Presentado por: Pilar Garcia Muñiz Dirigido por: Öscar Gonzalez

El programa más veterano de la televisión nacional y el más antiguo de su género en Europa ofrece la emisión de reportajes de la actualidad internacional, nacional, social o cultural.

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Para todos los públicos Informe Semanal - 13/10/18 - ver ahora
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Cuatro horas de lluvias torrenciales,

230 litros por metro cuadrado, desbordaron un torrente

y una corriente de agua y lodo devastó

Sant Llorenc de Cardassar, en la isla de Mallorca.

La gota fría fue muy violenta, pero, según los meteorólogos,

no del todo sorprendente.

El pueblo está en un área de riesgo de inundación significativa.

Bienvenidos a Informe Semanal.

Hoy también hablaremos del rumbo hacia la extrema derecha

que parece haber tomado Brasil

y de una pasión que no para de crecer,

la pasión por el teatro.

Pero, antes vamos a Mallorca, una isla que está de luto.

Viene el agua desde atrás y desde aquí adelante.

Mira la casa de enfrente.

Madre mía.

Mira eso. ¡guauu!

Un coche en el torrent.

Tío mira, mira, míralo.

¡Madre mía!

No hay nadie en el coche ¿no?

¡Madre mía!

No hay nadie en el coche ¿no?

Están acostumbrados a sufrir los efectos de la gota fría,

pero sus mentes no recuerdan una riada igual.

Acaba de anochecer en Mallorca cuando, al este de la isla,

en Sant LLorenç des Cardassar, los vecinos se ven sorprendidos

por una enorme masa de agua.

El Torrente deja tras su paso devastador,

doce muertos y al menos, un niño desaparecido

Estamos entrando ahora en el pueblo donde se ha producido la riada.

Ésta es la zona de la rambla por donde vino el agua con fuerza

y empezó a arrasar.

Entramos en la zona cero de la catástrofe.

Las calles de Sant Llorenç, se han convertido en un lodazal

y sus aceras son ahora escombreras de muebles y objetos inservibles.

Pero el tiempo corre y lo que urge

es buscar a los desaparecidos.

Cabo Daniel García García, silba "bratis siii esa es mi chica.

Allí.

Venga, venga.

Estamos descartando zonas donde pueda haber posibles víctimas.

Después de la riada, ha sido muy fuerte,

se ha llevado muchos edificios, como pueden ver

y estamos descartando sitios donde pueda haber víctimas.

Hoy hemos hecho una distancia de nueve kilómetros,

por el río y los márgenes.

Se nos asigna una zona que se cree o es posible

que se encuentren muchas personas y nos encargamos de hacer

una búsqueda y rastreo, en este caso al haber

una inundación, búsqueda y rastreo de orilla.

Avanzan las horas y la cifra de muertos, va en aumento.

Son siete hombres y cinco mujeres, la mitad de ellos extranjeros.

La mayoría de los fallecidos aparecen en el cauce

del torrente.

En el momento de la tragedia, viajaban en coche.

Artá, San Llorenç, So carrión y Sillot

son las localidades donde se encuentran los cuerpos.

En este último punto, en la desembocadura del torrente,

todavía buscan al menor desaparecido.

En los últimos 50 años, no se habían registrado

tantas víctimas mortales por las riadas.

Aquí, ahora mismo, empezaremos a ver las primeras calles,

donde hay civiles y ahora mismo,

están los militares intentando ayudar.

Estamos sacando unas mangueras de aspiración,

para sacar el agua retenida dentro del garaje

de esta casa.

Ahora, nuestros trabajos se centran en ayudar a la población

y en la limpieza y retirada de escombros de las calles.

Cuando pudimos abrir la puerta y vimos el panorama

estaban todos los muebles flotando.

Había remolinos de muebles de la casa de aquí,

por aquí delante.

Una mesa grande, se la llevó.

Esto es que rompió el agua al parecer,

con fuerza por la parte de atrás, nos rompió ventanas y puertas

de esta parte y fue como un río.

Como un tsunami, porque fue muy rápido.

Yo voy a ir sacando muebles de aquí,

porque hay que ir despejando esta calle.

Cientos de voluntarios, se desplazan cada día

a las zonas arrasadas, quieren ayudar

en las tareas de limpieza.

En las calles de Son Carrió, nos encontramos con Guillermo,

nos lleva a su casa a pocos metros de la riada.

yo estaba con mi suegra, una señora que ya tiene

noventa y seis años y le dije:" abuela,

vamos a subir arriba".

No, no.

Digo, sí, sí.

Y ella tiene dificultades para andar, pero hizo un esfuerzo.

Yo la sujetaba por detrás y conseguimos subir.

Así como íbamos subiendo peldaños, el agua subía,

pero de una manera muy rápida.

Me parecía que pedían auxilio.

Oía gritos, pero claro, yo no bajé, me era imposible.

Después me han contado que eran unos vecinos

que viven cerca de aquí, que se subieron a un árbol

y que pasaron muchas horas mojadísimos.

No los he visto, no he hablado con ellos, pero sé que están vivos.

Esta vez, nos hemos salvado.

Los daños se arreglarán.

Desde la terraza de su casa, Guillermo nos enseña los daños

que han sufrido sus vecinos.

En esta ocasión, hemos tenido un metro de agua

y ha entrado el agua hasta dentro de esta casa,

porque rompió los cristales.

Dentro de la casa, había un metro de agua.

Podéis imaginar que todo lo de la casa,

se ha tirado a la basura.

No ha quedado nada entero, solamente lo que estaba colgado

en las paredes ha sobrevivido.

La cocina es una ruina, el baño es una ruina.

Está todo desastrado.

Y ya enseguida sospechamos que iba a pasar algo.

Detrás de estas montañas, se esconden los afluentes

que originaron la catástrofe.

Sus caudales, cargados por el diluvio que cayó,

fueron letales.

Se desarrollaron nubes de tormenta con mucho potencial

de precipitación y varias de ellas fueron descargando una

tras otra en el este de Mallorca. De hecho lo que ocurrió fue

que varias tormentas fueron descargando

durante cuatro horas.

No fue una tormenta, fueron varias,

descargaron mucha lluvia durante unas cuatro o cinco horas.

Precipitaciones de más de doscientos litros en pocas horas

son fenómenos que ocurren de forma habitual

en el Mediterráneo, es una de las características

típicas del clima mediterráneo.

Eso no significa que no sea excepcional.

Son fenómenos que pasan, pero no pasan todos los días.

Miquel es geógrafo y lleva más de treinta años

estudiando los torrentes de Mallorca.

Él conoce bien estas montañas.

Nos lleva al punto exacto donde nació la riada mortal.

Esta marca, nos dice hasta dónde llegó el agua.

Esta zona aproximadamente dos metros y medio.

Si vamos hasta el centro, puede llegar tranquilamente

hasta cinco, casi seis metros.

La velocidad de una persona corriendo,

no alcanza esta velocidad.

Que este torrente nos lleve 500 metros cúbicos,

una vez cada 100 años, no se puede evitar.

Que este torrente nos lleve 500 metros cúbicos,

una vez cada 100 años, no se puede evitar.

Es inherente a su naturaleza.

Lo que sí se puede evitar es que en su zona de paso,

se haya permitido edificar.

Miquel nos cuenta que hace cien años,

no se construían casas en las proximidades del torrente,

porque ya se sabía lo que podía pasar.

Nos habla también de otras riadas como la del 89.

Aquella dejó tres muertos.

Pero ninguna es comparable a la del pasado martes.

Volverá a pasar desgraciadamente.

A lo mejor, no habrá todos los elementos

que ha habido en un cóctel terrible.

Podrá pasar.

Seguramente, no habrá tanta sangre.

Pero los elementos volverán a estar.

Mientras que nadie puede predecir cuándo volverá a pasar.

Afectados, voluntarios y cientos de efectivos de emergencia

trabajan día y noche para recuperar la normalidad.

Entre los escombros, una pareja busca

sus anillos de compromiso.

Faltan cuatro semanas para la boda.

Casi todo está destrozado, pero una caja sobrevive a la riada.

Unas fotos les devuelven la esperanza.

Su imagen, hasta hace poco, era la de un país esperanzado

que transmitía alegría.

Pero los escándalos de corrupción,

la peor recesión en su historia y la violencia han convertido Brasil

en una sociedad pesimista y dividida.

A falta de la segunda vuelta,

un cuarenta y seis por ciento de los votantes,

casi cincuenta millones de brasileños,

han apostado por un líder autoritario,

poco amigo de la democracia, para resolver sus problemas.

Jair Bolsonaro arrasó en las urnas

y el fuego ha provocado un terremoto político en un Brasil

donde la izquierda del Partido de los Trabajadores

había ganado las últimas cuatro elecciones.

Un giro de timón hacia la extrema derecha.

La munición era pesada:

brasileños enojados con una corrupción sangrante,

economía colapsada, violencia desgarradora

y un fuerte rechazo al partido del exmandatario Lula da Silva,

al que culpan de todos los males.

Este excapitán del Ejército,

acuchillado tres semanas antes de las elecciones,

supo cargar toda la ira y enfocar un discurso autoritario y populista.

Su promesa de "Brasil por encima de todo y Dios encima de todos"

encandila, aunque para otra mitad de los brasileños enciende elodio.

Estoy seguro de que, en la segunda vuelta, ampliaremos nuestra ventaja

y saldremos victoriosos.

Con un Lula encarcelado por corrupción,

el terreno estaba allanado.

A su heredero, Fernando Haddad, le costó arañar el amplio respaldo

de su mentor político.

Los resultados nos hacen darnos cuenta de los riesgos

que corre la democracia en Brasil.

Las movilizaciones en contra de las barbaridades ofensivas

de Bolsonaro sobre mujeres, negros y gays,

y contra sus alabanzas de la dictadura,

no han frenado a este "Messias", paradójicamente, su segundo nombre.

Cómo recuperar el orden y progreso escrito en la bandera

es lo que está en juego hoy en Brasil.

Infelizmente, Brasil necesita una limpieza.

Esa limpieza nadie está dispuesto a hacerla o a empezar a hacerla.

Nadie que no sea Jair Bolsonaro.

Estamos viviendo un momento en Brasil muy difícil,

muy turbulento.

No viví la dictadura, no había nacido,

pero mis padres hablan de esos años y dicen que, desde entonces,

no vivíamos todo este caos.

Arropado con su bandera, José Carlos llegó temprano a votar en SaoPaulo.

Años simpatizando con la izquierda de Lula

y ahora su candidato es Bolsonaro.

Le excusa sus polémicos comentarios.

Y afirma que el mejor argumento para elegirlo es evitar el comunismo

o un Brasil similar a Venezuela.

Si me equivoco en votar a Bolsonaro hoy,

voy corriendo, dentro de cuatro años, a cambiar.

Lo que no se puede permitir es que aquel grupo criminal

que mantuvo el poder en los últimos dieciséis años en Brasil,

venga ahora a decir que, si son reelegidos,

ellos van a arreglar aquello que destruyeron.

El gigante brasileño, el de la bonanza económica,

de políticas sociales, el país emergente y sede olímpica,

surfeó con éxito hasta que chocó con un iceberg.

Esa gran alianza de partidos políticos,

de coaliciones políticas que había, ganó también.

Todos ganaron con los Gobiernos de Lula,

los empresarios, los banqueros, también el agronegocio.

También los sectores más desfavorecidos.

Lula creo una política de "win-win".

Todos ganaban y se empezó romper, llegó a su límite.

La tormenta política llegó con la polémica destitución

de Dilma Roussef.

Y otro huracán, con el megaescándalo de corrupción

en el que están enfangados élites y políticos de todos los colores.

Los brasileños ya no confían en sus representantes.

Hoy vemos el resultado de todo esto:

un candidato de ultraderecha, autoritario,

siendo la voz de la lucha contra la corrupción.

Lo que es una gran paradoja, una gran contradicción.

Porque ningún país del mundo venció la corrupción

a través del autoritarismo, al contrario.

Nilton lleva cincuenta años al frente de esta tienda de armas.

Por unos mil euros se puede comprar una pistola.

Antes hay que pasar un examen psicológico, una prueba de habilidad

y tener permiso policial.

Se puede comprar,

pero está prohibido llevar un revolver por la calle.

La promesa de Bolsonaro es flexibilizar las leyes.

Hoy en día, el bandido está seguro de que la gente está desarmada.

Se evitarían muchos crímenes si fuera legal llevar armas.

Incluso, si el candidato de extrema derecha no gana, es muy grave.

Es muy grave tener un aspirante

a la Presidencia de Brasil, Bolsonaro, que dice abiertamente

que los bandidos tienen que ser abatidos

y que los policías que matan a diez o quince criminales

tienen que ser condecorados.

Bandas del narco y milicias se disputan el control

de las favelas de Río.

Son los dueños.

Pero, desde febrero, el Ejército trata de poner fin

a la espiral de violencia.

Alivio para algunos moradores.

Para otros, pánico ante más balas perdidas.

Desde el mando militar, nos aseguran que la criminalidad ha bajado.

También que no hay ruido de sables en el escenario electoral.

No pasa por la cabeza de las Fuerzas Armadas o de sus integrantes

cualquier tipo de intervención militar,

fuera de lo que está previsto en la Constitución.

La estrategia de militarización no convence a Renata Souza.

Nació en La Maré, uno de los mayores complejos de favelas de Rio.

Aquí sigue viviendo, defendiendo políticas públicas

que reduzcan los homicidios y no criminalicen

a las personas negras y de favela.

Esta mujer acaba de ser elegida diputada estatal.

Aquí, en la favela, existe una lógica planteada de guerra:

donde no hay protocolo, no hay reglas.

Esa supuesta guerra a las drogas, que se dirige a las favelas,

es, en realidad, una guerra a los pobres.

Es un genocidio lo que sucede en Río de Janeiro.

Desde La Maré y la universidad,

los pasos de Renata siguieron paralelos a los de Marielle Franco,

hasta que, en marzo, la concejala y activista fue acribillada a tiros.

Renata era su jefa de Gabinete.

Marielle, un símbolo para las mujeres negras

y lesbianas de las favelas, y una voz incómoda

contra la violencia policial y paramilitar

en ese territorio sin ley.

Creo que ha sido un crimen político, totalmente.

Creo que era muy buena en lo que hacía.

Ella sabía jugar con los dos lados y no jugar el juego sucio

que los políticos brasileños hacen.

Las conversaciones de estos días en Brasil

giran en torno a quién puede ser el próximo presidente.

Y a los riesgos de que el auge de Bolsonaro

encienda la intolerancia.

Es un golpe muy fuerte, sentirse muy débil.

Pero es el momento de que la gente

se fortalezca para ir contra esa onda retrógrada de volver atrás.

Brasil también vive polarizado en lo económico.

Una larga recesión ha dejado a trece millones de brasileños en elparo.

Las desigualdades cotizan al alza.

De 2003 a 2014, más o menos, sesenta millones de personas

ascendieron socialmente en Brasil y, en los últimos tres años,

hay seis millones de nuevos pobres en Brasil.

Elecciones extrañas.

Con el candidato más votado y con menos tiempo de campaña

en radio y televisión, que rehuye los debates públicos

y que ha sido el rey en manejar las redes sociales.

Es el candidato que es el diferente, el "outsider",

que es, para mucha gente, el que da cierta esperanza,

es el voto de protesta, el voto de enfado

y frustación con el sistema.

La pregunta es: ¿el presidente que será elegido tendrá capacidad

La pregunta es: ¿el presidente que será elegido tendrá capacidad

de gobernar, de hecho, el país?

Porque va a heredar un país dividido socialmente,

pero también un Congreso que estará dividido.

Si Jair Bolsonaro gana, tememos una oportunidad

de empezar desde cero.

Estoy bien asustada con esta elección

porque creo que, de cualquier forma, va a venir otro golpe.

A dos semanas de la segunda vuelta electoral,

un Brasil enojado y dividido anhela un nuevo rumbo.

Pero no parece mirar hacia el país del futuro, sino más bien al pasado.

En el horizonte se vislumbra el regreso de tiempos autoritarios.

Más de doce millones de espectadores fueron el año pasado

al teatro en España.

y las perspectivas son aún mejores para este.

Desde las grandes salas a los microespacios,

el arte escénico desafía la crisis económica

y pone en cuestión su propia crisis.

El tópico de la decadencia que durante décadas

ha acompañado al teatro contrasta con un presente en ebullicion.

"Conmueve pensar que hace 2500 años surgió un arte, el del teatro,

que sigue vivo, joven y poderoso tantos siglos después.

El teatro empezó siendo un acto litúrgico,

un viaje sagrado e iniciático.

Primero fue la tragedia, el encuentro con el mito;

hoy tragedia, drama y comedia,

farsa, esperpento y vodevil

forman parte de una realidad teatral

que se dispersa en múltiples salas, públicas y privadas,

comerciales y alternativas".

Más de doce millones de espectadores acudieron el año pasado al teatro,

una marca que viene batiéndose año a año

en lo que supone un hecho paradójico:

el arte dramático abandona su sempiterna crisis

en estos años de crisis económica.

Además del aumento del número de espectadores,

en 2017 ha habido más funciones y se ha incrementado la recaudación

en casi un millón y medio de euros.

-La gente va muchísimo al teatro, muchísimo.

Y las entradas no son baratas.

La afluencia, ahora estamos en el teatro Kamikaze, de gente

que viene a este teatro es muy grande.

Y además un tipo de público muy variado.

Viene mucha gente joven,

creo que en ese sentido se está acercando a la gente joven

porque están cambiando los modelos, los parámetros,

las formas de hacer teatro también

y conecta con muchos tipos de público.

Irene Escolar pertenece a la saga de actores de los Gutiérrez Caba,

con una historia que se remonta a mediados del siglo XIX.

Debutó en los escenarios a los diez años con "Mariana Pineda",

de García Lorca.

Se prodiga en todos los medios, pero su gran pasión es el teatro.

En el Pavón Teatro Kamikaze interpreta "Un enemigo del pueblo",

de Ibsen, dirigido por Alex Rigola.

-Creo que el teatro ha de ser catástrofe,

el teatro ha de ser tal,

deberíamos aspirar a un teatro que resultase efectivamente

peligroso,

en el sentido de que el espectador que asistiese a él

saliese con envidia de libertad, envidia de vida,

envidia de palabra

y por tanto aquellas personas que estén contentas

con lo que son y lo que viven,

posiblemente reconocerían una sala teatral

como espacio de peligro.

Juan Mayorga es el más prestigioso y el más internacional

de los dramaturgos españoles del momento.

Sus obras se representan continuamente.

A su reconocimiento como autor se une que Mayorga

desempeña también funciones de director

en sus últimos montajes.

En este momento ensaya "El mago"

que se estrenará en noviembre en el Teatro María Guerrero

de Madrid.

-El autor es omnipotente, porque el folio en blanco

lo aguanta todo,

mientras que el trabajo del director

está extraordinariamente limitado,

porque el escenario no aguanta casi nada,

y si el trabajo del escritor parte de no aceptar ningún límite,

creo que el trabajo del director

debe partir de la voluntad de convertir cada límite

en ocasión poética.

Sergio Peris-Mencheta es conocido por el gran público

por sus trabajos de actor en cine, teatro

y series de televisión

como "Al salir de clase" o "El ministerio del tiempo".

En los últimos años está volcado sobre todo en el teatro,

en el que ha destacado como adaptador y director en obras

como "Trilogía Lehman" o "La cocina".

Ahora acaba de estrenar en el teatro Romea de Murcia,

"¿Quién es el señor Smitt?,

con Javier Gutiérrez y Cristina Castaño,

obra que estará de gira por numerosos lugares,

antes de llegar a Madrid en otoño del año que viene.

-Para mí el teatro es ese lugar

que está entre la novela y la película,

siendo la novela ese formato donde uno imagina todo

y la película el formato en que a uno

se lo dan todo imaginado, tiene poco trabajo que hacer,

es más inmersivo.

Pues si el teatro está entre una cosa y la otra,

cuanto más se parezca a la novela más me interesa el teatro.

Mejor me lo paso como espectador, mejor me lo paso como creador,

más lo entiendo y más partícipe me siento de lo que se estácontando

-Los estrenos para mí son lo peor, odio los estrenos.

Me encantaría que no existieran,

no entiendo porque hay que congregar en el mismo día

tanta gente de la profesión.

A mí me gusta muchísimo el día cuando ya viene la gente normal,

pagando, porque los estrenos siempre son días en que uno está nervioso,

se siente juzgado,

a mí no me gustan.

Junto con los grandes teatros, públicos y comerciales,

cada día es más variada y atractiva la oferta

en salas alternativas, como Microteatro por dinero,

en Madrid,

un novedoso modo de acercarse al arte escénico.

Cinco pequeñas salas, con obras que duran quince minutos

y con una asistencia máxima de quince personas.

Cada una de las piezas se representa siete u ocho veces cada noche.

-El contacto es súper directo con el público, es que lo sientesahí.

Es maravilloso, se están riendo contigo.

Luego la concentración también tiene que ser máxima,

porque los estás oyendo casi respirar.

-Sí, sí.

Es que están demasiado cerca.

En algunos casos es que demasiado vigilados.

-Te arropan, te arropan muchísimo.

-En el teatro se sale a empatar.

No es que se gane dinero,

es que te tienes que dar el lujo de hacer teatro.

No se puede vivir del teatro y lo digo como productor,

como director, como actor

y pienso en mi ayudante de dirección,

en los técnicos que trabajan en Barco pirata.

Sé que ninguno vive de esto.

Al contrario, voy queriendo que me guste

y creo que soy bastante promiscuo en mis gustos,

es decir me gustan muy distintos tipos de teatro

y he visto gran teatro en espectáculos

con lenguajes muy distintos.

-Se nos ha desmayado gente en la sala.

Hemos tenido que parar las funciones, se nos ha ido la luz,

es que puede pasar cualquier cosa.

-Lo bueno que tiene micro es que nunca sabes qué va a pasar.

Tú tienes claro que tienes una obra que hacer, que van a pasar cosas,

pero de repente lo que tiene

tener tan cerca al público es que siempre tiene un factor sorpresa.

-Dijo Borges que la profesión del actor consiste en fingir

que se es otro ante un público que finge creerte.

Espacio para el asombro, máscara y espejo

el teatro resiste todas las crisis porque es tan poderoso y tan frágil

como la vida misma.

Como todas las vidas que cabenen una obra.

Nos vamos.

Informe Semanal - 13/10/18

13 oct 2018

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