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No recomendado para menores de 12 años El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 12, 'Pícnic fatal'
Transcripción completa

¿Me has querido para algo que no sea

llevarme a la cama o conseguir un informe?

Ahora necesito pensar en mí.

¿Hola?

-Sé buena novia y llega a tu hora.

A este lo han plantado como una lechuga.

(REBECA) Me estoy replanteando muchas cosas.

No puedo casarme contigo. -¿Es por Jesús?

-No, por mí.

Ese hijo de puta de Santafé me quiere joder.

Sabe que lo que más me duele es verte sufrir. Cásate con Camacho.

Rebeca, tus papeles para el traslado ya están en el despacho del director.

-Él no tiene nada que ver. -¡Él siempre tiene algo que ver!

-¡Basta ya! ¡Por esto me voy! Quiero estar sola.

-Tenemos a uno con la mano muy larga. -Ya estamos otra vez con lo mismo.

-No debería permitir que le haga eso.

-Buenos días, mi vida. -Hola.

Ese tipo es un poli. Nadie le va a tocar un pelo.

Lo mejor es decirle a esa chica que se vaya de casa y no vuelva.

¿Quién coño eres?

-El que te va a quitar las ganas de pegarle a una mujer.

-¡Suéltalo!

¿Qué hace aquí el niño? Este no es sitio para él.

Consíguele un buen colegio.

-Es un colegio muy bonito donde vas a conocer a muchos niños.

Yo estuve allí, y mírame: dirigiendo un periódico.

No sé lo que me pasó el otro día, pero no puedo. Yo no soy así.

Te gustan los hombres. ¿Qué haces conmigo?

Quiero salvar mi matrimonio. -Tu matrimonio acabó hace mucho.

El día que me conociste. -¡Policía!

Gerardo se ha ido. Lo que haga con su vida ya me trae sin cuidado.

(SUSURRA) ¿No es el marido de Clara? ¡Que sí, coño, Jesús!

Lo sé todo, Clara. ¿Qué te ha contado ese bocazas?

Ese bocazas no me ha contado nada. Se lo he sonsacado yo.

No te voy a pedir perdón por preocuparme por ti.

Que sepas que Jesús y yo estamos ahí para lo que necesites.

(Sintonía de cabecera)

(Motor al ralentí)

(Música sensual)

El motor se para, ruido de avería

(ÉL) Paqui, a ver si nos espabilamos. -¡Te he dicho que no!

-¡Me cago en todo lo malo!

¡Joder!

¡Joder!

-¿Qué pasa? -¡Agua! Hay que encontrar agua.

-Tú tira por ahí. -Qué calamidad de hombre.

(Autorradio: música sensual)

(Música de suspense)

(Música de tensión)

Esperen un momento, por favor.

¡Joder!

(ARCADA) ¡Eh, eh! Tranquila, cariño.

Cuando hay un bebé de por medio...

¡Pero bueno! Miguel.

No hemos dado el aviso.

Al final os voy a requisar la radio de la redacción.

¿Qué radio?

(RESIGNADO) Bueno, a ver, dos ahogados.

Un niño de unos tres meses y una mujer de unos 30 años.

Llevan varios días en el agua. Si queréis fotos, hacedlas ya.

Al niño no le quitéis la manta.

Voy a echar un ojo por ahí, a ver si veo algo.

¿Estás bien?

(SUSPIRA, MUY AFECTADA)

Debes de pensar que soy tonta.

Peor sería si te diera igual, ¿no?

(Música de suspense)

(Máquina de escribir)

¡Venga, hombre, que me conoces de sobra! ¡Miguel!

Déjale pasar. Es Jesús, le conoces. ¡Será posible!

Otro muerto. Es un hombre con un disparo en la cabeza.

Cinco minutos más aquí y esto parece un camposanto, coño.

Joder. Haz tu trabajo.

Peluso. ¡No, coño!

Otra.

(Tráfico)

(TARTAMUDEA) ¡Basilio! (BASILIO RÍE)

¡Aúpa Atleti! -¡Aúpa!

(BASILIO RÍE)

(Sirena)

-¿Germán Castro? Tiene que acompañarnos a comisaría.

-No sé qué ha pasado, pero yo no he hecho nada.

¡Ay!

-¡Y ahora te vas a subir al coche de una puta vez, escoria!

-¿Qué he hecho?

(Música de tensión)

-Qué pena, pobre familia.

¿No hay una foto del niño sin la manta?

A mí no me mires. Esta vez no he sido yo.

Es demasiado hasta para "El Caso", Rodrigo. Hay que tener límites.

Desde que trabajas con la niña te me estás ablandando.

Vivimos de enseñar a la gente lo que dice que no quiere ver.

¿Qué pudo pasar?

-Pues mira: a la madre se le escurrió el bebé,

se metió en el agua para rescatarlo, se ahogaron,

llegó el padre de su paseo digestivo, se encontró con ese pastel

y se pegó un tiro. Puede ser.

O los tiró él al agua y después se suicidó.

¿Cómo va a hacer algo así un padre con su familia?

Desesperación, celos, locura. Hay gente muy podrida, Clara.

¿Cómo llegaron? ¿No había ningún coche?

No, pero tuvieron que llegar en coche. El sitio está apartado.

Igual se lo llevaron después.

Está claro que este tema tiene prioridad. Quiero respuestas.

Concretamente, cinco páginas de respuestas.

Es Germán. Dice el portero que se lo ha llevado la policía.

Joder, la madre que lo parió. ¿A quién le habrá dejado a deber?

¡A currar! (APARICIO) ¿Algo para mí?

-Tomás Matas Luján.

Tenía la cartera. Robo descartado.

¿El bebé está ahí? Sí.

La mujer, Clotilde Martos, era su esposa.

Los tres murieron ahogados. ¿Ahogados?

(ASIENTE) ¿Y este disparo?

No fue mortal, pero lo dejó inconsciente, cayó al agua...

¿Y entonces?

No podemos descartar que disparara una tercera persona.

No, porque por el tamaño del impacto y el ángulo

podría haberse realizado a cierta distancia.

Esto está todo remendado.

La ropa de la mujer está igual. No nadaban en la abundancia.

La miseria, Massiel.

Ya era hora de que se te quitaran las ganas de hacer chistes.

El instinto de supervivencia, Peluso.

Oye, yo ya sé que nuestro romance tiene sus altos y bajos,

pero este caso, Peluso... Que sí, que te mantendré informado.

Espero que tú hagas lo mismo conmigo.

Por estas.

(Música de tensión)

(POLICÍA) ¿Qué pasa? ¿Todavía no tienes suficiente?

-Gracias, gracias.

¿Pero qué coño he hecho?

¡Ay, ay!

-Estaba en el baño cuando escuché una discusión.

Era la voz de mi mujer. Estaba con alguien en la puerta.

Él.

Él le estaba gritando.

Fue lo más rápido que pude. (RABIOSO) ¡La mierda esta de silla!

-A ver si esto te refresca la memoria, hijoputa.

-Cuando llegué a la puerta, ese cabrón la estaba zarandeando.

Venía a por mí. Mi mujer le paró.

(SOLLOZA) Tenía que haberle dejado pasar, pero le paró.

-Y ahí fue cuando la empujó.

(LLORA)

-Eduardo.

Ese cabrón va a pagar por lo que hizo.

(Música de tensión)

(GRITA) -Que no has hecho nada, ¿no? Que no has hecho nada, ¿eh?

Díselo a él, anda, ¡díselo!

-¿Qué no has hecho nada, hijo de puta?

(GRITA) ¿No has hecho nada? (GERMÁN LE ESCUPE)

¡Ay!

-Firma.

-Firma de una puta vez.

(GERMÁN RESPIRA CON DIFICULTAD)

-Martínez. -Buenas.

-Buenos días.

Padilla.

Vengo por Germán. ¿Cuánto me va a costar esta vez?

-Esta vez no va a ir a ninguna parte. -Venga, ¿con quién se ha peleado?

Con un timador.

¿Con un prestamista? -No.

Ha matado a una mujer.

-Germán será bruto, pero levantarle la mano a una mujer...

Eso no, Ángel.

-Ha confesado.

-Los ahogados vivían en Alemania. Hasta hace dos meses.

Pues no parece que les fuera muy bien, ¿no?

(Teléfono)

Comisario jefe Camacho, dígame. No, no hay ningún error.

(BAJA LA VOZ) No, aceptaré la vacante que haya.

Si no hay ningún puesto de comisario jefe en una comisaría de Barcelona,

me pondré a patrullar las calles, tampoco se me van a caer los anillos.

Ya entiendo.

No, gracias a usted.

¿Ha pedido el traslado, jefe?

Con suerte, te dan este despacho. Te he recomendado como mi sustituto.

¿Pero a santo de qué? ¿Así, de golpe y porrazo?

(Llaman)

¿Qué? Ya da Expósito bastante la murga para que también venga Ud.

- ¿Qué está pasando con Germán? Margarita, la ha liado bien.

Ya tenéis un buen titular. Y además, aquí cerquita.

"Periodista de 'El Caso' mata a la mujer de un policía".

-¿La mujer de un policía? ¡Ja! ¿Cuándo?

-Oiga, no me levante la voz.

-Déjenme verlo. Esto tiene una explicación, seguro.

Margarita, si tiene más preguntas, ahí está el viudo.

(Música de tensión)

Pasa, cariño.

¡Blasillo! Hoy vamos al cine, ¿no? Que tienes fiesta en el cole.

(ENFADADA) ¿Fiesta? Ni fiesta ni "fiesto".

Le han pegado. Mira. -¡Ay!

Perdona, cariño. Mira cómo tiene la cara.

Anda que...

Son cosas de la edad. A mí también me zurraron lo mío, y mírame.

¿No vas a hacer nada? ¿Qué quieres que hagamos?

Son cosas de chavales. Tiene que curtirse.

¿Quién ha sido? ¿El Benjumea ese tan malo?

¿Duarte? ¿Quién? (APOCADO) Esos no.

Quien sea. La próxima vez le metes tú un buen porrazo, y sanseacabó.

(IRÓNICA) Qué bonito, Rodrigo. Qué buena enseñanza.

¿Te duele mucho? -Sí.

-¿Sí? -Pero me lo merecía.

Ha sido don Luis, porque estaba hablando en clase.

-¿Una bofetada por hablar en clase? -Una no, 18.

-¿Pero le has visto? -No me han dejado.

(NERVIOSA) Germán ha matado a la mujer de un policía.

¡La madre que lo parió! Dicen que la tiró por las escaleras.

-Eso es imposible. Conocemos a Germán. Es incapaz.

-Todos sabemos que es un animal, pero con una mujer, no.

Imposible. -Ha confesado.

He visto la declaración firmada. -Se la habrán arrancado a hostias.

¡Que hay niños!

Como boxeador, está acostumbrado a recibir golpes.

No firmaría una declaración falsa por mucho que le zurren.

Esto huele mal, muy mal.

(PALOMA, A BLAS) Ven Deja al niño con la vecina.

Aquí oye cosas que no debería.

Ven, cariño.

(Música dramática)

(TELE) "Uno está en estos estudios. A ninguno le dan la enhorabuena".

¿Puede subir un poco la foto? Esperen.

(TELE) "Supongamos ahora que este mundo se quedara

con una palabra, una sola frase, un solo concepto".

-Mi Tomás siempre venía de Múnich cargado de regalos.

Se gastó un dineral. Ya han visto la cocina. Todo alemán.

Su hijo debía de quererle mucho.

Pues sí, me echaba mucho de menos, y yo a él.

No me gustaba tenerlo tan lejos. Pero tenía un buen trabajo.

Thyssen Hartmann es una gran empresa.

Allí no contratan de ingeniero a cualquiera.

Tomás había estudiado para tornero, pero era muy listo.

En Alemania, a los que valen les enseñan latín.

Lo que haga falta. -No hace falta irse tan lejos, padre.

A mí no me va mal.

Subdirector, nada menos.

Pero no pudiste enchufar a tu hermano después de hacerle volver a España.

¿Por qué?

Mi jefe le dio el trabajo a un sobrino suyo. Así son las cosas.

Y el pobre se quedó con una mano delante y otra detrás, ¿no?.

¿Este era el coche de Tomás? Sí, lo trajo de Alemania.

¿Puedo? Claro.

¿Sabes si es el coche que llevaron al picnic?

Claro, iba con el coche a todas partes.

Le gustaba que lo vieran con él.

-¡Eh, tú! ¡Eh, despierta!

¡Este se nos muere aquí, coño! -¡Pues cojonudo!

Lo subimos arriba y que parezca que ha saltado por la ventana.

¡Oye! Será un asesino, pero no nos pondremos a su altura.

Las cosas no se hacen así. Será aquí.

¡Los cojones!

Padilla, ayúdame. Vamos a llevarlo al hospital.

¿Te apiadas de este cabrón?

-¿Qué está pasando aquí? -¡Este!

Nada, jefe. Vamos a llevarlo al hospital.

Por la puerta de atrás.

Vamos. (GERMÁN SE QUEJA)

Venga, arriba. Vamos, chaval. ¡Ay!

¿Pero cómo no me avisas, Margarita, coño?

¿Qué habría cambiado? Ya lo han llevado al hospital.

Yo sabía que la policía se la tenía jurada, pero esto...

Ha dejado paralítico a un compañero.

¿Qué quieres? Se la tienen jurada. No me jodas.

Ese policía maltrataba a su mujer.

Germán quiso darle un escarmiento y se le fue la mano.

Estamos todos pensando lo mismo.

¿Me equivoco?

Ese cabrón siguió maltratando a su mujer hasta que la pobre...

(IRÓNICO) ...tuvo un accidente. Germán es su mejor excusa.

Le están cargando el muerto. Velay.

Pues el cuerpo ya lo ha sentenciado. Menudos son.

Margarita, vete al hospital. No, voy yo.

No, a ti te necesito con el caso de la familia.

Hay un número que sacar.

¿Tienes el dinero que te di para la fianza?

Pues voy a por más. (SUSURRA) Lo vas a necesitar.

Soborna a quien sea, pero habla con Germán.

Que te cuente qué narices pasó.

Bueno, pues nada, oiga. A trabajar. Vámonos, Massiel.

Qué cabestro, de verdad.

(Música de intriga)

Si Tomás Matas se suicidó, la pistola debería estar cerca.

Pero la policía no la encuentra.

Todavía no sabemos si fue un suicidio o un asesinato.

(APENADO) Coño, Germán.

(CON UN HILO DE VOZ) Es que no...

Bueno, a lo que vamos. La clave está en el coche. Tenemos la matrícula.

¡Mira qué bien me vienes! Aníbal, ven un momento.

Quiero que te patees todos los desguaces de Madrid.

A ver si localizas este coche.

¿Pero todos los desguaces de Madrid? Sí, todos, coño.

Oye, ¿tienes algo suelto, que no...?

(IRÓNICO) ¿Qué, no has cobrado? No.

Anda que... Gracias.

Voy a llamar al Peluso. Bien.

18 bofetadas.

¡Ondiá!

No me digas más. Ha sido don Luis. ¿Lo conoces?

Me dio clase. Y bofetadas, para aburrir.

No sabía que aún estaba. Tendrá más años que Matusalén.

A Matusalén le quedan fuerzas para pegar tortas.

(RABIOSO) Hijo de Satanás. Era un clasista.

Solo pegaba a los que no tenían... padrino.

Pues a Blas le ha pegado. Tú no le inspiras mucho respeto, ¿no?

Se va a enterar. Tú no te preocupes, que voy a tomar cartas en el asunto.

Me cobraré cada bofetada que me dio. Claro que sí, mi amor.

Y las 18 de Blas. No te olvides. Claro.

O sea, son... 1.018. Como poco.

(Música de intriga)

No puede entrar, Sra. Moyano. -Martínez.

Solo quiero asegurarme de que mi compañero está bien.

No te voy a intentar convencer, pero...

quiero que le compres...

a tu hijo Adolfo esa cura. Se merece lo mejor.

(SUSURRA) Tu mujer te va a adorar.

(Música de intriga)

(GERMÁN JADEA)

-Hola, campeón.

(GERMÁN TOSE)

¿Cómo has conseguido entrar?

-No me dejan quedarme mucho rato.

(SUSURRA) Te vamos a sacar de esta, Germán.

(GERMÁN TOSE)

-¿Por qué has declarado que mataste a esa mujer?

-¿Qué mujer?

-Eva, la mujer de ese policía.

-¿Está muerta? -¡Ay, Germán!

(SOLLOZA) ¿Has firmado la declaración sin leerla?

-¡Creía que me acusaban de darle una paliza ese mal nacido!

¡Esas ratas miserables me la han jugado!

(LLORA) ¡Me la han jugado ¡Me la han jugado!

¡Me la ha jugado! -A tortas no se arregla esto.

¡Mírame!

A esa mujer la tiraron por la escalera anoche.

Alrededor de las 22:30. ¿Dónde estabas tú a esa hora?

-Estaba en casa.

(TOSE) -En casa.

-Solo.

-¿Te vio alguien?

(SOLLOZA) Piensa bien.

-Vi a una vecina cuando bajaba a tirar la basura.

Hablé con ella. -¿Cómo se llama?

-Milagros. -Milagros.

Justo lo que nos hace falta, ¿eh?

(Música de suspense)

Ha matado a la mujer de un policía. Un santo no es.

Pero un asesino tampoco, coño. Conoces a Germán.

Y conoces a la escoria que tienes por compañeros.

Firmó una confesión.

Si me has llamado para esto, me voy, que tengo muchas cosas que hacer.

Miguel, quédate. Te lo pido yo.

Hablando de la familia alemana, ¿habéis encontrado la pistola?

Los buzos la están buscando. ¿Y el coche?

Es un Mercedes, modelo antiguo. ¿Un Mercedes antiguo?

Creemos que llegaron al lugar del crimen con él.

Un ingeniero se lo puede permitir. Eso es lo que le contó a la familia.

Nadie llega a ingeniero con un título de tornero fresador.

Todos los emigrantes mienten a las familias para no darles pena,

pero en realidad llevan una vida de miseria.

Por eso vinieron cuando su hermano le ofreció el trabajo.

Pues esto lo pago yo, por lenta.

Cóbrate eso. Sí, señorita.

Si tienes hambre, pedimos gambas. ¿Por qué?

Que yo no estoy mirando... Venga.

Oye, y ahora que ya no está con su marido...

¿Tú crees que si le digo algo ahora mismo...?

¿Me estás pidiendo la bendición? No te estoy pidiendo la bendición.

Sí, me estás pidiendo la bendición.

"Ego te absolvo", Peluso.

¿Hablando del mí? Mira, la reina del Chantecler.

Qué tonto eres. Oye, Miguel.

Cuando encontréis la pistola...

¿me lo vas a contar?

Es la mujer de tu compañero, ¿no? -La tiraron por la escalera.

-Tiene el cuello roto. Coincide con la descripción de los hechos.

Pero mira esto. Aquí.

Y aquí. Son golpes antiguos. A esta mujer la maltrataban.

-Ya, comprendo. -Lo pongo en el informe.

Con pelos y señales, Rebeca.

Ya que van a juzgar a un amigo mío, que al menos tenga una posibilidad.

(Música de intriga)

Rebeca.

Cásate con Camacho o no te cases, pero no te vayas a Barcelona.

Somos amigos, no quiero perderte.

¿Que no quieres perder una amiga? Lo que tengo que oír.

(Teléfono)

Doctora Martín.

Para ti. Clara. ¿Para mí? ¿Y cómo sabe que...?

Eres tan previsible, Jesús.

¿Sí, Massiel? Dime.

La han encontrado en la balsa hace un par de horas.

Esta es la pistola con la que mataron a Tomás.

La robaron de un camión de la base americana que llevaba

artículos para residentes de Estados Unidos.

Ya, emigrantes de primera.

A nuestros emigrantes, como mucho, les llegan unos chorizos.

¿Quién robó el camión?

No hay testigos, y los ladrones mataron al conductor, así que...

A ver, dame.

Esto fue hace tres meses. (ASIENTE)

Hace tres meses Tomás estaba en Alemania.

Él no pudo participar en el robo. Eso es cierto.

El que compró la pistola es el mismo que vendió el coche.

Tenemos el arma pero seguimos igual. Voy a por cafés.

¿Qué te pasa, Peluso? Pareces un alma en pena.

Si le vas a decir algo a la morena, díselo ya.

Acabaréis como una parejita otoñal. Cállate ya, Jesús, por favor.

¿Dónde he dejado el monedero?

¿Qué pasa? Venga, Miguelito, dile.

¿Qué pasa? Venga, coño.

(DISIMULA) Nada, no pasa nada. Expósito.

¿Estás cómodo? Yo sí.

¿Te traigo algo? ¿Un whisky, un machaquito?

Perdón. Perdona, Toño.

Vaya pieza, tu amigo. Un respeto, ha perdido a su mujer.

Respeto, los cojones. La molía a palos. ¿No has oído a Rebeca?

Sé por dónde vas.

Germán no será buen periodista, pero sabe escribir su nombre.

Firmó una confesión. ¡Oh!

Y ahora, aire. (GRITA) ¡Los dos!

(RESOPLA) Ya lo has oído.

Como para no.

Cojones con el Camacho. ¿Qué tontería llevas con Montenegro?

¿Qué tontería? Somos amigos. ¿Os reís de mí? ¿Es eso?

¿Qué mosca te ha picado? Que no te fías de mí, Jesús.

No sé si es porque soy joven, o porque soy mujer.

Ya. ¿Y te fías tú de mí? ¿Eh?

Me he enterado de lo de Gerardo sacándoselo al Peluso.

¿Me has contado tú lo tuyo con la forense?

Vete a la mierda. Vete tú.

Sabes perfectamente qué le pasa a Miguel.

Es tan bueno que no se atreve a acercarse a una mujer casada.

¡Pero Gerardo ya no está! Y a ti te pasa lo mismo.

¿O te crees que soy ciego? (BALBUCEA)

(LA IMITA) No te rías.

(CONCILIADOR) Clara...

que no te pase lo mismo que a mí.

¿Te llevo a algún sitio? Aún tengo una jornada que acabar.

Que descanses.

(Pitido intermitente)

(Música de suspense)

(ENFERMERA) Falsa alarma. -Falla más que una escopeta de feria.

(GERMÁN BALBUCEA) ¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Joder...

Vamos, lumbreras, que te voy a sacar de aquí. ¡Venga, coño!

¿Adónde vamos? A China.

(SUSURRA) ¡Jesús! ¿Dónde coño te crees que vas?

Te he visto venir hasta aquí, Jesús. Eres muy previsible.

Necesita una pareja de mus. No hay nadie como él lanzando la 31.

Y tú le ganas de calle. Venga, vamos a ir tirando.

Que yo no he visto nada.

Hazle caso, joder.

Tampoco quiero que pierdas una amistad por esto.

¿Qué haces? Te pareces a mi abuela. ¡Qué cabestro!

Canalla, largo.

(SUSURRA) Cuídate.

(Música de suspense)

(MARGARITA) ¿Milagros no está en casa?

Buenos días, Massiel. Perdone las molestias.

No hay manera de localizar a la vecina de Germán.

Ayer llamé a su puerta y no me abrió, pero la radio estaba encendida.

-Le ha reventado el tímpano.

(SOLLOZA) Ese profesor tuyo le ha reventado el tímpano a mi niño.

¡Hijo de Satanás!

Me dijiste que se lo dejarías claro. ¿Has ido ya?

Lo que iba a hacer era publicar un artículo denunciando los hechos.

¿Un artículo? Pues sí, Paloma, sí.

La pluma puede a la espada. Mira, Cervantes, déjate de memeces.

Voy al internado y le arranco los ojos.

Como la ley del Talión. -La ley del Talión no es así.

-Dejemos la ley del Talión en paz. Aparicio.

Te coges a Aníbal y os vais a hablar con ese cura.

Vamos a sacar un artículo que hará temblar.

los cimientos de ese colegio y de sus sacrosantos padrinos.

¿Contenta?

¿Sabemos algo de Aníbal? No está.

¿Ha averiguado algo del Mercedes? Que no está.

Coño, pues empezamos bien el día, joder.

Este es el coche. Como verá, está impecable.

Hace tres días que lo trajo un tipo.

Puede mirarlo, si quiere.

Gracias.

Chicos, lo vendieron hace tres días. ¿Quién?

Un tipo de unos 30 y tantos años con una cicatriz en el labio.

Su nombre y filiación, ya... A lo mejor esa familia lo conoce.

El hermano estará trabajando. Tienes la tarjeta, ¿no? A ver.

¿Una cicatriz? En el labio.

(LEE) "Manuel Matas, subdirector. General Sanjurjo 23, Madrid".

¡Buenos días! Somos de "El Caso". Buenos días. Muy bien.

Queríamos hablar con el subdirector.

Está de viaje en Sevilla. Lleva desde el lunes.

No puede ser. Si lo vimos ayer.

Mire.

¡Ja! Hijo de la grandísima... (RÍE)

Perdone, señorita.

(RÍE) ¡Vaya con el Manolito, cómo se las gasta!

Manolo Matas es ordenanza, como yo. Y un poco fantasma.

Hoy nos hemos cambiado el turno. Vuelvan mañana.

Le verán con este triste uniforme. (RÍE)

Muchas gracias. De nada.

Que pase un buen día. Igualmente.

(Música de suspense)

-¿Qué te debo? -20 pesetas.

-Muchas gracias. -Disculpe, ¿es usted Milagros?

-Sí. -La vecina de Germán Castro.

Germán dice que hace dos noches se cruzaron en la escalera.

-¡Déjeme en paz!

(SUSURRA) -Sé que su marido está en la cárcel.

¿Qué le han ofrecido?

No la van a ayudar, créame.

Y mientras van a meter a un inocente en la cárcel.

-¿Y usted qué sabe?

-¡Mierda!

No, gracias, muy amable. Sí, un poco de vino.

Bueno, gracias.

Solo queríamos preguntarle si... Gracias.

Si su hijo Tomás conocía a un tipo con una cicatriz en un labio.

¿Mi Tomás?

No me suena.

¿Y usted?

¿Yo? Yo no.

¿Y su hijo Manuel? Bueno, Manolito.

Aún no ha vuelto del trabajo. Es un hombre muy ocupado.

Tiene un puesto importante. -¡Ya estoy en casa, padre!

(NERVIOSO) ¿Qué hacen aquí? Hola.

Queremos saber si conoces a alguien con una cicatriz en el labio.

¡Ya les he dicho yo que no! -No, no conozco a nadie así.

¿Por qué? ¿Qué pasa? Nada importante.

Si no desean nada más... No hace falta que nos acompañen.

Gracias.

(PADRE) ¿Cómo no has traído el dinero? Hoy es día de paga.

-Esta tarde.

Ha habido un retraso, padre. Tranquilo.

(EL PADRE RESPIRA AGITADAMENTE)

(RESOPLA)

(SUSPICAZ) Manolito tiene engañado a su padre.

El hombre parece necesitado de dinero.

(ASIENTE) Le pide el jornal,

lleva la casa con mano de hierro... (ASIENTE)

¿Me quieres escuchar? Que sí, coño.

No me acabo de creer que no conozca al tío del labio.

Ni yo.

Bueno, ¿qué?, ¿vamos a comer?

¡Mira, mira!

¿Qué?

Es Isidoro, el padre. Espera un momento.

Ahí. (HACE UNA FOTO)

(HACE FOTO) Cojonudo.

(SUSURRA)

¡Es el Viejo! ¿Quién es el Viejo?

Uno que anda siempre por el Ring.

Lo mismo amaña una pelea que te deja dinero,

y ojo con no devolvérselo.

(HOMBRE) Acabo de perder a mi hijo, solo pido compasión.

Siempre va con esos matones,

y no son de mentira, no.

(GRITA DE DOLOR) -¿Eso qué es?

-Ha habido un retraso con las nóminas. Mañana.

(GIME DE DOLOR)

Lo mismo le debe dinero por el juego.

Lo mismo. Espera un momento.

Le pago mañana.

-¿Mañana? -Sí.

(Obturador de la cámara)

(LLAMA A LA PUERTA)

Germán no mató a esa mujer, estaba conmigo.

(Ajetreo de la oficina)

-¿Es una declaración? (ASIENTE)

-Adelante.

Muy bien, cuando quiera.

-Estuvimos trabajando hasta tarde

y después seguimos en mi casa hasta el amanecer.

No lo he dicho antes porque... en fin, tengo una reputación.

(ÉL SUSPIRA)

Y por esta declaración la pueden acusar de falso testimonio.

¿De verdad se quiere arriesgar, Sra. Moyano?

-Germán tienen sus cosas, pero no ha matado a esa mujer.

-No es lo que dicen mis hombres.

-Porque alguien ha comprado a la única testigo de Germán.

Sus hombres están tapando a un tipo

que día sí día también pegaba a esa mujer.

Lo sabe perfectamente.

-Acusa a un policía de matar a su mujer.

-Digo que la molía a palos. -¿Tiene pruebas?

-Yo también lo pude ver. Un vecino de ese policía

nos escribió a "El Caso" diciendo que oía todos los días las palizas.

-Claro.

-Vi a la mujer con la cara marcada. Germán venía conmigo.

-Y conociéndole seguro que le dio una paliza al policía

y le dejó en una silla de ruedas paralítico.

Agredir a un policía es un caso muy grave.

Le pueden caer muchos años.

-Que pague por eso, pero no por algo que no ha hecho.

-El chico, el testigo, ¿dónde está?

-Ni él ni su abuela viven ya allí, no sé dónde se han desplazado.

-No tiene nada.

-Pero guardamos en el archivo sus cartas.

-Es la palabra de un policía contra la de un periodista

y Germán firmó una confesión.

Buenas tardes.

(Teléfono sonando)

(TELEDIARIO) "Cuesta trabajo abrir paso al ministro..."

Quizá fue el Viejo el que asesinó a la familia de Tomás,

como castigo porque el padre no le pagaba.

¿Un padre al que le matan al hijo y al nieto?

Iría a cargárselo, no a pedirle más tiempo para pagarle.

Eso es verdad, además tenemos al tipo que vendió el coche.

¿Habéis encontrado el coche?

¡Si estamos juntos, estamos juntos!

Sabemos que un tipo vendió el coche de la víctima hace tres días.

¿Y quién es? (NIEGA)

No lo sabemos, pero sabemos que tiene una cicatriz en el labio.

¡Coño, el Desconchao!

Antonio Bermúdez, el Desconchao.

Lleva 15 años entrando y saliendo de la cárcel.

¿Algo gordo? ¿Delitos de sangre?

Hasta ahora, no.

Su especialidad es el robo de nóminas de poca monta.

Suele pasar poco tiempo preso.

¿El Desconchao tiene una banda?

No, su "modus operandi" es otro.

¿Por qué enseña nuestros archivos a los plumillas?

Me han dado un dato sobre el caso de los alemanes.

¡Hasta los cojones estoy de ellos! Sí...

¡Hasta los cojones! Vale, vale.

Gilipichi...

Joder. Pues nada, gracias por el dato.

De nada, para eso estamos.

(Música de suspense)

Bueno.

Sí, para la partida de gastos. ¿Qué?

El director no nos ha dejado acercarnos al profesor.

¡Hijo de Satanás! Siempre lo han protegido.

Es más viejo que Matusalén y sabe todos los trapos sucios.

No hemos hablado con don Luis pero sí con los niños.

-Dicen que lo que le ha pasado a Blas no es una excepción.

-Por Dios. -Y muchas veces es peor.

-Hay que detener a esa gentuza. ¡Alguien debe proteger a esos niños!

¡Y no con un artículo precisamente!

-Cuidado que esa gentuza tiene contactos con el arzobispado.

Por eso tenemos que escribirlo. ¡Si no, no lo va a hacer nadie!

Yo no puedo. No empieces con melindres.

¿No sabe lo bien relacionado que está don Luis con Fabián Ricarte?

Es el director de su exresidencia.

Yo no estoy para escribir contra la iglesia, todavía no.

Todavía no. ¡Pues ya lo escribo yo!

Ahora que no está la censura no nos va a silenciar nadie,

ni los de fuera ni los de dentro.

(RESOPLA)

¿Qué, oxidadillo?

Venga, vamos a repasar: la "m" con la "a", ma.

¿Qué te pasa?

Estaba escribiendo el artículo y me ha dado por pensar.

(SUSPIRA)

Era muy pequeño cuando empecé a recibir hostias.

La letra, con sangre entra.

Quédate con lo que has aprendido.

Nada bueno. Venga, coño, Rodrigo.

Si no las hubieras recibido no estarías ahí sentado ahora,

tocándole las narices a los que tienen la mano larga.

Llévate los periódicos.

Están cogiendo polvo desde hace una semana.

Gracias por acordarte.

Ya. Te crees que no sé para qué los quieres.

Sé que buscas información sobre Santafé en Guinea.

Hasta que no esté encerrado o muerto,

no voy a parar. (LLAMAN A LA PUERTA)

Malas noticias.

Van a trasladar a Germán a la cárcel de Bilbao.

Y por lo que sé, ya le están preparando la bienvenida.

Se la tienen jurada, Margarita.

Creen que ha tocado a uno de los suyos y esos no perdonan.

También han tocado a uno de los nuestros.

Y yo tampoco perdono.

Eh, Margarita...

Margari...

¿Y lo de pagar un buen abogado?

Estamos en ello, pero no es fácil que acepten el caso.

¡Todo el mundo a sus máquinas que hay un número por sacar!

Vamos, Massiel.

Eh, Clara, mira.

Mira, coño. ¿Qué es eso?

Es una diligencia del expediente del Desconchado.

¿Se lo has robado a Miguel?

Nos va a mandar a la mierda. ¿Miguel?

¿Ya no es Montenegro? Mira que eres pesado.

Mira quién estaba implicado en los robos de las oficinas.

Nóminas Tejidos La Marca... ¡Ajá!

Uno de los acusados es ordenanza.

¿Cómo te suena esto?

El Desconchao atraca empresas en los días de paga.

Pero necesita a un infiltrado. Un mindundi necesitado.

Un ordenanza al que tiene acogotado para que lo ayude.

Y hoy es... por la...

Esta tarde es la paga en Irvinsa.

Voy a llamar a tu amigo, ve arrancando el bólido, coño.

¡Espérame abajo!

(LLAMA) ¿Se puede?

-Me pillas un poco liada cerrando informes antes de irme.

-Quería echar un vistazo a la autopsia de la mujer del policía.

-Ya la habías visto, ¿no? -Me gustaría verla otra vez.

No me importa esperar. Así charlamos un rato.

Oye, ¿tienes ya casa en Barcelona?

-No, todavía no.

Me quedaré en un hostal hasta que encuentre piso.

-Pásame la dirección, lo mismo me interesa.

-Ah, ¿vas a venir a verme?

-No, no pienso ir a verte.

(ELLA SE EXTRAÑA) -Bueno, no exactamente.

Es que me trasladan y busco un sitio donde vivir.

-¿Un ascenso? ¿Y tu madre? -Mi madre se queda.

Y no es exactamente un ascenso. Voy a Pasaportes.

-¿Por qué? Si aquí eres el comisario jefe de la brigada.

-Eran las Vascongadas o eso y prefiero Barcelona.

Y Cabrera me conseguirá algo mejor.

-Te ha costado mucho llegar hasta aquí.

¿Vas a renunciar a lo que más quieres por mí?

-Si no lo hago estaría renunciando a lo que de verdad quiero.

-No te pongas romántico, no te pega.

-Rebeca, no me puedo quedar quieto mientras se va la mujer de mi vida.

Ya te había imaginado todos los días conmigo.

Y si suena romántico, que quieres que le haga, suena romántico.

Pero es la verdad.

-Toma. El informe de la mujer del policía.

-Gracias.

(Música trepidante)

(GRITA) ¡Al suelo, todos! ¡Al suelo, vamos!

(Alarma)

¡Ladrones, ladrones!

-¡Quieto! ¡Quieto! -¡No!

-¡Quieto! -¡No, no, por favor!

¡Por favor, no! ¡No, no, por favor, no!

(GRITA ASUSTADO)

¡Por favor, no, por favor!

(Alarma)

(TRABAJADOR) No, por favor.

¡No, por favor!

(Sirena de policía)

(Sirenas)

¡Seguidlo, coño!

¿Qué ha pasado? Se han llevado la caja.

Joder. Coño, el Desconchao.

(RESOPLA)

(Obturador de la cámara)

Mi artículo sobre los métodos educativos arcaicos

y trasnochados de la iglesia.

(CARRASPEA) Jefe, tiene visita.

-Cuánto tiempo, tonelillo.

(TEMBLOROSO) Don Luis...

Así que este es... Déjame a mí, por favor te lo pido.

Pase, don Luis.

Adelante, don Luis.

¿Le ha llamado "tonelillo"?

(SECA) Es su mote del colegio.

-No te educamos para que te conviertas en un difamador,

un vendedor de miseria. Bueno, vamos a ver.

Que me envía a dos lacayos de su caterva

para ensuciar mi nombre y el de la iglesia a la que sirvo.

Dime todas esas infamias a la cara.

(TARTAMUDEA) Don Luis...

Rodrigo, le vas a gastar el nombre.

Si no se lo dice él, se lo digo yo.

Basta de maltratar a esos niños. -¿Y usted quién es?

-Soy la madre de Blas, su última víctima.

¿Quién se cree que es para reventarle el tímpano a mi hijo

y venir aquí a intimidarnos?

No le tenemos miedo.

A que no, ¿Rodrigo?

Pues no, no le tenemos miedo.

Y siento que haya perdido el tiempo viniendo

porque nadie me impedirá publicar la verdad.

Como que me llamo... (NERVIOSO)

Rodrigo Sánchez.

Esto tendrá consecuencias.

-¿Qué puedo hacer por usted?

-Necesito que me ayude a sacar a Germán del lío en el que está.

-¿Y por qué iba a ayudar a ese hijo de puta?

Tenía que dejarse tumbar en un combate y me la jugó.

Perdí mucho dinero.

-Si va a la cárcel nunca podrá devolvérselo.

Pero si le ayuda yo personalmente me ocuparé.

-No se ofenda, pero ¿no es usted muy mayor para el chico?

-Somos amigos, buenos amigos.

-Usted parece de fiar, le echaré un cable a ese cabrón.

Pero con una condición. -No tenemos mucho tiempo.

Quiero que me firme unos pagarés.

Y si por lo que sea, Germán no cumple,

usted responderá por él.

Y asegúrese de que acepta la oferta de trabajar para mí.

El chico pega duro. ¡O no hay trato!

Han herido a varios empleados

y uno de los atracadores ha disparado al otro.

¿Y no sabemos cuántos eran?

Imposible saberlo, los testigos no se ponen de acuerdo.

¿Y por qué no abrieron la caja allí mismo?

Porque era una Thyssen-Hartman,

se la llevarían para reventarla a martillazos.

Eso es verdad, una Thyssen-Hartmann...

(PALMADA)

¿Qué?

El hermano de Manolito trabajaba en la fábrica de Thyssen-Hartman.

Claro, es el trabajo que le dieron para que se viniera a España.

¡Porque Manolito es el infiltrado del Desconchado en la empresa!

¿Qué?

El que encontraron en la balsa era un mindundi, ¿qué iba a saber?

Sí, pero no veas qué aires se daba con la familia.

Decía que era ingeniero en la Thyssen-Hartman.

Pero no tenemos ninguna prueba que relacione a Manolito

con los atracadores.

Jefe... -¿Sí?

¡Hasta luego!

¡Que son lentos!

¡Venga, Massiel!

(Música de intriga)

¡Eh! ¡Eh, eh, suélteme! ¡No!

¡Soltadme!

¡Soltadme, cabrones!

¡Soltadme, hijos de puta, que soy policía! ¡No, no!

¡Soltadme!

¡Soltadme! ¡Soy policía, cabrones!

¡Soltadme!

(GRITA Y PATALEA)

(DENTRO) ¡Soltadme, soy policía!

¡Socorro!

¿Está su hijo?

Sí, acaba de llegar de la oficina.

Queremos hablar con él.

Buenas.

¿Qué... descansando después del trabajito?

¿Le has dicho que han robado las nóminas de la empresa?

No puede ser, se equivocan.

Mi hijo me acaba de dar la nómina con el sueldo.

¿Se lo cuentas tú o se lo contamos nosotros?

¿Qué has hecho?

Llevas meses mintiendo a tu padre, chaval.

Tú no eres subdirector de Irvinsa ni de nada.

¿Qué están diciendo, Manolito?

-¡Usted tiene la culpa de todo! ¡Usted y sus deudas!

-¿Qué dices? -Lo del juego, el dinero que debe.

¡Sus caprichos, la tele! -¿Qué estás diciendo?

-Siempre comparándome con Tomás,

pero que sepa que Tomás, el hijo perfecto, no lo era tanto.

¡Le engañó! Tomás no era ingeniero, era un don nadie.

¡Como yo, como usted!

(LLAMAN AL TIMBRE Y GOLPEAN) "¡Policía abran!"

"¡Abra, policía!"

Policía.

¡Eh! ¡No, no, no!

¿Qué vas a hacer? ¡No, no, quieto!

¡Quieto!

(Golpe)

¡Joder!

Si no es por nosotros, no lo detenéis.

Pero gracias a vosotros se ha tirado por una ventana,

son órdenes de Camacho.

Vamos, que otra vez los plumillas os han resuelto el caso.

Jesusito, no te pases de listo.

Como mucho, Camacho te va a dar un tironcillo de orejas.

Bueno, para lo que le queda en el convento.

¿Y eso? Ha pedido el traslado a Barcelona.

(SUSPIRA)

(Teléfono sonando fuera)

Con su permiso de usted.

-Tú dirás, Vidal.

-Quiero cambiar mi declaración.

Ese periodista no tuvo nada que ver con la muerte de Eva.

Estaba limpiando los cristales,

se resbaló y cayó por la escalera, ya está.

-Y ya está.

¿Por qué mentiste en tu declaración?

(TITUBEA) -¿Qué pasa?

Fue porque te dio una paliza, ¿no?

¿O eso tampoco es verdad? -No, no...

Eso es verdad.

A ver...

Estaba oscuro... -¿Que estaba oscuro?

¿Oscuro, hijo de puta? ¿Que estaba oscuro?

¡¿Que estaba os...?!

¡Que alguien me traiga a Germán Castro ya!

Escucha una cosa, cabrón. Te quiero fuera de mi comisaría,

porque si no yo mismo voy a coger esa silla

y te voy a tirar por la escalera con la silla y todo. ¿Entendido?

¡Fuera, cabrón!

(Portazo)

¿Cómo entró en contacto contigo el Desconchao?

(CON DIFICULTAD) Nos conocíamos del barrio.

Te ofreció el oro y el moro, ¿no?

En mi casa hacía falta el dinero.

Pero había que abrir una Thyssen-Hartman

y ahí entraba tu hermano, ¿no?

Le escribí diciéndole

que le había buscado una colocación en mi empresa.

Lo vendió todo y se vino. Pero era mentira.

¿Fue ahí cuando le hablaste del atraco?

De eso se encargó el Desconchao.

Tomás estaba desesperado.

Se había quedado sin nada.

El Desconchao le dijo que cogiera a su mujer y a su hijo

y que fueran a pasar el día al campo,

que quería proponerle un trabajo. Un trabajo que no podía hacer,

porque la única caja que había visto en su vida era de embalaje.

(GIME)

El Desconchao se encabronó.

Cogió al crío

y le dijo que o decía que sí o lo tiraba al agua.

(SOLLOZA) Claro.

Lo que pasa

es que cuando tu hermano se fue de picnic,

el Desconchao estaba preso en Carabanchel.

Salió un día después de que tu familia muriera.

Y la pistola con la que disparaste a tu hermano

te la dio el Desconchao en un robo anterior.

Un robo en el que desapareció una televisión de marca americana.

La misma televisión

que tú le compraste a tu padre.

(LLORA)

(Música de intriga)

No me jodas, Tomás. -Es por papá, está arruinado.

-Deja al niño, que se te va a caer.

"Manolito buscaba conseguir

el amor de su padre,

saldando sus deudas

con el atraco perfecto".

Dame a Enrique.

-Tanto darte aires cuando venías y eres un mierda.

"Pero no contaba con un detalle,

que su hermano mayor,

el preferido, no había contado la verdad".

¡No sé nada de cajas fuertes! Dame a Enrique.

-"Siempre comparándome con Tomas".

-¡No hagas tonterías!

-"Pero que sepa que Tomás también le engañó,

¡Tomás no era ingeniero, era un don nadie!"

-¡Enrique! -"¡Como usted, padre!"

-¡Enrique!

(ELLA GRITA) ¡Enrique! ¡Enrique!

"Como Caín, había herido de muerte a su propio hermano.

(Máquina de escribir)

Temiendo la justa ira de su padre,

lanzó el cuerpo al agua

y huyó con el coche".

(Música de suspense)

"Para entonces, el niño y la mujer

ya se habían ahogado".

"Con sangre fría, pidió al Desconchao

que le enviara el coche de Tomás

para que las sospechas

recayeran sobre su cómplice".

"Pero no fue suficiente

y Manolito decidió liquidar también

al Desconchao".

(Disparo)

"Para Caín,

el sueño de salvar a su padre terminó

en la peor de las pesadillas".

¡Listo!

(Aplauso)

¡Que tampoco es para tanto!

¡Pero bueno!

(Aplauso)

¡Germán!

¡Pero qué alegría, mendrugo!

¡Qué alegría!

Ya me veía en la ruina pagándote abogados.

Anda, vaya susto nos has dado.

Susto el que me he llevado yo.

El policía al final ha cambiado la declaración.

¿Así de repente? ¿Y te han soltado sin cargos?

(IRÓNICO) Hombre, de repente tampoco.

Ya...

¡Anda, ven aquí, alma de cántaro!

¡Ay, no! -Cuidado, Rodrigo.

Vámonos todos al Lido, que Rodrigo os va a invitar a champán.

Eso está hecho. Y del bueno, ¿eh?

Que no sabía yo que tenías tanto dinero guardado.

(Risas)

(Música de intriga)

(CARIÑOSO) Eh.

Ya me contarás cómo lo has hecho.

El Viejo.

Joder.

No había otra.

Y vamos, que tengo la boca seca.

(CANTAN) "Es un muchacho excelente, es un muchacho excelente,

es un muchacho excelente..."

(CANTA) -"Y casi lo deja de ser". Toma un poco.

¡Venga, va!

¡Chaval, venga que te estamos esperando!

(HABLAN ANIMADAMENTE)

Estaba terminando el papeleo.

Hay que trabajar menos y vivir más.

¡Señores, por Barcelona!

Por Barcelona, jefe.

¿Qué te han dicho de lo de Blas?

Me han llamado del Ministerio y del arzobispado, dicen que pare.

Don Luis tiene amigos hasta en el jodido infierno.

Pero a Blas no le vuelven a tocar, ni a él ni a ningún otro niño.

Espero. (GIME CARIÑOSA)

¿Y dónde lo vamos a llevar?, porque en ese colegio no...

Nada de curas, algo muy laico. El Colegio Estilo,

conozco a la directora, Josefina.

Una escritora amiga.

Perfecto. Y he contratado una niñera.

Cariño, pero eso es maravilloso.

No será guapa. No, no seas tonta. Y lo mejor:

Loli acepta pedir la nulidad del matrimonio.

¡Mi amor, no me lo puedo creer! ¡Me va a dar un ataque al corazón!

¿Sabes qué? Que te mereces un premio.

¿Ah, sí? Sí y te lo voy a dar.

¿Ah, sí?

(INAUDIBLE)

¡Madre del amor hermoso! Vámonos a casa pero ya.

Aquí está todo el pescado vendido. (RÍE)

Adiós, chicos.

¿Qué?

Qué jaleo tenéis montado ahí fuera.

Hay mucho que celebrar.

(SE LES OYE REÍR Y BROMEAR)

Tengo que hablar contigo.

(GERMÁN) Estoy empezando a ir un poco piripi.

(Risas)

(Música melancólica)

(Teléfono)

(Murmullo)

(Timbre)

¡Miguel!

¿Pasa algo?

No, no, nada...

No te asustes.

¿Estás borracho? Sí. O sea...

Quiero decir... que sí que pasa algo.

Lo que pasa es que llevas una buena cogorza.

Entra, te voy a hacer un café. No, escúchame.

Y después me voy.

(ASIENTE)

No pienso entrar ahí.

Es una tortura tenerte cerca y no poder tocarte.

Porque tú eres una mujer casada.

Y yo soy un policía.

Y puede que no tenga que ver, pero sí.

Porque...

Porque tú eres una dama.

Y yo soy un gañán.

Y porque...

porque tú quieres a Gerardo.

Aunque él no te quiera como te quiero yo.

O te querría...

a ti.

Miguel... Perdona, perdona...

¿Lo ves como soy un gañán?

(Música melancólica)

No me voy a liar.

Es solo un rato, hace mucho que no charlamos.

Toño ha pedido el traslado a Barcelona.

¿Cómo?, ¿que se va? (ASIENTE)

Quiere dejarlo todo por mí.

Mejor marido de lo que yo nunca hubiera sido.

(RÍE) ¿Qué vas a hacer?

Le he mareado tanto que no me atrevo a decirle que sí.

Ya. Pero ¿qué te pide el cuerpo?

¿Decirle que sí o que no?

Estoy cansada.

Me da vértigo empezar de cero, sobre todo sola.

No soy tan valiente como pensaba.

Y no te voy a engañar,

es muy bonito lo que ha hecho.

(CARRASPEA)

(Ruido)

A lo mejor no soy tan previsible.

Bueno, os dejo solos, que tenéis que charlar.

Y hay ocasiones en que tres...

son multitud.

Suerte, amigo.

(Música detectivesca)

Ha habido un choque de trenes.

¡A la redacción, vamos!

Al parecer, la causa más probable

podría ser el suicidio de uno de los maquinistas.

¿No han abierto otra línea de investigación?

¿Se sabe cuántos muertos? Van setenta y tantos.

Por Dios, si hablaban de diez. ¡Corre!

-¿Qué? -¡Que corras, coño!

(Teléfono)

(Impacto y cristales rotos)

Han detenido al autor del robo del códice medieval.

-Dice que te conoce, a ti y a Santafé. Quiere negociar.

-Mañana noche tengo cita con él.

Santafé no está en España.

Voy a dejar el periódico.

¿Qué dices?

No puedo, Jesús, mi vida es una mierda.

Rodrigo, lo siento, pero tengo que detenerle.

(HOMBRE HABLA CON ACENTO EXTRANJERO)

(CAMACHO) No va a venir, ¿y sabes por qué?

Porque tú eres Santafé.

(MARGARITA) ¿Qué pasa?

Camacho me la ha vuelto a jugar.

  • Capítulo 12, 'Pícnic fatal'

El Caso. Crónica de sucesos - Capítulo 12, 'Pícnic fatal'

31 may 2016

En una balsa, junto a un picnic abandonado, aparecen el cadáver de un bebé y su madre, ahogados, y el del padre con un disparo en la sien. No tardan en averiguar que se trata de una familia de exitosos emigrantes españoles que habían decidido volver a España.

Germán es detenido. En la comisaría es brutalmente “interrogado” hasta que firma una declaración admitiendo haber matado a la mujer de Eduardo, el policía al que dejó en una silla de ruedas. Margarita y sus compañeros lucharán por demostrar su inocencia enfrentándose a un muro de corporativismo policial que ya ha condenado al periodista.

Blas llega del internado con la mejilla amoratada. Paloma teme que haya sido víctima de acoso por sus compañeros pero el pequeño acaba confesando que le ha pegado un profesor, el mismo que también martirizó a Rodrigo en su infancia. El director ve una ocasión para ajustar cuentas con el pasado.

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