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Investigar no siempre es divertido. Sólo hay que entrar a cualquier centro para toparse con la realidad. Y es que la ciencia es una caza de becas de la que dependen constantemente los 54.000 jóvenes investigadores que hay en España. Y todo porque no hay, como en Estados Unidos, una ley que defina la carrera científica.

Con sueldos que no llegan a los mil euros, la desmotivación es grande. ¿Opciones? Tirar la toalla o irse al extranjero. Esta última opción la barajan hasta el 60% de nuestros investigadores.

Faltan contratos y dinero. De hecho, el 25% de nuestros doctores consiguieron el título gracias a que tenían otro trabajo. Y otro 16% porque pidieron un préstamo.

El Gobierno asegura que la nueva Ley de ciencia, en trámite parlamentario, cambiará las cosas, pero los investigadores no acaban de creérselo. Y encima, dicen, el Ministerio va a recortar sus presupuestos.

El futuro, segÚn los expertos, está en sector privadO, que debería absorver -dicen- al 50% de nuestros investigadores y no al 35%, como pasa ahora. Sería la manera de evitar la peligrosa fuga de cerebros: el 5% de nuestros científicos acaban investigando fuera de España. (24/09/10)

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, destaca que la ciencia, la creatividad digital y la innovación "aglutinan hoy el talento de la red". Además, subraya la necesidad de recuperar la competitividad de Europa, para lo que, en su opinión, es importante identificar el papel que desempeñan los jóvenes. "Una de las mayores contribuciones que ha habido siempre al nuevo conocimiento, a la ciencia y a la tecnología, ha venido siempre de la mano de los jóvenes", recuerda (15/04/10).

La ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, condena el asesinato de un policía francés por parte de ETA y agradece la colaboración de Francia en la lucha contra la banda terrorista. "Afortunadamente, trabajamos en perfecta coordinación con los cuerpos de seguridad franceses y con todos los cuerpos de seguridad de todos los países donde intente establecerse ETA", afirma (17/03/10).

El anteproyecto de la Ley de Ciencia pretende frenar la fuga de cerebros. Una de las medidas para conseguirlo es incentivar fiscalmente a las empresas privadas que financien proyectos de investigación. Hemos visitado una corporación tecnológica, con más de 1.400 ingenieros, que investiga con dinero privado.

En Madrid los investigadores han salido a la calle para pedir al gobierno que apueste por un modelo productivo basado en el conocimiento y la innovación científica y tecnológica. No están de acuerdo con el borrador de la ley de la ciencia y consideran que el presupuesto para invesgación en España, el 1'35% del PIB es raquítico comparado con la media europea. Dicen que investigar es invertir en futuro y reivindican un pacto de estado por la ciencia que asegure un sistema económico estable y rentable a medio y largo plazo.