Presentado por: María José García Dirigido por: Salvador Valdés

Programa diario matinal destinado a la formación y la divulgación mediante entrevistas y series documentales. ''La aventura del Saber'' pertenece al espacio de TV Educativa, fruto de un Convenio de Colaboración entre el Ministerio de Educación y Radio Televisión Española.

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Para todos los públicos La aventura del saber - 14/12/17 - ver ahora
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Muy buenos días y bienvenidos a "La aventura del saber".

Hoy dedicaremos gran parte del programa

al Premio Planeta.

Contaremos en el estudio con el ganador y la finalista

de la última edición, así que abriremos

nuestro "Taller de literatura" para charlar con ellos.

Se trata de Javier Sierra, que nos ha visitado en ocasiones,

y de Cristina López Barrio.

Antes les avanzamos otros contenidos del día

en el sumario.

Les invitamos a conocer la historia del Instituto de Energía Solar,

un centro de investigación de la Universidad Politécnica de Madrid

que ha contribuido de forma decisiva a la ciencia en nuestro país

gracias, entre otras iniciativas, a la invención

de ciertos tipos de células solares.

El fotógrafo Oriol Jolonch explora los mundos oníricos

usando como herramientas técnicas de manipulación de imagen.

El resultado, una obra que se inscribe con pleno derecho

en la corriente de la fotografía digital surrealista.

Este año se ha concedido el Premio Planeta

al escritor Javier Sierra por esta novela extraordinaria

y adictiva, "El fuego invisible",

de la que vamos a hablar ahora. Recordemos antes

que con ocho novelas publicadas Javier se ha convertido

en un auténtico súper ventas mundial,

con millones de ejemplares vendidos y traducidos a 30 idiomas.

Su novela "La cena secreta" alcanzó el sexto puesto

entre los libros más vendidos en EE.UU.

Y deseamos, Javier, que con esta obtengas como mínimo

el mismo éxito. Muchas gracias.

Cuéntanos, ¿de qué trata el libro? ¿Trata del santo grial?

¿Del fuego invisible de la palabra? ¿De qué trata?

En realidad trata de resolver una pregunta.

Es un interrogante que aparece en la primera página de la novela

y que sintetiza toda la búsqueda de sus protagonistas

y la del propio autor: ¿de dónde vienen las ideas?

Trata de resolver ese arcano, el arcano que, de algún modo,

nos ha convertido en lo que hoy somos.

La inspiración, el punto de partida para el arte, la literatura;

para la música, de alguna manera es lo que nos ha convertido

en lo que hoy somos. Y si lo respondiéramos,

también despejaríamos otro gran interrogante

de la filosofía: de dónde venimos y quiénes somos.

En este caso quien plantea la pregunta

es el abuelo del protagonista,

que es un gran escritor afincado en Irlanda.

Cuéntanos un poco el mundo del protagonista.

Cómo es, háblanos de él.

David Salas es un personaje que tiene 30 años.

Es profesor de lingüística en el Trinity College

y está en ese momento en el que ha terminado

su tesis doctoral y aspira a una cátedra

en la institución de enseñanza más prestigiosa de Irlanda.

Vive en Irlanda aunque es de origen español

porque su abuelo, José Roca, tuvo que exiliarse a ese país

siendo un fenomenal novelista.

La influencia del abuelo es muy notable

a lo largo de la novela. Y David Salas,

que cree que tiene la vida resuelta, que es de una familia acomodada

que vive en una casa en el centro de Dublín maravillosa,

hace un viaje a Madrid que le cambiará por completo

su percepción no ya de la literatura y las cosas que se irá encontrando,

sino de la propia vida.

En Madrid se encuentra con una serie de personajes,

todos fascinantes, empezando por Victoria Goodman.

Háblanos de Victoria.

Victoria es una vieja amiga de su abuelo.

Su abuelo ha muerto unos años atrás y el encuentro con Victoria Goodman

a David Salas lo vuelve a poner en la órbita de esos años

que él pasó con su antepasado maravillosos en los que le entregaba

libros para leer y le orientaba intelectualmente.

Victoria Goodman lo que tiene es una escuela de elite

en el centro de Madrid de literatura en la que enseña a escribir

a grandes talentos. En ese momento están discutiendo acaloradamente

sobre un texto medieval que fue importantísimo

en la historia de las letras europeas.

Es curiosamente un cuento, un poema inacabado

que se redactó en 1180

y que se llama "El cuento del grial", de un trovador

llamado Chrétien de Troyes, del norte de Francia,

que lo dejó inacabado y lo dejó en el punto álgido

porque no resuelve qué era exactamente ese grial

que mencionaba y que sirvió para construir un vocablo

que nunca antes había usado. La palabra grial

no se utilizará hasta 1180. Si buscamos en los Evangelios,

no aparece, no está. Por lo tanto, él inventa una palabra

a la que luego se le irá cargando de significado

con el correr de las décadas hasta convertirla

en lo que hoy es el grial y que fascinará a mi protagonista.

Hay además en el protagonista muchas inquietudes,

en fin, un cierto sentido científico de las cosas, de la vida

que cuando tropieza con este grupo, parece como aturdirle.

Como decir: "¿Estos qué buscan?".

Hay alguien que ha desaparecido. Sí, claro.

David Salas llega a esa casa de Victoria Goodman,

a esa escuela literaria donde se discute

sobre "El cuento del grial" y se encuentra con una discusión

que es muy común cuando se aborda este tema.

Están los que creen en el mito, que el grial fue la copa

que estuvo en la mesa de la última cena,

y los que tratan de encontrarla desde el punto de vista histórico

o arqueológico y descubren que hasta 1180

nadie se ocupó del grial. Nunca se había mencionado.

Eso es. Pero hay un alumno de esa escuela

que se ha acercado a una clave muy importante para descubrir

qué era el grial y ese alumno aparece muerto

en extrañas circunstancias. Guillermo.

Guillermo, efectivamente. La muerte de ese alumno

se le oculta a David Salas porque no quieren asustarlo,

quieren reclutarlo y ponerlo en lugar de Guillermo.

Pero él descubre que ha habido una circunstancia rara

en esa comunidad y al final se ve tan atrapado en ella,

que no puede escapar hasta que el destino le empuja

a seguir los pasos de la investigación de Guillermo

y a acercarse a su hallazgo sobre el grial.

¿Ese Guillermo no tendrá nada que ver con ese otro Guillermo

de la novela de Umberto Eco? Hay muchos homenajes,

digamos, en clave. El propio personaje de David Salas

de alguna manera es un trasunto de Eco.

Es un lingüista, es alguien que le gusta desmenuzar

el significado profundo de las palabras.

Y aunque es más joven que el Eco que tenemos en la cabeza,

no deja de ser una mención en clave.

Ese Guillermo de alguna manera es un guiño

a "El nombre de la rosa". Igual que el hecho de que la novela

transite en siete días no es un capricho del autor.

Siete días son los días que, según la tradición,

Dios empleó en crear el mundo. ¿Y cómo crea el mundo Dios?

¿Qué es lo primero que hace según el Génesis?

Empieza a darle nombre a las cosas. Al principio fue el verbo.

Claro. Luego hay una serie de metahistoria,

de simbolismo que he tratado de engarzar de manera precisa

en las páginas de la acción.

Hay una defensa de las grandes novelas

de las grandes ventas.

En el libro se dice que algo tiene que tener

para que la gente lo lea en masa;

tiene que responder a alguna pregunta fundamental.

Me he tropezado en el curso de mi trayectoria literaria

muchas veces con el prejuicio de que un best seller

necesariamente es un libro escrito de manera rápida,

de poca calidad; hecho con descuido

simplemente para llegar al público.

Pero nunca he comulgado con esa visión;

entre otras cosas porque de todos los públicos posibles

el público lector siempre es el más crítico

y el más difícil de engañar y difícil de someter a algo,

en fin, de poca calidad, de poca enjundia.

En mi novela hay un momento en el que se discute

sobre ese concepto de best seller y se subraya que, efectivamente,

cuando un libro se convierte en algo muy leído, muy comprado

es porque hay un mensaje en su interior

que ha sintonizado con alguna necesidad,

anhelo o carencia de una gran parte de personas.

"El Quijote", por ejemplo, en época de Cervantes

se convirtió en un best seller.

Se leía en las posadas en voz alta. Eso es.

Y vio varias ediciones, vio traducciones.

Y no por eso "El Quijote" es un libro que podamos despreciar,

es la base troncal de la literatura en español.

Digamos que defiendo esto y defiendo libros

que han sido polémicos y muy fustigados,

como por ejemplo "El código da Vinci" de Dan Brown.

En fin, podemos discutir sobre su calidad literaria

o sobre ciertos aspectos, pero no cabe duda

que 50 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo...

No es una casualidad. Significa que había una inquietud

sobre los temas que él planteaba. Luego en el libro,

es evidente para cualquiera que hay mucho tiempo,

durante mucho tiempo una documentación a fondo

sobre el grial.

Además que coincide con la zona de la que procedes,

eres turolense. Sí, de Aragón.

Aragón. Cuéntanos un poco. Es verdad que el libro

transita por todo el mito del grial. Lo que mucha gente cree

cuando se aproxima a este concepto es que el grial es algo

que estaba primero en la mesa de la última cena

y después perseguido por los caballeros del rey Arturo

y la Tabla Redonda, por lo tanto es un poco materia de Bretaña,

materia de los países del norte de Europa.

Y no es así. El grial en realidad se inventa en la Península Ibérica,

se inventa en los Pirineos. No es lo único que se inventa,

que es fundamental en la historia de la Edad Media.

Por ejemplo la cábala hebrea también se acuña en Gerona, León.

Los grandes cabalistas son los que viven

en ese arco de los Pirineos. Y tiene un sentido

que he comprendido mientras escribía "El fuego invisible".

El sentido es que los Pirineos en el siglo XI, XII,

y sobre todo la vertiente española de los Pirineos,

eran el fin del mundo, el fin del mundo cristiano.

A partir de ahí empezaban los reinos musulmanes

y era el último reducto de la civilización

a la que pertenecemos, efectivamente.

Y había que escardar esa zona de muchos mitos

porque al final los mitos son los que alientan a la expansión;

son los que alientan a expulsar a esos musulmanes

que no pueden señorear una tierra donde está un objeto

tan preciado como el santo grial.

Fue un elemento de aliento, de propaganda en términos modernos.

Ese descubrimiento me ha hecho reflexionar

sobre lo que creemos y por qué lo creemos

de una manera más profunda que nunca antes.

Ha sido un placer, querido Javier.

Me quedan 80 páginas, no me las he terminado

para no hacer spoiler, no sea que se me escape algo.

El libro es maravilloso. Muchas gracias y que lo disfrutes.

Gracias, un placer. Y que lo disfruten todos ustedes,

como lo estoy disfrutando yo.

Visitamos hoy el Instituto de Energía Solar,

un centro de investigación veterano de la Politécnica de Madrid

que ha contribuido significativamente

a la ciencia aplicada en nuestro país.

De hecho, le debemos, entre otras cosas,

la invención de ciertos tipos de células solares.

(Música)

Es la primera fuente de energía del ser humano.

En el mismo territorio en el que pace un mamut,

si tú matas al mamut obtienes mucha energía

con poco esfuerzo,

pero hay poca energía en el mamut.

Si en el mismo territorio haces agricultura,

extraes más energía, pero tienes que trabajar mucho más

para obtener esa energía. Cada vez vamos teniendo

cosas que son más grandes, pero menos rentables.

En todos los países del mundo primero utilizas agua,

después energía eólica y después energía solar.

Porque el agua, un viento fuerte empuja más que el sol.

El viento ya es más importante que el agua en España,

pero viento tampoco cabe mucho más. La mayoría de los sitios

están ocupados. Desde atrás no hay nada más que energía solar.

Dentro de 100 años estaremos usando la energía solar

como uno de los grandes componentes de la energía que consumamos.

Será típico que en los lugares soleados

la gente tenga en sus tejados paneles solares

y siempre que haya sol la gente utilice su propia energía

y siempre que no haya sol utilicen la energía eléctrica.

Si el Gobierno español no toma decisiones rápidas

de incrementar la investigación, desgraciadamente

nos veremos importando la tecnología

si no hay decisiones importantes en este sentido.

Pero ¿tienen los españoles una clara idea

de lo que representa ya y de lo que puede representar

en el futuro la energía solar?

La radiación electromagnética por su propia condición

es susceptible de convertirse en energía eléctrica transportable.

Ese es el caso de los paneles fotovoltaicos

compuestos por células que al recibir la luz

convierten esta radiación en electricidad.

Estas células fotovoltaicas, la mayoría fabricadas

en derivados del sílice, requieren de una gran cantidad

de energía convencional para su fusión y fabricación.

Esta razón hace por ahora inviable su utilización

con fines domésticos e industriales a gran escala.

Su costo es muy elevado.

El origen de todo lo que se hizo en la Escuela de Telecomunicación

hay que centrarlo en un profesor excepcional que murió joven,

que es Rogelio Segovia.

Rogelio Segovia trabajaba en la Junta de Energía Nuclear.

Debió ganar la cátedra de catedrático

de la Escuela de Telecomunicación

hacia el año 1960.

Entonces él organizó unos seminarios en los cuales

cogía a los alumnos que queríamos

y nos ponía a estudiar cosas modernas que se habían inventado.

Yo cuando seguí la carrera,

hice mi doctorado en el láser.

Hice el primer láser de rubí en España,

en el 1967,

y eso salió mucho en el periódico, etc.

Como era famosillo,

me hicieron miembro del cuarto plan de desarrollo,

eso en las postrimerías de Franco, en 1974.

Y desde ese puesto conseguí mucho dinero

para instalar un buen laboratorio.

(Música)

Por otra parte, un hecho muy importante

es que a mí en 1974, justo un año después

del choque petrolero de 1973,

me eligen para hacer una colaboración con los EE.UU.,

con proyectos que pagaban los americanos

como contrapartida del uso de las bases militares

que tenían los americanos en España.

Todo esto me había dado un aura

de uno de los científicos importantes en España.

Entonces se empieza a mover

toda la estructura de la ciencia.

Se firman los Pactos de la Moncloa,

que fueron una de las bases de la transición.

Los Pactos de la Moncloa traían el apoyo

a la energía solar de forma explícita.

(Música)

A partir de ahí, en el año 79

la Universidad Politécnica toma una estrategia

de fundar una serie de institutos y entre ellos se funda

el Instituto de Energía Solar.

Se produjo una secesión en el instituto.

Gente que no quería dejar los circuitos integrados

y gente que queríamos entrar en la energía solar.

Entonces Sala, que según dice él estuvo dudando,

yo no le vi dudas, pero estuvo dudando,

decidió venirse conmigo.

Luque vio claramente que la apuesta

por ese nuevo tipo de dispositivos

podía ser importante para la humanidad

y también para nosotros, puesto que España

no parecía decidida a desarrollar ninguna microelectrónica

en aquel momento.

Y con eso tuvimos la ventaja de empezar desde el principio

en una nueva tecnología como es la energía solar fotovoltaica.

Entre los dos llegamos a la conclusión

de que allí no podría entrar nadie que no tuviera dinero.

Si eras miembro del instituto, tenías que venir

con tu pan bajo el brazo. Nada de que tuvieras deseos

o te gustara mucho o cosas por el estilo.

Claro, no entró nadie porque los únicos que teníamos dinero

éramos nosotros.

Las instalaciones del antiguo laboratorio

de semiconductores, que se convirtió en el Instituto de Energía Solar,

eran muy sencillas.

Claro, eran unas tecnologías montadas a finales de los 60,

en el 69 o 68.

Y eso no podíamos cambiarlo.

Nuestros equipos eran feos, viejos, pero funcionaban.

Una de las anécdotas más significativas

es que logramos en el 95 el récord europeo

de eficiencia en células fotovoltaicas convencionales

y nos visitó un grupo de investigadores

de la Comunidad Europea y entre ellos estaba

un director importante de investigación alemán.

Él vio nuestras instalaciones, vio nuestra célula

y rápidamente echó una bronca en Alemania

por la que saltaron chispas puesto que les dijo

que cómo era posible que ellos no tuvieran lo mismo

con mejores instalaciones.

(Música)

Cuando se trataba de la energía solar,

había como dos opciones.

Una era decir: "Os voy a hacer células baratas",

que se decía idealmente. "Se pinta una superficie

y ya eso da energía solar". Eso está bien, pero no funcionaba.

Y dijimos: "Vamos a hacer células buenas,

que saldrán baratas cuando se pueda".

Esa es la batalla que hemos mantenido en el instituto,

siempre en la línea de la alta eficiencia.

El aumento de eficiencia nos permite conseguir

la misma energía con cinco metros cuadrados

que con diez metros cuadrados con una tecnología menos eficiente.

Evidentemente a la larga,

como los sistemas fotovoltaicos hay que pagarlos

básicamente por los metros cuadrados que se ponen bajo el sol,

pues la tendencia es que una cosa que ocupe un área,

a la larga acabará siendo más barata

que una que ocupe mayor superficie.

Por eso empezamos

nuestra línea de trabajo fundamental

y que ha sido persistente durante todos los años,

que es la concentración fotovoltaica.

La concentración fotovoltaica

es reducir el número de células solares que son caras

metiendo luz del sol, pero no la que viene

directamente del sol, sino la luz que viene a través de una lente,

de un espejo de manera que se mete mucha más energía en un área pequeña.

Pero al igual que cuando usamos unos prismáticos

vemos que el campo de visión se hace más pequeño

y tenemos que mover los prismáticos en la dirección

de lo que queremos ver, pasa lo mismo con la concentración,

tenemos que seguir al sol para que el rayo de sol

siga llegando a nuestro receptor.

Y eso evidentemente complica las cosas.

Los primeros ensayos se dirigieron a tratar de hacer

dispositivos ópticos que concentraran y no tuvieran que moverse.

Eso lo llamamos concentración estática.

Las leyes de la física impedían que eso se pudiera hacer

a no ser que la concentración fuera muy pequeña.

Pero se podía doblar si la cara posterior de la célula

también podía convertir la luz.

Un célula bifacial es una célula capaz de convertir en electricidad

no solo la luz que le llega por delante,

que es lo que hacen casi todas las células,

sino la luz que le llegue por detrás.

María Jesús, ¿quieres traerme el concentrador?

Esto es el futuro y a la vez es el pasado.

En realidad estas células se descubrieron

porque se estaba estudiando la posibilidad de reducir al máximo

el número de células del área necesaria de células solares

que es una cosa cara. Uno de los procedimientos

es concentrar la luz mediante espejos solventes

en un área reducida de células.

Para que vean cómo funciona esto,

esto es un concentrador para el cual

hay unas células bifaciales especiales que hemos hecho,

las cuales se meten aquí.

Y si se fijan, probablemente se puede observar

que la célula se ve a lo largo

de toda la estructura del concentrador

porque la célula se refleja y toda la boca

refleja la célula hasta el borde siendo azul.

Eso significa que el sol, venga de donde venga,

termina cayendo dentro de la célula.

Esto es algo que creemos que es muy prometedor,

que puede producir reducciones de coste importantes.

Y me parece que es bastante interesante mencionar

que es en España, además de hacer el invento,

se está llegando a la industrialización

de los productos por primera vez en el mundo.

En el 80 tenemos un éxito mixto,

tenemos por una parte buenos resultados

de la tecnología de células convencionales

y también tenemos buenos resultados de las bifaciales.

Tanto que nos anima a proponer una industria española

que se llamó Isofotón y que ha estado en el mercado

durante 30 años.

Es la apuesta más importante de una universidad

que ha habido nunca y desde luego la que ha durado mucho más

que ninguna otra propuesta de este estilo en el mundo.

Esa solución industrial fue muy sorprendente en España

donde en esa época la universidad no daba mucho más que artículos.

El hecho de haber realizado

una empresa que vendía,

que va a estar en 57 países del mundo vendiendo y demás,

fue espectacular. Y eso nos dio un brillo excepcional

que creo que supimos aprovechar

no tanto quizá en la línea de las células convencionales

de Isofotón, sino en la línea preferida

de la concentración, que tenía aún

un deseo de reducir esos cientos de veces a ser posible

el coste de la energía solar fotovoltaica.

BP Solar se decidió,

junto al instituto ITER de Canarias,

a realizar una planta de demostración de 500 kilovatios

que iba a ser la más grande del mundo.

Esa se instaló en Tenerife

y, bueno, funcionó

y aprendimos muchísimas cosas nosotros y el mundo.

Los dos principales actores fotovoltaicos de Europa

estaban con nosotros: Isofotón por una parte

y BP Solar cuando se instaló en España.

Teníamos que intentar crear en el mundo

el deseo de hacer plantas de concentración,

que nosotros creemos que son más baratas a la larga

que las que se están usando hoy.

Ese esfuerzo se intentó cumplir con la creación

de un instituto al que le dimos forma de empresa pública.

Y así nació lo que se llama

el Instituto de Energía Solar de Concentración

que está situado en Puertollano,

una ciudad con una gran tradición energética.

Y así el ISFOC ha sido un centro de referencia

y es un centro de referencia para la concentración fotovoltaica

y una de nuestras spin-off.

(Música)

Hemos puesto un acento muy grande en la industrialización;

en llevar al tejido productivo los avances de la investigación.

Desde la universidad podemos tener una serie de ideas;

si se nos ocurre cómo mejorar un producto,

cómo crear uno nuevo.

Y hacemos un trabajo que consiste en probar

que eso que estamos diciendo puede funcionar o no

y protegemos con patentes o no nuestros conocimientos

y lo ponemos a disposición del sector,

que es la vía para poder disfrutar el día de mañana

de nuevas tecnologías, nuevas aplicaciones

y poder mejorar nuestro modelo de sociedad

y en concreto el modelo energético en el que nos basamos.

En el año 2000, las compañías

son capaces de producir sus propias mejoras

porque son normalmente mejoras de producción masiva.

Nosotros no podemos competir con ello,

no tenemos las máquinas ni los hornos que sean capaces

de mejorarles en ese aspecto.

Por eso tenemos varias líneas de trabajo en el instituto

que tratan de mejorar la eficiencia de las células

descubriendo los efectos que aún están en la materia

y en la interacción de la materia y la energía solar.

Las células solares convencionales de silicio,

son las células que vemos en los tejados de las casas

o en las plantas fotovoltaicas que vemos por la carretera,

son capaces de aprovechar entre el 20 y el 25%

de la luz del sol.

El silicio es un material que sus propiedades fisicoquímicas

le impiden absorber y convertir la luz

en electricidad de una manera más eficiente.

La única manera de seguir aumentando la eficiencia de las células solares

es buscando nuevos materiales.

Hay diferentes maneras de buscar nuevos materiales;

la más exitosa a día de hoy o hasta hoy

es lo que se llama células solares multiunión.

Consisten en apilar materiales distintos

formando una serie de capas que son capaces

de captar la luz al mismo tiempo, la dividen en diferentes colores

y cada color lo transforman en energía eléctrica

de una manera eficiente.

Se han conseguida eficiencias de hasta el 46%,

que comparadas con la del silicio, que son del 20, 25%,

pues es casi el doble.

Ahora mismo trabajamos en tipos de células multiunión

con un potencial de eficiencia de hasta el 50%.

Para conseguir fabricar nuevos materiales

con alta calidad y buenas propiedades fotovoltaicas

hay una técnica que básicamente consiste

en depositar átomos y moléculas

sobre una superficie

para formar una capa o unas capas

de manera que esos átomos y esas moléculas

se ordenen de manera específica.

Con este reactor hemos conseguido desarrollar células

de alta eficiencia e incluso algún récord mundial.

Otra idea surgida en el instituto, esto que conocemos

como célula solar de banda intermedia.

Esa idea se inventó a finales de los 90

y se publicó en un artículo que tiene más de mil y pico citas.

Se extendió porque permitía

teóricamente aumentar la eficiencia

muy por encima de las células convencionales

de una sola unión.

Estas células se basan en los principios fundamentales

de los semiconductores. Es decir, es como si tuviéramos una pared

y un electrón necesitara una energía igual a la altura de la pared

para poder pasar al lugar donde nosotros

podemos aprovechar esa energía.

Los electrones de poca energía solo llegan a la mitad de la pared.

Lo que nosotros debemos hacer es ponerle una escalera

y así conseguir que el electrón pueda dar saltitos

y alcanzar la parte alta de la pared.

Eso es una célula de banda intermedia.

Este es un ejemplo de una célula solar de banda intermedia

que es un nuevo dispositivo con un límite de eficiencia

mayor al convencional.

Puede absorber parte de la luz

que las células de silicio y otras tradicionales

no son capaces de absorber.

Este tipo de dispositivos se fabrican en reactores

como el de haces moleculares.

La cámara del reactor trabaja a presiones

realmente bajas.

De hecho, llega a conseguir un vacío

equivalente al del espacio.

Es decir, de más de un billón de veces inferior

a la presión atmosférica.

Esta técnica, gracias a un control muy preciso

de la presión y de la temperatura,

es capaz de fabricar nanomateriales

con los que diseñamos estas nuevas estructuras

de alta eficiencia.

Este es un laboratorio único en su especie

porque está dedicado a este tipo de células avanzadas

y en Europa no existe ningún otro caso parecido.

La energía solar, como ya sabemos,

es una cosa que está de alguna manera

siendo una energía real,

como nosotros habíamos creído siempre que iba a ser.

Y con lo que funciona es con las células de silicio

que nosotros desarrollamos

en los años 80, en los primeros 80.

Pues ese es el tipo de célula

que ha conseguido, digamos, le hegemonía del mercado mundial.

La tecnología que tenemos hoy, lo que llamamos

tecnología convencional, que está hecha básicamente

a base de silicio cristalino, es una tecnología

que ha llegado para quedarse como dominante

durante mucho tiempo.

Los módulos fotovoltaicos son estables,

no son contaminantes;

tienen una durabilidad muy larga

y se reciclan bastante bien.

Cuando acabé mi tesis doctoral, me enteré de que en España

se estaba empezando a utilizar la energía solar

para alimentar a poblaciones rurales y decidí mirar qué pasaba allí;

encontré cosas que me parecían que eran mejorables

y que la universidad podía ayudar a mejorarlas

y hasta hoy.

Trabajamos muy en la frontera del mercado.

Hemos hecho mucho bombeo solar;

bombeo para agua potable en el Sahara,

en la zona interior del Amazonas.

Era muy divertido aquello.

Muy duro, pero muy divertido.

(Música)

Y ahora hacemos

sistemas mucho más grandes,

son más aparatosos desde el punto de vista tecnológico,

pero el objetivo es ser capaz de predecir

con mucha más precisión de la que se hace ahora

cuánta energía dan; detección automática de fallos

y cosas por el estilo.

Mi grupo es el coordinador del proyecto europeo

para utilizar energía solar en grandes sistemas de riego.

En ese maridaje entre energía limpia y agua,

creo que tenemos mucho que hacer y que España

es el país que más riega de la Unión Europea

y tenemos una buena experiencia con energía solar.

Deberíamos seguir utilizando

eso que representamos como campo de aprendizaje.

(Música)

A la pregunta qué podemos hacer ahora,

creo que debería insistirse en intentar poner en marcha

la concentración.

Pero para conseguir que la concentración

pueda igualar los costes del panel plano,

es preciso que el Estado apoye,

como ha apoyado a la fotovoltaicas de panel plano,

y entonces eso sería una buena operación para España.

Pero es difícil

porque hemos perdido la industria que teníamos.

Otra cosa es que si hay mucha energía solar,

los sistemas eléctricos como tales tendrán que adaptarse

y parece sensato que habrá que poner más acumulación.

La energía solar tiene un talón de Aquiles

en el hecho de que solo funciona cuando hace sol;

cuando no hace sol, no funciona.

Si fuéramos capaces de almacenar esta energía,

entonces sería estupendo.

Normalmente lo que se entiende por energía fotovoltaica

suele ir asociada la palabra solar.

En el caso de la energía termofotovoltaica,

el concepto es el mismo,

pero esa radiación no proviene del sol,

sino que proviene de fuentes incandescentes

o fuentes térmicas.

Por ejemplo, te puedes imaginar una fábrica de acero

o metalurgia, que son fábricas en las que tienes mucho calor

a muy alta temperatura.

Hay grandes superficies incandescentes,

a más de 1500 grados,

que están brillando y están perdiendo energía.

Pues toda esa energía brillante de estas fábricas

se puede convertir en electricidad usando fotovoltaica.

El proyecto que estamos desarrollando en el Instituto de Energía Solar

trata de llevar esos materiales incandescentes

a unos contenedores de forma que se almacena

muchísima energía en forma de calor

y el propio brillo de estos materiales,

el brillo incandescente, se convierte en electricidad

a través de estos dispositivos termofotovoltaicos.

Estas son las células termofotovoltaicas

que son parecidas a una célula solar, solo que están diseñadas

para absorber la radiación infrarroja,

es decir, el calor en forma de radiación.

Estas células, si las ponemos en la boca del horno,

vemos cómo son capaces de mover un pequeño motor.

Vemos aquí el giro del motor.

Esto simplemente demuestra que la capacidad de conversión

de energía térmica radiactiva en electricidad

de una forma muy sencilla, sin partes móviles.

Nosotros estamos pensando en tamaños mayores;

en sistemas de acumulación bien sea para domicilios o distritos.

Estaríamos hablando de dispositivos que puedan ocupar

pues como un electrodoméstico más en tu domicilio;

en un dispositivo del tamaño de una nevera

que podría servir para dar energía, acumulación y generación,

en un bloque de viviendas por ejemplo.

Somos un centro pequeño si se nos compara

con el Fraunhofer alemán, el NREL americano.

Pero nos hemos hecho un hueco

y creo que tenemos ese papel reconocido

por esa propuesta de ideas originales

y de ver el fotovoltaico con una visión integral

desde el material hasta la instalación;

desde el dispositivo hasta el sistema.

Nuestra apuesta han sido las personas.

Lo mejor del instituto es, sin duda,

los doctores que hemos producido.

Y no solo proyectos fin de carrera porque han sabido y han dado

una impronta de gente que conocía el tema

sin fantasías, sino con realismo solar,

que es algo que hace falta.

Tenemos un programa de máster que llevamos impulsando

unos diez años para formar profesionales

en este ámbito en todo el mundo.

Y tenemos un programa de doctorado que tiene una larga historia

de más de 30 años, con más de 120 doctores formados

que están ahora prestando servicio

de energía solar desde muy distintos ámbitos

que pueda llevar esta tecnología

a la realidad de nuestras vidas.

Desde el punto de vista internacional

nos podemos sentir perfectamente orgullosos

porque muchas de nuestras ideas que no podemos desarrollar

por ese pequeño tamaño que tenemos,

las vemos realizadas muchas veces

por laboratorios más potentes.

Cabe decir que nos sentimos felizmente copiados

en muchos temas

y claramente muchas veces superadas

nuestras expectativas iniciales.

La colaboración entre laboratorios es fundamental

a la hora de poder seguir avanzando en la tecnología.

Por lo tanto cualquier avance en pocas ocasiones

se debe a la participación de un solo laboratorio.

Al final todo eso converge en una idea nueva

o en un producto nuevo

que es lo que hace que avance la tecnología.

El instituto ha tenido cierto éxito en el acompañamiento

de las etapas de nacimiento y crecimiento del fotovoltaico.

Y el reto está ahora en acompañar la etapa de maduración

en la que se encuentra.

Es muy importante consolidar

la reducción de precios de la electricidad solar;

integrar de forma decidida la fotovoltaica

a nuestro sistema energético y no olvidar

que tenemos que empezar ahora a inventar la tecnología

que queremos que esté vigente dentro de 20 años.

A lo mejor resulta que la tecnología es importante

para tener una nación fuerte.

A lo mejor la ciencia es importante para que tú confíes en tu país

y te creas que es un país importante.

Y quizá de ahí viene la riqueza.

Tratamos de evitar el complejo de inferioridad

que tenemos en España, eso de que inventen otros,

de Unamuno.

Y no, la idea es que con nuestra creatividad

y nuestro esfuerzo podemos competir y hablar de tú a tú

con las grandes potencias tecnológicas.

Sin el Instituto de Energía Solar no hubiera habido

un desarrollo de la energía solar en España.

No hubiéramos tenido la opción de jugar en primera división

en la energía solar.

Tenemos por delante toda una vida para intentar aportar,

si en España queremos de verdad participar en esta carrera

de desarrollar esas tecnologías

que permitan la revolución solar.

(Música)

Pocos premios dan tanta visibilidad como la que concede el Planeta

y ha tenido ocasión de comprobarlo Cristina López Barrio,

que desde hace dos meses está inmersa

en la promoción de "Niebla en Tánger",

la novela finalista de esta edición de 2017.

Cristina, buenos días. ¿Qué tal? Buenos días.

¿Cómo estás? Muy bien,

encantada de estar con vosotros.

Han pasado casi dos meses, mañana se cumplen.

Sí.

¿Cómo ha sido toda esta vorágine? Se puede decir que te lo esperabas.

Creo que no me lo esperaba, no lo había pensado siquiera.

En ese momento lo que piensas es qué pasará con tu novela.

Y una vez que te enteras de que eres finalista del Planeta,

es una noche maravillosa, con muchas emociones;

pasa muy deprisa.

Después han sido dos meses de actos muy bonitos:

presentaciones a los libreros; la presentación

en el Instituto Cervantes; la gira en compañía de Javier Sierra,

un buen compañero de viaje que me cuenta historias maravillosas.

Ha sido todo muy deprisa, muy intenso.

Y lo que he procurado ha sido vivirlo y disfrutarlo.

No que a veces pasa demasiado deprisa y no eres consciente.

Hay que parar y degustar este momento tan bonito.

La promoción muchos escritores te acaban confesando

que es la parte más dura de vuestra profesión.

¿Cuántas entrevistas puedes conceder en un día

cuando estás inmersa en una promoción como esta?

Pues a lo mejor podemos hacer 15 o 16 entrevistas en un día

de diferentes medios. ¿Y cuesta?

A veces cuesta.

Es verdad que cada medio es distinto.

A veces hacemos televisión, radio;

hablas para prensa escrita.

Es un cambio muy grande porque date cuenta

de que el trabajo de escritor es un trabajo muy solitario.

Entonces has estado quizá dos años en los que has estado

en tu casa, con tu novela, con tus personajes

y de repente se produce un cambio

y entonces es una exposición pública a contar tu libro.

Somos como un poco bipolares,

pasamos como de la soledad de repente

a hablar del libro, a muchos eventos.

Creo que es necesario.

Con las entrevistas procuramos a veces contar de otra manera

si las preguntas se parecen;

darle, no sé, otro tono,

otros aspectos.

Lo intentamos para que sea distinto.

Creo que de todo libro se puede hablar

desde diferentes aspectos

para que sea también más rico. Yo te comentaba, por ejemplo,

por decirte una cosa,

lo que más me ha enamorado de "Niebla en Tánger"

es su protagonista.

Es una mujer muy de verdad.

¿Cómo explicarías a los espectadores

qué tiene Flora de especial?

Creo que Flora es una mujer muy de su tiempo.

La novela empieza en el año 2015, en Madrid,

y Flora es una mujer que vive en su mundo ordinario,

en ese mundo cotidiano.

Tiene un trabajo que no le gusta demasiado,

es traductora de instrucciones de electrodomésticos;

no es un trabajo... Muy glamuroso.

Quiere ser escritora, pero no se atreve a dar el paso.

Lleva nueve años casada, pero es un matrimonio

que no funciona; un matrimonio que no sabe cómo romper.

Además es una mujer que está en una edad frontera;

tiene 40 años, quiere ser madre y no lo consigue

porque su matrimonio no funciona

y tampoco la relación con su marido ayuda mucho.

Es una mujer, digamos, en esa edad frontera

que viajará a una ciudad frontera como es Tánger.

A los escritores nos gusta mucho situar a nuestros personajes

en estos espacios frontera porque es donde suceden muchas cosas

y es ponerlos al límite.

Entonces Flora Gascón es una mujer que en un momento dado,

en una fiesta de Navidad conoce a un hombre

y tiene una aventura fugaz en un hotel de Madrid.

Cuando despierta a media noche y va a regresar a casa,

ve que hay un libro sobre su mesilla,

ese libro se llama "Niebla en Tánger".

Ella es una lectora voraz, con lo cual le gusta,

y parece que a este hombre le gusta leer

porque el libro está anotado, subrayado.

Se aferra a este detalle de él, como una manera de confiar en él.

Sí. Y luego una segunda cita en la que intenta quedar con él

en una noche de viento, él no aparece.

Con lo cual ella, de los pocos detalles

que le quedan de esa noche loca es su nombre, Paul,

y ese libro que él estaba leyendo.

Se lo compra y descubre que uno de los personajes

de la novela es exactamente igual que su amante,

pero fue un hombre que desapareció en el puerto de Tánger en el año 51.

Con lo cual ese es el detonante, podríamos decir,

que va a sacar a Flora de ese mundo ordinario.

Esta novela está estructurada conforme al viaje del héroe,

que es una estructura muy utilizada tanto en literatura como en cine.

Tendríamos a esta heroína en este mundo cotidiano,

ese detonante que es ese amante y ese misterio

que ella descubre en torno a él.

Y eso hará que abandone ese mundo ordinario

y se lance a la aventura y la aventura es Tánger,

otro espacio frontera. Otro personaje.

Otro personaje también.

Tánger casi hay un género, me decían algunos periodistas,

de novela tangerina. Es verdad.

Es una ciudad que ha tenido una historia única

con el Tánger internacional.

Y ella viaja allí a ese espacio

que es un espacio muy nostálgico.

Es como una especie de Camelot

porque es una ciudad que fue y ya no volverá a ser nunca igual.

Ella habla con otros personajes como Armand,

que se encuentra con él, que tiene esa idea de ese Tánger...

En relación con ese pasado. Claro, efectivamente.

Es una llamada también a la aventura,

que es lo que emprenderá este personaje.

Otra cosa que se me ocurría leyendo tu novela

es hasta qué punto esto es cierto; hasta qué punto los escritores

volcáis en vuestras novelas aquellas facetas

de vosotros mismos que quizá en la vida real

no te atreves a desarrollar. No sé, ¿hay algo de eso?

¿Realmente uno se vuelca en sus novelas?

¿Se convierte a veces en un personaje?

Siempre decís que estáis conectados a vuestros personajes,

vuestras creaciones. Sí.

Evidentemente, la materia bruta de cada escritor

al final es tu vida, lo que tú conoces.

La gente que conoces, los lugares que te atraen.

Siempre hay algo nuestro

Y es curioso porque, aunque no eres consciente,

al cabo de los años cuando tomas cierta perspectiva

sobre tus novelas, te das cuenta que hay cosas tuyas

que han salido que ni tú misma puedes controlar;

que no lo has hecho de una manera consciente,

pero que está ahí.

Una inquietud, una obsesión; algo de tu vida.

En mi caso te podría decir que escribo mejor

cuanto más me alejo de mí. Ajá.

Necesito que haya algo, quizá una idea

o algo que me obsesiona o me inquieta,

pero siempre quiero separarlo de mi vida personal.

Necesito crear una ficción, un personaje.

Pero esto es algo que me ocurre a mí, algo personal.

Siempre hay algo nuestro.

Me gusta mucho, en este libro hay un homenaje a Oscar Wilde,

a su libro "La decadencia de la mentira",

y él decía que todo artista toma la vida como materia bruta

y después la moldea con fantasía,

la moldea con imaginación,

con belleza, con reflexión porque la escritura...

La idea era un poco lo contrario a lo que yo decía.

No es que vuelques lo que eres, sino al contrario,

lo que te gustaría ser y no eres. Lo que te gustaría

y también lo que eres porque esa materia bruta

también eres tú.

Creo que el escritor escribe sobre lo que le ocurre

y sobre la sociedad en la que vive,

pero también escribe, como una utopía,

sobre lo que nos gustaría o como pensamos que debería ser.

Creo que los escritores utilizamos estos dos caminos.

Siempre hay algo nuestro.

En mi caso, el personaje de Flora Gascón,

yo sí quería contar la historia de esta mujer.

Es una historia de hasta dónde podemos llegar

si somos valientes y somos capaces muchas veces

de romper esa zona de confort en la que esta sociedad

a veces nos arropa demasiado.

Ese bienestar y esa comodidad.

Muchas veces entra en conflicto con nuestra libertad.

Estamos como en una especie de letargo.

Nos enseñan que la seguridad es un valor

muy a tener en cuenta, es algo bueno.

Y yo no digo que sea malo,

pero hay veces que la seguridad choca con la libertad.

Y con la felicidad, ¿no? Y con la felicidad.

Y hay veces en las que hay que arriesgarse.

Hay que ser valiente y hay que dejar esa seguridad,

salir de esa zona de confort y luchar por nuestra libertad,

por lo que creemos o, por lo menos, para ser coherentes

con nuestros sentimientos y con nuestras ideas.

Y eso es lo que hace Flora,

recorrerá todo ese viaje del héroe.

No se puede cambiar de la noche a la mañana,

hay que hacer ese viaje. Flora desciende a los infiernos,

como todo héroe, pasa una serie de pruebas,

se enfrenta al villano y cuando llega al final del viaje,

ya no es la misma, que es lo interesante

de todo personaje en un libro.

Es ese arco de transformación que se produce.

Cristina, se nos ha acabado el tiempo.

Creo que todo el mundo debería leer "Niebla en Tánger",

buscar y descubrir ese viaje que hace Flora.

Creo que también va a descubrir algo de un viaje personal.

Sin duda. Claro, el viaje a Tánger es un viaje personal.

Gracias por haber estado en "La aventura del saber"

y enhorabuena por este libro y por ser finalista del Planeta.

Muchas gracias, María.

La fotografía digital surrealista de Oriol Jolonch

muestra un mundo onírico en el que aparece

como temática recurrente el ambiente circense, el amor,

la niñez y los insectos. El espacio Boek Visual

nos presenta una selección de su obra.

(Música)

En una exploración constante de lo onírico,

el artista barcelonés Oriol Jolonch

crea escenas imposibles que desvelan estados mágicos

del inconsciente.

Gracias a las actuales técnicas de manipulación de imagen,

Jolonch explora las posibilidades de la fotografía.

Su producción se encaja dentro de la corriente actual

de la fotografía digital surrealista.

En la década de los 20 del siglo pasado,

la fotografía ya inundó el surrealismo.

Sin embargo, en nuestra era nuevos medios digitales

posibilitan a nuestro artista un proceso artístico

mucho más elaborado y refinado.

Las temáticas que trata Jolonch son muy diversas:

el mundo circense, el amor,

temas infantiles o los insectos;

tan recurrentes a lo largo del surrealismo

por artistas como Salvador Dalí.

La perspectiva en sus obras está muy estudiada

junto a uno o varios elementos centrales

como protagonista de la misma.

El aspecto de sus fotografías es una conjunción

de lo nuevo de la tecnología digital junto al aire antiguo

de las primeras fotografías.

(Música)

El catalán con sus fotografías

invita al espectador a soñar y a adentrarse en su fantasía.

En ocasiones juega con el humor o con la tragedia,

siempre buscando contar una historia de modo poético

utilizando la metáfora como vía argumental.

Su obra nos ayuda a evadirnos de una realidad convencional;

provocarnos una sorpresa constante

y mostrarnos que diferentes realidades

son posibles en el mundo de los sueños.

(Música)

La editorial Turner acaba de publicar un ensayo

sobre uno de los grandes temas de nuestro tiempo:

cómo afectará a nuestras vidas el desarrollo

de la inteligencia artificial y su posible aplicación

a robots cada vez mejores.

El libro es este, "Inteligencia Artificial".

Y su autora Margaret A. Boden, profesora,

investigadora de ciencias cognitivas en la Universidad de Sussex

donde desarrolla el primer programa académico interdisciplinar

sobre inteligencia artificial con implicaciones

de la medicina, la informática, las ciencias cognitivas

y la filosofía.

El ensayo se ofrece como una introducción accesible

y bastante completa al estado de la cuestión

en nuestros días y abre el camino a especulaciones con fundamento.

Recuperamos un fragmento del último trabajo

que realizamos en "La aventura del saber"

sobre el pintor malagueño Evaristo Guerra.

Pueden recuperarlo completo en la red.

Realmente cuando me vine a Madrid yo pintaba bodegones,

pintaba retratos, pintaba de todo.

Pero a mí lo que más me ha gustado siempre ha sido el árbol.

Yo siempre digo que un árbol no te puede engañar.

A lo mejor el que tú crees que es tu mejor amigo,

el día de mañana por H o por B te puede engañar.

El árbol nunca te engaña.

El árbol te da sombra, te da vivencias,

te da de comer.

Yo no puedo imaginar cómo me ha venido el estilo.

El estilo ha venido quizá porque lo llevaba dentro de mí

y lo he soltado.

Y ya está, ese es mi estilo.

(Música)

Evaristo Guerra es un pintor nacido y criado en Vélez, Málaga.

Tiene en la actualidad 74 años,

de los cuales lleva más de 50

ejercitando su labor pictórica.

Aquí se acaba "La aventura del saber" de hoy,

pero volvemos el lunes.

Recibiremos la visita de María y Laura,

profesoras de historia de la Universidad a Distancia

de Madrid.

Además y con las navidades tan cerca,

nos hacemos eco de la campaña "Un juguete, una ilusión",

que este año celebra su 18 edición.

Les vamos a contar cómo ha conseguido

distribuir cerca de 6,5 millones de juguetes

y ha dotado más de 2000 ludotecas en zonas de América Latina,

África y Asia.

Que pasen una feliz recta final de semana. Adiós.

(Música)

La aventura del saber - 14/12/17

14 dic 2017

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