Esta semana entramos en el palacio de justicia de Huelva para conocer cómo funciona una cooperativa de interés social muy necesaria pero que pasa desapercibida en la calle. Gestiona uno de los Servicios de Atención a Víctimas de Andalucía y acompaña a las víctimas de violencia de género desde el primer momento que pisan el juzgado. Pero también atienden a cualquier víctima que pida ayuda y orientación.
Los profesionales de este servicio conocido por sus siglas SAVA, ubican a estas personas dentro de las dependencias judiciales para que sepan quien es quien y qué pasa en todo momento. Se les explica con un lenguaje sencillo en qué consiste todo el proceso judicial que acaba de empezar y cómo orientarlo. Y evitar, así, una doble victimización de estas personas que se sienten solas y desamparadas en un mundo que les es ajeno por completo.