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¿Muerte o asesinato?

Desmontando las 'fake news' de Unamuno en 'Palabras para un fin del mundo', el 'true crime' histórico que llega a Documaster

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'Palabras para un fin del mundo', la verdad sobre Unamuno en La 2
'Palabras para un fin del mundo', la verdad sobre Unamuno en La 2

Aún hay quienes creen que Miguel de Unamuno permaneció fiel a los sublevados, que simpatizaba con ellos y que de alguna manera era uno de los suyos. La realidad es que no solo fue una víctima, sino que incluso pudo haber sido asesinado por ellos. Las últimas investigaciones sobre la vida del escritor vasco ponen el foco en numerosos indicios que desenmascaran una muerte oscura y llena de sombras. Sobre ello posa su mirada Palabras para un fin del mundo (2020), el documental dirigido por Manuel Menchón, participado por RTVE, que entre el relato histórico y el true crime aporta interesantes pruebas sobre el tema y recorre los últimos días de vida de Unamuno.

“Su famoso discurso del 12 de octubre de 1936, en la Universidad de Salamanca, le pudo costar la vida a Unamuno”. Así opina Manuel Menchón, director del documental que se podrá ver este miércoles en el Documaster de La 2 y que aporta nuevas pruebas sobre los últimos meses de vida del escritor y sobre su muerte (que podría haber sido muy diferente de la versión oficial).

“No lo digo yo, lo dicen los documentos –continúa Manuel-. El 13 de octubre el jefe provincial de la zona de Burgos escribe al hijo de Unamuno para advertirle de que a su padre puede pasarle algo si salía de casa; en noviembre, el preceptor de la hija de Franco le acusa de Masón por la radio; y en el primer discurso que da Millán-Astray tras el incidente, el 16 de octubre, amenaza de muerte a los intelectuales. Efectivamente ese discurso le pudo costar la vida".

Otra creencia popular que desmonta el documental es que a Unamuno lo salvara Carmen Polo de ser linchado, ese mismo 12 de octubre. “Para nada –asegura el director-. En las actas de Serrano (un catedrático dejo por escrito lo que sucedió ese día) secomenta que alguien entre la multitud se dirige a Millán-Astray para advertirlo del peligro y es Millán-Astray el que ordena a Unamuno que coja el brazo de Carmen Polo. Eso aparece en la película: “Señor rector, dé el brazo a la mujer del jefe del Estado” Si no lo hubiera hecho lo iban a matar allí mismo, estaba claro”.

'Palabras para un fin del mundo'

“La versión oficial de la muerte de Unamuno es 100% falsa”

Tras ese incidente en la Universidad, en el que pronunció las famosas palabras "venceréis pero no convenceréis", Unamuno permaneció recluido durante tres meses. “Le escribo esta carta desde mi casa, donde estoy desde hace días encarcelado disfrazadamente. Me retienen en rehén, no sé de qué ni para qué. Pero si me han de asesinar, como a otros, será aquí, en mi casa", contaba el escritor al director del ABC de Sevilla el 11 de diciembre de 1936.

“La película –asegura Manuel- aclara con contundencia dos cosas: que el 12 de octubre sucedió y tuvo graves consecuencias para Unamuno y que la versión oficial sobre la muerte del escritor es falsa 100%”

“Toda la película está basada en datos y documentos –añade-. Cada línea de diálogo de la película corresponde a una carta, un discurso, un diálogo… Los datos están ahí y el análisis de los datos están hechos por expertos en análisis forense, derecho de los años 30. Pero las conclusiones de lo que pasó realmente tendrán que sacarlas los espectadores en base a los documentos que aporta la cinta”.

“Esos últimos días, Unamuno estuvo rodeado del equipo de prensa y propaganda de Falange -continúa-. Y la última persona que lo vio con vida era jefe de prensa y propaganda en Huelva (Bartolomé Aragón). Y las cuatro personas que se llevaron el cuerpo de Unamuno, sin hacerle la autopsia, también fueron cuatro personas de propaganda a las órdenes de Millán-Astray”.

Imagen del documental 'Palabras para un fin del mundo' noticias

Desmontando una versión oficial de hace 84 años

Aunque con numerosos detractores, hasta ahora la versión oficial sobre la muerte de Unamuno (¡84 años después!) aseguraba que falleció el 31 de diciembre del 36, en plena conversación con un alumno (Bartolomé Aragón), a consecuencia de la inhalación de gases procedentes del brasero de una mesa camilla. Sus últimas palabras habrían sido: “¡Dios no puede volverle la espalda a España! ¡España se salvará porque tiene que salvarse!” (una frase compatible con las de la Falange).

Dudo que dijera esas palabras porque pertenecen al ideario falangista que Unamuno despreciaba –asegura Manuel-. Además, coinciden y se parecen demasiado a la pancarta que utilizaba Falange de Huelva en los Vía Crucis que organizaba el último interlocutor de Unamuno” (Bartolomé).

El documental indaga en el papel que pudo jugar Batolomé Aragón en la muerte de Unamo. "Demostramos -asegura Manuel- que Bartolomé Aragón no era alumno suyo, como figura en los libros de historia, sino un tipo muy siniestro. Y analizamos los documentos sobre su muerte que son todos irregulares” (Se cambió dos veces la hora de la muerte y el médico firmó un acta de defunción con un dictamen que era imposible de emitir sin una autopsia: “Hemorragia bulbar intracraneal”).

Imagen del documental 'Palabras para un fin del mundo'

Sus críticas al fascismo le pudieron costar el Nobel de literatura

El documental está plagado de documentos inéditos y nuevos –afirma Manuel Menchón-, Aparte de las cuartillas de Serrano que mencionábamos, y que hemos contrastado con los últimos meses de vida de Unamuno, también tenemos evidencias que desmontan la teoría de que a Unamuno no se le dio el Premio Nobel de Literatura de 1935 por su apoyo al fascismo. Eso es totalmente falso porque demostramos que Unamuno era socio fundador del Comité Antifascista y el propio gobierno de Hitler es el que maniobra y presiona al comité del Nobel para que no dé el galardón a Unamuno” (ese año el premio quedó desierto).

Gran parte del documental se basa en las investigaciones de los principales biógrafos de Unamuno, Jean-Claude y Colette Rabaté, que ya plantearon la posibilidad de que Unamuno fuera envenenado en el libro En el torbellino. Unamuno en la Guerra Civil (2018). “Sus investigaciones han sido clave en el documental –confiesa Manuel-. Para la película he contado con unos quince especialistas, pero ellos son los que más han aportado. Pero mi investigación ha sido trasversal y esto ha jugado a favor de la película, porque he recurrido a un médico forense, a un abogado…”

Las notas de Unamuno para su famoso discurso del 12 de octubre

“De Lorca hicieron un mártir y por eso a Unamuno lo convirtieron en un Judas”

En cuanto a por qué la versión oficial de la muerte de Unamuno ha durado tanto tiempo, Manuel asegura que. “Lo hicieron muy bien. Se dieron cuenta de que habían cometido el error de convertir a Federico García Lora en un mártir y por eso de Unamuno hicieron un Judas”

“A la gente de izquierdas no le ha interesado estudiar a Unamuno y la gente de derechas estaba cómoda con la versión oficial de su muerte -añade-. Pero no hay nadie que pueda creerse el relato oficial, es un Cuento de navidad de Dickens”.

Además, los Nacionales usaron a Unamuno con fines propagandísticos, como se puede ver en el documental. “La figura de Unamuno era muy ambigua para los nacionales –asegura Manuel-. Al principio del golpe militar lo usaron como banderín de enganche con el tema de sus donaciones a la causa nacional. Pero tras el incidente en la Universidad y sus cartas, se les descarriló. Hay un dato muy importante que son las quemas de libros, una cosa muy desconocida en nuestra historia. En esas listas que Falange y la Iglesia tenían de libros para destruir figuraban varios títulos de Unamuno. Como La agonía del cristianismo, San Manuel bueno mártir, El sentimiento trágico de la vida…”.

“Ideológicamente Unamuno no estaba vinculado al régimen -añade-, y tras su muerte, y ser enterrado con honores falangistas, se le olvidó. Y fue nombrado “Hereje Máximo” por algún obispo de la Iglesia hasta el año 58. Era incómodo. Como se puede ver en el documental, el régimen franquista rindió homenaje a Unamuno por el 30 aniversario de su muerte, pero con tres años de retraso. Que casualmente coincidió con la concesión de la Medalla al Mérito en el Trabajo de la última persona que lo vio con vida” (de nuevo Bartolomé Aragón).

Imagen del documental 'Palabras para un fin del mundo'

Imágenes inéditas y sorprendentes

Manuel destaca que él no es investigador ni historiador y que este tema se lo ha encontrado “de bruces”. “Incluso durante un tiempo dudé sobre si contarlo o no -confiesa-. Pero una vez que me decidí, intenté estar a la altura, a nivel narrativo y cinematográfico, de lo que estábamos contando”.

“Por eso hemos hecho una exhaustiva búsqueda de archivo documental y filmográfico –añade-. Hay mucho material inédito. Por ejemplo, es la primera vez que se ve una quema de libros en España, a la berlinesa. Porque curiosamente, una vez que cayeron los regímenes fascistas en Italia y Alemania, el material que existía en la Filmoteca Nacional desapareció por completo, en un intento de borrar cualquier vínculo de la España de Franco con esos regímenes”.

“Otra imagen impactante –añade- es ver el acto de quema de libros que organiza en Huelva ese último interlocutor de Unamuno. O los impuestos revolucionarios que los golpistas exigían, como ETA, en los lugares a los que llegaban y en concreto a Unamuno”.

Además, el documental prescinde de las entrevistas. “No queríamos que pareciese un documental televisivo –afirma Manuel-. Y cualquier persona que te hable en el presente tiene el matiz y la ideología del presente. Y yo quería partir de las palabras de los protagonistas de la historia: Unamuno, Azaña, Millán-Astray… Así no hay tergiversación del presente. Son ellos diciendo lo que dijeron. Te puede gustar o no la película, pero cada documento y frase que aparece son reales, están recogidos en prensa, telegramas o cartas”.

Imagen del documental 'Palabras para un fin del mundo' noticias

Un documental muy cuidado

Al estar hecho con imágenes de archivo, casi todo el documental es en blanco y negro, pero hay elementos coloreados, como la famosa niña del abrigo rojo de La lista de Schindler. “El primero que usa ese recurso es Kurosawa en El infierno del odio. En mi caso personal solo quería destacar las banderas y el fuego, porque es lo que une a la gente y muestra su pasión desenfrenada, y creo que son símbolos que siguen vigentes. Y confieso que los nacionalismos, vengan de donde vengan, me dan un poco de miedo, igual que la destrucción. El fuego que destruía libros también se ha usado para quemar herejes”.

“Unamuno decía que la Guerra Civil era un “torbellino”, y esa es mi manera de visualizarlo, con las banderas que ondean y el fuego que ruge”.

“Además -añade- Basilio Martín Patiño, que era de Salamanca, también pinto alguna bandera, no todas, en su película Caudillo. Es un pequeño homenaje que le hago. Las banderas las hemos coloreado fotograma a fotograma, en lugar de con un programa de color, para que toda la película tuviera esa cosa de celuloide, analógica. Una persona ha estado casi dos años haciéndolo”.

Imagen del documental 'Palabras para un fin del mundo'

"La historia de España se ha blanqueado"

Manuel Menchón ya se había acercado a la figura de Unamuno (en 2016) con otro premiado documental: La isla del viento, que contaba su destierro en Fuerteventura por su oposición a la dictadura de Primo de Rivera en los años 20. “Mi intención en ese documental era ahondar en el personaje como míto, e intentar comprender su universo interior, filosófico, intelectual o simbólico –asegura Manuel-. Palabras para un fin del mundo creo que desborda la figura de Unamuno para hablar de nuestro país. Y enlaza de cuantas cosas desconocemos sobre nuestra historia, como la quema de libros, o ver un BOE de 1936 en el que José María Pemán, encargado de cultura y enseñanza, dice que hay que coger armas en la mano y exterminar a los los intelectuales y profesores… son cosas que no tenemos en la cabeza y necesitamos hacer ese ejercicio, no por una cuestión de sesgo ideológico sino porque ese proceso no se ha hecho en España, como sí sucedió en Italia o Alemania”.

La historia de España se ha blanqueado –añade- Por ejemplo: hubo un exterminio masivo de profesores… está ahí. ¿Se ha reflexionado sobre esto o sobre la parte de nuestra memoria que se nos ha robado?

En cuanto a su intención con este documental, Manuel Menchón asegura que: “Es necesario para España saber, no solo lo que pasó con Unamuno, sino qué sucedió en otros momentos y qué repercusiones tienen en el presente… y por qué de unas cosas se puede hablar y de otras no. Deberíamos poder hablar de todo en democracia”. Palabras para un fin del mundo (2020), se emitirá el miércoles a las 22.00h de la noche en Documaster de La 2.

Un documental mostrará documentos inéditos sobre Unamuno y el incidente del Paraninfo