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El conflicto civil en Siria amenaza día a día con extenderse a Líbano. Durante la noche del domingo al lunes ha habido graves enfrentamientos en un suburbio de la capital, Beirut, con ametralladoras y granadas.

Al menos nueve personas resultado heridas en el distrito de Tariq al Yadidi, en el sur de la ciudad.

"Esto es una guerra. Estábamos sentados en casa con nuestros hijos, entonces escuchamos disparos, no sabíamos quién disparaba a quién", ha declarado a Reuters Mohammad Saab, vecino de Beirut.

Los enfrentamientos se produjeron después de que soldados del Ejército Libanés mataran a dos miembros de un partido político contrario al régimen sirio.

Se trata del jeque Ahmed Abdul Wahid, clérigo suní, y de Mohammed Hussein Miraib, ambos pertenecientes al grupo 14 de Marzo, que fueron alcanzados por disparos de los soldados cuando intentaron pasar sin detenerse en un control de carretera. El Ejército ha confirmado las muertes pero no ha explicado el incidente ni ha atribuido ninguna responsabilidad.

En Líbano hay aún tropas sirias, remanentes de la intervención militar durnate la guerra civil. Muchos suníes del norte del país simpatizan con la oposición siria, y critican al Ejército libanés porque, aseguran, sigue órdenes de Damasco.

El Consejo de Seguridad de la ONU ha condenado este viernes los ataques que han tenido lugar este jueves en Damasco, mientras la Liga Árabe ha advertido de las ¿graves consecuencias¿ que estos atentados pueden tener para la misión de observadores militares de la ONU en el país árabe.

¿Los miembros del Consejo de Seguridad condenan en sus términos más fuertes los ataques terroristas que han ocurrido en Siria este día 10 de mayo, causando numerosos muertos y heridos¿, ha manifestado el embajador de Azerbaiján ante la ONU, Agshin Mehdiyev, presidente de turno del Consejo durante el mes de mayo, informa Reuters.

Según fuentes del Ministerio de Interior sirio, al menos 55 personas han muerto este jueves y otras 372 han resultado heridas tras dos explosiones en la zona de Qazaz, en la periferia de Damasco, en una zona cercana al complejo de edificios de los servicios de inteligencia que incluye el cuartel general de la oficina antiterrorista del Ejército .

Una vez más el gobierno sirio culpa a los rebeldes y éstos al régimen. El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, aparte de condenar "energicamente" estos atentados, ha pedido a las dos partes que dejen la violencia.

La capital de Siria ha sufrido hoy el peor ataque desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Al Assad, hace más de un año. Dos explosiones en plena hora punta en Damasco han causado 55 muertos y más de 370 herdios. El gobierno y los rebeldes se acusan mutuamente de la matanza.