Terminado el repaso por los mejores elepés internacionales del año 1974 llega el turno de ver qué hacíamos en España. Serán unos veinte capítulos donde oiremos buen rock, pero también otros géneros, entre ellos algo muy nuestro: los cantautores que en aquel momento afloraron después de tantos años de oscurantismo. En cuanto a rock se refiere, una de las mejores obras fue el elepé doble llamado Ciclos de Canarios. Estaba basado en las Cuatro estaciones de Vivaldi, donde cada estación era un Concerto dividido a su vez en tres partes, Allegro, Lento, Allegro. Teddy Bautista rompió ese esquema barroco y desarrolló cada estación en forma de Suite lo que le permitió mayor flexibilidad expresiva. Cada una ocupa una cara del doble elepé y llevan el subtítulo de Transmigración, de la una a la cuarta, precedidas por una introducción libre (Genesis) y una conclusión (Apocalipsis). El título de las Transmigraciones fue: El paraíso remoto, El abismo próximo, La ciudad futura y El eslabón perdido. Los músicos fueron Teddy Bautista a un sinfín de teclados, entre ellos varios mellotrones, Antonio García de Diego a las guitarras, Alain Richard a la batería y percusiones, Mathias Sanvellian pianos y violín y Christian Mellies al bajo. A ellos se sumó el Coro de la Escuela Superior de Canto dirigido por Alfredo Carrión que hizo los arreglos vocales. Junto a ellos una veintena de colaboradores más entre los que destaca la soprano Rudmini Sukmawati. Obra maestra. Hoy oímos las tres primeras partes, mañana iremos con la cuarta.
Previamente oímos el Running Blue de The Doors adaptado por Alcatraz, grupo surgido de las cenizas de Canarios, para ajustar tiempos, cuyo elepé de debut repasaremos en próximos días.