7 días sin ellas La 1

7 días sin ellas

Lunes, a las 22.40 horas

www.rtve.es /pages/rtve-player-app/2.17.1/js/
5365503
7 días sin ellas - Programa 3: Enfrentarse a la realidad - ver ahora
Transcripción completa

"En el último capítulo de 'Siete días sin ellas'

vivimos los primeros momentos de separación

entre los hombres y las mujeres de Bernuy de Porreros".

"Hay que desconectar, para eso venimos, para disfrutar nosotras".

"Pero esta semana de aprendizaje por separado

aún le queda mucho trabajo por delante".

¿Ya sabéis la comida de hoy? -Todavía estamos pensando.

"En Vera, las mujeres tendrán la oportunidad

de desconectar y divertirse,

pero también de enfrentarse a sentimientos como el miedo,

la culpa o la añoranza".

"Me ha dado como penilla porque igual lo está pasando mal.

Y ahí tendría que estar yo".

-Entonces, ¿qué hago? -No tardamos nada.

"Mientras, en Bernuy,

los hombres empezarán a sufrir en su propia piel

los problemas de una rutina diaria exigente".

Deja de poner excusas, vamos.

-No se lo cuentes a mamá que nos riñe.

"Y unas familias demandantes

que no entiendes de conciliación ni descanso".

¡Sonia quiere agua!

-Espera, voy a por una botella. Se me ha olvidado, hija.

"En Bernuy, el peso de las relaciones sociales

y las actividades comunitarias

ha recaído siempre en las mujeres

y eso es algo que los hombres pretenden cambiar esta semana.

Hoy, sin ir más lejos, algunos han sacado un par de horas del trabajo

para invertirlas en un proyecto común".

"En Bernuy hacen falta espacios para que se junte más la gente".

Para que se junte la juventud. Sería bueno para el pueblo.

"Recuperar para los jóvenes la antigua sede de la mancomunidad".

Cuando lo hemos visto, nos hemos quedado flipando

de lo grande que era y la de cosas que se podrían hacer.

"Y nos ha parecido buena idea apañarlo".

-Aquí hay que limpiar esto, el suelo.

Hay que quitar todos los muebles de aquí.

Y ponerlos en la habitación de al lado.

Vamos a ver lo de arriba también. -"Luis nos enseñó

cómo era por dentro el local".

Él repartió las tareas, lo que teníamos que hacer.

¿Hay que pintar algo? -Sí, hay que pintar.

Pero eso...

Vamos primero a limpiar. Luego ya vamos pintando.

"Me manejo bien. Lo llevo un poquito en la sangre".

Mi padre siempre trabajó en la construcción

y he aprendido algo, algo.

-¿Quién se queda aquí?

-Pues ¿os parece que tú mismo?

Carlos, Fernando,

Sergio y tú. -Vale.

-¿Vale? -Vale, vale.

-Y tú.

Juan. -Vale.

-"A ver, los conozco a todos.

Entonces, hemos creado un grupo de WhatsApp,

hemos... hemos quedado".

Y la verdad, nos está divirtiendo mucho lo que es esta experiencia".

-"Es una experiencia para poder conocer a gente

que no conocía".

Ni los conocía, ni sabía de qué trabajaban,

ni casi si vivían aquí o solo venían de vez en cuando.

-¿No hay limpiacristales tampoco?

-Díselo a Portu a ver qué pasa. Organiza las cosas

y no hay bayetas ni nada. -Voy a preguntarle si hay.

-Chicos, ¿qué tal lleváis la semana?

-Bien. -¿Bien?

-Tú, ¿qué tal la llevas? -Yo también, igual.

-A los que tienen niños pequeños los veo más preocupados

que a los que ya tienen cierta independencia.

Pero los veo bastante bien.

-Juanra, ¿cómo llevas la semana? -Bueno, la llevamos.

-Tú que estás solo, ¿necesitas de algo o qué?

-No me ha dado tiempo a echarla de menos.

-¿Qué comes, Manu?

-Comida, ¿qué si no? -¿No echas de menos a tu madre?

-¿Echas de menos a tu mujer? -Yo sí.

-¿Sí? (RÍE) -Sí.

-El otro día me pegó la... -Y bastante.

-La modorrera sentimental y la echo de menos.

-"Ya hay cierta complicidad".

Como que uno cuenta una cosa, el otro cuenta la otra

y como que te unes sin querer, la tontería, ¿sabes?

-¿Qué tal, Sergio, cómo lo llevas? -Pues bien.

La verdad, bien. Los chicos se están comportando de momento.

-Esto me está dejando sorprendido.

"Sergio es vecino mío.

De hecho, los niños son amigos de Héctor

y vienen a buscarse,

Héctor va a buscarlos a ellos.

Yo, aquí, relación, relación,"

tampoco tengo con mucha gente. Y es trabajo, casa, casa, trabajo.

Siempre tienes más afinidad con unos, pero sí, nos conocíamos.

-Como te vea Inma, te pone a fregar todos los días.

-Es limpiar, no guarrear, ¿eh?

-Creo que superarlo, superarlo, lo de la timidez,

un poco complicado.

-¿Qué tal en casa solo? -Bien.

-¿Bien?

-"Yo también lo intenté y todo, pero creo que lo de la timidez"

va a ser... Es mío ya, entra dentro de mi personalidad.

Me voy a despedir de todos y ya me voy.

Hasta luego, chicos. Me tengo que ir.

-Venga, que vaya bien, ¿eh? -Adiós.

"Yo ya me tuve que ir,"

pero creo que después terminaron la parte de arriba y todo

"y se tomaron una cerveza por ahí".

-Las que mejor se lo están pasando son ellas.

-Ellas, me cago en diez, ya ves.

-Una semanita divina se pegan. -Ya ves, me cago en diez.

-Estarán gozando.

-Nos teníamos que haber ido nosotros.

-Yo voy a ir igual, ¿eh? -Yo, de vacaciones, no.

Pero el primer fin de semana que venga Susana

un relax de...

-Un relax, ¿no?

-O algo, segurísimo. -Portu dice, el cabrón,

que estará todos los fines de semana de relax.

-"Lo que me ha parecido positivo de que se hayan ido las mujeres

es que muchos hombres que nos conocemos de vista,

cómo nos llamamos, pero no nos conocemos, nos hemos juntado".

Hemos hecho piña y nos lo estamos pasando muy bien.

Nos podíamos haber preparado algo, macho.

Un par de cochinillos o algo. Hubiéramos comido juntos un día.

-El domingo podemos hacerlo. -De hacerlo, mejor día el domingo.

-El domingo, vale.

-El domingo llegaría... -Así pasamos el domingo.

-...a las 15:00. -Las mujeres llegan tarde.

-Dos cochinillos y una ensalada

y punto.

-"En principio la comida la queremos hacer para nosotros,

porque no sabemos cuándo vuelven,"

si llegan a comer o dejan de llegar.

Si no llegan, nos tomamos el café con ellas.

-"¿Qué hace ahora Susana? No tengo ni idea.

Espero que se esté divirtiendo, aprovechando esta semana de relax.

"Pero no sé lo que estará haciendo".

-Arrancas girando la llave.

-A ver si tengo que conducir yo.

-Dale, Nuri.

-Acelera.

Frena.

Yo, con el grupo, lo estoy viviendo muy bien.

Nos reíamos mucho, porque nos llevamos todas muy bien.

"Da igual que esté con unas que con otras".

Nos lo pasamos todas muy bien.

-Adelanta por la derecha. Susan en tercera posición.

-Es una de las cosas que yo nunca habría hecho,

si no hubiera venido a este viaje.

"Es una experiencia nueva al 100 %".

Voy a disfrutar de todo lo que me dé esta experiencia.

Completamente.

Es una vez en la vida.

-Vamos, Teresa, dale, dale. -Que voy como una Fiti, voy.

-Si Manuel me viera por un agujero diría: "Mi madre está loca".

No está acostumbrado a verme hacer estas cosas, porque no he salido.

¡Ole! ¡Guay, guay!

Iba confiada, porque no te puede pasar nada en ese coche

a menos que caigas y te des con una piedra.

Niñas, pasad corriendo, pero no nos atropelléis.

(VARIAS CHILLAN Y RÍEN)

-"Desconectar es muy importante".

No le damos el valor que tiene.

En los trabajos, por la casa, por los maridos,

"por los hijos. Y al final, que seas capaz"

de desconectar, pasar unos días como los estamos pasando...

-Aitana, Aitana.

-Que tú estés feliz, al final lo proyectas en tu familia.

Me imagino que sus maridos y sus hijos, cuando las vean,

lo bien que se lo han pasado y que volverán con una sonrisa,

los tiene que alegrar también vernos.

-"Ahora sigo viviendo con mi madre por el tema de los estudios.

No tengo un trabajo para vivir solo".

En cuanto tenga un trabajo estable y haya terminado mis estudios,

"me voy de casa".

Ayer la eché un poco de menos. Joder, toda la semana sin mi madre.

"Me vine un poco abajo".

Es su casa y si no está ella, falta un pilar fundamental entonces.

Sí, se la echa de menos.

"He hecho las cosas de golpe".

Pensaba que iba a dejarlo todo para el último día

"y, no sé, me ha llamado así, ha salido así.

Recoger, fregar, cocinar, todo colocado".

Me estoy sorprendiendo yo.

¿Qué has hecho? Ven, ¿qué es eso? ¿Eh?

"Mi madre pensará que soy un cabrón,

porque lo hago todo ahora perfectamente

y cuando está ella, no hago nada".

Ya sabe que soy un cabrón, pero...

A ver si arranca esto.

Lo llevo bien.

"Siempre hay alguien conmigo. Voy a verlos yo

o vienen ellos a verme".

-"Eh". -Eh.

-"¿Qué te pasa?". -A mí nada, hijo.

¿Qué haces? -"¿Qué haces?

Yo, trabajar, ¿qué voy a hacer?".

-Iba a estudiar, pero el ordenador acaba de morir.

No me da tiempo a aburrirme.

-"¿Quedamos a las 16:00?". -Sí, por ahí, un poco antes.

Tomamos café. -"¿No quieres que coma contigo?".

-Sí, pero yo hago la comida y tú friegas.

-"Eh... ¿En tu casa?".

-En tu casa o en la mía. (RÍE) -"Venga, vale".

-Hasta luego.

-A ver si adivináis lo que tengo. -Eh... ¿Macarrones?

-Frío, frío.

-Eh... Garbanzos.

-Judías verdes. -No.

-Sí. -Que no.

-"Esta semana"

vamos a comer lo que nos apetece.

"Ya, cuando venga Susana

empezaremos otra vez a comer más sano.

Pero esta semana, la verdad es que...".

Les estoy dando lo que a ellas les gusta.

-Esperemos que la comida esté buena.

-He cocinado yo, ¿eh?

No ha sido mamá, he sido yo. Ya verás qué buena.

"Esta experiencia,"

hemos decidido en familia que la haríamos en conjunto.

"Entonces, yo hago que participen un poquito"

en las tareas de casa.

He pensado una cosilla. -Dime.

-Si me echáis una mano, hay alguna recompensa, ¿vale?

Alguna chuche cae, ¿eh?

"Es una recompensa al trabajo que han hecho.

Bien sea hacer una cama o bien ayudarme en casa".

Para ellas también vean que han trabajado,

pero también han ganado algo.

Elsa, la habitación.

Todos tus juguetes están por el suelo.

Naya, ¿dónde has dejado tu pijama hoy?

-En el suelo.

También era el de mi hermana.

-No. -Yo solo he visto el tuyo.

-No, Nayala, yo lo dejé encima de la cama.

-Me pongo en el lugar de Susana.

"Es difícil, o sea, estar con las niñas, limpiar,

y hacer comida, preparar comida para la semana".

Y ahora entiendo realmente lo que es llevar una casa.

¿Me vais a echar una mano? -Sí.

-Vale.

-¿Qué hacemos, Héctor?

-No sé, jugar al fútbol.

-Habría que repasar.

Esta semana hemos hecho el trato de que si no trae tareas,

"salimos.

Si trae tareas, no salimos".

-Primero vamos a jugar al fútbol un poco

y luego ya... -Pero ¿no has traído tareas?

-Vale. -¿Vale?

-Vale. -"Hago un trato con mi hijo"

y lo cumplo; a él se le olvida.

Se le olvida cuando le interesa.

-¡Pasa, pasa!

-Si trabajara, sería más complicado.

"Habría que jugar más con los horarios y con el tiempo".

-Luego me dices que te hago correr. -El primer día que hacemos cosas

funciona bien, pero luego ya Héctor vuelve a su ser.

Es animal de costumbres.

Hala, ahora corres tú.

Por listo.

-Me preocupan los dos,

que entre ellos se lleven bien.

"Porque Jesús es temperamental y enseguida se enfada".

Imagino que se estará aguantando.

-Oye, ¿te imaginas que vienes toda la semana sin tareas?

Qué sorpresa se llevará tu madre cuando venga.

¿Eh, eh?

Sinvergüenza.

-"A lo mejor pienso que me necesitan más

de lo que realmente me necesitan".

Igual se valen sin mí mejor. ¿Quién sabe? No lo sé. Puede ser.

"Obviamente, el hecho de tener hijos a su cargo o no

es un factor diferencial

para los hombres que se han quedado en Bernuy.

Manuel y su amigo Roberto, por ejemplo,

tienen libertad para organizarse la rutina a su ritmo".

"Hemos quedado Manuel y yo"

para comer y vamos a preparar una comida como Dios manda,

de las buenas, con vino, mantel y todo.

¿Dónde te dejo los platos que lave? -Al otro lado.

-Tú, tú...

-¿Qué? -Has fregado dos veces en tu vida.

-Yo lo meto en el lavavajillas.

-La madre que me parió. Los platos, boca abajo, majo.

Y friega aquí, porque si friegas ahí, lo dejas con espuma.

Lo aclaras y luego para allá.

-A los platos les pego una pasada

"para quitar la grasa y los meto al lavavajillas".

Echo la pastillita y a correr.

-Ahora siesta, ¿eh? Siesta seguro. -Anda que hago yo siesta.

Voy a poner la mesa. -Me parece bien.

-¿Qué es eso? -Para el pan.

-"Puso hasta plato en el pan.

Tenedores, cuchillos, toda la vajilla nueva".

Normalmente es más batalla.

Nos vamos a poner las botas.

-No creo que Amparo se moleste. Lo hicimos para que quedara bien.

"Y eso luego se lava, se deja ahí".

Ni se enterará.

-No me gusta este abridor.

Muy bien, todo correcto. -Qué pringado.

-Creo que los amigos de Manuel

"son más responsables que Manuel".

-¿Está dentro? -Sí.

-Manuel es "viva la Pepa".

"Es muy divertido, es muy bueno".

Le quieren mucho.

-¿Quieres?

No le he echado sal.

-Bueno. -¿Necesita sal?

-Qué más da.

-Es majete, pero no madura.

-¿Te gusta? -Se deja comer.

-"Creo que en mi casa están..."

uno o dos están fijos, algún amigo.

-¿No has hecho las camas?

-No.

¿Por? -Por no deshacerla para la siesta.

-La siesta los dos. -¿Eh?

-Los dos en la cama.

-No duermo contigo si lo puedo evitar, que roncas.

-Que yo sepa, no ronco. Me dicen que ronco bastante.

Mi madre no me ha dicho nada, la novia no me ha dicho nada.

Creo que no ronco.

El que parte, ¿cómo funciona? -Se queda la mejor parte.

"Y en Vera, las mujeres ya han empezado a trabajar juntas

en uno de los objetivos fundamentales de esta semana:

aprender a relajarse y a desconectar por completo".

"Estará bien, estará a gusto".

Estará haciendo actividades de aquagym y cosas de esas

"y masajitos, chorros.

Sí, estará en la nube". (RÍE)

-Ha sido increíble. He conseguido desconectar.

No oía ni a los pájaros,

"ni el agua del río que hay al lado.

Nada, he estado callada".

-Ay, madre, que me caigo.

-"Un poquito inútil me he sentido, ¿sabes?".

Qué poco flexible estás, ¿no?

"No sé si por la edad o porque...

no tenemos costumbre de hacer esto. Pero ha estado bien, interesante.

-"El yoga, a mí, es que..."

lo intenté una vez, pero...

"No sirvo para hacer yoga".

-"Es que yo no consigo... no consigo..."

desconectarme.

No puedo.

"Aunque sea en poco, algo pienso".

-No sé por qué.

No me relajo mucho.

-"En ese momento he conseguido desconectar de todo".

De mi cuerpo, de mi mente, de familia...

"de problemas, de trabajos, de todo, de padres, de todo, de todo".

(MONITOR) Cada uno tiene su cuerpo.

-"Porque mi mente no estaba pensando en: '¿Y qué pasará luego?

¿Qué haré luego'".

Y... ahora ¿qué tengo que hacer? ¿Lo haré bien, lo haré mal?

No, era un momento de estar tumbada, relajada, escuchando.

"Nada más".

-"Lo que le diría es que disfrute todo lo que pueda,"

que esto pasa una vez en la vida.

Que venga descansada que el lunes le toca trabajar.

Que no se le olvide.

¿Te dejo aquí jugando y voy a preparar el baño?

-No. -¿No? ¿Por qué no?

Habrá que bañarse, ¿no?

-Estoy jugando con el pie.

-Lo voy llevando poco a poco.

Mucho cansancio, porque entre el trabajo

y las cosas que tengo que hacer, la niña,

se me va acumulando un poquillo.

Que te caes.

-Dámelo. -¿Qué?

¿Está tan lejos para que no lo cojas tú?

Qué morruda eres. Toma.

A ver, negociación tengo el 90 % con ella.

"Pero si de primeras ya le digo que no,

se pone a llorar, al berrinche,"

no te hace caso y para mí es peor.

¿Quieres que vaya el papá preparando el baño ya?

Vale, papá se va a bañar, tú verás.

Luego, a lo mejor, a largo plazo no es bueno para mí,

"pero le intento explicar todo y hasta ahora, creo,

más o menos lo entiende".

Te voy a mojar la cabeza.

Cuidado.

-A María también. -Sí, ahora se la mojo.

(ESTORNUDA) -Jesús.

"Yo hice lo de todos los días".

Le lleno el agua, vamos allí, jugamos un poco con el agua.

Hacemos un poco de espuma, que le gusta.

Aguanta a que sea caliente.

-Es que tengo...

Es que tenía pelos.

-"Echa a sus muñecos. Echa a María, a Pepota".

Normalmente mi mujer le deja echar uno o dos.

Yo, que eche los que le dé la gana. Es igual.

"Para jugar es igual".

-Mamá no está porque...

Ahora te pones tú porque mamá no está.

-Vale.

Según pasa la semana le va pesando un poco.

Hoy me ha preguntado que cuándo venía mamá.

Mamá hasta el domingo no viene.

Y te va a traer un regalo... -Grandote.

-¿Cómo, así?

-Sí, como mi oso. -"Si coge un berrinche"

de que quiere ver a su madre, habrá que salir por donde se pueda.

La llevaremos a los columpios, a lo que haga falta.

¿Te seco la cabecita? -No, no.

-Dice mi mujer que soy un blando, pero es que...

Esto es lo que toca.

¿Uno y otro?

¿Te lo pongo?

Antes de cenar, hay que recoger juguetes y meterlos en la casita.

¿Me ayudas a recoger?

-Es que no me ayudas. -¿No me puedes ayudar?

Se pone a jugar con los juguetes, pero se olvida de guardarlos.

Cuando uno juega, hay que recoger las cosas.

Luego, si no, no se puede jugar más.

Y con su madre, por ejemplo, eso sí que lo tiene claro.

Para terminar de jugar con esto tienes que guardar lo otro,

si no, no se guarda. Y con su padre: "Luego lo guardo".

No se lo cuentes a mamá que nos riñe.

Para no andar discutiendo, guardo yo los juguetes

que no hay ningún problema.

Venga, ayúdame a recoger. No me estás ayudando nada.

"En esta experiencia,

hombres y mujeres se enfrentan a dos objetivos diferentes

pero con los mismos protagonistas: sus hijos.

Para ellas el desafío es aprender a manejar la distancia.

Para ellos, sin embargo, el reto está

en aprender a disfrutar de la cercanía".

"Lo más importante que tiene que cumplir un padre"

es estar siempre cuando lo necesita su hijo

"para lo bueno, para lo malo, para lo regular, para todo".

Yo lo intento.

-"Mis hijas no disfrutan de padre normalmente.

O sea, las acaparamos, por así decirlo.

En una sociedad en la que la mujer tiene que encargarse de los niños

hay veces que apartas un poco al padre.

A veces perdemos las madres la vida

por los hijos. Me refiero"

a otro tipo de actividades,

que al final no hacemos otra cosa que ser madres.

-"Jorge para mí es todo".

Todo.

"Es mi hijo y es mi único hijo".

Entonces, es mi vida.

"A Carlos lo quiero un montón, pero el hijo es el hijo". (RÍE)

Es así.

-"La esposa es la esposa.

A mis hijas las echo mucho de menos,"

pero no tiene comparación con echar de menos a mi mujer.

"Es totalmente distinto. Un hijo, sabes que..."

lógicamente hace su vida,

como hemos hecho todos.

-Antes de venir a este viaje decía: "Rocío, Rocío, Rocío".

Estaba obcecada, o sea, todo para Rocío.

"Y no.

Tienes que decir: 'Sí, es tu hija',"

pero tienes que pensar en ti también.

Ay.

Tiene que haber tiempo para los niños,

para la pareja y para uno mismo.

Es importante.

"Precisamente, uno de los padres que está demostrando

tener mejor relación con sus hijos es Sergio,

que aún no ha tenido que enfrentarse

a ninguna situación especialmente difícil con ellos".

¿Qué haces ahora, Álvaro? ¿Vas a ver la tele

o juegas a algún juguetito?

-¿Puedes jugar conmigo? -¿Quién?

-Tú. -Estaré con este haciendo tareas.

-Jo. -Si acaba pronto...

jugamos. ¿Acabará pronto?

-No.

-Vamos, tira para allá, que ya voy.

"Cuando hago los deberes con Adrián, solemos compaginarlo un poco".

Está Vanesa o a lo mejor estoy yo.

"Ahora me toca a mí estar encima de él, pero, bueno,"

lo vamos llevando.

-Que marco gol.

-Escríbeme bien que te quito la hoja entera, Adrián.

-Este boli... -Vale.

"Abandona", ¿con qué lo has puesto al final?

-Con uve. ¿Es con be?

Sí, es con uve.

-Pero fíjate. Macho, estás copiando.

Que pongas faltas sin copiar, todavía,

pero faltas copiando...

"Tienes que estar con él y ayudándolo".

A este niño no le puedes decir: "Ponte a hacer tareas

que luego vengo y te corrijo". Tienes que estar encima de él.

Aquí, aquí, Adrián, va. -Esto no va.

No va, pero bueno. -Deja de poner excusas, vamos.

¿Cuántos números tienes que coger? ¿Uno, dos, tres?, ¿cuántos?

-Uno. -¿Uno?

-Sí, porque tengo que tapar este.

-No, eso es imposible. -Sí, es posible.

Como Mary Poppins, todo es posible, hasta lo imposible.

"A Adrián le cuesta mucho comprender los problemas.

Como se lo compliquen un poquito, ya no sabe"

razonarlo.

Que lo hagas.

-¿Qué quieres que haga?

-Si has puesto un seis, ¿qué tienes que hacer, tío?

-Pues poner un seis y ya está. -¿Y ya está?

-Sí. -Te despistas con una mosca.

-Claro. -Haz la resta, tío.

Que no hagas el bobo.

"Es que tengo poca paciencia".

Intento tenerla con él, pero, claro,

no te das cuenta de que es un niño y le dices: "3 + 2 son 5".

"Y él no lo entiende, no lo entiende y no lo entiende

y no sé explicarlo de otra forma".

Pues te pones nervioso.

-59 y ya está.

Eso da, sí.

-Que no te inventes números, Adrián.

-Esto sí que está muy bien. Es tipo "chill out".

-Es espectacular.

-Mira qué bonito. A mí, lo de las antorchas me encanta.

-"Muchas veces no me apunto a hacer ciertas cosas,

porque no me planteaban ninguna curiosidad,"

y haciéndolas aquí me he dado cuenta

de que realmente merece la pena hacer cosas diferentes.

-Hola, buenas noches. (VARIAS) Buenas noches.

-Vamos a hacer una cata comentada y maridada.

-"Me sentí superagradecida con Luis

y un poquito de esa angustia de decir: 'Estoy aquí'".

Y ellos estarán pasando frío, porque hará frío,

vete tú a saber o corriendo con el cole.

"Cuando me entraron remordimientos, dije: 'Cállate ya'".

Esto también es importante que lo haga.

-Esto es un torrezno.

Vamos, como los de Mariano.

-Dime, ¿cuál te gusta más?

-A mí, este, el dulce.

-¿El dulce? Pero si luego te gustan todos, ¿eh?

-Me han gustado todos, me los he chiscado todos.

-Nuria, en el maridaje es que es muy graciosa.

Dice que no le gusta, que no podía tomar vino.

Y al final se bebió

"su vino, el mío, todo".

Se bebió todo, yo... Todo.

Nuria, vamos a brindar. Y bébete otro poquito.

-"Como experiencia en grupo, la cata..."

me ha gustado, porque nos unimos mucho.

"Es poder hablar de todo".

Tranquilamente, que no siempre sea el tema de estar pendiente

"de: 'A ver qué comes, come bien, ¿necesitas algo?'".

Aquí, cada una está en lo suyo.

"Mientras las mujeres apuran sus copas frente a la playa,

en el pueblo, Manuel se acerca al bar de abajo

para tomarse algo con Roberto y sus amigos,

pero parece que Rober ha decidido implantar en el bar

un horario algo más flexible".

¿Está cerrado? -Sí, hijo, sí.

-Y este tío, ¿dónde anda? -Lo llamo y no lo coge.

-Llamo yo a ver.

-"Es habitual ir al bar a las 23:00 un miércoles y esté abierto".

Aunque sea para sacar tabaco. Y eran las 22:30

y dije: "Este tío, macho".

-¿Dónde estás? Estamos aquí.

-No quedaba nadie en el bar, lo tenía todo recogido y hecho,

pues cerré y más tarde apareció Manuel".

-¿Qué haces? Si has quedado conmigo. -"Tomarme un botellín".

-Has quedado conmigo. -"En el piso no tenía cerveza

y me he ido a tomarme una cerveza".

-Has quedado conmigo a las 22:15 en el bar.

-"No lo sabía, ni me ha acordado. Se han ido todos, he barrido,

he cerrado, lo he hecho todo". -Estás como una cabra.

Estás loco, que lo sepas.

A él le han dicho que, cuando no haya gente, cierre.

Esperó, no había nadie, lo tenía recogido y cerró.

-"Se han ido y he cerrado". -No son ni las 23:00.

-"¿Y qué me quieres decir?". -Siempre estás a las 23:00.

Lo hizo bien, pero tenía que haber esperado.

Había quedado conmigo. Se le olvidó, para matarlo.

Este tío está loco perdido. Cuando no he visto el coche,

digo, no se ha acordado.

"El tercer día de experiencia

arranca con una excursión de las mujeres a Cartagena, Murcia.

A pesar de la falta total de contacto con sus familias,

o precisamente por ello, las mujeres

están encontrando tiempo para charlar y pensar en ellas mismas".

Hola, ¿qué tal? Buenos días. (VARIAS) ¡Hola!

-"Fernando se sorprendería, se sorprendería de la desconexión,

porque nunca desconecto".

Entonces, se sorprendería tanto como me estoy sorprendiendo yo

de mi desconexión.

"Le gustaría, porque dice que tengo que desconectar.

Algún día me va a tirar el móvil"

o el portátil al mar.

-El trenecito turístico en Bernuy,

te digo la ruta básica. O sea, empezaríamos

en el bar de arriba, venga. Tiramos bar de arriba,

paramos bar de abajo.

Bar de abajo, damos vuelta por la iglesia y bar de arriba.

"Me sorprende mucho no estar llorando por los rincones".

La verdad, yo me veía así.

"Porque yo tengo muchos apegos tanto a hijas"

como a madre, entonces, digo, lo voy a pasar fatal.

Y está siendo todo tan fácil y tan divertido...

-"Pensaba que lo iba a pasar peor estos días".

Aunque me acuerdo constantemente, también intento

"no darle muchas vueltas, porque entonces no hago nada".

Pero pensaba yo que iba a estar peor.

-Estamos en la joya arqueológica de la ciudad,

este magnífico teatro romano de Cartagena.

-"Yo, conociendo a Juan,"

tengo miedo a que se sienta solo.

Y eso sí que me da sentimiento de culpa.

"Si Juan está mal y no puede hablar con nadie,"

porque no se habla con nadie y no estoy yo...

-Eso también depende de Juan, de lo que Juan quiera hacer.

Es una cosa independiente a ti.

"Pese a los temores de Aitana, Juan quiere probarse a sí mismo.

Tras un primer intento en la mancomunidad,

hoy pretende aparcar definitivamente la timidez

y retomar el contacto con sus antiguos amigos".

Hola, Rober, ¿qué tal?

-Buenos días, Juan. Bien, hombre, ¿y tú?

-Bien, aquí andamos. Ponme una Coca-Cola, porfa.

-"A Juanito lo conocemos desde que teníamos seis u ocho años".

Se vino al pueblo y siempre íbamos a su casa a jugar

y era de nuestra peña.

Y sobre los 16 o algo así se ennovió y no nos avisó

ni de que ese año no iba a hacer la peña con nosotros ni nada.

¿De comer quieres algo? -Ponme un poco de tortilla.

"Pues creo que con Roberto sí que podría retomar la..."

no la relación que teníamos antes de estar en la misma peña,

pero de vez en cuando salir al bar a tomar algo, creo que sí.

Y con Manuel también.

-Buenos días, Manuel. -¿Qué tal?

-Aquí andamos, ¿y tú?

-Me acabo de levantar.

-¿Comes algo, Manu? -¿Qué tienes?

-Tortilla, chorizo, calamares y los torreznos.

-Ponme tortilla.

-Toma, ahora me dices qué tal. A ver si está mejor que la de ayer.

-Ayer no la probé, pero está buena. -¿Está buena?

-"Le ha gustado la tortilla a Juan y a todo el mundo".

No he tenido una mala crítica.

O no tenéis huevos a decirlo o les gusta a todos.

-¿Qué tal te apañas? -Yo, bien.

Yo estoy solo con los perros. Genial.

-¿La lavadora y eso? -Sin problema.

-¿Planchar y eso también?

-Yo sí. -Joder.

Qué bien, ¿no? -Genial.

-"Antes venían a casa de Juan".

Iban allí a comer, a beber cervezas, a tirar con la escopetilla.

Joder, siempre estaban juntos.

Y de unos meses, se acabó la relación.

Muerta.

-¿Ya has descansado? Ayer estabas molido.

-He descansado, sí.

-En eso echo de menos a Aitana,

que es la única que consigue despertarme.

El móvil no me despierta.

Ni los perros chupándome ni nada.

"Es la primera vez en mucho tiempo

que paso una mañana con Roberto y con Manuel".

Lo tenía que hacer, porque también es bueno para mí.

-Se despierta ella y luego te despierta a ti.

-Si no, no me despierto.

Y me despierto de una mala hostia... -Yo también.

Tengo un genio para despertarme... -Ya lo sabemos.

-"Me costó trabajo, pero hice un esfuerzo".

Según iba pasando el tiempo, me iba acostumbrando

"e iba soltándome un poco".

Yo, con Aitana no desayuno. -¿No?

-Me voy a la habitación a desayunar solo. No puedo.

No puedo.

-Me levanto cabreado, pero cuando me lavo la cara, se me pasa.

-Me sentí bien a la hora de hablar con ellos, entablar conversación.

Me gustó bastante.

Bueno, me voy que tengo que sacar a los perros.

-Hasta luego. -Hasta luego.

-Luego te vemos. "Juan siempre me ha caído bien,

pero desde que perdimos contacto"

yo qué sé, desde los 16 a 19 o 20 que tiene ahora,

una persona puede cambiar mucho. Ahora parece buen tío.

"Esta semana que se ha ido su mujer está bajando al bar,

nos está volviendo a ver y le está gustando.

No hace falta que venga a diario, como antes",

pero si los viernes viene a tomarse un botellín,

por volver a tener algo de contacto.

-¿Es picante el chorizo? -Como los pimientos del padrón.

Unos pican y otros no. -Sí, hombre.

-A pintar, ¿no? -No.

Vamos a quitar primero todos los cuadros.

-¿Hay que quitarlos? -Sí.

Te los paso y los dejas encima de la mesa.

-Pasa, pasa. -Cuidado, no los rompas.

-Esto ya pesa, ¿eh?

-"Esta idea surge hablando con Héctor".

Tenemos que hacer algo especial para cuando venga mamá.

¿Y qué hacemos, papá? Digo, pues,

"Tu madre quería pintar el comedor un día de estos".

"Si quieres, pintamos. ¿De qué color?".

De verde pistacho.

Te voy untando un poquito para que vayas practicando.

Eso, estira.

Procurando tapar estos cachos que nos ha...

Venga, ahora hacia abajo, arriba pinto yo.

-"No sé, tenían un proyecto. Dijeron que harían algo juntos,

pero no sé".

Además, no le pregunté a Héctor porque me lo decía seguro.

-Héctor. -¿Qué?

-Este color, para que luego, cuando venga mamá, no haya dudas,

¿quién lo ha elegido? -Tú.

-¿Eh? ¿No lo has elegido tú? -No.

Lo has elegido tú. -A tomar por saco.

Le dices: "¿Quién ha elegido el color? Tú".

Aunque haya sido él, pero siempre tú.

Como me ha oído decir que la culpa...

Si no le gusta, la culpa es tuya, pues dice que lo he elegido yo.

¿Le gustará este color? -Sí.

-¿Qué me dijiste? "Lo quiero verde".

-Verde pistacho.

Cuando venga mamá, verá un cambio superradical.

Ahora lo pinto. -Espérate,

que tengo que recortar aquí.

Y vas a tardar un poquito en pintar.

El arranque de pintura fue, bueno, digamos bueno.

Se cansa muy rápido de todo.

-Jo, entonces, ¿qué...? Me pongo a ver la tele.

-No. -Entonces, ¿qué hago?

-Mirarme un poco, hijo. No tardamos nada.

-Me aburro. -Luego estaremos con el grande.

-Pues me aburro.

-Joder, macho.

Se cansa rápido.

Y hay que tener paciencia y a mí no me sobra mucha paciencia.

¿Qué cosas has hecho conmigo que te han gustado?

-Pintar la pared.

-Te habrá gustado algo más. -Pintar y quitar ladrillos.

-¿Sí?

Deja de hacer el tonto.

"Tal y como explicamos anteriormente,

Vanesa es la única mujer en esta experiencia

sin haber viajado hasta Almería.

Ella vive la separación a menos de diez kilómetros,

en la casa de su suegra en Segovia".

"No sé, pienso en cómo se estarán portando,"

en cómo lo estarán haciendo.

Si me estarán echando de menos, como los echo de menos a ellos.

"Y muy cerca de allí, en Bernuy,

Sergio se despista por primera vez en lo que va de semana

y permite que sus hijos se adentren en territorio prohibido,

el del teléfono".

¿Qué haces? -Llamar a la abuela.

-¿Por qué?

-Bueno, conmigo dicen que están muy bien,

"pero a su madre la han echado de menos.

Han preguntado por ella".

¿Y cuántos días quedan?

-¿Acaso te sabes el teléfono? -Lo pone aquí.

-"Los chicos estaban en el salón jugando,

cuando de repente"

había cogido un papel donde tengo puestos los teléfonos nuestros

y cogió el papel y fue capaz, creo que llamó a su madre

y a la abuela.

-Después... Después pásamelo, ¿vale?

-Cuando me levanté, vi tres llamadas perdidas de mi casa

y me asusté bastante, claro.

(Llamada cortada)

-Di algo. -No, no hay nadie.

-Menos mal que no los tenían operativos y no consiguieron hablar.

-Voy a llamar a papá a ver qué hace.

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Risas)

-Me estáis llamando, cabritos. -¿Yo?

(REFUNFUÑA EN BROMA) -Eh...

A ver, a mí me pareció una travesura.

Álvaro todavía no sabe, pero Adrián sí que sabe

y sabe que no puede jugar con el teléfono.

"Adrián lo sabe. Estaban jugando".

Que no podéis hacer eso.

-Ha sido él. -Llamar a mamá sí.

-No se puede, Adri, en serio. -Jo.

-Adri, te lo estoy diciendo totalmente en serio.

-No ha contestado. -Ya lo sabes.

-Ya, pero no contesta.

-"No sé si decirte si me están echando de menos"

o que cuando vuelva, me echan de casa, no te digo más.

"A lo mejor lo están pasando bien, están disfrutando de su padre,

los está llevando a todos los sitios".

A ver, Sergio es buen padre, estará disfrutando de ellos.

-¿Queréis un zumo? -No.

-Sí. -¿Tú, Adri?

Zumo. Tú tienes agua, Álvaro. -Bueno.

Parece un cumpleaños.

"Una de las condiciones principales de esta experiencia

era que las mujeres dejasen las neveras vacías.

Así, a lo largo de estos días, varios de nuestros protagonistas

han tenido que encontrar un momento para ir a la compra,

solos o en familia".

Voy a ir mirando.

-Hoy sí hay crema catalana, la que te gusta.

"Héctor, en la compra, se porta muy bien".

Héctor no pide, no... Se porta bien.

-Estoy entre estas dos. -Tienes estas de arriba.

-Una de estas dos, estoy.

-Yo estoy más con estas, ¿eh?

Que también te gustan. ¿Y esta cuál es?

-Es más barata.

-¿Qué me importa que sea más barata?

Sé que le gusta una cosa y digo: "Héctor, ¿quieres que te coja...?".

"Sí, no, lo que quieras".

Escucha, ¿cogemos pescado y hacemos algo de pescado?

-Coge el que me gusta a mí.

-Buenas tardes. -Buenas tardes.

Merluza, me haces... -¿Filetitos pequeñitos?

¿O más grandes? -Pequeña, es para él y para mí.

-Vale. -Pescado, hay que comer bien.

Mañana pescadito, para eso lo compré.

-Que no. -Que sí.

Te lo hago... -Qué asco.

Rebozadito con unas patatas.

-Qué asco. Pero qué asco, qué asco.

Qué asco. -Y un chorrito de limón.

-Qué asco. -Ya estamos.

-¡Eh, tú!

-"La verdad es que a mí nunca me gustó hacer la compra".

Ni con Susana, ni solo ni nada.

Me estoy liando, porque estoy pensando mentalmente

en las comidas de la semana.

Con Susana, aunque vayamos con ella a la compra, ella es la que...

falta esto y lo otro.

Apunto. Eh... Aquí.

La próxima la pongo por orden alfabético.

Creo que es una relajación por nuestra parte.

Tendríamos que ayudarla más.

Estoy más perdido que una aguja en un pajar.

-Es lo que tiene.

-Una vez que tengo que ir, pues voy.

Y la verdad es que me intento divertir haciendo la compra.

-De aquí quiero esto. -Hemos hecho la lista.

-Ya, sí, pero esto entra dentro de "galletas".

Son bizcochos-galleta.

Cogíamos casi todo lo que veíamos.

Como papá nos deja... -Bueno...

-Papá, ¿podemos coger esto?

-¿Qué es? -Son conchas.

-¿Conchas de chocolate? -Bueno, lunas.

Mamá también nos deja comprarlo casi todo,

pero que nos deje comerlo a lo largo de la semana

ya es otra cosa. -Otra cosa.

-Este, y es el más barato. Este viene...

Tiene el 20 de descuento.

-Nayala, prácticamente,

"está hecha una 'gunman',

como si fuese mi mano derecha".

-Esta, que es merluza rebozada, que viene en filetes.

-Ella dice: "Papá, esto. Papá, lo otro".

-Papá, fuet. -Papá, fuet.

-Punto, punto, punto.

-Nayala, como es un poco mayor, lo ayuda en el tema de la compra.

"No es lo mismo tener una niña de tres años y medio,

como Rocío, que tienes que andar"

que si a hacer pis, que si la cambio de ropa.

Hop, hop, hop.

Es otra cosa.

-¿Qué tal lo llevas con...? -Lo voy llevando bien,

pero me va pesando la semana y estamos a martes.

"Una de las preocupaciones más patentes de las mujeres

de cara a esta semana separadas de sus familias

era la alimentación de los niños.

Y son los hijos, precisamente, los que mejor explican

qué tal lo hacen sus padres en la cocina".

Las meriendas son mucho más distintas

que cuando estaba mamá, mucho. -Ah, ¿sí?

-Sí.

Mucho. -¿Por qué?

¿Qué os he dado? -Pues pan con chocolate.

-Dónut.

-Eso también lo merendáis con mamá. -No.

-¿Quieres kétchup o mayonesa? Hemos comido de todo, ¿verdad?

Hemos comido salchichas, hemos comido parrillada,

hemos comido...

"filetes de pollo empanados, yo qué sé".

-Todo carne.

-¿No te da mamá dónuts? Ah, qué mentiroso.

¿No te da mamá dónuts? -Qué mentiroso.

-Solo un día. -Bueno, vale, los que tú quieras.

Pero mamá te da muchos más dónuts que yo.

-No. -Sí, sí.

-Solo me ha dado un día. -No te enfades, hijo.

-¡Mentiroso!

-Lo que no hemos comido ha sido verdura, ¿por qué?

-Porque no nos gusta. -...gusta.

-Adrián, ¿os da dónuts mamá? -¡Eres un mentiroso!

-Ay, madre, vale, lo que quieras, mi amor, no os da dónuts.

Nada más que una vez. -¡No!

-Cuando hace mi padre cosas buenas, yo sí como.

-El padre hace cosas buenas. -Claro, la pizza.

-Nayala, también hace... -Los filetes.

-También hace judías.

-o sea, ¿no cenas dónuts muchas veces?

Los pringas con la leche.

-Hace mucho que no los compra. -¿Quién, mamá?

-Así que te callas. -Vaya, hombre.

-Si es mucho, muérdelo, hijo. -Es lo que he hecho.

-Es así. -Te van a castigar.

-¡Déjame!

-Para. -Es que es verdad.

"En el caso de Carlos y su hijo adolescente, Jorge,

el problema no es tanto la comida como la comunicación.

Esta noche han invitado a cenar a Adolfo, un amigo de la familia

que tiene la capacidad de sacarle algunas palabras a Jorge".

¿Quién? Papá, Adolfo. -Buenas tardes.

Hola, ¿cómo lo llevas? -Ahí vamos.

-¿Ahí vamos?

-"Carlos habla con todos, no tiene problema".

Los dos conocemos a mucha gente.

Yo más por la historia del ayuntamiento.

"A él a lo mejor lo conocen como 'el marido de',

pues mira, me alegro".

Normalmente somos las mujeres de...

-Tú, ¿qué? -Nada.

-¿Hace buena comida tu padre o no? -Sí.

-Ah, ¿sí? -Se chupa los dedos.

-¿Qué? -Se chupa los dedos.

-Ya me extraña. -No pasamos hambre de momento.

-¿Eh? -No pasamos hambre.

-Espérate al viernes.

-A lo mejor pasan hambre, puede ser,

o que repiten comidas, seguro.

-¿Qué tal el cole? -Bien.

-Ahora libre de exámenes, los harías hace poco.

-No, he hecho dos. -¿Has hecho dos hoy?

-No, este trimestre, de momento. -Lleva dos solo.

-¿Llevas dos solo? -Lo hablamos antes.

No sé.

-Qué raro. -Ya.

-Mi papel en mi familia es mediar entre padre e hijo.

"Discuten por los estudios, porque Carlos dirá:"

"Jorge, ponte a estudiar", Jorge dirá que ya ha estudiado.

Entonces, ahí tienen conflicto.

-Y dejó de ir a piano

este año. -Me aburría.

-No es tu fuerte. Tú, las patadas al balón.

-Sí. -Eso sí.

-Bueno, pues patadas al balón.

Que haya dejado esas costumbres no me gusta

y que esté tanto tiempo con la "tablet" tampoco.

-Cuando yo iba a la facultad, era eso.

-Estos tienen que ir. -Joder, yo siempre he ido también.

-¿A la universidad a todas las clases?

-Sí, te lo juro, ¿eh?

Sí, sí, sí. -Qué suerte que tienes.

Yo era mal estudiante. Quiero que coja algo que le guste a él.

Me habría gustado que estudiara Medicina,

pero no le gusta, pues no tengo ningún problema.

-Y la lavadora, ¿quién la pone? -Yo, y este.

-Pero ¿sabe el programa? -Sí, hombre.

-En frío, ¿no?

-El rápido. -El frío, ¿no?

-El rápido.

"Acaba el día y en Almería

las mujeres son reunidas por sorpresa

para ver por primera y única vez durante esta semana

algunas imágenes de lo que sucede en el pueblo durante su ausencia".

"Me ha entrado muchísimo miedo, sudores fríos, pánico".

Me he puesto supernerviosa, porque no quería ver

que me dijeran "te echo de menos"

"por el hecho de lo culpable que me iba a sentir".

-Bueno, qué nervios.

-Ay, que me muero.

-Hola, Manolito. -Hola.

-¿Cómo va eso? -Muy buenas.

-Manolito. -A ver.

-¿Qué preparamos? -¿Tenemos que hacer algo?

-¿Qué nos haces de cenar?

-"Me he emocionado porque he visto a Manuel,

mis sobrinos, sus amigos".

Yo me emociono enseguida. Me he emocionado de verlos

"y de verlos bien".

-Es una joya.

-"Creo que necesitaba ver a Manuel así,

como lo he visto hoy".

Me siento orgullosa, porque lo he visto...

como más maduro, más responsable.

Me he sentido muy orgullosa de mi hijo.

-Ay. -Va a salir en calzoncillos.

-Que no. -Seguro.

-La cosa del cocido.

-Se ha hecho un cocidito madrileño. -Le encanta.

-Me da penita tan solito. -Claro, pobrecito mío, vamos.

"Este vídeo me ha tocado el corazoncito,

porque lo he visto solo".

Lo que he podido aprender es que no me he fijado en cosas,

como en la casa, sino que me he fijado en él.

"Lo veo, pues eso, como muy organizado".

-¡Héctor! -¿Qué?

-¿Cómo los quieres, "empanaos" o sin empanar?

-"Empanaos".

Como tú, "empanao".

(MUJERES RÍEN A CARCAJADAS)

-"Tenía ganas de verlos. Entonces, ya con un poco me bastaba.

Prefiero no verlos más"

para no hacerme mal a mí,

para no pensar que quiero estar con ellos

"y poder disfrutar de esto".

-Elsa, la habitación.

Todos tus juguetes están por el suelo.

(MUJERES RÍEN)

Hay juguetes de la cocinita que hay que guardar.

Naya, ¿dónde has dejado tu pijama hoy?

-En el suelo. No, también era el de mi hermana, ¿eh?

-Solo he visto el tuyo.

-"A Luis lo he visto un poco más serio.

Sobre todo cuando han dicho de recoger,

que espero que le hagan caso".

Me ha dado como penilla.

Porque igual lo está pasando mal.

Y ahí tendría que estar yo.

-Ay, qué pena...

-Va buscando el gato.

Sí, hay ropa sucia.

(MUJERES RÍEN)

-¿Qué ha hecho? -Mira dónde está.

-Ay, pobrecito.

-Mira qué camita se ha cogido.

-Hijo, ¿por qué te escondes tanto?

(MUJERES RÍEN)

-"Estoy muy contenta. Y están todos bien, el gato, mi perro,"

mis niños, que me importan mucho, y la casa también.

-¿Mientras bebes agua recoge papá un poco?

No se lo cuentes a mamá que nos echa la bronca.

(MUJERES RÍEN)

-"Me he quedado tranquila. Me ha gustado mucho".

Puedo desaparecer un par de días

que no va a pasar nada, la casa no se va a hundir.

Cómo sabía yo que el padre iba a recoger lo de la chica.

-Pero le ha dicho a tu hija que no se lo dicen a mamá.

-No se lo dicen, no se va a enterar.

-Quita media patata. -Media patata.

(MUJERES RÍEN)

-La rentabilidad del negocio te la está tirando.

-Unas cuantas.

-Te quedas sin patatas.

-Ya puede comprar patatas, porque si no, no le llegan.

-Ay, madre...

-"Espero que no se haya quemado al darle la vuelta".

Pero que lo he visto muy bien.

-Mira, mira, mira la tortilla. Ole.

-Vaya tortilla más buena.

-¿Queréis un cacho? -Trae un pincho a ver.

A ver si te damos la aprobación.

-Ahora, tiene clientes fijos, ¿eh?

-Ya lo veo, ya. (RÍE)

-Empezarás pronto con los exámenes.

-Supongo.

Esta semana no tengo tiempo casi. Tengo mañana una charla.

Luego tengo el viernes excursión y el jueves, excursión.

-Mira qué bien. -Qué potra.

-Así da gusto.

-"Tenía miedo de que pudieran discutir más a menudo".

Los he visto que estaban contentos, pues perfecto. Muy bonito.

-Ver cómo estaban reaccionando, ver cómo llevaban el día a día,

cómo levantaban a las niñas, como las niñas se jugaban a papi.

"Que eso también está muy bien. Está bien, porque no ha sido ñoño".

No ha sido lo típico de: "Mamá, te quiero mucho".

Entonces, ellas...

"se han emocionado, pero se han emocionado lo justo.

Lo que decían todas era: 'Ya sabemos cómo están

pues a seguir'".

O sea, reseteamos

y otros cuantos días más que nos tengan aquí.

Ha estado muy bien.

-Como vecinas, un viaje así lo necesitábamos todas.

-La vida son unos días, macho, hay que disfrutarla y fuera.

-¿Sabes que sin detergente no funciona?

-¿Eh? Me recordó mi hija lo del jabón.

-Hay que pensar. Hay una cosita que se llama "coco".

-Pues a ver si lo utilizas un poquito.

-Ya estás casado, tendrás que tener hijos, ¿no?

-Sí, me encantaría. ¿Y tú? -No, no, y casarme tampoco.

-Estoy perdiendo la vergüenza. -¿Qué vergüenza?

(RÍEN A CARCAJADAS)

-Están fuera, no sabemos dónde están.

Y si encima lo están pasando mal,

"vamos, ya que venga Dios a verlo".

-"Nos hemos soltado todas. Estuvimos todas como locas".

-¿Hola? -Hola, cariño.

-Madre, ¿eres tú, seguro? -Dile "hola".

-Hola. -Ostras.

A tu padre no le ha hecho caso, pero a ti sí.

-Hola. -¿Quién es?

-"Hola". ¿Todo bien? (NIÑOS) Sí.

-Yo también. -Estás llorando.

7 días sin ellas - Programa 3: Enfrentarse a la realidad

12 ago 2019

Han pasado ya unos días desde que las mujeres se marcharon de Bernuy. Una de las condiciones para llevar a cabo esta experiencia es que, a la marcha de las mujeres, las neveras quedaran completamente vacías. Así que, hacer la compra y cocinar es una de las preocupaciones de los hombres que se han quedado. Algunos, para llevarlo mejor, han decidido apoyarse entre ellos.

A la compra, las comidas, los deberes y demás exigencias diarias, los hombres deben añadir un nuevo reto: han decidido recuperar para los jóvenes del pueblo la sede de la mancomunidad. Para ello, tendrán que aunar fuerzas y demostrar que pueden trabajar en equipo y organizarse como grupo.

Contenido disponible hasta el 27 de agosto de 2019.

ver más sobre "7 días sin ellas - Programa 3: Enfrentarse a la realidad" ver menos sobre "7 días sin ellas - Programa 3: Enfrentarse a la realidad"
Programas completos (2)
Clips

Los últimos 19 programas de 7 días sin ellas

  • Ver Miniaturas Ver Miniaturas
  • Ver Listado Ver Listado
Buscar por:
Por fechas
Por tipo
Todos los vídeos y audios