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La tumba del papa emérito Benedicto XVI, fallecido el pasado 31 de diciembre a los 95 años, puede ser visitada desde este domingo en la cripta de la basílica de San Pedro del Vaticano. Sus restos mortales reposan en un ataúd triple como es costumbre en la tradición vaticana. El primero de madera de ciprés, el segundo de zinc y el último de nogal. También se han enterrado algunos objetos personales como un pergamino que recoge brevemente sus ocho años de papado y los palios que lució siendo arzobispo en Múnich y Roma. La tumba está situada en el mismo lugar que antes ocuparon Juan XXIII y luego Juan Pablo II y que quedó libre tras sus respectivas canonizaciones. Foto: EFE/ANGELO CARCONI. 

Hoy en Europa Abierta contamos con la presencia de alguien muy cercano al Papa Benedicto XVI, Federico Lombardi, que es presidente de la Fundacion Ratzinger y portavoz del pontífice durante los ocho años de su pontificado. Según Lombardi, la ceremonia del funeral ha contado "con muchas más personas de las esperadas". Sobre su carácter intelectual, el presidente de la Fundación Ratzinger afirma que Benedicto XVI ya esta un experto del Concilio Vaticano II "con poco más de treinta años", y ha añadido que el pontífice será recordado por su contribución al "debate de la teoría cristiana en el presente" que "ha sido preciosa", ha sentenciado.

Sobre el trato cercano de Benedicto XVI, Lombardi ha afirmado que en la proximidad "era un hombre muy amable y humilde, atento al resto y respetuoso". "Su mirada era muy profunda y en su rostro se veía profundidad, no se quedaba en la superficie de las cuestiones", ha considerado el que fuera portavoz de Benedicto XVI.

Finalmente, Lombardi ha sostenido que el Santo Padre fue "el primero en recibir a las víctimas de abusos personalmente para escucharlas".