'Diario de un nómada' es la primera serie de aventuras protagonizadas por Miquel Silvestre en motocicleta hecha para la televisión española. Empezaron sus emisiones en enero del 2015 con un recorrido por toda Sudamérica, continúo en su segunda temporada por México y Estados Unidos con el título de 'La última danza de guerra' y continúa por el extremo oriental de Asia Menor, al Cáucaso y al monte Ararat; por el Sáhara hacia Dakar; y por la España vacía. Pudimos seguir la aventura casi kilómetro a kilómetro en RTVE.es y en el blog Diario de un Nómada: http://blog.rtve.es/nomada/

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No recomendado para menores de 7 años Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (2ª parte) - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad TVE.

Vuelve Miquel Silvestre con una gran aventura,

recorrer en moto las rutas más espectaculares del mundo.

Leyenda,

historia,

belleza

y riesgo.

Esto es: CARRETERAS EXTREMAS.

CAPÍTULO 3. La R307 (Segunda parte)

Se me está haciendo de noche, hace un frío horrible.

Estoy... no sé dónde estoy,

Estoy perdido en mitad del Atlas.

Solamente la idea de acampar con este frío,

lo que puede ser por la noche, es que me voy a congelar,

pero aquí no tiene pinta de haber hotel, ni habitación, ni nada.

Aquí en su día hubo algo.

Bonjour. Bonjour.

Ça va? Hotel? Oui, oui.

C’est magnifique.

¡Oh! C’est magnifique.

Muy bien.

¡Estupendo!

He encontrado un sitio cojonudo, y no lo esperaba,

porque es que no hay más que casas de adobe,

y sin embargo, aquí este señor, tiene habitación, tiene baño

y tiene hasta para comer, ya veremos lo que me dan de comer.

Ya me traen el tajín, el pan y la sopa.

Y vengo con las capuchas porque es que hace un frío,

cada vez están bajando más la temperatura de aquí,

por supuesto, no hay calefacción, son casas de adobe.

Estamos en el Alto Atlas puro, eh.

Esta es la cordillera

que separa la parte fértil del norte de Marruecos,

del desierto del Sahara.

Y bueno, estas montañas es que son la leche.

Desde que abrieron las carreteras,

parece que llega un poco más la civilización,

pero esto se ve súper atrasado.

Creo que lo habéis visto en el viaje que hemos hecho por la carretera.

Como la carretera estaba destruida, como había baches tremendos,

baldeos de agua, se cruzaban los animales,

los camiones pasaban, a penas había sitio para todos.

Voy a abrir, para celebrar que estoy aquí,

mi botella de vino español,

porque creo que, después del viaje que hemos tenido,

me he ganado una copita

para celebrar la victoria de haber llegado hasta aquí vivos,

haberlo disfrutado, y tener un tajín caliente.

Y dar gracias a Dios porque estamos vivos, estamos sanos,

estamos felices.

He hablado con mi familia, están todos bien.

(Descorcha la botella)

Que buen sonido.

Lo único malo es esto, el frío, que cada vez hay más.

Pero me ha hecho gracia una cosa

y es que estoy leyendo este libro de Paul Bowles:

Memorias de un Nómada.

Paul Bowles, cuando sus libros empezaron a funcionar un poco mejor,

comercialmente iban bien, ganaba dinero,

y se compró un coche, se compró un jaguar,

y dice, del viaje inaugural del jaguar,

que salió de Marrakech por estas montañas, y viene a decir:

"El jaguar sufrió bastante en su viaje inaugural.

Recorrió cientos de Km por pistas pedregosas del sur de Marruecos,

vadeó ríos, tuvimos que sacarlo de las arenas movedizas,

y soportó una tormenta de arena de dos días,

durante los cuales apenas avanzamos

porque el agua de alrededor hervía continuamente".

Bueno, parece que el jaguar sufrió bastante

y Etérea está sufriendo también un poquito por estas carreteras,

aunque yo voy a sufrir un poco menos con este pedazo de tajín.

Y entre la sopa, el tajín y una copa de vino español,

a pesar del frío que hace, me siento en el paraíso.

Vamos a probar la sopa.

Súper espesa, súper especiada y súper buena.

Un nuevo día en el Atlas. ¡Qué frío! (RÍE)

Aún no ha amanecido,

y Miquel sale a recorrer la pequeña aldea de casas de adobe.

Es un poblado diminuto, sin alcantarillado, sin asfalto,

sin ruidos ni prisas.

Una vida sencilla que parece de otro tiempo.

Y entonces sucede el milagro del sol,

iluminando el mundo y llenando de luz la cordillera del Atlas.

Ha salido el sol, y cambia por completo la sensación,

tanto la térmica como la espiritual.

Es como si esto,

estas montañas empezaran a cobrar vida de nuevo

y fueran otra vez amables con el ser humano.

Si no llueve, ni nieva, ni es de noche,

aquí se ve el paraíso, una cosa muy chula,

ahí con el riachuelo, las montañas, los arbolitos, las casas de adobe.

Pero claro, cuando cae la noche y las temperaturas bajan,

es muy inhóspito.

Pero, ahora mismo, me puedo quitar la capucha y todo.

¡Very good!

Vámonos para Megdaz, que os vais a flipar con el sitio.

Aunque, primero, el desayuno, petit déjeuner, que dicen aquí.

El café, qué necesario es por la mañana.

Y ahora tendremos que coger, otra vez, la R307

y, desde ahí, descender hacia la Ruta de las Kasbahs,

que es la nacional 10.

El nómada prepara su corta impedimenta

y sale, de nuevo, a la carretera.

Que en este tramo está todavía más deteriorada.

Baches, precipicios, piedras...

Emoción y un paisaje grandioso que conmueve al viajero.

Pues estamos en Megdaz, esto es el Shangri-La del Atlas.

La carretera llega hasta aquí, y se acaba.

Y para ir a cualquier sitio

hay que retomar ese tramo de carretera/pista rota y bacheada

que hemos hecho.

Y aquí es el fin del mundo.

¡Me encanta!

Es una ciudad que, vamos, permanece en la Edad Media,

ya lo habéis visto.

La gente en los borricos, no hay saneamiento,

no hay construcciones de cemento, está en medio del Atlas,

hay un arroyo.

Es un sitio absolutamente fabuloso.

La moto hasta aquí llega y no puede llegar más,

así que tendremos que subir esas escaleras

para conocerlo un poquito mejor.

Esto es lo que hemos venido a buscar

y estas son las cosas que nos gusta en Diario de un Nómada,

encontrar sitios así.

¿No hotel? ¿Hotel no? ¿Restaurante no?

No. No.

Ni restaurante ni hotel, muy bien.

Vive arriba del todo, nuestro amigo.

Aquí comprendes bien el dicho ese árabe, ¿no?

Eso que te dicen a los españoles: "Prisa mata, amigo".

Si subes esto con prisa, mueres. (RÍE)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Honor y gloria a los valientes.

Yo siempre he pensado que la vida premia a los que se arriesgan.

Cuando decidí hacer Carreteras Extremas en el Atlas,

en marzo,

la verdad es que no sabía qué tiempo me iba a encontrar:

podían estar cerrados los pasos por la nieve; podía llover,

como ha estado lloviendo este año un montón,

tanto en Marruecos como en España;

y el viaje podía resultar un desastre,

porque si hace mal tiempo, no os lo puedo enseñar.

Sin embargo, ayer, que parecía que amenazaba lluvia,

y aquí la lluvia puede ser terrible

por las carreteras tan malas que hay,

pues, sin embargo, decidí seguir y plantarnos cerca de Megdaz.

Y ha sido un acierto, ha sido un acierto,

o al menos, hemos tenido la suerte de cara

porque hoy el día luce espectacular,

podéis observar este pueblo en toda su maravillosa majestuosidad.

Y además, como siempre, tienes la suerte de cara

cuando confías en los demás.

El primer personaje que se nos ha presentado

era un lugareño, Mohamed,

y le he preguntado si había hotel, me ha dicho que no;

si había restaurante, me ha dicho que no.

Pero me ha dicho que él me podía invitar a un té.

Le hemos seguido por entre la ciudad,

esta especie de Manhattan de adobe,

y la verdad, es que había que subir, subir, subir, subir,

porque vive bastante arriba.

Pero una vez que nos ha abierto la puerta,

y nos ha presentado a su familia,

nos ha presentado a sus animales, que están ahí,

nos ha presentado su casa, que es una casa sencilla pero digna,

y tenemos todo el espectáculo de Megdaz para nosotros,

y nos vamos a tomar un té aquí, y va a ser uno de esos momentos

que no sé si a través de la televisión

se pueden apreciar lo intensos que son,

pero desde luego, los que lo estamos viviendo,

os aseguro, que lo vivimos con plenitud.

Está buenísimo, esto engancha, eh.

Tiene mucho azúcar, más de la que a mí me gusta,

pero hace que sea un bombón

y, en esta ocasión, tiene una menta estupenda,

y esta es una de las cosas que más le gusta a los españoles

cuando vienen a Marruecos, el tomar este té.

Whisky morocon. Whisky morocon.

Whisky morocon.

La gasolina. Essence.

Esto es, cinco litros.

No hay gasolineras por aquí,

así que le he comprado cinco litros a mi amigo Mohamed.

Ha sido una situación súper curiosa

porque cuando le he dicho que quería gasolina,

ha empezado a aparecer gente, hombres, allí,

y es que se estaba reuniendo el Consejo,

y han tomado té, han comido pan,

y entonces han decidido cuánto me iba a cobrar por ella.

Y ha sido una negociación de lo más curioso,

porque ha durado mogollón de tiempo,

han venido los vecinos para decidir cuánto me tenía que cobrar.

El Consejo ha decidido

que por cinco litros me iban a cobrar 100 dírhams.

Le estaba preguntando si era su gasolina,

porque esto no es una tienda, él no es un comerciante.

Y le digo: pero, ¿de dónde es la gasolina?

¿es de tu coche? y él no tiene coche,

y dice: es de la motosierra.

L’essence. (Imita ruido de motosierra)

(ASIENTE)

Entonces por eso me ha cobrado lo que me ha cobrado,

porque es su gasolina de uso personal,

para la motosierra, para su trabajo.

En realidad, no está haciendo negocio,

me está haciendo un favor.

Tenemos que desandar lo andado

para retomar el tramo principal de la R307,

pero, a pesar de ser una ruta nacional,

se mantiene en mal estado,

aunque eso aumenta el disfrute del motorista de aventura.

Esta es la ruta R307,

nuestro segundo día en esta carretera.

Si lo recordáis,

ayer os conté que esta iba desde Demnat hasta Uarzazat.

No es el camino habitual para ir a Uarzazat,

pero es el que nosotros hemos elegido,

porque nos ha llevado a sitios tan fabulosos como Megdaz.

Aún tenemos que superar un segundo puerto, de 2200 m,

que es el Tizi n’ Federat, y una vez que lo hagamos,

ya estaremos, yo creo, que en descenso

hacia la Ruta de las Mil Kasbahs, llamadas así, ya os lo he contado,

porque están allí las kasbahs, de adobe,

muchas desmoronadas y otras en perfecto estado,

y así vamos a conocer alguna.

Lo que estamos viendo

es que esta carretera está bastante fastidiadita,

porque, bueno, ya veis que aquí están las piedras,

parece que la montaña se está disgregando,

desmoronando sobre la ruta,

pero en un día como hoy, que hace sol, no llueve, no nieva,

esto es, simplemente divertido.

Me imagino que para los habitantes de estas comunidades

será menos divertido en invierno,

cuando estén sometidos a las inclemencias del tiempo,

por eso son carreteras extremas.

Nosotros hemos tenido suerte con el clima

y, para mí, esto es, simplemente, pasármelo bien.

Y espero que os lo paséis bien conmigo

mientras llegamos hasta el paso de Tizi n’Federat,

a 2200 m de altura, que hará una rasca de flipar.

Hasta luego.

Cerca del último paso de montaña de la R307

el sendero se empina todavía más.

Pero los escenarios cortan la respiración.

Buah, tío, esto es una pasada.

Buah, la moto va de fabula.

¡Etérea, qué bien te estas portando por aquí!

Un pequeño esfuerzo más y habremos cruzado el paso principal

a más de 2000 m de altura.

El paso de montaña a 2200 m de altitud.

¡Qué pasada de carretera! ¡Me ha encantado!

Hoy ha sido un día súper estimulante.

Cuando llego a sitios así,

atravesando unas carreteras incómodas ¿no?

Extremas o, por lo menos, que te hacen sufrir.

Y cuando llego a sitios así,

que no hay nada más que estas montañas peladas,

la nieve, este espectacular paisaje, me pregunto,

¿Por qué somos aventureros?

¿Por qué occidentales bien comidos, pagamos por pasarlo mal?

¿Por qué venimos a lugares así,

sin saber si vamos a encontrar un lugar para dormir,

sin saber qué tiempo nos va a hacer?

¿Por qué arriesgamos así? Porque podríamos no hacerlo,

y supongo que los que veis este programa,

muchos pensáis como yo.

¿Por qué somos aventureros? ¿Por qué la incertidumbre?

No hay un día en la ruta que sea igual al otro.

No hay día sin euforia, sin miedo, sin pasión.

La verdad es que, eso,

es lo que llena la vida de vida.

Y yo prefiero tener una vida ancha a una vida larga.

Y si puedo tener los dos, mejor, pero, sobre todo, ancha.

Y es que, nacemos niños, pero inmediatamente nos dicen

que tenemos que ser hombres de provecho,

formarnos para ingresar en la cadena de montaje

y repetir todos los días la misma rutina.

Nos dicen que es importante, y no es importante, solo necesario.

Es necesario para alimentar a nuestra familia,

pero lo importante son otras cosas.

Lo importante es vivir.

Así que, por eso somos aventureros,

porque es el modo más sencillo de volver a ser el niño que fuimos.

Comienza el descenso por la vertiente sur de la cordillera del Atlas.

Esta zona es mucho más árida y desértica,

es el preludio del Sahara.

La bajada es pronunciada, continua, y no admite distracciones.

Un despiste, y la caída al abismo sería segura.

Hasta que llegamos al llano.

De largas y desoladas rectas.

Solo su sombra acompaña a Miquel.

La Ruta de las Mil Kasbahs se llama así

porque está trufada de estas típicas fortificaciones marroquíes

construidas de adobe

de las que desciende la palabra española: alcazaba.

Están en distinto grado de conservación,

algunas están derruidas,

pero otras se yerguen altivas y espectaculares.

Miquel se dirige a una ciudad donde se encuentran

algunas de las mejores Kasbahs del país.

Esto es Skoura.

He llegado antes de que se hiciera de noche,

y ahora de lo que se trata

es de encontrar un sitio para dormir.

Se ha hecho tarde y el sol se está ocultando.

Es el precio a recorrer el Atlas,

que, incluso las pequeñas distancias, consumen mucho tiempo.

Miquel recorre un laberinto de caminos de tierra

entre sencillas construcciones de adobe y palmeras,

en busca de la Kasbah Ait Abou.

¿La encontrará antes de que la oscuridad sea total?

Bonsoir.

¿Kasbah Ait Abou? Ok.

He llegado a la kasbah Ait Abou,

y resulta que el sitio es espectacular,

pero no tienen habitación.

Pero bueno, el dueño es muy amable, y me deja acampar.

Bueno en sitios como este es una maravilla poder acampar,

mañana cuando me despierte, veré la kasbah en plenitud.

Y es alucinante el camino hasta aquí, ¿no?

O sea, una vez que llegas a Skoura, te tienes que meter en el palmeral.

Es un palmeral impresionante, son setecientas mil palmeras.

Y luego, en ese palmeral, hay una serie de senderos de tierra,

sin asfaltar,

que no sabes muy bien a dónde llegan,

y tienes que ir preguntando para presentarte en la kasbah,

que no está nada cerca.

Yo he tenido, en un momento, el temor de no llegar,

de que se me hiciera de noche

y quedarme en mitad de un camino sin encontrarla.

Pero bueno, tampoco me preocupaba demasiado

porque todo el mundo era muy amable, allá a quien preguntase,

todo el mundo me indicaba con una sonrisa,

me iban señalando, me iban aconsejando,

perdiendo su tiempo en el extranjero que aparece aquí de repente

y les pregunta sobre algo que ni les va ni les viene, ¿no?

Como es, dónde está una kasbah que no es su negocio.

Pero es que la gente,

la gente, en todo el mundo en general, ¿no?

En los pueblitos, la gente del campo,

es que es, son todos amables.

Tienen, pueden perder el tiempo en ayudarte

y eso son cosas que a mí me conmueven.

Es quizá lo que más me conmueve, la bondad de la gente.

Bueno pues aquí tengo el aceite que traje de España,

aceite de oliva bueno, lo que me queda del vino español,

que me prometí beber cuando estuviera de acampada

bajo las tres mil estrellas de África.

Y ha llegado este momento.

Un poco de pan, y el queso que compré en Demnat.

Y con esto voy a tener una cena de aventura

que me va a saber como el mejor manjar.

Un poco de queso,

un poco de Rivera del Duero,

y para mañana lo que nos queda es, visitar la kasbah,

regresar a Skoura, tomar la Ruta de las Mil Kasbahs,

y llegar a las Gargantas del Dadès.

Así que nada, buenas noches, y hasta mañana.

Ahora a cenar tranquilo.

Diario de un nómada - Carreteras extremas 2: Carretera R307 (2ª parte)

29:23 20 oct 2019

La noche se echa encima y Miquel tiene que encontrar dónde dormir. Un vecino de la aldea le ofrece cama y comida. La carretera termina en Megdaz, un pueblo que parece vivir en la Edad Media. Tras descansar, toca poner rumbo a la ruta de las Mil Kasbash, donde acampar fuera de la Kasbah Ait Abou.

La noche se echa encima y Miquel tiene que encontrar dónde dormir. Un vecino de la aldea le ofrece cama y comida. La carretera termina en Megdaz, un pueblo que parece vivir en la Edad Media. Tras descansar, toca poner rumbo a la ruta de las Mil Kasbash, donde acampar fuera de la Kasbah Ait Abou.

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Añadir comentario ↓

  1. Javier Villar Céspedes

    Programa que encaja perfectamente en el espíritu de La 2!!

    29 oct 2019
  2. Jose A.

    Gran programa. Muy interesante y original. Enhorabuena a Miquel por su gran trabajo. Los capítulos quedan cortos.

    25 oct 2019
  3. Rafael H.

    Muy buena serie de lo más entretenida, que además se aprende un poco de cultura y conoces muchos lugares y sus gentes. Un solo programa a la semana se me hace poco para disfrutar de ella.

    25 oct 2019
  4. Santiago

    Más programas como éste hacen falta en la TV: aventuras, cultura, respeto, todo en uno. Señores de RTVE, por favor, más temporadas y más duración de cada capítulo.

    24 oct 2019
  5. Mundo

    Gran programa. Un poco más de duración permitiría disfrutar aún más

    23 oct 2019
  6. Daniel Ayala

    Un abrazo desde Asunción Paraguay Miquel, excelente trabajo, por favor pasen mas episodios y con mas duración, en especial la aventura por Paraguay!!!... grande miquel..

    22 oct 2019
  7. Mar Garvía

    Me parece muy interesante la combinación que hace Silvestre de aventura trufada de datos históricos y culturales. Es una lastima que los capítulos sean tan cortos. Un tipo duro que es todo corazón

    21 oct 2019
  8. Germán Fernández

    Lo mejor que ponéis en la tele. Hay que darle más tiempo, media hora se pasa volando y nos quedamos con ganas de más. Gracias a Miquel por dedicar su tiempo a esta obra de arte y a vosotros por incluirla en la carta. Saludos.

    21 oct 2019
  9. T. Moreno

    Un programa de nivel, una pena que no sea más extenso y en la primera. Esta es la TVE de calidad que demandamos.

    21 oct 2019
  10. Llarín

    Hace ya tiempo que descubrí los viajes de Miquel por el mundo. Lo que me enganchó no es esa personalidad áspera y particular que tiene sino las ganas de vivir que saca y las ganas de rememorar viajes y aventuras épicas del pasado ilustrándonos hoy con una historia que nos han hecho olvidar pero que nos hizo grandes y nos hizo ser lo que somos ahora. Sus programas de viaje puede que no sean los más comerciales y seguro que las suyas no son ni la cara más bonita que se puede mostrar en una serie ni la voz más dulce que embelese al espectador. Pero sus programas, con él de protagonista, tienen un carisma que no consiguen otros motoviajeros. Me quedo con su espíritu de aventura, con su humildad, con su resiliencia y, por supuesto, con toda esa cultura que nos transmite en cada uno de sus viajes. Sólo espero que siga haciendo más viajes y los podamos ver en documentales de la tele... eso sí, un poco más de duración cada capítulo, que sus viajes dan de sobra para sacar capítulos de 45¿.

    21 oct 2019

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