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Madres paralelas

De Penélope Cruz a Maribel Verdú, las mejores madres del cine español

Noticia Somos Cine

Por
Somos Cine - Ma ma

En la semana en que Pedro Almodóvar presenta a sus Madres paralelas (2021), película protagonizada por Penélope Cruz y Milena Smit en la que se meten en la piel de dos embarazadas, en Somos Cine hemos querido apostar por las madres del cine español.

Te proponemos varias películas que abordan, desde diferentes puntos de vista, la relación entre madres e hijos. Penélope Cruz, Emma Suárez, María León, Maribel Verdú... se convierten en la gran pantalla en madres de todo tipo: valientes, libres, entregadas, fuera de lo común.

Un total de 17 títulos que puedes disfrutar a través de nuestro canal de cine gratis y online, Somos Cine.

Todo sobre mi madre (1999), de Almodóvar

Reparto: Cecilia Roth, Penélope Cruz

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora
Transcripción completa

(Pitido de constantes vitales)

Voy a llamar.

Organización Nacional de Trasplantes, ¿dígame?

Soy Manuela del Ramón y Cajal. Dime, Manuela.

Tenemos un posible donante,

se le ha hecho el primer electroencefalograma

y hay consentimiento familiar. Dame los datos.

Es un varón de 35 años. ¿Grupo sanguíneo?

Cero positivo, pesa alrededor de 70 kilos.

(TV) "Ni gota, ni gota, con Dodotis, Dodotis, Dodotis,

no notas ni gota".

¡Mamá, la película va a empezar!

Voy.

(TV) "Eva al desnudo".

Qué manía de cambiar el título,

"All about Eve", significa todo sobre Eva.

Todo sobre Eva suena raro.

¿Qué escribes? Nada,

futuros premios Poulizter.

Venga, come, que tienes que hacer unos kilitos.

Por si tienes que hacer la carrera para mantenerme.

Para hacer la carrera no hacen falta kilos, sino un buen rabo.

¿Quién te ha enseñado a hablar así?

Tú preguntaste.

Era una broma.

¿Y tú? Yo, ¿qué?

¿Serías capaz de prostituirte por mí?

Ya he sido capaz de hacer cualquier cosa por ti.

Come.

(TV) "Cazadores de autógrafos no son personas,

son animalillos que acuden en tropel como los coyotes".

"Son tu público, tus admiradores".

"Qué van a admirar esos, son delincuentes juveniles,

retrasados mentales, nunca vieron una comedia,

ni han pasado las puertas de un local".

"Bueno, ahí hay una que sí lo ha hecho,

la he traído para que te vea. Adelante, Eva".

"Creí que se había olvidado de mí".

"Margot es Eva Harris".

"¿Cómo está querida?"

¿No te gustaría ser actriz?

Bastante me ha costado ser enfermera.

Si fueras actriz, yo escribiría papeles para ti.

De jovencitas estuve en un grupo de aficionados,

no lo hacía nada mal. Debo tener alguna foto por ahí.

Me encantaría verla.

Luego la busco.

Mira, Esteban, he encontrado una foto.

Hacíamos un espectáculo sobre textos de Boris Vian,

cabaret para intelectuales.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Feliz cumpleaños. ¿Ya?

Son las 12 mi vida.

"Música para camaleones".

¿Cómo sabes que lo quería?

Porque sé que te gusta Capote.

Léeme algo, como cuando era pequeño.

Prefacio, empecé a escribir cuando tenía ocho años.

¿Lo ves? No soy el único.

Entonces no sabía que me había encadenado de por vida

a un noble pero implacable amo.

Cuando Dios le entrega uno un don, también le da un látigo.

Y el látigo es solo para autoflagelarse,

es como para que se te quiten las ganas de escribir.

No seas bruta, es un prefacio maravilloso.

¿Qué quieres hacer mañana para festejar tu cumpleaños?

Me gustaría ver uno de los seminarios que haces.

¿Para qué?

Estoy escribiendo un relato sobre ti para un concurso.

Quisiera verte en las dramatizaciones esas

que hacéis en los cursillos de donación de órganos.

Tengo que consultarlo con Mamen,

ella es la psicóloga que lleva el seminario.

Muy bien, consúltalo.

Creo que no me gusta nada que escribas sobre mí.

Su marido ha muerto, señora.

No puede ser.

Acabamos de verle en la UVI parecía que respiraba.

Ya se lo hemos explicado señora, son las máquinas

que le están oxigenando.

¿Quiere que avisemos a algún familiar?

No tengo familia, solo mi hijo.

Ay, Dios mío, ¿cómo voy a decírselo?

¿En vida su marido le dijo algo en torno a la donación de órganos?

En vida a mi marido solo le preocupaba vivir.

Pero supongo que su marido era solidario con la vida de los demás.

No le entiendo.

Lo que mi compañero quiere decir es que los órganos de su marido pueden

salvar la vida de algunos enfermos, pero para ello necesitamos

su autorización.

O sea, que le pueden hacer un trasplante.

No exactamente, más bien lo contrario.

Y ahora vamos a comentar los incidentes de la simulación.

(GRITA) ¡Ah!

Mira por donde vas cuando cruzas la calle.

¿En qué pensabas? En nada, es que había

tenido una idea.

¿Por qué me miras así? Estoy horrenda.

No, no. Estas más guapa que nunca.

Mira, debe ser el caballero que viene a buscarte.

Usted no es el señor Hanley, ni usted tampoco.

¡No!

¡No!

¡No!

Habrá que cortarle las uñas.

La camisa, doctor.

Dígale que me suelte, por favor.

Suéltela.

Vamos, levántese.

Apóyese en mi brazo.

Señorita Dubois.

Gracias, quien quiera que sea, siempre he confiado en la bondad

de los desconocidos.

Vamos, nena, ya pasó lo peor.

No me toques, no vuelvas a tocarme, hijo de puta.

Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré nunca más a esta casa.

Nunca.

Stella.

¡Stella!

Me gustaría pedirle un autógrafo a Huma Rojo.

¿Un autógrafo? ¿Con este tiempo?

Pero, ¿qué tiene que ver?

Oye, y si no sale nadie. Espérate un poquito, es mi cumple.

Mira, pues ya está aquí el otoño.

Adiós. -Hasta mañana.

Te ha emocionado mucho Nina Cruz, ¿verdad?

No, ella no, Stella.

Hace 20 años con el grupo de mi pueblo hacíamos una versión

del Tranvía.

Yo hacía de Stella, tu padre de Kovalski.

Algún día tendrás que contármelo todo sobre mi padre.

No basta que me digas que murió antes de que naciera.

No es un asunto fácil de contar.

Me imagino, sino ya me lo habrías contado.

Estuve a punto de pedírtelo como regalo de cumpleaños.

No estoy segura de que sea un buen regalo.

Te equivocas, para mí no hay regalo mejor.

Entonces te lo contaré todo cuando lleguemos a casa.

Lo del teatro es peor que ser monja de clausura.

¡Taxi!

Para ti todo lo que no sea salir y ponerte hasta el culo de todo

es ser monja de clausura. Pues sí.

Alfonso, M30.

Vámonos, déjalo ya.

¡Esteban, Esteban!

¡No!

¡No!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío, por favor!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

(GRITA) ¡Hijo mío!

(LEE) "Mañana cumplo 17 años, pero parezco mayor.

A los chicos que vivimos solos con nuestra madre se nos pone

una cara especial, más seria de lo normal, como de intelectual

o escritor, en mi caso es normal, porque además yo soy escritor".

Soy Lola del Ramón y Cajal. -"Sí, dime, Lola".

Tenemos un posible donante, está en la UCI,

le acaban de hacer el primer encefalograma,

pero la madre todavía no ha dado el consentimiento.

¿Me das los datos? No los tengo, es el hijo de Manuela.

¿Manuela? ¿La que yo conozco? ¿La coordinadora?

Sí. Se ha muerto, es horrible.

Manuela,

desgraciadamente.

(LLORA)

El resultado del encefalograma es el que nos temíamos.

Hay que tomar una decisión, no tenemos tiempo.

(Teléfono)

Del hospital, hay que ir para allá.

Hay que llamar.

Tú tranquilo.

Toma.

Ya estamos en la calle, cariño.

Ya hemos salido. -Qué bien está, parece mentira.

No se lo creía.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto de cuando era joven,

le faltaba la mitad.

No quise decírselo pero mi vida también le falta ese mismo trozo".

(Timbre)

(Timbre)

Manuela, estaba preocupada.

Creí que no me ibas a llamar nunca.

Te llamé en cuanto volví a Madrid.

Te he llamado un montón de veces. Debí anotar mal el número de tu tía.

No estaba en Argentina, Mamen, e ido a La Coruña.

¿Y para qué has ido a La Coruña?

He ido tras el corazón de mi hijo.

¿Quién te ha dicho? ¿Cómo sabes tú...?

Yo misma busqué en los archivos hasta encontrar el nombre

y la dirección del receptor del trasplante.

No debías haberlo hecho.

Además de un abuso, es el mejor modo de volverte loca.

¡Mírame coño! Ya lo sé.

Lo es mejor es que deje de trabajar en la ONT, y me vaya a Madrid.

Yo no he dicho eso. Pero lo piensas y tienes razón.

Creo que ni siquiera voy a deshacer el bolso.

Manuela, no estás para viajar sola, estás enferma.

Tienes que descansar,

y recuperarte, me quedo contigo esta noche.

Pues vente a casa.

Quiero estar sola.

Se un poco razonable. ¡Cómo!

(PIENSA) Hace 17 años, hice el mismo trayecto,

pero al revés.

De Barcelona a Madrid.

También venía huyendo, no estaba sola.

Traía a Esteban dentro de mí.

Entonces huía de su padre.

Y ahora,

voy en su busca.

¿Seguimos por aquí? Sí, sigue.

¡Pare, pare!

(Grita) ¡Hijo puta! -¡Cállate!

(Grita) ¡Tú estás loco, maricón!

¡Canalla!

¡Hijo puta!

Tía, ¿qué has hecho?

Le he dado con una piedra.

Ayúdame a levantarlo, maricón.

Levántate, venga.

Venga, Juan levántate.

¿Estás bien?

Ponte de pie.

Vamos ligero.

Menudo psicópata de mierda estás hecho tú, maricón.

Mira.

¿Ves aquella vera donde están las dos?

Resulta por la Úrsula,

dile que te manda la Agrado.

Ella se cuidarán, anda. ¿Agrado?

¿Eres tú?

Manuelita.

¿Estás herida?

No, no, me has manchado tú.

No es porque me hayas salvado la vida,

pero cuanto te he echado de menos.

Llevas 18 años sin decir ni mu,

ni una carta, ni una mala llamada.

Creía que te habías muerto hija puta.

Anda, vamos para la casa y me lo cuentas todo.

Primero vamos a una farmacia que estás hecho un Cristo.

¿Dónde cogéis un taxi? Por allí.

A ver si tenemos suerte y no nos atacan por el camino,

lleva la navaja.

Sí, y una piedra gordísima en el bolso.

Oye, bona nit.

Mira, perdona que te haya despertado.

Oye, ven acá pacá. No, ¿qué queréis?

Venga hombre, que no te vamos a comer.

¿Qué queréis?

Déjame que le explique.

Povidona yodada, puntos de aproximación,

Trombocid, gasas esterilizadas y...

¿Tienes alcohol en casa?

No, anoche estaba fatal y me lo bebí.

Digo de desinfectar.

No, tengo vaselina, condones y mucho esparadrapo.

¿Algo más?

Alcohol, por favor.

¡Ay!

Manolita, "La Barceloneta", qué tiempos, ¿te acuerdas?

Sí.

Ahora no muevas la cara, por favor.

¡Ay! ¡Shh!

¿Sabes algo de ella? ¿De quién, de Lola?

Sí, por desgracia.

¿Qué ha pasado?

La recogí porque estaba mala, bueno como siempre,

con todo lo que se mete.

Una mañana, cuando volví del campo,

harta de trabajar, descubro, que me había desvalijado la casa.

Relojes, joyas, revistas de los 70

donde yo me inspiro, 300.000 pesetas.

Lo que más me duele, es que se llevará una talla

de la Virgen del Piro, que mi madre me había regalado.

Para que coño la querrá ella, si no cree en nada.

A no ser que esté metida en una secta satánica

y la quieran para una ceremonia de esas.

Ya veo que no ha cambiado.

Hacerme eso a mí, con todo lo que...

Desde que nos conocimos desde hace 20 años,

me he portado con ellas como una hermana.

Nos pusimos las tetas juntas. Tú lo sabes mejor que nadie.

¿No has vuelto a ver la?

No, ni quiero.

¿Qué pasa, la estás buscando?

Sí.

Tenemos algo pendiente.

Manuela, ¿por qué te fuiste de ese modo?

No me vas a contar nada.

No puedo.

Otro día.

Bueno.

Pero no vuelvas a desaparecer así.

A mí me gusta despedirme de la gente que quiero,

aunque sólo sea para hincharme de llorar.

No puede ser.

Si parezco el hombre elefante.

Qué exagerada. Estás un poco hinchadita nada más.

Un poco hinchada, ¿dónde voy con este careto?

Venga, a comer.

Mujer, ¿por qué te has molestado?

Hay ensalada, qué rica.

Cómo me duele al masticar.

No podré ni mamarla.

Hoy no debes ir a trabajar.

¿Y qué hago?

Lola me ha dejado sin un puto duro, tengo que trabajar.

Un vaso de leche, la ensalada, ¡ay! mi provoleta.

Yo también tengo que trabajar, si quieres,

buscamos trabajo juntas. Ay, sí.

Desde que te fuiste, no vuelto a comer como Dios manda.

Bueno, también porque claro, al ser modelo tengo que cuidarme.

Lo malo de esta profesión,

que tienes que estar de mona por cojones

y siempre al loro en los últimos avances tecnológicos

en cirugía y cosmética.

¡Ay!

Estás estupenda.

No hay nada como un Chanel, para resentirse respetable.

Estás respetable.

Y yo, ¿no estoy un poco putón con este traje?

Mejor, porque estamos hartas de lleva a putas y travestis.

El Chanel este, ¿es auténtico?

No mujer, ¿cómo voy a gastar yo medio millón en un Chanel auténtico?

con la de hambre que hay en el mundo.

Yo lo único que tengo de verdad son los sentimientos

y los litros de silicona que me pesan como quintales.

Que mayor estoy, Manolita.

No, es por la paliza.

Por la paliza que me he metido los últimos 40 años.

Adelante. Buenas.

¿Buscáis a alguien o puedo ayudaros yo?

Venimos a ver a esta que va al campo, a esta tan mona.

La hermana Rosa, está en el taller, pasad.

Gracias.

Rosa, mira, visita.

-Sagrado.

¿Qué te han hecho en la cara?

Nada, un palizón, gajes del oficio.

¿Podemos hablar? Claro.

Vamos al vestíbulo que estaremos más tranquilas.

Mi amiga y yo queremos dejar la calle,

pero tenemos que trabajar, ¿verdad Manolita?

De lo que sea, aunque sea limpiando escaleras, da igual.

Es que no hay mucho más, bueno, basureras

o atender aquí en el taller para hacer artesanía.

Manteles de petit fua, centros de flores secas.

Sentaros. Pues yo casi prefiero de basurera.

¿Y tú qué sabes hacer, además de la calle?

Yo he trabajado de cocinera en un restaurante.

Y es medio cirujana, mira qué cara.

Me lo ha hecho ella.

Es paisana de Lola.

Ah, sí, ¿sabes algo de ella?

Hace más de 18 años que no la veo.

A mí me desvalijó la casa.

Pues estuvo aquí.

Hará unos cuatro meses, le ayudamos a desintoxicarse.

La cuidé yo, pero ya sabes cómo es,

desapareció de la noche a la mañana.

Si la veis, decirle que me gustaría despedirme de ella

antes de irme al Salvador. ¿Te vas al Salvador?

Pues no sé si apuntarme, porque yo siempre he pensado

que en el tercer mundo, yo podría dar el pego.

Pues vente mujer, así no voy sola.

Aquí la calle, está cada día peor, hermana.

Y si tenemos poca competencia con las putas,

las Drag nos están barriendo, no puedo con las Drag,

son unas mamarachas, han confundido circo con travestismo.

Que digo circo, mimo.

Una mujer, un pelo, una uña, una buena lengua

para mamarla o criticar.

¿Dónde se ha visto a una mujer calva?

No puedo con ellas, son unas mamarrachas.

En El Salvador no creo que haya muchas Drag,

pero están en plena guerrilla.

¿Ah, sí, no lo sabía?

Voy a sustituir a unas monjas que asesinaron.

Pues no sé, si lo que mejor me viene ahora

en este momento, es una guerrilla.

Qué bruta eres Sagrado.

¿Tú has sido cocinera?

Sí.

Esto, lo mejor.

Qué sorpresa.

-Hola, mamá.

¿Interrumpimos?

No importa, para una vez que vienes a vernos.

Mira mamá, esta es Manuela.

Entrad, no os quedéis en la puerta.

Mamá, Manuela es cocinera y cómo se os ha ido Florinda,

he pensado, que...

-Gracias tesoro, entre Vicenta y yo nos apañamos.

-No sé cómo, solo papá necesita a dos personas.

Por cierto, ¿dónde está?

-En la calle con el perro. -¿Solo?

-Sí, claro.

-¿Y si se pierde?

-Pero sabe volver, no te preocupes.

-Qué pena, tenía muchas ganas de verle.

-Luego salimos a buscarle, pero antes tenemos que hablar,

acompáñame al estudio.

Siento que mi hija le haya hecho venir para nada.

No pasa nada. -Mamá, ponla unos días a prueba.

No tendrías que preocuparte por papá.

Manuela, es enfermera.

-¿Además de cocinera? -Sí.

-No necesito a nadie para cuidar de tu padre, me gusta hacerlo yo.

Me parece muy bien, muchas gracias de todos modos.

Me voy. Adiós.

-Adiós. -Manuela.

Espérame aquí, no tardó nada.

-¿Cómo te atreves a traer una puta a casa?

-No es fácil encontraros servicio, mamá, nadie os aguanta.

-Pero una puta.

-Eso no justifica, que seas una grosera con ella.

-No me gusta, que una extraña me vea falsificando Chagales.

Tan difícil es eso de entender.

-De todas formas, Manuela ya no es puta, lo ha dejado.

-¿Desde cuándo la conoces?

-Desde esta mañana.

-Esta mañana, eres increíble Rosa.

-Mamá, mi trabajo es ayudar a la gente,

aunque acabe de conocerla. -El mío no.

Y no pongas esa cara,

eso no significa que sea intolerante.

Rosa, voy a proponer que un trato.

-¿Un trato?

-Estoy dispuesto a darle una oportunidad a esa mujer,

si tú no te vas al Salvador.

-Mamá, no me crees más dudas, que ya tengo bastante.

-¿Cómo no vas a tener dudas?,

Ese viaje es un suicidio, mejor dicho, un parricidio.

-Bueno, te dejo.

Que Manuela, está esperando.

-Eso es, cualquier puta o salvadoreño

son más importante que tu madre y tu padre.

-No empieces mamá. -En vez de ir al Salvador,

debería ir a un psiquiatra. -Sí.

No nos vendría mal a ninguna de las dos.

-¿No querías ver a tu padre y al perro?

-Otro día.

-¿Estás bien?

-Adiós, mamá.

Hola, Vicenta.

-Rosa, cariño.

Qué delgada estás, ¿es que no comes?

-Sí, sí como, ¿has visto una rubia abajo?

-No.

-Adiós.

-Cuídate y come.

Siento mucho lo de mi madre, Manuela, lo siento.

¿Nos vamos?

No puedo con mi madre, me pone mala, ¿tú tienes padres?

Murieron.

¿Estás sola? Supongo que sí.

Tienes muy mala cara.

No me encuentro muy bien, tengo unas ganas de vomitar.

Yo te ayudo.

A ver, ¿has sido el médico?

No. Pues tendrías que ir,

puede ser una simple gastritis.

¿Te importa que vayamos a tu casa hasta que se me pase?

Pues... ¿Tienes casa?

Sí, acabo de alquilar una, pero está casi sin amueblar.

Está todo un poco manga por hombro.

Me instalé hace cuatro días, ¿quieres echarte en mi cama un rato?

No, me voy a sentar aquí.

Hasta que se me pase. Me voy a quitar esto.

¿Quién es este chico tan guapo?

Esteban, mi hijo.

Esteban.

Creí que estabas sola.

Murió en un accidente.

Lo siento, Manuela.

No cojas el cuaderno, por favor.

Vamos, Stella, ya pasó lo peor.

No vuelvas a tocarme, hijo de puta. Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré a esta casa nunca más, nunca.

Stella.

¡Stella!

Pasa, Nina.

No soy Nina, soy Manuela.

¿Manuela? Usted no puede estar aquí.

Nina se ha ido.

¿Qué?

¿Dónde está Nina?

No lo sé, solo la vi salir corriendo.

Si me dijo que me esperaba en su camerino.

No puede ser.

Llevamos solo dos semanas, no puede hacerme esto.

¿Tienes coche? No.

¿Dónde quiere ir?

No lo sé, ¿sabes conducir? Sí.

No lo comentes, pero Nina tiene problemas con el caballo.

No conozco Barcelona, ¿sabes dónde ha podido ir

a pillar a estas horas? No, pero es fácil enterarse.

Gracias, quien quiera que seas,

siempre he confiado en la bondad de los desconocidos.

Yo no sé conducir, Nina es quien conduce.

¿Quieres? No, gracias.

Empecé a fumar por culpa de Bette Davis, por imitarla.

A los 18 años fumaba como un carretero, por eso me puse Huma.

Es un nombre muy bonito.

Es lo único que ha habido en mi vida.

También ha tenido éxito.

El éxito no tiene sabor, ni olor.

Cuando te acostumbras es como si no existiera.

Dios mío, ¿dónde habrá ido esta chica?

Me parece que está allí.

Quédate aquí, voy yo.

Es un hijo de puta, le está haciendo la pirula a todo el mundo.

No me toques.

Oye, Nina, Huma te está esperando.

¿Quién coño eres?

Está en el coche.

Tengo de todo.

Joder, el bolso.

Tengo el bolso, éxtasis, farlopa.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¿Quién es? Soy Rosa.

¿Rosa?

¿Estás sola? Sí, acabo de levantarme.

¿Tan tarde? Anoche salí, me acosté a las tantas.

¿Quieres desayunar? No, gracias.

¿Así que has vuelto a la calle?

Te quería proponer una forma de ganarte la vida sin salir de casa.

Propónmela. No soy puta. Me han puteado mucho en la vida.

Pero nunca he sido puta.

¿Y por qué me mentistéis? Cosas de Agrado.

Bueno, cuéntame, ¿cómo puedo conseguir dinero

sin moverme de aquí? Me muero de curiosidad.

¿Cuánto me cobrarías por el alquiler de una habitación?

¿Alquilarte una habitación para qué?

Voy a dejar a mis compañeras unos meses.

¿Y el viaje a El Salvador?

No me encuentro bien, Manuela, no puedo viajar así.

¿Para qué quieres instalarte aquí es si estás enferma?

Estoy embarazada.

Embarazada, ¿y qué piensas hacer?

Pues tenerlo, ¿qué quieres que haga?

Pensé que aquí en tu casa sería menos escandaloso.

El padre puede echarte una mano, ¿no?

¿El padre? Dios sabe dónde estará el padre.

Pero tú sabrás quién es, supongo.

Pues claro, Manuela, ¿por quién me tomas?

Perdón.

Fue tu paisana Lola.

¿Lola? ¿Lola?

Hija de la gran puta, Lola.

¿Por qué te pones así Manuela?

Que porqué me pongo así. ¿De cuánto estás?

De tres meses, creo, estoy muy preocupada.

¿Preocupada? No me extraña.

Hoy he manchado, esta mañana. ¿Has ido el médico?

Voy a ir mañana al hospital del Mar,

quería saber si me podrías acompañar.

Sí, claro.

Gracias.

¿Y lo del alquiler?

Lo siento, no te puedes quedar aquí.

¿Sí?

Buenas tardes, ¿molesto?

Te estaba esperando, no sabía dónde mandarte el bolso.

Aquí lo tienes.

Gracias.

¿Está todo? Sí, está todo.

Gracias por lo de anoche, me encantaría quedarme

hablando contigo pero voy fatal de tiempo.

¿Quieres que te ayude? Por favor, abróchame.

¿Cómo te llamabas? Manuela.

¿Te gustaría trabajar conmigo? ¿Haciendo qué?

De todo.

De todo, menos acostarnos juntas, tengo bastante con Nina.

Estaba buscando trabajo. Necesito un asistente personal.

Alguien en quien pueda confiar. No me conoces.

Me basta con la exhibición de noche.

Pero Nina me odia. Nina odia a todo el mundo.

Bueno, ¿cuándo empiezo?

Ahora mismo, si puedes. De acuerdo.

Pregunta a Nina lo que quiere para cenar.

Para mí solo una esqueisada de carpincho.

¿Algo más? Si pudieras conseguir

un ansiolítico para Nina. Hoy estaba muy nerviosa.

Yo tengo Lexatín. Estupendo.

No digas nada del padre.

¿Por qué te cae tan mal Lola?

Tiene lo peor de un hombre y lo peor de una mujer.

Te contaré una historia,

yo tenía una amiga que se casó muy joven,

al año su marido se fue a trabajar a París,

le dijo que la llamaría cuando estuviera situado,

pasaron dos años, el marido reunió un dinerito

y vino a Barcelona para montar un bar.

Ella se reunió aquí con él.

Dos años no es mucho tiempo, pero el marido había cambiado.

Ya no la quería.

El cambio era más bien físico,

se había puesto un par de tetas más grandes que las de ella.

Ahm, ya.

Mi amiga era muy joven.

Estaba en un país extranjero.

No tenía nadie.

Exceptuando el par de tetas su marido no había cambiado tanto,

así que terminó aceptándole.

Las mujeres hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas.

Las mujeres somos más tolerantes, pero eso es bueno.

Somos gilipollas y un poco bolleras.

Escucha el final de la historia.

Mi amiga y su marido con tetas se montaron un chiringuito

aquí mismo, en la Barceloneta.

Se pasaba todo el día embutido en un bikini microscópico tirándose

todo lo que pillaba.

Ella le montaba un numerazo si andaba con bikini.

Como se puede ser machista con semejante par de tetas.

María Rosa Sanz.

Siéntense. ¿Quién es la paciente?

Ella.

¿Y?

Mi hermana está embarazada,

según nuestros cálculos debe estar de tres meses,

esta es la primera revisión que se hace.

Ayer y hoy he manchado un poco.

Échese en la camilla, descúbrase la parte de abajo.

Tranquila.

Póngase esto. -Gracias.

En principio, según la ecografía el feto está bien.

¿Viven juntas? No.

Sí. -¿En qué quedamos?

Ella vive con nuestra madre pero todavía no le ha contado nada.

¿Suele tener tensión alta? -Sí, soy hipertensa.

Tiene una amenaza de aborto.

Debe moverse lo menos posible.

Pero yo no puedo dejar de trabajar.

Su único trabajo es quedarse quieta y no hacer más tonterías.

Dígale a su madre que le vigile la tensión, tiene que hacer dieta

sin sal y reposar.

Se lo diré.

Doctor, yo trabajo con gente de alto riesgo,

me gustaría que en los análisis me hiciera la prueba del sida.

¿En qué trabaja? Es asistente social.

¿Cuándo podemos recoger los análisis?

Dentro de 15 días.

Tienes que decírselo a tu madre, Rosa.

Necesitas que te cuide.

He conseguido trabajo, voy a estar ocupada todo el día.

Oye, Rosa, me estás pidiendo que sea tu madre, no tienes derecho.

Tú tienes una madre aunque no te guste.

A los padres no se les elige.

No me hagas chantaje, por favor.

No sé si he hecho bien llamando a la clínica.

Has hecho lo que tenías que hacer, cariño.

Es que si la creo a ella no podría seguir.

Entonces no la creas. Lo importante eres tú y tu niño.

¿Pero y si mi hermana me ha dicho la verdad?

¿Blanche?

Blanche no está en condiciones de decir la verdad

ni aunque quisiera.

¿Dónde está mi corazón?

Se refiere a su joyero, que tiene forma de corazón.

Creo que está por aquí. Mira, aquí está.

Necesito un collar. Vamos a buscarlo.

¿Cómo se llama el caballero ese con el que has quedado?

¿Me ha llamado mientras estaba en el baño?

No.

¡Qué raro!

¿Por qué me miras así?

¿Estoy horrenda?

No, no. Estás más guapa que nunca.

Con este collar estaré mucho mejor.

¿Te ayudo? Sí.

Así que te vas de vacaciones, qué suerte, chica.

¡Me das una envidia!

Ahí lo tienes.

Debe ser el caballero ese que viene a buscarte.

(Llaman a la puerta) -Segunda, faltan 15 minutos.

Entra.

¿Todavía no han llegado? No sé dónde estarán.

Yo me he pasado todo el día en televisión, no las he visto.

¿Y Nina? ¿No estaba contigo?

Acabo de dejarla en casa acostada.

¿Acostada? ¿Qué le pasa?

Le debe haberle sentado mal la cena. Esta mañana estaba fatal.

¿Por qué no me dijiste nada cuando te llamé desde televisión?

No queríamos que estuvieras nerviosa en la grabación.

¿La ha visto un médico? Claro, tiene gastroenteritis

y le he dado limonada alcalina como dijo el médico,

mañana estará mejor. Entonces suspendemos.

Me gustaría hablar con Huma, por favor.

Sí, espera fuera.

Cinco minutos. ¡Que sí!

Dime la verdad. Se ha puesto hasta las trancas.

No puede ni hablar.

Salió nada más irte tú a televisión,

no sabía que yo iría a vuestra casa esta mañana.

Pensó que me quedaría contigo.

¿Y qué hacemos ahora?

Si no quieres que te de un infarto yo podría sustituirla.

¿Qué? Conozco su papel de memoria

de oírlo por los altavoces.

¿Pero tú sabes actuar?

Sé mentir muy bien y estoy acostumbrada a improvisar.

Esto es inaudito.

Mi hijo decía que era muy buena actriz.

Ni siquiera sabía que tuvieras un hijo.

(Llaman a la puerta) Tercera, cinco minutos.

Huma, ¿qué hacemos? No podemos esperar más.

-Felicidades, Blanche.

Tu regalo de cumpleaños.

Gracias.

¿Por qué te has molestado? Espero que te guste.

Pero si es... Un billete de autobús.

Un billete de vuelta para el martes.

¿Estás insinuando que me marche? ¿Tú qué crees?

Blanche, Blanche, ...

¿Pero por qué le has hecho esto? ¿Por qué?

Estoy harto de que me insulten. Estoy hasta los cojones

de veros a las dos cuchicheando delante de mis narices.

No te vayas, por favor. No te vayas. Suelta, joder,

me has roto la camisa. ¡Ay, que bruto!

¿Bruto? Ya lo era cuando nos conocimos

pero te recuerdo que mi brutalidad nunca fue un problema para ti.

Un día me enseñaste la foto de vuestra casa,

una maravillosa mansión llena de columnas.

Yo te saqué de entre esas columnas, te enseñé a ser feliz y nos reímos.

Y fuimos felices juntos.

Hasta que apareció tu hermana Blanche.

(LLORA)

¿Stella, qué te pasa?

Llévame al hospital, por favor. ¡Stella!

(LLORA Y GRITA)

(Aplausos)

(Timbre)

Rosa... Hola, Manuela.

Enhorabuena por lo de anoche.

Me han dicho que estuviste muy bien. ¡No sabes cómo fue!

Lástima que no vinieras.

Me encontraba fatal.

Me llamó la Agrado para decírmelo.

Debe haber llamado a medio Barcelona.

¿Y tú? ¿Estás haciendo todo lo que te dijo el médico?

Vengo de verlo. ¿Sí?

He ido a por los análisis.

Soy seropositiva.

Repetiremos los análisis.

¿Pero cómo se te ocurrió follar con Lola?

¿No sabes que se pincha desde hace 15 años?

¿En qué mundo crees que vive, Rosa? ¿En qué mundo?

No lo sé.

¿Has hablado con tu madre?

No.

¿Con sus compañeras?

Tampoco.

(LLORA)

Vamos a por tus cosas y te instalas aquí.

(LLORAN)

Hola, Manuela. Hola, ¿qué hay?

Estuviste maravillosa anoche, maravillosa.

Gracias.

Hola, buenas tardes.

Aquí llega la mosquita muerta.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Si lo tenías todo planeado, hija de puta.

Nina, no insultes.

Tú eres igualita que Eva Harrington

y te aprendiste el texto de memoria a propósito.

Coño, que es imposible aprendérselo oyéndolo por los altavoces.

¿Por quién me has tomado? ¿Por gilipollas?

Los altavoces me ayudaron a recordarlo.

El papel de Stella me lo sé desde hace años.

A sí, qué casualidad.

No te lo puedes imaginar.

¿Qué te dije?

¿Qué buscabas la primera noche en este camerino?

¿O vas a decir que llegaste aquí también por casualidad?

No, no fue casualidad.

Bueno, no os molesto más.

Recojo mis cosas y me voy.

Manuela, creo que deberías darnos una explicación.

"Un tranvía llamado deseo" ha marcado mi vida.

Hace 20 años hice de Stella con un grupo de aficionados.

Allí conocí a mi marido.

Él hacía de Kowalski.

Hace dos meses vi vuestra versión en Madrid.

Fui con mi hijo.

Era la noche de su cumpleaños y, a pesar de que llovía a mares,

nos esperamos en la calle porque él quería un autógrafo tuyo,

Huma.

¡Huma, Huma!

Era una locura esperar bajo la lluvia,

pero como era su cumpleaños no me atreví a decirle que no.

Vosotras cogistéis un taxi y él corrió detrás

y un coche que venía por el canal lo atropelló.

Y lo mató.

Esa es la explicación.

Esa es la explicación, Huma.

Muévete, Rosa, que no puedo pasar.

Huma, ¿qué haces aquí?

Hola, he venido a pagarte.

Ayer te viniste sin cobrar.

Ella es mi hermana Rosa.

Hola. ¿Qué tal?

¿Dejas que te ayude?

Vamos, vamos dentro.

¿Y Nina?

La he dejado con Mario, te manda saludos.

Deja las bolsas aquí, Huma.

Tú vete a descansar un rato, Rosa.

No estoy cansada. No me discutas.

Siéntate, Huma.

¿Quieres tomar algo?

No, gracias.

Es como una niña pequeña.

No he podido dormir en toda la noche pensando en tu hijo.

Recuerdo perfectamente su rostro bajo la lluvia,

con el cuaderno la mano.

Me parece estar viéndolo.

No quiero hablar de mi hijo, Huma.

No puedo.

Ya.

Además de pedirte perdón, Nina y yo querríamos que volvieras

con nosotros.

Rosa está enferma.

Necesita alguien que se ocupe de ella todo el día.

No puedo dejarla, ¿sabes?

Lo siento.

No sé por dónde tirar, Manuela.

¿Por qué no ingresas a Nina en una clínica?

Si no terminamos el contrato la compañía me denunciará

en Magistratura.

Búscale una sustituta y termina tus compromisos

con la compañía. Sin Nina no puedo hacer la función.

Ella está enganchada al caballo pero yo estoy enganchada a ella.

(Timbre)

¿Si?

Sí, sí.

¿Quién era?

La Agrado.

¿Y le has abierto?

Sí.

Tenías que haberle dicho que estamos ocupadas.

Lo digo sobre todo por ti. Ven, échate en el sofá

y deja de moverte.

¿Qué le pasa exactamente?

Un accidente.

Ah, ¿de qué tipo?

¡Uy!, ¿cómo no se me había ocurrido antes?

Agrado podría ocupar mi puesto. ¡Claro!

¿Agrado es a la que no queríais abrir la puerta?

(RÍE) Eso son cosas nuestras pero para ti es ideal.

¿Qué edad tiene Agrado?

Mayorcita, entre 30 y 50.

¿Y Agrado es su nombre real?

No, su nombre artístico, como Huma.

¿Sabes por qué me puse Huma?

Sí, me lo ha contado Manuela.

Ajá. ¿Y qué más te ha contado?

Pues todo, me lo ha contado todo.

Lo tuyo con Nina, lo del caballo ...

y que lo vuestro tiene muy mal final.

¿A sí?

¿Y qué más te ha dicho?

Es que soy muy curiosa.

Y que tú como actriz es maravillosa,

pero que como persona estás muy equivocada.

¿Y qué más?

Y que no dijera nada.

¿Qué llevas en esa bolsa? Ven, entra.

Cava y helado. ¿Y eso?

Para celebrar tu éxito anoche en el teatro, cabrona.

Gracias. Venga, entra.

(LADRA) (RÍE)

¡Pero bueno, qué sorpresa!

Tres chicas solas en una casa, con pocos muebles

pero buenas siempre para casarse con un millonario.

¿Qué tal, Rosa? Hola, Agrado.

Huma, ella es Agrado. Encantada, soy fan.

¿Qué tal?

Huma, tú eres una diosa, una leyenda viva.

Yo te digo que soy fans, así, en plural.

¡Cómo actúo mi Manuela la otra noche!

No sé cómo salióa por la tarde pero, por la noche, lo que pude llorar.

¿Y tú no tenías que estar en El Salvador?

Sí, pero ya no voy, me quedo aquí.

Agrado, ya no trabajo con Huma y antes de que llegaras

estábamos comentando que tú podrías ocupar mi puesto.

¿Yo haciendo de Stella?

Pues me veo más haciendo de Blanche, no sé.

Sustituirme a mí, no a Nina y mucho menos a Huma.

Gracias, Manuela, pero no creo que...

Ponla a prueba unos días. No es tan bruta como parece.

Sí que lo soy, Huma, y mucho.

Ahora, por ejemplo no me estoy enterando de nada.

Así que te voy a dar la botella, para agarrárnosla un poco.

Estás helada.

Venga, vamos a beber y así aflojamos un poquito.

Voy a por los vasos.

Solo voy a tomar un poco de helado porque no puedo beber alcohol.

Yo me apunto al trago.

¿Qué le pasa a Manuela que la noto tan rara?

¿No se le habrá subido el éxito a la cabeza tan pronto, verdad?

Es que quiere encasquetarte a Huma.

(Risas)

A mí, Prada me parece ideal para monja.

Mi problema es que como me sienta todo bien

soy muy ecléctica.

¿Quieres que vaya a por más?

Me encantaría pero no.

¿Dónde está el baño? Ahí, recto.

Perdonad.

Me vas a tener que poner al día de lo que está pasando en esta casa.

Mañana te lo cuento.

No le digas nada, esta no es capaz de tener la boca cerrada.

Yo sé muy bien cómo tener la boca cerrada.

¿No os he seguido la corriente para que ella no se coscará de nada?

Pero si soy un modelo de discreción.

Hasta cuando me estoy comiendo una polla se ser discreta,

la cantidad de pollas que me he comido en lugares públicos

sin que nadie, excepto el interesado,

se diera cuenta.

El tiempo que hace que no me como yo una polla.

(RÍEN)

Pues a mí me encanta la palabra polla...

¡y pollón!

Me tengo que ir. ¿Estás bien?

Mejor que nunca.

Anda, Agrado, ¿por qué no la acompañas a coger un taxi?

Ah, me olvidaba.

Esto es para ti.

Gracias.

Bueno, niñas, adiós. Hasta luego.

(LADRA)

Me he pasado un poquito ordinaria con Huma porque le ha dicho de todo.

No pasa nada.

Qué dos hermanas tan distintas, ¿verdad?

¿Ah, pero son hermanas? Eso me ha dicho Manuela.

Si ella lo dice...

Me parece que sois un poquito liantas.

Hay que cogernos el punto.

Oye, Agrado, ¿tú sabes conducir? Sí. De joven fui camionera.

¿Ah sí?

En París, justo antes de ponerme las tetas.

Luego dejé el camión y me hice puta. Qué interesante.

Mucho.

Un cheque.

150.000. Qué generosa.

¿Qué es?

Un autógrafo de Huma para Esteban.

(LEE) "Querido Esteban,

este es el autógrafo que nunca llegué a escribir,

y no porque tú no lo intentaras".

(GRABACIÓN) -He sido una estúpida echándole margaritas a los cerdos.

-¿Lo dices por mí? -Por ti y por tu amigo, el Sr Michel

Vino a verme y me recogió las cartas, así que le eché.

-¿Que tú lo echaste? -Sí.

Y volvió a ... pedirme perdón. ...pedirme perdón.

Con un ramo de rosas. Perdón, decía,

pero hay cosas que son imperdonables,

la crueldad no merece perdón,

es lo único que no se puede perdonar.

Y algo de lo que jamás... ¿Qué?

¿Aprendiéndote el papel tú también? Yo no, mujer.

Pues deberías hacerlo, por si acaso. ¿Tú crees?

¿Te importa dejarme sola?

¿Para qué, para fumarte un chino, ya no te puedes esperar al final?

Si lo sabes, ¿por qué me lo preguntas?

Si no quieres que le diga nada a Huma,

fúmatelo en el cuarto de baño donde yo no te vea.

No tengo por qué ver tus espectáculos.

Bueno, al loro con la puerta.

Ya sé que cuando se es joven, bueno, tampoco eres una niñata,

esas cosas no tienen valor.

Pero eres mona, "proporcionaíta", chiquitina, pero mona.

Has adelgazado, bueno, con todo lo que te metes...

Pero, bueno, lo importante es que has adelgazado.

Tienes talento, "limitaíto", pero tienes tu talento

y, sobre todo, una mujer que te quiere

y tú lo cambias todo por el caballo.

¿Tú crees que te compensa o no te compensa?

No te compensa.

Lo cambio por un poquito de paz.

Anda, ayúdame.

Te estás quedando escurría, ¿eh?

Comparada contigo, desde luego.

¡Qué vicio tan feo tienes!

Agrado, ¿nunca has pensado en operarte del todo?

Las operadas no tienen trabajo.

A los clientes le gustan neumáticas y bien dotadas.

¿Reumáticas? Qué raros sois.

Reumáticas no, neumáticas.

Un par de tetas duras como ruedas recién infladas

y además un buen rabo. Agrado, enséñame la polla.

A ti te ha sentado fatal ese chino. A lo mejor a mí también me molas.

Gustándote lo que te gusta, ya tienes bastantes problemas

y no necesitas más complicaciones, venga, que tienes que salir

y cuidado no le vomites a nadie encima.

Al público le encanta, ¿no ves que hago de preñada?

Se creen que es por el papel y flipan.

Pero en la próxima escena no estás preñada. Ya has parido al muñeco.

Es verdad.

Me voy, pero luego ¿me enseñas la polla?

Después te enseño la polla y comes un pisco.

Esta juventud no le hace ascos a nada.

Le voy a poner Esteban. ¿A tu hijo?

¿Eso por qué? Por el tuyo.

Este niño va a ser de las dos.

Ojalá.

Ojalá estuviéramos solas en el mundo.

Sin ningún compromiso.

Tú y tu hijo para mí sola.

Pero tienes familia, Rosa.

Voy a peinarte y maquillarte un poco.

¿Para qué? Me gusta verte guapa.

Además, he llamado a tu madre. Vendrá a verte esta tarde.

¿Mi madre? Tienes una madre, ¿no te acuerdas?

¿Qué le digo? Pues que la quieres.

(Puerta)

Pasa, Huma.

No, no soy Huma, ¿puedo pasar? Claro, Mario, pasa.

¡Qué pronto llegas hoy! Sí.

¿Qué haces? Nada, planchar un poquito.

¿Te pasa algo? No, nada, anoche no dormí bien.

Llevo todo el día nervioso. ¿Tú no me harías una mamada?

¿Oye, aquí no os entra en la cabeza que yo estoy jubilada?

No quiero que pienses eso,

lo que pasa es que como llevo todo el día nervioso...

Creo que una mamada me relajaría.

Mámamela tú a mí, que yo también estoy nerviosa.

Bueno, pues sería la primera vez que le como la polla a una mujer,

pero si es necesario...

Qué obsesionada toda la compañía con mi polla. Ni que fuera la única.

¿Tú no tienes polla? Sí.

¿Y te va la gente pidiendo por la calle que le comas la polla

porque tú tengas polla? ¿A qué no? No.

¿Entonces?

(Teléfono) Pues mira, te voy a comer la polla,

para que tú veas lo abierta que soy

y lo sensible que soy yo a tantas cosas.

(Teléfono) El puto teléfono dónde está.

¿Sí?

Vale, no te preocupes, ya me ocupo yo de todo.

¿Vamos a mi camerino?

Lo digo por si viene Huma, no vaya a ser que...

Huma no puede venir, está en el hospital con Nina.

¿En el hospital? ¿Qué ha pasado?

Han estado a punto de matarse la una a la otra.

Joder.

Toma.

Entonces hoy sí que habrá que suspender.

No digas nada. Algo habrá que decir.

Sí, pero no hace falta decir la verdad.

Ya me inventaré yo algo.

¿Y...?

Hola, qué tal. Hola.

(Puerta)

Pase.

¿Dónde está? Ahí, en la habitación.

Y yo preocupada creyendo que estabas en El Salvador.

Ya veo que has aprendido a mentir.

-No sabía cómo decírtelo. -¿Y ahora qué vas a hacer?

-¿Vas a dejar la orden, te vas a casar?

-¡Mamá, qué cosas preguntas!

-Contigo nunca se sabe. Por lo menos, yo.

Hasta de esto he tenido que enterarme por tu amiga.

-Manuela. No sé qué hubiera hecho sin ella.

¿Cómo está papá? -Como siempre, no sé. Peor.

Si no te importa, prefiero no decirle nada.

De todos modos, tampoco se enteraría.

-¿Y Sapic? -Bien.

Rosa, no sé qué hacer. ¿Qué esperas tú que haga?

-Nada, mamá.

-¿No esperas nada de mí?

-No es eso.

Lo que quiero decir es que no me lo pongas más difícil.

¿Bien?

(Puerta)

¿Quiere tomar algo? Me estoy preparando un té.

No, gracias. ¿Qué tiene exactamente?

¿Por teléfono no me he enterado muy bien?

Según la ecografía tiene placenta previa.

Cuando llegue el momento habrá que practicarle una cesárea programada.

Mientras tanto, tiene que hacer reposo absoluto.

¿Crees que debería llevarme la casa? Ya sabe cómo está el padre.

Tengo que estar pendiente de él como si fuera un niño.

Ya... Usted es su madre pero creo que Rosa estará mejor aquí.

Esa es la impresión que me ha dado.

Si necesitáis dinero, me lo pides y, por favor,

tenme informada.

Sí, descuide. Muchas gracias.

Le acompaño. No te molestes.

Por favor.

No sé. ¿Qué he hecho mal con Rosa?

Desde que nació fue como una extraterrestre.

¿Tú tienes hijos? Sí, uno.

¿Y te entiendes bien con él?

Murió.

Lo siento.

(LLORA)

Por causas ajenas a su voluntad,

dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario

hoy no pueden estar aquí, pobrecillas.

Así que se suspende la función.

A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada.

A los que no tengan nada mejor que hacer

y para una vez que venís al teatro, es una pena que os vayáis.

Si os quedáis, yo prometo entreteneros

contando la historia de mi vida.

Adiós, lo siento.

Si les aburro, hagan como que roncan. Así... (RONCA)

(Risas) Yo me cosco enseguida,

y para nada herís mi sensibilidad. De verdad.

(Risas)

Me llaman la Agrado

porque toda mi vida

solo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás.

Además de agradable soy muy auténtica.

Miren qué cuerpo.

(Risas) Todo hecho a medida.

Rasgado de ojos, 80.000.

Nariz, 200, tiradas a la basura porque un año después

me la pusieron así de otro palizón.

Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo

no me la toco.

Continúo. Tetas. Dos, porque no soy ningún monstruo.

70 cada una.

Pero estas las tengo ya superamortizadas.

Silicona en... ¿Dónde?

Labios, frente, pómulos, caderas y culo.

El litro cuesta unas 100.000, así que echa las cuentas

porque yo, ya las he perdido.

Limadura de mandíbula, 75.000. Depilación definitiva láser,

porque la mujer también viene del mono, tanto o más que el hombre.

60.000 por sesión. Depende de lo "barbúa" que una sea,

lo normal es de dos a cuatro sesiones.

Pero si eres folklórica, necesitas más, claro.

(Risas)

Bueno, lo que les estaba diciendo,

que cuesta mucho ser auténtica, señora.

Y en estas cosas, no hay que ser rácanas

porque una es más auténtica cuanto más se parece

a lo que ha soñado de sí misma.

(Aplausos)

Sí, con cuidado, por favor. No se preocupe.

Vamos a subir un poquito. Muy bien.

¿Estás bien? Sí.

Póngamela ahí, así yo la bajo. Muy bien.

Ya me encargo yo. Gracias.

¿Puedes?

Al Hospital del Mar, por favor.

¿Podemos pasar por la plaza de Medinacelli?

¿Pero no habíamos quedado con tu madre en el hospital?

Sí. Solo quiero ver la plaza de pasada.

Bueno.

Pare, pare aquí.

Aquí solía jugar y yo de niña.

¡Sapic!

(Silbido)

¡Sapic!

Bien aquí. Ven aquí, chiquitín.

Ven aquí.

Hola, Sapic.

Hola. Hola, chiquitín.

-Este perro se va con cualquiera.

¿Tiene usted perro?

-No, pero me gustan mucho.

-¿Qué edad tiene usted? -26 años.

-¿Y cuánto mide? -No mucho, 1,68.

-¡Sapic! Venga.

-Hale, vuelve con papá.

-Venga. -Adiós, papá.

-¿No tienes dolores? -No.

-Qué bien. Parir sin dolor.

¿A qué hora ha dicho el médico que entrará en el quirófano?

Dentro de hora y media.

Pues casi me da tiempo de darle una vuelta a tu padre y volver.

-No hace falta que vengas, mamá. -Estaré aquí contigo.

-Dale un beso a papá. -Este me lo quedo yo.

-Hasta luego, Manuela. Adiós.

Espero que el tercer Esteban sea para ti el definitivo.

¿El tercer Esteban?

Lola fue el primero y tu hijo el segundo.

O sea, que sabías que Lola también fue el padre de mi hijo.

Claro. No hay que ser muy listo.

Lola no sabe que tuvimos un hijo. Nunca se lo dije.

¿Y tu hijo lo sabía? Tampoco.

Pero no hablemos de cosas tristes, que hoy es un gran día.

Han metido en la cárcel a Videla. Y va a nacer tu hijo.

Prométeme una cosa. Dime.

Si pasara algo... ¿Pero qué va a pasar?

Prométeme que no le ocultarás nada al niño.

Es que no tengo que prometerte nada. Le podrás decir todo

lo que tú quieras tú misma.

Prométemelo. Si te quedas más tranquila...

Bueno, te lo prometo.

Estamos hoy aquí para despedir a nuestra hermana Rosa.

Cada uno de los aquí presentes...

Y aun a pesar de todo ello, nunca desfalleció en su empeño...

Manuela, cuánto me alegra verte. Lástima que sea aquí.

No podía ser en otro sitio.

No eres un ser humano, Lola. Eres una epidemia.

(LLORA)

Siempre fui excesiva. Y estoy muy cansada.

Manuela, me estoy muriendo.

Ven.

Estoy despidiéndome de todos.

Le rogué a la Agrado para pagarme el viaje a Argentina.

Quería ver por última vez el pueblo.

El río, nuestra calle.

Y me alegra poder despedirme también de ti.

Solo me queda conocer al hijo de la hermana Rosa.

A mi hijo...

Siempre soñé tener un hijo, tú lo sabes.

Cuando me fui de Barcelona, iba embarazada de ti.

¿Qué?

¿Quieres decir que tú también? Sí.

¿Lo tuviste?

(LLORANDO) Un niño precioso.

Quiero verle. ¿Lo has traído contigo?

Está en Madrid, pero no puedes verle.

Aunque sea de lejos, Manuela,

te prometo que él ni siquiera me verá.

Es lo último que te pido. No puedes verle.

Manuela.

(LLORA) Por favor.

Ha... (LLORA) Hace seis meses lo atropelló un coche.

Y lo mató.

(LLORA)

Vine a Barcelona solo para decírtelo.

Lo siento. Lo siento.

(LLORA)

(Llanto de bebé)

El niño.

¿De dónde vienes a estas horas? -¿No has sacado a Sapic todavía?

-Como no estabas... -Ya estoy aquí.

Tiene hambre. El biberón se está calentando.

¿Me lo traería, por favor?

(Llanto de bebé)

-Vicenta, ocúpate del señor, que no entre aquí, por favor.

-Está imposible, qué perra tiene con que el niño es de usted.

-Ya lo sé. Es muy celoso.

Le he dicho que el niño es tuyo.

No me atrevo a decirle la verdad. Tampoco lo entendería.

Ojalá fuera mío.

-Rosa. -¿Qué quieres?

-¿Quién es esa mujer? -Es Manuela, la nueva cocinera.

Lleva cuatro días con nosotros.

Le hemos preparado esta habitación para que se quede aquí con su hijo.

¿Recuerdas que te lo dije?

-¿Cuántos años tiene? 38.

¿Y cuánto mide? 1,70.

-Bueno. Ahora vas a dar un paseo. Sapic.

Ven, ven.

Ya está.

-El biberón, señora. -Gracias.

No, no... Ahora vamos a comer, ahora.

(Llanto de bebé)

Manuela. Sí.

No le digas a nadie lo de los anticuerpos.

¿Lo saben las monjas? No.

Bueno...

Hola, Lola.

Cógelo.

¿Qué te ha dicho el médico?

Que está muy bien, ya le ves. Normal.

Estás con papá.

¿Puedo darle un beso? Claro, mujer.

Hijo mío. Siento dejarte una herencia tan mala.

No digas eso. El niño está muy bien,

no tiene por qué desarrollar la enfermedad.

Este es nuestro Esteban.

¿Le pusiste también Esteban? Sí.

Gracias.

Quería ser escritor. Este es su cuaderno de notas.

Lo llevaba consigo a todas partes.

Esto lo escribió la mañana en que murió.

Léelo.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto. Faltaba la mitad.

No quise decírselo pero a mi vida le falta ese mismo trozo".

Sigue, sigue leyendo.

(LEE) "Esta mañana he revuelto en sus cajones

y he descubierto un fajo de fotos. A todas les faltaba la mitad.

Mi padre, supongo.

Quiero conocerle. Tengo que hacerle comprender a mamá

que no me importa quién sea ni cómo sea.

Ni cómo se portó con ella. No puede quitarme ese derecho".

Quédate con la foto.

Gracias, Manuela.

(Puerta)

Hola, Rosa.

No me gusta que cualquiera bese al niño.

¿Quién es esa mujer con la que estabas en el bar?

Esa mujer es su padre. ¿Qué has dicho?

Que es su padre y está muy enfermo.

Ese hombre es el que ha matado a mi hija.

No piense en eso, Rosa.

(Campanada)

Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día.

(Campanada)

Pero se tarda mucho, mucho.

Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo

derramada por el suelo.

Una fuente que corre durante un minuto

y a nosotras nos ha costado años.

(Campanada)

Cuando yo descubrí a mi hijo, estaba tumbado en mitad de la calle.

Me mojé las manos de sangre y las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Los animales la lamen, ¿verdad?

A mí no me da asco de mi hijo.

Tú no sabes lo que es eso.

Una custodia de cristal y topacios.

Pondría yo la tierra empapada por su sangre.

Ahí, mi vida. Ahí.

Amasando, tú sigue amasando.

Que la tristeza se vaya a las manos.

Relájate.

Así hay que trabajar.

Oye, ¿no se me nota mucho el catarro?

No, está muy bien.

Venga, venga, no se puede estar aquí.

Hola. Traigo un ramo para la Agrado. ¿Ah, sí?

Sí, ¿me firma aquí, por favor?

¿Está seguro de que es para la Agrado?

Sí, ahí lo pone.

Tome.

¿Sabe por qué me llaman la Agrado?

Porque toda mi vida solo he pretendido

hacerle la vida agradable a los demás.

Vale.

(LEE) "Queridas Agrado y Huma. Otra vez huyendo y sin despedirme,

con lo que te gustan las despedidas, Agrado.

La situación con los padres de Rosa se ha vuelto insoportable.

La abuela teme que el niño le infecte solo con arañarla.

Me llevo a Esteban a un lugar donde no tenga que soportar

tanta hostilidad. Agrado, tú sabes cómo te quiero.

Cuídate mucho y cuida de Huma. Siento no estar para el estreno,

pero seguro que tendréis mucho éxito con el homenaje a Lorca.

Ya os escribiré, pero de momento, mejor que no sepáis más.

Ah, y rompe la carta. Vuestra Manuela".

"Vuelvo a Barcelona después de dos años.

Pero esta vez no vengo huyendo.

Voy un congreso sobre el sida organizado por Canrruti.

Mi Esteban ha negativizado el virus en un tiempo récord

y quieren investigarlo.

Estoy tan contenta..."

¿Molesto? ¡Manuela! ¡Mi Manolita! Madre mía...

Pero bueno, que es mía también. Hola.

Qué guapa estás. ¡Cómo te ha crecido el pelo!

Y a ti también, muchísimo. No, esto es peluca. Para la obra.

Oye, que tienes abierto el pendiente,

un momento que te lo ponga bien. ¡Aprende, bruta!

Muy bruta, pero a ver quién te cuida mejor que yo.

Qué maravilla lo de tu hijo.

O sea, que han enfatizado el virus. Así, de la noche a la mañana.

Así es, el caso de Esteban demuestra que el virus puede desaparecer.

Todavía no se sabe cómo.

Lo están investigando pero es un milagro.

Yo lo sabía, lo que he podido yo rezar por ese niño...

¿Dónde vais a vivir en Barcelona? ¿Por qué no os venís con nosotras?

Claro, mujer.

Vamos a quedarnos en casa de los abuelos.

No sabes la ilusión que le hace a la madre de Rosa.

Ha cambiado tanto esa mujer, tanto...

¡Tercera, cinco minutos!

Me tengo que ir.

Tienes la foto de Esteban.

Lola me la dio antes de morir.

La tengo en depósito hasta que aparecieras tú.

Quédatela.. Gracias.

¿Nina? Me voy.

Nina se casó y se fue a su pueblo.

También tiene niño, gordo y horroroso. Feísmo.

Te veo luego.

Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora

Manuela pierde a su único hijo el mismo día que el chico celebra su diecisiete cumpleaños. Destrozada por tan irreparable pérdida, huye del presente refugiándose en el pasado. Viaja hasta Barcelona de donde huyó embarazada hace dieciocho años. Va en busca de Esteban, el padre de su hijo. Fue la primera película con la que Pedro Almodóvar ganaba el Oscar a la mejor película internacional.

Viaje al cuarto de una madre (2018)

Reparto: Anna Castillo, Lola Dueñas

Para todos los públicos Somos Cine - Viaje al cuarto de una madre - Ver ahora
Transcripción completa

(DUERMEN)

(Móvil)

¿Sí? (TELÉFONO) Buenas tardes,

¿puedo hablar con el titular de la línea?

No, no puede.

¿Quién era? Nada, propaganda.

Mamá, habría que arreglar lo del teléfono.

(Ruido de motor)

Mamá.

Mamá, cierra.

(Portazo)

¿Te ha dicho algo Bea?

No, no. Tendrías que insistir.

Sí, me dijo que hablará con Águeda el lunes.

Ay. Hija, ¿te he pinchado?

Qué bruta.

Te han crecido. No, es la regla.

¿Quieres que llame a Águeda?

No, no hace falta.

Sube.

Leonor, ¿te va bien el lunes?

Es Águeda, ¿te va bien el lunes por la mañana?

Vale. Sí, el lunes a esa hora está allí.

Claro.

Ya le enseñas tú las cosas.

Muchas gracias, Águeda.

Mamá,

voy a salir un rato.

¿Con el frío que hace?

Anda, ven, siéntate aquí un poquito conmigo.

Es que he quedado. ¿No quieres que veamos la serie?

¿La vemos mañana?

¿Y después cómo lo apago?

Eh... baja la pantalla y ya está, ya la apago yo luego.

¿Seguro que no quieres verla?

(SERIE EN ORDENADOR) ¿Estás bien? -Sí, pero me trae recuerdos,

ya sabes, y no demasiado buenos.

-Sí.

(Música)

Vamos a fumar, ¿te vienes? No, tía, que hace frío.

¿Qué tal? -Muy bien.

-Hola.

¿Qué tal? Bien.

¿Cuándo has llegado? Ayer, ay, tía,

hacía un siglo que no entraba por aquí.

No te has perdido nada.

¿Qué tal, cómo estás? Como siempre.

¿Y en casa qué tal?

Bien.

¿Tu madre? Pues mi madre

se ha enganchado a ver series. Ah, muy bien.

Así está entretenida. Claro.

Oye, que me dijo mi prima que ya no estás con Santi.

No, ya no.

¿Y qué tal estás? Yo, bien, estoy bien.

Bueno, bien, si es que, tía,

los cambios al final son para mejor.

Ya. Me voy a fumar un piti, ¿quieres?

Ya no fumo.

Joder, qué frío.

¿Esto? Esto no es nada comparado con lo que hace allí.

Oye, qué tal el curro.

Ah, muy bien, tía, la gente es supermaja

y las propinas están de puta madre.

Lo que pasa es que tenía ganas de venir.

¿Ya has descansado? No.

Londres es de puta madre, te encantaría, tienes que ir,

pero es que tenía ganas de ver a la "family".

Mi padre me presentó a su novia. ¿Y qué tal?

Una imbécil. (RÍE)

¿Sí? Sí.

Oye, ¿vas a estar en Nochevieja?

Estoy aquí hasta el día dos.

¿Qué plan hay? ¿Tú, qué crees?

(RÍE) Un remix, ¿no?

¿Qué pasa, que no vas a ir, no?

No creo. Anda, tía, vamos,

que nos echamos unas risas.

(Móvil)

Tía, espera.

(HABLA EN INGLÉS)

Mamá, venga, a dormir.

(Música)

Buenas noches, cielo. Buenas noches.

Bea. ¿Qué?

¿Las cuelgo aquí?

Sí, cuélgalas aquí, "porfa".

Hazte hueco, tía. ¿Cuántas hay?

Pues 200. ¿200 faldas?

Sí, coge más de allí donde Águeda.

¿Puedes? Sí, sí.

Oye, cualquier duda que tengas me dices, ¿vale?

Sí, Bea me explica todo. Bien.

¿Tú sabes que tu madre y yo

empezamos juntas en la plancha? ¿Sí?

Hey.

¿Te vienes luego? Hemos quedado en mi casa.

No sé. Se lo dije a Laura también.

Ay, vente, anqué sea un rato.

Vale. ¿Sí?

Ahora te veo. Hasta ahora.

Hola, ¿tienes fuego?

Sí, un momentito, aquí.

Hasta luego. -No, no, quédatelo.

¿Sí? Gracias. ¿Eres la hija de Estrella, no?

Sí. Es la mejor costurera

que pasó por aquí, siempre con una sonrisa.

Gracias. Hasta luego.

Mamá.

Más plancha no.

Anda, ayúdame con eso.

¿Estos son tuyos o míos?

Tuyos.

Mamá,

me gustaría apuntarme a clases de inglés.

¿Y dónde te vas a apuntar?

Pues hay una chica que da clases.

¿Quién?

No la conoces. ¿Es profesora?

Claro, oye, esto está para tirarlo.

¿Y cuánto cobra?

20 euros la hora, creo.

¿20 euros la hora? Ni que fuera inglesa.

¿Y cuántas clases quieres hacer?

Pues no sé, un par a la semana.

Casi 200 euros al mes.

Hombre, pero ahora cobro.

¿Y cómo es que ahora te da por eso?

Pues no sé...

Me iría bien, igual puedo estudiar turismo el año que viene.

¿Turismo, eso te gusta?

Claro.

Nunca dijiste que te gustase eso del turismo.

Bueno, te lo digo ahora, ¿no?

¿Eso qué salidas tiene? Muchísimas.

Si la gente viaja un montón.

Ya.

¿Pero no querías que volviera a estudiar?

Claro. Sí, ya veo.

Leonor, no digas tonterías,

sabes que siempre te animamos con los estudios.

¿Por qué sigues hablando en plural?

No me di cuenta, cielo.

Dame, lo guardo yo.

¿Tenedor o cuchara? Hija, ¿no ves que es caldo?

Toma, llévate esto.

¿Vemos un capítulo? Vale.

(SERIE) No le des vueltas estas cosas pasan.

-Eso me hace que esté mal.

-Era buen tío, pero iba a convertirse

y tu novio solo vino aquí por ti.

-¿Y tú, por qué has venido?

-Porque es lo único que se me da bien.

-Te haces el duro, pero al final te quedas con nosotros.

-Teníais el mapa, cuando entremos no habrá vuelta atrás.

¡Ah!

(LLORA)

Mamá.

¿Qué haces aquí?

Que he salido antes.

¿Estás bien? Sí.

¿Qué te ha pasado?

Ah, nada, que me he quemado. ¿A ver? Déjame verlo.

Mamá,

¿me echas la crema?

¿Te duele? Ya menos.

(Móvil)

¿Sí?

Sí, hola.

Sí.

Le ha mandado Flamacin.

(Móvil)

Nada, que se lo deje al aire para que se seque solo.

Sí.

Sí, Leonor, cógelo.

(Móvil)

Sí. Hola, buenas, ¿podría hablar

con el titular de la línea? ¿De qué se trata?

¿Si es tan amable me dice su nombre para dirigirme a usted?

Leonor. De acuerdo, Leonor,

¿me podría pasar con el titular de la línea, por favor?

No, no puede ponerse. ¿Y cuándo podría atenderme?

¿Qué día le iría bien? Ninguno, está muerto.

No, de verdad, es que además tengo el estómago revuelto.

Sí, qué oportuno.

Algo a la plancha.

Sí, unas gambitas, a lo mejor, sí.

Bueno, claro, cuando quieras.

Bueno.

Dale recuerdos.

Feliz año, adiós.

¿Quién era? Una oferta de teléfono.

¿Te has puesto la crema? No.

¿Y qué te pasa en el estómago?

Que lo tengo un poquito revuelto.

¿Era Águeda? Sí.

¿Qué quería? Nada, para saber

cómo tenías la quemadura.

Hala, ya está. ¿No te ha dicho nada del cotillón?

Hija, se te va a quedar una marca.

Mamá, yo voy a ir.

¿No quieres ir un rato? No.

¿Por qué? Porque no me apetece.

Pero irá todo el mundo.

¿Sabes que un poco de aloe vera te vendría bien?

Mamá, venga, empieza.

Primera campanada.

(Campanadas)

(Campanadas)

¡Feliz Año Nuevo!

El primer año que me las consigo comer todas.

Seguro que eso te trae más suerte. Me tocará la lotería este año.

Espectacular, espectacular.

Para las clases de inglés.

Cuando cobres me lo devuelves.

Me ha dicho Águeda que está muy contenta contigo.

(Música)

Feliz Año. Igualmente.

Cariño. Águeda.

Feliz Año Nuevo. Igualmente.

Tu madre... En casa.

Feliz Año, Leonor.

-Feliz Año. ¿Qué tal?

Tía, ya pensaba que te habías rajado.

No. Vamos a pedir, quedan 10 minutos.

¿De qué? La barra libre, niña, vamos.

(Música)

¿Ya estás aquí? Sí.

¿Qué estás viendo? Un rollo.

¿Quieres que veamos un capítulo? ¿Ahora?

(TELEVISIÓN) Señoras y señores, esta noche,

con nosotros, un invitado muy especial.

¿Qué pasa, que no lo quieres?

Sí.

Es que he encontrado otra manera mejor de aprender inglés.

Y es gratis.

Bueno, de hecho me pagan.

Cuidando a unos niños

que son ingleses.

¿Qué ingleses? Unos ingleses.

¿Y cuándo vas a hacer eso? Los fines de semana.

No, entre semana.

¿Y vas a poder con todo?

No, dejaré la plancha.

Leonor, por favor, eh, si acabas de empezar las cosas,

no se dejan así. ¿Y cómo se dejan?

Pues no se dejan y menos de un día para otro.

Si es que no se me da bien. Pero, hija mía,

cómo se te va a dar bien

si acabas de empezar, nadie nace sabiendo.

Me pagarán más con lo otro.

¿Cuánto más?

¿Cuánto más? 150 libras a la semana

con comida y alojamiento incluído, solo pago el viaje.

¿Qué viaje, qué dices? A Londres.

Ah, ¿para eso era el dinero?

Para pagar el viaje. No.

Buenas noches.

(Pasos)

(Timbre)

Hola, qué tal. Hola.

Feliz Año Nuevo. Igualmente.

¿Qué le pasa, cómo está? Nada, la tensión un poco alta,

el lunes iremos al médico.

-Tendríamos que llevarle hoy. -Sí, mamá.

-Mira, mamá, qué vestido más bonito.

-Anda. Sí, me lo hizo mi madre.

¿Son de las monjas? No, de Estepa.

Me las trae cada año mi cuñado Luis, son riquísimas.

-Mamá, yo quiero uno igual.

-Luego le pedimos el patrón a Estrella.

Mamá,

que no voy a ir a ningún lado.

Ah, muy bien.

(HACE SONAR EL DEDAL)

(HACE SONAR EL DEDAL MÁS RÁPIDO)

(AUMENTA LA VELOCIDAD DEL GOLPETEO)

(Se abre una puerta)

(ENCIENDE LA ESTUFA)

No va.

(ENCIENDE LA ESTUFA)

Los Reyes se han adelantado.

Allí llueve mucho, ¿no?

Son de Gore-Tex.

¿No te las pruebas? Sí.

Qué calentitas.

Gracias.

También te hará falta un buen abrigo.

Mamá, pues allí hay mercadillo

de muebles antiguos y ropa de segunda mano superchulo.

No te vayas a comprar ropa de segunda mano.

A saber quién se lo habrá puesto.

¿Sabes cómo se llama el mercadillo? Pulgas.

¿Ves tú? Anda... coge esto. (RÍE)

¿Sabes qué me gustaría ver a mí?

¿Qué? El bar ese famoso de Los Beatles.

¿Te gustan Los Beatles? Claro y los Dire Straits.

Ese bar está en Liverpool no en Londres.

Uy...

Mamá, es un poco vieja, ¿no?

Si casi no se ha usado, está nueva.

¿Todavía estás así?

Dóblalo bien, vas a llegar con todo arrugado.

¿No has echado un paraguas? No me cabe, compraré uno allí.

¿Y si llueve cuando llegues? Déjame hacer la maleta.

(TV) Hay que reflejar las subidas salariales en el empleo,

sobre todo, empleos relacionados con el turismo.

(Agua de la ducha)

(Se oye el agua de la ducha)

(Se corta el agua)

(Teléfono)

-Gonzalo. -Hola, madre.

-¿Estás despierto? -Estoy despierto.

-¿Estás con alguien? -No, estoy solo.

-Tienes la voz rara, ¿estás enfermo?

-Sí, es muy temprano.

(Tono de llamada)

Hello. ¿Está Leonor?

No, sorry, she's go now. She'll be back in an hour.

¡Leonor! Are you her mother?

Hello!

(Suena un teléfono)

(Agua de la ducha)

(Suena un teléfono)

(Agua de la ducha)

¿Sí? ¡Hola!

¡Hija! No hay manera de hablar contigo.

Es que salí y me dejé el móvil en casa.

Tendrías que llevarlo siempre encima.

Sí, mamá.

¿Adónde fuiste?

A dar una vuelta por aquí.

¿Llamaste a tu amiga?

No, no, al final no.

¿Y eso?

Nada, que está muy liada y vive en la otra punta de la ciudad.

¿Fuiste sola? No, fui con Vita.

Vita es una chica que trabaja en la casa de al lado, es lituana.

¿Lituana?

Sí, pero sabe un poco de español porque vivió en Barcelona.

¿Qué vas a hacer hoy?

Pues iré al súper, que tengo que hacer la comida hoy.

Pero ¿no cocinaban ellos?

Sí, pero trabajan todo el día y no tienen tiempo ni de fregar.

¿Quién friega? El lavavajillas.

Pero los platos no se meten solos en el lavavajillas.

Vale.

Oye, ¿qué vas a cocinar? ¿Te explico una receta?

No, he buscado en Internet.

¿Cuál? ¡Mamá! Pues una...

Hija, ¿qué te pasa?

Nada.

Oye, lo de la ventana, ¿te lo han arreglado?

Sí, sí...

¿Te han cambiado el cierre?

Me lo cambian el lunes.

No, Leonor, insiste con eso, te pillarás un resfriado.

Que sí, mamá, que vienen el lunes.

Bueno... ¿Y los niños qué tal se portan?

Bien, bien, son muy buenos.

Oye, mamá, no puedo entretenerme mucho.

Bueno, cielo.

Llámame cuando acuestes a los niños.

Vale, esta noche te llamo. Un beso.

Un beso. Adiós.

Adiós.

(ENCIENDE LA ESTUFA)

(SUSPIRA)

(RESPIRA DE FORMA AGITADA)

(Suena un teléfono)

¿Sí? Hola, buenos días.

¿Podría hablar con el titular?

Ahora no puede atenderle.

Llamo de su compañía telefónica para hacerle una promoción

para renovar su móvil, llamadas ilimitadas durante un año

y 4 gigas de conexión a Internet.

¿Gratis? Sí, totalmente, gratuito.

Es una promoción especial que le ofrecemos a los clientes.

¿Me lo mandan a casa?

Por supuesto, ¿me podría decir su nombre?

Estrella.

De acuerdo, para beneficiarse de esta promoción

necesito verificar unos datos con el titular.

¿Qué datos? Ya se los doy yo.

Por seguridad la grabación solo la puede hacer el titular.

¿Y no se puede hacer de otra manera?

No, no es posible.

Puedo llamar más tarde, ¿a qué hora estará?

¿Dentro de una hora le va bien?

(Agua de la ducha)

(CON VOZ GRAVE) Hola.

(CON VOZ MÁS GRAVE) Hola.

(VOZ GRAVE) Hola.

(UN POCO MENOS GRAVE) Hola.

(CON VOZ GRAVE) Hola, buenas tardes.

Cuatro, cinco, tres, ocho,

dos, dos, cinco, cero.

¿Su fecha de nacimiento?

23 de abril de 1959.

La grabación se ha realizado correctamente. Gracias.

No cuelgue, le pasamos una encuesta para valorar nuestro servicio.

Que pase una buena tarde.

Igualmente, buenas tardes.

(VA CAMBIANDO EL TONO DE LLAMADA DEL MÓVIL)

(Mensaje de Whatsapp)

(Mensaje de Whatsapp)

(LA MÁQUINA DE COSER DEJA DE FUNCIONAR)

No...

(LE DA AL PEDAL Y NO HACE NADA)

(SOPLA)

A ver.

Se ha gripado el casquillo del eje del garfio.

¿Qué arreglo tiene?

Habrá que quitarlo y poner uno nuevo.

¿Te corre mucha prisa?

Quería acabar una camisa para mi hija.

La vi solo un día en la fábrica.

Es que se ha ido a Londres.

¿Qué hace allí? Trabaja de Au pair.

¿Cuidando niños? Sí, unos mellizos.

Ya, es que lo de planchar no era lo suyo.

(Vibrador de un móvil)

(Mensaje de Whatsapp)

(Mensaje de Whatsapp)

(SUENA UN MENSAJE GRABADO EN INGLÉS)

(TONO DE LLAMADA)

Hello.

Leonor.

Mamá, ¿qué pasa?

Has despertado a todos.

¿Estás bien?

Sí, claro.

Mamá, es tardísimo.

Hija, no me he dado cuenta de la hora.

¿Ya estabas en la cama?

Pues claro. Mamá, se te va la pinza.

Anda, vete a dormir, mañana te llamo.

Verás tú ahora... ¿Qué pasa?

Nada, pero mejor hablamos mañana, ¿vale?

Hasta mañana. Hasta mañana.

(LA MÁQUINA FUNCIONA BIEN)

Hala, a coser y a cantar.

Bien.

Gracias, Miguel. No hay de qué.

¿Qué te debo? Nada.

¿Cómo que nada? Nada, nada.

Ya me pagarás otro día.

¿Otro día cuándo?

No te preocupes, me haces una camisa y en paz.

¡Miguel, espera!

Me da pena que estén muertas de risa.

Está nueva.

¿Te gustan las rayas? Mucho, me encantan.

Toma, llévatela.

¿Ah, sí?

Estrella, ¿te gustan los boleros?

Es porque estamos preparando un número para el concurso.

¿Qué concurso? El de bailes de salón.

Yo bailo fatal. No, no, no te preocupes,

no es por eso, estamos emparejados,

pero algo de vestuario nos vendría genial.

Una cosa vistosa, algo especial, diferente.

¿Vistoso? Ajá.

No tenemos mucho presupuesto pero te pagaremos más

cuando ganemos el premio.

¿Cuántos sois? 16.

¿16? Miguel, son muchos.

¿Por qué no se lo dices a Águeda?

Tienen maquinaria y están acostumbradas a esas cantidades.

Ya, es que ellas están muy liadas y no es lo mismo, ¿sabes?

Creo que tienes más gusto.

Además, seguro que nos das suerte.

¿Yo? Sí.

(Mensaje de Whatsapp)

Es mi hija.

Bueno, pues yo ya me voy.

Vale. Muchas gracias.

Adiós.

(Voces lejanas)

(Timbre)

Venimos a por lo de las medidas.

¿Qué medidas?

-La de los trajes. -Los demás vienen de camino.

(Murmullo)

¿Tu niña cómo está?

Muy bien, muy contenta.

¿Está en Alemania? En Inglaterra.

Uy, con la que hay allí liada. A ver si la echan.

-¿Qué dices? ¿Por qué la van a echar?

-La hija de Elena estaba en Estados Unidos por una beca.

¿Una beca de qué? No sé.

Algo gordo habrá sido cuando está allí.

Esa chiquilla es un coco. Llegará lejos.

¿Qué quieres que te diga?

No me gustaría que mi niña fuera tan lista.

Todo no se puede. Aquí hay unos vestidos monísimos.

Me encanta el rojo. Esto favorece mucho.

Bueno, pues ya está.

Siguiente.

Yo.

(Suena el teléfono)

(Suena el teléfono)

¿Sí? Mamá.

Leonor, ¿qué pasa? Nada, nada.

¿Te he despertado?

No, no, no.

Es que no me has contestado a los whatsapps.

Hija, es que no los he visto.

¿Qué pasa?

Nada. ¿Seguro?

Sí. Que estaba preocupada, porque como no me decías nada...

¿Mamá? Ahora los leo, hija.

Qué bonita foto. Me encanta.

Sí. Es un poco sosa, ¿no? Es mejor hacerla con gente.

A mí me gusta más así.

Felicidades, mamá.

Muchas gracias, cielo.

Pues yo estaba más cerca de lo que pensaba,

porque en metro no tardas nada.

Hoy tenías libre, ¿no? Sí.

Pero, al final, un rato, porque Benjamin se ha puesto

con 37,5 de fiebre y he tenido que sacarlos de la guardería.

¿Y cómo es que no han ido sus padres?

Porque ella tenía una entrega muy importante

y se tenía que ir al despacho y él estaba siempre fuera.

Yo es que no entiendo para qué tienen hijos.

Tengo yo un trabajo. Sí, pues menudo trabajo tienes,

que no puedes ni descansar tu día libre.

Vale.

Leonor.

Me voy a la casa, mamá. Adiós.

Adiós.

¿Vale? Ah, sí. Perfecto.

Muy bien.

Pues nada, me lo llevo puesto, ¿no?

Que tengo que repasarlo y plancharlo.

¿Con leche o solo? Solo, por favor.

Es mi cumpleaños. Anda, mujer. Eso se avisa, ¿no?

Apóyala aquí.

Faltan las velas. Un momentito.

Aquí.

Pide un deseo.

Bueno, uno breve, que me quemo. (SOPLA)

Ya verás. Se te va a cumplir.

(Suena música latina)

Cinco, seis, siete. Y el básico.

Cinco, seis, siete. Cuarenta y cinco.

Cinco, seis, siete. Vuelta a la chica.

Cinco, seis, siete. New York.

New York con vuelta. ¡Muy bien!

Vuelta. Y recto.

Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Sombrero.

Cinco, seis, siete. Pivote de ella.

Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Pásala.

Un, dos, tres. Cinco, seis, siete.

Un, dos, tres. Semana Santa.

Cinco, seis, siete.

¡Felicidades! ¡Oh!

(RÍEN) ¿Qué haces aquí?

¿Cómo has venido? He cogido un taxi.

¿Por qué no me has avisado? Porque era una sorpresa.

Estás guapísima. Y tú. Estás muy guapa.

Me gusta mucho la camisa. ¿Es nueva?

¿Has comido algo? Sí. Me he comido

un bocadillo en el aeropuerto. Estás muy delgada.

No, mamá. Estoy igual. Estás muy delgada.

¿Y estos trajes? Un encargo, hija.

Son para un concurso de baile. ¿Un concurso de baile?

Uno que es mañana. ¿Aquí en el pueblo?

Sí. Viene gente de fuera y todo.

No veas qué marcha.

¿Y te pagan? Claro.

¿Cuánto? 300 euros.

¿300 euros por todo?

Mamá, pide más. Aquí hay un montón de curro.

Hija, son amigos.

En Londres te pagarían 300 por uno solo.

Esto no es Londres.

¡Hum!

¿Te queda mucho, mamá? Ya acabo, hija. Es lo último.

La tela es preciosa. Este color se lleva un montón.

Cuidado, a ver si lo vas a manchar.

(Sonido exprimidor eléctrico)

Va superbién. ¿Cuándo la has comprado?

La compré el otro día. Estaba de oferta.

Te he hecho un zumo.

¿Hay jamón? No, hija. No sabía que venías.

Cuidado.

Así.

¿Cabe ahí? Sí.

Aquí.

Hija, ¿sin pan ni nada?

¿Qué tal?

A mí me gustaba más antes.

A mí me gusta más así. Más espacio.

Ya, pero es más incómodo para comer.

A ver.

Aunque yo allí siempre como en mi cuarto.

¿En tu cuarto? Sí.

El salón solo lo puedo usar cuando no están ellos.

¿Y eso? No me lo habías contado, Leonor.

Bueno.

(ENCIENDE EL TELEVISOR)

Jo, qué alegría entenderlo todo.

Cosquillitas.

¿Vas a salir hoy? ¿A dónde?

Pues a dar una vuelta con tus amigas.

No lo sé. Luego veo.

¿Les has dicho que estás aquí?

Tendrán ganas de verte.

¿Quieres que vayamos luego a ver el concurso?

¿El concurso? Qué pereza, ¿no?

Bueno, ve tú si quieres. No, hija.

Para un fin de semana que estás aquí...

Podríamos hacer algo las dos.

¿Hacemos una cena de lujo

y brindamos con vino? ¡Ah! Te voy a hacer mi plato estrella.

¿Cuál? El risotto de setas. Vas a flipar.

Leonor. Aquí.

Mamá, ya está la cena.

¡Mamá, venga!

¡Mamá!

¿Qué haces? Mira.

¿Te gusta?

Sí.

Mamá, ¿por qué no te pones este vestido, que es muy bonito?

Eso ya no me cabe a mí.

¿Cómo no te va a caber? Claro que te cabe.

¿Qué? ¿Cómo lo ves? Un poco arrugado.

Anda, mamá.

(Sonido agua)

Listo.

¿Seguro que no quieres venir? No.

Si ahora voy a llamar a Bea,

a ver qué hace y así las veo un rato.

(TV) ¿Dónde vas a ir? ¿A la isla?

-Supongo. ¿Dónde, si no?

-¿Crees que, tal vez,

vendrías a vivir con nosotros?

-¿Contigo?

(APAGA EL TELEVISOR)

(ENCIENDE EL TEMPORIZADOR)

(TOCA EL ACORDEÓN)

(SOLLOZA)

(TOCA EL ACORDEÓN)

(SOLLOZA)

¿Ya estás aquí?

Sí. Es que no había mucho ambiente. ¿Ah, no?

Pues tus amigas han ido a ver el concurso.

Ven. Ven aquí.

¿Qué pasa? Nada.

¿Seguro? Sí.

(SUSPIRA)

Mamá, es que no aguanto más en esa casa. No quiero ir.

¿Pero adónde vas a ir? No lo sé. Pero allí no.

Leonor, de verdad, no hay quien te entienda.

No. Pero escucha.

Es que me voy a mudar a casa de una amiga.

¿Qué amiga? Mi amiga lituana.

Que su compañero de piso se va dos meses fuera

y me va a alquilar la habitación.

¿Y cuándo has decidido eso? No me has contado nada.

Mamá, porque no quería preocuparte.

Leonor, ahora sí me estás preocupando.

Mamá, me estaban explotando.

Y Londres es muy caro y es muy gris.

Bueno, tampoco era el trabajo de tu vida, ¿no?

Con esa canción te quedabas frita siempre.

¿Qué haces?

¿Has vuelto a fumar?

Al final, no ganaron el concurso. ¿Ah, no?

Lo han hecho fatal. Fatal. Los peores de todos.

Aunque tendrías que haber visto el vestuario de los que han ganado.

¿Cómo eran? Horrible. Una horterada.

Me gustaría saber tocar bien.

Ya no me acuerdo de nada.

¿Y por qué no te buscas unas clases?

Seguro que allí hay sitios muy buenos.

Muy buenos y muy caros.

Pues vendemos mis trajes a 300 euros cada uno.

Tú no deberías fumar. Tú tampoco.

¿Estás lista? Creo que sí.

Somos Cine - Viaje al cuarto de una madre - Ver ahora

Leonor y su madre, Estrella, viven juntas en un pequeño pueblo. Ambas se protegen y se cuidan como mejor saben hacerlo, incluso cuando se enfrentan a una nueva etapa de la vida en la que su mundo en común se tambalea. Este invierno ambas tendrán que emprender un viaje para dejar de ser hija y madre las veinticuatro horas del día y descubrir quiénes pueden llegar a ser por separado.

Ma ma (2015), de Julio Medem

Reparto: Penélope Cruz, Luis Tosar

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Ma ma - Ver ahora
Transcripción completa

(Viento)

(Música)

¿Cuándo se notó este bulto? Hace dos meses,

pero no ha crecido nada desde entonces, está igual.

Tiene otro aquí, más profundo. ¿Otro?

En la pared costal.

Pues si que me he explorado bien. Lo siento.

No es fácil. Algunos nódulos se escapan a la autoexploración.

Pero son una minoría.

¿Así que ese que está tocando es una minoría?

¿Qué porcentaje de mujeres tienen cáncer de mama?

Una de cada ocho está en riesgo de padecerlo.

Por su cara, me está diciendo que teme que yo sí, ¿no?

Que estoy en el lado raro de la estadística,

en lado malo.

¿Por qué no vino hace dos meses, cuando se notó el bulto?

Pues porque, ya le dije, es pequeño, y no ha crecido nada.

No sé.

Puede vestirse.

Le voy a mandar a rayos a hacerse una ecografía y una mamografía.

Pues no he venido antes porque no me quería emparanoiar.

Porque como ahora se está diciendo tanto que la crisis y el paro

están afectando a la salud...

¿Está en paro? Sí.

Bueno, aún no, he estado dando clase a los niños

hasta la semana pasada, que acabó el curso.

Así que, no sabré lo que es estar en paro hasta después del verano.

¿Se imagina lo sola que me voy a sentir el curso que viene?

Me lo puedo imaginar.

¿Tengo algo malo? No tiene por qué ser malo.

Por eso tenemos que saber exactamente qué es.

Tome.

Es al final del pasillo.

Ahora es temprano, así que apenas habrá gente esperando.

Doctor. Hola.

Estadio III.

¿Qué tengo? Vamos a hacerle una ecografía.

Pero ¿qué es lo que se ve?

Tenemos que hacerle dos punciones.

¿Dos? Y el peor es el profundo, ¿no?

Sí, el que está en la pared costal.

Y es muy preocupante, ¿verdad?

Lo puedo ver en sus caras.

El laboratorio dirá si debemos preocuparnos.

¿Y cuándo se pronunciará el laboratorio?

En dos días.

¿Y qué significa estadio III? Les he oído.

(SUSPIRA)

¿En su familia tiene antecedentes con cáncer de mama?

Pues sí, mi madre murió de cáncer de mama.

Pero entonces, ¿por qué no se ha preocupado por venir antes?

Si casi no me acuerdo de ella, murió cuando yo tenía cuatro años.

Vamos a pedir al laboratorio una biopsia de urgencia.

Sí. Hoy, a las seis,

¿puede estar en mi consulta? Voy a estar de guardia.

A las seis... A las seis tenía yo peluquería,

pero la adelanto, claro.

Por cierto, ¿voy o no voy a la peluquería?

Vaya. Vaya.

¿Me podría recetar unos tranquilizantes, por favor?

Tengo yo aquí.

(Teléfono)

Quizá sería buena idea que viniera esta tarde acompañada por alguien.

No sé, ¿está casada? ¿Tiene marido? Marido... Pues no lo sé.

Ese es otro problema que tengo desde hace tres meses.

El paro y el marido.

¿Una? ¿Dos? Una.

(TELÉFONO) "Lo siento, Magda, estoy conduciendo.

Alejándome de Madrid, he decidido pasar este mes de julio por ahí.

Solo". Solo...

"Necesito reflexionar sobre nosotros, creo que es lo mejor para los dos

que pasemos un tiempo sin vernos.

Os mando un beso fuerte para Dani y para ti".

Muy bien, unas vacaciones sin broncas.

Adelante.

¿Has visto?

Muy guapa.

Gracias.

Bueno...

Pues aquí estamos.

El laboratorio ha confirmado que los nódulos son dos carcinomas.

Es que lo sabía...

Es que me lo he imaginado mientras me peinaba.

Que me iba a decir que tengo cáncer y que me tiene que amputar un pecho,

Bueno, el término amputar se utiliza más para quitar un miembro,

una pierna, un brazo...

Claro, yo prefiero que me quiten un pecho

a que me quiten una pierna.

No me lo puedo creer.

¿Y me lo va a quitar todo o me va a dejar un poco?

Tiene que ser una mastectomía, una extirpación completa.

Pero con el tiempo podrá hacerse una cirugía de reconstrucción.

¿Y el pezón?

¿No me va a dejar ni el pezón como recuerdo?

Está inválido.

Pues yo no quiero un pezón de silicona.

En este hospital tenemos un equipo de psicólogos que pueden ayudarla.

Piense que estamos a tiempo, y que su pronóstico es bueno.

Actualmente, el 70 % de los tumores de mama en este estadio, se curan.

Se curan...

¿Y por qué iba a pasarme al lado bueno de la estadística,

si ya he pisado hoy en lado malo?

Porque tiene más probabilidades de curarse.

Dos contra una.

(Gritos de algarabía)

Ese es mi Dani.

(Música)

Perdone.

Antes de la operación tenemos que darle varios ciclos

de quimioterapia para reducir el tamaño de los tumores.

Tendrá que estar aquí mañana a las 10:00 de la mañana.

¿Cómo? ¿Cómo que mañana? Sí, mañana aquí, a las 10,

para la primera dosis. ¿Y qué hago yo con mi hijo?

(Gritos y quejas)

Se ha tirado.

(Abucheos)

Silencio, por favor.

(Gritos de alegría)

¿Así es como educáis a vuestros hijos?

Cuando su hijo baja el balón, crea peligro.

Sí, con lo que estará sudando, que se ha puesto dos camisetas hoy.

Es un jugador extraordinario.

De esos que marcan diferencia.

Muchas gracias. Se lo diré.

A mí nunca me ha gustado el fútbol, pero como él tiene tanta afición...

Trabajo para el Real Madrid.

Ah, ¿es usted ojeador?

Entreno al equipo de alevines

y estoy buscando chavales para la próxima temporada.

A su hijo se debe un gran futuro.

Es su sueño jugar en la liga profesional.

Pues se podría cumplir.

¿De verdad?

Me estaba haciendo falta una buena noticia hoy.

Es que sí que juega bien, ¿eh?

(Música)

(Teléfono)

¿Sí?

Alejandra Yuste es mi mujer, sí.

Sí, así se llama mi hija. ¿Qué pasa?

No, no, no puedo dejar lo que estoy haciendo, estoy en el trabajo.

En media hora...

¿En qué hospital?

Pero ¿qué ha pasado?

(Música)

Señor...

Virgen... Virgen de la Luz.

El hospital Virgen de la Luz.

Mi mujer está viva.

Mi mujer está viva...

¡Enfermeros!

(Continúa música)

Estoy bien, estoy bien, tengo que ver a mi mujer.

Tenemos que llevarle al hospital donde está ella.

Tengo que esperar a que acabe el partido.

-Está a punto de acabar, así que vete tú, que ya me quedo yo.

Por favor, dígale a mi hijo, el que metido el gol...

¿El que falló el penalti? Ese, dígale que voy al hospital

a ayudar a un hombre y que me llame cuando acabe.

No se preocupe, que su mujer se pondrá bien.

(LLORA)

Han atropellado a mi niña.

A mi niña, me han matado a mi niña. Vamos un poquito rápido, por favor.

Enseguida llegamos.

Mire, se va a tomar estos dos tranquilizantes,

que le van a ayudar.

(Continúa música)

Vamos a sentarnos aquí.

Tómate otra pastilla.

¿Mamá?

Cariño, no me has llamado. Ya, me ha traído un enfermero.

Hemos perdido. Nos han metido dos goles después de que te fueras.

Bueno...

¿Ese quién es?

Es un ojeador.

¿Ah, sí? Sí, y le has gustado mucho, ¿eh?

Pues no lo parece...

Creo que me he pasado con las pastillas.

¿Le has dado pastillas?

¿Por?

Ya te lo contaré, mi amor.

Mamá, estoy cansado, vámonos a casa.

Vamos a quedarnos un poquito más con él, ¿vale?

¿Por qué, mamá? ¿Qué te pasa? Estás muy rara.

Sí, mi amor, pero te tengo a ti.

Que eres mi niño precioso.

¿Te ha gustado cómo he jugado?

No te puedes imaginar lo que me ha gustado verte jugar.

Mamá, he fallado un penalti, no exageres.

Pues eso también me ha gustado muchísimo.

Arturo.

Arturo, lo siento.

Ese hombre ha perdido a su hija.

Y su mujer está en coma.

Hermano, tienes que ser fuerte.

(Música)

Lo siento en el alma.

Te mando toda la fuerza que tengo ahora mismo,

por si te ayuda a superarlo. Muchísimas gracias.

(Continúa música)

¿Dónde está papá?

(DUDA) Eh... Papá está en un pueblo de la costa,

se ha tenido que ir a dar un curso de verano.

¿Por qué no se ha despedido? Ya te llamará, mi amor.

¿Sabes una cosa?

La tía Sofía se va mañana al pantano con los primos.

¿Te gustaría ir con ellos? Qué bien, así podré ver

la final de la Eurocopa con mis primos.

El domingo.

Es que ver el fútbol contigo y con papá es un poco muermo.

A mí solo me gusta el fútbol cuando juegas tú.

Ya, por eso, no tienes ni idea.

Y puedes quedarte en el pantano todo el tiempo que quieras.

Qué guay, así los primos me enseñarán a hacer esquí acuático.

¿Y tú qué vas hacer?

Yo me tengo que quedar. ¿Vas a ir al hospital

a ver a ese hombre? Sí, quiero conseguir como sea

que te fichen para los alevines del Real Madrid.

Bueno, si es por eso, te dejo.

Habrá que ayudar a ese hombre,

fíjate, la desgracia que le ha pasado.

¿Y sabes que esta tarde, cuando él te vio jugar,

yo le vi sonreír?

Sí, sí.

Cuánta ropa, ¿no?

Eh... Sí.

Bueno, mi amor, pásalo muy bien. Y tú también.

Y yo, mua. Chao.

(Continúa música)

Llama. Adiós. Venga, chicos.

(Música)

Sabes que de esta experiencia puedes salir muy fortalecida, ¿verdad?

Lo voy a intentar.

Tengo que prevenirte de los efectos secundarios de la quimioterapia.

Los primeros síntomas serán náuseas, intenta no vomitar.

Te van a doler los músculos y las articulaciones,

se te dormirán las palmas de las manos,

las plantas de los pies, tendrás diarrea.

Qué planazo, ¿no? Son fármacos muy fuertes

que están destruyendo las células en mitosis, es decir,

en división celular. Las cancerígenas, vamos.

Pero también están destruyendo la división de células sanas

de crecimiento rápido, como la epidermis,

se te va a secar mucho la piel y las mucosas...

Tendrás que echarte mucha crema.

También sentirás fatiga por la destrucción de glóbulos rojos,

sudoración... Sí, en verano, es normal.

Y se te va a caer el pelo.

Pero después del tratamiento, te volverá a crecer.

Cuando esté curada.

Así es como tienes que verlo. Pues claro.

Curada, sin teta, pero curada.

El tiempo que dure el tratamiento quiero que estés en tu casa,

tranquila, distraída, lee mucho, mira la televisión...

¿Es tu hija? Va a serlo, supongo.

¿La vas a adoptar? Mi mujer y yo llevamos un año

con los trámites de adopción. Si todo sale bien,

este verano viajaremos a Rusia a buscar a Natasha.

Natasha...

Guau, qué maravilla de viaje va a ser ese.

Iros los dos tan lejos a buscar a vuestra hija.

Qué bonito.

¿No te lo parece?

4000 kilómetros, está en un orfanato en Siberia.

Lo que daría yo por irme con mi niño en Siberia

a buscarle una hermanita.

(Música)

Hola.

¿Cómo está tu mujer?

Estable.

Gracias por venir. Nada.

Mañana enterramos...

Enterramos a mi niña.

Lo siento.

Lo siento, Arturo.

(TELEVISOR) "La economía española sigue cayendo en picado.

La tasa de paro se sitúa ya en el 26 %.

Los más afectados, los jóvenes, con una tasa de desempleo del 54 %.

La más alta de Europa. -También se dispara

la prima de riesgo. Expertos internacionales aconsejan

que España pida ya el rescate a la Unión Europea para evitar

el colapso económico".

(Himno de España)

(Música)

"Dentro del área, se mete hasta la cocina...

¡Gol!

¡Gol de Silva!

Llegó desde atrás, el canario, puso la cabeza y España se pone

patas arriba, en la final de la Eurocopa.

Marcó Silva, España uno, Italia cero.

Qué gol ha metido España, tocando, tocando hasta el final.

Xavi busca compañero, se desdobla como una moto Jordi Alba.

Se la ponen a Jordi Alba. -Vamos, Jordi...

¡Gol!".

¡Gol!

"¡Gol de España! ¡Qué golazo!".

(CANTA) "Oe, oe, oe, oe".

"Xavi, Torres... ¡Gol!". ¡Gol!

(CANTA) "Oe, oe, oe".

"Ahí está Busquets, el pase para Torres, posición correcta.

¡Gol de España! Y van cuatro.

Con ustedes, los campeones de Europa y del mundo".

Dani, qué alegría, mi amor. Los españoles somos los mejores

futbolistas del mundo. No hay un fútbol como el nuestro.

Pues la verdad es que sí. Yo voy a ser futbolista,

y de los buenos, lo tengo clarísimo. Por supuesto, y yo te veré

meter goles y muchos. ¿Te imaginas, mamá,

que yo llegue a ser campeón del mundo?

Lo serás, mi amor, claro que sí. Pues tú vete empezando

a entender de fútbol, ¿eh? Sí, estoy en ello.

Oye, qué divertido.

Bueno, mamá, te dejo, que aquí hay una superfiesta.

Venga...

(Música)

No tengas miedo. No le mires.

(Continúa música)

Hola. Hola.

¿Qué tal está? Igual.

Que en su caso, quiere decir peor. El tiempo va en su contra.

¿Y a ti qué te pasa? ¿Estás enferma?

Estoy en el lado raro, el malo de la estadística.

Tengo cáncer de mama.

Me están tratando en otro hospital, uno público.

Pero tengo el 70 % de posibilidades de curación, ¿eh?

Dos contra una. O sea, esa mala,

al 30 % ese, le damos una patada...

¡Gol! Gol.

Que se lo trague el otro equipo. Eso.

¿Estás sola? Bueno, es que en verano,

todo el mundo está fuera, hasta mi hijo.

¿No tienes pareja? No me queda.

¿Separada?

Bueno, Raúl es profesor de filosofía en la universidad,

y ahora está de veraneo con una estudiante.

Rubia.

Se estarán bronceando por ahí.

Bueno, ya tendrás tiempo de ir a la playa.

Con tu 70 %.

Bueno, mucha suerte.

Gracias.

(Continúa música)

Hola, mamá. Hola, cariño.

He aprendido a hacer mono. ¿Ah, sí? ¿Te has subido a un árbol?

Que no, tonta, que esquío con un solo esquí.

Ah, ya, claro. Papá no me ha llamado.

Bueno, mi amor, no pasa nada, ya sabes cómo es.

¿Y el ojeador? Bien, ahí está,

el tiempo va a su favor.

(Música)

Ánimo, Magda, que ya estamos en el último ciclo.

¿Y si después de este se me quema todo lo malo?

Igual no hace falta que me quites nada.

Venga, bajad ahora y coméis algo.

(Continúa música)

Eran sus padres.

Se han bajado al comedor, llevan muchas horas ya.

(SUSPIRA)

(CANTURREA) "Bien, bien, bien...

Y es que cuando tu boca, me toca, me besa, me provoca".

Está empeorando.

Ginecólogo, ¿está cantando?

Canta maravillosamente.

¿Ah, sí?

Sigue, por favor.

¿Y tú cómo estás?

Ah, bien, esperando a que me operen.

A ver si ya me curan del todo.

Cuánto me alegro.

Me van a quitar todo el pecho derecho.

Se llevan hasta el pezón.

(SUSPIRA)

¿Y en qué hospital? En el hospital general.

¿Quieres que te acompañe a la operación?

No. Avísame cuando...

No puedes. Sí, puedo.

No, bastante tienes tú ya aquí.

Pues sigue, por favor. Venga, un poquito.

(CANTA) "Morena mía,

si esto no es felicidad,

que baje Dios y lo vea y aunque no se lo crea,

esto es gloria.

Y por mi parte, pongo el arte, lo que me das, dámelo,

y dalo bien, un poco así, un poco, ¿a quién?".

¿Qué pasa? Le queda poco.

Si quiere puede entrar.

Los padres están en el comedor. Yo les aviso.

Que vaya todo bien.

(Música)

Arturo...

(Continúa música)

Qué pinta...

(Continúa música)

"No vale con ponerse cualquier cosa y buscar un sitio para la toalla.

En la playa, también importa la moda y este verano está marcando

un cambio de tendencia en la pieza inferior del bañador femenino".

Hola, mamá. Hola, hijo, ¿cómo estás?

Muy bien. Me ha llamado papá.

Ah, me alegro. Pero no está en la playa,

me ha dicho que el curso que está dando es en la montaña.

Pues mejor, más fresquito. Me ha preguntado por ti.

Le he dicho que te estás viendo con un ojeador del Real Madrid.

Uy... ¿He hecho bien?

Pues sí, hijo, muy bien, de maravilla.

(SUSPIRA ALIVIADO) Gracias, mamá. ¿Cuándo vas a venir a por mí?

¿Qué pasa, que me estás echando de menos?

Es que es el verano que más tiempo llevo sin verte.

Ay, yo sí que te echo de menos, mi amor.

Ya estoy harto del pantano. Yo tengo ganas de ir a la playa,

aunque solamente vayamos tú y yo solos.

Mira, aguanta un poquito, que dentro de poco nos vamos

los dos juntos a la playa más bonita de España, ¿vale?

Vale.

Raúl, mira, como no me coges, te dejo un mensaje.

Mañana tengo cita en el hospital porque me van a amputar

el pecho derecho. Bueno, amputar no sería la palabra,

pero qué más da, a ti qué coño te importa.

Ya sé que estás de vacaciones con una estudiante.

Con esa a la que llamas "mi niña rubita".

Vi su foto en el Whatsapp. Muy mona.

Lo único que te pido, es que en estos días, por favor,

llames más a tu hijo, por si necesita algo,

porque ya no voy a poder llamar mucho.

Y por favor, no se lo digas, porque no lo sabe y no quiero

que se asuste. Ya se lo diré yo cuando salga.

Respétame eso, por favor.

Y eso es todo. Adiós, Raúl.

Besos a la rubia.

Por cierto, yo ya no soy morena,

ahora soy calva, ¿qué te parece?

¿Has venido con alguien que te espere?

No, y lo prefiero así, me da fuerzas.

Pero ¿no has llamado a ningún amigo? Sí, hombre, para joderles el verano.

Y tú, ¿ya tienes preparada la maleta para ir a Siberia?

No. ¿Por qué?

No hay tiempo.

Yo sé de uno que sería tan feliz si pudiera irse a donde sea

a buscar a su niña... Bueno, pues que vaya él en mi lugar.

¿Cómo? Da igual.

Venga, Julián, cuéntamelo.

Nos hemos desgastado mucho en el intento.

Yo ya no sé si quiero tener una hija con mi mujer.

Vaya... Pobre Natasha.

Quizá ya nadie vaya a buscarla.

Y ya sabes lo que tienes que hacer,

ante la mínima posibilidad de salvar ese pezón mío.

Vale.

Pero por lo menos cántame algo antes de operarme.

Venga.

A mí me tranquiliza saber que estoy en manos de un artista.

(TODOS RÍEN)

(CANTA) "Yo voy por las calles con tu nombre,

cerrado en mi puño.

Y voy arrastrando una bufanda

con recuerdos hacia el olvido.

Amor, si tu dolor fuera mío,

y el mío, tuyo,

qué bonito sería,

amor, amar.

No tengo hoy ni ayer,

pero si tendré

un mañana para volar".

Gracias.

Pero si se parece a el mío. Qué va, no se parece nada.

¿Cómo lo sabes? ¿Me lo has visto?

(Música)

Tienes razón, no se parece nada.

Hola, mamá.

Hola, mi niño.

Me han dicho que te han quitado una teta.

Sí, pero mira, me queda otra.

Bueno, así también tienes un recuerdo de ella.

Por cierto, papá se ha enterado de dónde estabas,

ha ido a recogerme al pantano y me ha traído aquí con él.

Dani, mi amor, sal un momentito.

Dani, vete a buscarle, corre.

¿Y qué le digo? Que no me hace falta su regalo

que solo le quiero a él. Vale.

Magda, quiero quedarme contigo, lo tengo clarísimo.

Voy a cuidarte. No, Raúl.

De eso nada. Mira.

Voy a irme con Dani lo que queda del verano,

y en invierno también.

Invéntate algo para que no se preocupe.

Magda, no me rechaces, por favor. Y sal,

para siempre, de mi habitación.

Hola, mamá. Hola, mi amor.

¿Sabes quién ha venido?

¿Quién? El ojeador.

Arturo, qué alegría verte.

He soñado contigo.

¿Qué tal estás? Un poco grogui, pero bien.

¿Y tú?

Mi mujer se murió la semana pasada.

Lo siento.

(SUSURRA) Quédate aquí.

(RONCA)

(Puerta)

La operación ha sido un éxito. ¡Felicidades!

¿Me has pasado al lado bueno de la estadística?

Estás libre de enfermedad. Soy libre...

(SUSURRA) Cuando te hablé de mi amigo,

el que iría donde fuera a buscar a su hija,

es ese, se llama Arturo.

Hola.

Mañana te doy el alta. Qué bien.

¿Qué quieres hacer mañana?

Yo por mí... Por ti.

Yo te llevo a donde quieras.

Pues...

Le prometí a mi hijo que le llevaría a la playa.

Claro, con tu 70 %.

¿Y estás segura de que quieres ir precisamente a la playa?

A ver si me quito complejos desde el primer día.

Pero no podrás tomar el sol.

Pues nos compramos una sombrilla para los tres.

(Música)

Hola, mamá. Hola.

Te hemos traído una sorpresa. ¿Ah, sí?

¿El qué?

Es pelo natural.

Pero si se parece al mío.

Espera.

(Continúa música)

¡Guau, ya huele a mar!

En verano no podía faltar el mar, ¿verdad, mi amor?

Claro, sino no sería verano.

Gracias, Arturo.

(Continúa música)

Instálate tú aquí, yo dormiré en el sofá.

Sí, hombre...

Hemos venido a estar juntos, ¿no?

A acompañarnos.

Sí, tú eres el que más compañía necesita.

Dormimos en la misma cama, con camiseta y ropa interior.

Sin tocarnos, ni nada.

Pero sí vamos a mirarnos las caras.

Muy de cerca.

Esta temporada, el Madrid es mucho mejor equipo

que el Barça, ¿no? Sí.

Ya nos toca ganar la Liga.

Y la Champions.

(Música)

¿Quién me acompaña a la orilla? Vamos.

A Dani le ha impresionado verme la prótesis del pecho.

Ya, es lógico.

Pero bueno, pronto lo verá como algo normal.

¡Arturo!

(Música)

¿De qué jugabas?

Hombre, roté un poco los primeros años,

pero lateral izquierdo, luego ya, empecé a jugar en centro campo,

a repartir juego, que es lo mío.

¿Por qué lo dejaste tan joven?

Luego te lo cuento, Dani, vamos a hablar con tu madre.

No pasa nada, no os preocupéis, seguid hablando.

Venga, cariño, que te acuesto.

Es que, quería hablar un poco con Arturo.

Ah...

Arturo, que quiere que le acuestes.

Vale.

Oye, Arturo, aún no me has contado por qué dejaste el Madrid.

Pero ¿tú que te crees, que al Madrid se le puede dejar

así como así? No, el Madrid te deja a ti.

Tuve una lesión muy grave. ¿Cuántos años tenías?

22. ¿Tan joven?

¿Y cómo te lesionaste?

Pues, fui a hacer un remate con mucha fuerza,

le di mal y me rompí el ligamento cruzado de la rodilla.

¿Y ya no pudiste volver a jugar al fútbol nunca más?

No, no como profesional.

¿Por eso decidiste ser ojeador?

Sí, porque la vista aún la tenía bastante bien.

Arturo, no hace falta que te pongas la camiseta,

ya te he visto en bañador.

¿Te apetece bañarse hasta las rodillas?

Sí, hace un calor...

Dani, ¿te vienes al agua? Ahora no.

(Música)

Sí, dígame.

Magda, soy Julián, tu ginecólogo.

¡Julián! Pero bueno, qué sorpresa.

¿Cómo estás? Feliz año. Feliz año.

¿Qué tal habéis pasado las Navidades?

Pues muy bien, aquí, celebrando que estamos juntos.

Y que somos una nueva familia.

Y Arturo, es lo mejor que podía pasarnos.

Se está comportando como un auténtico padre para Dani.

Y tú, ¿qué tal estás?

Yo muy bien, en esta casa soy la que mejor está.

Ellos tienen más que superar.

Yo les ayudo, como puedo.

Pero estoy bien, el día se me hace un poco largo,

echo de menos a los alumnos,

pero estoy en esta casa, que me gusta,

me ayuda a sentir que he empezado una nueva vida.

Es Dani el que me tiene un poco preocupada.

¿Por qué?

Pues porque sigue impresionado conmigo, el pobre.

¿Cómo de impresionado? Le cuesta mirarme a los ojos.

Me mira, de vez en cuando, pero no más de dos segundos.

Estamos pensando en llevarle a un psicólogo.

Ya. Y claro, su padre no ayuda nada,

porque solo le ha visto una vez desde que empezó el curso.

Por cierto, en otoño no viniste a la revisión.

¿Cómo que no? Claro que fui. No.

Pero me dijeron que había lista de espera de meses

para una mamografía.

Pues haber venido directamente a mi consulta.

Sí, hombre, ¿y por qué iba a colarme yo

por delante de las demás? Porque soy tu ginecólogo.

Mira, vente mañana a las nueve

y así me sigues contando y yo me quedo tranquilo.

Adelante.

Hola.

Vamos a ver. Mira.

¿A que estoy de maravilla?

Si es que eres un artista, Julián. Te ha cicatrizado bien, ¿no?

Tengo una movilidad casi completa del brazo derecho.

Y está, me la exploro todos los días a conciencia.

Y como solo me queda una, pues me concentro mejor.

Además me ayuda Arturo.

Y no tengo nada, ni el más mínimo bultito.

Bueno, vamos a ver.

Pero a Arturo no se le levanta.

No hemos hecho el amor ni una vez.

Él me toca, me acaricia, muy majo y tal,

pero se queda igual.

Así que en mayo me opero y me pongo dos tetas como dos carretas

para ir a la playa, tomar el sol y gustarle.

¿Y tu hija? No es mi hija.

Uy, eso quiere decir que todavía está en Siberia.

Pues con el frío que tiene que hacer ahí ahora, pobrecilla.

Julián, no pongas esa cara que ya me la conozco.

Uy, qué miedo me das. Si lo sé no vengo.

(Música triste)

(Puerta)

Hola.

No sabes cómo ha entrenado hoy tu hijo.

Está hecho un fenómeno.

Pero si a ella le da igual el fútbol.

No, Dani, eso no es cierto.

Además tendrás que respetar sus gustos.

Pero ella no cumple su promesa. ¿Qué promesa, Dani?

La de que te ibas a poner a entender de fútbol.

¿Ah, sí? ¿Yo te prometí eso? Sí.

Pues lo siento. Anda, dame un beso.

Dani... Así no se besa a una madre.

(SUSPIRA)

¿Qué pasa, que me vas a quitar la otra también?

Esa niña está pasando frío.

Ya no es curable.

¿Cuánto tiempo me queda?

Unos seis meses, como mucho.

Seis meses, mira. Justo cuando se acaba el paro.

¿Pero me estás diciendo que no llego al verano?

¿Que no voy a poder celebrar mi primer aniversario con Arturo?

Magda, está diseminado.

Tú sola no podrías haberlo encontrado con exploración.

Ha invadido la pared del tórax y tienes metástasis en el pulmón.

Es un estadio IV avanzado.

Joder, eso sí que es estar en el puto extremo de la de estadística.

Es que no lo puedo entender.

Después de los ciclos de quimio, la mastectomía,

verdaderamente es una recaída muy rara.

¿Pero no se puede hacer nada? Además tan maligna.

Seguro que algo se puede hacer.

Si quieres, puedo indicarte un tratamiento paliativo

con quimioterapia para mejorar tu calidad de vida.

Calidad de vida...

Otra vez todo el puto día vomitando, echa una mierda, calva...

Si quieres esperarme a que termine de trabajar,

te puedo acompañar a casa y se lo digo yo a Arturo.

Arturo...

Y al niño... ¿Al niño quién se lo va a decir... al niño?

¿Quién se lo va a decir a mi hijo? Dani no se puede quedar huérfano...

(GRITA)

Dani no...

Dani no se puede quedar solo.

Dani no tiene por qué enterarse todavía.

¿Sabes cuál es el amor más grande que existe en el mundo

y que nunca puede ser superado por nada?

Creo que sí. Pero dímelo tú.

El que sale de una madre a su hijo

y el que el hijo le devuelve a su madre.

Sí, justo el que estaba pensando.

¿Entonces qué te pasa con ella?

Nada, que creo que ella no quiere que de mayor sea futbolista.

No, Dani, tu madre se siente muy orgullosa de ti.

Pero no podemos forzarla a que la guste el fútbol.

Pero es que entonces no va a poder entenderme.

Ni mis problemas, ni lo que me pasa, ni nada.

Ya sabes lo que tuvo que pasar en verano.

Y cómo te protegió para que no sufrieras.

Ahora está recuperada.

¿Cuándo le vas a regalar la teta nueva a mami?

Para antes de verano, pero no le digas nada.

Ahora vamos a rezar un Padre Nuestro.

Padre Nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu nombre...

Me alegro que no hayas quitado la foto de la niña.

Si aquí no está. La quité hace tiempo.

Ya se lo digo yo a Arturo. Prefirió que lo sepa por mí.

Blanco, como tu equipo.

(SOLLOZA)

Venga, no llores, cariño. No, no, no.

Vamos a pasarlo sin lloros.

Vamos a pasarlo sin lloros.

Solo tienes que ayudarme a ser fuerte. Mi amor.

(Música suave)

¿Hoy no trabajas? No, hoy me quedo.

Pues muy mal.

Solo faltaba que encima dejaras de trabajar por mí.

Magda, quiero pasar el día contigo.

He hablado antes con Julián.

Quiere que vayamos a verle para contarnos...

cómo será. ¿El camino?

No, prefiero no saberlo.

Él tiene experiencia. Puede ayudarnos.

Él nunca ha ido. ¿A dónde?

A Siberia.

Conoce a un equipo de psicólogos especialistas.

Que yo no quiero un psicólogo rondándome la cabeza.

Yo solo te quiero a ti. Y que me hagas el amor.

Aquí mismo.

Te juro por Dios que si pudiera daría mi vida por la tuya.

(Latido)

Arturo. Estás dentro de mí.

Sí, mi amor.

(Gemidos)

(CARRASPEA)

Arturo...

Tengo que darte una noticia.

Estoy embarazada.

Tranquilos, me conformo con durar los nueve meses.

Ocho, siete...

A agosto llego seguro.

¿Podría?

Sí.

Lo que tú quieras.

Pues yo quiero una niña.

Y una cosa más.

Quiero poder vivir para verle la carita.

Tampoco pido tanto, ¿no?

Luego ya despedirme de este mundo. Por la puerta grande.

¿Qué pasa, que no me vais a dar la enhorabuena o qué?

Mamá... ¿Dime, Dani?

La novia de papá se parece mucho a ti.

¿Ya ha cambiado? ¿Tan rápido?

No sé. Es la única que he conocido.

¿De qué color tiene el pelo?

Negro. Idéntico al tuyo.

¿Y de qué edad? Unos 20 o 30.

Y tiene unas tetas...

(Latido)

Uno de tus deseos se ha cumplido. ¿Qué?

Es una niña. ¡Es una niña!

Es una niña.

Es mi regalo para Dani y para ti.

(Música)

Mamá... ¿Qué tienes ahí?

Te lo digo si me miras a la cara.

Uno, dos...

Tengo un balón.

Tres, cuatro, cinco...

Mi amor, que no.

¿Te acuerdas que te prometí que te traería una hermanita?

Ajá. Pues está aquí. Mira.

¿Me habéis encargado una hermanita?

¿Cuándo va a nacer? Al final del verano.

Dani, como no mejores en lengua y matemáticas

vas a suspender. Ya... Es que no puedo con ellas.

Bueno, pues a partir de mañana,

todas las noches después de entrenar, cena y deberes con mamá.

Aunque estés cansado. Vale.

Mamá...

¿Cómo ha llegado hasta aquí? Muy fácil.

¿Tú sabes dónde está Siberia?

También te tengo que enseñar geografía, ¿eh?

Está en Rusia. Ah, sí, claro.

Pues una vez una mamá se fue sola hasta Siberia

y encontró una niña que estaba perdida.

Se llamaba Natasha y no tenía padres.

Natasha... ¿Te gusta?

Natasha tenía muchísimo frío.

Soplaba un viento helado, helado.

Así que la mamá cogió a la niña y se la metió en la tripa.

Se la trajo a casa.

Mira, mira, mira.

Es increíble.

Lo hace muy bien.

Sin tocarte el corazón.

Así todas las noches mientras sueño.

Claro, ahora me explico que estés cada vez mejor.

Claro... Os vais a llevar muy bien.

(Música)

Hola, Natasha.

Soy tu madre, Magda. Viene de Magdalena.

Espero que tú ahora estés viva, viendo este vídeo,

y yo pues no sé. Dicen que no lo estaré.

Lo dice la ciencia médica.

Ay, hija mía.

Quiero que sepas que pensar en ti,

en que te estés formando dentro de mí,

me está ayudando muchísimo.

Mamá,

¿cuando se acabe la crisis tú volverás a ser maestra?

Hombre, que yo sepa,

lo estoy siendo ahora mismo con mi único alumno.

Es el mejor porque es el más quiero.

Estoy en el último trecho del camino.

No puedo volverme atrás.

Ni desviarme, ni detenerme...

Tú me estás viendo desde el futuro y yo te hablo desde aquí,

vamos juntas. Todo recto, las dos.

Tú con tu principio y yo con mi final. Juntitas.

Mira, aquí estás.

Arturo dice que siente que ellos lo protegen.

Me parece muy bien.

¿A ti no te protege?

Pues no sé.

Arturo dice que Dios le ayuda a saber

lo que está bien y lo que está mal.

Él cree que cuando te mueres te juzga.

Y si has seguido sus consejos, te envía para siempre al paraíso.

Mi sueño es que llegues a nacer sana.

Bueno, y si además puedo verte la carita, pues...

Y también tengo otro sueño. No puedo evitarlo.

Sueño que mientras creces dentro de mí,

me cures este mal.

Estaría tan agradecida, que yo creo que me volvería loca de alegría.

¿Te imaginas?

Poder darte de mamar con la teta izquierda.

Criarte, verte crecer.

Aguantar tu adolescencia. Ir a tu boda.

Que me hagas abuela. Y que me veas morir.

Ya sé que no te puedo pedir todo esto.

Yo creo que va siendo hora de que sepas

lo que tu mami piensa de Dios.

Mira, en el principio de los tiempos,

el hombre tenía tantísimo frío que en su imaginación creó a los dioses.

¿Sabes para qué? ¿Para dar calor al hombre?

Sí, y protección.

Y para defenderle del miedo a la muerte.

El miedo a desaparecer. ¿Entonces crees en Dios?

Pero también, desde que el hombre cree en los dioses,

lleva haciéndose la misma pregunta.

Cuando el cuerpo muere, ¿el alma muere también o no?

No.

Ahora mismo tú y yo estamos vivos.

Igual que Natasha, aunque no ha nacido.

Y nos gustaría pensar que nos veremos en otra vida

después de la muerte, ¿verdad? Claro.

Pues después de tantos miles de años creyendo en los dioses,

el hombre no tiene ni una prueba de que el alma sea inmortal.

Lo que quería contarte es que

cuando me enteré de que igual me iba,

mi peor miedo fue Dani.

El pensar cómo se podía quedar mi niño,

que es lo que más quiero en este mundo.

No te pongas celosa, ¿eh?

Aunque bueno, si te pones celosa no importa,

es lógico entre hermanos.

¿A qué te estás riendo por esa tontería?

Pero a ver, ¿si no crees en el cielo, entonces en qué crees?

¿Yo, en qué creo yo? En la vida.

Es lo único que sabemos que tenemos.

Poder disfrutarla sin sacrificarla por el más allá

aunque a lo mejor exista.

Tenemos que vivir todo lo felices que podamos.

Primero con nosotros mismos

y después animando a todos los que nos rodean.

Pues eso, mi amor.

Aunque yo me vaya, tú tendrás a tu hermanito Dani

y a tu papá, Arturo.

Es un mejor padre que podéis tener.

Ellos te van a querer muchísimo.

¿Qué hay que hacer para vivir felices?

Intentar acercarnos a lo que nos produce placer.

Alejarnos de lo que nos produce dolor. Pero con medida.

¿Qué medida? No hacer daño ni mal a nadie.

Ni a nosotros mismos.

Ya te entiendo. Eres muy buena maestra.

Pero no te quedes solo con lo que yo te digo.

Tú escucha por todas partes.

A Arturo, a tu padre, Julián,

a Natasha cuando empiece a hacerse preguntas.

Escucha, escucha todo lo que puedas y saca tus propias conclusiones.

Mamá, eres muy buena maestra.

Gracias, mi amor.

Gracias por decirme eso.

Bueno, mi niña, espero que no te olvides de mí.

Si alguna vez quieres ver cómo era tu mami en cuerpo y alma,

te pones este vídeo.

Te quiero, Natasha. Por eso seguimos vivas.

¿A ti te gustaría bautizar a Natasha?

Yo lo entendería.

Quiero pedirte algo. Pide lo que quieras.

Llama a Raúl, el padre de Dani, y pídele que venga a vernos.

Le cuentas lo de mi enfermedad y hablo con los dos.

Gracias.

(Música)

Hola, Raúl. Hola.

Este es el hogar de Dani.

Quiero que siga viviendo aquí.

Con Arturo y con su hermanita. Natasha.

Tú podrás seguir viéndole bajo el régimen normal

Mi deseo es que os pongáis de acuerdo.

Los turnos, vacaciones, fines de semana.

Por supuesto, en su educación.

No le vendría mal un poco de filosofía a nuestro futbolista.

Cumpliré con tu deseo, Magda. Estate tranquila.

Antes que nada, quiero pedirte algo, Magda.

Perdóname.

Perdón, perdón.

Claro que te perdono.

Claro que sí.

Y quiero que sepas una cosa.

En esos primeros años en los que fui tu afrodita me hiciste muy feliz.

Gracias.

Está a punto de pitar, venga...

Un gol y somos campeones.

Vamos, Dani.

Dani, Dani, Dani.

(TODOS) ¡Gol!

(Gritos)

Mamá...

He aprobado todo. ¿Qué?

He aprobado todo, también matemáticas y lengua.

¡Muy bien!

Mi amor, pero qué feliz me hace eso.

El año que viene te quiero sacando buenas notas

desde el principio, ¿eh?

Contigo de maestra está chupado. Cariño...

Hola. ¿Pero tú qué haces aquí?

Pero bueno... He venido a verte.

Fíjate...

Entonces tú dejaste de ser cantante para dedicarte a curar madres.

Pues conmigo lo estás haciendo muy bien.

Deberías venir a mi consulta para que te vuelva a hacer más pruebas.

Que no...

Si la mejor prueba es tu cara.

Si me estás diciendo que no sabes cómo,

pero que esto va para adelante.

Tengo una naturaleza extraordinaria.

Sí, eso es verdad.

A este paso vamos a romper muchos moldes.

¿Y tu mujer qué? ¿Ya te ha perdonado por no ir a Siberia?

Nos estamos separando.

Mira.

Los dos hombres de la casa viendo cine.

¿Qué película es? "El cid, la conquista de Valencia".

Está muerto,

pero le han atado al caballo para que sus soldados no se enteren.

Quiero que Arturo me lleve a la playa.

Dile que no me va a sentar mal un poco de veraneo.

Es que tengo tan buen recuerdo del año pasado...

Venga, solo unos días.

Para celebrar nuestro aniversario.

(Música emotiva)

Ya huele a mar.

No hay nada mejor.

(Música suave)

¿Sabes que Arturo y yo celebramos hoy nuestro primer aniversario?

Y quiero deciros que he pasado con vosotros

el mejor año de mi vida.

Es una teta.

Lleva una inscripción grabada.

"Eres nuestra vida, Natasha, Dani y Arturo".

Gracias, mi amor.

Qué bonito, Dani.

(Música emotiva)

Uno, dos, tres,

cuatro, cinco, seis,

siete, ocho, nueve...

¿A que llegamos a mil? Eso no es nada.

Que descanses.

Mira, un ginecólogo en bañador.

¿Cómo te encuentras? Muy cansada.

Acabo de cumplir ocho meses de embarazo, es normal.

Tienes muy buen aspecto.

A mí el sol y el mar me sientan muy bien.

¿Te puedo explorar? Si acabas de llegar...

¿Vamos al agua tú y yo? Sí.

Quiero dedicar una canción a una amiga.

¿Cómo estoy, doctor?

Llegando a la meta, ¿verdad?

Va por ti, Magda.

Por tu preciosa locura.

Por todo lo que nos has dado

y por todo lo que nos vas a dejar.

Magda, tienes que ir pensando en volver a Madrid.

¿Por qué? ¿Estoy mal?

No, estás de maravilla. Ni que lo digas.

Pero es mejor que estés ingresada hasta que te pongas de parto.

(Música)

Llorar porque te aflige un gran dolor.

Gran dolor.

Luchar por conseguir una ilusión.

Qué ilusión.

Reír porque la dicha te alcanzó.

Te alcanzó.

Es vivir, es vivir, es vivir.

Hablar, pensar, soñar.

Llorar, luchar, reír.

Sentir, amar, sufrir.

Eso es vivir, vivir.

Hablar, pensar, soñar.

Llorar, luchar, reír.

Sentir, amar, sufrir.

Soñar lo que fue nuestro,

beber en las pasiones,

caminar siempre adelante

aunque tengas que sufrir.

Eso es vivir.

Toma, es tuya.

Gracias.

¿Cuántos años tiene aquí? Cinco.

¿Crees que llegaré a verla con cinco años?

Claro. ¿Así, tan fácil?

¿No te apuestas nada?

Venga, Julián, que ya no me tienes en el agua.

Aquí en tu medio me puedes decir la verdad.

¿Cuál es el plan?

Que tenemos que hacerte ya la cesaría.

Que tu niña está bien.

Y que no va a necesitar incubadora.

¿La voy a ver? ¿La voy a ver?

Guau.

¿Y luego qué?

¿Vas a empezar a destruirme las células otra vez,

con la piel tan bonita que tengo ahora?

Eso ya lo veremos, porque tú lo decides.

Julián, tú que eres un poco artista.

A mi hija dale cultura a cucharadas. ¿Vale?

Te veo ahora.

Ya sabe que estás enferma.

Ya hablaremos de mi enfermedad.

Ahora voy a ir a que me saquen a Natasha y luego vuelvo, ¿vale?

¿Quién es?

Natasha con cinco años.

Pero yo quiero que sea morena y que se parezca a ti.

Yo también.

Ah, claro, la genética. Muy bien. Pues ya veremos.

Cuando la veamos los ojitos.

Luego lo vemos y entre todos decidimos el parecido.

Vale.

Arturo... Gracias.

Gracias a ti, mi vida.

Por todo lo que has hecho por mí.

Déjame un poquito sola con Dani.

Tus hijos son mis hijos.

Y tú eres mi único dios.

(SUSPIRA)

Dani,

¿tienes una idea de qué pasa con el alma cuando muere el cuerpo?

No. ¿Lo has pensado?

Todavía no.

Bueno, no importa. Ya tendrás tiempo de pensarlo.

Pero sí estoy seguro de una cosa. Que el alma nunca muere.

Hecho. Pues la mía irá donde tú quieras,

que para eso eres lo que más quiero en el mundo.

Tu hermana ya lo sabe.

Si alguna vez se pone celosa, tendrás que ser comprensivo.

Claro, soy su hermano mayor.

Un beso para cada una.

Luego te veo.

Mi amor...

(Música triste)

Vamos ya a sacar a la niña.

(Latido)

Mi niña... Tiene los ojitos abiertos.

Me estás mirando.

Uno, dos,

tres, cuatro...

(Bebé)

Natasha.

Hola.

Hola, Natasha.

¿Qué?

Hola.

Mira...

Oye...

Mira, tiene los mismos ojos que su madre.

Te quiero, mamá.

(CANTA) "Pensar, hablar, soñar.

Llorar, luchar, reír.

Sentir, amar, sufrir.

Eso es vivir, vivir".

(CANTAN) "Llorar, luchar, reír.

Sentir, amar, sufrir.

Soñando que fue nuestro, beber en las pasiones,

caminar siempre adelante

aunque tengas que sufrir. Eso es vivir".

(Música créditos)

Somos Cine - Ma ma - Ver ahora

Esta es la historia de una maestra en paro que, tras ser diagnosticada de cáncer de mama, decide hacer frente a la situación poniendo su mejor cara: su lucha hará posible que ella y su entorno más cercano vivan escenas insospechadas de humor e incluso felicidad.

Marsella (2014)

Reparto: María León, Goya Toledo

No recomendado para menores de 12 años Versión española - Marsella - Ver ahora
Transcripción completa

Hombre, menos mal.

Pensaba que me habíais dejado tirada.

Llevamos aquí una hora.

¿Cómo estás, mi amor?

¿Eh? Bien.

¿Y la maleta? Que esta vez nos vamos de verdad.

-Ahora la llevamos a tu casa, Sara.

Muy bien.

Porque nos tenemos que ir de viaje.

-¿Os vais? ¿Adónde os vais?

A Marsella. Sí, a conocer a su padre,

que nos está esperando.

-Pero qué bien, Claire.

Que pensaba que este día no iba a llegar nunca.

Bueno, pues venga, a tomar por culo, que ya llegamos.

Vámonos, mi vida. ¿Nos vamos?

Venga, nos vemos.

Te debo la vida.

Gracias.

No, Claire, la ventana no.

Mira, no me gusta. Hace mucho calor.

Ya, pero la ventana cerrada.

¿A qué huele?

A lomo, hija, a lomo, que se cuela del bar de abajo.

Pero mira, echo esto...

Y ya no huele nada.

¿Y eso?

¿Eso?

Lo he comprado para Marsella.

¿No te gusta? No.

La más grande la dejaré para ti porque tú tienes más cosas que yo.

Ya no queda nada para que os conozcáis.

Venga, que te voy a enseñar dónde trabajo, ¿quieres?

Venga.

Venga, vamos, cariño.

Buenas.

-¡Tere! ¡Candela, Pablo, salid!

¡Sara está aquí! Ha venido con la niña.

A ver...

Pero qué linda eres. ¿Me das un beso?

(RÍE)

Felicidades, Chucha.

Lo conseguiste.

Lo conseguiste.

-A ver esa niña tan guapa, que la vea yo.

Hola, Claire.

Dame un beso, que aunque no te conozca, te conozco.

Los mismos ojitos listos que tú.

(AMBAS RÍEN)

-Qué guapa. (RÍE)

Cómo se parece.

A ver...

-Pues sí que se parece a ti, ¿eh?

De mayor va a tener tu culo. "Mongolo".

Mira eso de ahí.

¿Y el coche?

-¿Cuándo te he fallado yo?

Anda, ven.

¿Qué pasa, chaval?

Oye, ¿y Mabel? -Hoy libra.

¿Qué pasa, compañeros? -Hola, Sara.

(Claxon lejano)

-Este es.

¿Este es el coche? -Este es el cochazo.

¿Adónde voy yo con este coche tan grande?

-Adonde tú quieras.

¿Qué, está guapo o no está guapo?

Es una pasada.

Dame las llaves.

¿Qué haces? -Me debes pasta, Sara.

Ya, pero ahora no te la puedo dar. -Ya, pero yo la necesito ya.

Pablo, sabes lo importante que es para mí esto, tío.

-Mira.

Los tíos que me han dejado el coche...

necesitan que les lleves un paquete.

¿Qué me estás contando, Pablo?

Vete al carajo. Tú no me hablaste de llevar nada.

-¿Querías coche gratis para tus vacaciones? No me jodas.

¿Me lo estás diciendo en serio? -Coño.

Oye, eh, Sara. Sara.

Que no es nada, joder. No tienes ni que tocarlo, ¿vale?

Tú lo llevas, ellos lo recogen y ya está.

Me pagas tu deuda, yo pago las mías y se acabó.

Vete a tomar por culo, Pablo.

-Sa... Sara.

(Música latina en el exterior)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

(Teléfono)

-Virginia.

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ajá.

(Tono fin de llamada)

(Música latina en el exterior)

(Música latina en el exterior)

(Puerta abriéndose)

-Toma.

Y ya está.

Señorita, usted atrás. Si Sara me ha dicho que puedo...

Ya, cariño, pero me he equivocado. Atrás.

Que cuando estés con Jerome, me avisas, ¿vale?

Y conduce despacio. Que sí.

-Y me vas llamando. Que sí.

-Claire, que te pongas el cinturón.

-Ve tranquila, joder, que no te pare nadie.

Venga, vámonos.

Vámonos, cariño.

(Motor arrancando)

Claire.

Ponte delante.

Tenéis la misma boca y la misma barbilla.

Los ojos y el pelo son míos.

¿El de la panadería es tu novio?

¿Quién, Pablo?

Ese que estaba contigo.

No.

Menos mal. Huele fatal.

Huele a sudor porque trabaja mucho.

¿Y no tienes novio?

No.

¿Y por qué no?

Pues porque no tengo. ¿Y por qué no tienes?

Porque no.

Mi madre dice que "porque no" no es una buena respuesta.

No tengo novio porque no me da la gana. ¿Te parece buena respuesta?

Y tu madre soy yo.

(OFF) "No me he despedido de Darío".

¿Por qué paramos aquí? Tengo muchas ganas de ir al baño.

Porque aquí vive mi padre. Ahora puedes ir.

Espera. No puedo.

Hola. ¿Puedo ir al baño?

Corre. Aquí a la izquierda, al fondo, está el baño.

¿Puedo o no puedo?

-Venga, pasa, que si no, te lo vas a hacer encima.

Está arriba.

Hicimos obra hace dos años.

La he recuperado.

-Dinero no tengo, Sara. La cosa está muy mala.

He venido a verte.

-Pues venga, pasa.

No vaya a ser que la niña la esté liando ahí arriba.

Tu hermano está aquí ahora.

No, Claire. He dicho que no te acerques a la ventana.

Solo estaba mirando. No me voy a tirar.

Ya, pero no me gusta.

¿Qué hacemos aquí?

Pues... que quería que conocieras a tu abuelo y a mi hermano.

¿Y tu madre?

¿Mi madre? Se fue.

¿Y cuándo se fue? ¿Quién cuidó de ti?

Nadie. Me las tuve que apañar yo solita.

¿Me haces una coleta? Una coleta alta.

Vamos a ver.

¿Y tú... por qué me abandonaste?

Yo no te abandoné. Me quitaron tu custodia.

Algún día te lo explicaré.

Ya, cuando sea mayor.

No, cuando seas mayor no.

Cuando lo puedas entender. Ya puedo.

(Campanadas)

Pues...

Que no estaba preparada para ser madre.

Y ahora sí.

Anda, venga, vámonos.

(Música de juguete infantil)

(Música de juguete infantil)

(Puerta abriéndose)

-Claire, tienes que despedirte.

Dales un beso a Virginia y a Alberto, ¿eh?

Te quiero mucho. Yo también.

-Vamos.

Pórtate bien, ¿eh, cariño?

Ven.

Vamos, que te esperan.

-Vamos, Claire.

"¿Y los niños?". -Mira.

Qué bonitos están. -Los veo muy poco.

¿Por qué?

-Porque es una hija de puta. (CHISTA)

Esa boca, que está su sobrina delante.

-Vamos a ver, yo me casé con una hija de puta, ¿no?

Y si es una hija de puta, es una hija de puta

delante de la niña y de quien sea, coño.

-Siempre te ha perdido esa lengua. -A ti también.

Pero por callarte tanto.

-Si no te gusta lo que te digo, ya sabes lo que tienes que hacer.

-Míralo, se envalentona cuando vienen visitas.

-¿Podemos tener la comida en paz?

Que aproveche. Gracias.

-En cuanto tenga dinero, me voy de aquí.

No, no, no.

-¿Así que es verdad?

A ver cuánto te dura.

¿Tú no comes o qué?

No me gusta. Perdona.

-Te ha salido fina.

Será por el gabacho ese, ¿no? Porque lo que es por ti...

-No quiere comer, que no coma.

-Mis niños no se levantan hasta que no se lo terminan todo.

Se pueden pasar horas. Ya me lo como, da igual.

No, no. Si no te gusta, no te lo comas.

-Déjala que lo pruebe, coño. Con los niños, mano dura.

-¿Te quieres callar?

-¿No puedo decir lo que me dé la gana en mi casa?

-He dicho que te calles. Déjalo, "pa".

-Tu madre se murió hace un par de años.

Me llamó el tipo ese con el que se largó.

Quise buscarte, pero no di contigo.

Nunca me perdonó que te echara de casa.

Tampoco hizo ella nada para recuperarme.

-La Eva,

la de tu tío Paco,

es la que nos contaba...

que si te emborrachabas, que si te metían en la cárcel...

¿Y para qué querrá la gente una veleta?

-¿Para qué va a ser? Para ponerla en los tejados.

Para saber... por dónde sopla el viento.

Es muy importante saber para dónde sopla el viento, Sara.

Si tú lo dices...

-Me alegro de verte tan bien.

Yo también me alegro de estar bien, "pa".

Me voy a acostar.

Que mañana quiero salir temprano.

(Motor arrancando)

¿Se fue antes o después de que yo naciera?

Antes.

¿Sabes si le gusta el baloncesto?

No lo sé. ¿Por qué? ¿A ti te gusta?

Yo lo sé todo sobre Ricky Rubio.

¿De quién? Ricky Rubio.

¿Y ese quién es? Un jugador de baloncesto.

Estaba en el Barça, pero ahora juega en los Lobos de Minnesota.

Alberto y yo no nos perdíamos ningún partido.

¿Tú crees que sabrá quién es Ricky Rubio?

No sé.

Si le gusta el baloncesto, seguro que sabe quién es Ricky Rubio.

¿Quién sabe? Lo mismo hasta ha estado en Minnesota.

Él viaja mucho.

Tienes ganas de conocerlo, ¿eh? Muchas.

Pues venga, termínate el bocadillo, que nos vamos a morir de calor.

(Bocina de camión)

(Bocina de camión)

¡Tu puta madre, cabrón!

Eso no se dice, ¿eh?

Yo lo he dicho, pero eso no se dice.

Vale. Ahora, tampoco se toca la bocina

como ese cabrón.

Perdían por uno a punto de acabar el partido.

¿Y qué pasó? Que me tienes nerviosa.

Pues que Ricky metió un triple, limpio, que ni rozó el aro.

"Joe" con el Ricky ese, ¿no?

¿Y qué pasa, no hay nadie más en el equipo?

¿Todo lo hace él o qué?

¡Ah!

Cago en la leche. ¿Estás bien, Claire?

Ay, que tienes sangre. No me duele.

¿Te duele? No, no me duele.

¿No? Me cago en...

¿Tú eres gilipollas, tío? Que casi nos matas.

Perdona, bonita, pero has salido sin mirar.

¿He salido sin mirar?

Lo importante es que estés bien.

¿Estás bien? No. La niña está sangrando.

El porrazo que me ha dado el tío...

¿Cómo estás, princesa? Un poco mareada.

Claro, las princesas sois muy delicadas, ¿no?

¿Tenéis un pañuelo o un algo?

-Pues voy a buscar. Tráela un clínex.

Hay que cuidaros mucho a las princesas.

¿Eh? No es nada.

Que ya te cuida bien tu... hermana.

Hermana...

Mira, ahí lo tienes. Gracias.

Toma, vida mía. Ahí vienen los picoletos.

Buenas tardes, agente.

-Buenas tardes. He tenido un percance.

-¿Están bien? Sí.

Bueno, no. La niña está sangrando. Sara, estoy mareada.

¡Claire!

-AC-2 a central. Necesitamos una ambulancia.

-¿Qué tal, guapa? ¿Me ves bien o me ves doble?

Bien. -Menos mal, ¿no?

Porque verme doble a mí, menuda pesadilla.

Vamos.

¿Es usted la madre? Sí.

-¿Toma algún medicamento en este momento?

Eh... ¿Estás tomando alguna medicación, cariño?

No. -¿El alérgica a algo?

Eh... ¿Tienes alergia a algo? A las gambas.

Me salen manchas por todo el cuerpo.

-¿Tiene alguna enfermedad importante?

¿No es usted su madre? Sí.

Mejor que llamemos a Virginia. No, cariño.

Ella sabe las respuestas. He dicho que no.

-Llévala al box tres.

Eh... Te van a curar esa herida, ¿eh?

Vamos a hacerle un escáner

para descartar que no haya lesiones internas.

Vamos a ver si encontramos su historial en la base de datos.

Usted tendrá que esperar aquí, ¿eh?

Que no te enteras, que he tenido un accidente con la niña.

Sí, ahí en el maletero está, sí.

(PABLO) "Debes entregarlo esta noche o me cortan los huevos".

Pablo, por favor, tío, no me puedes hacer esto.

-"Está a dos horas de allí. Te quitas el marrón y ya está".

¿A dos horas de aquí?

-"Tienes que hacerlo ya, ¿entiendes?

Es muy importante, ¿me has oído?". Vale, vale. Sí, sí.

-"¿Está en el coche? Que te he dicho que sí, coño.

-"Dejas el coche en el aparcamiento con el maletero abierto

y ellos se lo llevan". Vete al carajo, Pablo.

¿Caben las cajas ahí? -Caben.

Ten cuidado con el clavo este, que me lo he metido ya...

Mete esto, entre las mantas.

¿Eh? Esto es lo último ya. -Ahí, a la derecha.

Mete entre las mantas eso.

Coño, mira quién está ahí.

-Hombre.

Nos vemos otra vez.

Hola.

¿Qué tal, princesa? Bien.

Me han dado puntos. ¿Cómo está esa herida? A ver...

¿Te han dado?

Esto no es nada.

A mi hija le dieron con un cristal, le dieron cinco puntos

y no se le nota nada.

¿Qué edad tiene? 15 años, pero tengo otro niño,

Diego, que tiene diez años. Como tú, más o menos, ¿no?

Se te ve el culo. (RÍE)

-¿A que mola? ¿Sí o no? No, es horrible.

-Es horrible, ya.

Tengo uno igual en mi cuarto, pero en azul.

¿El armario? Sí.

Claire. Venga, que tenemos que coger habitación.

¿Qué te iba a decir? Que si tienes problemas con lo del parte,

me llamas, ¿eh? Vale.

Nosotros vamos para Nimes.

Traemos aquí toda la... toda una casa entera.

¿Para dónde vais vosotras? -Toma, Roberto.

Marsella. Ya.

Y si te volvieras para hablarme, igual... estaría mejor, ¿no?

Así no me pierdo esos ojos tan bonitos que tienes.

Me das un golpe con el camión, le haces una brecha a mi niña,

¿y también quieres conversación?

-Mira, yo soy Nacho.

Y el animal que te ha dado el golpe es Jesús, mi tío. Encantados.

Yo, Claire.

-Claire. ¿Eres francesa o qué? No, mi padre. Yo no.

-Ah, muy bien. Encantada.

-Qué caña. Sube esto, venga.

Bah.

(Vibración de móvil)

¿Sara?

Sara.

¿Qué haces aquí?

La he oído llorar desde la habitación.

He salido al pasillo y estaba...

Estaba muy asustada.

Que descanses.

Gracias.

Mira, no es asunto mío lo que hagas o lo que dejes de hacer,

pero las cosas no se hacen así.

La próxima vez, llamas a alguien.

Buenas noches.

Ponme a mí otro café, por favor.

Qué calor.

¿Te duele la cabeza?

¿Estás enfadada conmigo?

Pues me han dicho que por aquí cerca hay una playa. Si quieres...

nos podemos ir a bañar.

¿Tienes una toallita? No tengo, cariño.

Vete al baño y lávate.

Las madres siempre llevan toallitas en los bolsos.

Dale, hombre.

Buenos días, bonita.

Buenos días.

Un café con leche, por favor.

¿Ya te vas?

Sí, quiero llegar pronto a Nimes.

Gracias por lo de anoche.

Tú tienes que ser buen padre.

Procuro.

¿Viven contigo?

¿Qué tal, princesa?

Bien.

¿Mejor el golpe? Sí.

Todo lo tenía y todo me lo quitaron.

Mi ex mujer, los niños, y el banco, mi bar.

Hijos de puta.

No, viven con la madre.

Están mejor con la madre.

Yo los tengo cada 15 días.

Los llevo... con el camión a veces, de viaje.

Los llevo a pescar.

¿Pescar? Me gusta pescar.

¿Tú has pescado alguna vez?

Pues mira.

¡Mamá!

¿Estás sola? No, estoy con Sara.

Está en el bar. Ven.

Hola. Soy Virginia.

Imagino.

Estoy aquí porque la niña me llamó anoche asustada.

¿Llamaste, Claire?

Salí un momentito y se asustó.

Siento que te haya hecho venir para nada.

¿La ha visto un médico? Sí.

Le han hecho radiografías, la han mirado... Está bien.

Si quieres, te enseño el informe para que te quedes tranquila.

No, nace falta.

Hasta luego.

Hasta luego.

¿Y hacia dónde ibais?

A Marsella. Voy a conocer a mi padre.

¿A tu padre? Sí, nos está esperando, ¿verdad?

¡Qué bien!

Hace mucho calor.

¿Te tomas algo antes de irte? Sí, sí. Sí, sí.

Yo, al lado de mamá.

Si os puedo ayudar en algo... Estoy de vacaciones.

Gracias, no hace falta. Estamos bien.

Además, nos tenemos que ir ya, que nos están esperando.

Vente con nosotras, mamá.

¿Se puede venir, Sara?

Por favor.

Por favor, que venga con nosotras.

¿Les puedo dar un beso?

Claro, cariño.

¿Quiénes son? ¿Esos?

Los que nos dieron el golpe.

Buena gente.

Sara, no voy a dejar a la niña sola.

Te puedes ir muy tranquila. Ya has visto que está bien.

No, no me voy a ir tranquila. No me puedo fiar de ti.

No estás preparada para cuidarla.

Eso lo piensas tú, pero el juez no piensa lo mismo.

Y los jueces también se equivocan.

Y yo lo único que sé es que anoche la niña me llamó

porque estaba asustada y sola en su habitación.

Tú no tienes ni puta idea...

lo que me ha costado recuperarla.

Eso no significa, Sara, que estés preparada para cuidar a la niña.

-¿Sabes que no conocía a una niña con dos madres?

Bueno, una es la de verdad. -¿Y la otra qué es, la de mentira?

La otra me sacó del centro

donde yo vivía. -Ah, ¿sí?

Me la voy a llevar. No puedes.

¿Llamo a los servicios sociales? Hazlo.

¡Claire!

Un coñac con hielo, por favor.

-Guapa. Eh.

¿Nos veremos en otra carretera? Sí.

-¿Sí o no? Sí.

Adiós. -Hola.

Dame un beso.

¿Qué tal?

Cariño, recoge tus cosas, que nos vamos.

Pero yo no quiero ir a casa.

Quiero ir a ver a mi padre.

Te prometo que lo vamos a intentar localizar.

Ahora nos vamos a casa y organizamos el viaje con Alberto.

Yo me voy a quedar aquí para ir a Marsella.

No te puedes quedar aquí, Claire. Sí que puedo.

¿No lo entiendes?

Entonces, ¿por qué me llamaste?

Porque estaba sola y tenía miedo. Vente con nosotras.

Anda, Nacho. -Señor.

Chao, princesa. Adiós.

Camarero.

Lléveselo y tráigame un helado, el que más coraje le dé.

¡Claire! Vamos.

Sara, la niña no puede ir delante. Está prohibido.

Claire, ponte detrás, que tiene razón Virginia.

¿Qué haces?

Claire quiere que vaya, así que voy a ir.

Claire, ¿tú le has dicho que se monte?

No. Me da igual. Te bajas.

No me voy a bajar.

Venga, Sara, deja que se venga con nosotras.

Por favor, por favor.

No. Por favor.

Es el único favor que te pido.

Por favor, por favor.

Venga, por favor.

Por favor, por favor.

Por favor.

Por favor, por favor, por favor.

Venga, es el único favor que te pido.

Sara, haz el favor a tu hija.

Por favor, por favor.

Venga, venga, por favor.

Vale, hasta Marsella.

Luego te bajas.

Tu palabra.

Cariño, ponte el cinturón. Sí.

(Móvil vibrando)

(Móvil vibrando)

(Móvil vibrando)

¿Sí? (PABLO) "¿Qué tal tu hija?"

No, no aparecieron.

Que no. -"¿Fuiste donde te dije?".

Lo que me dijiste, sí, lo que me dijiste.

-"Espera, que hablo con ellos". No, soluciónamelo, por favor.

-"Espera, espera un momento ".

Espero, sí.

Adiós.

¿Todo bien? Sí.

Tengo que parar.

(Piedra cayendo al río)

(Trinos de pájaros)

(Piedra cayendo al río)

(Piedra cayendo al río)

(Piedra cayendo al río)

(Piedra cayendo al río)

(Piedra cayendo al río)

¿Y qué planes tienes?

¿Planes? ¿De qué?

(Piedra cayendo al río)

¿A qué colegio va a ir Claire?

A uno del barrio.

Ya tiene su plaza.

¿Es bueno?

Sí. Es el que le toca.

Sara, nosotros le estamos dando una educación bilingüe.

Habla francés y está empezando con el inglés.

Pues mira qué bien le va a venir el francés para hablar con su padre.

(Piedra cayendo al río)

¿Sabes?

(Piedra cayendo al río)

Muchas veces he pensado

que si te murieras, se me acaban los problemas.

Ya.

Pero no tengo ninguna intención de morirme.

(Piedra cayendo al río)

(Piedra cayendo al río)

(OFF) "Sí. Sí, sí. ¿Hotel? No, no".

Lo dejo abierto.

Macho, a ver si me quito ya este marrón de encima.

(PABLO) "Ya se lo llevan". Te dejo.

-"Un besito, guapa". Un besito.

Esta noche dormimos en La Junquera.

Pero eso está a dos horas de aquí, ¿no?

Sí. Sí, pero tengo que ir a ver a unos amigos.

-¿Ya lo tienen? Eh...

¿Gazpacho y pasta?

¿Y tú, Sara? Lo mismo.

Yo también.

-Muy bien. ¿Para beber?

Vino y agua.

¿Sabe el padre de Claire que lo vais a ver?

Claro.

¿Hace mucho que no os veis? Se fue antes de que yo naciera.

Es representante de jabones.

No.

Trabaja aquí.

(MENCIONA EMPRESA FRANCESA)

Yo no sé lo que significa. Supongo que es un jabón de puta madre.

¿Desde cuándo no lo ves?

Desde que me quedé embarazada.

Le hizo muchísima ilusión.

La dejó por mí.

Era representante de jabón en Marsella.

Viajaba muchísimo.

Nos veíamos cada mes.

No se portó muy bien conmigo, la verdad.

Pero Claire tiene derecho a conocer a su padre.

Y yo quiero que él sepa que soy capaz de cuidar de nuestra hija.

"Joe", no había visto tanto camión junto en mi vida.

¡Claire!

Claire, ¿adónde vas?

-¡Mírala, la niña de las dos madres! Hola.

-Venga, hombre, que entre el uno y el otro no jugamos aquí nunca.

-¡Mira a quién tenemos aquí! ¡Eh, princesa!

Cuidado con esta, que es más lista que el hambre, ¿eh?

¿Qué hacéis aquí?

Esperándote.

¿Qué os ha pasado? ¿No teníais una entrega hoy?

-Se nos ha estropeado el radiador. Pues aquí estamos, varados.

Lo iban a arreglar en dos horas y ya ves.

Si podemos ayudaros en algo... ¿Qué tal? Encantado.

Si sabes arreglar radiadores... No.

-Tú eres la madre de acogida, ¿no?

Ya. Claire nos tiene informados.

Encantado.

¿Quieres una cervecita?

Vale. -¿Sí?

¿Y vosotras queréis algo?

Un refresco. Lo comparto con Claire.

-Cervecita.

Gracias.

Nosotros dormimos hoy en el hotel de enfrente.

Nosotros no, pero ahora mismo lo cambio.

(OFF) "¿Tú has sido feliz con nosotros?".

¿Por qué me preguntas eso ahora?

Porque te obligaba a comer espinacas.

Y no me dejabas comer pipas en el coche.

A veces te pones muy mandona.

(JOVIAL) ¡Chicas!

Jesús y Nacho nos han invitado a bailar.

Así que vamos a ponernos guapas.

Pero Claire como muy tarde a las 23:00 está en la cama.

Por favor, mami. Y no he traído nada de ropa.

Si quieres, te puedo dejar algo.

No, gracias.

Me voy de compras con Claire. ¿Te vienes?

No.

Claire se queda aquí. La voy a poner guapa.

Si tú no tienes ganas de bailar, nosotras sí. ¿A que sí?

Bueno.

Pues vale.

A lo mejor es mejor si me dejas algo de ropa.

(Música "dance")

¿Y no bebes nada?

No.

Ya me lo bebí todo.

Yo es que estoy casado.

Como todos.

Todos no. Pero a mí no me importa.

Yo tengo 28.

¿Y tú? Alguno más.

¿Esperas a alguien? ¿Yo?

No

Yo soy de los que se enamoran, ¿eh?

Que sí. Sí, sí.

-Venga, Virgi, vente a bailar, va.

Venga, va, que estás aquí quieta. No.

-Un rato, va. Gracias.

-El domingo que viene me caso. Pero ¿no eres muy joven?

-No. Si ya llevo... Llevo desde los 15 años con ella.

Pero ella no es tan fina como tú.

¿Yo soy fina? -Sí, eres muy fina.

Seguro que sabes francés y todo. Sí.

-No quiero ligar, ¿eh? Yo, si quisiera ligar...

te tiraba los trastos a saco aquí, ahora mismo.

(RÍE)

-Tú eres... Tú eres una mujer para amarla.

Sí. Tú no eres de esas mujeres para follarlas estando borracho.

No.

Aunque pierdes muchos puntos, tía.

Ah, ¿sí? -Sí. Sí, sí.

¿Y eso'

-No sé... He visto cómo te mueves.

Que sepas que nadie es mejor que nadie, tía.

Claire, cariño, vámonos, que ya es tarde.

Un poco más, mamá. No, no, cariño, quédate.

Que yo te dejo.

Voy a tomar un poco el aire.

Eh. Vosotros. ¿Qué hacéis ahí?

-¿Eres Sara? No.

-¿Está todo aquí?

¿El qué?

-Que si hay más bolsas, coño.

No sé de lo que me estás hablando, pero deja el coche y largaos.

Que dejéis el coche y os larguéis de aquí.

¿Llamo a la Policía?

¡Policía!

¡Policía!

¡Policía!

¿Qué hace el coche abierto?

Nos han intentado robar. -No me jodas.

Tendríamos que llamar a la Policía.

No, no hace falta, porque no se han llevado nada.

Venga, vámonos al bar.

Para mí es tarde y para la niña también.

Quedaos vosotros si queréis.

No. Tienes razón, ya es muy tarde.

Venga, vámonos.

No, venga, mamá, por favor.

No. Virginia tiene razón, es muy tarde.

Vámonos a descansar.

Chicos, lo siento.

Vaya, hombre.

Otra vez será.

Venga, mamá, solo hoy.

No, mi vida, ya es muy tarde. Cinco minutos.

Vámonos. Tira para allá.

(SUSURRA) Ha sido mala suerte. -"De puta madre, Sara".

Sí, los llamas y que se lleven esa mierda.

-"Nos ha jodido, como para no llamar.

Vale, 'tranqui'.

Hablaré con ellos y en 15 minutos se soluciona".

Venga. -"Luego llamo".

¿Qué estás mirando, si han vuelto?

¿Cómo?

Que si estás mirando si han vuelto esos tíos.

No.

Espero que no lo hagan.

¿No has visto si se han llevado algo?

No.

Creo que no.

Qué cabrones, ¿no?

Sí.

¿Te importa si voy a tomarme algo con Jesús?

No.

Vete, aprovecha.

Vete tranquila, no me la voy a llevar.

No estoy loca.

Alberto.

Nos van a devolver a la niña.

No sabes lo que he visto.

(JESÚS Y SARA RESPIRAN AGOTADOS)

Lo necesitaba como el comer.

Ay... ¿Y tú no?

¿Cuántos tíos te han dicho que eres preciosa?

Menos de los que tú te crees.

¿Ajá? Ajá.

Ya te he dicho que me gustas mucho, ¿no?

A ver si va a ser verdad que eres de los que se enamoran...

-Que no quiero jugar ahora, coño.

Venga, Nacho.

-Venga, va.

No me jodas.

Claire no puede estar contigo.

Te lo podría haber explicado. Eres una hija de puta.

Lo hago por la niña.

Lo haces por ti.

-Buenos días. ¿Sara Hervás?

Espera.

Es una bolsa negra de deporte con paquetes pequeños.

-Aquí no hay nada, señora.

Pues yo me voy a dar un baño en la piscina.

¿Alguien se viene? -Yo, yo me apunto.

¿Vamos a la piscina?

Venga, vamos.

¿Qué has hecho con la droga? Eres una hija de puta.

Hija de puta tú.

Que has llevado a mi hija 700 kilómetros

con un maletero lleno de droga.

Que no es tu hija, que es mi hija.

Que tú lo único que has hecho es cuidarla.

Y aquí no pintas nada. Te la volverán a quitar.

Voy a contar todo esto y te la volverán a quitar.

Mira, Virginia, estoy harta de tus amenazas.

¿Tú quién coño te crees que eres?

¿Te crees que porque tengas un marido, curro y una vida fácil

tienes más derecho sobre la niña que yo?

Yo igual no le puedo dar ningún capricho,

pero haría cualquier cosa por ella.

Que eso no es suficiente.

Tú no estás preparada para cuidar a la niña.

No estoy preparada, pero lo estaré, porque a esa niña la he parido yo,

por mucho que a ti te duela.

La has parido tú, pero la he criado yo.

Yo le he dado un hogar, una familia, una educación.

¿Dónde coño estabas tú cuando te necesitaba?

Revolcándome en la mierda.

Pero aquí estoy. ¿Y qué?

¿Deberían darte el premio a la madre del año?

Nadie me joderá la ilusión de estar con mi niña otra vez,

menos una amargada como tú,

incapaz de tener hijos propios y se los tiene que quitar a los demás.

(CONTESTADOR) "Hola, soy Sara.

Ahora no lo puedo coger. Deja tu mensaje".

(PABLO) Me cago en tu puta madre. Sara, ¿dónde coño estás, hostia?

Quieren la pasta o el paquete, y nos han dado dos días.

Así que ya les estás dando la puta farlopa, no me jodas.

Como no lo hagas, te juro por Dios que voy a la Policía,

lo largo todo, te quitan a la niña y te dan por el puto culo,

por el puto culo te van a dar.

Mamá. Baja la ventanilla.

Huele a la colonia de Alberto.

Es lavanda, cariño.

¿Cuánto queda para llegar a la fábrica?

Poco, ya queda poco.

Gracias.

La fábrica la compró una multinacional hace años

y entonces ya no había ningún Jerome.

Además me ha dicho que viene gente de toda la región a trabajar aquí.

¿Y ya está? ¿Qué esperabas encontrar,

con un papel de pastilla de jabón y un nombre?

¡Claire!

¡Claire!

¡Claire!

¡Déjame, te lo inventaste todo! Aquí no hay ningún Jerome.

Mi padre nunca ha trabajado aquí, mentirosa.

No es mentira, mi amor. A lo mejor trabaja en otra fábrica.

Siempre es igual. Mamá tiene razón. No me puedo fiar de ti.

Dices mentiras y al final te las crees.

Y yo también me las creo.

Ahora vengo, mi amor.

Mi amor.

Este señor conoció a tu padre.

¿Sabe dónde está Jerome?

(HABLAN EN FRANCÉS)

"Merci beaucoup". -"De rien".

¿Qué ha dicho?

Vive en Marsella, en un pueblecito.

¿Y ya está?

Y que creo que podremos encontrarlo.

¿Lo ves, cariño?

¿Lo ves como no era mentira?

(HOMBRE, HABLA EN FRANCÉS)

(HABLAN EN FRANCÉS)

-¿Dónde está?

Ven, cariño.

Ponte los cascos.

Creíamos que la teníais vosotros. -¿Y lo de llamar a la Policía?

Fue un mal entendido. Mi amiga pensó que...

que nos querían robar.

-Mis hombres no han encontrado nada.

Nosotros no la hemos movido del coche.

-Pues... tienen un problema muy grande, señoritas.

No sé si son conscientes de lo grande que puede llegar a ser.

Nosotros le podemos hacer un talón. -¿Un talón?

O una transferencia, lo que quiera. -¿Y lo declaro a Hacienda?

No, no, claro que no. ¿A cuánto asciende el importe?

-¿El importe, señorita?

Asciende a 150 000 euros.

Yo sé dónde está.

-Esto vale mucho más que un talón, señoritas.

Vigilen a la niña.

(HABLAN EN FRANCÉS)

(Motor arrancando)

Alguien tendría que darnos una explicación, ¿no?

Lo siento.

-Nos habéis cargado el camión con farlopa.

¿En qué coño pensabas?

¿Tú no sabes que a un camión lo paran cada dos por tres?

¿Sabes la que nos podías haber liado?

Es culpa mía. No.

No es culpa tuya, princesa.

Nacho.

Lo siento, lo siento.

¿Podemos hablar un momento?

(Tren aproximándose)

Esta familia no es.

Igual se mudó.

Voy a preguntar.

"Bonjour".

(HOMBRE) "Bonjour".

(HABLA EN FRANCÉS)

-"Comment tu t'apelles?". Claire.

Virginia, ¿qué dicen?

Que esta no es su casa.

Esa mujer es su viuda.

(HABLA EN FRANCÉS)

Dice que murió en un accidente viajando a Madrid.

Hace nueve años.

No sé si sabe lo que pasó contigo.

-Ella ha visto a tu hija...

y ya sabe lo que pasó.

Lo que no sabe es que él...

Lo iba a dejar todo para irse contigo a Madrid.

Yo era amigo de Jerome.

No se lo vamos a decir.

¿Para qué hacerle más daño?

Jerome me habló mucho de ti.

Fue una decisión muy difícil para él.

Aquí dejaba a una niña muy pequeña.

(HABLA EN FRANCÉS)

(HABLA EN FRANCÉS)

Dice que Claire puede venir a casa de su padre cuando quiera.

Dale las gracias.

"Merci beaucoup"

Hemos llegado muy tarde, Sara.

Sí, mi vida.

Él se ha ido...

pero te ha dejado a ti aquí.

(Graznidos de gaviotas)

Es mi marido.

(EBRIA) Buenas noches.

Mi niña...

Qué lástima, mi niña, que ha tenido que aprender a vivir sin mí.

Cuando tenía cuatro años le hicimos una fiesta.

La fiesta más bonita que yo he visto nunca.

Le llenamos la habitación entera de...

regalos y de globos...

Me gasté todo lo que tenía y más.

Cómo disfrutó mi niña...

Cuando fui a acostarla, llevaba yo una buena.

Me quedé dormida a los pies de la cama...

sabiendo que había hecho las cosas bien.

Cuando me la quitaron, sentí un alivio tan grande...

tan grande...

Porque pensé:

"Por fin.

Por fin alguien va a poder darle a mi princesita lo que se merece".

Mi princesita francesa.

Es lo más claro que recuerdo de aquella época.

Después, cuando empecé a encontrarme más fuerte,

pensé en todas las cosas que nos pasarían cuando la recuperara.

Lo pensé todo.

Todo.

Todo, menos una cosa.

Que recuperarla era muy bueno para mí.

Pero para ella no.

Para ella no.

Grábame con el móvil, Virginia.

Grábame.

Grábame, grábame. Que vea la mierda de madre que soy. Grábame.

Grábame. Que así os la dan.

Sin preguntar, ya verás.

Grábame. Sara.

Os la van a dar sin preguntar. Por favor.

Virginia, él me quería.

Yo lo sabía, él me quería. No es justo.

-Venga, acuéstate, que mañana verás las cosas de otra manera.

La tiré por la ventana.

Se cayó.

Fue un accidente.

Tenía cuatro años.

La dejé sola para irme al puto bar a beber.

La podía haber matado.

La podía haber matado. Pero está aquí.

Llevárosla.

Es lo mejor para todos, llevárosla.

No.

Alberto y yo te vamos a ayudar.

¿Y por qué me vais a ayudar?

Porque eres la madre de nuestra hija.

(Graznidos, olas rompiendo)

Yo quiero pedirte perdón.

¿Tú a mí?

Sí.

¿Por qué?

Por tirarme por la ventana. Lo hice aposta.

Mi niña.

¿Sabes, Claire, que mi padre hace veletas... mágicas?

No me lo creo.

De verdad.

Y esta es mágica, ¿no?

¿Qué tiene de mágica?

Que mi padre la hizo para que no me perdiera.

Me estás tomando el pelo.

Cuando tú no sepas dónde estoy,

le das vueltas a la veleta...

y ella sabe dónde encontrarme.

¿Te acordarás?

Versión española - Marsella - Ver ahora

Con María León y Goya Toledo como actrices principales, esta película retrata la recuperación por una madre de la custodia de su hija (perdida por problemas con drogas y alcohol) después de cinco años. La madre (Goya Toledo), con su vida ya rehecha, viaja con la hija (María León) a Marsella para que esta conozca a su padre biológico.

La adopción (2015)

Reparto: Nora Navas

No recomendado para menores de 12 años Versión española - La adopción - Ver ahora
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No tenemos la dirección.

(HABLA EN SU IDIOMA)

Este te ha dicho lo mismo. Aquí hay un teléfono, no sé.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

¿Cómo estás? Cansada.

Bueno, ya estamos aquí, ¿eh?

Yo tengo buen pálpito. ¿Sí?

¿Tú? Yo me fío de ti.

¿Donde está el neceser amarillo? ¿Eh?

El neceser. El amarillo.

Lo puse en la maleta grande, estaba llena de botes.

No.

¿Eh? ¿Qué pasa?

Tenía unas pastillas que me había dado mi madre.

¿Y eso?

Para dormir bien, quiero estar descansada cuando sea la cita.

Cómo te cuida tu mami, ¿eh? ¡Qué rabia!

Espera, espera.

Ven que te haga un masajito. Ya verás.

Por aquí.

Así no sé si me voy a relajar mucho, ¿eh?

No sé.

Está asqueroso el café, ¿no? Está asqueroso.

Vamos a por ropa, venga.

Oye, Natalia, digo yo, si voy así a la primera entrevista, ¿qué?

(RÍE)

A mí me encanta.

A ver qué dice la gorda.

(CON ACENTO RUSO) Si matrioska rusa dice cosa, tú haces cosa.

Si no, yo enfado mucho, mucho. Mucho, mucho.

Mucho.

¿Estás bien? Un poco mareada.

A ver si vas a estar embarazada.

Todavía estamos a tiempo de anularlo todo si quieres.

Así me gusta, que sonrías un poquito, Natalia.

Verás como todo va a salir bien.

Natalia, Natalia.

(HABLA EN SU IDIOMA)

(Llanto bebé)

(Música triste)

Es muy pequeño, ¿no?

Sí, bueno, pero eso no tiene nada que ver Natalia.

¿La cabeza no te ha parecido que era...?

¿Qué? No sé, que tenía algo raro.

Si quieres, lo rechazamos. No, no, no.

No estoy diciendo esto, no estoy diciendo esto.

Natalia, si no estás segura, es lo mejor que podemos hacer.

Es que no lo sé, no lo sé.

Mira, lo único que sé es lo que ha dicho el médico,

que se podría operar y que volvería a ver.

(Música)

¿Por qué no hablas con tu padre?

Que te dé su opinión como médico, solo eso, ¿no?

¿Mi padre? Paso, paso de que se meta aquí.

A ver Natalia no hace falta que resuelvas ahora

solo tienes que por favor eche un vistazo a estas fotos.

Revienta.

Es una locura.

Lo de la vista es lo menos, es aparte.

¿Sabes lo que es la microcefalia?

Natalia, pregúntale cuáles son los síntomas por favor.

Retraso mental, convulsiones, expectativa de vida bastante corta

y más cosas que mejor no os cuento. ¿Estás seguro, papá?

Seguro no, solo son unas fotos,

y ante la duda creo que es mejor dejarlo, ¿no?

Natalia, ¿qué es lo que estáis haciendo?

¿Cómo? ¿Cómo que qué estamos haciendo?

¿Qué dices? ¿Cómo que qué estamos haciendo?

¿Por qué así? ¿Por qué en esas condiciones?

¿Pero el qué, papá? ¿Cómo quieres que lo hagamos?

¿Eh? ¿Cómo quieres que hagamos esto, papá?

Sí, dime, Susana.

Sí, estoy hablando con Natalia.

¿Me dejas hablar con él? ¿Para qué, Daniel?

¿Me dejas hablar con él, por favor?

Hola, hola, Daniel. Carlos, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Estaba hablando con Susana, os tengo que dejar

que tengo que ir a buscarla a clase de gimnasia.

¿Tienes un momento, por favor? Sí, sí, dime, dime.

¿Tú crees que sería una buena idea que un médico de aquí

nos acompañara en la siguiente cita?

(VOZ ENTRECORTADA) Sí, creo que sería lo mejor, sí.

¿Carlos? ¿Papá?

Se ha colgado. ¡Papá!

Espera, espera. Carlos. Papá.

Carlos. Sí, Daniel, Natalia, ¿me oís?

Sí, estamos aquí. Dime, ¿qué decías?

Digo que creo que sería lo mejor, pero no debéis jugar con eso.

Papá, ¿quién está jugando? ¿Quién está jugando?

Natalia, tranquila, tranquila.

Escúchame, Carlos, el problema que tenemos es el siguiente.

No nos fiamos de nadie aquí.

El médico del orfanato donde estuvimos nos mintió

o nos lo ocultó, no lo sé, es igual.

La cuestión es: ¿tú nos puedes ayudar, por favor?

¿Conoces algún médico en esta ciudad, alguien de confianza?

No, y no se me ocurre como...

¿No conoces a alguien? De los congresos,

algún contacto del hospital, papá, algo.

Si quieres, me puedes ayudar.

Me puedes ayudar, papá.

Papá.

Va a ser tu nieto, ¿eh, papá?

Bueno, veré qué es lo que puedo hacer.

Te llamo en unos días.

Natalia. ¿Qué?

¿No hay niños sanos en ese país?

No va a hacer nada.

(Música)

¿Ya? Así.

Vale. Muy bien.

(Música)

Qué lugar más precioso, ¿no? Oye, ¿qué te pasa?

¿Tú llevarías un niño con sida?

¿O alguno con hepatitis C o con alguna malformación?

¿Tú te lo llevarías? No tiene sentido, Natalia.

Yo estaba preparada para lo que nos habían dicho,

los niños del orfanato, el retraso en el lenguaje, en el desarrollo.

Yo estaba preparada, pero no sé, estoy perdida.

Si vinimos hasta aquí fue para llevarnos un niño sano, ¿sí o no?

Lo estamos intentando, ¿no?

Sí, pero no sé, no sé dónde está el límite.

No lo sé, no sé lo que soy capaz de hacer, no lo sé.

No nos adelantemos a los acontecimientos.

Veremos lo que hay y decidiremos sobre la marcha.

Ahora no pienses más en eso.

No puedo no pensar, Daniel, no puedo no pensar.

¿Y si nos toca un niño sano?

¿Guapo, fuerte, y luego es una mala persona, por ejemplo?

Un niño con muy mala leche, imagínate.

Niño que nos grita, nos putea, nos pega todo el día,

nos tiene ahí.

O un payaso. No.

Peor, a mí me dan muchísimo miedo los payasos.

Un niño bueno, pero muy feo.

Pues este no tiene novia si es feo. ¿Y?

Y se queda en casa hasta el final de sus días.

Eh, eh.

(Teléfono)

Natalia. El móvil.

Natalia. ¿Dónde está?

Lo tienes aquí. Mi padre.

Papá. Sí.

¿En serio?

Sí, sí, un momento, un boli, un boli.

Espera un momento, papá. Dime.

Malakov, Malakov, con "k".

Hospital Infantil.

Ajá.

Mañana.

Vale, perfecto. Gracias, papá, gracias.

¿Qué? ¿Qué?

Un pediatra, un jefazo de la hostia

que ha conectado a través de un amigo de no sé qué.

Está dispuesto a ayudarnos.

Nos espera mañana en el hospital. Muy bien tu padre, ¿eh?

Ahora nos vestimos, nos cambiamos y nos vamos a cenar.

No, dame un beso.

Más largo, ¿no? Claro que sí.

(Teléfono)

Mira qué mona. Malina se llamaba.

Bueno, se llama Malina. Guapísima.

Y sana, estaba perfecta, no tenía absolutamente nada.

Buena, buena.

Finalmente, el juez nos dijo que no y que no.

Que no podíamos llevárnosla. ¿Por qué?

Pues no sabemos, es que aquí no te cuentan nada.

Y pensamos: "Lo dejamos, volvemos a casa".

Porque ya lo habíamos pagado todo por anticipado.

¿Entonces vosotros pagasteis todo el dinero desde España?

Todo, 10 000 euros, sí.

Ahora tenemos la tercera cita, que es la última,

a ver si hay más suerte con un niño mayor.

Parece que hay más y que...

Seguro.

Pero yo ya no me fío de nadie, pero de nadie.

Hay que ir con cuidado porque... No, no, de verdad.

Nos toca. Bueno, suerte, perdonad.

Que vaya bien.

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Serás hija de puta,

tú, tú, tú. Por favor...

Es que no puedes ponerte así.

¿Tú has visto la tía que soberbia, por favor?

Sí, bueno, para mí también es una gilipollas,

pero no puedes insultarle en la cara, Daniel.

Si no se enteran. Bueno, ni que sea en chino, ¿eh?

No nos lo podemos permitir.

Estamos en sus manos, joder.

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

La verdad es que no sé lo que hacemos aquí, Natalia.

Son todos unos corruptos en el país, todos.

La psicóloga de mierda, el centro de adopciones, todo el mundo,

Llevamos dos años preparando el puto expediente de los cojones,

Pidiendo certificados, haciéndonos pruebas médicas, lo que haga falta.

Y, al final, se trata solo de comprar un niño.

Pero nosotros no, Dani. ¿No qué, Natalia?

Nosotros también vamos a comprar un niño.

Nosotros no sabíamos que era así. Si a Lila no se la hubieran jugado

ni nos habíamos enterado, ¿sabes?

Bueno, ¿y qué quieres hacer?

Mandarlos a tomar por el culo a todos y largarnos de aquí,

esto es lo que haría. Mandarlos a todos a tomar

por el culo y largarnos a casa. No, Dani.

Dani, nos lo hemos currando un huevo para llegar hasta aquí,

un huevo. No nos podemos ir ahora, ¿eh?

Tranquilo, no nos podemos ir ahora y tirarlo todo por la borda.

Si quieres abrimos otra vía, lo que tú quieras.

(SUSURRA) No nos podemos ir ahora.

¿Eh?

¿Vale?

Tenemos que estar aquí juntos.

¿Vale?

Ya verás como este no llama.

No empieces a pensar mal.

¿Cómo quieres que piense, Natalia, si no han hecho más que tratarnos

como gilipollas desde que hemos llegado?

(Música)

¿Estás segura que tienes cobertura?

Sí, tiene cobertura, ¿eh?

Y ya no va a llamar a estas horas, por favor.

Yo me voy a dormir.

(Música)

No contesta.

(Risas)

¡De mierda, me cago en Dios!

Que se te va la olla, Dani. Para nada.

Pero ¿cómo se te ocurre amenazarle con mi padre?

¿Qué eres un mafioso o qué? A estos hay que cogerlos

por los cojones. Mitkus no es así.

Mitkus nos sacó la pasta. 1000 E, Dani.

no es por el dinero, Natalia,

nos quería engañar, todo el mundo, ¿no lo ves?

Ya verás como se pone las pilas. Eso no lo sabes.

Lo que sé es que estamos en un país de mierda

y que no sé porque tuvimos que venir aquí.

Bueno, sí, porque tú querías un niño rubio.

¿Qué dices? Lo que oyes, sí.

Es así, y hemos hecho las cosas como tú querías,

pero ahora las vamos a hacer a mi manera.

Tú también querías un hijo, ¿o a eso también te he obligado?

No me has obligado, pero si llego a saber que tenemos que pasar

por esta mierda, igual me lo pienso.

Muy bien, vete a la mierda, Dani. Natalia.

Natalia.

(Música)

(Móvil)

¿Se ha puesto o no se ha puesto las pilas?

¿Lo ves? Que sí.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Vamos a llamar a Mitkus, que anule lo de los dos niños.

No, no, lo siento pero no.

¿Cómo? Que no lo veo claro,

que no me fío de esta, no nos ha enseñado ni una foto.

Lo siento, Natalia, ¿sabes lo que yo haría?

Montarles el pollo con Mitkus y que les den por el culo

a ese departamento de una vez. Dani, por favor,

esto me da mucho miedo a mí, no, por favor.

Bueno, si lo tienes claro, llama a Mitkus.

Que no lo tengo claro, lo que a mí me parece

es que quién coño somos nosotros para poner patas arriba el sistema,

ya está.

Está bien, está bien.

Llamamos a Mitkus y le decimos que nos olvidamos de los niños,

y seguimos con Lila, ¿vale? Sí.

Y que sea lo que Dios quiera.

(Música)

Como esta cabrona nos engañe, me la cargo.

Dani, por favor. ¿Qué?

No insultes.

¿Por qué, si no se entera? No lo sabes.

¿No lo sé?

Perdona, perdona, ¿verdad que si te digo que tú eres

una hija de puta, a ti no te molesta?

¿Lo ves? No le molesta, me parece que le gusta y todo.

Oye, hija de puta gorda, o sea, gorda hija de puta,

eso es lo que es. ¿Has visto?

(RÍEN)

Es terapéutico, prueba. Gorda.

Muy bien, hazlo otra vez.

Puta. Otra vez.

Puta gorda.

Gorda estalinista...

(Música)

(SUSPIRA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

Natalia, ¿estás bien?

¡Natalia, cariño! Mi amor, mi amor...

No pasa nada, ten, toma, toma.

(SOLLOZA) Me quiero ir a casa. Cariño, toma.

(SOLLOZA) Me quiero ir a casa. Ya está, ya está, escúchame.

Escúchame, Natalia, no, no.

Escúchame, escúchame, mi amor, esto ya se acaba.

Escúchame, se acaba, va a salir bien, te lo juro.

Te lo juro que se acaba y va a salir bien.

(SOLLOZA) Quiero irme a casa. Natalia, escúchame.

Mírame a los ojos, mírame. Mírame, bonita.

Mírame, mírame, mírame.

Te juro que se va a acabar bien esto, te lo prometo.

Te lo prometo, ven, mi amor.

(HABLA EN SU IDIOMA)

(SUSURRA) Deja que lea la ficha. ¿Para qué, Natalia?

Si es una farsa, ¿no lo ves? Bueno, vale.

(HABLA EN SU IDIOMA)

Sí, a ver si encuentro a mi padre, ya está.

Sí. ¿No?

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(SUSURRA) Hija de puta...

Dice que depende del tamaño y de dónde esté.

Si es pequeño, no pasa nada, pero que si es grande,

pues que será el reflejo de una enfermedad cerebral grave.

O sea que no...

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(Música)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

¿Sabes qué? Me parece que ellos también nos están poniendo a caldo.

Ya, bueno, me la suda.

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(Música)

(TELÉFONO) "Yo los veo muy bien,

de todas maneras, me gustaría que lo viera Mitkus".

No, Mitkus ya no... No, no creo que lo vea ya.

¿Ah, no? ¿Por qué? ¿Qué pasa? Es muy largo de explicar, papá,

pero mira que carita que tiene, te lo comes.

Pero no hay nada que me deba preocupar, ¿no?

No, mujer, para quedar más tranquilo, yo te digo,

los análisis están muy bien, no se ve nada especial.

Oye, en cuanto estéis en España, os iré a visitar.

Eso espero, papi.

Venga, felicidades a los dos, y a disfrutarlo.

Un beso muy fuerte. Adiós, Carlos, gracias por todo.

Adiós, Daniel, adiós. Te quiero, chao. Corto.

Bueno, Natalia, escucha, nos quedan muchas cosas por hacer todavía,

es posible que nos tengamos que quedar en este pueblucho de mierda

una eternidad, pero...

(Teléfono)

Un momento.

¡Mamá, por fin! Un momentito.

Es tan bonito, mamá, es la cosa más bonita del mundo,

que te lo comes. ¿Has visto las fotos? ¿No?

Bueno, pues que te ayude alguien a abrir el archivo.

Bueno, es igual, ya las verás, bueno, una preciosidad, mamá.

No, ahora queda el juicio, que no sé, queda poco tiempo.

Que sí, mamá. Vale. Yo te llamo y te lo digo.

Un beso muy fuerte, te quiero, chao, chao.

¿Brindamos ya? Sí.

Por Jonas... Por nosotros.

Y por nosotros, y por Jonas, por los tres.

(Música)

(HABLAN EN OTRO IDIOMA)

(Música)

(Teléfono)

(Continúa la música)

(Piano)

Dani, Dani, Dani, ¿dónde está la cartera?

En el cajón de la cómoda, creo.

Yo me voy, ¿vale?

(Música)

(Música animada)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(Música animada)

(Televisión)

Hostia...

(MURMURA) Muy bien...

Dani.

Se ha ido la luz.

Dani, haz algo.

No puedo, Natalia, no puedo.

Estoy metido en este agujero de mierda

y no sé cómo salir de aquí.

No lo hago para hacerte daño, ¿eh? Pues me lo haces.

Andrei, por fin.

(HABLA EN SU IDIOMA)

No te entiendo. Persona, "laborare".

¿Dónde "laborare"?

(HABLA EN SU IDIOMA)

¿Ahora?

(HABLA EN SU IDIOMA)

No, Andrei, no, cuando "reparare" todo, tú "home".

Ahora tú te quedas aquí.

No, Andrei, hace frío, no tenemos luz...

(GRITA) ¡Oye, oye!

¿No has oído lo que dice mujer o qué?

Hasta que no arregles esto, no te vas, ¿entendido?

(HABLA EN INGLÉS)

Dani, un minuto, por favor. No, no quiero.

¿No? No, no quiero.

¿No? Muy bien, pues que te den.

Andrei, conmigo ¿vale? Te las tomas conmigo, ¿vale?

Yo te enseño.

¡Ton! Una uva. ¡Ton! Otra uva...

No te entiendo, y con uvas, menos.

(SUSPIRA)

(Música)

Dani, ¿no vas a venir?

No, Natalia, no.

Hasta que no sepa si existe el abuelo

o es otra mentira de Lila, no quiero ver más al niño.

No puedo. Muy bien.

(Puerta)

(Conversación)

(CANTA NANA EN SU IDIOMA)

(RESPIRA CON ANSIEDAD)

Necesito hablar con ella.

¡No me mintáis, coño!

(LLORA)

¿Qué hacía ahí?

(HABLA EN SU IDIOMA)

(CANTA EN SU IDIOMA)

(RÍE)

Habituarse.

(Música)

(Continúa la música)

(Música)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(LLORA)

(Música)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

Buena fortuna.

¿Natalia?

Ey, Natalia.

Eh, cariño.

Cariño.

¿Qué te pasa, amor?

Mírame, mírame.

Respira, respira.

Respira, Natalia.

Me ahogo.

(LLORA)

Natalia.

Eh, Natalia.

Ven, ven.

Shh, ya está.

Basta, amor, basta.

Basta.

Basta.

Basta, basta. ¿De acuerdo?

Ya está.

Ya está.

(LLORA)

(Música)

(Llaman a la puerta)

Espera.

(HABLA EN SU IDIOMA)

(HABLA EN SU IDIOMA)

Daniel...

(HABLA EN SU IDIOMA)

Daniel. ¿Qué?

Por favor.

Vamos a tener que negociarlo. No.

No tenemos 6000 E. Yo no voy a negociar.

No tenemos dinero. Se encuentra, ¿vale?

Se encuentra... Sí, lo hablamos luego.

"Papá, sé que en los últimos años no hemos tenido una relación fácil.

Lo sé.

Supongo que algunos de los desastres que habéis cometido mamá y tú

han tenido algo que ver con todo esto.

Cosas de familia.

Pero qué te puedo decir yo que me he metido en este lío

con el propósito de formar una familia.

Quién lo hubiera dicho, ¿no?

No sé, papá, te escribo toda esta introducción

para pedirte que me prestes dinero.

Sabes que nunca te he pedido dinero a ti,

y espero no tener que volver a hacerlo, pero necesito 6000 E,

un poquito más en dólares y con cierta urgencia

porque tiene que ser antes del juicio.

Ha aparecido el abuelo del niño,

que se ha sumado a la larga lista de gente que nos está sacando la pasta.

Y te aseguro que no podemos hacer otra cosa que pagarle.

Se lo damos después del juicio, ¿eh? No, antes.

No seas absurda, por favor. Me quiero quedar tranquila.

¿Tranquila? Como le des el dinero... Este tipo quiere 6000 E,

yo le doy 6000 E y ya está. ¿No ves que es ridículo, por favor?

Daniel, no sé si es ridículo, no soy una negocianta.

Tengo miedo que si no piense que desconfiamos.

¿Cómo no vamos a desconfiar? ¿Y que se ponga en contra nuestra

en el juicio? ¿Cómo no vamos a desconfiar?

Si le das la pasta, este igual no se presenta.

Prefiero arriesgarme. Pero ¿no ves que es irracional?

No, yo que sé, es lo que menos miedo me da.

Por favor, piensa un poco con la cabeza.

Mira, el dinero desde mi padre, y he decidido lo que hacer con él.

Claro. No me acordaba de papa y de tu familia de ricos.

Por una vez, por una puta vez, déjame hacer las cosas a mi manera.

Hacer las cosas a tu manera es no contar más conmigo, ¿verdad?

Natalia, tú ya no me quieres.

¿Qué dices? Lo que oyes, lo que oyes.

Soy un soporte, un sostén, colaborador perfecto, pero nada más.

¿Un sostén? ¡Sí, un sostén de mierda!

Todo el día ahí tirado. Un sostén de mierda, sí.

O sea, ¿que es verdad entonces? Es verdad.

¡Que no me quieres, Natalia! No me quieres como antes.

Dani, por favor, las cosas no son así.

Para mí tú eres lo más importante que hay.

Aunque todo saliera mal, lo seguiría siendo.

Pero yo ya no soy para ti, ¿verdad? No. ¿Sabes lo que eres tú?

Un egoísta. Sí. ¿Ah, sí?

Es muy egoísta por tu parte sacar esto en el peor momento.

Natalia, no hay momentos cuando todo se va a la mierda. ¿No lo ves?

¡Dani, pasado mañana es el juicio! ¡¿Estás o no estás?!

Por eso me quieres solo, ¿verdad?

¡Dani, joder! ¿Sabes qué te digo?

Que cojas tu mierda de dinero y se lo lleves tú al cabrón ese.

¿La mierda de dinero que te ha salvado el culotantas veces?

¿Me lo echas en cara ahora? No, pero si quieres te lo digo.

¡El dinero que ha pagado los tratamientos in vitro!

Yo estoy harto de estar en deuda contigo.

¿Sí? Pues haberme dado un hijo, ¡hostia!

Vale, perdón. Vete a la mierda, Natalia.

Vete a la mierda.

(Música triste)

(Continúa la música)

Mira, una nena. Una nena.

Nene, nene.

Cueste lo que cueste, te sacaré de aquí.

¿Dani?

(Pitido fuera de cobertura)

Dani, son más de las once ya.

No sé, llámame. Dime algo. Joder.

No sé dónde te has metido. Por favor, dime algo.

Estoy sufriendo, coño.

(Música)

(Continúa la música)

¡No me toques, hijo de puta!

¡Dejadlo!

(Música)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(HABLAN EN SU IDIOMA)

(Música)

A casa.

¿Quieres una fotografía allí?

(Música)

Ya está.

Oye, Natalia, avísame si te vas, ¿no?

Pero si estaba aquí, un momento, ¿eh? Vale.

¿Lo tienes tú? Venga.

¿Lo tienes? Sí.

Me voy con esta. Muy bien.

Te aviso, ¿eh? Tranquilo. Vale.

Chao, Lila.

(Música)

(Música créditos)

Versión española - La adopción - Ver ahora

Premiada en 2015 en la Seminci de Valladolid, esta es una coproducción hispano-lituana que retrata los problemas de una pareja española que llega a un país del Este de Europa para adoptar a un niño. El sueño de ambos (Nora Navas y Francesc Garrido) por adoptar amenaza con tornarse en una pesadilla...

Julieta (2016), de Almodóvar

Reparto: Emma Suárez, Adriana Ugarte

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Julieta - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Timbre)

Hola, Lorenzo, te abro. Hola.

¿Cómo vas? Estoy hecha un lío.

¿Por qué? No sé qué libros llevarme.

No es imprescindible, si echas de menos alguno,

lo puedes comprar por Internet. No.

No me gusta comprarme libros que ya tengo.

Me hace sentirme mayor.

(RÍE)

En este momento pareces una niña.

Bueno, ¿además de los libros te falta mucho?

Todavía tengo que hacer algunas compras.

Julieta, nos vamos a Portugal, no al desierto.

Puedes volver a Madrid cuando quieras.

Me gustaría no volver a Madrid, si puedo evitarlo.

Muchas gracias. ¿Por qué?

Por no dejarme envejecer solo.

Eres tú el que no me deja sola a mí.

¿Julieta?

¡Bea!

No me lo puedo creer. ¿Julieta?

¡Madre mía! Qué sorpresa.

Hace justo una semana me encontré con tu hija en el lago Como.

¿Te encontraste con Antía? Sí, imagínate.

Nos quedamos mirando y yo la abordé porque ella no me reconocía.

Tú, sin embargo, estás igual, Julieta.

Mejor, incluso.

Y ¿qué te dijo?

Que había bajado a la ciudad a comprarle cosas a sus hijos.

Que tiene tres, dos chicos y una chica.

Sí, no sé cómo se las arregla.

¿Tú tienes hijos? No, ni siquiera me he casado.

Es una lástima, pero tengo mucha prisa.

No sabes cuánto me alegro de verte tan bien, Julieta.

¿Dónde vives?

En Milán y Nueva York.

Soy editora de complementos de "Vogue", viajo mucho.

Al lago Como fui a hacer una sesión de fotos.

Qué bien. Oye, saluda a tu madre. Bueno...

Mamá murió hace tres años. Lo siento.

Mi hermano vive aquí, hemos quedado con él y mis sobrinas,

pero ya llegamos tarde.

Y ¿qué más te dijo Antía?

Poco. Le pregunté por ti y me dijo que seguías viviendo aquí en Madrid.

Y mira qué casualidad. Sí, aquí sigo.

Y aquí seguiré.

Y ¿la encontraste bien a ella? Sí.

Y eso que iba a cara lavada. Muy delgada.

Pero guapa, ¿eh?

De verdad, me alegro mucho de verte tan bien, Julieta.

Adiós.

-Oye, ¿qué pasa? -Perdón.

(Móvil)

(Móvil)

(Timbre)

¿Sí? Soy yo, ábreme.

Hola.

¿Estás bien? Tengo el agua hirviendo.

Anoche te llamé y no me contestaste.

Necesitaba estar sola.

¿Has terminado ya con las maletas? ¿Con las cajas?

Lo he deshecho todo.

Me quedo en Madrid, Lorenzo.

¿Es una broma?

¿Qué tontería es esa?

No voy a poder acompañarte.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Sé que no te mereces esto,

pero te ruego que no me hagas preguntas.

No me voy contigo a Portugal.

Me quedo en Madrid.

¿Qué ocurre, Julieta?

Lo he pensado bien y...

¿No me digas que no lo habías pensado hasta ahora?

Llevamos casi un año planeándolo,

Ayer dijiste "No volveré a Madrid, si puedo evitarlo".

¿Qué fue lo que pasó de pronto?

No insistas, por favor.

¿Me das un vaso de agua?

No te reconozco, Julieta. Te estás comportando como una loca.

Lo sé.

No puedo creer que estemos hablando de esto.

Anoche me di cuenta de que me estaba engañando.

Que no quiero irme de Madrid.

Y que prefiero estar sola.

Siempre supe que había algo importante en tu vida.

Que nunca compartiste conmigo.

Nunca quisiste hablar sobre eso.

Y siempre te lo respeté.

Me gustaría que siguieras respetándolo.

Hola, Inocencio. Sí.

¡Señora Julieta!

¡Cuánto tiempo! Sí, mucho.

Por casualidad, ¿no llegó algo de correo para mí?

En todos estos años, no.

Acabo de volver a Madrid

y me gustaría alquilar mi piso de entonces.

¿Está libre? No.

Creí que se había ido fuera de España.

Sí, pero he vuelto.

Y echo de menos esta calle.

¿Hay algún otro libre?

El segundo izquierdo está vacío.

Qué maravilla.

¿Puedo verlo? Le faltan muebles y no está pintado.

No importa.

Voy a por la llave.

Está un poco sucio.

Me lo quedo, Inocencio.

Pero no está para mudarse, señora Julieta.

Si me da su teléfono, yo la aviso.

No hace falta, de verdad.

Con que funcione la cocina y el baño, yo me ocupo del resto.

La cocina y el baño están nuevos.

Estupendo.

"Antía,

dos hijos y una hija,

ha bajado al lago Como a comprar.

Tal vez vive en un pueblo suizo cercano y caro

y ha ido a comprar a Italia, que es mucho más barato.

Va sin maquillaje.

Y está delgada.

Piensa que sigo viviendo en Madrid".

¿A ti te ha gustado el cole? ¿Lo habéis pasado bien?

Y ¿tú?

(Aplausos)

"Querida Antía:

voy a contarte todo lo que no tuve ocasión de contarte.

Porque eras una niña.

Porque me resultaba demasiado doloroso

o por simple pudor.

Pero ya no eres una niña.

Beatriz me ha dicho que tienes tus propios hijos.

Tres, nada menos.

Eres una mujer adulta.

Y una madre.

¿Por dónde empezar?

Te hablaré de tu padre.

Cuando preguntaste cómo lo conocí, te dije que fue en un tren.

Pero no te lo conté todo.

(Tren)

Yo tenía 25 años.

Era una noche muy desapacible y hacía mucho viento".

(Rama)

¿Está libre el asiento?

Sí.

Qué impresionante esa rama, ¿verdad?

¿Le ha asustado?

Pues sí.

¿Viaja usted sola?

Sí.

Cuando la he visto sola, he pensado "Qué bien, así nos damos compañía

el uno al otro".

No tiene ganas de hablar.

Qué lástima.

Perdón, tengo que salir.

Espero que no se acerque mucho al tren.

No le tiene miedo al tren.

Va en busca de una hembra.

La huele en el aire.

¿Te apetece tomar algo?

"Xoan me dijo que se llamaba Xoan

y yo le dije que Julieta.

Me dijo que estaba casado

y que Ana, su mujer, estaba en coma desde hacía cinco años.

Yo le dije que daba clases de filología clásica

y que estaba sustituyendo a una profesora enferma.

Xoan me dijo que era pescador,

que tenía tres gamelas.

Iba a Madrid a comprar un motor para una de ellas.

También me dijo que toda su vida había vivido junto al mar.

En la casa que su abuelo compró cuando vino de Cuba".

(Claxon)

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada. ¿Te apetece estirar las piernas?

No voy bien abrigada, gracias.

Hasta ahora.

(Claxon)

Por Dios, pero ¿qué pasa?

-El tren ha parado. -¿Por qué? ¿Así de golpe?

Sí, por favor, entren. No se preocupen, no es nada.

A mí me ha caído una bolsa en la cabeza y casi me mata.

Hemos chocado con algo.

He visto un ciervo corriendo junto al tren.

No, hombre, por Dios. Qué cosas dice.

Sí, yo también lo he visto.

Que no hemos chocado con nada.

Por favor, vuelvan a sus sitios y no tapen el pasillo,

que el tren se pondrá en marcha en seguida.

-Pues he visto un ciervo. -Y yo, y no me pongo tan pesada.

¿Han visto al hombre que iba ahí sentado?

¿El de las gafas y el jersey negro?

Sí, yo lo vi por el pasillo, estará por ahí.

En la parada bajó al andén, lo vi caminando por la nieve.

Iba sin abrigo, por eso me fijé.

Yo creo que iba "mamao".

¿Ese? Ese está dando vueltas todavía por la estación,

por eso hemos parado.

Cógelo.

¿Qué haces aquí? Vuelve al vagón. Vas a coger una pulmonía.

¿Qué lleváis en la camilla? ¿Eh?

¿Es el ciervo?

No. ¿Por qué dices eso?

¿Es un hombre?

Vamos, sube. ¿Es él?

¿Por eso hemos parado?

Un hombre con un jersey negro.

(TARTAMUDEA) Y que llevaba gafas.

Por favor, sube al tren. Vamos.

Él iba sentado donde vas tú ahora.

Quería hablar, pero...

A mí me molestaba cómo me miraba.

Por eso hui de aquí.

¿Cómo iba a suponer que estaba tan mal?

Cualquier chica habría hecho lo mismo.

Yo debería haberme dado cuenta.

No te tortures, se habría suicidado igual.

¿Por qué llevaba una maleta vacía?

No sé.

Supongo que no quería llamar la atención.

Pero lo tenía todo planeado antes de subirse al tren.

Nadie se suicida porque una chica,

aunque sea tan guapa como tú, no quiera hablar contigo.

No puedo dormir.

Yo tampoco.

"Thálasa, hals y póntos".

Las tres palabras significan "mar" en griego.

"Póntos" es "mar" y "alta mar" y se refiere al mar como camino.

El camino de la aventura.

Por eso, Ulises es el héroe marino por excelencia.

Por ejemplo,

cuando Ulises llega a la isla de Calipso,

agotado después de un naufragio,

la ninfa Calipso, que era guapa de no dar...

Marcos, ¿quién te parece la mujer más guapa?

-Tú. -(RÍEN)

Eso no vale porque soy la profesora y no está bien visto

que la profesora tenga sexo con sus alumnos. Dime otra.

Kim Basinger.

Monísima, mucho más guapa que yo, pelota.

Ángela Molina. También, preciosa.

Pues, como Kim Basinger y Ángela Molina juntas.

Así era la ninfa Calipso.

Y le ofreció a Ulises todo lo imaginable.

A ver, Diego, algo que le ofreciera realmente importante.

Su cuerpo.

Eso lo primero, pero además, algo con lo que todos hemos soñado.

¿La juventud eterna? Exacto.

Y la inmortalidad.

Sin embargo, Ulises lo rechazó.

Y se echó al mar enfrentándose a un sinfín de peligros.

¿Cuál de las tres acepciones

elegiríais para hablar del mar tan añorado por Ulises?

¿Thálasa? No.

¡Póntos! ¡Eso es!

Póntos, póntos, el mar.

El alta mar,

el camino de la aventura y lo desconocido.

(Puerta)

¡Pasa!

Hola. Hola, Julieta. Siéntate, por favor.

Gracias.

La profesora Martínez se reincorpora la próxima semana, así que...

Aquí termina tu periodo de suplencia.

Estamos muy contentos con tu trabajo.

Muy contentos, de verdad, Julieta.

Nunca ha habido tanta asistencia a las clases de literatura clásica.

Muchas gracias.

He disfrutado mucho estos seis meses.

Qué bien, me alegro.

Bueno... Espera.

Ha llegado esta carta, es para ti.

¿Es para ti, Julieta?

Sí, sí.

"Querida Julieta:

no sé si sigues trabajando en el colegio.

Ojalá porque es la única dirección tuya que tengo.

Me acuerdo mucho de ti.

No se me va de la cabeza la noche del tren.

Ana sigue igual o peor.

Aunque solo estuve dos días fuera, a la vuelta la encontré peor.

Cuando estás encima no te das cuenta de esas cosas.

Hoy no he salido a pescar.

La mar está muy picada y esta tarde habrá tormenta.

Me gustaría verte aparecer entre la lluvia.

Buscando un lugar donde guarecerte

y que ese lugar fuera mi casa".

(Ladrido)

Pero ¡bueno!

Canelo, no seas pesado.

Hola.

Me parece que llegas tarde, el entierro fue ayer.

Pero entra si quieres y te tomas un café.

Yo soy la que lleva la casa.

¡Ven, Canelo!

Déjala ahí.

Vamos a la cocina.

¿Cuándo conociste a Ana?

¿A Ana? No la conocía. Ya me parecía a mí.

Porque ella no se movió de aquí en los últimos seis años.

El mar...

Impresiona mucho la primera vez, ¿verdad?

Siéntate.

O sea, que has venido a ver a Xoan.

¿Quieres una pasta? No.

No creo que vuelva esta noche.

Está con Hada.

¿Conoces a Hada?

Hace cerámicas y esculturas.

Ana y Hada eran muy amigas,

cuando Ana todavía hablaba o podía escuchar.

La pobre estaba hecha un vegetal y un hombre necesita una mujer.

Pero yo no soy quién para criticar a Xoan.

¿Más café?

No. Pues dame la taza.

Bueno, ¿qué haces?

Te da tiempo a coger el autobús de las 20:00.

Pasa aquí mismo, en la plaza.

Vamos.

Si quieres puedes venir a casa y te acompaña mi marido.

No es molestia ninguna.

Estoy cansada.

Preferiría esperar aquí si a usted no le importa.

¿Dónde?

Ahí mismo, en el recibidor.

¿Sola?

Bueno...

Yo me quedaría contigo, pero no puedo.

Tengo a mi marido desatendido estos días.

Bueno...

Canelo se queda a hacerte compañía de todos modos.

Gracias.

Cuidado no te quedes dormida y pierdas el autobús.

¿Te llamo al teléfono por si acaso?

No hace falta.

Te llamo.

Canelo, ven aquí.

Hola, hola.

¿Qué?

Ven aquí, sube. ¡Sube!

¿Qué pasa?

(SUSURRA) No te despiertes.

Recibí tu carta y he venido.

No me pude imaginar que tu mujer...

No pienses en eso ahora.

Buenos días.

Qué ricas las pastas.

Son típicas de aquí.

Estoy haciendo el desayuno.

Es que tenía mucha hambre. ¿Hay algo para mí?

Abre la boca.

(RÍE)

(RÍE) ¡No!

Cuando recibí tu carta, lo tomé como una invitación

para venir a verte.

Esa era mi intención.

No podía imaginarme que tu mujer hubiera muerto.

Lo siento.

Ha sido lo mejor.

Esto no era vida.

Marian me llamó para decirme que te dejó aquí esperando el bus,

pero que no estaba segura de que te fueras.

Me dijo que estabas con una mujer.

Ava, creo.

Es una vieja amiga, ya la conocerás.

Es artista, como tú.

Yo no soy artista.

Doy clases de literatura clásica.

Y ahora ni eso.

Bueno, seguro que te cae bien, ya verás.

Yo creo que me voy a ir hoy.

No sé muy bien qué hago aquí.

Pescar, hoy hace buen día. Nos vamos a ir a pescar.

Marian, Julieta, creo que ya os conocéis.

Deja, ya lo hago yo.

¿Se queda hoy?

Sí.

Nos vamos de pesca.

Yo no tenía trabajo.

No tenía prisa.

Pensé quedarme solo unos días.

Tenía que decirle algo a Xoan,

pero lo iba aplazando.

Era una vida nueva,

extraña para una mujer que viene del sol,

pero acogedora.

Las noches se me pasaban volando entre los brazos de Xoan.

Me sentía atrapada

y, a la vez, libre.

¿Puedo tocarlo? Claro, cógelo si quieres.

¡Como pesa! 4 kg, así que ten cuidado.

Pensé que era terracota.

Es de bronce, pero al final es de una pátina de terracota,

del color de las rocas junto al faro.

¡Y qué fuerza tiene!

Intento que mis esculturas sean compactas,

que el viento no pueda tirarlas.

Como la gente de aquí.

La gente de aquí es muy dura.

Visitaba con frecuencia a Ava.

Me gustaba verla trabajar

y fumar.

Y a ella le gustaba que le contara historias mitológicas,

como a ti cuando eras pequeña.

Los dioses crearon al hombre y a otros seres

con ayuda de arcilla y fuego.

Les concedieron los atributos necesarios

para su supervivencia.

A unos les dieron pelaje

y a otros alas para volar.

Cuando le llegó el turno al hombre,

los dioses descubrieron que se les habían acabado los dones,

así que el hombre nació

desnudo,indefenso en medio de la naturaleza.

Estoy embarazada, Ava.

¿De quién?

De Xoan.

Ya venía embarazada de Madrid.

¿Y él lo sabe?

No.

No le quiero presionar.

Tienes que decírselo. Xoan adora los niños.

"A los pocos meses de nacer, te llevé donde tus abuelos

para que te conocieran y conocieran a Xoan.

Dos años después, volvimos a visitarles.

El abuelo Samuel se había prejubilado.

Era el maestro del pueblo y lo había dejado para convertirse

en labrador.

Había vendido la casa en la que yo había crecido

y se había comprado otra en el campo.

Mira, ahí están.

¿Necesitáis alguna cosita más? Nada más, muchas gracias.

Que lo paséis bien. Sí.

¡Eh! ¡Eh!

(RÍEN)

Hola, hija.

¡Oy! ¿Quién está aquí? ¡Mira!

¿Le das un besito al abuelo?

¿Qué tal el viaje? Largo, la verdad. Venimos muertas.

Mira, te voy a presentar.

-Ella es Sanáa. -Hola.

Julieta. Perdona.

Esta maravilla es Antía.

¿Traes alguna maleta?

Sí, una marrón. Tiene mi nombre escrito.

-¿Puedes traerla? -Sí.

Y un carro. Vale.

¿Mamá?

Bien, nos vamos apañando. Ahora la verás.

¿Y esta chica?

Esta es Sanáa, la chica de la que te hablé.

¿Esta es la mujer que os ayuda?

Se ocupa de mamá, me echa una mano con la tierra...

Ha sido suerte encontrarla. Nos ha cambiado la vida.

Venga, vamos al coche.

¿No echas de menos la escuela?

No tengo tiempo.

Entre tu madre y la tierra, se me pasan los días volando.

No te imaginaba jubilándote

y mucho menos prejubilándote. Estamos mejor así.

Tu madre y yo siempre soñamos

vivir en el campo.

¿Hablas español, Sanáa?

Un poco.

¿Un poco? Un poco.

Habla divinamente.

Es que es un poco tímida.

La conocimos hace ocho años, en el Festival

de Música Sacra de Fez.

Se hizo muy amiga de tu madre

y seguimos en contacto con ella.

Es una suerte que ahora esté viviendo con nosotros.

¡Qué bonita!

La casa no tiene lujos,

pero hemos ganado en calidad de vida.

¿Cuál es la habitación de mamá?

Esa ventana que da a la parra.

¿A ti te gusta la casa?

(ASIENTE) ¿Sí?

Después te enseño la casa. Sí.

Ahora quiero ver a mamá.

A ver si tienes suerte y está despierta.

Sara, ha llegado Julieta.

¿Julieta?

Sí, Julieta. Nuestra hija.

¿Nuestra hija?

Hola, mamá.

Ya estamos aquí.

¿No te alegras de vernos?

Esta es Antía.

No la reconoces porque está grandísima.

Os he preparado la habitación de enfrente.

Así estáis más cerca.

No, yo prefiero quedarme aquí.

Yo dormiré con mamá

y a la niña la pongo en la cama pequeña.

Le diré a Sanáa que cambie la ropa de la cama.

Ahí es donde duerme ella.

¿Julieta?

¿Mamá?

¿Qué haces aquí?

He venido a verte.

Me he traído a la niña.

¿Qué niña?

Antía.

Mi hija.

Mírala.

¡Qué hermosa está!

Tiene ya dos años.

Dos años.

Antía, ven, que te voy a dar unas fresas buenísimas.

No, ahora no, que está recién cambiada y se pone perdida.

¿No le dices nada a mamá?

Estás guapísima, Sara.

-Ya tengo todos los tarros. -Muy bien.

Papá, ¿puedo hablar contigo? Sí, claro.

-Sanáa, atiende a Sara y a la niña. -Muy bien.

Y que no se despierte la niña. Vale.

¿Cómo os arregláis con mamá cuando vais al mercado?

Siempre se queda uno de los dos con ella.

Cuando fuisteis a recogerme, la habíais dejado sola,

encerrada en su habitación.

No me gusta encerrarla, Julieta.

Lo hago para protegerla.

Esto no es vida para mamá.

Julieta, estamos todo lo bien que se puede estar.

¿Sabes lo que costaría meterla en una residencia?

Pensé que habías contratado a una mujer.

Sanáa la cuida.

Sanáa cuida de la tierra y de ti.

No sigas por ahí, Julieta.

Mamá necesita algo más que alguien que la asee y le haga la cama.

Tú tienes tu vida.

Desgraciadamente, lejos de aquí.

He intentado molestarte lo menos posible,

pero hemos pasado por muchas dificultades.

Y créeme si te digo que ahora estamos mejor que nunca.

Hija, sé más generosa y más comprensiva conmigo.

¡Ay! ¡Ya están aquí las andaluzas!

Pero, Antía, ¡qué grande!

(RÍEN)

Hola. Hola, cariño.

Pensaba que no volvíais. ¡Uy!

Llevamos un palizón... "Jartura" de viaje.

¿Tú te acuerdas de tu padre? Vengo para entregar mi alma a Dios.

¿Qué tal tu madre? Bueno, fatal. Ahora te cuento.

¡Venga! ¡Venga, mi gorda!

Mi padre se ha liado con la chica que cuida a mi madre.

¿Tu madre se da cuenta?

Mi madre se consume, pobre.

Encerrada en su habitación.

¿Y eso?

Un tatuaje.

¿Aj? (RÍE)

¿"A" significa Antía y "J" Julieta?

Sí.

Cuidado, todavía está tierno.

"Me pregunto si vives en el interior o en la costa.

Y si todavía te gusta pescar.

A los nueve años ya salías con tu padre en el barco.

Querías ser pescador, como él".

¿Cómo te voy a dejar ir al campamento como lo de los Addams?

Yo quiero ir así.

Bueno, pues la gente tiene que ver que tienes frente.

Que tienes unos ojos, nariz, una boca,

unas orejas... Ay, mamá, no digas chorradas.

Oye, Antía, de verdad, que te vas de vacaciones, vas a divertirte.

No quiero ir, yo quiero quedarme.

No se puede hacer siempre lo que una quiera.

¿Qué le pasa a mi niña?

Papá, no quiero irme.

Ahora que estoy de vacaciones, puedo ir a pescar contigo siempre.

(RÍE)

¿No decías que necesitabas ayuda? (ASIENTE)

¿Que estabas mayor? ¡Ay, la pescadora!

Prometo que cuando vuelvas, te contrato de marinero, ¿eh?

Te cojo la palabra, ¿eh?

Anda, venga, loba de mar.

Pásatelo bien.

¿Ya te vas, Antía?

(SUSPIRA)

Bueno, vendrás a visitarme a mi casa cuando vuelvas, ¿eh?

-¿Ya no estarás aquí? -No, cariño, ya no estaré,

pero prométeme que vendrás a verme. Vamos.

-Te lo prometo. -Cuídateme mucho.

Venga, vamos.

Hale, hale.

¿Por qué se va Marian?

Su marido está enfermo, se va para cuidarlo.

¿No la echas tú?

Pero ¿qué cosas dices? ¡Claro que no!

Si le pides que se quede, seguro que se queda.

Antía, la gente tiene derecho a jubilarse.

Hola, Mariela. Julieta.

¿Dejamos la mochila? No, no, la mochila se viene conmigo.

Mamá, perdóname si he estado borde.

No te preocupes. Antía.

Antía Feijoo. Antía Feijoo.

Te quiero. Yo te quiero mucho.

Aquí te tengo. Anda que no vas rápido, ¿eh?

¿Quieres que prepare algo para cenar antes de irme?

No hace falta. Inés debe estar al llegar.

Si no encuentras algo, llámame a casa.

Gracias.

Bueno.

Pues me voy.

¿Te llevas la sudadera de Xoan?

Xoan me la regaló hace tiempo.

No me llevo nada que no sea mío.

¿Va en serio lo de dar clases en un colegio?

Sí.

Creo que te estás equivocando.

Yo no quiero ser solo ama de casa, Marian.

Tengo una profesión que me gusta y hace tiempo que quiero volver.

La profesión de una mujer es su familia

y si quieres mantenerla unida,

lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa.

Eso es asunto mío.

Si te vas, pasará lo de siempre.

¿Qué quieres decir?

¿Qué pasa siempre?

¿Se ha ido ya Marian? Sí.

La nueva estará al llegar.

Espero que sea más discreta.

¿Por qué lo dices?

Cuando vine hace 13 años, Marian me dijo que no te esperara,

que pasabas la noche con Ava.

Y ahora me ha dicho algo parecido.

Cuando fui a ver a mis padres con Antía, hace 10 años,

volviste a pasar las noches con Ava.

(Timbre)

Hola, soy Inés.

¿Te importaría venir mañana?

Marian lo dejó todo hecho.

Claro, por supuesto. Vengo mañana. Muy bien, gracias.

Venga, hasta luego. Hasta mañana.

A Ava la conozco desde los 15 años.

Nunca hemos estado liados,

pero follábamos de vez en cuando.

Pensaba decírtelo muchas veces,

pero no sabía cómo.

Yo no soy muy de hablar, de eso ya te habrás dado cuenta,

pero Antía y tú sois lo más importante de mi vida.

Eso lo sabes, ¿verdad?

¿No vas a decirme nada?

No.

¿Qué vas a hacer?

Voy a dar un paseo

y preparar las clases.

Yo creo que saldré a pescar.

(TELEVISIÓN) ...en la zona de la Ría de El Ferrol.

Este cambio está provocando una fuerte marejada con olas

de seis a ocho metros.

Se recomienda el cese de cualquier actividad pesquera

y navegación que se pueda estar realizando en la zona.

Con la expresa recomendación a todas las embarcaciones

de volver a sus respectivos puertos de amarre.

Japón lanzó ayer su primera sonda de observación de Marte,

un artefacto de 535 kilos denominado "Nozomi", esperanza,

que dentro de 15 meses se instalará en órbita marciana

para transmitir datos durante dos años.

El lanzamiento se hizo hacia las 3:12.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Ava, perdona que te llame.

Solo quería saber si Xoan está contigo.

¿Xoan? No.

¿Tienes idea de dónde puede estar?

¿Todavía no ha vuelto?

No.

Pues habrá salido a pescar.

Pues espero que no,

porque fíjate qué tormenta.

Dicen algo en la televisión. (TV) El naufragio de una gamela

a tres millas al norte de la desembocadura

de la ría de Ferrol.

Su ocupante no ha sido localizado aún

y se teme seriamente por su vida, debido al mal estado de la mar.

En la misma situación se encuentra

una embarcación de recreo con tres tripulantes.

La fuerte marejada, con olas que han superado los seis metros,

ha impedido que...

Soy el juez Vicente Louro.

Para poder levantar el cadáver, necesito que lo reconozca.

Siento hacerle pasar por esto.

Por la violencia del temporal, el cadáver no está íntegro.

(Teléfono)

Deja, ya voy yo.

¿Sí?

Es Antía.

¿Antía?

Es del campamento y quiere hablar contigo.

Venga, Julieta, tienes que hablar con ella.

Vamos.

Antía.

Mamá, soy yo.

Jo, ¿qué le pasa a tu móvil?

Te hemos llamado mazo de veces y no lo coges.

No lo sé, no lo habré oído, hija.

¿Cómo estás, tesoro?

Muy bien.

Mañana iremos Ava y yo a buscarte.

Vamos a salir pronto para no hacerte esperar.

No hace falta, mamá.

Estoy con mi amiga Bea, la he conocido aquí.

Nos hemos hecho mazo de amigas.

¿Puedo irme a pasar una semana con ellos a Madrid?

No te importa, ¿verdad?

Pero no los conocemos.

Es mi amiga, mamá.

Bueno, te paso con su madre y que ella te lo cuente.

Hola, ¿qué tal?

Mira, soy Claudia, la madre de Beatriz.

¿Cómo está mi hija?

Bien, fenomenal.

No la conocía de antes, pero creo que el campamento le ha sentado bien.

Mira, te quería pedir permiso para llevarla con nosotras a Madrid.

Antía y mi hija se ha hecho íntimas y están ambas muy pesadas, la verdad.

¿No es mañana cuando termina el campamento?

Sí, sí, lo que pasa es que yo me he adelantado

y bueno, pues me las quería llevar esta tarde, ¿qué te parece?

Bueno.

Si le hace ilusión.

Julieta, ¿qué tal? Soy Claudia.

Pasa, pasa, por favor.

Lo siento muchísimo, de verdad.

¿Qué tal el viaje?

Pasa.

Las niñas están jugando al fondo. No les he dicho nada.

¿A Antía no le ha parecido raro que venga a por ella hoy?

Está enfadada porque cree que vienes a llevártela

y ha llamado a Xoan, pero Xoan no le ha respondido, claro.

¿Dónde se lo digo?

Yo creo que ahí vais a estar más cómodas.

¿Quieres tomar algo, comer algo?

No sé.

Bueno, pues pasa.

Pasa mejor.

Voy a buscarla.

Hola, mamá.

Hola, cielo.

¿Qué tal?

Siéntate.

Oye, te dije que me dejaras unos días más.

Pero no pongas esa cara, que estamos de vacaciones.

¿Cómo está papá? Tiene un morro, pasa de mí.

Antía, tengo que decirte algo.

Dime.

A los dos días de irte hubo una tormenta.

El barco en el que iba papá y dos barcos más desaparecieron.

Ninguno se salvó.

¿Y papá?

Papá tampoco.

¿Papá ha muerto?

Sí.

Antía.

Pero ¿por qué se fue a pescar si había tormenta?

La tormenta estalló por la tarde

y tu padre salió por la mañana.

Siento hablarte de esto, pero mi marido y yo hemos organizado

un viaje a la Patagonia y Bea ahora no quiere venirse con nosotros.

Quiere quedarse con Antía, aquí en casa.

Ah, ¿sí?

Evidentemente, no pueden estar solas. No, claro.

He pensado que por qué no te instalas con ellas aquí.

El niño se viene con nosotros.

¿Aquí? Las dos niñas y tú.

Después de lo que ha ocurrido, te vendrá bien descansar

y Antía está más distraída en Madrid.

Pues...

La tata Rosa se encarga de todo.

Podéis salir a pasear, ir al cine, descansar.

No me he traído ropa.

Pero puedes usar la mía.

Yo tengo de todo, gabardinas,

camisas anchas que ahora me están estrechas y a ti te quedarán mejor.

Ahora te pruebas lo que quieras.

Toma, pásamela.

¡"Cuidao"! ¡Eh, eh! Una, dos.

Vamos, tía, venga.

"Las cosas sucedían sin mi participación,

premonizándose unas a otras".

Hola, buenos días. Hola.

Venimos a ver el piso que se alquila.

Sí, un segundito.

Síganme.

La cocina.

El papel es un poco agobiante. No, el papel mola.

Si nos aburrimos, se pinta.

Nos lo quedamos. Además, estamos muy cerca.

"Bea y tú encontrasteis un piso cerca de donde vivía ella.

Me hicisteis alquilarlo.

Para entonces, yo no podía con mi alma,

pero tú estabas fuerte como un roble.

Habías madurado de golpe.

Volviste a Redes con Ava para cerrar la casa y ponerla a la venta.

En Madrid, Bea cuidaba de mí.

No habría sobrevivido sin vosotras.

A tu vuelta, no hablamos mucho del viaje.

Tú no querías entristecerme

y yo no tenía fuerzas para preguntarte".

Venga, te vamos a poner de pie.

-Bea, ven aquí y ayúdame. -Voy.

Ponla aquí.

Ahí, no te resbales.

Venga, ponle la toalla.

Eh... cógeme esa toalla grande.

-¿Esta de aquí? -Sí, esa misma.

Ahí está, muy bien.

La otra.

Cuidado.

Frótale bien en la espalda.

Vas a entrar en calor.

No quiero que se me enfríe.

Ahora termina de secarte con el secador.

Hola, mamá.

Hola.

Si quieres que merendemos juntas, date prisa,

que he quedado después con Bea para estudiar.

¿Te gusta como está quedando?

Sí.

Creo que mañana me pondré con el salón.

No hace falta mamá, ya me he acostumbrado al empapelado,

y a Bea le encanta.

Bueno, Bea tiene una casa preciosa color vainilla,

y no tiene que vivir aquí.

¿Quieres que te prepare un sándwich?

Bueno, pero date prisita.

"Superé la depresión con tu ayuda

y encontré un trabajo que podía hacer en casa,

corregir pruebas de imprenta.

El resto del tiempo lo dedicaba a ti.

No necesitaba más.

Cuatro años más tarde, cuando Bea se fue a Estados Unidos,

tú elegiste un retiro espiritual en los Pirineos,

un retiro que duraría tres meses.

hasta que volvieras para entrar en la universidad.

Me horrorizaba separarme de ti.

pero habías salido muy poco en los últimos años.

Siempre pendiente de mí y de tus estudios.

No tenía derecho a negártelo.

Además.

(Timbre)

Ya eras mayor de edad".

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ahora bajo.

Es el taxi, ya está abajo.

¿Te llevas la red? Sí.

Deja, mamá, ya puedo yo.

Bueno, cuídate mucho, y diviértete.

Cuídate tú también, mamá.

Y no te preocupes si llamo o te escribo poco.

¿Vas a estar incomunicada?

Mamá, que es un retiro. Lo importante es desconectar, ¿no?

¿Y si me pongo mala?

No me hagas chantaje, por favor.

Claro que no, tesoro.

Tengo trabajo, y además quiero ordenar mis apuntes.

A lo mejor les doy forma de libro.

Estaré entretenida.

Eso está muy bien.

Déjame acompañarte a la estación.

Recuerda que no te gustan las despedidas.

Bueno.

Adiós.

Hola. Hola.

Soy la madre de Antía Feijóo.

Quedé con ella en recogerla hoy.

Sígame.

¿Julieta Arcos? Sí.

Soy la madre de Antía. Yo soy Juana.

Qué lugar tan impresionante.

Le he pedido a Liliana que nos sirva un poco de té aquí fuera.

¿Sabe Antía que estoy aquí?

Sí. Estoy deseando verla.

Estos tres meses sin ella se me han hecho tan largos.

Claro.

Comprendo que tendrán sus razones,

pero la incomunicación este tiempo ha sido lo más duro.

¿Me va a hacer esperar mucho?

Julieta, la cuestión es que Antía no está.

¿No es esta la casa?

He seguido las indicaciones... Sí, la casa es esta.

Cuando Antía le escribió, pensaba que estaría aquí,

pero al final decidió irse.

Podía haberme avisado,

vengo conduciendo desde Madrid. Lo sé.

¿Y dónde se ha ido?

Espero que esté cerca.

No puedo decírselo.

¿Cómo?

Que no puedo decirle dónde está, lo siento.

¿Es que no lo sabe?

Usted es la responsable. Claro que lo sé,

pero Antía me pidió que no se lo dijera.

¿Insinúa que mi hija no quiere verme?

A ver, Julieta,

Antía ha elegido su propio camino y usted no forma parte de él.

Entiendo que para una madre debe de ser muy doloroso,

pero ella le ruega que lo acepte.

Creo que voy a llamar a la policía.

Haga lo que quiera.

Lo mejor es que empiece a aceptar la realidad.

Comprendo que no es fácil.

¿Qué le han hecho a mi hija estos tres meses?

La hemos ayudado, Julieta.

Su hija llegó en un estado de extrema necesidad.

¿Necesidad de qué?

A mi hija nunca le ha faltado nada.

Sin embargo se sentía sola, y muy desgraciada.

Su hija descubrió aquí que su vida carecía de una dimensión espiritual.

¿Qué quiere decir?

Entiendo que no se formó en un hogar basado en la fe.

La encontró aquí.

Que me lo diga ella misma.

¿Dónde está?

No puedo decírselo.

Lo importante es que Antía ahora está mejor que nunca y es muy feliz.

Si deja un momento de pensar en usted y piensa en su hija,

debería estar contenta.

No puede decirme esto.

No se desespere.

Tal vez decida ponerse en contacto con usted, pero dele tiempo.

"Denuncié tu desaparición a la policía.

Contraté a un detective privado.

Durante los primeros meses, no me dediqué a otra cosa

que a buscarte por todos los medios.

Lo único que descubrí fue lo poco que sabía de ti".

(Timbre)

¿Julieta Arcos? Sí, soy yo.

Le traigo una carta.

¿Me firma aquí, por favor?

Gracias.

Antía.

Hola papá. Hola, Julieta.

¿Has visto la foto que te he mandado?

Sí, la estoy viendo. ¿Ves qué guapo es tu hermano?

Sí.

Está muy guapo. ¿Cuándo vas a venir a conocerle?

Ahora no puedo, papá, ya te dije que estoy muy ocupada.

Lo siento, pero tengo que dejarte.

Te llamo yo, ¿eh?

No me castigues más, Julieta.

¿No tengo derecho a ser feliz tras la muerte de tu madre?

Prefiero no hablar de la muerte de mamá.

Recuerda que sigues siendo mi hija, y Antía mi nieta.

La última vez que la vi, todavía era una niña.

Dale muchos besos cuando la veas. Se los daré.

Besos para vosotros también.

"Durante los tres primeros años, compré una tarta en tu cumpleaños.

Me consolaba la idea de celebrar la llegada de una postal tuya

y al menos ver tu letra en la dirección.

No esperaba más,

pero era esperar demasiado.

Los tres primeros años, tirar una tarta al cubo de la basura

para celebrar tu cumpleaños se convirtió en una tradición".

Inocencio.

Dejo el piso, me voy fuera de España.

¿Y cuándo lo deja?

Cuanto antes, dentro de una semana.

Perdón.

Inocencio, siento el escándalo de anoche.

El inquilino de abajo se quejaba.

Ya no tendrá que soportarme.

Adiós.

"Busqué un barrio de Madrid que nunca hubieras pisado.

Quería vivir en un lugar donde no hubiera huellas tuyas,

que nada me recordara a ti".

Hola, cariño.

Hola.

No, no, no te levantes.

Sí. No, no, no.

Sí, sí me levanto.

¿Cómo estás, amor?

Bueno,

el último brote me ha dejado inmóvil toda la parte izquierda.

¿Tú qué tal en tu nueva casa?

Mejor.

Es como si viviera en otra ciudad.

Son preciosas.

Yo también te he traído un regalo.

Está ahí en la bolsa.

El hombre sentado.

Muchas gracias, Ava.

Antes de que te vayas, me gustaría contarte algo.

No explica nada, pero... No hace falta,

entre nosotras hace tiempo que está todo muy claro.

Es sobre Antía.

Cuando fuimos a recoger vuestra casa, a Redes, vino Marian.

Antía, mi niña.

Yo no pude evitar que viera a Antía y que hablara con ella.

Le contó todos los detalles sobre el último día de Xoan.

Vuestra discusión y que...

y que Xoan se echó a la mar

a pesar de que la mar estaba picada aquel día.

Pero si Marian no estaba allí.

Se había ido a su casa a las 23:00.

Por lo visto, Xoan la llamó para saber de qué habíais hablado.

Antía no me comentó nada,

ni me preguntó nunca nada.

A mí sí me preguntó.

Quería que le confirmara si habíais discutido por mi culpa,

si era cierto que la mar estaba picada.

Yo no tenía ni idea del estado de la mar.

El resto, le dije que eso no eran cosas para hablarlas con una niña.

Se puso hecha una fiera.

Me insultó, me dijo que era una puta.

Nos echaba la culpa a ti y a mí porque Xoan saliera a pescar.

No lo puedo entender.

Nunca me hizo el menor reproche.

No hablábamos mucho, es verdad,

pero las adolescentes son misteriosas,

y yo no quería agobiarla.

Dame.

El día que se fue de viaje, Antía me llamó.

Hola, Ava, ¿cómo estás?

Antía. Bueno, regular.

Hoy me han dado el diagnóstico, esclerosis múltiple,

pero no se lo digas a tu madre, ya la llamaré yo.

Ava, me gustaría hablar contigo,

pero no sé si es el momento.

Volvió a hacerme las mismas preguntas.

Solo había cambiado un detalle.

La culpa se extendía a las tres.

Ella se incluía también.

¿Y cuál era su culpa?

Haberse ausentado y haber sido feliz en el campamento.

Le dije que ninguna teníamos la culpa de lo que pasó

y que si fuéramos culpables, ya habíamos sufrido bastante castigo.

Entonces Antía me dijo

que cada una tiene lo que se merece.

"Te eduqué en la misma libertad que me educaron mis padres.

Cuando nos mudamos a Madrid y caí en aquella depresión,

no te dije nada,

pero me asfixiaba un tremendo sentimiento de culpa

por la muerte de tu padre y la del hombre del tren.

Siempre evité hablarte de ello.

Quería que crecieras libre de culpa,

pero tú la percibiste

y a pesar de mi silencio,

te la acabé contagiando como si fuera un virus".

Pidió que sedaran.

La realidad es... Fue duro.

Perdón, Lorenzo Gentile.

Nos vimos en el ascensor, en el hospital.

Hasta luego. Adiós.

Pensé para mí: "Qué mujer tan guapa

y tan abatida".

Seguramente debe haber venido a visitar a alguien muy grave.

No me imaginé que era nuestra querida Ava.

Por Ava. Por Ava.

Uy.

Ava me habló de ti.

¿Y qué te dijo?

Tengo una amiga que tienes que conocer.

"Ava me dejó en herencia a Lorenzo.

Nunca le hablé de ti.

No había una sola huella tuya en la casa.

No existías.

Empecé una nueva vida con él.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y en años.

Había días que no pensaba en ti.

Cuando un exdrogadicto, por muchos años que lleve limpio,

recae una sola vez,

la recaída es fatal.

Me abstuve de ti durante años,

pero cometí el error de recaer en la esperanza de encontrarte,

o saber de ti.

Esa absurda esperanza ha devorado la débil base

sobre la que había construido mi nueva vida.

Ya no me queda nada.

Solo existes tú.

Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".

Pasa, aquí, aquí.

Aquí, aquí.

No, aquí.

Pasa.

Uy.

¡Buena jugada!

No.

¡Toma, dale!

¿Julieta?

¡Julieta!

¡Julieta, soy yo, Bea!

¿Beatriz?

¿Eres tú de verdad?

Claro.

¿Estás bien, Julieta?

Vamos...

Con lo bien que estabas cuando te vi.

(LLORA) Esas dos niñas me han recordado a ti y a Antía.

Son mis sobrinas.

¿Qué te ha pasado?

(LLORA) La última vez estabas tan bien...

Cuando nos encontramos no te dije nada.

Pero no veo a Antía,

ni sé nada de ella desde hace 12 años.

¿12 años?

¿De verdad te la encontraste, como me dijiste?

Sí.

Sí me la encontré.

Y fue muy desagradable, eso no te lo dije.

¿Desagradable?

¿Por qué?

Antía no quería hablar conmigo.

Hizo lo posible por evitarme.

Decía que no me conocía,

que la había confundido con otra persona.

Pero yo sabía que era ella.

Al final no le quedó más remedio que hablar conmigo.

¿Y lo de los niños? ¿Es cierto?

Sí.

Tres. Cuando yo la vi iba con dos de ellos.

Pero ¿por qué no quería hablar contigo?

Eras su mejor amiga.

Éramos más que eso, Julieta.

Desde el campamento nos volvimos inseparables,

¿no te acuerdas?

Sí, claro.

Estabais siempre juntas. No podíamos vivir la una sin la otra.

Lástima que al final fuera un infierno.

¿Un infierno?

Ya veo que no sabes nada.

No.

No sé nada.

Me fui a estudiar diseño a Nueva York para huir de tu hija.

Entonces, un día la llamé,

y me dijo que se iba a un retiro a los Pirineos.

A mí me parecía bien con tal de que me dejara tranquila.

¿Y volvisteis a hablar? ¿Estuvisteis en contacto?

Bueno, me llamó una vez.

Pero ya era otra persona.

¿En qué sentido?

Me dijo que se avergonzaba de nuestra relación

y que no quería saber nada de mí.

Que ella era una nueva persona,

que por fin había encontrado su camino

y que yo ya no formaba parte de él.

Hablaba como una fanática, Julieta.

Me dio miedo.

¡Cuidado!

-¿Qué pasó? -¿Está bien?

Llama a una ambulancia.

Lorenzo.

¿Qué tal?

Tengo la boca seca.

Sí. A ver.

Qué casualidad que estuvieras allí

cuando el accidente.

Volví de Portugal hace cuatro días.

Fui a tu casa a ver si tenía suerte y te veía salir.

Pero me cambié de casa, Lorenzo.

Ya no vivo allí.

Ya lo sé.

¿Y cómo te has enterado?

Porque los primeros días te seguí para ver qué hacías.

¿Me seguiste?

Cualquiera menos distraída que tú se hubiera dado cuenta.

Y cuando comprendí que...

Me estaba convirtiendo en uno de esos

personajes obsesivos de Patricia Highsmith,

escondiéndome por las esquinas o...

Haciendo guardia alrededor de tu casa,

dejé de seguirte

y me fui a Portugal a escribir.

Volví hace unos días.

Perdona que me despidiera tan mal de ti, Lorenzo.

¿Los has leído?

No, no he tenido tiempo y tampoco me hubiera atrevido.

Léelos si quieres y, después, destrúyelos.

"Querida mamá:

no sé si vives en Madrid o si vives en la misma casa,

pero no tengo otra dirección donde escribirte.

Tengo tres hijos.

Xoan, el mayor de ellos,

con solo nueve años,

ha muerto ahogado en un río.

Y yo estoy loca de dolor.

En estos momentos,

los peores de toda mi vida,

pienso en ti.

Ahora entiendo lo que has debido sufrir

por mi desaparición.

No podía imaginármelo.

Nadie que no lo haya sufrido puede imaginárselo".

No pienso pedirle ninguna explicación.

Solo quiero acompañarla.

Pero no me invita a verla.

Después de 13 años no se atreve.

Pero te ha puesto el remite.

Si no te vas,

te voy a dar mi vida.

Si no te vas,

vas a saber quién soy.

Vas a tener

lo que muy pocas gentes.

Algo

muy tuyo,

mucho, mucho amor.

Ay,

cuánto diera yo

por verte una vez más,

amor de mi cariño.

Por Dios que si te vas

me vas a hacer llorar

como cuando era un niño.

Si tú te vas

se va a acabar

mi mundo.

El mundo donde solo

existes tú.

No te vayas,

no quiero que te vayas.

Porque si tú te vas,

en ese mismo instante

muero yo.

Somos Cine - Julieta - Ver ahora

Julieta es la historia de la difícil relación entre una madre (Emma Suárez) y su hija (Adriana Ugarte) entre las que se interpone un secreto guardado durante muchos años. Es un retrato sobre la culpa, la pérdida y el dolor. Por su interpretación, Emma Suárez recibió el Goya a la mejor actriz.

La vida y nada más (2017)

Reparto: Andrew Bleechington, Regina Williams

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - La vida y nada más - Ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad-TVE.

No volveré a pasar por esa mierda.

¡Se acabó!

Estoy harta, estoy aquí. ¡Mírame!

¡Aquí! ¡Se acabó!

¡Lárgate de aquí, joder!

¡Fuera!

¿No te mueves?

Por mí como si te quedas de pie.

Esa señoría es una excusa muy pobre.

No tuvo problemas para robar en los coches

así que tiene que asistir a sus sesiones de terapia.

Viene con la excusa de: "tengo problema de transporte".

No tuvo ningún problema para ir a robar en aquellos coches

pero ahora tiene problemas para ir a terapia.

Su madre no está en libertad vigilada pero él sí.

¿Le dijo que va a terapia? Sí, señor.

Me estoy enterando ahora de que no ha ido

ni a una sesión de terapia.

¿Alguna pregunta para la señora Williams

del fiscal o la defensa?

No, señoría.

-No, señoría.

Le dije: "agente, de qué droga me está hablando,

¿quiere meterme en más líos?".

Y me dice, "voy a cachearte voy a encontrarla

y vas a pagar el pato.

Me da igual que vaya contra la ley voy a hacerlo".

Y dijo: "tenemos un problema porque cada vez que yo la saco

la droga vuelve a mi bolsillo".

El poli le mira y le dice "¿cómo que vuelve a tu bolsillo?".

El poli estaba flipando.

Mark dice, "sobre todo cuando la tiro al wáter

cuando la tiro acaba volviendo a mi bolsillo".

El poli le dice al compi "¿te crees esa mierda?"

Y el compi le suelta: "y yo qué sé, tío".

A ver, ensénamelo.

Mark se mete la mano en los gayumbos,

saca la droga y se la da al poli que le suelta:

"Así que si la tiro por el wáter aparecerá en tu pantalón".

Mark le mira y dice: "sí, eso es lo que estoy diciendo".

El poli la echa al wáter, tira de la cadena

se va por el desagüe y tras unos segundos

el poli nos mira y dice: "¿dónde está la droga?".

Mark le mira y le suelta: "¿Qué droga?".

¡Nos libramos!

No tenían pruebas, ni cocaína, ni otras drogas.

No había nada, ¿sabes?

Nos libramos pero éramos my jóvenes, Mark tenía 15 años y yo 17.

Quiero decir que tenía 17 pero estaba a punto de cumplir los 18

Pude acabar en la cárcel por tomar una mala decisión

y querer ganar pasta rápido. ¿Me entiendes?

La vida depende de las decisiones que tomas.

Estás en esa edad en que tienes que tomar

mejores decisiones para ti mismo.

Ya sé que no tienes a tu padre solo a tu hermana pequeña

y a tu madre.

No tienes una figura paterna a mí me pasaba igual.

He pasado por lo mismo créeme cuando te digo que te entiendo

Te digo esto porque te quiero.

Si jugara con tu cariño me lo cargaría.

Quiero que confíes en mí.

El caso es que cuando entendí

que el hecho de que me faltara alguien, me haría más fuerte,

y me motivaría para ser mucho mejor padre en un futuro.

Asumí la responsabilidad y decidí ser mejor y esforzarme

para hacerlo bien, para ser perfecto.

Y no hablo de serlo a ojos de los demás

sino que siempre que estés ahí para apoyar a tu madre y a tu hermana

serás perfecto.

El mejor.

Son muchas decisiones y hay gente que no está,

tu padre no está, mi padre no está.

¿Sabes qué les decía a mis hermanas? "Mi padre no vale nada".

Cuando la cosa se puso fea salió echando leches, ¿comprendes?

Nos dejó tirados.

Ten cuidado.

Buen chico, ven aquí.

Ven aquí.

Ven, vamos. Ven aquí.

Ven aquí, ven aquí.

Vuelve, vuelve.

"De pronto, lo entendí,

mientras las imágenes flotaban en mi cabeza,

vi cómo sería de mayor.

Me había convertido en alguien rico, y famoso,

tenía una casa lujosa un coche caro

y una familia adorable.

Luego vi a mi madre justo ante mí,

estaba radiante de orgullo por mis logros.

Me hizo un gesto para que le diera un abrazo

me acerqué chapoteando en el agua

que me llegaba a las rodillas a la cintura y al pecho".

"Ya voy, mamá".

Alguien me puede decir porque no lo entiendo,

¿cómo tienes tantos platos sin fregar?

Primero te echan del colegio, me paso el día en el Juzgado

y vuelvo del trabajo para encontrarme esta mierda.

¡Friégalos ahora!

Ni que hubieras hecho una puta fiesta.

Ya sabré si te has traído a tus amiguitos.

Ni se han pasado. ¡Más te vale que no!

¡Joder!

¡Cuida esa puta boca!

No despiertes a mi niña.

(Trinos)

¿Por qué coges dos?

No necesitas dos.

Coge uno.

Voy a comprobar.

Voy a comprobar lo que tenemos.

Hay que echar gasolina.

Esto es lo que necesitas.

Nos va a llevar una hora reparar la valla.

Una hora o así.

Vamos, empieza tú.

(Ruido sierra)

Si queréis recibir lo que Dios os tiene reservado para hoy

repetid conmigo de corazón y en voz alta:

"Señor Jesucristo". -Señor Jesucristo.

Entra en mí, -Entra en mí.

Perdona mis pecados. -Perdona mis pecados.

Purifícame. -Purifícame.

Libérame. -Libérame.

Jesús. -Jesús.

Gracias por morir por mí. -(REPITEN)

Creo que resucitarás. -(REPITEN)

Y que regresarás a por mí. -(REPITEN)

Lléname con el Espíritu Santo. -(REPITEN)

Dame la pasión tras la pérdida. -(REPITEN)

El ansia por tu palabra. -(REPITEN)

Y santidad para predicar el evangelio -(REPITEN)

¡Oh, Jesucristo! -(REPITEN)

Estoy salvado. -(REPITEN)

He renacido. -(REPITEN)

Sin pecado. -(REPITEN)

Me espera el cielo. -(REPITEN)

Porque te llevo en el corazón. -(REPITEN)

Como ministro del evangelio sé que si morís ahora

iréis al cielo lleváis a Jesús en el corazón.

Si os equivocáis, no debéis apartaros del Señor.

Id hacia Él porque os ama, tiene planes para vosotros.

Ha sido un placer, que Dios os bendiga.

Por cierto, en la Iglesia tenemos bolsas de comida gratis

pasad por allí les gustará veros.

A menudo pienso en ella pienso en dónde estaría

y cuántos años tendría ahora.

Podría estar en la universidad y también pienso mucho

en la oportunidad que pudo tener y que ya no tiene.

¿Me explico?

Lo que intento decir...

Tú hazme caso porque puedes perder la vida en un segundo, ¿entiendes?

Y si la pierdes, no la recuperas.

Cuando te vas, no hay vuelta atrás.

Una estupidez puede hacerte perder la vida,

así que, en general,

tienes que tomarte las cosas con calma.

No busques problemas.

Por favor, aléjate de los problemas.

Ese hombre me ha dejado traerte esta mañana

para sacarte de la calle.

Tu madre dice que tienes que salir de ella.

Tiene miedo de que una noche la llamen por teléfono

y le digan que has muerto.

Quédate con una cosa hoy vuelvas o no a trabajar con nosotros,

creo que nos serías de utilidad.

Pero hagas lo que hagas, esfuérzate por lo que quieres.

Ya está.

Suelta.

¿Qué coño haces?

Había cogido el cuchillo. ¿Y por eso le pegas?

Porque podría haberse cortado.

Vale, pero no vuelvas a pegarle.

¡Mal! El cuchillo es caca.

No me hace gracia. Para.

¡Para! ¿Vale?

Él tiene razón.

(La niña llora)

Tiene razón.

Vale, ya está bien.

¿Vale?

Ya sabéis que me he metido en líos y la clase de persona que soy

por eso soy idóneo para el puesto

porque he estado en el mismo sitio en que estáis ahora.

¡Rebelándome!

Rebelándome contra todo y siguiendo el camino y los pasos

de aquellos que se suponía que tenían que guiarme

que eran mis padres.

Habla como si conociera a mi familia.

Tienes a un familiar en la cárcel. ¡Eso lo sé!

Y también sé que la gente va a la cárcel

por meterse en líos.

Pero no sabe lo que pasó.

No necesito saber qué pasó, conozco el resultado.

Eso es lo más importante.

Y podríamos investigar qué fue lo que pasó

pero a fin de cuentas,

o estás libre o muerto o en la cárcel.

Son las tres consecuencias.

Cuando dices que parece que te conozco y también a tu familia

es así, porque os conozco. Qué va.

Y quiero evitar que tú acabes preso.

(Risas de niños)

Hola.

¿Me esperabas? Sí.

(Sirena coche de policía)

Abre la puerta.

¡Mamá! Acuéstate.

¡Mamá!

Los líderes tienen el poder absoluto

por el concepto de la soberanía popular.

Las tres palabras de la Constitución que nos indican que el pueblo

tiene el poder son: "nosotros, el pueblo".

Son las más significativas del documento

porque son el aspecto más importante de la Constitución

que nosotros, el pueblo,

ostentamos el poder en el nuevo Gobierno

que estamos construyendo.

¿Qué opináis del juramento de lealtad?

¿Quién quiere recitármelo? ¡Vamos, Robert!

"Juro lealtad a la bandera de los EE.UU. de América

y a la república que representa,

una nación bajo Dios, indivisible...".

(Bullicio)

¿Cuántas personas viven contigo? Somos tres.

¿Tres? ¿Y quiénes son esas tres?

Mi madre, mi hermana y yo.

Muy bien.

Tú, tu madre y tu hermana.

¿Y qué edad tiene tu hermana? Tres.

Tres años.

Vale.

Veo que no has mencionado a tu padre.

¿Qué relación tienes con él? No tengo ninguna.

Y eso, ¿por qué?

Está en la cárcel. ¡Ah, ya!

¿Sabes por qué motivo?

Creo que fue...Ah...

Fue por agresión o algo así.

De acuerdo.

¿Y con qué frecuencia hablas con él?

No muy a menudo, me escribe pero...

Así que, te escribe.

¿Te gustaría hablar más con él?

Pues...

Claro.

No pareces muy seguro al decirlo.

Eh...

Sí, sí.

¿Sí? ¿Te gustaría hablar más con él? Muy bien, de acuerdo.

Dime una cosa,

¿quiénes son tus modelos a seguir?

Sí.

Lo que tú digas.

Deja eso, es basura.

Tengo una sorpresa para ti. ¿Qué?

Cierra los ojos.

¡Ciérralos!

No los abras aún.

Ciérralos.

Ábrelos.

(LlORANDO): ¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

¡Mamá!

Ven, tranquila.

No pasa nada.

Schssss.

Schssss.

No pasa nada.

Tranquila. ¡Mamá!

Venga.

Vamos, no te rayes, tío.

Es llegar y pum, lo petamos.

Claro, tronco.

No sé si quiero meterme en eso. Échale huevos, hombre.

Sí, échaselos.

¿No necesitabas pasta?

Claro que sí. ¡No seas maricón!

Es que no quiero volver a pasar por el puto Juzgado.

No vamos a pisarlo, ni de coña. -A no ser que tengas algún curro.

Todo de negro y con una pipa. ¿Estamos?

Con capucha.

¡Eso es!

¿Estás conmigo o qué?

Te voy a dar a ti la mayor parte.

(Alarma del coche)

(Ladridos)

El plato del día.

¿Con tomate y ensalada de col? Muy bien.

Tráigame un poco de leche. Sí, señor.

A mí también. Sí, señora. Enseguida.

Gracias. No hay de qué.

Gracias.

Y qué le digo cuando me pregunte por su padre.

Tú no puedes culparte por eso que no te afecte,

tu hija te necesita, necesita tu apoyo.

Así que vas a tener que sobreponerte, cielo.

Sé que estás sufriendo

pero ahora la niña te necesita más que nunca.

Podríamos hacer una noche de chicas para que te distraigas un poco.

A todas nos vendrá bien distraernos.

¿Para luego volver a la misma mierda?

Eso es cierto.

Es la vida, somos madres. Es verdad.

Por desgracia, nosotras no podemos joderlos

dejarlos preñados y mandarlos a parir al hospital.

Así que, tienes que cuidarla.

Ojalá pudiera joderle de otra manera.

Ojalá pudieras.

Oye, no sé, cielo,

tú tienes a tu niña y lo estás haciendo bien.

Tienes trabajo, te compraste la casa Es verdad.

Lo estás sacando todo adelante sin su ayuda.

Eres independiente. Por mucho que decida irse,

al final tendrá que pagarte.

Se recoge lo que se siembra. Sí, ya sé que es muy duro.

Y el final del túnel, la luz al final,

parece muy lejos pero tú, avanza.

Hay que ir paso a paso. Así es.

Día a día, cielo, no queda otra. Eso te hará fuerte.

(Televisión)

Gracias por llevarme.

Todo sea por nuestros hijos hay que sacarlos adelante.

Vaya, por Dios, mi coche también anda fino.

Era lo que nos faltaba. No, tranquila.

Lo único que nos queda es rezar y hacerlo lo mejor posible.

Continuar. Y seguir luchando.

No puedo hacer otra cosa.

(Radio)

La niña va muy bien. ¿Sí? Qué bien.

Estupendo.

Me preocupa qué pasara cuando tenga la edad de él.

¡Y tanto!

No le temo al futuro solo espero haberle inculcado valores

para cuando los necesite.

Yo también cometí errores a la edad de Andrew, pero...

Como todos.

Si te metes en líos a esa edad, ya no sales.

Aún no me has respondido.

¿Cuánto tiempo llevas trabajando aquí?

Te lo pregunto porque no soy de esta zona

y podíamos al salir de trabajar ir a tomar algo.

¡Uf!

Estoy buscando sitio donde tomar algo tranquilos.

Pues te equivocas de mujer. ¿Tú no sales?

Va a ser que no.

¿Y qué haces? ¿Trabajas y...? Y trabajo.

Como la canción: "Work, work, work".

Ya.

Tu marido estará muy orgulloso.

Su mujer vuelve a casa de trabajar y... no sale.

¿Nunca sales?

No eres de por aquí, no es culpa tuya

pero, ¿sabes qué pienso? ¿Lo sabes?

¡Que les den a los hombres! ¡Vaya!

¿Que les den a los hombres?

¿Por qué... te sientes así?

¿Tienes niños? ¿A qué viene tanta pregunta?

Pregunto porque has dicho que le den a los hombres.

¿Cuánto le queda a esa hamburguesa? ¡Ya va!

¿Y qué... qué ocurrió?

¿Tuviste algún problema? Perdona.

Solo quiero comprenderlo no es que quiera meterme en tu vida.

Toma. Menos mal.

Es por curiosidad.

¿Es para mí? Toma.

Qué bien. Aquí tienes. ¿Algo más?

Tengo kepchup. ¡Qué bien huele!

¿Salsa para la carne? No le echo salsa, solo...

No quiero que te falte de nada. Solo quería saber...

Y picante. ¿Algo más? Lo que quería era...

Era saber algo de ti. Ya sabes suficiente.

Diviértete esta noche.

¿No me has dicho dónde tengo que ir?

Sube. Gracias.

No hay de qué. ¿Me coges esto?

Sí, ya lo tengo.

Vamos, ten cuidado.

Estoy mayor para esto.

(Risas)

Que no quepo. Primero los pies. ¡Animo!

(Risas)

Vas a tener que bajar alguna talla. Casi estás.

¡Nena, vaya culo!

(Risas)

¡Menea ese culito!

Si la reparación cuesta menos de lo que he puesto en la factura,

podríamos bajarle un poco el precio.

Quizá 100 o 200 menos. ¿Y también podría subir?

No, señora, eso sería lo máximo.

Vale. Me lo han traído hasta aquí, ¿lo podrían revolcar a otro sitio?

Por supuesto, si me da una dirección se lo llevamos.

Vale. Estupendo.

¿Y no me costaría nada? La grúa sería 55

si no lo repara aquí serían 55 .

(Suspiro)

(Maquinaria)

¿Puedo sentarme?

Es un país libre.

¡Venga, siéntate! Y...

Te quito el café.

Ya está.

Dime cómo estás de verdad.

Sobrevivo.

¿Y ya está?

¿Y cuándo vas a dejar que me acerque?

¿Cuándo vamos...

vas a dejarme que te lleve a algún sitio?

Porque la última vez que... hablamos Hablaste tú.

Bueno, yo hablaba.

Tú me dijiste...

hiciste aquella afirmación: "que les den a los hombres".

Quería saber a qué te referías con eso.

¿Y tú qué crees? Bueno, supongo que...

lo decías pensando en alguien concreto.

No, no me refería a nadie en concreto.

¡A los hombres! ¿Por qué dices eso?

Cuando no ha habido... Es mi opinión.

Cada uno tiene su opinión. Sí.

Se basa en la experiencia. Pero es como si yo dijera...

es como si conociera a una buena persona

que quisiera conocerme y yo le dijera:

"que les den a las mujeres".

¿No te parece algo fuera de tono?

Sí, porque es una buena persona que quiere conocerte y le dices:

"que les den a las mujeres". Entonces, ¿no lo ves algo grosero?

A mí me parece... Sí, pero bueno, es tu opinión.

Sí, sí, es cierto. Sigues insistiendo.

Para ti qué significa "que les den a los hombres".

Pues... ¡Que te pires, coño!

Escucha.

Quiero saber una cosa. ¿Qué?

Espera.

A ti... ¿A que te gustan las bailarinas?

¿Te gustan las strippers? ¿Qué?

¿Cómo te llamas? ¿Que cómo me llamo?

¿Te gustan las strippers? Ahora...

¿Quieres que te haga un baile guarro?

No tienes que ponerte así. No tengo que ponerme de ningún modo.

No soy de esas personas. Entonces, ¿qué quieres?

Llevarte a algún sitio, nada más.

Con suerte, a algún sitio especial.

Si te apetece.

Te he dicho que me gustas ¿qué tiene de malo

que quiera conocerte si me gustas?

No tiene nada de malo pero, ¿y si a mí no me gustas?

Bueno, eso...

ya lo has dicho.

Tú decides.

¿Tienes hijos? Sí, tengo.

¿Cuántos? Tengo dos.

Qué bonito. ¿Y tú?

También. Vale.

Si eres un hombre que intenta conocer a una mujer,

de todas las preguntas,

no me esperaba que me preguntaras eso.

Yo no soy de esa clase.

Me parece que intentas conseguir lo que buscan todos.

No. Yo soy un tío muy trabajador.

Algo lo que sea por mis hijos para que no les falta de nada.

Para eso trabajo.

Solo quiero pasar un rato contigo.

Si tú me dejas, claro, en mi tiempo libre

o cuando tú tengas tiempo libre. No tengo tiempo libre.

¿Trabajas las 24 horas? Sí.

¿Toda la semana? Cuando libro, trabajo.

Bueno, lo entiendo, me dijiste que eras madre soltera

así que, lo entiendo,

pero lo único que te pido es ¿un par de horas?

¿Qué quieres hacer en un par de horas?

Pues dar una vuelta, ir al cine.

O cenar juntos.

Bueno, lo que sea. ¿Qué te gustaría?

Nada, irme a casa. Eres de las aburridas.

Si tú lo dices. No digo nada, estaba preguntándote.

Yo... No sé que...

Yo lo llamo ser responsable.

Ya, pero las personas responsables también tienen una vida.

Yo la tengo. Sí.

Yo tengo una vida.

Mi vida es trabajar y mis hijos.

No. Sí, venga.

Vamos.

No quiero. Calla y vámonos.

Sube la cabeza.

Tengo tu mochila. ¡Hala, vamos!

Yo no enciendo la tele cuando llego. ¡Menuda mierda!

Estoy harta de oírlo tengo un montón de clientes

que siempre están con: "¡Trump, Hillary, Trump, Hillary!".

¿De qué coño van?

Qué mierda. ¡Que les follen!

Solo quiero levantarme y saber que alguien dirige el país

si es que seguimos teniendo país. Lo espero.

No creo que...

Igual pasa como en la peli 'La noche de las bestias',

voy a cerrarlo todo con llave.

No sé qué quieren gobierne quien gobierne.

Porque lo que tenga que pasar, pasará, así que no...

Sí, claro, pasará. Justo.

Está hecho un verdadero desastre esa es mi opinión.

Me da exactamente igual quien vaya a gobernar.

Sí, es verdad.

Hay mucho que hacer no puedo esperar más.

Tengo que irme. Ya tendría que estar aquí.

¿Marisco o elsones?

Después podemos jugar al billar si quieres.

Me parece bien. ¿Quieres?

¿Qué tal el día?

Bien. Me alegro.

Así que...

¿Sabes jugar?

Voy a ir a por esa.

(Televisión de fondo)

¡Oh! Por poco.

¿Y tu hija, Robert? ¿Eh?

¿Cómo está? Muy bien.

¿Has hablado con ella?

Sí.

Intento hablar con ellos a diario aunque bueno...

Hablo cuando su madre me deja.

Ya sabes cómo sois las tías,

os gusta darnos caña, ser un poco vengativas.

Pero aparte de eso, va todo bien.

No culpes a las tías. ¿Por qué no?

Alguien tendrá la culpa.

Supongo.

¿Y tu hijo? Mi hijo está bien.

¿Sí? Está bien.

¿Ah, sí? Hum, hum.

¿Cuántos años tienes?

¿En serio?

¿Me sales con esas?

Bueno, quiero saberlo.

39.

¿Y tú?

Has sacado el tema.

Es una grosería preguntar la edad a una mujer.

¿Ah, sí? Una grosería.

Me has ofendido.

Así que las mujeres pueden preguntar la edad a los hombres,

pero no al revés.

¡Vamos!

Tengo curiosidad.

No voy a decírtelo.

¿No me lo dices?

(Música)

Muy bien. Déjame ver si lo acierto.

¡Venga! Si me equivoco, te...

Tengo toda la noche.

Voy a decir 32.

¿Me he acercado?

Si metes la siguiente, quizás te lo diga.

Vale. Trato hecho.

¡Cuidado!

No empieces.

¡Cuidado!

No hagas trampas, Robert.

¡Cállate!

Me lo has puesto fácil.

¿Qué haces la semana que viene?

(Bullicio)

(Televisión)

Desde la Segunda Guerra Mundial los gobiernos unificados

han sido la excepción pero esta noche podríamos tener otro.

Pero qué mensaje hay implícito, Trump no ha ganado aún

pero lo está haciendo mejor de lo que muchos pensaban

en bastantes Estados.

¿Qué mensaje saca de todo esto como republicano de toda la vida?

¿Cómo ha tenido éxito?

Salió a la calle, se enfrentó al establishment

y lo intentó todo.

Como te dije, mi última relación fue muy....

Bueno, no fue bien,

pero eso ya es pasado.

¿Qué quieres de mí?

Quiero conocerte.

Quiero ser tu amigo y...

algo más, quizá.

¿Puedo preguntarte algo?

¿Qué piensas de mí en realidad?

Sé sincera.

Porque la última vez me dijiste que yo era casi un acosador.

No sé pero fue algo... gracioso.

No pude quitármelo de la cabeza,

volviendo a casa.

Así que, en serio, ¿qué es lo que piensas de mí?

Creo que puede que seas un buen hombre

pero... una parte de mí piensa que todo es una pose

y que llevas aquí dos meses para ver si pillas.

No.

¡Schsss!

(Quejidos de la niña)

(Besos)

Vamos.

Duérmete.

A ver si vemos algún caimán.

Al bajar, siempre solemos ver alguno.

No quiero empezar a contar una historia

y que de pronto aparezca un caimán.

¿Y el caimán? No lo sé.

Aquí es donde lo he aprendido todo.

Mamá. ¿Sí?

¿Lo has vito?

¿La has hecho?

La razón por la que están como animales protegidos...

Mira. Estupendo.

Esta se llama serpiente de agua marrón.

Serpiente marrón. Eso ha dicho.

Mamá.

¿Me das tu juguete?

¿Puedo jugar? Es un robot.

¿Un robot? Da las buenas noches.

Quiero acabar el zumo. Muy bien, acábatelo.

¿Puedo jugar con tu robot mientras bebes?

Sí. Qué bien.

¿Y qué hace? ¿Dice algo? No.

¿No habla? ¡Vaya!

¿Y qué hace?

Se le acabaron las pilas. ¡Ah!

Yo te las compro, ¿vale?

No soy como los demás.

Y cómo lo sé.

¿Cómo lo sabes?

Tal vez si me dieras tiempo para demostrarte

la clase de hombre que soy podrías saberlo.

Pero creo que desconfías de mí.

Y no es de mí de quien deberías desconfiar.

¿Entiendes lo que digo?

¿Por qué voy a confiar en ti? Has venido a esta casa para...

Para tener una relación con mi madre y yo no...

Es una mujer preciosa ¿por qué no iba a querer hacerlo?

Está claro.

¿Qué quieres exactamente de mi madre?

Regina.

¿Vamos a estar hablando de lo mismo toda la noche?

Sí, porque quiero saber

con qué tipo de hombre está tratando mi madre.

¡Listos y...!

(Redoble de tambor)

¡Listos!

(Himno)

(MEGAFONÍA) El encuentro va a comenzar en unos minutos.

(Bullicio)

MEGAFONÍA: Vayan ocupando sus localidades.

¡Vamos, vamos, vamos!

¡No os descoloquéis!

(MEGAFONÍA): En unos instantes se reanudará el encuentro.

(Música)

"Andrew, ¿cómo estás?".

"Espero que estés bien y que seas un joven de provecho".

"Yo estoy bien".

"Pienso en escribirte a menudo pero no sé cómo hacerlo,

porque eres muy joven".

"Sé que eres muy inteligente

pero creo que debo simplificar las cosas

hasta que tengas la edad suficiente

para entender lo que necesito que sepas".

"Leo muchos libros e intento aprender todo lo que puedo".

"La educación es una de las pocas cosas

que nadie puede arrebatarnos".

"Por eso es tan importante que te apliques en el instituto".

"Miro tus fotos continuamente, ¿por qué sales tan serio?".

"Las fotos son para toda la vida".

"Deberías sonreír más".

"Aquí paso mucho tiempo serio

pero siempre hay momentos y razones para sonreír".

"La situación y el entorno son los que hacen

que esté casi siempre serio".

"No es así como quiero estar, lejos de ti".

"Pero tengo que jugar las cartas que me ha dado la vida".

"En cuanto a lo de no verme o no saber de mí, más a menudo,

quizá algún día pueda responder a esa pregunta".

"Tú mismo".

"Yo haré cuanto esté en mi mano

para ser una buena influencia en tu vida

durante los próximos 7 años y medio y en adelante".

"Desde aquí dentro no puedo hacer mucho

para ponerme en contacto contigo".

"Solo escribirte".

"Si te llegan las cartas y los libros que te mando,

quiero que te sientes tranquilo y que los leas".

"No hago esto para matar el tiempo lo hago porque es mi responsabilidad

como padre y hombre negro

para hacer que tu mente siga el camino correcto".

"¿Qué asignatura te gusta menos del instituto?".

"La mía era Ciencias porque era difícil desde el principio".

"Todo se basaba en experimentos y había que formular hipótesis

y buscar soluciones".

"Aquello me volvía loco".

"No podía sentarme y pararme a pensarlo".

"Quizás sientas lo mismo cuando empecemos a conocernos".

"Iremos poco a poco".

"He intentado mantener el contacto durante los últimos años

pero Regina no ayuda".

"Dile a tu madre que quieres escribirme".

"Siéntate y escríbeme".

"Cuéntame cómo estás".

"Hay muchas cosas que quiero enviarte".

"Te quiero, hijo".

"Cuídate. Papá".

Hasta luego.

Que paséis buena tarde. Tú también.

Hasta mañana. Adiós.

Tiene hambre, quiere comer.

¿Quieres que coma? Sí.

Dale de comer.

Es igual que mi bebé.

Tiene un chupete, mira.

¿Le has hecho el dibujo a mamá? Sí.

¡Eso es!

Pero yo, ¿qué te he hecho? Si ni siquiera te conozco.

¿Estás bien? ¿Eh?

Estoy bien.

Si tienes hambre, hay unos perritos calientes.

Oye, ¿por qué os peleasteis mi madre y tú anoche?

No nos peleamos.

Tuvimos una discusión, nada más.

Pues a mí me sonó a una bronca de las gordas.

No, para nada.

No le pegué a tu madre.

Estuvimos hablando un poco.

Dijo sus cosas y yo las mías y lo dejamos estar.

¿Sabes? Como hacemos los adultos.

Que no vuelva a pasar.

¿A qué viene eso?

Te estoy hablando.

¿Me dejas así?

Ese es tu problema.

Le diré a tu madre que hable contigo No pienso decirte nada.

No me gusta despertar a mis hijos

por discutir contigo, ni con otro hombre.

¡Ni de coña!

No están acostumbrados, yo tampoco, así que vamos a resolverlo ahora.

Estás a tiempo de echarte atrás.

Has elegido esto pero veo que no puedes con ello.

¿He dicho algo de eso? Es lo que has dicho.

Que si Andrew esto Andrew lo otro.

No quiero que me cuentes tus problemas, pero necesito...

Lo que quiero saber es ¿qué coño vas a traer a esta casa?

A la casa en la que vives.

A la cama que compartes conmigo, los dos compartimos el mismo aire.

Eso quiero saber.

El resto de tu mierda, me da lo mismo.

Solo quiero que entiendas

que te quiero.

La pelea de anoche, fue anoche. Lo fue.

Dejémoslo estar.

Pero es algo que no quiero que vuelva a repetirse.

No se repetirá.

¿Y cómo lo sabes?

Voy a hacerlo por los niños.

Confía en mí.

Por favor.

Entonces, tú le dices, sé que me quieres.

Por qué no dicen: "eh, somos pareja".

No pueden, están en una especie de juego social primitivo, ¿verdad?

Gracias.

Este te quedará muy bien.

Deséame suerte. -Vamos, ánimo.

Gracias.

Vale. Bien.

"Los labios que deben usar en su plegaria".

"Oh, santa amada, dejad que hagan los labios

lo que las manos hacen o rezan desesperados".

"Los santos no se apiadan aunque accedan a las plegarias".

"Quiero recoger el fruto de mis plegaria

y por vuestros labios queden los míos,

libres de pecado".

"Ahora tienen mis labios el pecado de los vuestros".

"¿De mis labios? Qué ofensa tan deliciosa".

"Devolvedme mi pecado".

"Besáis con maestría".

(Aplausos)

¿Qué pensáis de esta historia de amor?

Me gustaría verla.

No, en serio, ¿os emociona? ¿O no os dice nada?

Te sientes como si te apuñalaran. -Creo que tienen mucha química.

No sé. -¿En serio?

No, no lo sé.

Va a hacer trampa.

¿Qué quiere de mí?

Estoy harto de que las tías me llamen.

No paran. -Vamos, no fastidies.

¿Te mandan mensajes? -No, me llama.

No para de darme por el culo.

Joder.

No lo descartes, juega. -¡Claro que sí!

¿Qué llevas?

Plántate.

Vamos, juega. -No hagas trampas.

No lleva nada.

Qué paliza.

(Música)

¿De quién es? -De Stefanie.

¡Venga, tío!

¡Toma!

¡Coge el balón de una puta vez!

¡Eh, tío, mira antes de pasar!

¡Cúbrele, joder!

¡Cuidado!

(Soplidos)

¿Lo hacemos juntos?

¿Eh? Sí.

Vamos a hacerlos juntos. Siéntate.

Vamos.

(Soplidos)

¿Quieres comer un poco? Sí.

Yo te enseño.

Lo coges así y lo muerdes.

Quiero ese trozo. ¿Quieres el pequeño?

Sí. ¿Por qué el pequeño?

Porque... Y ahora sopla.

Sopla.

Déjame a mí.

Toma.

Mira si está caliente primero.

Muy bien.

Tienes que soplarlos todos.

Sóplalos.

¿Te gusta?

Hum, hum.

Se llama "Gélido mundo".

¿Quieres oírlo? Sí.

Gélido mundo.

Porque es un mundo muy frío para un chico.

"Este gélido mundo te masticará y te escupirá.

Si debes creer en algo créetelo sin una duda.

Si la miras desde abajo la cima está muy lejos.

Vas dando pasos un día tras otro.

No hay más remedio que hacerlo a tu manera.

Cuanto más alto subes más temes a la altura

te da miedo mirar hacia abajo así que sigues.

Aunque hallarás obstáculos a su debido tiempo

sigue adelante con la cabeza alta y no llores.

La edad le pesará a tu alma

pero nunca serás muy mayor para la meta.

El engaño acecha en cada esquina pero si estás decidido, aprenderás.

La vista al frente pertrechado y centrado,

listo para asombrar a quien te observe".

¿Te gusta?

Pues...

Vamos a inventarnos algo. Lo intento.

Empezaré yo.

Arraigada en la oscuridad de mi piel

hay un poco de canela y otro poco de...

Franela.

(Risas)

Estaba pensando lo mismo que tú.

Canela y franela, ¿qué significa?

Pues no lo sé. Me has matado.

Déjame.

Estaba pensando lo mismo pero cuando lo has dicho...

Es que no tiene ningún sentido.

No, tal vez no.

Tengo que pensarlo.

Yo creo que deberías intentarlo y volver a estudiar.

No. Trabajo todo el día.

¿Te ayudo? No, gracias.

Ya tengo bastante ayuda.

Lo he encontrado.

¿Lo has encontrado? Sí.

Menos mal que no te llamé.

¿Han vuelto a traerlo? Vamos.

¡Cariño! ¿Y Andrew?

No lo sé.

¿Puedo? Sube.

¿No te ayudo? Ya tengo ayuda.

Échate hacia atrás. De pie.

¿Qué ayuda tienes? La que tengo aquí.

Está todo por el suelo. ¡Todo!

¿Por qué no les has dicho a Andrew que limpie?

Puede hacerlo él. Yo quiero probarlo.

¿Y si las leyes son injustas?

¿Y si favorecen a un grupo poderoso en detrimento de otro?

Buena pregunta.

Eso significaría que no sois libres

que existe una ley ilegítima que hay que cambiar

y podéis llevarlo al extremo como ellos

y afirmar que todo el sistema es injusto.

¿Estás bien?

Sí, bien.

Es que no tengo hambre.

¿Qué te pasa?

Nada.

No es nada importante.

(Timbre)

Hay que irse.

Bueno, ya sé que no somos amigos y que me he plantado aquí

pero si necesitas hablar con un...

Aquí me... tienes.

Pongo el cronómetro.

Tío, eso es trampa.

No vale doblar la muñeca.

Y qué culpa tengo yo de que tengas el brazo tan corto.

¿Puedo dejarle la solicitud aquí? Claro, yo me la quedo.

Gracias.

A usted.

(Televisión)

Buenos días.

Tienes dos me ha parecido ver.

Vale.

¿De qué edades?

14 y 3.

Estoy...

intentando pensarlo muy bien.

Ya.

Verás, al enterarse de que están embarazadas

todas piensan: "No es un buen momento

ni buen lugar, ni buen nada".

Es un cambio enorme en la vida.

Cada persona toma sus decisiones.

La decisión solo te compete a ti.

¿Vale?

Sí.

(Suspiro)

¿Estás pensando en tenerlo o...?

¿O qué?

No sé, yo solo,

solo quiero saber lo que vamos a hacer.

Esto...

No vuelvas a preguntarme eso.

No te enfades, cariño. Yo...

Pues no me enfades, irrumpes en mi vida

y me preguntas si voy a tenerlo. No sé qué voy a hacer.

Es una pena que lo consideres una opción.

No, yo no lo considero una opción, solo te pregunto.

Para saber qué tengo que hacer.

Eso intento decir.

¿Y qué pasa si decido no tenerlo? ¿Qué harás?

¿De qué hablas?

Seguiré aquí.

Seguiré tanto si lo tienes como si no.

Venga, tío, no cuentes trolas.

(Bullicio)

¿Nos estuviste espiando mientras lo hablábamos?

¿Vas a tenerlo? Mira, chaval...

No, no. Espera un poco.

No quiero oír esto. Para empezar...

¿Qué cojones haces preguntándole esa gilipollez?

No seas agresivo, cálmate. ¿Cómo le preguntas eso?

No te pongas agresivo. En serio, me tienes hasta los huevos

¡Deja ya a mi hijo! ¡Hasta los huevos!

¡Ya vale! ¿Me vas a sacar una navaja?

Sí, te voy a sacar una navaja. Estate quieto, hazme caso.

¿Me va a rajar? ¡Hazlo! Vete, por favor.

¿Irme adónde? ¡Vete de una puta vez!

Quiero ver de qué es capaz con esa navaja de mierda.

¡Vete! ¡Fuera!

¡Lárgate! ¿Me vas a rajar con eso?

¿De dónde coño la has sacado? Voy a matarte.

¡Vete! ¿Sabes qué?

No voy a aguantar a este mierda.

No tengo por qué aguantar esto.

¿De dónde coño ha salido? ¡Dame esa mierda!

¡He dicho que me la des!

¡Dame la puta navaja!

Si no tuvieras esa puta navaja en la mano, te molería a palos.

¡Largo de aquí!

No tienes que preocuparte no pienso volver.

Pero cómo vas a cuidar del bebé.

Será mejor que decidas qué vas a hacer.

¿Ahora? Está decidido. ¡Me estás echando!

Está decidido, ya lo hemos hablado.

Si no puedes aguantarlo y está claro que no,

¿de qué coño vas a hacerte cargo tú? Le defenderás hasta el final.

Por eso sé que no va a cambiar. Seguirá con la misma mierda.

Ahora voy a ser yo la que te está mintiendo.

Por el simple hecho de que sigues malcriándolo.

No lo malcrío, estoy... Te vas a quedar sola.

No lo malcrío, estoy intentando hacer de él

un puñetero hombre de verdad. Ninguno va a querer estar contigo.

Pero tú no me ayudas en absoluto. Ningún tío querrá estar contigo.

Tú no me ayudas en absoluto porque si no te habrías calmado

para que pudiéramos tener una conversación.

Yo tengo que calmarme pero tu hijo puede atacarme.

Al menos yo intenté hablar con él. Eres...

(Trinos)

(Ruido de navaja)

¿Eres gilipollas?

Podrías haber matado a alguien.

He estado buscándote toda la puta noche

y debería estar trabajando.

¿Qué quieres?

¿De qué hablas? ¿Que qué coño quieres de mí?

Robert se ha ido y llevas una navaja

¿Qué coño quieres, Andrew?

¿Yo? Nada. ¿No quieres nada?

Es tu vida la que estás jodiendo no la mía.

Estoy aquí y a tu lado. ¡Tienes que sentar esa cabeza!

Toda la noche por ahí. ¡Tú no pagas las facturas!

¡Ve a tu cuarto! ¡Joder!

No dije que lo hicieras. ¡Cierra la boca!

Y no vuelvas abrirla.

¡Ve a tu cuarto!

Qué buena era la mierda de ayer, estaba que te cagas.

Me quedé dormido en el bus, me quedé frito.

¿Qué dices, amor mío?

¿Soy una montaña?

¿Una montaña?

No puedes escalarme.

(Risas)

Cómo ha bajado la temperatura.

¿Te interesa? ¿Vas a probar el trabajo?

Tengo que hacerlo, lo necesito.

Tengo que cambiar de curro. Ya.

(Timbre)

¿Es ese que viene? -Sí, ese.

Hola, hermano. Tranquilo, tranquilo.

Ven aquí.

Tenemos que hablar contigo.

Síguenos.

¿De qué...?

Tío, no vuelvas a hacerlo, la próxima vez será peor.

¡Que os den! ¡Uuuh!

¿Le rompo las piernas? Yo me encargo de esos cabrones, tío.

¡Joder!

(MEGAFONÍA): Vamos a comenzar. Todo el mundo atento.

Seguid las indicaciones.

Soy trabajadora, tengo que pagar muchas facturas.

Me adapto bien y quiero trabajar.

Hay muchas cosas que hacer.

¿Qué traes ahí? Un curriculum.

Ah, vale, creo que me lo enviaste por email.

Sí, pero quería asegurarme. Está muy bien, te lo agradezco.

Dices que tienes dos hijos y eres madre soltera.

¿Qué turnos son los que sueles hacer? Hago mañanas y tardes.

Mañanas y tardes.

Aquí te ofrecemos un puesto de supervisora con turnos rotativos.

Rotan de noches a fines de semana y algunas mañanas.

No podría prometerte nada pero intentaríamos solucionar

lo de tu disponibilidad. Vale.

¿De acuerdo? De acuerdo.

Bien, muy bien.

Dejando tu vida personal háblame de tu formación académica.

Acabé el instituto y empecé en la universidad

pero no terminé.

Vale.

Y he estado trabajando desde entonces.

¿Y a qué colegio fuiste? Al Lifle.

No está mal, no está mal.

Está al lado del TCC si no me equivoco. Muy bien.

De acuerdo.

Muy bien. ¡Eso es!

Así. Muy bien.

Gracias. De nada.

Y me marcho ya.

No está aquí.

¡Estás aquí!

Ahora te toca a ti.

Tienes que encontrarme, cierra los ojos y cuenta hasta 5.

1. Sin trampas.

2,

2, 3, 4

5.

¡Voy a buscarte! Mamá.

(Risas)

Me has pillado vamos a jugar una vez más.

Una vez más.

1.

No. ¿Por qué no?

Ahí no te encontraría es muy grande.

Vamos. 1, 2...

No repitas el escondite, ¿vas a esconderte en el mismo sitio?

1, 2

3...¡5!

Quería que te calmases. A mí también me estresó la situación

Te pedí que te fueses,

hasta que pudiéramos arreglarlo.

¿Y eso qué significa? Es lo que quiero saber.

¿Para qué...

has venido?

Para verte.

Dijiste que nos diéramos un tiempo.

Sí, lo dije. ¿Pero cuánto hace?

Vale, no importa porque no debería ni haber venido.

Solo te digo que he seguido tu consejo.

Si tienes algo que decirme por favor, hazlo.

No tengo nada que decirte solo que ahora me encuentro muy bien

Vale.

Estoy bebiendo menos y...

Bueno, estoy...

Intento ser feliz

Si ese es el problema... No me importa venir a tu casa.

He venido a verte. Tú...

Si no quieres hablar conmigo, me voy.

Pero no me dices para qué has venido en realidad.

Lo he dicho, para arreglar la relación.

No marees la perdiz.

Por favor, si no es lo que quieres, dímelo.

No va a funcionar, ya lo sabes.

Mira toda la mierda que ha pasado.

En serio.

Nos peleamos por tu... por tu hijo.

Me dejaste tirado por tu hijo. Te cabreaste.

No lograba calmarte. No, no, no.

Dime lo que quieras.

Dime cómo te sientes, si quieres pero sabes por qué te eché.

No tenía dónde coño ir. ¿Se te ocurrió pensarlo?

No hables mal, por favor, porque yo también sé decir tacos.

Si empiezas, yo también puedo seguir.

¿Que no funcionará? Vale.

Y ahora, ¿qué?

¿Qué harás con el bebé? ¿Te importa?

Te pregunto. ¿Te importa?

A tomar por culo.

¿No quieres decírmelo? Pues no me lo digas.

Así es, eso mismo te digo yo.

(Música)

(Teléfono)

El teléfono. Tráemelo.

Toma.

¡Oh!

Ten.

Me da igual dónde comas, siéntate donde quieras.

(Programa de televisión)

Eh, tronco, ¿vienes con un amiguito? -Ven, te queremos decir una cosa.

¿Qué estás diciendo? -Te vamos a dar de hostias.

¿Adónde vais, tíos?

¡Venga, dale, dale fuerte!

Estará en reanimación unos 30 minutos.

Antes de irse, debe ir al baño para ver cómo va el sangrado.

Si la compresa está muy empapada o si aumenta los calambres,

díganoslo antes de irse para que se lo digamos al médico.

Vale.

En las próximas dos semanas siga las instrucciones,

nada de relaciones sexuales ni tampones, solo compresas.

Tómese la temperatura durante una semana.

Si tiene más de 38 durante más de cuatro horas,

podría haber infección, en ese caso, llámenos de inmediato

y controle el sangrado.

¿Tiene alguna pregunta?

Voy a buscar al médico le hará una ecografía.

Si decide someterse al procedimiento le daremos segunda cita.

Vale.

Hubo malentendido entre mi hijo y yo.

No volverá a ocurrir. De acuerdo.

No quería...

Lo que tienes que hacer es centrarte de una puta vez

y dedicarte a las cosas de tu edad. Estoy centrado.

¡Centrado por los cojones!

Eres igualito que tu padre y no me hables

como si yo fuera una madre irresponsable.

¡Joder, cuántas veces...! ¡Vigila esa boca! No me hables así.

Yo solo te pregunto cuántas veces te han echado de un trabajo.

¿Eso importa? Sigo adelante.

Eso sí. Sí.

¿Cuántas veces nos hemos cambiado de casa?

En ninguna funcionaba la electricidad.

Te he dicho que vigiles ese tonito conmigo.

No te lo he dicho, ¿no? ¡Largo de mi casa!

Eres un puto maleducado de mierda. Igualito que tu padre.

De tal palo, tal... ¡Que te largues!

(Trinos)

Esa también.

¡Uuuuh!

¡Cuidado! -¿Qué haces?

Casi me da en la nariz.

(Risas)

Ven aquí.

Espera, ahora vuelvo.

Eh, tío qué haces.

Vale.

¿Eres de por aquí?

¿No?

Vale.

Verás...

Es un parque privado.

¿Puedes estar aquí?

¿Es un sí o un no?

Oye, tío, te estoy hablando.

¿Estás bien?

Estás empezando a ponerme nervioso quedándote callado.

En este parque juegan mis hijos.

Vale, pues...

¿Tendré que llamar a la policía?

-Ve al final de la calle, hay otro parque allí.

Te lo he advertido. ¡Vamos!

Chaval, ¿no me oyes? ¡Te he dicho que te vayas!

¡Levántate de ahí y lárgate de aquí!

¿O qué?

Estate quieto y piensa lo que estás haciendo.

-Guarda eso, por favor.

No queremos problemas. solo queríamos decirte

que no deberías estar aquí.

(Llanto del niño)

(Sirena de la policía)

(Trinos)

(Trinos)

Saca las manos de los bolsillos.

Eh, no te muevas, no tienes por qué salir herido.

¡Saca las manos de los bolsillos!

¡Obedece! -¡Alto!

No tienes que salir herido.

Ponte rodillas.

Saca las manos de los bolsillos.

¡De rodillas! ¡Despacio!

Espósalo. -Pon las manos en alto.

Sobre la cabeza, entrelazadas.

Quiero ver a mi hijo. Entiendo su frustración...

Si no, no se quedaría ahí diciendo que no puede verlo.

¡No quiero oír eso! La entiendo.

Quiero verla coger ese teléfono deme el número, yo llamo.

Tiene ahí toda la información debe ir al Juzgado

solo puedo decirle que vaya mañana a la sala 3 del Juzgado, a las 9.

La jueza Longut llevará el caso. No puedo ir al Juzgado.

No puedo esperar tanto, ¿ha hablado con alguien?

No puede hacerlo si no hay un tutor.

Solo quiero llamar, ya lo han fichado.

¿Está herido, está herido?

Cuando vaya mañana al Juzgado sabrá qué ha pasado.

¿Está herido? ¿Está bien? Sí, pero tendrá que esperar a mañana.

Tiene la palabra.

Señoría, la Fiscalía pide al tribunal que detenga a este joven

está en libertad vigilada por robar dentro de los coches.

Ahora vuelve con un delito grave se le acusa de esgrimir una navaja

ante una mujer y su marido y la mujer está embarazada.

El señor Johnson ya ha estado en este Juzgado

y ahora ha vuelto.

La Fiscalía pide que sea detenido.

Es un peligro para la sociedad.

Señora Fenlon.

Señoría, no ponemos en duda los 12 puntos que le dan autoridad

para detener a este joven sin embargo,

está a punto de cumplir la mayoría de edad

y tiene pocos antecedentes y mucho apoyo en casa.

Sé que su madre desea que vuelva a casa

y que se asegurará de que obedezca las normas que dicte el tribunal.

Si lo ponen bajo arresto domiciliario con un dispositivo de seguimiento,

se asegurará de que acate las normas y alertará a las autoridades

en caso de que las infrinja.

Se acerca la Navidad y a la familia le gustaría

que estuviera en casa.

La madre quiere decir unas palabras.

-Señora Williams.

Buenos días, señora jueza.

Quiero mucho a mi hijo

por eso le pido que lo mande a casa.

Acataré todas las normas y las disposiciones

que usted dicte.

Ha sido un año duro para él y le he dicho algunas cosas

de las que me arrepiento y me gustaría pedirle perdón.

Pero si lo manda usted a casa estaré allí ayudándole.

-Señor Troley.

-Señoría, entiendo que su madre le quiera

y que el joven tenga problemas pero su conducta va a peor.

Sé que la Navidad se acerca pero también se acerca

para las víctimas del caso.

El Sr. Johnson escogió su camino y hay que privarle de la libertad.

-¿Quiere añadir algo? -No, señoría.

-Señora William, estoy de acuerdo con la Fiscalía

la conducta del Sr. Johnson está empeorando.

Al principio eran delitos contra la propiedad

y ahora contra las personas.

Considero que el tribunal no debe dejarlo en libertad.

Siento que coincida con la Navidad pero así son las cosas.

Permanecerá detenido 21 días.

Señora secretaria, ¿me dice la fecha?

-La lectura de cargos será el 19 de diciembre

y el juicio el 28 de diciembre a las 9.

-De acuerdo.

¿Cómo se llama su abogada?

¿Y cómo se llama el menor?

Me temo que cabe la posibilidad de que se planteen

transferir a su hijo.

Significaría que enviarían el caso al tribunal de adultos.

No tiene por qué ser así porque podrían pedirle 5 años

aunque no tiene por qué pasar pero no nos interesa

que lo transfieran al tribunal de adultos

así que, eso es lo que más preocupa ahora mismo.

Hay que volver al tribunal el 29.

Allí podremos hablar de posibles defensas

y de si Andrew quiere ir a juicio.

Y me reuniré formalmente con la Fiscalía del Estado

para hablar del caso y ver si tienen una oferta a considerar

ya imagino que ahora mismo cree que no debería aceptar una oferta.

Sí.

Pero...

Al menos deberíamos tener esa opción.

Si deciden transferir el caso no habrá nada que hacer,

no podremos pararlo, así que, esperemos que eso no ocurra.

Sabemos que los designios del Señor son inescrutables.

Ya os dicho que no es un Dios tradicional

pero hay cosas que el Señor no quiere que carguéis

y que quiere

que superéis por Él.

En cuanto a vuestros problemas la gente rumoreará sobre ellos

pero Él quiere que los superéis.

Queréis que la gente los olvide y que nadie se acuerde de ellos

pero hay cosas que sí que quiere que aprendáis.

(Música)

(Timbre)

No tendrá una copia de sus cargos tal vez.

Le traeré una copia del informe policial.

Hay que irse. ¿Por qué?

Estoy jugando. ¡Vamos!

Venga.

No le habíamos visto por aquí.

Le hicimos varias preguntas y nos sacó la navaja, así que...

Me es incómodo hablar de esto.

Si estoy importunándola, me marcharé

La cuestión es que puede que transfieran a mi hijo

y lo juzguen como si fuera un adulto

Si quiere que me vaya, me voy,

lo último que quiero es causarle molestias,

solo quería encontrar algún alivio para poder dormir

y averiguar qué paso en realidad con mi hijo.

Su hijo no contestaba y no creo que sea correcto

que venga a un parque con una navaja.

Yo solo quería proteger a mi familia.

No sabía lo de la navaja.

Tuvo que pasar algo para que él la sacara

y es lo que intento averiguar, qué pasó.

Verá, siento mucho lo que ha pasado.

No me siento cómoda hablando del tema.

Vale. Quería decirle que nunca les habría hecho daño

ni a sus hijos, ni a su marido.

Arriba.

¿No te he dicho que bajes de ahí?

(Bullicio)

¿Dicen que mi hijo fue a un parque para amenazar con navaja a la gente?

No, su hijo fue a un parque se le acercó gente

que no le hizo nada y decidió amenazarlos con una navaja.

¿Cómo saben que no querían hacerle nada?

Por el testimonio de su hijo y el de los demás

en el lugar donde sucedieron los hechos.

Y cuando les dio ese testimonio, ¿había algún adulto, algún abogado?

En ese momento no hace falta que hubiera un adulto o un abogado.

Si es un niño, debe haber un abogado o un adulto.

Conforme a la ley del Estado,

no es necesario que los padres estén presentes.

Deberían haberle puesto un abogado. Es mi hijo.

Pero este no es lugar ni el momento adecuado

para hablar de este tema. Jamás es un buen momento

para hablar del hijo de nadie con las fuerzas del orden.

Solo quiero que mi hijo vuelva a casa.

# Estrellita,

# dónde estás.

# Me pregunto

# qué serás #.

Hola, Andrew. Sí.

Vamos a repasar lo que hemos hablado antes.

Tenemos un acuerdo.

No te juzgarán como adulto si te declaras culpable

y vas a un programa de prevención de conducta de riesgo.

El programa que nos proponen dura entre 9 y 12 meses.

Cuando terminases el programa seguirías bajo supervisión

durante un tiempo de 4 a 6 meses.

Pero puede alargarse hasta que cumplas los 21 años

si no demuestras buena conducta. ¿Entiendes esta parte?

Sí, la entiendo. Vale. ¿Vas a querer hacerlo?

Sí. Muy bien.

Tu madre, ¿entiende que es lo que tiene que hacer Andrew?

¿Está de acuerdo?

¿Cree que la declaración de culpabilidad

es lo mejor para usted? Sí.

Acepto la declaración y dicto la siguiente sentencia.

Será declarado delincuente juvenil

e ingresará en un centro de prevención de conductas de riesgo

a eso le seguirá la libertad condicional.

Van a tomarle muestras de ADN.

En este caso, renunciaremos al informe previo del menor.

Todos los cargos van a ejecutarse paralelamente.

Ahora le remito al Departamento de Justicia de Menores.

¿La Fiscalía quiere decir algo? -No, señoría.

¿Y la defensa? -¿Hay fecha de revisión?

Sí. ¿Secretaria? -El 11 de enero a las 9 de la mañana.

Gracias. Muy bien.

Se le transfiere al Departamento de Justicia de Menores.

Suerte, señor Johnson.

(Llaves)

(Abren la puerta)

(Gorjeos de un bebé)

Ya voy.

(Quejidos del bebé)

Ya está. ¡Schsss!

¿Estás bien?

¿Seguro que estás bien?

Necesito saber que estás bien.

Ya está.

"Ahora tienes un hermano pequeño del que serás su referente.

Espero que vuelvas a casa, hijo,

para que puedas quererle, cuidarle,

y darle tanto amor como le das a Nisi.

Tu nuevo hermano me recuerda a ti

y las esperanzas que tenía puestas en ti de pequeño

pero con los años,

todo eso desaparece y la rabia lo reemplaza.

Lo siento, hijo.

Cuando vuelvas, te ayudaré a sobreponerte

y a salir adelante.

Tengo fe en ti.

Hasta que vuelvas, te echaremos de menos.

Te quiere, mamá".

Iba a mandártela

pero cuando encontraba el valor lo perdía.

Significa...

mucho.

Ya estás en casa ahora solo quiero

que te quedes aquí.

Cuenta conmigo para todo.

Si necesitas ayuda, pídemela.

No dejes que las cosas vayan empeorando hasta explotar.

No es bueno.

No es bueno.

Te quiero, mamá.

Yo también, amor.

Quiero que te quedes en casa.

Que estés seguro.

¿Necesitas algo?

Quítese el reloj y los zapatos

y póngalos en la bandeja.

Déjelo ahí.

¿Cuándo nos vamos? -Sí, vale.

Calla, calla.

Venga aquí.

Quítese los zapatos.

Levántese.

Bien, déjelo ahí.

Dese la vuelta.

(Llanto de un niño)

¡Vamos, calla, calla!

Dese la vuelta.

Abra los brazos.

Puede pasar.

¿Vamos a verle?

Claro que vamos a verle.

No, mejor la semana que viene.

Su visita es sin contacto físico.

Está a punto de llegar.

Una vez dentro busca un sitio libre.

Los niños no han podido venir hoy pero te mandan un beso.

Ya sé que está deseando verlos el próximo día me acompañarán.

Ayer estuvimos viendo a tu madre sigue con sus achaques de siempre.

No puede andar mucho.

-Te mandan muchos recuerdos.

Está preparando una fiesta para cuando salgas.

Nos sabes las ganas que tengo de que llegue ese día.

Ya queda menos.

Anímate.

-La semana que viene no voy a poder venir.

Vendrá tu hermano.

Bueno, eso ahora mismo...

Lo importante es que el tiempo vaya pasando

y tú te encuentres con mucha fuerza.

¡Sí!

(Risas)

-Tengo muchas ganas de daros un abrazo.

Ya llegará el día.

Eso es lo más importante saber que estáis bien.

Lo demás me da igual.

-La semana que viene me gustaría que viniesen a los niños.

(Chirrido de puerta)

Subtitulación realizada por Paloma Masa Barroso.

Somos cine - La vida y nada más - Ver ahora

Andrew, un adolescente afro-americano, anhela encontrar su sitio en la Norteamérica actual. Con su madre, Regina, quien a su vez desea encontrar algo más en su vida que ocuparse de sus hijos, Andrew se verá forzado a sufrir la presión de las responsabilidades familiares. Además, su búsqueda por comunicarse con su ausente padre le llevará a tomar un peligroso camino.

El pacto (2018)

Reparto: Mireia Orioll y Darío Grandinetti

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - El pacto - Ver ahora
Transcripción completa

(SONIDO DISTORSIONADO) Mamá, me encuentro mal.

(Estruendo)

¡Clara!

¡Clara, mi vida, ven aquí!

¿Qué te pasa?

Clara, por favor.

Álex.

Mi vida, mi vida.

Por favor, abre los ojitos, mi amor.

Mi amor.

Clara, por favor, te lo pido,

abre los ojos.

Garrido. Clara.

Una ambulancia, a casa.

No, no.

No, no, la niña. No sé qué tiene.

¡Clara!

¿Por qué no dice nada?

¡Por favor!

¡Despierta, mi amor!

¡Ah!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Puerta abriéndose)

(Música instrumental suave)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Sí?

(Música instrumental de misterio)

Toma.

¿Qué es esta mierda, Garrido?

Tres meses sin oler a ginebra.

Te lo has ganado.

¿Intentas aprender a cocinar?

No, son de mi mujer.

No se las come ni el perro.

(Trueno)

¿Salto o caída?

Han visto cómo se tiraba.

Todo apunta a que no es la primera vez

que intentaba suicidarse.

Pobre mujer.

¿Marido?

Viuda.

¿Algún otro testigo?

El hijo, ha visto cómo caía.

Avísame cuando llegue el juez.

Cuando el chaval ha llegado abajo, la madre aún respiraba.

Inspector Santos.

¿Cómo te llamas, hijo?

Así desde que hemos llegado.

Chico, ¿me oyes?

(AFLIGIDO) No puedo...

No puedo hacerlo.

(LLORA)

¿Hacer qué?

No puedo...

¿Qué es lo que no puedes hacer?

Cuidado con los lunares, ¿vale?

Perpendicular, cariño. ¡Vale, mamá!

Mañana es el último día

para entregar la autorización firmada.

Olvídalo, que está más que hablado.

Mamá, es el viaje de fin de curso, va a ir todo el mundo.

Ya, cariño, pero tú no eres como todo el mundo.

Bueno, es que si me dejaras,

quizá lo sería.

No.

Demasiado tiempo fuera, no estás preparada.

¿Que no...?

Mira,

quizá no soy yo la que no está preparada.

Buenos días. Buenos días.

Qué bien te quedan. Me encantan.

No tenías por qué. ¿Y tu padre?

¿Qué tal lleva lo de estar solo?

Haciéndose a la idea aún.

¿Tu niña qué tal?

¿Mi niña?

Qué más quisiera mi niña...

Aquí.

¿Qué tienes hoy para mí?

(Teléfono)

Buenos días, señor Navarro.

¿Cómo está?

Mi nombre es Mónica Molero

y he sido designada como su abogada de oficio.

Voy a hacer todo lo que esté en mi mano

para ofrecerle una defensa justa.

He pedido a un hombre.

¿Perdón?

No me defenderá una mujer.

No tengo ninguna duda

de que preferiría que le defendiera un hombre;

menor, a ser posible.

¿Empezamos?

(Apertura eléctrica de puerta)

Llévatelo.

Trae, ya me encargo yo del papeleo.

-Buenos días.

No se merece una abogada como tú.

¿Qué quieres, Álex?

Que nos conocemos.

Tenemos que hablar de la niña.

¿De la niña o del dinero que nos debes?

Por el dinero no te preocupes, esta semana cobro las horas extras.

Clara me llamó anoche.

¿Y?

Quiere vivir conmigo.

¿Qué?

¿Le has dicho que podía vivir contigo?

¿Quieres que madure?

Pues déjala que cometa sus propios errores.

¡Ni hablar!

No piensas hablarme nunca más, ¿no?

Clara, el barco de tu abuelo no es un sitio donde vivir,

pero si apenas flota, hija.

Lo que tendría que hacer tu padre es comprarse una casa normal,

con cimientos.

Lo arreglará.

Ya.

¿Sabes desde cuándo llevo yo oyendo eso?

Desde que naciste.

¿Qué te crees, que me gusta hacer de poli malo?

Pues no me gusta.

Venga, por favor.

No soporto cuando nos enfadamos así.

Dime algo, por favor.

Esta noche la madre de Fran Ortiz se ha tirado por un noveno.

¿Qué?

(Música instrumental suave)

Cariño,

tienes que comer.

No te lo olvides, que mañana es el último día para entregarlo.

(Puerta cerrándose)

Muy bien. Eso es.

Con cuidado.

¡Me voy!

Cariño, que no me importa nada llevarte.

De verdad, que me pilla de camino.

A mí sí.

(Puerta cerrándose)

¡Clara!

Tío, ¿qué haces?

Es el coche de mi madre.

Sube.

¿Clara?

¿Clara?

¡Clara!

(Oleaje tranquilo)

El teléfono está... apagado, no puedo localizarla.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Diga?

¿Qué?

¡No!

No sabemos cuántas horas ha pasado en coma diabético.

El tiempo de reacción es primordial.

Lo siento.

¿Se pondrá bien?

No quiero darles falsas esperanzas.

La posibilidad de que llegue a despertar algún día es improbable.

Improbable, pero no imposible.

En mis 30 años de profesión,

he visto a otros pacientes en el estado de Clara

y nunca he visto despertar a ninguno.

Otra vez.

¿Por qué? No lo entiendo.

(SUSPIRA)

Garrido ha tomado declaración

a los niños que la encontraron en la cementera abandonada.

Estaba tirada en el suelo, sin móvil, sin mochila...

Un atraco seguramente.

¿Qué hacía en ese sitio?

No debí dejarla sola.

Mónica...

No,

debí acompañarla.

Lo sabía.

Mi niña.

Mi... pequeña.

Si no despierta, no me lo voy a perdonar jamás.

(Música instrumental suave)

(Pitido de frecuencia cardiaca)

Perdón.

No quería asustarla.

Voy a la misma clase que ella.

Mi madre también está ingresada.

¿Fran Ortiz?

Clara me habló de ti.

¿Cómo está tu madre?

¿Se recuperará?

Ahora vengo.

¿Puedes cuidarla?

(Truenos)

(Música instrumental de intriga)

(Mensaje de móvil)

(Música instrumental de tensión)

¿Fran?

¿Qué haces con su móvil?

¿Por qué lo tienes tú?

Suelta eso.

Suelta eso, Fran.

No hagas ninguna tontería.

Sálvala.

¿Qué?

Si quieres que Clara viva,

no puedes contarle a nadie lo que verás ahí.

Ve a ese sitio y sálvala.

Yo no he podido...

No puedo...

¿Te ha hecho algo?

Mónica, ¿estás bien?

(Radio de Policía)

La cabeza.

Puedo hacer que te lleven a casa.

Deberías descansar.

No,

me quedaré aquí hasta que me echen.

Te veo mañana.

Señora, lo siento, pero ahora sí que debería salir.

(GARRIDO) "Callar no te servirá"

de nada.

Hemos encontrado tus huellas

en sus cosas y en el coche de tu madre.

Fran, sabemos que intentaste matarla.

"Dinos por qué y el juez tendrá en cuenta tu colaboración".

"Muy bien,

como quieras".

Tengo tanta prisa como tú.

Sabía que lo volvería

"a intentar".

¿El qué?

Mi madre.

"Hace un mes, se cortó las venas".

"En el hospital, el hombre alto me dijo que volvería a intentarlo,

pero que no tenía por qué morir, por eso fui,"

por si volvía a hacerlo.

¿"Ahí" dónde?

¿Dónde fuiste, Fran?

Ese hombre tenía razón, está viva.

Saltó de un noveno y está viva.

Ahora... alguien tiene que morir.

Se me acaba el tiempo.

No.

"¡No, por favor!".

¡No! ¡No!

¡No!

¡No, por favor, no! -Tranquilo, Fran.

¡No, no quiero morir!

¡No quiero morir! -Fran, ¿dónde fuiste?

"Fran, ¿dónde fuiste?".

Fran, ¿dónde?

(SONIDO DISTORSIONADO) ¿Qué le pasa? Fran.

¡Trae un médico, rápido!

"Fran, ¿qué te pasa?".

Fran, ¿qué? ¡Fran!

¡Fran!

(Música instrumental de misterio)

(Traqueteo de tren)

(Música instrumental de intriga)

¿Hay alguien?

(HOMBRE) ¿Puedo ayudarla?

¿Cómo me has encontrado?

¿Quién te ha hablado de mí?

Lo siento.

Todo esto es un error, no tenía que haber venido.

Puedo salvarla.

No tiene por qué morir.

¿Qué sabe de mí?

Si estás aquí es porque nadie puede ayudarte, solo yo.

¿Cómo?

Esa no es la pregunta.

Lo que importa es qué estás dispuesta a hacer para no perderla.

Cualquier cosa.

Entonces puede salvarse,

aunque el precio es alto.

¿Cuánto?

No quiero tu dinero.

Pagarás, pero a su debido tiempo.

Por ahora, tan solo quiero una cosa.

Tu peor pesadilla.

"¿Clara?".

¡Despierta!

"¡Despierta!".

¡Por favor, no!

Perfecto.

Podemos empezar.

(Música instrumental de tensión)

No tienes nada que perder.

¡Ah!

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

¿Sí?

"Mónica, ¿dónde estás?".

En casa. "Me han llamado del hospital".

¿Qué ha pasado? "Quieren vernos".

"Date prisa".

(Música instrumental suave)

(MUJER) "Jamás había visto nada igual".

"El caso de Clara es como un milagro".

¿Un milagro?

Uno entre un millón.

Lo he consultado con otros colegas, nadie ha visto nada parecido.

¿Cuándo podrá volver a casa?

La tendremos 24 horas en observación.

Si todo sigue igual, pronto podrá volver a casa.

Tan solo una cosa:

Clara no recuerda nada de lo que le pasó.

Será mejor así por el momento.

Me voy a trabajar, cariño.

Cuida de mamá.

(RÍE)

Ay...

Hablaré con el inspector.

Pediré unos días, al menos, hasta que todo vuelva a la normalidad.

¿Estás bien?

Un poco cansada, nada más.

Mañana os recojo.

(Trueno)

Cualquier cosa, me llamas.

Vale.

Señora, si su bolso no está en Objetos Perdidos,

no creo que vaya a encontrarlo.

Quería asegurarme de que no estaba allí.

Ya no sé dónde buscar.

¿Le importa si seguimos?

Sí, sí

Ahí.

Ahí está, el bolso.

¿Avanzo más rápido?

No, por favor.

¿Seguro que esta grabación es de esta noche?

Sí.

(Música instrumental de misterio)

¿Qué pasa?

Un corte de luz.

Señora, el bolso aquí no se lo dejó.

Lo siento.

(Trueno)

(Pitidos frecuencia cardiaca)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(Trueno)

(SUSURRA) Clara...

¿Estás bien, hija?

Vamos a la cama.

¿Qué tal ha ido la noche?

Bien.

(Música instrumental de suspense)

(SUSPIRA)

¿Ángel?

(Trueno)

¿Ángel Martos?

Perdone que le moleste.

Quería hablar con usted solo un momento.

Unas preguntas nada más.

(HOMBRE) ¿Preguntas sobre qué?

¿Puedo?

Esa es la última foto que le saqué.

Los médicos ya no podían hacer nada por ella, pero yo sí,

así que lo hice.

¿Qué es lo que hizo?

Solo él podía salvarla, eso me dijo.

Yo no creía en esas cosas.

Nadie cree en ello, ¿verdad?

Hasta que no te queda otra cosa en la que creer.

¿Se lo has contado a alguien?

Ni siquiera yo sé lo que hice, no me acuerdo de nada.

Es mejor así.

Es una trampa.

Por eso yo, al salir de la cárcel, me encerré aquí,

para alejarme de las personas a las que quería.

Saber que tienes este poder de por vida es una maldición.

La tentación de volver a hacerlo es demasiado grande

y el precio, demasiado caro.

¿Ella se recuperó?

Los médicos nunca habían visto nada igual:

una entre un millón.

¿Dónde está ella ahora?

Tuvo una recaída.

El tiempo para pagar se terminó y...

Ella se murió porque no pagué,

no fui capaz.

¿Capaz de qué?

Capaz de matar.

Así funciona el pacto, salvas una vida a cambio de otra.

Debes arrebatar una vida ajena

o tu peor pesadilla se hará realidad.

¿Qué dice?

Yo jamás mataría a nadie.

Eso crees ahora, pero te tentará.

Te pondrá a prueba una y otra vez, como hizo conmigo.

Como hizo con él.

Fran nunca llegó a matar a nadie.

¿Y qué fue de él?

Murió, ¿verdad?

Su peor pesadilla.

¿A qué adolescente no le aterra su propia muerte?

Pronto sabrás cuánto tiempo tienes.

La araña señalará cuál es tu víctima.

¡Suélteme o gritaré! Hazle caso.

¡Suélteme!

Una cosa más,

tu propia vida no vale.

Suicidarse sería demasiado fácil.

Déjame en paz.

No pierdas más el tiempo o tu hija morirá.

(LADRA)

(LADRA)

(Ladridos)

Venga, cariño, échame una mano.

Te sentará bien hacer algo.

(Música instrumental de tensión)

Pero ¿qué haces?

Me dijo que conocía un lugar.

"Que nadie nos vería".

"Me cogió las cosas y me encerró en el coche".

(Golpes)

(Golpes)

(GOLPEANDO EL COCHE) ¡Por favor! ¡Por favor, déjame salir!

¡Por favor!

(LLORANDO) "¡Por favor!".

Me dijo que no quería hacerlo,

pero que no tenía otra opción.

¡Por favor!

¡Me puedo morir!

¡Por favor, por favor!

¡Por favor!

Por favor...

No lo entiendo, papá.

¡No lo entiendo!

Chist...

Tranquila.

Tranquila, cariño.

(SONIDO LEJANO) ¿Cuánto?

¡Eh!

Le digo que cuánto.

La acusación pide 20 años,

pero teniendo en cuenta que la víctima tiene 15

y que reconoció que no le había forzado,

10 o 12 años.

¿Y si alego trastorno mental?

Es que usted no está loco,

discierne perfectamente entre el bien y el mal.

Pero la locura sería un atenuante, no me caerían ni dos años.

Si hiciera su trabajo, yo no tendría que entrar en prisión,

¿verdad?

Cualquier otro abogado lucharía para que me declararan enfermo.

¿Sí o no?

¿Sí o no?

Sí.

¡Zorra hija de puta!

La denunciaré, haré que la recusen.

Adelante, hágame ese favor.

¿Qué hace?

¿Adónde cree que va?

¡Ni se le ocurra abrir esa puerta!

¡Que se siente le digo!

(TOSE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(AGONIZANDO) ¡Pida ayuda!

¡Pida ayuda, por favor!

¡Ah!

¡Ah!

(TOSE)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Música instrumental de tensión)

(Puerta abriéndose)

Aquí te dejo unas toallas.

Papá,

¿por qué llevas la pistola descargada?

Ojalá siempre la hubiera llevado así.

Pero hacías tu trabajo, ¿no?

Salvaste a tu compañero.

Ya, pero nadie debería poder decidir

sobre la vida de otra persona.

¿Por eso empezaste a beber?

Ajá.

¿Por eso os separasteis?

Llevo tres meses sin beber.

(Puerta abriéndose)

Al agua.

Voy a por la chaqueta. Vale.

Clara está un poco mejor.

Se está preparando un baño.

Álex, escucha.

Gracias.

(Música instrumental de misterio)

(Pasos acercándose)

(Puerta)

(TARAREA)

(TARAREA)

(TARAREA)

(Golpe)

(Cerrojo abriéndose)

(TARAREA)

(Música instrumental de tensión)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

¿Clara?

¡Clara!

¡Clara!

Clara, ¿me oyes?

¡Clara!

¡Clara, abre!

¡Ah!

¡Ah!

¡Clara!

¡Clara!

¡Ah!

(TOSE)

¡Mírame! ¡Mírame!

¿Estás bien?

¿Estás bien?

Mírame. Mírame.

Voy a morir.

No.

Estamos bien, vida mía.

Confía en mí.

(Señal de llamada)

(Señal de llamada)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Puerta abriéndose)

Siéntate.

"Soy Álex, no puedo atenderte". ¡Mierda!

"Deja un mensaje después de la señal".

(Pitido)

Álex, necesito verte.

Estoy yendo con Clara.

Tengo que contarte algo.

(Claxon)

(Claxon)

¡Ah!

(Estruendo)

¿Estás bien?

¿Estás bien?

No te muevas.

¡Ah!

¡Ah!

"Emergencias, 112, ¿dígame?".

¿Hola?

"Sí".

Hemos tenido un accidente.

"De acuerdo".

Tienen que mandar a alguien rápido.

"¿Sabría decirme la dirección exacta?".

No, exactamente no lo sé.

"Mire si ve una señal". Vale, un momento.

Sí, es la... C-42, kilómetro 94. "Muy bien".

"Muy bien, los servicios de emergencia están en camino".

"¿Sabría decirme si hay heridos?". ¿Clara?

"¿Señora?". ¿Clara?

Clara... ¡Clara!

¡Ah!

¡Clara, sube!

¡Es peligroso, sal de ahí!

Ah...

Vamos, cariño, sube. ¡Sube, sube, sube!

Ah...

Ah...

Ah...

Ayúdame... No puedo.

¡Ah! Así.

¡Ah!

¡Ah! ¡Vamos!

(LLORA) Dame la mano.

Vamos. Vamos.

Ya.

¡Ah! ¡Ah!

Ah...

(LLORA)

(AGONIZANDO) ¡Ayúdame!

No... puedo.

No puedo. ¡Ayúdame!

¡Ah!

¡No!

¡Ah!

¡Ah!

¡No! ¡Clara, sube!

Ah...

¡Ah!

¡Sube!

¡Ah!

¡Ah! ¡Ah!

¡Ah!

¡Sube, corre!

(Radio de Policía)

(Coche acercándose)

¡Mónica! ¡Hija!

¿Cómo estáis?

Ellas han salido ilesas del accidente.

¿Y el otro coche?

Vamos a casa.

Vamos.

Me voy a dormir.

(Música instrumental suave)

Acompáñame.

¿Qué pasa?

Lo que ha pasado esta noche.

Le he dejado morir al conductor.

Podría haberlo salvado, pero no lo he hecho.

No. No, nadie podía hacer nada.

Clara y tú estabais en peligro, salvaste la vida de tu hija.

No lo entiendes.

Fui a un sitio la noche que murió Fran.

Me envió una dirección y me dijo...

Lo sé.

Hoy Garrido detuvo a ese farsante, he hablado con él.

Sé que fuiste a verle y sé lo que te contó.

Si lo sabes todo, entonces sabes...

lo que he tenido que hacer para no perder a Clara.

Ese hombre...

Lo he matado, Álex, lo he matado yo.

Mónica, ha sido un accidente.

No, no, es que no lo entiendes.

Clara no tenía ninguna posibilidad de recuperarse.

Sí la tenía. No.

Una entre un millón, por favor.

Mónica, estos días hemos estado bajo mucha presión.

Necesitas descansar.

No, están ocurriendo cosas que no sé cómo explicar.

No, no.

Mírame bien, mírame, mírame.

Mírame, Mónica.

Fuiste a ese sitio y nadie puede culparte por ello,

estabas desesperada,

pero ese hombre no te ayudó, se aprovechó de ti.

Y no eres la única,

se ha aprovechado de mucha gente durante estos años.

¿Y sabes por qué?

Porque nadie quiere aceptar

que algún día todos perderemos a la gente que amamos.

Nadie,

pero es inevitable.

Y tú y yo también algún día tendremos que aceptarlo.

(LLORA)

(Música instrumental suave)

¡Ah!

¡Ah!

Eso es trampa.

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladrido)

¡Mamá!

Llegabas de sobra.

(Ladridos)

¿Qué?

Mamá, va.

Mamá, va.

La brújula del abuelo.

He arreglado el barco.

¿De verdad?

Cuando vuelvas de tu viaje, te enseñaré a usarla.

Ya es hora de que aprendas a navegar.

¿Un café? ¿Te apetece?

¿Y tú no deberías ir a dormir, cariño?

Mañana viajas.

¿Mmm?

(Puerta)

(Puerta)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Ladridos)

Gracias.

Bueno, yo me voy a dormir.

Te acompaño.

No, no, no hace falta.

Vosotros acá, a disfrutar de la noche.

Vamos dentro mejor, ¿no?

¿Tan pronto?

¿No estás bien aquí?

¿Qué pasa, Mónica?

Da igual.

(GRITANDO) ¡Mamá!

¡Clara! ¡Mamá!

¡Hay alguien en casa!

¿Qué? ¿Quién? No lo sé.

¡No lo sé! He visto a alguien. ¿Seguro?

Sí. Quedaos aquí.

(Ruido)

(Ruido)

Te estoy viendo.

Sal.

Contaré hasta cinco.

Uno,

dos,

tres,

¡cuatro!

¡Que salgas, hijo de puta! ¡Ah!

(Estruendo)

¿Álex?

¿Papá?

(Puerta)

(Música instrumental de tensión)

(Motor en marcha)

Llama a la Policía y quédate aquí.

¿Álex?

¿Álex?

Álex...

Álex, Álex.

Mmm...

¡Oh!

¡Oh!

(EMITE QUEJIDOS)

Cariño, abre los ojos.

(EMOCIONADA) Hemos llamado a alguien para que nos ayude.

Aguanta, ¿vale?

Aguanta, que saldremos de esta.

Te lo prometo.

Cariño.

Álex...

¡Álex!

Álex, no, por favor. Por favor, te lo pido.

(LLORANDO) No te vayas, por favor. No me dejes sola, por favor.

Por favor, por favor.

Álex.

(LLORA)

¡Mamá, mamá, la Policía está viniendo!

Mamá, ¿y papá?

(GRITANDO) ¡Mamá, mamá!

(GOLPEANDO LA PUERTA) ¡Mamá, abre!

¡Mamá, por favor, abre la puerta!

¡Mamá, que no quiero estar sola!

(LLORANDO) ¡Por favor, abre la puerta!

(RESPIRA NERVIOSA)

(RESPIRA NERVIOSA)

(Música instrumental suave)

¿Mamá?

¿Papá?

(Música instrumental de tensión)

(Cristales rotos)

(SUSURRANDO) Álex.

Cariño.

(LLORA)

Ah...

¡Ah!

(Cremallera cerrándose)

Ah...

¿Cómo se encuentra?

¿Qué me ha pasado?

Se ha desmayado al golpear la cabeza contra el suelo.

¿Recuerda algo de lo que le ha sucedido esta noche?

No.

Cuando has bajado, ¿Álex ya estaba inconsciente?

Sí.

¿Dónde lo has encontrado?

Donde lo habéis recogido vosotros.

No podía moverlo.

No fue ahí.

¡Papá!

Se escondió allí.

Fui a por él y, al salir, me embistió.

Yo caí por ahí.

¿Y recuerdas algo más?

Él empujándome es lo último que recuerdo.

¿Estás segura de que es ahí donde lo encontraste?

Debió levantarte antes de desmayarse,

porque yo lo encontré aquí.

¿Estás mejor?

¿Y tú, Clara?

Yo no vi nada.

Mamá cerró la puerta.

No quería que lo vieras así, cariño.

¿Algo más que puedas añadir?

¿Viste la matrícula?

¿El modelo del coche? ¿El color?

¿Os habéis cruzado cuando ha salido del sótano?

Si te enseñara fotos, ¿sabrías reconocerlo?

Estaba muy oscuro, lo siento.

Tranquila, siempre dejan alguna huella.

(Ruido)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(HABLANDO BAJO) ¿Diga?

"Mi hermano,

podrías haberle salvado la vida,

pero le dejaste morir".

¿Qué quiere?

"Que lo pierdas todo".

¿Qué dice?

"¿Sabías que tiene tus ojos?".

"Tu hija,

cuando se asusta,

tiene tu misma mirada".

¡Basta!

Ni se le ocurra acercarse a mi hija, ¿me oye?

Ni se le ocurra.

(Comunicación cortada)

(Radio de Policía)

Si encontráis alguna huella... Serás el primero en saberlo.

Tú descansa, yo me encargo.

(Llaman a la puerta)

(Puerta abriéndose)

Buenas noches, hija.

¿Hasta cuándo se va a quedar papá?

Hasta que se recupere.

Es que no sé si ir a Ámsterdam, ya no me apetece.

¿Cómo no vas a ir a este viaje que te apetecía tanto?

¿Mmm?

Mi amor...

No te preocupes por nosotros.

Y papá va a estar bien,

yo le cuido.

¿Sabes? Hay algo...

que debes prometerme

que no vas a olvidar jamás...

y es que todo lo que hago, todo lo que he hecho...

y todo lo que haré lo hago por ti.

Lo recordarás, ¿verdad?

Prométemelo.

Te lo prometo.

Ahora a descansar, ¿vale?

(GOLPEA LA PUERTA)

Tu calmante.

Gracias.

¿Necesitas algo más?

La cama es más que suficiente.

Mañana te la devuelvo.

Puedes quedarte hasta que lo necesites.

Tómatelo, descansarás.

Buenas noches.

Oye,

¿dónde está mi camisa?

La que llevaba durante la cena.

Estaba sucia.

Buenas noches.

(Arena cayendo)

(Ladrido)

¿Seguro que estás bien?

Sí, estoy bien. Tranquila.

No tengas prisa en recuperarte, ¿vale?

Ve, ve.

(Música instrumental de misterio)

Mamá, por favor...

Que solo me voy una semana.

Es verdad, tienes razón. Venga, vete.

La bolsa. La bolsa.

Adiós.

¡Clara!

Te quiero.

(Taladro)

(Música instrumental de suspense)

(Teléfono)

Laura.

Eh, me acabo de enterar de lo de noche.

¿Cómo está Álex?

Mucho mejor, gracias.

Oye, me tienes que hacer un favor. Claro.

Llevo un caso de atropello

y el conductor se dio a la fuga.

¿Tienes la matrícula?

Sí.

Vamos a ver quién es este hijo de puta.

(Música instrumental de tensión)

Vamos.

Vamos, vamos.

"Hola, soy Mónica".

"Deja tu mensaje después de la señal".

Mónica, soy Álex,

No hagas ninguna tontería, ¿me oyes?

Lo que sea que estés pensando hacer,

no lo hagas.

Llámame.

Localízalo, rápido.

(Taladro)

Hijo de puta...

(Vibración de móvil)

¡Cierra la puerta o te pego un tiro!

Cierra... la puerta.

¡Que cierres la puerta, joder!

Cierra la puta puerta.

¿Quién eres?

¿Quién eres?

Raúl Osorio, el tipo que entró en vuestra casa.

Las huellas coinciden, es el hermano.

¿Qué hermano?

El del conductor que murió en el accidente de Mónica.

Salió despedido del coche, se salvó del incendio.

¿Por qué está fichado?

Por agresión,

dejó a su vecino tetrapléjico porque le molestaba su música.

Ingresó en un psiquiátrico.

"Yo estaba allí".

"Lo vi todo".

(Claxon)

(Claxon)

¡Clara, aléjate!

"Tú mataste a mi hermano".

Venga, fuera. (AGONIZANDO) Ayúdame.

¡Él era todo cuanto tenía! ¡No aceleres!

Cálmate o disparo. Cálmate, joder.

Por eso la persigues, por venganza.

No.

¿Qué le ibas a hacer? Nada.

Yo no le iba a hacer nada, solo quería asustarla.

¿Qué?

Disparaste... a mi marido. ¿Qué?

¡Hijo de puta!

Arranca. No.

¡Arranca o disparo! No.

Arranca, hijo de puta, arranca.

Lo tengo.

(Pitido de localización)

¿Adónde vas?

¿Adónde vas?

(Música instrumental de acción)

Vamos.

La primera a la derecha.

(Claxon)

(Claxon)

Frena aquí.

La llave, dame la llave.

Sal.

¡Sal de ahí!

¡Gírate, no me mires!

Camina.

No me mates, por favor.

Tengo familia.

Mi mujer, mis hijos, ¿qué va a ser de ellos?

No tienes familia.

¿Qué? ¡Que no tienes familia!

Antes, en el coche,

me dijiste que lo único que tenías era a tu hermano,

así que mientes.

¿Qué le ibas hacer a mi hija?

¿Qué haces?

Gírate.

Gírate.

¿Me vas a matar?

Para.

¿Qué es lo que he hecho?

Para.

Yo no merezco esto. ¡Para!

(Disparo)

Sé que en realidad no quieres hacerlo.

No tienes por qué hacerlo.

No lo hagas.

Por favor.

No me hagas daño.

¡Ah!

Ah...

¡Ah!

Me gustan tus ojos.

Tienes la misma mirada que tu hija.

Lástima que no vayas a verla nunca más.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

Mónica, abre los ojos.

Mírame.

Eso es.

Ya estoy aquí, tranquila.

¡Ah!

No. ¡No!

¡Ah!

No.

Ah.

Ah.

¡Ah!

Presiona ahí.... y no te muevas.

Vendrán a por ti.

(RESPIRA CON DIFICULTAD)

No, no, no...

Álex, no...

Ah...

(CHICA) Clara.

Clara, di algo.

Joder, Clara.

Oye, Clara...

Se ha tomado la insulina antes de subir al autocar.

¿Y a cuánto debería haber bajado ya?

A 150.

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

(Vibración de móvil)

Buenas.

Aquí seguimos, esperando. "Está en la cementera abandonada".

¿Quién? "Osorio".

"Lo encontrarás en la cementera esposado".

"Envía una ambulancia". ¿Una ambulancia?

¿De qué coño hablas?

"Iba a hacerle daño a Clara".

Álex, dime dónde estás.

Seguro que todo esto tiene una explicación.

"Calla y atiende".

"Tiene dos heridas de bala, le he disparado yo".

(Comunicación cortada)

Ah...

¿Cómo te encuentras?

¿Qué hago aquí?

¿Dónde está ese hombre?

Va una ambulancia a por él.

¿Qué?

No tienes ni idea de lo que acabas de hacer.

Sé que no lo puedes entender,

pero ese hombre tendría que estar muerto.

Tienes que creerme, se acaba el tiempo.

Te creo.

Clara está en el hospital,

la insulina no le hace ningún efecto.

Los médicos no saben qué pasa, pero tú y yo sí.

¿Qué?

Sé lo que hiciste con Clara...

y sé lo que hiciste conmigo.

Mi reloj.

Hace diez años,

cuando Clara estaba ingresada

y nos dijeron que no se recuperaría,

apareció él.

Lo detuvimos intentando salir del país.

En ese momento, estaba involucrado en varios asesinatos.

Me miró a los ojos

y sin que yo le contara nada, me dijo que Clara iba a morir,

pero que yo podía evitarlo,

así que...

hice un pacto:

si yo le ayudaba, él me ayudaría.

Soborné al juez.

Solo pensaba en Clara...

y en ti.

Sucedió exactamente como él lo dijo.

En contra de lo que nos decía todo el mundo, Clara se recuperó.

Cuando disparé a aquel hombre para salvar a Garrido,

no fue en defensa propia,

fue una ejecución,

el precio que pagué por haber salvado a Clara,

y llevo diez años pagándolo.

¿Qué haces?

No voy a dejar que cometas el mismo error que cometí yo.

Abre la puerta.

Lo siento.

Las llaves, Álex.

¿Para qué?

¿Qué vas hacer?

Salvar a Clara.

¿Vas a matar al primero que se te cruce?

Clara no merece morir. Ni la persona que escojas tampoco.

¡Dame las putas llaves!

¡No, no quiero oírte!

Dame las llaves. ¡No quiero escucharte!

¡Dame las llaves! ¡No quiero!

Estos años he visto morir a un hermano.

Pude haberlo salvado, pero no lo hice.

El precio es demasiado alto y tú lo sabes.

Ojalá alguien hubiera hecho esto por mí hace diez años.

¿Qué estás diciendo?

Es tu hija, Álex.

Es nuestra hija.

¿No lo ves?

El miedo te ha llevado hasta aquí.

Salvarte me ha traído hasta aquí.

Exacto y no debiste hacerlo.

Pudiste pedir ayuda, pero no, tuviste miedo

y si vuelves a usar esa pistola,

vivirás con miedo el resto de tu vida.

Cariño, créeme.

De verdad, tenemos que terminar con esto.

Juntos, debemos hacerlo juntos.

Prefiero vivir con miedo que vivir sin Clara.

Aparta.

Abre la puerta.

Abre... la puerta.

(LLORANDO) ¡Por favor, abre la puerta!

Te juro que soy capaz de hacer cualquier cosa por ella.

Yo también.

Adelante,

paga el precio.

Vamos.

¡Vamos!

(Pitidos de frecuencia cardiaca)

Hazlo.

¡Hazlo!

Se acaba el tiempo.

¡Vamos, hazlo!

¡No puedo!

(AFLIGIDA) No puedo.

No... puedo.

No puedo...

(LLORA)

(LLORA DESCONSOLADAMENTE)

(Música instrumental melancólica)

Somos cine - El pacto - Ver ahora

Mónica ve cómo, de repente, Clara, su hija, entra en un coma profundo e inexplicable. Cuando los médicos la dan por muerta, un desconocido le propone un pacto: él salvará a Clara pero, a cambio, Mónica deberá entregarle una vida. Mónica acepta y, contra todo pronóstico, su hija se salva. Ahora ella deberá entregarle otra vida a cambio.

Embarazados (2016)

Reparto: Paco León, Alexandra Jiménez

No recomendado para menores de 12 años Somos Cine - Embarazados - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

Recibido al menos un mensaje diario

de alguna chica pidiéndome que le deje embarazada.

A mí me han escrito hasta un par de gemelas

ofreciéndoseme para un trío. ¿De verdad?

Sí. Es muy fuerte.

Me mandan unos tuits tan fuertes que no me atrevo ni a retuitearlos.

Yo creo que muchas veces no me atrevo ni retuitear las fotos.

Una y nos vamos.

Chao.

Lo ideal es menos de 25, 26, 27 como mucho.

Más de 30 ya es peligroso. Más de 35 es un suicidio.

Las de más de 35 no te ven como un ser humano.

Para ellas eres solo un depósito de semen.

En serio.

Están absolutamente emisión túnel en sus cabezas,

todo el rato se repite el mismo mantra.

El tiempo se acaba, el tiempo se acaba.

Es verdad... ¿Ves a esas tías de ahí?

Ahora mismo vamos tú y yo, las convencemos de que somos heteros,

de que hemos acabado el bachillerato

y de que las drogas no nos han dejado secuelas,

y las tenemos con las bragas bajadas en menos de una hora.

Te lo garantizo. Vamos, venga.

Que no, hombre, que no. ¿Tú estás loco?

¿No has oído lo que te acabo de decir?

Esas te comen vivo.

Acabas empujando un carrito de gemelos en menos que canta un gallo.

Tú lo que necesitas para solucionar lo tuyo

es una de 25 para que puedas follar hasta que se te salten las lágrimas.

¿Esa soy yo? Sí.

Oye, esto se está amuermando. Vámonos, ¿no?

Tienes razón.

Bueno, hasta mañana. Hasta luego.

¡25!

Todo llega.

¿Tú crees?

¿Premenopausia?

No te asustes, suena peor de lo que es.

Básicamente, tu cuerpo ha interpretado que ya no ibas

a querer hijos y ha enviado una orden a tu sistema reproductivo

de autodestruirse. Dios mío.

Pero si solo tengo 37.

Una mujer de más de 35 tiene la mitad de posibilidades

de quedarse embarazada que una de 20.

Así que, reproductivamente, sí, eres casi una anciana.

Ha dicho una anciana.

Pero, como suele ser habitual,

no eres la única que va a necesitar ayuda.

Porque Francisco... Fran, Fran. Que soy estéril...

Bueno, no del todo.

Tienes lo que se llama un semen de baja calidad.

Pocos espermatozoides con poca movilidad

y muchos de ellos con malformaciones.

Sí, pocos, vagos y anormales. Eso es.

Pero no os preocupéis.

Cada día veo parejas como vosotros y, de verdad,

que la in-vitro da muy buen resultado.

Tendríais que empezar a medicaros.

La medicación son hormonas, ¿no? Efectivamente, ¿por qué?

Porque he oído que afectan mucho a algunas mujeres en lo emocional.

Todas las mujeres estáis locas.

Las hormonas solo lo acentúan un poco.

Te despistas 15 años de nada y ya estás premenopáusica.

Pocos, vagos y anormales. Qué guay.

Bueno, mira, lo mismo decían de los hippies

y cambiaron el curso de la historia, ¿no?

No, Fran. Llevamos un año intentándolo.

Teníamos que haber venido antes.

Además, ya has oído al médico. Somos ancianos.

Hay que pensarlo bien, ¿eh?

La in-vitro es muy dura. Hay que estar 100 % convencido.

¿Perdona?

¿Cómo sabes tú tanto de la in-vitro?

Porque he visto un documental en YouTube.

Sale una pareja a la que la in-vitro les había destrozado la vida.

¿Ah, sí?

La chica se había metido en una secta.

Había un gurú que había convencido a un montón de mujeres

que iban a venir extraterrestres a inseminarlas.

¿Extraterrestres?

A follárselas a todas.

Yo creo que necesitamos un periodo de reflexión.

¿Cuánto? No sé. Hasta que lo tengamos claro.

Indefinido, ¿no? Sí.

Muy bien.

(Música)

Últimamente tengo un sueño que se me repite mucho.

Llego un día a casa y no hay nadie.

Está todo en silencio.

Y digo: "Me voy a preparar un gintonic".

Preparo un gintonic, me pongo a ver el fútbol y, de repente,

me invade una sensación de paz tan heavy que digo:

"Hostias, esto es el paraíso".

Cago en el punto niño de los huevos. A ver, tú. Ven un momento.

Toma.

No, no, no. Chocolate no. Perdón, ¿es alérgico?

No, es que es malísimo antes de los cuatro años.

Ah...

Mira, mi amor. Te voy a dar una galletita de fructosa.