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Les preocupa, sobre todo, qué pueda pasar con los arsenales de armas químicas, que según expertos israelíes, son de los mayores del mundo.

Los rebeldes sirios han capturado hoy un control militar en las afueras de Alepo, la segunda ciudad más poblada de Siria, donde los opositores al régimen libran una sangrienta batalla con el ejército. En dos días, 200 mil civiles han huido ya de Alepo, bombardeada con helicópteros y artillería pesada por las tropas de Al Asad.

El ministro de Exteriores sirio, Walid al Mualem, ha asegurado en Teherán que las Fuerzas Armadas de su país derrotarán a los grupos opositores en Alepo, en el norte de Siria, donde las fuerzas del régimen de Damasco llevan a cabo lo que ha denominado una ofensiva contra los rebeldes. Irán está dispuesto a negociaciar la paz entre el régimen de Al Asad y la oposición no violenta.

La oposición siria ha pedido una intervención urgente del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para evitar la masacre que se avecina en Alepo, donde los rebeldes tratan de evacuar a los no combatientes mientras resisten la ofensiva gubernamental prácticamente con armas caseras. Por ello han reclamado armamento que podría llegar de Turquía, con el apoyo de los países del Golfo. Por su parte, Rusia culpa a los países occidentales de alentar la rebelión e impedir un acuerdo político.

En Siria, la oposición pide a occidente que imponga una zona de exclusión aérea para evitar la masacre de civiles en la ciudad de Alepo. Kofi Anan, el representante de la ONU y la Liga Árabe para Siria, ha confirmado la concentración de tropas y armas pesadas en las afueras de la ciudad.

Durante todo el día el ejército sirio ha bombardeado los barrios de Alepo controlados por los insurgentes. El ejército intenta recuperar los barrios controlados por los insurgentes y la oposición asegura que está logrando contener la presión. Miles de civiles han huido de las zonas donde se están produciendo los enfrentamientos y se han refugiado en iglesias y mezquitas de las zonas de la ciudad todavía intactas.

En Siria ha comenzado esta noche la contraofensiva gubernamental prevista para este fin de semana para arrasar Alepo. Helicópteros del régimen han atacado varios barrios de la capital económica del país. Los rebeldes afrontan la batalla, que ansían decisiva, con pocas armas y mucho coraje. La ONU teme por la suerte de la población civil. Desde Oslo el anterior jefe de la misión de observadores ha dicho que el final del régimen de Al Assad es solo cuestión de tiempo.Y en las ultimas semanas el numero de refugiados sirios en el Libano ha aumentado en 6.000.

En Siria, el ejército del Asad y los rebeldes luchan por el control de la ciudad de Alepo, la que fuera capital económica del país. Una batalla que las dos partes consideran decisiva. La ONU teme por la suerte de la población civil. Desde Oslo, el que fuera jefe de la misión de observadores dice que el final del régimen de Al Asad es solo cuestión de tiempo.

El Gobierno sirio prepara una ofensiva sobre la ciudad de Alepo, la segunda ciudad más poblada del país y su principal centro comercial, donde oposición y Ejército se enfrentan desde hace días.

Según fuentes opositoras citadas por la agencia Reuters, tropas y carros de combate se están concentrando alrededor de Alepo, donde viven 2.5 millones de personas. Los bombardeos aéreos y terrestres continúan, los rebeldes atacan controles de carretera e instalaciones de seguridad, pero ambas partes han eludido hasta el momento un enfrentamiento directo.

El departamento de Estado de Estados Unidos ha aventado sus temores de que el ataque sobre Alepo sea una matanza. "Esta es nuestra preocupación: que veamos una masacre en Alepo, y eso parece ser lo que está preparando el régimen", ha declarado la portavoz de dicho departamento, Victoria Nuland.

El jueves, 34 personas murieron en la ciudad en los bombardeos de los barrios de Saladin, al-Sukkari, al-Fardos y al-Sakhour, en los que se usaron helicópteros de fabricación rusa.

Estas informaciones no han podido ser contrastadas por fuentes independientes debido a las limitaciones que el gobierno sirio impone a la prensa internacional.

Alepo, la segunda ciudad de Siria, su capital económica, se ha convertido en las últimas horas en el principal frente de batalla entre el ejército leal a al Asad y los rebeldes. Mientras, cientos de personas abandonan cada día el país huyendo de la violencia.

Más de 80 personas murieron este miércoles en Siria, según los grupos opositores, que denunciaron intensos bombardeos, en especial en Alepo, donde se registraron también combates entre el ejército y los rebeldes.

Solo en Alepo murieron entre 16 y 20 personas, dependiendo de las fuentes, en bombardeos a los barrios de Al Sukari, Salahedín, Al Sajur, Al Bab y Bustan al Qasr, donde las tropas del régimen abrieron fuego desde helicópteros.

La TV siria ha difundido imágenes de las operaciones contra la oposición también en la capital, Damasco, que muestran la destrucción en algunos barrios.

Turquía ha cerrado sus fronteras al tráfico comercial con Siria. Al Assad ha retirado tropas de Damasco para enviarlas a Alepo, la segunda ciudad, donde los rebeldes controlan varios barrios.