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A punto de cumplirse tres meses de guerra, el conflicto ya ha provocado el mayor éxodo humano desde la Segunda Guerra Mundial, con 6 millones de refugiados y otros 8 millones de desplazados internos. Y según ha confirmado en Las mañanas de RNE María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España, los ucranianos siguen abandonando su país. Además, "la gente que sale está mucho más deteriorada", ya que llevan muchas semanas aguantando una difícil situación. Son sobre todo mujeres con niños a su cargo, aunque también se está viendo un aumento de los menores no acompañados, ha explicado Vega, y ha remarcado la importancia de dar apoyo, económico pero también psicológico a estas personas que han vivido en muchos casos situaciones traumáticas. "A medida que pasa el tiempo se están dando cuenta de que esto va para largo, y, aunque la guerra terminara mañana, el nivel de destrucción es de tal calibre que muchos volverán y ya no tendrán casa", ha dicho.

Se estima que más de diez millones de personas en el mundo no tienen reconocida ninguna nacionalidad, lo que impide que se cumplan sus derechos más básicos. ACNUR y la Facultad de Filología de la Universidad Complutense de Madrid se han unido en un proyecto con el que dar visibilidad y luchar contra la apatridia. Una instalación fotográfica que muestra este "laberinto de los invisibles". Desde allí, Noemí Martínez habla con su comisaria, Zara Fernández de Moya, con Paco Ortiz, responsable de apatridia de ACNUR en España, y con Tamara Chekaloff, hija de Sergio, apátrida durante más de 70 años de su vida. 

¿Cómo se organizan los corredores humanitarios? ¿Quién lo hace? ¿Cómo se negocian? Se lo preguntamos a María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en España.

Alina nos cuenta desde Jarkóv que algunos pueblos de la zona están rodeados por las tropas rusas y sus habitantes no pueden salir ni recibir ayuda humanitaria.

La foto es de nuestra compañera Isabel Jiménez, que estuvo informando desde la frontera polaca. De allí recuerda especialmente una historia que refleja la pérdida que supone una guerra.

María Tejada, de ACCEM y Margarita de la Rasilla, de ACNUR, organizan la acogida de los ciudadanos ucranianos que están llegando al centro de Pozuelo, en Madrid. Las dos coinciden en que está siendo un trabajo intenso, agotador tanto física como emocionalmente, pero ágil, porque todos los actores implicados están respondiendo muy bien. “Son familias separadas”, dicen, al explicar que llegan mujeres y niños que se han visto obligados a dejar a la mitad de la familia en el territorio de la guerra: “Necesitan que les escuchen (…) Ves el sufrimiento y en sus ojos”. Con respecto al cambio con respecto a la llegada de refugiados de otros conflictos, las dos coinciden en que se pondrá aprender mucho de la experiencia actual: “En menos de 24 horas la gente tiene concedido el permiso temporal. Es una oportunidad para aprender buenas prácticas en otros aspectos en los que hay muchos problemas. Mejor no olvidarnos de que a España llegan muchos refugiados”.

Tessa y Aatef son dos miembros de ACNUR que participan en la organización de un almacén de 3.000 metros cuadrados junto a la frontera polaca con Ucrania. En Rzeszów, a 80 kilómetros de ese paso, clasifican y preparan mantas, ropa de invierno, latas de gasolina o cocinas portátiles para repartir a las cientos de familias polacas que acogen y van a acoger a ucranianos que huyen de la guerra. No es fácil, necesitan ayuda de otros almacenes de ACNUR repartidos por otras zonas de Europa. En los próximos días van a ampliar su personal y poner en marcha un sistema de ayuda a quienes están dispuestos a meter en sus casas a mujeres y niños recién llegados. Informan los enviados especiales de RNE, Fernando Martínez y Juan Miguel Sanz.

Según la agencia ACNUR425 mil ucranianos han podido abandonar ya el país desde el inicio de la guerra, en Las Mañanas de RNE hablamos con su portavoz en España, María Jesús Vega, que asegura que en la frontera con Polonia hay colas de 15km en coche que se convierte en tres días para poder salir del país y asegura que la gente sale como puede, muchas veces a pie. 

La portavoz de ACNUR en España insiste que esta crisis de refugiados no la sufran solo aquellos países limítrofes como Polonia o Hungría, sino que es importante que el resto de países de la Unión Europea también apoyen la acogida de los refugiados. Vega afirma que si la escalada bélica persiste, la cifra de refugiados podría alcanzar los 4 millones. 

Sobre el anuncio de la Comisión Europea de proponer de manera inmediata la activación de una directiva, que no se ha usado jamás, ni siquiera durante la guerra de Siria, y que permite la entrada en territorio comunitario de un número ilimitado de personas que huyen de una catástrofe, Vega ha explicado que esta crisis es diferente en el sentido que se está dando en el seno de la Unión Europea y asegura que es necesaria una armonización de políticas de asilo. 

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas por los Derechos Humanos considera deplorable la sentencia de cuatro años de cárcel para Aung San Suu Kyi. La exlíder birmana, premio Nobel de la Paz, se encuentra bajo arresto domiciliario desde el mes de febrero, cuando la junta militar tomó el poder en Myanmar mediante un golpe de estado. A la condena actual, por incitar a los disturbios e incumplir las medidas contra el COVID, se suman otros once cargos, que van desde supuesta corrupción a violación de secretos de estado. Prácticamente toda la comunidad internacional ha condenado la sentencia, incluyendo a China, uno de los pocos aliados de Birmania. Informa Carmen Buergo

María Jesús Vega, portavoz en España de ACNUR, dice que aunque la situación es distinta a la de la llamada crisis de refugiados de 2015, la clave es que haya un compromiso firme de apoyo a la situación de Afganistán, tanto para ayudar a quienes se han quedado dentro, como los que han salido a países limítrofes. ACNUR dice que es clave que se dejen las fronteras abiertas y tener claro que todo el mundo debe colaborar: “El mensaje es para todos, los países limítrofes y todos los de la UE. Permitir el acceso al asilo salva vidas”. Otro de los focos, asegura Vega, debe estar dentro del país, donde millones de personas corren peligro por no tener ni seguridad ni lo más básico para vivir. 

En 2020 ha habido más de 82 millones de personas que se han tenido que desplazar forzosamente de sus hogares. En el Día del Refugiado, en España a las 8 Fin de Semana, María Jesús Vega, portavoz de ACNUR en nuestro país ha señalado que las cifras que se están viendo, no solo en el último año, sino las registradas en esta última década son las más altas jamás registradas por la organización desde la Segunda Guerra Mundial. Ha afirmado que no es un fenómeno a corto plazo ni temporal, y que de los millones de refugiados, el 40% son menores, muchos de ellos solos.

En España solo se reconocen el 5% de las solicitudes de asilo, muy inferior a la media europea del 30%. Vega ha reconocido que nuestro territorio se encuentra entre los 3 primeros países de la UE en número de solicitudes, pero pide que se incrementen los recursos para asumir la llegada de estas personas de forma que se garantive un procedimiento de asilo de calidad.

Aunque el aumento del número de refugiados coincide con un incremento de la xenofobia. Según el último barómetro del CIS, un 40% cree que hay demasiados extranjeros. La portavoz de ACNUR en España ha tachado de "preocupante" ese aumento del racismo y ha dice que pedir asilo es un "derecho legar que hay que respetar".

La crisis migratoria en Canarias no hace más que agravarse. A pesar de los planes presentados por el Gobierno, en un mes se ha duplicado el número de personas migrantes llegadas a las islas. Solo este fin de semana se han registrado 1.300, hoy se ha rescatado ya a cuatro pateras con más de cien personas a bordo y Salvamento Marítimo ha vuelto a lanzarse al mar en busca de más embarcaciones. ACNUR y Naciones Unidas enviarán personal propio para ayudar a controlar la situación en enero. Informa desde Las Palmas, Ángela Navarro.