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¿Cuesta lo mismo comer un filete de ternera que uno de pollo o de pavo? Y no nos referimos al bolsillo del consumidor sino al del medio ambiente. Parece que no, y así se especifica en un novedoso medidor que acaba de estrenar la madrileña Universidad de Alcalá. Sirve para averiguar la contribución al cambio climático de numerosos productos de alimentación, prendas de ropa, o automóviles. Se trata del Observatorio de Huella de Carbono, y uno de sus principales ideadores, el catedrático de Geografía y también Ética Ambiental Emilio Chuvieco, nos introduce en todas sus posibilidades.

Y lo hace en un momento en el que la Comisión Europea acaba de manifestar a través de una estrategia sobre agricultura que el consumo excesivo de carne no es muy bueno, ni para la salud, ni para el aire que respiramos. Pero, ¿y para nuestra ética? Precisamente esa es una de las cuestiones en las que indaga el periodista y escritor Javier Morales en su libro El día que dejé de comer animales: el viaje personal hacia una decisión vital asentada en investigaciones y conversaciones con filósofos, literatos y comunicadores de esta y otras épocas.

En mayo, los colores del Teide, en Tenerife, cambian con la floración de los tajinastes, una especie endémica cuyas flores apenas duran unas semanas. Este espectáculo de color coincide con la reapertura del Parque Nacional. Este año apenas ha llovido, por eso son más pequeños y menos abundantes. En el último siglo, la temperatura en el Teide ha subido 2 grados, lo que ha provocado que las flores crezcan más altas.
 

Si en la montaña uno es feliz y lo disfruta hay que luchar por esos sueños. El científico y montañero Juan García Arriaza lleva 15 años con el reto Siete cumbres solidarias. Su objetivo es alcanzar la cima de cada continente y contribuir a mejorar la situación de la población local. Le falta tan solo coronar la montaña más alta del mundo: el Everest.

Son sitios donde estas aves se agrupan para dormir. Suelen ser árboles, o grupos de ellos, próximos a un sitio de alimentación. Suelen reunirse alimoches de distintas edades. Se han descubierto en Navarra, Fuerteventura, Menorca, Lérida, Ciudad Real, Burgos, Palencia, Zaragoza, Segovia, Huesca, etc. También en Francia, Israel, Turquía, Cabo Verde. 

Fidel José Fernández y Fernández-Arroyo, profesor Titular de Análisis Matemático de la UNED.

El contacto con la naturaleza nos hace sentir bien. Pasear por un bosque genera una gran sensación de bienestar. ¿Y si esto tuviera una explicación científica? Hablamos de los baños forestales con Héctor García, autor del libro Shinrin-yoku. El arte japonés de los baños de bosque, que ha escrito junto a Francesc Miralles.

Está siendo una primavera de abundantes lluvias y temperaturas suaves, lo que favorece una explosión de la floración y con ello las condiciones para que se reproduzcan las abejas. Los enjambres no pueden fumigarse al estar protegidas, pero los apicultores los retiran de forma gratuita. En este periodo de confinamiento, la fauna ha ocupado espacios que normalmente no ocupa porque los contaminantes ambientales se han reducido más de un 50% respecto a otros años y debido a la reducción de gases de efecto invernadero.

[Última hora sobre el coronavirus]

El coronavirus es uno de los muchos ejemplos de zoonosis, enfermedades transmitidas a las personas por animales salvajes, que provocan el 70% de las dolencias sufridas por la humanidad en los últimos 40 años. Según WWF, el maltrato a la naturaleza aumenta estos casos. Los ecosistemas empobrecidos donde se alteran las relaciones entre especies y donde han más posibilidades de entrar en contacto con animales portadores, facilita que estas patologías entren en contacto con el ser humano y por tanto su transmisión. En el caso de la COVID-19, se habla de que su origen podría venir del murciélago o del pangolín, por lo que esta organización pone en el tráfico ilegal de especies en el punto de mira. El calentamiento global también provoca la aparición de enfermedades cono en el caso del antrax por el deshielo, además de la agricultura y la ganadería intensivas tan agresivas, dos actividades humanas que dañan la naturaleza. Informa Luisa Pérez.

Joaquín Araújo, naturalista y divulgador de la naturaleza, autor de "Los árboles te enseñarán a ver el bosque", ha indicado que la naturaleza es "extraordinariamente oportunista y aprovecha todas las ocasiones". De la misma manera que "es muy frágil a nuestro modelo de vida", cuando los humanos "se retiran", el resto de seres vivos "aprovechan para ocupar el espacio libre". "Cuando vuelva el ruido, los animales se percatarán de que no es posible volver a las ciudades", ha aseñalado en el programa 24 horas de RNE. "El semáforo para la naturaleza es la contaminación acústica", ha comentado.

Araujo ha declarado que el contacto con los animales ha llevado a la humanidad a inmunizarse de muchas enfermedades. "Hay que tener en cuenta que la ruptura de especie es peligrosa", declarado. "La merma de la naturaleza, el cambio climático, nos ha hecho muchísmo más vulnerables de cara a infecciones como el coronavirus", ha dicho. "La naturaleza es una pantalla protectora para los humanos", ha añadido el naturalista. "Ahora todo está en contacto con todo y eso significa estar en contacto con patógenos que hacce años eran impensables", ha explicado.

"Hay que aprovechar la oportunidad para elegir una sociedad más austera, con menos viajes y acordarnos de que la naturaleza está ahí para enseñarnos a funcionar con otras prioridades", ha declarado y ha añadido: "Que esto nos enseñe a vivir más amistosamente con otras vidas".