Enlaces accesibilidad
Mamás almodovarianas

Todo sobre las madres de Pedro Almodóvar... en el cine

Noticia Somos Cine

Por
Las madres del universo fílmico de Pedro Amodóvar
Las madres del universo fílmico de Pedro Amodóvar

Como el rojo brillante de su escenografía, sus melodramas intensos o sus pasiones exuberantes, las madres son una parte esencial en la iconografía del cine almodovariano. Desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980), hasta su reciente Madres paralelas (2021), las figuras maternas son recurrentes en la obra de Pedro AlmodóvarPersonajes clave, a través de los cuales el director muestra en gran pantalla la dicotomía de la imperfección y la fortaleza.

Por supuesto, la mirada del cineasta manchego traza un perfil alejado de los cánones de la mujer dulce y abnegada. Las suyas son madres auténticas, capaces de amar con las entrañas, pero también de huir, de mirar por sí mismas, de cometer errores. Madres entregadas a sus hijos o arrepentidas de haberlos tenido. La oposición a la norma y la provocación envuelve, como en toda su filmografía, el discurso sobre la maternidad, la feminidad y la familia. 

RTVE.es estrena el tráiler final de 'Madres paralelas', de Pedro Almodóvar

El abanico de madres que dibuja es amplio, diverso y fuera de las líneas heteronormativas. Todas caben en su filmografía. De las madres trans a las madres solteras. También estan las putas, las monjas o las lesbianas. Un cine que, mucho antes de que la etiqueta existiera, ya tenía perspectiva de género.

Sororida y feminismo materno

En Madres paralelas (2021), película participada por RTVE que llegará a los cines el próximo 8 de octubre, Almodovar regresa al universo femenino, a la maternidad y a la familia. Su relato entraña sororidad, feminismo y memoria. Con un reparto encabezado por Penélope Cruz, Milena Smit y Aitana Sánchez-Gijón. Las tres actrices encarnan aquí a tres madres muy diferentes, pero unidas como mujeres. La historia gira entorno a Janis (Cruz) y Ana (Smit). Dos madres solteras que quedaron embarazadas sin desearlo. Mientras Janis, de mediana edad, no se arrepiente y en las horas previas al parto está pletórica; la otra, Ana, es una adolescente asustada, arrepentida y traumatizada. 

Madres almodovarianas, auténticas e irreverentes

El personaje de Milena y Penélope son herencia de las madres cinematográficas de Almodóvar. Dos mujeres que beben de muchos personajes que ya han aparecido anteriormente en su cine. Como la madre arrepentida que hace su aparición en en Laberinto de pasiones (1982), su segundo largometraje, o las madres entregadas que protagonizan Entre tinieblas (1983) y que acogen a los hijos del prójimo. Yonkis, putas e hijas descarriadas, no importa que no les unan lazos de sangre, la figura materna aparece para ellos. Almodóvar propone ya aquí revertir los estereotipos y convertir el resultado en venerables representaciones sacro-punk, reaccionar ante los agravios de una sociedad beata y reprimida.

Según el académico Jorge Luis Gallegos Vargas, en Todo sobre Almodóvar: La maternidad en 'Todo sobre mi madre, "las figuras maternas sirven a Almodóvar -gracias a las dicotomías de su personalidad- para identificar las características de la sociedad española franquista y posfranquista". La figura de la madre, añade este autor, siempre está representada dentro de un seno familiar derruido "gracias a la ausencia del padre, ya sea por el abandono o la muerte de éste; no obstante, la maternidad va a ser el resultado de la reivindicación de la mujer", concluye.

Versión española - Entre tinieblas - Ver ahora

Madres salvajes y radicales

Gloria, el personaje que Carmen Maura interpreta en ¿Qué he hecho yo para merecerme esto? (1984) es un buen ejemplo de esas madres empoderadas de las que habla Gallegos Vargas. La protagonista, Gloria, trabaja limpiando fuera y dentro de casa durante todo el día. Madre de dos hijos, con la suegra bajo el mismo techo y una iguana que augura un acto salvaje. El retrato de este personaje no se limita a mostrar a la típica ama de casa ninguneada, explotada y abnegada, sino que a pesar de las apariencias, presenta a una mujer muy viva; con un fuerte apetito sexual insatisfecho; una rabia y energía admirables; y una actitud firme y realista respecto a sus hijos.

En Madres paralelas, ese aspecto se verá representado en la figura de Aitana Sánchez-Gijón, que da vida en la película a la madre de Ana (Milena Smit). Aitana se convierte aquí en una madre ausente que parece mirar más por su propio bienestar y su éxito profesional que por el de su hija. Una mujer que se vio obligada, como tantas otras, a elegir entre ser madre o mujer; entre su libertad o sus hijos.

Historia de nuestro cine - ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (presentación) - ver ahora

Madres sexualizadas, mujeres

No será ni la primera vez ni la última, que las madres en el cine de Almodóvar conquistan un estadio más placentero y pleno con la muerte o ausencia del marido. La ley del deseo (1987) entronca con esa pulsión de abrir paso a nuevas formas de entender la familia y la maternidad. Aquí Tina, Carmen Maura de nuevo, encarna el papel de transexual que además se convierte en madre temporal de una niña junto a su hermano (Eusebio Poncela). Una forma de volver la mirada hacia lo caprichoso que son las conexiones filiales, saliendose de las líneas heteronormativas.

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - La ley del deseo - Ver ahora
Transcripción completa

Siéntate y vete desnudando.

Sin prisas.

Así.

Eso es.

No te quites todavía los calzoncillos.

No me mires.

No me mires.

Estás solo, recuérdalo.

A tu izquierda hay un espejo.

¿Lo ves?

Levántate y acércate a él.

Mírate en el espejo.

Bésate en los labios.

Vamos.

Otra vez.

Piensa que es a mí a quien besas y te gusta.

Refriégate el paquete contra el cristal.

Más.

Te encanta. Eso es.

Ahora vuelve a la cama.

Acaríciate suavemente con la yema de los dedos.

Por donde más te guste.

Cógete el paquete y acaríciatelo por encima del calzoncillo.

Pero de verdad.

Tienes que ponerte cachondo.

Quítate el calzoncillo.

Quítatelo.

Date la vuelta.

Apóyate sobre las rodillas.

Tócate entre las nalgas.

Las piernas no.

Entre las nalgas.

Eso es.

Estás cada vez más cachondo.

Ahora pídeme que te folle.

No me mires.

Yo no estoy aquí, sino a tu lado y quieres que te folle.

Vamos.

Pero, no habíamos quedado...

Lo que quiero es que me lo pidas.

Vamos, no tengas miedo.

Es solo una palabra.

Fóllame.

Fóllame.

Fóllame.

Quiero que me sientas.

Solo quiero que goces.

Sigue, sigue.

Dime cuándo te vas a correr.

¿Me sientes dentro?

Sí.

Sí.

(JADEA)

Creo que me voy a correr. -Yo también.

(JADEA)

(JADEAN)

Lo has hecho muy bien.

Después de ducharte puedes irte.

Parece que aplauden.

Es maravillosa.

Preciosa.

Fóllame.

Fóllame.

Fóllame.

Pablo, si me pides que me quede no me voy a Conil.

En verano estarás mejor allí.

Y así ayudas un poco a tu hermana.

¿Vendrás a verme? No sé.

Venga.

Tengo que empezar a ensayar esa obra de teatro ya.

Una semana de descanso. No, no quiero.

Toma, tómate esta raya.

Upa.

¿Es verdad que vas a trabajar con tu hermana del teatro?

Sí, Miranda.

¿Y qué otros proyectos tienes?

De momento, emborracharme. Y pasarme muchísimo.

¿Y tú, Tina?

Yo tengo muchísimos proyectos de teatro, de televisión,

incluso una fotonovela,

pero no quiero hablar de ello hasta que no esté firmado.

Oye, Tina.

No pienso volverme, que me sacas de papada.

¿Son ciertos los rumores de que te has vuelto lesbiana?

Si todos los hombres fueran como tú, hasta yo me haría lesbiana.

Y vosotras también, supongo. Nosotras ya lo somos.

¿Es que nunca nos van a dejar en paz?

¿Qué ha pasado? Nada.

Me voy, me he dejado a la niña sola.

¿Qué sabes de la madre?

Estoy muy orgullosa de ella.

Adiós.

¿Quieres que te llevemos?

No, disfrutad del éxito.

He visto todas tus películas varias veces,

"El paradigma del éxito" la he visto ya tres veces,

a las 16, a las 19 y a las 23.

¿Te gustó? Y me gustó mucho la segunda,

pero menos que la primera vez que vi "Remake".

¿Y la quinta vez que viste "Cara de culo"?

Me gustó menos que la primera vez que vi "Remake",

pero mucho más que la vi. ¿Y a ti?

De todas, ¿cuál es la que te gusta más?

A mí solo me gusta verlas.

¿De qué habéis hablado?

De cine.

¿Y qué te ha dicho?

Cosas.

(Música disco)

¿Dónde vas?

A casa.

Te acompaño. Si quieres.

¿Sabes conducir? Sí, ¿dónde tienes el coche?

Me gustaría robarla.

¿Una vespino? ¿Por qué?

Es de un amigo que se va mañana, me gustaría guardarla como fetiche.

¿Tienes algo de coca?

Miro a ver si queda algo.

Pasa.

Yo soy modelo, pero lo que me gustaría realmente es hacer cine.

¿Sí?

Perdona, creo que voy a vomitar.

Deberían prohibir los estrenos.

¿Cómo se llama la obra que vas a hacer?

"La voz humana".

¿Y no hay un papel para mí?

Es un monólogo femenino.

¿Y no lo puede hacer un chico?

No, oye, vete. Lo siento, pero estoy muy cansado.

¿No te gustaría que me quedara a dormir?

No, esta noche no.

(Timbre)

(Música francesa)

No te has despedido de mí y era mi última noche.

Estabas hablando con una chica y pensé que habías ligado.

Te lo habría dicho.

Larguémonos juntos, Pablo.

Tú no tienes la culpa de no estar enamorado de mí.

Y yo tampoco tengo la culpa de estar enamorado de ti.

Por eso es bueno que te vayas, sino te veo se me pasará.

No quiero que se te pase.

Vamos a dormir. Venga.

Prométeme que vendrás a verme al chiringuito,

hay una playa preciosa con un faro que te cagas.

Bueno, muy bien.

Oye, todavía no has arreglado esto. Lo arreglo en estos días.

Siempre dices lo mismo.

Vendré en septiembre y estará sin arreglar.

Bueno, así lo arreglas tú y tienes una razón para volver.

¿No te importa que no follemos?

No te preocupes.

¿Y si luego no puedes dormir?

Pues me tomo una pastilla.

Tómate tú otra.

Yo me voy a tomar dos.

¿No me hará daño con la cerveza? Con todo lo que te has metido...

Muy bonita. Te gusta, ¿verdad?

Ven que te pruebe.

Es un milagro, es de tu talla.

Deberías llevártela. No tengo dinero, sabes.

Bueno, me lo puedes tener mañana. Me voy de vacaciones.

Llévatela y cuando vuelvas me traes lo que tengas.

Gracias. Hasta luego. Que Dios te proteja.

¿Qué le pedirías a la persona amada?

(Abejorro)

Un abejorro.

Que no intente acompañarme a las fiestas,

pero que se quede en casa para contarle los chismes.

Que no me interrumpa, que lea los mismos libros que yo,

que tenga conocimientos de medicina, leyes,

fontanería, electricidad,

en definitiva, que me adore.

Que no me agobie.

Y que acepte que soy un inútil.

Seguro que para ti no es difícil encontrar una persona así.

No te creas. Seguro que no es difícil.

No te creas.

Bueno, y ahora dime,

¿qué es lo que más te chifla y qué es lo que más te amuerma del amor?

Lo mismo.

El amor es algo que te absorbe las 24,

que te impide concentrarse en otras cosas, eso es lo que más

me atrae y lo que más me horroriza. Fíjate.

(LEE) "Querido Pablo:

Este es el faro del que te hablé,

seguro que te gustaría rodar aquí.

A mí me encanta venir al amanecer, ¿qué tal estás?

Escríbeme, un beso, Juan."

(PIENSA) "Querido Juan: He recibido tu carta, está bien,

pero no es lo que necesito.

Voy a escribirte a máquina la que yo quiero recibir.

(Timbre)

Si no te importa, encabézala y fírmala.

Te deseo como siempre, Pablo."

Oye, ¿qué tal la entrevista con los productores esos?

Fatal.

Me han propuesto un porno con ella.

¿Y? He estado muy fina,

les he dicho que estoymayor para enseñarles el culo.

Hijos de perra.

Pues para todavía no lo tienes mal.

Será porque lo utilizo menos que tú.

Pero qué borde eres, guapa.

Perdóname, Pablo. Estoy harta.

¿Qué queréis beber? Una Coca Cola.

Yo voy.

Ven a la terraza.

Ada, tienes que tener paciencia, es bruta,

pero si la sabes llevar es muy buena.

Es que ha recibido carta de mamá, no me la ha dejado leer.

Ah.

¿Qué? ¿Criticándome? Tienes la pila llena de cacharros.

No te preocupes, la asistenta viene mañana.

Esto parece la casa de un yonki.

¿No serás un yonki? ¿Qué es un yonki?

Nada, cotilla.

Un deportista.

¿No has oído hablar de yonkis sobre hielo?

No.

Un yonki es una persona que le gusta mucho el desorden.

Me parece que yo también soy un poco yonki.

Ay, todo el tufo.

Voy a hablar con esa.

La madre ha llegado con un fotógrafo.

¿Y qué piensas hacer?

Llorar. Hasta que me canse.

(LEE) "Voy a escribirte a máquina la que yo quiero recibir,

si no te importa encabézala y fírmala.

Te deseo, como siempre, Pablo."

¿Qué va a pasar con Ada?

De momento tiene que terminar el curso

y después me tendré que quedar con ella.

A la niña no le gustan sus abuelos.

¿Estás seguro que no quieres que te planche algo?

No, déjale algo a la asistenta.

¿Qué haces? Leyendo comic, ¿me lo regalas?

Nada de comic, tienes que estudiar.

¿Te gusta la armónica? Pues esa sí te la regalo.

Pero este mes tienes que estudiar.

Es que no puedo concentrarme.

¿Por qué? Dice que está enamorada de ti.

Te lo cojo como préstamo.

Me prometiste que no ibas a decirle nada.

Calla, petarda.

Ahora nos vamos que tendrás que trabajar.

Sí.

Ahora tienes dos boquitas que llenar.

Tres.

Pues venga, si os amuermáis dadme un toque.

Adiós. Vamos, gracias cariño.

(REDACTA) "No soy nadie para hablar,

porque si me olvidó de ti, cuando me aconsejas,

temo quedarme vacío.

Cuéntame todo lo que haces, qué libro lees,

qué película has visto, qué disco has comprado,

si te has acatarrado, quiero compartirlo todo contigo.

Irónicamente si has conocido a alguien que te gusta,

sería lo único que nos soportaría compartir,

quiero verte, decide tú cuándo."

Pablo está enamorado. ¿De ti?

Me temo que no. Mejor, podría ser tu padre.

Ojalá.

No te lo recomiendo, es un egoísta.

¿Egoísta?, nos ha dado un cheque gratis

y esta armónica, también gratis. No me refiero a eso.

Mira Ada.

Instituto Ramiro de Maestro.

Serrano, 125.

Aquí estudié yo de pequeña.

¿Entramos en la capilla? Vale.

Vamos al coro.

Si todavía está el hueco, no lo han reparado.

Pasa, cuántas pajas me habré hecho yo en entre estos muros.

(Órgano Iglesia)

#Canto...

#mi llanto...dolor

#Oh virgen más pura

#que el nardo y la rosa

#madre más hermosa que púlpito sol

#atiende mis ruegos

#escucha mi canto

#enjuga mi llanto de amargo dolor

#atiende mis ruegos escucha mi canto

#enjuga mi llanto

#de amargo dolor#

De pequeña era la solista del coro.

Es lo único que echo de menos de esa época.

Me recuerda mucho, a un antiguo alumno,

que también cantaba en el coro.

Padre Constantino, soy yo.

¿Tú?, no puede ser.

Sí puede ser.

Has cambiado tanto.

No crea, en lo esencial sigo siendo la misma.

¿Y esa niña?

Es, mi hija.

¿Es que te has casado?

No.

Me temo que estoy condenada a la soledad.

Eso nunca se puede decir.

Yo sí.

En mi vida, solo hubo dos hombres.

Uno fue usted, mi director espiritual

y el otro era mi padre, los dos me abandonaron.

No pudo confiar en ningún otro.

Vuélvete hacia Dios, él nunca que abandonará.

Tal vez tengas razón.

Creo, que me gustaría volver a cantar en el coro.

Aquí no, por favor.

¿Por qué?

Si es adiós a quién buscas, ve a cualquier inglesa,

él está en todas.

¡Pero mis recuerdos están aquí!

Huye de ellos, como yo he huido.

No quiero, los recuerdos son lo único que me queda.

(Armónica)

(Canturrea)

¿Y eso?

Una cruz de mayo, ¿no te acuerdas?

Nos da compañía.

Deberías de buscarte un tío, sería más higiénico.

Ni tío, ni una tía, eso se acabó

y no quiero hablar de ello, y menos delante de la niña.

¿Te ayudo?, ¿qué te pasa estás enfadada conmigo?

No, es que se ha enrollado con el altar

y ha hecho voto de obediencia, castidad y silencio,

bueno de obediencia no.

Me trae negra con el voto de silencio,

todo el día con la pizarra.

De-cas-ti-dad-no. De-cas-ti-dad-no.

(RÍEN) Menos mal. Mírala.

Va a hacer la comunión.

¿Con que vas ha hacer la primera comunión?

Entonces tendré que regalarte un vestido digno de una santa.

Tina, tengo que empezar a ensayar la voz.

¿Y quién es la afortunada?

Me gustaría, que lo hicieras tú.

¡Funciona, funciona!

Es que le hemos pedido trabajo a la virgen

y nos lo ha dado, por eso he hecho voto.

Voy a pedir otra cosa.

No abuses niña bonita, siéntate cariño.

¿Lo dices en serio?

Sí. ¿No lo haces por compasión?

No.

Me puedes dar un papel, yo también he pedido trabajo.

Ya veremos, de todas formas va a ser un trabajo duro.

¿Y eso por qué?

Porque la función te va a traer a la memoria,

recuerdos dolorosos.

Mejor, prefiero eso a seguir enseñando el culo

en una sala de fiestas. Mucho mejor.

¿Seguro que no lo haces porque soy tu hermana?

Que no mujer. Pero mi situación económica...

(RÍE)

Come tesoro, yo no voy a poder comer nunca más.

Un lifting.

No voy a poder hacerlo, Pablo.

No voy a poder.

No quiero hundirte cariño.

Tengo el cutis fatal para ese papel.

(RÍE) ¿Y tú de qué te ríes bonita?

(REDACTA) "Cuando la dejó uno de sus amantes,

Laura corrió detrás de él,

se cayó y se rompió un tobillo.

Ella se hizo cortar las piernas diciendo que tenía gangrena

para que el otro se sintiera culpable, pero aún así,

su sed de venganza no estaba satisfecha."

"Querido Pablo, no dejé Madrid para olvidarte,

porque si me olvido de ti como me aconsejas,

temo quedarme vacío.

Cuéntame todo lo que haces, qué libro lees,

qué película has visto, si te has acatarrado,

o si has dejado ya la coca, quiero compartir

todo lo tuyo."

Oye, ¿no os queda ninguna entrada?

No, ¿quieres alguna otra cosa? No, gracias.

¿No tenéis ninguna localidad para ver la función?

No, lo siento mucho.

Gracias. De nada.

Señores, ¿tienen ustedes alguna localidad

para ver la función? Ahora, nada.

¿No tenéis una entrada por ahí?

Señora, ¿no le quedará una entrada en el sobre verdad, ni nada?

Gracias.

¿Y tú no tienes una entrada tampoco, verdad?

(Música)

Bueno, me voy, no aguanto este calor.

¿No te quedas un rato? No.

Nosotros nos quedamos,

ha sido una noche de muchas emociones.

Bueno, pero no te emborraches.

No. Os veo mañana.

Chao.

Hola.

Tú eres Pablo Quintero, ¿verdad?

Sí.

Tenía muchas ganas de hablar contigo.

Pues ya estás hablando.

Yo ya me iba, ¿por qué no me acompañas a casa?

No suelo acostarme con chicos.

Claro, bueno, me voy, encantado.

Tú ganas, me voy contigo.

Oye, esto no es ninguna competición.

Sí que lo es y acabo de perderla, pero no me importa, venga.

Venga.

No he podido ver la obra, no había entradas.

Mañana te dejo unas en taquilla.

Deja eso, ¿quieres una cerveza?

Bueno.

Y no toques nada.

"Laura P".

Oye, ¿quién es "Laura P"?

La protagonista de mi próxima película.

Deja eso, son solo apuntes.

¿Es verdad que tu hermana es transexual?

¿Te interesa mucho ese asunto?

Venga, te ayudo a ordenar esto. No.

¿Haces esto con mucha frecuencia?

Continuamente.

Es un milagro que todavía no se me haya incendiado el piso.

Tranquilo, tranquilo.

No se besa como quien desatasca una pila.

¿Ah no? No.

Pues enséñame tú.

Con mucho gusto.

¿Qué tal?

(Jadeos)

Oye,

¿no tendrás ninguna enfermedad venérea?

¿Por qué me preguntas eso ahora?

Como eres tan promiscuo.

Pues no. Tranquilo.

Nunca he cogido nada.

Ni unas simples ladillas.

Es que me horrorizan esas enfermedades, ¿sabes?

Oye, si quieres lo dejamos.

¿Pero tú quieres dejarlo?

Si continúas preguntándome ese tipo de cosas, sí.

Pues ya no te pregunto más nada, te lo prometo.

Oye.

Una última pregunta. La última.

Pero solo una. Sí.

¿Quieres penetrarme, verdad?

Desde que te vi en la discoteca solo pensaba en follarte.

Es que yo no lo he hecho nunca. (CHISTA)

(Ladridos)

(Sirena)

(LEE) "Querido Pablo: Cuéntame todo lo que haces,

qué libro lees, qué película has visto,

si has dejado la coca, quiero compartir todo lo tuyo.

Evita, si has conocido a alguien que te gusta,

es lo único que no soportaría compartir.

Te adoro. Juan."

¡Mierda!

(ESCRIBE) ¡Eres un cerdo!

Si en vez de 20 años, tuviera 16, te denunciaría

por corruptor de menores, porque eso es lo que eres.

(Bolero: "Lo dudo")

(Máquina de escribir)

(Timbre) # Lo dudo...#

¿Quién es? Soy Antonio.

# Lo dudo, lo dudo, que tú llegues a quererme...#

¡Qué sorpresa!

Pasa, pasa, no te cortes.

Es que me voy dentro de tres días al pueblo

y quería despedirme, ¿sabes?

No deberías provocar a un corruptor de menores.

Vale.

...# que halles a un amor más puro como el que tienes en mí #

No, vamos a la cama.

# Hallarás mil aventuras sin amor pero al final de todas

# solo tendrás dolor...

# Te darán de los placeres, frenesí,

más no ilusión sincera, como la que te dí.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo,

# que hayes un amor más puro como el que tienes en mí. #

Buenos días. Buenos días.

Ya era hora, ¿no? Sí, pero no grites.

He arreglado el interruptor del pasillo.

Ya lo he visto. Gracias.

Eres un desastre.

Necesitas que alguien se ocupe de ti.

Como eres tan inútil... Eso me suena.

Bueno, cuando esto se seque, le doy una manito de pintura

y queda como nuevo.

Oye, por hoy ya has hecho bastante, no te preocupes.

(ESCRIBE) "Antonio, cariño, aunque tú lo hayas percibido así,

estoy enamorado de ti.

Me emociona tu ternura pero no te recomiendo

que te enamores de mí.

Soy demasiado egoísta y llevo una vida incompartible.

Mucha gracias y suerte"

Pablito.

(TOSE)

Pablo.

¿A qué hora sale tu tren? Dentro de dos horas.

Dentro de dos horas, déjame dormir un poco, por favor.

Te hago unos masajes y te despiertas, ya verás.

No, que ya me levanto.

¡Que ya me levanto!

Venga, venga, al baño.

No quiero enterarme de que sales con otros chicos.

Y no quiero que vuelvas a tomar cocaína.

Y cuando yo te lo diga, vendrás a verme

y nos iremos dos semanas solos.

Necesitas hacer una vida más sana.

¿No eres un poquitín reaccionario? Sí.

Soy como hay que ser.

¿Quién es el chico de la carta?

Que se joda.

¿La has leído? Sí.

¿Pero cómo te atreves?

No me interpretes mal, todo lo tuyo me interesa,

no puedo evitarlo.

No vuelvas a hacerlo.

Ese chico parece muy enamorado de ti.

Pues no lo está.

Esa carta es una broma absurda.

El amor nunca es una broma.

Espero que túno le quieras.

Vamos a dejarlo.

No me mientas, Pablo.

No me engañes nunca. ¡Alto, alto, alto!

Yo nunca te he prometido nada

y ya te advertí que no te fiaras de mí.

Deja de fingir, no estás con la prensa.

Tú me quieres, lo noto, pero te gusta hacerte pasar

por un frívolo. Soy un frívolo.

Estás pidiendo cariño a gritos.

Puede ser, pero no todo me sirve.

Eres mejor de lo que piensas pero no llevas una vida sana.

Ya me encargaré yo de arreglar eso.

Como veo que es imposible hablar contigo,

te he escrito una carta.

Ah sí, la he rajado.

Ya la he leído.

No debiste escribirla.

Pero bueno, ya la he olvidado, vamos a desayunar.

En cuanto llegue te escribo.

Prométeme que me vas escribir tú también.

Bueno.

A propósito, no quiero que nadie se entere de esto.

Oye, si me has espiado a fondo, cosa que parece has hecho,

sabrás que hablo mucho pero nunca de mi vida privada.

Ya lo sé.

Pero es que mi familia, no es que me lean las cartas,

pero por si acaso conviene ser prudentes.

Lo mejor es que me escribas con nombre de chica.

Así mi madre no sospecharía que eres un chico.

¿Te das cuenta? ¿Pero qué dices, tío?

Hombre, no las van a leer.

¿Qué no van a leer qué? Las cartas.

¿Qué cartas? Las tuyas.

Por si acaso.

Mi madre es alemana y le gusta espiar.

Cuídate. Que tengas buen viaje.

Anda, vete, que vas a perder el tren.

(Música francesa-triste)

(GRITA)

(Música francesa-triste)

(Teléfono)

Dígame.

Mamá, has vuelto.

-Hola, mi pequeña.

Cuánto te he echado de menos.

-Ten cuidado con mi maquillaje, tengo que salir al final.

-Chica, cómo estás. ¿No te alegras de verme?

-Sí. Estás muy guapa.

-Sí. ¿Y tú de qué vas?

-Es mi traje de Primera Comunión.

-Te dije que no lo hicieras, Ada, tú y yo somos ateas.

¿Es que ya no te acuerdas?

-Tú serás la atea, Tina y yo somos creyentes, y mucho.

Tenemos una Cruz de Mayo en casa.

-Pero si estamos en junio.

-Bueno, es que hemos encontrado una virgen que hace milagros.

-Estáis como dos cabras.

-Oye, ¿has visto a Tina? -Sí.

-Se ha convertido en un "actrizón" y yo también.

-Anda, ven aquí, tenemos que hablar.

-Pero si estamos hablando.

No seas redicha y siéntate.

Mira cómo estás de grasa.

He venido por ti.

Ahora vivo en Milán, es una ciudad muy bonita

con mucha industria, ya verás cómo te gusta.

-Yo no sé hablar en italiano

y a mí la industria me trae sin cuidado.

Y además tú te irás.

Prefiero quedarme con Tina, ella no me dejará.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque a ella no le gustan los chicos tanto como a ti.

-Ada, esta vez he encontrado lo que buscaba.

-¡No pienso irme contigo!

-¡Ada!

Esta niña me pone histérica.

Me he roto dos uñas.

Sí, amor mío.

Ya sé que no tengo que hacerme ilusiones

pero hasta ahora, cuando hemos tenido un problema,

lo hablábamos y con una simple mirada

nos volvíamos a entender.

(SORPRENDIDA)

Pero por teléfono no es lo mismo.

Por teléfono, cuando se ha acabado, se ha acabado.

¡Espera un poco!

¿Yo? ¿Pero cómo voy a pensar que estás deseando colgar?

Eso sería muy cruel.

Y tú, no eres cruel.

Qué tonta soy.

Te iba a decir: "Hasta ahora mismo".

Sí, es mejor que seas tú el que cuelgue.

Sí. Sí, adiós, vida mía.

Sí, voy a tener mucho ánimo.

¡Qué si!

Pero ahora date prisa y cuelga, por favor.

Cuelga, por favor.

¡Cuelga!

(Tono)

Te quiero más que a mi vida.

Más que a mi vida.

Más que a mi vida.

Más que a mi vida.

(LLORA)

(Música francesa-triste)

(LLORA)

¿No comes?

Está horrendo.

¡Qué calor!

¿No te agobia la chaqueta? Coñazo.

Vamos.

¡Vamos! ¡Riégame!

No te cortes, riégame.

¡Qué calor!

¡Qué sofoco!

Esta noche no lo soporto.

Vale, vale.

Anda, vamos, ya se ha terminado la sesión de hidroterapia.

¡Qué gusto!

¿Qué? ¿Cómo te sientes? Siempre soñé con hacer una cosa así.

Un poco fuerte, yo creía que no era tan fuerte,

pero muy bien.

Vamos a emborracharnos.

Venga.

Esta noche habéis estado maravillosos.

Esta noche habéis estado como el culo.

Sobre todo tú.

Has estado muy sobreactuada.

Lo siento, Pablo, pero no soy una máquina.

¿Qué pasa? Yo también soy toxicómana.

No vuelvas a decirme delante de la gente

que he estado sobreactuada.

Perdona, pero era verdad.

Si no te gusta como lo hago nadie tiene porqué enterarse.

Tienes razón, lo siento.

O sea que te he decepcionado como actriz.

No seas pesada.

Me gustas y le gustas al público, ¿no lo notas?

Sí, pero... ¿Pero qué?

Deberías estar encantada. No, si lo estoy.

Pero hay días que me deprime un poco la función.

Ya te lo advertí.

Me encanta hacer drama.

Y llorar.

Y hablar por teléfono.

Lo que me deprime es ir siempre...

Ay, no debería habértelo dicho.

Seguro que ya no vuelves a darme trabajo.

Pues te equivocas.

Estoy escribiendo para ti la prota de mi próxima película.

Más ralla.

A propósito, como eres un poco paranoica,

antes de que lo leas quiero advertirte algo

para que no te mosquees. ¿Qué pasa? ¿De qué va ese guión?

¿Lo ves? Ya estás mosqueada.

Dímelo ahora, si no me mosqueo de verdad.

Mejor te lo cuento mañana.

Mira, verás.

Tu papel no es que esté inspirado en ti pero guarda cierta afinidad...

casi mejor me voy a hacer otra rallita de apoyo.

¿Como cuánto de afinidad?

Pues en lo que se refiere a tus problemas con los tíos.

Yo no tengo problemas con los tíos porque para mí hace ya mucho tiempo

que no existen.

¿Y te parece poco problema ese?

¿Qué pasa?

¿Tú también me vas a tratar como si fuera un fenómeno?

Oye, ya está. Yo no he dicho eso.

Habla de tus problemas con los tíos y déjame a mí en paz.

¿Quieres oírme?

Te prohíbo que toques el menor acontecimiento de mi vida.

Por ridícula que sea, tengo derecho a que me respeten.

¿Pero quién ha dicho que tu vida sea ridícula?

No hace falta que me lo diga nadie. Yo lo sé.

Oye, ¿me quieres escuchar un momento?

Mis fracasos con los hombres son algo más que el argumento

de un guión. No permito que ni tú ni nadie juegue con ellos.

Oye, Pablo... ¡Vete!

Nadie va a jugar con ellos.

Son míos, ¿me oyes? ¡Míos!

Anda y envenénate la vida con ellos si tanto te gustan.

No me gustan, hijo de puta,

pero he tenido que pagar un precio demasiado alto por esos fracasos.

Son lo único que tengo.

Tu leche.

¿Tú crees que de mayor tendré unas tetas como las tuyas?

Pues claro.

Yo a tu edad era lisa como una tabla.

Oye, ¿a Pablo le gustan las tetas?

No sé.

Hay hombres que no saben apreciarlas.

Anda, no preguntes y bébete la leche.

Se ha llevado casi todo, ¿verdad?

Mejor, así tenemos más sitio.

Yo nunca te voy a dejar, Tina.

Se lo he dicho a ella y me ha dado una bofetada.

¡Qué bestia!

Pero no debes olvidar nunca que es tu madre.

Yo te quiero.

¿Mucho?

¿Puedo quedarme aquí contigo esta noche?

Claro que sí, tesoro.

Pero antes quiero pedirle una cosa a la Virgen, ¿puedo?

¿A estas horas?

Vaya pejiguera que le ha caído a la Virgen contigo, hija.

Vamos, perigüeña.

Ya. ¿Qué le has pedido?

Que Pablo no nos deje como mamá.

Venga, descansa, tesoro.

(Olas del Mar)

(Timbre)

Hola. Hola.

Gracias, Virgen.

¡Qué calor!

Toma.

¿Qué es eso?

Fotos de cuando éramos pequeños.

Creía que las tenía yo todas.

Cuando nos las pediste, mamá y yo nos quedamos con estas.

Puedes hacer con ellas lo que quieras.

Tina, no soporto que desconfíes de mí.

Prometí no preguntarte nada y creo que lo he cumplido

a lo largo de todos estos años, joder.

Pero no olvides que en tu pasado hay parte del mío.

No te ensañes conmigo, Pablo.

Soy muy vulnerable y muy imperfecta.

(Máquina de escribir)

(Teléfono)

Hola, Pablo, soy Juan.

Hola, Juan, ¿cómo estás?

Mal, muy mal.

¿Por qué no contestas a mis cartas?

Porque estoy tratando de olvidarte y cuando uno trata de olvidar

no escribe.

Pablo, estoy dispuesto a hacer lo que quieras

pero tienes que enseñarme a darte lo que necesitas.

Eso no se enseña.

Dame otra oportunidad.

Ven a verme y déjame intentarlo.

De acuerdo.

Iré a ver que enseguida y así de paso localizo el faro ese.

Te va a encantar.

Oye, es que te echo mucho de menos.

Muy bien.

Te escribo ahora mismo.

Pablo...

te quiero.

(Teléfono)

(Contestador) Pablo, ¿Pablo estás ahí?

Coge el teléfono. Me tienes harto, no te encuentro nunca.

Sí, estoy aquí. Oye, llevo días llamándote

y no me contestas. Es que paro poco por casa.

¿Recibiste mis cartas? Sí, y no me gustó.

Estoy harto de Laura P.

Fue idea tuya que firmara con nombre de chica.

Muy bien, pues me equivoqué.

Tienes que venir a verme.

¿Qué pasa? ¿Me estás dando marcha? Antonio, ya te dije que...

Tengo que colgarte.

Si no vienes, iré yo a verte.

Antonio, no te quiero.

Sigo enamorado de Juan.

No me reuniré contigo porque iré a verle a él.

Olvídame y no sigas mintiéndote.

Yo nunca te he mentido.

Laura P.

¿Te falta mucho?

-No, un rato.

Vete si quieres. Ya lo recojo yo todo.

Vale.

Pero mañana te toca a ti, ¿eh?

Está cerrado, pero si quieres tomar algo...

Una botella de whisky.

¿Qué whisky quieres? Este mismo.

Tú debes Juan, ¿verdad?

Sí, ¿y tú quién eres?

Soy el amigo de Pablo.

Pablo viene a verme mañana, ¿sabes?

No, ya no.

Me manda para decírtelo.

¿Por qué no me lo dice él?

No quiere verte.

Esta camisa es suya, ¿no?

Sí, me la regaló él.

¿Todavía le quieres?

Sí, a mi modo.

Pero Pablo necesita algo más.

Yo estaba dispuesto a dárselo...

No te esfuerces.

En mí ha encontrado lo que necesitaba.

Mira, yo quería enseñarle este faro.

No te preocupes, ya le explicaré yo cómo es.

Oye, ¿por qué no dejas de jugar con la linterna?

Toma.

Muchas noches vengo aquí solo para ver amanecer, ¿sabes?

¿Pero qué haces? A él sí le hubieras besado, ¿verdad?

A ti qué te importa.

Déjame en paz.

¿Pero qué coño quieres?

Quiero poseerte.

Tú estás loco.

Quiero poseer todo lo que ha sido de Pablo porque le quiero.

Yo no soy de nadie, de nadie.

Perdóname. Es el alcohol, no quería molestarte.

No te entiendo.

No entiendo nada de lo que está pasando.

(GRITA)

(Campanas)

Buenas tardes.

¿Es usted Pablo Quintero?

¿Qué ha pasado?

Se despeñó o le tiraron por el acantilado.

¿Se refiere al que hay junto al faro de Trafagar?

Sí. ¿Lo conoce?

Lo vi en una foto que me mandó Juan.

¿Qué hizo usted anoche?

Estuve en el teatro con mi hermana hasta que terminó la función.

Salí de Madrid a las ocho aproximadamente.

Supongo que podemos comprobarlo.

¿Qué relación tenía con Juan?

Éramos muy amigos.

¿Como cuánto?

No estábamos liados si es lo que insinúa, está claro.

¿No?

-Juan le quería.

¿Cómo lo sabes?

Nos criamos juntos, a mí me lo contaba todo.

¿Por qué no se queda esta noche aquí?

No está en condiciones de viajar.

No, no.

Y no me trates de usted.

Voy a ir a Jerez a ver a un amigo.

Gracias.

Vamos al acantilado.

Querido Juan.

Cuanto más generoso tratas de ser conmigo

más cuenta me doy de que te he obligado a hacer cosas

que no te gustaban y me horroriza pensarlo.

No volveré a tocarte ni aunque tú me lo digas.

Daría cualquier cosa porque me desearas,

aunque no me quisieras, pero eso no se puede forzar.

De todos modos iré a verte,

me enseñarás el faro al amanecer y oiremos chocar las olas

contra el acantilado.

Te quiero más que nunca, no puedo evitarlo.

Pablo.

Es igual que la camisa que llevaba puesta.

¿Te has fijado si le faltaba un trozo?

-No. -Vamos.

-¡Antonio!

Estoy en el baño.

Me voy a ensayar las sevillanas para la fiesta de la vendimia.

¿Me acompañas?

Ve tú sola.

¿Qué haces? ¿Estás quemando algo?

Huele a humo.

Es un cigarrillo.

Pero si tú no fumas.

¡A que va a ser un porro!

¡Antonio, abre la puerta!

Quiero ver qué haces.

(Timbre)

¿Dónde estuviste anoche?

En ningún sitio. Y deja de gritar, que te van a oír.

Que me oigan, estoy en mi casa.

¡Señora, señora!

¿Usted qué quiere?

Perdone, he llamado a la puerta pero no abría nadie.

Es que no está la criada.

¿Quién es usted?

Me llamo Pablo.

Soy amigo de Laura, una amiga de Antonio.

¿Por qué no nos deja en paz esta mujer?

No se preocupe, no volverá a molestarles.

Ojalá.

Hola.

No sé si me recuerdas.

Nos presentó una noche Laura.

Claro que me acuerdo.

Tú eres el director de cine, ¿verdad?

Sí.

Vas a llegar tarde, mamá.

Date la vuelta. Te abro por la otra puerta.

¿Y este humo? Déjalo, déjalo.

¿Dónde estuviste anoche? Anoche no salí.

Te oí coger la moto. Mamá, tienes que ayudarme.

¿Cómo quieres que te ayude si no me cuentas nada?

Ya te lo contaré después.

Es por culpa de este y por la de las cartas.

Sí, estuvo anoche aquí y me ha metido en un lío.

Ya decía yo que estabas tú muy raro. ¿Y este qué pinta aquí?

No me gusta que no se quite las gafas. Además lleva una camisa

como la tuya. Mamá, nunca tuve una camisa así,

recuérdalo. Hijo, a veces me das miedo.

Entre tu padre con la política y tú me vais a quitar la vida.

Pasa.

Estaremos solos.

¿Qué pasa? ¿No te alegras de verme?

Han encontrado a Juan muerto, cerca del faro de Trafagar.

No puedo decirte que lo siento.

Me hizo mucho daño.

Todavía recuerdo sacarte palabra por palabra.

¿Qué hiciste anoche?

¿Por qué quieres que tu madre mienta y diga que te quedaste aquí?

Sabes perfectamente dónde estuve y lo que hice.

Lo he hecho por nosotros. ¡No me toques, asesino!

Tú has tenido la culpa.

Me mentiste diciéndome que esa carta era una broma.

Me mentiste cuando negaste que Juan y tú estabais enamorados.

Y te advertí que no me mintieras y no me hicisteis caso.

En fin, ya no importa.

Esta muerte nos unirá para siempre.

(GRITA)

Hostia.

¿Qué pasa?

¿Lo ha hecho él? Sí, pero vamos adentro,

estoy en pelotas. Vale.

¿Cómo ha sido?

Vino a preguntarme por una chica y cuando le dije que no estaba,

se mosqueó, nos peleamos y me tiró un mordisco.

Ya. ¿Es amigo tuyo?

Qué va, me lo presentó esta chica, Laura, tuve un rollo con ella.

Me mandó una carta desde Madrid diciendo que iba a venir a verme

pero después cambió de planes y no ha venido.

Él pensaba que estaba aquí.

Pero de verdad, ¿qué pasa? Nada.

¿Le ha ocurrido algo a Laura? No.

Hijo de mi alma, ¿qué te han hecho? Nada, nada.

¿Cómo que nada? -Es solo un mordisco.

-¿Quién ha sido? Ese, el director.

Sí.

Señora, ¿podría hablar un momento con usted o con su esposo?

-Mi marido está en el Parlamento en una sesión de esas.

Anda tú, vete y desinféctate la herida.

Caníbal.

¿Hacen ustedes algo o no?

-No se preocupe, le estamos persiguiendo.

No tardará en caer. Además, no conduce muy bien.

-Siéntese y cuénteme todo lo que ha pasado.

-Han asesinado a 50 km de aquí, junto al faro, a un chico.

Era amigo de Pablo Quintero

y como él ha venido a ver a su hijo...

-Mi hijo no tiene nada que ver con ese "corrompío".

¿Cómo se llamaba el chico ese que ha muerto?

-Juan, trabajaba en un chiringuito junto al faro.

-¿Juan?

-Perdone que la moleste, pero su hijo me ha contado

que Pablo Quintero ha venido aquí a buscar a una amiga en común,

una tal Laura, ¿la conoce? -De oídas.

Me temo que mi hijo está enamorado de ella.

Mire, la prueba.

Por favor, que nadie se entere de esto,

sobre todo mi marido.

Ya tiene bastantes preocupaciones.

Como está metido en política...

Es como si yo estuviera viuda, ¿usted me entiende, verdad?

-Claro, claro, no se preocupe, señora.

-¿Ha descubierto usted algo? -No.

¿Qué ha hecho su hijo anoche?

-Pues, no se ha movido de casa.

No me diga que desconfía de él. -No, no, no.

Es por la chica, tal vez ha sido ella.

-Dios mío.

-Si vuelve a verla por aquí o le escribe, no deje de avisarme.

-Por supuesto. Lo mismo le digo.

(Choque frontal)

(Sirenas)

¿Cómo está?

Tiene un palizón y también se ha roto una pierna.

Lo peor ha sido lo de la cabeza. ¿Lo de la cabeza?

Sí, pero se va a recuperar. ¿Puedo verle?

No, todavía no.

Si me permite un consejo, vaya a casa de su hermano

y eche un vistazo. ¿Por?

Seguramente la policía lo va a registrar todo.

Pero si él estaba aquí cuando se cometió al asesinato.

Da igual. No nos van a dejar en paz.

Bueno, pues gracias.

Vendré mañana. De acuerdo.

Retire todo lo que pueda ser sospechoso,

fotos, postales, drogas, escritos... usted ya me entiende.

Sí, no siga, le entiendo.

(Máquina de escribir)

-La misma tipografía.

Las dos cartas que envió se han escrito con esta máquina.

-Muy bien.

-Aquí habla de Laura P., la llama, "Tacón amargo".

-Mira lo que he encontrado yo, un cuartito de coca.

-No es suficiente para acusarle de toxicómanos.

-Pero basta para hacer dos rayas,

¿quieres? -No.

-Pues tú te lo pierdes.

¡Qué buena está la hija de puta!

¿No te la tirarías? -¿Yo? No.

¿Y tú?

-Aquí mismo, encima de la mesa.

Cuando llegues a mi edad,

descubrirás de que si no fuera por estos pequeños vicios,

no hay quien soporte este oficio.

Espero que no tardes tanto como yo en descubrirlo.

-Cuando llegue a tu edad seré Comisario General

y no Inspector como tú.

-No sé por qué te metiste a policía.

Con tu tipo estarías mejor de modelo publicitario

y ganarías más.

(Pasos)

Mira quién ha llegado.

¿Qué hacen ustedes aquí? Registrando.

-Yo no, él. Yo estaba leyendo.

Deje ese guión.

Esto no es una biblioteca pública.

Parece interesante.

Pero si hasta sabe leer.

¿Conoces a una amiga de tu hermano que se llama Laura P.?

No. ¿Quién es?

Ojos expresivos y de color miel.

Estatura mediana pero atractiva.

Una preciosa sonrisa.

Creo que ronda los 40.

Y sueña con hacerse un lifting.

Lleva una pata de palo y vive en un faro.

Se ha retirado allí para vengarse

pero no imagina que de esa venganza,

ella es la única víctima.

¿Piensa leérmelo todo?

Es la descripción que hace tu hermano de Laura P.

Ese es un guión, esa mujer no existe.

El faro, sin embargo, sí existe. Pues vaya a interrogarle,

a lo mejor le saca alguna información.

¡Ya tenemos información!

Estas dos cartas han sido escritas con la misma máquina.

Una la firma tu hermano y la otra la firma ella.

Todo esto es absurdo.

Esa Laura es un personaje que mi hermano se ha inventado.

Entonces, ¿quién escribió esa carta? ¿De qué color son tus ojos?

-Expresivos y color miel. -Eres de estatura mediana.

-Pero atractiva.

-Y seguro que tienes una sonrisa preciosa.

¿Por qué no nos sonríes? -Laura P.

Que te sonría tu puta madre.

¡Cállate! (GRITA)

La gente como tú no merece vivir.

¡Quita!

Y la gente como tú,

capaz de pegar a una mujer indefensa,

¿qué es lo que merece? Tú no eres una mujer.

Supongo que ahora, me acusarán de maltratar a la policía.

Tu madre no merecía que te pegaras por ella.

-¡Maricones! ¡Me las van a pagar!

-Deben de estar de vacaciones. -Sí.

Anda, vamos.

(Sirenas)

Por fin.

¿Dónde estoy? Tuvo un accidente.

¿Un accidente?

No recuerdo nada.

¿No recuerda nada? ¿De nada?

-Si tocan un solo papel de su casa, tendré que denunciarles.

He llamado a un abogado y va a hacer...

-¡Doctor, doctor! Se ha despertado,

pero no recuerda nada. -Voy a verle.

-Le acompañamos. -No pueden acompañarme.

-Le ayudaremos a recuperar la memoria.

Estamos acostumbrados a tratar con amnésicos.

-Esto no es la vejez y aquí tenemos otros métodos.

-Cuidado con lo que dice,

el encubrimiento también es un delito.

¿Y torturar a un efermo qué es? ¿Un acto de realidad?

Tranquilos. Esperaremos en el pasillo.

Te recuerdo que todavía no eres Comisario General.

-Déjanos solos. -Perdón.

-Así que no recuerdas nada.

¿Quién soy? ¿Qué hacen esos hombres ahí?

Son policías.

Te llamas Pablo Quintero y han asesinado a un amigo tuyo.

¿Lo he matado yo?

No, pero sospechan de una amiga tuya. Una tal Laura.

¿Laura?

Sí, por eso querían interrogarte.

He llamado a un abogado para que te eche una mano.

¿Recuerdas?

No.

Descansa. Debes recuperarte.

¿Qué hacía yo antes?

Películas.

¿Y cómo eran? Maravillosas.

Por eso debes salir pronto de la cama y hacer muchas más.

Lo de la amnesia no lo voy a poder mantener más de un mes.

Pero si entra en un proceso de catatonia o de catalepsia.

Hombre, eso ya es otra cosa. Si no puede mover los labios

no le van a interrogar.

Hola. Hola, Tina.

Germán Morales, el abogado de Pablo.

Encantada. Perdón.

Tenemos que hablar luego.

Sí, luego, muchas gracias.

¿Cómo está Pablo? Ha vuelto en sí.

¿Ya?

Pero todavía no ha recuperado la memoria.

Tengo que verle.

Oye, pero si es como una chica. -Pues claro.

Hola.

Hola.

¿Y tú quién eres? Soy tu hermana, Tina Quintero.

Qué horror, no te acuerdas de nada.

Entonces tendré que ponerte al día.

El doctor ya me he explicado parte de mi situación.

¿De mí no te ha hablado?

Mamá.

Sí. ¿Va a venir a verme?

No, nosotros somos huérfanos.

Bueno, nuestro padre vive,

pero en Nueva York y hace años que ni nos escribe.

Nuestros padres se separaron cuando éramos muy jóvenes,

tú te quedaste con mamá, aquí, en Madrid.

Esto es Madrid.

Y yo me fui con papá a Marruecos.

Tenía allí un estudio.

Pablo, hay cosas de las que nunca hemos hablado.

Yo tuve la culpa de que nuestros padres se separaran.

Estaba liada con papá.

Un día mamá nos descubrió

Y... bueno, imagínatelo.

Entonces os fuisteis a Marruecos.

Sí.

Vivimos allí unos años y fuimos muy felices.

Hasta que me dejó por otra mujer.

Todavía no se lo he perdonado.

Me hizo tanto mal que no he podido estar con otro hombre.

¿Sabía yo todo eso?

Pero, ¿es posible que no te acuerdes de nada?

Si no recuperas la memoria me volveré loca.

Mira, esto somos los dos.

Este eras tú.

Y este era yo.

¿Qué quieres decir?

Al principio yo era chico.

Al poco tiempo de llegar a Marruecos con papá, me cambie de sexo.

Lo habíamos decidido antes de ir.

¿Lo decidiste tú o él?

Qué más da, a él le gustaba la idea y yo estaba loca por él.

¿Lo hubieras hecho igual? Probablemente.

Pablo, no me juzgues ahora.

Tengo que saberlo.

Él también es mi padre, supongo.

No me arrepiento.

Hubiera dado mi vida por él si me la hubiera pedido.

Entiendo.

¿Qué pasó después?

Después de dejarme, conseguí un pasaporte falso y me fui a París.

No me atreví a veros a ti y a mamá.

Volví a España para su funeral.

Allí fue cuando tú y yo volvimos encontrarnos.

Estábamos los dos tan solos,

y a pesar de no habernos visto en tantos años,

nos seguíamos queriendo tanto.

Y tú no me guardabas ningún rencor y eso yo

nunca te lo agradeceré lo bastante.

Por eso me quedé contigo.

Eres lo único que tengo.

Abrázame, yo no puedo.

Ah.

Me alegro mucho de que seas mi hermano.

El primer misterio de la oración de Jesús en el huerto.

El pan nuestro de cada día.

(REZA)

Han pasado tres semanas y estamos igual que al principio.

Déjame llevar este caso, padre.

Te recuerdo que todavía me quedan dos meses.

Hola, Tina.

Precisamente porque te quedan dos meses,

no quiero que te vayas con un fracaso.

Déjame la parte sucia, eres demasiado escrupuloso.

Y tu demasiado torpe, no me extrañaría que llegaras lejos.

Para ti.

¿Y la cocaína?

Vicioso.

Eso mañana.

Qué feliz me hacéis.

No hay nada como ser caritativa.

¿Dónde irá con esa máquina?

Déjala en paz, no sabe nada.

Ataca al hermano, ese sí lo sabe todo.

Le obligaré a cantar esta tarde,

te demostraré que no soy tan torpe como dices.

Hijo, no me tomes tan en serio.

Para ser un buen policía no basta con no tener escrúpulos,

hace falta sentido del humor.

Hola, cuanto para llegar aquí.

Te traigo un montón de cosas.

Toma.

¿Celebramos algo?

Algo maravilloso, he ligado con un chico.

Me lo encontré cuando iba a tu casa a recoger el correo.

Follamos en tu cama. El primer día

no me atreví a llevarlo a casa por la niña,

espero que no te importe.

No te lo había dicho antes para estar segura, ¿te alegras?

Sí, mucho. No lo parece.

Tina, yo también tengo algo que decirte.

He recuperado la memoria.

¿De verdad?

Cuando se lo diga a Ana.

No digas nada, no quiero que nadie lo sepa.

¿Por qué? Aquí estoy bien.

La policía no nos dejará en paz hasta que no hables con ellos.

Sospechan que soy Laura. Esa mujer no existe.

¿Y las cartas? Tina, es mejor que no sepas nada.

Muy bien, tú sabrás lo que haces.

Te he traido la máquina por si te apetecía escribir.

No pienso volver a escribir, llévatela.

Pablo, ¿qué pasa?

No pongas esa cara, lo importante ahora es que estás enamorada

y que eres feliz.

No seré feliz hasta verte fuera de aquí,

trabajando, como siempre.

Y mientras no hables. Lo haré dentro de unos días,

ahora no puedo, no tengo fuerzas.

Yo tengo fuerzas por los dos, te las daré.

Así me gusta.

¿Quieres que me quede para el interrogatorio?

No, no. Le diré al doctor que te llame.

Tina, me alegro tanto de lo tuyo.

Esta vez va a ser distinto. Lo presiento.

(Ambulancia)

Es una máquina demasiado pesada para andar con ella

de un lado para otro. Soy fuerte.

No la pierda, un día de estos te la vamos a confiscar.

No se asa con esa chaqueta. Me sienta tan bien que me compensa.

¿Cómo está tu hermano? Igual o peor.

No deberían interrogarle todavía.

Un chico ha sido asesinado y nuestro trabajo consiste

en descubrir el asesino.

Mucha gente ha sido asesinada y me pregunto cuantos asesinos

has descubierto. No seas injusta, está empezando.

¿Por qué no nos dejan en paz?

Hola.

Su abogado no ha llegado y sigue amnésico.

Nos conformaremos con que nos hable de su amiga Laura.

No ha venido a verme nadie con ese nombre.

¿Cree que estará por ahí? En el tejado quizás.

Tal vez sea un pseudónimo.

Me parece que tú la conoces mejor que yo.

¿Y Antonio Benítez? ¿Te suena?

No.

Ambos te conocen.

Por lo visto, soy muy conocido.

¿Crees que por ser famoso no estás obligado a hablar?

Creo que si ha habido un asesinato,

sois vosotros los que tenéis que descubrir al asesino.

No esperar que os lo descubra un pobre amnésico.

Las cartas.

¿Qué me dices de estas cartas?

¿Cómo te explicas que hayan sido escritas en la máquina?

¿Cómo te lo explicas tú?

Tampoco entiendo lo de esas cartas, pero hay más pruebas.

Llegas tarde.

Vengo de la boutique. -Está cerrado.

Un dependiente recuerda haber vendido una camisa como la de Pablo

a Antonio Benítez. -Él lo niega y su madre también.

Y les han creído, claro.

De todos modos, al chico le tenemos controlado.

Últimamente, se le ve mucho con la hermana de este.

¿Qué dice?

Está siendo un gran consuelo para tu hermana.

¿No te lo ha dicho ella?

¿Cómo no se me había ocurrido?

Necesito un teléfono.

Todavía estará en casa.

Vamos al despacho.

(Teléfono)

Continuad vosotros.

(Teléfono)

¿Sí?

Tina, "di sí o no y no me nombres."

"¿Estás sola?"

No, pero ¿qué pasa?

"¿Está Antonio Benítez con vosotras?"

¿Cómo sabes su nombre?

"Escúchame bien, no digas nada."

Él asesinó a Juan.

"No es mal chico, pero está completamente loco."

"Hay un policía en la calle, no mires, trata de que no lo vea."

"En este momento lo importante es conservar la calma,

en unos minutos estaremos allí."

Sabía que no podía ser verdad.

No pienses en eso.

¿Y en qué quieres que piense?

"En que estáis en peligro."

"Disimula."

"Supongo que en estos momentos te está mirando."

"Invéntate cualquier excusa para salir, dile que vas a declarar."

"¿De acuerdo?" De acuerdo.

¿Era del hospital? Sí.

¿Qué te han dicho? Que Pablo ha muerto.

¿Cómo?

Se ha suicidado.

Mientras la policía le interrogaba se ha tirado por la ventana.

¡Resucítalo! ¡Tienes que resucitarlo!

¡Pablo es mío!

Lo ha hecho para salvarme.

¿Qué quieres decir?

Nada.

Tenemos que irnos al hospital, tú espéranos aquí si quieres.

Espera, espera.

No, no hace falta.

No te entiendo, Tina, ¿cómo puedes estar tan tranquila

sabiendo que tu hermano ha muerto? Yo no te entiendo a ti,

por qué te afecta tanto si ni siquiera le conocías.

Explícame qué hace ese policía en la calle.

Tina.

Tina.

Déjanos salir.

Explícame antes qué has hablado por teléfono.

Y cómo ha podido saltar tu hermano por la ventana

con una pierna escayolada. A lo mejor le empujó la policía.

Eso a veces pasa. Déjanos salir.

¡Déjale salir!

¡Corre, Ada! ¡Escapa!

¡Ah! ¡Vete, Ada!

¡Vete!

No me toques. ¡Canalla!

(GRITA) ¡Ah!

Oiga, suba, arriba.

La quería matar. -¿Quién?

Un chico.

Arriba, arriba. Suba, por favor, ayúdela.

¡Paren! ¡Paren!

¿Y Tina? Arriba, se peleó con Antonio,

la arrastraba por el suelo.

¿Has visto a un policía por aquí? -No sé.

¿Y dónde está? -Subió.

En estos momentos es posible que Antonio esté armado.

Quieta. Quieta.

¡Antonio Benítez, entrégate, estás rodeado!

Que está armado.

¡Antonio, sal de una vez y saca contigo a Tina!

(GRITA)

¡Apaga los focos!

¡Apaga ese foco!

¡Si alguien se mueve le vuelo la cabeza!

Antonio, ¿está ahí nuestro compañero?

Sí, está aquí arriba.

Tranquilo, no te pongas nervioso.

Si nos entregas a él y a la chica no te pasará nada.

¡Pero tú te crees que soy gilipollas!

¡Antes quiero negociar!

¡No hay nada que negociar, estás atrapado!

La pistola, esto no es un juego.

¿Qué quieres?

Que suba Pablo, solo hablaré con él.

Antonio, si subo, dejarás libre a Tina.

Y al policía.

Los dejaré cuando estés aquí arriba.

Ahora te pido las llaves. ¿Dónde están las llaves?

(TARTAMUDEA)

¿Qué quieres?

Quería verte.

Pues aquí me tienes.

Desátala.

No puedo.

¿Y ese está muerto?

No creo, solo le di un golpe.

Intenta reanimarle.

No tardo nada.

No hacía falta que subieras. Cállate.

Venga.

Vamos, Tina, llévatelo. No.

Esta situación me la he inventado yo y yo tengo que resolverla.

Vámonos.

Me habéis engañado los dos, os odio.

Vete, márchate.

Ahora mismo vuelvo.

Maldita.

Pablo, quítate de ahí.

Espera un momento.

¡Que nadie dispare!

¡Voy a salir a hablar!

Dame el revólver.

Aprende primero a utilizarlo.

Pero cómo voy a prender si no me lo dejas.

Qué vergüenza. Con el dinero del contribuyente.

¡No quiero que nadie se acerque a la puerta, que nadie entre!

¡Os esperáis ahí, en medio de la calle!

¡Venga!

¿Y Pablo? Está bien.

¡Escuchadme bien!

¡Quiero una hora para negociar con Pablo, si alguien nos interrumpe,

le daré un tiro a él, me lo pego yo y a quien se ponga por delante,

que estoy muy loco, hostia!

¡De acuerdo, tienes una hora!

Una hora.

(Música de bolero)

Necesitaba tenerte siempre.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo.

# Que tú llegues a quererme.

# Como yo te quiero a ti.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo.

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí

# hallarás mil aventuras sin amor

# pero al final de todas

# solo tendrás dolor

# te darán de los placeres frenesí

# más no ilusión sincera

# como la que te di.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí.

# Hallarás mil aventuras sin amor

Quererte de este modo es un delito.

# pero al final de todas Y estoy dispuesto a pagar por ello.

# solo tendrás dolor

Lo sabía ya cuando te abordé en la discoteca.

# te darán de los placeres frenesí Imaginaba que iba a ser

un precio muy alto.

# más no ilusión sincera Pero no me arrepiento.

# como la que te di.

Pero no importa lo que ocurra dentro de una hora.

Y tampoco quiero que pienses en ello.

# Lo dudo, lo dudo, lo dudo,

# que halles un amor más puro

# como el que tienes en mí

# como el que tienes en mí. #

¿Qué tal lo hago?

Me lo echaste tú.

Muchas gracias.

Hace frío, no te destapes.

Voy por la muleta y ahora te ayudo a vestirte.

Antonio.

¡Antonio! ¡No vengas!

(Disparo)

(GRITA) ¡Ah!

¡Antonio!

¡Abran!

¡Antonio!

# Quién,

# de tu vida borrará mi recuerdo

# y te hará olvidar este amor,

# hecho de sangre y dolor, pobre amor.

# Que nos vio a los dos llorar

# y nos hizo también soñar y vivir,

# cómo dejó de existir.

# Hoy que se ha perdido,

# déjame recordar el fuerte latido

# del adiós del corazón que se va,

# sin saber a dónde irá.

# Y yo sé qué no volverá este amor,

# pobre amor.

# Pobre amor, que nos vio a los dos llorar

# y nos hizo también soñar y vivir,

# cómo dejó de existir.

# Hoy que se ha perdido,

# déjame recordar el fuerte latido

# del adiós del corazón que se va,

# sin saber a dónde irá.

# Pero sé qué no volverá este amor,

# pobre amor.

# Y así les digo buenas noches,

# buenas tardes

# o buenos días.

# Y con mucho gusto estuve con ustedes hoy.

# Y quién sabe,

# en otro fecha vuelva a estar y con el mismo gusto. #

Historia de nuestro cine - La ley del deseo - Ver ahora

Maternidad compartida y liberada

Porque las madres no deben estar solas en este proceso. Al menos es lo que Almodóvar plama en Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988). Aquí la maternidad, como ya apuntó Silvia Colmenero en su Estudio crítico sobre Todo sobre mi madre (2001), aparece "no como algo solitario que pertenece plenamente al mundo femenino, que es ajeno a cualquier hombre”. Podría entenderse como la culminación de su empoderamiento como mujer y madre. La protagonista toma las armas y se libera como madre.

Más madres en En Tacones lejanos (1991). En este caso una maternidad liberadora donde, literalmente,  la madre, Becky (Marisa Paredes), es liberada por su hija Rebeca (Victoria Abril) de las ataduras de los hombres, a los que no duda en matar para que ella pueda triunfar. La hija, ya desde niña y desde la admiración, busca la felicidad de su madre, pero su distanciamiento (hasta sus 23 años) convierte a la maternidad en un vínculo pasional de anhelos, sufrimiento y envidia.

Historia de nuestro cine - Tacones lejanos  - ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

(Continúa la música)

(Megafonía de fondo)

Cuarenta y cinco.

¿De qué son? Asta de toro, señora.

Me los llevo. Gracias.

¿Me compras a mí estos pequeñitos, mamá?

Claro que sí, mi amor. Culo veo, culo quiero.

¿Me los pones, mamá? Ahora mismo, tesoro.

A ver...

Hum...

¡Qué flamenca vas a estar!

¿Te gusto? Estás guapísima.

¿De verdad? Que sí, tontina.

¡Ay, cuidado con el gorro!

¿Me compra uno, señorita?

¿Qué?

No sé, las encuentro un poquitín ordinarias.

-¿Cómo que "un poquitín ordinarias"?

Son para escuchar a Yemaya, la diosa de los mares.

¿Ah, sí?

-Hola, ¿me compras un sombrero?

¡Mamá! Mira qué niña más rubia.

¿Juegas a los dados con nosotros?

¿Sí? Venga. ¡Mamá!

¿Y la niña?

No lo sé. Tranquila, se habrá entretenido por ahí.

¡Rebeca!

¡Rebeca! ¡Rebeca!

¡Rebeca! ¡Mamá!

Ay, mi vida, ¿qué ha pasado? Se me ha perdido un pendiente.

¿Se te ha perdido? ¿Usted es el padre?

-Más o menos, el padrastro. -Tiene una hija preciosa.

-Podríamos comprársela. -Pues no es mala idea. ¿Cuánto dais?

Qué cosas se te ocurren. Mil cocos.

¿Mil cocos? ¡Pero si esta niña vale mucho más!

¿Habéis visto este pelo? ¿Y esos ojos? ¿Y los dientes?

¡Pero si está sana!

Salvaje y primitiva como vosotros. 2000 cocos, mínimo.

-1500.

Alberto, no seas gamberro, anda. 2000 cocos mínimo.

-2000 mínimo. -1500.

¡Por favor!

¿Quién da 2000 cocos?

¡Se ha ido! ¿Lo ves? Ya la has vuelto a traumatizar.

¡Rebeca!

¡Rebeca!

¡Rebeca!

"¡Rebeca!".

(Megafonía de fondo)

(LEE) "Becky del Páramo, que abandonó el mundo de la canción

al casarse en segundas nupcias con don Alberto Ocaña.

Ha recibido una sugestiva oferta para interpretar en México".

Necesito volver a trabajar. ¿Trabajar?

Ocúpate de la casa, anda.

Y el tiempo que te sobre empléalo en educar a tu hija,

que buena falta le hace. No metas a Rebeca en esto.

¡Soy una artista, Alberto, no un ama de casa!

Debiste pensarlo antes de casarte conmigo.

¿Qué hay de malo en que una mujer casada sea actriz?

Conozco muchas que lo son.

Si no te importa, lo discutimos a mi vuelta.

No quiero discutirlo, Alberto. Voy a aceptar la oferta de México.

¡Ni lo sueñes! ¿Cómo?

¡Que mientras seas mi mujer no te moverás de aquí!

Y recuerda una cosa: no me separo como tu primer marido.

No soy tan moderno. Eso ya lo sé.

(Voces lejanas)

Un Valium...

Ponderil...

Rebeca, ¿estás ahí? Sí, un momento, ya salgo.

¿Se puede saber qué coño estás haciendo?

¡No digas palabrotas, que ahora salgo!

¿Cuántas veces tengo que decirte que no utilices mi cuarto de baño?

También es el de mamá.

¿Te vas de viaje? Sí.

Y cuando vuelva, usted y yo tendremos una charla.

A ver qué es eso de escuchar detrás de las puertas.

De acuerdo.

Mamá, ¿estás bien?

(TELEVISIÓN) -"Esta mañana, en el cementerio de la Almudena...".

Qué pena de familia.

Papá debe estar contento. ¿Por qué?

A él tampoco le gustaba Alberto.

Anda, que vaya cosas se te ocurren.

"Como resultado de la colisión,

el automóvil que conducía el señor Ocaña se incendió.

Todo parece indicar que el conductor se durmió sobre el volante

y el coche se salió de la carretera

hasta chocar con uno de los árboles que la flaquean.

La salud del jefe del Estado es excelente

y están autorizados a decirlo así...".

-¿Cómo es que una chica tan moderna como usted se va a México?

Voy a trabajar.

Para mí es más importante trabajar que ser moderna.

¿Y de las fotos ha pensado algo?

No, ya le dije por teléfono de hablar del rodaje, pero fotos no.

Está demasiado reciente la muerte de mi esposo.

Y no me gusta vender esas cosas. Lo siento.

¿Y si voy yo a México?

¿Me permitiría hacer un reportaje a fondo sobre el rodaje?

En ese caso, no tengo inconveniente.

(Timbre)

Bueno, aquí me puede localizar.

Muy bien. De acuerdo.

Si me promete la exclusiva,

puedo convencer a mi revista para que me manden.

Se lo estoy prometiendo. Entonces nos veremos en México.

Adiós. Adiós, nena.

Papá me ha dicho que no me voy contigo

y tú me lo habías prometido. (SUSPIRA)

No puede ser, tesoro. ¿Por qué?

Porque las niñas no pueden estar siempre viajando.

Alguna vez tienen que estudiar, ¿no?

Pero en México también hay escuelas, me lo ha dicho una amiga.

Menudas amistades tienes tú.

Hagamos un trato... Me mareas.

Vamos a hacer un trato.

Tú me dejas ir a México a hacer una película muy bonita.

Y cuando vuelva, ya no nos separaremos más.

Te lo prometo. No te creo.

No le prometas cosas a la niña que luego no podrás cumplir.

Eso, tú mete más cizaña.

Me prometiste llevarme ahora.

Ya lo sé, cariño.

Pero si mamá no va a México va a ser muy desgraciada.

¿Tú quieres que mamá sea muy desgraciada?

No. ¿No?

Ve a tu cuarto, tengo que hablar con papá.

Luego voy a verte.

No sé qué voy a hacer con esta niña.

Tú ya has hecho bastante, ahora déjamela a mí.

¡Margarita, la guitarra!

¡Mamá! Soy yo, Rebeca.

Rebeca...

(Música dramática)

Deja que te mire.

¡Pero si estás hecha una mujer! Mamá, que tengo ya 27 tacos.

Ya lo sé. Estás reguapa con ese Chanel.

Hasta te hace cintura.

Qué va, tú sí que estás... maravillosa.

Puedo estar mucho mejor cuando haya descansado un poquito.

¿Y tu marido? No ha podido venir.

Esta bruta que te acaba de atropellar es Margarita,

mi secretaria.

Perdón. Encantada de conocerla.

Su mamá me ha hablado mucho de usted.

¿Ah, sí? Pues claro.

Es catalana, su padre fue el famoso doctor Forner.

Un republicano que se exilió cuando la guerra.

Ella ha sido mi ángel de la guarda estos últimos diez años.

Qué bien, qué suerte.

Bueno, aún me faltan dos maletas.

Las dejo con el carrito. Hasta ahorita.

Hasta ahorita. Vamos a quitarnos de en medio.

Ay, sí, no sé cómo me las arreglo pero siempre estoy en medio, hija.

A propósito, ¿hay muchos periodistas afuera?

Ni uno, no te preocupes,

no quise que nadie se enterara del día que llegabas.

¿Por qué? ¡No soy una apestada!

Pensé que preferirías que no hubiera follón.

Pero hombre, no todos los días regresa una a su país

después de tantos años.

No todos los días me pongo un sombrerito como este.

Esperaba un poquito más de expectación.

Yo te esperaba con mucha expectación.

Ay, es verdad, tesoro. Perdóname.

Es el "jet lag".

Al hotel Miguel Ángel, por favor. ¿No vienes a casa?

No, ya sabes que soy muy independiente.

Además, no quiero causarles ninguna molestia.

Pero nos veremos mucho, ¿verdad?

Pues claro, güerita.

Dios santo, cómo ha cambiado esta ciudad.

Hay partes que no vas ni a reconocer.

Ya veo, ya.

Lo que me preocupa es que la ciudad no me reconozca a mí.

Marga, no tomes notas ahora, por favor.

¿Por qué toma notas?

Además de cuidar de mí,

Marga está escribiendo mi autobiografía.

¿Salgo yo? Pues claro. Eres mi hija.

¿Por qué preguntas eso?

No me gusta que mi vida salga en un libro y lo lea cualquiera.

¿Sale también Manuel?

No. Pero tú y yo sí tenemos que hablar de él.

¿Por qué no me dijiste que te casabas con Manuel?

Me enteré de purita casualidad. ¿No sería mejor olvidarlo todo?

No. ¿Por qué no me lo dijiste?

Te llamé por teléfono para decirte que me casaba.

Sí, pero no me dijiste que era con Manuel.

No me diste tiempo.

Antes de decirte quién era el novio dijiste que estabas muy ocupada

y que no podías venir a la boda.

Me sentí tan herida por tu falta de interés

que para qué darte más detalles.

Tienes razón.

Pero, de todos modos, debiste decírmelo.

Y dale.

Señor conductor, ¿puede usted llevarnos

a la plaza del Alamillo antes de ir al hotel?

(Música dramática)

No importa. ¡Las ventanas!

Por estas ventanas veíamos los pies de la gente.

A veces me daba miedo por que creía que venían a por mí.

Claro que solo tenía cinco años, tú ni siquiera habías nacido.

La he comprado, ¿sabes?

¿Ah, sí? ¿Piensas quedarte en Madrid?

Sí. Cuando la tengamos arreglada nos cambiaremos Marga y yo.

¡Becky! ¡Mijita, mira, eres tú!

¿Qué dice?

No se me parece mucho.

Pero la foto sí, yo me hice una igual.

Con las mismas plumas, la misma postura.

¿"Femme Letal, la verdadera Becky"?

¿Esa no soy yo? Pues claro, mijita.

Es un transformista que imita tu época pop.

¿Ves? Y tú que te creías que la gente te había olvidado.

¿Lo has visto actuar? Sí, es amigo mío.

Cuando te echaba de menos, le iba a ver a él

porque me recordaba a ti.

Las espero en el coche.

Hija mía, perdóname por esta ausencia tan larga.

No tengo ningún pretexto y no me quiero quitar la culpa.

Pero tu padre, que en paz descanse, no ayudó a que nos viéramos.

Ya lo sé, mamá. Más bien al contrario.

¿Tú... me quieres todavía un poquito?

Yo te quiero mucho, mamá.

Tenía miedo de que me odiaras.

A veces también te odié.

Pero incluso en esos momentos no dejaba de quererte.

Se me ha enganchado el pelo en el arete.

(RÍE)

¡Por fin!

Ahora.

Ahora.

Uy, no te lo vas a creer.

Yo tuve unos pendientes iguales hace muchísimo tiempo.

Sí. ¡Todavía vivía Alberto!

Me los compré en una isla del Caribe.

Sí, la isla Margarita.

¿Cómo lo sabes?

Mamá, estos pendientes me los compraste tú

en la misma isla, el mismo día.

Ay, qué cabeza tengo... ¿Cómo no me voy a acordar, hija?

¡Es el "jet lag"! Mamá, deja de montar números.

(RÍE) Deja de montar números,

si no, no vamos a estar metiendo la pata constantemente.

Y lo importante es que estamos otra vez juntas.

Tienes razón, cariño.

Qué madura te veo. (RÍE)

(Música televisión)

Estoy tan contenta, Marga. Rebeca está estupenda.

Me he quitado un gran peso de encima.

No vayas tan rápido, todavía te queda lo peor.

¿Por qué no me dejas que te acompañe?

No, esto tengo que hacerlo yo sola. Hace 15 años que no los veo.

No estás en situación de comportarte como una heroína.

Solo intento ser un poco generosa con Rebeca.

(Música telediario)

¡Mírala! Está en el noticiero.

A ver.

"Buenas tardes". Qué bien lo hace.

"Sendos atentados han sido perpetrados esta mañana

por el comando Vizcaya de ETA.

El primero de ellos produjo la muerte de Roberto Agalburu...

(RESPIRA)

...al hacer explosión la bomba...

(RÍE) ...colocada debajo de su coche".

"El fallecido se dedicaba a la venta ambulante de ajos".

(RÍE) Uy, uy, uy, uy.

"Tenía antecedentes penales y, al parecer,

relación con el tráfico de drogas.

La explosión pudo haber provocado una matanza".

(RÍE) ¿Cómo puede reírse de una cosa así?

"Se encontraba aparcado cerca de una guardería".

Hubiera preferido no verlo. "Inundaciones en Málaga".

¿Qué le digo si me pregunta?

(TELEVISIÓN) -"El teatro, la música y la danza

estuvieron durante siglos al servicio de la monarquía.

La mayor parte de los intérpretes actuales...".

(Timbre)

Puedes irte, Lola. ¡Qué lindo!

Que no se entere Manuel. ¿Has visto las noticias?

No, se me olvidó, lo siento.

Mejor. Como pensaba que me estabas viendo me puse muy nerviosa

y lo hice fatal.

(Música romántica)

¿Cómo estás, Manuel?

¿Has visto qué guapa está?

(RÍE) Está estupenda.

Tengo que ir al baño, perdonadme.

Así que diriges una cadena de televisión.

(ASIENTE) Estarás contento.

En ese aspecto no me puedo quejar.

Estaba segura de que no te quedarías en un simple reportero.

(Puerta)

¿Por qué no me dijiste que te habías casado con ella?

Rebeca no me dijo que era hija tuya.

¿Y no lo encontraste raro?

¿No se te ocurrió preguntarle por su familia?

Por supuesto que se lo pregunté, y me dijo que no tenía,

que su padre había muerto hacía dos años.

Me dijo que su madre era como si también hubiera muerto

porque no la veía desde hacía mucho tiempo

y vivía fuera de España.

No tienen justificación ninguno de los dos.

Tú menos que ella.

Pero no he venido en plan la visita del rencor.

Al contrario.

Quiero recuperar a mi hija y ayudarla a ser feliz.

Pero eso no solo depende de mí, también depende de ti.

Tú la quieres, ¿verdad?

Preferiría no hablar de ello. ¿Por qué?

Ella te adora. Tu hija es muy difícil, Becky.

¿A quién se lo vas a decir?

Pero no has respondido a mi pregunta.

¿Estás enamorado de ella?

(Tacones)

¿Y cuándo vas a actuar?

Dentro de un mes.

Ni que decir tiene que Tele7 está a tu disposición.

Muchas gracias, lo voy a necesitar.

He estado mirando el periódico, es la última noche que actúa Letal.

¿Quieres ir a verlo?

Si no actúa demasiado tarde... No, no, en una hora.

Tu madre debe estar harta de ver travestones.

Como ves, Manuel es muy liberal.

¿Pero qué dices? ¡Ni liberal ni puñetas!

No me gusta que la mejor amiga de mi mujer sea un travesti.

En eso tiene razón.

Una cosa es que seas moderna y otra que formes parte de su mundo.

No son mala gente, pero llevan una vida muy sórdida.

Letal es especial.

Si continúas así, tu marido se va a poner celoso.

¿Celoso yo? Estaría bueno.

Aquí, si alguien tiene derecho a estar celosa, soy yo.

Ha ido todo muy bien y muy relajado.

Sí, ninguna tensión.

Pues no sé, una hora o así.

No, Margarita, estoy divinamente.

Hasta luego.

¿Vas armado para un "show"?

Madrid es una ciudad peligrosa.

Sin ir más lejos, en el sitio donde vamos esta noche,

hace unos meses mataron a un travesti.

No sé si procede presentarme en un antro semejante.

Estábamos hablando del Villarrosa.

No es un lugar para que vean a tu madre en público. ¿Nos quedamos?

Ah, quedaros vosotros si lo preferís.

Yo me voy. ¡No se hable más!

Seguro que he estado en sitios peores.

Y tú también, Manuel. Vamos.

¿Por qué has cambiado? Pues por cambiar.

(Música melancólica)

Lo nuestro se acabó

y te arrepentirás

de haberle puesto fin

a un año de amor.

Si ahora tú te vas,

pronto descubrirás

que los días son eternos y vacíos sin mí.

Y de noche...

Y de noche...

Por no sentirte solo,

recordarás nuestros días felices,

recordarás

el sabor de mis besos

y entenderás en un solo momento

qué significa

un año de amor.

Qué significa

un año de amor.

¿Te has parado a pensar

lo que sucederá?

¿Todo lo que perdemos

y lo que sufrirás?

Si ahora tú te vas,

no recuperarás

los momentos felices

que te hice vivir.

Y de noche...

Y de noche...

Por no sentirte solo,

recordarás nuestros días felices,

recordarás

el sabor de mis besos

y entenderás en un solo momento

qué significa

un año de amor.

Y entenderás en un solo momento

qué significa

un año de amor.

(Aplausos)

¡Becky! Hola.

Qué sorpresa y qué apuro. Espero que no te haya molestado.

¿Molestarme por qué? Hay quien no quiere que le imiten.

A mí me halaga. Me hace sentir tan joven y absurda.

A ver, deja que te mire.

De cerca no te me pareces mucho, pero los gestos son míos.

He tratado de imitar tu espíritu, tu estilo,

eso que te hizo única. Todavía lo soy. Pero he cambiado.

No se puede seguir siendo cantante pop a mi edad.

Con el tiempo me he convertido en una gran dama de la canción.

(RÍEN) Ya lo sé, pero me va más lo antiguo.

Los pelucones, la minifalda, el plataformón,

tu espíritu, tu estilo...

(RÍEN) Ay, qué gustoso.

No sé si se está quedando conmigo o es encantador.

No, es encantador. Dios santo, lo que hay que oír.

Córtate, Manuel.

A propósito, no os he presentado, Letal, es mi marido.

Manuel.

Ah. ¿Es este?

Encantado.

Oye, ¿cuál es tu nombre de verdad?

Como en la canción de Concha Piquer, soy lo que quieran llamarme.

Mis amigos me llaman... Letal.

Perdona, ¿pero Letal es masculino o femenino?

Depende. Para ti soy un hombre.

¿Quieres tomar algo con nosotros? No, gracias, no puedo.

Acabo hoy y tengo que recoger todas mis cosas.

Pero me gustaría tanto quedarme con un recuerdo tuyo.

¿Un autógrafo? No, eh... algo más personal.

Tus pendientes, por ejemplo. Pero me voy a quedar mocha.

Ay, mamá, dáselos.

Te los doy, si tú me das algo a cambio.

Pídeme lo que quieras. Pídele una teta.

Eso, dame una teta.

¿La izquierda o la derecha? La derecha, la del corazón.

(RÍEN) Es la izquierda.

Gracias por los pendientes y por todo, Becky.

Gracias, gracias. Gracias por la teta. Ya tengo tres.

¿Me acompañas a ayudarme? Sí, claro.

¿Me permitís?

¿Para ayudarle? ¿A qué?

Ay, no te enfades, Manuel, ese chico es inofensivo.

Aprovecha la menor ocasión para humillarme.

En la cena dijo que tenía razones para estar celosa.

¿Es eso cierto?

Bueno, ya me conoces.

Sigues igual, ¿eh? Tú también.

Me alegro de que ninguno de los dos haya cambiado.

Yo sí.

Aunque no se note a primera vista, he madurado.

¿Esta canción no te ha recordado cosas?

Demasiadas.

Tú y yo tenemos algo pendiente. ¿Recuerdas?

¿Cómo te atreves, Manuel? Me insultas con tus insinuaciones.

Vamos, Becky, tú nunca has sido una mujer convencional.

¿Y qué tipo de mujer he sido, según tú?

Bueno, una mujer maravillosa.

¡Ja!

Durante casi 50 años he sido una mujer maravillosa.

Creo que es momento de convertirme en una maravillosa persona.

¿Pero quién te ha dicho que no lo seas?

Me parece que olvidas que ahora soy la madre de tu mujer.

Por poco tiempo.

Pienso divorciarme de Rebeca.

¿Lo sabe ella? Sí.

Pero no lo quiere admitir.

Dame la laca. Sí. ¿Algo más?

Sí, las peinetas. Aquí...

Ponlas ahí en la bolsa. Vale.

¿Me ayudas con la cremallera? Sí.

Uy.

¿Pero no estás incómodo con todo esto?

Sí, pero si quieres tener buen tipo, hay que sufrir.

Pues yo sufro mucho y no estoy segura de tener buen tipo.

Oye, Rebeca. ¿Qué?

¿Te molesta que imite a mujeres?

¿Molestarme por qué?

Al contrario, me encanta que imites a mi madre.

Me gustaría ser algo más que una madre para ti.

Qué cosas dices.

Anda...

Ahí va, qué tramposo. Mira las caderas.

¿Me ayudas a bajarme las medias?

Bueno, venga.

Anda que...

Anda, tienes un lunar en el glande.

Es de nacimiento.

Venga, Letal, ya está.

Suelta. ¡El vestido!

¡Suéltame! Mujer, Rebeca...

Venga, suéltame. ¡Uy! ¡Suéltame!

Oye, ayúdame a bajar.

Llevo tacones, me puedo romper un tobillo.

Si abres las piernas... bajarás mucho más cómoda.

¿Qué dices?

¿Qué dices? Ábrete, mujer

¡Qué dices! Te lo digo yo.

¡Letal!

¿Qué tienes? Espera, las bragas.

(GIMEN)

Letal...

(GIME)

Ay, no me tientes.

Que llevo cuatro meses de ayuno y abstinencia.

(GIME)

(Gemidos)

¿Por qué tarda tanto Rebeca?

Tu hija es imprevisible.

En eso ha salido a mí.

Ay, cómo me he pasado.

Hace tiempo que quería hacerlo.

Te lo agradezco mucho, la verdad es que lo necesitaba.

Pero bueno, no debe volver a ocurrir.

¿Por qué? Estoy casada y amo a mi marido.

¿A ese monstruo? Sí, a ese monstruo.

Además, no sé nada de ti.

No sé ni cómo te llamas ni dónde vives.

Eso tiene arreglo.

Ahora mismo te doy mi dirección y mi teléfono.

Letal. Las cosas están muy bien cómo están.

(EN VOZ BAJA) De verdad, no te compliques la vida conmigo.

¿Volveremos a vernos? No lo sé.

¿Puedo llamarte? No, ahora no.

Prefiero buscarte yo. ¿Dónde?

Aquí. No creo que vuelva.

Pues, entonces, adiós y suerte.

¿Qué pasa, guapa? ¿Estáis sordas o qué?

La que tiene prisa soy yo, bonita, que soy una "working girl"

y no una rica heredera como tú.

La consientes demasiado, Letal.

-Ay, los toros, pobrecitos.

Aquí anuncios por palabras... No me interesa nada.

El tiempo sube y baja...

Ah, mírala, aquí está.

¿Me quieres acercar el álbum de Becky del Páramo, corazón?

Sí, mamá.

(LEE) "La primera noche de Becky en Madrid".

Me alegra de que hayas vuelto a casa.

¿Tienes algo de Brigitte o de Madre Teresa?

No, hoy no, solo de Becky.

Ay, Eduardo, hijo, qué mala cara tienes.

¿No estarás malo tú también? Estamos estupendamente, mamá.

(SUSPIRA) No sé, no sé.

Con esa vida de pasotismo que llevas me extrañaría que cogieras algo.

¿Te has hecho ya la prueba del sida?

Por favor, mamá, no empieces.

Si no te la haces tú me la tendré que hacer yo.

Últimamente no estoy muy católica.

Anda, dame las tijeritas que tengo en el altarcillo, corazón.

La semana pasada tenías la lepra, la anterior escorbuto y esta sida.

¿Tú sabes cómo se contrae esa enfermedad?

Lo único que sé es que me encuentro fatal.

Estoy agotada. Eso te pasa por no levantarte.

Pero justamente, debería estar descansadísima.

Tráeme el pegamento, anda, está donde las pelotas.

Y no me mires así.

Tengo derecho, como todo el mundo, a saber si soy seropositiva.

No sé tú, pero yo no puedo vivir con esta incertidumbre.

Mamá, ¿dónde está esto, que no lo encuentro?

Mira, está en el televisor. Tráemelo, anda, por favor.

Si quieres la prueba del sida, iremos a un hospital.

Para eso tendrás que levantarte, así que tú verás.

(SUSPIRA) Algún día te arrepentirás de haber sido tan cruel con tu madre.

Y ese día no va a tardar en llegar.

Cómo ha envejecido Becky, la pobre.

Y la hija, qué cara de sota tiene, ¿verdad?

(Música tensión)

(Rumor de los árboles)

(Disparo)

El cadáver de don Manuel Sancho yace sobre la cama

en posición de cúbito lateral

y presenta evidentes signos de rigidez.

Tiene el pelo castaño oscuro.

Castaño claro, señor juez.

Castaño claro, con trabas.

Mide aproximadamente 1,80.

-Algo menos, 1,78. -Yo creo que algo más.

Pues 1,80.

Y está vestido con un pijama de seda roja.

Satén cereza. Satén cereza.

Presenta sendos orificios a la altura de pecho y espalda

producidos por arma de fuego.

Esta podría ser la causa de la muerte.

Según el forense, don Manuel Sancho murió entre las 21:00 y las 23:00.

Durante esas dos horas, tres mujeres le visitaron.

Con una hizo el amor.

Con otra, mantuvo una conversación muy tensa.

Y la tercera le descubrió muerto.

Primero, me gustaría saber si alguna de ustedes lo mató.

Yo no, desde luego.

¿Ninguna lo mató? Muy bien.

Me gustaría confirmar una vez más

a qué hora llegaron y salieron del chalet.

¿Usted fue la primera en visitarle? Sí.

¿A qué hora llegó?

Llegar, llegué a las 20:30 y le dejé poco después de las 21:00.

¿Cuánto tiempo después?

No lo sé, yo no suelo cronometrar esas cosas.

¿Qué fue a hacer al chalet?

Antes del telediario, Manuel me llamó por teléfono a casa.

Y quedé en que pasaría a verle.

¿Fue directamente desde el estudio?

Quería que Manuel me diera un programa de locutora.

Me lo había prometido.

Estoy harta ya de lo de los sordomudos.

Hay gente que se piensa que yo soy sordomuda. Y ya ve que no.

Cuéntenos exactamente qué hicieron.

Ya se lo he dicho, hicimos el amor.

Pero no pudimos hablar porque Manuel recibió una llamada de teléfono

y me pidió que me fuera.

A mí me sentó muy mal, no me gusta que me traten así.

Y se lo dije.

¿Era la primera vez que hacían el amor?

No, desde que estoy en el telediario lo hemos hecho...

Señor juez, no veo por qué debemos escuchar

los detalles de la vida sexual de esta señorita.

No estamos hablando de la vida sexual de Isabel.

Sino de la de un hombre que fue asesinado

poco tiempo después de hacer el amor.

¿Qué más le comentó Manuel?

¿Recuerda algo? ¿Vio a alguien por los alrededores?

No, ya le he dicho que no pudimos hablar, y yo ni...

Muy bien. Puede irse.

Ya me voy. Solo quiero decirle que esta publicidad me viene muy mal.

No se preocupe, no habrá publicidad.

Yo también canto y bailo, hago jazz, baile moderno y full contact.

Y una cosa es acostarse con un hombre

y otra muy distinta matarle.

Aprecio la diferencia. No volveré a molestarla.

No, si usted puede molestarme siempre que quiera.

Sí, sí, me hago cargo. Adiós.

Bueno, pues... adiós.

(Pasos alejándose)

(Puerta)

Fue usted quien llamó, y también fue a verle.

Sí, llegaría sobre las 21:30.

Interrumpió su ensayo para ir a verle.

Tenía que hablar con él. ¿De qué hablaron?

Señor juez, me resulta muy difícil tratar este asunto frente a mi hija.

Aunque lo que pueda decir no sea ninguna novedad para ella.

Yo no le maté.

No se mata al marido de una hija a dos días de debutar en el teatro.

Tú me crees, ¿verdad, Rebeca?

No es a mí a quien tienes que convencer, sino al señor juez.

A mí tampoco. Me conformo con que me diga de qué hablaron.

Fui a romper con él.

¿Eso quiere decir que eran amantes?

Sí.

Reconozco que fue una locura y quería ponerle fin cuanto antes.

¿Usted lo sabía?

No.

¡No mientas, Rebeca!

¡Lo sabías perfectamente! ¡Por lo menos te lo imaginabas!

Ninguno de los dos me dijisteis nada.

Y no me gusta imaginarme cosas.

Yo no soy responsable del fracaso de tu matrimonio.

Nadie te está culpando.

Y me gustaría que te limitaras a hablar con el señor juez.

Te está interrogando él, no yo.

Manuel me sedujo y yo me dejé seducir.

No estoy orgullosa pero siempre fui débil con los hombres.

Con algunos, quiero decir.

Cuando descubrí que a mí también me engañaba

comprendí que aquello era absurdo y decidí cortar cuanto antes.

Por eso fui al chalet. ¿A qué hora lo dejó?

No lo sé con exactitud. Serían las 22:00.

Se lo puede confirmar el taxista que vino a recogerme.

Lo llamé desde el chalet. Ya lo hemos interrogado.

Nos dijo que cuando usted salió estaba desencajada.

¿Cómo iba a estar tras discutir con un hombre

que destrozaba mi vida y la de mi hija?

Si ha terminado conmigo, me gustaría irme.

De acuerdo. Puede irse.

Si necesitas algo, llámame. Estaré en casa.

(Pasos alejándose)

(Puerta)

Si su madre no le mató, el asesino actuaría entre la visita de ambas.

Es decir, entre las 22:00 y las 23:00.

Mi madre no le mató. ¿Por qué está tan segura?

Ya la ha oído. Dos días de debutar no sería comercial matar a nadie.

Y mucho menos al marido de su hija.

Reconozco que no es un mal argumento.

Según su declaración anterior, ¿usted llegó a las 23:00?

Sí, estaba funcionando el riego y no empieza hasta esa hora.

Su marido había comprado comida y bebida al mediodía.

Y se instaló en el chalet solo, ni llamó a la servidumbre.

¿Por qué?

Por la mañana habíamos discutido violentamente.

Él me pidió el divorcio y yo me negué.

Le dije que nunca se lo concedería.

Él me amenazó con abandonarme y yo con suicidarme si lo hacía.

¿Por eso se fue al chalet? Sí, quería estar solo.

Me hizo prometerle que yo no iría.

Pero usted fue. Claro.

Después del telediario, volví a casa.

Estaba muy nerviosa.

Busqué mis tranquilizantes, no estaban donde yo solía dejarlos.

Supuse que se los había llevado porque solo me dejó dos comprimidos.

Temería que hiciera alguna locura.

Entonces, con la excusa de ir a buscar las pastillas,

fui al chalet.

Intente hacerme una descripción minuciosa de su llegada.

Trate de recordar todo lo que vio,

si oyó algo.

Hacía viento.

Las hojas de los árboles se movían.

Me parece estar oyéndolas.

Cuando entré en la habitación...

Estaba todo a oscuras, pero no quise encender la luz

para que no viera que había estado llorando.

Me senté en un sillón que hay en el rincón.

Manuel me daba la espalda.

Apenas distinguía su figura en la cama.

Y en voz baja le pedí que me perdonara

por la discusión de la mañana.

También le dije que le concedería el divorcio

si era eso lo que quería.

Y que no se preocupara por mí, que me las arreglaría.

Pero no respondió.

Yo pensé que seguía enfadado

En la mesita de noche estaban mis pastillas.

Estaba decidida a cogerlas y a irme.

Me acerqué a la cama y me senté muy cerca de él.

Debí de estar ciega para ver lo que ocurría.

Pero yo seguía pensando que estaba enfadado.

Y rompí a llorar por su insensibilidad.

Cogí las pastillas y me dirigí lentamente

hacia la puerta de la habitación.

Pero me volví.

No podía soportar despedirme de aquel modo.

Una vez en la cama, me acosté junto a él...

...y le abracé.

Pero no reaccionó.

Me separé de él y, entonces, me di cuenta...

...que tenía las manos y mi vestido manchado de sangre por arriba.

¿Por qué no lo denunció hasta la mañana siguiente?

No lo sé.

¿Qué hizo durante la noche?

En algún momento, volví a casa.

No conseguía hacerme a la idea de que Manuel había muerto.

Y en aquellos momentos tampoco a mí me importaba morir.

Me tomé un montón de pastillas.

Pero como no había tomado nada, las vomité enseguida.

Por la mañana llamé a la policía.

(Música dramática)

Ya están aquí. ¿Están?

Vamos a ver, este es el tuyo.

Y ahora te doy el tuyo.

Un sillón.

Oye, ¿es tuyo este sillón? Sí.

Ah, estas son las mías. Se han equivocado. Toma.

Pues me suena esta cara.

¿Sí? Sí.

Es... Bueno, era mi novio.

Hace meses que no le veo.

¿Le conoces? No.

¿Sabes dónde le puedo encontrar? No, no.

Vale.

(Música dramática)

-Hola, buenas tardes.

Hola, Rebeca.

Te acompaño en el sentimiento. Gracias, Montse.

Y yo también. Gracias a ti también.

Nos dijeron que te habías tomado una semana de descanso.

No, el trabajo me servirá de distracción.

Claro.

¡Rebeca!

Pensé que hoy no vendrías. Pues ya ves, aquí estoy.

¿Te pongo lo de siempre?

No, ponme más.

(REPASA TEXTO EN VOZ BAJA)

"Si necesitas algo, Rebeca... ¿Eh? Lo que sea".

"Gracias".

"Rebeca, lo estoy pasando fatal".

"No te preocupes".

"Yo solo quería decirte que lo siento y que...".

"Que no te preocupes. No eres tú la que debe preocuparse".

"Muy bien. Solo quería decirte eso".

-Atentos a lo que pueda pasar. -No sé qué pinta aquí esta tía hoy.

Rebeca, corazón, ¿probamos el sonido? Sí.

(INAUDIBLE)

Buenas tardes. Protestas en el campo.

Cientos de kilos de maíz han sido arrojados...

...frente a la embajada de EE UU de Madrid

por los agricultores esta mañana.

La organización agraria Pienso, integrada en la gran patronal,

ha organizado este acto de protesta.

¿Vale así?

(INAUDIBLE)

(Música telediario)

"Buenas tardes. Protestas en el campo.

Cientos de kilos de maíz han sido arrojados esta mañana...".

No entiendo cómo ha podido ir hoy a trabajar.

"...por los agricultores".

La organización agraria Pienso, integrada en la gran patronal,

ha organizado este acto de protesta

por las masiva importación de maíz norteamericano

cuando aumenta su cultivo en España.

Esta tarde se dieron sepultura los restos mortales

de don Manuel Sancho Bermejo, que murió asesinado hace tres días

entre las 21:00 y las 23:00 en su casa de campo. (CARRASPEA)

don Manuel Sancho se dedicó al mundo de la comunicación,

siendo en el momento de su muerto director de la cadena privada Tele7.

Diversas personalidades del mundo del espectáculo y la cultura,

además de amigos y familiares,

acompañaron a Manuel esta tarde hasta su última morada.

Perdonen que le haya llamado familiarmente "Manuel".

Además de director de esta cadena, era también... mi marido.

-"Si sigue así corta".

Manuel había recibido en los últimos tiempos

más de un anónimo amenazándole de muerte.

Desgraciadamente, no les hizo caso.

Prepara la música.

Un día me preguntó:

"Si me ocurriera algo,

¿serías capaz de dar tú la noticia en el telediario?".

Yo le respondí que no.

Sin embargo, Manuel, aquí estoy.

Intentándolo.

(INAUDIBLE)

Desde hace dos días, el juez Domínguez instruye el caso,

sin haber encontrado de momento ninguna pista digna de sospecha.

Según los resultados de la autopsia, la víctima...

...poco antes de morir, había hecho el amor.

Yo solo puedo añadir que no fue conmigo.

(EN VOZ BAJA) Como sigas así, me voy.

A las 22:30 del jueves fui a nuestro chalet...

...y encontré el cadáver de mi marido en la cama.

-¡Dentro el 22! -¡Espera!

-Espera. -No cortes pase lo que pase.

Y aunque no lo haya dicho, sé quién cometió el crimen.

Fui yo. Yo le maté. (GRITA)

Me están llamando, Rebeca.

Soy el juez Domínguez.

Preséntense inmediatamente en los estudios de Tele7

y detengan a la locutora Rebeca Giner.

No sé qué hice con la pistola.

Debí tirarla por algún sitio.

No recuerdo bien lo que ocurrió después.

Solo recuerdo que volví a casa.

Y una vez allí, se me vino todo encima.

No podía llamar a nadie para desahogarme.

No sabía qué hacer.

Solo sabía que no volvería a ver a Manuel

y eso me producía un dolor tremendo.

No sé cómo, se me ocurrió de pronto,

para luchar contra aquella angustia,

cogí la cámara de fotos y empecé a fotografiar

los recuerdos de nuestra vida en común.

Fotografié la mesa de su escritorio.

Con los papeles como los ordenó la última vez.

Su bolsa de deporte.

La cama.

Su bata.

El armario con sus trajes.

El sillón donde él solía verme frente al televisor.

Fotografié incluso un par de sábanas preciosas...

...que había comprado unos días antes...

...que ya no compartiríamos.

Fue entonces cuando me di cuenta de que estaba sola.

Y de que matando a Manuel no maté el amor que sentía por él.

-Señorita.

¿Le importa acompañarnos?

Esperen un momento, todavía no he terminado.

De momento eso es todo.

Les recordamos que a las 20:30, en la segunda edición de noticias,

podrán ustedes ver... esta y otras noticias

que irán llegando a nuestra redacción.

Hasta ese momento, como siempre, gracias por su compañía.

Y adiós.

Lo siento, Javier.

Tiene usted derecho a guardar silencio,

a no declarar si no quiere y a no confesarse culpable

ni declarar contra sí misma.

También tiene usted derecho a que la asista un abogado

en todas las diligencias de reconocimiento y declaración

de las que sea objeto.

Tiene usted derecho a poner en conocimiento

del familiar o persona que desee el hecho de la detención

y el lugar de custodia en que se encuentre en cada momento.

(Sirena)

Entre.

La próxima vez que mate, préstele más atención al arma.

Siéntese.

¿Por qué no me dijo que le mató?

¿Por qué ha preferido confesárselo a todo el país en vez de a mí?

¿Qué más da? Lo importante es que he confesado.

No basta con eso.

No es tan fácil ser culpable. Necesitamos pruebas.

Búsquenlas. En eso estamos.

Y usted va a sernos de gran ayuda.

¡Si se decide de una puta vez a confesarnos la verdad!

Acabo de hacerlo. ¿Cuándo?

En lo que va de día, que yo sepa, ha confesado ya dos veces.

Una esta mañana, aquí mismo, y otra ahora en televisión.

¿Con cuál de las dos me quedo?

¿Cuál de las dos es verdad?

Las dos.

¿Las dos?

En la primera, usted iba al chalet a buscar unas pastillas.

Y no mencionó que, además, llevaba un arma.

Y eso es un dato importante.

La pistola estaba con las pastillas, en la mesita de noche.

Era de mi marido.

¿Todavía o recuerda qué hizo con ella?

Acompáñeme.

(Puerta se abre)

Quítele las esposas.

(SUSPIRA)

Está bien.

Estoy intentando ayudarla, pero necesito su colaboración.

No creo que matara a su marido. No lo necesitaba.

Si quería perderle de vista, le bastaba con divorciarse.

Olvidemos su confesión y supongamos que no lo hizo.

¿Qué me dice de esas amenazas de muerte?

¿De los anónimos que mencionó en el telediario?

Manuel no les hizo caso.

¿No sabe quién podría ser el autor?

Sí, era yo.

Joder...

Sigamos suponiendo que usted no lo hizo.

¿Sabe de alguien que pudiera desear la muerte de su marido?

Ahora no caigo.

Perdone la pregunta, pero ¿tiene usted algún amante?

¿Y a usted qué le importa?

Mucho, le recuerdo que yo instruyo este caso.

Pues no, no tengo ningún amante.

¿Nunca le fue infiel? No.

¿Ni siquiera una vez?

¡Le he dicho que no!

Pues a mí me consta lo contrario. ¿Ah, sí?

El día que llegó su madre a Madrid fueron al Villarrosa.

Esa noche, usted le fue infiel a su marido

casi delante de sus propias narices.

¿Cómo puede saberlo? Sé más de lo que imagina.

¿A quién intenta proteger? A nadie.

¿Tiene algo que añadir a lo dicho? No.

Entonces, no me queda otra que enviarla a la cárcel.

Puede hacer una llamada para que le traigan algo.

Necesitará ropa y un abogado, entre otras cosas.

(Aplausos)

(Aplausos continúan)

Buenas noches, Madrid.

Ha sido muy duro llegar hoy hasta aquí.

Pero ahora me alegro.

Esta noche...

...mi única hija duerme en la cárcel.

Y no importa lo que haya hecho.

Como cualquier madre, mi corazón está destrozado.

Con vuestro permiso, quiero dedicarle la primera canción.

(Música melancólica)

Montse, a ver.

12, 13, 14...

16, abajo, 17, 18, 19...

21, 22, 23, 24...

...29, 30, 31...

(Continúa la música)

Si tienes un hondo penar,

piensa en mí.

Si tienes ganas de llorar,

piensa en mí.

Ya ves

que venero tu imagen divina.

Tu párvula boca

que, siendo tan niña,

me enseñó a pecar.

Piensa en mí.

Cuando sufras.

Cuando llores,

también piensa en mí.

(RADIO) Cuando quieras...

-Es tu madre. Qué bonito lo que ha dicho, ¿no?

Quítala, por favor. -¿Por qué?

-Pobrecilla. -Pues hija, tápate los oídos.

Luisa.

Te la compro. 10 000 pelas.

-Oye, que a mí me costó 15 000. -Es verdad.

17 000, perdona.

Me acaban de robar en los lavabos, te las daré mañana.

Ah, entonces, hablamos mañana.

Lo siento, yo se la regalé pero es de ella.

(Continúa la música)

Cuando llores,

también piensa en mí.

Cuando quieras

quitarme la vida,

no la quiero para nada.

Para nada me sirve

sin ti.

(Continúa la música)

Piensa en mí.

Cuando sufras.

Cuando llores,

también piensa en mí.

Cuando quieras

quitarme la vida,

para nada...

...para nada me sirve

sin ti.

Hola, ¿qué tal?

Hoy os va a llevar la tía Paula a la guardería, ¿vale?

Clotilde no puede venir porque está enferma.

Hola, Miriam.

Hola. Hola.

Pertenezco a APRE, una asociación que colabora con las presas.

Ah. Sí. Tú y yo nos conocemos.

¿No te acuerdas? No.

Claro. En la tienda de fotos. Ah, sí.

Quería decirte que me emocioné mucho

cuando sacaste las fotos en las noticias.

Yo también hago fotos a las cosas. Te entendía tan bien...

Y cuando las sacaste del bolso y te pusiste a explicarlas,

me puse a llorar como una tonta.

Yo también. Sí, ya lo vi.

Bueno, mira, ahora no puedo hablar, tengo bastante prisa.

Tengo que llevar a los críos a la guardería.

Pero si quieres cualquier cosa... Sí, necesito pastillas para dormir.

¿Pastillas? Sí.

Ya hablaremos, ¿eh?

Como te veo tan preocupado por esa Rebeca,

he estado investigando por mi cuenta.

Gracias, mamá, pero no hace falta.

Ya es hora de irme, tengo una cita con su madre.

Esa mujer te oculta cosas. Ya lo sé, por eso voy a verla.

Mira esta foto.

¿La reconoces?

Es el muerto.

¿Sabías que hacía años estuvo liado con la madre?

Mira, aquí lo dice.

"¿Quién es?". El juez Domínguez.

(Zumbido puerta)

Buenos días. Buenos días.

Le extraña que viva en una antigua portería, ¿verdad?

Pues sí, no lo esperaba.

Mis padres eran los porteros. Yo nací en esta casa.

¿Por qué ha tardado tanto tiempo en volver?

No es fácil de explicar.

Gracias, Julia, déjelo.

Durante el primer año, realmente, no tuve tiempo.

Lo fui dejando y cuando me di cuenta habían pasado 15 años.

¿Quiere té? Gracias, sí.

Entiendo ese tipo de inercia, a mi madre le pasa algo parecido.

¿Es también artista? Artesana neurótica, más bien.

A propósito, me ha dicho que le diga

que siente mucho lo de su hija y su yerno.

Gracias.

¿Cuándo le conoció?

¿A quién?

A Manuel, a su yerno. ¿Ahora, a su vuelta?

Sí. Rebeca, naturalmente, me invitó a la boda.

Pero no pude venir, no sé qué estaba haciendo.

¿Reconoce esta foto?

Está usted jugando sucio, señor juez.

Responda a mi pregunta.

Sí, la reconozco.

Eso fue hace mucho tiempo.

Manuel era un simple periodista que iba enamorando a las artistas.

Yo no fui una excepción.

¿Por qué me ha mentido?

Tengo derecho a olvidar.

Se comporta usted como si fuera culpable.

Pues no lo soy.

¿Piensa realmente que lo mató su hija?

Yo ya no pienso nada.

Sufro demasiado para poder pensar.

Aunque no lo crea, estoy intentando ayudarlas.

¿Ayudarnos a quién? A mí no, desde luego.

Usted no está en la cárcel. No creo que allí lo pasara peor.

En cuanto a Rebeca, si es a ella a la que pretende ayudar,

recuerde que fue ella la que confesó su culpabilidad.

En esa confesión no creo que su hija dijera toda la verdad.

Con lo que dijo ya fue suficiente.

¿Por qué no intenta hablar con ella?

A usted no le mentirá. (SUSPIRA) Qué poco la conoce.

¿No le preocupa saber cómo está? ¿Si necesita algo?

¡Pues claro que me preocupa!

¿Entonces por qué no quiere verla? ¡Porque no quiero hablar con ella!

¡Me niego a seguir escarbando en mis heridas!

Solo intentaba decirle que si quiere ver a su hija

yo podría evitarle toda la burocracia.

Y no sería necesario que usted fuera a la cárcel.

Gracias.

Pero le tengo miedo a Rebeca.

No tengo fuerzas para enfrentarme a ella.

Cada mañana, cuando me despierto,

mi única ambición es llegar viva a las 22:00

para hacer lo único que he sabido hacer.

Actuar.

Para lo demás no me quedan fuerzas.

Y ahora, si no le importa, le ruego que me deje sola.

Me gustaría quedarme con el recorte.

No es mío, tengo que devolverlo.

Váyase.

(Puerta)

(Música animada)

(INAUDIBLE)

Cuando se quiere como yo quiero

grande es la herida por una traición.

Envenenaste mis sentimientos

con el pecado de tu corazón.

De mí te fuiste aventurera,

y hoy pecadora has regresado a mí.

Ya no te quiero y he de marcharme

y estando lejos yo te olvidaré.

Cuando yo me vaya

nadie te amará

porque está manchado tu corazón

con el pecado.

Cuando yo me vaya...

Qué guapa es. Esa vino conmigo.

¿Sí? Es puta.

Le tiró un ladrillazo a un guardia para poder estar aquí con su novia.

Pero es más buena...

Tiene un corazón más grande que las tetas.

(Continúa la música)

¡Baila, papi!

¡"Goodbye"!

¡"Arrivederci"!

"Déjame" no, a ver. ¿Ya te has metido?

-No lo hace falta que lo publiques. -Ya hablaremos tú y yo.

Y me voy a cagar en tu puta madre.

¡Estate quieta, coño!

¡Te voy a matar, hija de puta!

¿Para qué coño te crees que le pegué una pedrada a ese pobre hombre?

¡Solo para venir a verte!

Oye, ¿de quién esta chupa? Mía, ¿de quién va a ser?

¿Es tuya? ¿Me dejas mirar una cosa?

¡Suéltame! ¡No te suelto!

Es mentira, es de un amigo mío, se la regalé yo.

Bueno, pues ahora es mía. ¿Es tuya?

No te la voy a quitar. ¿De dónde la has sacado?

De un tipo que la palmó y nos repartimos sus cosas.

¿Que la palmó? ¿Tú estás segura?

No sé si nos referimos al mismo, el que yo te digo era un confidente.

¿Un confidente? No...

Cuando él trapicheaba, cogieron a muchos.

¿Eres amiga de ese hijo puta?

¡No le llames hijo puta! ¡Te mato!

No me toques. ¡Que no te toco! ¡Suéltame!

Tranquila.

¿Te puedo enseñar una cosa?

¿Es este? El mismo.

¿Seguro que era él? No sé, déjame?

¿Qué pasa?

¿Eh? Paula, ¿qué te pasa?

Me acabo de enterar de que mi novio se ha muerto.

Uy, lo siento, de verdad.

(Megafonía de fondo)

¿Es este?

¿Quién te lo ha dicho, la negra? Sí.

La chupa roja era de él, se la regalé yo.

Bueno, ni caso, yo que tú no me fiaría.

Déjalo ya y entérate mejor. No conozco a nadie que le conociera.

Solo vivimos unos meses juntos.

Además, desaparecía continuamente, como todos los yonquis.

¿Era yonqui? Sí, hija, sí.

Yo intenté ayudarle como hubiera hecho con cualquiera.

Pero me enamoré de él, y no soportaba que me mintiera.

Así que un día le dije: "Hala, vete, déjame sola".

Se fue y no volvió.

¿Y estas fotos de cuándo son? De entonces.

Cuando estoy un poco amuermada las cojo y me consuelo

haciendo fotos de lo único que me queda de él: las fotos.

Mira, su rabo.

¿Y tenía un lunar en el glande?

Sí. (RÍE)

Hija, no me lo digas así.

Lo importante es el glande, no el lunar.

Para colmo me dice esa que era confidente de la policía.

¿Confidente? ¿Tú crees? Pues no me extrañaría nada.

Muchos yonquis lo son, ¿sabes?

Ahora que me acuerdo, Hugo no paraba de hacerme preguntas

acerca de gente que yo conocía que estaba en la cárcel.

(MEGAFONÍA) -"La interna Rebeca Giner preséntese en Ingresos

para salir a diligencias". Te llaman.

Hasta luego. Hasta luego.

(Sirena)

Hola. Quítele las esposas, por favor.

¿Qué tal, Rebeca?

¿Está más dispuesta a hablar? ¿De qué?

De Femme Letal. Necesito localizarle y no sé cómo.

Basta ya de farsas, señor juez.

Femme Letal es un confidente. Yo no tengo confidentes.

¿Quién si no pudo contarle lo del polvo en el camerino?

Solo estábamos él y yo.

Ya que le conoce tan a fondo, ¿me diría dónde vive?

No lo sé, yo solo le veía en el Villarrosa.

Nunca me dio su dirección. Ahora entiendo el secreto.

(EN VOZ BAJA) Entre en esa sala y espéreme.

Le tengo reservada una sorpresa.

Un momento.

(EN VOZ BAJA) Cierre la puerta.

¿Mamá?

Hola, Rebeca.

El juez ha insistido en que hablemos.

¿Dónde vas?

A apagar el cigarrillo.

¿Por qué lo hiciste?

Yo no lo maté, mamá.

Pero tú misma lo confesaste. Nadie te obligó.

Matarle hubiera sido lo legítimo.

Pero como no me permitisteis ni eso, mi única venganza fue confesarlo.

¡Aunque fuera mentira!

¿Por qué me martirizas, Rebeca?

¿Es por haberme acostado con él?

¿Es por eso? ¡No digas tonterías!

No fuiste la única.

¿Entonces?

¿Has visto "Sonata al otoño"?

La historia de una famosa pianista que tiene una hija muy mediocre.

Una historia como la nuestra.

Un día, la madre va a visitar a la hija, ya casada,

que también es aficionada al piano.

Después de comer la madre le pide que interprete algo.

A la hija le da un apuro...

Pero ante la insistencia de la madre, accede

y toca muy nerviosa un preludio de Chopin.

La madre, por cumplir, le dice que lo ha hecho muy bien.

Pero no puede evitar sentarse al piano ella también

para darle algunos consejos.

Y no hay nada más humillante para la hija

que escuchar aquellos consejos.

Porque la madre le está diciendo es: "Eres una negada.

¿Cómo te atreves a poner tus dedazos sobre esa partitura tan sublime?

¿Cómo crees que mi sensibilidad lo va a soportar?

Eres demasiado vulgar para imitar uno solo de mis gestos al piano.

No has nacido para esto, y aunque ensayaras millones de años

no conseguirías ser una pálida sombra de lo que yo soy.

Tu imitación, para mí, no es un homenaje sino un insulto".

No sé de qué me estás hablando.

Me he pasado la vida imitándote.

Desde que nos separamos he intentado competir contigo en todo.

¡Y sin ningún éxito!

Solo una vez conseguí ganarte, ¡una!

¡Con Manuel! Con Manuel perdimos las dos.

Sí, pero fui yo quien se casó con él, no tú.

Pero tuviste que venir para demostrarme

que podías quitármelo si querías.

Yo lo sabía, pero tú tenías que demostrármelo.

Perdóname, Rebeca.

Sé que me he portado muy mal contigo.

¿Yo qué puedo hacer ahora?

Ahora solo puedes escucharme.

Tú dirás.

Desde pequeña solo fui una molestia para ti.

Pero a pesar de mi insignificancia, yo me esforcé por serte útil.

Porque te adoraba.

¿Te acuerdas del día en que Alberto murió?

Estuvisteis discutiendo. Yo os oí.

"Te tenía acorralada

y solo había una solución para que Alberto te dejara en paz.

Yo sabía que él tomaba pastillas para estar despierto y para dormir.

Entré en vuestro cuarto de baño y cambié las pastillas".

-Rebeca, ¿estás ahí? Sí, sí, un momentito.

Por eso se durmió mientras conducía.

Si yo no llego a matarle, no te habría concedido el divorcio

y tú no habrías vuelto a cantar ni a hacer películas, ni a amar.

Yo solo quería que fueras dueña de tu vida.

Y tú me prometiste que la disfrutaríamos juntas.

Que nunca nos separaríamos. Pero no cumpliste tu promesa.

Y eso creo que nunca te lo perdonaré.

(Música dramática)

(LLORA)

Tome, señorita.

-¡Venga, quítasela! ¡Corre!

-¡Jolines! -¡Venga, tira!

-¡Corre, corre! -¡Que se ha caído una!

-¿Está muerta?

-¿Cómo se llama esta? -Rebeca, creo.

-Eh, Rebeca. -Oye... Mira, ya viene.

-No habrá comida nada. -Seguro.

-Oye, Rebeca. -¿Estás bien?

-¿Estás bien? -Qué rara, niña.

-¿La llevamos a la enfermería? -Venga, vamos a llevarla.

-venga, para arriba. -Vale.

No te preocupes, no es nada grave. Estás embarazada.

¿Embarazada? No puede ser.

¿Seguro? Las pruebas de ingreso así lo demuestran.

Lo único es que te encuentro un poquito débil.

Ahora tendrás que cuidarte, comer más...

No fumes, intenta llevar una vida sana.

No te metas, no bebas, y por lo demás...

Alegra esa cara, mujer, estás estupenda.

(LLORA)

Ya te lo he dicho, una vida sana y a esperar.

-"Atención, atención.

La interna Rebe Giner, acuda al locutorio de abogados.

Repito, la interna Rebeca Giner, acuda al locutorio de abogados".

-¡Oye, niña, Rebeca!

¿No sabes que te están llamando ahí arriba por la "fonía" esta?

¡Vamos!

¡A ti!

¿Quién es usted? -Un agente judicial.

Le traigo su orden de libertad para que la firme.

¿"Certificado de liberación definitiva"?

¿Esto quiere decir que estoy libre? Sí.

No tengo boli.

Tenga, firme y quédese una copia.

(FIRMA)

Oiga, ¿qué tengo que hacer ahora? Nada, la directora ya ha firmado.

Recoger sus cosas y marcharse.

Gracias. Suerte.

(Música dramática)

¡Taxi!

(Puerta se cierra)

(Música tensión)

(Timbre)

(Timbre)

(Pasos se alejan)

(Teléfono)

¿Sí? "¿Rebeca? Soy el juez Domínguez.

Acabo de llamar a la puerta de su casa y no me ha abierto.

¿Ocurre algo?".

No, me asustó el timbre.

"La directora de la prisión me ha dicho que está embarazada.

¿Es eso cierto?". Sí.

"Espero que no cometa ninguna locura".

Oiga, eso es asunto mío.

"Voy a subir a verla".

Ahora no, estoy ocupada, mejor mañana.

"Voy a subir ahora. Pero será solo un momento".

(Timbre)

Hola. Hola.

Perdone el desorden, pero hemos tenido que registrar.

No, ya, me lo imaginaba.

No habrá venido a ayudarme a ordenar la casa.

No.

He venido para hablarle de Letal, debuta esta noche en el Villarrosa.

¿Cómo lo sabe?

Me ha llamado esta tarde al despacho.

Qué casualidad, ¿verdad?

Mi puesta en libertad, la llamada de Letal, su debut...

Y la noticia de su embarazo.

A veces las cosas ocurren así, de golpe.

¿Podemos sentarnos? Qué remedio.

No. ¿Por qué?

Es el sillón de Manuel.

Ah, perdón.

¿Aquí sí puedo? Sí.

Letal quiere que vaya a verle esta noche al Villarrosa.

¿Para qué?

Supongo que querrá hablar con usted

y me imagino que usted tendrá también cosas que contarle.

Pues imagina mal.

Yo ya no tengo nada que contarle.

Y todo lo que él pueda decir a mí no me interesa.

¿Entonces no va a ir? No.

Pues yo sí, a mí sí me interesa lo que pueda decirme.

¿Todavía se atreve a negarme que Letal es su confidente?

¿Por qué es tan agresiva conmigo?

Si no fuera por mí, estaría pudriéndose en la cárcel.

Perdone que no le haya mandado un jamón.

Supuse que me ha puesto en libertad porque piensa que soy inocente.

En cuyo caso solo cumple con su deber.

A veces tengo dudas.

Todavía no he oído decir de sus labios que sea inocente.

Soy inocente. ¿Y por qué se acusó en televisión?

Estaba desesperada.

Me sentía culpable.

Esa explicación es válida para un psiquiatra.

Pero a mí no me sirve.

Para sentirse culpable no hace falta ser culpable.

¿Entiende eso? Claro que lo entiendo.

Es a usted a quien no acabo de entender.

Yo tampoco le entiendo a usted.

Eso se llama "reciprocidad".

¿Por qué me ha ayudado desde el primer momento?

¿Por qué me ha dejado en libertad si tiene tantas dudas?

No dudo de su inocencia.

Con eso debería bastarle. Pues no me basta.

Hay tantas cosas que no sé y que me gustaría preguntarle.

Pero no tengo derecho a hacerlo aunque sea el juez de instrucción.

En eso estamos de acuerdo. Sí.

Será mejor que me vaya.

Adiós.

Señor juez.

¿Sí?

Perdone, ¿me da un cigarrillo?

En su estado no debería de fumar. Ya, tiene razón.

¿Tiene fuego?

Perdone si he estado...

...poco hospitalaria, es que estoy muy nerviosa.

Adiós.

(LEE) "Mamá, ya estoy en la calle. Perdóname por la escena de ayer.

Esta noche tengo cosas que hacer pero mañana, si no te importa,

me gustaría verte y abrazarte, y decirte que te quiero

y que todavía estamos a tiempo.

Te adora, como siempre, tu pequeña Rebeca".

Mi niña...

(Música melancólica)

Si tienes un hondo penar,

piensa en mí.

Si tienes ganas de llorar,

piensa en mí.

Ya ves

que venero tu imagen divina.

Tu párvula boca

que, siendo tan niña,

me enseñó a pecar.

¿Letal?

Estoy en el baño, salgo en un momento.

(Música suspense)

Gracias por venir, Rebeca.

¿Tú?

¿El juez también? Sí.

¿Me quieres explicar qué significa todo esto?

He venido para eso.

Para explicártelo y para pedirte que te cases conmigo.

¿Contigo? ¿Con quién?

¿Con Hugo, con Letal, con el juez? ¡Con quién!

Con los tres.

Aunque la policía se ocupa de la investigación,

un día se me ocurrió inventarme un personaje

para poder infiltrarme en el ambiente de un caso.

Me dio tan buen resultado que repetí.

No sé si me entiendes.

Yo mismo creaba e interpretaba a mis propios confidentes.

¿Te estás quedando conmigo? Es la verdad.

Tan verdad como que esperas un hijo mío.

¿Cómo sabes que es tuyo?

Hace meses que no follabas con tu marido, tú me lo dijiste.

Podía haberte mentido, yo también sé hacerlo.

Ya me he dado cuenta.

Pero si el hijo no fuera mío, no habrías venido esta noche,

habrías ido con tu madre.

Dame una calada. Toma.

¿Y a quién investigaba Letal?

Investigaba el asesinato de un travesti

que actuó hace meses en el Villarrosa.

Pero no he descubierto nada importante.

Bueno, sí, te descubrí a ti.

Es el guardamueble de mi madre, pero yo lo utilizo como guarida.

Qué caos.

Este sitio no lo conoce nadie, eres la primera persona que traigo.

Oye, Rebeca.

¿Echamos un polvo o me pongo la barba?

Ponte la barba.

¿Cómo voy a follar con el jamacuco que tengo?

Te relajarías. Que no insistas.

Que con el jersey no puedo ponerme la barba.

¿Y en casa con tu madre te pones la barba?

Sí, claro.

¿Y ella no se cosca?

No, la pobre está loca.

Lleva diez años sin salir de su habitación.

Qué familia.

No sé cómo puedes vivir así, mintiéndole a todo el mundo.

A todo el mundo menos a ti y a mí mismo.

¿Y tú nunca piensas en la gente que vas dejando atrás?

Gente como Paula, que se enamoró de uno de tus personajes.

Ya no habrá más personajes.

Hoy he vuelto a Letal para explicártelo todo.

Desde el juez era muy difícil, pero eso se acabó.

¿Cómo puedo creerte?

¿Cómo puedo yo saber que no eres una asesina?

¿Y yo cómo puedo saber que no eres homosexual o yonqui?

Rebeca, no nos compliquemos la vida con ese tipo de preguntas.

Ni tú ni yo somos perfectos.

Solo puedo decirte que con esta confesión

me pongo en tus manos, podrías destruirme si quisieras.

Yo no quiero destruirte. Pues entonces cásate conmigo.

Qué manía con casarse.

Rebeca, aunque te cueste admitirlo, tú y yo hemos formado una familia.

Letal, por Dios, no me confundas más.

Me llamo Eduardo.

¿Y me estás pidiendo que me caso contigo?

No sé ni siquiera cómo te llamas. Así soy yo.

Piensa en mí.

Cuando sufras.

No puedo escuchar esta canción sin ponerme a llorar.

Es preciosa.

Piensa en mí.

"La actriz Becky del Páramo acaba de ser ingresada de urgencia

en la clínica Ruber después de sufrir un infarto

en el escenario del María Guerrero, teatro donde actuaba con gran éxito.

Según ha declarado el doctor Tavora, quien la atiende en estos momentos,

la artista padece una angina de pecho,

aunque ella lo había ocultado hasta el último momento".

(INAUDIBLE)

Rebeca, por fin.

¿Cómo está? Mal. Ha preguntado por ti.

Por favor, que no hable mucho, no debe esforzarse.

Soy el juez Domínguez. -Encantada.

-Siéntese, por favor. Gracias.

Mamá.

Rebeca...

Cierra.

Mamá... Hija...

Qué alegría que ya estés libre.

No hay pruebas contra mí. Y tú calladita.

Pero a mí me tienes que decir la verdad.

(LLORA) Cuéntame la verdad.

No quiero morirme sin saberlo.

Yo le maté.

Supongo que no eres la única culpable.

No digas eso.

¿Por qué no me dijiste que estabas enferma?

Porque hubiera sido como hacerte un chantaje.

Me siento como si te hubiera matado a ti también.

No te culpes más, hija, que ya tienes bastante.

Rebeca...

Escúchame, dile al señor juez que entre.

¿Para qué? Dile que entre.

Tengo que hablar con é.

-Perdón, creo que me han llamado. -Sí, padre.

Pase, por favor. Gracias.

Acérquese, señor juez.

No tenemos mucho tiempo.

Quería decirle... que usted tenía razón.

Fui yo quien mató a Manuel.

Rebeca se acusó para protegerme.

Pero fui yo.

Estaba seguro. ¿Cómo ocurrió?

Lo hice con su pistola.

Pero no me obligue a darle más detalles.

Pero necesito alguna prueba.

¿Qué más prueba quiere?

Mamá, no hables más, por favor.

Y ahora que he cumplido con la justicia de los hombres,

permítame cumplir con la de Dios.

Rebeca, llama al capellán, por favor.

Mamá... No llores más, hija.

Padre, quiere confesarse.

En su estado es una locura que siga hablando.

-Si hay algo razonable en su estado es que se confiese.

Buenas noches. Buenas noches.

Padre, ¿qué se dice antes de confesarse?

Hace mucho tiempo que no lo hago.

Actualmente hay una introducción un poco larga.

Pero yo creo que en este caso sobra.

¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas?

Era una niña.

Bueno, pues vamos a hacerlo como cuando eras una niña.

Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

Padre, me acuso, sobre todo, de haber mentido.

Acabo de declararme culpable de la muerte de mi yerno.

Y no es cierto, yo no lo hice.

¿Entonces por qué has mentido?

Para salvar a mi hija.

Pero si tu hija ha cometido una falta tan grave,

solo a Dios le corresponde salvarla a través de la confesión, no a ti.

Yo soy su madre y seguro que Dios lo entenderá.

En vida no le he dado nada.

Es justo que mi muerte le sirva de algo.

¿Estás arrepentida por haber mentido?

Pues no, la verdad es que estoy muy contenta de haberlo hecho.

Tu intención es buena.

Pero si quieres que Dios te absuelva, debes arrepentirte.

Me arrepiento, padre, de toda la infelicidad

que he causado a mi alrededor.

(Música dramática)

Mamá, mamá.

Cuéntame lo que ocurrió.

No seas morbosa, mamá.

No es por morbo, hija mía.

Es que el juez no está muy convencido de mi confesión.

Y temo que quiera volver a interrogarme.

Ya.

Bueno, pues...

Cuando llegué al chalet, Manuel estaba dormido.

¿Ah? ¿Cómo pudo dormirse?

Con la que tuvimos... Pues sí, estaba dormido.

En la mesita de noche estaban mis pastillas junto a su pistola.

Cuando abrí el cajón, Manuel se despertó.

Y yo le pregunté que cómo prefería verme morir,

de un tiro en la sien o de una sobredosis de calmantes.

¿Y qué dijo?

Dijo que quería perderme de vista, que el cómo le daba igual.

Ay, ese hombre... Total, que discutimos...

Mira, cuéntame lo más "heavy", hija, que es lo que el juez querrá saber.

¿A qué distancia estaba cuando le disparaste?

¿Se cayó hacia adelante o hacia atrás, en la cama?

Todo eso, hija, que yo estoy vendida.

No te preocupes, mamá, yo te lo contaré todo.

No te canses.

Verás...

Yo ya estaba decidida a pegarme un tiro en la sien,

cuando Manuel me dijo que no me atrevería.

Entonces, me ofusqué y disparé.

Pero no contra mí, sino contra él.

Él cayó bocarriba, pero yo no podía verle la cara.

Esa cara de sorpresa.

Entonces, le di la vuelta hacia este lado, hacia la derecha.

A pesar de que se había portado mal con nosotras,

porque mira que se ha portado mal, a mí me dio mucha pena.

Porque nadie se merece un final así.

Rebeca...

Tienes que aprender a solucionar tus problemas con los hombres

de otro modo.

Sí, mamá.

Enséñame tú.

-Tercer Misterio de Jesucristo en la columna.

Padre Nuestro que estás en los cielos,

santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra y el cielo.

(TODOS) Danos el pan de cada día, perdona nuestras deudas,

como nosotros perdonamos a nuestros deudores,

no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.

Dios te salve, María, llena eres de gracia.

El Señor es contigo, bendita tú eres entre todas las mujeres.

(Timbre)

No, déjelo, voy yo.

Ya va él.

Nosotros pecadores...

¿Cómo está? Igual.

Rebeca.

Rebeca, tengo que decirte algo importante.

Ahora no, antes debo verla.

Te está esperando. Llévame la maleta a mi habitación.

Voy a dejar el caso.

Hoy mismo pediré una excedencia, me sustituirán enseguida.

No puedes hacerlo ahora que está resuelto.

Me siento muy implicado, no es ético.

Si tú te vas, esta pesadilla no acabará nunca.

No tengo pruebas contra ella.

Y no es el momento de ponerme a pedírselas.

Si tú quieres pruebas, yo te las daré.

Mamá, he traído la maleta con mis cosas.

Qué bien.

¿Ya estamos viviendo juntas otra vez?

Sí.

¿Y la pistola? La tengo aquí.

Dámela. Mamá, por favor.

¿Estás segura de que quieres hacerlo?

Sí.

No, así no.

Yo lo hice así.

Gracias.

Abre las ventanas.

Quiero ver la calle.

De pequeña, cuando vivíamos juntas,

no podía dormirme hasta que no oía el ruido de tus tacones...

...a lo lejos...

...perdiéndose por el pasillo

después de cerrar la puerta de mi habitación.

No me importaba a la hora que llegaras.

Yo te esperaba despierta hasta que oía tus tacones.

(LLORA)

(Música dramática)

Historia de nuestro cine - Tacones lejanos - ver ahora

En Carne trémula (1997), la madre-puta (Penélope Cruz) también supone la salvación, pero la de su hijo. Esa madre ensangrentada que vemos recién parida y de la que el hijo, al salir de la cárcel, hereda de 150.000 pesetas que consiguió a base de polvos.

Pérdida y maternidades truncadas

En Todo sobre mi madre (1999) el amor se retrata íntimamente ligado a la maternidad, que de nuevo pasa por la pérdida, el dolor y la herida. Un melodrama dispuesto a reinventarse y resistir al igual que sus protagonistas. Manuela (Cecilia Roth) actúa como madre dentro y fuera de su trabajo, pero ambas funciones se ven truncadas cuando la realidad y el azar se imponen en su camino. Su hijo Esteban muere el día de su cumpleaños, tras ver la obra de teatro Un tranvía llamado Deseo y tratar de pedir un autógrafo a Huma (Marisa Paredes), su protagonista. Todo sobre mi madre (1999). 

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora
Transcripción completa

(Pitido de constantes vitales)

Voy a llamar.

Organización Nacional de Trasplantes, ¿dígame?

Soy Manuela del Ramón y Cajal. Dime, Manuela.

Tenemos un posible donante,

se le ha hecho el primer electroencefalograma

y hay consentimiento familiar. Dame los datos.

Es un varón de 35 años. ¿Grupo sanguíneo?

Cero positivo, pesa alrededor de 70 kilos.

(TV) "Ni gota, ni gota, con Dodotis, Dodotis, Dodotis,

no notas ni gota".

¡Mamá, la película va a empezar!

Voy.

(TV) "Eva al desnudo".

Qué manía de cambiar el título,

"All about Eve", significa todo sobre Eva.

Todo sobre Eva suena raro.

¿Qué escribes? Nada,

futuros premios Poulizter.

Venga, come, que tienes que hacer unos kilitos.

Por si tienes que hacer la carrera para mantenerme.

Para hacer la carrera no hacen falta kilos, sino un buen rabo.

¿Quién te ha enseñado a hablar así?

Tú preguntaste.

Era una broma.

¿Y tú? Yo, ¿qué?

¿Serías capaz de prostituirte por mí?

Ya he sido capaz de hacer cualquier cosa por ti.

Come.

(TV) "Cazadores de autógrafos no son personas,

son animalillos que acuden en tropel como los coyotes".

"Son tu público, tus admiradores".

"Qué van a admirar esos, son delincuentes juveniles,

retrasados mentales, nunca vieron una comedia,

ni han pasado las puertas de un local".

"Bueno, ahí hay una que sí lo ha hecho,

la he traído para que te vea. Adelante, Eva".

"Creí que se había olvidado de mí".

"Margot es Eva Harris".

"¿Cómo está querida?"

¿No te gustaría ser actriz?

Bastante me ha costado ser enfermera.

Si fueras actriz, yo escribiría papeles para ti.

De jovencitas estuve en un grupo de aficionados,

no lo hacía nada mal. Debo tener alguna foto por ahí.

Me encantaría verla.

Luego la busco.

Mira, Esteban, he encontrado una foto.

Hacíamos un espectáculo sobre textos de Boris Vian,

cabaret para intelectuales.

(Llaman a la puerta)

¿Sí?

Feliz cumpleaños. ¿Ya?

Son las 12 mi vida.

"Música para camaleones".

¿Cómo sabes que lo quería?

Porque sé que te gusta Capote.

Léeme algo, como cuando era pequeño.

Prefacio, empecé a escribir cuando tenía ocho años.

¿Lo ves? No soy el único.

Entonces no sabía que me había encadenado de por vida

a un noble pero implacable amo.

Cuando Dios le entrega uno un don, también le da un látigo.

Y el látigo es solo para autoflagelarse,

es como para que se te quiten las ganas de escribir.

No seas bruta, es un prefacio maravilloso.

¿Qué quieres hacer mañana para festejar tu cumpleaños?

Me gustaría ver uno de los seminarios que haces.

¿Para qué?

Estoy escribiendo un relato sobre ti para un concurso.

Quisiera verte en las dramatizaciones esas

que hacéis en los cursillos de donación de órganos.

Tengo que consultarlo con Mamen,

ella es la psicóloga que lleva el seminario.

Muy bien, consúltalo.

Creo que no me gusta nada que escribas sobre mí.

Su marido ha muerto, señora.

No puede ser.

Acabamos de verle en la UVI parecía que respiraba.

Ya se lo hemos explicado señora, son las máquinas

que le están oxigenando.

¿Quiere que avisemos a algún familiar?

No tengo familia, solo mi hijo.

Ay, Dios mío, ¿cómo voy a decírselo?

¿En vida su marido le dijo algo en torno a la donación de órganos?

En vida a mi marido solo le preocupaba vivir.

Pero supongo que su marido era solidario con la vida de los demás.

No le entiendo.

Lo que mi compañero quiere decir es que los órganos de su marido pueden

salvar la vida de algunos enfermos, pero para ello necesitamos

su autorización.

O sea, que le pueden hacer un trasplante.

No exactamente, más bien lo contrario.

Y ahora vamos a comentar los incidentes de la simulación.

(GRITA) ¡Ah!

Mira por donde vas cuando cruzas la calle.

¿En qué pensabas? En nada, es que había

tenido una idea.

¿Por qué me miras así? Estoy horrenda.

No, no. Estas más guapa que nunca.

Mira, debe ser el caballero que viene a buscarte.

Usted no es el señor Hanley, ni usted tampoco.

¡No!

¡No!

¡No!

Habrá que cortarle las uñas.

La camisa, doctor.

Dígale que me suelte, por favor.

Suéltela.

Vamos, levántese.

Apóyese en mi brazo.

Señorita Dubois.

Gracias, quien quiera que sea, siempre he confiado en la bondad

de los desconocidos.

Vamos, nena, ya pasó lo peor.

No me toques, no vuelvas a tocarme, hijo de puta.

Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré nunca más a esta casa.

Nunca.

Stella.

¡Stella!

Me gustaría pedirle un autógrafo a Huma Rojo.

¿Un autógrafo? ¿Con este tiempo?

Pero, ¿qué tiene que ver?

Oye, y si no sale nadie. Espérate un poquito, es mi cumple.

Mira, pues ya está aquí el otoño.

Adiós. -Hasta mañana.

Te ha emocionado mucho Nina Cruz, ¿verdad?

No, ella no, Stella.

Hace 20 años con el grupo de mi pueblo hacíamos una versión

del Tranvía.

Yo hacía de Stella, tu padre de Kovalski.

Algún día tendrás que contármelo todo sobre mi padre.

No basta que me digas que murió antes de que naciera.

No es un asunto fácil de contar.

Me imagino, sino ya me lo habrías contado.

Estuve a punto de pedírtelo como regalo de cumpleaños.

No estoy segura de que sea un buen regalo.

Te equivocas, para mí no hay regalo mejor.

Entonces te lo contaré todo cuando lleguemos a casa.

Lo del teatro es peor que ser monja de clausura.

¡Taxi!

Para ti todo lo que no sea salir y ponerte hasta el culo de todo

es ser monja de clausura. Pues sí.

Alfonso, M30.

Vámonos, déjalo ya.

¡Esteban, Esteban!

¡No!

¡No!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío, por favor!

¡Hijo mío!

¡Hijo mío!

(GRITA) ¡Hijo mío!

(LEE) "Mañana cumplo 17 años, pero parezco mayor.

A los chicos que vivimos solos con nuestra madre se nos pone

una cara especial, más seria de lo normal, como de intelectual

o escritor, en mi caso es normal, porque además yo soy escritor".

Soy Lola del Ramón y Cajal. -"Sí, dime, Lola".

Tenemos un posible donante, está en la UCI,

le acaban de hacer el primer encefalograma,

pero la madre todavía no ha dado el consentimiento.

¿Me das los datos? No los tengo, es el hijo de Manuela.

¿Manuela? ¿La que yo conozco? ¿La coordinadora?

Sí. Se ha muerto, es horrible.

Manuela,

desgraciadamente.

(LLORA)

El resultado del encefalograma es el que nos temíamos.

Hay que tomar una decisión, no tenemos tiempo.

(Teléfono)

Del hospital, hay que ir para allá.

Hay que llamar.

Tú tranquilo.

Toma.

Ya estamos en la calle, cariño.

Ya hemos salido. -Qué bien está, parece mentira.

No se lo creía.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto de cuando era joven,

le faltaba la mitad.

No quise decírselo pero mi vida también le falta ese mismo trozo".

(Timbre)

(Timbre)

Manuela, estaba preocupada.

Creí que no me ibas a llamar nunca.

Te llamé en cuanto volví a Madrid.

Te he llamado un montón de veces. Debí anotar mal el número de tu tía.

No estaba en Argentina, Mamen, e ido a La Coruña.

¿Y para qué has ido a La Coruña?

He ido tras el corazón de mi hijo.

¿Quién te ha dicho? ¿Cómo sabes tú...?

Yo misma busqué en los archivos hasta encontrar el nombre

y la dirección del receptor del trasplante.

No debías haberlo hecho.

Además de un abuso, es el mejor modo de volverte loca.

¡Mírame coño! Ya lo sé.

Lo es mejor es que deje de trabajar en la ONT, y me vaya a Madrid.

Yo no he dicho eso. Pero lo piensas y tienes razón.

Creo que ni siquiera voy a deshacer el bolso.

Manuela, no estás para viajar sola, estás enferma.

Tienes que descansar,

y recuperarte, me quedo contigo esta noche.

Pues vente a casa.

Quiero estar sola.

Se un poco razonable. ¡Cómo!

(PIENSA) Hace 17 años, hice el mismo trayecto,

pero al revés.

De Barcelona a Madrid.

También venía huyendo, no estaba sola.

Traía a Esteban dentro de mí.

Entonces huía de su padre.

Y ahora,

voy en su busca.

¿Seguimos por aquí? Sí, sigue.

¡Pare, pare!

(Grita) ¡Hijo puta! -¡Cállate!

(Grita) ¡Tú estás loco, maricón!

¡Canalla!

¡Hijo puta!

Tía, ¿qué has hecho?

Le he dado con una piedra.

Ayúdame a levantarlo, maricón.

Levántate, venga.

Venga, Juan levántate.

¿Estás bien?

Ponte de pie.

Vamos ligero.

Menudo psicópata de mierda estás hecho tú, maricón.

Mira.

¿Ves aquella vera donde están las dos?

Resulta por la Úrsula,

dile que te manda la Agrado.

Ella se cuidarán, anda. ¿Agrado?

¿Eres tú?

Manuelita.

¿Estás herida?

No, no, me has manchado tú.

No es porque me hayas salvado la vida,

pero cuanto te he echado de menos.

Llevas 18 años sin decir ni mu,

ni una carta, ni una mala llamada.

Creía que te habías muerto hija puta.

Anda, vamos para la casa y me lo cuentas todo.

Primero vamos a una farmacia que estás hecho un Cristo.

¿Dónde cogéis un taxi? Por allí.

A ver si tenemos suerte y no nos atacan por el camino,

lleva la navaja.

Sí, y una piedra gordísima en el bolso.

Oye, bona nit.

Mira, perdona que te haya despertado.

Oye, ven acá pacá. No, ¿qué queréis?

Venga hombre, que no te vamos a comer.

¿Qué queréis?

Déjame que le explique.

Povidona yodada, puntos de aproximación,

Trombocid, gasas esterilizadas y...

¿Tienes alcohol en casa?

No, anoche estaba fatal y me lo bebí.

Digo de desinfectar.

No, tengo vaselina, condones y mucho esparadrapo.

¿Algo más?

Alcohol, por favor.

¡Ay!

Manolita, "La Barceloneta", qué tiempos, ¿te acuerdas?

Sí.

Ahora no muevas la cara, por favor.

¡Ay! ¡Shh!

¿Sabes algo de ella? ¿De quién, de Lola?

Sí, por desgracia.

¿Qué ha pasado?

La recogí porque estaba mala, bueno como siempre,

con todo lo que se mete.

Una mañana, cuando volví del campo,

harta de trabajar, descubro, que me había desvalijado la casa.

Relojes, joyas, revistas de los 70

donde yo me inspiro, 300.000 pesetas.

Lo que más me duele, es que se llevará una talla

de la Virgen del Piro, que mi madre me había regalado.

Para que coño la querrá ella, si no cree en nada.

A no ser que esté metida en una secta satánica

y la quieran para una ceremonia de esas.

Ya veo que no ha cambiado.

Hacerme eso a mí, con todo lo que...

Desde que nos conocimos desde hace 20 años,

me he portado con ellas como una hermana.

Nos pusimos las tetas juntas. Tú lo sabes mejor que nadie.

¿No has vuelto a ver la?

No, ni quiero.

¿Qué pasa, la estás buscando?

Sí.

Tenemos algo pendiente.

Manuela, ¿por qué te fuiste de ese modo?

No me vas a contar nada.

No puedo.

Otro día.

Bueno.

Pero no vuelvas a desaparecer así.

A mí me gusta despedirme de la gente que quiero,

aunque sólo sea para hincharme de llorar.

No puede ser.

Si parezco el hombre elefante.

Qué exagerada. Estás un poco hinchadita nada más.

Un poco hinchada, ¿dónde voy con este careto?

Venga, a comer.

Mujer, ¿por qué te has molestado?

Hay ensalada, qué rica.

Cómo me duele al masticar.

No podré ni mamarla.

Hoy no debes ir a trabajar.

¿Y qué hago?

Lola me ha dejado sin un puto duro, tengo que trabajar.

Un vaso de leche, la ensalada, ¡ay! mi provoleta.

Yo también tengo que trabajar, si quieres,

buscamos trabajo juntas. Ay, sí.

Desde que te fuiste, no vuelto a comer como Dios manda.

Bueno, también porque claro, al ser modelo tengo que cuidarme.

Lo malo de esta profesión,

que tienes que estar de mona por cojones

y siempre al loro en los últimos avances tecnológicos

en cirugía y cosmética.

¡Ay!

Estás estupenda.

No hay nada como un Chanel, para resentirse respetable.

Estás respetable.

Y yo, ¿no estoy un poco putón con este traje?

Mejor, porque estamos hartas de lleva a putas y travestis.

El Chanel este, ¿es auténtico?

No mujer, ¿cómo voy a gastar yo medio millón en un Chanel auténtico?

con la de hambre que hay en el mundo.

Yo lo único que tengo de verdad son los sentimientos

y los litros de silicona que me pesan como quintales.

Que mayor estoy, Manolita.

No, es por la paliza.

Por la paliza que me he metido los últimos 40 años.

Adelante. Buenas.

¿Buscáis a alguien o puedo ayudaros yo?

Venimos a ver a esta que va al campo, a esta tan mona.

La hermana Rosa, está en el taller, pasad.

Gracias.

Rosa, mira, visita.

-Sagrado.

¿Qué te han hecho en la cara?

Nada, un palizón, gajes del oficio.

¿Podemos hablar? Claro.

Vamos al vestíbulo que estaremos más tranquilas.

Mi amiga y yo queremos dejar la calle,

pero tenemos que trabajar, ¿verdad Manolita?

De lo que sea, aunque sea limpiando escaleras, da igual.

Es que no hay mucho más, bueno, basureras

o atender aquí en el taller para hacer artesanía.

Manteles de petit fua, centros de flores secas.

Sentaros. Pues yo casi prefiero de basurera.

¿Y tú qué sabes hacer, además de la calle?

Yo he trabajado de cocinera en un restaurante.

Y es medio cirujana, mira qué cara.

Me lo ha hecho ella.

Es paisana de Lola.

Ah, sí, ¿sabes algo de ella?

Hace más de 18 años que no la veo.

A mí me desvalijó la casa.

Pues estuvo aquí.

Hará unos cuatro meses, le ayudamos a desintoxicarse.

La cuidé yo, pero ya sabes cómo es,

desapareció de la noche a la mañana.

Si la veis, decirle que me gustaría despedirme de ella

antes de irme al Salvador. ¿Te vas al Salvador?

Pues no sé si apuntarme, porque yo siempre he pensado

que en el tercer mundo, yo podría dar el pego.

Pues vente mujer, así no voy sola.

Aquí la calle, está cada día peor, hermana.

Y si tenemos poca competencia con las putas,

las Drag nos están barriendo, no puedo con las Drag,

son unas mamarachas, han confundido circo con travestismo.

Que digo circo, mimo.

Una mujer, un pelo, una uña, una buena lengua

para mamarla o criticar.

¿Dónde se ha visto a una mujer calva?

No puedo con ellas, son unas mamarrachas.

En El Salvador no creo que haya muchas Drag,

pero están en plena guerrilla.

¿Ah, sí, no lo sabía?

Voy a sustituir a unas monjas que asesinaron.

Pues no sé, si lo que mejor me viene ahora

en este momento, es una guerrilla.

Qué bruta eres Sagrado.

¿Tú has sido cocinera?

Sí.

Esto, lo mejor.

Qué sorpresa.

-Hola, mamá.

¿Interrumpimos?

No importa, para una vez que vienes a vernos.

Mira mamá, esta es Manuela.

Entrad, no os quedéis en la puerta.

Mamá, Manuela es cocinera y cómo se os ha ido Florinda,

he pensado, que...

-Gracias tesoro, entre Vicenta y yo nos apañamos.

-No sé cómo, solo papá necesita a dos personas.

Por cierto, ¿dónde está?

-En la calle con el perro. -¿Solo?

-Sí, claro.

-¿Y si se pierde?

-Pero sabe volver, no te preocupes.

-Qué pena, tenía muchas ganas de verle.

-Luego salimos a buscarle, pero antes tenemos que hablar,

acompáñame al estudio.

Siento que mi hija le haya hecho venir para nada.

No pasa nada. -Mamá, ponla unos días a prueba.

No tendrías que preocuparte por papá.

Manuela, es enfermera.

-¿Además de cocinera? -Sí.

-No necesito a nadie para cuidar de tu padre, me gusta hacerlo yo.

Me parece muy bien, muchas gracias de todos modos.

Me voy. Adiós.

-Adiós. -Manuela.

Espérame aquí, no tardó nada.

-¿Cómo te atreves a traer una puta a casa?

-No es fácil encontraros servicio, mamá, nadie os aguanta.

-Pero una puta.

-Eso no justifica, que seas una grosera con ella.

-No me gusta, que una extraña me vea falsificando Chagales.

Tan difícil es eso de entender.

-De todas formas, Manuela ya no es puta, lo ha dejado.

-¿Desde cuándo la conoces?

-Desde esta mañana.

-Esta mañana, eres increíble Rosa.

-Mamá, mi trabajo es ayudar a la gente,

aunque acabe de conocerla. -El mío no.

Y no pongas esa cara,

eso no significa que sea intolerante.

Rosa, voy a proponer que un trato.

-¿Un trato?

-Estoy dispuesto a darle una oportunidad a esa mujer,

si tú no te vas al Salvador.

-Mamá, no me crees más dudas, que ya tengo bastante.

-¿Cómo no vas a tener dudas?,

Ese viaje es un suicidio, mejor dicho, un parricidio.

-Bueno, te dejo.

Que Manuela, está esperando.

-Eso es, cualquier puta o salvadoreño

son más importante que tu madre y tu padre.

-No empieces mamá. -En vez de ir al Salvador,

debería ir a un psiquiatra. -Sí.

No nos vendría mal a ninguna de las dos.

-¿No querías ver a tu padre y al perro?

-Otro día.

-¿Estás bien?

-Adiós, mamá.

Hola, Vicenta.

-Rosa, cariño.

Qué delgada estás, ¿es que no comes?

-Sí, sí como, ¿has visto una rubia abajo?

-No.

-Adiós.

-Cuídate y come.

Siento mucho lo de mi madre, Manuela, lo siento.

¿Nos vamos?

No puedo con mi madre, me pone mala, ¿tú tienes padres?

Murieron.

¿Estás sola? Supongo que sí.

Tienes muy mala cara.

No me encuentro muy bien, tengo unas ganas de vomitar.

Yo te ayudo.

A ver, ¿has sido el médico?

No. Pues tendrías que ir,

puede ser una simple gastritis.

¿Te importa que vayamos a tu casa hasta que se me pase?

Pues... ¿Tienes casa?

Sí, acabo de alquilar una, pero está casi sin amueblar.

Está todo un poco manga por hombro.

Me instalé hace cuatro días, ¿quieres echarte en mi cama un rato?

No, me voy a sentar aquí.

Hasta que se me pase. Me voy a quitar esto.

¿Quién es este chico tan guapo?

Esteban, mi hijo.

Esteban.

Creí que estabas sola.

Murió en un accidente.

Lo siento, Manuela.

No cojas el cuaderno, por favor.

Vamos, Stella, ya pasó lo peor.

No vuelvas a tocarme, hijo de puta. Cuidado con lo que dices.

Stella, ven aquí.

No volveré a esta casa nunca más, nunca.

Stella.

¡Stella!

Pasa, Nina.

No soy Nina, soy Manuela.

¿Manuela? Usted no puede estar aquí.

Nina se ha ido.

¿Qué?

¿Dónde está Nina?

No lo sé, solo la vi salir corriendo.

Si me dijo que me esperaba en su camerino.

No puede ser.

Llevamos solo dos semanas, no puede hacerme esto.

¿Tienes coche? No.

¿Dónde quiere ir?

No lo sé, ¿sabes conducir? Sí.

No lo comentes, pero Nina tiene problemas con el caballo.

No conozco Barcelona, ¿sabes dónde ha podido ir

a pillar a estas horas? No, pero es fácil enterarse.

Gracias, quien quiera que seas,

siempre he confiado en la bondad de los desconocidos.

Yo no sé conducir, Nina es quien conduce.

¿Quieres? No, gracias.

Empecé a fumar por culpa de Bette Davis, por imitarla.

A los 18 años fumaba como un carretero, por eso me puse Huma.

Es un nombre muy bonito.

Es lo único que ha habido en mi vida.

También ha tenido éxito.

El éxito no tiene sabor, ni olor.

Cuando te acostumbras es como si no existiera.

Dios mío, ¿dónde habrá ido esta chica?

Me parece que está allí.

Quédate aquí, voy yo.

Es un hijo de puta, le está haciendo la pirula a todo el mundo.

No me toques.

Oye, Nina, Huma te está esperando.

¿Quién coño eres?

Está en el coche.

Tengo de todo.

Joder, el bolso.

Tengo el bolso, éxtasis, farlopa.

(Timbre)

(Timbre)

(Timbre)

¿Quién es? Soy Rosa.

¿Rosa?

¿Estás sola? Sí, acabo de levantarme.

¿Tan tarde? Anoche salí, me acosté a las tantas.

¿Quieres desayunar? No, gracias.

¿Así que has vuelto a la calle?

Te quería proponer una forma de ganarte la vida sin salir de casa.

Propónmela. No soy puta. Me han puteado mucho en la vida.

Pero nunca he sido puta.

¿Y por qué me mentistéis? Cosas de Agrado.

Bueno, cuéntame, ¿cómo puedo conseguir dinero

sin moverme de aquí? Me muero de curiosidad.

¿Cuánto me cobrarías por el alquiler de una habitación?

¿Alquilarte una habitación para qué?

Voy a dejar a mis compañeras unos meses.

¿Y el viaje a El Salvador?

No me encuentro bien, Manuela, no puedo viajar así.

¿Para qué quieres instalarte aquí es si estás enferma?

Estoy embarazada.

Embarazada, ¿y qué piensas hacer?

Pues tenerlo, ¿qué quieres que haga?

Pensé que aquí en tu casa sería menos escandaloso.

El padre puede echarte una mano, ¿no?

¿El padre? Dios sabe dónde estará el padre.

Pero tú sabrás quién es, supongo.

Pues claro, Manuela, ¿por quién me tomas?

Perdón.

Fue tu paisana Lola.

¿Lola? ¿Lola?

Hija de la gran puta, Lola.

¿Por qué te pones así Manuela?

Que porqué me pongo así. ¿De cuánto estás?

De tres meses, creo, estoy muy preocupada.

¿Preocupada? No me extraña.

Hoy he manchado, esta mañana. ¿Has ido el médico?

Voy a ir mañana al hospital del Mar,

quería saber si me podrías acompañar.

Sí, claro.

Gracias.

¿Y lo del alquiler?

Lo siento, no te puedes quedar aquí.

¿Sí?

Buenas tardes, ¿molesto?

Te estaba esperando, no sabía dónde mandarte el bolso.

Aquí lo tienes.

Gracias.

¿Está todo? Sí, está todo.

Gracias por lo de anoche, me encantaría quedarme

hablando contigo pero voy fatal de tiempo.

¿Quieres que te ayude? Por favor, abróchame.

¿Cómo te llamabas? Manuela.

¿Te gustaría trabajar conmigo? ¿Haciendo qué?

De todo.

De todo, menos acostarnos juntas, tengo bastante con Nina.

Estaba buscando trabajo. Necesito un asistente personal.

Alguien en quien pueda confiar. No me conoces.

Me basta con la exhibición de noche.

Pero Nina me odia. Nina odia a todo el mundo.

Bueno, ¿cuándo empiezo?

Ahora mismo, si puedes. De acuerdo.

Pregunta a Nina lo que quiere para cenar.

Para mí solo una esqueisada de carpincho.

¿Algo más? Si pudieras conseguir

un ansiolítico para Nina. Hoy estaba muy nerviosa.

Yo tengo Lexatín. Estupendo.

No digas nada del padre.

¿Por qué te cae tan mal Lola?

Tiene lo peor de un hombre y lo peor de una mujer.

Te contaré una historia,

yo tenía una amiga que se casó muy joven,

al año su marido se fue a trabajar a París,

le dijo que la llamaría cuando estuviera situado,

pasaron dos años, el marido reunió un dinerito

y vino a Barcelona para montar un bar.

Ella se reunió aquí con él.

Dos años no es mucho tiempo, pero el marido había cambiado.

Ya no la quería.

El cambio era más bien físico,

se había puesto un par de tetas más grandes que las de ella.

Ahm, ya.

Mi amiga era muy joven.

Estaba en un país extranjero.

No tenía nadie.

Exceptuando el par de tetas su marido no había cambiado tanto,

así que terminó aceptándole.

Las mujeres hacemos cualquier cosa con tal de no estar solas.

Las mujeres somos más tolerantes, pero eso es bueno.

Somos gilipollas y un poco bolleras.

Escucha el final de la historia.

Mi amiga y su marido con tetas se montaron un chiringuito

aquí mismo, en la Barceloneta.

Se pasaba todo el día embutido en un bikini microscópico tirándose

todo lo que pillaba.

Ella le montaba un numerazo si andaba con bikini.

Como se puede ser machista con semejante par de tetas.

María Rosa Sanz.

Siéntense. ¿Quién es la paciente?

Ella.

¿Y?

Mi hermana está embarazada,

según nuestros cálculos debe estar de tres meses,

esta es la primera revisión que se hace.

Ayer y hoy he manchado un poco.

Échese en la camilla, descúbrase la parte de abajo.

Tranquila.

Póngase esto. -Gracias.

En principio, según la ecografía el feto está bien.

¿Viven juntas? No.

Sí. -¿En qué quedamos?

Ella vive con nuestra madre pero todavía no le ha contado nada.

¿Suele tener tensión alta? -Sí, soy hipertensa.

Tiene una amenaza de aborto.

Debe moverse lo menos posible.

Pero yo no puedo dejar de trabajar.

Su único trabajo es quedarse quieta y no hacer más tonterías.

Dígale a su madre que le vigile la tensión, tiene que hacer dieta

sin sal y reposar.

Se lo diré.

Doctor, yo trabajo con gente de alto riesgo,

me gustaría que en los análisis me hiciera la prueba del sida.

¿En qué trabaja? Es asistente social.

¿Cuándo podemos recoger los análisis?

Dentro de 15 días.

Tienes que decírselo a tu madre, Rosa.

Necesitas que te cuide.

He conseguido trabajo, voy a estar ocupada todo el día.

Oye, Rosa, me estás pidiendo que sea tu madre, no tienes derecho.

Tú tienes una madre aunque no te guste.

A los padres no se les elige.

No me hagas chantaje, por favor.

No sé si he hecho bien llamando a la clínica.

Has hecho lo que tenías que hacer, cariño.

Es que si la creo a ella no podría seguir.

Entonces no la creas. Lo importante eres tú y tu niño.

¿Pero y si mi hermana me ha dicho la verdad?

¿Blanche?

Blanche no está en condiciones de decir la verdad

ni aunque quisiera.

¿Dónde está mi corazón?

Se refiere a su joyero, que tiene forma de corazón.

Creo que está por aquí. Mira, aquí está.

Necesito un collar. Vamos a buscarlo.

¿Cómo se llama el caballero ese con el que has quedado?

¿Me ha llamado mientras estaba en el baño?

No.

¡Qué raro!

¿Por qué me miras así?

¿Estoy horrenda?

No, no. Estás más guapa que nunca.

Con este collar estaré mucho mejor.

¿Te ayudo? Sí.

Así que te vas de vacaciones, qué suerte, chica.

¡Me das una envidia!

Ahí lo tienes.

Debe ser el caballero ese que viene a buscarte.

(Llaman a la puerta) -Segunda, faltan 15 minutos.

Entra.

¿Todavía no han llegado? No sé dónde estarán.

Yo me he pasado todo el día en televisión, no las he visto.

¿Y Nina? ¿No estaba contigo?

Acabo de dejarla en casa acostada.

¿Acostada? ¿Qué le pasa?

Le debe haberle sentado mal la cena. Esta mañana estaba fatal.

¿Por qué no me dijiste nada cuando te llamé desde televisión?

No queríamos que estuvieras nerviosa en la grabación.

¿La ha visto un médico? Claro, tiene gastroenteritis

y le he dado limonada alcalina como dijo el médico,

mañana estará mejor. Entonces suspendemos.

Me gustaría hablar con Huma, por favor.

Sí, espera fuera.

Cinco minutos. ¡Que sí!

Dime la verdad. Se ha puesto hasta las trancas.

No puede ni hablar.

Salió nada más irte tú a televisión,

no sabía que yo iría a vuestra casa esta mañana.

Pensó que me quedaría contigo.

¿Y qué hacemos ahora?

Si no quieres que te de un infarto yo podría sustituirla.

¿Qué? Conozco su papel de memoria

de oírlo por los altavoces.

¿Pero tú sabes actuar?

Sé mentir muy bien y estoy acostumbrada a improvisar.

Esto es inaudito.

Mi hijo decía que era muy buena actriz.

Ni siquiera sabía que tuvieras un hijo.

(Llaman a la puerta) Tercera, cinco minutos.

Huma, ¿qué hacemos? No podemos esperar más.

-Felicidades, Blanche.

Tu regalo de cumpleaños.

Gracias.

¿Por qué te has molestado? Espero que te guste.

Pero si es... Un billete de autobús.

Un billete de vuelta para el martes.

¿Estás insinuando que me marche? ¿Tú qué crees?

Blanche, Blanche, ...

¿Pero por qué le has hecho esto? ¿Por qué?

Estoy harto de que me insulten. Estoy hasta los cojones

de veros a las dos cuchicheando delante de mis narices.

No te vayas, por favor. No te vayas. Suelta, joder,

me has roto la camisa. ¡Ay, que bruto!

¿Bruto? Ya lo era cuando nos conocimos

pero te recuerdo que mi brutalidad nunca fue un problema para ti.

Un día me enseñaste la foto de vuestra casa,

una maravillosa mansión llena de columnas.

Yo te saqué de entre esas columnas, te enseñé a ser feliz y nos reímos.

Y fuimos felices juntos.

Hasta que apareció tu hermana Blanche.

(LLORA)

¿Stella, qué te pasa?

Llévame al hospital, por favor. ¡Stella!

(LLORA Y GRITA)

(Aplausos)

(Timbre)

Rosa... Hola, Manuela.

Enhorabuena por lo de anoche.

Me han dicho que estuviste muy bien. ¡No sabes cómo fue!

Lástima que no vinieras.

Me encontraba fatal.

Me llamó la Agrado para decírmelo.

Debe haber llamado a medio Barcelona.

¿Y tú? ¿Estás haciendo todo lo que te dijo el médico?

Vengo de verlo. ¿Sí?

He ido a por los análisis.

Soy seropositiva.

Repetiremos los análisis.

¿Pero cómo se te ocurrió follar con Lola?

¿No sabes que se pincha desde hace 15 años?

¿En qué mundo crees que vive, Rosa? ¿En qué mundo?

No lo sé.

¿Has hablado con tu madre?

No.

¿Con sus compañeras?

Tampoco.

(LLORA)

Vamos a por tus cosas y te instalas aquí.

(LLORAN)

Hola, Manuela. Hola, ¿qué hay?

Estuviste maravillosa anoche, maravillosa.

Gracias.

Hola, buenas tardes.

Aquí llega la mosquita muerta.

¿Qué pasa? ¿Qué pasa?

Si lo tenías todo planeado, hija de puta.

Nina, no insultes.

Tú eres igualita que Eva Harrington

y te aprendiste el texto de memoria a propósito.

Coño, que es imposible aprendérselo oyéndolo por los altavoces.

¿Por quién me has tomado? ¿Por gilipollas?

Los altavoces me ayudaron a recordarlo.

El papel de Stella me lo sé desde hace años.

A sí, qué casualidad.

No te lo puedes imaginar.

¿Qué te dije?

¿Qué buscabas la primera noche en este camerino?

¿O vas a decir que llegaste aquí también por casualidad?

No, no fue casualidad.

Bueno, no os molesto más.

Recojo mis cosas y me voy.

Manuela, creo que deberías darnos una explicación.

"Un tranvía llamado deseo" ha marcado mi vida.

Hace 20 años hice de Stella con un grupo de aficionados.

Allí conocí a mi marido.

Él hacía de Kowalski.

Hace dos meses vi vuestra versión en Madrid.

Fui con mi hijo.

Era la noche de su cumpleaños y, a pesar de que llovía a mares,

nos esperamos en la calle porque él quería un autógrafo tuyo,

Huma.

¡Huma, Huma!

Era una locura esperar bajo la lluvia,

pero como era su cumpleaños no me atreví a decirle que no.

Vosotras cogistéis un taxi y él corrió detrás

y un coche que venía por el canal lo atropelló.

Y lo mató.

Esa es la explicación.

Esa es la explicación, Huma.

Muévete, Rosa, que no puedo pasar.

Huma, ¿qué haces aquí?

Hola, he venido a pagarte.

Ayer te viniste sin cobrar.

Ella es mi hermana Rosa.

Hola. ¿Qué tal?

¿Dejas que te ayude?

Vamos, vamos dentro.

¿Y Nina?

La he dejado con Mario, te manda saludos.

Deja las bolsas aquí, Huma.

Tú vete a descansar un rato, Rosa.

No estoy cansada. No me discutas.

Siéntate, Huma.

¿Quieres tomar algo?

No, gracias.

Es como una niña pequeña.

No he podido dormir en toda la noche pensando en tu hijo.

Recuerdo perfectamente su rostro bajo la lluvia,

con el cuaderno la mano.

Me parece estar viéndolo.

No quiero hablar de mi hijo, Huma.

No puedo.

Ya.

Además de pedirte perdón, Nina y yo querríamos que volvieras

con nosotros.

Rosa está enferma.

Necesita alguien que se ocupe de ella todo el día.

No puedo dejarla, ¿sabes?

Lo siento.

No sé por dónde tirar, Manuela.

¿Por qué no ingresas a Nina en una clínica?

Si no terminamos el contrato la compañía me denunciará

en Magistratura.

Búscale una sustituta y termina tus compromisos

con la compañía. Sin Nina no puedo hacer la función.

Ella está enganchada al caballo pero yo estoy enganchada a ella.

(Timbre)

¿Si?

Sí, sí.

¿Quién era?

La Agrado.

¿Y le has abierto?

Sí.

Tenías que haberle dicho que estamos ocupadas.

Lo digo sobre todo por ti. Ven, échate en el sofá

y deja de moverte.

¿Qué le pasa exactamente?

Un accidente.

Ah, ¿de qué tipo?

¡Uy!, ¿cómo no se me había ocurrido antes?

Agrado podría ocupar mi puesto. ¡Claro!

¿Agrado es a la que no queríais abrir la puerta?

(RÍE) Eso son cosas nuestras pero para ti es ideal.

¿Qué edad tiene Agrado?

Mayorcita, entre 30 y 50.

¿Y Agrado es su nombre real?

No, su nombre artístico, como Huma.

¿Sabes por qué me puse Huma?

Sí, me lo ha contado Manuela.

Ajá. ¿Y qué más te ha contado?

Pues todo, me lo ha contado todo.

Lo tuyo con Nina, lo del caballo ...

y que lo vuestro tiene muy mal final.

¿A sí?

¿Y qué más te ha dicho?

Es que soy muy curiosa.

Y que tú como actriz es maravillosa,

pero que como persona estás muy equivocada.

¿Y qué más?

Y que no dijera nada.

¿Qué llevas en esa bolsa? Ven, entra.

Cava y helado. ¿Y eso?

Para celebrar tu éxito anoche en el teatro, cabrona.

Gracias. Venga, entra.

(LADRA) (RÍE)

¡Pero bueno, qué sorpresa!

Tres chicas solas en una casa, con pocos muebles

pero buenas siempre para casarse con un millonario.

¿Qué tal, Rosa? Hola, Agrado.

Huma, ella es Agrado. Encantada, soy fan.

¿Qué tal?

Huma, tú eres una diosa, una leyenda viva.

Yo te digo que soy fans, así, en plural.

¡Cómo actúo mi Manuela la otra noche!

No sé cómo salióa por la tarde pero, por la noche, lo que pude llorar.

¿Y tú no tenías que estar en El Salvador?

Sí, pero ya no voy, me quedo aquí.

Agrado, ya no trabajo con Huma y antes de que llegaras

estábamos comentando que tú podrías ocupar mi puesto.

¿Yo haciendo de Stella?

Pues me veo más haciendo de Blanche, no sé.

Sustituirme a mí, no a Nina y mucho menos a Huma.

Gracias, Manuela, pero no creo que...

Ponla a prueba unos días. No es tan bruta como parece.

Sí que lo soy, Huma, y mucho.

Ahora, por ejemplo no me estoy enterando de nada.

Así que te voy a dar la botella, para agarrárnosla un poco.

Estás helada.

Venga, vamos a beber y así aflojamos un poquito.

Voy a por los vasos.

Solo voy a tomar un poco de helado porque no puedo beber alcohol.

Yo me apunto al trago.

¿Qué le pasa a Manuela que la noto tan rara?

¿No se le habrá subido el éxito a la cabeza tan pronto, verdad?

Es que quiere encasquetarte a Huma.

(Risas)

A mí, Prada me parece ideal para monja.

Mi problema es que como me sienta todo bien

soy muy ecléctica.

¿Quieres que vaya a por más?

Me encantaría pero no.

¿Dónde está el baño? Ahí, recto.

Perdonad.

Me vas a tener que poner al día de lo que está pasando en esta casa.

Mañana te lo cuento.

No le digas nada, esta no es capaz de tener la boca cerrada.

Yo sé muy bien cómo tener la boca cerrada.

¿No os he seguido la corriente para que ella no se coscará de nada?

Pero si soy un modelo de discreción.

Hasta cuando me estoy comiendo una polla se ser discreta,

la cantidad de pollas que me he comido en lugares públicos

sin que nadie, excepto el interesado,

se diera cuenta.

El tiempo que hace que no me como yo una polla.

(RÍEN)

Pues a mí me encanta la palabra polla...

¡y pollón!

Me tengo que ir. ¿Estás bien?

Mejor que nunca.

Anda, Agrado, ¿por qué no la acompañas a coger un taxi?

Ah, me olvidaba.

Esto es para ti.

Gracias.

Bueno, niñas, adiós. Hasta luego.

(LADRA)

Me he pasado un poquito ordinaria con Huma porque le ha dicho de todo.

No pasa nada.

Qué dos hermanas tan distintas, ¿verdad?

¿Ah, pero son hermanas? Eso me ha dicho Manuela.

Si ella lo dice...

Me parece que sois un poquito liantas.

Hay que cogernos el punto.

Oye, Agrado, ¿tú sabes conducir? Sí. De joven fui camionera.

¿Ah sí?

En París, justo antes de ponerme las tetas.

Luego dejé el camión y me hice puta. Qué interesante.

Mucho.

Un cheque.

150.000. Qué generosa.

¿Qué es?

Un autógrafo de Huma para Esteban.

(LEE) "Querido Esteban,

este es el autógrafo que nunca llegué a escribir,

y no porque tú no lo intentaras".

(GRABACIÓN) -He sido una estúpida echándole margaritas a los cerdos.

-¿Lo dices por mí? -Por ti y por tu amigo, el Sr Michel

Vino a verme y me recogió las cartas, así que le eché.

-¿Que tú lo echaste? -Sí.

Y volvió a ... pedirme perdón. ...pedirme perdón.

Con un ramo de rosas. Perdón, decía,

pero hay cosas que son imperdonables,

la crueldad no merece perdón,

es lo único que no se puede perdonar.

Y algo de lo que jamás... ¿Qué?

¿Aprendiéndote el papel tú también? Yo no, mujer.

Pues deberías hacerlo, por si acaso. ¿Tú crees?

¿Te importa dejarme sola?

¿Para qué, para fumarte un chino, ya no te puedes esperar al final?

Si lo sabes, ¿por qué me lo preguntas?

Si no quieres que le diga nada a Huma,

fúmatelo en el cuarto de baño donde yo no te vea.

No tengo por qué ver tus espectáculos.

Bueno, al loro con la puerta.

Ya sé que cuando se es joven, bueno, tampoco eres una niñata,

esas cosas no tienen valor.

Pero eres mona, "proporcionaíta", chiquitina, pero mona.

Has adelgazado, bueno, con todo lo que te metes...

Pero, bueno, lo importante es que has adelgazado.

Tienes talento, "limitaíto", pero tienes tu talento

y, sobre todo, una mujer que te quiere

y tú lo cambias todo por el caballo.

¿Tú crees que te compensa o no te compensa?

No te compensa.

Lo cambio por un poquito de paz.

Anda, ayúdame.

Te estás quedando escurría, ¿eh?

Comparada contigo, desde luego.

¡Qué vicio tan feo tienes!

Agrado, ¿nunca has pensado en operarte del todo?

Las operadas no tienen trabajo.

A los clientes le gustan neumáticas y bien dotadas.

¿Reumáticas? Qué raros sois.

Reumáticas no, neumáticas.

Un par de tetas duras como ruedas recién infladas

y además un buen rabo. Agrado, enséñame la polla.

A ti te ha sentado fatal ese chino. A lo mejor a mí también me molas.

Gustándote lo que te gusta, ya tienes bastantes problemas

y no necesitas más complicaciones, venga, que tienes que salir

y cuidado no le vomites a nadie encima.

Al público le encanta, ¿no ves que hago de preñada?

Se creen que es por el papel y flipan.

Pero en la próxima escena no estás preñada. Ya has parido al muñeco.

Es verdad.

Me voy, pero luego ¿me enseñas la polla?

Después te enseño la polla y comes un pisco.

Esta juventud no le hace ascos a nada.

Le voy a poner Esteban. ¿A tu hijo?

¿Eso por qué? Por el tuyo.

Este niño va a ser de las dos.

Ojalá.

Ojalá estuviéramos solas en el mundo.

Sin ningún compromiso.

Tú y tu hijo para mí sola.

Pero tienes familia, Rosa.

Voy a peinarte y maquillarte un poco.

¿Para qué? Me gusta verte guapa.

Además, he llamado a tu madre. Vendrá a verte esta tarde.

¿Mi madre? Tienes una madre, ¿no te acuerdas?

¿Qué le digo? Pues que la quieres.

(Puerta)

Pasa, Huma.

No, no soy Huma, ¿puedo pasar? Claro, Mario, pasa.

¡Qué pronto llegas hoy! Sí.

¿Qué haces? Nada, planchar un poquito.

¿Te pasa algo? No, nada, anoche no dormí bien.

Llevo todo el día nervioso. ¿Tú no me harías una mamada?

¿Oye, aquí no os entra en la cabeza que yo estoy jubilada?

No quiero que pienses eso,

lo que pasa es que como llevo todo el día nervioso...

Creo que una mamada me relajaría.

Mámamela tú a mí, que yo también estoy nerviosa.

Bueno, pues sería la primera vez que le como la polla a una mujer,

pero si es necesario...

Qué obsesionada toda la compañía con mi polla. Ni que fuera la única.

¿Tú no tienes polla? Sí.

¿Y te va la gente pidiendo por la calle que le comas la polla

porque tú tengas polla? ¿A qué no? No.

¿Entonces?

(Teléfono) Pues mira, te voy a comer la polla,

para que tú veas lo abierta que soy

y lo sensible que soy yo a tantas cosas.

(Teléfono) El puto teléfono dónde está.

¿Sí?

Vale, no te preocupes, ya me ocupo yo de todo.

¿Vamos a mi camerino?

Lo digo por si viene Huma, no vaya a ser que...

Huma no puede venir, está en el hospital con Nina.

¿En el hospital? ¿Qué ha pasado?

Han estado a punto de matarse la una a la otra.

Joder.

Toma.

Entonces hoy sí que habrá que suspender.

No digas nada. Algo habrá que decir.

Sí, pero no hace falta decir la verdad.

Ya me inventaré yo algo.

¿Y...?

Hola, qué tal. Hola.

(Puerta)

Pase.

¿Dónde está? Ahí, en la habitación.

Y yo preocupada creyendo que estabas en El Salvador.

Ya veo que has aprendido a mentir.

-No sabía cómo decírtelo. -¿Y ahora qué vas a hacer?

-¿Vas a dejar la orden, te vas a casar?

-¡Mamá, qué cosas preguntas!

-Contigo nunca se sabe. Por lo menos, yo.

Hasta de esto he tenido que enterarme por tu amiga.

-Manuela. No sé qué hubiera hecho sin ella.

¿Cómo está papá? -Como siempre, no sé. Peor.

Si no te importa, prefiero no decirle nada.

De todos modos, tampoco se enteraría.

-¿Y Sapic? -Bien.

Rosa, no sé qué hacer. ¿Qué esperas tú que haga?

-Nada, mamá.

-¿No esperas nada de mí?

-No es eso.

Lo que quiero decir es que no me lo pongas más difícil.

¿Bien?

(Puerta)

¿Quiere tomar algo? Me estoy preparando un té.

No, gracias. ¿Qué tiene exactamente?

¿Por teléfono no me he enterado muy bien?

Según la ecografía tiene placenta previa.

Cuando llegue el momento habrá que practicarle una cesárea programada.

Mientras tanto, tiene que hacer reposo absoluto.

¿Crees que debería llevarme la casa? Ya sabe cómo está el padre.

Tengo que estar pendiente de él como si fuera un niño.

Ya... Usted es su madre pero creo que Rosa estará mejor aquí.

Esa es la impresión que me ha dado.

Si necesitáis dinero, me lo pides y, por favor,

tenme informada.

Sí, descuide. Muchas gracias.

Le acompaño. No te molestes.

Por favor.

No sé. ¿Qué he hecho mal con Rosa?

Desde que nació fue como una extraterrestre.

¿Tú tienes hijos? Sí, uno.

¿Y te entiendes bien con él?

Murió.

Lo siento.

(LLORA)

Por causas ajenas a su voluntad,

dos de las actrices que diariamente triunfan sobre este escenario

hoy no pueden estar aquí, pobrecillas.

Así que se suspende la función.

A los que quieran, se les devolverá el dinero de la entrada.

A los que no tengan nada mejor que hacer

y para una vez que venís al teatro, es una pena que os vayáis.

Si os quedáis, yo prometo entreteneros

contando la historia de mi vida.

Adiós, lo siento.

Si les aburro, hagan como que roncan. Así... (RONCA)

(Risas) Yo me cosco enseguida,

y para nada herís mi sensibilidad. De verdad.

(Risas)

Me llaman la Agrado

porque toda mi vida

solo he pretendido hacerle la vida agradable a los demás.

Además de agradable soy muy auténtica.

Miren qué cuerpo.

(Risas) Todo hecho a medida.

Rasgado de ojos, 80.000.

Nariz, 200, tiradas a la basura porque un año después

me la pusieron así de otro palizón.

Ya sé que me da mucha personalidad, pero si llego a saberlo

no me la toco.

Continúo. Tetas. Dos, porque no soy ningún monstruo.

70 cada una.

Pero estas las tengo ya superamortizadas.

Silicona en... ¿Dónde?

Labios, frente, pómulos, caderas y culo.

El litro cuesta unas 100.000, así que echa las cuentas

porque yo, ya las he perdido.

Limadura de mandíbula, 75.000. Depilación definitiva láser,

porque la mujer también viene del mono, tanto o más que el hombre.

60.000 por sesión. Depende de lo "barbúa" que una sea,

lo normal es de dos a cuatro sesiones.

Pero si eres folklórica, necesitas más, claro.

(Risas)

Bueno, lo que les estaba diciendo,

que cuesta mucho ser auténtica, señora.

Y en estas cosas, no hay que ser rácanas

porque una es más auténtica cuanto más se parece

a lo que ha soñado de sí misma.

(Aplausos)

Sí, con cuidado, por favor. No se preocupe.

Vamos a subir un poquito. Muy bien.

¿Estás bien? Sí.

Póngamela ahí, así yo la bajo. Muy bien.

Ya me encargo yo. Gracias.

¿Puedes?

Al Hospital del Mar, por favor.

¿Podemos pasar por la plaza de Medinacelli?

¿Pero no habíamos quedado con tu madre en el hospital?

Sí. Solo quiero ver la plaza de pasada.

Bueno.

Pare, pare aquí.

Aquí solía jugar y yo de niña.

¡Sapic!

(Silbido)

¡Sapic!

Bien aquí. Ven aquí, chiquitín.

Ven aquí.

Hola, Sapic.

Hola. Hola, chiquitín.

-Este perro se va con cualquiera.

¿Tiene usted perro?

-No, pero me gustan mucho.

-¿Qué edad tiene usted? -26 años.

-¿Y cuánto mide? -No mucho, 1,68.

-¡Sapic! Venga.

-Hale, vuelve con papá.

-Venga. -Adiós, papá.

-¿No tienes dolores? -No.

-Qué bien. Parir sin dolor.

¿A qué hora ha dicho el médico que entrará en el quirófano?

Dentro de hora y media.

Pues casi me da tiempo de darle una vuelta a tu padre y volver.

-No hace falta que vengas, mamá. -Estaré aquí contigo.

-Dale un beso a papá. -Este me lo quedo yo.

-Hasta luego, Manuela. Adiós.

Espero que el tercer Esteban sea para ti el definitivo.

¿El tercer Esteban?

Lola fue el primero y tu hijo el segundo.

O sea, que sabías que Lola también fue el padre de mi hijo.

Claro. No hay que ser muy listo.

Lola no sabe que tuvimos un hijo. Nunca se lo dije.

¿Y tu hijo lo sabía? Tampoco.

Pero no hablemos de cosas tristes, que hoy es un gran día.

Han metido en la cárcel a Videla. Y va a nacer tu hijo.

Prométeme una cosa. Dime.

Si pasara algo... ¿Pero qué va a pasar?

Prométeme que no le ocultarás nada al niño.

Es que no tengo que prometerte nada. Le podrás decir todo

lo que tú quieras tú misma.

Prométemelo. Si te quedas más tranquila...

Bueno, te lo prometo.

Estamos hoy aquí para despedir a nuestra hermana Rosa.

Cada uno de los aquí presentes...

Y aun a pesar de todo ello, nunca desfalleció en su empeño...

Manuela, cuánto me alegra verte. Lástima que sea aquí.

No podía ser en otro sitio.

No eres un ser humano, Lola. Eres una epidemia.

(LLORA)

Siempre fui excesiva. Y estoy muy cansada.

Manuela, me estoy muriendo.

Ven.

Estoy despidiéndome de todos.

Le rogué a la Agrado para pagarme el viaje a Argentina.

Quería ver por última vez el pueblo.

El río, nuestra calle.

Y me alegra poder despedirme también de ti.

Solo me queda conocer al hijo de la hermana Rosa.

A mi hijo...

Siempre soñé tener un hijo, tú lo sabes.

Cuando me fui de Barcelona, iba embarazada de ti.

¿Qué?

¿Quieres decir que tú también? Sí.

¿Lo tuviste?

(LLORANDO) Un niño precioso.

Quiero verle. ¿Lo has traído contigo?

Está en Madrid, pero no puedes verle.

Aunque sea de lejos, Manuela,

te prometo que él ni siquiera me verá.

Es lo último que te pido. No puedes verle.

Manuela.

(LLORA) Por favor.

Ha... (LLORA) Hace seis meses lo atropelló un coche.

Y lo mató.

(LLORA)

Vine a Barcelona solo para decírtelo.

Lo siento. Lo siento.

(LLORA)

(Llanto de bebé)

El niño.

¿De dónde vienes a estas horas? -¿No has sacado a Sapic todavía?

-Como no estabas... -Ya estoy aquí.

Tiene hambre. El biberón se está calentando.

¿Me lo traería, por favor?

(Llanto de bebé)

-Vicenta, ocúpate del señor, que no entre aquí, por favor.

-Está imposible, qué perra tiene con que el niño es de usted.

-Ya lo sé. Es muy celoso.

Le he dicho que el niño es tuyo.

No me atrevo a decirle la verdad. Tampoco lo entendería.

Ojalá fuera mío.

-Rosa. -¿Qué quieres?

-¿Quién es esa mujer? -Es Manuela, la nueva cocinera.

Lleva cuatro días con nosotros.

Le hemos preparado esta habitación para que se quede aquí con su hijo.

¿Recuerdas que te lo dije?

-¿Cuántos años tiene? 38.

¿Y cuánto mide? 1,70.

-Bueno. Ahora vas a dar un paseo. Sapic.

Ven, ven.

Ya está.

-El biberón, señora. -Gracias.

No, no... Ahora vamos a comer, ahora.

(Llanto de bebé)

Manuela. Sí.

No le digas a nadie lo de los anticuerpos.

¿Lo saben las monjas? No.

Bueno...

Hola, Lola.

Cógelo.

¿Qué te ha dicho el médico?

Que está muy bien, ya le ves. Normal.

Estás con papá.

¿Puedo darle un beso? Claro, mujer.

Hijo mío. Siento dejarte una herencia tan mala.

No digas eso. El niño está muy bien,

no tiene por qué desarrollar la enfermedad.

Este es nuestro Esteban.

¿Le pusiste también Esteban? Sí.

Gracias.

Quería ser escritor. Este es su cuaderno de notas.

Lo llevaba consigo a todas partes.

Esto lo escribió la mañana en que murió.

Léelo.

(LEE) "Anoche mamá me enseñó una foto. Faltaba la mitad.

No quise decírselo pero a mi vida le falta ese mismo trozo".

Sigue, sigue leyendo.

(LEE) "Esta mañana he revuelto en sus cajones

y he descubierto un fajo de fotos. A todas les faltaba la mitad.

Mi padre, supongo.

Quiero conocerle. Tengo que hacerle comprender a mamá

que no me importa quién sea ni cómo sea.

Ni cómo se portó con ella. No puede quitarme ese derecho".

Quédate con la foto.

Gracias, Manuela.

(Puerta)

Hola, Rosa.

No me gusta que cualquiera bese al niño.

¿Quién es esa mujer con la que estabas en el bar?

Esa mujer es su padre. ¿Qué has dicho?

Que es su padre y está muy enfermo.

Ese hombre es el que ha matado a mi hija.

No piense en eso, Rosa.

(Campanada)

Hay gente que piensa que los hijos son cosa de un día.

(Campanada)

Pero se tarda mucho, mucho.

Por eso es tan terrible ver la sangre de un hijo

derramada por el suelo.

Una fuente que corre durante un minuto

y a nosotras nos ha costado años.

(Campanada)

Cuando yo descubrí a mi hijo, estaba tumbado en mitad de la calle.

Me mojé las manos de sangre y las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Los animales la lamen, ¿verdad?

A mí no me da asco de mi hijo.

Tú no sabes lo que es eso.

Una custodia de cristal y topacios.

Pondría yo la tierra empapada por su sangre.

Ahí, mi vida. Ahí.

Amasando, tú sigue amasando.

Que la tristeza se vaya a las manos.

Relájate.

Así hay que trabajar.

Oye, ¿no se me nota mucho el catarro?

No, está muy bien.

Venga, venga, no se puede estar aquí.

Hola. Traigo un ramo para la Agrado. ¿Ah, sí?

Sí, ¿me firma aquí, por favor?

¿Está seguro de que es para la Agrado?

Sí, ahí lo pone.

Tome.

¿Sabe por qué me llaman la Agrado?

Porque toda mi vida solo he pretendido

hacerle la vida agradable a los demás.

Vale.

(LEE) "Queridas Agrado y Huma. Otra vez huyendo y sin despedirme,

con lo que te gustan las despedidas, Agrado.

La situación con los padres de Rosa se ha vuelto insoportable.

La abuela teme que el niño le infecte solo con arañarla.

Me llevo a Esteban a un lugar donde no tenga que soportar

tanta hostilidad. Agrado, tú sabes cómo te quiero.

Cuídate mucho y cuida de Huma. Siento no estar para el estreno,

pero seguro que tendréis mucho éxito con el homenaje a Lorca.

Ya os escribiré, pero de momento, mejor que no sepáis más.

Ah, y rompe la carta. Vuestra Manuela".

"Vuelvo a Barcelona después de dos años.

Pero esta vez no vengo huyendo.

Voy un congreso sobre el sida organizado por Canrruti.

Mi Esteban ha negativizado el virus en un tiempo récord

y quieren investigarlo.

Estoy tan contenta..."

¿Molesto? ¡Manuela! ¡Mi Manolita! Madre mía...

Pero bueno, que es mía también. Hola.

Qué guapa estás. ¡Cómo te ha crecido el pelo!

Y a ti también, muchísimo. No, esto es peluca. Para la obra.

Oye, que tienes abierto el pendiente,

un momento que te lo ponga bien. ¡Aprende, bruta!

Muy bruta, pero a ver quién te cuida mejor que yo.

Qué maravilla lo de tu hijo.

O sea, que han enfatizado el virus. Así, de la noche a la mañana.

Así es, el caso de Esteban demuestra que el virus puede desaparecer.

Todavía no se sabe cómo.

Lo están investigando pero es un milagro.

Yo lo sabía, lo que he podido yo rezar por ese niño...

¿Dónde vais a vivir en Barcelona? ¿Por qué no os venís con nosotras?

Claro, mujer.

Vamos a quedarnos en casa de los abuelos.

No sabes la ilusión que le hace a la madre de Rosa.

Ha cambiado tanto esa mujer, tanto...

¡Tercera, cinco minutos!

Me tengo que ir.

Tienes la foto de Esteban.

Lola me la dio antes de morir.

La tengo en depósito hasta que aparecieras tú.

Quédatela.. Gracias.

¿Nina? Me voy.

Nina se casó y se fue a su pueblo.

También tiene niño, gordo y horroroso. Feísmo.

Te veo luego.

Historia de nuestro cine - Todo sobre mi madre - Ver ahora

Penélope Cruz, la gran madre almodovariana

De forma similar, Raimunda, de nuevo interpretada como Penélope Cruz, en Volver (2006) retoma la riendas de su vida junto a su hija tras el asesinato, a su modo conjunto, del padrastro. Una película que condensa la relaciones pasadas con una madre que no supo ver los abusos que su marido ejercía sobre su hija y que concluyeron en embarazo. Desde entonces, como un fantasma, se mantiene cerca para redimirse de haber sido una mala madre. 

La maternidad truncada regresa con Julieta (2016), pero en esta ocasión por decisión de una hija que se va sin dejar rastro. Aquí la madre surge como víctima natural de esa compromiso etéreo que se contrae con los hijos y que sobrevuela por encima de todo. 

La película de la semana - Julieta - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

(Timbre)

Hola, Lorenzo, te abro. Hola.

¿Cómo vas? Estoy hecha un lío.

¿Por qué? No sé qué libros llevarme.

No es imprescindible, si echas de menos alguno,

lo puedes comprar por Internet. No.

No me gusta comprarme libros que ya tengo.

Me hace sentirme mayor.

(RÍE)

En este momento pareces una niña.

Bueno, ¿además de los libros te falta mucho?

Todavía tengo que hacer algunas compras.

Julieta, nos vamos a Portugal, no al desierto.

Puedes volver a Madrid cuando quieras.

Me gustaría no volver a Madrid, si puedo evitarlo.

Muchas gracias. ¿Por qué?

Por no dejarme envejecer solo.

Eres tú el que no me deja sola a mí.

¿Julieta?

¡Bea!

No me lo puedo creer. ¿Julieta?

¡Madre mía! Qué sorpresa.

Hace justo una semana me encontré con tu hija en el lago Como.

¿Te encontraste con Antía? Sí, imagínate.

Nos quedamos mirando y yo la abordé porque ella no me reconocía.

Tú, sin embargo, estás igual, Julieta.

Mejor, incluso.

Y ¿qué te dijo?

Que había bajado a la ciudad a comprarle cosas a sus hijos.

Que tiene tres, dos chicos y una chica.

Sí, no sé cómo se las arregla.

¿Tú tienes hijos? No, ni siquiera me he casado.

Es una lástima, pero tengo mucha prisa.

No sabes cuánto me alegro de verte tan bien, Julieta.

¿Dónde vives?

En Milán y Nueva York.

Soy editora de complementos de "Vogue", viajo mucho.

Al lago Como fui a hacer una sesión de fotos.

Qué bien. Oye, saluda a tu madre. Bueno...

Mamá murió hace tres años. Lo siento.

Mi hermano vive aquí, hemos quedado con él y mis sobrinas,

pero ya llegamos tarde.

Y ¿qué más te dijo Antía?

Poco. Le pregunté por ti y me dijo que seguías viviendo aquí en Madrid.

Y mira qué casualidad. Sí, aquí sigo.

Y aquí seguiré.

Y ¿la encontraste bien a ella? Sí.

Y eso que iba a cara lavada. Muy delgada.

Pero guapa, ¿eh?

De verdad, me alegro mucho de verte tan bien, Julieta.

Adiós.

-Oye, ¿qué pasa? -Perdón.

(Móvil)

(Móvil)

(Timbre)

¿Sí? Soy yo, ábreme.

Hola.

¿Estás bien? Tengo el agua hirviendo.

Anoche te llamé y no me contestaste.

Necesitaba estar sola.

¿Has terminado ya con las maletas? ¿Con las cajas?

Lo he deshecho todo.

Me quedo en Madrid, Lorenzo.

¿Es una broma?

¿Qué tontería es esa?

No voy a poder acompañarte.

¿Por qué? ¿Qué pasó?

Sé que no te mereces esto,

pero te ruego que no me hagas preguntas.

No me voy contigo a Portugal.

¿Qué ocurre, Julieta?

¿No me digas que no lo habías pensado hasta ahora?

Llevamos casi un año planeándolo,

Ayer dijiste "No volveré a Madrid, si puedo evitarlo".

¿Qué fue lo que pasó de pronto?

No insistas, por favor.

¿Me das un vaso de agua?

No te reconozco, Julieta. Te estás comportando como una loca.

Lo sé.

No puedo creer que estemos hablando de esto.

Anoche me di cuenta de que me estaba engañando.

Que no quiero irme de Madrid.

Y que prefiero estar sola.

Siempre supe que había algo importante en tu vida.

Que nunca compartiste conmigo.

Nunca quisiste hablar sobre eso.

Y siempre te lo respeté.

Me gustaría que siguieras respetándolo.

Hola, Inocencio. Sí.

¡Señora Julieta!

¡Cuánto tiempo! Sí, mucho.

Por casualidad, ¿no llegó algo de correo para mí?

En todos estos años, no.

Acabo de volver a Madrid

y me gustaría alquilar mi piso de entonces.

¿Está libre? No.

Creí que se había ido fuera de España.

Sí, pero he vuelto.

Y echo de menos esta calle.

¿Hay algún otro libre?

El segundo izquierdo está vacío.

Qué maravilla.

¿Puedo verlo? Le faltan muebles y no está pintado.

No importa.

Voy a por la llave.

Está un poco sucio.

Me lo quedo, Inocencio.

Pero no está para mudarse, señora Julieta.

Si me da su teléfono, yo la aviso.

No hace falta, de verdad.

Con que funcione la cocina y el baño, yo me ocupo del resto.

La cocina y el baño están nuevos.

Estupendo.

"Antía,

dos hijos y una hija,

ha bajado al lago Como a comprar.

Tal vez vive en un pueblo suizo cercano y caro

y ha ido a comprar a Italia, que es mucho más barato.

Va sin maquillaje.

Y está delgada.

Piensa que sigo viviendo en Madrid".

¿A ti te ha gustado el cole? ¿Lo habéis pasado bien?

Y ¿tú?

(Aplausos)

"Querida Antía:

voy a contarte todo lo que no tuve ocasión de contarte.

Porque eras una niña.

Porque me resultaba demasiado doloroso

o por simple pudor.

Pero ya no eres una niña.

Beatriz me ha dicho que tienes tus propios hijos.

Tres, nada menos.

Eres una mujer adulta.

Y una madre.

¿Por dónde empezar?

Te hablaré de tu padre.

Cuando preguntaste cómo lo conocí, te dije que fue en un tren.

Pero no te lo conté todo.

(Tren)

Yo tenía 25 años.

Era una noche muy desapacible y hacía mucho viento".

(Rama)

¿Está libre el asiento?

Sí.

Qué impresionante esa rama, ¿verdad?

¿Le ha asustado?

Pues sí.

¿Viaja usted sola?

Sí.

Cuando la he visto sola, he pensado "Qué bien, así nos damos compañía

el uno al otro".

No tiene ganas de hablar.

Qué lástima.

Perdón, tengo que salir.

Espero que no se acerque mucho al tren.

No le tiene miedo al tren.

Va en busca de una hembra.

La huele en el aire.

¿Te apetece tomar algo?

"Xoan me dijo que se llamaba Xoan

y yo le dije que Julieta.

Me dijo que estaba casado

y que Ana, su mujer, estaba en coma desde hacía cinco años.

Yo le dije que daba clases de filología clásica

y que estaba sustituyendo a una profesora enferma.

Xoan me dijo que era pescador,

que tenía tres gamelas.

Iba a Madrid a comprar un motor para una de ellas.

También me dijo que toda su vida había vivido junto al mar.

En la casa que su abuelo compró cuando vino de Cuba".

(Claxon)

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada.

Diez minutos de parada. ¿Te apetece estirar las piernas?

No voy bien abrigada, gracias.

Hasta ahora.

(Claxon)

Por Dios, pero ¿qué pasa?

-El tren ha parado. -¿Por qué? ¿Así de golpe?

Sí, por favor, entren. No se preocupen, no es nada.

A mí me ha caído una bolsa en la cabeza y casi me mata.

Hemos chocado con algo.

He visto un ciervo corriendo junto al tren.

No, hombre, por Dios. Qué cosas dice.

Sí, yo también lo he visto.

Que no hemos chocado con nada.

Por favor, vuelvan a sus sitios y no tapen el pasillo,

que el tren se pondrá en marcha en seguida.

-Pues he visto un ciervo. -Y yo, y no me pongo tan pesada.

¿Han visto al hombre que iba ahí sentado?

¿El de las gafas y el jersey negro?

Sí, yo lo vi por el pasillo, estará por ahí.

En la parada bajó al andén, lo vi caminando por la nieve.

Iba sin abrigo, por eso me fijé.

Yo creo que iba "mamao".

¿Ese? Ese está dando vueltas todavía por la estación,

por eso hemos parado.

Cógelo.

¿Qué haces aquí? Vuelve al vagón. Vas a coger una pulmonía.

¿Qué lleváis en la camilla? ¿Eh?

¿Es el ciervo?

No. ¿Por qué dices eso?

¿Es un hombre?

Vamos, sube. ¿Es él?

¿Por eso hemos parado?

Un hombre con un jersey negro.

(TARTAMUDEA) Y que llevaba gafas.

Por favor, sube al tren. Vamos.

Él iba sentado donde vas tú ahora.

Quería hablar, pero...

A mí me molestaba cómo me miraba.

Por eso hui de aquí.

¿Cómo iba a suponer que estaba tan mal?

Cualquier chica habría hecho lo mismo.

Yo debería haberme dado cuenta.

No te tortures, se habría suicidado igual.

¿Por qué llevaba una maleta vacía?

No sé.

Supongo que no quería llamar la atención.

Pero lo tenía todo planeado antes de subirse al tren.

Nadie se suicida porque una chica,

aunque sea tan guapa como tú, no quiera hablar contigo.

No puedo dormir.

Yo tampoco.

"Thálasa, hals y póntos".

Las tres palabras significan "mar" en griego.

"Póntos" es "mar" y "alta mar" y se refiere al mar como camino.

El camino de la aventura.

Por eso, Ulises es el héroe marino por excelencia.

Por ejemplo,

cuando Ulises llega a la isla de Calipso,

agotado después de un naufragio,

la ninfa Calipso, que era guapa de no dar...

Marcos, ¿quién te parece la mujer más guapa?

-Tú. -(RÍEN)

Eso no vale porque soy la profesora y no está bien visto

que la profesora tenga sexo con sus alumnos. Dime otra.

Monísima, mucho más guapa que yo, pelota.

Ángela Molina. También, preciosa.

Pues, como Kim Basinger y Ángela Molina juntas.

Así era la ninfa Calipso.

Y le ofreció a Ulises todo lo imaginable.

A ver, Diego, algo que le ofreciera realmente importante.

Su cuerpo.

Eso lo primero, pero además, algo con lo que todos hemos soñado.

¿La juventud eterna? Exacto.

Y la inmortalidad.

Sin embargo, Ulises lo rechazó.

Y se echó al mar enfrentándose a un sinfín de peligros.

¿Cuál de las tres acepciones

elegiríais para hablar del mar tan añorado por Ulises?

¿Thálasa? No.

¡Póntos! ¡Eso es!

Póntos, póntos, el mar.

el camino de la aventura y lo desconocido.

(Puerta)

¡Pasa!

Hola. Hola, Julieta. Siéntate, por favor.

Gracias.

La profesora Martínez se reincorpora la próxima semana, así que...

Aquí termina tu periodo de suplencia.

Estamos muy contentos con tu trabajo.

Muy contentos, de verdad, Julieta.

Nunca ha habido tanta asistencia a las clases de literatura clásica.

Muchas gracias.

He disfrutado mucho estos seis meses.

Qué bien, me alegro.

Bueno... Espera.

Ha llegado esta carta, es para ti.

¿Es para ti, Julieta?

Sí, sí.

"Querida Julieta:

no sé si sigues trabajando en el colegio.

Ojalá porque es la única dirección tuya que tengo.

Me acuerdo mucho de ti.

No se me va de la cabeza la noche del tren.

Ana sigue igual o peor.

Aunque solo estuve dos días fuera, a la vuelta la encontré peor.

Cuando estás encima no te das cuenta de esas cosas.

Hoy no he salido a pescar.

La mar está muy picada y esta tarde habrá tormenta.

Me gustaría verte aparecer entre la lluvia.

Buscando un lugar donde guarecerte

y que ese lugar fuera mi casa".

(Ladrido)

Pero ¡bueno!

Canelo, no seas pesado.

Hola.

Me parece que llegas tarde, el entierro fue ayer.

Pero entra si quieres y te tomas un café.

Yo soy la que lleva la casa.

¡Ven, Canelo!

Déjala ahí.

Vamos a la cocina.

¿Cuándo conociste a Ana?

¿A Ana? No la conocía. Ya me parecía a mí.

Porque ella no se movió de aquí en los últimos seis años.

El mar...

Impresiona mucho la primera vez, ¿verdad?

Siéntate.

O sea, que has venido a ver a Xoan.

¿Quieres una pasta? No.

No creo que vuelva esta noche.

Está con Hada.

¿Conoces a Hada?

Hace cerámicas y esculturas.

Ana y Hada eran muy amigas,

cuando Ana todavía hablaba o podía escuchar.

La pobre estaba hecha un vegetal y un hombre necesita una mujer.

Pero yo no soy quién para criticar a Xoan.

¿Más café?

No. Pues dame la taza.

Bueno, ¿qué haces?

Te da tiempo a coger el autobús de las 20:00.

Pasa aquí mismo, en la plaza.

Vamos.

Si quieres puedes venir a casa y te acompaña mi marido.

No es molestia ninguna.

Estoy cansada.

Preferiría esperar aquí si a usted no le importa.

¿Dónde?

Ahí mismo, en el recibidor.

¿Sola?

Bueno...

Yo me quedaría contigo, pero no puedo.

Tengo a mi marido desatendido estos días.

Bueno...

Canelo se queda a hacerte compañía de todos modos.

Gracias.

Cuidado no te quedes dormida y pierdas el autobús.

¿Te llamo al teléfono por si acaso?

No hace falta.

Te llamo.

Canelo, ven aquí.

Hola, hola.

¿Qué?

Ven aquí, sube. ¡Sube!

¿Qué pasa?

(SUSURRA) No te despiertes.

Recibí tu carta y he venido.

No me pude imaginar que tu mujer...

No pienses en eso ahora.

Buenos días.

Qué ricas las pastas.

Son típicas de aquí.

Estoy haciendo el desayuno.

Es que tenía mucha hambre. ¿Hay algo para mí?

Abre la boca.

(RÍE)

(RÍE) ¡No!

Cuando recibí tu carta, lo tomé como una invitación

para venir a verte.

Esa era mi intención.

No podía imaginarme que tu mujer hubiera muerto.

Lo siento.

Ha sido lo mejor.

Esto no era vida.

Marian me llamó para decirme que te dejó aquí esperando el bus,

pero que no estaba segura de que te fueras.

Me dijo que estabas con una mujer.

Ava, creo.

Es una vieja amiga, ya la conocerás.

Es artista, como tú.

Yo no soy artista.

Doy clases de literatura clásica.

Y ahora ni eso.

Bueno, seguro que te cae bien, ya verás.

Yo creo que me voy a ir hoy.

No sé muy bien qué hago aquí.

Pescar, hoy hace buen día. Nos vamos a ir a pescar.

Marian, Julieta, creo que ya os conocéis.

Deja, ya lo hago yo.

¿Se queda hoy?

Sí.

Nos vamos de pesca.

Yo no tenía trabajo.

No tenía prisa.

Pensé quedarme solo unos días.

Tenía que decirle algo a Xoan,

pero lo iba aplazando.

Era una vida nueva,

extraña para una mujer que viene del sol,

pero acogedora.

Las noches se me pasaban volando entre los brazos de Xoan.

Me sentía atrapada

y, a la vez, libre.

¿Puedo tocarlo? Claro, cógelo si quieres.

¡Como pesa! 4 kg, así que ten cuidado.

Pensé que era terracota.

Es de bronce, pero al final es de una pátina de terracota,

del color de las rocas junto al faro.

¡Y qué fuerza tiene!

Intento que mis esculturas sean compactas,

que el viento no pueda tirarlas.

Como la gente de aquí.

La gente de aquí es muy dura.

Visitaba con frecuencia a Ava.

Me gustaba verla trabajar

y fumar.

Y a ella le gustaba que le contara historias mitológicas,

como a ti cuando eras pequeña.

Los dioses crearon al hombre y a otros seres

con ayuda de arcilla y fuego.

Les concedieron los atributos necesarios

para su supervivencia.

A unos les dieron pelaje

y a otros alas para volar.

Cuando le llegó el turno al hombre,

los dioses descubrieron que se les habían acabado los dones,

así que el hombre nació

desnudo,indefenso en medio de la naturaleza.

Estoy embarazada, Ava.

¿De quién?

De Xoan.

Ya venía embarazada de Madrid.

¿Y él lo sabe?

No.

No le quiero presionar.

Tienes que decírselo. Xoan adora los niños.

"A los pocos meses de nacer, te llevé donde tus abuelos

para que te conocieran y conocieran a Xoan.

Dos años después, volvimos a visitarles.

El abuelo Samuel se había prejubilado.

Era el maestro del pueblo y lo había dejado para convertirse

en labrador.

Había vendido la casa en la que yo había crecido

y se había comprado otra en el campo.

Mira, ahí están.

¿Necesitáis alguna cosita más? Nada más, muchas gracias.

Que lo paséis bien. Sí.

¡Eh! ¡Eh!

(RÍEN)

Hola, hija.

¡Oy! ¿Quién está aquí? ¡Mira!

¿Le das un besito al abuelo?

¿Qué tal el viaje? Largo, la verdad. Venimos muertas.

Mira, te voy a presentar.

-Ella es Sanáa. -Hola.

Julieta. Perdona.

Esta maravilla es Antía.

¿Traes alguna maleta?

Sí, una marrón. Tiene mi nombre escrito.

-¿Puedes traerla? -Sí.

Y un carro. Vale.

¿Mamá?

Bien, nos vamos apañando. Ahora la verás.

¿Y esta chica?

Esta es Sanáa, la chica de la que te hablé.

¿Esta es la mujer que os ayuda?

Se ocupa de mamá, me echa una mano con la tierra...

Ha sido suerte encontrarla. Nos ha cambiado la vida.

Venga, vamos al coche.

¿No echas de menos la escuela?

No tengo tiempo.

Entre tu madre y la tierra, se me pasan los días volando.

No te imaginaba jubilándote

y mucho menos prejubilándote. Estamos mejor así.

Tu madre y yo siempre soñamos

vivir en el campo.

¿Hablas español, Sanáa?

Un poco.

¿Un poco? Un poco.

Habla divinamente.

Es que es un poco tímida.

La conocimos hace ocho años, en el Festival

de Música Sacra de Fez.

Se hizo muy amiga de tu madre

y seguimos en contacto con ella.

Es una suerte que ahora esté viviendo con nosotros.

¡Qué bonita!

La casa no tiene lujos,

pero hemos ganado en calidad de vida.

¿Cuál es la habitación de mamá?

Esa ventana que da a la parra.

¿A ti te gusta la casa?

(ASIENTE) ¿Sí?

Después te enseño la casa. Sí.

Ahora quiero ver a mamá.

A ver si tienes suerte y está despierta.

Sara, ha llegado Julieta.

¿Julieta?

Sí, Julieta. Nuestra hija.

¿Nuestra hija?

Hola, mamá.

Ya estamos aquí.

¿No te alegras de vernos?

Esta es Antía.

No la reconoces porque está grandísima.

Os he preparado la habitación de enfrente.

Así estáis más cerca.

No, yo prefiero quedarme aquí.

Yo dormiré con mamá

y a la niña la pongo en la cama pequeña.

Le diré a Sanáa que cambie la ropa de la cama.

Ahí es donde duerme ella.

¿Julieta?

¿Mamá?

¿Qué haces aquí?

He venido a verte.

Me he traído a la niña.

¿Qué niña?

Antía.

Mi hija.

Mírala.

¡Qué hermosa está!

Tiene ya dos años.

Dos años.

Antía, ven, que te voy a dar unas fresas buenísimas.

No, ahora no, que está recién cambiada y se pone perdida.

¿No le dices nada a mamá?

Estás guapísima, Sara.

-Ya tengo todos los tarros. -Muy bien.

Papá, ¿puedo hablar contigo? Sí, claro.

-Sanáa, atiende a Sara y a la niña. -Muy bien.

Y que no se despierte la niña. Vale.

¿Cómo os arregláis con mamá cuando vais al mercado?

Siempre se queda uno de los dos con ella.

Cuando fuisteis a recogerme, la habíais dejado sola,

encerrada en su habitación.

No me gusta encerrarla, Julieta.

Lo hago para protegerla.

Esto no es vida para mamá.

Julieta, estamos todo lo bien que se puede estar.

¿Sabes lo que costaría meterla en una residencia?

Pensé que habías contratado a una mujer.

Sanáa la cuida.

Sanáa cuida de la tierra y de ti.

No sigas por ahí, Julieta.

Mamá necesita algo más que alguien que la asee y le haga la cama.

Tú tienes tu vida.

Desgraciadamente, lejos de aquí.

He intentado molestarte lo menos posible,

pero hemos pasado por muchas dificultades.

Y créeme si te digo que ahora estamos mejor que nunca.

Hija, sé más generosa y más comprensiva conmigo.

¡Ay! ¡Ya están aquí las andaluzas!

Pero, Antía, ¡qué grande!

(RÍEN)

Hola. Hola, cariño.

Pensaba que no volvíais. ¡Uy!

Llevamos un palizón... "Jartura" de viaje.

¿Tú te acuerdas de tu padre? Vengo para entregar mi alma a Dios.

¿Qué tal tu madre? Bueno, fatal. Ahora te cuento.

¡Venga! ¡Venga, mi gorda!

Mi padre se ha liado con la chica que cuida a mi madre.

¿Tu madre se da cuenta?

Mi madre se consume, pobre.

Encerrada en su habitación.

¿Y eso?

Un tatuaje.

¿Aj? (RÍE)

¿"A" significa Antía y "J" Julieta?

Sí.

Cuidado, todavía está tierno.

"Me pregunto si vives en el interior o en la costa.

Y si todavía te gusta pescar.

A los nueve años ya salías con tu padre en el barco.

Querías ser pescador, como él".

¿Cómo te voy a dejar ir al campamento como lo de los Addams?

Yo quiero ir así.

Bueno, pues la gente tiene que ver que tienes frente.

Que tienes unos ojos, nariz, una boca,

unas orejas... Ay, mamá, no digas chorradas.

Oye, Antía, de verdad, que te vas de vacaciones, vas a divertirte.

No quiero ir, yo quiero quedarme.

No se puede hacer siempre lo que una quiera.

¿Qué le pasa a mi niña?

Papá, no quiero irme.

Ahora que estoy de vacaciones, puedo ir a pescar contigo siempre.

(RÍE)

¿No decías que necesitabas ayuda? (ASIENTE)

¿Que estabas mayor? ¡Ay, la pescadora!

Prometo que cuando vuelvas, te contrato de marinero, ¿eh?

Te cojo la palabra, ¿eh?

Anda, venga, loba de mar.

Pásatelo bien.

¿Ya te vas, Antía?

(SUSPIRA)

Bueno, vendrás a visitarme a mi casa cuando vuelvas, ¿eh?

-¿Ya no estarás aquí? -No, cariño, ya no estaré,

pero prométeme que vendrás a verme. Vamos.

-Te lo prometo. -Cuídateme mucho.

Venga, vamos.

Hale, hale.

¿Por qué se va Marian?

Su marido está enfermo, se va para cuidarlo.

¿No la echas tú?

Pero ¿qué cosas dices? ¡Claro que no!

Si le pides que se quede, seguro que se queda.

Antía, la gente tiene derecho a jubilarse.

Hola, Mariela. Julieta.

¿Dejamos la mochila? No, no, la mochila se viene conmigo.

Mamá, perdóname si he estado borde.

No te preocupes. Antía.

Antía Feijoo. Antía Feijoo.

Te quiero. Yo te quiero mucho.

Aquí te tengo. Anda que no vas rápido, ¿eh?

¿Quieres que prepare algo para cenar antes de irme?

No hace falta. Inés debe estar al llegar.

Si no encuentras algo, llámame a casa.

Gracias.

Bueno.

Pues me voy.

¿Te llevas la sudadera de Xoan?

Xoan me la regaló hace tiempo.

No me llevo nada que no sea mío.

¿Va en serio lo de dar clases en un colegio?

Sí.

Creo que te estás equivocando.

Yo no quiero ser solo ama de casa, Marian.

Tengo una profesión que me gusta y hace tiempo que quiero volver.

La profesión de una mujer es su familia

y si quieres mantenerla unida,

lo mejor que puedes hacer es quedarte en casa.

Si te vas, pasará lo de siempre.

¿Qué quieres decir?

¿Qué pasa siempre?

¿Se ha ido ya Marian? Sí.

La nueva estará al llegar.

Espero que sea más discreta.

¿Por qué lo dices?

Cuando vine hace 13 años, Marian me dijo que no te esperara,

que pasabas la noche con Ava.

Y ahora me ha dicho algo parecido.

Cuando fui a ver a mis padres con Antía, hace 10 años,

volviste a pasar las noches con Ava.

(Timbre)

Hola, soy Inés.

¿Te importaría venir mañana?

Marian lo dejó todo hecho.

Claro, por supuesto. Vengo mañana. Muy bien, gracias.

Venga, hasta luego. Hasta mañana.

A Ava la conozco desde los 15 años.

Nunca hemos estado liados,

pero follábamos de vez en cuando.

Pensaba decírtelo muchas veces,

pero no sabía cómo.

Yo no soy muy de hablar, de eso ya te habrás dado cuenta,

pero Antía y tú sois lo más importante de mi vida.

Eso lo sabes, ¿verdad?

¿No vas a decirme nada?

No.

¿Qué vas a hacer?

Voy a dar un paseo

y preparar las clases.

Yo creo que saldré a pescar.

(TELEVISIÓN) ...en la zona de la Ría de El Ferrol.

Este cambio está provocando una fuerte marejada con olas

de seis a ocho metros.

Se recomienda el cese de cualquier actividad pesquera

y navegación que se pueda estar realizando en la zona.

Con la expresa recomendación a todas las embarcaciones

de volver a sus respectivos puertos de amarre.

Japón lanzó ayer su primera sonda de observación de Marte,

un artefacto de 535 kilos denominado "Nozomi", esperanza,

que dentro de 15 meses se instalará en órbita marciana

para transmitir datos durante dos años.

El lanzamiento se hizo hacia las 3:12.

(Teléfono)

(Teléfono)

¿Sí?

Ava, perdona que te llame.

Solo quería saber si Xoan está contigo.

¿Xoan? No.

¿Tienes idea de dónde puede estar?

¿Todavía no ha vuelto?

Pues habrá salido a pescar.

Pues espero que no,

porque fíjate qué tormenta.

Dicen algo en la televisión. (TV) El naufragio de una gamela

a tres millas al norte de la desembocadura

Su ocupante no ha sido localizado aún

y se teme seriamente por su vida, debido al mal estado de la mar.

En la misma situación se encuentra

una embarcación de recreo con tres tripulantes.

La fuerte marejada, con olas que han superado los seis metros,

ha impedido que...

Soy el juez Vicente Louro.

Para poder levantar el cadáver, necesito que lo reconozca.

Siento hacerle pasar por esto.

Por la violencia del temporal, el cadáver no está íntegro.

(Teléfono)

Deja, ya voy yo.

¿Sí?

Es Antía.

¿Antía?

Es del campamento y quiere hablar contigo.

Venga, Julieta, tienes que hablar con ella.

Vamos.

Mamá, soy yo.

Jo, ¿qué le pasa a tu móvil?

Te hemos llamado mazo de veces y no lo coges.

No lo sé, no lo habré oído, hija.

¿Cómo estás, tesoro?

Muy bien.

Mañana iremos Ava y yo a buscarte.

Vamos a salir pronto para no hacerte esperar.

No hace falta, mamá.

Estoy con mi amiga Bea, la he conocido aquí.

Nos hemos hecho mazo de amigas.

¿Puedo irme a pasar una semana con ellos a Madrid?

No te importa, ¿verdad?

Pero no los conocemos.

Es mi amiga, mamá.

Bueno, te paso con su madre y que ella te lo cuente.

Mira, soy Claudia, la madre de Beatriz.

Bien, fenomenal.

No la conocía de antes, pero creo que el campamento le ha sentado bien.

Mira, te quería pedir permiso para llevarla con nosotras a Madrid.

Antía y mi hija se ha hecho íntimas y están ambas muy pesadas, la verdad.

¿No es mañana cuando termina el campamento?

Sí, sí, lo que pasa es que yo me he adelantado

y bueno, pues me las quería llevar esta tarde, ¿qué te parece?

Bueno.

Si le hace ilusión.

Julieta, ¿qué tal? Soy Claudia.

Pasa, pasa, por favor.

Lo siento muchísimo, de verdad.

¿Qué tal el viaje?

Pasa.

Las niñas están jugando al fondo. No les he dicho nada.

¿A Antía no le ha parecido raro que venga a por ella hoy?

Está enfadada porque cree que vienes a llevártela

y ha llamado a Xoan, pero Xoan no le ha respondido, claro.

¿Dónde se lo digo?

Yo creo que ahí vais a estar más cómodas.

¿Quieres tomar algo, comer algo?

No sé.

Bueno, pues pasa.

Pasa mejor.

Voy a buscarla.

Hola, mamá.

Hola, cielo.

¿Qué tal?

Siéntate.

Oye, te dije que me dejaras unos días más.

Pero no pongas esa cara, que estamos de vacaciones.

¿Cómo está papá? Tiene un morro, pasa de mí.

Antía, tengo que decirte algo.

Dime.

A los dos días de irte hubo una tormenta.

El barco en el que iba papá y dos barcos más desaparecieron.

Ninguno se salvó.

¿Y papá?

Papá tampoco.

¿Papá ha muerto?

Sí.

Antía.

Pero ¿por qué se fue a pescar si había tormenta?

La tormenta estalló por la tarde

y tu padre salió por la mañana.

Siento hablarte de esto, pero mi marido y yo hemos organizado

un viaje a la Patagonia y Bea ahora no quiere venirse con nosotros.

Quiere quedarse con Antía, aquí en casa.

Evidentemente, no pueden estar solas. No, claro.

He pensado que por qué no te instalas con ellas aquí.

El niño se viene con nosotros.

¿Aquí? Las dos niñas y tú.

Después de lo que ha ocurrido, te vendrá bien descansar

y Antía está más distraída en Madrid.

La tata Rosa se encarga de todo.

Podéis salir a pasear, ir al cine, descansar.

No me he traído ropa.

Pero puedes usar la mía.

Yo tengo de todo, gabardinas,

camisas anchas que ahora me están estrechas y a ti te quedarán mejor.

Ahora te pruebas lo que quieras.

Toma, pásamela.

¡"Cuidao"! ¡Eh, eh! Una, dos.

Vamos, tía, venga.

"Las cosas sucedían sin mi participación,

premonizándose unas a otras".

Hola, buenos días. Hola.

Venimos a ver el piso que se alquila.

Sí, un segundito.

Síganme.

La cocina.

El papel es un poco agobiante. No, el papel mola.

Si nos aburrimos, se pinta.

Nos lo quedamos. Además, estamos muy cerca.

"Bea y tú encontrasteis un piso cerca de donde vivía ella.

Me hicisteis alquilarlo.

Para entonces, yo no podía con mi alma,

pero tú estabas fuerte como un roble.

Habías madurado de golpe.

Volviste a Redes con Ava para cerrar la casa y ponerla a la venta.

En Madrid, Bea cuidaba de mí.

No habría sobrevivido sin vosotras.

A tu vuelta, no hablamos mucho del viaje.

Tú no querías entristecerme

y yo no tenía fuerzas para preguntarte".

Venga, te vamos a poner de pie.

-Bea, ven aquí y ayúdame. -Voy.

Venga, ponle la toalla.

Eh... cógeme esa toalla grande.

-¿Esta de aquí? -Sí, esa misma.

Ahí está, muy bien.

La otra.

Cuidado.

Frótale bien en la espalda.

Vas a entrar en calor.

No quiero que se me enfríe.

Ahora termina de secarte con el secador.

Hola.

Si quieres que merendemos juntas, date prisa,

que he quedado después con Bea para estudiar.

¿Te gusta como está quedando?

Creo que mañana me pondré con el salón.

No hace falta mamá, ya me he acostumbrado al empapelado,

y a Bea le encanta.

Bueno, Bea tiene una casa preciosa color vainilla,

y no tiene que vivir aquí.

¿Quieres que te prepare un sándwich?

Bueno, pero date prisita.

"Superé la depresión con tu ayuda

y encontré un trabajo que podía hacer en casa,

corregir pruebas de imprenta.

El resto del tiempo lo dedicaba a ti.

No necesitaba más.

Cuatro años más tarde, cuando Bea se fue a Estados Unidos,

tú elegiste un retiro espiritual en los Pirineos,

un retiro que duraría tres meses.

hasta que volvieras para entrar en la universidad.

Me horrorizaba separarme de ti.

pero habías salido muy poco en los últimos años.

Siempre pendiente de mí y de tus estudios.

No tenía derecho a negártelo.

Ya eras mayor de edad".

¿Sí?

Sí, soy yo.

Ahora bajo.

Es el taxi, ya está abajo.

¿Te llevas la red? Sí.

Deja, mamá, ya puedo yo.

Bueno, cuídate mucho, y diviértete.

Cuídate tú también, mamá.

Y no te preocupes si llamo o te escribo poco.

¿Vas a estar incomunicada?

Mamá, que es un retiro. Lo importante es desconectar, ¿no?

¿Y si me pongo mala?

No me hagas chantaje, por favor.

Claro que no, tesoro.

Tengo trabajo, y además quiero ordenar mis apuntes.

A lo mejor les doy forma de libro.

Estaré entretenida.

Eso está muy bien.

Déjame acompañarte a la estación.

Recuerda que no te gustan las despedidas.

Bueno.

Adiós.

Soy la madre de Antía Feijóo.

Quedé con ella en recogerla hoy.

Sígame.

¿Julieta Arcos? Sí.

Soy la madre de Antía. Yo soy Juana.

Qué lugar tan impresionante.

Le he pedido a Liliana que nos sirva un poco de té aquí fuera.

¿Sabe Antía que estoy aquí?

Sí. Estoy deseando verla.

Estos tres meses sin ella se me han hecho tan largos.

Comprendo que tendrán sus razones,

pero la incomunicación este tiempo ha sido lo más duro.

¿Me va a hacer esperar mucho?

Julieta, la cuestión es que Antía no está.

¿No es esta la casa?

He seguido las indicaciones... Sí, la casa es esta.

Cuando Antía le escribió, pensaba que estaría aquí,

pero al final decidió irse.

Podía haberme avisado,

vengo conduciendo desde Madrid. Lo sé.

¿Y dónde se ha ido?

Espero que esté cerca.

No puedo decírselo.

¿Cómo?

Que no puedo decirle dónde está, lo siento.

¿Es que no lo sabe?

Usted es la responsable. Claro que lo sé,

pero Antía me pidió que no se lo dijera.

¿Insinúa que mi hija no quiere verme?

A ver, Julieta,

Antía ha elegido su propio camino y usted no forma parte de él.

Entiendo que para una madre debe de ser muy doloroso,

pero ella le ruega que lo acepte.

Creo que voy a llamar a la policía.

Haga lo que quiera.

Lo mejor es que empiece a aceptar la realidad.

Comprendo que no es fácil.

¿Qué le han hecho a mi hija estos tres meses?

La hemos ayudado, Julieta.

Su hija llegó en un estado de extrema necesidad.

¿Necesidad de qué?

A mi hija nunca le ha faltado nada.

Sin embargo se sentía sola, y muy desgraciada.

Su hija descubrió aquí que su vida carecía de una dimensión espiritual.

¿Qué quiere decir?

Entiendo que no se formó en un hogar basado en la fe.

La encontró aquí.

Que me lo diga ella misma.

¿Dónde está?

No puedo decírselo.

Lo importante es que Antía ahora está mejor que nunca y es muy feliz.

Si deja un momento de pensar en usted y piensa en su hija,

debería estar contenta.

No puede decirme esto.

No se desespere.

Tal vez decida ponerse en contacto con usted, pero dele tiempo.

"Denuncié tu desaparición a la policía.

Contraté a un detective privado.

Durante los primeros meses, no me dediqué a otra cosa

que a buscarte por todos los medios.

Lo único que descubrí fue lo poco que sabía de ti".

(Timbre)

¿Julieta Arcos? Sí, soy yo.

Le traigo una carta.

¿Me firma aquí, por favor?

Gracias.

Antía.

Hola papá. Hola, Julieta.

¿Has visto la foto que te he mandado?

Sí, la estoy viendo. ¿Ves qué guapo es tu hermano?

Sí.

Está muy guapo. ¿Cuándo vas a venir a conocerle?

Ahora no puedo, papá, ya te dije que estoy muy ocupada.

Lo siento, pero tengo que dejarte.

Te llamo yo, ¿eh?

No me castigues más, Julieta.

¿No tengo derecho a ser feliz tras la muerte de tu madre?

Prefiero no hablar de la muerte de mamá.

Recuerda que sigues siendo mi hija, y Antía mi nieta.

La última vez que la vi, todavía era una niña.

Dale muchos besos cuando la veas. Se los daré.

Besos para vosotros también.

"Durante los tres primeros años, compré una tarta en tu cumpleaños.

Me consolaba la idea de celebrar la llegada de una postal tuya

y al menos ver tu letra en la dirección.

No esperaba más,

pero era esperar demasiado.

Los tres primeros años, tirar una tarta al cubo de la basura

para celebrar tu cumpleaños se convirtió en una tradición".

Inocencio.

Dejo el piso, me voy fuera de España.

¿Y cuándo lo deja?

Cuanto antes, dentro de una semana.

Perdón.

Inocencio, siento el escándalo de anoche.

El inquilino de abajo se quejaba.

Ya no tendrá que soportarme.

Adiós.

"Busqué un barrio de Madrid que nunca hubieras pisado.

Quería vivir en un lugar donde no hubiera huellas tuyas,

que nada me recordara a ti".

No, no, no te levantes.

¿Cómo estás, amor?

Bueno,

el último brote me ha dejado inmóvil toda la parte izquierda.

¿Tú qué tal en tu nueva casa?

Mejor.

Es como si viviera en otra ciudad.

Son preciosas.

Yo también te he traído un regalo.

Está ahí en la bolsa.

El hombre sentado.

Muchas gracias, Ava.

Antes de que te vayas, me gustaría contarte algo.

No explica nada, pero... No hace falta,

entre nosotras hace tiempo que está todo muy claro.

Es sobre Antía.

Cuando fuimos a recoger vuestra casa, a Redes, vino Marian.

Antía, mi niña.

Yo no pude evitar que viera a Antía y que hablara con ella.

Le contó todos los detalles sobre el último día de Xoan.

Vuestra discusión y que...

y que Xoan se echó a la mar

a pesar de que la mar estaba picada aquel día.

Pero si Marian no estaba allí.

Se había ido a su casa a las 23:00.

Por lo visto, Xoan la llamó para saber de qué habíais hablado.

Antía no me comentó nada,

ni me preguntó nunca nada.

A mí sí me preguntó.

Quería que le confirmara si habíais discutido por mi culpa,

si era cierto que la mar estaba picada.

Yo no tenía ni idea del estado de la mar.

El resto, le dije que eso no eran cosas para hablarlas con una niña.

Se puso hecha una fiera.

Me insultó, me dijo que era una puta.

Nos echaba la culpa a ti y a mí porque Xoan saliera a pescar.

No lo puedo entender.

Nunca me hizo el menor reproche.

No hablábamos mucho, es verdad,

pero las adolescentes son misteriosas,

y yo no quería agobiarla.

Dame.

El día que se fue de viaje, Antía me llamó.

Hola, Ava, ¿cómo estás?

Antía. Bueno, regular.

Hoy me han dado el diagnóstico, esclerosis múltiple,

pero no se lo digas a tu madre, ya la llamaré yo.

Ava, me gustaría hablar contigo,

pero no sé si es el momento.

Volvió a hacerme las mismas preguntas.

Solo había cambiado un detalle.

La culpa se extendía a las tres.

Ella se incluía también.

¿Y cuál era su culpa?

Haberse ausentado y haber sido feliz en el campamento.

Le dije que ninguna teníamos la culpa de lo que pasó

y que si fuéramos culpables, ya habíamos sufrido bastante castigo.

Entonces Antía me dijo

que cada una tiene lo que se merece.

"Te eduqué en la misma libertad que me educaron mis padres.

Cuando nos mudamos a Madrid y caí en aquella depresión,

no te dije nada,

pero me asfixiaba un tremendo sentimiento de culpa

por la muerte de tu padre y la del hombre del tren.

Siempre evité hablarte de ello.

Quería que crecieras libre de culpa,

pero tú la percibiste

y a pesar de mi silencio,

te la acabé contagiando como si fuera un virus".

Pidió que sedaran.

La realidad es... Fue duro.

Perdón, Lorenzo Gentile.

Nos vimos en el ascensor, en el hospital.

Hasta luego. Adiós.

Pensé para mí: "Qué mujer tan guapa

y tan abatida".

Seguramente debe haber venido a visitar a alguien muy grave.

No me imaginé que era nuestra querida Ava.

Por Ava. Por Ava.

Uy.

Ava me habló de ti.

¿Y qué te dijo?

Tengo una amiga que tienes que conocer.

"Ava me dejó en herencia a Lorenzo.

Nunca le hablé de ti.

No había una sola huella tuya en la casa.

No existías.

Empecé una nueva vida con él.

Los días se convirtieron en semanas y las semanas en meses y en años.

Había días que no pensaba en ti.

Cuando un exdrogadicto, por muchos años que lleve limpio,

recae una sola vez,

la recaída es fatal.

Me abstuve de ti durante años,

pero cometí el error de recaer en la esperanza de encontrarte,

o saber de ti.

Esa absurda esperanza ha devorado la débil base

sobre la que había construido mi nueva vida.

Ya no me queda nada.

Solo existes tú.

Tu ausencia llena mi vida por completo y la destruye".

Pasa, aquí, aquí.

Aquí, aquí.

No, aquí.

Pasa.

Uy.

¡Buena jugada!

¡Toma, dale!

¿Julieta?

¡Julieta!

¡Julieta, soy yo, Bea!

¿Beatriz?

¿Eres tú de verdad?

Claro.

¿Estás bien, Julieta?

Vamos...

Con lo bien que estabas cuando te vi.

(LLORA) Esas dos niñas me han recordado a ti y a Antía.

Son mis sobrinas.

¿Qué te ha pasado?

(LLORA) La última vez estabas tan bien...

Cuando nos encontramos no te dije nada.

ni sé nada de ella desde hace 12 años.

¿12 años?

¿De verdad te la encontraste, como me dijiste?

Sí.

Y fue muy desagradable, eso no te lo dije.

¿Desagradable?

¿Por qué?

Antía no quería hablar conmigo.

Hizo lo posible por evitarme.

Decía que no me conocía,

que la había confundido con otra persona.

Pero yo sabía que era ella.

Al final no le quedó más remedio que hablar conmigo.

¿Y lo de los niños? ¿Es cierto?

Tres. Cuando yo la vi iba con dos de ellos.

Pero ¿por qué no quería hablar contigo?

Eras su mejor amiga.

Éramos más que eso, Julieta.

Desde el campamento nos volvimos inseparables,

¿no te acuerdas?

Sí, claro.

Estabais siempre juntas. No podíamos vivir la una sin la otra.

Lástima que al final fuera un infierno.

¿Un infierno?

Ya veo que no sabes nada.

No.

No sé nada.

Me fui a estudiar diseño a Nueva York para huir de tu hija.

Entonces, un día la llamé,

y me dijo que se iba a un retiro a los Pirineos.

A mí me parecía bien con tal de que me dejara tranquila.

¿Y volvisteis a hablar? ¿Estuvisteis en contacto?

Bueno, me llamó una vez.

Pero ya era otra persona.

¿En qué sentido?

Me dijo que se avergonzaba de nuestra relación

y que no quería saber nada de mí.

Que ella era una nueva persona,

que por fin había encontrado su camino

y que yo ya no formaba parte de él.

Hablaba como una fanática, Julieta.

Me dio miedo.

¡Cuidado!

-¿Qué pasó? -¿Está bien?

Llama a una ambulancia.

Lorenzo.

¿Qué tal?

Tengo la boca seca.

Sí. A ver.

Qué casualidad que estuvieras allí

cuando el accidente.

Volví de Portugal hace cuatro días.

Fui a tu casa a ver si tenía suerte y te veía salir.

Pero me cambié de casa, Lorenzo.

Ya no vivo allí.

¿Y cómo te has enterado?

Porque los primeros días te seguí para ver qué hacías.

¿Me seguiste?

Cualquiera menos distraída que tú se hubiera dado cuenta.

Y cuando comprendí que...

Me estaba convirtiendo en uno de esos

personajes obsesivos de Patricia Highsmith,

escondiéndome por las esquinas o...

Haciendo guardia alrededor de tu casa,

dejé de seguirte

y me fui a Portugal a escribir.

Volví hace unos días.

Perdona que me despidiera tan mal de ti, Lorenzo.

¿Los has leído?

No, no he tenido tiempo y tampoco me hubiera atrevido.

Léelos si quieres y, después, destrúyelos.

"Querida mamá:

no sé si vives en Madrid o si vives en la misma casa,

pero no tengo otra dirección donde escribirte.

Tengo tres hijos.

Xoan, el mayor de ellos,

con solo nueve años,

ha muerto ahogado en un río.

Y yo estoy loca de dolor.

En estos momentos,

los peores de toda mi vida,

pienso en ti.

Ahora entiendo lo que has debido sufrir

por mi desaparición.

No podía imaginármelo.

Nadie que no lo haya sufrido puede imaginárselo".

No pienso pedirle ninguna explicación.

Solo quiero acompañarla.

Pero no me invita a verla.

Después de 13 años no se atreve.

Pero te ha puesto el remite.

Si no te vas,

te voy a dar mi vida.

Si no te vas,

vas a saber quién soy.

La película de la semana - Julieta - ver ahora

Madres con dolor y gloria

Las últimas grandes madres de Almodóvar son Julieta Serrano y Penélope Cruz. Lo son en Madres paralelas (2021) y lo fueron ya en Dolor y Gloria (2019). Lo son también porque ambas fueron las encargadas de dar vida en pantalla a la propia madre de Almodóvar. Así ocurrió en Dolor y Gloria, una película con tintes autobiográficos que narra la vida de Salvador Mallo (Antonio Banderas), un director de cine adicto a la heroína, que rememora cómo fue su infancia y la relación con su madre, interpretada en el pasado por Cruz y en el presente por Serrano.

A través de todas ellas, Almodóvar ha perfilado el gran melodrama de la maternidad en sus múltiples concepciones. Un recorrido que continúa con Madres paralelas (2021), la película participada por RTVE que llegará a las salas el próximo 8 de octubre y con la que el director manchego brinda por todas ellas. Las madres, las hijas, las nietas, las mujeres.