Los temporales de los últimos meses han causado muchos daños pero también efectos beneficiosos. Las lluvias han salvado muchas lagunas que estaban prácticamente secas. A final del pasado otoño, en las Tablas de Daimiel sólo había 20 hectáreas de superficie encharcada. Hoy son ya 1.300. La llamada tubería de la Llanura Manchega ha proporcionado al parque un caudal ininterrumpido, por eso han vuelto las aves y navegan de nuevo las barcas.