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Las mejores películas estrenadas esta semana en RTVE PLAY, gratis y en 'streaming'

Por
 Altamira
RTVE.es

Descubre todas las películas estrenadas esta semana en el catálogo de RTVE A la CartaDescubre todas las películas estrenadas esta semana en el catálogo de RTVE A la Carta. Te esperan historias de lo más entretenidas para esta época del año: reiremos con la desenfadada trama de Richard la cigüeña; y nos trasladaremos a la increíble historia de El repostero de Berlín.  Además, si aún no las has visto, no te puedes perder una grande del catálogo: el drama coreano Parásitos, disponible hasta el 20 de julio. Y para los más clásico tenemos Las largas vacaciones del 36 y La dinamita está servida, entre otros títulos ¡Las mejores películas para el verano! Puedes ver en nuestro portal todo el cine de forma gratuita y sin suscripción.


El repostero de Berlín (2017)

Reparto: Tim Kalkhof, Sarah Adler, Roy Miller
Contenido disponible hasta el 16 de agosto

No recomendado para menores de 7 años Cine - El repostero de Berlín - Ver ahora
Transcripción completa

(Puerta)

Hola.

Buenos días. Hola.

¿Qué tal? Bien. ¿Y tú?

Bien. Gracias.

Cada vez que vengo a Berlín siempre visito este sitio primero

por tus tartas. Gracias.

De nada.

Y, bueno, ¿cuál es la recomendación del día?

Eh... Pues tenemos un pastel de pasas, este,

y el de semillas de amapola, pero no te gustan.

Exacto.

A ver, esta de aquí es la clásica tarta selva negra;

la que está en el centro.

¿Necesitas que te lo repita o...? No, no.

Tranquilo, me ha quedado claro.

Ponme un trozo de esta, un expreso doble

y una caja de tus galletas de canela.

Muy bien. Sí, a mi mujer le encantan.

Genial. Pues siéntate. Gracias.

Aquí tienes. Gracias.

Guau.

Para tu mujer. Gracias.

¿Todo bien? Sí. Gracias.

Perfecto. Me gustaría preguntarte algo.

Muy pronto será... el cumpleaños de mi hijo.

Él... vive... vive en Israel y no sé qué regalarle.

¿Se te ocurre algún regalo típico alemán?

¿Qué... qué edad tiene? Seis.

¿Y qué haces en Berlín?

Trabajo en una empresa germano-israelí, en urbanismo

y cosas de trenes.

Conozco una tienda de juguetes especializada

en trenes de metal.

Los hacen y los pintan a mano. Podrías...

No sé.

Comprarle un trenecito.

Sí, es una buena idea. Sí.

¿Podrías acompañarme?

Sería estupendo tener a todo un berlinés como guía.

Bueno.

Berlinés no soy, pero...

De acuerdo. Te acompañaré.

¡Itai! ¡Itai!

Sí, campeón.

Soy papá.

¿Cómo vas?

¿Sí?

¿Y qué tal el cole?

¿Estás portándote bien o le estás dando guerra a mamá?

Vuelvo el jueves.

¿Te recojo del cole...

y vamos a por una pizza?

Claro que sí, campeón, lo mismo digo.

Yo también te quiero mucho, mucho, mucho.

Pásame a mamá, anda.

Hola, ¿qué tal?

No, solamente estoy un poco cansado. No te preocupes.

Vale. Muy bien.

Adiós.

¿Por qué no me has llamado?

No estaba previsto.

¿Cuánto tiempo te quedas?

Dos días.

¿Cuándo vuelves?

A principios de diciembre.

He traído galletas para tu mujer.

Gracias. De nada.

¿Cuándo fue la última vez?

El jueves.

¿Dónde?

En casa.

En la cama.

¿Y qué hiciste?

La tumbé...

y luego la besé.

¿La besaste dónde?

En el cuello,

la boca,

los ojos...

Un mes.

(CONTESTADOR) "El número al que llama

no se encuentra disponible en estos momentos".

"Deje su mensaje después de la señal".

(Pitido)

Oren, no sé si ya estás en el avión, pero quería decirte

que te has dejado las galletas y las llaves.

Nos vemos.

(CONTESTADOR) "El número al que llama

no se encuentra disponible en estos momentos".

"Deje su mensaje después de la señal".

(Pitido)

Oren, te he llamado varias veces ya y no sé...

ni cuándo vas a volver.

Llámame, ¿de acuerdo?

(CONTESTADOR) "El número al que llama

no se encuentra disponible en estos momentos".

"Deje su mensaje después de la señal".

Hola. Hola.

Busco a Oren. ¿Está aquí?

Soy de la Cafetería Kredenz. Me ha pedido esto.

Oren no está.

¿Dónde está?

Él ya no trabaja aquí.

¿Lo ha dejado?

Me... me pidió que le trajera esto y como...

estaba por la zona, he decidido... pasarme.

¿Puede decirme dónde... dónde está? Por favor.

En realidad no puedo contarle nada.

Hubo un accidente en Jerusalén.

Su oficina nos lo notificó hace... casi seis semanas.

Es todo lo que sabemos.

Oren falleció allí.

(Campanadas)

(Tormenta)

Buenas noches.

¿Tienes frío?

Cambiar estado civil.

Viuda.

Eso es.

Llévalo al Ayuntamiento con tu carnet de identidad

y pasaporte a que te lo firmen y ya estará.

Vale.

Era necesario.

El domingo vuelvo a la cafetería.

¿Y qué harás con Itai? Pues... saldré antes del trabajo

para ir a recogerlo. Dana me ayudará. No te preocupes.

Por favor, no te exijas demasiado con Itai.

Vale.

¿Vas a venir para el Sabbat?

La semana que viene.

¿Va bien?

Sí.

Hablamos mañana. Vale. Gracias, Moti.

Hola. Hola.

Perdón por el retraso. El autobús pasó sin parar y...

tuve que esperar al siguiente.

No pasa nada.

¿Te queda pastrami?

¿Qué traes, Avram? Una cosita.

¿Qué tal?

Bien.

¿Salami y cerdo? ¿Cerdo? Anda que...

Toma.

El negocio ya tiene Certificado Kosher.

Gracias, se me había olvidado que el que teníamos ya no vale.

Bueno, me lo dijo Moti.

Ya.

Que pases una buena semana.

Te ofrecería un café, pero aún no he limpiado la máquina.

Tranquila. Bueno.

Buena suerte. Gracias. Adiós.

(Puerta)

Hola.

Buenos días. Buenos días.

¿Qué te pongo?

Eh... Un expreso doble, por favor. Muy bien. ¿Y algo para comer?

¿Qué tienes?

Eh... Shakshuka,

que es una sopa de tomate con huevo dentro,

también tengo sopa de naranja y bocadillos.

¿Qué tipo de bocadillos?

El "sfatigh" es el típico israelí de queso fresco

y va con una tortilla, hierbas aromáticas y pepino.

Está muy bueno. Me parece bien.

Ponme uno de esos. Bien.

Gracias.

Gracias. A ti.

¿De dónde eres?

De Alemania.

¿De qué parte?

De Berlín.

Bienvenido a Jerusalén. Gracias.

¿Todo bien? Sí, perfecto. Gracias.

¿Cuánto es?

25. 25...

Quédate el cambio. Gracias.

No necesitarás un ayudante por casualidad.

No, ahora no. Vale. Gracias.

Me voy.

He dejado... sopa en el horno.

Sácala dentro de diez minutos.

¿Vas a recoger a Itai a la una?

No, tengo clase a las doce. Te lo dije el miércoles.

Es verdad, perdona.

No te preocupes, ya me las apañaré.

Adiós. Adiós.

Que te vaya bien, Dana. Gracias.

Hola. ¿Moti?

No, todo va bien. ¿Puedes recoger a Itai a la una?

Ah... vaya.

Nada. Ya me las apañaré. Cierro dentro de una hora o así.

Vale.

Sí, tranquilo.

Sí. Muy bien. Ya hablamos. Adiós. Hasta luego.

¿Sigues buscando trabajo?

Sí.

Genial.

¿Puedes fregar platos?

Claro.

Necesito que vengas dos o tres veces a la semana

por la mañana y que me ayudes con las compras y...

cosas como limpiar, cortar verduras y todo eso.

¿Te interesa?

Sí.

De acuerdo. Puedo pagarte 25 shekels la hora.

Empiezas mañana. ¿A qué hora?

A las seis y media.

¡Hola!

¿Qué tal? Bien.

¿Sí? A ver esa carita.

Oye, me he encontrado a Dibha cuando salía.

Dice que Itai está aislándose.

Deberías hablar con ella. Vale.

¿Quién es ese?

Un estudiante. Trabaja aquí.

¿De dónde? Alemania.

No me digas, ¿has metido a un chico alemán en tu cocina?

¡Será por países! Yo te encuentro a uno en diez minutos.

Vamos, qué más da. A mí me va bien con él.

¿Qué problema hay? Que es alemán.

(RIENDO) No empieces, que está aquí, puede oírnos.

Está bien, está bien, ya me callo.

Me voy ya. Vale, nos vemos.

Buenas. Hola.

¿Puedes quedarte hoy un par de horas más?

Tres como mucho. Claro.

Es que es el cumpleaños de mi hijo,

así que tengo un millón de cosas que hacer

y no sé cómo repartirme el tiempo.

Está bien. ¿Sabes qué?

A ver. Mira, tienes que prepararme esto.

Coge el pimiento y lo cortas por aquí,

sácale todas las pepitas, pero, cuidado, no lo rompas,

porque lo rellenaré después. Ajá.

¿Ves?

Los sacas, ¿vale? Sí.

Lo limpias y ya los lavaré... Vale, lo blanco fuera.

¿Con todos? Sí.

Todos los de aquí y los pones en el frigorífico.

Y... Eh... Dana está fuera.

Si necesitas algo, no dudes en llamarla. ¿De acuerdo?

Volveré dentro de una hora, hora y media.

Muy bien. Hasta luego. ¡Adiós y gracias!

¿Pero qué estás haciendo? ¿Has usado el horno?

Anat, no puede usarlo. Está prohibido.

Lo sé, lo sé, no las venderé. ¿Qué haces?

Es un regalo de cumpleaños para Itai.

No, mira, no puedes usar el horno, ¿de acuerdo?

No eres judío, no tienes el Certificado Khoser, ¿entendido?

Esas no se pueden vender. Hay que tirarlas.

Si Avram ve esto, se acabó el negocio, Anat.

Lo sé. Sal, quiero hablar contigo.

¡Thomas! ¿Qué estás haciendo? Me ha dicho que las tirara.

No, déjalas ahí. Oye, ha sido un detalle por tu parte,

pero no puedes usar el horno. Nada de hornear, ¿vale?

Haz solo lo que yo te pida.

Lo siento.

No, no te preocupes. Ya me encargo yo de esto.

Veta ya, por favor. Déjalo.

Vete a casa.

(Música animada)

(Móvil)

"¿Hola? ¿Me oyes?". ¿Hola?

"Thomas, soy yo, Anat".

"Quería darte las gracias por las galletas".

"Están muy ricas".

¿En serio? ¿Os han gustado? "Sí".

"Me gustaría venderlas en la cafetería".

"Creo que podemos si revisamos unas cuantas normas

del Certificado Kosher, así que mañana hablamos".

Vale. Adiós.

¿Puedo probarlas? Están calientes. Se van a romper.

Da igual.

Qué rica.

(Móvil)

¿Diga?

¿Sí?

¿Pero está bien?

¿Qué dices?

¿Dónde está?

¿Cómo que no sabes dónde está mi hijo?

Perdona, ¿me pones un capuchino?

¿Qué?

Un capuchino, por favor. ¿Un capuchino?

Sí. Claro.

(Móvil)

¿Diga? "¿Thomas?".

Sí. "Hola. Soy Moti".

"¿Está ahí el hijo de Anat?". No.

"¿No? Vaya".

"Resulta que se ha escapado del colegio y lo estamos buscando,

así que si se pasa por ahí, llama a Anat, por favor".

Lo haré.

"¿Tienes su número, ¿no?". Sí.

"Pues ya sabes, llámala enseguida". Vale.

"Adiós". Adiós.

(Música de piano)

Es el mejor piso que he podido encontrarte.

Gracias.

Aquí tienes la cocina.

Eh...

Esto es para los lácteos y esto para la carne, ¿vale?

Los utensilios para los lácteos son estos

y ahí están los de la carne.

Lavas los lácteos aquí y la carne aquí.

Eso es todo.

¿Estamos?

No eres judío, pero... estás en un piso Kosher

y se tiene que mantener como tal. El dueño confía en mí.

Gracias.

¿Puedo usar el horno?

Sí, úsalo como quieras.

Tienes buenas vistas.

(Llamada a la oración)

Una mujer acaba de comprarnos una caja entera de tus galletas.

Me alegro.

¿Qué tienen?

Pues nada en especial: harina, azúcar, mantequilla...

Ya, pero cuánta harina, cuánta mantequilla...

250 gramos de harina por bandeja,

125 de mantequilla, 75 de azúcar y...

una cucharadita de vainilla.

¡Buenos días, Anat!

¿Qué tal, Avram? Perfectamente.

¿Es el alemán? Sí.

Encantado de conocerte. Igualmente.

¿Las has hecho tú? Sí, pero sin usar el horno.

Ah. Estupendo. ¿Aquí vendías galletas?

No, acabo de empezar a hacerlo ahora.

¿Cómo está Itai? Bien. Muy bien.

Me alegro, Anat.

Nos vemos. Gracias.

Adiós.

¿Quieres venirte a cenar con nosotros el viernes?

Bueno, imagino que tendrás planes. pero...

No, no tengo nada. Puedo ir.

Estaremos solos los tres: tú, Itai y yo.

Vale. ¿Traigo algo? No usaré el horno.

No, no te preocupes.

No seguimos el Kosher en casa, así que, sí, trae lo que quieras.

Vale.

Bien.

Bueno.

(MEGAFONÍA) "El horario de encendido de velas es a las 16:27".

"Sabbat Shalom".

"Sabbat Shalom". "Sabbat Shalom".

Hola. Hola.

Vengo empapado. Perdona. Pasa.

Pero los zapatos... también. No. Tranquilo. Pasa, que hace frío.

Te he traído esto. Gracias.

Y... esto para después. Genial. Gracias.

¿Quieres, no sé, secarte un poquito aunque sea?

Sí. ¿Sí? Vale.

Pues el baño está allí. Vale.

Voy a... ¿Izquierda?

...darte ropa seca.

La cena ya está lista.

Siéntate. Gracias.

¿Quieres santificar... la mesa?

Sí. No tienes porqué.

Quiero. Vale.

Siéntate bien.

¿Juntos? Sí.

Di amén.

Amén.

Amén.

¿Dónde vive?

¿Que dónde vive? Ajá.

Ahora vive aquí, pero es de Alemania.

¿Dónde está su madre?

Pregúnteselo tú.

Le da vergüenza preguntarte.

Ah, ¿sí?

Quiere saber dónde está tu madre.

Yo no tengo madre. Me crie con mi abuela.

Ya has oído. No tiene. Se crio con su abuela.

¿Y su padre? Déjalo ya. No seas impertinente.

No tiene por qué contestar si no quiere.

No tienes que responder si no quieres.

Se fue de casa cuando yo era pequeño.

Ya lo has oído.

¿Contento?

Bueno, esta...

es la tarta selva negra. Madre mía.

Típico postre alemán.

No. ¿La has hecho tú? Sí.

Mira, Itai, la ha hecho él. Menuda pinta.

Es increíble.

¿Quieres un poco?

No.

¿Y eso?

Moti me dijo que no comiera lo que hiciera Thomas.

¿En serio? Sí.

¿Seguro que te dijo eso? Sí.

No tienes por qué hacerle caso siempre a tu tío.

Deberías probarla. Está muy buena.

¿Quieres la nata al menos?

Lo blanco no está prohibido.

Vale.

(Llaman a la puerta)

(Llaman a la puerta)

Aquí tiene. Gracias.

¿Qué pasa?

¿Tienes un momento? Depende.

¿Por qué no me coges el teléfono? Ya ves lo ocupada que estoy.

Creía que vendrías por el Sabbat.

¿Le dijiste a Itai que no comiera nada de lo que hiciera Thomas?

Quiero que coma lo regulado por el Kosher.

Pues yo no quiero que se arrepienta a la hora de comer sea Khoser o no.

Deja a Itai y piensa en la cafetería.

Tienes a un trabajador que no es judío.

Vas a perder el certificado.

Tengo pedidos de 60 personas gracias a él.

La gente viene aquí a probar sus galletas,

no las mías, ¿de acuerdo? Escucha.

Así que deja ya el Khoser. (CHISTA)

Baja la voz o nos van a oír.

Pues que nos oigan. No practico la religión.

Y no pienso hacerlo, ¿vale? No me molestes más.

He hecho la lista de la compra.

¿Te vienes? Sí, voy contigo.

Danos dos cajas de manzanas amarillas, por favor.

¿Dos cajas? Sí.

No, de las verdes. Ah, sí, de las verdes.

De las verdes. Sí.

(Música animada)

Bueno, ya he terminado con esto. ¿Qué más hago?

Ayúdame con la masa.

¿No podrías darme tareas más...? ¿Cómo decirlo?

¿Fáciles? No se me da demasiado bien amasar.

Pues te enseño.

No, de verdad, se me da fatal amasar.

Una vez intenté hacerle algo a Oren y no conseguí que la masa subiera.

La levadura y yo no... nos llevamos bien.

Solo tienes que aprender a manejarla.

Vale, lo intentaré.

Bien. Pues... llénate las manos de harina.

Así.

Ahora coge uno,

yo cojo otro y luego así, enróllalo.

Rápido.

Y luego...

¡Au!

Y ahora... la aplanas con harina...

Así.

Y la giras.

No. Así.

Tu marido falleció, ¿no?

Sí.

En un accidente de coche.

La verdad es que iba mucho a Berlín

porque tenía un proyecto importante de trabajo allí.

Nos solía traer... galletas,

que estaban buenísimas.

Eran muy parecidas a las tuyas.

Eran de canela, pero algo mejores.

¿Y tú qué? ¿Tienes a alguien en Alemania?

No.

No sabía si estaba abierto, pero como he visto luz...

No quiero molestar.

Solo he pensado que podría pasar a saludar un momento.

Tú nunca molestas, Hanna. Gracias, Anat.

Hoy se nos ha hecho tarde. Estamos a punto de acabar.

¿Quieres que te lleve a casa? No, ya cogeré el autobús.

(RIENDO) El autobús... Venga, que te llevo.

Espera. ¿Te vienes? Te llevo a casa.

Oh, gracias. Me viene muy bien. Gracias.

"Shalom". "Shalom".

¿Tú eres Thomas?

Así es.

¿Sabes hablar hebreo?

No mucho.

Yo sé un poco de alemán,

pero mi hijo lo hablaba muy, muy bien. Él...

sabía hasta cinco idiomas.

¿Llegaste a conocerle?

No. Lo siento. No le conocí.

¿Nos vamos?

Gracias.

Gracias, Anat. De nada.

Adiós. Buenas noches.

Buenas noches. Adiós.

Adiós. ¿Me... me puedes ayudar con las...?

Oh, sí, claro.

Aquí. Ven.

Mira, puedes ponerlo ahí.

Gracias. De nada.

Eres muy amable.

Bueno.

Espera.

Espera, quiero darte una cosa.

A ver, a ver... Lo cociné para el Sabbat y...

está muy bueno.

Son berenjenas con queso y albahaca.

Por favor, llévatelas.

Pero no puedo aceptarlo, es demasiado.

¿Qué? No, no, no. Por favor, llévatelas.

Verás cómo te gustan. Prefiero... Nadie va a comérselas.

Gracias. A ti.

Me voy, Anat está esperándome.

Sí, no la hagas esperar. Vale. Adiós.

Adiós.

(Pitido)

(BUZÓN DE VOZ) "Tiene trece mensajes nuevos".

Hola. Hola, Thomas.

¿Qué tal? Bien.

Estaba a punto de tirar todo esto, pero pensé que quizás...

podría haber cosas que te interesaran,

así que busca...

Vale. ...si quieres.

Busca y ya está.

Si no quieres nada, puedes, no sé, dejarlo todo en la calle

y seguro que lo cogerá... que lo cogerá alguien.

Bien. Genial.

Gracias.

Bien.

Vaya.

Qué bonito.

Eh... Espera.

Tengo...

Mira.

Tengo algo nuevo. ¿Quieres probarlo?

¿Qué es? Pan.

Una receta mía. Ah.

A lo mejor te gusta.

Gracias. Nos vemos mañana por la mañana.

(Música de piano)

(Llamada a la oración)

(Llaman a la puerta)

(Ducha)

(Llaman a la puerta)

Vaya. Hola.

Hola.

"Sabbat Shalom".

Esto está muy bien.

Parece... parece un hogar.

Eh...

Mi madre ha...

cocinado esto por Sabbat.

Sabes que hoy es Sabbat, ¿no? Sí.

Ya.

Pues no deberías estar solo durante este día,

así que vente con nosotros la próxima vez, ¿de acuerdo?

Lo haré. Gracias.

Bien.

Aquí tienes... tortitas de patatas...

y aquí verduras rellenas. Oh.

Gracias.

Bueno.

"Sabbat Shalom". Buenas tardes y...

te espero el próximo Sabbat. Sí. Claro.

"Sabbat Shalom". "Sabbat Shalom". Adiós.

"(Móvil)"

No he cortado tarta aún. Vale.

Cafetería Pamón.

¿Ocasiones especiales? Sí, lo hacemos.

¿Para cuántas personas?

¿Treinta? Vale.

De acuerdo. Treinta tartas.

Entonces... Bueno, ¿y las quiere...

todas iguales o...?

Cinco de cada tipo. Eh...

Déjeme comprobar si podemos tenerlas para el viernes.

Le llamo en... en cinco minutos.

Dígame su teléfono, por favor.

Sí.

Sí.

De acuerdo. No se preocupe. Lo pregunto y la llamo.

Sí. Sí. Tenemos el Kosher.

Claro. Gracias. Adiós.

Eh... Tenemos un pedido para el viernes.

Son unas... Bueno, muchas, muchas tartas.

No sé si podremos con todo. Vale.

No he confirmado nada. ¿Cuántas?

Eh... Cinco selvas negras,

cinco de albaricoque, cinco de manzana,

cinco "strudel"...

Eh... ¿Eso es todo?

No. También quieren cinco rollos de chocolate.

Los... ¿Qué te parece? ¿Es demasiado?

¿Podemos?

Bueno. Es... es posible,

pero voy a necesitarte.

Sí, claro. ¿Seguro?

Sí. Ahora.

¿Ahora? Sí.

¿Empezamos ya?

Muy bien. Venga.

Manos a la obra. Sí.

Hola, Moti. ¿Cómo estás?

(Puerta)

¿Qué tal, colega? Bien.

Vamos a llegar tarde al cine. Un minuto y vuelvo, ¿vale?

Lo siento, Moti.

Escucha. Entiendo que me llames cuando necesites ayuda,

pero tu hijo quiere ir al cine contigo y aquí estás, cocinando.

Aquí tienes la comida.

Vámonos.

Apágame el fuego, por favor.

Perdona, no estaba... Lo siento.

¿Qué me pongo a hacer?

Tómate un descanso. No, no quiero descansar.

Quiero ayudar. Venga, ¿qué hago?

Hay que aplanar la masa, que quede muy fina, ¿vale?

Vale.

¡Ah! Nada. No puedo.

(RIENDO) Es imposible. ¿Qué...? ¿Qué...?

¿Qué te he dicho? ¿Qué te he dicho otras veces?

¿Qué te he dicho? Tienes que hacerlo... así.

Con suavidad.

Y con las manos la calientas, la vas... enharinando y luego...

Luego tienes que... Ahora está muy fría.

Luego la aplanas... y...

Y...

sigues... sigues dándole así.

¿Lo ves?

¿Cómo se llama? Itai.

Esta es mi mujer.

¿Te gustaría tener hijos algún día?

No.

No puedo hacer lo que tú haces.

La familia es importante.

No estarás nunca solo.

No lo estoy.

Tengo el trabajo.

Tengo mi casa.

Y a ti.

Una vez al mes.

Otros no tienen absolutamente nada.

Nacen solos...

y mueren solos.

Mi abuela siempre decía que debemos apreciar lo que tenemos.

Que es muy importante.

Me crie con ella.

En su panadería de Gerswalde.

Un pueblo a las afueras de Berlín.

Los dos solos.

Murió hace dos años.

¿Cuándo vuelves?

Dentro de un mes y medio.

Mi mujer va a abrir una cafetería.

Y si se entera de lo nuestro, ¿qué?

No se enterará.

(Música de piano)

"¿Cuándo fue la última vez?".

"Ayer".

"¿Dónde?".

En casa.

¿Y qué hiciste?

La besé... aquí.

"¿Dónde más?".

"En las orejas".

"En el cuello".

"¿Y qué hicisteis luego?".

"El amor".

"Hicimos el amor".

¿Se come?

Sí.

Coge eso.

Para ti y este para mí.

Empezamos. ¿Quieres?

Lo ponemos dentro...

Pero sin llenarlo mucho para que tenga espacio para crecer.

¿Sí? Bien.

¿Quieres ver su habitación?

Sal al pasillo. Es la última puerta.

Está abierta.

Yo echo limón, pero mucha gente echa agua.

Yo solo limón. Así es cómo lo hacía Oren.

¿Él cocinaba? No.

Pero esto se le daba bastante bien.

Le gustaba más comer que cocinar.

A ver, necesitamos más.

¿Puedes decirme qué es esto?

Es un recibo de un restaurante chino.

Ya, pero me refiero a qué es lo que pone.

Pues pone: Dos de fideos con tofu,

un zumo de mango, otro de manzana,

esto es un entrante... Vale. ¿Y este?

Es un recibo de un supermercado.

¿Y qué... qué pone?

Pues mantequilla... (CARRASPEA)

Leche, nata, harina...

Vale, ¿y... aquí?

Es que hay muchos iguales.

Uno de febrero, dos de marzo,

uno de enero...

Supongo que iba mucho allí.

Creo que pone: "Cafetería Kredenz". ¿La conoces?

No.

Quería mudarse.

A Berlín.

Porque conoció a alguien especial allí.

Me dijo que...

que quería dejarnos... a Itai y a mí aquí,

irse a Berlín y empezar una nueva vida.

Yo no quería que se quedara aquí, así que le dije que se fuera.

Entonces se fue a reservar un hotel y...

y un coche chocó contra él...

cuando iba de camino.

ADVERTENCIA AL PÚBLICO:

LA CAFETERÍA PAMÓN NO TIENE CERTIFICADO KOSHER

¡Dana!

¿Y ahora qué hacemos con todo esto?

Moti, nos han quitado el certificado.

Tenía un pedido para 120 personas. ¿Sabes cuánto cuesta eso?

Y lo han cancelado.

Vale.

HARINA, CANELA, MANTEQUILLA...

(BUZÓN DE VOZ) "Tiene trece mensajes nuevos".

"Pulse uno para escucharlos".

"Oren, no sé si ya estás en el avión,

pero quería decirte que te has dejado las galletas

y las llaves".

"Nos vemos".

"Pulse uno para volver a escuchar el mensaje".

"Pulse dos para borrar el mensaje".

"Pulse tres para guardar el mensaje".

"Oren, te he llamado ya cinco veces. Llámame".

"¿De acuerdo? Adiós".

"Pulse dos para borrar el mensaje".

"Oren, soy Thomas".

"No sé qué te pasa, pero llámame".

"Oren, soy Thomas. ¿Por qué no me llamas?".

"Voy a llamar a...".

"Soy Thomas".

"Te quiero".

Moti.

Toma, un billete de avión...

y 400 shekels.

Dentro de cuatro horas sale tu vuelo,

así que tienes una hora para hacer las maletas,

coger el dinero, irte al aeropuerto

y no volver jamás a este país.

¿Me has entendido?

No puedo irme.

¿Me has entendido?

Quiero hablar con ella. ¡No! ¡Nada de hablar!

¡Nada de hablar! ¡Ella no quiere hablar contigo!

¿Estamos?

Ni ella ni nosotros te queremos por aquí.

¿Me has entendido?

¿Me has entendido?

Pues eso. Una hora.

(Mensaje)

(Llamada a la oración)

¿Tienes todo lo que necesitas? Sí.

Pues venga, hay que darse prisa.

¡Anat! ¿Qué?

¿Vienes? ¡Ya voy! ¡Esperad!

Aquí tienes. Gracias.

¿Han terminado?

Sí. -Gracias.

"Shalom". "Shalom".

¿Tenéis el Kosher? No, pero la cocina sí.

Ya depende de usted. ¿Están buenas?

Son las mejores de Jerusalén.

¿Son las que hace el chico alemán que trabaja aquí?

La receta es suya, pero él ya no trabaja aquí.

Bueno, me llevaré una. Genial.

Adiós.

(Música de piano)

(Música créditos)

Cine - El repostero de Berlín - Ver ahora

En Berlín, Oren, un ingeniero constructor israelí, se encapricha del pastelero Thomas. Tras un año de romance Thomas descubre que Oren ha muerto en un accidente de coche en Jerusalén. Thomas viaja allí sin saber exactamente qué es lo que está buscando. Descubre que la mujer de Oren, Anat, es propietaria de un café, y ésta le acabará ofreciendo un empleo de lo más básico, limpiando y fregando.

Altamira (2016)

Reparto: Antonio Banderas, Clément Sibony, Rupert Everett, Irene Escolar

Para todos los públicos Somos Cine - Altamira - Ver ahora
Transcripción completa

(ACENTO FRANCÉS) Saqueadores,

especuladores,

ladrones de tumbas...

Así es como ven a los prehistoriadores.

-Los mansos heredarán la tierra.

No los que con arrogancia quieren explicar el milagro

de la creación. -Lo que buscamos es, nada menos,

que los orígenes de la humanidad. -Pensad en el peligro

al que se exponen vuestros hijos por tamaña herejía.

-Es fundamental mejorar el prestigio de esta incipiente ciencia

como el gran Darwin ha hecho con la historia natural.

-Aquel que no admita que el mundo y todo lo que en él existe

fue creado por la gloria de Dios...

que sea excomulgado y expulsado de la Iglesia.

(Música)

(VOZ EN OFF) "Mi nombre es María Sautuola.

Cuando tenía nueve años, mi mundo se hizo pedazos.

A pesar de todo, no me arrepiento de lo que hicimos,

de lo que descubrimos. Todo empezó cuando papá viajó a París

para escuchar a los arqueólogos más importantes

de la época. Papá era investigador y científico.

Pero, sobre todo, un valiente buscador de la verdad".

Don Marcelino, lo que vemos son nuestros antepasados primitivos.

Estamos a pocos pasos de la cueva. Pensaba en cómo me comportaría yo

si mostrasen mi casa como un zoo.

(RÍE)

¿Oh, oh? Deberíamos irnos.

La conferencia de Cartailhac estará llena.

(RÍE)

Hay que ser rigurosos, metódicos, trabajar científicamente

o los sectores reaccionarios nos machacarán.

(Aplausos)

Buen discurso, señor Cartailhac. Le presento a mi amigo,

el señor Sautuola, una gran incorporación en el campo.

¿Otro jesuita?

Ah, no, no, señor. Un principiante.

Un entusiasta... sin prejuicios.

Aprendo mucho con su publicación, señor.

Uhm... Es en gente como usted en quien los académicos confiamos.

Los aficionados honrados son nuestra infantería,

pero no se deje infectar por su dogma.

(RÍEN)

Por favor, es para usted. ¿Caballero?

Ah...

(Música)

(Pájaros)

¡Papá, papá!

(RÍE) ¡María!

(BESA)

Eh, cuidado con eso, María. ¡Mero!

Ah. Oh, Marcelino...

¿Eso es un sombrero? ¿De París?

Ah, sí... O sea, no. Gracias.

Perdóname, Conchita... Oh.

Es para mi colección de orquídeas y no creo que sea...

¿Puedo llevármelo a misa?

Para que todos vean lo que me ha traído

mi marido de París. No, no...

(SUSURRA) Nos uniremos al ejército de Cartailhac.

Marcelino, acabas de llegar. ¿Puedo ir?

(CHISTA)

Ahora ya soy lo bastante mayor. ¡Mira lo alta que soy!

¡Quiero ir! Nadie va a ir a cazar

ni se va a alistar. Mira qué bonitos.

¡María! A ensayar. Uh.

(SUSPIRA)

Oh, María Justina...

(Canto)

Primero, ensaya. Luego, nos vamos.

(Pájaros)

(Música clásica)

Y el padre Tomás quiere que me confirme en otoño

o ya será demasiado tarde. ¿Demasiado tarde?

¿Y eso por qué? Porque hago demasiadas preguntas.

(RÍE)

¿Es verdad, papá? No.

Uno nunca hace demasiadas preguntas...

si presta atención a las respuestas.

(Música)

Ven aquí.

(Graznidos)

Los primitivos vivieron hace más de 10 000 años.

Cuando excavamos, miramos al pasado.

Es como un telescopio temporal. Eso es lo que hacemos.

(SUSURRA) Seguro que este era un buen lugar, resguardado...

¿Dormían... en el barro?

Eran unos artesanos muy hábiles. Hacían todo lo que necesitaban.

¿Qué dice el Génesis?

"Polvo eres y...". "Y en polvo te convertirás".

Incluso aquí, protegidas de los elementos,

solo las cosas más duras sobreviven al tiempo.

Piedras, conchas, huesos...

Escucha.

¡Esa cueva está llena de barro! Ah...

Tus oraciones, señorita.

(REZA) "Polvo al polvo y ceniza a las cenizas".

(Chirrido)

Ah. Amén.

Oh, se ha dormido. Pues claro, está agotada.

No estoy dormida, papá, quiero verlo ahora.

(RÍE)

María, mira a través de esta ventanita.

¿Preparada?

"Papá lo ha comprado en París.

Imágenes en movimiento. Es mágico...".

¿Cómo funciona? 12 espejos.

Cuando el cilindro gira, los reflejos provocan

ilusión de movimiento. ¿Por qué se ve un arcoíris?

Es un prisma. La luz se desvía con el cristal.

(Pájaros)

Quiere crecer así.

(SUSPIRA) Bueno...

Si eso es lo que quiere...

¡Desviaremos el camino!

¿Uh? Sí, ¿por qué no?

(RÍE)

Ven aquí.

Eh... ¿Aquí?

Sí, por aquí, sí. Traza una línea aquí.

Aquí. No podemos luchar contra la naturaleza, Mero.

A la derecha, a la derecha.

¿Y si no viene nadie? Espero que no venga nadie.

No digas eso.

(RÍE)

Solo quiero mirarte a ti. La marquesa dio su palabra.

No, no, no. Ahora no.

(BESA)

¿De los Ríos va a venir?

(ASIENTE)

No discutas con él.

El gran sabio de Cantabria... Sabe de todos los temas

sin saber de ninguno. Marcelino, por favor,

no bromees con eso. Ah, no diré nada,

a no ser que diga algo muy estúpido, o incluso aunque lo diga,

no diré nada.

(SUSURRA) Reservaré mis energías para ti.

Haré que sea una noche inolvidable.

(CANTA LÍRICA)

(Aplausos)

Señores, está todo preparado. Serán solo unos minutos.

Gracias, señora. -Buena suerte, señorita.

Nuestros antepasados vivieron hace más de 10 000 años,

durante la Edad de Piedra o la era paleolítica.

No conocemos la edad del planeta ni cuándo la humanidad...

Tonterías.

Está calculado con seguridad que la Tierra tiene

18 millones de años. Puede leerlo en mis escritos.

Calculado... sí.

Con toda seguridad..., no. Señor De los Ríos,

puede ser mucho más antigua. En cuando al origen...

¿No nos dice la Biblia qué creer acerca de la creación, padre Tomás?

-Sí, doña Elena. Dios creó el mundo,

pero la época bíblica no se puede tomar como calendario.

-Ah... Gracias, padre Tomás.

¿Un poco de música? Música, sí.

Todo lo que aprendimos de niños está anticuado.

Ahora se hacen tantos... descubrimientos

que hay que abrir la mente. Una mente abierta es

una mente vacía. Cito a Platón, "el cántaro vacío es

el que más ruido hace". ¿Aquí quién hace más ruido, señor?

¡Perdone! ¿Qué ha dicho? Queridos amigos,

permítanle esto a una madre orgullosa.

Mi hija, María Justina,

interpretará la habanera de Iradier "La paloma".

No soporto a los niños que tocan. ¡Son peores que monos amaestrados!

(RESOPLA)

(Golpe)

¿Y ahora puedo lamentar mi enfado y seguir enfadada?

Ya sabes que no puedes. Entonces, no me quiero confesar.

Eso está mal, María.

Querida... ¿Cómo estás? Hola, Elena.

No hagáis caso del señor De los Ríos. Seguro que todos le ignoran.

¿Qué quieres decir? Uh, nada importante.

Es que va contando que su discusión con don Marcelino

fue el gran momento de la noche.

(Campanas)

"Monsieur" Ratier.

"Madame", es un honor. Buenos días.

Mi marido, don Marcelino. Y nuestra hija, María.

Hola.

Está en mal estado, ¿verdad?

(ACENTO FRANCÉS) Ah, bueno, pues sí. La verdad es que sí.

Es un verdadero artista. Eva empieza a aparecer.

Bueno, es el primer... María.

¿Sí, papá? ¿Quieres ver las esculturas?

Que pase un buen día. Buenos días.

Después os alcanzo.

Es precioso...

¿Sabes qué pasa con la ira?

Es un arma que dispara por la culata.

Te duele más a ti que a la persona a quien apuntas.

Perdone...

Perdone, ¿me deja verla?

Oh...

¿Es del Paleo... Paleo...? Del Paleolítico.

(ASIENTE) Y es perfecta.

Mira, para conseguir un filo así, hay que tener

una técnica muy sofisticada.

Sí. Gracias. Perdone...

¿Dónde la encontró?

(Música)

¡Buenos días! Modesto Cubillas.

¿Se acuerda, señor? Fui quien le mostró la cueva.

Por supuesto, por supuesto. ¿Usted encontró la entrada?

(RÍE) No, fue el perro.

Yo estaba cazando conejos y él se perdió.

Fui a buscarlo y...

(LADRA) Aparté esas zarzas y vi que habían caído rocas.

Metí la cabeza y...

¿Estás ahí? ¿Estás ahí?

¡Pum! Saltó y me lamió la cara. Déjeme verlo.

(CARRASPEA)

¿Quieres mirar?

Vamos.

¡Hola!

(Eco)

Mero, Mero, por favor, ampliad un poco la entrada.

Me gustaría entrar mañana. Gracias, señores.

María, vamos. Adiós, jefe. Adiós, señorita María.

-¡Adiós!

Sí, eran animales muy grandes. El mamut lanudo era más grande

que el elefante. Y los uros, vacas grandes como carros.

¿Por qué?

Hacía mucho frío, era el final de la glaciación.

(Música)

Está roto.

(Ladridos)

Mira cómo partían el hueso para llegar a la médula,

la mejor parte.

¿Dónde lo has encontrado? Allí.

(SUSPIRA)

(SONRÍE)

(Música misterio)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Ah.

(Viento)

(CHILLA)

Ah.

(Música intriga)

¡Imágenes en movimiento!

(RÍE)

¿María?

¡María!

(Continúa la música)

(VOZ LEJANA) ¡María!

¡Bueyes, papá! ¡Hay bueyes! Mira, papá.

Volvamos... Dibujos que bailan.

Hace mucho frío aquí. Dibujos que bailan.

No... ¿Lo ves? Se mueven. ¿Qué pasa, cielo? ¿Qué se muere?

Las piedras. ¿Qué dices?

¿Las piedras parecen bueyes? No, mira...

Ah.

Hay muchos.

Ah.

Está húmedo, húmedo.

¿Esto qué es? Es toda una manada, papá.

Ese está en pie. Y ese... no está acabado.

¿Quién los pintó, papá? No...

¿Fueron los primitivos? No lo sé, María.

(Música)

¿Sellada como una tumba?

¿Y dejaste entrar a tu hija? Fue hace miles de años.

¡Un desprendimiento! Podría haber otro desprendimiento

en cualquier momento. No...

¿Cómo se te ocurre? ¿Acaso has olvidado

qué día es mañana? Es el santo de nuestra pequeña.

Eh, eh... Claro que no me he olvidado.

Entiendo tu preocupación, amor mío, pero si no asumimos... riesgos

ni tan solo pequeños riesgos prudentes,

nuestras vidas serían muy pobres. María ha hecho

un gran descubrimiento. Los murales de la iglesia

también son muy antiguos. "Estas pinturas

son mucho más antiguas". "¿Cuánto?".

Eh... 10 000 años, quizá más.

Eso es incluso anterior a Adán y Eva, no puede ser.

¿De verdad crees que tus cavernícolas eran pintores?

Fuera quien fuera, fue un gran artista.

Tan grande como cualquiera en la historia.

(SUSURRA) Señorita María...

(CHISTA)

"Conchita, es un milagro. Es increíble.

Si no lo hubiera visto con mis propios ojos...

Tengo que hablar con el profesor Vilanova".

Y, después, ponernos en contacto con Cartailhac.

Ah. -Basta.

(PROTESTA)

María... -¡Ah!

Mi descubrimiento está a la altura de la genialidad de Cartailhac.

¿Qué te parece?

-No he oído hablar de él.

-¿Te ha contado papá lo de los bueyes?

Sí, que los has encontrado.

¿No estás enfadada conmigo? Claro que no, cariño.

¿Y no estás enfadada con papá por lo de Adán y Eva?

No te preocupes por esas cosas.

A dormir.

(BESA) Buenas noches.

(Música)

Paleolítico, Paleolítico, Paleolítico...

(Música misterio)

(BUFA)

(JADEA)

(Música)

A ver, ¿me vas a enseñar los bueyes peludos, jovencita?

No son bueyes peludos, profesor...

(RÍE JOCOSAMENTE)

Sino bisontes que vivieron en esta región durante la glaciación.

Vaya, una joven arqueóloga.

(RÍE)

(SUSPIRA)

Oh...

Mirad aquí... y aquí...

Pero mirad esto.

Fijaos en su cabeza.

Es como si lo hubieran pintado ayer.

Me pregunto si la oscuridad de la cueva los ha preservado

durante siglos. Es difícil ponerles fecha

sin estratos geológicos. La cueva estaba sellada.

Y lo más reciente que hemos encontrado

es del Paleolítico superior, 10 000 años, según sus cálculos.

Hay tallas y grabados de ese período,

pero... son pequeños, manejables, trabajo de primitivos.

No hay nada parecido a esto. Hemos encontrado esta concha,

quizá mentían pintura. Estaba en la pared.

Hay trazas de color, ¿lo ve? Podría ser ocre rojo.

Sí, es posible.

Vaya...

Oh.

Oh.

¿Entonces...?

¿Qué opina?

No había visto nada igual.

No creo que nadie lo haya visto. No encaja en absoluto

con nuestra idea del hombre prehistórico.

Tal vez nuestras ideas estaban equivocadas.

(Murmullo)

¡Caballeros, por favor!

¡Respeten a nuestro distinguido invitado!

Algunos de ustedes habrán visto ya las pruebas de la cueva,

un... un mural polícromo con criaturas extinguidas

en condiciones inmaculadas. No hay otro ejemplo

un trabajo paleolítico semejante en ninguna parte.

¡Porque no es paleolítico!

(Murmullo)

Ah...

Señor...

Esto es paleolítico.

Y... esto es paleolítico.

Tengo una gran colección,

que el Ayuntamiento está invitado a ver,

que ha hecho de la Prehistoria mi campo de estudio durante años.

(TITUBEA) Entiendo que se trata de un descubrimiento impactante.

O un error absurdo que hará de los cántabros

en la hazmerreír del mundo entero. Puedo preguntarle, señor,

cómo explica usted las pinturas.

Por supuesto.

(CARRASPEA)

Son la obra...

de unos esclavos fugitivos de cuando esto era una provincia romana,

hace 2000 años. No cabe duda de que esas bestias

aún predominaban en su bárbara patria.

No hay ni la más mínima prueba que lo respalde.

No hay nada en esa cueva que tenga menos de 10 000 años.

Nada... de lo que presenta usted.

Pero ¿cómo podemos estar seguros? ¿Cree que falsearía las pruebas?

(Murmullo)

¿Señor? Caballeros, por favor,

dejen acabar a don Marcelino.

Sé que lo que proponemos parece extraordinario,

pero así son los hechos... ¡Son monos con pinceles!

(Risas)

Creemos que si cuidamos la cueva de manera correcta,

los expertos internacionales que hemos invitado

a ver las pinturas compartirán la percepción...

de que este descubrimiento, en nuestra provincia,

es de enorme importancia en la historia de la humanidad.

(Aplausos)

(SUSURRA) ¿No es su esposa?

Sí. Una buena mujer, devota.

Gran mecenas de nuestra iglesia.

-Seguro que necesita orientación.

(Música intriga)

Un gran discurso. -Muy bien, profesor.

¡Profesor! Gracias...

Extraordinario, ¿no?

Considere esto... A un completo novato le da

por la última moda de París y, casualmente,

hace un descubrimiento extraordinario al lado de su casa.

¿No se huele algo raro?

El profesor Vilanova es amigo de la Iglesia.

Dejó al descubierto las alocadas conjeturas darwinistas

que apoyaban esa teoría. Me sorprende que forme parte

de una especulación tan temeraria. Sí, exacto.

Solo una cría se sumaría a tamaña sandez.

(IRONIZA) Oh, qué listo es mi papá. Disculpen...

Disculpen. Padre Tomás, monseñor, espero que no crean...

(CHISTA)

Gloria, gloria, gloria, mi pequeña.

Vendrás a mí.

(Música)

Escucha esto. Tablanca escribe:

"Sautuola parece más interesado en su ensalzamiento personal

que en investigar con rigor". A ver...

¿Quién es ese tal Tablanca? Su columna es muy famosa.

(SUSPIRA)

Hace un comentario moral del día a día.

Oh.

Un comentario inmoral. Cada palabra es retorcida.

Cartailhac no ha contestado.

Tal vez no está de acuerdo contigo. Ya...

¿Sabes?

Nadie se lo cree hasta que lo ve.

(Pájaros)

Por cierto, estaba pensando...

que podría enviarle pinturas bien ejecutadas.

Mis esbozos no son fieles a los colores, al arte...

El pintor que tienes trabajando en la iglesia,

¿cómo se llamaba? Paul.

Paul. Paul Ratier.

¿Quieres que se lo pregunte?

Sí.

"Monsieur" Ratier... "Madame".

Buenos días. Un placer verla.

¿Cómo está nuestra madre Eva?

Oh, muy feliz,

a pesar de haber llevado a la humanidad al desastre.

Me preguntaba si debería rebajarle la sonrisa.

Es el momento final de su felicidad con Dios,

no se lo arrebate.

Ya tengo la respuesta. -¿Le dejan cambiar lo que quiera?

María, seguro que "monsieur" Ratier sabe lo que hace.

¡No! Es una buena pregunta. A veces, la pintura

está tan descolorida o agrietada que cuesta saber qué se pretendía.

Mire esto, la comisura de sus labios.

¿Es un labio ocupado o una grieta? -Pero estaría cambiando la historia.

(RÍE) Bueno, mejorándola un poco.

¿Quería ver al padre Tomás? Creo que está en la sacristía.

No. Es a usted a quien quería ver.

(DESCONCERTADO) Eh, ¿a mí?

Es muy guapo. María Justina...

¿Qué? Es un hecho, mamá. No hay que tener miedo

a los hechos probados. Una dama debería evitarlos

siempre que le sea posible, lo contrario sería impropio.

¿Sabías que los gusanos excavan hasta 2 m bajo tierra?

(Canto religioso)

Vaya... ¿En serio? Es lo que dice el señor Darwin.

¿Te lo ha contado tu padre? Solo lo de los gusanos.

No me cuenta nada de la evolución y esas cosas sobre las que os peleáis.

Espérame aquí.

La Biblia habla claramente de Adán y Eva.

Correcto. ¿Y quién te dio capacidad de razonamiento?

Dios.

(RÍE) Entonces, ¿cómo pueden chocar? Que la fe y la razón no concuerden

no es muy importante. El santo padre nos dice

que las falsas opiniones le arrebatan el lugar a la auténtica verdad.

Pienso en Galileo y en el castigo que la Iglesia le infligió.

Ahora sabemos que fue un error. Más o menos, más o menos.

Galileo reveló las obras del divino universo,

pero para los darwinistas no existe la divinidad.

No hay lugar para la humanidad ni para la creación,

solo para la obra aleatoria de una naturaleza

pobremente descrita por la ciencia. Pero ya que ahora comprendemos más,

¿no habría también que demostrar nuestras verdades?

Querida, no se trata de la órbita del Sol o de la Tierra.

Es el hombre, que enfrenta su débil intelecto

a la majestad de Dios. El racionalismo quiere destruir

las bases más profundas de la sociedad humana.

Amor, honor, familia...

no se entenderían en un mundo puramente racional.

Me preocupa María.

Mi marido interfiere mucho en su educación.

Hija mía, comparto tu preocupación...

profundamente.

(Pájaros)

¿Quién creó el mundo?

(A LA VEZ) Dios creó el mundo.

¿Quién es Dios? -Dios es el creador del cielo

y de la tierra y todas las cosas. -¿Qué es el hombre?

-El hombre es una criatura compuesta de cuerpo y alma,

hecha a imagen y semejanza de Dios.

-¿Por qué Dios te creó, María?

-Dios me creó para conocerle, para amarle...

y para servirle en este mundo.

-¿Y Dios quiere que le sirvas estando distraída?

¿Sin prestar atención? -No, padre.

-No, no lo quiere. -Admiro mucho su creación, padre.

¿Sabía que los mismos huesos que tenemos en las manos los tienen

los delfines y los murciélagos? ¿No es maravilloso?

(RÍEN)

(CHISTA)

(RÍEN)

¿Quién creó el mundo?

(A LA VEZ) Dios creó el mundo.

-¿Quién es Dios?

(Música)

Uh...

¿Te ha gustado?

(RÍE)

(Piano)

(SUSPIRA) No me gusta.

¿Su mujer?

A mí me suena bien. Scarlatti.

Para días de confrontación.

Pero Wagner es el peor.

(RÍE) Es mejor no estar aquí.

Gracias por avisar.

¿Un cuenco? ¿Un disco?

(SUSPIRA) Vamos a tientas.

(Pájaros)

Paleolítico, Paleolítico...

(Rugido)

Ah.

(Música misterio)

Profesor Vilanova, "monsieur" Paul Ratier.

¿Cómo está, señor? Un gran artista.

"Monsieur"... Quizá podría persuadir a mi esposa

para que venga a ver las pinturas. Me temo que no, no.

Por favor, adelante.

Puede parecer aleatorio,

pero cada uno de ellos está perfectamente colocado

según la formación de las rocas.

¿Y la calidad? Como artista...,

¿cuál es su opinión? Para serle sincero...

son extraordinarios.

Se entiende el movimiento, la energía,

observa la naturaleza de una manera moderna.

Tengo... tengo que replantearme lo que tenía asumido sobre el arte.

Me ha dejado asombrado.

Entonces, ¿no es el trabajo de unos monos?

En absoluto. ¿Ve lo que esto significa?

Hace 10 000 años, la humanidad estaba donde estamos ahora,

creada con alma y a imagen de Dios.

No hemos evolucionado hacia la humanidad,

es que siempre lo hemos sido. ¿Cree entonces que las pinturas

se avienen con la fe? ¿La fe y la razón?

Conchita, querida, si estamos en lo cierto,

entonces, el hombre primitivo, en esa época,

tenía la habilidad de describir pintando lo que veía.

Es todo cuanto sabemos. No deberíamos intentar encajar

los hechos en unas creencias.

(BESA)

Tenemos que esperar a Cartailhac.

Si la montaña no va a Mahoma...

Con su permiso, quisiera presentar los descubrimientos

en la Conferencia Internacional de Prehistoria de Lisboa

del mes que viene. Será fácil que después vengan

los delegados. ¿Lo haría de verdad?

Por supuesto.

(RÍE)

Oh.

Gracias, amigo mío. Y usted debería venir.

Oh, gracias.

Conchita...

Tú crees...

crees que la religión y la ciencia no pueden coexistir, ¿verdad?

¿Verdad?

Amor mío...

Imagina...

imagina que yo soy la ciencia

y que tú... eres la religión. Sí...

No sé si esto es ciencia,

pero... seguro que no es religión.

(Pájaros)

El agua es más densa que el aire. Por eso, cuando la luz atraviesa

una gota, se dobla, los colores se dividen...

y vemos un arcoíris.

Entonces, ¿el arcoíris de Noé fue solo un reflejo y no una promesa?

Si exploramos el misterio de la creación

y descubrimos cómo funciona, ¿anulamos lo maravilloso que es?

Ya sabes que una pieza musical está hecha de notas, acordes,

compases y silencios, pero esto no impide que suene bien, ¿no?

Que inspire... ideas bonitas. Lo impide cuando me toca aprenderlo.

(RÍE)

¡Cariño! Ha llegado esto por mensajero.

¿Es de Cartailhac?

¡Ábrela, papá! A ver qué dice.

¡Ábrela! Por favor...

Parece ser...

que su majestad, que está de vacaciones en la región,

quiere ver las pinturas. ¡El rey! ¡Qué bien, papá!

Exacto.

(RÍE)

El rey Alfonso XII.

(Ladridos)

(Aplausos)

Ellos son nuestros trabajadores. Majestad...

-Muy buen trabajo. -Gracias, señor.

-Felicidades. Bien hecho. -Disculpe, majestad,

pero este perro encontró la cueva. Yo soy su dueño.

-¡Atrás! -Por derecho,

debería ser reconocido... -Tranquilo,

no hay por qué preocuparse. Solo es un perro ovejero,

ahora un perro ovejero real.

(RÍE)

Un perro, sí. El descubrimiento fue cosa del azar.

De los Ríos, su más humilde servidor.

Como sabrá su majestad, he hecho muchos descubrimientos importantes

en esta región... Marquesa...

Señor, ella es mi esposa, María Conchita.

Señora Sautuola... Majestad.

Su marido ha dado a España algo de lo que estar orgullosos,

el mundo entero debe saberlo. Gracias, señor.

Y tú debes de ser la pequeña que encontró los bueyes.

(ASIENTE)

Bravo.

Una fotografía. Vengan.

(Aplausos)

Don Marcelino, felicidades de nuevo por tan gran descubrimiento.

-¡Dios salve al rey!

(TODOS) ¡Dios salve al rey!

(Aplausos)

(Piano)

(Murmullo)

Ven.

Estaba pensando... que antes era nuestro secreto.

Cuando vayas a Lisboa y se lo cuentes a Cartailhac,

lo sabrá todo el mundo.

Bueno, pero está bien compartir... el conocimiento, ¿no crees?

Sí. Ah.

Escucha, María.

Cuando visité la cueva por primera vez, no vi nada.

Cuando volví, los dos descubrimos el bisonte.

Bien. ¿Cuál fue la diferencia?

Uhm...

¿Fuiste a París y aprendiste del señor Cartailhac?

No.

(RÍE) La diferencia fue que tú... estabas allí.

Miraste... sin prejuicios.

Siempre será tu descubrimiento, María.

(FELIZ) Ay, ya, ay, ay...

Oh, ah... (CARRASPEA) ¿Me acompaña, milady?

(Música clásica)

Oh, monsieur Ratier...

(RÍE)

Oh... Monseñor...

¿No es magnífico? Sí, muy bueno.

Monsieur Ratier fue una buena elección.

Siento que se perdiera la visita del rey.

Sin duda, ha sido lo más emocionante que recordamos.

Oh... Lo disfrutó. Me alegro... Pero no se jacte demasiado.

El orgullo... El orgullo intelectual o...

el deseo de un honor mundano

es una trampa para los buenos creyentes.

Piense en los escribas y en los fariseos.

"¿Te parece bien para ir a Lisboa la semana que viene?".

¿Aún tienes que ir? ¿Cómo?

Ya ha venido del rey.

Es la mayor conferencia sobre prehistoria.

El profesor Vilanova me honra mucho con su invitación.

¿Y vendrán aquí?

Para empezar con el trabajo de reconocimiento, sí.

Son ateos... (RÍE) Es...

Es una reunión científica. No discutimos sobre esas cuestiones.

¿Qué más necesitas saber, Marcelino? Oh...

Todo.

Todo.

¿Cómo lo hicieron?

¿Las pinturas eran habituales y han estado perdidas hasta ahora?

¿O son el trabajo de un genio, el...

el Leonardo del paleolítico?

Todas las pinturas son de bisontes, pero no hemos sido capaces

de encontrar ni un solo hueso de bisonte en la cueva.

¿Qué propósito tenían?

¿Se trataba de un entretenimiento? ¿Una celebración?

¿Religión tal vez?

¿Estás de acuerdo con el profesor Vilanova?

¿Quieres encontrar el alma de los cavernícolas?

Solo quiero entender las pruebas.

Deberías venir a la iglesia.

(Música piano)

Fa sostenido. Fa sostenido. Presta atención.

Mamá... ¿Sí?

Monsieur Paul dijo que podía ir a dibujar con él. ¿Puedo ir?

¿A dibujar? Sí, supongo que sí.

Pero no vuelvas a entrar en la cueva.

No tardes. Sí, mamá.

¿Tú sabes hacer esto?

¿Qué estás haciendo? -Necesitamos colores para pintar.

-¿Sabías que antes el mundo estaba todo helado? Incluso los mares.

-¿Podría haber ido andando de aquí hasta América?

-Patinando. ¿A ti te gustaría ir a América?

-¿Y a quién no? -Mamá y papá no quieren.

-Aquí tienen todo lo que quieren. -¿Y tú no?

-Me encanta tener una guía tan experta como tú,

pero espero que no te estés perdiendo clases.

-Papá dice que la mejor forma de aprender es hacer cosas.

-Tiene razón. Es un hombre muy sabio.

-¿Tu papá era pintor? -Y su padre también.

-Al mejor tu tatara-tatara-tatara- tatara-tatarabuelo pintaba cuevas.

(RÍE) -Nunca lo había pensado, pero me gusta la idea.

Pintemos un mural.

El jefe de la cueva lo planificó muy bien.

-No puedo. -Claro que puedes.

Pintar es observar. Eso es todo.

¿Sabes qué?

Siempre serás quien descubrió las pinturas más antiguas del mundo.

Poca gente consigue algo así, ni siquiera parecido, en toda su vida.

Y menos a los nueve años.

-¿Tengo razón? ¿A que sí? -Sí.

-Inténtalo.

(RÍEN)

Es demasiado. Dame un poco.

-Ya es tarde.

Tengo que irme a casa.

-Esconde las manos.

Buenas tardes, señor.

(CARRASPEA) Arre.

Menuda cara. Me gustaría pintarlo.

-Ese hombre es un horrible oso de las cuevas.

-(RÍE)

Oh, no...

-¿Qué? -Wagner.

(Música clásica)

Gracias.

-¡María, María!

-¡Bravo! "Au revoir". -"Au revoir".

(Campanas)

El alcalde estaba presente.

Es lo que me han contado, que tu marido no cree en la Biblia.

Que utiliza las pinturas para hacer daño la Iglesia.

De eso nada. No piensa así, Elena.

Te lo digo para... que no te coja desprevenida.

Padre Tomás... Qué bien que haya venido, hija mía.

Siempre vengo, padre.

¡Has trabajado para él en la cueva!

¡No lo niegues! ¡Lo vi!

Monseñor trae un mensaje especial del obispo.

Visto el reciente alboroto. Sí...

¿Su marido vendrá?

-Se está preparando para mostrar sus descubrimientos a los expertos.

Para mayor gloria de Dios.

-El Señor nos libre de aquellos que caen al abismo

del materialismo y del ateísmo.

Su labor es destruir los pilares más profundos

de la sociedad humana.

Llaman a las divinas escrituras mitología.

Niegan el virgen nacimiento. Atacan a la Sagrada Familia.

Pensad en el peligro al que se exponen vuestros hijos

por tamaña herejía.

Son demonios peligrosos e implacables.

Aquel que no admita que el mundo y todo lo que en él existe

fue creado por la gloria de Dios...

que se ha excomulgado

y excluido de la Iglesia.

Me voy a la cueva.

(TOSE)

Los primitivos no tuvieron una vida fácil.

Nadie tiene una vida fácil, María.

Aquí están.

Los estábamos esperando. Édouard Harlé. A su servicio.

Ah, Sautuola.

¿Viene de parte de monsieur Cartailhac?

Oh, si.

Bienvenidos. Son muy muy bienvenidos.

Va de camino a Lisboa, a la conferencia.

Es él. Ratier.

Por favor, ¿quiere entrar?

Será un gran placer enseñarle la cueva.

Preferiría verla por mi mismo, si me permite.

Oh...

Como usted desee, sí.

Sí, por favor.

Le hará falta esto. Ah, claro.

(TOSE)

Mire la profundidad del color.

Su definición... es como si no hubiera pasado el tiempo.

¡La pintura todavía está fresca!

(RÍE)

Media hora. ¿Qué estarán haciendo?

Oh, qué maravilla. Un ciervo.

Quien quiera que lo haya pintado tenía un gran talento.

Ratier...

Pero esas patitas... La proporción... Está mal.

(RÍE) Es evidente que nunca ha visto un uro.

-¡No es un uro, es un bisonte!

La maldita niña otra vez. ¿Quién es?

¿Qué estás haciendo aquí? Nos estás espiando, ¿no?

¡Fuera, venga! ¡Fuera! ¡Contesta! ¿Qué estabas haciendo aquí?

¡Nos estabas espiando! ¡Admítelo! Entremos.

Esta es mi cueva, no la suya. ¡Fuera, venga!

María, ¿qué estás...?

La típica sandez de un chalado,

dejar que una niña juegue aquí dentro.

La niña hizo el descubrimiento

mientras que a usted, señor, nadie le ha invitado.

Llévese su maliciosa opinión de aquí. ¡Fuera!

(GRUÑE)

Es un mentiroso y el otro un idiota que no sabe nada.

María, basta. Es una visita muy importante

y tenemos que comportarnos de manera científica.

Señor, por favor... Pero...

Pero no lo comprenden, papá. Ratier, llévesela fuera, por favor.

Ven, ven conmigo.

Déjeme mostrarle el resto de la cueva.

No se preocupe. Por favor, señor...

(Ruido animal)

¿Qué ha pasado? ¿Dónde estabais?

María, cariño, ¿te encuentras bien?

(Estampida, truenos)

(GRITA)

¡Papá! María...

Tranquila, tranquila. (CHISTA)

(Música suave)

(Rezos)

El aire de la cueva es malo. Es un lugar maligno.

Hay más casos en el pueblo. No todos han estado en la cueva.

¡Todo el mundo ha estado en esa maldita cueva!

¿Ves lo que has hecho desenterrando lo que había que dejar en paz?

¿Dejarlo en paz? ¿Para qué?

¿Para seguir sumidos en la ignorancia y el error? No.

No respetas las cosas tal como son. No.

Si son un error, no. Eres tan arrogante...

Crees que los que discrepan contigo son unos ignorantes.

No, pero este dogmatismo que os ciega...

¿Dogmatismo?

Has perdido la fe y quieres quitarme la mía.

No se trata de fe, es la lógica, pero si la fe te ayuda a vivir...

No me trates como a una niña. ¿Acaso piensas que creer es fácil?

¿Creer en un Dios Todopoderoso,

que ama y que destruye su creación gratuitamente?

No. No es fácil.

Odias a Dios por llevarse a los niños.

No, no he dicho eso. No tergiverses mis palabras.

No deberías tener niños a tu cargo.

¡Yo no les atosigo con el pecado y el infierno!

¡No pienso escucharte más!

¡Porque no tienes argumentos, querida!

¡Parad, por favor, parad! Lo siento, lo siento.

Tranquila, tranquila. Lo siento.

Vete. Vuelve a tu cueva.

(Música suave)

Profesor. Marcelino.

¿No sería mejor mostrarlos en la conferencia?

Me han dicho que hay cierta resistencia.

La idea de unas pinturas tan antiguas es difícil de asimilar.

Van a causar sensación.

Estimados colegas...

Hay muchos expertos distinguidos.

Tal vez en España no podamos igualar la eminencia de Francia,

pero el buen Señor nos ha bendecido con un descubrimiento milagroso.

A partir de hoy habrá que volver a construir de nuevo

la historia de la humanidad.

(MURMULLOS)

Este descubrimiento desafía mis propias creencias...,

pero no me corresponde a mí exponerles los descubrimientos.

Aún no lo conocen,

pero seguro que pronto será conocido en todo el mundo

Señores, don Marcelino Sautuola. Marcelino, adelante.

(Aplausos)

Lo siento mucho. Será mejor que lo hagas tú.

Lo siento.

Gracias..., profesor Vilanova.

Yo...

Caballeros...,

para mí es un grandísimo honor.

Eh... Solo soy un simple soldado, pero aquí me tienen,

dirigiéndome a los generales. (RÍEN)

(Música lenta)

Parece bastante plausible sugerir

que estas extraordinarias pinturas,

que quizá representen a animales

nunca vistos en la zona desde la última glaciación,

que estas obras maestras,

daten de ese mismo periodo.

(Aplausos)

Gracias.

Me quito el sombrero ante usted, profesor Vilanova.

Nos ha asombrado.

No culpo a monsieur Sautuola, un simple aficionado,

por su fracaso en la comprensión de los principios básicos

de nuestra ciencia. No esperamos milagros.

Ya desaparecieron en la ilustración. (RÍEN)

Ya tenemos bien estudiado al hombre prehistórico

y debo informarle, señor,

de que en estos estudios no hay prueba alguna de murales.

Ni siquiera dibujos sencillos.

Por eso le instamos a visitar la cueva.

Nosotros también nos asombramos mucho...

Es imposible que unos primitivos con cerebro rudimentario

pudieran crear trabajos tan elaborados.

¿Niega la evolución, señor?

¡Claro que no! Pero si hay pruebas que...

¡Muéstreme esas cuevas que cambian la prehistoria tal como nosotros,

pobres ilusos, la entendemos! Es lo que pretendemos.

Todo está allí. En la cueva. Pero, un... un momento.

Esto. Puede ver el mismo animal en el mismo estilo

en una piedra pequeña que encontramos en la cueva.

¡No hablamos de obras portátiles,

sino de un fresco pintado por un Miguel Ángel paleolítico!

¡O tal vez una tribu entera llena de Miguel Ángeles!

No admite pruebas que desafíen su preciosa teoría

y eso no es hacer buena ciencia. ¡Este es un asunto muy serio!

Monsieur Harlé examinó las pinturas

y determinó que solo son burdas falsificaciones.

¿Qué? (GRITOS INDIGNADOS)

Monsieur Harlé declara que no se podrían haber hecho

sin luz artificial y que no hay marcas de hollín en el techo,

como hubiera sucedido al usar antorchas primitivas.

Es más, en las pinturas antiguas en roca,

el pigmento entra en la piedra,

pero en este caso está en la superficie y sigue fresca.

A veces el pigmento está por encima de una capa de calcita.

Y en algunos casos está por debajo de la calcita.

¡La prueba! ¡Esta es la prueba encontrada en el lugar!

¡Pintura fresca! ¿Esto qué es?

No, no, no, no, por favor. ¡Ese no es el caso, por favor!

Concuerdo en que la frescura de la pintura

es un hecho sorprendente, pero consideren que la cueva

estuvo cerrada durante miles de años, quizá decenas de miles.

¡Vieron a su pintor pintando en la cueva de Altamira! ¿Lo niega?

No tengo ni idea de qué está hablando, señor.

Señor, no puede taparse los ojos.

Va contra la ciencia, contra la verdad.

Monsieur Cartailhac, puede ser el descubrimiento de nuestra era.

¿Ni siquiera va a ir a verlo? ¡Señor!

Ya sé que me encontraré, señor. ¡Es un falsificador!

¡Debería avergonzarse!

(Barullo)

(Música suave)

¿Papá?

(Gritos)

¡Has dejado un rastro terrible!

¡Eran estudios técnicos! ¡No pensé que podría acabar así!

¡Parece que trabajes para ellos! ¡Se lo ha servido en bandeja!

Podía quitarle todos sus argumentos. Menos la luz. La luz no lo...

No entiendo por qué no hay marcas de hollín.

(Piano, gritos)

De verdad que lo siento. ¿Qué puedo hacer ahora?

Nada. Nada. Ya has hecho más que suficiente.

¿Qué hace? ¿Pero qué está haciendo? ¡No! ¡Pero, por favor!

¡Suéltame! ¡Por favor!

¿Por qué tuviste...? No tiene que destruir...

(GRITAN A LA VEZ) ¡Basta! ¡Ya es suficiente!

¡Hizo lo que pediste!

Yo quise pintar allí. Yo enojé al oso de la cueva.

Encontré al bisonte. Todo es culpa mía.

Le odias porque él quiere a mamá.

María...

A tu habitación.

A tu habitación ya.

La odio. Odio tu cueva. Desearía no haberla visto nunca.

¡Te odio! ¡Te odio! ¡Te odio!

¡María!

¡María!

(Ruido animal)

(Música lenta)

Lo siento mucho.

Madame, he conocido a falsificadores y gente que encarga falsificaciones.

Es algo inevitable en mi trabajo. Sé que tú no...

Sí, pero siempre se falsifican obras esperadas.

Una de una serie u obras ya existentes.

Así el mercado las demanda.

Pero nadie falsificaría nunca

algo tan original, tan improbable...

como el bisonte de Altamira.

Gracias, Paul.

Eres un buen hombre.

Él es un buen hombre.

Un visionario.

El tipo de hombre que siempre despierta

la envidia del hombre pequeño.

He escrito a Ratier...

para disculparme. Yo también te pido disculpas.

He hablado con monseñor acerca de mis temores con María.

Tienes razón.

Nunca quise decir que no sirvieras como padre.

No debería tenerla cerca. Soy un idiota.

O, peor aún, un mentiroso.

En todos estos años nunca ha salido de tus labios

una palabra que supieras que no fuera cierta.

Conchita, Conchita, por favor, Conchita.

¿Por qué ibas a hacerlo ahora? (SUSPIRA)

Para conseguir hacerme un nombre.

Para que los otros prehistoriadores parecieran idiotas.

Para conseguir la gloria para España.

España.

Tan bonita y...

tan injusta.

Hacer ver que... un descubrimiento tan importante

podía ser obra de... un simple español.

Sé que ninguno de esos puede ser el motivo.

Conchita... Creía en la ciencia con dogmática fe

olvidando que está hecha por el hombre, a su propia imagen.

Arriesgué... todo lo que quería... para nada.

Perdóname.

¿Adónde vamos? A confesarnos.

¿Es que has pecado? A la ciudad, por favor.

Perdóneme, padre, porque he pecado.

Hace dos días de mi última confesión.

Desde entonces he descubierto su traición, padre.

¿O debería decir señor Tablanca? Debería darle vergüenza.

¡Cómo se atreve a acusarme!

Usted escucho mis confidencias y las usó contra mi marido.

Eso es traición.

¡No hablamos bajo secreto de confesión!

Usted y sus normas. Tergiversó mis palabras,

acusándolo de pervertir la mente de una niña.

Lo que hace su marido es revolucionar mentes irreflexivas

para que duden de la Iglesia.

¡Su cueva oscurece la luz pura de la razón divina

por una turbia casualidad!

Ya he leído sus artículos, monseñor Tablanca.

Me da igual volverlos a oír por muy bien que se exprese.

Mi labor es proteger la fe de la Iglesia.

Y la mía es deberme a mi marido, quien no tiene un ápice de falsedad.

¿Antepone su marido a Dios? A Dios no. Lo ante pongo a usted.

Debería confesarse, hija mía..., antes de hundirse más en el error.

¿Confesarme a usted, monseñor,

para leerlo en el periódico de mañana?

Mamá, a lo mejor tienes fiebre. No, estoy fría.

Ni una palabra a papá.

(Música suave)

(LEE) "Llevado a cabo por un simple aficionado,

este estudio puede ayudar a hombres de ciencia

a arrancarse el pelo de ignorancia

y demostrar, más allá de toda duda,

que estas pinturas son de origen prehistórico".

¿Esto qué es? -Se llama médula.

Es el mejor aceite para lámparas. -¿Por qué?

-Es limpio, constante y no deja marcas.

-¿Por qué no deja marcas? Buena pregunta.

Muy buena pregunta.

Eh...

Disculpe, Pasi, ¿me lo deja un momento?

María...

Oh...

¡Una lámpara!

(RÍE)

Esto es ciencia.

Una idea.

Un experimento.

Una prueba.

¿Ves lo bonito que es?

Sí, papá.

Si eres un buen científico,

nadie podrá arrebatarte la verdad. Amen a eso.

Ahora le podrás decir a Cartailhac qué se equivoca.

Tendrá que disculparse.

No será suficiente. Te acusó en público.

No... Él tiene más que perder.

No es fácil cambiar de dirección cuando ya tienes un rumbo.

Lo sé.

(SUSPIRA)

Piensa en el jardín.

Si las ramas cruzan el camino...

tienes que mover el camino.

Marcelino...,

¿por qué no...

me llevas a la cueva?

(Ruido)

(RÍE)

No me dijiste que las artistas eran mujeres.

Cierra los ojos.

Ven...

¿Preparada?

¡Ábrelos ya!

(ASOMBRADA) ¡Oh! (RÍE)

(Música suave)

Oh... Marcelino...

(Motor)

¿Ya sabe qué decir?

-Siempre admiré su atención al detalle,

algo extraño en un aficionado.

-¿Cree que exigirá una disculpa pública?

-Nunca ha manifestado una queja en público.

-Entonces su reputación está a salvo, profesor Cartailhac.

Ya hemos llegado.

Que la humildad ilumine su camino.

-Emilio.

-¡Mamá!

María...

Madame...

Soy el abad Breuil. Él es monsieur Émile Cartailhac.

-Señoras... -Monsieur...

Es usted justo como me lo había imaginado.

Hemos esperado mucho tiempo. Cierto.

Debería haber venido hace tiempo.

-El señor Sautuola habrá oído hablar de las pinturas

descubiertas en la Dordoña el pasado año.

No hay duda alguna sobre su antigüedad.

Estaban cubiertas por capas de tierra de más de 10 000 años.

Y eso es lo que los trae a nuestra casa

20 años después de arruinar el buen nombre de mi marido.

De todo corazón, me gustaría enmendar la injusticia que cometí con él.

¿Puedo disculparme en persona?

-Papá,

está aquí

Cartailhac.

No se lo puede decir a mi marido, monsieur.

Dígaselo al mundo.

Por favor, Mero.

Adelante, caballeros.

(Música suave)

(ASOMBRADO) ¡Ah!

"Durante los años posteriores al descubrimiento,

mi padre y toda mi familia nos sumimos en una gran tristeza

mientras la humillación y el rechazo público

llegaban tras las injustas acusaciones de falsificación.

Mi padre murió en 1889.

13 años más tarde, en 1902,

después del descubrimiento de varias cuevas en Francia,

Émile Cartailhac visitó Altamira y publicó su famosa disculpa:

'Mea culpa d'un sceptique',

reconociendo sus errores,

la honestidad de Marcelino Sanz de Sautuola

y la autenticidad y antigüedad de las pinturas.

Su honor fue al fin restablecido".

(Música suave)

(Música suave)

(Música créditos)

Somos Cine - Altamira - Ver ahora

En el mes de noviembre de 1878, una niña de nueve años, María Sanz de Sautuola, fue la primera persona en ver, después de miles de años, las pinturas de la cueva de Altamira. Y su padre, Marcelino, el primero en comprenderlas. Dirigida por Hugh Hudson y protagonizada por Antonio Banderas, una coproducción Reino Unido-Francia-España; la música estuvo a cargo de Mark Knopfler y Evelyn Glennie.

Richard la cigüeña (2017)

Animación
Contenido disponible hasta el 23 de julio

Cine Infantil - Richard, la cigüeña - Ver ahora

Richard es un gorrión que ha sido adoptado y criado por una familia de cigüeñas, y está convencido de ser una de ellas. Pero surgen problemas cuando las cigüeñas, aves migratorias, parten hacia África para pasar el invierno. Richard quiere partir también, y empieza a hacer autostop por toda Europa, en autobús, tren, y barco, junto con un búho excéntrico y un periquito divertidísimo que canta disco, para demostrar a su familia de cigüeñas que él también es una de ellas.


Las largas vacaciones del 36 (1976)

Reparto: José Sacristán, Concha Velasco, Analía Gade
Contenido disponible hasta el 15 de agosto

No recomendado para menores de 12 años Historia de nuestro cine - Las largas vacaciones del 36 - Ver ahora
Transcripción completa

(CANTA) "Se anuncia que hoy 19 de julio

a las cinco de la tarde

en el "pla del sito"

junto a la ermita de Santa María

tendrá lugar un soberbio concierto de sardanas

a cargo de la copla

de Martorell.

Los que quieran bailar las susodichas sardanas

nada tendrán que pagar

por estar el acto patrocinado gratuitamente

por el ayuntamiento de esta villa.

También se hace saber

que mañana lunes

en casa de la María Patoca

se pondrá a la venta

pescado freso de ambos mares.

O sea, del Mediterráneo y del Cantábrico.

A dos reales la sardina

y a seis el atún".

Manolito, hijo, date prisa.

Ay, este chico.

Vaya día de calor que vamos a pasar. Sí.

Buenos días, Andreu. Buenos días, Mercedes.

Buenos días, doña Ramona. ¿Qué, se quedan ya?

-Hasta el final del verano. -¡Qué bien!

Pues ya pasaré a saludarles, ¿eh? (AMBAS) Adiós.

-Adiós, buenos días.

-Buenos días. (AMBAS) Buenos días.

¿Usted ha oído las campanas? No, y son cerca de las 11.

Qué raro.

Manolito, vamos.

(Campanadas)

¿Qué campanas son esas? Las de misa.

¡Ay!

¡Mercedes!

¿Te has hecho daño?

¡Fuera! -¿Qué pasa!

-Los moros.

-¡Quieren tomar Barcelona los de África!

-¡Que va a coger el tétanos! -¿Te has hecho mucho daño?

-¡Y el niño y el niño! -La antitetánica...

Vamos.

¿Me hará daño? Vamos, vamos...

-Fuera, Manolito.

Ayúdeme con la faja, madre.

Escóndete.

(Gritos)

¡Cabrones!

¡Qué susto!

Pero lo noto, doctor. Lo noto.

¡Sal de ahí o te incendiaremos...!

¿Y Manolito?

Manolito, ¿qué haces, desgraciado?

¡Callaros, coño! -¡Cabrones!

-Saldremos con tu promesa de que se respetará nuestra persona.

A ti te conjuro en el nombre de Dios. -Se os hará justicia.

Te lo prometo. ¡Salid!

Si os rendís, tirad las armas.

-¡Cabrones! ¡Al ayuntamiento!

¡Quietos! ¡Fuera!

-¡He dicho que se hará justicia

y se hará justicia!

(Gritos)

¡Manolito!

Hijo... ¿No te pasará nada?

¡Manolito, ven inmediatamente!

Solo conferencias oficiales. Eso me han dicho.

¿Yo qué quieres que le haga, guapo? ¿Por qué solo oficiales?

-3 horas esperando a Barcelona, podía haber ido a pie.

-El follón que debe haber... -¡Yo quiero Lérida!

-¡Pero yo tengo a mi marido allí!

-Hagamos una cola organizada.

¿Quién es el último? -Este señor.

(GRITAN A LA VEZ)

¿Has visto a mi hijo? Manolito, el de Casa Cortina.

No, señora. ¿No?

Nada. Oiga, señorita...

¡Ay, qué fresca, yo también estoy embarazada!

Estoy mareada. Pues no se nota.

-Es que estoy de dos meses. -¿Alguien sabe lo que pasa en Madrid?

-En Madrid nada. Siempre son los últimos en enterarse.

Oiga, señorita, ¿se acuerda de Zaragoza?

¡Eh, que se ha colado! -Sí, mujer, sí.

-¿Esto también es comunicación oficial?

-¿No ves que está preñada?

Martorell, guapa.

¿Quieres darme Barcelona?

Así me gusta.

-Es que usted estaba la última. -Señora...

Ya le toca.

Barcelona, soy Vilanova. Sí, guapa, ya lo sé.

Mira, guapa, quiero el 3450 de Zaragoza.

Sí, Zaragoza. Ande, ande...

-¡Respeten el turno, por favor! -Calma, calma...

Si no tengo línea, qué voy a hacer.

¡Oiga!

¡¡Oiga!!

No se oye nada.

¡Oiga!

¡Quiero hablar con el señor Cortina!

¡Oiga!

(RADIO EN CATALÁN)

Y Manolito sin aparecer.

Y el pobre Jorge... Si estuviera aquí.

Calla, calla...

¡Ay!

¡Ay, Dios mío! ¿Dónde se habrá metido?

¡Ya viene, ya viene! (AMBOS) ¿Quién?

No sé, mucha gente.

¡Aquí es! -¿Estáis seguros?

-Sí, parece que no hay nadie. -Son los dueños de la fábrica.

-Los que despidieron a Tonet. Seguro que tienen armas.

-¡Abajo todo el mundo! -Entremos.

-Entramos. -¡Venga, vamos a por ellos!

Va a por el señor Terol. Es monárquico.

(Gritos)

(Golpes)

¡Rastread la casa!

-¡Que no escape nadie!

Papá. Buscan a los Terol y a gente como esa,

¿pero a nosotros?

Ese Terol debe ser un carca. Tenía que pasar.

Tenía que pasar.

-¡Mercedes, tu hijo!

Manolito, ¿dónde te has metido? Mamá, los balines.

¿Qué haces con la escopeta?

Dame eso.

(Golpean la puerta)

¡Abrid!

¡Abrid!

¡Abrid o echamos la puerta abajo!

-¿Quién es?

-Señor Manuel, soy Tonet. Abra.

-Un momento.

-Buenas noches.

-Yo soy de la Generalidad.

-Eso ya lo sabemos, compañero.

-¿Entonces qué buscáis aquí? -Armas.

Armas para el pueblo. -Para combatir a los rebeldes.

-Si yo no cazo.

-¡Callad!

¿Quién vive aquí?

-Yo, mi mujer, mis hijos, mis nietos...

-Con tu permiso...

¡Registrad esas habitaciones, vamos! -Cómo viven estos tíos...

-Igual tienen a alguien escondido.

-Vamos, abuela, haga la señal de la cruz.

Vamos, abuela.

¿Y tú quién eres? ¿La criada?

Salud, camarada. ¿Qué tal son estos?

Peores que tú...

cara de boniato.

¡Qué gracioso!

Tiene gracia la andaluza.

-Estos son de primera comunión.

-Eso, vámonos, que aquí estamos perdiendo el tiempo.

-Toma, compañero.

-Quédatela, guapo. Para matar gorriones.

¡Vamos, vamos!

Vamos a por otro.

(Gritos)

Luisito, han venido los del pueblo para matarnos

y yo les he salvado a todos.

Bueno, la Encarna y yo. -¿Qué dices?

¿Cómo? -Con la escopeta de balines

y el puño en alto.

¡Alto, alto!

A ver, papeles. -Joder, déjanos pasar.

Tenemos prisa.

-Es de los nuestros.

(Disparo)

¿Has oído?

¡Es Paco! ¿Qué?

-Hola, abuelo.

-Hijo.

Anda, pasa.

¿Te quedarás? Tienes que descansar un poco.

Padre, yo creo que Jorge se las arreglará

para salir de Zaragoza. Seguro.

No te preocupes por tu marido. Estad tranquilos.

-Aparte de Barcelona, ¿cuál es la situación en el resto?

-¿Cómo quieres que lo sepa?

He estado detenido hasta las 7 de la tarde.

En Barcelona mis mejores compañeros estaban con los mafiosos.

Madrid sigue leal y el pueblo ha tomado las armas.

La incógnita está en el norte. Todo es confuso.

Pero el golpe ha fracasado. Hay que luchar por la República

y actuar con rapidez. Quédate aquí, Paco.

O pasa a Francia.

Obedeced a la tía y a los abuelos.

-Ahí está, ya viene el capitán.

-Adiós, papá.

-¿Te vas a la guerra, tío?

-¿Y esos qué hacen contigo?

-Esos me protegen.

Gracias a ellos he llegado hasta aquí.

-No me gusta nada todo esto.

-Y si no son ellos, papá...

¿quién va a defender la República?

Adiós, mamá.

Cuídame a los chicos.

(Música)

Hola.

¿Qué tal?

-Miradme, miradme.

Fijaos bien, a ver si aprendéis.

-¿Habéis visto?

-¡Qué burro!

¿Adónde vas con ese trasto?

-Vamos, muchachos, seguidme.

-¿Adónde vais? -Al cementerio.

-Ostras, qué torta.

-¿Te has hecho daño?

(CANTAN) "Dónde están las llaves, matarilerilerile,

dónde están las llaves, matarilerilerón, chispón.

En el fondo del mar, matarilerilerile,

en el fondo del mar, matarilerilerón.

(Gritos)

¿Quieres? -Eso es un churro.

-Dame, que lo leo yo.

-Marta, mira, fíjate.

-Jaimito, ven.

Mira cómo saco humo por las orejas.

-¿Por las orejas?

-Fíjate bien. Acércate.

-¡Ay, feo, tonto!

-Así de pequeña la tienen los niños de tres años.

Después te crece mucho más. -Cochino.

-Yo casi llego al metro, ¿y tú? -Es un bocazas.

-Te lo puedo demostrar positivamente. -Todo eso es pecado.

-Ahora sin curas ya no hay problemas de esos.

-¿Ya no hay pecados? -Ni pecados ni agua bendita.

-Ni procesiones, dicen.

-Yo no tengo miedo, ¿y tú? -(SUSURRA) Yo no...

-Dicen que a esta hora no hay fantasmas.

-¿Lo habéis oído? (ASUSTADA) ¿Qué?

-Como si alguien arrastrase los pies. -(SUSURRA) Yo tengo miedo...

-Los fuegos fatuos. -¡Oh!

-¡Manolito!

¡Quique, Quique!

-¿Qué pasa?

-¿Qué pasa, qué pasa?

-¿Está muerto?

-Un balazo en la nuca.

-Una pistola.

-Mira.

-Cuidado.

-Ostras, un hispano...

Águeda o Alicia o Antonia... No sé.

-¡Quique!

(SOLLOZA)

(GRITA) ¡Dios mío, no es justo!

¿Por qué?

¡Ay, Dios mío!

¡Dios mío!

(Música)

100 pesetas.

-Es increíble...

(Claxon)

Tú, ven conmigo.

-Hola, querida.

-¡Por fin! ¡Por fin!

¡Ha llegado el momento!

-¿Qué momento?

-El glorioso alzamiento.

-Avemaría purísima. -Rosita.

-Sí.

-Tenéis una casa monísima.

-Sencillita. ¿Pero adónde vais?

-Nos quedamos aquí con vosotros, a esperar.

-¡Aquí!

-Nos hemos salvado por los pelos.

Hemos tenido que salir corriendo.

¿Cómo están los niños?

-Bien, muy bien.

-Gracias.

¿Te gusta mi modelito Chanel?

-Estás preciosa.

-Pasaremos aquí unos días, ¿verdad?

-¡Ah, qué bien! Divino.

¡¡¡Manolito!!! ¡¡¡Quique!!

¡¡¡Todos a comer!!!

Ni una palabra a nadie, ¿entendido?

-Ostras...

-Ya hablaremos cuando la veáis pasearse por la Diagonal.

-Seguro.

-Es que no os dais cuenta, no tarda ni dos semanas.

¿Pero no lo ves, querido? La España del Cid,

la de los Reyes Católicos, la de don Pelayo,

fíjate bien.

¡Ha dicho basta, basta y basta!

-No chilles.

-Y esos masones como Azaña, Starling o Chamberlain

correrán como conejos.

¡Como conejos! -No chille, ¿quieres?

Te van a oír.

(SUSURRA) -¿Se van a quedar los tíos? -Come.

-¿Camuflados? -Calla.

-¿Es que no te das cuenta?

-No, no me doy cuenta.

Es el ejército, ¿comprendes?

¡El ejército!

Con soldados, con cañones y con orden.

Que barrerá a esa chusma a escobazos y acabará echándolos al mar.

-No chilles que nos comprometes.

No...

-Tú siempre has sido un poco de izquierdas.

-¿Yo?

-Sí, tú, rojillo. Rojillo.

Seguro que te has comprometido con estos.

Seguro, seguro...

Y los moros llegan.

Van subiendo... -Mira, aquí no te puedes quedar,

Alberto. -¡Suben, pelotón, apunten,

pelotón, fuego!

No te preocupes, hombre.

Cuando lleguen los nuestros es mejor que te encuentren conmigo.

Que yo te avalo.

-¿Me das fuego?

-¿Y esto?

-Pedrito.

-Cuidado, tío, que te denuncio. -Pero ¿has visto?

-Te lo digo positivamente, tío.

Te denuncio por rebelde y por...

¡Pedrito!

Ven aquí inmediatamente, sinvergüenza.

Ni señoras, ni señores, ni señoritos.

Se acabó el tuteo. No sabes lo que dices.

Quiero decir que se acabó el mí de tú y el a ti de usted.

Que tú eres la compañera Mercedes y yo soy la compañera Encarna.

Se acabó. Igualita igualita.

Mírala a esa.

Dile algo. Pues sí. Pues sí, abuela.

¿Y yo no te trato como a una igual? ¡Ay, qué risa, tía Felisa!

Que me conozco la canción.

Yo ya no soy más una oprimida, ¿Te enteras?

Es una roja. Ácrata. Positivamente ácrata.

No, se acabó.

¡Dile que se marche!

Y vosotros fuera de aquí. Iros a jugar.

¿Y qué hace una a la hora del amor libre?

Tampoco te has enterado...

Ahora mismo se marcha usted.

Hace la maleta y se marcha. Pues claro que sí.

Venga, vamos. -Vamos a patinar.

-Está como una cabra.

(GRITA)

Pero no... Que no me voy.

Eso es lo que tú quisieras, que me fuera.

No te digo...

Pues no. ¿Lo oyes, Mercedes?

¡Jorge!

¡Ay, Jorge!

El compañero Jorge.

Ahora te preparo el baño.

¡Encarna, prepare algo de comer para el señor!

¿Me dejas tu bici, Quique?

Jaimito, Jaimito...

-¡Aparta, Luisito, aparta!

-¡Alicia! ¡Alicia!

¡Mete la bici, no la dejes en la carretera!

-Id bajando, ya os alcanzaré. -Vamos hasta la fuente.

-Voy a buscar mi bici.

Tu hermano ha muerto...

en el frente.

Qué gran tipo, ¿no?

Le pedí que se marchara a Francia, pero no.

Era tan íntegro...

¿Tomarás tu baño?

Habrá que decírselo...

a Quique...

a Marta...

(Música)

¿Adónde vas? -Voy a por la leche.

-Te llevo.

-También tengo que avisar al fontanero.

-¡Corre, corre, escondámonos!

-Hola. ¿Qué haces?

-¿Y tú? ¿No te gusta la peli?

-Me aburría.

-Tienes un reloj muy bonito. -Era de mi padre.

-Tú ahora no vas al cine, ¿verdad?

¿Cómo murió tu padre? -En el frente. Era capitán.

-¿Y tu mamá?

-Murió al nacer mi hermana. No la recuerdo.

-El fontanero es músico y está en el baile.

Toca la trompeta. -Vamos a buscarlo.

Anda, sube. -¿Ahí?

-Sí.

(Música orquesta)

Oiga, es que hay un escape de agua en mi casa.

-Y yo tengo un escape de trompeta hasta la noche.

¿Qué quieres que haga? Veraneantes...

-Es un momento. ¿No podría venir?

-Vamos a bailar.

¡Quique!

Pero ¿qué haces tú aquí?

¿Vienes a bailar?

¡Vamos!

¡Vamos! Que yo no sé...

Es muy fácil.

Agárrame a la cintura y te dejas llevar.

(RÍE)

Oye, este no es el camino de la fuente.

-Quique, espera. Hay que bajar por ahí. A la derecha.

-Llegaremos antes que los mayores.

-¡Vamos!

-¡Nos vamos a estropear la falda!

-¿No hay otro camino mejor? -Por aquí llegaremos a la cueva.

-¡Vamos, daos prisa!

¡Ánimo!

-Usted siga a su paso, que yo voy al mío.

-¿A que no me coges?

-¿Que no te cojo?

-Ya está.

¿Cómo es esa canción, Mercedes?

(CANTAN) "Adminístreme usted lo que el pobrecito dejó,

hágalo para que su vacio no sienta yo.

Acabó mi luna de miel,

y se fue mi dicha con él.

Adminístreme usted, lo que el pobrecito dejo...".

Dicen que está de parte de los otros.

-¿Pesada, Mercedes? Sí.

-Pues le conviene andar. Claro que sí.

Le van a hacer revolucionario.

¿Estás a gusto con nosotros? Sí, tío.

Debes recordar mucho a tu padre.

Era un gran hombre y ha sabido morir por un ideal.

Tú y yo tenemos que ser buenos amigos.

Sí, tío.

Tú tienes que ser honrado, íntegro como él.

Tío, ¿tú irás también a luchar?

Sí...

¡Quique! ¡Quique!

-¿Me puedo ir, me están llamando? Sí, sí. Ve.

Pero, ¿cómo se os ocurre venir? -No nos van a comer.

Son tus amigos, ¿no?

-Quedamos en que no os moveríais de casa.

-¡Mirad, un avión! -¡Un avión!

-Ahí está. -¡Mirad!

-¡Míralo!

-Es un caza. -Sí un caza de la República.

-Es un mosca.

-¿Tú qué sabes, tonta?

-Se dirige hacia el oeste.

Seguramente a Zaragoza.

Si tuviéramos aviación ganaríamos la guerra.

-¿Quiénes?

-¡Qué bonito!

(Gritos)

¿Tienes los cubiertos? -Sí.

Los platos están ahí. Yo me encargo de ello.

-Toma, ve colocándolos.

-¿Qué tal? -Bien.

-Yo ya se lo he dicho a mi Ernesto.

Si nos tenemos que quedar aquí por la guerra,

prefiero que pierdan el curso.

Pero de ir a la escuela del pueblo ni hablar.

El maestro de aquí es un rojo.

-No se preocupen. Esto se acaba antes que las vacaciones.

Si nos quedamos aquí podríamos hacer una escuela.

Una escuela nueva, moderna.

¿Una escuela nueva?

Dices unas cosas...

-Buen invierno se avecina.

-Sí, sí.

Se volvió hacia nuestro palco

y cantaba para nosotros.

(AMBAS) ¿De veras?

-Ajá.

(CANTA EN ITALIANO)

(TODOS) "Cucurucú. Cucurucú.

Jamalají, jamalajá, jamalají, jamalajá".

-Mientras podamos hacer paellas como esta...

-Que nos parta un rayo, sí, señor.

-Yo ya se lo he dicho a mi Rosita.

Como si no hubiera pasado nada.

-Nos quedaremos a vivir aquí.

Pero yo cada día a Barcelona,

a abrir y cerrar la tienda a la hora de siempre.

Y a ver qué pasa.

Como si fueran unas vacaciones más largas.

Rosita y los niños estarán más tranquilos aquí.

Pero a mí la tienda no me la quitan. Puñetas, me la van a quitar.

Y cuando todos se hayan puesto de acuerdo,

que ya se cansarán de hacer el indio...

-En invierno debe hacer un frío que pela.

Tú lo ves todo muy fácil.

-No, fácil no.

Pero ya me contarás qué pitos toco yo en esta guerra, ¿eh?

Por un lado los militares y por otro los anarquistas...

Y yo en medio.

Pues aquí me espero.

-Mola se pasará por Barcelona antes de lo que pensáis.

(SUSPIRA) -Menudo invierno se nos avecina.

-¿Qué piensas hacer?

Ir al frente.

A cumplir con mi deber.

¿De veras?

Claro.

Pero ¿qué dices? ¿Irte al frente?

¿Y tu trabajo? ¿Y tu familia?

¿Qué haces con la familia?

(SUSURRA) ¿Y los chicos?

-¡Qué gente!

Estamos rodeados de pancistas. -Sí, me doy cuenta, cariño.

-No piensan en otra cosa que no sean sus tiendas y sus paellas.

Por cierto, ¿qué porquería de paella?

-Estaba pasada. -Pero el glorioso alzamiento

les importa un bledo.

Abrir y cerrar su tienda, eso...

eso le importa al imbécil de Ernesto.

Cuando tanta sangre se está derramando en España.

-Manos arriba, faccioso.

¡Arriba! -Arriba, corazón.

-Te vamos a ajustar las cuentas.

-Adelante, compañeros.

-Fascista. -Vamos, burgués, andando.

-Al paredón con él.

-¡Te vas a acordar de mí! -¿Pero qué hace?

¿Pero qué hace?

Asesino.

(Gritos)

Republicanos de mierda.

-¡Imbécil, estúpido! ¡Suéltele!

¡Suéltelo ya, asesino!

-Basta. Esta es de verdad.

-Este...

Este es el responsable de todo.

Hijo de... -¡Calla!

¿Qué ocurre?

-Quitadle esa pistola. ¡Está loco!

Quique...

No hagas tonterías...

muchacho.

-¡Cerdo!

(MURMULLA) No sé si bajaré a Barcelona un día de estos.

Ahora es mejor que me quede a cuidar de los chicos.

Si tiene tiempo, pásese por el ayuntamiento

a ver si le pagan el atraso. Le preguntarán por qué no va.

Me falta por cobrar junio y julio.

No se le olvide el microscopio y las platinas del armario.

¿Pero qué armario?

Es bueno que vean a alguien por el piso de vez en cuando.

Sí, sí. Me voy a quedar sin sitio.

¡Ah! Me harían falta las cobayas. De modo que si puede...

Hombre, ¿también los bichos? ¿Por qué no bajas tú?

¿Cuándo sale este trasto? Cuatro minutos de retraso.

-¡Qué más da! -No, yo abro la tienda en punto.

-Bueno, bueno.

-Un momento, espera.

(CANTAN) "Dos por una es dos, dos por dos cuatro,

dos por tres seis, dos por cuatro ocho,

dos por cinco diez, dos por seis doce,

dos por siete catorce, dos por ocho dieciséis,

dos por nueve dieciocho, dos por diez veinte.

Tres por una es tres, tres por dos seis,

tres... Basta.

Torres, sal a la pizarra.

Un café y otro café.

Gracias. De nada.

No veo por qué los niños no pueden ir a la escuela

con tu padre.

Es un poco complejo.

Si hemos decidido digamos...

organizar nuestra propia escuela,

es porque pensamos que puede resultar más eficaz.

Hay muchachos mayores. Algunos cursando el bachillerato.

Muchos veraneantes hemos decidido permanecer aquí durante el invierno.

A mí...

me preocupan mucho los chicos mayores.

Esta nueva situación les desconcierta.

Están nerviosos. No saben qué hacer.

Usted ya sabe que mi hermano era militar.

¿Y su cuñado?

Sí.

Ha muerto en campaña por la República.

Si yo también pudiese hacer algo...

Pero...

¿Qué puede hacer un simple biólogo?

Y médico.

¿Usted cree que ganaremos la guerra?

¿Quiénes?

¡Papá!

¡Papá!

¡Papá! Que ha roto aguas.

¡Ah!

Bueno... -Vamos, vamos.

Un poquito más y ya está. -Tranquila, tranquila.

¿Todo preparado? -Sí, doctor.

-Mamá, ¡los lápices!

Fuera de aquí, demonio.

Manolito, ayúdame. -Voy.

-Jaimito, ese cuaderno es el mío.

-Esto es más divertido que el cole. -Tú dirás.

-Esto ya está limpio. No hay agua caliente en el baño.

Falta leña.

Cójala, está en la carbonera.

¡Que ya viene! -¿Me dejas tu libro de gramática?

-Toma. -Gracias, ya te lo devolveré.

(Conversaciones superpuestas)

Buenas tardes.

Pase, por favor.

Atención, chicos.

Os presento al señor Rius, que será vuestro maestro.

Solo quiero haceros una observación.

Debéis guardarle obediencia y respeto.

Quiero que os comportéis como si esto fuera,

y la va a ser, una escuela de verdad.

¡Jorge!

¡Corre! ¡Corre, corre!

Vaya, yo me arreglo. Gracias

Sentaos.

Aquí hay niños muy pequeños.

Creo que estarían mejor con los niños de su edad

en la escuela municipal.

Si no van a retrasar a los mayores.

Eso ya está decidido.

Los niños aquí.

Bueno, bueno...

Vamos a ver.

Hola. ¿Y tú cómo te llamas?

Luisito Cortinas Ruber. Ah. Pronto vas a tener un hermanito.

O una hermanita. (RÍEN)

¿Y tú? Pedro Andreu.

Ponte en pie para contestar.

¿Cuántos años tienes? 12.

Siéntate.

¿Y tú cuántos? Maestro, ¿usted es rojo?

Sí.

Dime, dime.

Es que... mi padre dice que...

Imagino lo que dice tu padre.

Que los rojos son malos... Sí.

Que queman las iglesias,

que pillan, roban y asesinan.

Pues mira, Pedrito.

Yo también soy rojo, y ni robo ni asesino.

Me dedico simplemente a enseñar geografía, historia,

matemáticas, lengua y literatura.

Para desasnar a los niños de este pueblo

y ahora a vosotros.

¿Veis cómo llueve afuera?

(TODOS) Sí.

Pedro nos va a leer una poesía.

Aquí.

"Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian.

Monotonía de lluvia tras los cristales.

Es la clase.

En un cartel se representa a Caín, fugitivo y muerto Abel,

junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco truena el maestro,

un anciano mal vestido, enjuto y seco que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil va cantando la lección.

Mil veces ciento, cien mil. Mil veces mil, un millón.

Una tarde parda y fría de invierno. Los colegiales estudian.

Monotonía de lluvia tras los cristales".

Esto es de Antonio Machado, un rojo.

¿Era rojo? Es rojo.

¿Y qué otra cosa dijo?

Muchas...

Por ejemplo: "Españolito que vienes al mundo, te guarde Dios

una de las dos Españas, adelante el corazón".

¿Cuántas provincias tiene España?

Cincuenta.

Pues ahora está dividida en dos partes.

Esta es la zona que gobierna la República

y esta la que gobiernan los rebeldes.

(Llanto bebé)

¡Mi hermanito, vamos!

(CANTAN)

Bueno... -¿Qué, está rico?

-Vamos a ver, compañero. -Dime, dime.

-Aquí figura que tú guardas en casa un automóvil tipo hispano.

¿No es eso? Contesta.

Aquí lo dice bien claro. -Valientes, al ataque.

¡Todo para la República! -¡Alto! ¡Aquí el que manda soy yo!

-No, yo soy el capitán. -¿Tú, chaval?

Tú eres un burgués. -¿Yo burgués?

¡Fuera de mi jardín!

-¡Al ataque!

-Nuestra información es que este Alberto Regomir

es pariente tuyo y se aloja en esta casa. ¿Estamos?

-Si escondes a un facha se te va a caer el pelo.

-¿Estamos? -Estamos, hombre.

Mira, camarada,

yo del Regomir ese no tengo ni idea.

En cuanto al coche,

puedes mirar en el garaje y debajo de la cama.

Yo no he tenido coche en mi puñetera vida.

-Creo que miente.

-En el pueblo hay testigos

de que este verano llegó aquí un cochazo.

Y en ese auto sabemos que iba el tal Regomir y su mujer.

Después los han visto por aquí.

Vamos, ¿dónde los escondes? ¡Contesta!

-Hola. -Hola, guapo.

-¿Qué hacéis aquí?

-¿Cuántos años tienes?

-¿Por qué estáis escondidos?

-Estamos descansando.

-Os escondéis del enemigo. -Sí...

y ese es un secreto entre tú y yo.

¿Verdad que sí?

-¿Cuánto me das? -Lo que tú quieras, querido,

pero ahora vete de ahí.

-¿100? -Sí, 100.

Pero ahora vete con los amiguitos. -Hasta luego, camarada.

-Vamos al garaje.

Un día quiero ver cómo experimentas con tus cobayas. Tengo curiosidad.

Cuando esto acabe no tendrás que esconderte para investigar.

Yo no me escondo. No tengo por qué esconderme.

Pero has tomado tus precauciones. ¿No es eso?

Como muchos. Aquí se está bien.

La guerra trona lejos y sabes que no te va a ocurrir nada.

Hay que dejar que pase el temporal.

Tú, como yo, no tenemos vela en este entierro.

Y esto acabará como yo me sé.

¿Cómo? Con la victoria franquista.

Aunque la guerra será larga. Parece que lo estás deseando.

-Paso, paso, que voy chutando. -¿Tú no?

No. Pues, entonces, amigo mío...

¿Qué? Di. Di. Que en Barcelona los hospitales

necesitan muchos médicos. Corre mucha sangre.

Ya lo sé. Pues eso.

(CANTAN) "Correrían a coro cantando: '¡Libertad, libertad, libertad!'"

Pelotón, apunten...

¡Fuego! (IMITAN DISPAROS)

¡Al asalto! (TODOS GRITAN)

(Música)

¿Y el niño? Duerme.

Jorge, ¿no hay forma de que los chicos acaben con esos juegos?

¿Qué te pasa?

¿Qué hago yo aquí?

¿Aquí?

Nada.

Mamá, ¿podemos subir a ver a Quique? Sí, pero sin entrar a la habitación.

Quique, ¿pasamos?

-No. El tifus se contagia.

Te traigo un tebeo.

-¿Cuál? -De Tarzán.

-Lo habré leído. -No, es uno nuevo, está en francés.

-¿Francés? ¿Y de qué va? -Pues...

Que Tarzán se casa con la mona Chita. Quitaros, dejarme pasar.

Quietos ahí.

Oye, Quique, me he hecho partidario del amor liberal.

Como lo oyes. Me he decidido. Es lo que hacen en Rusia.

Te dan un carné y ahí van tus datos.

Color de ojos, gustos, tamaño y el número de veces.

-¿Cuántas? -Depende. 15, 20...

Pues yo me voy a Rusia con la Encarna.

No digas majaderías, tonto. Es un examen muy duro.

Te lo digo positivamente. Más difícil que latín o matemáticas.

(RÍEN)

Me voy a ver a las gemelas. Cada día están más ricas.

Anda, vamos.

-¿Se lo vas a dar? -Mira.

-¡Uy! Con la falta que le hace...

-¿Y lo has hecho tu sola? -Claro.

(GIMEN)

-Anda, dáselo.

-¿Tú crees? -Sí.

-Se lo daré otro día.

Cuando lleguemos se habrá acabado. -Corramos, corramos.

Qué horror. Llevan más de una hora.

-Bombardean el puerto, seguro.

Menos mal.

-Por Dios, nuestra casa está a dos pasos.

-Ya tenemos uno. -Uno abajo.

-Qué barbaridad. Es horrible. -Es por el puerto, desde luego.

Y son Junkers.

Ahí no corren peligro. -Sí...

pero el pobre Ernesto, ¿dónde estará ahora?

-Yo seré piloto. -Tu eres un renacuajo.

-Se ve que están mucho mejor preparados.

-Es triste, pero solo así se puede ganar la guerra.

-Se van, se van.

Ay, el pobre abuelo... Pero se mete en los refugios.

-Al funi, al funi... ¡Deprisa! -Al funicular, vamos.

-Siempre llegan todos. -Dios quiera que sea así.

-Ya llega.

(Barullo)

Ha sido una carnicería. Dicen que hay más de 100 muertos.

-Qué susto hemos pasado. -No hables. Todavía estoy temblando.

(SUSURRA) -¿Qué es? -Un paquete, pero calla.

-¿De comida? -Sí, de comida.

De Suiza. Comida suiza. Pesa mucho, ¿sabes?

Cargadito, ¿eh? ¡Que aproveche! -Calla. Hoy no cenamos lentejas.

Quieto, quieto, tranquilo.

Esta noche los Andreu se van a hinchar.

Ese sí que espabila.

¿Por qué no vas y les pides algo? Mañana, mañana iré.

Quieta. Vamos a ver. -No serán lentejas...

-Con orden, con orden...

Vayamos por partes. No hay que perder el oremus.

Trufas de Perigord.

Son las mejores. -Depende de la marca.

Aunque a mí, las catalanas también me parecen muy buenas.

-Las catalanas...

-Dos botellitas de Burdeos.

-Deja en paz a tío Alberto.

(LEE EN FRANCÉS)

Dice que se acuerda de lo que me gusta la mostaza de Dijon.

-No hay nada... ¿sólido?

-¡Eh!

-Con... combres.

¿Cocu... qué? -Pepinillos, querida...

-¡Coño! -¡Niño!

Lentejas...

-Realmente tu amigo "Espicher"... -Schweitzer.

Schweitzer, "Espicher", lo que sea... Es un cretino.

-Rosita, la mostaza y las trufas.

-Vino. Vino.

-Me pilló en la plaza de Cataluña. Y me refugié en el metro.

Había mucha gente.

Y todo a oscuras.

-¿Solo dos? Ale, repartíroslo.

Niño.

Te cambio el tomate por la sardina. -No.

-El tomate y la patata.

-Bueno.

-Marta, dame el aceite.

-¿Y el biólogo?

Con sus cobayas...

Papá... Papá, ¿qué? Podríamos comérnoslas.

Servirían para algo.

Encarna...

¡Encarna!

¡Qué! Ven aquí.

Toma, es para ti.

No sé leer...

Luisito...

Tú, Quique, saca los discos para tu tío Jorge.

Que ese todavía está para músicas.

-Uno está roto.

-¿Solo uno?

Cuando yo te diga que pares, para.

Y me repites lo que te pida. Concho...

"Albacete, 6 de mayo de 1937.

Querida Encarna:

el motivo de la presente es muy triste para todos nosotros.

Para tu madre y tu madre y para ti y tus hermanos.

Paso a comunicarte que tu hermano Pablo ha muerto en el frente.

Le habían hecho cabo de su batallón,

batallón que es el mismo de tus hermanos

Herminio, Donato y Fidel.

Seguro que murió como un hombre.

Sabemos la pena que tendrás, como tu pobre madre y como yo.

La madre está mala desde la noticia.

Y yo quisiera que tu vengas para ayudarla y también a mí,

siempre que tus señores te lo autoricen.

No pensamos sino en Pablo y en ti. Que vengas pronto".

La firma no la entiendo.

Pablo...

Mi padre también se llama Pablo...

Hernández García.

(Radio)

Es hora de dormir.

(LLORA) Quique... Mierda de guerra...

Pero bueno... ¿Qué pasa?

Han matado a mi hermano Pablo...

Me lo han matado.

Encarna...

Pobre Encarna...

Querida Encarna...

-Llovizna.

-Ten cuidado. No corras.

-El agua gotea de los cielos. Mira, el refugio de madera.

¿Recuerdas cuando ordeñé para ti la vaca marrón con pintas blancas?

-Después paseamos por el pueblo.

La gente nos saludaba.

Buenos días.

¿Cómo están ustedes?

Hace calor.

¿No van a bañarse al río?

Hay nenúfares.

Y una orquesta toca música española.

El agua estaba muy fría. -Nos bañamos

y nos tumbamos al sol.

Pellízcame, que me duermo.

¿Crees que le gustará la sombrilla?

Es de color tórtola, su preferido. Pero tu amiga es tan especial...

Pellízcame, vamos, pellízcame.

Cuando lleguemos pediré la misma habitación.

Me bañaré, me pondré el pijama de seda...

y me fumaré un María Mancini en la terraza.

-Mi amor.

-No veo, cae mucha agua.

-Cuidado, vamos a chocar. -Ahí delante hay un muro.

(GRITAN)

-Pasaremos...

Pasaremos.

Vengo con mi mujer. Voy a mi casa.

Pasaremos, cabrones. Pasaremos.

-Nada.

Nada.

Has crecido un palmo por lo menos.

A ver, pruébate esta.

Es de tu tío. Te has hecho un hombre.

Anda, esta es la que estrenó Jorge el día de la boda...

Sí, el día de la boda de Paco. De tus padres.

Ven.

Te queda ancha.

Estaba guapísimo. Y elegante.

Con su capote.

Emperrado en llevar capote. Y era casi verano.

A Paco le sentaba tan bien el uniforme...

Y se puso a llover cuando salíamos de la iglesia.

Tu madre, la pobre, no quería salir para que no se le mojara el traje.

Tu padre, nada, se quitó el capote...

Bueno, ya sabes, Encarna,

Si tus padres te necesitan, quédate el tiempo que haga falta.

Nosotros ya nos arreglaremos.

Adiós, abuela. Adiós, hija.

Adiós, Quique.

Bueno, bueno...

Yo le quiero mucho, ¿sabe usted? Mucho.

Sí, sí...

(SOLLOZA)

Pobre chica.

Pero mejor que se vaya.

Bastantes complicaciones tenemos.

(Música)

Manolito, Alicia...

Por el rosario nada. No es de plata. ¡Qué mierda!

-¿Solo una barra? -Y gracias.

El tipo me ha dicho que no vuelva más. Positivamente. Guárdalo.

Y esto lo podemos tirar al retrete. Dice que es quincalla. ¿Lo tiro?

-No.

Chico, qué elegante... Pareces el Clark Gable.

Toma, para ti.

-Gracias.

(TOSE)

Creo que no estoy bien.

No me da vergüenza,

ninguna vergüenza,

preguntaros...

si tenéis algo que comer.

Cualquier cosa...

Lo que os sobre,...

si es que os sobra algo.

Sencillamente tengo hambre.

Paso hambre.

Y estoy enfermo.

(TOSE)

La materia posee fuerzas internas

que generan de su propio seno

nuevas formas de vida.

Por un lado mundos enormes

separados de nosotros

por millones de años luz

que generaciones y generaciones nunca podrían recorrer

ni en el más veloz de los modernos aeroplanos.

Y, por otra parte, diminutas estructuras,

infinitamente pequeñas

que tienen sistemas de rotación y de traslación

como los grandes astros.

Hola, Rosita. Jorge, ¿qué tal?

Oye, ¿es cierto que se acaba la guerra?

¿Que se ponen de acuerdo?

No es cierto. ¿Dónde está Ernesto?

Por ahí.

-Hola, Jorge. Hola.

Fíjate...

El pobre García.

Tan majo y joven y guapo.

Se lo comió un tiburón en las playas de Costa Rica.

Me lo contó su socio, que lo vio morir al lado.

Fue mi testigo de boda.

Y mi padre también, que en paz descanse.

No quería que tuviese relaciones con Rosita

porque era hija de una pescadera.

Fíjate,

me daba un duro los sábados.

Y con ese duro yo tenía que llevar a Rosita a bailar

y nos íbamos a comer a la Barceloneta

con carabina y todo

y ahora un conejo...

un conejo 100 pesetas.

Oye, Ernesto...

¿Sabes? Siempre envidié a García.

Lolito le llamaba yo.

Era valiente.

Se fue a hacer fortuna.

¡Qué chico!

No contaba con los tiburones.

Era ingeniero de minas.

Oye, Ernesto,

creo que tenemos resuelto el problema.

¿Sí?

Sé de una masía donde nos pueden vender de todo.

Alubias, patatas, conejos, gallinas... todo.

Caramba.

Se trata de ir con el coche y llenarlo hasta el techo.

Solo aceptan oro.

Yo tengo poca cosa, pero entre tú y Alberto...

¿Alberto?

Pues claro.

No sé de él desde que empezó la guerra.

Escucha, Ernesto, ¿es que no comprendes?

Podemos solucionar la comida por un par de meses.

¿Y cómo?

Pues con el auto. Con oro y joyas.

Alberto y su hispano huyeron.

Me hablas de cosas raras. Eres un soñador, Jorge,

como García.

Necesitamos ese coche, Ernesto.

Ese coche que está ahí en el garaje, o donde carajo lo hayáis escondido.

¿Tienes oro?

Poca cosa.

¿Oyes?

(Bombardeo)

Voy a Can Casas. -Vuelve pronto.

(SUSPIRA)

Tomad.

Pero dile a tu padre que ya no podré servirle más.

Las cosas se están poniendo muy mal.

Le irán muy bien a mi hombre.

¿Cuántos años tienes, guapa? -15.

-¿Y tú? -17.

-No, guapo, no. Ahora es a 15 el litro.

-Esto es lo que me han dado. -Bueno...

Y di a los papás que la leche la tendrán que buscar en otro sitio.

Ahora se la llevan toda para el frente y la hacen polvo.

-Adiós. -Adiós, hijos, adiós.

Ay, madre...

-Estás muy guapo. -Gracias.

-Bobo, si lo digo por el jersey...

(Música)

Crees que me gustas, ¿verdad?

¿Y yo a ti no? -No seas tonta.

-Eres una merluza. Tonto de capirote.

-Voy a probar la leche. -Hay que hervirla antes 3 veces.

-No sabes lo que dices.

-Un desertor...

-Vístete. Ponte esa zamarra si vienes conmigo.

-Que no saques el coche. -¿Que no saque el coche?

Butifarra de payés, ¿que no lo entiendes, Alberto?

Que hay que comer, Albertito, comer, comer.

Y si cogen el coche, que lo cojan. Y si te cogen a ti,pues que te cojan.

Pero yo meto huevos hasta en la caja de cambios de tu hispano.

Listo. La "P" de pueblo, de puta, de lo que sea.

U.H.P. y andando.

La capota, que está lloviendo.

(TARAREAN)

A la derecha, a la derecha.

Espera. Es demasiado tarde. -¿Tu crees? Veremos mañana que ponen.

-Abrid, abrid. -Ya abrirán, no chilles tanto.

-Abran.

(Claxon)

-¡Qué pasa! -Abre de una puñetera vez.

Se te va a caer el pelo. Baja inmediatamente.

-¡Pero qué haces! -Tú calla.

Abrid.

-Un momento, pollo. -Fuera de aquí.

-Vosotros no sois desertores.

Ni curas disfrazaos. -Acaparador.

-Pero es que...

-Son burgueses camuflados.

-Queremos comprar.

-¿Con qué estás pagando?

Yo solo quiero oro, brillantes. Todo eso es mierda.

-La pulsera.

Vamos.

Mira qué butifarras.

-¿Qué haces aquí? Qué tipejo...

Querías hincharte la panza tu solo, ¿eh?

Con ese fascista.

Baja.

Venga, baja.

Quítate de en medio. He dicho que bajes de ahí.

Aparta tú.

Dejadme, cabrones. Dejadme.

Dejadme.

(Forcejeos)

Suelta.

Suéltame.

Sujétale.

Quítasela, no dejes que se escape. -Maldita sea.

¿Cómo va eso, Quique? Bien.

Un par de gallinas es hoy un tesoro, camarada.

Vaya si están guapas estas gallinas...

Ya vivís bien, ya lo creo.

Y deben de poner buenos huevos.

¿Quieres una?

Poco va a durar esta.

Es para el chico.

Pero si es un chiquillo. Es imposible.

La quinta del biberón, les llaman.

No lo han dejado todavía y ya les mandan al matadero.

Bueno, ya volveré por si hay alguna otra cosilla. Salud.

Pero, oye, esto no puede ser. Se han equivocado.

Se ha presentado voluntario.

¿Por qué lo has hecho?

¿Cómo irás vestido?

¿Como los milicianos o de soldado? -De soldado.

¿Cuándo te vas? -Muy pronto.

-¿Y enseguida os mandan a la guerra?

-No lo sé. Supongo que antes nos enseñaran otras cosas.

Ya ves... Estrategia, tiro al blanco...

Todo eso.

-¡Alicia!

¡Alicia!

-¿Me escribirás? -No sé si dejan hacerlo.

-Yo te escribiría aunque no me dejasen.

Tú no me quieres, ¿verdad?

No. No me quieres.

-¡Alicia!

¡Alicia!

(RADIO) "El alzamiento nacional significó en el orden político

la ruptura con todas las instituciones

que implicasen negación de los valores que se intentaba restaurar.

Y es claro que el estatuto de Cataluña,

el mal ahora concedido por la República,

dejó de tener validez en el orden jurídico español

desde el 17 de julio de 1936.

No sería preciso pues hacer..."

-Las vinajeras.

-Ernesto, ayúdame.

No puedo quitarlo. -Corre, tápalo.

¿Pero qué haces?

¿Dónde te has metido?

Mi hija Alicia. Alicia, saluda al padre.

-¿Tenéis el pan? -Sí, padre.

Y el vino.

-Vamos a celebrar el sacrificio de la santa misa.

Quien lo desee podrá comulgar.

Antes os recibiré en confesión. -Ostras, ya vuelve a haber pecado.

-Traiga, padre.

¿Quién anda por ahí? ¿Sois vosotros?

Anda, Quique, vamos a cenar,

que mañana tienes que madrugar y tenemos que hacer tu equipaje.

Gracias.

(Música)

"El Caudillo ha dicho:

'Anuncio el año 1939 como decisivo.

Nadie lo dude. En el curso de los meses próximos la victoria

más completa coronará tantos esfuerzos.

Obtendremos el triunfo con la plenitud deseada.

El ejército marxista de Cataluña tenía que abandonar la orilla derecha

del Ebro casi destruido y...'"

(SOLLOZA)

Carta de Quique. -¿De Quique? ¿Dónde está?

-Carta de Quique. Díselo a papá.

-¿Qué ocurre? -Carta de Quique, señor Andreu.

-¿Qué cuenta? ¿Qué cuenta? -Es un misterio. Solo Alicia lo sabe.

-"Yo recuerdo siempre a mi padre.

Sobretodo cuando oigo los toques de trompeta de diana,

fajina o el de silencio.

porque me recuerda cuando vivíamos con él en los pabellones militares.

Y yo estoy orgulloso de mi padre.

He pensado también en ti. He pensado mucho.

A lo mejor es que la vida castrense, vaya palabreja,

hace que piense en lo de aquella tarde.

¿Sabes que no me quito para nada el jersey?

Bueno, antes sí porque hacía calor, se hubiesen reído y era incómodo.

Pero ahora no. Me lo pongo siempre y me llaman el cojitranco.

¿Por qué será?

Querida Alicia, te recuerdo siempre, todos los días.

Puntos de suspensión porque me ha tocado ir a limpiar las letrinas.

Cosas de la guerra.

Pienso que yo también te quiero mucho. Ahora me doy cuenta.

De modo que, si quieres, podemos ser novios".

-Y la parte que no es nuestra se la puedes contar a todos.

Los recuerdo mucho, al maestro, el camarada Rius, Pedrito,

tus padres, aunque hubiese la pelea, para qué decirte de mi familia,

yo creo que Marta acabará de novia con Pedrito,

aunque sea un año mayor que él.

Me imagino al abuelo escuchando la radio con la manta en la cabeza.

Y a la abuela murmurando que menudo invierno se avecina.

Supongo que con Manolito y la panda seguiréis haciendo el indio,

aunque os falte vuestro jefe.

Llegamos aquí hace dos semanas

y dicen que pronto entraremos en combate.

Hay muchos chicos de mi edad aunque también los hay mayores.

Tengo que terminar porque se me acaba el papel.

Yo no tengo miedo, pero sí pienso que esta

puede ser la última carta que recibas de mí.

Y ya lo que sigue es para mí.

(TODOS) ¡Uh!

-Fuera... ¡Uh!

Alicia...

Calma, chiquitín, vamos... Tranquilo, chiquitín...

¿Qué fecha tiene la carta?

Pues...

Del primero de diciembre.

Más de un mes.

(SOLLOZA)

Vamos, anda, no llores, Alicia...

(Claxon)

(Claxon)

Dios mío, todo está perdido. ¿Qué va a ser de nosotros?

Apresúrese, madre.

Buenos días.

Buenos días. ¿Jorge Cortina?

Sí, sí, pasen, por favor.

En un par de horas lo tendremos todo listo.

¿Nos podemos llevar las sábanas? Por supuesto.

Lea agradecemos su colaboración.

Y es preferible para ustedes evacuar. ¿Están ya cerca?

¿Los franquistas? Llegando.

El soldado Piugmarti tiene algo que comunicarles personalmente.

-Yo era su amigo.

De Quique.

Les traigo esto.

Está enterrado en falsete.

-Perdón.

-"Yo no tengo miedo.

Pero si pienso que está puede ser la última carta que recibas de mí.

No tengo miedo, de veras.

Me gustaría morir luchando,

como mi padre.

Te quiero mucho. Mucho.

Quique".

-Tenemos que hacer un plano.

-¿Para qué guardamos todo esto?

-Nunca se sabe.

-Para las próximas vacaciones.

(Cantan de fondo)

Espera, espera. Mete esto con cuidado.

-Adiós, gemelas. -Adiós.

-¿Y Marta? ¿Dónde está Marta?

No sé. ¿Marta? ¿Marta?

El auto les dejará en la estación.

-¿Cuándo nos veremos?

¡Marta!

¡Marta! ¿Dónde te has metido?

Ya me lo devolverás. -¿Cuándo?

-Cuando acabe la guerra.

-Si es el del maestro...

-Toma, chico.

-¡5 pesetas!

-Es un regalo de Negrín para los niños.

-Ya no vale.

(Pasos)

Tengo ganas de poner el coche en marcha.

-Chist.

Calla.

Espera.

(Música)

Historia de nuestro cine - Las largas vacaciones del 36 - Ver ahora

La Guerra Civil Española sorprendió a muchas familias en su plácido veraneo. Personas apolíticas o simpatizantes republicanos debieron prolongar de forma inusitada y durante casi mil días esas inesperadas y duras vacaciones. La situación de los veraneantes se va endureciendo poco a poco hasta que, lo que empezaron siendo unas vacaciones, se acabarán convirtiendo en una terrible época de hambre y desolación. Narrada desde un punto de vista infantil, la trama gira, en buena medida, alrededor de los juegos de los niños, la improvisada escuela creada por los veraneantes y los amores entre un joven quinceañero y una criada.

Tierra de todos (1962)

Reparto: Manuel Gallardo, Fernando Cebrián, Montserrat Julió, Amparo Baró

No recomendado para menores de 12 años Historia de nuestro cine - Tierra de todos - Ver ahora
Transcripción completa

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

Lo mejor sería largarse cuanto antes,

cruzarán el río de un momento a otro.

-No, esta noche se detendrán en el pueblo.

Cruzarán mañana.

Convendría averiguar el número de sus fuerzas

y el nuevo emplazamiento de sus baterías.

-Sí, ¿pero cómo?

-Una patrulla, al retirarnos quedar aquí una patrulla.

Y de madrugada cruzará al otro lado del río.

Si es posible, que traigan un prisionero.

-De acuerdo.

(Disparos)

(Música)

Se prevé un brusco cambio de tiempo, no es prudente cruzar el río.

Esta zona es particularmente peligrosa,

cuando suben las aguas, el pantano queda inundado

y podríamos quedar aislados del grueso de las fuerzas.

-Están acorralados, es una lástima detener el avance ahora.

Nos quedaremos en el pueblo,

en cuanto el río baje reanudaremos la ofensiva.

-Sería conveniente comprobar

si queda alguna posición enemiga en esta zona.

-Que se cuide de ello una patrulla batiendo el sector hasta el río,

puede salir al amanecer.

(Música)

Alto, a partir de aquí hemos de ir con más cuidado,

podemos encontrarnos con sorpresas.

-Tendréis que abrir los ojos, muchachos.

(DISPARA)

Cuidado con esos nervios, chico.

-Natural, el señorito tiró al pichón.

(RISA)

-No te preocupes, chico, son los primeros días.

(Música)

Ah, qué asco, traigo las botas llenas de agua.

-Daría cualquier cosa por una cama con sábanas limpias.

-Y un permiso, hace 15 meses que no veo mis hijos.

(Explosión)

Se me ha metido agua en los oídos.

¿Qué piensas, Juan?

No me gusta nada este servicio, sabes.

¿Por qué viniste entonces?

Siempre hemos ido juntos, ¿no?

-¿Qué dice la Luisa?

-Lo de siempre, las colas, el refugio...

-Es triste no poder hacer nada por ellas.

-Muy triste.

¿Cuándo? ¿Cuándo acabará todo esto?

Alguien cree que esto es un balneario, pero no lo es.

Yo le parto el arma al primero que lo olvide.

¡Quietos!

Allí están, los he visto.

-¿Qué? ¿Otro pichóncito?

-¿Qué ocurre?

(Disparo)

-Cúbrete, chico.

Al suelo.

Escóndete. -Allí, chicos.

Por la derecha, al flanco.

(Disparo)

Vosotros, conmigo, vamos.

Tú.

(Disparos)

Eh, tú, agacha.

(Disparo)

(DISPARA)

Agáchate.

(Disparo)

(DISPARA)

(DISPARA)

(Música)

(Disparo)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparos)

(Disparo)

Ahora, adelante.

Cuidado, no salgas.

(Disparos)

(Disparos)

(Música)

(Disparos)

(Disparos)

(DISPARA)

(Granada)

(DISPARA)

(DISPARA)

(Disparos)

Cúbreme.

(Disparo)

(DISPARA)

(Disparos)

(DISPARA)

(DISPARA)

(Disparo)

(DISPARA)

(Granada)

(DISPARA)

(DISPARA)

(DISPARA)

(Granada)

Mátalo.

(Disparo)

(Disparo)

(Lluvia)

(Explosión)

(DISPARA)

(DISPARA)

(DISPARA)

(DISPARA)

(DISPARA)

(Lluvia)

(Lluvia)

Maldita sea, sabía que antes pasamos por aquí,

los hemos perdido estúpidamente.

Hay que buscar un hueco para pasar la noche, maldita lluvia.

Vamos.

(Tormenta)

Eh, Juan, Juan.

¿Qué ocurre?

Alguien se acerca.

Sal por atrás y procura sorprenderle.

Yo lo haré por aquí.

(Lluvia)

¡Quieto!

Suelta eso.

¿Nos conocemos, eh?

Sí.

Hay alguien en la casa.

Al cobertizo, rápido.

¿Y este?

Cógelo, vamos.

Tira.

(SE DUELE)

Rápido.

(Lluvia)

Vosotros, mirad por el otro lado.

Las cuadras están vacías.

(Lluvia)

Quieto, allí hay una mujer.

-Oye, no te escondas.

-¿Qué quieren?

-¿Quién hay en la casa?

-Mujeres.

-¿Nadie más? -No.

-¿Cae lejos el pueblo?

-A unas seis leguas para allá,

pero tienen que rodear la casa por esa parte.

-Gracias, adiós.

-Vamos.

-Andando.

(Lluvia)

¡Quieta!

María.

Calla.

María, ven.

(Lluvia)

Levántate.

Arriba, venga ya.

Juan, este no puede venir con nosotros.

¿Por qué?

Está medio muerto, será un estorbo.

Hay que llevarlo. Cómo quieras.

Pero si no escapamos rápido nos cazarán.

Y quieren un prisionero, lo llevaré cómo sea.

En marcha, vamos.

(Lluvia)

Van hacia el río.

Baja desbordado, no podrán cruzar.

(Lluvia)

Tienes suerte que te necesitan vivo, andando.

Levántate, vamos.

Juan. Levántate ya.

Pégale dos tiros y vámonos.

Dije que lo llevaríamos cómo fuera.

(Lluvia)

(Música)

¡Cuidado!

El fondo es movedizo.

No se puede avanzar.

Esto es idiota, no puedes cargar con él.

El agua está muy alta y no sabes nadar.

Si te apoyas en mí, quizás crucemos.

Acaba con él.

(Avioneta)

¡Es de los nuestros!

(Avioneta)

¡Échate al suelo, imbécil! ¡Corre!

¡Esto es zona enemiga!

(Avioneta)

(Disparos)

Rafa.

Rafa.

(Música tensa)

(Música tensa)

(Música tensa)

¿Y los otros?

Le llevaron a usted hasta el río.

Luego pasó un avión

tocando el agua.

¿Un avión?

¿Han pasado tropas después?

No, todo está parado desde que empezó a llover.

(SE QUEJA)

Hay que cambiarlo otra vez.

(SE QUEJA)

¿Le duele mucho, verdad?

Esa condenada bala.

Déjalo, yo lo haré.

Es mala gente.

¿Quién?

Esos que le cogieron.

Sobre todo al jefe.

¿Por qué?

Quería matarle.

(Puerta)

Es cosa del diablo que nos volvamos a ver.

La crecida tiene la culpa.

(RÍE)

(Lluvia)

¿Cuándo bajará el río?

Cuando llueve mucho, a veces está así varios días.

¿Y no hay ningún paso cerca?

Más abajo estaba el puente pero lo volaron.

(Lluvia)

Bueno,

me quedo.

¿Pasan por ahí muchos soldados?

No, esta mañana pasó un grupo, nadie más.

¿Hay alguien más en la casa?

No.

¿Y por ahí cerca?

Eso está solo.

¿Y tu marido?

Murió en el frente.

¿Con estos?

No, murió con los vuestros.

¿Y este?

Es un herido.

¿Y no sabéis que los que ayudan al enemigo son unos traidores?

¡Está grave!

Nosotras lo único que queremos es que nos dejen en paz.

(Truenos)

Pero, ¿qué hace?

Por favor, las botas.

(SE QUEJA)

Así no podrá escapar.

Lo intentaré, es mi deber.

(Música tensa)

(SE QUEJA)

(Música tensa)

(SE QUEJA)

(Trueno)

¡Tú eres tonto!

Con la pata así no puedes dar 20 pasos.

¿De verdad no quiere tomar nada?

Te aconsejo que no le intentes otra vez.

Perdería la paciencia y...

¿Por qué no lo has hecho ya?

Por mí...

Pero te necesitan vivo.

Quieren "charlar" contigo.

¿Quiénes?

Ya lo verás.

Debe tomarlo. Le hará bien.

Gracias.

¿Cuántos sois en el pueblo?

Te pregunto cuántos batallones sois en el pueblo.

¿Cuántas baterías?

(RÍE)

Ese papel me lo sé yo de memoria.

Tú verás lo que haces después.

No es asunto mío.

Pero no te valdrá ponerte chulo.

¿Tú qué harías en mi lugar?

Yo no estoy en tu lugar.

Tienes razón.

Pero no es lo que tú piensas.

El prisionero eres tú,

no yo.

¿De veras?

Tienes eso, de acuerdo,

pero estás en mi zona, en territorio enemigo.

Supón...

que me pegas un tiro,

¿Y qué?

Fuera puedes encontrarte con miles como yo pero sin estar así.

Y con armas. Sé defenderme.

Luego, admites que eres tú el acosado.

Fíjate, supón también que te digo lo de los batallones,

lo de las baterías.

¿A quién podrías decírselo?

A nadie.

No puedes pasar el río,

no puedes escapar, estás metido en una trampa.

¡Cállate!

Eres listo y juegas bien tu juego.

¡Levántate!

(Truenos)

Ven.

Pasarás la noche ahí dentro.

Quiero dormir y no me gustan las sorpresas mientras sueño.

Tú también estás encerrado en la casa.

¡Entra!

(GIME)

¡Y cuidado con las jugarretas, ¿estamos?!

(Lluvia)

¡Vamos, arranca ya!

¡Arriba todos!

¡Bien, bien! ¡Espera, hombre, espera!

No se puede.

He traído todas las llaves de la casa y ninguna abre.

Escucha, es posible que no lejos de aquí

haya soldados nacionales.

Procura dar con ellos, les cuentas lo que ocurre.

Lo intentaré.

Si no ves a nadie, tendré que conseguir un arma,

¡como sea!

(Lluvia)

¡Maldita lluvia!

Dale algo de comer.

Y tú aprende a andar porque en cuanto el río baje no vamos.

Y esta vez te llevo como sea.

(Pasos)

(Música tensión)

¿Quién hay?

(Lluvia)

(Música tensión)

(Truenos)

Esto va a terminar mal.

(Música tensión)

(Lluvia)

(Truenos)

(Golpes)

No debiste esconderlo.

(Golpes)

¡Sabandija!

¡Asqueroso cobarde!

¿Es tu marido?

No.

¿Quién es?

(GRITA) ¡¿Quién es?!

Uno del pueblo.

Don Eusebio.

No quiso ir a la guerra.

-¡Estoy enfermo, estoy enfermo!

¡De miedo!

¿Es de los tuyos?

No, si lo hubiera sido habría salido cuando pasó la patrulla.

O antes, cuando los míos llegaron aquí.

Este no es de nadie.

Es solo un cobarde.

Estoy enfermo, por eso no pude presentarme.

¡Yo te ayudaré!

¡Por favor! Ya les he dicho que estoy enfermo.

¡Yo no he hecho nada!

¡Yo no he hecho nada!

Harás lo de todos. ¡Pudrirte con un fusil en la mano!

Tú vendrás conmigo al otro lado, donde deberías estar.

Te tocó ese baile y bailarás. Lucharás como yo, ¡y como ese!

¡Te reventarás de un tiro cuando te toque!

¡Nadie tiene derecho a escapar a ese juego!

Esperarás ahí hasta que baje el río.

Es el sitio a propósito para los tíos como tú.

(Disparos)

(Disparos)

Es buena tierra.

La que yo trabajo no es como esta.

Quema la semilla.

Allí nunca llueve.

¿Y dónde es eso?

Le llaman Los Monegros.

Malos tiempos.

Sí.

Aquí nadie recogerá la cosecha.

Lástima.

La guerra es una maldición.

Se lleva a los hombres.

¿No tienes un hermano, alguien?

No, nadie.

(GIME)

Tenga.

¿De dónde lo has sacado?

Lo encontré.

Estaba en el río.

Es de aquel que mató el avión, pero no he visto soldados.

¿Por qué lo has hecho?

Usted dijo que lo necesitaba.

Gracias, pequeña.

Ahora se marchará, ¿verdad?

¿Por qué?

Tiene que hacerlo.

Él puede entrar de un momento a otro.

Ahora es muy distinto.

Tengo miedo.

No digas eso.

Has sido muy valiente.

¿Qué piensa hacer?

Esperar.

¿A dónde vas? ¿Te gusta a ti la niebla?

A mí no.

(RÍE)

(RÍE)

Hola.

Ah... ¿has visto el árbol?

¿Quién eres?

Busco un árbol. ¿Eh?

Siempre deja las cartas en el tronco.

¿Quién eres? El cartero.

¿El cartero?

Sí, el cartero del pueblo.

Sigue...

¡Pedro!,

¿qué haces aquí?

-Hola, Manuela.

¿No tenéis cartas?

¿Y el árbol?

-Lo cortaron hace años, ya lo sabes.

-Sí, siempre me olvido.

-Anda, sube, comerás algo.

-Voy a estar poco tiempo.

He de ir enseguida a Correos.

-Era el cartero del pueblo, se volvió loco hace mucho tiempo.

No, va siempre solo.

Pasa por las casas y le damos algo de comer.

Un beato como vosotros.

Soy católico si a eso te refieres.

¿Y crees en esos garabatos? Creo en Dios.

¿Sí?

¿Y qué ganas con ello?

Poder mirar de frente tu metralleta.

Bah.

Toma, Pedro, te traigo unas almendras.

-Voy a ver a Teresa antes de marcharme.

-Sí.

Yo también sé mirar de frente a las armas y no creo en Dios.

Pero es distinto.

No vales igual para todos, te pilla y se acabó.

Te equivocas.

Para mí empieza lo más importante.

¿Y crees que Dios te ayudará al ganar la guerra?

Sí.

Entonces, lucha con vosotros.

No. Nosotros luchamos por él.

Yo lucho por mí.

Con esto.

Y en esto creo.

No falla nunca.

Y si falla ya no lo necesitas.

¿Qué haces aquí, Pedro?

Las cartas, ¿sabes?

Tengo que irme.

Hola, Teresa.

Tendrás un niño alto como un chopo,

y un día escribirá una carta muy hermosa

que yo enviaré a todas las casas del pueblo y les diré:

la ha escrito el niño de Teresa,

veréis qué hermosa es.

¿Porque sabes, Teresa?

No se lo digas a nadie.

Pero ahora la gente no me da sus cartas.

Será que no se escribe.

¿Por qué se callan sus cosas?

No es bueno callar.

Teresa, Teresa, ¿es que nadie se quiere?

Pero tu hijo escribirá un día una carta muy hermosa

que leerá todo el pueblo.

(Silbido)

¡Teresa!

Estoy... Estoy bien.

Teresa.

Teresa.

¿Estás herida? No, estoy bien. Estoy bien.

El niño...

María, corre. Puede nacer.

Agua, María.

María, vuelve acá, te van a matar.

No hay miedo, abuela, era un disparo de tanteo.

(GRITA) ¡Hija!

Tiene que venir don Elías.

Tiene que venir.

Sí, sí. Ya vendrá.

Id a buscarle.

Id a buscarle enseguida.

Tranquilízate.

Si no viene el doctor se nos muere.

(GRITA)

¿Cuánto se tarda hasta el pueblo? Dos horas.

(GRITA)

No puedes ir.

Y menos por la noche.

Te pegarían un tiro.

Pero la Teresa está muy mal y don Elías la conoce.

(GRITA) ¡María!

(GRITA)

Tú no debes dejarme sola.

Y ella nos necesita a los dos.

(GRITA)

(GRITA)

(Truenos)

(GRITA)

Lleva así demasiado tiempo.

La Teresa se nos muere.

(GRITA)

Don Eusebio puede ir a buscar al doctor.

Tiene que ir.

Él sabe el camino, conoce a don Elías.

(GRITA)

Tiene que dejarle.

¡Suéltelo!

Don Eusebio puede ir a buscarle.

(GRITA)

¡Suéltelo!

¡No lo soltaré!

Porque tampoco iría.

Pero...

Pero hay que hacer algo.

(GRITA) No podemos dejarla así.

(Truenos)

(Truenos)

Deja... debo ir a verle.

Volveré pronto a cuidar de todo.

¡Soltadme os digo!

Jaime, Jaime, Jaime, asesinos.

Suelta. Calma.

Soltadme os digo.

Calma, no pasa nada, mujer.

Cálmate.

(JADEA)

Jaime.

Jaime.

Jaime.

Va a nacer nuestro hijo.

(Truenos)

Tiene que bajar hasta el río.

Allí encontrará la carretera vieja del pueblo.

Don Elías vive en la plaza frente a la iglesia.

Dígale que se trata de Teresa la del pinar.

Él ya la conoce, vino otras veces.

Por favor, por favor, no tarden.

(Truenos)

Espera.

No puedes ir con eso.

Te ibas a delatar.

Toma.

Llévala.

Sé que por lo menos esta noche no contarán tus ideas.

(Truenos)

(Truenos)

¡Levántate!

¡Sal!

¿Por qué?

¿A dónde?

Al pueblo. Y voy a ir contigo.

Es una locura. Si vamos juntos nos matarán antes de llegar.

Asqueroso. Vomito solo de pensar que he de ir contigo.

Pero yo no puedo salir.

Si dices una palabra más te meto un cargador en el cogote.

¡Andando!

(Truenos)

(GRITA)

(Música dramática)

-Eh, date prisa, hombre,

apenas quedan.

Oye, no te conozco.

¿Qué haces aquí?

¿Dónde está el oficial?

Llevamos un sargento. Está en el camión.

Pero espera, hombre, coge algunas que están estupendas.

¡No! Tengo que ver al sargento enseguida.

(Truenos)

¡Este manzano está cargado!

-¡Sí, este también!

Voy al pueblo.

Debo presentarme al jefe del destacamento.

¿Qué jefe?

No sé, no le conozco.

Debo darle un comunicado.

¿De dónde vienes?

De las posiciones del valle.

¿Vas solo? Sí.

Andaba extraviado.

Sube detrás, nosotros vamos al pueblo.

-¿Estáis todos?

¡En marcha!

-¡Eh, dejadme subir!

-¡Venga, que nos vamos!

(Armónica)

¿No serás tú de esa patrulla de la que se habla por ahí?

Sí, hombre.

De la que no se supo más.

Hubo mala suerte.

¿Y los otros?

Murieron todos.

¿Qué sargento llevabais?

No tuvo él la culpa.

¿Quién era? ¡Vete al diablo!

Ahora le sería fácil salir.

Esconderse por aquí cerca.

No puedo, él fía en mí.

Le he dado mi palabra.

¿Sabe una cosa?

No creo que sea un mal hombre.

No lo es.

Parece que se ha dormido.

Por lo menos descansa.

Estará rendida, abuela, váyase a dormir.

Yo me quedaré.

Sí, voy a echarme un rato,

si ocurre algo avísame enseguida.

No se apuere, abuela.

Dios quiera que dé pronto con el doctor.

¿Y si no estuviera?

No te preocupes, María, todo saldrá bien.

María...

Dime que no te irás.

Pero volveré, María.

Vaya, por fin acabó el diluvio.

-El diluvio va a empezar ahora y no de agua.

Veréis como mañana se vuelve a poner en marcha el jaleo.

-¡Eh, tú!

Sigue por ahí hasta la plaza, a la derecha está el ayuntamiento,

allí encontrarás al comandante.

(Música folclórica)

Pues yo volveré.

Tengo derecho.

Tengo derecho, ¿comprendes? 30 años, 30 años...

¿Dónde vive el médico?

Blancos, rojos, morados y a mí qué me importa.

Te pregunto que dónde vive el médico.

¿El qué?

Te digo que tengo derecho emborracharme cuando quiera.

Le pregunto que dónde vive el médico.

Si, grita, grita, ¿qué me importa a mí lo vuestro y lo de los demás?

¡Palabrerías, paparruchas, pero yo seguiré!

El médico.

El médico del pueblo, ¿dónde está?

¿El médico?

Ah, sí.

Allí. En la Iglesia.

Te vas, claro, pero yo seguiré.

Yo seguiré... seguiré bebiendo.

(TODOS) #Con el sol de un nuevo amanecer,

#los valles y las montañas

#de gloria se cubrirán...#

Vaya hombre, ¿viste ya al comandante?

(TODOS) #Nuestra España abrirán.#

-Anda hombre, vente con nosotros.

(TODOS) #Por España moriré...#

Bueno, está bien hombre. -Adiós, adiós.

-Mi teniente, los primeros camiones ya están cargados.

-Bien, que se concentren en la plaza, hay que esperar órdenes.

El médico del pueblo, ¿sabes si está por aquí?

Por allí andaba, junto a los prisioneros.

¿Son esos los rojos?

No sé, no sabría decirte, todos son heridos.

No suba usted, doctor, yo las cogeré.

-Nos hacemos viejos.

¿Don Elías?

Sí, soy yo.

-Déjelo, doctor, yo lo haré.

-Cuidado, cuidado, no muevan la camilla.

Doctor.

Déjame ahora, muchacho.

Le necesitan.

Le necesitan, doctor.

¿Dónde?

En El Pinar, un parto.

¿El Pinar? ¿Un parto?

Debe de ser la Teresa, ¿pero aquello no caen zona roja?

No, ya no. Puede ir.

Pero es que ahora de noche... creo que no llegaría.

Es grave.

Si es grave será mejor que la bajen.

Está muy apartado, yo hace tiempo que no salgo del pueblo.

Además, mis piernas... será mejor que bajen a esa mujer.

Allí no hay nadie, doctor.

Una vieja, una niña... Además,

yo iré con usted.

(Gritos)

(JADEA)

Aquí no se puede hacer más, peligra la vida de los dos.

Desvístanla, hay que llevarla al pueblo.

Al hospital de campaña,

quizás aún estén allí.

Comprendo su situación,

pero solo le pido ayuda hasta el torrente,

si llevamos a esa mujer hasta allí,

yo me las compondré para llegar al hospital.

Mire, abuelo, arriesgué la piel una vez,

ya está bien.

Además el río está bajando, en cuanto pueda me voy.

Sin embargo, entre usted y yo podríamos bajar a Teresa.

Deja que me ría, doctor.

¿Usted y yo? Usted no puede ni con su pellejo.

(Avión)

Esto va a reventar.

Maldito río.

Si no salimos en seguida será demasiado tarde.

¿Salimos?

Puede contar conmigo, doctor.

Tú no vas a ninguna parte.

Lo siento, muchacho, pero es difícil que usted pueda andar.

Escucha, he dicho que voy al pueblo e iré,

no soy tu prisionero y tú no podrás impedir que vaya.

Pero sé que ya no lo harás.

Ahora no le duele a causa de la anestesia,

pero el efecto pasará pronto.

¿No le queda otra inyección?

Sí, una.

Póngamela, rápido.

Anda, bebe, esto te hará bien, lo dijo don Elías.

Volveré, María.

(Música)

Vamos.

No te apures, mujer, llegaremos a tiempo.

(Música)

(LLORA)

(Música)

Pero conste que sólo voy hasta la carretera.

(Música)

Son camiones, el avance.

Aún tienen que rodear el pantano, pero no tardarán, sigamos.

(Música)

Espere, deje que vea la herida.

Estoy bien, sigamos.

Es preciso detenerse, la herida se ha abierto de nuevo.

Lo siento, ya se lo dije, no tengo más anestesia.

El río está bajando, comenzarán a cruzarlo de un momento a otro.

(Explosiones)

Rápido,

o toparemos con ellos en la carretera.

La carretera...

(Explosiones)

(Explosiones)

(Explosiones)

(Explosiones)

Hay que cruzar la carretera por otro sitio.

(Explosiones)

No, deteneos.

No, no quiero. No quiero.

(Explosión)

Dios mío, dejadme aquí, dejadme.

(Explosiones)

(Explosiones)

(Explosiones)

Dejadme, dejadme os digo.

¿Queréis matar a mi hijo?

Quiero volver a mi casa,

volver a casa con mi hijo.

(Explosiones)

(Explosiones)

Por aquí nunca cruzaremos la carretera.

Quizás por el camino viejo, junto al río.

(Lloros)

Andrés...

Gracias.

Me llamo Juan.

Gracias, Juan.

El camino viejo cae por allá.

(Música)

(Explosiones)

(Música)

(Explosiones)

Los rojos huyen, mirad.

En la otra orilla.

Los nuestros les cortarán la retirada.

(Explosiones)

(Explosiones)

(Explosiones)

(Música)

(Explosiones)

(Explosión)

(Explosiones)

Doctor, doctor.

Ahí, en el hoyo...

(Explosiones)

(Lloros de bebé)

Historia de nuestro cine - Tierra de todos - Ver ahora

Por los azares de la guerra, Juan y Andrés, que militan en distintos bandos durante la Guerra Civil española, se ven obligados a refugiarse en una casa apartada en el monte, pero en pleno frente de batalla. En la casa habitan tres mujeres y al ponerse una de ellas de parto se avienen a colaborar y a entenderse más allá de los enfrentemientos ideológicos.

La dinamita está servida (1968)

Reparto: Tony Leblanc, Alfredo Landa, Manolo Gómez Bur
Contenido disponible hasta el 24 de julio

No recomendado para menores de 7 años Cine de barrio - La dinamita está servida - ver ahora
Transcripción completa

Subtitulado por Accesibilidad-TVE.

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

(Música)

Brauner me habló muy bien de usted.

(Con acento inglés): ¿Qué le dijo?

Convicto de asesinato a los 17 años en Chicago, Ilinois.

Mercenario en el Congo, terrorista en Argelia.

Orden de captura cuando lo del robo del expreso Glasgow.

-Asesino a sueldo en el atentado... -No siga.

No soy vanidoso.

El rey de Chaila va a pasar una temporada en España.

Viaja de riguroso incógnito.

Que se quede.

Es fácil.

Aquello es bonito.

-Es que quiero que se quede muerto. -Ah.

Hay 40.000 dólares para que se quede.

Dejémoslo en 80.000.

Es mi precio por asesinato político.

-Todo sea por la libertad de Chaila. -Y nada de dólares...

...el pago en onzas de oro.

Yo no mezclo el trabajo con el azar.

-Buenos días, Sium. -¿Puedo felicitarle, señor?,...

...era una bola muy difícil. -Chaila es protegida nuestra.

Pozos petrolíferos, situación estratégica en Asia,...

...nos interesa. El rey de Chaila viaja a España...

...de riguroso incógnito.

Quiere que le vea un médico de allí. Tenemos confidencias...

...de que grupos en el exilio, proyectan atentar contra su vida.

Posiblemente contratarán asesinos profesionales.

-¿Americanos? -Quizás, son los que tienen más experiencia.

¿Cuál será mi misión?

Proteger discretamente la vida del rey.

Solo se dará a conocer cuando detenga a los asesinos.

Entendido, señor.

Le deseo suerte, la necesitará.

A ver si a este no nos le matan.

Hace sonidos guturales.

Tenemos reservada la habitación clave.

La 207. Stop.

Nuestro enlace es un camarero. Stop.

Toma nota mental de la contraseña. Stop.

El camarero dirá: ¿Ha pedido sopa de tiburón? Stop.

La respuesta será: No, prefiero sopa de tortuga. Stop.

El Queen de Chaila llegará pasado mañana de riguroso incógnito. Corto.

"¿Fire, please?"

¿Y los violines? Afinados.

Bien afinados.

"All right, boy"

Tose.

Música de los sanfermines.

(Pero no, el rey de Chaila no fue el siete de julio a los sanfermines.)

(Él se lo perdió.)

(Llegó al día siguiente a la Costa Brava.)

(Y como todo el mundo sabe realizó el viaje de riguroso incógnito.)

¿Agíbalo?

¡Agíbalo!

¡Agíbalo!

Páguele y dele una buena propina...

... para que ponga amortiguadores nuevos.

Ah, y si encuentra un riñón en el asiento es mío,...

...se me habrá caído en un bache.

-Cómo pesa esto, no hay quien lo mueva.

-Pero, ¿qué tiene? Ruinas.

Eh, Mike.

¡Deje eso!

Ustedes perdonen.

Son muy delicados. Se desafinan en seguida.

¿La sopa de tiburón es para el señor?

No, no, yo he pedido cóctel de gambas.

Oye, Olga, ¿tú has pedido sopa de tiburón?

No, por Dios, qué asco.

¿O tal vez prefiere el señor una sopa de tortuga?

Y dale con la sopa, no quiero sopa de tiburón,...

...ni sopa de tortuga, ni sopa de nada.

¡Me molestan las sopas!

¡Quiero mi cóctel de gambas!

No te enfades, cariño.

Disculpe, señor, debe ser un error del maitre.

¿Ha pedido sopa de tiburón el señor? No.

Yo quiero gazpacho.

Es que no te quita ojo.

Vaya forma de mirar.

Ni las lechuzas. Cállate, por favor,...

...que vas a llamar la atención.

Este tío nos va a dar la luna de miel, te lo digo yo.

Será la forma de mirar que tengan en su país.

Pero si solo te mira a ti. Y anda que disimula el tío.

Te está comiendo.

¿Desea sopa de tiburón el señor? Atiza, ya está aquí el del tiburón.

Y deje de guiñarme el ojo de una vez.

Sí, señor.

Usted perdone, es un tic.

Hay demasiado tic y demasiado ojo en este hotel.

Ya me estoy cansando. Ay, no te excites, cielo.

Si estoy tranquilo.

Pero tengo hambre, ¡y quiero mi cóctel de gambas!

¡Es ya una cuestión de amor propio! Sí, sí.

¿El señor tomará sopa de tiburón? No. Yo prefiero sopa de tortuga.

¿El señor ha dicho sopa de tortuga? Sí, hemos dicho sopa de tortuga.

Somos nosotros Dori and Mike. Qué alegría, qué alegría más grande.

Soy el recomendado. ¿Hay noticias?

Sí. Ese es el rey.

Pues como no haya más que esas noticias empiezas bien.

¿Dónde guarda las joyas?

No lo sé, el rey vive en el tercer piso.

Está lleno de guardias. No dejan ni asomarse.

Lo suponía, venimos preparados.

Va a ser dificilísimo.

No te preocupes, muchacho.

Pienso yo. Esta noche en la habitación.

Sí, señor.

Buenas noches, señor.

Hola.

Arrea, manco.

Toma, ahora te toca a ti.

Dame un tranquilizante, Dori.

Necesito relajarme.

Y ofrécele al chico un estimulante. Va a tener que trabajar duro.

Yo me tomaría una copita de anís. ¿Anís, dice?

Ríe.

¿Qué te parece?

Es simpático el chico.

¿Cómo te llamas? Bruno.

Un nombre serio, me gusta.

Y te va porque pareces un tipo callado.

¿Quieres "doping", bruno?

No, muchas gracias, acabo de cenar.

Si el "doping" no es un postre, muchacho.

Es una droga.

Mike se droga.

Tenemos de todo.

Barbitúricos tranquilizantes, anfetaminas estimulantes,...

...vida psicodélica, tú ya me entiendes.

De lo que estamos peor es de alucinógenos.

Bueno, al grano.

¿Ves esto?

Sí, señor. Llámame Mike.

Sí, Mike.

¿Sabes lo que es?

Parece una tubería gorda.

No das una, "boy".

Es un periscopio desmontado.

¿Quién vive ahí?

Exactamente en la habitación de arriba.

El rey de Chaila.

Es la suite royal.

Y como el rey está ahí nosotros estamos aquí.

Y por eso nos elegiste tú mismo esta habitación...

...que es la habitación clave para el "rififi" visual.

¿Comprendes ya? Comprendo, pero poquito.

Y pensar que Antúnez me dijo que eras un fuera de serie.

¿Estás seguro que la habitación de arriba es la del rey?

Sí.

Me conozco y no quisiera estar en tu pellejo si...

Sí, señor, estoy seguro. Esa es la suite royal.

Ok. Las joyas del rey de Chaila valen 100,...

...200 millones. Y están ahí.

Pero, ¿dónde?

Cuando tengamos instalado el periscopio lo sabremos.

¿Me sigues? Sí, Mike, voy con usted.

Estúpido, digo si me sigues el razonamiento.

Tu barbitúrico.

No perdamos tiempo. Hay que llegar hasta la chimenea de arriba.

Y rápido.

Taladro.

Parece fuerte.Es que con lo flojito que es de aquí...

...si además fuera enclenque.

Sigue sonando, no hay derecho, es como el zumbido de una abeja.

No termina nunca. Y tengo la abeja metida dentro de la cabeza.

¡Es un ruido insoportable! ¡Viene de la habitación de al lado!

¿Pero qué es eso?

Me lo he puesto por el ruido. No sabía cómo taparme.

Buenas noches.

¿Pero qué te has dado en la cara?

Nada, nada, es una crema a base de hormonas,...

...refresca la piel, la tonifica,...

Taladro.

Teléfono.

Quieto.

Quieto, sal.

¿Qué?

¿Diga?

Perdone, señor, insisten de la 209.

Dicen que no pueden dormir.

Se quejan de un ruido que viene de su habitación.

Como un zumbido. ¿Un zumbido?

¿Aquí? Me extraña.

Como no sea que me estaba afeitando.

Desde luego mi máquina eléctrica es muy potente.

Por Dios, no tengo nada que perdonar.

Vaya oído los recién casados del 209.

A trabajar.

Taladro.

¿Qué se ve?

Silencio.

Di algo. No veo nada.

La tapa.

Veo, veo... ¿Qué ves?

Una cosita.

Me parece que esa no es la suite royal.

Y juraría que te has equivocado de habitación.

No puede ser, lo he estudiado a fondo.

Esa es la suite royal.

¿Tú conoces la suite royal?

Como la palma de mi mano.

Pues mira y comprueba si es.

¿Qué? Cretino.

Tengo los planos del hotel. Aquí están.

Los he estudiado a fondo.

Aquí están.

Los has estudiado con los dedos llenos de grasa.

Guarro.

La suite royal, ¿la 207?

Esto no es un siete es un nueve.

La habitación clave es la 209.

Aquella es su lancha.

Qué miedo.

Figúrense qué ocho horas de angustia hemos pasado.

No se las deseo a nadie.

Bueno sí, se las deseo al sinvergüenza...

...que nos dio el fuera borda sin carburante.

Claro que ese me oye. Vaya si me oye.

Es que hay mucho desaprensivo.

Cinco rosarios me he rezado.

Si no fuera por ustedes no lo contaba.

Calle, calle, no hablemos de eso. Hemos hecho lo que debíamos.

Y lo que parece imposible es que nos hayan podido ver.

Porque nosotros veíamos la costa un puntito negro.

No me puedo quejar, yo es que de lejos veo fenómeno.

Risas.

Pase, doctor.

Permítame que le indique el camino.

La lengua, por favor.

Se lo traduce.

Más.

Diga 33.

Vuelve a traducir.

Dice 33 en su idioma.

Así no sirve, tiene que decir 33 en castellano.

Traduce.

33.

¿Fuma mucho?

Poco, 30 pipas al día.

-¿Bebe? -Casi nada, solo whisky, media botella.

-¿Mujeres? -Poco, son otros tiempos.

Catorce en Chaila, 12 esperando la cigüeña,...

...y las que traemos, total 42.

Aquí solo ha venido con 16, en plan de reposo.

Cuesta trabajo creerlo, pero está vivo.

Hasta luego. Buenas tardes, señor.

¡Ah!

Te estaba esperando.

¿A mí? Sí, a ti.

Que parecéis tontos los hombres, no os dais cuenta de nada.

No la entiendo.

Por favor, Arturo, llámame de tú. Es más íntimo.

Quiero confesarte una cosa.

Tengo envidia de tu mujer, y celos.

De verdad, que no te entiendo, Dori.

Ruido.

Es mi mujer, que viene mi mujer, di algo.

Me gustas.

Perdón. Estaba buscando a mi mujer.

Y se ha ido. Es muy discreto.

Seguro que me buscaba para jugar a ping-pong.

Es para lo único que me necesita.

Perdóname, Arturo, a veces no sé controlar mis sentimientos.

Buenas noches, señor.

Ebullición.

¿Le dejo aquí el servicio?

Explosión.

¡Ay!

Buenos días, señor. ¿Qué desea tomar?

Menos sopa de tiburón lo que quieras.

Qué buen humor tiene el señor.

Guapa, guapa, guapa.

Usted perdone, pero es que yo soy muy hombre.

Enhorabuena, macho.

Y tráeme una cerveza.

Sí, señor.

Yo lo que sé bien es cargar cañones.

Y la instrucción en orden cerrado. ¿Pero arma automática no manejas?

A mí me saca usted del mauser, bueno y cargar cañones.

Pero, hombre, que no vamos a atacar a cañonazos, sería excesivo.

Nosotros usamos metralletas de tambor como en Chicago.

Ahora aprenderás, será tu bautismo de fuego.

Aparte de cargar cañones, claro está.

Apártate.

¿Preparada?

¡Fuego!

TODOS: ¡Ah!

¡Ay!

Ahora tú.

No se preocupe por mí, a usted le hace tanta ilusión...

Ahora tú.

Dispara.

¡Abre los ojos, que nos asesinas!

¡Ay, ay!

Cariño, que llevamos así diez minutos, decídete.

Ya lo tengo, ya lo tengo.

Algo no iba. Tu blusa se confunde con el color del mar.

Queda todo empastado. ¿No querrás que me la quite?

No, mujer. Cambiaremos de fondo.

Anda, ponte allí.

¿Y ahora qué pasa?

Nada, mujer, nada. Ya está.

A la izquierda un poquito.

Más.

Vale. Perfecto.

Ahora le doy al disparador automático y salgo contigo.

Has salido de concurso, ya verás.

¿Qué pasa?

Lloran.

Mi máquina.

Hoy es tu gran día, Bruno, vas a entrar en el mundo sicodélico.

Será tu bautismo de droga.

¿No será demasiado para un día?

Porque hoy he tenido también el bautismo de metralleta.

Mejor.

Será como si nacieses.

La que ha nacido hoy he sido yo.

Aquí el artillero, no me ha metido una ráfaga de metralleta...

...en el estómago, por tanto así. Fue sin querer.

Ya me lo imagino.

No iba a ser por sadismo.

Aquí tenéis los plátanos, las cerillas, el papel de fumar,...

...y la navaja. Yo me voy a la terraza...

...a leer las memorias de Chesman.

¿Merendamos?

Chalao, que esto es la droga.

¿La droga?Hacen falta unos diez plátanos por barba.

Yo más de cinco no me he comido nunca.

Escucha, borrico, si no se comen, se fuman.

Con las hebras que sacas del interior de la cáscara...

...te lías un cigarrito y es como...

...si te estuvieras fumando un alucinógeno.

Para que te enteres, viene a ser como el "LSD".Ah.

Es que yo no fumo.

No se trata de fumar sino de drogarse.

Anda, vete pelando plátanos y dame las cáscaras.

El cigarrillo es solo un sistema, ¿entiendes?

Otros se inyectan.

Es que tengo hambre.

Y me dieron el fuera borda sin carburante...

...para que me perdiese en el mar. Luego los empleados...

...lo negaron y yo no lo pude probar.

Pero ahora sí. ¿Dónde está mi rueda?

Si hay tanta gente en el hotel y tanto coche,...

...¿por qué siempre yo? Serénese,...

...este hotel tiene fama de ser el más tranquilo del mundo...

...precisamente lo ha elegido el rey de Chaila...

...para su viaje de incógnito. A ese ni me lo nombre,...

...menudo gamberro es el rey de Chaila.

Pero, señor...No quiero crearle un incidente diplomático al gobierno...

...por eso callo, solo por eso, por patriotismo.

Se come con los ojos a mi mujer, la fotografía,...

...y a mí me rompe la máquina.

Se queja.

¿Pero qué le has hecho?

Si solo ha dado una chupada y se ha caído redondo.

Casi no tiene pulso.

Ay, qué drogado estoy.

Bruno.

No comprendo, si solo ha sido una chupada.

Se queja.

Qué raro, ¿solo una?

Una, claro que antes de fumar se ha comido nueve plátanos.

¿Nueve?

Lo que tiene es una indigestión.

Vamos, Bruno, despierta.

Despierta, comilón.

Entonces, ¿no estoy drogado? Qué vas a estar.

Lo que tienes solo nueve plátanos de punta en la boca del estómago,...

...¿te parece poco?

Vamos, levanta.

Vamos.

Yo creía que era la droga.

Yo creía, yo creía.

Se queja.

Toma, acuéstate y mañana como nuevo.

Qué relajo.

TODOS: ¡oh!, ¡ah!

Gimotea.

Hablan en su idioma.

Hola, buenos días. Buenos días, Mike.

Hay que conservar la forma.

¿Han visto a Dori es que no sé por donde anda?

No se preocupe tanto de su mujer estará por ahí.

Waiter.

Es que no he desayunado.

Señor, ¿qué toman?

Yo nada, gracias.

Un limón natural.

Para mí un whisky doble.

Servido en taza, ¿verdad? Por supuesto.

Ponlo en mi cuenta y apúntate otra propina de 100 pesetas.

¿Whisky en taza? Sabe mejor.

Chicago, año 30, como en los tiempos de la ley seca.

Mire, ahí va su mujer.

¡Es muy guapa! Sí.

Ella es el cuerpo y yo el cerebro.

Bueno, por hoy ya vale.

Arturo se cuida mucho. Hace bien porque lo necesita.

Fíjese qué gracioso, ¿a que no sabe lo que pensé...

...cuando le conocí en la barca? No.

Pensé que usted era...

...el padre de su mujer.

Sí que es gracioso.

Yo hago gimnasia mental.

Preparo algo importante.

Pronto se hablará mucho de mí. Bueno, de nosotros.

De Dori and Mike.No, si ya se empieza a hablar, no crea.

Cuadro, caja fuerte,...

...cofre, joyas, lo suponía.

A veces siento admiración por mí mismo.

Ahora juegan a chocarlo.

Ha terminado el programa infantil, vámonos.

No entiendo esta manía tuya de entrar en brazos.

Me hace tanta ilusión.

¿Te acuerdas?, como el primer día.

Sí, pero es que llevamos una semana así.

Eres tan fuerte.

Sí, eso es verdad.

¿Pero qué haces? La di, es que no atinaba la puerta.

Tosen.

Nos lo hemos "cargao".

Solo queda la metralleta. No, la metralleta no.

Golpe.

Acabarás llamando la atención.

¿Tú sabes cómo pesa esto?

Es como un cepo de hierro. Me enterrarán con él.

Anda, bebe un sorbito de vino.

¿Por qué ha encendido las velas tan pronto?

Yo no las he encendido. Vaya, hombre, se han encendido solas.

La que me ha caído a mí con este. Si lo único que hace es mirar.

¿No querrás que te lleve al cine?, pero si le dejamos...

Ven aquí. Cámbiate conmigo.

Como quieras.

Ahora me va a mirar la carita a mí.

La carta real.

Su majestad no tiene apetito.

Waiter.

A la orden. A las 5 en el periscopio.

¿Y si están en la habitación? Todo está previsto.

Pienso yo.

Detrás del cuadro está la caja fuerte con el cofre,...

...¿entendido? Sí, Mike.

Mañana haremos sonar los violines.

Posiblemente habrá occisos. No importa.

Prohibida la piedad.

¿Alguna duda?

Sí, que me parece que vienen.

¡Ay, madre!

Vamos.

¡Mike! ¡Mike!

Venga. Vamos.

¡Ah!

Canta.

Mi vida.

Qué imprudencia.

Mi mujer.

No cierres, que entre el sol. No, el sol no, lo odio.

Con lo guapo que estás bronceadito.

¡Ay!

Con su permiso, señora, he venido a retirar el servicio.

¿Pero qué servicio?

¡Ah!

(Con acento inglés): Tubería de agua obstruida.

No grave. No se preocupe.

¿Pero cómo no nos vamos a preocupar con estos sustos?

Lo siento.

¡Ah! ¿Qué?Dori.

Hola, ¿habéis visto a mi marido?

No le encuentro por ningún sitio. He mirado en todo el hotel.

Mike, ¿dónde estás?

Estoy aquí. No me he podido bañar, ni gota de agua.

Yo creí que el corte era solo en nuestra habitación.

Vaya hotelito, eh.No te enfades, Mike, ya lo arreglarán.

Chao. Chao.

¿Qué habré hecho yo, madre mía?

Grita.

Toma.

¡Ay!

Pues sí que empezamos bien. Es que estoy un poco nervioso.

Es mi primer atraco. Y el mío.

Tengo tanta ilusión. Mike me ha contado todos los suyos.

¿Habrá que disparar? Mike casi siempre dispara.

¿Verdad, Mike?

¿Qué te pasa?

Estás sudando.

La depresión, me da antes de matar.

Anfetaminas. Sí.

Dosis doble.

Es que es muy gordo lo que vamos a hacer.

Más.

Drógale a ese que nos da el atraco.

¡Plátano, no!

Bien.

Tranquilo, tranquilo.

Plátano, no, por favor. Son pastillas como de regaliz.

Siéntate, tranquilo. Siéntate.

Abre la boca.

¿Qué te pasa?

¿Qué te pasa?

El chicle, me lo he tragado.

Ríe.

Simula una ametralladora.

Sí, ta, ta, ta, pero hay que matar a 20 para llegar a la suite royal.

Calla, imbécil, pienso yo.

En marcha.

Y no quiero piedad.

¿Piedad? ¿Y eso qué es, Mike?

Vamos.

Vía libre.

¡Ay! ¡Silencio!

¡Ah! Sujétala.

Sin pitorreo que no me conoces.

Acepte las disculpas del rey de Chaila,...

...por este lamentable error.

Olvídelo, se lo suplico.

Le prometo que los culpables no lo olvidarán nunca.

Quietos, o los abraso.

No tenemos piedad.

Ojo con el rey de Chaila. Tranquilo, Mike.

Tienen toda la razón para ponerse así.

Su majestad y yo estamos avergonzados.

Ni un paso más, que me entran los nervios.

Los culpables serán castigados.

Tome, señor, se la devolvemos sana y salva.

Gracias, Mike, es la segunda vez que me salvas.

No moleste, señora, que la cosa está que arde. Métase ahí.

Caminen hacia allá.

Vamos.

Abra la caja fuerte o le abraso.

No tenemos piedad.

La caja fuerte está abierta.

Bruno, el cofre.

Yo te cubro.

No tenemos piedad.

Comprendo que se lo quieran llevar todo, les pertenece.

Vamos.

Este tipo es un pelota.

Se lo suplico que no se entere nadie de esto.

Prométamelo. Chuflas no, eh.

Llora.

Qué susto.

Vas a acabar conmigo.

Pero qué imprudencia venir aquí.

Nunca te alegras de verme.

Buenas tardes.

Buenas.

¡Ay!

No tiene gracia dejar el jabón en el suelo.

Es una broma de mal gusto.

Y tápese que hay señoras. Pero yo...

Es que está nervioso. Qué poca vergüenza.

El que faltaba.

Buenas tardes.

Con permiso.

Pero oiga, que es mi mujer.

Tápese es de mal ejemplo.

Adiós y muchísimas gracias.

¿Me vas a decir de dónde vienes? Con el play boy de las patillas,...

...yo no me chupo el dedo, oiga. ¡Ay!

¡Maldito camarero!

¡Y maldito jabón!

Explosión.

¿Y las joyas? Son fotos de Olga.

Y del marido bañándose.

Los hay limpios.

¿Qué hacemos? Irnos.

Quedarnos.

Esta noche será distinto.

Pienso yo.

Escuchad.

Música oriental.

¿Oyes?

Vaya nochecita que nos espera.

Por favor, Arturo, crema no.

Abre un poco, hace calor.

Va a entrar más ruido.

Música.

¡Quietos todos!

¡Ah!

¡Salga de la cama con las manos en alto!

¿Qué significa esto?

Quedan detenidos en nombre del Gobierno de los EE.UU.

Ay, Arturo qué les has hecho tú a los Estados Unidos.

Tiene que ser una confusión.

Yo soy Arturo Ramírez Campos de Electrodomésticos.

Ramírez Campos S.A.

Arriba las manos Míster Ramírez.

Les entregaré a la justicia de Chaila por intento de asesinato.

¡A mi mujer no la toque!

No se moleste en disimular Míster Ramírez.

Sé perfectamente que es usted muy generoso con respecto a su mujer.

¿Yo? ¿Pero qué dice?

Si encima me está llamando...

¡Ay, lo que me está llamando!

Y tiene una pistola.

Deje de representar Otelo, Míster Ramírez.

Justamente su descaro en echar a su mujer en brazos del rey de Chaila...

...fue lo que me hizo sospechar. No era lógico en un marido español.

Soy diplomado en Psicología africana por la Universidad de California.

Caray, con la Universidad de California.

Y nos quejamos de las nuestras. Otro movimiento más...

...y le vuelo la cabeza. Vamos.

Esto es un error.

Nosotros estamos aquí en viaje de novios.

¿Quiere ver las fotos de la boda? Las tengo aquí.

Oiga, que le enseño el Documento Nacional de Identidad.

Yo soy industrial.

Y fabrica periscopios, ¿verdad?

¿Y eso qué es?

Apostaría a que hicieron los cursos de terrorismo...

...en la escuela de Praga, es una forma de hacer inconfundible.

Andando.

Yo le juro que solo he hecho los cursos de inglés...

...por correspondencia.

¿Armamento listo? Yes, Mike.

Ok.

Esto es una confusión.

Caray con el hotel, ¿para eso hemos venido?,...

...menuda luna de miel que nos espera.

¡Ah!

Gracias, es un loco peligroso. ¡Ay!

Gritos.

¿Pero qué hace aquí tanta gente?

¡Suéltenme! ¡Suélteme!

¡Que me suelten!

Gritos.

¡Todos contra la pared!

Vamos.

Gritos.

¡Ah!

Vamos, nenas, que no nos comemos a nadie.

Gritos.

Le juro que tiene que ser una confusión.

¡Quieto!

No sabemos por qué está aquí la señora.

No había orden de rapto. Acepte las disculpas.

Menos cuento.

Tiene un minuto para abrir la caja fuerte.

Vamos.

Si quiere se la abro, no nos queda una sola foto de la señora.

Créanme se las llevaron todas.

-¡Oiga! -Sí, señor, ahora mismo.

Protestan.

¡Calma, señores, por favor!

¡Calma!

No pasa nada. Es la fiesta nacional de Chaila.

Algo así como las fallas de Valencia pero en oriental.

¡Quedan detenidos en nombre del Gobierno de los Estados...!

Vámonos.

¡Bruno!

Silba.

¡Suéltenme! ¡Me quejaré a las autoridades!

¡Arturo!

Habla en su idioma.

¿Pero dónde me llevan? ¿Qué van a hacer con mi marido?

Grita.

Por aquí.

Al office.

¡Ah!

¿Pero qué haces, imbécil, no ves que no está el montacargas?

Que te matas.

¡Ay!

Dale un estimulante para que reaccione.

Más, más.

Tenemos que llegar al cuarto de baño del rey.

Subiremos por el patio de ventilación.

Es el último camino sin vigilar. Cómo te admiro, Mike,...

...nunca pierdes la sangre fría.

Vamos, Bruno, vamos.

¿Pero qué le has dado?

Déjame ver el tubo.

Un somnífero.

Le he dormido, Mike.

Bruno, despierta.

Despierta, Bruno. Bruno.

Vamos.

Vamos, hombre.

Reloj.

¿Se va a llevar a mi mujer?

Ven aquí.

¡Ahí va! Ejecutores.

¡Fuego!

¡Que la suelte de una vez!

Quedan detenidos en nombre del Gobierno de...

¡Qué miedo!

Por fin, estamos salvados.

Reloj.

Hay que volver al follón.

Bosteza.

Despierta.

Dori, ¡que vienen!

¿Pero qué creéis que tengo yo con los jarrones?

Toma, tira tú, Bruno.

Dori, cuando yo te avise, abre el armario.

¡Ya!

¡Vamos!

Gritos.

Gritos.

(Con voz cansada): Quedan detenidos...

Ahora me toca a mí.

Ya se han ido, por fin.

Hoy empieza nuestra luna de miel.

Anda, mi vida, acuéstate.

Y no te pongas crema.

Reloj.

Gritan.

¡Arturo, que hay un señor dentro de la cama!

Qué hace usted aquí, exijo una explicación.

¡Y salga de ahí inmediatamente!

Levántate de la cama, Olga.

Me hace mal efecto verte con el camarero.

Es el colmo. Claro, empezaron con lo de...

...siente a un pobre a su mesa, y ahora creerán...

...que matamos a un camarero en la cama.

Refunfuña.

¿Tú has oído hablar de Villa Lobillos?

No, ¿y eso qué es?La finca de Manuel Benítez el Cordobés.

Creo que tiene allí el oro y el moro.

¿Y tú crees que...?

Estará muy vigilada.

Y además, ¿cómo vamos a llegar hasta allí?

Tú tranquila, pienso yo.

Subtitulación realizada por Gema Núñez Martínez.

Cine de barrio - La dinamita está servida - ver ahora

Informados de que el rey de Chaila va a pasar unas vacaciones de riguroso incógnito en un lujoso hotel de la Costa Brava, un grupo revolucionario contrata a Kremer, especialista en atentados políticos quien, a cambio de 80.000 dólares, acepta la descabellada misión de asesinarlo y así acabar con su régimen. Por su parte, Mike y Dory, una joven pareja que vive al margen de la ley, también han sido informados del viaje del rey de Chaila, por lo que deciden robar las valiosas joyas que siempre lleva consigo el monarca. Mientras, Olga y Arturo, un matrimonio ajeno a todo esto, contempla la confusión que se organiza en torno al rey y a su harén de 16 mujeres.

La playa de los ahogados (2015)

Reparto: Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Celia Freijeiro

No recomendado para menores de 12 años Somos cine - La playa de los ahogados - Ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿No entras? Está dormido.

Está Leo aquí.

Hola, tío, ¿cómo estás?

(Llaman a la puerta)

Buenos días, doctor.

Doctor.

¿Alguna novedad? No, no, no.

(SUSURRA)

No entiendo. ¿Qué dice, tío?

(SUSURRA) Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas.

¿Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas?

¿Es verdad que tenéis un libro de idiotas?

¿No lo sabías? No.

¿Quieres que te lleve a algún lado? Depende, ¿dónde vas?

A mi casa. No querrás que me quede aquí con este ambiente.

¿Si te acompaño me puedes traer mañana?

Pues claro.

(Música)

Es de la última cosecha, Leo, a ver qué te parece.

Está bueno.

Y eso que aún le falta un poquito.

Está muy bueno.

¿Los apuntas ahí a todos?

A todos no. Hace años que dejé de actualizarlo.

Me daba demasiado trabajo. (RÍE)

(Móvil)

Espera, espera. Sí, dime, Rafa. "¿Dónde anda, jefe?"

¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Han encontrado el cadáver de un hombre en una playa de Panchón.

¿Un marinero? "¿Cómo quiere que lo sepa"?

¿Va a tardar mucho?

La forense ha preguntado si podemos pasar a recogerlo.

Bueno, pues ve tú a recogerlo. ¿Yo solo? ¿Y usted?

¿Yo?

Aquí tengo, por lo menos, hasta mediodía.

Muy bien, pues nada, ya voy yo. Bueno, venga, hasta luego.

Hola.

Rafa.

De buena se ha librado. ¿Dónde estaba?

¿Has comido? ¿Comer? No, no voy a comer.

Pues yo me muero de hambre. ¿Me acompañas y me cuentas?

Cuando llegué ya estaba el cuerpo fuera,

estaba echando espuma por la nariz y por la boca.

¿Un marinero? (ASIENTE)

Se llamaba...

Justo Castelo.

En el pueblo le conocen como El Rubio.

El domingo salió en su barca a navegar

y ha aparecido flotando en la orilla.

¿Iba solo?

Llevaba las manos atadas con una brida de plástico.

Un suicida.

El forense dice que no. ¿Por qué?

¿Seguro que no quieres?

Está buenísimo. No, no, de verdad.

No me digas que es la primera vez que ves un ahogado en tu vida.

No, no.

En mi tierra alguna vez aparece uno en el río, pero...

A mí es que los muertos...

Y ese Castelo, ¿no? Justo.

¿Eh? Justo Castelo.

¿Tenía familia?

Ni mujer ni hijos, pero la madre y la hermana viven en el pueblo.

Esta tarde viene la hermana para identificar el cadáver.

¿Hablaste con ella?

¿No te dijo nada?

¿No hablaste con algún vecino? ¿Con nadie?

¿Usted qué cree?

Pero esto es lo de siempre.

La gente abre la boca para no decir nada.

Perdón, que a veces se me olvida que es usted uno de ellos.

(Música)

Rafa, entra si quieres.

Os puedo adelantar que murió ahogado.

(SUSURRA) Para saber eso no hace falta una autopsia.

Tenía los pulmones encharcados,

así que estaba vivo cuando cayó al agua.

¿Te ha contado Rafael que tenía las manos atadas con una brida?

Sí. Y que no crees que se las atara él mismo.

No.

Pues no sería el primero. No, no, a este se las ataron.

¿Por qué?

¿Cómo te ceñirías una brida?

No sé...

Con los dientes. Efectivamente.

Y el cierre quedaría aquí en la zona de los pulgares.

Pero en este caso estaba en la zona de los meñiques.

Pudo moverse después. No, no, mira la herida.

Demasiado apretada como para moverse. Y hay otra cosa.

La mayoría de los golpes que ves son traumatismos post mortem,

pero hay uno provocado en vida.

Se lo tapa el pelo, pero tiene más o menos...

Esta forma.

Le golpearon con algo alargado y con una bola en la punta.

O sea, que según tú, primero lo golpearon,

luego le ataron las manos y le tiraron al agua.

Por ese orden.

¿Y la hora de la muerte? Pues... 2-3 días.

La última vez que le vieron con vida fue domingo por la mañana, ¿no?

Sí. Pues eso, tres días.

Muy bien.

Sus cosas las tiene Clara García. Muy bien.

Esa es la ropa que llevaba puesta y estas sus pertenencias.

Las llaves, la medalla de la Virgen del Carmen y una figa.

¿Una qué?

Es un amuleto. Una figa.

¿Nada más?

También una bolsita con polvo blanco en un bolsillo.

¿Droga?

Supongo. Estaba mojada, la mandé al laboratorio.

¿Esa es la brida? Sí.

Nunca había visto una así.

Yo tampoco, pero no he encontrado nada que identifique al fabricante.

Eso es chino.

Últimamente todo es chino.

¿Qué pasó con el barco? No sé.

-Perdón, inspector, está aquí la hermana, Alicia Castelo.

¡Clara!

Hola, soy el inspector Caldas.

Siento mucho lo de su hermano. Muchas gracias.

El sábado estuvo en mi casa.

Venía casi todas las tardes a ver a mi madre.

Está impedida y vive conmigo.

Mi marido pasa muchos meses embarcado y nos hacemos compañía las dos.

¿Su hermano estaba bien?

Estaba como siempre.

¿Sabéis si había discutido con alguien o le preocupaba algo?

¿No?

¿Alguna amistad nueva o extraña?

¿Drogas?

No sé qué le habrán contado, pero Justo dejó eso hace mucho.

Mucho es... Años.

Gracias. Bueno...

Acompáñala dentro, anda.

(Móvil)

Caldas, la sustancia de la bolsita es sal.

¿Sal? Eso han dicho.

Yo me piro, chao. Bueno.

Chao.

(Música)

Buenas noches.

Oye, Carlos.

¿Tú por qué crees que alguien llevaría en el bolsillo del pantalón

una bolsa con sal?

No lo sé, Leo. Me rindo.

¿Por qué?

No es una adivinanza, es por si lo sabías.

Vete al carallo. Te pongo una de pulpo.

¿Sí? "Soy yo, lo viniste?"

No pude acercarme al hospital. ¿Cómo sigue el tío?

"Bueno, más o menos". Bueno...

Mañana tengo que acercarme a Panxón a primera hora.

A ver si me puedo pasar a la vuelta.

(Música)

(HABLA EN GALLEGO)

Dos kilos y medio. Y medio...

(HABLA EN GALLEGO)

El de la boina y las barbas canosas es uno de los compañeros del muerto.

El otro es aquel de naranja, se llama José Arias.

Empezamos por el marisco. Bien.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Esos son hembras preñadas?

Son, pero no es por compasión.

Sin pesca no hay pan, amigo.

¿Cuándo vio a Castelo por última vez?

Estuvimos juntos en la subasta del sábado.

¿Estaba bien? Estaba como siempre.

¿Y el domingo?

El domingo no pescamos. Ya...

Pero el domingo por la mañana vieron a Castelo salir al mar.

Lo verían. Cuidado con los pies.

¡Coño! Gracias.

¿Quiere que le eche una mano? No, no hace falta.

Y...

¿Sabe si Castelo tenía algún problema con alguien por el puerto?

La verdad es que no teníamos mucho trato. Fuera de esto, no...

Ya, se llevaban mal.

Ni mal ni bien. ¿Entonces?

La vida, amigo. (RÍE)

Ya está todo vendido, ¿eh? No, no. No venimos a comprar nada.

Soy el inspector Caldas de Vigo.

Estamos aquí por lo de Justo Castelo. Ya sabe, ¿no?

Los domingos no hay lonja, ¿verdad?

Los domingos descansamos todos.

Ya, pero es que le vieron salir a pescar el domingo por la mañana.

No.

A pescar seguro que no iba, dejó las nasas en el espigón.

Que ojalá fuese a pescar.

Porque una cosa es morir faenando, pero echarse uno mismo al mar.

Cuánto miedo debía tener.

¿Miedo de qué?

¿Nadie le ha hablado del capitán Sousa?

No.

Inspector.

¿Quién es el capitán Sousa? ¿Va a hablar con Hermida?

¿Tendría que hablar con Hermida?

Él es el que mejor conoce toda esa historia.

-No, ahora no, gracias.

El capitán Sousa era el patrón del Xurelo.

Un pesquero de unas 20 t, más o menos.

Como aquel, ¿ve?

(HABLAN EN GALLEGO)

Tenga cuidado no resbale aquí.

Solían ir unas millas al norte a faenar.

Una noche que había tormenta, hará 10-12 años,

el Xurelo se fue contra una piedra.

Y los marineros que iban a bordo se salvaron tirándose al mar,

pero el capitán Sousa se hundió con el barco.

¿Se ahogó? Sí.

¿Y eso qué tiene que ver con Castelo?

¿Cómo que tiene que ver?

El Rubio era uno de los tres marineros que iban a bordo.

Sigo sin comprender.

Mire, inspector,

aquí últimamente están pasando cosas muy extrañas.

El barco del capitán Sousa navega por las noches por la bahía.

¿Qué?

Que navega por la bahía por la noche.

¿Pero no se había hundido? Hablamos de uno parecido, hombre.

Es eso, ¿verdad? Sí...

Toca madera.

Yo lo vi.

Una vez, pero lo vi.

Cerca del faro, una noche.

Estaba lejos, pero estoy seguro de que era él.

Y dicen que El Rubio también lo vio.

Para mí que se tiró al mar

porque no debía tener la conciencia muy tranquila, ¿sabe?

Y ahora, si me permiten, tengo que trabajar.

Sí, sí, claro, claro. Gracinhas.

Date una vuelta

a ver si encuentras al que vio a Castelo salir al mar.

Yo voy hasta su casa a ver si hablo con la hermana.

¡Me cago en los muertos del marinero,

sus supersticiones y su puta madre! ¿Qué te pasa?

Que me ha escupido en la bota, coño. (RÍE)

(Música)

Es para el entierro.

¿Cómo está su madre?

Mal.

¿Y usted pudo dormir?

Eso fue el año pasado.

Pescó un pez luna.

Fueron sus 15 minutos de fama.

Hasta vinieron de la televisión a hacerle una entrevista.

¿Le apetece un café? Sí.

Iba a prepararme uno.

Gracias.

¿Azúcar? No, no, no.

Yo lo tomo así, lo tomo solo.

Ayer me preguntó si había notado algo diferente en mi hermano.

Justo venía casi todas las tardes a casa a ver a mi madre.

No hablaba mucho, pero estaba un ratito con nosotras.

Se sentaba junto a la ventana

y empezaba a silbar.

Hace un par de semanas, un día se sentó, como siempre,

pero no silbó.

Y ya no lo oímos silbar nunca más.

Podría estar preocupado por algo.

Lo que sé es que mi hermano no se mató, inspector.

Nunca le causaría tanto dolor a mi madre.

Algunos de sus vecinos me hablan del capitán Sousa.

No sé si le conoce.

Sí.

Mi hermano navegó tres años con él.

El capitán le ayudó a apartarse de la heroína.

Nunca podremos pagarle lo que hizo.

Naufragaron el 4 de octubre del 2001.

Justo y los otros dos marineros eran jóvenes y se salvaron,

pero el capitán... Pobre.

¿Qué fue de los otros dos?

Marcos Valverde se casó con una veraneante,

se quedó aquí en el pueblo.

Y José Arias se marchó a trabajar el mar del Norte.

¿Arias?

Conocí un Arias en la subasta.

Volvió al pueblo hace un par de años.

Pero me dijo que no se trataba con su hermano.

Aquella noche les cambió la vida.

¿Le ayudo? No.

Una mujer vio salir a Castelo a las 6:30 de la mañana.

Iba solo.

Al parecer, su barco fue el único que salió el domingo

porque hizo malo. ¿Qué hay de Sousa?

Dicen que lleva tiempo amenazando a Castelo, dicen.

¿Le ayudo o no? ¿Amenazando cómo?

Que le hizo una pintada en el barco

que Castelo se puso pálido al ver lo que ponía.

¿Me deja? ¿Qué ponía?

No sabemos, llevó la barca a un carpintero y lo borró.

¡Rafa! ¿Qué quiere?

¿Y ese carpintero dónde vive? Tiene un taller en el puerto.

El Rubio me trajo hace dos o tres semanas el bote auxiliar.

Traía algo escrito en letras rojas.

Me pidió una lija y pintura y lo cubrió el mismo.

¿Pudo leerlo?

Había una fecha.

4 de octubre...

No recuerdo el año. 2001.

Puede ser.

Debajo me pareció que ponía asesinos.

¿Asesinos?

(Música)

"¿Sí?" Hola, soy el inspector Caldas.

Quisiera hablar con Marcos Valverde. "No, no está".

¿Con usted podría hablar?

"Sí, les abro". Gracias.

(Música)

¡Joder! Vaya casita, ¿no? ¿Te gusta?

La compramos hace dos años. Era de un arquitecto de Madrid.

Nos costó mucho que nos la vendiera, ¿eh?

Pero Marcos sabía que a mí me gustaba y no paró hasta convencerle.

Tiene un don para eso.

Por favor.

Es muy bonita. Gracias.

Pero los inviernos aquí son muy duros.

Me paso el año deseando que llegue el calor y la gente.

¿A qué se dedica su marido?

A demasiadas cosas.

Construcción, gasolineras... Ahora le ha dado por hacer vino.

Se pasa la vida metido en esa bodega.

Nos han contado que también trabajó en la mar.

Sí, pero a Marcos no le gusta hablar de eso.

Sobrevivió a un naufragio donde murió un hombre.

Ya, precisamente, el marinero que apareció ayer ahogado

formaba parte de esa tripulación.

¿Sabes si su marido y él se seguían viendo?

No. Marcos no trata con ninguno.

Yo creo que los evita propósito, como defensa para no...

Para no recordar.

Usted sí conocía a Castelo, ¿verdad?

Sí, alguna vez le he comprado marisco, sí.

Con quien yo me llevo muy bien es con su hermana Alicia, la maestra.

Gracias.

Es de lo mejorcito que hay en el pueblo.

¿Ha anotado si su marido estaba más preocupado últimamente por algo?

Marcos siempre está preocupado por algo.

¿Usted conocía al capitán Sousa? Y lo que dicen de él.

En un pueblo pequeño no se pueden tener secretos, ¿verdad?

Pero él le habrá contado que...

Mi marido no tiene tiempo para supersticiones.

¿Seguro que no quiere que le espere?

No, prefiero que vayas a ver dónde se pueden comprar esas bridas.

Mira quién está aquí.

-Hombre, Carlitos.

Qué sorpresa.

-Te quedas a comer, ¿verdad? -Naturalmente que sí.

Sabes que no eres el primer Caldas con el que hablo hoy.

¿Ah, no?

Tu padre me llamó hace un momento

para preguntarme el nombre de un imbécil.

Sí, los apunta en un cuaderno. Dice que es el libro de los idiotas.

¿Pero todavía sigue con eso?

Yo creo que empezó cuando tu madre aún vivía.

Te está sentando bien la jubilación, ¿eh?

Lo cierto es que un médico nunca se jubila del todo.

Pero no me puedo quejar.

Además, ahora tengo tiempo para salir de pesca todos los días.

Estás en Panchón por lo del ahogado.

Sí.

¿Tú llegaste a ver el cadáver? No, ya no me llaman para eso.

¿Qué pasa? ¿Había algo raro? No lo sé.

Parece un suicidio de manual.

El Justo Castelo era un tipo raro, solitario.

Y tirarse al mar atado es típico del que no quiere fallar.

Además, las adicciones suelen presentar cuadros depresivos

con el paso del tiempo.

Sí, llevaba una bolsita con una sustancia extraña.

Pero resultó ser sal.

Eso es un amuleto. ¿La sal?

Sí.

Unos prefieren la figa y otros la bolsa de sal.

Pues llevaba las dos.

¿Crees que puede ser por el capitán Sousa?

Siempre hubo algo extraño en aquel naufragio.

Lo primero, que la noche no estaba para navegar

y Sousa no era ningún imprudente.

No se entiende que no pidiera abrigo en algún puerto.

¿Dónde se hundió el barco?

Aquí, cerca de la isla de Sálvora. Sálvora.

Otro misterio.

Se fueron contra unas rocas que conoce cualquiera

que haya navegado por allí dos veces.

Sousa tenía que conocerlas.

Encontraron su cadáver semanas más tarde

en las redes de un pesquero. ¿Estuviste en el levantamiento?

No, lo mandaron a Vigo. Se ocuparía algún forense allí.

Pero alguien lo reconocería, ¿no? Sí, su mujer.

Era su única familia.

Y murió poco después.

Odiaba a esos tres chicos.

Decía que ninguno de ellos había movido un dedo

para sacar a su marido del agua. Tú también lo crees, ¿verdad?

Lo que sé es que antes del naufragio eran una piña, y luego se separaron.

Tuvo que pasarles algo. Un naufragio es algo.

Algo más, Leo.

Los náufragos que sobreviven crean lazos perpetuos,

como los soldados que comparten trinchera.

Y ellos tres dejaron de hablarse.

El Rubio se encerró en su caparazón, Arias emigró a Escocia...

Y Valverde no volvió a pisar un puerto.

Tú estuviste con ellos, ¿no?

Con Arias. Valverde no estaba en casa.

Estuve hablando con su mujer. No parece irle mal.

Dejó la mar y se dedicó a hacer casas.

Ya ves cómo tienen el pueblo.

Con la excusa de la arquitectura racionalista, lo escarallan todo.

Otro que se dedica al vino.

¿Alguien habló de vino? -Sí, pero no es como tu padre.

Valverde busca en el vino el prestigio que no da el ladrillo.

A tu padre el prestigio le importa un carallo.

Joder, vaya navajas, ¿eh? -Te quejarás tú.

¿Puedes beber o estás de servicio?

Es el de tu padre. Entonces, con más motivo.

Nunca te hablé de aquella marea en Terranova.

-Ay, lo pasaste tú mal en Terranova.

-Mira esta foto.

¿Este eres tú? Sí, y el otro es Sousa.

¿Qué llevaba ahí? Él lo llamaba la macana.

Era una especie de barra con una bola en la punta.

Supongo que se iría al fondo con ella.

¿Tienes más fotos suyas? Otra cosa no habrá, pero fotos...

-Mira, esta es de la tripulación al completo.

A ver.

Valverde, Arias, El Rubio, el capitán Sousa...

Llévate la carpeta, hombre.

Esa se la hice unas semanas antes del naufragio.

-¿Y qué tal tu tío?

Ahí va, ahí va. Que sí, hombre, ya verá.

Bah, es usted...

Nada, ni rastro de las bridas por ninguna parte.

¿Ve cómo ya decía yo que eran raras? En cambio, hay muchos marineros

que juran haber visto al Xurelo navegando.

En medio de la noche, entre la niebla.

Espera. Espera aquí.

¿Sale a pescar? Voy a reponer unas nasas.

¿Por qué no me dijo que Castelo y usted

navegaron con el capitán Sousa? No lo preguntó.

¿Sabe que alguien pintó la fecha del naufragio

en el bote de Castelo?

Sí.

Y escribieron la palabra "asesino".

No sé qué escribieron en el bote del Rubio, inspector,

en el mío nadie escribió nada.

(Móvil)

¿Sí?

Vamos.

Sí, dime.

Vamos para allá.

Apenas traté con Arias y con El Rubio durante todos estos años.

¿Por qué dejaron de verse?

Imagino que sabe que sufrimos un naufragio.

Más o menos. ¿Cómo fue?

Había muy mala mar aquella noche y ya volvíamos a casa.

El capitán Sousa iba al timón tratando de no perder el rumbo.

Nosotros tres estábamos a su lado sujetándonos como podíamos.

Hasta que llegó aquella ola.

Nos levantó,

y cuando caímos, oí crujir el casco.

El barco se escoró,

y antes de darnos cuenta estábamos en el agua.

¿El capitán? Ya no volvimos a verlo.

No sé cómo fuimos capaces de llegar nadando hasta la orilla.

Pero lo hicimos.

¿Llevaban puestos los chalecos?

Sí, sin ellos no habríamos salido. ¿El capitán también?

El Rubio le ofreció uno cuando la cosa comenzó a ponerse fea,

pero el capitán Sousa era...

Era un tipo duro.

Él solo pensaba en salvar el barco.

Ya.

Y si la mar estaba tan mal,

¿por qué no buscaron un refugio en algún puerto de aquella zona?

Imagino que porque llevábamos la bodega llena,

pero eso habría que preguntárselo al capitán.

Sí, claro.

Y después, ¿qué más pasó?

Cada uno siguió con su vida.

El Rubio siguió pescando,

Arias se marchó del pueblo poco después,

y yo salí adelante como pude. No le ha ido mal.

Que no le engañe lo que ve.

No siempre he vivido en una casa como esta,

y nadie me regaló lo que tengo. Claro, claro. Por supuesto.

¿Sabe que hay quien dice que vio al capitán Sousa navegando por aquí?

Ojalá.

Castelo debía tener más dudas que usted.

Iba cargado de amuletos.

No sé lo que quería El Rubio, inspector. El miedo es libre.

Pero usted no tiene miedo. No, de esas historias no.

Pero ¿sabe?

A día de hoy, aún...

Aún me cuesta meter los pies en la orilla del mar.

Estaba convencido de que le golpearon con una llave de tubo,

de las que utilizan para las tuercas de las ruedas de los coches.

Pero también pudo ser con esto. ¿Hay más fotos?

Sí, pero esta es la mejor.

Antonio...

Antonio Sousa.

Antonio Sousa, patrón de barco.

Ahogado en 2001. Eso es.

Apareció en la red de un arrastrero. Se lo estaban comiendo los cangrejos.

Qué bien. Está completamente desfigurado.

Podría ser cualquiera. ¿Se analizó el ADN?

Llevaba la misma ropa, la misma medalla. No hizo falta.

Hay cientos de marineros con esta ropa y esta misma medalla.

Lo identificó la viuda. ¿La viuda?

La vida no querría ni mirar.

Habría identificado a cualquiera para enterrarlo cuanto antes.

¿Qué es lo que quieres oír, Leo?

Lo que quiere saber es si puede ser otra persona.

¿Otro abogado con la misma ropa, la misma complexión?

Solo dime si es posible.

Vámonos, ¿no?

No te gusta el sitio.

(Murmullo)

¿Le pongo otra? Una.

Por cierto, la bolsa con sal es un amuleto.

Me acordé ayer al poco de marcharte. Ya lo sé.

No veo una desde que navegaba.

(Música melancólica)

(LLAMA A LA PUERTA)

Buenos días. Buenos días.

Acaba de llegar el registro de llamadas de Castelo.

Recibía todos los días llamadas desde una cabina del puerto.

No duraban más de cuatro o cinco segundos.

Hay más. ¿A que no sabe a quién hizo la última llamada?

A José Arias.

(Portero)

(Portero)

Estará dormido.

Se ha estado toda la noche navegando...

Pues que se levante. ¡Arias!

Déjalo. ¡Arias!

Déjalo. ¡Abre, coño!

Volvemos más tarde. ¡Arias!

¡Abre, que echo la puerta abajo!

¡Eh! ¿Qué pasa?

¿Aquí no hay nadie?

José Arias vive aquí, ¿verdad? ¿Sabes si está en casa?

Sordo no es.

Vino de la mar a primera hora, pero volvió a salir.

No creo que tarde.

Gracias. (CHISTA)

¡Ah!

Nos dijo que no se trataba con Castelo fuera de la lonja.

El sábado estuvieron hablando por teléfono durante ocho minutos.

¿Y eso quién lo dice? La compañía telefónica.

¿Qué pasa, este no es su número?

Perdió una defensa y quería saber si yo la encontré.

¿Una qué?

Una defensa, una boya. A veces se sueltan del barco.

¿Y le llevó ocho minutos preguntar por eso?

Vamos.

Rafa.

Me lo creo. Coño que si me lo creo.

Uno pregunta por la boya, el otro que qué boya,

y que pum, que pam, que pim, que pum,

ocho minutos hablando de la boya y no llegan a ninguna conclusión.

(Móvil)

¿Ese culo es el de la mujer de Valverde?

Dime, Clara. "Hola, Leo".

Ha aparecido el barco de Castelo. ¿Dónde?

Lo encontró un chico mientras hacía pesca submarina

junto al faro de Monteferro.

"¿Aún estáis en Panxón?". Sí.

"Vamos para allá".

Los marineros de aquí llaman a este lugar "la piscina",

porque las rocas sumergidas forman una pared natural alrededor.

¿Y el barco dónde está?

Ahí, sumergido. Con un agujero en el casco.

El que lo hundió no quería que apareciera.

¿No hubiera sido mejor hundirlo lejos?

No. En alta mar, las corrientes arrastrarían los restos a la costa.

En cambio, ahí abajo el mar está quieto.

El único riesgo es que lo encuentre un submarinista.

Pero no hay mucha gente buceando en esta época del año.

Lo normal es que quedara cubierto de algas ahí abajo para siempre.

¿Es posible que el cuerpo de alguien que se ahoga aquí

pueda aparecer en una playa al otro lado del monte?

Creo que no.

Habría que preguntárselo a alguien que conozca bien estas corrientes.

El faro está aquí arriba.

El cuerpo de El Rubio apareció en esta playa.

La corriente va en esta dirección.

Por lo cual, si se hubiese ahogado en el faro,

el mar lo arrastraría hacia allá, nunca lo traería a la playa.

¿Comprendes? Sí, más o menos.

Mira, yo pensaba salir a pescar. ¿Por qué no me acompañas?

Lo entenderás mejor en el mar. Venga.

¿Qué pasa, artista?

-Buenos días, doctor. -Está quedando preciosa.

Este chaval es un fenómeno.

La prueba evidente de que Dios hizo al hombre con dedos de más.

Ayer estuve rebuscando entre mis fotos viejas

y encontré esto.

Ahí está tu madre.

Supuse que te gustaría tenerla.

(Música melancólica)

Mira, el sitio aquí es perfecto para esconder algo

porque abajo el mar está en calma.

Pero hay que ser de aquí para conocerlo.

Allí se puede desembarcar, ¿no? Sí. Además, eso.

Es el único lugar en este lado el monte donde se puede desembarcar.

Pero ¿hemos venido aquí a pescar o qué? Vamos.

¿No se puede pescar en marcha?

La robaliza no. Pues pesca otra cosa.

Mira el faro.

Hermida dice que vio a Sousa navegando por el faro.

¿Tú crees que nos lo podemos encontrar?

Pues no lo sé.

Pero hay cosas de las que en un barco no se habla.

¿Por qué no volvemos? ¿De vacío?

Mira, deja de molestar y cébame este anzuelo.

¿Esto qué es?

¡Están vivas! Coño, claro que están vivas.

(VOMITA) (RÍE)

(SUSPIRA)

¿Qué?

¿Te parece bonito escarallarle así a un viejo en su día de pesca?

¿Qué, cómo estás?

Más o menos.

¿Vamos?

Espera.

¿Qué posibilidades hay de que vuelva a marearme?

¿Todavía te queda algo por echar?

¿Pescaste o qué?

Sí, porquería.

Botellas viejas, bolsas...

Mira, hasta una llave de tuercas para un coche.

Cualquier día tiran un volante.

¿Qué? Espera, espera.

Mira, ahí arriba hay un camino.

Puedes llamar y que te recoja alguien en coche.

Ya bastante me jodiste hoy.

Así que también nos mareamos en los barquitos, ¿no?

Toma, para el forense.

¿Se encuentra mejor?

¿Llevaste la llave al forense? De allí vengo.

Dice que la forma coincide, que el lunes lo confirma.

Pero yo no creo que le dieran con ella.

Hombre, si la forma coincide... Ya.

Pero es como lo de esconder el barco ahí, pegado al monte.

Ya oíste que era para que los restos no salieran a la superficie.

Además, desde allí se puede desembarcar sin testigos.

Si alguien se toma tantas molestias en hundir el barco,

¿por qué no con el arma del crimen? Porque no hay arma de ningún crimen.

Para todo el mundo, Castelo se suicidó. Punto.

Murió ahogado.

De no haber sido porque las bridas no estaban atadas a la altura

de los pulgares, nosotros habríamos pensado lo mismo.

Pues seguimos sin tener nada.

Sabemos que le tenía pánico al capitán Sousa.

Pero si le dieron con esa llave, la barra no tiene nada que ver.

La barra no, pero están las pintadas,

los amuletos, las llamadas entre marineros...

Además, tuvo que ser alguien que conocía esta costa.

¿Hemos comprobado si hay alguna cámara en las casas

que hay en el camino que va hacia el faro?

No.

Clara.

(Música suave)

Carallo, sí que tenías hambre.

Es lo primero que como desde el almuerzo.

Yo solo me mareé una vez, pero fue en el Índico.

¿Índico?

¿Cuántos años navegaste?

15. De los 24 a los 39.

¿Y sabes dónde vi las mujeres más guapas? En Mombasa.

Mombasa.

Kenia.

Oye, si tú estuvieses navegando por la isla de Sálvora

y se desatase un temporal, ¿dónde te refugiarías?

Vete al carallo, te estoy hablando de Mombasa,

me vienes con Sálvora.

Sálvora está aquí.

Pues supongo que iría a Ribeira, que tiene calado para un mercante.

Pero un pesquero pequeño,

de esos que pasan como mucho dos noches en alta mar.

Entonces, en Aguiño.

¡Aguiño! Yo diría que sí.

(Música suspense)

Aguiño, Aguiño, Aguiño.

Pesquero naufraga en Sálvora.

Aquí está.

Mujer desaparecida en Aguiño.

Rebeca Neira, de 32 años, falta de su domicilio.

Rebeca Neira.

Dos mil...

uno.

Rebeca Neira.

Fue vista por última vez con dos desconocidos.

(Móvil)

¿Sí? "Rafa".

Creo que estuvieron en Aguiño. ¿Eh?

"La noche en que se ahogó el capitán Sousa"

se denunció la desaparición de una mujer en Aguiño.

Fue vista por última vez con dos marineros.

¿Qué hora es, inspector?

"Escucha la descripción de uno de ellos".

Joven, delgado, con el cabello rubio.

Llevaba un traje de aguas azul oscuro.

Tiene que ser Castelo. ¿Me recoges mañana?

¿Mañana? Mañana es sábado.

A las ocho.

¿Quién era?

Quién va a ser, hija.

Quién va a ser.

Ven aquí, anda.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Y Arias?

(HABLA EN GALLEGO)

¡Arias!

¡Llamó por unas putas defensas, por unas putas defensas!

Que no vengo por eso, no vengo por eso.

Es que nadie se explica cómo es posible que Sousa

no buscara un refugio en algún puerto de aquella zona

tal y como estaba la noche. De tormenta.

¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

Yo no le puedo responder a eso.

Puede ser. ¿Por qué se echaron a la mar

sin esperar a que amainase la tormenta?

No le puedo responder a eso porque yo no gobernaba ese barco.

Yo era un simple marinero en ese barco.

Tranquilo.

¿Le suena el nombre de Rebeca Neira?

¿Quién es Rebeca Neira? Una vecina de Aguiño.

Pasó parte de aquella noche con un marinero.

¿La recuerda? No.

No, no, deja. Pago yo. Gracias.

Una cosa, inspector.

Dime. ¿Hoy es sábado, verdad?

Sí.

Yo no tendría que estar aquí.

Yo tampoco. No me joda, ¿eh?

Estamos aquí por usted.

¿No podíamos esperar al lunes?

El lunes no hay lonja, Rafa. ¿Y qué, coño?

Esta gente no se desintegra porque no haya lonja.

A usted le da igual que sea domingo, lunes, por la mañana, por la noche.

Llama por teléfono, suelta su rollo y no se para a preguntar

si los demás tenemos cosas que hacer o no.

Si lo dices por lo de ayer...

Por ayer, por mañana, por pasado, por el otro, por el tío de la moto.

No sabía la hora que era. ¿Y qué?

No tenemos culpa de que usted no tenga más vida que el trabajo.

Vamos.

(SUSPIRA)

Les expliqué que llevábamos la bodega llena,

y para el capitán era lo primero. Pero recalaron en un puerto.

No.

¿Seguro? ¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

A ver, deje que haga memoria.

Si no recuerdo mal, yo diría que...

Sí, paramos a repostar aquella noche,

pero no sabría decirle si fue en Aguiño.

¿Pudo ser allí?

Sí, pudo ser. Nunca lo mencionaron.

Estuvieron con una mujer, ¿verdad?

¿Una mujer? ¿Dónde? ¿Dónde va a ser? En Aguiño.

No, claro que no.

Una mujer fue vista en Aguiño con un marinero rubio.

Sí. ¿Podría ser Castelo?

Mire, con toda franqueza, creo que es imposible que fuera él.

Si paramos, fue para repostar, tuvo que ser muy poco rato.

¿Vamos hasta Aguiño?

No, déjalo. Ya vamos el lunes.

¿Seguro? Sí.

¡Coño! Mira quién ha venido.

Qué buena cara tienes.

¿Qué, le invitamos a un vinito?

¿Qué se celebra?

Que por fin su sobrino ha venido a verle.

¡Vale!

Se va a casa mañana.

Con oxígeno, pero va a instalarse conmigo en la finca.

¿Lo vas a aguantar?

Te avisaré para que me eches una mano cuando le den el alta.

Oye, Leo, ¿cómo se llamaba el novio aquel de Aurora?

¿Cuál?

Aquel que era tonto del culo.

Jaime.

¡Jaime!

(Música suave)

La denuncia la puso Diego Neira, el hijo de la mujer desaparecida.

Era menor, fue acompañado por una mujer del pueblo.

Y él es el único que la vio con El Rubio y con el otro.

¿Y qué pasó con ella?

No lo sé, porque en el expediente solo consta la denuncia.

Esa era la casa de Rebeca Neira y de su hijo.

¿Y qué? No le han dicho ni pío, ¿verdad?

Se fueron del pueblo hace unos años. Afortunadamente, el compañero

que recogió la denuncia todavía sigue viviendo aquí.

Yo ya no soy compañero de nadie. Me retiré.

Bueno, estamos investigando el asesinato de un marinero.

¿Aquí, en Aguiño? Podría tener que ver con esto, sí.

Verá. En la denuncia,

Diego Neira hace alusión a un marinero rubio.

Creemos que podría ser este.

Naufragaron a pocas millas de aquí, en Sálvora.

El patrón se ahogó.

No sé cómo puedo ayudar.

Nos gustaría poder hablar con Rebeca Neira o con su hijo.

Sabemos que ya no viven aquí.

No.

Rebeca se marchó aquella noche y no volvió por el pueblo.

¿No volvió? Se largó con uno.

¿Con uno? ¿Con quién? Con uno cualquiera.

Ella era así. Pero ¿la buscaron?

Un tiempo.

Hasta que alguien contó que la habían visto en algún sitio.

¿Eso se comprobó?

¿Y el muchacho?

También se esfumó al cabo de unos días.

Creo que la madre vino a buscarlo.

Pero el chico no retiró la denuncia.

Le daría vergüenza admitir que todo era otra aventura de su madre.

¿La mujer que acompañó al chico a poner la denuncia

sigue viviendo en Aguiño?

Aquí tes. Verás como en dous, tres días, mellora.

-Ben. Moitas grazas, Irene. -Nada. Ata logo.

¿Sí? Buenos días.

Buenos días.

Soy el inspector Caldas. Él es el agente Estévez.

Venimos desde Vigo. ¿Por el robo otra vez?

No, no, no. Tratamos de localizar a una vecina de Aguiño.

Se llama Rebeca Neira. No sé si usted la conoce.

Sabemos que ya no vive aquí.

No, Rebeca no vive en ningún lado.

¿Murió?

No murió, la mataron.

¿Cuándo?

En el 2001.

Aquella noche, Rebeca salió a comprar cigarrillos al bar del puerto.

Como siempre que se quedaba sin tabaco por la noche.

"Diego se quedó adormilado en el sofá viendo una película".

(Música suspense)

-No vais a venir a mi casa.

Está el niño. Otro día.

(IRENE) "Diego entendió que estorbaba y se marchó".

-¡Diego! ¡Diego!

-"El pobre no sabía dónde ir. Era tarde.

Se paró y vio a uno de los hombres entrar en la casa".

"El otro se marchó hacia el puerto.

Tenía el pelo rubio".

A Diego le pareció extranjero.

En la denuncia no se describe al que entró en la casa.

Porque no pudo verlo. Nunca supimos quiénes eran.

A Diego le parecieron marineros, pero no podían serlo.

La flota estaba amarrada por el temporal.

Un barco que llegase esa noche debía estar por la mañana en el puerto,

y aquí no había más barcos que los del pueblo.

Ya. Pegamos carteles por todas partes.

Organizamos batidas durante días buscándola, pero nada.

¿Y por qué cree que está muerta?

Porque no se habría ido dejando a su hijo.

Además, Diego vio una mancha. Le pareció de sangre.

Eso tampoco figura aquí.

No le dio importancia hasta después de poner la denuncia.

¿No se lo contaron a este señor, al policía...?

Somoza. ¿A Somoza?

No.

Somoza había tenido un problema con Rebeca años antes.

Siempre fue un cerdo.

Rebeca le denunció por intentar pasarse de la raya.

La cosa quedó en nada, pero Somoza no se lo perdonó.

En la comisaría puso en duda cada cosa que Diego le contaba.

Lo humilló. No hizo nada por buscar a su madre.

Y el muchacho, Diego Neira, ¿dónde podemos encontrarlo?

Se marchó al poco tiempo a casa de su abuela, vivía al norte, en Ferrol.

Me llamaba de vez en cuando, y no sé...

Seguía teniendo pesadillas con el hombre rubio.

¿Siguen en contacto? No. Hace siete u ocho años

me llamó para decirme que su abuela había muerto.

Que se iba, pero no me dijo dónde. ¿No tendrá una fotografía suya?

No.

¿Puedo preguntar a qué viene este interés después de tanto tiempo?

Sí, claro, por supuesto.

Esta es la tripulación de un barco que se hundió

a pocas millas de aquí aquella noche, en Sálvora.

Es posible que pasasen unas horas en Aguiño.

El Rubio fue asesinado hace unos días.

Bueno, estamos investigando su muerte.

¿Creen que Rebeca iba en este barco?

Muchas gracias. Gracias.

Bueno, pues tenían un buen motivo para echarse al mar

en mitad de atormenta, ¿no? Sí.

Lo que no sé es cómo encontró a Castelo.

Panxón está al sur. Y él se fue a vivir muchos kilómetros al norte.

No lo sé, Rafa, yo tampoco lo sé. No lo sé.

Lo que sí sé es que Diego Neira

tenía un buen motivo para matar al Rubio.

¡Arias!

¡Venga, coño, abre ya!

Nadie les va a abrir. Se marchó.

Hace un par de días. Llevaba una maleta.

¿De verdad son policías?

Sí.

¿Están aquí por lo del Rubio? Exactamente.

¡Pobre rapaz! El otro día estaba ahí, donde está usted,

y al día siguiente ya está muerto. ¿Cómo?

¿Castelo estuvo aquí, vino a ver a Arias?

No le dijo que estuvo aquí la tarde antes de morir.

¿Les oyó hablar? Estaba desesperado, el pobriño.

Que si les oyó hablar. No.

Pero se le veía en los ojos.

Yo creo que ya había decidido quitarse de en medio.

-Se fue después de hablar con ustedes.

Sí, eso ya lo sabemos.

Pero se equivocan buscándolo a él.

No tiene nada que ver con la muerte de Justo, no tenían relación.

¿Sabe que estuvieron hablando el día anterior a la muerte de su hermano?

No fue mi hermano quien llamó a José Arias ese día.

Fui yo.

Le llamé yo desde casa de mi hermano.

Si les contó otra cosa fue para protegerme.

Estoy casada y este es un pueblo pequeño.

Bueno, no es solo la llamada.

Su hermano vino a ver a Arias la tarde antes de morir.

Eso no puede ser. ¿Arias no se lo dijo?

No. ¿Dónde ha ido?

No lo sé.

Solo espero que no tarde otros 11 años en volver.

Déjala.

Es que no sé qué más puedo decirles, ya les he contado lo que recordaba.

Usted sabía que las pintadas del bote de Castelo no tenían

nada que ver con la muerte del capitán Sousa, ¿verdad?

Mire, no le entiendo, no sé a dónde quiere ir a parar.

Venimos de Aguiño.

Esa mujer, Rebeca Neira, desapareció la misma noche

en que ustedes naufragaron.

Dos marineros estuvieron con ella en su casa, uno era justo Castelo.

¿Quién era el otro? Yo no.

No le ha preguntado eso. Mi respuesta está clara,

le digo que no lo sé, no sé quién fue, ¿qué más quieren?

¿Arias?

¿Fue Arias?

Puede hablar tranquilo, se marchó del pueblo.

Encubrir un crimen es un delito.

Escuchen, yo no encubro nada.

Pero no puedo declarar lo que no sé.

(Música)

Ya sé cómo lo localizó. ¿Cómo?

El Rubio pescó un pez raro,

vi el recorte de periódico enmarcado en su casa.

Además, creo que salió en televisión, me dijo la hermana.

¿Cuándo? No sé, el año pasado.

Era hoy, ¿verdad?

Lo siento, papá.

Lo siento.

¿Entonces no vienes?

No, hoy no voy a poder.

A lo mejor mañana.

Mañana, claro.

Arias figura como pasajero en un vuelo Madrid-Glasgow

el domingo por la mañana, tiene una hija allí.

Eilín. Sí, algo así.

¿Qué más? Sus antecedentes: violación,

lesiones. La última vez destrozó un bar en Baiona

hizo falta una patrulla para reducirlo.

No me extraña. ¿Qué hay del chico? Ese es otro fantasma.

¿Cree que puede haber ido tras José Arias?

No hay como salir corriendo para que te persigan.

Pues ojalá lleve razón y esté en Escocia, prefiero que sea

otro el que lo detenga. Yo también. ¿Qué más?

Clara Barcia, lo está buscando.

Dice que tiene imágenes de una cámara cerca del faro.

La cámara esta en una casa antes del desvío que lleva al faro.

Tiene un sensor de movimiento, por suerte hay poca cosa.

Esto es a las 6:05.

Un Land Rover va hacia el faro. Nos interesan los que vengan.

Bueno, yo os enseño lo que hay. Bueno.

La siguiente es a las 6:30.

Ese hombre con capucha que viene caminando del faro.

Demasiado pronto, a esa hora Castelo ya estaba en el mar.

Pues la última es de las 7:30.

El todoterreno regresando del faro.

Y no hay nada más. No.

Espera un momento. ¿Puedes poner otra vez al que va andando?

¿Se puede ver más grande eso?

¿Qué pasa? Que es el mismo, ¿no?

Yo creo que es el mismo, el que va andando y el que va en coche.

¿Puedes poner las dos imágenes juntas?

Podría ser. Vamos a ver si yo me aclaro.

Un coche va hacia el faro a las 6:05.

Y su conductor baja andando a las... 6:30.

Y una hora después el mismo conductor vuelve a bajar

montado en su coche. Sí, pero no lo vemos

ir a recoger el coche.

O volvió monte a través o tenía que haberlo pillado la cámara.

Rafa, ¿quién vio a Castelo el domingo por la mañana salir al mar?

Una señora mayor de allí. Pregúntale cómo iba vestido.

¿Qué llevaba puesto cuando lo sacasteis del agua?

Un impermeable azul finito.

Seguro que es el mismo coche, ¿verdad?

Seguro, eso ya lo comprobé antes.

Es un Land Rover, tiene un rayazo y le falta un retrovisor.

Llevaba puesto el traje de aguas de siempre.

¿Llevaba la capucha puesta? Perdone, ¿llevaba la capucha puesta?

Sí, gracias.

El hombre de la barca

no era Justo Castelo. ¿Me explicáis qué pasa?

Seguro que lo atrapó el sábado por la noche, le sacó

toda la información que pudo, le golpeó, le ató las manos,

y lo tiró al agua, como dijo el forense.

Necesitaba una coartada: la de hacernos creer a todos

que el domingo por la mañana Castelo estaba vivo.

El cabrón coge el coche, lo lleva al faro, lo deja allí, se viste

como Castelo y se va al puerto. Se deja ver por allí,

agarra la barca de Castelo, se va hasta el faro, y puede hundirla

sin testigos. Se monta en su coche y se va.

¿Pero sabéis quién es? (AMBOS) Diego Nei...

Diego Neira. Barcia.

La mujer de Valverde quiere hablar contigo.

Pásamela aquí. No, no es una llamada; gracias.

Pásamelo otra vez, por favor.

¿Qué pasa, ha ocurrido algo? Nos han destrozado

la puerta del jardín. ¿Cuándo?

Hace un par de horas. ¿Entraron en de la casa?

No, creemos que no, pero yo no pienso pasar otra noche allí.

Supongo que ha venido a poner una denuncia, ¿no?

Sí. Mi marido no quería, pero yo sí.

Ni siquiera sabe que estoy aquí, hablando con usted. Inspector,

yo estoy preocupada por mi marido.

¿Su marido está en la casa? Buscando un carpintero.

Tranquila. Tengo miedo de que pueda

pasarle algo. No se preocupe.

Nosotros nos encargamos. Tómele declaración, por favor.

Tranquila. Gracias.

Han intentado entrar en casa de Valverde.

¿El chico? Eso parece, nos vamos.

Quiero que Ferro y tú os acerquéis a Panxón, alguien tiene

que haber visto ese Land Rover, date una vuelta por allí.

Pues no entiendo por qué ha roto la puerta, era más fácil saltarla.

Rafa.

¿Qué están haciendo ustedes aquí?

Veníamos a hablar con usted, ¿han entrado en la casa?

No. Son solo un par de maderas rotas.

¿Quiere que le ponga un agente de guardia?

No, van a venir a arreglar la puerta,

y voy a instalar una alarma. Será suficiente.

Castelo ha muerto, Arias se ha marchado,

si ajustan cuentas el siguiente será usted.

Caldas.

Agradezco su ayuda, mándemelos mañana.

¿Llamaron a un carpintero? Sí, es ahí.

Y hay que ponerse el casco, ¿eh?

Clara y Ferro ya están por aquí, dicen que han estado hablando

con un comisario de Ferrol que conoció a Diego Neira.

¿Y? Al parecer Diego Neira

tuvo un accidente hace unos años. ¿Y?

El agujero sí era para entrar en la casa.

¿Cómo? ¿Recuerdas el muchacho que bailaba

la cometa el otro día en la playa?

¿Recuerdas que llevaba una pierna ortopédica?

Claro, coño, no puede saltar la puerta, por eso la ha roto.

Exacto. Exactamente, vamos.

(Música)

Jefe, están aquí. Llámame en cuanto tengas algo.

Llevo 10 minutos hablando con Tráfico.

No hay ningún Land Rover como el que buscamos matriculado aquí.

¿Te contó Rafa que nos llamaron de Ferrol?

Sí, lo del accidente de Diego Neira.

Tuvo que romper la puerta de la casa de Valverde para poder entrar

con la pierna ortopédica, creo que lo tenemos localizado.

¿Pierna ortopédica? ¿No es cojo?

¿No tuvo un accidente? Pero en una mano.

Se cortó varios dedos con una sierra, era carpintero. Construía barcos

de madera y cosas así. Barcos.

Preparad una unidad, nos vamos a casa de Valverde.

(Sirena)

Rafa.

(Claxon)

Diego Neira.

Hemos estado en Aguiño, venimos a buscarte.

Deja eso en el suelo, Diego.

¿Tú eres tonto o qué? ¿No has oído al inspector? Venga, deja eso.

Me cago en... Ven aquí. Rafa.

¡Rafa! Ven aquí, coño.

¡Ven aquí! Para qué corres, ¿eh?

¿Para qué corres? ¿Eh?

¿Es el hijo de aquella chica? Sí.

¿Pero por qué ha venido a por mí? Yo no hice nada.

No hacer nada no basta. ¿Y qué quería?

¿Que acabase en el fondo del mar como el capitán Sousa?

¿Quiere acompañarnos a comisaría y nos cuenta lo que sabe?

Cuando quiera.

Llegamos a puerto y nos pusimos a cenar en el puente,

como otras veces.

Arias estaba borracho cuando apareció aquella mujer.

Mira, mira. Mira que peixe, mira que peixe. Terra á vista!

Guapa! Estou buscando unha coma ti!

Saca de ahí, ti.

Los dos se marcharon con ella

y el capitán Sousa y yo nos echamos a dormir.

No sabría decir cuánto tiempo pasó hasta que regresaron, solo...

Recuerdo que me desperté con los golpes de las olas.

Luego accedí al puente y...

Y ya está. Arias.

Iba al timón, a sus pies estaba el capitán Sousa.

Malherido.

Tenía sangre en la cabeza.

Unos minutos después puso rumbo a las rocas. Nos pusimos el chaleco.

Y muy poco antes de estrellarnos nos lanzamos al agua.

¿Qué pasó con la chica?

Había un bulto en cubierta envuelto en una manta.

A una voz de Arias, El Rubio lo enrolló en una cadena.

Y lo tiró por la borda.

Muchas gracias. Eso es todo.

¿Crees que mantendrá su declaración cuando Arias esté delante?

No sé, le tiene pánico.

¿Qué opinas del chico?

Se niega a hablar, parece en shock.

Solo ha dicho que él no mató al Rubio.

¿Y tú le crees?

No.

Ay, si a mí me dejaran, si ibas a hablar tú o no...

Sabemos lo de tu madre.

Sabemos que no te abandonó.

Acabamos de tomar declaración a Marcos Valverde.

Nos ha contado todo lo que pasó en Aguiño aquella noche.

¿Fue él?

Arias.

¿Dónde está?

¿Lo van a atrapar? Eso espero.

¿Y qué hicieron con mi madre?

Tu madre está en el mar.

Cerca de Aguiño.

¿La van a buscar?

Solo puedo prometerte que haré lo que pueda.

¿Va a sacarme de aquí?

¿Vas a contarme lo que le pasó a Castelo?

No sé qué le pasó.

Yo no tengo nada que ver en la muerte de El Rubio.

¿Y con las pintadas tampoco? Sí, las pintadas sí que las hice.

Ah. Para que confesase.

Quería encontrar al hombre que mató a mi madre.

¿Y qué ibas a hacer con él?

Quería preguntarle por qué.

Bien. Me pongo en tu lugar.

Y entiendo que quieras matarlos. ¿En mi lugar?

La juez te creerá si declaras que le presionaste un poco

para que te diera el par de nombres, pero que resbaló tratando de huir.

Tú ya no pudiste hacer nada, en poco tiempo estarás en la calle.

Diego, estoy intentando ofrecerte una salida.

Usted no me ofrece una salida.

Usted quiere que me declare culpable de una muerte.

Yo no he matado a nadie.

Gracias.

(Música)

(RADIO) "En Vigo, no xulgado de instrución número oito, decretouse

este venres prisión incondicional e sen fianza para Diego Neira, de 26

anos, acusado da morte de Justo Castelo, o mariñeiro cuxo cadáver

foi atopado nunha praia de Panxón hai dúas semanas.

A noticia da detención de Neira, que traballa como carpinteiro naval

nesa localidade pontevedresa, produciu consternación e sorpresa

entre os veciños que sempre entenderon a morte do mariñeiro

como un suicidio".

(TV) "Segundo puido saber a Televisión de Galicia, a vinganza

sería o móbil do crime que estaría relacionado coa desaparición da nai

do acusado, ocorrida hai 14 anos en Aguiño.

Novas probas apuntarían a que a muller, en localización descoñecida

dende outubro de 2001, puido ser asasinada na mesma noite

da desaparición dos membros do Xurelo, o pesqueiro no que traballaba

o agora...

En Escocia prosegue a busca de José Arias. Os feitos polos que se busca,

remóntanse a outubro de 2001, cando coa colaboración doutro mariñeiro,

matou a Rebeca Neira, desaparecida dende entón e cuxo cadáver puideron

botar ó mar".

Han detenido a Arias en Escocia. ¿Le han tomado declaración?

Admite que estaba muy borracho, pero lo único que recuerda

es lo fría estaba el agua. ¿Cuándo lo trasladan?

No lo sé. Pronto, supongo.

Quería decirle que me voy a coger un par de días de descanso.

Me parece bien. Y usted también debería descansar.

Y abrir la ventana.

(Música)

Para arriba. Eso es, muy bien.

(Música)

¿De dónde sacaste esa brida?

Me mandaron unas muestras de la asociación de... De bodegueros.

¿A todos los bodegueros os mandaron bridas como esta?

Sí, ¿por qué?

Llévame a Vigo. ¿Ahora?

¡Sí, ahora!

Les agradezco mucho lo que han hecho por mi marido. Si no llega a ser

por ustedes, a saber lo que habría pasado, ¿verdad? Ahí está.

-Ya sé que atraparon a Arias. Sí, en Escocia.

Enhorabuena, inspector, hoy no se van a marchar ustedes de aquí

sin una caja de mi mejor vino.

Su mujer dice que tiene usted el don de conseguir lo que se propone.

Y es verdad. Pero seguro que no sabe

que una joven llamada Rebeca Neira se le resistió a usted.

¿Cómo dice? Y supongo que tampoco sabe

que el capitán Sousa también se enfrentó a usted porque no quería

zarpar en una noche de tormenta. Los dos lo pagaron con la vida.

Eso seguro que no se lo ha contado a su mujer, ¿verdad?

Imagino que tendrá alguna explicación para mantener lo que está insinuando.

Sí, tengo el testimonio de Arias. De Arias...

Así que ahora Arias ha decidido acusarme, precisamente él

que se esfumó después del naufragio y al que ahora le ha faltado tiempo

para salir huyendo de ese chico. Arias estaba huyendo de usted.

¿De mí? Un hombre como Arias huyendo de alguien como yo.

Arias solo es fuerte por fuera. No movería un dedo contra usted

sabiendo como sabe que es capaz de cualquier cosa

cuando algo se interpone en su camino. Otra cosa distinta

es Castelo. Castelo sí le había perdido el miedo.

Pero quería dormir tranquilo. Pero vamos a ver, cómo se atreve

usted a venir... Cómo se atreven ustedes a venir a mi casa

y acusarme de algo así ¡sin una sola prueba!

Tranquilo, ¿eh? Tranquilo. No me toques.

Tenemos la llave de tubo con la que golpeó a Castelo,

que ni siquiera se preocupó de tirarla al mar.

Claro, ¿quién iba a investigar el suicidio de un pobre desgraciado?

Mi coche está aquí, ¿por qué no lo comprueba ahora mismo

y nos dejamos de una vez de perder el tiempo?

Sí, sí, lo vamos a comprobar todo. Pero dígame una cosa.

¿Estuvo aquí el sábado por la tarde Justo Castelo? ¿Aquí en su casa?

Puede que pasara a ofrecerle a mi mujer algo de marisco.

A veces le compraba directamente a él. Lo único que sé es

que el domingo lo vieron en su barco,

y yo ese domingo estuve en mi bodega desde primera hora.

Puede usted hablar con quien quiera.

Si es de su bodega debería contestar.

Probablemente quieran avisarle de que unos compañeros nuestros

están allí con una orden de registro.

Ya le dije que lo íbamos a comprobar todo.

Todo.

¿Cómo no nos dimos cuenta de que un constructor no necesitaba

un carpintero de barcos para arreglar la puerta de su casa?

Tiene gracia, ¿eh? Nosotros vinimos a protegerle a usted

y salvamos a ese desgraciado de acabar como su madre, en el mar.

(Teléfono)

¿Sí?

De su bodega.

Tenemos el coche, inspector. Y falta la llave de tubo.

En el maletero están el traje de aguas y las bridas.

Muy bien.

Está todo.

(Música)

Hoy no sale a pescar, ¿eh? No, hasta que suba la marea no.

Ya me dijeron que estuvo esta mañana en el juzgado.

Casi dos horas.

Me dieron su recado y se lo agradezco, pero no...

No hacía falta que se disculpara. Yo creo que sí.

Como el pobre del Rubio, a eso vino él a mi casa la noche antes

de que ese cabrón lo liquidara. A disculparse, a desahogarse.

Además de las pintadas en el barco recibía llamadas casi todos los días

a cualquier hora y... No podía más. Me dijo que iba a hablar aunque...

Aunque al hacerlo pudiera acabar preso, iba a hablar.

¿La mataron entre los dos?

No, Valverde solo.

Esperta! Ven comigo, ven comigo. Sae! Veña, vamos, á présa.

El Rubio ya llevaba un buen rato durmiendo en el barco cuando vino

ese cabrón a despertarlo.

Y lo convenció para que le ayudara a limpiar la casa.

(Música)

Rubio.

Pero al barco sí la llevaron juntos.

Valverde golpeó a Sousa para poder zarpar, puso rumbo a las rocas

y el resto ya lo sabe usted.

¿Y usted por qué se marchó?

Valverde me amenazó desde el principio con cargarme

lo de esa chica si alguna vez hablaba. Yo ya había tenido

mis problemas con la justicia.

¿A quién de los dos iban a creer?

¿Va a marchar otra vez? No, me quedaré por aquí.

Hasta que suba la marea.

Hasta que suba la marea. Sí, señor.

Hasta que suba la marea.

(Música créditos)

Somos cine - La playa de los ahogados - Ver ahora



Una mañana, el cadáver de un marinero es arrastrado por la marea hasta la orilla. Si no tuviese las manos atadas, Justo Castelo sería otro de los hijos del mar que encontró su tumba entre las aguas mientras faenaba. Pero el océano nunca ha necesitado amarras para matar. Sin testigos ni rastro de la embarcación del fallecido, el inspector Leo Caldas se sumergirá en el ambiente marinero del pueblo, tratando de esclarecer el crimen entre hombres y mujeres que se resisten a desvelar sus sospechas y que,cuando se decidan a hablar, apuntarán en una dirección inesperada. Dirigida por Gerardo Herrero y con excelente reparto: Carmelo Gómez, Antonio Garrido, Tamar Novas, Celso Bugallo, Celia Freijeiro, Marta Larralde, Luis Zahera, Carlos Blanco, Fernando Morán, Ernesto Chao, Pedro Alonso, Rei Chao, Celso Parada, Belén Constenla, Fran Peleteiro, Lucía Regueiro.

Juego de luna (2001)

Disponible hasta el 8 de agosto
Reparto: Ana Torrent, Ernesto Alterio

No recomendado para menores de 12 años Historia de nuestro cine - Juego de luna - Ver ahora
Transcripción completa

(Teléfono)

No voy.

Voy.

Hola, estoy de viaje.

A Berlín. Voy.

Voy.

Te dejo, vamos a despegar.

Ya te llamaré. Hasta luego.

Voy.

Siempre ganan los mismos. A ver qué pasa.

Toda la noche remando para ahogarse al amanecer.

Voy.

300 más.

Eva, tráeme un poco de tortilla, Anda, guapa.

Te la has acabado toda.

No voy.

Pues 300 más.

Yo voy.

600.

600 y un millón.

Paso.

Escaro.

Paso.

Voy.

Paso.

Un millón.

Voy.

Luna, tú hablas.

Envido.

Tus cien mil.

Y cien mil más.

¿Y si rompemos la norma?

¿Te refieres al resto?

Mismamente.

Aparte del dinero que hay a la vista, ¿qué más tienes?

Con las cartas que tengo, me juego hasta a mi madre si es preciso.

¿Tu madre?

¿Y qué hago yo con tu madre?

¿Ahí fuera es de día o de noche?

Hace una bonita mañana de primavera.

Primavera es lo que tengo yo aquí.

Puedes irte a dormir, ya sigo yo.

Gracias, Charly.

Aunque presiento que está a punto de acabar.

¿Cómo vas?

Bien, bien.

¡Luna!

Renacuaja.

Es hora de desayunar.

Gracias, Leo.

¿Podemos continuar la partida?

Aparte de tu madre, ¿qué más tienes para jugar?

En la mesa, un millón más que tú.

Cinco, en casa. El chófer me los trae.

Y si es poco, el Jaguar en la puerta.

Pero ojo dónde te metes, chaval.

Gracias por quitarme edad. Es lo único que me vas a quitar.

¿Qué vale el Jaguar?

¿Dos millones?

Hace.

¿Por qué no vas al colegio? La profesora está mala.

Invéntate otra.

No puedo ir.

¿No te habrán expulsado otra vez?

¡Será posible!

¿Qué has hecho ahora?

Decir palabras malsonantes y blasfemar contra Dios.

¡Qué demonios...!

Déjalo.

No me lo digas.

Leo.

Juan quiere las escrituras.

¿Cómo le ves? Parece seguro de sí mismo.

Mi madre me decía que no perdiera los papeles, vas a perderlos tú.

A ver, ¿qué me ofertas?

Ésta es la escritura de mi casa, valorada en tres millones.

Si te fías, te haré un pagaré por cinco más para igualar tus ocho.

De ti no sé, pero de ellos sí que me fío.

Así que por mí de acuerdo.

Di. -Veo el millón y subo dos.

¿Esos dos millones corresponden al cuarto de baño o a la sala de estar?

Si me entra diarrea, para saber dónde puedo cagar.

Diarrea te va a entrar cuando veas mis cartas.

No.

Tú vas a ser el que veas, porque voy con todo.

Son cuatro más.

Veo.

Póquer de reyes.

Poco.

De ases.

¿Te parece bien un mes...

...para pagarme lo que me debes?

Ése es el tiempo que tienes.

(Puerta)

Aquí había una fonda.

Unos caballeros pidieron habitación, pero no había.

Se tuvieron que separar.

Pero luego vinieron unas queridas sotas.

Pidieron habitación, pero tampoco había.

Se tuvieron que separar.

¿No tenías que hacer los deberes?

No.

No mientas.

¿Por qué tengo que hacerlos?

No me gusta.

Así no llegarás a ninguna parte.

¿Por qué juegas?

Es mi trabajo. Ojalá tuviera talento para otra cosa.

Pero para bien o para mal, es lo que mejor sé hacer.

Y lo he elegido.

¿Y cómo sabe uno lo que tiene que hacer?

Ven aquí.

Ven.

Eso te lo dice el instinto.

¿Tú sabes lo que es el instinto?

Es lo que te dice el corazón, no la cabeza.

Pero hay que ser valiente para mirar por el ojo del corazón.

Cuando te dice lo que debes hacer, hay que atreverse a escucharlo.

Y seguirlo.

¿Y cómo se mira por el ojo del corazón?

Cierra los ojos.

Ponte la mano sobre él y escucha.

No oigo nada.

¡Ay, tesoro!

Porque todavía eres muy pequeña.

Pero algún día dudarás sobre qué camino elegir.

Y lo escucharás.

(Puerta)

Quédate aquí.

No te muevas.

Dame un beso.

(Puerta)

¿Qué hacéis aquí?

Ésta ya no es tu casa. -Le pedí a César dos semanas más.

Intento conseguir el dinero, necesito más tiempo.

Mira, te hemos dado tiempo, paga tu deuda.

Deja esta casa.

Vamos a hablar más. Dile a César que puedo...

Se te acabó el plazo.

Dile a César que tengo una hija.

(Disparos)

Seguid el as.

¿Dónde está el as? Dígame dónde está el as.

Aquí tampoco está.

Síganla, no se os escape.

¿Dónde está el as? ¿Dónde está el as?

Aquí.

¡Joder, Luna!

¿A que no lo haces más?

¿Qué te apuestas? Un talego.

Hecho.

Venga.

Siempre al centro. ¿Dónde está el as?

Aquí.

La has chingao. Te doy otra oportunidad.

Vale, te apuesto mil duros a la misma carta.

¡Qué jodía!

Vale, te los descuento de lo que me debes.

Seguimos jugando.

Quita, quita. Pero puedo perdonarte la deuda.

¿Cómo?

Si me dejas darte un beso.

Bueno.

Dije uno.

¿Tú qué haces aquí?

Si quieres acabar en el reformatorio,...

...sigue escapándote del internado.

Si terminas los estudios,...

...podrás ir a la universidad o conseguir un trabajo.

No tendrás nada si suspendes todas las asignaturas.

Todas no.

Perdón, todas no. Menos las matemáticas.

¡Si tu profesora supiera por qué te interesa...!

¡Deja el whisky, coño!

Si bebes así, no vas a llegar a ninguna parte.

Pues tú también bebes.

Vale, vale, vale.

Eres un fenómeno, Nano.

Seguro que en el taller no lo hicieron bien.

Y me cobraron una fortuna.

Veo tus doscientas.

Y subo 250 más.

Me salen 750.

¿Sabes?

Te veo muy segura.

Pero meto cuanto llevo.

Tus 250.

Y subo lo mismo para no cambiar.

¿Qué dices?

Vale.

Pero, para que no me salga nada, subo 500 más.

Bien.

Tus 500.

Y te invito al cine.

¿Qué?

Vemos las cartas. Escalera.

Me alegro. Full de dieces y jotas.

Me parece que ya no te voy a enseñar más.

Ya lo decía, con este hombre no hay manera.

Enhorabuena. A ver si vienes más por aquí.

Muy bien. -Maestro.

Encantado. ¿Quién es ése?

Reca Montero.

Es el mejor.

Hola, reina.

¿Has cenado?

Ni he cenado ni he comido, pero gano. Podía haber saldado mi deuda.

Te devuelvo el beso.

Venga, que tienes que comer.

Pero que no tengo hambre.

Estaba todo buenísimo.

¿Te apetece un postre?

Un cigarrillo.

Voy a pedir un helado.

Tío, no sé cómo puedes.

¡Con todo lo que hemos comido...!

Dime, chavalote.

Un helado de chocolate.

De chocolate no hay.

Pues de limón.

Sólo queda fresa o vainilla.

Pues déjalo.

No traigas nada. Vale.

Yo sí quiero uno.

¿Vainilla o fresa? Una bola de cada.

Así me gusta, con decisión.

¿Así comes?

¿Cómo?

Manchándote.

¡Joder!

¿Tu nombre tiene que ver con la taberna?

Claro.

Nací ahí. Mi madre trabajaba de cocinera.

Se puso de parto y no dio tiempo a llevarla al hospital.

Pero algo se complicó y mi madre murió poco después de nacer yo.

Creo que ella quiso que me llamara Luna.

Aunque no lo sé muy bien, ni me importa.

Al morir tu padre, ¿no te quedó ningún pariente?

Lo más parecido a una familia es Leo.

Le quiero un puñao.

Y se preocupa por mí.

Pero no puedo estudiar.

No puedo con ello.

¿Y tú, sabes algo de tus viejos?

Mi padre sigue en el talego.

Y mi madre...

Un heladito por aquí.

Y la cuenta, que tengo que cerrar.

Invito yo.

Señor, ¿cómo se llama?

Señor Tomás.

¿Le gustan las apuestas?

Le apuesto la carta más alta, dos cenas a una.

Si usted gana, él paga dos cenas.

Si yo gano, estamos invitados.

Creí que conocía todos los trucos.

Tres a una.

Y mire la baraja. Es nueva.

Ya.

¿Y el dinero para pagar?

Hay de sobra.

Cuatro a una.

Con sólo levantar una carta, se puede llevar tres cenas.

¡Joder, eso es mucho dinero!

Vale, cinco a uno o nada.

Y el dinero en la mesa.

¡Oh, Dios, que me salga un as!

Es imposible que perdiera.

Es el truco más fácil.

¡Jodía, haberme dicho que hacías trampa!

Cuando te he visto rezar a Dios...

Tengo que conseguir cien mil pelas como mínimo.

¿Por qué no un millón?

Con cien mil ya podría jugar en la cueva.

¿Para qué quieres jugar en la cueva?

¿Para qué va a ser? Para ganar.

Para sentarte con ellos hay que tener más cosas además de dinero.

Ya lo sé, pero estoy preparada.

Sé que puedo ganarles.

Puedo ganar hasta a Reca Montero.

¿Qué pasa?

¿No te lo crees?

Sí, vamos.

Si tú cuando te pones cabezona...

¡Va guay, va guay!

Pégale.

Toma, tronco, lo tuyo.

Frena.

Me bajo aquí. A las 9 en casa del Pera.

Hola, reina. Mira lo que te he comprado.

¡Vaya! ¡Qué bonito!

Me han dicho que trae suerte. Pero no te lo puedes quitar nunca.

Pues no me lo quito.

Gracias.

Toma.

Para la partida. Pero, Nano...

¿De dónde lo has sacado?

Me ha tocado la lotería.

Te lo devolveré, lo prometo.

No prometas nada.

A ver qué tal se nos da hoy, porque ayer...

¿Con cuánto salimos, 20.000 como siempre?

Y lo máximo dos mil.

¿De acuerdo? Por mí, vale.

Salimos con 20.000.

Y máximo de dos.

Luna, ahora no te puedes quedar.

Vamos a empezar.

Vengo a jugar.

Luna. Esta partida es en serio.

Tengo dinero.

Y mi dinero vale tanto como el de ellos.

¿Algún inconveniente? ¿Estás loca?

Si quieres conservarlo... Venga, Charly.

Deja que juegue.

Ninguna ley lo prohíbe. ¿Qué decís?

No sé, eso de jugar con menores...

¡Qué morro tienes! A su edad nadie te levantaba de una mesa.

Si la joven tiene que perder...

La joven no tiene nada que perder.

Vamos, Luna, siéntate. Se aprende perdiendo.

Gracias, Aniceto, pero a lo mejor el que aprende eres tú.

Está bien.

Pero yo no quiero saber nada.

¿De cuánto salís?

De 20.000.

Y de máximo 2.000, de momento.

Ahí van mis quince y otras quince de regalito.

Y cuando gane, os invito.

No te va a quedar ni para pipas.

Veo tu regalito y pongo otro igual de bonito.

A ti te dice.

Pues treinta que meto, Aniceto.

Pues voy.

¿Qué haces? Voy, que gano.

Te vas a ganar una paliza. Suéltame, no eres mi padre.

¿Qué quieres, acabar como él?

No voy a acabar como él.

¿De dónde has sacado este dinero?

Es mío. Mírame.

¿De dónde lo has sacado?

Es mío. Mentira.

¿Quién te lo dio? Es mío.

Para ti se acabó la taberna.

"¿Y qué se cuenta Leo?".

Pues los días que le quedan para jubilarse.

¿Y tú qué me cuentas?

¡Joder con la niña!

Ha salido ansiosa.

Pues bueno, juego.

Tus ocho.

Y diez mil.

A ver qué me cuentas tú.

Cuento lo que voy a ganar.

Veo tus diez.

Y subo...

...un millón más.

Piénsalo bien, le decía.

Y le vino a la memoria, que al tiempo que le venía...

...también le vino a Gregoria.

¿Tú nunca piensas?

Cuando voy a perder, no. Tiro las cartas.

Si vas, espero, pero si no... Para no ganarte nada mas...

¿Y si te hago morder el polvo?

El polvo lo tienen las cartas porque no las movemos.

¿Y el que tienes tú, qué me dices?

Muchas gracias.

Pero ése te pilla tan lejos como esa pasta.

Demasiado riesgo para una sola jugada.

Tú ganas.

Toma, Fernando. Tienes mano de santo.

Gracias. Tú atraes las cartas.

¿Os vais?

Tienes suerte hoy, es imposible ganarte.

Una partida de una hora, sin vueltas.

Llevamos cuatro días jugando, Si mi novia no me ha dejado, me caso.

Habéis ido a casa, habéis follado y dormido.

Os habéis cambiado de ropa.

Yo no me he movido, ¿y sólo yo quiero jugar?

He follado con mi mujer, pero llevo cuatro días sin hablar con ella.

Si somos cuatro, juego.

Yo estoy pelado. Te presto dinero.

¿Te queda si se queda Santos? No, Luna.

Hoy no te gano.

Y tengo lo justo para saldar mi deuda con Reyes.

¿Te has vuelto a liar con un prestamista?

¿Voy a pedirle la pasta a un banco?

Tú nunca pides. A veces me deja Ricardo.

Pero hay confianza y sabe que se lo devuelvo.

Bueno, me voy a cambiar esto.

Vamos a mojarlo, ¿no?

¿En tu casa o en la mía?

"Pablo Blanco, David Haro, pasen al locutorio".

Se habrá quedado dormida, tronco.

A lo mejor ha perdido el bus.

Yo estoy de puta madre, me han subido las plaquetas.

¿Sabes quién tiene el bicho? -Antonio.

¿El de la BBC? -¿Trabaja en la BBC?

Bogotá, Barajas, Carabanchel.

"Fernando, al locutorio".

Ahí está tu chica.

No la hagas esperar. No me jodáis.

Hola, reina.

Hola.

¡Joder, qué bien hueles!

Y tienes el pelo mojado. Me encanta.

Casi no llego.

No has dormido, ¿no, jodía?

No.

Pero ya dormiré.

Estoy en una de mis mejores rachas.

Por cierto,...

Toma.

Gracias.

Gracias, gracias, gracias.

¡Tengo unas ganas de salir...!

Y de estar los dos juntos en nuestra cama.

Sí, ¿pero por cuánto tiempo?

¿No me vas a echar la charla ahora?

Para una vez al mes que nos podemos ver...

Una vez al mes. Pues por eso.

Pues por eso.

Nano.

¿Cuándo vas a dejar esa mierda?

¿Qué mierda?

Yo lo puedo dejar cuando quiera, tía.

¿Sí?

¿Y a qué esperas?

¿No te cansas de que nos tengamos que ver así?

Claro que no me gusta. Pero decirlo es muy fácil.

¿Podrías cambiar tu vida? ¡Joder, no es lo mismo!

No, no es lo mismo.

Tú lo tienes más chungo para dejarlo.

¿Qué haces, desgraciado? Cuidadito.

Estoy nervioso. Yo te he dado de comer.

Yo no te conozco.

Ni a tu madre. Dame el dinero y vete.

Te lo dije.

Estoy nervioso.

Tú te lo has buscado.

¡Gilipollas!

Tranquila, traigo el coche y nos vamos a un hospital.

No.

¿Qué? No voy a un hospital.

Has tenido suerte. No es una herida profunda.

En un par de días ni te acordarás.

¿Cómo te llamas?

Juan.

¿Y tú?

Luna.

¿Por qué no te compras un chisme con mango para limpiar cristales?

Si ésa es tu ayuda, prefiero hacerlo solo.

¿Pretendes que coja una balleta?

Anda, acércame el cubo.

Esto sólo lo hago porque eres tú.

Ni mi madre consiguió en 30 años lo que consigues tú en un día.

¿Cómo le va a Luna?

Le va muy bien, está en buena racha.

Quiere que le consiga una partida con Reca Montero.

Me extraña que aún no hayan jugado juntos.

¿Por qué no vas a verla a su casa?

¿Os vais a tirar así toda la vida?

Si quiere hablar conmigo, sabe dónde encontrarme.

Es mejor dejar que pasen otros 15 años.

Hola, ¿qué tal? Hola.

Hola.

Hola. Hola.

Ricardo. Hola, preciosa.

Queda libre el cinco. ¿Te va bien?

Muy bien. OK.

Hasta ahora.

¡Qué alegría verte!

¿Quieres fichas? Tienes 500.000 en la mesa.

Pues te voy a pagar.

Estamos aquí para perder el dinero, no el tiempo.

Más bien. -Pues venga.

¿Qué le pongo?

Un gin tonic, por favor.

Hola. Hola, Luna.

Hola, Luna. Hola, Charly.

Hola.

De 100 y 20.

Todos 20 al centro.

Perder o ganar, pero nunca pasarlo mal.

Sobre todo tú.

Me caso con Pipo. -Depende de cómo te portes.

Paso.

Me juego las 80.

No voy.

Voy. La primera como venga.

¿Qué te pongo?

Agua y una chocolatina.

También voy.

Voy.

No quiero.

Tiro todas. ¿Me pones una bañera?

¿De qué? -Vodka con tónica.

Dobles de ases. Al rey.

Igual.

Tres jotas con as.

Retira lo de Miki y esto para ti.

280.

La mitad, 140.

80 y 60. Toma.

Muchas propinas. Gracias.

Pepa.

Voy.

Paso. -Paso.

Envido.

Envida y cubre.

Primero Santos.

No voy.

Yo sí. -Paso.

Tiro todas. Máxima.

Su quinto mocho a 28.

Si es de trébol, sale en 200.

A 28.

Voy.

200 y no hay más.

Ni aquí ni en casa.

Voy.

Pongo.

Voy.

Envido.

Más de tres millones.

Voy con el resto.

Voy.

Y yo.

Tiro todas.

Un as.

Póquer de dieces.

Póquer de dieces para todo lo jugado.

Todos ponen.

Juego de póquer.

(Silba)

Lo siento, no he encontrado un hueco hasta ahora.

Hay cinco mesas por delante.

¿Qué tomas? Lo mismo que tú.

Por favor.

Otro whisky.

No estaba segura de que vinieras.

Me alegro.

Quería verte. No sabía cómo localizarte.

Estoy poco en casa.

¿Nadie más puede coger el teléfono?

En este momento no.

No será por falta de voluntarios.

No es fácil vivir conmigo.

¿Por qué?

Porque me tomo la vida como un juego.

No sé qué hacemos aquí.

¿En serio que no lo sabes?

Digo en el Ritz.

Podíamos haber ido a tu casa.

Si vieras cómo es mi casa, entenderías por qué estamos aquí.

¿Qué te pasa?

¿No te gusta?

Sí, siempre he tenido curiosidad...

...por saber cómo era por dentro.

Pues ven otro día a que te lo enseñen.

Hoy no estamos aquí para eso.

Ya casi está curada.

Desde el primer momento supe que estaba en buenas manos.

Luna.

Hay algo que quiero decirte.

Hace un par de años solicité un traslado y me lo han concedido.

Me voy a Almería.

Llevaba tiempo queriendo salir de Madrid.

No había ninguna razón para quedarme aquí.

Bueno, Almería.

Tampoco está tan lejos.

Podré ir a verte de vez en cuando.

Claro que sí.

No sé si te gustará aquello.

¿Y por qué no me iba a gustar?

No es el tipo de vida que tú llevas.

En un mes te dan el régimen abierto.

Y si sigo currando en los talleres, en menos.

Santos dice que cuando salgas que pases por el taller.

Para alguien que sabe de coches tiene trabajo.

Ya pasará lo que tenga que pasar.

Debes tomar la iniciativa.

Ya la tomé una vez, y mira.

Si montaras un taller, sería el mejor.

Estoy aquí y no puedo hacer nada. Cuando salga, ya veré lo que hago.

Ahora cuéntame tú.

Te veo muy guapa.

Me va muy bien.

No paro de ganar.

Eso ya me lo cuenta Charly, me pone al día.

¿Y qué más?

¿Qué más de qué?

No sé.

Dímelo tú.

Ya te lo he dicho, me va bien.

Estoy contenta, tengo dinero de sobra.

No sé, me va bien.

Soy Nano.

A mí no me tienes que mentir.

¿Y quién está mintiendo?

Habla Luna.

Un as.

Envido.

Unas 800.

Paso.

Voy a lo que sea.

Paso.

Tiro todas.

Trío de ases con rey.

Mínima.

Gana mínima.

Prepárame 500.

Salen.

De niño, el coco, de mayor, la coca. ¿Cuándo duermo?

Mientras no gane, no me hace gracia.

A 20.

Evita.

Mi mujer y mis hijos se han ido a Almería, me he quedado tan contento.

Pues ya somos dos.

Eva, ¿me traes un chupito?

A 200 y a 500.

Voy con todo esto.

No voy.

Voy.

Tiro todas.

Trío de reyes.

Máxima.

¡Cómo me gusta la perla!

Toma, tus 500.

Son para Javier.

Dame un millón. Vale.

Gracias.

A 350.

No.

Lo peor fue cuando me quedé encerrado en un ascensor.

Yo también.

Con un ruso, y se fue la luz. -Voy.

Fue acojonante.

A 900.

Veo.

No. -¡Qué miedo!

Lo pasé fatal.

Póquer de ochos con diez. ¡Qué mal lo pasé!

¡Qué nos importa cómo lo pasaste!

¡Bueno, bueno!

Encima de que va ganando, lo que se divierte el tío.

La que se divierte es mi madre.

Un millón.

Me mareas.

Cuando gane, puedes hacerlo. Pero ahora...

Esperemos que Javier cambie esa mano.

Buscas excusas para perder. Toma. -Gracias.

Cuando te caen las cartas es fácil. Sé jugar hasta yo.

(Teléfono)

Tus fichas.

Gracias.

Sí, dime. Hola.

Juego al póquer con un atajo de cabrones, no se callan ni ganando.

¿Otra cosa?

No. -¿No comes nada?

Aguanto mucho sin comer y sin dormir.

Sin hablar no aguantas.

Gracias.

Déjame disfrutar, para una vez que gano...

¡Vaya unas horas de irnos!

¡Vaya, Charly!

No te ha ido mal la noche.

200.

Cien...

...y cien.

Gracias. -De nada.

¡Ojalá no te fueras nunca!

Pero ya sé que no puedo pedirte que te quedes.

¿Dejarías la vida que llevas?

No sé.

Puede que sí.

Aún puedo convencerte.

Ya estoy empalmao.

Y me queda una hora para ver a mi novia.

Le voy a echar un polvo que no le van a quedar fuerzas...

...para ponerme los cuernos.

¿Por qué no te callas?

¿Molesto al señorito o qué? ¿O es que me tienes envidia?

¡Como no ha venido a verte la chati! Ten cuidado, está muy buena.

No me toques los cojones.

¿Quién va a querer que se la meta un yonqui de mierda como tú.

¡Hijoputa!

(Puerta)

Está cerrado.

Hola, Leo.

Hola.

¿Puedo pasar?

Claro.

¿Cómo estás?

Bien.

¿Y tú?

No estoy mal, voy tirando.

¿Te apetece tomar algo?

Un chupito.

Aquella vez pensaba que iba a estallar,...

...que iba a echar humo como una chimenea.

Eras la cría más testaruda que he visto en mi vida.

Por los testarudos.

¿Sigues viviendo solo?

Como siempre. ¿Por qué?

No sé.

La gente se casa, se echa novia, tiene amantes.

Las amantes vienen y se van, no se quedan.

Bueno, ¿qué te voy a contar a ti?

Estás al tanto de mi vida.

Pues claro.

Aquí estáis los dos.

En cuestión de galletas, Nano te ganaba siempre.

¡Qué bueno!

No había visto estas fotos.

Nos espiabas con tu cámara.

¡Pobre Nano! Le tenía esclavizado.

Están muy bien.

No sabía que eras un artista.

Voy a ver las del principio.

Éste es mi padre. Y éste eres tú.

¡Qué jóvenes!

¿Es la obra de la taberna?

Sí, hubo que hacer reforma.

Era un ultramarinos.

¿Esta mujer guapa...

...quién es?

Tu madre.

¿Es mi madre?

Sí.

Era una mujer realmente guapa.

Y la mejor persona que he conocido en mi vida.

¿Dónde te habías metido?, te estuve llamando toda la noche.

Nano está en la enfermería, pero no es grave.

¿Qué le ha pasado?

Una pelea.

Ahora que iba a salir.

Ya que estás aquí, ¿juegas conmigo?

Vengo a hablar contigo sobre Leo y sobre mi madre.

Es la primera vez que preguntas por ella.

Ayer estuve con Leo.

Y me enseñó un álbum con fotos de mi madre.

Lo raro es que hasta hoy no hayas tenido curiosidad...

...por saber cómo era.

Siempre la he odiado y no quería dejar de hacerlo.

Pensaba que no me quería.

Y que era una cobarde por dejarme sola con mi padre.

Tu madre era una mujer fuerte, cariñosa, luchadora.

Su única ilusión era tenerte.

Recuerdo su cara cuando te vio.

Había muchas fotos de Leo y mi madre juntos.

Leo invirtió todo lo que tenía para abrir la taberna.

Y fue muy duro.

Y madre le ayudó mucho. Charly.

Soy mujer y he nacido hace 30 años.

Si una mujer hace eso por un hombre, hay algo más.

Déjalo estar.

Llevo demasiado tiempo dejándolo estar.

Ahora quiero saber. Charly.

¿Se querían?

Cuando murió, se le cayó el mundo encima.

No ha vuelto a querer a nadie como a ella.

Salvo a ti.

¿Qué ha pasado, Nano?

¿Qué más da?

¿Que qué más da?

¿Te da igual tu vida?

¿Por qué te empeñas en joderlo todo siempre?

Ya no sé qué decirte, tío. Parece que hablo a las paredes.

Pienso que quieres que no venga y ponerte hasta arriba de caballo.

Dímelo y me voy.

Adiós, Nano.

Luna.

No quiero perderte.

No podemos seguir jugando a que todo está bien como dos críos.

Quizá yo tenga la culpa de todo.

No me quiero sentir culpable de lo que te pase.

No quiero esperar a que el tiempo lo arregle todo.

Luna, te juro que eres lo que más quiero en esta vida.

¿Y tu vida qué, Nano?

Tienes que quererte, no tienes por qué estar así.

Si quieres joderte la vida,...

...no cuentes más conmigo.

Pareces una walkiria. Gracias.

Hola. Hola.

No te esperaba hoy...

...por aquí.

No tengo dinero. Pero quiero jugar.

Deberías descansar. Ve a tu casa y duerme.

No tienes la cabeza para jugar.

Si no me siento en una mesa, me volveré loca.

No paro de pensar.

Haz solitarios, relajan y no se pierde el dinero.

Coge un taxi y ve derecha a tu casa.

Bienvenido, Reca.

Me alegra verte. -Gracias.

Pasa y te enseño el local.

Reca, no sé si conoces a Luna.

No.

No había tenido el placer.

Reca Montero.

No necesita presentación.

Es aún más guapa de lo que me habían dicho.

Gracias, también juego mejor de lo que dicen.

Será un placer comprobarlo.

¿Puedes venir?

¿A qué viene esto? Llevo años esperando esta partida.

Relájate, jugarás con él otro día, pero hoy no.

Después de esperar tanto, no puedes joderla así.

¿Por qué tienes esa obsesión? Has ganado a gente mejor.

Reca tuvo su momento, pero ahora tú le das mil vueltas.

Si estás en plena forma.

Estoy bien, el problema es el dinero, hablaré con Ricardo.

No va a venir hoy, y su socio no es dado a hacer favores.

Hay otro problema. La partida será de 500 y 100.

Tengo que conseguir cinco millones como mínimo.

¿Y de dónde crees que los vas a poder sacar?

Pipo, por favor.

-Miki.

¿Qué pasa? ¿Qué tal, cómo vas?

Estoy bien.

Cuéntale lo del ascensor.

¿Puedo encontrar aquí a Reyes?

¿Qué quieres de él?

Un préstamo.

Vengo de parte de Miki.

¿De cuánto quieres el préstamo?

Cinco millones, para hoy.

No corras. ¿Sabes qué cobro de intereses?

El 10 por ciento diario.

Exacto.

¿Sabes qué pasa si no lo devuelves en el plazo?

Eso no hace falta que me lo digan.

Todas para un millón ciento cinco.

Al as.

Full de ases, jotas.

Gana Luna.

Pepa, por favor.

Ramón es mano.

Es importante la tortilla, ¿eh?

Ha unido dos continentes.

La patata de los americanos y los huevos de los españoles.

Salen 500, señores.

No te calientes. -Las fichas.

Voy. -Yo también.

Voy.

Paso. -Voy.

No.

200 más.

Voy.

No.

Voy.

No. -Voy.

400 más.

Voy.

Voy.

Voy. -Voy.

Paso. -Envido.

No voy.

A mi resto, voy.

Full de dieces, damas.

Gana Reca.

Toma, Charly.

Lo que te debía.

No te está yendo mal la noche.

Ya te dije que estaba en forma.

¿Cómo has conseguido el dinero?

Eso es asunto mío.

De todas formas, te noto un poco ansiosa.

Juegas bien y te salen buenas cartas.

Pero debes estar más serena.

Tómatelo con calma. Y levántate a tiempo.

Por una vez que no seas la última en levantarte no va a pasar nada.

Gracias, ya veré lo que hago.

Llevo tiempo esperando esta partida.

No.

Voy.

Aquí estamos.

Voy.

Voy. Voy.

Veo.

No voy.

Paso.

Miki, mira lo que te traigo.

Mínima.

Full de ochos, nueves.

Veo. Sí.

Quiero una carta.

Yo también.

Carró.

Tienes que aprender a jugar para venir aquí.

Tú come y calla, come y calla.

No te metas conmigo.

Total, dos millones ochocientas.

Gana Reca.

Eva, por favor.

¿Me pones un cortado?

-A mí uno doble.

Van los quinientos.

Muy bien.

Full de damas.

Full de ases, reyes.

¡Qué malo es ser rácano!

Voy.

Lo veo.

Veo.

No.

Se lo juega todo.

Unas setecientas y pico. -800.

Full de reyes.

Gana Luna.

(Teléfono)

¿Sí?

Estoy de viaje. A Berlín.

Te dejo, me dice la azafata que apague el móvil.

Ya te llamaré, hasta luego.

Siempre ganan los mismos, a ver qué pasa aquí.

Toda la noche remando para ahogarse al amanecer.

Voy.

300 más.

Eva, tráeme un poco de tortilla. Anda, guapa.

Te la has acabado toda, Miki.

No voy.

Pues 300 más.

Yo voy.

600.

600 y un millón.

Paso.

Escaro.

Paso.

Voy.

Paso.

Un millón.

Voy.

Luna.

Tú hablas.

Envido.

Póquer de ases.

Escalera de color.

No me des cartas, Charly.

A veinticinco.

(Puerta)

¿Y qué piensas hacer?

Lo único que puedo hacer. Jugar, ganar y pagar.

¿Y si no ganas?

Es mi problema.

Y el mío.

No sabes dónde te has metido.

¿Qué es esto?

Son las escrituras de la taberna.

Salda tu deuda.

Hazlo enseguida.

Será una broma, ¿no?

Sabes que no voy a hacer eso.

Pero hay algo que tú no sabes.

A tu padre lo mataron por no pagar una deuda.

Sí, lo mató el hijoputa de César.

Lo mató gente que trabajaba para él.

César es uno de los prestamistas que más dinero mueve.

Del juego, de drogas, de prostitución.

No quiero saber nada más de ese cabrón.

¿Qué tiene que ver conmigo?

Tú le debes dinero a Reyes, ¿no?

Sí.

Reyes es un intermediario.

Le debes dinero a César.

¿Cómo he podido...?

¿Entiendes por qué haría lo que sea para que saldes esa deuda?

No vas a perder la taberna.

¿Quieres que te maten?

No me va a matar nadie.

Quiero arreglar esto yo sola.

Jugando puedo conseguir ese dinero.

He ganado más otras veces.

Me da igual lo que ganes.

Si se acaba el plazo y no tienes el dinero, le entregas eso.

Bueno, ahí te lo dejo.

Guárdalo tú.

Luna.

Confía en mí.

Mucho no puedo darle.

Son de baja calidad.

¿Cuánto me da?

Por las dos cosas,...

...cien mil.

Necesito más.

¿Me puede dejar ver eso?

¿Esto?

No lo vendo.

Es una pena, porque esa joya sí puede tener valor.

¿Esto?

Si me lo deja ver, se lo confirmo.

Además, podría darle dos meses...

...para recuperarlo.

Curiosidad.

Esto es oro blanco.

Y las piedras son diamantes.

Con esto llegaría hasta 400.

¿400.000? Sí.

Medio millón por las tres piezas.

Y dos meses para recuperarlo. ¿Qué dice?

Si me dejas el fichero tuyo, yo con eso me apaño.

Sí, se han llevado todo el juego de fichas completo.

Buenas.

Todo. Hola.

¿Me lo dejas para mañana? Te debo una, gracias.

Hola, Ricardo. Hola.

Hoy no hay partida. Acaba de irse la policía.

Mañana o pasado sí.

Vale, llámame.

A veinticinco.

Voy.

No.

No voy. -Voy.

¿Quién va?

Voy. -También voy.

Santiago. -Voy.

¿Lantero? -500.000 más.

Voy. -500 más.

Buenas tardes. Hola, tan guapa como siempre.

Hola. ¿Qué tal cómo estás?

¿Lantero? -Envido.

Voy. Hola.

Hola.

Yo voy con lo mío.

Hola, Jorge.

¿Todos esperan para jugar? Y alguno más...

...que no está aquí ahora.

Ésa es la gracia del casino. Sí.

A ver si encuentro una mesa.

Hasta luego. Hasta ahora.

Cinco más.

No voy.

No voy.

Cinco y veinte más.

Aquí tienes, Pepe.

Hola, Fran. Hola.

Hay partida. Sí.

¿Puedo jugar?

Eres bien recibida. Me gusta verte jugar.

Enseguida tengo un sitio. Les conoces a casi todos.

65.

Lo veo.

Félix no quiere profesionales.

Tengo que respetarle, ya sabes.

El complejo de las estrellas.

Ya.

Hoy no es mi día.

Pásate mañana, habrá una mesa y tendrás un sitio.

Vale.

Te veré mañana. Hasta luego, Frank.

Voy.

Yo no voy.

Voy.

Paso.

Paso también. -Trío...

De ases.

(Puerta)

Hola, Charly.

Pasa.

Tengo que hablar con Luna. Espero fuera.

Das tú, Pepe.

Charly, ¿qué pasa?

Charly.

Charly.

Leo...

...se ha suicidado.

Hola.

¿Puedo pasar?

¿Tan mal están las cosas?

Peor.

Luna.

¿Por qué no vienes a vivir conmigo?

¿No temes equivocarte? Tengo que arriesgarme.

Y tú también.

¿No te gusta vivir la vida como un juego?

Igual me estoy equivocando de partida.

Te vendrá bien un cambio, quizá te ayude a resolver tus problemas.

Pero tengo que solucionarlos aquí.

Después, si me gustaría irme...

...contigo.

Pero no te puedo decir cuándo.

Me gustaría invitarte a un café.

¿Te dejarán?

Eso lo arreglo yo.

Déjame mil duritos.

Luego me dices que yo me meto en movidas.

¿Qué hago, Nano?

¿Que qué haces?

Pues pagar.

Leo te lo dejó bien claro, ¿no?

No puedo hacer eso.

No dejes que te maten.

Y a mí no me puedes hacer esa putada.

Yo tampoco quiero morirme. Pues ya está.

Mira...

¿Qué ves?

No te has metido nada.

Luna...

...lo creas o no,...

...he decidido quitarme.

Para siempre.

Además,...

...Santos me ha dicho que en cuanto salga puedo trabajar con él.

Tú le pagas al mierda ése. Y luego ya nos las arreglamos.

Lo importante es que voy a tener un sueldo fijo.

Vamos a poder hacer el amor todos los días, si nos apetece.

No te lo había dicho antes.

Pero es posible que me vaya fuera por un tiempo.

A lo mejor, me voy para siempre.

¿Me hablas en serio?

¿Te diría esto si fuera una broma?

Me imagino que...

Porque te irás con alguien, ¿no?

Te podía haber dicho algo antes, pero no estaba segura.

Yo he sido un gilipollas todo este tiempo.

Y ha pasado lo que tenía que pasar.

No tienes la culpa.

Yo mantengo lo dicho.

Ahora quiero llevar yo las riendas de mi vida.

Y poder pasear por la calle como una persona normal.

Libre.

No me lo pones muy fácil.

Es que no te lo quiero poner nada fácil.

Ya.

Tú sabes que eres lo que más quiero en esta vida.

No te voy a pedir que cambies nada que no quieras cambiar.

(Golpes)

Bueno.

Pues nada.

Tuve que empeñarla.

No la puedo recuperar.

Por cierto, no la compraste, ¿no?

¿Cómo lo sabes?

¿Sabes cuánto me dieron por ella?

Es que la vi tan bonita en ese escaparate...

¿Y lo de que daba buena suerte?

¿Qué más da?, lo importante es que te lo creas tú.

Adiós, reina.

Hola, Luna. Estás muy guapa.

Las mujeres os ponéis muy guapas cuando lloráis.

¿Recuerdas a Álex?

Hola, Luna.

Álex es especialista en estética.

Te dirá qué hacer para que sigas tan guapa.

La verdad es que tienes una piel muy suave.

Unos ojos muy bonitos.

Y la boca.

Te haría un trabajito fino.

Sí, en la boca.

Arrancarle los labios de un beso.

¿Qué coño haces aquí?

Éste no es sitio para arreglar nada.

Vengo a ver a César.

Vigila la mesa. Tú sígueme.

César.

¿Podemos hablar un momento?

¿Te importa dejarnos solos?

En absoluto.

Y menos por una mujer guapa.

Gracias.

Es un honor que una jugadora como tú...

...visite esta casa.

Sólo vengo a pagar.

Me alegro, pero esos asuntos los lleva Reyes, habla con él.

No me gustan los intermediarios.

Prefiero hacer las cosas cara a cara.

Aquí están las escrituras de la taberna La luna.

¿La recuerdas?

Sí, la recuerdo.

Vale más de lo que te debo.

Pero es tuya a cambio de saldar la deuda.

¿Y Leo qué opina de esto?

Leo ha muerto.

La idea de este trato...

...fue suya.

Bueno, pues parece que los papeles están en regla.

Así que por mí de acuerdo. ¿Algo más?

Nada más.

Entonces, estamos en paz.

¡Pobre Leo, cómo es la vida!

30 años luchando para levantar un negocio...

...y me lo quedo sin mover un dedo.

Lo siento.

No puedo hacerlo.

Perdona, pero no entiendo. No puedo pagar con la taberna.

Ya.

Pero ya lo has hecho.

Quiero recuperarla.

¿Y cómo?

Jugando contigo.

A una sola mano.

Como caigan.

Para jugar hay que tener algo que apostar.

Yo tengo algo que tú quieres, estoy seguro.

¿Qué me puedes ofrecer tú a mí?

Yo misma.

A ver.

Explícate.

Si pierdo, jugaré para ti durante dos años.

En tu club, dónde tú quieras.

Sabes que ofrezco más de lo que apuestas.

Quien me haya visto jugar te lo dirá.

Sí, he oído hablar de ti. Y eso no lo pongo en duda.

Pero, ¿pagarías tu parte si pierdes?

Pregúntamelo otra vez.

En cualquier caso, siempre está Reyes para aclarar las cosas.

Chirivito a una sola mano.

A como caigan.

Yo levantaré las cartas.

Eres de corazón caliente, como tu padre.

Si pierdo, será una mala jugada. No me importa.

Si pierdes, habrás hipotecado dos años de tu vida.

Y total, ¿para qué?

No creo que esa vieja taberna valga tanto.

Yo no era mejor jugador que tu padre, pero tuve suerte.

Vosotros os dejáis llevar por los sentimientos, y os traicionan.

¿Por qué estás aquí?

Porque te has dejado llevar por el odio.

Podrías haberle dado esos papeles a Reyes y haberte olvidado de mí.

Pero necesitabas verme.

Para mostrarme el desprecio y el odio que has acumulado.

Por eso estás ahí sentada.

Pero vas a ser tú la que pierdas.

Y yo me alegro.

Hacemos buena combinación.

Con mi cabeza y tu talento para el póquer me voy a hacer de oro.

¿Quieres levantar de una vez la quinta carta?

Full de dieces, reyes.

Color.

Otra vez será.

No lo creo.

Vamos a efectuar una parada de 25 minutos.

15.000.

¡Joder, ya estamos! ¿Qué pasa, no follaste anoche?

Yo sí he follado y encima os voy a ganar.

Voy.

¿Y a ti cómo te ha ido en la cama?

He dormido estupendamente, gracias.

Veo esas quince.

Y treinta más.

¡Joder con la nena!

Muy guapa, pero nos va a desplumar.

No harás trampa, ¿verdad?

Yo nunca hago trampas.

Y si las hiciera, no se enteraría ni mi padre.

Ésta no tiene abuela.

¿Y tienes novio?

Sí.

Y me quiere más que a nada en esta vida.

¿Otra ronda?

Será un placer.

Historia de nuestro cine - Juego de luna - Ver ahora

Luna, es hija de un jugador de póquer y desde niña frecuenta los locales clandestinos siguiendo a su padre. A los treinta, se gana la vida del único modo que ha aprendido, jugando. Su talento natural la lleva hasta lo más alto de una profesión dominada por los hombres. Pero Luna sigue el camino que le dicta su instinto aunque tenga que nadar a contracorriente.

Cría cuervos (1976)

Disponible hasta el 8 de agosto
Reparto: Ana Torrent, Geraldine Chaplin

No recomendado para menores de 18 años Historia de nuestro cine - Cría cuervos - Ver ahora
Transcripción completa

(Susurros.)

-No seas impaciente...

(Susurros y quejidos)

-¿Qué te pasa?

(Susurros)

(Quejidos)

(Respiración dificultosa)

(Quejidos)

(ASFIXIÁNDOSE) -¡Ah!

-Ah...

-Anselmo...

(Ruidos)

¡Dios mío! ¡Dios mío!

Papá...

Papá...

(CARRASPEA)

¿Se puede saber lo que haces tú aquí?

No tengo sueño.

¡Ah!

No tienes sueño.

¿Tú sabes la hora que es?

Es tardísimo.

Hala, a la cama. ¿Eh?

Muy bien...

Mira lo que te he traigo.

Eres un tragón.

-Oye, Rosa, ¿cuándo voy a hacer la primera comunión?

Pues no lo sé, aún es pronto.

Te faltan un par de añitos.

Ahora tú, Ana. Venga.

(MAITE LEE CON LENTITUD) Señora merluza,

se ha...

Una báscula...

Una...

báscula, a, a.

Bueno, a ver si...

funciona

la de... aquel...

Déjame, Rosa.

(MAITE LEE DESPACIO)

¿Y qué pasa si te muerdo en el cuello?

Así.

¿Y qué pasa si te doy un beso en el cuello?

Así.

¿Y qué pasa si te muerdo otra vez por aquí?

¿Y qué pasa si te doy un beso en la oreja?

Así... Que suena muy fuerte.

Ahí.

Ana...

Ana.

Ana...

¿Se puede saber qué estás pensando?

Oye, Rosa, ¿es verdad que esta cruz la llevaba siempre mamá?

Sí, claro que es verdad.

Se la regaló la abuela cuando era chica.

Esta cruz te protege de los demonios.

-Y de los vampiros.

Bueno, ya estás.

Ya está, señorita.

Vamos a ver...

Están, por lo menos, presentables. Gracias, Rosa.

A ver cómo os portáis.

Irene, ven aquí.

Cuando entréis en la habitación: lo primero besáis a vuestro padre

y después rezáis una oración para que su alma esté en el cielo.

¿Comprendido?

¿Comprendido, Ana?

Hala, vámonos.

-¿Cuándo voy a hacer la primera comunión?

Cállate, Maite.

Vi que papá espera a mamá...

Cuando entré en la habitación vi que papá estaba muerto.

Entonces apareció mamá. -Pero si mamá está muerta, Ana.

Muchas gracias.

Gracias.

Irene, tú, que eres la mayor, la primera.

(Susurros)

(Susurros)

Ahora tú, Ana.

Vamos, Ana.

Vamos.

(Susurros)

Ana.

No quiero. Ya hablaremos tú y yo después.

(Susurros)

Acompáñala.

-No llego.

(Susurros)

(Claxon)

(Ruido del tráfico)

(Claxon de coches)

(Claxon de coches)

(Claxon de coches)

(Ruido del tráfico)

(NARRA) Un día que estaba mi madre haciendo limpieza general,

sacó del armario una caja metálica, me la dio y dijo:

"Ana, tira esto a la basura,

no conviene que esté aquí,

además, ya no sirve para nada".

Yo, intrigada, le pregunté:

"¿Qué hay dentro?".

"¿Qué más te da?", me contestó.

"¿Es veneno?", pregunté yo.

Mi madre sonrió y dijo:

"Sí, es un veneno terrible.

Con una cucharadita de estos polvos puedes matar a un elefante".

Y luego dijo: "¡Hala! Tíralo a la basura".

Yo me quedé muy impresionada.

Y...

No sé muy bien por qué, me guardé la caja con el veneno

sin hacer caso a mi madre.

¿Por qué quería matar a mi padre?

Es esa una pregunta que me he hecho cientos de veces.

Y las respuestas que se me ocurren ahora...

Ahora, con la perspectiva que dan

los 20 años que han pasado desde entonces,

son demasiado fáciles y no me satisfacen.

Lo único que sí recuerdo perfectamente... es que entonces

me parecía el culpable de toda la tristeza que había embargado

a mi madre los últimos años de su vida.

Yo estaba convencida de que él, y solo él,

había provocado su enfermedad y su muerte.

Mi madre...

Por lo que me han contado

las personas que la conocían bien...

Mi madre podía haber sido una buena pianista.

Desde muy pequeña mostró dotes excepcionales

para la música y todo el mundo...

le auguraba un porvenir prometedor.

Durante varios años se dedicó intensamente y casi exclusivamente

al piano, hasta llegó a dar algún concierto público

y fue en uno de ellos en donde conoció a mi padre.

Se enamoraron, se casaron enseguida

y mi madre abandonó definitivamente el piano para dedicarse

en cuerpo y alma a sus hijas.

A nosotras.

Yo creo que siempre le quedó la añoranza de aquella época

y el resquemor de haber abandonado una profesión

que podía haber sido liberadora para ella.

Ahora, sin embargo, también pienso que en el fondo

mi madre tuvo siempre miedo de no ser

tan maravillosa intérprete como le auguraban sus amistades,

y prefirió la comodidad

de una vida organizada y sin complicaciones

al riesgo de una responsabilidad que no podía compartir.

Irene...

¿Es que nadie te ha enseñado a comer como una persona?

Es mejor que cojas el tenedor así.

¿Te das cuenta?

Eso es. ¿Ves cómo es más fácil?

Ana, por favor, el cuchillo.

¿Será posible que no sepáis comportaros en la mesa?

Maite, se come con la boca cerrada.

A mí nadie me ha enseñado. No digas tonterías,

¿me vas a decir que tus padres no te enseñaron a comer?

A mí nadie me ha enseñado, siempre como así.

¿Qué es lo que dices? Nada.

Lo que tengas que decir lo dices en voz alta

y si no te callas. No me gustan las medias palabras.

Irene, el tenedor.

-Papá nunca nos decía cómo teníamos que comer.

¿Y vuestra madre?

¿Me vais a decir que mi hermana no os enseñó nunca a comer?

-Mi mamá cuando murió yo no había nacido.

¿Quién te ha dicho semejante disparate?

Quiero que escuchéis atentamente lo que os voy a decir.

Ya sabéis que me he hecho cargo de vuestra educación

siguiendo las instrucciones del testamento de vuestro padre.

O sea, que a partir de ahora

estáis bajo mi tutela y protección.

Vuestra abuela y yo vamos a vivir en esta casa

y entre las dos trataremos

de que nos os falte nada de lo necesario.

Al principio puede que resulte un poco difícil,

pero estoy segura de que si todas nos esforzamos

acabaremos por llevarnos bien.

¿Verdad, Maite?

(El reloj da la hora)

Bueno, y por último

quiero deciros otra cosa.

He encontrado la casa hecha un desastre.

Así que a partir de ahora se acabó el desorden.

Para que las cosas funcionen cómo es debido es necesario

el esfuerzo de las tres.

Quiero dejar la casa terminada antes de que acaben las vacaciones.

¿Cuento con vuestra colaboración?

¿Me puedo levantar? Sí.

-¿Me puedo levantar?

Claro que sí.

Ya veo que acabaremos llevándonos bien.

Todos los hombres son iguales.

Todos... Ya te darás cuenta cuando seas una mujer.

Todos quieren lo mismo.

Hay de ti si te dejas embaucar.

Tu padre, sin ir más lejos, era un tipo de cuidado.

Le gustaban las faldas un horror.

Más de una vez he tenido yo que salir corriendo.

Ya lo creo, tenía las manos muy largas.

Menudo era tu padre.

Si yo te contara.

# Del barrio de Santa Cruz

# eres un rojo clavel.

# Mi vida solo eres tú, # y por jurarte yo eso

# me diste en la boca un beso,

# que aún me quema, Maricruz.

# ¡Ay, Maricruz!, ¡ay, Maricruz!

# ¡Ay, Maricruz, Maricruz!,

# maravilla de mujer;

# del barrio de Santa Cruz,

# eres un rojo clavel.

# Mi vida solo eres tú, # y por jurarte yo eso

# me diste en la boca un beso...

# que aún me quema, Maricruz.

# ¡Ay, Maricruz! #

(RADIO) Bajo los árboles... Así...

(RADIO) Cerca de él, inconscientes

de su presencia dormían los ciervos.

La vecina que vivía en mi casa...

Todavía me muero de risa cuando me acuerdo...

Un día, así, de repente,

se dio cuenta de que estaba de tres meses.

No te digo nada la que organizó. Me preguntaron una y otra vez

y nada, ella juraba y perjuraba que no había estado con nadie.

¿Sabes lo que decía?

¿Pero tú entiendes lo que digo? No entiendo nada.

Bueno...

Toma. Sujeta ahí.

(Radio de fondo)

Esto es...

Decía que un día, paseando debajo de unas obras,

cayó una casa, se le metió aquí...

(RÍE) Algo le andaba por dentro. ¿Sabes lo que era?

Un ratón.

Decía que el ratón era el padre de la criatura.

¿Tienes algo para Roni?

No sé cómo puedes tener un bicho así. Qué asco me da.

Dame un poco de lechuga. En la nevera tienes.

Pero no abuses, que el otro día me echó la bronca tu tía.

(RADIO) -¿Qué significa aquella frase?

Desgrano una a una cada perla...

Sí. Ella las desgranará algún día.

Sus perlas y las mías...

Nuestras horas felices.

(Radio de fondo)

(Claxon)

-¿Qué piso es? -Es en el tercero.

-Pero no hay nadie porque se han ido de vacaciones.

¿Le has mandado la carta? -Sí, pero no me ha contestado.

-Porque no te quiere. -Tú qué sabrás.

-¿Eres tonta? -Más tonta eres tú.

Mira qué gordito está Roni.

Roni, guapo.

-Maite... Maite, bonita. -¿Qué quieres?

-Búscame.

-Ana, ¿te vale esta?

¿Sabes quién está abajo? Ese amigo tan guapo de papá.

-¿Y estas? -Sí, señala, señala.

(RONI HACE RUIDOS)

(PONE MÚSICA)

# Hoy en mi ventana brilla el sol

# y el corazón se pone triste

# contemplando la ciudad

# porque te vas.

# Como cada noche desperté

# pensando en ti,

# y en mi reloj # todas las horas vi pasar

# porque te vas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo,

# me olvidarás. ¿Podéis poner la música más baja?

# Me olvidarás...

# Junto a la estación... #

Me voy...

A ver cómo os portáis. -¿Dónde vas?

Tengo un montón de cosas que hacer.

De todas maneras volveré antes que Rosa.

Cuidad de vuestra abuela. Sobre todo tú, Irene.

-¿Podemos ir contigo? No, ahora no, tengo mucha prisa.

Irene, tú que eres la mayor y la más sensata

cuida de que todo vaya bien.

Si llaman por teléfono decid que volveré

en un par de horas, ¿de acuerdo?

Portaros bien.

(PONE LA MISMA CANCIÓN)

-¿Bailas?

# Hoy en mi ventana brilla el sol

# y el corazón

# se pone triste contemplando # la ciudad

# porque te vas.

# Como cada noche desperté

# pensando en ti,

# y en mi reloj todas las horas # vi pasar

# porque te vas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo,

# me olvidarás,

# me olvidarás.

# Junto a la estación hoy lloraré # igual que un niño

# porque te vas,

# porque te vas,

# porque te vas,

# porque te vaaaas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo

# me olvidarás,

# me olvidarás.

# Junto a la estación hoy lloraré # igual que un niño,

# porque te vas,

# porque te vas,

# ¿por qué te vas?,

# porque te vaaaas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo,

# me olvidarás, me olvidarás.

# Junto a la estación hoy lloraré # igual que un niño,

# porque te vas,

# porque te vas...

(Timbre)

# Todas las promesas de mi amor

# se irán contigo... -Me parece que llama la abuela.

(Timbre)

# Me olvidarás.

-Joder, qué fastidio.

Ya voy yo. # Junto a la estación hoy lloraré

# igual que un niño

# porque te vas

# porque te vas... #

(Música en la lejanía)

Pobrecita.

Nadie te hace caso, te dejan aquí sola

y te cansas de ver al jardín, claro.

Hala, vamos.

¿Quieres ver las fotos?

O prefieres ver el libro de oraciones.

(HABLA CON DIFICULTAD) -No. ¿Quieres ver las fotos?

¿Quieres alguna cosa más?

Te voy a poner la canción.

(Copla)

(Castañuelas)

# Es Maricruz la mocita, # la más bonita

# del barrio de Santa Cruz.

# El viejo barrio judío,

# rosal florido, # le ha dado rosas de luz...

# Y desde la Macarena # la vienen a contemplar,

# pues su carita es morena # hace a los hombres soñar.

# Y una noche de luna # el silencio rompió

# la guitarra moruna # y una voz que cantó:

# ¡Ay, Maricruz, Maricruz!,

# maravilla de mujer;

# del barrio de Santa Cruz... -¿Te vas a venir?

¿Dónde? -A investigar, vamos,

no seas aburrida. Yo no soy aburrida, la aburrida

lo serás tú. -¿Puedo ir contigo?

-Sí.

(Copla)

De acuerdo.

# ¡Ay, Maricruz!, ¡ay, Maricruz!

-¿Me queda bien?

# Fue como pluma en el viento # tu juramento,

# y a su querer traicionó. # De aquellos brazos amantes

# huyó inconstante, # y a muchos después se entregó.

# Señoritos con dinero

# lo lograron sin tardar,

# y aquel su cuerpo hechicero

# hizo a los hombres pecar. -Ana, ayúdame.

# Pero solo hubo un hombre # que con pena lloró

# recordando su nombre, # y esta copla cantó...

Te va grande. -No importa.

Yo esto no lo llevaré nunca. -Lo tendrás que llevar

porque si no, no podrás correr.

¿Y por qué no podré correr? -Pues porque no.

# Mi vida solo eres tú, # y por jurarte yo eso

# me diste en la boca un beso

# que aún me quema, Maricruz.

# ¡Ay, Maricruz!, ¡ay, Maricruz!

# Mi vida solo eres tú, # y por jurarte yo eso

# me diste en la boca un beso

# que aún me quema, Maricruz.

# ¡Ay, ¡Maricruz!, # ¡ay, Maricruz! #

Dame la escoba.

-¡Ring, ring!

-¿Cómo estás, querida?

Llegas muy tarde. ¿Se puede saber qué has estado

haciendo hasta las...? Hasta las once de la noche.

-Por favor, no empecemos. Vengo muerto de cansancio.

Hoy he tenido un día tremendo. Ya...

A mí me vas a venir con esas. ¿Te crees que soy tonta?

-No empecemos. Uno viene a casa buscando

un poco de tranquilidad y se encuentra con esto.

Me estás amargando la existencia.

¿Qué habré hecho yo para merecer esta suerte?

A mí tú no me engañas con esa cara de inocente que tienes.

Ya, ya... ¿Te crees que soy estúpida o qué?

Sé muy bien con quien has estado.

Has estado con esa...

Con dos has estado. -¿Con Rosa?

Sí, con Rosa, y cállate. -No digas tonterías,

siempre con esos celos ridículos.

Yo solo te quiero a ti, Amelia, aunque a veces mi paciencia

tiene un límite. Pero eso se va a terminar.

Ya lo creo que se va a terminar... Vas a ver tú quién soy yo.

-Cállate, por favor, Amelia, las niñas...

Las niñas duermen y además, ¿sabes lo que te digo?

Que se despierten, que se enteren de una vez

de quién es su padre; un sinvergüenza,

eso es lo que eres, un sinvergüenza.

-Cállate, ellas no tienen la culpa, cállate.

No me da la gana, gritaré todo lo que quiera...

(Risas)

¿Quién te has creído tú que eres?

(Se abre la puerta)

¿Qué estáis haciendo?

Nada. -Nada, estábamos jugando.

-Yo hago de criada.

Ana, ven aquí.

¿Qué tienes ahí detrás?

Dámelo.

Mi peluca.

Y os habéis pintado con mi carmín.

Pero, Irene, ¡tú también!

Va. Id al cuarto de baño y lavaos la carita, ¿eh?

Corre y que no vuelva a repetirse.

Así que tú haciendo de criada, ¿eh, ratita?

Arriba... Esto es.

El próximo fin de semana he decidido que lo pasemos

en el campo, ¿os parece bien?

-A mí me parece muy bien pero ¿dónde vamos a ir?

-A la finca de Nicolás Garontes. ¿Sabes quién es, verdad?

-Sí, hija, ese que estaba en el jardín.

El marido de Amelia.

Quítate los pantalones.

¿Habéis estado alguna vez en la finca?

Fuimos una vez con papá y mamá.

Había caballos, un pinar,

y creo que también había un río.

Es una finca magnífica, lo vamos a pasar muy bien,

ya veréis. A ver, esto cuesta trabajo.

La otra piernecita. ¡Al agua patos!

-¡Ay, está helada! ¡Aaay!

Venga, la ponemos un poco caliente.

(TODAS RÍEN) No, no está, venga, Maite, métete.

No seas mala. -¡Ay, está...!

Agáchate.

Agáchate, Maite.

La cabecita.

Maite, bonita... (LLORIQUEA)

Nicolás era el mejor amigo de vuestro padre,

muy buena persona, eran de la misma promoción

y estuvieron juntos destinados en Burgos.

-También estaba con papá cuando papá murió.

¿Qué has dicho?

-Que Amelia estaba en la cama con papá cuando se murió.

A ver... Cuéntame esa historia.

Dices que Amelia estaba con tu padre....

¿Lo dices en serio?

¿Quién te ha contado eso?

-Ana... Ana los vio juntos en la cama.

Ahora lo comprendo todo.

Tú has visto... ¿Qué has visto tú?

Yo no he visto nada. Claro que no.

No sabes que no se pueden decir mentiras.

Ana, hay mentiras que pueden hacer mucho daño.

Vosotras sois unas crías

y no os dais cuenta de la gravedad de ciertas cosas.

¿Cómo se te ha ocurrido semejante idea?

Un día papá le dijo a mamá

que Amelia era muy guapa.

Mamá le dijo: "No es para tanto".

Yo creo que Amelia es muy guapa, ¿verdad?

Muy guapa. Sí. Eso sí.

(NARRA) No entiendo como hay personas que dicen

que hay personas que la infancia es la época más feliz de su vida.

En todo caso para mí no lo fue.

Y quizás por eso no creo en el paraíso infantil,

ni en la inocencia

ni en la bondad natural de los niños.

Yo recuerdo mi infancia como un período largo,

interminable, triste,

donde el miedo lo llenaba todo...

Miedo a lo desconocido...

Hay cosas que no puedo olvidar.

Parece mentira que haya recuerdos

que tengan tanta, tanta, fuerza.

Tanta fuerza...

Mamá estaba enferma en su dormitorio.

Yo entonces no sabía que mi madre tenía una enfermedad incurable

y la habían traído del hospital

para que se muriera en casa.

Mis dos hermanas estaban con tía Paulina y con la abuela,

que en esa época todavía no vivían con nosotras.

Mi padre estaba fuera, en no sé dónde.

Rosa hacía de enfermera.

Por favor, dígale al doctor que se ponga.

(TARAREA)

Dígale de parte Rosa.

Doctor,

sí, doctor, soy Rosa.

Sí, muy mal. Sí, muy mal.

Venga lo más rápido que pueda, por Dios.

Sufre mucho. Yo no sé qué hacer.

Sí, se la pusieron a las nueve.

(Quejidos)

(LLORA Y SE QUEJA)

¡Aaay!

(SE QUEJA)

(LLORA)

(JADEA)

(JADEA)

Todo es mentira.

No hay nada.

No hay nada.

Me han engañado.

Tengo miedo.

No quiero morir.

No quiero morir.

Tengo miedo.

(SE QUEJA Y GRITA) ¡Aaah!

¡No quiero morir!

¡Me duele!

(GRITA) ¡Me duele!

¡Me duele!

¡Duele!

Vamos, tranquilízate. ¡Me duele!

Tranquilízate, ahora mismo

te pondrán una inyección. ¡Rosa!

Verás cómo se te pasará. Vamos, por favor.

Por favor.

Escúchame. (LLORA) Me duele....

¿Y tú qué haces aquí? Hala, fuera de aquí.

Vete a jugar.

¡Ah!

(GRITA) ¡Aaaaah!

(Gritos de la madre)

(Ruidos de Roni)

Ana... ¿Se puede saber lo que haces aquí?

Es que no tengo sueño, mamá.

No tienes sueño.

¿Has contado ovejas? No.

Vaya...

¿Me puedo quedar un rato contigo?

Ana, ¿tú sabes qué hora es? No.

Es muy tarde.

No tengo sueño.

¿Por qué no me tocas esa canción que tanto me gusta?

Hija, no son horas de tocar el piano.

Anda, mamá.

Bueno, pero ¿luego irás a dormir? Sí.

¿De verdad? Sí.

¿Me lo prometes?

Te lo prometo.

La canción que te gusta.

¿Es esta, verdad?

¿Cómo no?

Anda, no sé, sopla.

Aquí.

¿Es esa?

(TOCA UNA MELODÍA LENTA)

¿Y esa promesa?

A la cama.

Un beso.

Otro beso de...

Un beso de cine.

Un beso como... Como los esquimales.

Y ahora un beso de... Oso.

¿De oso?

Así, de oso. Oye, osa, a la cama.

Venga. Está bien de osos.

-Aún está despierta.

Ya te dije que era muy tarde.

Anda, ve a la cama.

No tengo sueño.

Anselmo, te estaba esperando.

Quería hablarte.

-Bueno, si no te molesta hablaremos mañana.

Me voy a la cama. Anda, vamos a dormir,

mañana tendemos todo el día para charlas.

Es que no quiero charlar todo el día de mañana.

Quiero hablarte ahora.

-¿De qué quieres hablarme?

(RÍE) No sé...

Dime lo que has hecho.

¿Lo has pasado bien?

-Sí, lo he pasado bien.

Sí, ¡lo has pasado bien!

No puedo más.

No puedo más, Anselmo.

He llegado al límite.

No puedo más.

-Deja ya de decir tonterías, María.

Lo que debes hacer es buscar algo que te distraiga.

¡No quiero distraerme! -No estar encerrada todo el día

dándole vueltas a la misma cosa. ¡Quiero morir!

¡Me quiero morir!

(LLORAR) ¡Me quiero morir!

¡Me quiero morir! -María,

tranquilízate, no te pongas así.

Estoy enferma.

(LLORA) Estoy enferma. -Tranquilízate, María,

si no tienes nada. ¿Qué es lo que tienes?

Nada, absolutamente nada.

Ayúdame.

(LLORA) Ayúdame, estoy enferma.

-Pero ¿cómo quieres que te ayude si no sé qué tienes?

¿Qué quieres que haga? (LLORA)

Cuéntame... Cuéntame tus cosas.

No me dejes aquí sola todo el día.

¡Quiéreme!

Quiéreme, estoy... Estoy tan enferma.

-Ya estamos otra vez con tu maldita enfermedad.

No estás enferma, María. ¡Estoy enferma!

-Ya te dije que no estoy dispuesto a aceptar ningún chantaje.

Tú, simplemente te has empeñado en amargarme la vida.

Y te diré una cosa, no soporto ni tus lamentaciones

ni tus reproches. Yo soy como soy, déjame en paz.

(LLORA)

Ana...

¿Qué haces, Ana?

¿Se puede saber de dónde vienes?

¿Eh?

A ver, dime, ¿de dónde vienes?

Vengo de beber agua.

¿Y no se te ocurrió otra cosa que ir a la cocina?

Tenía sed.

Hala, vete a dormir. Buenas noches, Ana.

Buenas noches, tía, que duermas bien.

Dejaré encendida la luz del pasillo.

Si quieres algo me llamas, que duermas bien, Ana.

Bruja...

Siempre destapada.

-Buenas noches, mamá.

(CARRASPEA)

Aún estás despierta. Es que no tengo sueño.

No tienes sueño. No.

¿Has contado ovejas?

Voy.

¿Me puedo quedar un ratito contigo?

Sí.

¿Quieres que te cuente un cuento? Sí.

El de Almendrita.

¿El de Almendrita?

A ver si me acuerdo.

Había una vez... en un país lejano,

una niña que era muy pequeña, muy pequeña, muy pequeña.

Era ten pequeña que parecía una almendra.

Y por eso la llamaban Almendrita.

Un día Almendrita se despertó,

que estaba durmiendo en su cama, que era también una cama

muy pequeña, muy pequeña.

Mamá.

Mamá.

Mamá.

(LLORA) Mamá...

¡Mamá!

-¿Qué te pasa? ¡Mamá!

¡Mamá! -Ana...

¿Qué te pasa, Ana? ¡Mamá!

Irene, vete a tu cama.

Ana, ¿qué te pasa? ¡Mamá!

Ana, tranquila.

No ha sido nada.

Tranquila, ¿qué más estabas soñando?

¿Qué te pasa? Me quiero morir.

Me quiero morir.

Me quiero morir. Ana...

Ana, por Dios, no digas tonterías.

Estabas soñando, tenías pesadillas, ¿verdad?

Ya sé, te voy a contar un cuento.

¿Quieres?

Vamos a ver.

¿Qué cuento te puedo contar yo?

Ya sé, el de Almendrita.

Había una vez, en un país muy lejano,

una niña tan pequeña, tan pequeña...

Quiero que te mueras. Quiero que te mueras.

Ana, ¿cómo puedes decir eso? Quiero que te mueras.

¡Ana! Quiero que te mueras.

Quiero que te mueras.

(Claxon y ruido del tráfico)

(Alarma)

Tú eres mala porque no haces lo que tienes que hacer.

Haces sufrir a tía Paulina, a Rosa y a mis hermanas;

Irene y Maite.

Eres mala porque no haces lo que tienes que hacer.

Eres desobediente y una ladrona.

Un día le quitaste a tu amiga Sofía un bolígrafo

y nunca se lo devolviste.

(NARRA) Bueno, todos mis recuerdos de aquella época no son tristes.

Y de las cosas que recuerdo con más agrado

pocas pueden compararse con aquel fin de semana.

Y el caso es que no encuentro las razones que expliquen

el por qué. Aquel viaje, precisamente

aquel viaje se me quedó grabado con tanta fuerza.

No sé, me encontraba libre,

nueva, distinta

Me acuerdo que llevaba yo un pantalón vaquero

con bolsillos de flores añadidos. Y una blusa de flores también,

con botones rojos, y una rebeca azul marino.

Tía Paulina conducía el coche, Irene, por ser la mayor,

tenía el privilegio del asiento delantero.

Entonces Maite y yo íbamos detrás.

(Canto de los pájaros)

(Claxon)

-Hola.

Hola. ¿Qué tal? -¿Qué tal el viaje?

Hola, bonita, ¡no te asustes del perrito!

Hola. -No te asustes del perrito.

¿Qué tal? Hola, guapa.

-Hola. -¿Qué hay?

-¿Tienes miedo del perrito, Maite?

-Hala, Fígaro. ¡Fígaro!

(NARRA) La finca propiedad de Nicolás y Amelia era magnífica.

-Orgullosísimo de él. (NARRA) Un remanso de paz

que parecía pertenecer a otro mundo.

Ya por entonces era muy difícil mantener una finca así.

Pocos años más tarde la vendieron para venirse a Madrid.

Felicitarte por la cocinera. -Sí.

Ha sido un almuerzo excelente. Fenomenal, ¿la ayudas siempre?

¿Tú no cocinas nada? -Soy fatal para eso.

-Es nuestro orgullo también la cocinera...

(NARRA) Ahora comprendo por qué aquella mujer fascinó

a mi padre. Amelia era una mujer cálida,

afectuosa, sensual...

Cuando sonreía se le iluminaba el rostro.

Tenía la piel muy morena

y daban ganas de tocarla.

-Está en trámite. Qué pena.

-Sí, una pena. Irene,

¿por qué no os vais a jugar fuera?

-No tengo ganas, tía, ahora estoy leyendo.

Irene...

-¿Qué, Irene, te gusta el libro?

-Sí. -Pues para ti, te lo regalo.

Pero con una condición. ¿Con qué condición?

-Que os vayáis a jugar por ahí.

Aprovechad y tomad un poco el aire, que lo que es en Madrid.

Venga, vamos.

¿Qué se dice?

-Gracias.

Hala, vamos, Ana, Maite.

(Canto de los pájaros)

-No seas tramposa y no mires.

Un, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez,

11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 20.

Ronda, ronda, el que no se haya escondido

que se esconda y si no que responda.

¡Te he visto, tramposa! Sal, te he visto.

-¿En qué árbol?

En ese.

Te tienes que morir.

Muérete.

¡Irene, te he visto!

Estás detrás de las matas.

¡Sal!

¡Muérete!

-¡Ay, pobre de mí!

Ángel de la guarda, dulce compañía,

no me desampares ni de noche ni de día,

no me dejes sola que me perdería.

Haz que Irene y Maite resuciten y vuelvan a vivir.

-Vamos, Maite.

(Murmullo)

Es que vivir en la ciudad se ha convertido

en un cosa horrorosa. Aquí se está muy bien.

¿No podrías vivir aquí? -No, imposible.

Tengo que ir todos los días a trabajar a Madrid,

sería un palizón. Claro.

¿Por qué no vas a jugar con tus hermanas?

Quiero estar contigo.

¿Te has peleado? No.

¿No? -Ayer hice el recorrido

en un tiempo record... Vete a jugar con tus hermanas.

No.

(RÍE)

¿Has visto lo alta que está Ana? -Sí.

Parece mentira cómo pasa el tiempo. -Sí, ocho años ya

desde que nos conocimos en Burgos, ¿te acuerdas?

Sí. ¿Cuánto tiempo estuviste destinado en Burgos?

-Pues el tiempo de hacer el curso, la academia...

Ana...

Vete a buscar a papá y dile...

que tenemos que estar en Madrid a las nueve.

(Risas)

(Griterío de Maite e Irene)

¡Uy, uy, uy!

Qué mojada estás.

Meona, que eres una meona.

Y ahora a dormir.

¡No me pongas esa cara, que no me gusta nada!

No es tu hora.

Sí, ya sé yo lo que quieres,

pero tienes que esperarte un poco, ¿no?

Impaciente, que eres una impaciente.

(RADIO) La he encontrado,

he encontrado a la mujer ideal...

Compañera perfecta para...

¡Uy!

¡Me has mordido!

¡Habrase visto qué niño!

(RADIO) Conocerla hace años y no haberla comprendido hasta hoy.

Pero ella levantó el velo

y yo entré en el...

Oye, Rosa, ¿los niños cuando nacen tiene ya pelo?

Depende, lo notas por los ardores.

Yo con Jacinto tuve unos ardores de estómago terribles.

Cuando una madre tiene ardores durante el embarazo

es seguro que el crío trae mucho pelo.

¿Cuántos hijos has tenido? Cuatro. El último se me murió.

Yo conozco al que está en Alemania. Ese, María, que vive en Barcelona,

y Jacinto. ¿Te acuerdas de él,

cuando fuimos al pueblo el año pasado con tu madre,

que en paz descanse? Pues no, no me acuerdo.

Mire, déjame.

Tienes que ponértelo así, ¿ves?

¿Te fijas, eh?

Me acuerdo cuando tú naciste.

Qué disgusto le diste a tu padre.

Dios le castigó: Tres hijas, menudo parto el tuyo.

Con fórceps te tuvieron que sacar.

¿Qué es eso? Pues que no querías salir

y te tuvieron que obligar.

El doctor, el anestesista, la comadrona...

No podían sacarte del vientre de tu madre

ni tirando con todas sus fuerzas. ¿Qué te parece?

(Radio de fondo)

Si te miras en el espejo

y te fijas, verás que todavía tienes unas marcas aquí.

¿Aquí?

Tu madre, pobrecita, quería darte de mamar,

pero como era tan pálida de piel, tan delicaducha,

pues no pudo ser. Así es que quien de verdad

te ha criado he sido yo.

¿Tú me has dado de mamar? No, mujer. El biberón.

Tú tienes el pecho muy grande.

¿Me lo enseñas? Oye, niña, ¿qué te has creído?

¿Te has creído que esto es un circo?

(Radio de fondo)

Anda, enséñamelo.

Cuento hasta cinco con los ojos cerrados y luego los abro.

Uno, dos, tres,

cuatro y cinco.

¡Uy, qué grandes!

(Timbre)

Anda, vete a ver qué quiere esa bruja.

(Timbre)

(Música de copla)

¿Esta?

# Es Maricruz la mocita, # las más bonita

# del barrio de Santa Cruz... Entonces tendrá que ser esta, ¿sí?

# El viejo barrio judío...

¿Quieres verla desde más cerca?

# Y desde la Macarena # la vienen a contemplar,

# pues su carita morena # hace a los hombres soñar.

¿Quién es, mamá?

Pues si no es mamá, ¿quién podrá ser?

# ¡Ay, Maricruz, Maricruz!

# Maravilla de mujer...

¿Mi hermana?

¿Tu madre?

¿Una amiga?

# Y por jurarte yo eso # me diste en la boca un beso

# que aún me quema, Maricruz. # ¡Ay, Maricruz!, ¡ay, Maricruz!

# Fue como pluma en el viento # el juramento,

# y a su querer traicionó. #

La postal del lago.

# De aquellos brazos amantes...

Has estado en Suiza con el abuelo.

Cuando eras joven.

-No. Este hotel te recuerda

al viaje de novios que hiciste.

El lago al amanecer era precioso, lleno de cisnes.

Se veían las montañas llenas de nieve.

Y esta ventana era la de tu cuarto.

# Del barrio de Santa Cruz

# eres un rojo clavel.

# Mi vida solo eres tú,

# y por jurarte yo eso # me diste en la boca un beso

# y aún me quema, Maricruz.

# ¡Ay, Maricruz!, ¡ay, Maricruz!

Tú... ¿Tú te quieres morir?

# Es Maricruz la mocita, # la más bonita

# del barrio de Santa Cruz... ¿Quieres que yo te ayude a morir?

# El viejo barrio judío, # rosal florido,

# le ha dado rosas de luz.

# Y desde la Macarena... Espera, que yo vuelvo enseguida.

# Pues su carita morena # hace a los hombre soñar.

# Y una noche de luna

# el silencio rompió,

# la guitarra moruna # y una voz que cantó:

# ¡Ay, Maricruz, Maricruz!,

#maravilla de mujer; Mira, aquí lo guardo.

Es un veneno terrible.

Una cucharadita de estos polvos puedes matar a un elefante.

# Mi vida solo eres tú, # y por jurarte yo eso

# me diste en la boca un beso # que aún me quema... #

Sí, un veneno terrible, mortal.

("¡Ay, Maricruz!")

¿No quieres?

(NIEGA)

Pero si antes me dijiste que sí.

¿No?

¿Por qué no?

Como quieras.

("¡Ay, Maricruz!")

Roni...

Roni.

¿Estás malito?

¿Qué te pasa?

Pobrecito.

Pobrecito Roni.

Pero yo te voy a cuidar.

Verás que pronto te vas a poner bien.

Roni...

Roni.

Roni...

Roni.

Está muerto.

-Toma la estampa.

En el nombre del Padre, del Hijo, del Espíritu Santo, amén.

Padre Nuestro que estás en los cielos, santificado sea

tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad

así en la Tierra como en el cielo...

-¿Qué pasa cuando alguien se muere?

-Déjame en paz. -No seas así,

yo otra vez a ti te he hecho un favor.

-No le pasa nada, que se muere.

-¿Que se muere?

Es que yo no comprendo una cosa, que cómo se muere.

-Yo que sé.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.

-¿Hola, Ana, qué haces?

Nada.

-¿Sabes si tu tía está en casa?

No lo sé. Creo que sí.

-Está bien, y lávate la cara

si no quieres que a Paulina le dé un berrinche.

Gracias.

Cuando me casé con ella me equivoqué, Paulina.

Entonces no sé, yo pensaba que el amor era

más poderoso que nada.

Y que bastaba que nos quisiéramos para que todo marchara bien.

Pero pronto me di cuenta de mi error.

Mi matrimonio ha resultado un completo fracaso.

Cada uno lleva su carga como mejor puede.

-Pero yo no estoy dispuesto a resignarme,

a bajar la cabeza como si nada pasara y adelante.

Eso no.

Bueno, no sé si te estoy aburriendo con mis problemas, perdóname.

Que va, todo lo contrario.

-En fin tampoco tiene ya demasiada importancia.

Bueno, cuéntame lo que haces tú.

¿Qué es de tu vida?

¿Yo? ¿Qué voy a hacer?

Nada.

Estoy todo el día encerrada en casa,

hasta que las crías no vayan al colegio...

-Yo creo que debes salir más.

No puedes quedarte encerrada entre estas paredes toda la vida.

Una mujer como tú, todavía tan joven...

Gracias, Rosa. ¿Qué hacen las crías?

Estamos guardando cosas del despacho del señor.

No sabes el desastre que era esta casa.

En mi vida he visto un desbarajuste mayor.

En fin...

Si no fuera por Rosa.

¿Quieren algo más?

No, gracias. Ah, sí, no toques las vitrinas,

quiero hacerlo yo personalmente.

-¿Un poco más de té? Gracias.

Quítate de en medio, por favor.

-Oye, Rosa, ¿la guerra de España cuándo terminó?

Creo que en 1939.

-¿Y qué hacía papá en la guerra? No estoy muy segura.

Sí. Tu madre me contó que se fue de voluntario.

Luego estuvo en el frente de Rusia, con la División Azul,

allí fue donde le dieron en la pierna.

¿Qué haces tú con eso? Pon esa pistola donde estaba.

Es mía. Déjate de tonterías

y pon eso donde estaba.

Papá me la regaló un día.

Pregúntaselo a Irene.

¿A que es mía? -Sí, es verdad.

A mí me regaló este rifle y a Ana esa pistola.

-Y a mí la bandera de la legión. Dejaros de tonterías

y poner eso donde estaba. Las armas las carga el diablo.

No me hagáis hablar más.

Santa Rita, Rita, lo que se da no se quita.

Déjate de gaitas. Pregúntale a tu tía

qué piensa de que te quedes con esa pistola.

Anda, pregúntaselo a tu tía. A ver qué te dice.

¿Cómo no lo voy a recordar? Fue en el verano de 1965.

Tú estabas destinado en Capitanía. -Ves como todavía me quieres.

Sí, siempre me has querido, Paulina,

y yo a ti también te quiero. Te quiero...

(JADEA) No... -Te quiero,

siempre nos hemos querido...

Amor... (RESPIRA EXCITADA)

-Amor. ¡Ana!

¿Por qué no llamas a la puerta antes de entrar?

Estaba la puerta abierta.

¿Qué quieres?

Rosa dice que la pistola no es mía.

¿Qué haces con esa pistola?

¡Déjala inmediatamente!

-Cálmate, yo me encargo de eso.

Vamos a ver, Ana, ¿para qué quieres una pistola?

Es un juguete de muchachos, ¿no?

Me la dio papá, y es mía.

Pregúntaselo a Irene.

-Sí, ya lo creo que te la dio. A ver, déjame verla.

Es muy bonita. Muy bonita.

Es una Luger Parabellum, calibre 38, sin duda.

Anda, ¿me la dejas ver?

Sí, déjamela ver, un ratito solo.

Dame. ¿Sí?

Muy bien.

No tienes por qué preocuparte, estará descargada. Mira.

Se tira hacia atrás el cerrojo y...

(GRITA ASUSTADA) ¡No puedo más! ¡No puedo más! ¡No puedo más!

(LLORA) ¡Que se vayan internas!

-No te preocupes, siempre me tendrás.

# Hoy en mi ventana brilla el sol

# y el corazón

# se pone triste contemplado # la ciudad

# porque te vas.

# Como cada noche desperté

# pensando en ti

# y en mi reloj todas las horas # vi pasar

# porque te vas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo,

# me olvidarás,

# me olvidarás.

# Junto a la estación hoy lloraré # igual que un niño

# por qué te vas,

# por qué te vas.

# porque te vas...

¿No puedes poner la música más baja?

# Porque te vaaas...

# Bajo la penumbra de un farol

# se dormirán

# todas las cosas que quedaron # por decir.

Que se muera. # Se dormirán...

#Junto a las manillas de un reloj... Que se muera.

Quiero que se muera.

# Todas las horas que quedaron # por vivir

# esperarán.

# Todas las promesas # de mi amor se irán contigo.

# Me olvidarás...

# Me olvidarás...

Gracias, Ana. Eres un sol. De nada, tía.

(Ruido de la máquina de coser)

¡Ay, me he pinchado!

Eres igual de torpe que tu madre.

Pero, mujer, coge bien la aguja.

Ven aquí. Déjame eso.

Mira, la aguja se coge así.

¿Ves?

¿Te das cuenta?

(Ruido de la máquina de coser)

Toma. Ahora tú.

Cada día te pareces más a tu madre,

que en paz descanse. ¿En qué me parezco?

Hay veces que haces los mimos gestos que ella.

Exactamente igual, hasta cuando hablas

me parece que la estoy escuchando. ¡Dios mío, pobrecilla!

Hay que ver lo mucho que sufrió la pobrecilla.

¿Por su enfermedad? No, no solo por eso.

Algún día, cuando seas mayor, te contaré yo cosas.

Tu madre se merecía mucho más, ya lo creo.

Tu madre era una santa, Ana, una santa.

(Ruido de la máquina de coser)

A mí me contaba todas sus cosas, hasta las más personales.

Y te digo yo que había cosas que clamaban al cielo.

Un día, me acuerdo que tu padre tenía que marcharse urgentemente,

no sé por qué, a Segovia, creo. Tu madre le estuvo esperando

toda la noche... ¿Qué dices de mi hermana, Rosa?

No, nada, señorita, nada. No me gusta

que estés murmurando sobre mi hermana.

Mi hermana está muerta y es mejor dejarla en paz.

No hay que insistir sobre este tema delante de las niñas.

Ya deberías saberlo.

Ana, ven aquí.

Ana, me gustaría que me dijeras una cosa.

Tú te acuerdas mucho de tu madre, ¿verdad?

Sí. Algunas veces sí.

Ana, no quiero que penséis

que estoy usurpando el sitio... ¿Qué es usurpar?

Lo que quiero decirte es que yo solo procuro

que estéis bien en esta casa, que no os falte nada.

Pero yo no puedo daros afecto si vosotras

no estáis dispuestas a recibirlo. No es fácil para mí, Ana.

Nada fácil.

Rosa, vete a buscar a Maite.

Dile que venga, que quiero probarle el traje.

Si quiere que me vaya, me lo dice y santas pascuas.

Sí, quiero estar a solas con Ana.

¡Lo que tengo que decirle nos concierne solo a las dos!

(ENFADADA) ¡Es el colmo! ¿Pero qué se habrá creído

la muy imbécil? ¿Me puedo marchar, tía?

¡No! Tú no te marchas hasta que yo no te lo diga.

Está bien, haz lo que quieras.

Vamos, niñas, a levantarse que son las siete.

Al colegio. Vamos.

Tú, Irene, no te hagas la dormida.

¡Venga, vamos!

-Déjame en paz. Tengo sueño. ¡Pero bueno!

-Yo no quiero ir al colegio.

Y yo tampoco. ¿Qué es eso?

¿Cómo que no queréis ir al colegio?

¿Qué os creéis, que las vacaciones duran toda la vida?

(Risas de las niñas)

Venga, vamos.

-Déjame, no me hagas cosquillas.

(Risas)

Ay, no me hagas cosquillas.

Cuánto enredáis.

(Risas de las niñas)

¿Se puede saber qué están haciendo estas crías?

-Buenos días, tía. Buenos días, Irene.

¿Has dormido bien? -Yo muy bien, ¿y tú?

Estupendamente.

Buenos días, Rosa. Buenos días, señorita.

Venga, Maite. Ven aquí tú.

Así, ¡ay, mi niña!

¿Y tú, Ani, has dormido bien?

Regular.

Toma la camisita.

¿Regular?

¿Por qué?

¿Has tenido una pesadilla?

¿No?

(IRENE NARRA) Recorrimos muchas, muchas, calles.

De repente aparecimos en un campo. A ver...

Aquí. -A lo lejos había una casa,

sucia, como abandonada,

el coche se acercó a ella,

salieron dos señores,

uno de ellos dijo:

"¿Qué tal te ha ido en la caza?".

El hombre contestó:

"Muy bien, mirad lo que os traigo".

Me sacaron del coche y me metieron en la casa.

Al entrar había una cocina...

sucia, con una sartén vieja

y algunos otros cacharros.

Luego me metieron en una habitación

y me encerraron con llave.

Al rato me llevaron comida.

Yo no la quise

pues pensé que estaba hecha en aquella sartén.

Me pidieron el teléfono de casa.

y yo se lo di, temiendo que me mataran.

Llamaron por teléfono pero papá y mamá no estaban.

Papá y mamá están muertos.

-Pero en mi sueño no.

Se habían ido a buscarme.

Dijeron que llamarían dentro de media hora.

Pero que si no estaban me matarían.

Yo estaba aterrada.

Pasó la media hora y llamaron por teléfono.

Tampoco estaban, todavía no habían llegado.

Y dijeron:

"Ha llegado la hora de matarte".

Me ataron a una columna de madera

con unas cuerdas,

me pusieron una pistola en la sien

y cuando me iban a matar

me desperté.

# Hoy en mi ventana brilla el sol

# y el corazón

# se pone triste # contemplando la ciudad

# porque te vas.

# Como cada noche desperté

# pensando en ti

# y en mi reloj # todas las horas vi pasar

# porque te vas.

# Todas las promesas de mi amor # se irán contigo,

# me olvidarás,

# me olvidarás.

# Junto a la estación hoy lloraré # igual que un niño

# porque te vas,

# porque te vas,

# porque te vas,

# porque te vaaaas.

# Bajo la penumbra de un farol

# se dormirán

# todas las cosas que quedaron # por decir

# se dormirán.

# Junto a las manillas de un reloj

Historia de nuestro cine - Cría cuervos - Ver ahora

Ana recuerda todo lo que ha acontecido desde el momento de la muerte de su padre, veinte años antes. Ana, a sus nueve años, cree tener poder sobre la vida y la muerte de quienes viven con ella. Hay otro poder que Ana cree poseer: el de invocar la presencia de su madre. Con ella, muerta hace años, revive una relación llena de ternura y, a veces, de dominio. A sus veinte años, Ana recuerda su infancia. No fueron los años más felices, sino un tiempo que pasaba lentamente, lleno de miedos, incertidumbre y desconocimiento del mundo. A esa edad, la muerte de los padres, la vida misteriosa de los adultos, tiene explicaciones demasiado complicadas, o demasiado simples.

Botón de ancla (1948)

Disponible hasta el 9 de agosto de 2021.
Reparto: Manuel Gil, Dúo Dinámico

Para todos los públicos Cine de barrio - Botón de ancla - ver ahora
Transcripción completa

Espérame un momento. Tengo que llamar a la escuela.

Hola, guapísima. Te llamo porque salgo para Marín.

-¡Qué pena, Carlos! Sabía que tenías que marcharte.

Pero pensaba...

No sé. Pensaba que este momento no iba a llegar nunca.

Aplaza el viaje, diles que estás enfermo.

Imposible. No quisiera separarme de ti,...

...pero tengo que terminar mi carrera.

No te preocupes, cariño. Nos veremos en Vigo...

...cuando debutes en el Miramar. Y hasta entonces te escribiré.

-Cómo me gusta oírte hablar así.

Veremos si cumples tu palabra.

Y ojo con las galleguitas, que eres muy pillo.

No tengas miedo. Ya sabes que eres la única mujer...

Capaz de hacerme tomar la vida en serio.

# Guardiamarina es, # qué duda es,...

# ...un tipo alegre # y campechano sin igual.

# Si la amistad te da, # no temas ya jamás.

# Porque por siempre # un buen amigo tendrás. #

Este collar se le cayó a Mercedes Aguilar cuando bailaba conmigo.

¡Pobrecita, la tengo loca!

Y con este pañuelo se secó las lágrimas Soledad...

...cuando se enteró de que su amiga Tina le pisó el novio.

-Y quién era el novio. Era yo, ¡idiota!

# Con honor # y por la patria a morir.

# Bien, yo puedo hablar así, # porque lo siento en mí.

# Ya que guardiamarina soy.

# Y cuando me lo propongo, # es entonces cuando pongo... #

Rosario Santillana me regaló este guante para que no la olvidara.

Fijaos cómo huele.

Bueno, bueno, que me lo vais a gastar.

# Me mata por encanto,...

# ...no hay chica que resista # nuestro querer.

# No hay chica # que resista nuestro querer.

# No hay chica # que resista nuestro querer. #

(Silbido del tren)

Pero el recuerdo más interesante,...

...la pieza más valiosa os la voy a enseñar.

Y no sé por qué os la enseño gratis. Es esta, miradla.

Y quién ha sido la víctima. Casi nadie. Teresita Valdés.

Es... una belleza fuera de serie. Pero...

Esta zapatilla es nueva, la suela no está gastada.

-Déjame ver.

Es que usa unas alfombras así de gordas.

-Aquí se ve un número. Debe ser el precio.

125. Es su teléfono.

-¿Sólo tres cifras? Es que vive en Getafe, ¡pasmado!

(TODOS) ¡Ah!

Y cuando no estamos de guardia, salimos de excursión.

Conocemos la Ría de Pontevedra.

Es preciosa. Y las chavalas más todavía.

Claro que el especialista en guayabos es Carlos.

En cuatro cursos, se le calculan unas 15 novias por curso.

Le recomiendo a usted un paseo a lo largo del río.

Quedará maravillado, se lo aseguro.

-¿Y dentro de la escuela naval tendrá una disciplina rigurosa, no?

Sí, desde luego. Pero también nos divertimos lo nuestro.

¿Verdad? Sobre todo los del último curso.

Sólo nos faltan diez meses para conseguir el galón.

Bueno, quiere decir que seremos alférez desde fragata. ¿Comprende?

-Sí, me doy cuenta.

Y como los profesores nos conocen desde el primer curso,...

...a los del último año nos consideran como compañeros.

Pero siempre hay alguno nuevo. Y como llegan despistados,...

...los domamos enseguida. Nuestra trinca es el terror.

-Ajá. ¿Tienen una trinca? La del botón de ancla, ¡menuda!

Es famosa en toda la escuela.

No hay proto que nos pueda. Los protos son los profesores.

Date cuenta de que este señor no entiende nuestro argot.

Pontevedra a la vista. Listos.

A propósito, este es el tercero de la trinca.

-Mucho gusto en conocerle. Perdone, pero tengo mucha prisa.

Ya volveremos a encontrarnos. -No sería raro.

Pienso estar mucho tiempo en Galicia.

Pues si va a Marín, no deje de vernos. Le enseñaremos la escuela.

para ustedes, los paisanos, siempre resulta interesante.

-Muy agradecido.

¡Eh, hola! -¿Qué hay?

¡Qué manía de poner bancos en todos lo sitios!

(TODOS HABLAN) ¿Qué es de tu rolliza mejillonera?

-Pues sigue engordando. Toma, para que presumas de Letras.

-"Diccionario ideológico de casarse".

No, de Casares.

-Ah, sí, en plural. Bueno, pónganme todo arriba.

Me subo. Y ahora las maletas.

Una. Dos.

Eso es. -Lanzamiento.

Alto, caballeros, antes de iniciar nuestro último curso,...

...es necesario renovar nuestro juramento de amistad...

...y ayuda mutua. ¿De acuerdo? (TODOS) De acuerdo.

Prometemos solemnemente por nuestro honor de caballeros. Primero:

no sentirnos ofendidos ni buscar querella con ningún compañero...

...que intente arrebatarnos a la que cortejamos.

Segundo: sacrificarse cada uno por los otros dos...

...y no abandonar jamás al que esté en peligro.

Tercero: el dinero de cada uno es de libre disposición.

Protesto. Eso lo has inventado... ¡A callar!

Botón de ancla.

(LOS TRES) Botón de ancla.

Botón de ancla, todos unidos. Unidos todos...

...nos salvaremos de todos modos. Tira la gorra, tira la chancla,...

...botón de ancla, botón de ancla.

-Cuando un acto como este de inauguración de un nuevo curso...

...encierra tan elevado simbolismo, las palabras deben ser muy pocas.

Por lo tanto y para terminar, sólo he de daros una consigna:

la de estudiar y la de seguir la más estricta disciplina.

Y cuando llegue la nueva promoción...

...que, con ironía, llamamos la de los novatos,...

...pueda seguir el ejemplo de vosotros y que sintáis,...

...con los mandos y profesores de esta escuela...

...el mismo deseo de servir a la patria ya esa gloriosa bandera...

...que ondea en el palo de señales y en las unidades navales.

Nada más. De orden del Excmo. Señor Ministro,...

...declaro inaugurado el curso de la escuela naval militar.

¡Viva España! (TODOS) ¡Viva!

(Corneta)

-Luego me dirás qué te ha parecido el desfile.

Estoy muerto. Lo he organizado todo.

La coreografía, la música...

Me tenías que haber visto todos preguntando: "Dónde me pongo".

"Los bajitos a un lado, los altos a otro...

...los guapos delante..." ¡Qué lío! -¿Tú irás delante?

¡Qué guapo estás! ¿Vamos?

-Si no puedo, le he dicho al Almirante que me recoja.

Y no me gusta darle plantón.

(Claxon)

Un momento, no voy a estar en todo.

Hasta luego, mi gordi. -hasta luego, mi vida.

Más, más, más, más.

(Golpe)

Bueno.

-Otro.

-¡Ánimo, Carlos! -¡Deprisa!

-¡Vamos! -¡Muy bien!

¡Fenómeno! -¡Ahí lo tienes!

¡Enhorabuena! -Dame la mano.

(Jazz)

Atención, fragata a babor.

Apostaría a que no le gusta el baile.

No te preocupes, cambiará de idea. ¿Dónde vas?

A bailar con ella. Te olvidas del artículo 2...

...de nuestro reglamento, conque fondea el ancla...

...porque este botón decidirá.

¿Dónde?

¿Dónde?

Estaba escrito, chico.

Lo que me reiré cuando le diga que no.

¿No te jugarás un doble de coñac? Va.

-¿Cómo puede ser, solos y aburridos...

...con tantas chicas sin bailar?

Perdone, Comandante, descansábamos un poco.

-Nada, nada, no puede haber descanso.

La cortesía es un acto de servicio.

Saquen a bailar a esas dos señoritas.

A sus órdenes, mi Comandante.

La que es más bajita para ti.

Para el que le toque el botón. Hecho.

Aquí.

¿Bailamos, señorita?

-Encantada. Pero ¿y mi hermana? No se preocupe,...

...mi amigo bailará con ella.

Jovencitos, ya están en la escuela naval.

Háganse a la idea de que aquí no hay chacha...

...ni caricias de mamá.

Un caballero marino debe bastarse a sí mismo.

Coja cada uno su maleta y síganme. -Oiga... Yo quisiera saber...

Silencio. Un novato sólo habla si un superior le habla.

Y póngase más rígido. La disciplina es lo más importante.

Ya tendrá la ocasión de comprobarlo. En marcha.

Ahí está José Luis en sus glorias. Disfruta con los novatos.

¿Quieres ver cómo eso le cuesta 20 duros?

¿Qué se te ocurre? Déjame a mí.

Mañana paga él el bar: café, copa y puro.

Vamos a verlo.

¿Qué, se portan bien los chicos?

Esta hornada es de lo mejor que hemos tenido.

Vienen con ilusión. ¿Qué dices?

Qué poco psicólogo eres.

Mírales: no los echan de la cama ni a cañonazos.

Mañana, al toque de diana estarán en pie.

¿No te jugarás 20 duros? Van. Y Carlos, el depositario.

Hecho.

Os dejo, que voy a dar el parte al jefe de servicio.

Dime, ¿y ahora qué? Tranquilo, esta noche lo verás.

¡Firmes!

¡De frente, ar!

¡Vamos, síganme!

¡Atención! Cada uno al pie de su cama en posición de firmes.

A la orden de usía, mi Comandante.

Sin novedad en el dormitorio.

Los caballeros novatos, listos para revista.

Muchas gracias, caballero guardiamarina.

Baje la mano.

(CARRASPEA)

Caballeros novatos, debo decirles que la primera impresión...

...que me han causado es buena...

...y estoy seguro de que vienen animados de los mejores deseos.

Yo también he sido novato y debo decirles...

...que es tradición en esta escuela que los veteranos sorprendan...

...la buena fe de los aspirantes con novatadas.

Una de las más celebradas consiste en hacerles levantar...

...a la misma hora que a los veteranos, las seis de la mañana.

Lo cual no sólo es injusto, sino contrario a las órdenes,...

...ya que la diana de los novatos es a las nueve.

Bien, ya están ustedes advertidos.

Y como es mi propósito acabar con estas bromas de mal gusto,...

...espero que, si se presenta alguna,...

...no vacilen en ponerla en mi conocimiento.

Caballeros novatos, sean ustedes bienvenidos a esta escuela.

-¡Continuad!

-Qué simpático es el Comandante. -Mañana, hasta las nueve en cama.

-¿Y este es el hueso?

¡Atención!

A las diez se da el toque de silencio y todos a la cama.

El toque de diana será a las seis y a las 6:25 el desayuno.

Tengo especial interés en el cumplimiento de esta orden...

...para evitar tener que arrestarlos...

...desde el primer día. ¿Entendido? Continuad.

(TOCA DIANA)

Atención, segundo comandante.

-Pueden continuar. -¡Continuad!

-Pero ¿qué es esto? ¿Cómo es que no están aquí los novatos?

Con su permiso, veré lo que pasa. -Un momento, voy con usted.

-Pero ¿qué significa esto? ¿Por qué no se han levantado?

-El Comandante nos dijo anoche...

...que los novatos podían levantarse a las nueve.

-¿El Comandante? Que se levanten si no quieren quedarse sin desayuno.

Ah, y en lo sucesivo, brigadier Salgado,...

...procure que no entre aquí ningún "comandante" sin su permiso.

¡Vamos, despierta a todos!

¡Media vuelta, ar!

-¡A ver, a la derecha, ar!

¡Alto, ar!

¡Derecha, ar!

¡Sobre el hombro derecho, ar!

¡De frente, ar!

¡Izquierda, ar!

-¡Alto!

¡Sobre el hombro derecho, ar!

¡De frente, ar!

-¡Rompan filas, ar!

Trinquete, ¿de qué son los bocadillos?

-De mortadela extranjera o de chorizo indígena, según.

Este es de según, porque mira.

-Coja otro. Claro que si la mortadela...

...la hicieran cuadrada en vez de redonda,...

...no rodaría tanto y no se metería en los bolsillos.

Como se ha metido ahora, que lo he visto yo que...

Trinquete, dime, ¿qué postre tenemos hoy?

-Arroz con leche. ¿Otra vez?

¿Siempre van a dar lo mismo?

Estoy de arroz con leche hasta la gorra.

-Dice el cocinero que es rico en glucosa... ¿Qué será glucosa?

-La trinca completa.

Junta general de domadores de protos.

Bajen, bajen la mano.

Y siga tragando, Tejada, pero con calma.

Ya veo que se sobrealimenta usted.

Bravo, la Marina necesita hombres fuertes y sanos.

Mi Comandante, nosotros sentimos... -No me digan nada.

Espero que sean tan buenos alumnos...

...como divertidos compañeros de viaje. Que aproveche.

Corvián, me han dicho que baila usted estupendamente.

Se ve que es muy completo. No lo sabe usted bien.

Si le hubiese visto la otra noche con un guayabo imponente...

-La conozco, es mi hija. Continuad.

(AMBOS) Conque un guayabo imponente...

Conque un guayabo imponente... Conque un guayabo imponente...

¡Ah!

¡Me las pagaréis!

-Por ser mi primera clase, no quiero cansarles demasiado.

El próximo día les explicaré...

...el circuito eléctrico de un crucero.

Si alguno de ustedes tiene alguna duda...

...o considera que no he explicado bien un tema,...

...que no vacile en acudir a mí.

Incluso los que se conceptúen como domadores de protos.

Ahora pueden retirarse.

Vayan rápidamente a la lectura de leyes penales.

(Toque de firmes)

(LEE) Artículo 325: El militar que en acto de servicio...

...o en ocasión de él ofenda a un superior...

...de empleo o mando, incurrirá en la pena de prisión militar.

-¡Viva España! (TODOS) ¡Viva!

Cabo Trinquete, sabemos que sus intenciones...

...son casarse con la gorda mejillonera,...

...lo que significa romper con nuestras tradiciones.

Y ya lo dijo Nelson:

"Un marino ha de tener una novia en cada puerto".

-Cuando fuimos a Italia, tuve un éxito grande.

Vamos, que se pirró por ti Sofía Loren.

¿A qué esperas para casarte con tu gorda?

-A que bajen las patatas. Se come 15 kilos para cenar.

¡Gorda, no te muevas, que vuelvo por ti!

Con permiso, acelero, que a las cuatro empieza el cine...

...y no pierdo mi sesión de gorra.

¿Has visto el cabo Trinquete...? Eh, venid por aquí.

Me parece que ha habido suerte. ¿Quieres que se asomen?

Déjame a mí. Por aquí no ha pasado un coche en la vida.

Ford modelo T del 22.

(IMITA EL SONIDO DE UN FORD T)

Vamos.

-¿Has oído? Un coche. ¿Quién será?

-¡Uh! ¡Son ellos! -¡Sí, qué alegría!

Copados, al muelle. Un momento.

El pánico no existe para un buen marino.

Debéis subir. La galantería es un acto de servicio.

¿Nos abandonas con el pájaro carpintero?

No quiero ser un estorbo para vuestros planes.

¡Desertor! Hombre... Que os divirtáis.

-¡Oh!

-¿Has perdido alguna cosa?

Al bajar la marea, te será más fácil encontrarlo.

¿Pero qué te pasa? ¿Por qué me persigues?

Para decirte que esta broma no tiene ninguna gracia.

¿Pero de qué te ríes?

-De que te hayas caído también.

Porque no creo que te estés bañando vestido.

Esto es el colmo.

Así que me tiro creyéndote en peligro...

-¿Pero te tiraste para salvarme? No sabes cuánto te lo agradezco.

Aunque como ya has visto, es muy difícil que pueda ahogarme.

¿Y por qué gritaste al caerte?

-Para que se apartaran los peces.

De manera que hice el ridículo.

Bien, señorita, buenas tardes.

-Un momento. No quiero que te marches molesto conmigo.

¿Me perdonas? Vamos, sonríe.

Para verte contento,...

...puedo caerme al agua y dejar que me salves. ¿Quieres?

Quisiera que fueras un hombre con toda la barba.

-En eso sí que no te puedo complacer y lo siento.

Si no fueras tal como eres, serías una mujer encantadora.

-Muy amable.

Y si no tuvieras tan mal genio, sabrías...

...que así no puedes volver a la escuela.

Es verdad. Tendré que buscar quien me planche los pantalones.

-No hace falta. Yo misma lo haré.

Mi casa está aquí, cerca del muelle. Acompáñame.

-Es una pieza antiquísima que ya tocaba mi abuelita.

-Lo tocaremos otra vez, ¿queréis?

-Sí, lo cantaré yo. Le he puesto una letra preciosa.

# En mi reloj de cucú...

# ...dieron las dos.

# Una, dos.

# En mi reloj de cucú...

# ...dieron las dos.

(TOCA EL PIANO)

# En mi reloj de cucú...

# ...dieron las dos.

# Una, dos.

# En mi reloj de cucú...

# ...dieron las dos.

# En mi reloj...

# ...dieron las dos.

# Dieron las dos. #

(Acaba la música)

-Qué alma de artitas tienen, qué sentimiento.

Al oírlas, me siento transportada. ¿Ustedes no?

Sí, también la acompañamos en el sentimiento.

Señora, hemos pasado un buen rato.

Sentimos tener que marcharnos.

-Ni hablar de eso. No se van sin merendar.

La cocina no tiene secretos para mis hijas. Esperen un momento.

Vamos. Por lo menos, nos hincharemos.

¿Qué será? Una empanada gallega.

¡Pollo asado! ¡Bah!

¿Van 10 duros? Van.

Cuidado, que vienen.

-Aquí está. Es una especialidad de mis niñas:

arroz con leche.

-¡Dios mío! -¡Oh!

-No seas impaciente. Ya te lo entrego.

No, no, si yo no tengo prisa.

Claro que a lo mejor, a ti te espera el novio.

-¿Novio yo? No tengo tiempo para eso.

Y el que te queda libre, lo dedicas a asustar a los peces.

-¿Pero cómo se te ha ocurrido?

Me aburría ahí dentro y no encontré otra cosa.

¿Es que no estoy elegante, cariño? -¿Otra vez?

Te he dicho que no me gusta que me llames cariño.

Perdona, pero como aún no me has dicho tu nombre.

-Tienes razón. Me llamo María Rosa. ¿Y tú?

Y yo, Carlos.

Supongo que seremos buenos amigos y que podremos vernos mañana.

-No. Los guardiamarinas sois todos muy presumidos y embusteros.

Además, si mi padre se entera de que salgo contigo,...

...es capaz de romperme un brazo.

¡Bah! No será tanto.

-Mira, una vez a uno que se atrevió a acompañarme,...

...lo levantó con una mano y lo tiró por una ventana.

¿Pero tanta fuerza tiene?

-Ven.

Pasa, hombre, pasa.

¿Ves este retrato?

Este anclote pesaba 120 kilos. Toma.

Oye, María Rosa, ¿y a qué hora suele venir tu padre a casa?

-Hasta las ocho no llega casi nunca.

¿Por qué me lo preguntas?

Ah, pues, pues... Por nada.

Es que ya no me acordaba.

A las 7, tengo que estar en la escuela.

Oye, ¿ese señor quién es?

-Ese es mi abuelo. Era marino, como tú.

Murió en Santiago de Cuba a las órdenes del almirante Cervera.

Sin duda, fue un valiente.

-En esa vitrina, guardamos su laureada.

Voy a planchar el pantalón en un momento.

Procura no tardar mucho.

-Entrad a tomar un vasito, que aún es temprano.

-Por nosotros que no quede.

-Pasad, pasad, amigos.

Todavía debe quedar aguardiente, de ese que tanto os gusta.

-Se agradece, patrón.

-¡María!

-Eso le pasa por tener las novias a barullo.

Déjate de eso.

Si me descubren así... -A la orden.

-Está de guardia el Boquerón. A ese le lío yo.

Un momento.

(Toque de corneta militar)

No saludes y ponte cómodo que tengo un problema gordo.

Fíjate si será gordo que en la batalla de Lepanto...

...hubo un problema parecido y no lo resolvió nadie.

Y mira que había gente allí.

Nada, no hubo manera. Vamos a ver.

Si el ángulo de tiro es superior a la zona muerta,...

...tenemos que el torpedo desarrolla una velocidad,...

...aproximadamente, digamos, de...

No, no es eso. Te lo explicaré desde el punto de partida.

O sea, desde el propio submarino.

Si un submarino va a una velocidad de 50 nudos...

...y está a seis millas de distancia,...

...el torpedo tarda en explotar la mitad de la distancia...

...partida por el doble de la velocidad.

Es como el teorema de Arquímedes, pero en guerra.

Todo torpedo sumergido en un líquido...

...experimenta una sensación de mojadura...

...en razón directa con la cantidad de torpedo que sumerjas.

-¡Oh!

Menudo favor nos has hecho con haberte ido.

Tú viste al pájaro carpintero y a la gafas,...

...pero no a las 3 que estaban de visitas. ¡Qué guayabos!

Pues anda que la morenita. Qué ojos, Carlos.

Tenía la nariz respingona. No sabes lo que te perdiste.

Con qué esplendidez nos obsequiaron.

Después de estar bailando, cuando nos marchábamos,...

...fuimos al comedor y nos sacaron una tarta así.

Por ellas, todavía estábamos allí.

Bueno, nos hicimos los amos. ¡Bah!

¿Ves esta llave?

Es la de su secreter, donde con sus recuerdos íntimos,...

...quedó un botón de ancla.

Como verás, no hemos perdido la tarde como tú,...

...que te habrás aburrido.

Os equivocáis.

Hoy, he conocido a la criatura más bonita que he visto.

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