www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
3145739
No recomendado para menores de 7 años Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 248
Transcripción completa

-El niño no necesita un cura para eso.

Lo que necesita es que su padre le vea correr y jugar.

Y que su padre le diga que es el mejor.

Y que le diga que es un niño muy fuerte y que está más alto.

-Bueno, no, sólo me ayudaba a recogerlo.

-Sí, ya lo he visto.

-Tome. No quiero la manzana que no soy una ladrona.

-No, hija, quédatela que el señor comisario no te va a detener.

-No la quiero.

-Usted es la que yo quiero. Mi corazón es totalmente suyo.

Lo único que le pido es que me permita unos instantes...

...para demostrárselo. Eso le pido.

-¿Está tan cerca ese piso como dice?

-Aquí al lado.

-Últimamente, forzada por las circunstancias,...

...pues he cambiado de parecer.

Y he llevado a un acuerdo con el Banco Trascontinental.

-¿Y qué va a pasar con el Morocco?

-Pues ellos tienen otros planes, Rosario.

Así que, sintiéndolo muchísimo, el Morocco,...

...tal y como lo conocemos,...

...desaparecerá.

-Tú tranquila, cariño. Que ellos no estarán solos.

No les faltará de nada. -Ya lo sé, pero son tan pequeños.

-Ya.

Bueno eso a veces, a veces, es bueno porque mira...

¿Cuánto vais a tardar en volver a por ellos? ¿Un mes, dos?

-No sé. -Y una vez que estéis aquí...

...todos juntos, pues ellos estarán la mar de contentos.

Y se les olvidará todo porque eso es lo bueno que tienen.

Que olvidan lo malo enseguida. Ojalá pronto esto sea un mal sueño.

-Y tenemos que dejar el pabellón del Morocco muy alto hasta el final

Que no se diga que el Morocco cerró por la decadencia de sus empleados.

Porque somos los mejores en este oficio.

Y no podemos olvidar que trabajamos para la mejor coctelería de Madrid.

¿Estamos o no estamos? -Estamos.

Así que, compañeros, que no les falte nada a los clientes.

Y que no pare la música. Arreando todo el mundo.

Despertar con la luz de la mañana...

...y renovar otro día más la fuerza para amar...

...en tiempos revueltos.

No es sencillo...

...avanzar olvidando lo vivido...

...cuando tanto se ha dado por perdido...

...y el camino es volver a comenzar.

Le canto al viento por todo el que venció...

...su desaliento.

Le canto al mar por todo aquel que tuvo...

...que olvidar...

...para empezar...

-Muy bien, perfecto.

-¿Cómo lo ha visto, doctor? -Su situación es bastante estable.

-¿Se le haber podido parar la enfermedad?

-No. Eso quiere decir que Juan está soportando bastante bien...

...esta fase.

Porque ha llevado una vida saludable y eso le beneficia ahora.

Pero la enfermedad seguirá su curso.

Y si no damos con el tratamiento, terminará imponiéndose.

Pero ya lo tienen todo previsto para Alemania.

-Sí. -Allí es donde pueden curar a Juan.

Yo vendré hasta el último día.

-Muchísimas gracias.

Mire, me tomé la libertad... Son tres magdalenas.

-No, yo lo hago con todo el gusto del mundo.

Ahora voy a una urgencia y no me lo puedo llevar.

-Las guardo para mañana. -Gracias.

-Mañana volveré. Y usted, Juan, mucho ánimo, que tiene que estar...

...fuerte para el viaje. -Muchas gracias. Adiós.

-Bueno, cómo juega Serafín al fútbol.

Es que es increíble. Si es que es un figura.

-¿Sí? ¿De qué has jugado?

-Ha jugado de portero. Y ha jugado muy bien.

Y le he puesto de delantero. -Venga, venga, a bañarse.

Que hay que ir a bañarse. -Adiós, Serafín. Hasta otro día.

Joer... Oye, Juan.

Te va a salir del Atleti porque es tan bueno...

Tiene una zurda como yo de joven.

Oye, estaba pensando que ya sé que tiene que ir al internado, que...

El chaval tiene maneras y le presentaré al equipo del barrio...

...y que lo prueben. Y si le cogen, que le cogerán porque es bueno...

Le regalaré camisetas a todo el equipo.

Ellos contentos y yo más.

-A ver, Marcelino.

Yo te quería agradecer todo lo que haces.

-No tienes que agradecérmelo. Lo hago encantado.

-Escúchame, también quería decirte que el próximo domingo,...

...levo yo al niño al descampado.

-Ah. Bueno, hombre, lo entiendo. Al fin y al cabo eres su padre.

Y estará encantado de que le lleves tú en vez de que le lleve yo.

-Y el próximo domingo también. Y el siguiente.

Y al otro también. Y al otro. Y al próximo.

-Oye, Juan...

Que tú tienes que ir a Alemania a curarte.

Eso es lo que tienes que hacer. -No, Marcelino.

Yo no me voy a ir a Alemania.

Y mis hijos no van a ir a un orfanato.

No mientras yo viva.

-¡Oye, no digas tonterías, coño! ¡Y quita ese cigarro de ahí!

Que parece mentira.

Tú te tienes que poner bueno y curarte y volver cuánto antes.

Es que te veo y... parece mentira.

Tu chaval que parece más mayor que tú.

-Qué grande es usted, don Pablo. Qué grande.

Diga que sí. Que el Morocco es mucho Morocco.

-Por supuesto que sí, Jacinto. Tienes toda la razón.

Y tienes mucha razón. Le pese a quien le pese.

Y ahora hazme un favor.

Le vas a decir a tu mujer que hoy cante mejor que nunca.

¿Estamos? -Eso está hecho.

-Pablo. -Venga, Rosario, a trabajar.

-A trabajar, sí, señor.

Teléfono. Huy...

Coctelería Morocco, dígame.

Ah, sí, sí, sí... Perfectamente me acuerdo de usted.

No, es que ha habido un pequeño problema, pero nada importante.

Sí, yo le llamo en un par de días. ¿Le parece bien?

Estupendo. Muy bien. Adiós.

-¿Quién era?

-Pablo...

No te lo vas a creer.

El contratista.

Llama para ver cuándo puede venir su hija a ensayar.

-Ven acá, Rosario.

Señora gerente.

-Su café. -Muchas gracias, Pelayo.

-¿Viene de ver a Juanito? -Sí, de allí vengo.

-Ya. ¿Y qué tal está?

-Bien. Dentro de su situación, bien.

-Verá, no es que quiera interrumpirle...

...ni es que sea un metomentodo, pero...

Pero como ya le he dicho en otra ocasión, Sole y Juanito...

...son como de la familia.

Estamos preocupados. ¿Cree que este chico...

...se va a salvar?

-Es que no les puedo contar más de lo que ya les he contado.

La enfermedad de Juan es grave.

Todo dependerá de su voluntad. -¡Pero él tiene fuerza de voluntad!

Además estamos todos empujando en la misma dirección.

-Sí, sí, ya me enterado del sacrificio que hizo su padre.

-Pobre Bruno. Se ha ido al pueblo a vender sus propiedades.

Ayer cogió la maleta y se fue al asilo.

-A veces hay que hacer un sacrificio enorme.

-Eh... Verá, usted es médico.

Llevo dándole muchas vueltas a lo del asilo y me tiene tarumba.

¿Cree de verdad que Bruno estará bien atendido en ese sitio...

...y que se preocuparán por él?

-Yo la verdad es que desconozco cómo funcionan los asilos,...

...pero son sitios que no tienen ayuda, viven de la caridad.

Dependerá de la orden religiosa que gestione el establecimiento.

-Ya, pero eso significa que mi amigo Bruno se va a morir...

...allí después de las calamidades que ha pasado.

-Vamos a ver, no se puede generalizar.

Lo que sí es verdad es que no se puede esperar gran cosa.

Hay algo que no entiendo.

Se supone que la situación de los mayores no se puede dejar...

...a la caridad de la Iglesia.

Tendría que ser el Estado el que nos cuidase porque todos...

...terminaremos siendo ancianos. -Y que lo diga.

-Qué le pasa. Doctor... Ayuda, por favor.

-Trae agua, Pelayo, trae agua. Vamos a la silla.

Aquí, aquí...

¿Está bien? ¿Está bien?

Tiene fiebre. Tranquila, que la vamos a llevar a un hospital.

Pelayo, el agua.

Un poquito de aire, muy bien.

-Este es el fin. Se acabó. No lo soporto más.

-Clementina, espere por Dios. Pero qué problema hay.

Es un sitio pequeño, pero recogido. Ya lo arreglaremos.

No necesitamos más. Está deshabitado.

-¿Deshabitado? Pero si parece el tranvía.

Qué estúpida. Que pensaba que era un hombre diferente, decente.

Un hombre con principios.

-Clementina... -Pero usted qué va a tener...

Lo único que quiere es seducirme. Por eso me ha llevado...

...a ese cuartucho de mala muerte.

-Mujer... -Es un conquistador sin escrúpulos.

-Clementina, no se enfade. -Quite, hombre.

-Si quiere buscaré otro piso. Aunque este estaba muy bien.

Disculpe, pero encontrar un piso en Madrid es una odisea.

Y además este está muy cerca. Podemos ir andando.

¿Y no ha pensado que podemos comer allí juntos todos los días?

-Sí, claro. Y con doña Felisa y sus cuatro ahijados.

Y con el vendedor de vinos que nos ha saludado al entrar.

Y con la señorita que hace las esquinas.

Y con D. Fulgencio que me tocó el culete al salir.

Que no, hombre, que no.

-Pero en la habitación estaríamos los dos solos.

-Faltaría más. Que se olvide de mí. Que yo merezco más,...

...muchísimo más.

¡Que se acabó, hombre!

-Es que no hay manera con esta mujer.

Por favor, espere.

-Si tiene molestias póngale más analgésico.

Hay que revisar la tensión cada hora...

...y estemos preparados porque seguramente voy a tener...

...que hacerle otra transfusión. Muchas gracias. Adiós.

-¿Qué ha pasado?

¿Qué ha pasado? ¿Dónde estoy?

-Tranquila, está en un hospital.

Ha tenido mucha suerte,...

...ha estado a punto de morir desangrada.

-Pero ¿quién es usted?

¿Por qué me ha traído aquí?

-Ahora es conveniente que no haga esfuerzos.

Ha perdido mucha sangre...

...y tiene una gran infección que le provoca...

...una fiebre muy alta.

Ya tendremos tiempo de hablar...

...y así me podrá contar quién le ha practicado...

...ese aborto con tan mala maña.

-¡Buenos días! -Ah, hola. Buenos días, comisario.

Suerte que acaba de venir porque estaba...

...a punto de caer dormido como un tronco.

-Y no te culpo, con semejante libro entre manos.

Uf. Yo también me caería rendido si tuviera que leerme...

...el tomo tres de "La batalla de Trafalgar".

La verdad, no sé cómo hay gente que escriba tanto de un sólo tema.

-No, la verdad, comisario, es que es un libro muy ameno.

-Sí. No hay más que verte. -No, lo digo en serio.

Yo soy un gran amante de los libros de historia...

...y de los libros que cuentan batallas.

Bueno, y de ir a las librerías a husmear...

...si encuentro ejemplares como este que tengo entre manos.

Lo que pasa es que con esto del hospital tengo...

...la colección incompleta, me falta el último tomo.

-Nunca sabremos cómo terminó la batalla de Trafalgar.

No sabes cómo me gusta verte reír así.

¿Te han dicho cuándo te van a dar el alta?

-No, pero espero que sea pronto porque aquí los días se me hacen...

...eternos y, para no contarle, las noches.

-Yo pensé esto estaría bullendo de casos interesantes.

-No. Aquí las únicas que bullen son las pingüinas.

Todo el día van para arriba y para abajo,...

...parecen que van motorizadas. -Eso sí que es una buena imagen.

-Y que lo diga.

-A mí los hospitales siempre me han parecido aburridos.

-Ahora que lo menciona y para que no se me lleve...

...el diablo por mentiroso, ayer por la noche tuve...

...cierto aliciente. -¿Y qué pasó?

-Delirios de una enferma de la habitación de al lado.

La madre superiora se cabreó con ella porque no nos dejaba...

...descansar y empezó a despotricar sobre el doctor Salcedo,...

...el médico de la planta, que va muy a la suya.

La verdad es que fue una noche entretenida.

-¡Hombre, Manolita, dichosos los ojos!

¿Qué haces tú por aquí?

-Pues que he venido a haceros una visita.

Si es que con tanta niña y el bar no tengo tiempo para nada.

Pero podríais pasar a verme y no solo a desayunar y a almorzar.

-Tienes razón, pero no te preocupes...

...que cuando podamos nos escapamos...

...y nos echamos una buena charla.

-Así lo espero, que allí tenéis una amiga...

...que no se os olvide. -Claro.

-A trabajar que me tenéis la planta desatendida.

Clementina, tú no, ven.

Hija, es que necesito que me ayudes.

-Claro. ¿Qué necesitas?

-Pues necesito un poco de todo porque quiero hacerles...

...unos vestidos a las niñas; así que necesito telas,...

...botones, cintas. ¿Tú me puedes ayudar a elegirlos?

-Vamos a la sección y lo elegimos todo.

-Vamos.

-Madre, buenos días, no esperaba encontrármela...

...aquí tan temprano.

-No se preocupe que no ocurre nada raro.

Simplemente quería saber quién acapara...

...todo su interés como médico.

-No, creo que está exagerando.

-Fue usted quién la entró por urgencias...

...y también fue quien le hizo el primer reconocimiento...

...y le procuró una transfusión de sangre.

-¿No le parece que hay un interés bastante inusual...

...por su parte? -Vaya.

Veo que la paciente también ha despertado en usted...

...un interés inusual.

Porque no me negará que una jefa superior...

...de enfermeras no tiene por qué ocuparse...

...de un caso como este. -Tiene razón.

Pero más que el caso en concreto tengo interés en saber...

...por qué le ha dado usted un trato preferencial...

...que únicamente se dispensa a algún familiar o allegado.

-Pero no se preocupe.

-No, no, si no me preocupo...

...ni por el trato médico en sí,...

...ni siquiera por la habitación individual en que la ha puesto,...

...lo que realmente me preocupa es el motivo del ingreso.

Un aborto está castigado por la ley,...

...tanto por la de Dios como por la de los hombres,...

...y usted lo sabe.

-Sí. Sí que lo sé.

Pero cuando la traje aquí el mal ya estaba hecho.

Y si precisamente le ha puesto sola en una habitación es...

...para evitar las habladurías y las miradas de la gente.

-Ya.

¿Tiene algún miedo especial entonces?

-Que no se cure.

Y le agradecería que se dejara de insinuaciones...

...sobre una posible relación entre la paciente y yo.

No la hay. Yo soy médico,...

...hice un juramento y tengo que cumplirlo.

Y si no me equivoco hasta la ley de Dios habla...

...de ayudar al necesitado, ¿no es así?

Así que ahora, madre, le rogaría que me dejara...

...a solas con mi paciente.

Está muy mal y no puedo perder el tiempo.

-Ay, Concha, qué alegría verla por aquí.

-A mí también me da mucha alegría verla a usted.

-¿Qué tal todo? ¿Bien? -Todo bien.

-¿Sí? Me alegro mucho. Adiós.

-Manolita, buenos días, qué alegría.

Qué extraño se me hace verla sin el uniforme.

-Desde luego que sí.

-Clementina, ¿quiere que le ayude en algo?

-No. Me basto y me sobro sola para atenderla.

Así vaya a hacer lo que tenga que hacer...

...que aquí está demás, que tres son multitud.

-Uh...

¿Qué os ha pasado a vosotros dos...

...si hasta hace poco estabais a partir un piñón?

-Pues ya ves, hija, agua pasada.

Y como agua pasada no mueve molino,...

...pues a otra cosa y sanseacabó.

-Me parece muy bien. Hala, venga, sácame...

Mira esas telas de ahí me gustan.

Y la de arriba también, la de los lunares.

Lo que quiero es llevarme mucha tela...

...porque quiero hacerles un buen dobladillo,...

...así le sirve para cuando crezcan.

-Pero todavía queda mucho para eso.

-No te creas, no, los niños crecen muy rápido.

Con los primeros fríos se ponen enfermos,...

...se meten en la cama...

...y cuando salen han crecido un palmo.

-Pues si hubiese crecido yo un palmo cada vez que he estado...

...malita ahora sería una mujer de bandera.

-Lo dices como si fueras un adefesio.

-Pues lo suficiente para que algunos me tomen...

...por el pito del sereno.

(MARIFÉ LLORA) Ay...

-¿Qué le ha pasado a esta?

-Pues no sé, yo nunca le había visto así.

-Yo creo que le ha tenido que pasar algo muy gordo.

-Sí.

-Pero ¿se puede saber qué hace, madre?

-¿Pues no lo ves, hijo? -Sí, ya lo veo.

Pro eso lo tengo que hacer yo que estoy más fuerte.

-Anda que tú vas como un señorito...

...como para ponerte varear. -No tiene nada que ver.

Usted me lo pide y yo lo haré. ¡Deje de hacerlo ya!

Ya lo haré yo luego. -Está bien.

-Vale.

-Muchas gracias, hijo.

¡Anda! -¿Qué pasa?

-Pues que tienes aquí una mancha enorme.

-¡Cómo puedo tener tanta mala suerte!

Me había puesto el nuevo para ir al mercado a ver a los amigos.

-Ya. Y para presumir que te conozco.

-Que no, que no es por eso.

-Bueno, no te preocupes que más se perdió en Cuba.

Que a esto le doy bencina y ya verás cómo se quita.

Venga, quítatelo.

¿Qué se perdió en Cuba, madre? -Ay, si yo te contara.

-¡Soledad!

-Hola, cariño, ¿qué tal? ¿Al final has encontrado las telas?

-Sí. Aquí la tengo.

¿Y tú qué haces otra vez barriendo la plaza?

-Porque lo quiero dejar todo limpio...

...para cuando vengan las visitas, así tiene mejor aspecto.

-Ya. ¿Qué tal el antes? -Mejor ni te cuento.

-¡Madre mía! ¿Y qué? ¿Juan cómo está?

-Pues bastante desanimado,...

...pero es que encima está empezando a tener razón.

-No, no, no, eso tú no me lo puedes decir, Sole.

¡No quiero oírte decir eso porque no te me puedes venir abajo!

-Si es que se está acercando la fecha del viaje...

...y no tenemos manera de vender el estudio.

Y encima los que están viniendo se han enterado...

...de que necesitamos vender y solo vienen buitres...

...a aprovecharse. -Qué miserables,...

...que hagan ricos a costa de la pobreza de otros.

Es que no tienen vergüenza. -Pero todo el que puede lo hace.

¿Si no de qué se hizo tanta gente rica...

...después de la guerra? -Ya.

Tú estate tranquila que ya verás...

...como tarde o temprano se van a solucionar las cosas.

-Pues mira, no lo sé.

Si Juan pusiera algo de su parte, pero es que...

Últimamente dice que no se quiere ir a Alemania.

Y si no se va a Alemania pues se muere, Manolita.

-No, no, no, Sole, no.

Juan va a salir adelante y nosotras tenemos que tener...

...la certeza de ello.

Y luego yo... estoy segura que va a aparecer...

...una persona dentro de nada que os comprará el estudio...

...y ya verás cómo se solucionarán todos los problemas, cariño.

-Ya. Si todo el mundo fuera como tú.

-Anda, no seas tonta.

¿Te vienes luego a tomar un café a El Asturiano?

¡Y ánimo, ánimo!

Venga.

-Leo.

Ayúdame a llevar estas cajas.

-¿Dónde quiere que la lleve? -A la planta de arriba.

-Venga, Marifé, deja de llorar y sécate esas lágrimas.

¿No ves que la gente no te puede ver así?

-Si me da igual la gente.

¡Me da igual todo!

-Cálmate.

Ven.

Me tienes que contar lo que te pasa...

...porque si no yo no te puedo ayudar.

-Pero si es que esto no me puede ayudar nadie.

-Bueno, pues por lo menos te desahogas un poquito.

-Clementina.

Lo que pasa es que...

Yo creo que mi marido me está engañando con otra.

-Pero ¿qué dices, mujer?

-Lo que oyes. Mira, con esa cara que te acabas de quedar,...

...esa cara es la que puse yo cuando lo descubrí.

-¿Pero vamos a ver, Marifé, lo ha descubierto,...

...descubierto o solamente tienes sospechas?

-No, no. Tengo más, más que sospechas.

-¡Ay! ¿Pero sospechas de verdad?

A lo mejor son un cúmulo de cosas que,...

...con tus celos, se ha convertido en algo más. Que eso pasa mucho.

Muchas veces hacemos una montaña de algo que no es nada.

-¡No, que son de verdad! Si tengo un montón de pruebas.

-¿Sí? ¿Pero cuáles?

-Pues mira, para empezar, que se le ha quitado el apetito.

-Bueno, mujer, a lo mejor el hombre se ve un poco gordo...

...últimamente y quiere recuperarse.

-¡Que no, Clementina, que no es el de comer, que es el de lo otro!

-Ah, ah...

-¡Es que él antes era muy fogoso, mucho!

Y ahora, nada de nada.

-Bueno, Marifé, mira, a lo mejor tiene más trabajo y está cansado.

-Claro. Precisamente ha cambiado todo a raíz de lo del trabajo.

Es que, mira, le han dado un puesto de mayor responsabilidad.

¡Y le han puesto una secretaria nueva!

¡Y a él le pirran las secretarias! -¡Ay, Marifé, venga, tranquila!

-Si yo... si yo sé lo que te digo, de verdad sé de lo que hablo.

¡Y en el fondo es que todos los hombres son iguales!

¡Que se les hacen los ojos chiribitas con la primera que pasa!

-Mira, pues tú, lo que tienes que hacer es tener fe.

Tener fe y luchar contra la adversidad.

Y de momento, venga, a lavarte esa carita al baño.

¡Venga, Marifé!

-Eso es. Eso es: luchar.

Y yo sé cómo luchar.

-¡Estoy bien!

¡No, está durmiendo, no lo despertéis!

¡Está...! ¡Ah, ah!

(LLORANDO) ¡Ah...!

¡Ah, ah! ¿Dónde está mi hijo?

¿Y el niño? ¿Y el niño, dónde está?

-¡Ya está otra vez esta mujer dando trabajo!

¡Ya está bien de tanto delirio! Hay que despertarla.

¡Venga, despiértate! ¡Vamos, despierta, ya es suficiente!

De esta enferma me ocupo yo.

Haga el favor de dejarme a solas con ella.

Portazo.

¡Vamos, despierta ya! ¡Venga, despierta!

¡Despierta! -¿Qué pasa, qué pasa, qué pasa?

¿Y el doctor?

-Está ocupado.

¿Por qué lo preguntas? ¿Es algo tuyo? ¿Es familia?

-No, no, no, yo no lo conozco de nada.

Me ayudó cuando me desmayé en el bar, eso es todo.

-¿Y qué hacías tú en un bar, eh? ¿Qué hacías?

-Nada malo. Se lo juro, estaba pidiendo para comer y me desmayé...

-¡Madre mía, esto es inaudito!

¿Tú, pidiendo para comer y ahora aquí, en la mejor ala del hospital?

-¿Y? -¿Cómo que y?

¡Encima descarada! ¿No te da vergüenza?

Pues vas a tener que irte enseguida.

Cuando, además, sabemos que no conoces de nada al Dr. Salcedo.

-¿Salcedo? -Sí.

-¿Se llama así? -¿Ni siquiera eso sabías?

Bueno, ¿al menos sabrás que te han practicado un aborto, no?

Sí, ya veo que eso sí que lo sabías.

Y dime, dime, ¿lo has consentido tú?

¿Ha sido una iniciativa tuya?

-Otra vez.

Muy bien, ya puede cubrirse.

-¿Cómo lo ha visto? -El diagnóstico es el mismo.

No hay complicaciones pulmonares ni cardiacas. Lo cual es mejor.

Cuanto más fuerte esté, menos complicaciones en el viaje.

-Bueno, a ver si es verdad, doctor. -Ya verá como sí.

-Muchísimas gracias. No sé qué haríamos sin usted.

-No hay de qué. Yo... siento no poder hacer más.

Lamentablemente, la medicina tiene límites.

-Más bien fronteras.

-Tiene razón, fronteras.

Aquí cada uno hace lo que puede, pero...

También es verdad que, a veces, se consigue más...

...con prevención y diagnóstico que con lo más avanzado.

-Eso también es verdad.

-"Prevenir es mejor que curar", dice el refrán.

-Ojalá, doctor, se pudieran prevenir más cosas a tiempo.

-¡Venga, no seamos tan negativos, hombre!

No es lo mismo irse a Alemania a la aventura que tener el viaje ya.

-Ya. Lo que pasa es que nosotros...

...sólo tenemos, hasta ahora, previsto el viaje y un poco más.

-Yo, por mi parte, me he tomado la libertad...

...de hacer una serie de gestiones. Vamos a ver.

Estos papeles.

Aquí tienen un mapa de la ciudad con la clínica señalada.

Estas son unas direcciones donde podrán hospedarse.

Es un barrio que quedó afectado por la guerra...

...pero ya está reconstruido. Creo que estarán cómodos.

Aquí se lo he apuntado todo.

-Mira, no pienso andarme con rodeos.

Sabemos de sobra que la fiebre que tienes...

...es por la mala práctica cuando abortaste.

Nuestra obligación es procurar que te recuperes,...

...porque para eso trabajamos en un hospital.

Pero también es obligación nuestra...

...denunciar a las autoridades lo ocurrido.

Alguien ha cometido un delito.

Y es necesario que se denuncie y se castigue.

-¡No, no, no, no, por favor!

¡Por favor, madre, no le diga nada a nadie! ¡Por favor!

¡Se han aprovechado de mí, madre, yo no soy mala persona, por favor!

Y ya sé, ya sé que he cometido errores, pero por necesidad.

¡Por necesidad, por favor, no me abandonen ahora, madre!

-¿Tú pides que no te abandonen?

¿Tú, una oveja descarriada,...

...que has consentido que te arrancaran a tu hijo?

-No.

-¡Tienes que volver al redil y expiar tus culpas ante Dios!

-No. -¿Cómo?

-No. Después de Dios,...

...tendré que expiarla ante los hombres y no pienso...

¡Ah! ¡No pienso ir a la cárcel!

-¡Tú no irás a la cárcel ni a ningún sitio!

Al menos por el momento.

Pero escúchame una cosa:

¡Si intentas volver a ponerte en pie,...

...te dejaré en la comisaría,...

...tengas la fiebre que tengas! ¿Está claro?

¡Pues así me gustas más!

¡Calladita y obediente!

-Verán que también les he puesto una copia del historial de Juan.

Hay una carta de recomendación del especialista.

Está todo en alemán para que, así, no tengan problemas.

-Ah. Pues muchas gracias, de verdad.

¡No sé qué haríamos sin usted! -¡Por favor, por favor!

-Pero aquí falta lo más importante, doctor.

-¿El qué?

-El precio. Nosotros no sabemos por cuánto nos va a salir esto.

-Ya, sí. No se lo he puesto porque yo tampoco lo sé.

-¿Pero no podría averiguarlo, más o menos?

-Más o menos... Vamos a ver.

Tratándose de este viaje y de lo que tienen que hacer allí,...

...pues, lógicamente, va a ser caro. Pero no sé cuánto.

-Ya. Pues, verá usted, es que...

Nosotros teníamos pensado financiar esto con la venta del estudio.

Pero eso no va a ser posible, me parece.

Y, naturalmente, sin dinero, no hay nada que hacer, ¿no?

-Va a ser complicado. Miren, el problema es que en este país...

...el seguro obligatorio de enfermedad está en pañales.

Yo trabajo como voluntario en una casa de socorro.

Y allí vivimos gracias a las limosnas...

...o a las cuestaciones, como mañana, del día de la banderita.

Y el problema es que, como vivimos...

...en un país con un régimen autárquico,...

...pues no tenemos convenios con otros países,...

...ni creo que los vayamos a tener.

-Entonces, ¿por ese lado nada, no?

-Desgraciadamente, para un viaje de estas características,...

...hay que tener una buena provisión de fondos.

-Clementina, le traigo las cajas con las ofertas del escaparate.

-Pues déjelo ahí, luego lo coloco.

-Como quiera.

¡Marifé, Marifé! ¡Pero, bueno, por favor...!

¿Pero qué le pasa a la secretaria más alegre de los almacenes...

...para tener esta carita de entierro?

-Nada. Cosas... cosas mías.

-¡Ay!, ¿no será por un entierro? ¿No habré metido la pata? Dígame.

-No, no, don José M“, no es algo tan grave.

Es algo más... cotidiano. Pero no por ello menos doloroso.

-¿No habrá discutido con doña Ana?

-No, tampoco se trata de eso.

Pero, mire, de todas maneras, ¡no me apetece hablar de ello!

-Espere, Marifé, ¡por Dios, lo entiendo perfectamente!

Pero, mire, si se trata de mal de amores...

Que, bueno, por deducción, ya sólo puede ser eso,...

...quiero que sepa que yo tengo la solución perfecta.

¿Me entiende? ¿Porque se trata de mal de amores, verdad?

Tranquila, tranquila, tranquila, Marifé.

Yo soy el hombre que necesita.

¡No me malinterprete, por Dios! No, simplemente quiero decirle...

...que yo puedo... Puedo ayudarle a superar su disgusto.

-Ah. -¿Y sabe cómo?

-No. -Luchando contra el fuego, con más.

-Perdone, pero no le entiendo don José M“.

-Entonces, mejor se lo explico en los vestuarios, allí estaremos...

Más tranquilos. ¡Vamos, mujer, vamos! ¡Vamos!

Usted no se preocupe. No se preocupe.

-Este trama algo. Seguro.

-Tu café, Celedonio.

Y tómatelo con parsimonia, que es como alimenta.

¡Buenos día, doctor! -Buenos días, Pelayo.

-Perdone que le interrumpa.

Pero quería saber si había noticias de la chica que llevó al hospital.

La hemorragia no tenía buena pinta. -De momento, está fuera de peligro.

-Ah, pues no sabe lo que me alegra escucharlo.

-Y disculpe que no haya pasado a decírselo.

Después de lo bien que se portaron.

-No se preocupe, bastante ha tenido con llevarla y atenderla.

No tiene por qué venir a dar el parte a este vecindario.

Además, se ha puesto buena, pues ya está.

-Si todo el mundo tratara así a los desconocidos, nos iría mejor.

-Bueno, "haz bien y no mires a quien".

Creo que, en los momentos de penuria,...

...no hay que distinguir por la generosidad.

Hay que tratar lo mismo a desheredados que a los amigos.

-Eso es verdad. -¿Viene de ver a Juanito?

-Sí, de allí vengo.

-¡Es una pena que se vayan tan lejos pa recibir un tratamiento!

-Ojalá puedan vender pronto el estudio...

...y así conseguir el dinero para el viaje.

-Eso espero. -Usted y todos.

-Verá, doctor, para nosotros es una alegría que esté en el barrio.

Un hombre tan generoso como usted.

Supongo que su señora estará contentísima de que la trate...

...con el mismo esmero que se comporta con todo el mundo.

-No sé si estaría contenta o no, pero de momento no hay señora.

-Pero, bueno, ¿cómo es posible? Con ese brío, esa estampa...

...y ese corazón, si me permite usted el comentario.

-Se lo permito, pero me va a hacer sonrojar.

De momento vivo con mi madre y me va muy bien.

-Bueno, todo se andará. -Todo se andará.

-Pues ya ve, está usted en la plaza de los Frutos,...

...trasiego de gentes y abanico de acontecimientos.

Este que ve a mi espalda es el bar El Asturiano.

Que, por cierto, está usted invitado a tomarse unos chatos...

...cuando quiera y unos callitos a la madrileña.

-Bien. Le tomo la palabra. Pero otro día, tengo mucho trabajo.

-Cuando quiera le esperamos.

-Gracias, Pelayo. -Gracias a usted.

Sí, señor. Tiene brío, tiene estampa...

...y tiene corazón.

Pero bueno, Celedonio. Coño.

Te dije que lo tomaras con parsimonia.

Si no lo has probado.

Quejidos.

-Ah... Por favor...

¡Por favor, ayuda!

¡Ayuda, por favor!

Por favor... Por favor, ayuda...

¡Ayuda, por favor! -Bueno.

¿Es que nadie va a ayudar a esa pobre chica o qué?

-Ah... Ah...

Ah...

Ah... ¡Ah, por favor! Por favor, ayuda...

¡Ayuda, por favor! Ah...

Ah... Ay...

Ah... Ah...

Se abre una puerta.

Vaya, qué sorpresa tan agradable.

-Lo mismo digo, hermanita.

¿Qué? ¿Cómo se te ha dado?

-Para ser la primera vez, yo creo que no está mal.

Ya me dirás esta noche cuando la pruebes.

Ay, sí, qué ganas. Oh...

Se está tan bien en la cama cuando está recién vareada.

Te puedes hundir de lo grande y alto que está el colchón.

-Sólo espero hacerlo la mitad de bien que padre.

¿Te acuerdas cuando lo hacía el tío Juan José en el pueblo?

Seguro que estará muy bien.

Lo importante es ponerle voluntad. -Ajá.

Igual que la que pones con Ana.

Que anoche... ¿Qué pasó?

-Calla, que fui a cenar solamente.

Y baja la voz que madre se va a enterar.

No creo que le haga mucha gracia.

-Pues ni me la hace ni me la deja de hacer.

¿Así que estuviste hasta tarde con ella?

-Sí, madre, pero sólo estuve cenando.

Además, estaba el mayordomo con nosotros que es un soso.

Con ese mayordomo ahí, no te dan ganas de nada.

-Alfonso.

-Madre, lo digo para su tranquilidad.

-Pues menuda tranquilidad.

Una chica que vive sola no puede llevarse...

...a su novio a casa por mucho mayordomo que haya.

Mayordomo soso. -Teresa, no tiene ninguna gracia.

Perdón. -Así que si quieres ver a Ana,...

...a partir de ahora te acompañará Teresa.

-¿Cómo? -Hasta que vuelvan los Sres. Rivas.

Madre, no puede involucrarme en eso.

-A ti sola no, a ti y a Héctor.

Que se reúnan dos chicos y dos chicas no levanta sospechas.

¿Os parece bien o alguien quiere discutirme algo?

(AMBOS SILBAN)

Venga, Teresa, a poner la mesa, y tú llévate el colchón dentro.

Marchando, jefa. -A sus órdenes, generala.

A ver.

Yepa... Muy bien, hermanito. Muy bien.

Llaman a la puerta. -Ay...

Llaman a la puerta.

-Pero, bueno... ¿Qué ha pasado aquí?

¿Está usted bien? -Ah...

-Arriba. -Ah...

-Arriba.

-Pero ¿usted quién es? -El paciente de al lado.

Siéntese. Con cuidado. -Ah...

-¿Cómo es posible que un hospital como este nadie venga a ayudarla?

-Oh... -A lo mejor no funciona el timbre.

-No, no, por favor, no llame.

-Ya, pero es que tiene que verla un médico.

-Si llama, no va a venir un médico. Va a venir esa a atormentarme.

-¿Quién?

-Esa que dice ser la madre superiora.

-Bueno, veo que no se llevan muy bien.

-Oh... Digamos que no tenemos las mismas ideas.

-Bueno, pero por poco religiosa que sea usted,...

...ella no tiene motivos para...

A no ser que esté aquí por...

-Yo estoy aquí porque me ha traído el Dr. Salcedo.

¿Entiende? No porque yo sea nada malo.

Esa monja que está muy equivocada.

-Bueno, entonces no tiene por qué preocuparse.

Todo saldrá bien. -Eso espero, sí.

-Eh... Me voy.

-Ah, que no me he presentado.

Yo soy Rosa.

-Encantado.

(ROSA SUSPIRA)

-Come. Lola, cariño, come, que te tienes que hacer...

...tan grande como tus hermanas.

Mira Luisita lo bien que está comiendo.

-Mamá, ¿puedo dar de comer a la pequeña?

-Claro, mi amor, claro que puedes darle.

Ven aquí que te cambie el sitio.

Y mira, me cuidas también a tus otras hermanas...

...para que se lo coman todo y yo voy a ayudar a papá...

...a atender las mesas, ¿te parece? -Sí.

-¿Sí? Cuidado, cuidado. Dáselo tú, cariño.

¿Vais a hacer caso a Leonor? -Sí.

-De acuerdo. -Mamá, ¿me puedes traer...

...una jarra de agua, por favor? -Claro que sí.

-Gracias. -Venga, a comer, chicas.

Marce, ¿qué estás haciendo? -Adivina, Manuela. Cortar pan.

-¿Pan? Estás cortando troncos de árboles.

Si los cortas así, no va a haber para todos.

Más finitos, Marce. -Ya.

Lo siento, tienes razón.

Estoy con la cabeza en otro lado.

Estoy dándole vueltas a algo y no... no estoy.

-¿A qué le das vueltas? -He hablado con Mauricio,...

...el médico de Juan, y me ha dicho que estás difícil...

...el viaje a Alemania porque falta dinero.

-Madre mía. ¿Y qué van a hacer?

-Qué van a hacer no, qué vamos a hacer.

Hay que buscar una solución entre todos.

Conseguimos el dinero pronto o Juan, en fin...

Es una cuestión de vida o muerte. -Madre mía. Si es que...

Es verdad que por cuatro cochinas pesetas haya gente...

...que lo esté pasando tan mal, a mí no me entra en la cabeza.

-Mamá, ¿qué pasa? -No pasa nada, Leonor. Nada.

¿Qué haces aquí poniendo la oreja en vez de ayudar a tus hermanas?

-Eso. ¿Qué haces poniendo la oreja en vez de ayudarlas a comer?

-Es como no me traías el agua, he venido yo a por ella.

-Es verdad, mi amor, perdóname.

Toma. Ten cuidado que pesa mucho.

-Gracias. -Hala, así.

Gracias, cariño.

-Oye, Manuela, se llevan bien.

Mira, se llevan muy bien, ¿verdad?

-Parece que tiene la herida bastante bien ya. No hay infección.

Dentro de poco podrá reincorporarse al servicio.

-Vaya, nunca pensé que me alegría oír que puedo volver al trabajo.

-Así es. O sea, si no tiene hoy complicaciones,...

...ya se puede ir despidiendo de sus compañeros de hospital.

-Tampoco he intimado mucho con nadie,...

...pero todo para no parecer maleducado.

-¿No ha hablado con nadie en este tiempo?

-No, he aprovechado para leer y relajarme.

Para recuperar fuerzas. -Eso está bien.

De vez en cuando un descanso como este viene estupendamente.

Si pudiera, me lo tomaría, pero me ahorraría lo del disparo.

-Yo también me lo habría ahorrado, pero lo pasado, pasado está.

-Hay que mirar adelante. Ya está. -Diga que sí.

Ahora que me acuerdo, doctor, sí que he tenido relación...

...con un compañero, poco convencional, eso sí.

-¿Ah, sí? ¿Con quién? -Con la chica de al lado.

Sí, he tenido que entrar para recogerla del suelo.

-¿Qué me dice? -Estaba gritando pidiendo ayuda.

Pero nadie ha ido a auxiliarla.

Cuando yo he llegado, estaba medio mareada.

Pero aún así no ha querido que llamara a las enfermeras.

No se lleva bien con la madre superiora...

...y teme sus represalias si llama la atención.

-Ya, comprendo. -Mire, doctor... Ay...

Yo todavía no estoy de servicio, pero...

Pero creo que esa chica oculta algo.

Y que ese algo tiene que ver con usted.

Sí, porque es al único que menciona con cierto respeto.

-Vaya. Gracias por la información. Lo tendré en cuenta...

...en mi relación con la madre superior y esa chica.

-Y hará usted bien.

-De todas maneras, voy a enterarme de qué ha pasado.

Porque esto es un hospital y hay cosas que no se pueden tolerar.

Me da igual que la chica oculte algo o no.

-Suerte. -Muy bien.

Ay...

-Si yo lo comprendo y no creas que no me apetece irme contigo,...

...lo... lo que pasa es...

-Eh, Marifé, aquí me tiene. Por fin. Siento el retraso.

Ahora ya soy todo suyo, ¿eh?

Lo siento, Clementina, pero es que Marifé y yo...

...tenemos muchas cosas de que hablar los dos juntos.

-¿Usted me ha llamado por algo en concreto...

...o sólo quiere ser grosero conmigo?

-No, la he llamado por algo muy concreto.

Quería saber por qué esta paciente está desatendida.

-Perdóneme, pero Juan y Sole ahora necesitan un milagro.

-Ya, yo rezo todos los días para que todo tenga un final feliz.

-A los clientes no les importan nuestras preocupaciones.

No vienen ni a escucharnos ni a entendernos.

Vienen a tomar algo y a divertirse. Nada más.

No tenemos derecho a darles mal servicio, ¿no crees?

Ana, la mesa petitoria ya está preparada y algunas...

Perdón. No, tranquila.

Es una carta de mis padres. Ah. ¿Están bien?

Sí.

Mira lo que me dice mi padre.

-¿Qué tal? ¿Qué pasa? -Nada.

Que tengo un cabreo que para qué. -¿Y eso?

-El imbécil de mi entrenador no me consigue combates.

-Esperará a que surja alguno. -Tenemos uno, con Lou Gutiérrez.

-¿Lou Gutiérrez? -Sí. Y no me deja combatir.

-Hay que trabajar hasta el final, pero esto se acaba...

...y hay que coger otra cosa. -¿Por qué no tienes fe?

Rosario ha ido a hablar con el abogado de doña Paquita.

Verás como consigue algo.

Pasos. -Pues aquí está.

Me gustaría poderles decir cuánto les quiero.

Decirles que ya les he perdonado,...

...que no queda nada de rencor en mi corazón...

...y que lo único que quiero es que sean felices.

-¿Qué? ¿Cómo ha ido? A ver.

-He estado en varias agencias y no hay mucha gente...

...interesada en el local. -O sea, cada vez lo tenemos peor.

Pero como ya sabía que nadie quiere ir de pareja con él,...

...la pobre Marifé se ha ofrecido a hacer la cuestación.

-¿Que Marifé se ha ofrecido a ir con José M?

Sí, así que le puedes dar las gracias.

-Tere, voy a ir al lavabo porque yo creo...

...que se me ha vuelto a meter en el ojo. Ahora vengo.

  • A mi lista
  • A mis favoritos
  • T4 - Capítulo 248

Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 248

18 ago 2009

La hospitalización de Rosa por parte de Mauricio Salcedo crea recelos en la Madre Superiora encargada de la enfermería. Cuando esta comprueba que Rosa no es familia del médico trata de llevarla a otro pabellón para enfermos pobres y amenaza con denunciarla. Nos enteramos de que Marifé tiene problemas con su marido y José María aprovecha la ocasión para proponerle un plan que le servirá para generar celos en Clementina y que acabará provocando daños colaterales. Juan y Sole llegan a la conclusión de que va a ser imposible vender el Estudio a tiempo. Leonor es la que da un poco de luz aportando su medallita de la Primera Comunión: quizá necesiten de la ayuda de sus vecinos y amigos. Alfonso se dispone a salir para presumir de traje ante sus ex compañeros del mercado, pero descubre que se ha manchado y Carmen se lo tiene que limpiar con bencina. Carmen aconseja a su hijo que siempre que tenga que ir a casa de Ana la acompañe su hermana.

ver más sobre "Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 248" ver menos sobre "Amar en tiempos revueltos - T4 - Capítulo 248"
Programas completos (1710)

Los últimos 4.652 programas de Amar en tiempos revueltos

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios

El administrador de la página ha decidido no mostrar los comentarios de este contenido en cumplimiento de las Normas de participación

comentarios.nopermitidos