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Para todos los públicos Página 2 - David Trueba - ver ahora
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Me gustan los jardines,

y me gusta llamarlos jardines y no espacios verdes.

Y me gustan porque son una invención del hombre

aliada con la naturaleza.

Un pacto entre el territorio y su poblador,

frente a la guerra habitual que mantienen

por dominarse el uno al otro.

Los jardines nos desvelan de cuajo la otra dimensión del hombre,

la de la pasión por lo inútil, por lo estético.

El tutor de mi tesis sostenía que Dios

fue el primer paisajista de la historia,

y que con los jardines

tratamos de rescatar la memoria perdida del Edén.

En cada maceta aspiramos a recuperar la utopía perdida,

el sueño arruinado por aquel castigo tan original.

Desde este preciso jardín os invitamos a la entrevista

que le vamos a hacer enseguida a David Trueba,

que acaba de publicar su última novela, "Blitz".

También hemos pedido a nuestro impostor que nos prepare un post

sobre escritores polifacéticos.

En el cine veremos qué tal ha ido la adaptación de "Kingsman",

y por último, y aunque el protagonista

de la novela de Trueba deambula por la ciudad de Múnich,

nosotros vamos a visitar otra ciudad literaria, Praga.

¿Empezamos el paseo?

David, el título de tu novela, "Blitz"

es muy significativo y muy metafórico.

Lo digo porque quiere decir en alemán "relámpago" y un poco,

esta novela nos viene a decir

que la vida se conforma precisamente a partir de pequeños relámpagos.

Sí, creo que lo que uno recuerda

cuando pasa tu vida a toda velocidad,

son esos relámpagos, que unos están relacionados con el placer,

la felicidad, y otros, seguramente están relacionados con los opuestos,

la amargura, el dolor, la pérdida,

esos destellos que en alemán llaman blitz,

relámpagos que traen las grandes novedades y cambios.

Te voy a pedir que nos ayudes un poco con el argumento

para situar a los espectadores.

Tenemos al protagonista que es Beto, un arquitecto paisajista

que viaja hasta Múnich para presentar un proyecto

en un congreso internacional.

Viaja con su pareja, que es también su ayudante, y allí se produce algo

y esa relación se rompe. ¿Qué pasa partir de ahí?

Yo digo que a veces se naufraga en ciudades sin mar,

y este personaje naufraga en una ciudad sin mar.

Recibe un mensaje por error de su pareja,

descubre que su pareja en ese momento está intentando,

y no sabe cómo hacerlo, romper con él,

e iniciar una relación con un antiguo amor que tuvo,

y él, de pronto se encuentra solo, vagando en esa ciudad

que representa un poco

el éxito de la burguesía conservadora alemana;

y allí encuentra una persona que ha estado cerca,

que no había reparado en ella, y era su anfitriona.

Es como esa persona que te ponen a veces los congresos,

ferias o festivales para llevarte de un lado a otro,

y a los que muchas veces no prestas atención,

y a los que yo he sacado siempre muchísima información vital.

Entonces, de pronto esta mujer, ya jubilada,

que se dedica como voluntaria a ayudar en esta feria,

se convierte para él en el único refugio,

la única persona con la que puede hablar.

No son muy habituales estas relaciones en la literatura,

un hombre joven y una mujer que es mucho mayor que él.

Al revés, sí.

No, y cuando han aparecido,

han tenido siempre un componente de mujer mayor seductora,

una especie de Miss Robinson, los brazos de la mujer madura,

alguien que enseña, que alecciona y que además es casi mujer fatal.

Yo no quería participar en ese arquetipo, sino lo contrario,

una mujer que no tiene ningún interés,

y que incluso ha cerrado esa puerta.

Eso pasa mucho en cierta gente, que en un momento dado

ha cerrado la puerta del amor y estas cosas

porque ya no le da valor y busca otra cosa más interesante,

como puede ser la compañía, la conversación, el refugio...

Porque esta es una novela, que entre otras cosas,

habla del paso del tiempo y de cómo hemos de saber vivir

cada una de las etapas de nuestra vida.

Sí, yo creo que el paso del tiempo es una de las cosas más rotundas

y que todo el mundo sabe que ocurre, y sin embargo,

para la que menos preparados estamos.

El ser humano es así de imbécil, sabe lo que le va a ocurrir

y sin embargo lucha contra ello denodadamente

como si lo pudiese evitar.

En toda historia la verosimilitud es fundamental, y aquí también.

Pero en este caso pasa, yo creo, por el hecho de que el lector

se cabrea un poco con tu protagonista,

con Beto, por la manera como se comporta con Elga.

Creo que tú eras consciente de que es un poco cabrón.

Me gusta que la gente no solo se enfrente a lo positivo

o lo negativo de los personajes.

Si este personaje es negativo, todo es negativo,

si este es positivo, todo es positivo,

sino que haya esas variantes que han hecho que la ficción

sea tan importante en la gente,

que nos enseña a mirar el mundo con los ojos de otro,

y el otro no es perfecto.

Tú, qué tocas muchos palos creativos, haces cine,

escribes libros, trabajas en prensa...

Cuando acabas un trabajo de estas características,

una novela como esta, ¿a veces te ocurre que piensas

"hubiera ido bien haber hecho una película o un documental"?

¿Te ocurre eso o no? O cuando ya has entrado...

En las tres novelas anteriores no, tuve ofertas para llevarlas al cine,

otros directores querían llevarlas al cine y yo me he negado,

y siempre he preferido que sean solo novelas.

En "Blitz" me pasó que al acabar pensé,

"me encantaría rodar esta novela". Yo, además.

No me había pasado nunca, no sé si lo haré...

Hoy he decidido preguntarme

si uno puede ser objetivamente bueno en varias cosas a la vez,

y no perder la cabeza.

Por ejemplo, ¿un gran escritor puede ser al mismo tiempo

un actor talentoso, diseñar edificios,

o tener una carrera como pintor?

Si confiamos en la sabiduría popular

diríamos que quién mucho abarca, poco aprieta,

y nos quedaríamos tan anchos.

Pero si nos fijampos en la historia de la literatura

veremos que los escritores polifacéticos abundan, y que además,

muchos de ellos tienen carreras paralelas muy interesantes.

La verdad es que para mí es un misterio por qué la gente

encuentra tan extraño que yo actúe y escriba al mismo tiempo,

si es algo que se ha hecho durante siglos.

Lo que diferencia estas actividades son sus circunstancias,

en una estas solo sentado en tu cocina

con una máquina de escribir,

y en la otra tienes que trabajar con un montón de gente y,

aunque tienen cosas en común,

estas circunstancias las hacen muy diferentes.

Además de actuar, ahora estoy preparando mi primera novela,

y tengo claro que no quiero escribir otro libro de cuentos

o narraciones fragmentadas.

Los motivos para que un escritor haya desempeñado diferentes oficios

son muy diversos: para sobrevivir, por la curiosidad,

por el deseo de ser rico, para documentarse

o por la pura necesidad creativa.

De entrada pienso en Jack London,

que fue cazador de ballenas en el Ártico,

Gorki fue pinche de cocina en el río Volga,

y Antoine de Saint-Exupéry siempre se vio más como aviador

que como escritor,

oficios estos que luego encontraron acomodo en sus historias,

pero si echamos la vista más atrás

encontramos genios como Leonardo da Vinci, Aristóteles

o Goethe que fueron capaces de brillar al mismo tiempo

en especialidades tan diversas como la pintura, la ciencia

o la literatura.

Claro que no siempre hay que ser un genio

para mostrar que eres un autor polifacético, Benito Pérez Galdós,

además de escritor fue político y pintor amateur bastante aplicado.

El oscuro poeta William Blake

mantuvo una intensa relación con la pintura,

como también lo hicieron Federico García Lorca,

Strindberg o Herman Hesse.

Además, Pasolini brilló por igual en la literatura y en el cine.

Boris Vian fue músico, ingeniero y novelista,

y Gore Vidal fue un prolijo escritor

que mantuvo una larga y reconocida carrera política.

Pero me vais a permitir un recuerdo

para estos creadores polifacéticos e inclasificables

como Jean Cocteau, Dalí o el chileno Alejandro Jodorowsky.

Yo simplemente me estoy expresando.

Un poeta es un artista, malo o bueno, no importa,

mi vida es el arte.

El arte te tiene que llamar, no tiene que ir hacia ti.

Yo hago arte y llamo, no busco público, lo creo.

Si hay quién siente, qué bueno que lo entienda,

si hay 100.000, qué bueno.

Entonces yo me dediqué al cómic porque era una forma de expresión.

Entonces no tenía productores, no tenía censura, hacia lo que quería.

Hay que entrar ahí. Es una nueva forma de hacer novela.

Es bueno, vale la pena.

Suele ocurrir que esos oficios que algunos autores llevan en paralelo

queden en segundo plano, aunque sea igualmente relevantes.

Ahí está la extensa y brillante producción fotográfica de Juan Rulfo

y Richard Kapuscinski o las carreras vinculadas con la medicina

de Chejov, Khaled Hosseini o Antonio Lobo Antunes,

y podría hablaros de los músicos literatos como Chico Buarque,

Vinicio Capossela y Nick Cave, todos ellos artistas pluridisciplinares

capaces de cambiar de registro sin perder un ápice de pasión.

He disfrutado muchísimo escribiendo esta novela.

Ha sido una experiencia liberadora.

Para mí la literatura es un arte más natural.

Muchas veces mis canciones parecen estar con tanta información lírica.

Mi novela es como un sueño, una especie de alucinación.

El ritmo baja y luego se acelera.

Es un juego narrativo que tiene que ver con la musicalidad del lenguaje.

Y es una influencia clara de mi carrera como músico.

En estos tiempos que corren uno ya no sabe

si lo que prima es ser un escritor renacentista

o un especialista que ni bajo amenazas se sale de las pautas

del género literario que ha escogido para triunfar.

En cualquier caso lo que al lector le importa

no son los oficios desempeñados sino las historias publicadas

por esos escritores que, para qué negarlo,

además de polifacéticos, tienen algo de impostores.

-Kafka es Praga y Praga es Kafka.

Lo dijo Johannes Urzidil, literato y amigo del gran autor checo.

Es una ciudad que rezuma literatura.

En la abadía de Strahov, sin ir más lejos,

se encuentra una espectacular biblioteca.

Allí puede uno abastecerse de "Praga mágica",

de Angelo Maria Ripellino, y de "Praga en tiempos de Kafka",

de Patricia Runfola.

El padre de Gregorio Samsa vivió un tiempo en el Callejón del Oro

y en Malá Strana, un poco más allá de la calle Nerudova,

se encuentra su museo, pero es en el barrio judío, en Josefov,

donde está su famosa estatua y en cuyo antiguo cementerio

encontramos todas las conspiraciones de Umberto Eco.

Pero es cerca de aquí donde Joseph K,

el protagonista de "El proceso", cruza el Puente de Carlos

para enfilar hacia el castillo porque todo es Kafka en Praga,

aunque también hay otras historias.

Lo dijo el gran poeta Rilke.

Sus iglesias y palacios las cuentan por sí solos.

Milan Kundera describió la primavera de Praga

en "La insoportable levedad del ser",

y fue en la Plaza Wenceslao donde se inmoló Jan Palach

ante los tanques soviéticos.

Incluso hace unos días Pablo d’Ors nos la mostraba

en "Contra la juventud".

Literatura, historia y sed de cerveza,

como las que tomaba en grandes jarras el buen soldado Svejk

en tabernas como esta.

Para Bohumil Hrabal en la taberna nace una anécdota anónima

como una expresión colectiva,

y al decirlo pensaba en la U Flekú, seguro.

El reloj astronómico marca la hora de pasar página, ¿y la música?

Servirá cualquiera que haga danzar al edificio deconstruido

de Frank Gehry "The dancing house",

otro milagro de esta ciudad literaria.

David, la estructura de la novela también está condicionada

por el tema del paso del tiempo.

Lo digo porque podemos decir que los dos primeros tercios de la novela

ocupan tres días en la vida de Beto, y luego el final, ese último tercio,

es todo un año. Eso también está buscado expresamente.

Sí, se trataba, ya que el título del libro,

ese relámpago tiene que ver con la fugacidad de las cosas,

como unas cosas son unos destellos muy luminosos y otros no.

Se trataba también de dar a la estructura del libro

el mismo elemento que le darías a un diario personal.

Es decir, si uno lee los diarios personales

hay días de una gran intensidad,

incluso una semana en la que a alguien le pasan muchas cosas,

y de pronto y un mes que dice, no anoto nada,

si es un diarista sincero, no ha pasado nada.

"Blitz" es también una novela, podemos decir,

sobre la crisis de los 30, pero mientras la leía

pensaba que esto solo lo podía escribir

alguien que ya tiene 40 y pico, como tú,

porque de alguna manera lo puedes escribir

desde esta perspectiva que te da el paso del tiempo.

Sí, yo contado muchas veces una cosa que leí en algún libro de pintura,

que Leonardo da Vinci decía que para pintar bien al natural

a una persona, si el cuadro era del tamaño completo de la persona,

es decir, la persona de pie, entera,

te tenías que situar exactamente a dos veces la distancia de su altura,

hizo esto me di cuenta de que funcionaba exactamente igual

para lo literario, es decir,

para contar algo necesitas la distancia apropiada,

y seguramente a medida que vas cumpliendo etapas de tu vida vas,

de alguna manera, teniendo ya una mirada

sobre las etapas anteriores que has cumplido y pudiendo,

humildemente, seguramente, tener más luz sobre ellas por edad,

por condición, por momento de ese autor.

Lo que cuentas en "Blitz"

también lleva a pedirle a nuestros amigos que nos avisen siempre

de cuándo empezamos a resultar patéticos

porque no somos conscientes de la edad que tenemos.

Yo creo que "Blitz" ayuda un poco a pensar

en ese momento que algún día llega.

Bueno, eso es difícil, porque el ser humano está condenado

a ser patético en todo momento, y más, imagínate, por ejemplo,

un escritor en promoción es un ser patético,

observado desde fuera, es un señor que repite lo mismo,

que trata de hablar de sí mismo bien, de lo que ha escrito...

Lo que creo que no hay que olvidar nunca

es esa especie de pequeña distancia

que tenemos que poner de tanto en tanto,

que es escapar de nosotros mismos, mirarnos un poquito desde fuera

y decir, oye, ¿no crees que estás un poco fuera de lugar,

no crees que estás haciendo el ridículo?

Pero casi te diría decírnoslo a nosotros mismos,

no esperar a que vengan a decírnoslo alguien desde fuera.

Tu novela también es la demostración

del daño que pueden hacer las redes sociales.

Ya solo del arranque, ese arranque que es como un relámpago.

Era más difícil equivocarte al enviar una carta

de destinatario, que al enviar un mensaje,

y obviamente es un inicio de una novela

que yo creo que es muy contemporánea,

algo que comienza con un mensaje que lees por error

o que alguien de un espía en el ordenador de otro,

en el teléfono de otro, y eso desencadena algo.

En este caso lo que me gustaba era, además, hacer un juego doble,

alguien recibe un mensaje equivocado

de una persona que tiene en la misma estancia...

Tan cerca y tan lejos. ... Y tiene las dos cosas,

el mensaje equivocado y la mirada al mismo tiempo,

que es una cosa que a mí me obsesiona mucho,

que es que en el tiempo de la "hipercomunicación"

todavía hay algo que es imposible de rebatir,

que es la mirada de alguien.

David, siempre pedimos a los escritores invitados

que recomienden alguna lectura a nuestros jóvenes espectadores

para animarles a leer todavía más. ¿Qué les podríamos recomendar?

Por ejemplo hay un libro de Natalia Ginzbug

que se publicó hace ya tiempo, se llama "Las pequeñas virtudes",

que es como una especie de modelo, después de atravesar la vida,

de las cosas que alguien depura,

alguien muy inteligente depura de esa vida,

y está llena de reflexiones interesantes.

Yo creo que a la gente le va a gustar,

a la gente joven le va a interesar.

El libro que os vamos a presentar

se llama "Morris, se me cayó una pluma".

El autor es Gabriela Keselman.

-La historia un poquito es que se le cayó una pluma

y Morris y sus amigos le ayudaron a buscar la pluma.

Mi personaje favorito es Morris porque es muy listo

y porque siempre tiene muchas buenas ideas.

-Lo que más me ha gustado es cuando Morris va al tejoncito López

y le dice si le puede ayudar. El tejoncito López le dice que no.

A mí me gusta leer porque leer es muy chulo

y así aprendes cosas nuevas.

-Yo recomendaría este libro a los niños que estén practicando

a leer porque así aprenderán más.

Y los dibujos son muy chulos como este.

Las novelas tienen su propia arquitectura narrativa

que ayuda a que todo encaje de la mejor manera posible.

La tiene "Blitz" de David Trueba

y también la tiene "Hermanos de sangre",

una de las grandes revelaciones

de la pasada edición de la feria de Frankfurt.

Fue una novela publicada por primera vez en 1932

y prohibida por los nazis.

El motivo, que los protagonistas

eran una pandilla de jóvenes delincuentes

en aquel Berlín decadente. Un hallazgo.

Hay edificios de todas las medidas y lo mismo ocurre con los relatos.

Algunos son tan breves que incluso con tan solo dos líneas ya lo son.

De esos vais a encontrar unos cuantos en esta magnífica antología

de Lydia Davis, "Ni puedo, ni quiero".

Algunos están protagonizados por unos salamis robados,

por unos calcetines perdidos.

También aparece un electrodoméstico muy especial

e incluso por un trozo de pescado. Eso sí, en todos ellos,

se filtra el drama, la angustia y la ironía del día a día.

"El demonio de la depresión" es uno de los mejores ensayos

que se han escrito nunca sobre esta terrible enfermedad.

Publicado en 2001, consiguió el National Book Award

y fue finalista del Pulitzer. Ahora, 14 años después,

se vuelve a reeditar en una edición revisada

y ampliada que nos permite conocer mejor

los últimos avances sobre esta dolorosa enfermedad.

Mientras venía estaba pensando

que cómics llevados al cine hemos hecho unos cuantos.

Hemos hecho muchos. En concreto de Mark Millar

que es uno de los autores del cómic del que vamos a hablar hoy.

Ya hemos hecho tres películas con esta.

En este caso es "Kingsman. Servicio Secreto".

Que es una de espías.

Es la historia de un superespía del servicio secreto británico

que tiene que reclutar a un chaval joven para convertirlo en un espía.

Entonces, al mismo tiempo, aparece un villano malísimo

que quiere acabar con media humanidad

y se cruzan las dos tramas.

Un poquito rollo James Bond, pero versión cómic.

Un coeficiente impresionante, un gran rendimiento escolar,

pero lo dejaste.

Eso te ha llevado por un camino, pero no tienes por qué continuar.

-¿Quién es usted? -El que te acaba de sacar.

La primera diferencia está en el propio parentesco.

Sí, en el cómic el superagente secreto

que busca el chaval es su tío

y de alguna forma juegan con la identificación

porque en el pasado también fue un chaval del barrio.

En cambio, en la película es diferente.

La película la cosa está en que este superagente

se siente un poco en deuda con el chico porque él vio morir a su padre

en acto de servicio y se siente culpable por lo que pasó.

La razón del acercamiento al chico va más por otro sitio.

Para los "kingsman"

lo más importante es trabajar en equipo.

Elijan a su cachorro.

-Es un bulldog, ¿no?

Otra diferencia tiene que ver

con la descripción de este servicio secreto.

En el cómic es el servicio secreto británico

y en ningún momento se hace alusión a nada más.

En cambio la película, aunque a nivel estético

y de localización es el servicio secreto británico,

tiene como conexiones a nivel internacional

y tienen miembros en otros países.

Si manchas la moqueta de sangre, vas a tener que cambiarla.

No soporto la sangre.

Hay que hablar del malo.

Sí, quizás más que del malo que también daría de qué hablar

porque le da vida Samuel L. Jackson

en un personaje como muy pasado de vueltas

y muy cómico,

yo creo que habría que hacer referencias a su esbirro

que es un personaje que tiene las piernas de metal

y en el cómic es un hombre

y en la película han decidido convertirlo en una mujer.

Es un personaje muy seductor y al mismo tiempo muy potente.

Una villana muy carismática.

Voy a contarle todo mi plan

y usted hallará una forma de escapar.

-A mí no me suena mal. -Esta es otra clase de película.

Otra diferencia que veo

tiene que ver con la cantidad de referencias a películas de espías.

Desde cosas muy fáciles de detectar, como puede ser por ejemplo

las alusiones a las películas de James Bond.

Hay muchas referencias. A Michael Caine.

Que también aparece en la película y cuyo estilismo en esas películas

está bastante reproducido en los personajes de la historia.

A veces me cuesta un poco entenderle,

hablan todos muy raro.

A mí este cómic me ha dejado un poco indiferente.

Tampoco soy yo demasiado fan de este autor.

¿Y la peli qué? La peli es divertidísima.

La verdad es que funciona muy bien como película de acción

y su parte cómica. Es muy atractiva visualmente.

Luego está llena de referencias y es muy curioso verla en el cine

y ver como la gente reacciona ante los guiños a otras películas

del cine de espías.

El paso del tiempo es un tema que nos preocupa a todos.

Y de hecho, son muchos los escritores

que lo abordan en sus novelas, como por ejemplo,

David Trueba en "Blitz",

pero no siempre tiene que ser un problema.

¿No os parece que a "Página Dos" el paso del tiempo le sienta muy bien?

Pero a lo mejor el problema, repuse,

es que no estamos preparados para mirarnos al espejo.

Llevamos demasiado tiempo negándonos a hacerlo.

Y si admitiéramos que sencillamente cumplimos

con las estaciones de la vida, no sería tan problemático.

Eso es muy sencillo de decirlo, me dijo, pero prueba a vivirlo.

Te aseguro que por muy hecho a la idea de hacerte mayor que estés,

cuando llega es una tragedia. No poder subir las escaleras,

ni conducir, ni tan siquiera leer.

Supongo que conservas la fantasía de enamorar a alguien más joven

y creer que prolongas tu esplendor, pero el final siempre te atrapa.

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Página 2 - David Trueba

22 mar 2015

David Trueba ha entrado en las listas de más vendidos como un Blitz, que quiere decir relámpago en alemán, y que es también el título de su última novela publicada por Anagrama. Una historia que protagoniza un joven arquitecto paisajista, que viaja a un Congreso Internacional en Múnich en compañía de su ayudante y también pareja. Y lo que son las cosas, estando allí recibe un mensaje en el móvil de su propia mujer, aparentemente por error, y descubre que le es infiel. 

Como este escritor es un creador muy polifacético, nuestro Impostor ha decidido preparar un post sobre este tema con la inestimable ayuda de Sam Shepard, Alejandro Jodorowsky y Nick Cave.

En la sección de cine y literatura Desirée de Fez analiza la adaptación de Kingsman: Servicio Secreto de Mark Millary y Dave Gibbons que ha dirigido Matthew Vaughn. 

Y por último, visitamos una nueva ciudad literaria, en esta ocasión, Praga.

 

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