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No recomendado para menores de 7 años Acacias 38 - Capítulo 954 - ver ahora
Transcripción completa

Ha olvidado lo que es la decencia.

-No podemos culparla de que la hayan retratado a traición.

-Bueno, pero sí de lo que estaba haciendo cuando la han fotografiado.

Y más, de lo que ha escrito.

-Parece que busque el escándalo invitando a la prensa.

Esto les traerá

más quebraderos de cabeza. Esperemos que no tanto como cree.

Confío en que el acto de Lucía

sirva para que la gente se dé cuenta

de que tiene derecho a rehacer su vida

y ser dueña de su destino.

Aquí tiene lo acordado.

Lucía, ha sido un lamentable error.

Se trataba de organizar un cumpleaños discreto,

en el que nosotros te íbamos a mostrar nuestro apoyo.

-Pero ahora, acudirá la prensa, y serás pasto de nuevas habladurías.

-Te tengo que rogar que me prestes 6000 pesetas.

-Claro,...

pero eso es solo la mitad de la cantidad que te pidió.

-Ya lo sé, pero estoy seguro de que Andrés se conformará con ese parné.

-No es necesario que esté tan pendiente de Milagros,

ya ve que Fabiana y Lolita se encargan perfectamente de ella.

Puede que no se haya dado cuenta, pero esa niña me necesita.

Le prometí a Trini que cuidaría de ella, y eso haré.

-Tito, ha sido un inconsciente.

-Andrés es un delincuente profesional,

nunca podrá hacer nada contra él por la fuerza.

No podemos vencerle en su terreno. -Y además,

ha puesto en riesgo su vida,... y la vida de mi propia hermana.

-Espero que Andrés no tome represalias.

-¡Pero Milagros es una señorita, y no se te ocurra contradecirme!

-Doña Celia, con "tos" mis respetos, yo ya no soy su criada,...

así que, perdone,... debería tratarme mejor.

"El padre Bartolomé"

me ha aconsejado que crees una institución benéfica

que custodie tu patrimonio.

No termino de entenderlo.

Con tu dinero, esa institución hará obras sociales,

y al mismo tiempo, podrá pagarte una renta

para que no tengas problemas de manutención.

Y así podré despreocuparme de lo relativo

a los bienes materiales. Y al no ser la propietaria directa

de ese dinero, nadie querrá atentar contra tu vida.

Es la forma perfecta para salvaguardar tu fortuna

y tu seguridad.

Y podré ayudar a los más necesitados.

Así es.

Y así, podré destinar la herencia de mis padres

a la creación de una institución benéfica.

Lucía, sabemos de tu gran generosidad,

pero deberías proteger tu porvenir.

¿Qué será de ti si donas a la caridad todo lo que tienes?

Su futuro estaría salvaguardado.

Está planteado que la fundación destine parte,

a pagarle una holgada renta mensual mientras viva.

No preciso de tanto,

pero Telmo no ha querido escucharme al respecto.

Todos tus bienes estarían en manos de una sociedad,

no serías dueña del dinero.

Pero nadie podría acceder a su fortuna si atentaran contra ella.

Estaría a salvo de cualquier amenaza.

Parece que está todo pensado.

Cada vez estoy más satisfecha con la idea.

Esto es la solución a mis problemas.

Si lo tienes tan decidido, poco más puedo decirte.

Me parece un gesto excesivamente generoso desprenderte

de esa cantidad.

Aunque considero...

que es un buena manera de protegerte.

Prima, ¿qué opina?

-Me parece muy bien, Lucía.

Me encantaría que encabezara conmigo la institución.

La junta directiva estaría compuesta por nosotras, Telmo

y el padre Bartolomé.

El padre tiene experiencia en labores benéficas.

Pues te agradezco mucho que hayas pensado en mí,

pero no sé si voy a tener el tiempo necesario.

-Seguro que encuentras la manera, Celia.

Siempre has sido una mujer entregada a los pobres.

Además, tu prima necesita tu ayuda, no puedes negársela.

-Claro.

Claro que sí.

Gracias, prima.

Usted se podría encargar de los papeles necesarios.

Me gustaría tenerlo todo listo cuanto antes.

Claro. Si es lo que quieres, me pongo manos a la obra.

Ahora, podré encarar mi cumpleaños con felicidad,

liberada de tales tribulaciones.

Por fin siento que el futuro me sonríe.

(Sintonía de "Acacias 38")

¿Qué?

¿Tito está bien? Deberíamos acompañarle al hospital.

-No. Descuida, lo golpes han sido aparatosos, pero nada grave.

Tuvo suerte de que ninguno de ellos agravara su lesión.

-No podemos seguir así.

Tenemos que dar aviso a la policía de una vez por todas.

¿Por qué no me ayudas a convencer a Íñigo?

Estamos jugando con fuego. -Me pides un imposible, Leonor.

¿Crees que lograríamos convencerle?

-La verdad es que mi novio es testarudo.

-Sí.

El teme que si se entera Andrés, pues pueda pagarlo con su hermana.

-¿Crees que Flora estaría más segura si no le da la cantidad que le pide?

-¿Qué hacéis cuchicheando como porteras?

¿A quién estabais criticando?

-A nadie. -Descuida,

que mientras no sea de una, no me parece mal.

-Seguro que habláis de Lucía.

Entre sus apariciones en los periódicos

y su fiesta de cumpleaños, nos tiene en un ay.

-Madre, hay problemas de más enjundia,

como para andar cuchicheando de nuestros vecinos.

-¿Cómo cuáles?

-No sé cómo puede ser así.

-Pero...

¿Qué mosca le ha picado? -Nada.

Estará un poco cansada.

-Aquí hay gato encerrado. ¿Qué tiene a mi hija así?

-Ya te he dicho que no ocurre nada. Te espero en la alcoba.

La niña se ha quedado dormidita como una bendita.

-¿Ha "cenao" bien? -"Pa" chasco que sí.

Daba gloria verla tomarse el biberón.

En la fresquera he dejado la leche de las tomas de esta noche

y de mañana.

-"Agradecía", "señá" Fabiana. Es usted un ángel.

-No tienes que dirigirte a ella de tal forma, tú eres la señora.

-El señor tiene más razón que un santo.

No es correcto dirigirse así a la criada.

-No estoy "pa" vuestras "tontás".

Señora o criada, usted será siempre "pa" mí la "señá" Fabiana, y punto.

-Ya ve el señor...

que su mujer es terca como una mula.

-Sí, y más buena que el pan.

-Pues si no precisa nada más,

una servidora se retira ya "pal" altillo.

Que descansen.

-Buenas noches.

¿Qué tal la nueva ama de cría, la que buscó Casilda?

¿Has hablado con ella?

-Eh... -¿Qué te pasa?

Te has quedado blanca. ¿No es de tu agrado?

-Nunca lo sabremos, porque no llegué a verla.

-¿Por qué?

-No quería decírtelo "pa" no disgustarte.

-Sea lo que sea que pasase,

me vas a disgustar más, si no confías en tu esposo.

-Pues...

Discutí con Celia al respecto.

Ella no quiere que contratemos un ama de cría.

-Ella no tiene que opinar al respecto.

-Díselo a ella, que se puso hecha un basilisco en medio de la calle.

Aún tengo un nudo en el estómago por lo "sucedío".

Me sigue tratando como si fuera su "criá".

Ya no sé qué hacer.

Pero, claro, tampoco quiero enfrentarla.

-No te puedes dejar pisotear.

-Lo sé.

La señora ha demostrado ser una gran amiga de la familia

y, es la madrina.

No quiero parecer desagradecida,

pero tampoco quiero quedar como una tonta.

-Si quieres, yo puedo hablar con ella,

bueno, o con Felipe directamente.

-No. Mejor no metas a don Felipe en estas cuitas,

no vaya a ser que llegue la sangre al río.

Deja, yo me encargo.

-Como quieras, tú te encargas.

A ver si Celia...

recapacita y se da cuenta de su error y te trata como te mereces,

como la señora Palacios.

-Arrea, cómo suena, ¿eh?

Pues sí, me voy a tener que hacer yo a la idea,

porque si yo no me lo creo,... es difícil que nadie se lo crea.

Qué bonito objeto. Es una esfera armilar.

Si la diriges hacia una estrella,

se pueden leer las coordenadas celestes.

Es el regalo de cumpleaños más bonito que he recibido nunca.

Sabía que te gustaría.

Espero que te sirva para que veas lo pequeño que somos.

Te entiendo. Entre la inmensidad del universo,

nuestros problemas no son nada.

Espero que este presente te sirva

para que no olvides mi mayor deseo,...

recorrer este inmenso universo contigo.

Acabas de hablarme de lo pequeños que somos

y ahora quieres viajar por todo el universo.

Es más sencillo de lo que piensas. Cierra los ojos.

¿No sientes acaso que acabamos de abandonar esta tierra?

Bésame otra vez y continuamos el viaje.

Feliz cumpleaños, mi amor.

Será feliz si es junto a ti.

Telmo,

hoy quiero gritar a los cuatro vientos mi amor.

No tengo por qué esconderlo más.

De hecho, he pasado por la chocolatería para pedir

que el brindis se haga en la terraza, a ojos de todo el barrio.

(RIENDO) Eres muy valiente.

Tú me das el coraje que preciso.

Aprovechando la presencia de la prensa, también he pensado

en anunciar la creación de la fundación.

¿Qué te parece? (ASIENTE)

Buenos días.

Úrsula, qué bonita blusa.

Es nueva. La ocasión lo merece.

¿No se ha arreglado demasiado pronto?

Aún queda para la celebración.

Quería hacerlo con tiempo,

que luego, las prisas no son buenas consejeras.

Feliz cumpleaños, señorita Lucía.

Tome, un pequeño presente.

Espero que sea de su agrado.

Úrsula, no tenías que haberte molestado.

Oh...

Como ve, es una modesta cruz de madera.

Qué agradable coincidencia.

Me recuerda a uno que perdí hace meses, pertenecía a mi madre.

¿Me permite? Sí.

Me alegra saber que el regalo le trae buenos recuerdos.

Me hubiera gustado regalarle algo más valioso...

No, Úrsula, de verdad, este presente es perfecto.

Bueno, ¿cómo me queda?

Está usted preciosa.

Con su permiso.

Feliz cumpleaños.

Le agradezco el interés por mi hermana.

Esperemos que pronto esté recuperada y de vuelta por la chocolatería.

Que aproveche.

Merceditas, ven, por favor.

Finalmente, el cumpleaños de la señorita Lucía

se va a celebrar en la terraza,

encárgate de que esté todo dispuesto.

Pon un mesa larga y vístela con los mejores manteles.

Gracias.

-Mal momento han elegido para las celebraciones.

Quizás no debería haber aceptado organizar el brindis.

-No me queda otro remedio, Tito.

Si no quiero poner en riesgo la vida de mi hermana,

debo fingir que no sucede nada extraño,

además, sacaré un buen dinero

y, no estoy en condiciones de rechazarlo.

Todo lo que gane me resultará poco para pagar la deuda.

-Lo comprendo. Si puedo ayudar en algo...

-Se lo agradezco.

¿Podría ayudar a colocar las mesas?

-Cuente con ello.

Me refería a si puedo hacer algo para ayudar a Flora.

-Sí que puede, Tito,

estarse quieto y no meterse en más problemas.

-Buenos días. -Buen día.

-¿Qué le ha ocurrido?

Pensé que no iba a volver a boxear.

No me diga, esas heridas tienen que ver con la Taberna del Manco.

Al final, se presentó allí.

Ya le dije que era un antro de mala muerte.

Si le han agredido, avise a la guardia.

-No es preciso, Cesáreo. Se lo agradezco.

-¿Qué ha sucedido?

-A Tito le pierde su buen corazón.

Le comenté que unos rateros

habían estado merodeando por La Deliciosa,

y no tuvo mejor ocurrencia

que presentarse allí, en esa condenada taberna,

y hacer demasiadas preguntas.

-Deberían denunciarlos.

-No.

No queremos más líos con esa gentuza.

Si vuelven por aquí,

tomaremos las medidas precisas.

Gracias. -Con Dios.

-Con Dios.

Ay, mi niña, pero si más bonita no la hay.

Pareces un angelito caído del cielo.

Sí, sí.

Tú vas a tener a todos los señoritos de Acacias locos.

Sí, ya lo verás, sí, sí.

Van a beber los vientos a tu paso.

Sí.

-Calla, Fabiana, que aún queda mucho para eso.

-Y usted perdone, señor.

Bien sabe una que no debe tomarse libertades con la señorita Milagros,

pero no he podido evitarlo.

-Pues no lo hagas.

Sin su madre a su lado, está niña necesita del amor

y del aprecio de todos los demás. -Arrea, mire qué lista es,

que pareciera que nos ha entendido y que ella también la echa de menos.

No me llores, mi niña, no me llores. No, no...

-Fabiana,

déjame a la niña.

-¿Está seguro, señor?

-Claro que sí, mujer.

-Con papá. -A ver.

-Con papá. -Ven aquí, hija mía, ven.

Así, así.

Así. Hola.

Hola, Milagros.

-(LLORA)

-Señor, puede que tenga hambre.

-Pues ves a preparar un biberón.

Tranquila, mi amor,

estás con tu padre, nada malo te puede pasar.

Vete, Fabiana.

Vete tranquila, que mi hija y yo estamos bien juntos.

-Pues ahora mismo vengo, señor.

-(LLORA)

-Estamos bien juntos.

# Al tenerte en mi brazos, tú sí...

# Que mi niña bonita

# es lo que más quiero, sí,

# lo que más quiero. #

(TARAREA)

¿Sabes, mi amor?

Tu madre era una mujer llena de vida

irradiaba bondad.

Allá por donde pasaba, todo se iluminaba a su paso.

No sabes cuánto siento que no hayas podido conocer su dulzura,

pero no temas, mi amor, porque yo voy a hacer

todo lo que esté en mi mano para que la conozcas a través de mí.

El recuerdo de tu madre siempre va a estar vivo en esta casa, mi amor,

como vivos están esos ojitos.

-(SOLLOZA)

# Al tenerte en mi brazos...

# Que mi niña bonita

# es lo que más quiero, sí,

# lo que más quiero. #

-Celia,...

¿qué haces aquí parada?

-Miraba hacia la habitación de Milagros.

A veces, Fabiana la asoma para que le dé el sol,

y quería ver si lo hacía hoy, que hace buen día.

(SUSPIRA)

No puedo ocultar que la echo de menos.

-Será normal después de tener a Milagros tantos días en casa.

¿Confirmaste que esté todo preparado para el brindis de esta tarde?

-Sí, hablé con Íñigo, no hay de qué preocuparse.

-Me alegro escucharlo.

Lolita, ¿puedes venir un momento?

He recibido una nota

de don Ramón excusándose por no acudir al cumpleaños de Lucía.

Sí, con el luto no lo considera adecuado.

-Lo comprendo.

-Espero que Antoñito y tú vengáis.

-Se lo consultaré, haremos lo posible.

-Te lo agradezco. Cuento con vosotros.

Cariño, ¿no la has notado algo tensa?

Ni os habéis hablado.

¿Ha pasado algo entre vosotras?

-Hemos tenido un encontronazo por la forma de criar a Milagros.

-Celia, te dije que no te metieras en tales cuitas.

-¿Ni aunque sea por el bien de la niña?

-Celia, te lo ruego,

soluciona tus diferencias con Lolita cuanto antes.

Esta tarde es el cumpleaños de Lucía

y no estaría bien que hubiera tensión entre vosotras.

-No está en mi mano, Felipe, no hice nada malo.

-Hazlo por Milagros. Lolita tiene que cuidar de ella.

Si quieres seguir viendo a tu ahijada,

tendrás que estar a buenas con ella, ¿no crees?

-Está bien, Felipe.

Tú ganas.

Haré las paces con Lolita.

Te advertí que no lograrías convencer a Íñigo.

-No quiere escuchar hablar de la policía.

-Ahora vas a tener que ser un poco más paciente con él.

-Pero la paciencia no va a salvar a Flora.

-No sabía que habíais salido.

¿Todo bien? -Sí.

-Yo marcho a hacer unas gestiones. -Quieto parado, Liberto.

Tú no vas a ningún lado hasta que me contestes.

-Contestarte, ¿el qué? -Lo sabes perfectamente.

¿Qué diantres está sucediendo? -Pues ya te he dicho que nada.

-No me creo ni una palabra.

Conozco a mi hija, sé que le sucede algo de enjundia, y a ti lo mismo.

Estando tú involucrado,

seguro que no tiene que ver con su noviazgo, como pensé al principio.

Liberto,

¿es algo grave, verdad?

No me digas que tiene que ver con el boxeo, ese infame deporte.

-Rosina, no te engañaría si le pasara algo grave a tu hija.

-Eso es lo que estás haciendo.

Cariño, ¿te acuerdas cuando tu tía y yo estuvimos involucradas

en aquel embrollo con los Escalona?

-Sí, no es menester que me lo recuerdes.

-Entonces, también recordarás lo que me dijiste cuando todo se aclaró.

-Que un matrimonio nunca debe ocultarse los problemas,

tienen que ayudarse el uno al otro. -A ver si nos aplicamos el cuento.

Somos familia. Si tienes dificultades,

debo ayudaros, no podéis mantenerme al margen.

Empieza.

Tenías que haberlos visto, Lolita.

Don Ramón con la niña en brazos, hablándole con una ternura

que aún tengo el corazón "encogío". Hasta le ha "cantao" una nana.

-Ay, Fabiana, que esta ricura va a lograr lo que nadie ha "lograo",

devolverle las ganas de vivir a mi suegro.

¿Están en la habitación? -Sí.

Se han quedado los dos dormidos como dos angelitos.

Ni a respirar me atrevo por miedo a despertarlos.

Aunque no olvide a Trini,

con paciencia y cariño volverá a ser el que era.

-"Pa" chasco que sí.

El amor de los hijos es la mejor medicina "pa" "tos" los males.

(Llaman a la puerta)

-¿Quién será?

-Sea quien sea, me va a oír.

Voy corriendo, no sea que despierten a los dos.

-Buenas.

-Disculpe, doña Celia, pero la nena está durmiendo con su padre.

-Descuida, no he venido a ver a la niña,

sino a hablar contigo.

-Si no me precisan, marcho a la cocina a terminar la comida.

-Gracias, Fabiana.

-Creo que te debo una disculpa.

Mi comportamiento de ayer fue inaceptable...

y nunca debí tratarte con semejante desdén.

Espero que entiendas que solo busco el bienestar de la niña.

Antes de operarse, Trini me pidió que cuidara de su hija

como si fuera una madre.

Tan solo he intentado cumplir esa promesa.

Si al hacerlo he podido ofenderte,

créeme que lo lamento.

-Descuide,

que por mi parte, no ha "pasao" "na" de "na".

-Te lo agradezco mucho.

-Y en cuanto al ama de cría, "pos"...

quizá usted tenga razón. Nos arreglaremos sin ella.

-Será lo mejor. -Le acompaño a la puerta.

-No hace falta.

Ah, Carmen.

¿Ha visto qué mesa tan bonita?

No le falta detalle.

Todo está dispuesto para el cumpleaños de la señorita Lucía.

-Sí, está todo precioso.

-Me he arreglado la camisa para la ocasión, ¿qué le parece?

-Está usted muy elegante.

-La he cosido apresurada para llegar a tiempo.

No todos los días el servicio es invitado a un brindis

por la hija de unos marqueses.

¿Y usted,

cómo es que no se ha cambiado todavía?

Corra, que en breve llegará la agasajada.

-No tengo el cuerpo para fiestas.

Mi señor no vino anoche a dormir por casa.

Y tampoco ha dado señales de vida.

-Cuántos quebraderos de cabeza dan los señores.

Acaban convirtiéndose en nuestras familias y se sufre por ellos.

-Me tiene muy preocupada, espero que no le haya pasado nada.

-Buenas tardes.

-Cesáreo, me viene usted de perlas.

¿No habrá visto a mi señor en una de sus rondas?

-No desde ayer, ¿sucede algo?

-Espero que no,...

pero no ha venido esta noche por casa.

-No se alarme, que un señor pase la noche fuera de casa no es extraño.

-Eso es verdad, Carmen, puede haberse ido de farra.

-No sé, Agustina, siempre ha sido de lo más formal.

-Quizá...

haya alguna explicación más sencilla.

-¿A qué se refiere?

-¿No ha pensado que quizá quiera hoy estar fuera?

La mujer que le dejó plantado

en el altar celebra su cumpleaños frente a su casa

y con su nuevo prometido,

no debe resultarle plato de buen gusto.

-Quizás tenga usted razón.

-Pero, Servando, ¿qué hace que "entoavía" no se ha "cambiao"?

Póngase el traje, que el cumpleaños de la señorita Lucía va a empezar.

-Atiza, se me había "olvidao" que hoy era el convite.

-"Pos" eso sí que es raro,

¿cómo se le va a olvidar que hoy puede comer y beber de balde?

-Fíjate, ni apetito me queda ya.

-Me parece extraño y grave.

Ande,... cuénteme

qué es lo que le tiene "disgustao", si puede saberse.

-Se puede saber, sí, se puede saber.

He "estao" preguntando entre los porteros y taberneros

si conocían al Arsenio y a la señorita Salvadora

y nada,

no conocen ni al uno ni a la otra.

-Pues estamos "apañaos". -Además,

hay que encontrar a esos "enamoraos" o no podré ayudarles.

-Yo también he "estao" preguntando en el "mercao" y "na" de "na".

-Pues nada, tenemos que seguir buscando,

aunque mucho me temo que no va a servir de nada.

Con Dios, Casilda, con Dios. -Con Dios.

-Uy, qué cara me lleva, Servando. Da pena verle.

¿Y ahora qué tripa se le ha roto?

-Ay.

Que "naide" le da razones de esa pareja que está buscando.

-Ay, cuando se le mete algo en la mollera, no hay quien lo pare.

Oye, Casilda,...

tú me dijiste que la familia de la muchacha "enamorá" tenía un estanco.

-Sí, sí, eso decía en la carta. ¿A qué la pregunta?

-Acabo de acordarme de que conozco a quien puede informarnos.

El sobrino de una amiga mía trabaja como repartidor de tabaco.

-Entonces podría conocerlos. -Pues sí.

En cuantito la señorita Milagros me deje un momento,

acudiré a pedirle el favor de que le pregunte,

pero de esto ni mu al Servando hasta que no tengamos algo fijo,

que si no, no me dejará tranquila.

-Se lo prometo, por estas que son cruces.

-Bueno, me bajo a ver si Lolita y don Antoñito me necesitan "pa" algo.

-Ahora la veo abajo. -Tira.

-Pobrecita mía,

no me extraña que llorara con semejante desesperación.

Estaba muerta de hambre.

Lolita,...

te agradezco el esfuerzo que estás haciendo cuidando a la niña.

-Esfuerzo ninguno, suegro,... que lo hago con gusto.

Milagros es un primor, y somos familia.

-Lo somos, Lolita, lo somos.

Confío en que a partir de ahora, con el ama de cría,

todo resultará menos fatigoso.

-Pues no se crea,

que entre otras razones, no va a haber ninguna.

-¿Por qué? Pensé que tenías a una localizada.

-Así es,...

Pero... he "considerao" que nos podemos apañar con los biberones.

-¿Y por qué has cambiado de opinión así? Estaba decidido.

-Doña Celia, que... me dijo que eso era lo mejor.

-¿Te dijo que eso era lo mejor...

o impuso sus decisiones como de costumbre?

Ya.

Ya veo.

Ni me parece la decisión correcta ni creo que sea Celia

la que deba tomarla.

-Ella solo quiere lo mejor "pa" la cría.

-¿Y acaso nosotros, que somos su familia, no?

-Mire, don Ramón, mejor dejar las cosas como están,

no estropear la relación con los Álvarez-Hermoso.

Le debemos mucho a doña Celia.

-Lo sé,...

pero tienes que reconocerme que te irritan tanto como a mí

sus continuas intromisiones.

-"Pa" chasco que sí,

que bien que me ha "costao" morderme la lengua.

Pero espero que con el tiempo sepa ocupar su lugar.

-Así lo espero, Lolita, así lo espero.

Y tienes razón, estamos en deuda, pero no solo con ella,

sino también con don Felipe.

-Mire, suegro, qué tranquilita se ha "quedao" escuchándonos.

¿A que sí, mi pequeña tragona?

¿Quieres que la tita Lola te lleve de paseo?

Nos vamos al cumpleaños de la señorita Lucía, ¿qué?

Voy a por el carrito.

(Aplausos)

-Felicidades, señorita, que pase usted un día muy dichoso.

Te lo agradezco, Carmen, espero que disfrutes del ágape.

Lo lamento, pero no puedo quedarme. No me lo tenga en cuenta,

se lo ruego, es que...

me temo que a mi señor no le gustaría saber que he acudido.

Descuida, lo comprendo. Y valoro tu fidelidad a Samuel.

Yo tampoco puedo quedarme, el deber me llama,

he de continuar con mi ronda.

Que lo pasen ustedes fetén. Gracias, Cesáreo.

-Una servidora sí va a asistir a la fiesta.

Le he traído un pequeño presente.

No tenías que haberte molestado.

Agustina, más tarde le dará su presente,

dejad que Lucía avance, tiene que saludar a muchos invitados.

Luego brindamos juntas.

Lo siento, señorita,...

ya ve que a pesar de haberme vestido con tanto tiempo,

casi llego tarde. Descuide, Úrsula,

aún no hemos comenzado.

Sentémonos, por favor.

Por poco no se convierte la celebración

en un rosario de criadas, nunca debería haberlas invitado.

-Bueno, ya sabes cómo es Lucía.

Susana,

veo que al final has podido venir. -Claro, querida,

¿cómo no iba a aceptar vuestra invitación?

Ni que fuera a suceder nada fuera de lugar.

-Bienvenidos.

Feliz cumpleaños, señorita Lucía, espero que todo esté de su agrado.

Seguro que es así. ¿Su hermana sigue delicada?

Bueno,...

poco a poco se va recuperando, sí. Y ahora, si me disculpan.

-Ay, mira, ya viene Milagros.

-Espera, cariño, ahora la verás.

Os agradezco mucho que hayáis venido.

Es un día muy especial para Lucía, para nosotros y para Telmo.

Como prometido de Lucía, forma parte ya de la familia.

-Gracias por la invitación.

-Ya veo que habéis traído a Milagros. ¿Qué tal se cría?

-A las mil maravillas, con la ayuda de "tos".

Veo que al final no os acompaña don Ramón.

-No, con el luto no lo ha considerado apropiado.

-Al menos aún quedan personas que saben guardar las formas.

Pero siéntense, por favor.

¿Cómo se encuentra su padre?

Bueno,... poco a poco va sobreponiéndose.

Creemos que ya ha pasado lo peor.

Disculpen, debo recibir a la prensa,

¿me acompañas, Telmo? Claro.

¿Periodistas y todo? Que no falte.

-Ya estoy lista.

¿Bajamos, que el ágape debe estar a punto de empezar?

¿A qué vienen esas caras tan serias? ¿Sucede algo?

-Sabes perfectamente que sí, Leonor.

-Le he contado la verdad a tu madre, que Flora está secuestrada.

-¿Por qué haces tal cosa? -Porque es mi esposo,

no debe tener secretos conmigo.

Ojalá mi hija pensara igual. -No podíamos

seguir ocultándoselo más tiempo.

No sería justo hacerle lo mismo que antes criticábamos de ella.

Es momento de apoyarnos los unos a los otros.

-Debemos salvar a Flora de ese canalla.

No solo es buena chica, además es la hermana de tu prometido.

Ahora es de nuestra familia.

-Jamás le había escuchado tratar así a Íñigo.

-Es que reconóceme que jamás has tenido buen ojo

a la hora de escoger novio,

pero dentro de lo que cabe, Íñigo ha resultado ser buen partido.

A ver,

¿por qué no contasteis conmigo desde el principio?

Tenemos que hablar con Íñigo y, como la familia que somos,

encontrar juntos una solución. ¿Eh?

-Gracias.

-Estoy muy orgulloso de ti, cariño. -Bueno, ahora lo importante.

Liberto, aguarda aquí,

Leonor y yo bajamos a La Deliciosa para que nadie murmure.

En cuanto podamos, traemos a Íñigo con nosotros.

El secuestro de Flora se ha prolongado demasiado.

-Es la primera vez

que Servando rechaza un convite.

-Sí que debe estar afligido, el pobre.

¿Porque no ha encontrado a esa pareja que quiere ayudar?

"Pa" chasco que sí,

así de "sentío" es Servando.

-Sí que se está criando bien, está hermosa.

-Si sigue creciendo así, no nos cabe en la cuna.

-Uy, eso no es nada, he recibido noticias de mi nieto, en Génova,

está tan grande, que todos piensan que es mayor

de lo que es en realidad.

-Igual le llevan a hacer el servicio militar.

-¿Qué has dicho?

-Cariño, quieta que te conozco. Tienes que atender a los invitados.

-Bueno, claro, ¿y los Palacios no son parte de ellos?

-Disculpen, nos hemos retrasado.

Lo siento.

-Como dice mi hija,... sentimos mucho la demora.

-Sí.

¿Liberto no viene?

-Tiene que atender unos asuntos urgentes del yacimiento,

nos ha pedido que te felicitemos en su nombre.

-Nos quedamos al brindis, tenemos que ir a ayudarle.

Creo que no falta nadie, deberías comenzar.

(Golpea una copa)

Disculpen.

Permítanme antes que nada agradecer a mi familia y amigos

por acompañarme en un día tan especial.

También la prensa.

Más tarde, mi prometido y yo le responderemos a sus preguntas,

pero antes quiero decir unas palabras.

Como todos saben, hoy cumplo 23 años,

la edad estipulada por los marqueses de Válmez, mis padres,

para convertirme en su heredera.

Quiero anunciarles que he decidido destinar

ese capital para crear una institución benéfica,

la Fundación Válmez,

quien se encargará de emprender y apoyar obras caritativas.

El deshacerse de un patrimonio tan grande

es algo sin precedentes.

-Esta chica es una caja de sorpresas.

El objetivo de dicha institución es ayudar

a personas sin recursos. Mi prima Celia,

mi prometido,

el padre Bartolomé, que no pudo asistir,

y yo misma formaremos la directiva.

Y estoy segura que mis padres estarían satisfechos

de ver que su patrimonio alivie las penalidades de tantos.

Brindemos entonces.

No solo por el cumpleaños de nuestra querida Lucía,

sino por el futuro de la Fundación Válmez.

Felicidades, amor mío. Les ha dejado boquiabiertos.

(Se abre una puerta)

-Por fin, me estaba volviendo loco ya aguardando.

-No hemos podido venir antes. -No sé por qué he tenido que venir,

tengo la chocolatería llena, debería volver.

-Usted no vuelve a la chocolatería sin escuchar lo que debo decirle.

-Espero que sea algo de enjundia. -Lo es, Íñigo.

Mi madre está al tanto de todo.

Sabe que Flora ha sido secuestrada.

¿Has "disfrutao" de la fiesta, mi tesorito?

-Lolita, espera, que soy yo.

-Uy, doña Celia, que no la había "sentío".

¿Ha "abandonao" el cumpleaños? -Tenía que marcharme.

Entre tú y yo, no soportaba a Susana con sus miradas juzgándolo todo,

y así aprovecho para ver a la niña,

que con tanta gente no he podido verla.

Hola.

Hola. ¿Qué, mi amor, me echabas de menos?

¿Cómo estás?

Hola.

-Voy a prepararle un biberón, aguántemela un suspiro,

si no le importa. -Claro que no,

¿cómo me va a importar? Estar con ella es un regalo.

¿Verdad que sí, mi amor?

Ya está.

Uy.

¿Qué?

Ya está, mi amor.

¿Cómo estás?

-¿Todo bien?

Parece un poco inquieto.

-Hace rato que no veo a mi esposa. No la habrás visto, ¿verdad?

-No, pero a lo mejor está en la chocolatería

atendiendo algún invitado.

-Sí,... es posible.

Por cierto, ¿y Lolita?

-Marchó, tenía que darle el biberón a Milagros.

-Parece que nos han dejado solos.

Felipe, ¿le parece si parto la tarta?

Como desees. Lucía,

¿sabes si Celia está dentro de La Deliciosa?

No, creo que no.

Bueno, voy yendo.

-Doña Rosina, yo hubiera preferido mantenerlo en secreto.

Usted no debería habérselo contado. -No, Liberto ha hecho bien,

igual que voy a hacer yo ahora.

Íñigo,... estoy dispuesta a prestarle las 12 000 pesetas

que precisa para liberar a Flora.

Solo pido una cosa a cambio.

-¿El qué? -Avisar de inmediato a la policía.

-No, no, de ninguna de las maneras,

es un imposible, eso podría ser el fin para mi hermana.

-Sí, o su salvación. Podríamos tenderles una trampa.

-Yo podría hablar con el comisario Méndez.

-Claro, la avaricia de ese tal Andrés juega a nuestro favor.

Él acudirá seguro, atraído por el dinero,

y la policía podrá detenerle, a él y a sus hombres.

-Andrés nos ha demostrado una y otra vez que no es de fiar.

-¿Y si la treta sale mal y toman represalias contra mi hermana?

-Íñigo, por más vueltas que le doy, cada vez estoy más convencido

de que es la mejor opción. La cosa empeora.

Debe mucho dinero,

Flora sigue secuestrada y, para colmo,

Tito ha recibido una brutal paliza.

-Íñigo, escucha a Liberto.

Nos hemos visto involucrados en un mundo muy turbio

que no va con nosotros. Tenemos todas las de perder,

necesitamos la ayuda de la policía.

-Tenéis razón.

No podemos seguir alargando esta agonía, hay que hacer algo

que solucione esto de una vez,...

algo que debería haber hecho hace tiempo.

-Qué bien estás en mis brazos, ¿eh?

Qué lista eres, hasta parece que me entiendes.

Siempre voy a estar contigo,... nunca te voy a dejar sola.

Voy a estar toda mi vida a tu lado.

Nadie nos va a separar,...

no voy a permitir que eso ocurra,...

cueste lo que cueste.

Todo ha salido a pedir de boca.

Así es. No creo que olvide

este cumpleaños mientras viva.

Hace una noche preciosa, podríamos salir a dar un paseo.

No, aguarda un momento.

Toda la tarde he tenido que compartirte

con los invitados de tu cumpleaños.

Déjame que disfrute

un rato de tenerte a solas junto a mí.

(RÍE)

Pero Úrsula podría llegar en cualquier momento.

No temas,...

últimamente ha hecho buenas migas con Fabiana y Agustina.

Después del cumpleaños se iban a dar un paseo.

Tardará en volver.

Así que estamos solos.

Pues razón de más para salir a dar un paseo.

Tienes razón,... no está bien que estemos solos.

Cada vez me cuesta más

aguantar las ganas de besarte, de rodearte con mis brazos,...

de apretarte contra mi pecho.

Bueno, está bien,... será mejor que marchemos.

Aguarda.

Yo también siento el mismo deseo.

Lucía, llegas muy tarde.

Lo siento. Te mereces una buena reprimenda.

-"¿No quiere contarme nada," aunque solo sea para desahogarse?

Te lo pedí, ¿lo recuerdas?

Te pedí que no me preguntaras.

Lo sé, señor,...

pero es que me preocupo.

Es como si...

Es usted una buena persona, pero... No lo soy, Carmen.

No soy una buena persona.

¿Dónde estabas cuando Lucía partió la tarta?

-Lo sabes de sobra.

Estaba en casa de los Palacios, mimando a mi ahijada.

-Tu deber es estar al lado de tu familia en los momentos importantes,

y hoy, el anuncio de Lucía era uno de esos momentos.

-Le prometí a mi mejor amiga que cuidaría de su hija

si algo le pasaba,... y no pienso faltar a mi palabra.

-No es solo deber lo que te empuja.

-La quiero.

¿Quién podría no quererla? -Celia, Celia.

Por más que te empeñes, eres su madrina, no su madre.

-Me ocuparé de ella como si lo fuera.

-"Buenos días".

-¿Dónde estabas?

-En el banco.

Vengo de hipotecar La Deliciosa.

-¿Cómo?

-Vamos a ir a una tienda de ropita infantil,

quiero comprarle un par de gorritos a la niña.

Vas a estar muy guapa con los gorritos, claro que sí.

-¿Y lo saben los señores?

-Sí, se lo dije a Lolita anoche, cuando subimos.

La hija de ese antiguo ministro... está muerta, como usted quería.

Y aquí tiene su revólver.

Guárdeselo, es su herramienta de trabajo.

Estamos en paz.

Tengo otro encargo para usted.

-"Espero que Celia" sea puntual.

-Vendrá antes del almuerzo, es lo lógico.

-Y el garbeo no es hasta después de comer.

-Yo ya le he pedido que volviera antes, sí,

pero entre sus planes estaba regresar más tarde.

-¿Y eso cómo lo sabe?

-La he escuchado pedirle a Fabiana que le pusiera un biberón más.

-Tampoco sea tan desconfiado.

-Íñigo ha ido a ver al prestamista. -Ay, sin dinero, pero ¿está loco?

-Lo ha conseguido, madre.

Y con dinero también es una locura. -¿Cómo que lo ha conseguido?

¿No habrá cometido alguna majadería? -Ha hipotecado La Deliciosa.

-He "hablao" con ese que os dije.

-Con el sobrino de su amiga. -Ese mismo.

Por lo visto, hay una tal Salvadora, que es dueña de un comercio

de tabacos y especias.

-Pero "señá" Fabiana, si es una señora,

no "pue" ser nuestra Salvadora. -Podría ser su madre.

-A doña Celia, ¿la han visto por aquí cerca...?

-Vaya, otra desaparecida. Hoy todo el mundo

busca a todo el mundo.

-¿Quiere que le digamos algo si la vemos?

-No. Ha ido a pasear a Milagros,

enseguida viene, la estamos esperando.

Declaro abierta la primera reunión

de la Junta Directiva de la Fundación Válmez.

¿Padre? He traído una propuesta

para reconstruir el comedor social.

Pues, por mí, mi voto es afirmativo.

Y por mí también.

Añadiremos una cantidad para que se pueda seguir dando de comer

en el asentamiento provisional.

Gracias, y alabado sea Dios.

-"¿Ha efectuado la entrega?". -¿Y por qué ha tardado tanto?

-Dimos varias vueltas para comprobar que nadie nos había seguido.

-¿Y la hermana de usted? -Andrés es muy cauto,

liberará a Flora cuando compruebe que la cantidad es correcta

y que la policía no le busca.

-¿Y te has fiado de él? -¿Qué otra cosa podía hacer?

-(LEE) "La joven heredera...

ha creado una institución benéfica...

a la que donará toda su fortuna".

-"¿Adónde se habrá llevado" a la cría?

-No ha ido a la reunión de la junta de la fundación.

No sé, no quiero alarmarle, pero a lo mejor

deberíamos preocuparnos un poco e igual dar parte al comisario.

-No le ha ocurrido nada, ya tenía pensado no regresar a tiempo,

le dijera yo lo que le dijera.

-¿Y por qué iba a desobedecerle?

-Ayer la encontré hablando con la niña en un tono inapropiado.

-¿Cómo que un tono inapropiado?

-Lo hacía como si fuera su verdadera madre.

-Flora está en el callejón. -¿En el callejón?

-¿Qué? -No, quedaos aquí.

-No, de eso nada.

-Pero ¿por qué nos hacen esto? ¿Eh?

¿Por qué?

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Acacias 38 - Capítulo 954

20 feb 2019

Lucia celebra su cumpleaños en la Deliciosa y anuncia la creación de la fundación Marqués de Válmez, ante el asombro de los invitados que no entienden su renuncia a la herencia.

Rosina se entera por Leonor del secuestro de Flora y se presta a pagar el rescate con la condición de que intervenga la policía, pero Iñigo lo rechaza.

Fabiana comenta a Servando que cree saber dónde se encuentran Arsenio y Salvadora

Ramón tiene un momento tierno con su hija. Lolita se queja del comportamiento de Celia con la niña lo que provoca cierta tirantez entre ellas. Ramón escucha una inquietante forma en la que Celia habla a su hija.

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  1. Tari

    Yo tambien pienso que el hijo de lucia es de telmo

    02 mar 2019
  2. María Rosa

    Tendrá sus fallas, pero hasta las mejores películas las Tienen. Las rígidas costumbres de la época imponen recato en las mujeres, pero eso no quiere decir que no se puedan transgredir, como lo han hecho casi todas las jóvenes. El tema de colgar la sotana era más habitual de lo que pensamos, la Iglesia ha tenido tantos giros insólitos, simplemente pensemos como los Medicis llegaban a Papa. Los nuevos protagonistas son buenísimos, esperemos que el guión sea bueno. Siempre se dice que el crimen perfecto no existe, aquí son muchos los asesinos y nada de condenas. Y por los avances me apena mucho ver que Lucía y Telmo no estén juntos. Una vez que una relación terminé bien!!! Aunque pienso que el hijo que veremos, es muy probable que sea de Telmo

    23 feb 2019
  3. Francesca

    La serie es inverosimil. Hechos graves, como un parricidio quedan sin resolver. Ursula, que provocó un tendal de muertes, se ha convertido en buena y abnegada. Clara y Felipe, también asesinaron y se deshicieron del cadáver, sin más. En medio de tanta locura, donde hasta hubo un infanticidio, los que seguimos la serie, naturalizamos tantas aberraciones. ¿No es mucho? Toda una proeza contra los principios morales, por parte de los responsables de la serie. Las actuaciones por momentos son buenas, una tiene la impresión de presenciar un paso de teatro; en otros es pésimo, con baches, sobreactuación, lo que muestra una dirección inestable. Mala la reproducción de la época. Señores y sirvientes comparten mesa. Lucía, mujer menor de edad, viaja con un hombre, con otro; pasaba las tardes en el departamento de un joven soltero o de dudoso estado civil. En 1903, Telmo cuelga la sotana de un día para otro, como si dejar la sotana fuera un trámite instantáneo, y no un largo y sinuoso camino. En fín. Una ve la serie, por inercia. Y en esos tiempos muertos ha cobrado cariño a algunos personajes. Espero , sinceramente, que ahora, lleven los acontecimientos, con mayor acierto. Con mayor respeto por su creación y por los que cada día la vemos.

    22 feb 2019
  4. Tere

    Me encanta la serie sobre todo la pareja de telmo y lucia ellos se merecen muchos capitulos muy romanticos y excitantesen muchos capitulos y un final muy feliz ellos son muy buenos actores y se ve la quimica que hay entre ellos por lo que hacen que sean muy creibles sus interpretaciones con respecto a los nuevos cambios espero que no os equivoqueis y siga la serie como lo he hecho hasta ahora pero si os digo que los personajes actuales son geniales y los voy a hechar de menos .que siga habiendo mucha pasion en la serie

    22 feb 2019
  5. Tcr

    y con Telmo también....espero un final feliz para esta pareja de personajes. Daniel y Alba tienen una química increíble y se lo merecen por tan grandgrandes interpretaciones. El personaje de Juan Gareda ya es hora de que empiece a pagar todas las maldades como ya las ha pagado el personaje de Montse Alcoverro (grandísima actriz)

    22 feb 2019
  6. Hércules Poirot

    Almudena ya se que cuesta mucho hacerse a nuevos cambios, sobre todo en una serie diaria y más después de decir adiós a personajes muy queridos por todos, sobre todo Trini y Celia. Pero ¿ No va a ser divertido ver a Fabiana y Servando reventando la pensión, a Lolita y Antoñito de tenderos y a Marcelina de quiosquera y a Jacinto de nuevo portero? Y lo mejor de todo a Rosina de criada de Casilda y a Liberto de carbonero, estos cambios de Casilda, Liberto y Casilda a que se deberán.....

    21 feb 2019
  7. Almudena

    He leído lo que vais ha hacer con la serie , es triste que os carguéis la serie de esta manera, la llevo siguiendo desde el primer capituló , pero ya no será la serie que empecé a ver , no habéis comprendido que la gente la seguíamos porque nos gustaba la alegria de trini , la ñoñería de Celia , nos gustaba por sus personajes que os los habéis cargado , solo quedará de la serie el título y ya no me gusta , hace tiempo que he ido perdiendo el interés con los desmanes que habéis echo , a partir de ahora buscaré otro entretenimiento para esa franja de la tarde porque acacias 38 ya no la volveré a ver , que pena os habéis cargado una serie entretenida

    21 feb 2019
  8. Saro

    Quiero centrarme en lo más bonito del capítulo. Preciosa escena de D. Ramón con su hija en brazos incluso cantándole una nana ¡qué tierno por Dios!!!. Esta es la Rosina que me gusta, es una mujer muy inteligente y con un gran corazón como acaba de demostrar una vez más (ya era hora de que volviera la "auténtica Rosina"). Y, ¿qué decir de la parejita Telmo y Lucía? son un verdadero encanto, hay que ver cómo se aman!! las escenas de este capítulo son preciosas, incluso creo que alguna de ellas puede tener alguna "consecuencia", espero que sea así, al menos a mí me gustaría. Estoy deseando ver cómo sigue su historia a partir del "salto de los 10 años", aunque creo que vamos a sufrir un poco con Lucía.

    21 feb 2019