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Hoy en Por tres razones Miguel Baselga dedica su sección Lo que no me contaron en el conservatorio a desmentir bulos y 'fake news' de la historia de la música, argumentos que aún siguen presentes en enciclopedias sobre la historia de la música.

Para empezar, Antonio Salieri no mató a Mozart, como muchas otras mentiras a lo largo de la historia, esto nace de una mala traducción. La historia fue creciendo y hasta el día de hoy, cuando se han visto películas y representaciones sobre el tema, aún hay gente que sigue pensando que ocurrió así.

A Isaac Albéniz, compositor español, le rodea un currículum de historias inventadas, fantasías y falsedades, poniendo en duda su autoría de obras hasta que terminó por explicarse en el catálogo de su carrera. Desmentimos cada una de ellas y contamos su historia real.

El último bulo tiene que ver con la definición de la nota la, que durante años, y según diferentes escritos, se creyó que se había producido durante una reunión en la Alemania de 1938, en pleno nazismo, al borde de la II Guerra Mundial y por iniciativa de Joseph Goebbels.

El músico alemán Felix Klieser tiene 31 años, empezó a tocar la trompa a los 5 y es profesional desde los 17. Ha actuado en toda Europa como solista, y también como trompista invitado en grandes orquestas como la Camerata de Salzburgo o la Filarmónica de Gran Canaria. Una carrera sorprendente, porque nació sin brazos. Dice Felix Klieser que lo que más impacta a quienes le ven por primera vez interpretar -por ejemplo- a Mozart, es la dificultad de la postura, y la habilidad de los dedos del pie, casi de contorsionista. Sin embargo, para él es lo de menos. Quizá eso fue lo más fácil, aprender a tocar la trompa francesa, tocar notas rápidas, escalas rápidas, eso no es nada difícil para mí. En lo que he invertido mucho tiempo creando un buen sonido, buen color, conseguir buenas notas altas. El desafío para Klieser no fue tocar las teclas, sino emitir el mismo sonido que los trompistas consiguen utilizando las 2 manos. Klieser explica que "cuando quieres hacer algo, lo que importa no es lo que tenías cuando naciste, lo que te dio el cielo. Importa que quieras hacerlo y cuanto vas a invertir en ese deseo" Viene a actuar en la Semana de Música religiosa de Cuenca, que se celebra en abril. A Klieser le sobran tantas cosas, empezando por su fuerza y autonomía, que a su lado no puedes pensar en que lo que le falta.


FOTO: EFE/MARKUS SCHOLZ

Como cada semana en Por tres razones Miguel Baselga nos trae su sección "Lo que no me contaron en el conservatorio", hoy para hablarnos de las texturas musicales. Según explica Baselga, a pesar de las infinitas composiciones musicales que existen, en realidad sólo hay tres maneras de hacerlas funcionar y que suenen bien: por homofonía, como melodía acompañada o con contrapunto.

Nuestro pianista particular nos explica que la música por homofonía se da, como su propio nombre indica, cuando las voces hacen lo mismo. En el caso de la melodía acompañada nos enconrtamos con una melodía que acompaña a la principal, pero no es el acompañamiento, ya que dentro de una misma textura puede haber varios tipos de acompañamiento. Por último, la escritura contrapuntística se da cuando se mezclan varias voces y todas tienen importancia.

Como siempre, todas estas teorías se entienden mejor escuchando las canciones que toca para el programa Miguel Baselga, escúchalo ahora en RNE.

Como cada viernes, hoy nos deleitamos en Por tres razones con la sección "Lo que no me contaron en el conservatorio" de Miguel Baselga, que se ha propuesto explicar la delgada línea entre tomar algo prestado y plagiar una obra haciéndola pasar por tuya, algo que se ha dado durante siglos en la historia de la música. 

Para empezar, nuestro pianista nos explica cómo el himno de Francia, de Inglaterra o el de España están relacionados con obras de compositores muy lejanos a ser autóctonos. La Marcha Real Española fue 'reciclada' por el compositor ruso Mily Balakirev en 1857, y tres obras musicales de Charles Ives, Beethoven y Paganini, ninguno de ellos británico, suenan muy parecidas al "God Save the Queen" que se usa como himno en Inglaterra, aunque no haya ninguno oficial en el país.

Baselga introduce también los caprichos de Paganini compuestos para violín a principios del s. XIX, que luego serían reinterpretados por compositores como Johannes Brahms, Sergei Rachmaninoff o Witold Lutoslvsky. Para terminar, la historia de la famosa canción de Kaoma, "Lambada", plagiada a un grupo de folclore boliviano.

La música argentina del siglo XX no se concibe sin la aportación de Astor Piazzolla. Compositor y bandoneonista, su música se inspira en la raíz popular y se fusiona a la perfección con los elementos de la música clásica y académica. Revolucionó y renovó el tango tradicional, y además introdujo el bandoneón como instrumento solista en los conciertos para orquesta sinfónica. Cien años después de su nacimiento, en 1921, recordamos la figura de Piazzolla, con su doble concierto para bandoneón y guitarra, interpretado por la Sinfónica de Alicante.

Pavarotti era un joven tenor con gran capacidad para encandilar a su audiencia pero todavía no había despegado. Necesitaba alguien que le empujara en brazos del gran público y así fue, se hizo mundialmente famoso incluso fuera del mundo de la música clásica

Como cada viernes en Por tres razones recibimos la visita de Miguel Baselga con su sección "Lo que no me contaron en el conservatorio" en la que hoy nos intenta convencer de que la actual patrona de la música, Santa Cecilia, debería ser sustituida por el personaje de quien nos habla hoy: Guido D'Arezzo.

Baselga explica cómo tres de las aportaciones de este monje benedictino a la lectura musical han permitido el desarrollo de las sinfonías hasta el día de hoy. El que después fuera considerado "padre de la música moderna", fue el precursor de la escala diatónica, nombrando las 6 primeras notas musicales conocidas por todo el mundo: Do, Re, Mi, Fa, Sol y La. El segundo invento fue la transcripción de estas notas, a través de un símbolo llamado neuma, precedente a la simbología musical de la actualidad y con su colocación en el precedente de las partituras actuales: el tetragrama, la composición de 4 líneas que permitía situar los componentes musicales para saber la duración, el aumento o reducción del sonido, etc.