 200 que cubren sus necesidades básicas."

Pues normalmente se llega por la mañana aquí,

lo primero que se intenta es ver los medicamentos

que se le prepara para el usuario,

para su día a día.

Poder recoger todos lo que ellos precisen

e intentar solventar los problemas que tienen.

Esa es la ducha.

Date cuenta de que casi todos los usuarios que tenemos aquí,

no tienen ni agua, ni tienen luz en sus casas,

entonces, aquí es donde pueden de verdad,

venir a lavarse, a lavar su ropa,

y hacer sus necesidades básicas, tanto alimentos,

como higiene.

Oye, ¿fuiste a ver a tu madre?

-Sí, fui el día diez, llevé a mi hermano José,

que está malito.

-Y cuando vienes aquí, ¿qué?

Como, hablo con mi médico, hablo con el psicólogo,

cuando me hace falta arreglar papeles, con el trabajador social,

-Qué distinta sería tu vida sin esto, ¿no?

Pues sería mi muerte, sería mi muerte.

porque yo no valgo ni para pedir, ni valgo para robar, ni para nada.

¿Sabe usted?

-¿De queso? -¿Eso qué es?

-Queso, Manuel, queso. ¿Y chorizo?

Chorizo, uno de chorizo para Manuel.

-¿Qué te llevó a hacerte voluntaria?

-Pues, porque creo más en la justicia que en la caridad.

Si la vida me ha dado algo,

yo tengo que devolverle parte de lo que me ha dado.

Yo los días que vengo aquí, un día en semana, los miércoles,

llego a mi casa feliz,

feliz, pero no porque yo me sienta que he hecho algo por alguien,

si no porque ellos hacen más por mí que lo que yo puedo hacer por ellos.

-Jorge, ¿cómo estás? -Bien.

-¿Cómo vas? -Bien.

-¿Sigues trabajando? -Sí.

Yo lo que vengo es a hacer un control de orina,

para ver ellos que no consumo,

porque si ven que consumo, iría a la calle en el trabajo.

Yo he estado enganchado en la cocaína y en la heroína,

y gracias a la Cruz Roja como al CPD,

y en fin, al centro de acogida,

pues fui saliendo poco a poco.

Y esta es mi familia.

-Buenos días. -Buenos días.

-¿Cómo va todo? -Bien.

Me llevo muy bien con todos los compañeros,

y tengo cada vez más ganas de trabajar,

lo contrario de cuando estaba en el mundo de la droga,

tenía ganas de morirme.

Nosotros tenemos la suerte de poder influenciar en estas personas,

encauzarles en el camino

de encontrar sentido a la vida, del abandono del consumo de drogas,

pero obviamente, de la droga se sale,

se sale pero cuando tienes gente que te apoya.

El encontrarse solo, la soledad,

es lo que más influye, el no tener motivación

para salir adelante, te refugias en el consumo de drogas.

-Sois amigos vosotros, ¿no? -Somos pareja.

-¡Ah! no lo sabía yo eso.

El oir es una cosa, y el saber escuchar es otra.

Y entonces, hay que saber escuchar.

Y escuchar y escuchar y escuchar.

Ese sentimiento de satisfacción de saber que has ayudado a la gente.

El mundo tenía que ser un poco más solidario,

que lo que efectivamente es hoy en día.

"María es la trabajadora fija más antigua de la casa.

Entre otros departamentos, se encarga del ropero.

La experiencia de tantos años, hace que encuentre la prenda ideal

con un simple vistazo."

Los voluntarios son mis pies y mis manos.

Sobre todo los jueves, que es cuando yo tengo ropero con las mujeres,

yo tengo dos chicas que vienen y me ayudan,

me clasifican, si no fuera por ellas...

y por todos los demás, por los del comedor, por Juan.

-¿Qué tiene este trabajo que engancha?

-¿Que engancha a la gente?

Pues el contacto directo hacia los usuarios,

también el que puedas solucionar tú los problemas que presentan ellos

en ese momento, y que veas que llegan a buen fin.

Tú te sientes orgulloso, te sientes a gusto contigo mismo.

Tú vienes, les ayudas, les das lo que necesitan, y tú sabes

que lo que has hecho, a mí me reconforta, por ejemplo.

-Llevaba dos años sin venir, y otra vez me he quedado en la calle

y digo: "Voy para allá, cómo me tratáis".

Yo soy voluntario, llevo once años en este centro.

Tengo una hija que es de Cruz Roja y me animó a apuntarme.

Mi mujer también es voluntaria,

así que, de casta le viene al galgo.

Y bien, el hecho de ser tan jovencillo como soy,

me permite que la gente me trate bien.

-Porque te lo mereces, te hablo de tú, pero siempre te hablo de usted.

Queremos ser la familia que ellos, por desgracia, han perdido.

El entregar tu tiempo y tus conocimientos,

y tu afecto a los que tienen menos suerte,

a mí me recompensa, ellos no lo saben,

pero nada más que el agradecimiento que esta criatura está demostrando,

yo estoy comiendo con eso, me estoy hinchando.

"Hace cuatro años José sufrió un ictus que puso punto final

a su vida independiente.

Como no quiere ser una carga para su familia,

tiene la ayuda de la ONG Desarrollo y Asistencia.

Si no fuera por ellos viviría en una residencia.

-¿Qué tal la semana? -La semana, despacio.

-Siete días como todos, ¿no? -Ya ves, como no corro.

Tiene una situación especial, no es un usuario normal

por la cantidad de médicos que tiene,

que no puedes fallar, porque si no vienes no va al médico.

-¿Cómo empieza su labor en la ONG?

-Pues yo cuando me jubilé,

tenía siempre pensado hacer algo por los demás,

y un día me encontré con un antiguo profesor mío de la carrera,

que era el presidente entonces de la ONG,

y me guio, entre comillas, yo me dejé guiar muy a gusto,

y aquí estoy, de eso hace ya como ocho años.

Yo también, yo al jubilarme pues también pensé

que la jubilación no te da dinero, pero te da tiempo, ¿no?

y dedicar algo de tiempo a personas que lo necesitan.

Yo lo hago porque creo que es mi obligación social, digamos.

Yo lo hago con mucho gusto, pero no busco reconocimiento,

busco el bienestar.

Si no fuera por vosotros, ¿no saldría?

Pues seguramente no, porque no es autosuficiente,

incluso se podría caer en algún bordillo,

entonces, pues necesita un brazo donde apoyarse.

-José, pensamos que esto a nosotros no nos va a pasar.

Exactamente, pero pasa de un día para otro.

Es una cosa que te viene de momento.

Cambia todo.

-Pero mira, aquí estamos, y de aquí hacia adelante.

Es fácil decirlo, pero es muy difícil hacerlo,

por eso le admiramos tanto.

"No muy lejos de ellos, Pepe Jiménez,

otro voluntario de Desarrollo y Asistencia,

visita a su amigo Fernando,

con quien lleva la friolera de diez años.

Un tumor cerebral dejó sin movilidad a Fernando,

para quien internet y los voluntarios,

se han convertido en su pequeña ventana al mundo."

Que tenía un amigo que cuando me jubilé

y le conté que no sabía que iba a hacer,

me dijo: "Te vas a enterar". Y me trajo para acá.

Todos nos preocupamos mucho cuando llega la hora de jubilarte y dices:

"Yo que he estado tan activo tanto tiempo, ¿ahora qué hago?

¿Me voy a quedar en casa?

Lo que te digo es si esta es la mía o esta es la tuya.

Nosotros venimos una vez a la semana,

que es lo que nos piden en la asociación, en la ONG,

dos horas, pero claro, como ya es un amigo,

como harías tú por un amigo o un vecino,

"Tal día tengo que ir al médico, ¿me acompañáis, me ayudáis?"

Vale, pues lo hacemos.

O cambiamos el día o venimos dos veces.

Te estás comiendo todo el queso, macho.

¿No me vas a dar un poco?

Le pedimos otra ración y así le dices a tu madre que has comido.

Cada vez nos hemos ido conociendo más,

y llevándonos mejor.

Al principio, estábamos un poco distantes,

pero con ellos hablo de todo.

-LLega un momento en que los amigos se olvidan de uno, ¿no?

Claro, llega un momento

que ya no vamos,

por cualquier cosa, se buscan excusas.

A mí me produce mucha satisfacción venir a ver a Fernando,

y a otras personas que voy a ver.

El día que me dicen: "Fernando, no podemos venir hoy a verle,

porque tiene médico o yo que sé". Ese día lo echamos de menos.

Porque algunas veces venimos con tus problemas personales,

que puedes tener de hijos, de casa.

Hablando aquí se te olvida todo.

(Música)

"Comienza el ajetreo en la Iglesia Evangelista de la Barceloneta.

Una vez al mes se organiza el reparto de alimentos

para la gente mayor más desfavorecida.

Es este un barrio de contrastes, entre el turismo salvaje,

y una tercera edad con pensiones míseras

que vive recluida en pisos sin ascensor."

Tenemos que mirar por fechas las caducidades,

y si tenemos que poner algo más en los botes.

-¿Y cómo llegas tú a esta asociación?

-Pues, cuando me jubilo. -¿Cuánto hace de eso?

Siete años y medio. Yo estaba en una empresa de seguros,

estaba de director en una empresa de seguros,

y siempre organizando y así, pues por eso cogí esto.

Yo no soy nadie sin todos los voluntarios, como es lógico.

Gente que quiera colaborar a razón de nada,

es muy bonito.

-¿Hay mucha gente mayor en la Barceloneta?

Hay bastante, sí, y abandonada.

-¿Y eso cómo puede ser?

-Díselo a los políticos. -Eso no te lo puedo responder.

Es una pena que por la poca pensión que tenemos,

tengamos que venir acá, porque si tuviéramos una pensión digna,

podríamos hacer un poco más,

y dejar esto para otra persona que también lo necesite.

-¿Cuántos años tienes, Juan? -67, voy a cumplir.

-Y cuándo llegas aquí es que la nevera ya está...

-Pelada y muerta ya.

-Me gusta ayudar.

Y hay buena gente, nos llevamos muy bien.

Además, soy muy nervioso, no puedo estar parado.

-Cobro 376 euros, y eso no me da para nada.

Por eso vengo, una ayudita.

Sí, da para algo.

En el super solo tengo que comprar las verduras,

la fruta, cosas que aquí no hay.

-¿Y el barrio ha cambiado mucho desde que tú eras joven?

-Una barbaridad, más bien para mal que para bien.

No vas tranquilo por la calle, ni tú, ni tus hijos ni tus nietos.

La gente mayor...

La gente mayor es que ya ni sale,

la mayoría están mal.

Necesitan ayuda en todo.

Ahora le dejo toda la comida aquí,

y flanes, tiene de todo.

-¿A quién se lo dedicas?

-A una mujer. -A cualquier mujer.

¿A cualquier mujer?

-Todas las mujeres son guapas.

-Ligabas con facilidad, ¿eh?

-Hombre, yo de joven era un campeón.

-¿Cuándo te jubilaste tú?

-A los 65 años. -Hace nada.

-Siete. -Hace siete años ya.

Si queréis que os diga la verdad, no me gusta lo que estoy haciendo.

Porque encuentro que la figura del voluntario,

en cualquier cosa, no tendría que existir.

Se tendría que hacer, por el Ayuntamiento, el Estado,

por donde quieras.

La figura del voluntario no tendría que existir.

Y lo hago porque hace falta,

pero no porque yo diga: "Ay que me gusta", no.

Lo hago por la edad.

Hay muchas escaleras en el barrio, ¿no?

No es que haya muchas escaleras, hay escaleras complicadas de subir.

Hay mucha gente mayor que se han quedado aislados en sus pisos, ¿no?

Sí, por eso estamos los voluntarios.

No es por otra cosa.

¿Cómo se llama usted? -Yo, Concha Rosa Escañuela.

-Y yo soy Diego. -Mucho gusto conocerlo.

Yo soy hija de los pescadores de aquí.

Esto eran pescadores antes.

Ahora ya no. -Ahora no pesca nadie.

-Ahora nos pescan a nosotros.

-Bueno, pues gracias.

Muchas gracias por todo.

"El doctor Aznar es un hombre afortunado,

en un intento de ser útil a los demás,

cambió su trabajo en el hospital para atender como terapeuta

de forma gratuita a sus pacientes.

Su economía le permitió dar este paso

que explica hoy en Radio La Veu, de Mataró."

Me paso muchas horas en casa,

y recibo cada vez más gente,

y me lo paso muy bien.

Hace ya muchos años que hago psicoterapia gratuita,

antes de jubilarme.

-¡Anda! Eso es lo que hago yo,

radio gratuita antes de jubilarme.

Es lo mismo, es una preparación,

para que después tengamos la jubilación ocupada,

como hace el doctor. "Me aburro, no sé que hacer",

Pues vamos a trabajar por la gente y para la gente.

-¿Es un trabajo que está de moda?

¿O es que la gente tiene mucha necesidad ahora de ayuda?

-No es una moda, es una necesidad, ¿verdad doctor?

-Todas las personas tenemos problemas psicológicos.

O sea, todas las personas tenemos miedos,

tenemos rabias, tenemos tristezas,

todo esto lo tenemos todos,

y es lo que yo llamo la negatividad o los personajes,

o el ego, esto todos lo tenemos.

-Hola Fernando, pasa.

Fernando es un tío estupendo,

que vino aquí y tenía su problemática, como todos.

Las mentes locas de cada uno de nosotros,

son muy parecidas.

-No es una relación

como yo conocía anteriormente,

que está escuchando a alguien, un profesional te está escuchando

y eres tú el que habla, el otro habla muy poco,

en este caso, habla también de sus cosas personales,

profesionales y conoces

no al profesional terapeuta si no a la persona.

-¿Que no se cobre por un trabajo?

-Sí, de hecho me pareció chocante,

me pareció sorprendente.

Es una manera, el correr, como cualquier otro ejercicio,

de ayudar a parar la mente.

Corro disfrutando, no a tope,

si no disfrutando el propio movimiento de mi cuerpo,

los árboles, la vegetación,

la gente.

Aparte que te da un cansancio en el cuerpo,

agradable y te sientes muy bien.

Pasa Iván, siéntate.

-Yo realmente, intenté hacer psicoanálisis,

y no vi resultados.

Fue dejar el psicoanálisis, poner la radio,

y escucharlo a él. Yo si tuviera que pagar, vendría.

Yo vendría y aunque tenga superadas mis cosas,

seguiría viniendo,

porque te ayuda a comprender mejor, a llevar mejor la situación,

a no tomártela en serio, a relativizar las cosas.

-Yo le recuerdo que vino triste,

vino con miedos,

estaba atravesando un momento difícil,

se ha encontrado cada vez más consigo mismo,

y es una gozada verle ahora.

Es una gozada, esto a mí...

Soy feliz.

(Música)

-Qué buena pinta tiene eso.

"No tienen vínculos familiares,

pero se tratan como si fueran tío y sobrino.

César, a sus 75 años,

convive con una nueva familia,

formada por dos refugiados políticos.

Su piso, tras vivir con sus hijos, se quedó con habitaciones vacias,

y César las puso a disposición de la ONG Refugees Welcome."

De tener una casa animada con nueve personas,

a ser una casa con solo una persona,

digo: "Esto no puede ser, las habitaciones,

hay gente por ahí sin habitación".

Y a mí me sobran tres habitaciones,

entonces, de ahí arrancó el tema.

Es una experiencia fenomenal,

es conocer otra cultura, no viajas a Siria, efectivamente,

pero yo conozco ya un montón de cosas de Siria,

que es como si hubiese estado allí,

es una experiencia muy positiva.

Además, cada día me sorprende con una cosa nueva,

es un artista en la cocina.

Él es veterinario, pero se le da la cocina de maravilla.

-Cuando llegué a España, después de dos semanas,

empecé a aprender español en la escuela,

y todavía estoy estudiando.

-Por cierto, que ha aprobado bien el B1, ¿no?

El grado B1, ha salido la nota ayer o anteayer.

-Le controlas, ¿no? ¿No todo va a ser fiesta?

-Efectivamente.

Hace seis meses más o menos cuando llegué a esta casa,

tengo miedo, pero después de una semana,

ahora. -Como si fuera un hijo, igual.

-En poco tiempo, nosotros como familia,

es como mi padre.

A mí, la persona esa que cuando se encuentra con otra,

tiene un resquemor de que pueda resultar tal,

yo no lo comprendo,

porque en teoría, todas las personas,

son buenas de naturaleza,

se malean por otras cuestiones,

que no tienen que ver con la relación normal de las personas.

-Es mi profesor también de lengua,

todos los días por la noche cuando estudio español,

él me ayuda mucho.

"Rabi está tramitando el permiso de refugiado,

y prefiere no contar los motivos que le han traído a España.

Aunque la guerra de Siria parece haber desaparecido de telediarios,

el conflicto sigue y él sufre porque sus padres siguen allí."

Elijo España porque tengo tres hermanos que viven en Madrid,

me gusta mucho el clima, está muy cerca de mi país,

la lengua es muy fácil para mí, no sé porque,

hace un año que hablo bien, es más fácil que el inglés.

Y la gente es muy amable, muy, muy amable,

muy parecidos a nosotros, los árabes,

muy habladores, como nosotros.

-Hola Marta. -Hola, ¿qué tal, cómo estás?

-Bienvenida. -Gracias.

-¿Qué tal todo? -Bien, ¿qué tal vosotros?

Cuando la persona que tiene una habitación libre

hace el registro en nuestra web, nosotros buscamos que haya afinidad,

que tengan aficiones similares,

que veamos que por zona o por intereses,

pues se pueden llevar bien.

Es una manera un poco de cambiar el mundo,

de cambiar las cosas que vemos y no nos gustan,

desde tu propia casa,

es como un paso pequeñito pero que a la vez es grande.

-Es el granito de arena que debemos poner cada uno.

(Música)

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Repor - Mi granito de arena

17 feb 2019

¿Y ahora qué hago?, Esta es la frase más repetida entre gran parte de los que llegan a la jubilación sin una afición para llenar su tiempo libre. Muchos jubilados dedican su nueva etapa al voluntariado. Hemos conocido experiencias en Cruz roja, o las ONGS Refugees Welcome y Desarrollo y Asistencia donde nuestros protagonistas colaboran y ocupan parte de su tiempo libre. El ingrediente básico para iniciarse son las ganas de ayudar y, poco a poco, esta actividad se convierte en algo que aporta alegría y experiencias a sus vidas. Unos se sienten útiles y activos, otros creen que hay que devolver a la sociedad lo que ésta les ha dado y, sin duda, algo común a todos es el deseo de poner un granito de arena para hacer un mundo mejor.

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