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No recomendado para menores de 7 años
Transcripción completa

-¿Sabe lo que significa esto, Rafael?

-No, no tengo ni idea. Como usted dice, no tengo ni idea.

-Que mi marido es un miserable.

Que lleva una doble vida desde sabe Dios cuándo.

-A veces pienso que estás conmigo para pasar el rato.

¿Para pasar el rato?

Para eso estoy con Marcelino o con otro amigo.

Estoy contigo porque me gustas.

Y porque siento algo muy fuerte por ti.

-¿Seguro? Segurísimo.

-Hija, ¿por qué no bajas y ayudas? Yo no me fío mucho de él.

-Que no. Que yo no tengo nada que ver con ese brebaje.

Que el asturiano lo hago solito ya que no me necesita para nada.

-¿Pero por qué sois tan cabezotas?

Explosión. -¡Marcelino se nos ha desgraciado!

Pero hijo, ¿qué te ha pasado?

¿Estás bien? -¿Qué, Manolita, estás contenta?

-Lo sé todo, Fabián, todo.

Y tengo pruebas.

-Luisa es muy sensata, no se enfada porque sí.

¿Qué, madre, qué? -Que me lo cuentes.

Me interesa saberlo.

¿Qué le cuento? Se enfadó porque tiene celos de Andrea.

-Crees a un tipo como ese y no a mí,...

...que siempre fui un buen marido y procuré que no te faltara nada.

-Eso creía yo, que eras un buen marido.

Por eso este engaño me ha herido de muerte.

-Muchas veces pensé en ir a verte y mantener alguna relación,...

...sobre todo por Consuelo,...

...pero nunca me atreví.

-Sé que fui muy intransigente, pero estaba muy resentida.

-Lo siento.

Siento todo el daño que te haya podido hacer.

-Sí, yo también lo siento.

-Pero no hay nada que hacer, nada que hacer.

Tienen la escritura, mis cuentas...

Estoy perdido, Paloma. ¡Todo se ha ido a la mierda!

-Tranquilízate.

¿Estás mal, Fabián, qué te pasa?

A ver. ¡Fabián!

Di algo, por favor. ¡Fabián!

Hubo que aprender a llevar y a tener...

...el corazón y el alma heridos.

Días de avidez, de hambre y escasez,...

...de vencedores y vencidos.

Amar en tiempos revueltos.

Tiempos de ruina y lamento.

Amar en tiempos revueltos...

...por vientos que trajo un mar.

De batallas por contar.

-Y tu padre se ha dedicado a negarlo todo.

No aceptó sus culpas.

Hablábamos del tema como si no tuviera que ver con él.

-¿Y encima se hizo el ofendido?

-Salió indignado. Claro, eso me dio la puntilla.

-Vaya. Le creía un hombre al menos capaz de dar la cara.

-No le importo nada, hijo.

-Madre, no le importamos ninguno.

-Si hubiera mostrado arrepentimiento,...

...si hubiera intentado darme una explicación, pero no.

Se limitó a decir que esto era un ardid de Rafael...

...para destruir esta familia...

...y que la culpa era mía por hacerle caso.

-Menudo caradura. ¿Le dijo que teníamos pruebas?

-Eso fue lo primero que hice.

Pero no, no entró al trapo, no quiso.

-No sé, madre, a lo mejor...

A lo mejor se sintió acorralado y no supo hacer otra cosa.

A lo mejor está por ahí haciendo alguna tontería.

-¿Alguna tontería?

No querrás decir que esté intentando hacerse daño.

-No lo sé.

Madre, a lo mejor nos hemos equivocado.

Quizá lo que creemos que es cobardía no es más que pánico.

Y está por ahí...

Voy a salir a buscarle. -¿Dónde, a casa de esa fulana?

-Madre, no habrá ido allí.

Estará en algún hotel o vagando por las calles.

-Si lo encuentras, dile que venga.

Que vuelva a casa, que hablaremos tranquilamente.

Sé que no podré perdonarle nunca,...

...pero no quiero que vaya por ahí vagando...

...y que seamos el escándalo del año.

-Tranquilícese. -¡Ay, hijo!

Teléfono.

¿Sí, dígame?

-Buenas tardes. ¿Rodrigo, por favor?

-No está. ¿Quién le llama?

-Soy Paloma, doña Loreto.

No quería hablar con usted, pero ha pasado algo muy grave.

Su marido ha sufrido un percance.

-¿Un percance, a qué te refieres?

-Estaba muy nervioso, fuera de sí.

Además, tenía la tensión muy alta.

-Conozco perfectamente sus problemas de tensión.

-Le dio un ataque a consecuencia del cual...

...ahora está inconsciente.

-¿Le ha visto un médico? -Sí, claro.

Por lo visto, es muy grave. Estamos en el hospital.

¿No vuelve en sí, doctor? -No, sigue igual.

-¿Qué vamos a hacer?

-¿Ha sufrido algún sobresalto...

...o ha tenido alguna situación nerviosa prolongada?

-Sí. -Entonces ha sido la tensión.

Aún la tiene muy alta. Eso provocó un desajuste en su organismo.

Habrá que ver cómo lo restituimos.

-Vengo a llevarme a mi marido ya.

-Quizá sea más conveniente que se quede...

...hasta que el doctor...

-Lo que sea conveniente o no lo decido yo.

Doctor, ¿podría explicarme qué ha pasado?

-Creo que estamos ante una apoplejía.

Para que me entiendan, es un accidente cerebral brusco.

Lo que llamamos derrame cerebral. -Es grave, ¿verdad?

-La gravedad de estos ataques depende según los casos.

Lo que le pasó es que, por una causa desconocida,...

...un trombo o una hemorragia quizás,...

...ha estado un tiempo sin riego sanguíneo en su cerebro.

-O sea, que se le han suspendido las funciones cerebrales.

-Exacto. La gravedad depende de la zona afectada.

Si es un centro importante, como el tronco cerebral,...

...los síntomas persisten durante 24 h o más.

-Él, aproximadamente hace un año, tuvo un ataque parecido.

Se le paralizó una parte del cuerpo.

-Bueno es saberlo.

Cuando hay un ataque, es muy probable que se repita.

-¿Y ahora...?

-Pues el ataque ha sido severo. Por eso está inconsciente.

Conviene tratarle enseguida para evitar que entre en coma.

-¿Y qué me recomienda? -Que se quede en el hospital.

-No, doctor, eso ni hablar.

-Discúlpeme. Sería mejor que se quedara...

-¿Cuál es la medicación a seguir?

Se la podemos dar en casa. Allí estará mejor atendido.

-Pero no será como en el hospital.

Si de pronto... -Lo que tenga que ocurrir,...

...que sea en su casa y con dignidad.

-Si es lo que desea, pueden llevárselo.

Es muy importante que controle su pánico y su furia.

En una apoplejía, el enfermo, aunque parezca inconsciente,...

...puede enterarse de todo y pueden llegar a herirle.

¿Entiende lo que le quiero decir? -Lo entendí perfectamente.

-Prepararé todo para que su marido abandone el hospital.

¿Me disculpa?

(SUSPIRA) -Ya está.

Ya pasó el trago.

-¿Ha visto cómo no ha sido tan amargo como pensaba?

-Tienes razón, ahora lo único que siento...

...por tu padre es lástima porque le queda poco tiempo de vida.

-¿No me va a decir que no ha sentido...

...ningún remordimiento por haber pensado de él...

...durante todos estos años que era un mal bicho?

-Remordimiento no, me hizo mucho daño.

No podía pensar ni actuar de otra forma.

-Pues es muy buena persona.

Es un hombre serio y honrado,...

...que ha tenido la mala suerte de enamorarse de otra...

...que no era su mujer.

-Es cierto que puedo llegar a entenderlo...

...con todo lo que llevo vivido. Y que si hubiera sucedido ahora,...

...probablemente hubiera sido más comprensiva y tolerante,...

...pero, en fin, mejor no le demos más vueltas.

-Pues sí hay que dárselas, madre.

Porque por culpa de su intransigencia...

...yo no he podido disfrutar de mi padre durante muchos años.

Y lo he necesitado mucho, madre. -Pues ahora es todo tuyo.

-Ya. Ahora. Para ir a su entierro, ¿verdad?

-Hija, tienes razón.

Y si es lo que quieres oír, sí, me arrepiento, pero...

-Pero ¿cómo ha podido decirme durante todos estos años...

...que mi padre se había muerto así, en un tren...?

Su muerte, madre, cómo.

-Una vez te conté esa mentira,...

...no pude dar marcha atrás, no me sentí capaz.

Y además él dejó de insistir en verte muy pronto.

Eso también cuenta, ¿no?

-Él me ha contado que siguió mis pasos.

Me vio crecer, sin que yo me diese cuenta.

Iba a verme al colegio e incluso estuvo el día de mi boda.

-A lo mejor es verdad.

Yo ya no puedo hacer nada, Consuelo,...

...más que decirte que tienes un padre vivo y que lo aproveches.

Eso sí, dadas las circunstancias, hazlo con discreción.

-Eso también me parece injusto.

Porque no lo he tenido nunca y ahora tengo que seguir callada...

...para no destapar el pastel.

-¿Dónde? -¿Cómo?

-No sé, he oído que decíais no se qué de un pastel.

-Hablábamos en sentido figurado.

-Ah, ya...

Creía que se trataba del pastel de boda.

-¿El pastel de boda? -Esta mañana, antes de salir...

...para el trabajo, Isidro ha tenido...

...una conversación conmigo.

El pobre, aparte de dudas que tiene sobre el débito...

...conyugal una vez superada la edad para la procreación,...

...no piensa más que en la boda.

¿No crees que debería fijar la fecha cuanto antes?

-Pero ¿cuándo piensa Elpidia traer a Miguel?

Ya sabes lo que le cuesta vestirlo.

Si es que nunca se está quieto.

¿Por qué no vas sacando el coche mientras tanto?

-Prefiero ir dando un paseo. ¿Te parece bien?

Muy bien. Hoy estoy contentísima.

-¿Y eso?

Mi catálogo para la exposición ya está terminado.

Aún no lo has visto.

-Está bien, ¿no?

Está bien...

¿Sólo bien? Está muy bien.

Y la presentación me gusta mucho. -Si a ti te gusta.

Sí. Claro que me gusta. ¿Y a ti? -A mí me encanta, está muy bien.

A mí sobre todo me gustan los cuadros,...

...de presentación no entiendo, pero los cuadros me gustan.

Teléfono. -Es que no va a traer a ese niño.

¿Sí?

Hola, Rodrigo.

¿Qué?

¿Cuándo?

Sí, claro, enseguida vamos para allá.

-¿Qué pasa?

Mi padre ha tenido un percance.

-Pero ¿qué le ha pasado?

Algo gravísimo.

-Voy a por el coche.

-Andrea ya está avisada.

-Muy bien, hijo.

Hay que ver lo que nos ha costado subirle hasta aquí.

-Si no llega a ser por Marcelino y por Pelayo.

-Pero con todo el trasiego de meterlo y sacarlo del coche...

...y subirlo hasta aquí, no ha reaccionado nada.

-No tiene buen aspecto, ¿verdad?

-¿Qué podemos hacer?

-No lo sé, madre.

Si ha decidido no llevarlo al hospital,...

...como nos ha aconsejado el médico, sólo nos queda esperar.

-Tú no comparte mi opinión.

-Lo que usted decida me parecerá bien.

-Yo creo que es conveniente mantener la discreción...

...incluso con Andrea.

-¿A qué se refiere?

-A evitarle todos los detalles escabrosos,...

...como que el ataque le dio en casa de...

De esa.

-En cuanto se despierte, estoy dispuesto a pedirle...

...cuentas por lo que ha hecho.

-No sé ni lo que prefiero.

-Madre, no diga eso.

En 24 horas despertará.

Y veremos si todo está bien.

-¿Y cómo despertará? ¿Cómo despertará?

-No lo sé, madre, no lo sé.

Ya ha oído al doctor.

Puede tener secuelas en el habla o en los movimientos.

-Quiero hablar con el doctor Esteban,...

...el que le atendió la otra vez, así podremos contrastar opiniones.

-Me parece bien.

Pero hay que mantener la discreción.

Que nadie se entere que...

Que el ataque le ha dado en casa de esa fulana.

Hay que mantener la versión del bar.

El ataque le dio en el círculo de empresarios.

Yo ya no sé qué decirte.

Todo esto me parece una burla del destino.

Ahora que sé... todo lo que ha hecho,...

...tengo que estar aquí cuidándole con una amante esposa.

-Es su deber, madre.

La ha humillado y le ha faltado a la consideración,...

...pero sigue siendo su esposa...

Le guste o no.

-Sí, hijo... Tienes razón.

Timbre.

-Coño, Juanito, ¿qué haces aquí?

-No sabes lo que me ha costado localizarte.

¿Qué pintas en esta pensión y vestido de cura?

-Baja la voz, ya te explicaré por qué estoy así.

¿Por qué me has estado buscando?

-Sigues siendo actor, ¿verdad? -Por supuesto.

¿Tienes algo para mí? -Podría ser, pero es para ya mismo.

De ahí mi urgencia en encontrarte.

Resulta que en la compañía en la que trabajo...

-Tú estabas con "La vida es sueño". -Sí, pero hace dos días,...

...el actor que hacía de Segismundo se cayó a la platea...

...y se ha partido la crisma y una pierna.

Tenemos que sustituirlo inmediatamente si no queremos...

...suspender definitivamente la función.

-Pero si yo me sé ese papel de memoria.

Con él me presenté al conservatorio de música.

-Claro, me acuerdo de los recitales que nos dabas en la pensión.

(RECITA) -¡Ay, mísero de mí! ¡Ay, infelice!

Apurar cielos pretendo ya que me tratáis así,...

...qué delito cometí contra vosotros naciendo.

Aunque, si nací, ya entiendo qué delito he cometido.

¡Bastante causa ha tenido vuestra justicia y rigor!

Pues no hay delito mayor del hombre que haber nacido.

-Inmejorable. Si nos damos prisa en presentarte,...

...podremos evitar la suspensión de la función de esta noche.

-Sí, espera. Esta noche podría, ¿pero y luego?

-No me dirás que no. La semana que viene salimos de gira...

...y ya sabes cómo se pela la pava en los bolos.

-¡Ay, las giras, sí!

Pero ahora mismo es un problema porque estoy contratado como cura.

De ahí mi vestuario... Por lo menos para dos semanas más.

-¿Y no podrías hacer las dos cosas a la vez?

-Es que el papel es en Madrid, está muy bien pagado.

Me dan alojamiento y comida.

-¡Menuda bicoca!

Casi te pediría que me recomendaras tú en esa compañía.

-Hola, buenas tardes.

-Bueno, hermano Juan, ya seguiremos en otro momento de las misiones.

Ahora no puedo entretenerme. Recuerdos a las hermanas.

-No pierda el tiempo disimulando. Lo he oído todo.

Y más le vale coger el trabajo que le ofreció su amigo.

Porque en esta casa la comedia ha terminado.

Acaba de caer el telón. -Bueno, pero yo...

La comedia è finita. -È finita.

-Comprendo. Pero como dice el refrán:

"no hay mal que por bien no venga".

-Por favor.

-Adiós. -Adiós.

-¡Juanito, Juanito!

Teléfono.

-¿Dígame? -¿Qué haces ahí, Consuelo?

-Hola, Rodrigo, he venido a hacer unos recados.

-Eres un auténtico desastre.

Mi padre está inconsciente, a un paso de la muerte...

Y tú haciendo recados estúpidos.

¿Es que no vas a saber nunca dónde está tu sitio?

-Y dicen que doña Loreto tenía más cara de muerta que el enfermo.

-¿Qué le habrá pasado?

¿No habrá sido una borrachera? -No creo.

Don Fabián será lo que quiera, pero él sabe estar.

Un accidente, comentan.

-Y por qué no le han llevado al hospital.

-Igual quieren que se muera en su casa, si está grave...

Lo del traslado del cadáver es un lío del demonio.

Mira, ahí está Marcelino. Vamos a preguntarle.

Buenas, Marcelino.

¿Sabes algo de lo que le ha pasado a don Fabián?

Nos han dicho que ha sido raro.

Le traían su hijo y su mujer como muerto.

-¿Ya estamos con las exageraciones?

-¿Pero tú lo has visto? -Sí, no tiene ningún misterio.

Se encontró indispuesto en el Círculo de Empresarios...

...y fueron a ayudarle. -Pero qué indisposición es esa.

-No lo sé, no soy médico.

Y tampoco me dedico a cotillear.

Pero parecían preocupados.

-Claro, no me extraña. Debe ser algo gravísimo.

-Un ataque a la cabeza dicen.

Yo tampoco sé más. Yo sólo ayudé a Rodrigo a subirle.

-¡Ay, Virgencita de la Vega! De eso no sale nadie.

-¿Qué dices, Plácida? ¡Cállate! -Lo que oigo por la radio.

-Pues no te creas todas esas cosas que oyes.

-Anda, mira este.

Pero cómo no me lo voy a creer si lo dicen por la radio.

-¡Señor! -¡Arrea, si es Paloma!

-¿Y quién le ha dado vela en este entierro?

-¿Ya estamos enredando otra vez? Existen las casualidades.

-Casualidades. Como que no he visto yo,...

...cuando Paloma tenía la tienda, entrar a don Fabián...

...una y cien veces y salir con las manos vacías.

Y si no iba a comprar, a qué iba.

-Mujer, entraría sólo para saludarla.

-Ya. O a darle su bendición.

Escucha. A ver cómo sale de esta. ¡Hola, Paloma!

-¿Qué tal? -Que ya ni saludas.

-Yo voy a saludar a Paloma y a darle un recado de Teodoro.

Una cosa del traspaso. Con Dios.

-Con Dios.

-Paloma. -Menos mal que te has acercado tú.

-Ya. -¿Qué tal? Necesitaría...

Por qué no me haces un favor.

-Si está en mi mano, lo que quieras.

-Quiero que subas a casa de los Robles y des esto a Rodrigo.

-Bueno, ¿y por qué no subes tú? Ahora están todos juntos.

Como a don Fabián le ha dado...

-Ya, ya lo sé, pero no puedo yo subir, Marce.

-Ya. Pues no lo entiendo. Pensé que te llevabas bien con ellos.

-Pues sí, pero no puedo, Marcelino. ¡No me hagas más preguntas!

Es muy importante que lo reciba Rodrigo en mano.

-Rodrigo. -Sí.

-Y si puede ser, que no se entere doña Loreto.

-Lo has captado, Marcelino.

-Bueno, pues yo se lo subo. -Muchas gracias.

-De nada.

-Y se puede saber dónde estabas.

Porque te pasas más tiempo fuera de casa que dentro.

-Estaba con mi madre, ayudándole con los preparativos de la boda.

Si llego a saber lo de tu padre...

-¡Si hubieras estado aquí, te habrías enterado cuando debías!

Consuelo, me estoy hartando.

Me estoy hartando de que hagas siempre lo que te da la gana.

Y que no sientas el más mínimo compromiso hacia mí o mi familia.

-No, Rodrigo, eso no es verdad.

-A partir de ahora, se acabaron las salidas.

Vamos a hacer las cosas como hay que hacerlas.

Timbre.

-¿Abro? -Tú qué crees.

¿O es que las puertas se abren solas?

-Hola, Consuelo. -Hola.

-¿Está Rodrigo? -Sí, estoy aquí. ¿Qué pasa?

-Voy a ver si tu madre me necesita. -Claro que sí.

Si vienes a preguntar por mi padre, sigue igual.

-Vaya, lo siento.

Pensé que como ya estaba en casa, se había recuperado.

-Nada. De todas formas, Marcelino no te preocupes en venir.

Yo bajaré al bar y te daré el parte.

-Muy bien. Mi padre también está muy agobiado.

Como lo ha visto tan fastidiado. -¡Vaya!

Bueno, pues dale las gracias a él por el interés.

Y ahora, si me disculpas, tengo que hacer.

-Rodrigo.

Es que me han dado esto para ti.

-¿Un sobre?

Quién lo manda. -Paloma.

-¿Y qué quiere de mí?

-Pues yo eso no lo sé. Ella llegó a la plaza y sólo estaba yo.

Pero no tengo ni idea, Rodrigo.

-Tranquilo, Marcelino.

Muchas gracias por todo. -De nada.

-Un hombre como él...

Verle en ese estado de semiinconsciencia,...

...la verdad, impresiona.

Cuando hemos entrado no ha hecho ni el mínimo gesto.

Yo creo que no nos ha reconocido.

-Tranquila. Acaba de suceder, hay...

...hay que tener paciencia.

Cuando tengas un minuto, me gustaría hablar contigo...

...sobre el tratamiento de nuestro padre.

Claro. Claro, Mario,...

...¿te importaría pedirle un café a Rosario?

-Sí, eso haré.

Te espero en el salón. Gracias.

¿Ha pasado algo que aún...

...no me hayas contado? -No, no.

La situación es como te la hemos descrito madre y yo.

Padre ha sufrido una apoplejía y...

...las consecuencias están aún por ver.

Es posible que salga, pero...

...pero que las secuelas sean graves.

El médico ha insistido en que tengamos paciencia y...

Y que la disposición de los familiares...

...que quieran verlo sea positiva.

¿Y cómo se lo ha tomado mamá?

-Bueno... Nos ha pillado por sorpresa.

Pero ha cogido las riendas de la situación y...

Y va a cuidarle.

A pesar de todo lo que ha ocurrido.

Yo creo que lo mejor que podríamos hacer...

...en esta situación es hospitalizarle.

De esa manera liberaríamos a mamá. -No.

Madre se niega en redondo.

Después de lo ocurrido no es justo...

...que cargue con todo.

-Sobre todo quiere discreción...

...y que este asunto no se nos vaya de las manos.

Rodrigo, ¿ha pasado algo más? -No.

Desde que he llegado te noto un poco raro y...

No sé, me da la sensación de que me estás ocultando algo.

Dime una cosa. ¿Cuando le dio el ataque...

...a papá estaba...?

¿Estabais discutiendo? -No. No...

Padre no estaba en casa.

Sí, es verdad.

Mamá me dijo que le dio en el círculo de empresarios.

Rodrigo, por favor.

¿Qué pasa?

-El ataque no le dio en el círculo de empresarios.

Le dio en casa de Paloma. Fue ella quien nos avisó.

¿Qué? -Sí.

Y lo peor de todo...

...es que madre ha tenido que enfrentarse con ella.

Y ver la cama donde padre le ha sido infiel con esa furcia.

Dios mío.

-Pero no sólo eso. Hace un momento,...

...Marcelino me ha entregado esta nota de parte de ella.

Esa mujer no tiene límites. Ni vergüenza.

¿Y de qué quiere hablar contigo? -¿Y yo qué sé?

Imagino que al ver que...

...que padre está a punto de morir,...

...quiere asegurarse su futuro.

Querrá negociar, quedarse con el piso...

...donde vive y el negocio.

No, no creo que sea eso. No, no se puede atrever.

-¿Y qué quiere?

¿Decirnos que le ama?

¿Que le echa de menos? ¿Que quiere verle?

Mira, yo creo que Paloma no es una mujer...

-Mira... Andrea, por favor.

No te atrevas a defenderla ante mí.

No la estoy defendiendo.

Pero si ella ha dado el paso para hablar contigo, será por algo.

Creo que deberías ir y aclarar la situación.

-Bajo ningún concepto.

Si quisiera dinero se lo habría pedido a mamá.

Y es a ti a quien quiere ver, a ti.

-Hermana, no pienso ver a esa mujer.

Y si lo hago, es para escupirle en la cara.

Pues a lo mejor tiene algo importante que decir.

Deberías ir.

Si no lo haces tú, iré yo.

-Vamos, Sito, hay que ser fuerte.

-Sé que mi padre se va a morir.

Que no me dicen nada para que no me preocupe.

-¿Pero por qué se va a morir? Está grave, sí.

Pero parece que su vida no corre peligro. Vamos.

-Que lo he visto, Mario.

Que está tieso. Eso es por el rigor mortis.

-¿Vas a saber...

...más que los médicos? ¿Eh? -No.

Pero la cara de mi madre es un poema.

Mis hermanos cuchichean a mis espaldas.

Y eso es por algo. -Ya lo sé.

Es que estamos muy preocupados.

Es normal que los mayores tengan que ver...

...la mejor manera de solucionar el tema.

Te aseguro que tu padre se va a poner bien.

Créeme. Vamos.

-Sito, dice tu madre que vayas a la habitación...

...a acompañar a tu padre.

Vaya panorama.

Están todos con los nervios desquiciados.

Sobre todo Rodrigo. Y yo no sé cómo ayudar.

-Estando aquí ya haces suficiente, igual que yo.

-¿Y Andrea? -Andrea está reunida...

...con Rodrigo en el despacho.

-¿Lo ves? Si es que nos dejan al margen.

-No le des importancia, es normal.

Está lo del ataque, pero también está lo otro.

Y ese es un tema privado de los Robles.

Yo, sinceramente, lo prefiero.

-Si también lo prefiero. Hay asuntos que...

Por mucho que te cases pertenecen a la intimidad...

...de la persona, pero...

Incluso, a veces, es más fácil...

...hablarlo con amigos que con tu propio marido.

-¿Hay algo de lo que quieras hablar?

-Sí.

Es algo relacionado con la boda de mi madre.

No va a haber boda, Mario. No puede haberla.

¿Y eso? No lo entiendo.

-Es muy difícil.

El caso es que hace unos días apareció mi padre.

-Tu... tu padre. Biológico.

¿Pero no llevaba 20 años muerto? -Sí.

Eso es lo que yo creía. Pero no, se lo inventó mi madre.

Mi padre nos abandonó y se enamoró de otra mujer y...

-Vaya. Bueno, tu padre está vivo.

-Sí, he estado con él hace unos días.

-¿Y qué has sentido? Debe ser algo muy extraño.

-Sí, es una sensación extraña, Mario.

Además, quieres hacerle un montón de preguntas,...

...de cómo, por qué... En fin.

-Pero eso es increíble. Me alegro mucho por ti.

-Sí, estoy contenta de haberle vuelto...

...a conocer como quien dice.

Pero también estoy triste. -¿Por qué?

-Porque se está muriendo.

Está muy mal. -Vaya, Consuelo. Lo siento.

De verdad, es todo tan...

-Es muy complicado, Mario. Muy complicado.

Porque... Luego está también...

...el tema de mi madre, que como no es viuda...

...no se puede casar.

Isidro no lo puede saber, obviamente.

Mario, yo te pido por favor la más absoluta discreción.

-Descuida, no se lo diré a nadie. -Ni a Andrea, por favor.

-Y gracias por demostrar tanta confianza en mí.

-Gracias por ser amigo mío, Mario.

-Mi padre ha abierto los ojos. -Pero, ¿cómo?

-Voy a avisar a mis hermanos.

-No me digas... -Vamos.

-Cómo me gustaría ser el que esperas...

...con esa impaciencia. -¿Qué tal, Hans?

-No comprendo cómo alguien puede darte plantón.

¿Se dice así? -Sí, también,...

...que me he quedado con un palmo de narices,...

...o que me han dejado tirada como una colilla.

Es lo que tiene el español, es un idioma muy rico.

-¿Y por qué no me sirves una copa y te acompaño?

-No tengo ganas de charla. Será mejor...

...que busques otra compañía. -Ah, charla, nein.

No te preocupes.

Yo te miro.

Así me entretengo.

Hoy te pasa algo, ¿eh?

Tiene usted mala cara, Fräulein.

-Estoy muy cansada.

-Quizá por el amigo, el empresario del mármol.

Hace tiempo que no viene, desde que le dieron la medalla.

-No es por nada en concreto, Hans.

Estoy cansada, ya está.

-Claro, porque trabajas demasiado.

-Es verdad.

-Tú eres la dueña de todo esto.

¿Por qué no tomas unas pequeñas vacaciones?

-No puedo descuidar el local.

-Has trabajado mucho cuando era necesario.

Pero ahora, mira, esto funciona solo.

Y cada día tienes más clientela.

-A la clientela hay que cuidarla, si no, se va.

-Claro, si tú quieres, puedo llevarte a un balneario...

...que conozco... total relax.

Buena comida y extraordinarios vinos.

-Y en los tiempos que corren, ¿quién puede viajar ahí?

-En mi embajada puedo conseguir los permisos necesarios.

No hay problema. Y si me dices que sí, ahora mismo.

-Hola.

Quizá tengas razón, Hans.

Quizá debiera desaparecer y quitarme del medio.

Pero, sinceramente, creo que me buscaría otra compañía.

-Insistiré.

Adiós.

-Sí, ¿me puede poner con el 1-2-3-1-5, por favor?

Gracias.

Marcelino, soy Paloma.

¿Hiciste lo que te pedí?

(MARCELINO) Sí, envié el sobre a Rodrigo.

-Ya, ¿y te dijo algo?

-No le hizo mucha gracia que fuera tuyo.

No sé si lo leyó.

-Gracias, Marcelino, otra vez.

-Muchas gracias por venir, Rafael.

Está usted en todo.

-En cuanto me he enterado, he venido.

Aunque sé que no son horas.

-Llevo la cabeza tan trastornada que no sé en qué hora vivimos.

-Lo imagino.

Después de tantas angustias, este desenlace.

-Sí, ha sido el remate.

Pero afortunadamente, Fabián va reaccionando un poquito.

Y eso me hace sentirme mejor.

¿Y usted cómo se ha enterado?

-Bueno, en el barrio no se habla de otra cosa.

-¿De qué, del ataque? -Sí, claro.

-Y de la fatalidad de que se indispusiera...

...fuera de casa.

Que Rodrigo y usted tuvieran que ir a buscarle, en fin...

-¿Y de lo otro?

-¿De su relación con...? -Sí.

-Ah, no, no, no.

Creo que no lo sabe nadie.

Y que me entere que alguien le falta al respeto.

-Me deja más tranquila.

Y en cuanto a lo otro, pues pasa a un segundo término.

Ahora lo más importante es que mi marido se recupere.

-Por supuesto.

Me parece un proceder por su parte...

De quitarse el sombrero.

-Hay que dar muchas gracias a Dios, Rafael, esto ha sido un milagro.

Hace unas horas se nos iba.

Y ahora los médicos dicen que puede tomar líquidos.

-Qué gran noticia.

-Sí, ya le digo, Dios es misericordioso.

Quédese un ratito para hacerle compañía.

Yo voy a la cocina a organizar la cena con Rosario.

Por cierto, ¿le apetece quedarse a cenar?

-Si no es molestia, me encantaría. -En absoluto, por supuesto.

-Vaya, vaya, vaya.

En lo que nos hemos quedado, ¿eh, don Fabián?

Gran empresario, laureado y aplaudido,...

...convertido en una planta.

Y el buen padre y mejor marido...

Convertido en un adúltero enfermo al que desprecia su familia.

Bien.

A partir de aquí, podemos empezar a hablar.

¿Quiere usted decir algo?

¿No?

El que calla, otorga.

Si quisiera, podría matarte ahora mismo.

Un puñetazo en esa frágil cabecita enferma...

Y zas, qué pena.

Otro ataque en tan poco tiempo.

Tu mujer se alegraría, fíjate lo que te digo.

Qué gran mujer.

Y qué desaprovechada.

¿Quieres un traguito?

No seré yo quien acabe con su sufrimiento...

...ahora que acaba de empezar.

Todo esto que le está pasando se lo ha buscado usted solito.

Yo sólo soy el brazo ejecutor de la justicia divina.

Nada más.

Fabián, si vives,... que vivirás,...

Te auguro un largo camino de sufrimiento.

Hasta que pagues todas y cada una de tus culpas.

-No quiero hablar de mis sentimientos.

Si te he hecho venir, es porque hay un culpable en lo de tu padre.

-Sí y no pierdo la esperanza de vengarme del malnacido...

...que le ha hecho esto. -Bueno.

Ya está bien de jueguecitos. -Exacto.

Ya está bien de jueguecitos y de tanta negociación.

Como decía José Antonio, con la gentuza,...

...sólo vale la dialéctica de los puños y las pistolas.

¿Quién es usted, qué quiere?

-May I speak with Charles?

¿Qué?

-No, no, no...

¿Qué desea?

Antonio. Chis.

¿Qué estás haciendo? La pipa, dámela.

Pero si dijiste... No podía hablarlo por teléfono.

Yo tenía razón, es por tu trabajo...

No hay tiempo para explicaciones. Dame la pipa.

-El que me la hace, me la paga.

-¿De qué coño estás hablando?

-No lo sabes, ¿verdad? -No, no lo sé.

-No te preocupes, te lo explico ahora mismo.

(PITAN) -¿Qué haces?

-Que te calles, esto es un registro policial.

Este bar queda clausurado hasta nueva orden.

Dos cosas. Cuando salgas, muestra normalidad y no mires al coche...

...aparcado enfrente. Está bien.

Los alemanes no sospechan de ti. No les conviene llamar la atención.

No te van a parar, pero te vigilarán.

Amar en tiempos revueltos - T1 - Capítulo 106

13 feb 2006

Loreto y Rodrigo son informados por Paloma de que Fabián acaba de sufrir un ataque en su piso. Madre he hijo lo recogen y y lo trasladan casa. Andrea, que continúua con los preparativos de su exposición. es informada por su hermano de lo sucedido y visita a su padre, acompañada por Mario. Paloma intenta hablar con Rodrigo, éste se niega, pero su hermana Andrea le convence de que debe escucharla. Rodrigo acude a hablar con Paloma a La Cueva y aquélla le cuenta la extorsión de la que Rafael hizo víctima a su padre, cuando el policía descubrió que Fabián había ocultado al hijo de Andrea y le había hecho creer que había muerto.  Pura y Consuelo han quedado muy tocadas tras el reencuentro con José. Consuelo ata cabos y descubre la superchería del falso padre Ramón.

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