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Películas gratis y online: el mejor del cine español para disfrutar en casa

Por
Tráiler de 'La novia', la adaptación lorquiana de Paula Ortiz con Inma Cuesta

Es importante evitar el contagio del coronavirus y por eso tenemos que quedarnos en casa. Los días se hacen más largos y parece que el reloj no avanza y por eso hay que buscar vías de escape. El cine, nuestro cine, es una buena opción porque nos abre la puerta a otros mundos y a otras historias. En esta lista tienes algunas de las películas españolas más interesantes, cintas que presentaron candidaturas a los Goya, que recibieron notificaciones y que ganaron el deseao cabezón. Una selección con géneros para toda la familia. ¡Déjate envolver por la magia del cine! 

Vivir es fácil con los ojos cerrados

Goya a la mejor película en 2015 para esta cinta de Fernando y David Trueba. En 1966 John Lennon llega Almería para rodar una película. Paco deja por unos días su trabajo de profesor decidido a conocerlo. A su viaje se sumarán Belén y Juanjo, dos jóvenes en fuga. Almería en 1966 será para los tres una inolvidable estación en sus destinos. La película estuvo nominada en 7 categorías y se llevó 6 Premios Goya. Entre ellos, los de Actor Principal, para Javier Cámara, y Actriz Revelación, para Natalia de Molina. David Trueba se llevó 2 premios, Mejor Dirección y Mejor Guion, y Pat Metheny se hizo con el Goya a Mejor Música Original. 

La novia

Inma Cuesta, Asiert Etxeandia, Álex García, Leticia Dolera, Luisa Gavasa y Carlos Álvarez-Nóvoa encabezan el reparto de esta obra basada en 'Bodas de sangre' de Federico García Lorca. La Novia, que tuvo 12 nominaciones a los Premios Goya (se llevó dos, uno para Luisa Gavasa) es una gran historia de amor y una de las tragedias más bellas del imaginario español. En la película destacan la fuerza del paisaje y la fotografía que refuerzan la historia de un triángulo amarioso marcado por un deseo más fuerte que la ley y que la naturaleza salvaje del mundo que les rodea.

No recomendado para menores de 16 años Versión española - La novia - ver ahora
Transcripción completa

¿Te parezco loca?

Loca por no haber gritado todo lo que mi pecho necesita.

Vienen.

Tengo que contenerme para no clavarte... ¡Dios!

(ESCUPE)

Déjala.

He venido para que me mate.

Porque yo me fui con el otro.

Me fui.

Tú también te hubieras ido.

Yo era una mujer quemada...,

llena de llagas por dentro y por fuera,

(LLORA) Y tu hijo...

Tu hijo era un poquito de agua...

del que yo esperaba hijos,

tierra...,

salud.

Pero el otro...

El otro era un río oscuro, lleno de ramas...,

que acercaba a mí el rumor de los juncos...

y su cantar entre dientes.

Yo no quería.

¡Óyelo bien!

Yo no quería.

Tu hijo era mi fe.

Pero el brazo del otro me arrastró como un golpe de mar,

como la cabezada de un mulo,

y me hubiera arrastrado siempre.

Siempre.

Siempre.

(Música lenta)

(RÍEN)

De los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

de los cuatro muleros,

mamita mía, que van al agua,

que van al agua...,

el de la mula torda,

el de la mula torda,

el de la mula torda, mamita mía,

me roba el alma,

me roba el alma.

Está lloviendo en el campo.

Está lloviendo en el campo.

Mamita mía, mi amor se moja,

mi amor se moja.

Quién fuera un arbolito,

quién fuera un arbolito,

mamita mía,

lleno de hojas, lleno de hojas.

Ay, que te...

(Tarareos)

(Relincho)

¡Arre!

...saben.

(TARAREA)

¿Que haces? Que te van a ver.

Oye...

Para. ¡No, para!

No, no, no. Para.

Quita, quita, quita.

Niña, mira,

han llegado los manteles.

Mira, ¿has visto qué lino?

Y los bordados.

Cómo se nota tu madre. ¡Mi madre!

Voy a buscarla antes de que se me haga tarde.

(Tarareos)

Del caballo grande...

que no quiso el agua.

(TARAREA)

Mira.

Hoy está como una dalia.

¿Y tú?

Llevo más de dos meses poniendo herraduras nuevas al caballo

y siempre se le caen.

Se las arranca con las piedras.

¿Y no será que lo usas mucho?

No.

Casi no lo utilizo.

Ayer me dijeron las vecinas

que te habían visto al límite de los llanos.

¿Eras tú? No.

Eh.

Estuve con los medidores del trigo.

Siempre entretienen.

Me hace falta un vestido.

Y al niño, una gorra.

-Pero ¿quién da esas carreras al caballo?

Está ahí abajo,

con los ojos desorbitados, como si viniera del fin del mundo.

Yo.

Yo se las doy.

Perdona;

tuyo es.

-¿Sabes que piden a mi prima?

¿Cuándo?

Hoy.

-Creo que la madre del novio no está muy satisfecha con la boda.

Y quizá tenga razón.

Ella es de cuidado.

Hija.

Padre.

¿Estás contenta?

(Llaman a la puerta)

-Han traído el vino.

-Ya voy.

-Felicidades, niña...,

por tu boda.

Gracias. ¿Qué te pasa, niña?

¿No eres feliz?

¿Quién es usted? Te traigo un regalo...

y un consejo.

¿Qué?

Con un cuchillo,

con un chuchillito que apenas cabe en la mano,

pero que penetra frío

por las carnes asombradas

y allí se para,

en el sitio donde tiembla, enmarañada,

la oscura raíz del grito.

¿Quién es usted?

¿Qué hace aquí?

No te cases

si no lo amas.

Fuera de esta casa.

(Música tétrica)

Nana, niño, nana,

del caballo...

grande

que no quiso...

el agua,

que no quiso el agua.

El agua era negra

dentro de las ramas.

Cuando llega...

al puente...,

se detiene...

y canta.

¿Quién dirá,

mi niño,

lo que tiene...

el agua,

con su larga cola

por su verde sala?

Eh, ah.

Eh,

ah.

Eh,

ah.

Eh, ah.

¿Cómo estás?

Bajé a la tienda y vine a verte.

¡Vivimos tan lejos!

Hace veinte años que no subo a lo alto de la calle.

Tú estás bien.

¿Tú crees?

Hace dos días, trajeron al hijo de mi vecina

con los dos brazos cortados por la máquina.

¿A Rafael?

Sí.

Y ahí lo tienes.

Muchas veces, pienso en tu hijo y en el mío;

están mejor donde están,

dormidos...,

descansando. ¡Calla!

Eso son invenciones, no consuelos.

Pasan los meses, y la desesperación me pica en los ojos

y hasta en las puntas del pelo.

Cuando yo llegué a ver a mi hijo,

me mojé las manos de sangre...

y me las lamí con la lengua.

Porque era mía.

Tú no sabes lo que es eso.

Mujer... No callaría nunca.

A ti todavía te queda uno.

Piénsalo.

¿Qué hacen aquí en vez de venir conmigo a las viñas?

¿Y qué hace una vieja en las viñas? Vieja...

Vieja, requetevieja.

Tu padre sí que me llevaba.

¿Al fin compró aquella viña?

Tuvo suerte.

Ahora, se casará.

¿Tú conoces a la novia de mi hijo?

Buena muchacha.

Sí, pero...

Que la conozca a fondo no hay nadie.

Pero es buena.

Vive sola con su padre allí...,

tan lejos.

Acostumbrada a la soledad.

¿Y su madre?

Hermosa, pero nunca me gustó.

Pero cuántas cosas sabéis las gentes.

Tú me preguntaste.

¿La chica tuvo un novio?

Tendría ella quince años.

Él se casó hace dos años con una prima de ella.

¿Y quién fue el novio?

¿Qué Leonardo?

El de los Félix.

Los Félix.

Usted sabe que mi novia es buena.

Sí. ¿Entonces?

Si... No lo sé ni yo misma.

Yo sé que la muchacha es buena y trabajadora.

Pero siento, cuando la nombro,

como si me dieran una pedrada en la frente.

Me voy.

Que pronto llegará mi gente del campo.

No te opongas a la felicidad de tu hijo.

A nosotras nos toca callar.

Son tonterías. Yo se que usted querrá a mi novia.

La querré.

Es que...

me quedo sola.

Primero fue tu padre...,

que me olía a clavel,

y me duró tres años apenas.

Luego, tu hermano.

Solo me quedas tú.

Y siento que te vayas.

Ya, ya, ya, ya.

Que estás muy mayor para besos.

Y a ver si me alegras la vida con seis nietos,

o los que quieras tener.

Que tú padre no pudo hacérmelos a mí.

El primero para usted.

Pero que sea una niña.

Vamos, prepárese, que son horas de camino.

¡Va!

¿Mucho tiempo de viaje? Cuatro horas.

Es que habéis venido por el camino más largo.

Yo ya estoy vieja para andar por las terreras del río.

Se marea.

Adelante.

Buena cosecha de esparto.

En mi tiempo, ni esparto daba esta tierra.

Ha sido necesario castigarla, y hasta llorarla,

para que nos dé algo provechoso.

Pero ahora da; no te quejes.

Yo no he venido a pedirte nada.

Tú eres más rica que yo.

Las viñas valen un capital.

¿Una copita?

No.

Lo que siento es que las tierras estén separadas.

Si pudiéramos, con veinte pares de bueyes,

traer tus viñas aquí y ponerlas en la ladera...

¡Oh, qué alegría! ¿Para qué?

Cuando yo me muera, vendéis aquello y compráis aquí al lado.

¿Vender? ¡Bah!

Comprar,

comprarlo todo.

Hala, hijo, ve a buscarla.

Que tenemos temas que tratar.

Tú sabes a lo que vengo.

Sí. ¿Y qué?

Me parece bien.

Ellos lo han hablado.

Mi hijo tiene y puede.

Mi hija también.

Buenas.

Acércate.

¿Estás contenta?

Sí, sí lo estoy.

Naturalmente.

Mírame.

Se parece en todo a mi mujer.

¡Qué hermoso mirar!

¿Tú sabes lo que es casarse, criatura?

Un hombre, unos hijos...

y una pared de dos varas de ancho para todo lo demás.

Yo sabré cumplir.

Claro..., claro que sí.

Aquí tienes los regalos.

Gracias.

Ven.

(RÍEN)

Mi madre quería que te diese este regalo.

Son antiguos.

De azófar.

¿Te gustan?

Cuando me voy de tu lado, siento un despego grande,

así como un nudo en la garganta. Cuando seas mi marido,

ya no lo tendrás.

Estoy deseando ser tu mujer y quedarme a solas contigo,

y no oír más voz que la tuya.

Y no ver más que tus ojos.

Y que me abraces tan fuerte, tan fuerte...,

que, aunque me llamase mi madre,

no pudiera despegarme de ti.

Tengo los brazos fuertes.

Te voy a abrazar cuarenta años seguidos.

(Relincho)

Madeja,

madeja.

¿qué quieres hacer?

Jazmín de vestido,

cristal de papel.

Nacer...

a las cuatro,

morir a las diez.

Ser hilo...

de lana,

cadena a tus pies.

Y nudo que apriete

amargo... laurel.

Madeja,

madeja,

¿qué quieres decir?

Amante...

sin habla,

novio...

carmesí.

No se puede estar ahí dentro, del calor.

-En estas tierras, no refresca ni al amanecer.

Mi madre era de un sitio donde había muchos árboles.

De tierra rica. Así era ella de alegre.

Sí.

Pero se consumió aquí.

Como nos consumimos todas.

El sino.

El sino.

Echan fuego las paredes.

-Vas a estar preciosa.

Ay, dichosa tú, que vas a abrazar a un hombre,

que lo vas a besar, que vas a sentir su peso.

Calla.

Y lo mejor es cuando te despiertes

y lo sientas a tu lado, y que te roza los hombros con su aliento.

¿Te quieres callar? Ay.

¡Pero niña...!

Una boda, ¿qué es?

Una boda es eso y nada más.

Una boda es una cama,

un hombre...

y una mujer.

No pienses cosas agrias.

¿Tienes motivo?

¿Es que no te quieres casar?

Dilo.

Todavía te puedes arrepentir.

Son nublos.

Un mal aire en el centro.

¿Quién no lo tiene?

¿Tú quieres a tu novio?

Sí...,

claro que lo quiero.

(SUSPIRA)

-Amante...

sin habla...,

novio...

carmesí.

(LLORA)

(Campanas)

¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

(Aplausos)

-¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

-¡Vivan!

(Alboroto)

¿También están esos aquí?

-Mujer, son familia.

Hoy es día de perdones. Me aguanto,

pero no perdono. Vamos a dejarlo.

-Mujer, ¿qué culpa tiene Leonardo de nada?

Es verdad.

Pero oigo "Félix"

y es llenárseme la boca de cieno

y tengo que escupir por no matar...

Compórtate.

¿Qué ganas con eso?

Nada.

Pero tú me entiendes.

¿Me puede traer alguien a los muertos?

Y ellos, prisión.

¿Qué es prisión?

Allí, beben y fuman. Shhh.

Vale.

Tienes razón, hay que callar.

Que luego, la gente critica. -¡Qué alegría, hijos míos!

¡Qué alegría!

-Estás preciosa.

-Sí, preciosa.

Enhorabuena. -¿Verdad que sí?

Hay mucho que celebrar. Sí.

(Música tétrica)

Felicidades.

Gracias.

Vamos. No.

Adelántate.

-¡Guapa!

Enhorabuena.

¿A qué vienes?

A ver tu casamiento.

También yo vi el tuyo.

Amarrado por ti.

Mentira.

¿Y tu mujer?

Estas palabras no pueden seguir.

¿Es que tú y yo no podemos hablar?

Tiene razón,

yo no debería hablarte siquiera. -¡Eh!

¡Vamos!

¡Vamos!

¡Viva el novio!

(TODOS) ¡Viva!

(TODOS) ¡Viva!

¿Quién he sido yo para ti?

Dímelo.

Abre tu recuerdo.

Pero dos bueyes y una mala choza eran poco.

Casi nada.

Vete y espera a tu mujer en la puerta.

-¡Pero falta la novia!

¿Alguien la ha visto?

Después de mi casamiento,

he pensado noche y día de quién era la culpa.

Y cada vez que lo pienso, aparece una culpa nueva

que se come a la otra.

Pero siempre hay culpa.

Ahora es tarde.

Un hombre con su caballo sabe mucho...

y puede mucho,

para estrujar a una muchacha metida en un desierto.

Pero yo tengo orgullo.

Por eso me caso.

Y me encerraré con mi marido, al que voy a querer toda mi vida.

El orgullo no te va a servir de nada.

No te acerques.

Callar y quemarse es

el castigo más grande que nos podemos echar encima.

¿De qué me sirvió a mí el orgullo

y el no mirarte,

y el dejarte despierta noche tras noche?

De nada.

¿Has visto a mi marido?

-Espérate aquí, voy a buscarlo.

Porque tú crees que el tiempo cura y que las paredes tapan.

Y no es verdad.

No es verdad.

Cuando las cosas llegan a los centros,

ya no hay quien las arranque.

No puedo oírte.

No puedo oír tu voz.

Es como si me bebiera una botella de anís

y me durmiera en una colcha de rosas.

Me arrastra...,

y sé que me ahogo...,

pero voy detrás.

Niña.

Y sé que estoy loca...

y que tengo el pecho podrido de aguantar.

Debes irte ahora mismo.

Esta es la última vez que voy a hablar con ella.

Yo me casé,

tú te has casado.

Ya está todo hecho.

Cambia esa cara.

Tú vete por el camino.

Iré a caballo.

¿Por qué me miras así?

Tienes una espina en cada ojo.

Vamos.

No sé lo que pasa.

Pero pienso...,

y no quiero pensar.

Una cosa sé.

Yo ya estoy despachada.

Pero tengo un hijo.

Y otro que viene.

Niña, niña.

Vamos, tu marido te espera.

¡Vamos! ¡Vamos!

(Música lenta)

(TODOS) ¡Vivan los novios!

-¡Vivan! -¡Viva la novia!

(TODOS) ¡Viva!

-¡Vivan los novios!

-¡Viva la novia! -¡Guapa!

-¡Viva la novia! -¡Novia guapa!

-¡Enhorabuena!

-¡Guapa!

(TODOS) ¡Que se besen! ¡Que se besen! ¡Que se besen!

(Vítores)

(TODOS) ¡Otra! ¡Otra! ¡Otra!

¡Otra! ¡Otra!

(Vítores)

-¡Guapa! -¡Guapa!

¡A comer!

-¡Novios! ¡Guapos!

¡Vivan! ¡Vivan los novios!

(Tarareos)

A ver.

Corre.

-Toma.

-Gracias.

Anda. -Gracias.

Déjame.

-No quiero interrumpir.

Espere un momento.

Prima.

Enhorabuena.

Uy.

Qué bonito es.

Se parece a su padre.

Gracias por venir.

La navaja, la navaja.

Malditas sean todas y el bribón que las inventó.

Y las escopetas, y las pistolas, y el cuchillo más pequeño.

Bueno...

Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre hermoso,

con su flor en la boca..., Madre, calle usted.

que se va a las viñas, y ese hombre no vuelve.

¿Vamos a acabar?

(Tarareos)

¡A beber!

¡Eso me gusta!

Los hombres, hombres; y el trigo, trigo.

Al olivo, al olivo,

al olivo subí. Madre,

¿hace cuánto que no baila?

-Por coger una rama,

del olivo caí.

Del olivo caí,

¿quién me levantará?

Una gachí morena,

que la mano me da.

En ninguna boda se vio tanta gente.

Tu padre sembró mucho y ahora, recoges tú.

Una gachí morena, que es la que quiero yo.

(Aplausos y vítores)

-Muchas gracias.

-Tiene la Tarara

un vestido verde...

-¡Ole las cosas bonitas! lleno de volantes

y de cascabeles.

La... -¡Así se baila!

Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

Tiene la Tarara

unos pantalones

que, de arriba a bajo,

todo son botones.

La Tarara, sí;

la Tarara, no;

la Tarara, niña,

que la he visto yo.

-¡Que guapa eres! -¡Morena!

-¡Guapa! -¡Ole!

Ay, Tarara loca,

mueve la cintura

para los muchachos

de las aceitunas.

La Tarara, sí; la Tarara, no.

-¿Qué te pasa mujer?

Son felices.

Hoy, todos son felices.

Nada,

que me quedo sola en mi casa.

Al menos, nos darán hijos,

y alguna hija.

Ahora, solo tienes que esperar.

Mi hija es ancha y tu hijo es fuerte.

La Tarara, niña, que la he visto yo.

¡Sed felices!

Por los que están...,

y por los que no.

-¡Vivan los novios! (TODOS) ¡Vivan!

Sed felices.

(Música lenta)

Te quiero.

Te quiero.

Abrázame, no me sueltes.

No te voy a soltar.

(Continúa la música)

-Tenía esa espina; por fin me la ha vendido.

Ahora tendremos todas nuestras tierras juntas.

¿De qué habla padre? De Leonardo.

¿Qué de Leonardo? ¡Tendrás la herencia completa!

Esa huertecilla que tenía metida entre mis tierras,

por fin me la ha vendido.

Dice que se quiere ir lejos, que ya no le queda nada aquí.

Se va con su mujer y niño a las montañas a vivir.

¿Qué te pasa?

No es nada, padre. ¡Mírate!

Si te viera tu madre, estaría tan feliz.

¿Usted cree?

¿Dónde vas?

¿Te acompaño? No.

Quédese con los demás.

(TOSE)

(Música dramática)

(OFF) "Esa luna...".

"Esa luna..."

"La luna deja...

un cuchillo...

abandonado

en el aire...

que, siendo acecho de plomo,

quiere ser

dolor de sangre".

Dejadme entrar.

Vengo helada, por paredes y cristales.

Abrid tejados y pechos,

donde pueda calentarme.

Tengo frío.

Tengo frío.

Tengo frío.

Mis cenizas de somnolientos metales

buscan la cresta del fuego

por los montes y las calles.

Pues esta noche, tendrán mis mejillas

roja sangre,

y los juncos agrupados

en los anchos pies del aire.

No haya sombra

ni emboscada,

que no puedan escaparse.

Que quiero entrar en un pecho,

donde pueda calentarme.

Un corazón para mí,

caliente,

que se derrame por los montes de mi pecho.

Dejadme entrar.

Dejadme.

-¡Hija!

Pero ¿qué haces aquí?

¿Qué haces aquí?

¿Qué te pasa, mi niña?

Tengo miedo, tengo miedo, padre.

Todos lo tenemos,

pero no se lo digas a tu marido.

Debes estar contenta.

¿Sabes cuánto ha costado la boda?

Sí, lo sé.

Pues venga, vamos adentro, que hay que aprovechar el tiempo.

Ya se están marchando los de los llanos de abajo.

Adelántese usted, padre.

No tardes. No.

(Palmas)

-¡Guapa!

-¡Ole!

Todo irá bien.

No más caras amargas.

No más.

No más carreras al caballo grande.

No más.

¿Te acuerdas del día de nuestra boda?

Yo salí de mi casa...

que me cabía todo el campo en la boca.

(Tarareos y música)

Dice la nuestra novia: ¿Cómo se llama la cabeza?

No se llama cabeza, sino campos espaciosos.

Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

Dice la nuestra novia:

"¿Cómo se llama el cabello?".

No se llama cabello, sino seda de labrar.

Ay, mi seda de labrar. Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llama la frente?".

No se llama frente, sino espada reluciente.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y goce al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llaman las cejas?".

No se llaman cejas, sino cintas del telar.

Ay, mis cintas del telar. Ay, mi espada reluciente.

Ay, mi seda de labrar. Ay, mis campos espaciosos.

Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llaman los ojos?".

-Los ojos.

-No se llaman ojos, sino ricos miradores.

Ay, mis ricos miradores. Ay, mi cintas del telar.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

-Dice la nuestra novia: "¿Cómo se llama la cara?".

-La cara.

-No se llama cara, sino rosa del rosal.

Ay, mi rosa del rosal. Ay, mi dátil dactilar.

Ay, mis ricos miradores. Ay, mi cinta del telar.

Ay, mi espada reluciente. Ay, mi seda de labrar.

Ay, mis campos espaciosos. Pase la novia y bese al novio.

-La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

La novia, el novio.

(Música suave)

Shhh.

Ya pasó, ya pasó, ya pasó.

Ya pasó.

Tengo un golpe en las sienes.

Lo que quieras.

Pero no puedes estar así esta noche.

Una novia de estos montes debe ser fuerte.

Hijo, con ella hoy procura estar cariñoso

y, si la notas arisca,

hazle una caricia que le produzca un poco de daño,

un abrazo fuerte, un mordisco

y luego, un beso suave.

Que ella no pueda disgustarse,

pero que entienda que tú eres el macho, el amo,

Como no está tu padre, debo ser yo la que te explique estas cosas.

(EBRIO) Yo siempre haré lo que usted mande.

Voy a buscarla.

¿Dónde está mi novia guapa?

(Relincho)

Una boda preciosa. Pero me tengo ir.

-¡Otra copita! -No, no, no, una copa no.

Se han ido.

A caballo.

Abrazados como la exhalación.

Floja,

delicada, mujer de mal dormir.

-No.

Mi hija, no. ¡Sí, tu hija sí!

¡Planta de mala madre!

(LLORA)

Pero ya es mujer de mi hijo.

¿Quién tiene un caballo ahora mismo?

¿Quién tiene un caballo?

(GRITA) ¿Quién tiene un caballo?

Que le daré todo lo que tengo:

mis ojos...

y hasta mi lengua.

¡Anda detrás!

No, no, no vayas,

que esa gente mata pronto y bien.

Pero sí.

¡Corre!

Y yo, detrás.

Tú y tú, vamos.

Salid todos de aquí.

Vamos a ayudar a mi hijo.

¡Fuera de aquí!

Por todos los caminos.

Ha llegado la hora de la sangre otra vez.

Dos bandos.

(Llanto de bebé)

Tú, a tu casa.

Valiente y sola, en tu casa.

A envejecer

y a llorar.

Pero la puerta cerrada.

(Música dramática)

(GRITA)

Shhh. Calla.

Desde aquí, yo me iré sola.

Vete.

Quiero que te vuelvas. Calla, te digo.

Con los dientes...,

con las manos,

como puedas, quita de mi cuello honrado

el metal de esta cadena,

dejándome arrinconada allá en mi casa de tierra.

Y si no quieres matarme como a víbora pequeña,

pon en mis manos de novia el cañón de la escopeta.

Ay, qué lamento.

Qué fuego me sube por la cabeza.

Qué vidrios se me clavan en la lengua.

Calla, porque nos persiguen cerca y te he de llevar conmigo.

Pero ha de ser a la fuerza.

¿A la fuerza?

¿Quién bajó primero las escaleras?

"Yo las bajé".

"¿Quién le puso al caballo bridas nuevas?".

Yo misma.

"Verdad".

"¿Y qué manos me calzaron las espuelas?".

"Estas manos,

estas manos que son tuyas,"

pero que al verte quisieran quebrar las ramas azules

y el murmullo de tus venas.

Te quiero.

Te quiero.

"Te quiero. Aparta".

Aparta.

Y si matarte pudiera,

"te pondría una mortaja con los filos de violetas".

"Ay, qué lamento".

"Qué fuego me sube por la cabeza".

"Qué vidrios se me clavan en la lengua".

"Porque yo quise olvidar,

y puse un muro de piedra entre tu casa y la mía".

Es verdad.

¿No lo recuerdas?

"Y cuando te vi de lejos, me eché en los ojos arena".

"Pero montaba a caballo y el caballo iba a tu puerta".

"Con alfileres de plata, mi sangre se puso negra,

y el sueño...

me fue llenando las carnes de mala hierba".

Que yo no tengo la culpa,

que la culpa es de la tierra

"y de este olor"

que te sale de los pechos...

y de las trenzas.

"Qué sinrazón".

"No quiero contigo cama ni cena,"

no hay minuto del día que estar contigo no quiera,

porque me arrastras y voy,

"y me dices que me vuelva,

y te sigo por el aire como una brizna de hierba".

(No arranca)

(LLORA)

No podrán escaparse.

¿Tú los has visto pasar?

Saliendo de la colina.

¿No los oyes?

(Gemidos)

¿Estás segura?

¿Ves este brazo?

Pues no es mi brazo.

Es el brazo de mi hermano, y el de mi padre

y el de toda mi familia que está muerta.

Ve.

Voy.

Que siento los dientes de todos los míos clavados aquí

de una manera que hace que no me dejen respirar tranquilo.

(Llanto de bebé)

He dejado a un hombre duro y a toda su descendencia

en mitad de la boda y con la corona puesta.

Para ti será el castigo, y no quiero que lo sea.

Déjame sola.

Huye tú.

No hay nadie que te defienda.

Pájaros de la mañana por los árboles se quiebran.

La noche... ...se está muriendo

en el filo de la piedra.

Vamos al rincón oscuro,

donde yo siempre te quiera,

que no me importa la gente...

...ni el veneno que nos echa.

Y yo dormiré a tus pies

para guardar lo que sueñas.

Desnuda,

mirando al campo,

como si fuera una perra,

porque eso soy.

Que te miro, y tu hermosura me quema.

¿Adónde me llevas?

Adonde no puedan ir estos hombres que nos cercan.

Donde yo pueda mirarte.

Llévame de feria en feria...,

dolor de mujer honrada,

a que las gentes me vean.

También yo quiero dejarte, si pienso como se piensa.

Pero voy donde tú vas.

Tú también.

Da un paso.

Prueba.

En Viena, hay diez muchachas,

un hombro donde solloza la muerte

y un bosque de palomas disecadas.

Hay un fragmento de la mañana.

En el museo de la escarcha,

hay un salón con mil ventanas.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

con la boca cerrada.

En Viena, hay cuatro espejos

donde juegan tu boca y los ecos.

Hay una muerte para piano

que pinta de azul a los muchachos.

Hay mendigos por los tejados.

Hay frescas guirnaldas de llanto.

¡Ay, ay, ay, ay!

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

que se muere en mis brazos.

¡No!

(Tarareos)

Ay, ay, ay, ay.

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

del "te quiero siempre".

Mi alma en fotos y azucenas,

y en las ondas oscuras de tu andar.

Ay, ay, ay, ay.

Toma este vals,

toma este vals.

Toma este vals

que muere en mis brazos.

(GRITA Y LLORA)

(GRITA)

(Gritos)

(Gritos)

(Tarareos)

Ella no tiene culpa,

ni yo.

¿Quién la tiene, pues?

Calla.

Calla.

Aquí estoy.

Aquí estoy, véngate de mí.

Mira que mi cuello es débil;

te costará menos trabajo que segar una dalia de tu huerto.

¿Qué me importa tu muerte?

¿Qué me importa a mí nada de nada?

Benditos sean los trigos,

porque debajo están los cuerpos de mis hijos.

Bendita sea la lluvia, porque moja la cara de mis muertos.

Benditos sean los trigos,

porque debajo están los cuerpos de mis hijos.

Bendita sea la lluvia, porque moja la cara de mis muertos.

Benditos sean los trigos, porque mis hijos están debajo.

Bendita sea la lluvia, porque... Ten piedad de ti.

¡Calla!

No quiero llantos.

Vuestras lágrimas

son lágrimas de los ojos nada más,

y las mías vendrán cuando yo esté sola.

Y saldrán de las plantas de mis pies,

de mis raíces.

Debería contestarme mi hijo.

Pero mi hijo...

es ya un brazado de flores secas.

(LLORA)

Vente a mi casa;

no te quedes sola.

Hemos de vivir días terribles.

No quiero ver a nadie.

La tierra y yo.

Mi llanto y yo.

He de estar serena.

Soy tan pobre.

¡Tan pobre!

Una mujer que ni siquiera tiene

un hijo que poderse llevar a los labios.

Déjame llorar contigo.

Llora...,

pero en la puerta.

(Música dramática)

(LLORA)

Y te sigo por el aire como una brizna de hierba.

(Continúa la música)

(Música créditos)

Somos Cine - La novia

Anacleto, agente secreto

Adolfo es un agente de seguridad de 30 años que no está pasando por su mejor época. Su novia de toda la vida le ha dejado porque lo considera un hombre sin ambición alguna y por si no fuese suficiente, tiene un problema más grande: ha descubierto que su padre es un agente secreto. Quim Gutiérrez e Imanol Arias son los protagonistas de esta película premiada con un Goya a los efectos especiales. Está dirigida por Javier Ruiz Caldera y está basada en las famosas historias del comic de Javier Ruiz Caldera. Emilio Gutiérrez Caba, Alexandra Jiménez, Carlos Areces y Rossy de Palma completan el reparto. 

No recomendado para menores de 16 años Versión española - Anacleto, agente secreto - ver ahora
Transcripción completa

(Chicharras)

(Motor lejano)

(Graznido)

(Música intriga)

(Reventón)

Demasiado viejo para esto.

(Continúa la música)

Puto desierto...

¿Nombre en clave? Anacleto.

Aquí no se puede fumar.

Maldita ley antitabaco.

Hace tiempo que no viene nadie por aquí.

A veces, uno tiene que venir personalmente al culo del mundo

para limpiar la mierda.

¡Anacleto!

¡Llevo 10 años encerrado aquí por tu culpa!

Te voy a... te voy a... ¡Mierda!

¡No se me ocurre nada ahora! ¡Joder!

-¡A mí tampoco! -¡Yo tenía una buenísima!

-Parece que eres un hombre muy popular por aquí.

Mi club de fans.

Voy a echarles de menos cuando me jubile.

Yo sí, yo sí que me la he apuntado...

Sí... Pero ahora así, leída, pierde toda la fuerza.

(Chirrido)

(Música tensión)

Anacleto...

Vázquez...

¿Qué han pasado? ¿30 años?

Se te nota. Tú, sin embargo,

estás mucho mejor con ese pelazo.

Veo que has pensado mucho en mí.

Cuando uno tiene un único objetivo en esta vida,

tiene que dedicarle un tiempo. No te preocupes.

Vengo a trasladarte a otra prisión más pequeña

y más sucia. Tendrás los próximos 20 años

para decorar tu nueva celda con tus dibujitos.

(Música intriga)

¿Sabes lo que es una pena? Que vayan a cerrar el GP,

parece que ya no sois... necesarios.

Tantos años luchando contra criminales como yo

y, al final, acaban contigo los recortes.

Te veo muy irritable conmigo. Anacleto,

llevo 30 años en la cárcel por tu culpa.

Créeme, irritable no es la palabra.

Ahora podrás pasar más tiempo con tu hijo.

Porque tienes un hijo, ¿verdad?

(Música tensión)

Es increíble de lo que se entera uno en una celda de aislamiento.

¡No vuelvas a hablar...!

(Estruendo)

Ah, ah...

Venga, la radial, rápido. Se me ha olvidado.

¿Qué coño dices? Córtame las esposas.

Joder con la máscara de los huevos...

Es que con lo del bazuca se nos ha pasado ese tema.

El Carnicero y el Molécula...

Veo que te sigues rodeando de los mejores.

¿Cómo era esa frase que solías decir?

¿Anacleto nunca falla?

Bueno...

Ahora mismo no parece muy acertado, ¿verdad?

Tampoco se puede decir que tu plan haya salido redondo, que digamos.

Tú no sabes en qué consiste mi plan.

Voy a acabar contigo y con tu hijo. ¡No!

Esto solo acaba de empezar.

¡Oh!

(Música intriga)

Ya te vale, córtate un poco con el peta, ¿no?

Pero si no nos ve nadie... Coño, un respeto,

que soy tu jefe y te lo estás hincando

a cara de perro tú solo. Toma, jefe.

Vaya jefe...

(ESCUPE)

Ah...

Otra dura noche de curro. Ya ves...

Si le hubiera hecho caso a mi padre,

ahora estaría limpiando mierda de vaca en la masía.

Anda, ponte otro capítulo.

Ahí va.

(Música intriga)

¿Qué hacemos? No lo sé, el jefe eres tú.

Sí, pero no soy un dictador, te pido tu opinión.

Pues yo no me veo bajando ahí a partirme la cara

con esos bicharracos, ¿eh? ¿Llamamos a la Policía?

Uf... Cuando lleguen, esos televisores están en Ucrania.

Hay que hacer denuncia, papeleo... Mucho lío.

La empresa ya cuenta con esto, ¿no? En el precio se incluye algún robo.

¿Qué somos? ¿Vigilantes?

Pues vigilamos, pero no nos peleamos tampoco.

Bueno, pues vigilado está. ¿Ponemos una peli?

(Canción en inglés)

(Claxon)

¿Puedes bajar un poco la música, por favor?

Claro.

(Clic)

Duerme tranquilo.

Hemos tenido una noche dura hoy. Nos han medio robado...

Bueno... En el hospital, en cambio,

hemos tenido una noche muy tranquila.

Hemos estado todo el tiempo tocándonos las narices.

Total, como los viernes noche, la gente no hace el loco

ni tiene comas etílicos ni accidentes...

Claro... Y mira que podría llevar

una hora en la cama, pero no. No sé,

prefería venir a buscarte al culo del mundo.

Vale. A lo mejor, solo como idea, ¿eh?

Te podías sacar el carné de conducir de una vez.

Jo... Si ya lo sé, pero es que no tengo tiempo.

Como trabajo de noche...

(Frenazo)

¿Por qué paras el coche si no hemos llegado?

Tenemos que hablar.

(RESOPLA)

Adolfo, estoy cansada de discutir siempre lo mismo.

Pues nos callamos. Mira, hago así y ya estoy callado.

No, no, no... Ese es el problema. Que nunca dices nada

ni haces nada. Te pasas el día tirado en el sofá.

Sofá, película, manta... Parece que eso es lo único

que quieres en la vida. A ti también te gusta.

¿Y cuando vemos las temporadas de series?

Que nos ponemos ahí con unas mantas y unas pizzas.

Está... está bien.

Pero yo no quiero vivir en un sofá... y lo sabes.

Sí... Ya me he sacado mi billete

para la India. Hostia...

Ha salido otra plaza en Médicos del Mundo

y esta vez, lo siento, pero no voy a esperar a que tú te decidas.

Es que te iba a acompañar. ¿Sí?

Sí, pero no ha surgido el momento. ¿No?

No.

¡En seis años! No sé qué ha pasado.

Pero si no tienes ni el pasaporte.

(MURMURA) Yo tengo pasaporte.

Yo lo siento mucho.

Te quiero. Joder, y yo con...

No, espera.

Pero sé que tú nunca te vas a mover de aquí.

Y yo... necesito otras cosas.

Necesito aventuras y emociones.

(TITUBEA) Sé que contigo nunca las tendré.

¿Qué me estás diciendo con todo esto?

¿Que me estás dejando?

Está decidido, me voy en una semana.

Hasta entonces, estaré en casa de mi madre.

¿Y yo qué? ¡Que me dejas aquí!

En medio de la nada. No, perdona,

te acerco donde quieras.

Pero lo nuestro se acabó.

(Portazo)

(Derrape)

(Tono de llamada)

Papá, ¿me vas a contestar por una vez en tu puta vida?

(Teléfono)

(Música intriga)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Disparos)

(Música acción)

No.

No quiero alfombras, gracias.

Podemos pedir rescate a España. Ah, habláis español.

Os propongo un trato. A ver...

Me dejáis el "jeep", las armas

y todo el dinero que tenéis encima y os quedáis aquí,

en medio de este puto desierto, sin agua ni provisiones.

Aquí viene la parte buena. Me comprometo

a que, antes de abandonar el país, visitaré a vuestras mujeres.

Ojo, no me malinterpretéis, hablo de algo muy sutil.

Darles una cena romántica con champán, velas...

Ellas lo disfrutan y lo agradecen tanto

que terminarán poniendo a vuestros futuros hijos mi nombre,

Anacleto.

¿Qué os parece el trato? ¡Anacleto!

(GRITAN EN ÁRABE)

¡Ah!

(Música acción)

Anacleto nunca falla.

(TELÉFONO) "¿Nombre en clave?".

Anacleto.

(Teléfono)

"Jefe, es Anacleto". -Anacleto, ya era hora.

¿Por qué has tardado tanto?

La partida es sagrada. He tenido que hacer pareja

con Rentero, que es incapaz de apoyarme

cuando voy de farol a la grande. Parece mentira que sea un espía.

Jefe, conocían la ruta, nos estaban esperando.

No puede ser. ¿Y Vázquez? Han reventado el furgón

y ha escapado. Sabe que tengo un hijo, jefe.

"Hay que proteger a Adolfo". ¡Vamos, vamos!

¡Quiero un dispositivo especial! ¡Cerrad las fronteras!

¡Quiero una lista de los pasajeros de todos los vuelos

que vayan a despegar! -Jefe, hace años que no tenemos

presupuesto para agentes en la frontera.

Debería saberlo. -Ah...

"Necesito que me mande un helicóptero".

Claro, en un helicóptero, con jacuzzi incorporado.

¡No tenemos presupuesto para helicópteros! ¡Debería saberlo!

Tendrás que salir solo, ya sabes cómo están las cosas.

No me fastidie. Mande a alguien a vigilar a Adolfo.

Bueno, mandaré a un par de agentes.

Pero sus horas extras van a salir de tu finiquito.

(RÍE)

Demasiado viejo para esto.

(Música acción)

(Música animada)

Tío, hazme caso, es una zorra. Si no la necesitas.

Estamos bien aquí con los copazos, los colegas,

mujeres sexualmente abordables... Mira, cacahuetes gratis.

Soy alérgico, me como un cacahuete y se me para el corazón.

Me muero.

Pero me da igual. Pues a mí no.

¡Ya no hay cacahuetes! Mira a tu alrededor,

mira el mujerío, ¿también te dan alergia las mujeres?

Ninguna me gusta. Ninguna es como Katia.

Supéralo, tío, supéralo ya. No, Katia, que está ahí,

que acaba de pasar. ¿Eh?

Vámonos.

¡Esa zorra me va a oír!

¡Martín, no! ¡Ven aquí! ¡Martín!

(RÍE)

¿Y tú qué? ¿Que te vas? A la India, ¿no?

A salvar el mundo, como Gandhi. Y Adolfo ¿qué?

¿Eh? ¿Gandhi hubiera dejado a su novio tirado en la carretera?

¿A ti qué más te da cómo rompemos o dejamos de romper?

Pues me da... Porque resulta que el chaval

es mi amigo y mi subordinado. Y si hay cosas

que no se atreve a decírtelas, te las digo yo.

Fíjate, creo que el chaval es mayorcito

y no necesita que nadie le defienda y mucho menos tú.

¿Ves? Ahí lleva razón. ¿Nos vamos, Martín?

Mira, te escapas... porque están aquí tus amigas que si no...

Que si no, ¿qué?

¿Me ibas a pegar? A lo mejor sí.

Y luego, cuando te hiciese daño, ¿qué ibas a hacer?

¿Ibas a ir corriendo a mamá como has hecho siempre?

¡Si no me has ganado una pelea en tu vida!

Ah, ¿no? ¡No!

(Golpe)

¡Ah! ¡Imbécil!

Muy bien...

¡El pelo no! ¡Ah!

¡El pelo no!

(Música animada)

¿Qué mierda pasa aquí? Nada, no se preocupe,

es una pelea de hermanos. Ya sabe cómo son estas cosas.

No. Ah.

(GRITA)

¡Ah!

-¡Oh!

Ah... -En los huevos, ¿eh?

Siempre hace lo mismo. Va al pelo o a los huevos.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(RÍE)

Tía, tú estás muy loca, que nos podía haber matado.

(RÍE) No sabes cómo le necesitaba.

Vaya, que este se ha llevado la que me tocaba a mí, ¿no?

Os la estabais rifando entre mi hermano y tú.

(RESPIRAN AGITADAMENTE)

(SE BESAN)

(Risas lejanas)

(Motor)

Con lo que hemos sido... y ahora aquí, haciendo de niñeras.

-Ya te digo.

¿Te acuerdas de aquella misión en la Antártida?

-Ah... ¿Y cuando nos dispararon con misiles de uranio?

(RÍE) ¿Y la que lio el doble del rey en aquella misión en Bulgaria?

¿Y la momia de Paconia? -¡La operación Heliotropo!

-Oh... ¿Y la misión Tormenta en la Luna?

-Ah... La verdad es que hemos sido grandes.

-Sí...

-Lo que pasa es que no tenemos ninguna foto.

-No, es verdad, pero no importa. Está todo aquí.

(Disparos)

(Grillos)

Eh, Adolfo...

¿Qué haces?

Pues no sé, ¿abrazarte?

(RÍE)

Que ya sé lo que ha pasado, que te lo has pensado mejor.

Este es el clásico polvo de reconciliación, ¿no?

Huy, no... No, Adolfo, no es...

Es el clásico polvo de despedida.

Si me voy en una semana.

¿Cómo? Perdóname si te he confundido.

La despedida en el coche fue tan sosa que...

he pensado que mejor así.

Pues me voy. ¿Dónde? Si esta también es tu casa.

(LLORA)

(Chirrido)

(Música intriga)

(Chasquido)

(Continúa la música)

¿Qué quieres? Quieres robar, ¿no?

Coge la tele. La grande, ¿la quieres? Toda para ti.

¿Quieres mis tarjetas? El número es muy fácil, 1234.

Toma, en el cajero de la esquina no te cobran comisión.

(Golpe)

Ah.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Hostia, hostia...

(Crujidos)

(SE QUEJA)

(Cristales rotos)

Oiga, ¿está usted bien?

Vale, róbeme, pero no me pegue. ¡Ah, ah!

Hostia, lo que ha hecho.

Un momento, hablemos.

No. Vale.

(GRITA)

(Cristales rotos)

Bueno, lo dejamos aquí, ¿no?

¡Ja! No, no, no.

(Golpes)

(Ladridos)

(Música intriga)

Ah...

(FORCEJEAN)

(TOSE)

(Continúa la música)

(SE ATRAGANTA)

(Espray)

(Cristales rotos)

(Música tensión)

Katia, Katia...

¡Katia, coño, que creo que he matado a un chino!

(Grillos)

(ASIENTE)

Que a lo mejor habría que ir a la Policía.

A ver qué piensan o que ha sido sin querer, pero...

(Golpe)

(Pájaros)

(SUSPIRA)

(SUSURRA) Adolfo...

¿Qué te has hecho la cara?

(TITUBEA) ¿Do... dónde?

Ah...

¡El chino!

Espera aquí.

(SUSPIRA)

Bueno, pues ya no está, pero aquí había un chino.

Entró por la puerta y empezó a pegarme.

Que yo pillé cacho. Allí, volé.

De repente, yo empecé a devolvérselas.

Aquí le tiré.

Pero muy bien. Que esto es por los videojuegos

porque nunca me he pegado. Adolfo, ¿por qué te has hecho eso?

¿Es para darme pena autolesionándote?

Katia, te juro que no he sido yo, que había un chino muerto aquí.

Que estaba todo esto lleno de sangre.

Que me agarró de aquí...

y le di con tu vibrador en la boca.

(TARTAMUDEA) ¿Cuánto hace que tienes esto?

No me cambies de tema. Vale.

¿Qué te has hecho la cara? Pero que te juro que...

Mira, mira, cómo me he hecho yo esto.

Cuando te dije lo de aventuras y emoción, ¿pensabas que era esto

a lo que me refería? ¡Te juro que es verdad!

Por favor, no hagas esto más raro y más difícil de lo que ya es.

No, Adolfo...

No vamos a volver.

(Chirrido)

(Tráfico)

(Música intriga)

¡Adolfo!

Papá, ¿qué haces aquí? He pensado que hace mucho tiempo

que no pasamos un día juntos, así que he decidido

llevarte a casa, prepararte tu comida favorita

y charlar de nuestras cosas.

¿En serio? ¿Tú qué crees?

Vengo de entregar un pedido en la charcutería,

pero ya que estoy aquí...

¿Y esas bolsas? Nada...

Me voy del piso temporalmente porque...

O sea, Katia y yo hemos pensado que ahora es lo mejor.

¿Te ha echado?

Bueno, nos hemos separado. Y te ha pegado.

Si es que no sé para qué te lo cuento.

¡Espera!

Ya te llevo yo. Pues vale.

Pero no te voy a contar nada. Porque no estoy hablador

y luego te burlas. Muy bien.

Déjame las bolsas, que tengo la parte de atrás

llena de embutido y me lo vas a machacar.

Hala, la dejas tú.

(Música tensión)

A la India, ni más ni menos. No se puede ser médico aquí, no.

Se tiene que ir a la otra punta del mundo.

Y se queja de que no tengo carné de conducir.

Soy soso, que quiere aventuras...

Ella tampoco es una fiesta que cuando propongo jugar a la Play,

me dice: "Estoy cansada del hospital".

¿Quién es la aburrida? ¿Por qué no te sacaste el carné?

¿Por qué no me llevaste a practicar como prometiste?

Eso fue cuando tenías 18 años, has tenido tiempo de sobra.

¿Por qué nunca me dices cosas positivas cuando estoy mal

y siempre metes caña? Dime...

"Hijo, es una zorra. Se va a arrepentir.

No se merece un tío como tú. Se va a quedar sola". ¡Dime eso!

Podría, pero no me gusta mentir.

O sea..., con mamá siempre eras así de agradable, ¿de verdad?

Con tu madre...

Eras un niño y ya no te acuerdas, pero tu madre sí que tenía

un talento natural para meter el dedo en la llaga.

Después de este momento emotivo y familiar, me voy a dormir.

(Música tensión)

(Chicharras)

(Continúa la música)

(Golpe)

¡Sapristi! Ay, ah...

¿Qué hay, Sapristi? ¿Eh?

Ven, ven aquí. Buen perro, Sapristi.

Adolfo...

¡Adolfo!

Estarás muerto de hambre.

Si quieres, preparamos algo para comer.

No te preocupes, hijo, ya me encargo yo de todo.

(Chirrido)

(Música nostálgica)

(VOZ INFANTIL) "El otro día, nevó un montón.

Y fue muy díver porque hice un muñeco de nieve en el huerto.

Cuando vino papá, dijo que parecía un mondongo

con boca y nariz.

Entonces, le he dicho ¡que lo que sí que era una mierda

eran sus fuets de los cojones! Y que se los podía meter

por el culo el muy hijo de puta. A papá no le gusta nada

que diga 'hijo de puta', pero yo seguí gritando:

'Hijo de puta, hijo de puta...'. Hasta que me ha encerrado

en mi cuarto el muy cabrón. ¡No voy a volver a hacer

un muñeco de nieve nunca!".

(Gallo)

(Teléfono)

¡Sí! "¿Todo OK?".

Todo limpio.

¿Sabemos algo del paradero de Vázquez?

"Déjamelo a mí, lo mejor es que os queréis vosotros

ahí tranquilos hasta que se calmen las cosas".

Bueno.

(Música tensión)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(GRUÑE)

(Música peligro)

(GRITAN)

(Música acción)

¡Ah!

¡Uh!

(Continúa la música)

(GRITA)

(Mugido)

(Disparos)

¡Ah!

Ah...

(Música tensión)

(Música videojuego)

(Ruido metálico)

¿Qué es ese ruido? ¿Qué estás haciendo?

Ah...

(JADEA) Nada, hijo, estaba cogiendo unos cacharros

y se me ha caído esta olla.

(RESOPLA) Qué raro eres, de verdad.

¡No, no! ¡No te preocupes! Ya lo recojo yo.

Pero si no tenía ninguna intención, venía a por las galletas.

(SE QUEJA)

(Música videojuego)

Hostia, papá... ¡Has vuelto a comprar galletas con nueces!

¡Casi me da un ataque de alergia!

(Motor)

No tengo mucho tiempo para explicaciones, ¿eh?

Pero ¿por qué estás haciendo eso? Pues no pensaba decírtelo,

pero... supongo que ya no importa.

Soy agente secreto.

¿Agente secreto?

¿De qué estás hablando? Pues la verdad.

La masía es una tapadera, llevo años trabajando para el GP.

¿El GP? ¿Qué es eso? ¿Qué quiere decir eso?

Pues no sé, el nombre de la agencia, qué más da.

Se lo inventó el Jefe. ¿El Jefe? ¿Y ese quién es?

Es un nombre en clave. Ah, es un nombre en clave.

¿Y el tuyo?

Anacleto.

Anacleto, agente secreto. ¡Venga ya! Te lo acabas de inventar.

No te acerques, no te acerques. Ya...

Vamos a ver, hijo... En serio, no tenemos mucho tiempo.

Pero dime la verdad, papá, ¿qué eres?

¿Qué eres? Un psicópata, ¿no?

(Música intriga)

¡Sabía que algo raro estaba pasando! Todo el día solo, papá.

Aquí encerrado, solo con el perro ese de mierda.

Pues he desarrollado... un odio irracional por la sociedad.

Te gusta matar, trituras a la gente. ¿Qué coño dices?

Joder, si es que lo pienso... ¡y das el perfil!

Qué perfil ni qué perfil. ¡No digas sandeces!

El perfil, papá. Un hombre solo, siempre ausente,

que habla raro... ¿Quién dice "sandeces" hoy en día?

Me parece que estás desvariando.

Mírame a los ojos y dime que los embutidos con los que llevas

toda la vida cebándome, no tenían carne humana.

Que no sabían mejor porque fueran caseros.

Era por la carne...

¿Crees que esa teoría es más creíble que la del agente secreto?

(Tiros)

¡Al suelo!

(Estruendos)

¡La ETA!

(GRITA)

¡Ya están aquí!

(GRITA) ¿Pero qué coño está pasando?

Entonces, ¿qué? Caníbal, agente secreto...

¿Te va quedando claro?

¡Yo qué sé con quién estoy! ¿Por qué nos atacan?

¡Son los secuaces de Vázquez, mi archienemigo!

Tu... ¿qué? ¿Tu archienemigo?

(CHISTA)

(Silencio)

¿Qué dices?

¿Dónde vas ahora?

(Música misterio)

Chicles... ¿Guardas chicles ahí?

Toma, están entrando. ¡Dispara a matar!

Papá, tú estás loco. Yo no puedo hacer eso.

¡Que sí que puedes!

Adolfo, mírame a los ojos. Estás un poco desconcertado

con todo esto, pero estás preparado. Papá, que soy "segurata"

del ElectroMark, que no llevo ni porra...

Confía en mí, yo te entrené. ¿Que me entrenaste?

¿Cuándo me entrenaste tú a mí?

Toda la vida.

¿No te acuerdas?

(Música animada)

Vamos a volar, verás qué divertido.

Hace mucho tiempo que se acabó,

pero es que hay cosas que nunca se olvidan.

(Tiro)

¡Ah! Por mucho tiempo que pase.

(Continúa la música)

Eres un puto psicópata.

Sabía que tarde o temprano le sacarías provecho.

¡No tenías ningún derecho! Con el chino no te vino mal.

¡El chino! ¡Yo lo sabía!

(Tiros)

¡Sabía que no lo había soñado! ¡Katia no me cree!

(Disparos)

Ah, uno menos.

¿Pero qué haces que te comes un chicle ahora?

(SUSURRA) Es un chicle-bomba. ¡Cúbrete!

(Pasos)

¡Cuidado! ¡Dispara!

La suerte del principiante.

¿Pero en qué me has convertido? Tenemos que irnos.

Ya, pero es que están todos muertos y los he matado yo.

Esta gente tendrá... familia, tendrán conocidos...

Pon que cada uno tiene un hijo. ¿Tú sabes cuánta gente triste

será eso? ¿No has sentido nada? Sí...

El retroceso. O sea, que tú eres de hielo.

Si te tranquiliza, piensa que eran ellos o nosotros.

Es que no he hecho nada. Le caigo bien a la gente.

No de que quieran ser mis superamigos siempre...

Pero no quieren matarme. Es culpa mía.

Vienen a por ti porque quieren hacerme daño mí.

(RESOPLA) Pues para el caso que me haces,

más les valía haber ido a por el perro.

¿Dónde está? Yo qué sé, es tuyo.

¡Sapristi!

¡Sapristi!

¡No, no, no! ¡Quieto, quieto, quieto!

¡Al suelo!

(Estruendo)

(RESPIRA AGITADAMENTE) Sapristi...

Tenemos que irnos de aquí inmediatamente

y olvídate de la masía para siempre. De la masía me olvido rápido,

pero no voy contigo a ningún lado. Yo me voy a la Policía.

¡No tengo mucho tiempo para discutir!

¡Ni yo tampoco!

Reconoce que te habías puesto un poco cabezota.

(CON DIFICULTAD) No te jode...

Y encima fumas... ¿Qué?

Que digo que encima fumas. Has fumado de toda la vida.

Vale... Mamá ¿qué era? ¿Ninja?

Espía.

La mejor hasta el día de su muerte. Queríamos que estuvieras alejado

de todo esto. Por eso, lo mantuvimos en secreto.

Esto, para ti, es el pan de cada día.

¿A cuántos has matado en tu vida?

Qué más da. Venga, ya que estamos,

prefiero que me lo cuentes. A ver...

¿Más de 10?

(SUSPIRA) Pues, hombre, sí, más de 10,

pero todos se lo merecían.

¿Más de 50? Si lo piensas, sí. Más de 50.

¿Más de 100? Supongo... Sí, unos cientos.

¿Cómo que unos cientos? ¿Unos cuatrocientos,

unos trescientos...? Menos de mil.

¿Te quedas más tranquilo así? Pero qué dices...

Que eso son cifras de genocidio. Tampoco es para tanto.

Si lo prorrateas por los 30 años que llevo trabajando,

tocan como dos o tres al mes. Ah, bueno, claro,

si lo prorrateo, me quedo mucho más tranquilo, papá.

Mira tú, que llevas cuatro en dos días.

(Música tragaperras)

(MEGAFONÍA) "75.

9.

22".

(Pasos)

El dinero todavía no ha llegado mi cuenta.

Antes, necesito que hagas una última cosa por mí.

¿Qué más quieres? Os dije dónde estaba la masía.

He traicionado a uno de mis mejores agentes,

a mi amigo, mi pareja de mus. Lo sé y lo valoro,

pero las cosas se han complicado.

¿Qué letra es esta?

(LEE) "Goma-2 ECO".

Es una G, está bien claro. ¿Os podéis callar, por favor?

-Esos explosivos no pueden salir del GP.

Yo ya he cumplido mi parte del plan. Venga, el maletín.

(Golpe)

¡Jo...! Qué pesaditos, por Dios.

-A partir de ahora, tendrás que buscarte la vida tú solo.

¿Pero...? ¿Pero qué es esta gilipollez?

(CARRASPEA) Bueno, cuando estaba en la cárcel,

mis secuaces decidieron invertir todo el dinero del botín

en el Fórum Filatélico. Pero, vamos,

que esto se va a revalorizar. O sea, que de aquí a unos años,

vas a ser millonario... casi seguro.

En unos meses. ¡Déjate de excusas!

Tienes 24 horas para encontrar el dinero.

Si no, utilizaré todos los recursos a mi alcance para acabar contigo.

-¡Ya está bien! Aquí no se puede fumar,

¿no lo sabéis? Que es un bingo. -Ya me voy, señora.

-Ya te tenías que haber ido, pero hace mucho rato.

¡Línea! "Han cantado línea".

(Música intriga)

¡El GP!

Esto es igualito que el Pentágono, ¿eh?

Y sé que este edificio no sale en libros de arquitectura

ni en las revistas turísticas, pero te aseguro que es el pilar

sobre el que se sustenta el país. Pero... esto es Correos.

(Teléfonos)

¿Compartís oficinas con ellos? Los recortes...

Ya ni la seguridad nacional es prioritaria.

Papá, ¿cuánto cobras? Hombre, hay un sueldo base

y, luego, un porcentaje variable. Sí, pero a final de mes,

con las pagas extras y tal. ¿En cuánto se te queda?

(MURMURA) 1500...

¿En serio? ¿Brutos? Hay que sumarle los sexenios.

Pero si cobras menos que yo de vigilante.

(Chirrido)

La tortilla de patata siempre es redonda.

Venga ya, ¿en serio? ¿Esto es la contraseña?

¿Qué tiene de malo?

(Pasos)

Muy bonito el sitio, papá, muy moderno. ¿Dónde está la gente?

Es la hora del café. Ah, claro, que sois funcionarios.

Alguien está trancando la puerta. Esto me huele a chamusquina.

¿Chamusquina?

(Música intriga)

Joder...

(Continúa la música)

Veneno.

Joder, papá, pues suerte que nos hemos venido.

Yo aquí me siento superseguro. ¿Ahora qué? ¿Tienes un plan?

Hay un lugar...

Un punto encuentro en caso de emergencia.

Si hay algún agente vivo, irá para allí.

(Golpe)

Maldición...

¿Qué haces? ¿Eh? Nada...

Le estoy mandando a Katia un WhatsApp con la foto

de los agentes muertos estos...

para que vea que lo del chino es verdad.

Eran mis amigos.

Al menos, podrías fingir que te importa.

Pues sí podría, sí.

Pero es que no me gusta mentir.

(Chirrido)

(Música tensión)

(Disparos)

¡Ah!

¡Arriba!

(SUSPIRA) Estos no son del GP.

Papá, te han dado. ¡Tienes un tiro ahí!

Vázquez...

Hombre, Anacleto, tú por aquí. ¿Qué tal el paseo por el desierto?

Habéis matado a todos mis amigos. Te juro por Dios que no voy a parar

hasta que acabe con vosotros.

(Música tensión)

¡Los quiero vivos!

¡Por la escalera!

(SUSURRA) Quieto.

¡Por aquí!

(Música acción)

¡Atranca la puerta! ¿Qué?

¡Por aquí! ¿Qué? No, no, no.

Yo no me subo.

Vamos, no nos queda otra. ¡Venga! ¡Yo ahí no me subo!

(Golpes)

¡Abrid, abrid!

(Música peligro)

Ni de coña, yo no salto. ¿Cuándo pesas?

80 kilos.

Sobre el toldo del camión, resistirá.

Son 85, el toldo no me aguanta. Confía en mí, hijo.

Anacleto nunca falla. ¡No!

¡No, no, no!

(Golpes)

¡Hostia, papá!

(SUSPIRA)

¡Venga, que no ha sido para tanto! ¡Son 90 kilos!

¡Tengo los huesos muy pesados...! ¡De toda la vida!

(Cristales rotos)

(GRITA)

(Golpes)

No te vengas arriba. A tu edad,

yo me tiraba de mucho más alto. Ah, ya...

(Tiros)

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Tenemos que ir a un hospital. Al hospital no, demasiado peligroso.

Ah, papá...

(Tiro)

Oh, huele que alimenta. Me ha salido muy rica.

Os vais a chupar los dedos. ¡Yo quiero muslo!

También quiero muslo, no te jode... Ya está la lista.

-Pues yo también quiero muslo. Es mi despedida.

Pues despídete del muslo. Pues despídete de tus dientes.

Bueno, ya está bien, por favor... Que hay pollo para todos.

A ver si podemos comer como una familia normal.

(Timbre)

¿Y ahora quién coño es?

-¿Quieres? Para tu despedida...

Ya voy yo. Sí, vete tú, hija.

¡Oye!

Qué pesaditos...

¡Adolfo! Hola...

La sangre no es mía, es mi padre. Le han pegado un tiro

y se muere. ¿Me ayudas? ¿Ya estás con tus tonterías

para llamar la atención? Que no. Mira cómo está.

¡Dios mío! ¡Hay que llevarle a un hospital!

(CHISTA) Katia, no podemos. Baja la voz.

¿Cómo que no podemos? ¡Voy a llamar a una ambulancia!

Katia, espera, escúchame.

Han intentado matarnos. Nos están buscando.

(VOZ LEJANA) ¡Katia! ¿Qué haces?

¡Nada, mamá! ¡Es Adolfo! ¡Dile que pase,

que hay pollo de sobra! -¡Pero le toca pechuga!

Esto te va a costar un poco creerlo, pero es que mi padre...

es agente secreto.

Por favor...

(GRITA) ¿Pero qué hacéis? ¿Entráis o no?

Papá... ¡No, mamá! ¡Vamos al cuarto...!

¡A hablar! A hablar, dice... ¡A follar!

¡Van a follar! Aquí, en vuestra casa, el día de la despedida.

Antes del postre, están follando ya. -Estás celoso

porque no ha venido a verte a ti. A ver si superas

todos los complejos que tienes con tu hermana.

Tienes 33 años. -A lo mejor tiene algo que ver

que me vistieras con su ropa hasta los 12 años.

-¡El 2x1! Había que aprovecharlo. ¡Venga! ¡A comer!

Esto es una locura, necesitaría anestesia y un quirófano.

Ah, ah... ¡Oh! Tranquilo, ya está.

Sujétalo, sujétalo... ¡Ah!

(Llama a la puerta)

Adolfo, no vuelvas a caer, ¿eh? Es normal que estés sensiblote

porque se va, pero sé fuerte. Ya sé que te la chupa increíble

y todo y lo del dedito que te hace, pero aguanta ahí.

¿Le has contado a mi hermano lo que hacemos en la cama?

Es que pasamos mucho rato encerrados, se acaban los temas,

pero siempre te dejo por las nubes. ¿Sí?

¡Ah!

Ya está, ya te lo está haciendo, ¿no? Ya has caído.

(GRITA)

¡Martín, entra, joder! ¡Te necesitamos!

Hombre, no sé, que somos hermanos... No digo yo que no haya fantaseado

alguna vez con la situación, pero es que me parece muy fuerte.

Entra, coño. ¡Hostias! ¿Pero qué habéis hecho?

¡Cógele las piernas! ¿Eh?

(Gritos)

No se te ocurra decir nada, ¿eh? -Pero si yo nunca digo nada.

-¿Quién se empeñó en la educación liberal?

En hablar de sexo en casa, en "El País Semanal"... ¿Quién?

¡Un par de hostias a tiempo, eso es lo que hacía falta!

-Entonces, la masía, los fuets, el look este así como de payés...

¿Todo esto era una tapadera?

Eso parece.

¿Toda tu vida ha sido una mentira?

Básicamente, sí. Joder, tu padre es muy crack.

(Teléfono)

¿Qué haces?

(CHISTA)

Podrían estar rastreando. ¿Y si es alguien de la agencia

que puede ayudarnos? Por eso mismo...

¿Quién persigue a Jason Bourne? Los de la agencia...

¿Y en "Misión imposible"?

No lo sé, no las he visto. No lo sabe.

No las controla. ¡Esto pasa siempre!

Te acusan de ser un traidor y, luego, te están tendiendo una trampa.

Lo que hay que hacer es demostrar la inocencia de tu padre.

Si no podemos demostrar nada. Estuvimos ahí, todos muertos.

¡Ahí lo tienes! ¡Todos muertos menos tu padre!

Van a pensar que el asesino es él. ¡Esto es de manual, cojones!

Ah... Papá.

¿Dónde estamos?

(Tráfico)

(RONCAN)

(Puerta)

Si se infecta, vas a tener que ir a un hospital sí o sí.

Ya lo sé, no es la primera vez.

¿Me das una calada?

No sabía que fumaras.

Bueno, porque nos conocemos tanto.

No.

¿Cómo has podido engañarlo así? ¿Y qué iba a hacer?

Solo quería protegerlo.

No sé, yo no sé hacer de padre, dar abrazos y esas cosas.

Lo mío es ser agente secreto.

Pues si no hubieses sido tan secreto, a lo mejor,

Adolfo no sería tan aburrido. Ya...

Y tú no habrías tenido que dejarle. Es una pena.

Ay...

Está claro que sois una familia de quejicas.

(RÍE)

¡Estoy rodeado de ineptos! Una cosa os pido y fracasáis.

Si quieres que algo salga bien, tienes que hacerlo tú mismo.

La llave Allen. Vamos a ver...

Y digo yo, ¿no se podría comprar el mueble ya hecho?

¿Ah, sí? ¿Y con qué dinero? ¿Dónde está mi botín, eh?

¿A quién se le ocurre que un sello, un puto sello, pueda costar 1000 E?

Vamos...

Además, no es tan complicado.

Basta con seguir estas sencillas instrucciones.

Sencillas por los cojones.

Ojalá hubiera existido esto hace 30 años.

Me hubiera ahorrado mucho dinero decorando guaridas.

(Teléfono)

¿Sí?

Ah... Muy bien.

¡Los tenemos!

Están en casa de su novia. Rápido, a por ellos.

Pero ¿acabamos el mueble y vamos a por ellos

o vamos a por ellos y ya acabaremos el mueble?

Porque a esto, aún le queda.

¿Dónde está mi padre? No... No lo sé.

Cuando me dormí, estaba ahí. Fumando.

¿Papá?

Buenos días. Buenos días.

Hola, buenos días. Papá, ¿qué tal? ¿Cómo estás?

Pues mucho mejor.

Me he levantado esta mañana muy temprano

y he decidido preparar el desayuno para compensar las molestias.

Riquísimo. Tomaros un zumo.

A ver, Martín, de un trago.

Pero ¿les has contado lo que ha pasado?

Ay, sí, qué horror.

Antes te atracaban sin más, pero ahora navajazos y todo.

Y a un señor tan mayor...

El mundo se ha convertido en un sitio muy peligroso.

Muy bien. Pues ya está. ¿Ya está qué?

El ácido pentotálico de los zumos debe haber hecho su efecto.

¿Nos has envenenado? No. Solo drogado.

Nos has metido un suero de la verdad.

Pero... ¿y nuestra conversación de anoche?

Muy agradable, Katia,

pero eso no significa que pueda fiarme de ti.

Ahora podré hacerlo. Papá, son amigos.

Es que estás descontrolado. Pero bueno...

-¿Qué pasa? No lo entiendo.

-¡Pero no bebas más, hombre! ¿No te han dicho que tiene suero?

¿Pertenece o ha pertenecido usted a alguna organización?

Fui socio del Círculo de Lectores,

pero solo porque la chica que vino a ofrecerlo a casa

estaba de muy buen ver. -¡Ah! ¿Te parece bonito?

¿Y tú, Katia?

Cuando comenzaste a salir con mi hijo,

¿te gustaba de verdad o tenías algún motivo oculto?

Eso es personal. No se lo digas.

Empecé a salir con él para putear a mi hermano.

¡Lo sabia! La celosa es ella. ¿Lo ves, mamá?

-Ya veo, ya...

Pero luego empezaste a gustarme de verdad.

No es momento para terapia de pareja.

Un poco sí. Tengo preguntas. ¿Todavía me quieres?

Claro que te quiero, pero yo quiero ser tu novia, Adolfo, no tu madre.

Me habría encantado que te vinieses conmigo,

poder viajar juntos y hacer mil cosas.

Ya, ya, ya. Que seas un hombre, como tu padre.

¡Hala! ¿Hala, qué? Hala, nada.

Que esto va a cambiar. Te lo prometo.

Siempre estás igual. Otra vez con eso.

Pero esta vez es verdad, me he tomado el suero,

no puedo mentir. Tu zumo no tiene suero.

¿Para qué lo dices? Tú siempre ayudando, de verdad.

Gracias, papá. No iba a drogar a mi hijo.

Ya te he dicho que no era momento para terapias de pareja.

Estamos en otra cosa. Martín, ¿alguna cosa que ocultar?

Bueno, hay... Hay una cosa...

Hace dos años, atropellé a una señora mayor con la Vespa.

Y me di a la fuga.

Siempre pienso que no es para tanto, porque ya era muy vieja

y, seguramente, le quedaba poco.

Pero no pasa un día sin que sepa que esa señora está muerta

por mi culpa. -Hijo mío...

-No te preocupes, hijo.

Esa señora no murió.

-¿Cómo lo sabes? -Porque yo la maté.

Ella quería denunciarte.

Iba a destrozar nuestra familia y no podía consentirlo, así que...

fui a su casa para intentar convencerla,

discutimos y una cosa llevó a la otra y...

Y, al final pues... se cayó por la ventana.

-Ay, qué disgusto. -Desde entonces, no...

No he vuelto a ser el mismo. -Sí, sí, bebe, bebe.

En realidad, llegó viva al hospital.

En cuanto describió a su atacante, comprendí que eras tú y...

Y supe lo que tenía que hacer.

Una dosis un poquito más alta de morfina y...

Al enfermero lo acusaron de negligencia.

Pero lo hice por nuestra familia.

Luego te quejabas de mis secretos. Joder, ya ves.

¿Y tú, mamá?

Hace dos años que trabajo para Vázquez pasándole información.

¿Qué? Me dijo que si veía, le avisara.

Y así lo he hecho. Ya vienen. Están al caer.

Pero mamá...

Me contactó desde la cárcel y pagaba muy bien.

-¿Pero cómo es posible?

-Mejor eso que ser una asesina gilipollas como vosotros.

Habéis necesitado tres veces para matar a la misma vieja.

Tenéis mucho que callar, ¿eh?

Ya están aquí. Claro.

¿Qué hacemos?

(Música intriga)

Pero tío, dale más para arriba. Qué torpe eres, coño.

Joder, menos mal.

¿Dónde están? -Se han escapado por la ventana.

Me han pedido que os entretenga, que os diga

que han avisado a la Policía y rodeado el edificio.

Es mentira, están desesperados. Casi no les quedan balas.

-Habéis tardado mucho. Échame un poco.

(Música, disparos)

Yo me encargo de estos mequetrefes. Iros al punto de encuentro.

¿Dónde está eso? En la Estación del Norte a las dos.

Yo que sé, no me lo habías dicho. Papá, estás herido.

Y un poco viejo. ¡Iros!

Vale, vale, vale.

¡Joder!

(Música)

¡Eh, eh! ¡Perdón!

Vienen acá.

(Continúa la música)

Por ahí.

(Continúa la música)

Vete, Katia. Y tú, ¿qué vas a hacer?

Voy a acabar con ellos.

Y me voy a apuntar a la autoescuela.

Sí, pero vete, vete. Sí, sí.

Estoy preparado.

Perdona, son míos. Ah, sí.

Me lo quedo todo. Muchas gracias.

(Música)

(Voces)

(Continúa la música)

¿Todos a la vez?

Pues todos a la vez.

Tanto karate y tanta polla.

Pringado. Ah... Ah... ¡Ah!

¡Ah!

(RÍE)

¡Martín!

¿Dónde está Adolfo? No lo sé.

Los he perdido, corren mucho.

Nunca he podido con mi hermana. Joder, me gana en todo.

Espero que hayan ido a la estación. Ah... Ah, sí, el punto de encuentro.

Bueno, bueno, bueno...

Nos ha costado lo nuestro, pero al final lo hemos conseguido.

Estoy muy orgulloso de vosotros, muchachos.

Y ahora, por fin, la venganza que llevo 30 años planeando.

¿Quién coño es esta gente? Soy el malvado Vázquez.

Y estos dos son mis secuaces.

Me duele que no sepáis con quién estáis hablando.

Yo sé quién eres. Vázquez. Sé las cosas que has hecho.

Sé que ahora quieres hacerme daño

y luego matarme para putear a mi padre, que es tu archienemigo.

Creo que no le va a importar.

Hemos tenido una relación distante, no ha habido mucho cariño.

Cuando no estaba haciendo de agente secreto,

se dedicaba a los fuets. No me hacía mucho caso.

Tiene mucho aprecio al perro, pero ya le has matado,

así que la venganza consumada ya está.

Si os queréis ir a vuestra casa, tranquilos, nos adaptamos.

¿Y tú eres el hijo de Anacleto?

Esperaba, no sé, algo más... de aguante, de valentía...

Qué va, has sido muy patético.

Me da rabia haber planeado todo esto para alguien tan cobarde.

No es por cobardía, es por ayudar.

¿Dónde está Anacleto? No lo sé.

¿Me vas a obligar a coger unas tenazas y arrancarte la lengua?

Hoy que vengo de blanco. Adolfo, aguanta, no se lo digas.

Es fácil decirlo, no es a ti a quien van a torturar.

¿Vas a vender a tu padre a la primera de cambio?

A la primera, no,

pero si me tortura, es muy probable que cante.

Valoro si me salto el sufrimiento extremo.

A nosotros nos ahorra trabajo.

Todo lo que le cuesta, ya no lo hace.

Todo lo que le suponga tener que apechugar con algo

o enfrentarse... A ver, nos estamos yendo del tema.

Vale que me hayas dejado por no tener carné de conducir,

pero aguantar una tortura... Que no es el carné, ¡que es todo!

¿Sabes dónde está el padre de tu novio?

Exnovio, me dejó ayer. No te hagas la víctima.

Sí me hago la víctima. Me va a torturar.

Aprovecha la tortura para escaquearte.

No me escaqueo, que estoy atado. Qué bien te viene, ¿eh?

¡Basta!

¡Ah! ¡Mi ojo! ¿Qué ha pasado?

¿Qué tengo en el ojo? ¿Qué has hecho?

¿Qué tengo en el ojo? Joder, Adolfo, quítamelo.

¡Hostias! ¡Quítamelo!

Joder, qué exagerada es. ¡Que la has dejado tuerta!

¿Tuerta? Bien.

Y ahora que tengo tu atención, dos cosas.

Una, no voy regalando abrazos por la calle, ¿no?

Por eso no me llaman el encantador Vázquez.

Me llaman el malvado Vázquez.

Porque soy un auténtico cabrón hijo de puta.

Claro, tiene sentido. Y dos, creo que ya ha quedado claro

que quiero saber dónde está tu padre.

Así que o me lo dices o le saco el otro ojo.

En el punto de encuentro. Estación del Norte. A las dos.

Muy bien, porque tengo una sorpresita para vosotros.

(Música intriga)

Por supuesto, el punto de encuentro es la estación.

Mantenemos un perfil bajo, nos confundimos entre la gente,

los controles de seguridad son menos estrictos

y accedemos a toda la red viaria europea.

Brillante. Sí, claro. Vamos, por aquí.

La mítica taquilla, donde guardas armas, pasaportes

y divisas de todos los países.

En realidad, es una muda. ¿Una muda? Una muda.

¿Hemos venido hasta aquí para que te cambies de ropa?

Hemos venido aquí siguiendo el protocolo de emergencia,

pero, de paso, me cambio, que para eso tengo una muda.

¿En serio? ¿Hay una para mí?

La verdad es que hacía mucho tiempo

que no me probaba una prenda tan suave.

(RÍE) Cuanto más estiras, menos planchas.

Un euro... Dame un euro, por favor. Que solo es un un eurillo.

Gimeno, tranquilo, hombre, viene con nosotros.

¡Anacleto! No coincidíamos desde aquella misión en El Cairo.

¿Cómo estás? Bien.

Qué buena caracterización, nunca hubiera dicho que fuera un agente.

-Sí, bueno, son muchos años perfeccionando el personaje.

En realidad, a día de hoy,

casi gano más pidiendo que con el sueldo del GP.

¡Jefe!

Le daba por muerto. Por los pelos.

Ha sido una masacre, Jefe. ¿Y este?

Es un amigo de mi hijo. Habíamos quedado también aquí.

Pero no ha aparecido. Tranquilo, tu hijo está bien.

Le tengo en lugar seguro.

Gimeno, tenemos que hacer una averiguación.

¿Cómo es posible...? ¡Quieto!

Aquí no se mueve nadie.

Anacleto, suelta la pistola.

Ha estado compinchado con Vázquez desde el principio.

Por eso conocían la ruta del convoy, por eso descubrieron la masía,

la casa de Katia y el trabajo de mi hijo.

Es el traidor, el típico traidor. Lo vengo diciendo desde hace rato.

-Gimeno, fue Anacleto. Él liberó a Vázquez.

Sino, ¿cómo te explicas que saliera con vida del desierto?

Llevamos toda la vida siendo pareja de mus.

Ha puesto la misma cara que cuando envida grande

con medias de pitos. Está mintiendo. ¿Por qué iba a hacer algo así?

Has visto lo que ha ocurrido. Ha acabado con el GP.

Porque Vázquez es impredecible. ¡He perdido a todos mis agentes!

Se le ha ido de las manos, Jefe. Anacleto, no seas inconsciente.

Somos dos contra uno. No tienes ninguna posibilidad.

Le voy a proponer un trato.

Usted me dice todo lo que sabe de Vázquez

y yo voy a matarle.

¿Pero qué clase de trato es ese?

Uno justo. Coño...

-Joder, Anacleto, ¿cómo sabías que no iba...?

No sabía si ibas a apretar el gatillo.

Pero sabía que no ibas a disparar. ¿Cómo?

El abrazo... Qué hijo de puta. ¿Por qué, Jefe?

Después de todos estos años... Solo quería salvar al GP.

Quería jubilarnos a todos.

El mundo nos ha sobrepasado. Nos hemos quedado obsoletos.

Necesitábamos una amenaza que solo pudiéramos resolver nosotros.

Con Vázquez en la calle, el GP volvería a ser imprescindible.

-¿Y pensaba que se podía fiar del malo?

Como plan, es un poco una mierda, ¿no?

-Una mierda para ti, hombre. -Que yo vengo aquí a aportar, ¿eh?

¿Dónde está Vázquez?

¿Dónde tiene a mi hijo? No sé.

No lo sé, Anacleto, no lo sé, te juro que si lo supiera te lo diría.

Está diciendo la verdad.

Gimeno, llévatelo. No te preocupes, me encargaré de él.

-La he cagado, Anacleto.

(Gritos)

Eso es cosa de Vázquez. Acaba con él, como en los viejos tiempos.

Ya nada es como en los viejos tiempos.

¡Pero bueno!

¡Una Beretta! Como la de Bruce Willis en "Jungla de cristal".

"Yipi ka yei", hijo de puta.

(DOLORIDO) ¡Ah! Ah... Ah... Ah...

(GRITA DOLORIDO)

(Música, gritos)

¡Aléjense! ¡Adolfo!

¡Váyanse, que exploto! ¡Adolfo!

¡Papá! Papá, que me han puesto una bomba.

Quieto, quieto. Vale. Quieto. ¡Quieta!

Sí, sí.

Perdone, ¿es usted Anacleto, agente secreto?

Sí. Esto es para usted.

Vázquez. (RÍE) "¡Premio!".

¿Qué le has hecho a mi hijo? "¿Yo? Nada de nada. Vas a ser tú.

Sí, eso es una bomba.

De plutonio líquido y Goma-2, para ser exactos".

Qué hijo de puta malnacido.

"Si intentas separarlos, explota. Si intentas desactivarla, explota.

Si intentas soltar los cierres del chaleco, explota.

Y si pasa una hora, explota.

Solo hay una forma de evitar que arrase con todo".

Matando a Adolfo. "Exacto.

El mecanismo está sincronizado con su corazón.

Si este deja de latir, la bomba se desactiva.

Un souvenir que me traje de mi última visita al GP".

Tranquilos, todo va a salir bien.

"Créeme que me encantaría quedarme para ver si aprietas el gatillo.

Lamentablemente, estoy a punto de llegar al aeropuerto. Tú decides.

Puedes venir a por mí o pasar sus últimos minutos con tu hijo.

En cualquier caso, tenme siempre presente".

Vázquez. ¡Vázquez!

(Sirenas)

Lo siento. Se me ha ido de las manos esto.

Por mi culpa te has quedado tuerta. Te van a poner un parche.

Los niños te van a llamar pirata por la calle.

Te van a quitar el carné de conducir.

Cállate, por favor, todo eso da igual. Vamos a estallar.

Lo siento, es imposible. Nunca había visto nada igual.

La única manera de que no explote... Ya sé la manera.

¿Estas paredes aguantarán la explosión?

Hemos evacuado la zona. Bueno, todo el mundo fuera.

¿Dónde vais? ¡Pero que es mi hermana!

-Vamos, vamos. -Que es mi mejor amigo.

Yo debería estar ahí. Oiga, que no se pueden rendir.

Papá, no la saques, guárdala hasta luego.

Me vas a disparar, ¿no?

Puede que sea lo mejor, así se salva Katia.

Podrás coger tu avión a la India. Manda huevos...

Tengo 30 años y no le ha dado tiempo a hacer nada.

Claro, todo el día en el sofá... No he viajado, no he hecho locuras.

¿Ahora lo piensas? Viajar está sobrevalorado.

Para no gustarte, en casa no has estado.

Toda la vida por ahí, salvando al mundo,

y a mí... ni puto caso.

Mira, ya que me voy a morir, te lo suelto y me quedo tranquilo.

Los agentes secretos no tienen hijos.

James Bond no tiene hijos. Jason Bourne tampoco.

Por algo será. ¿A que no lo pensaste?

La verdad es que no. Pues haberlo pensado.

Sucedió así, sin más. Antes no planeábamos nada de nada.

Y, de repente, ahí estabas tú,

cogiéndome la pajarita con tus dedos.

Supertierno, papá.

¿Sabes lo que me ha pasado en los últimos dos días?

Me han zurrado, me han disparado, le han sacado un ojo a mi novia

y le van a quitar el carné.

Y tengo una bomba conectada a mi corazón.

Así que perdona que no me emocione.

Igual los agentes secretos, como sois supervalientes,

no tenéis miedo. Yo ahora mismo, estoy que me cago.

Claro que conozco el miedo, lo sé de sobra.

He sido agente toda mi vida

y he hecho cosas que asustarían a cualquiera.

¿Y sabes qué? ¿Qué?

¿Sabes cuál fue el día que más miedo pasé?

A ver.

Pues no fue el día que me dispararon en el estómago

cuando se murió tu madre,

fue cuando te comiste aquellos cacahuetes.

Me acuerdo como si fuera ayer.

Ya habías cumplido 4 años y tenías los dientes separados.

De repente, te hinchaste como un globo. No podías respirar.

Yo no sabía que eras alérgico.

Ese miedo...

El miedo que pasé cuando creí que no llegarías vivo al hospital,

fue el peor.

Hasta hoy.

Joder, eso ha sido muy bonito.

¿Qué pasa? Hombre, ¿te vas ya?

No digo que te inmoles conmigo, pero quédate un rato más, ¿no?

Vuelvo en seguida, tranquilos.

(Música)

¿Pero adónde va? ¡Ayuda!

Necesito ayuda.

¿Qué coño hacías? ¡Que faltan cuatro minutos!

Tenemos que provocarte una parada cardiaca.

Tómate los cacahuetes

y la reacción alérgica hará el resto.

Cuando te quiten la bomba, te inyecto el antihistamínico.

¿Tiene sentido, Katia?

Sí, sí tiene. No, no... No lo sé. No es mi especialidad.

Se os olvida la parte en que mi corazón se para y muero.

Puedo reanimarte con un masaje cardiaco.

¿Qué dices? Tú no sabes. ¿No hace falta un desfibrilador?

Sí... ¡No lo sé! ¿Tenemos otra opción?

Tendrás que confiar en mí.

A tomar por culo.

Papá, si me muero... Tranquilo, tranquilo.

(Música)

¿Qué? Joder...

¿Qué? ¿Qué pasa?

A lo mejor no ha sido buena idea comerte toda la bolsa, hijo.

Hombre, tarde. Tarde.

¿Crees que es momento de putearme ahora o qué?

Perdona. Joder...

¡Hostias! No dejes que me entierren así.

No te vas a morir. No te preocupes. A mí me da igual. Que me incineren.

Es mi última voluntad. (RESPIRA CON DIFICULTAD)

(Pitidos)

Ya está, se ha parado. ¿Ya está?

Katia, vete. ¡No! No me voy. No me voy.

Me quedo, puedo ayudar. Ahora viene lo más difícil.

(Música)

Boca.

Vamos, hijo. Venga, no me hagas esto.

Boca.

Venga, joder.

¡Vamos!

Respira.

Adolfo... ¡Vamos!

Papá, joder, que ya está.

Adolfo, hijo. Creo que me ha roto una costilla.

Al final, no te vas a librar de la autoescuela.

¿Otra vez empiezas con los reproches? Que ha estado a punto de morir.

¿Qué clase de zorra insensible se comporta así?

Esto no ha terminado. Vázquez sigue suelto.

Será malvado, pero no se entiende lo que hace.

Organiza todo esto, ¿y no se queda a ver cómo acaba?

¿Qué querías que hiciera? ¿Que se quedara a verlo?

(Música)

Aún está en el edificio. Voy a por él.

Espera, espera, ¿dónde vas? No puedo dejarle solo.

Está herido, está mayor. Es mi padre, me necesita.

Ten mucho cuidado.

Por favor. Oh...

¿Y a mí, qué? ¿A mí no me vas a dar ni un abrazo?

(Continúa la música)

Joder, papá, que soy yo. Joder... ¿Qué haces aquí?

Nada, que el pensado:

"Baja al parking y róbate un coche, ¿no?".

¿Qué voy a hacer? Estás herido. He venido a ayudarte.

Joder...

Estoy preparado.

Pues vamos.

Estoy preparado.

(Continúa la música)

(GRITA CON RABIA)

¡Vamos!

(Música, disparos)

No le des más vueltas.

Ahí donde le ves, ese poca cosa era un hijo de puta. Cuidado.

El Carnicero ha vuelto.

(Música)

Vale, ¿y ahora qué hacemos? No lo sé.

Hombre... Pues si nos quedamos aquí, el Carnicero nos fríe.

Necesitamos un coche para salir.

Ahí están las llaves.

No. ¿Se te ocurre algo mejor?

No, que ya voy yo. Que no quiero que te pasen más cosas por mi culpa.

Cúbreme.

(Música)

Este.

Sube. Papá, así no puedes conducir.

Pues ya me contarás, porque tú no sabes.

Déjame a mí. No. No, no, no. No. No...

Y ahora, enséñame.

Pisa el pedal izquierdo, mete la primera

y levanta el pie despacio, vamos. Ahora, de repente, no lo veo claro.

Has hecho cosas increíbles, Adolfo. Te has peleado, has disparado,

te has tirado de un edificio, has sobrevivido a una bomba,

me has aguantado a mí toda la vida, estás preparado para esto, puedes.

Venga, pisa el embrague. Mete la primera.

¿Pero adónde vas? Es hacia el otro lado.

¡Hostia! ¿Qué hago? Marcha atrás. Pisa a fondo.

Vamos a por él.

Para ser la primera clase, no está nada mal.

El próximo día, te enseño a aparcar en batería.

Coño.

Vázquez. ¡Sal!

(Música tensión)

Esto tiene mala pinta, ¿no?

Bueno... Pero no te preocupes, te vas a poner bien, ¿de acuerdo?

Ahora que sé quién eres,

quiero contarle a todo el mundo que mi padre es un agente secreto.

Entonces, dejaría de ser secreto.

Vale, pues no se lo digo.

Perdona.

Por todas las mentiras.

Da igual, papá, no importa. Sí importa.

Solo quería protegerte de todo esto.

Por eso me inventé que era charcutero.

A mí los embutidos siempre me han gustado.

Uno especialmente. A tu madre le salían mejor.

Pues lo de mamá me habría gustado saberlo antes también.

Cuando murió, no supe llevarlo bien.

Por eso, cuando me metía contigo o te insultaba

o me reía de ti,

era para hacerte más fuerte.

Pues yo no lo pillaba.

Y mírate ahora.

Ahora no quiero morirme, coño. Joder, papá...

Estoy muy orgulloso de ti.

Lo siento...

si alguna vez te he fallado.

(Música triste)

Anacleto nunca falla.

(Música)

Muere, hijo de puta.

El truco del reguero de sangre.

A tu padre le hubiera dado vergüenza.

No te atrevas a hablar de él. ¡No te atrevas tú!

Él era un digno adversario y tú eres una broma.

Todos los hijos sois una decepción. Por eso yo no he tenido ninguno.

Y ni los tendrás.

Hijo de...

(Música)

Adiós, Vázquez.

Ya no estás entre nosotros, querido amigo,

pero siempre nos quedará el recuerdo

de aquellas pequeñas cosas que te gustaba hacer.

Ir a la estación, ponerte camisas limpias, el mus,

echarnos drogas en el zumo...

Pero Martín, que lo conocías de un día.

Bueno, vale, pero a mí nunca me engañó,

conmigo siempre fue de cara.

Papá, descansa por fin aquí.

En secreto, tal como viviste.

Joder, qué grande.

Katia, tenemos que hablar.

Cuando quieras. Ahora mismo, en el coche.

Claro.

¿Me puedes llevar?

A mí todo esto me ha abierto los ojos

y veo claro que tengo que dar el paso.

¿Sabes lo que he hecho esta mañana? Vas a flipar.

Me he apuntado a la autoescuela. ¿Qué te parece?

Y me voy contigo a la India.

A la India o donde quieras. Que quieres viajar, viajamos.

Que quieres tirarte en paracaídas, nos tiramos.

Vamos a vivir aventuras.

Soy un hombre nuevo. Estoy que no me reconozco.

Adolfo, perdóname, pero...

me he dado cuenta de que estaba totalmente equivocada.

¿En qué? Pues en todo.

Entiéndelo, tantas peleas...

Me han secuestrado, me han atado a una bomba,

me han jodido el ojo,... Y, bueno, todavía...

Todavía estoy intentando asimilar lo de mi madre, la chivata.

Ya... En fin, no sé,

me he dado cuenta de que no voy bien por aquí.

Yo lo que necesito es paz, tranquilidad y reposo.

Vale.

Entonces, ¿a la India ya no vamos?

Como te hacía tanta ilusión... Ya, no, y me sabe fatal.

Pero he tenido que aplazarlo, necesito quedarme un tiempo en casa.

Vale. ¿Y nosotros? Nosotros nada, Adolfo.

Ahora mismo, necesito un novio normal, sin sobresaltos.

Poder cenar tranquilamente los sábados en el sofá

con la manta y el DVD y...

Y veo que contigo eso ya no va a ser posible.

Lo siento.

Espero que ahora por fin te convenzas de que es una zorra.

Bueno... ¿Y ahora qué hacemos?

(Música)

El objetivo está a 100 m.

Calculo 15 hombres armados protegiendo al emir.

Mantén tu posición. El helicóptero llegará en 20 minutos.

Que empiece la fiesta.

(Música)

"Repito, mantén tu posición,

los refuerzos llegarán en 20 minutos".

Confirma recepción del mensaje.

"Confírmame respuesta, por favor. ¿Me oyes tú a mí? ¿Me oyes?".

No... No estoy recibiendo confirmación de la respuesta.

-¿Nombre en clave? Anacleto.

¡Anacleto! (HABLA EN OTRO IDIOMA)

Os propongo un trato.

(Música)

Chicos, creo que no me está oyendo, ¿eh?

No está recibiendo mis indicaciones.

Por favor, dejad lo que estéis haciendo

y venid a arreglar esto.

No hay red, no hay señal. La red está saturada.

¿Podéis parar de descargaros mierdas, por favor? Lo hacéis en casa.

¿Que no tenéis wifi en casa? ¡La vida de un héroe está en juego!

¡Está en el puto Oriente Medio! ¡Puede morir!

¡Hay chacales!

Amigo, amigo...

(Música)

Somos Cine - Anacleto, agente secreto

Blancanieves

10 Goyas se llevó la película dirigida por Pablo Berger, una original visión del popular cuento de los hermanos Grimm, ambientada en los años 20 en el sur de España. Blancanieves es Carmen (Macarena García), una bella joven con una infancia atormentada por su terrible madrastra, Encarna (Maribel Verdú). Huyendo de su pasado, Carmen, emprenderá un apasionante viaje acompañada por sus nuevos amigos: una troupe de enanos toreros. Las dos actrices se llevaron el Goya: Macarena como Actriz Revelación y Maribel Verdú como Actriz Protagonista.

Somos cine - Blancanieves

La playa de los ahogados

Un hombre aparece muerto en una playa de la costa gallega. ¿Suicidio? ¿Asesinato? El inspector Caldas se encargará de un caso que esconde demasiados misterios juntos, todos ellos ocultos tras las brumas del mar y el pasado lejano. Las pistas son muchas y, frecuentemente, terminan en callejones sin salida. Hay demasiado silencio y demasiados sospechosos .La película tiene un reparto de lujo: Pedro Alonso, Marta Larralde, Luis Zahera, Fernando Morán, Deborah Vukusic, Celso Bugallo, Celia Freijeiro, Carmelo Gómez, Antonio Garrido y Tamar Novas.

No recomendado para menores de 12 años Versión española - La playa de los ahogados   - ver ahora
Transcripción completa

(Música)

¿No entras? Está dormido.

Está Leo aquí.

Hola, tío, ¿cómo estás?

(Llaman a la puerta)

Buenos días, doctor.

Doctor.

¿Alguna novedad? No, no, no.

(SUSURRA)

No entiendo. ¿Qué dice, tío?

(SUSURRA) Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas.

¿Que apuntes al doctor en el libro de los idiotas?

¿Es verdad que tenéis un libro de idiotas?

¿No lo sabías? No.

¿Quieres que te lleve a algún lado? Depende, ¿dónde vas?

A mi casa. No querrás que me quede aquí con este ambiente.

¿Si te acompaño me puedes traer mañana?

Pues claro.

(Música)

Es de la última cosecha, Leo, a ver qué te parece.

Está bueno.

Y eso que aún le falta un poquito.

Está muy bueno.

¿Los apuntas ahí a todos?

A todos no. Hace años que dejé de actualizarlo.

Me daba demasiado trabajo. (RÍE)

(Móvil)

Espera, espera. Sí, dime, Rafa. "¿Dónde anda, jefe?"

¿Qué pasa? ¿Ocurre algo?

Han encontrado el cadáver de un hombre en una playa de Panchón.

¿Un marinero? "¿Cómo quiere que lo sepa"?

¿Va a tardar mucho?

La forense ha preguntado si podemos pasar a recogerlo.

Bueno, pues ve tú a recogerlo. ¿Yo solo? ¿Y usted?

¿Yo?

Aquí tengo, por lo menos, hasta mediodía.

Muy bien, pues nada, ya voy yo. Bueno, venga, hasta luego.

Hola.

Rafa.

De buena se ha librado. ¿Dónde estaba?

¿Has comido? ¿Comer? No, no voy a comer.

Pues yo me muero de hambre. ¿Me acompañas y me cuentas?

Cuando llegué ya estaba el cuerpo fuera,

estaba echando espuma por la nariz y por la boca.

¿Un marinero? (ASIENTE)

Se llamaba...

Justo Castelo.

En el pueblo le conocen como El Rubio.

El domingo salió en su barca a navegar

y ha aparecido flotando en la orilla.

¿Iba solo?

Llevaba las manos atadas con una brida de plástico.

Un suicida.

El forense dice que no. ¿Por qué?

¿Seguro que no quieres?

Está buenísimo. No, no, de verdad.

No me digas que es la primera vez que ves un ahogado en tu vida.

No, no.

En mi tierra alguna vez aparece uno en el río, pero...

A mí es que los muertos...

Y ese Castelo, ¿no? Justo.

¿Eh? Justo Castelo.

¿Tenía familia?

Ni mujer ni hijos, pero la madre y la hermana viven en el pueblo.

Esta tarde viene la hermana para identificar el cadáver.

¿Hablaste con ella?

¿No te dijo nada?

¿No hablaste con algún vecino? ¿Con nadie?

¿Usted qué cree?

Pero esto es lo de siempre.

La gente abre la boca para no decir nada.

Perdón, que a veces se me olvida que es usted uno de ellos.

(Música)

Rafa, entra si quieres.

Os puedo adelantar que murió ahogado.

(SUSURRA) Para saber eso no hace falta una autopsia.

Tenía los pulmones encharcados,

así que estaba vivo cuando cayó al agua.

¿Te ha contado Rafael que tenía las manos atadas con una brida?

Sí. Y que no crees que se las atara él mismo.

No.

Pues no sería el primero. No, no, a este se las ataron.

¿Por qué?

¿Cómo te ceñirías una brida?

No sé...

Con los dientes. Efectivamente.

Y el cierre quedaría aquí en la zona de los pulgares.

Pero en este caso estaba en la zona de los meñiques.

Pudo moverse después. No, no, mira la herida.

Demasiado apretada como para moverse. Y hay otra cosa.

La mayoría de los golpes que ves son traumatismos post mortem,

pero hay uno provocado en vida.

Se lo tapa el pelo, pero tiene más o menos...

Esta forma.

Le golpearon con algo alargado y con una bola en la punta.

O sea, que según tú, primero lo golpearon,

luego le ataron las manos y le tiraron al agua.

Por ese orden.

¿Y la hora de la muerte? Pues... 2-3 días.

La última vez que le vieron con vida fue domingo por la mañana, ¿no?

Sí. Pues eso, tres días.

Muy bien.

Sus cosas las tiene Clara García. Muy bien.

Esa es la ropa que llevaba puesta y estas sus pertenencias.

Las llaves, la medalla de la Virgen del Carmen y una figa.

¿Una qué?

Es un amuleto. Una figa.

¿Nada más?

También una bolsita con polvo blanco en un bolsillo.

¿Droga?

Supongo. Estaba mojada, la mandé al laboratorio.

¿Esa es la brida? Sí.

Nunca había visto una así.

Yo tampoco, pero no he encontrado nada que identifique al fabricante.

Eso es chino.

Últimamente todo es chino.

¿Qué pasó con el barco? No sé.

-Perdón, inspector, está aquí la hermana, Alicia Castelo.

¡Clara!

Hola, soy el inspector Caldas.

Siento mucho lo de su hermano. Muchas gracias.

El sábado estuvo en mi casa.

Venía casi todas las tardes a ver a mi madre.

Está impedida y vive conmigo.

Mi marido pasa muchos meses embarcado y nos hacemos compañía las dos.

¿Su hermano estaba bien?

Estaba como siempre.

¿Sabéis si había discutido con alguien o le preocupaba algo?

¿No?

¿Alguna amistad nueva o extraña?

¿Drogas?

No sé qué le habrán contado, pero Justo dejó eso hace mucho.

Mucho es... Años.

Gracias. Bueno...

Acompáñala dentro, anda.

(Móvil)

Caldas, la sustancia de la bolsita es sal.

¿Sal? Eso han dicho.

Yo me piro, chao. Bueno.

Chao.

(Música)

Buenas noches.

Oye, Carlos.

¿Tú por qué crees que alguien llevaría en el bolsillo del pantalón

una bolsa con sal?

No lo sé, Leo. Me rindo.

¿Por qué?

No es una adivinanza, es por si lo sabías.

Vete al carallo. Te pongo una de pulpo.

¿Sí? "Soy yo, lo viniste?"

No pude acercarme al hospital. ¿Cómo sigue el tío?

"Bueno, más o menos". Bueno...

Mañana tengo que acercarme a Panxón a primera hora.

A ver si me puedo pasar a la vuelta.

(Música)

(HABLA EN GALLEGO)

Dos kilos y medio. Y medio...

(HABLA EN GALLEGO)

El de la boina y las barbas canosas es uno de los compañeros del muerto.

El otro es aquel de naranja, se llama José Arias.

Empezamos por el marisco. Bien.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Esos son hembras preñadas?

Son, pero no es por compasión.

Sin pesca no hay pan, amigo.

¿Cuándo vio a Castelo por última vez?

Estuvimos juntos en la subasta del sábado.

¿Estaba bien? Estaba como siempre.

¿Y el domingo?

El domingo no pescamos. Ya...

Pero el domingo por la mañana vieron a Castelo salir al mar.

Lo verían. Cuidado con los pies.

¡Coño! Gracias.

¿Quiere que le eche una mano? No, no hace falta.

Y...

¿Sabe si Castelo tenía algún problema con alguien por el puerto?

La verdad es que no teníamos mucho trato. Fuera de esto, no...

Ya, se llevaban mal.

Ni mal ni bien. ¿Entonces?

La vida, amigo. (RÍE)

Ya está todo vendido, ¿eh? No, no. No venimos a comprar nada.

Soy el inspector Caldas de Vigo.

Estamos aquí por lo de Justo Castelo. Ya sabe, ¿no?

Los domingos no hay lonja, ¿verdad?

Los domingos descansamos todos.

Ya, pero es que le vieron salir a pescar el domingo por la mañana.

No.

A pescar seguro que no iba, dejó las nasas en el espigón.

Que ojalá fuese a pescar.

Porque una cosa es morir faenando, pero echarse uno mismo al mar.

Cuánto miedo debía tener.

¿Miedo de qué?

¿Nadie le ha hablado del capitán Sousa?

No.

Inspector.

¿Quién es el capitán Sousa? ¿Va a hablar con Hermida?

¿Tendría que hablar con Hermida?

Él es el que mejor conoce toda esa historia.

-No, ahora no, gracias.

El capitán Sousa era el patrón del Xurelo.

Un pesquero de unas 20 t, más o menos.

Como aquel, ¿ve?

(HABLAN EN GALLEGO)

Tenga cuidado no resbale aquí.

Solían ir unas millas al norte a faenar.

Una noche que había tormenta, hará 10-12 años,

el Xurelo se fue contra una piedra.

Y los marineros que iban a bordo se salvaron tirándose al mar,

pero el capitán Sousa se hundió con el barco.

¿Se ahogó? Sí.

¿Y eso qué tiene que ver con Castelo?

¿Cómo que tiene que ver?

El Rubio era uno de los tres marineros que iban a bordo.

Sigo sin comprender.

Mire, inspector,

aquí últimamente están pasando cosas muy extrañas.

El barco del capitán Sousa navega por las noches por la bahía.

¿Qué?

Que navega por la bahía por la noche.

¿Pero no se había hundido? Hablamos de uno parecido, hombre.

Es eso, ¿verdad? Sí...

Toca madera.

Yo lo vi.

Una vez, pero lo vi.

Cerca del faro, una noche.

Estaba lejos, pero estoy seguro de que era él.

Y dicen que El Rubio también lo vio.

Para mí que se tiró al mar

porque no debía tener la conciencia muy tranquila, ¿sabe?

Y ahora, si me permiten, tengo que trabajar.

Sí, sí, claro, claro. Gracinhas.

Date una vuelta

a ver si encuentras al que vio a Castelo salir al mar.

Yo voy hasta su casa a ver si hablo con la hermana.

¡Me cago en los muertos del marinero,

sus supersticiones y su puta madre! ¿Qué te pasa?

Que me ha escupido en la bota, coño. (RÍE)

(Música)

Es para el entierro.

¿Cómo está su madre?

Mal.

¿Y usted pudo dormir?

Eso fue el año pasado.

Pescó un pez luna.

Fueron sus 15 minutos de fama.

Hasta vinieron de la televisión a hacerle una entrevista.

¿Le apetece un café? Sí.

Iba a prepararme uno.

Gracias.

¿Azúcar? No, no, no.

Yo lo tomo así, lo tomo solo.

Ayer me preguntó si había notado algo diferente en mi hermano.

Justo venía casi todas las tardes a casa a ver a mi madre.

No hablaba mucho, pero estaba un ratito con nosotras.

Se sentaba junto a la ventana

y empezaba a silbar.

Hace un par de semanas, un día se sentó, como siempre,

pero no silbó.

Y ya no lo oímos silbar nunca más.

Podría estar preocupado por algo.

Lo que sé es que mi hermano no se mató, inspector.

Nunca le causaría tanto dolor a mi madre.

Algunos de sus vecinos me hablan del capitán Sousa.

No sé si le conoce.

Sí.

Mi hermano navegó tres años con él.

El capitán le ayudó a apartarse de la heroína.

Nunca podremos pagarle lo que hizo.

Naufragaron el 4 de octubre del 2001.

Justo y los otros dos marineros eran jóvenes y se salvaron,

pero el capitán... Pobre.

¿Qué fue de los otros dos?

Marcos Valverde se casó con una veraneante,

se quedó aquí en el pueblo.

Y José Arias se marchó a trabajar el mar del Norte.

¿Arias?

Conocí un Arias en la subasta.

Volvió al pueblo hace un par de años.

Pero me dijo que no se trataba con su hermano.

Aquella noche les cambió la vida.

¿Le ayudo? No.

Una mujer vio salir a Castelo a las 6:30 de la mañana.

Iba solo.

Al parecer, su barco fue el único que salió el domingo

porque hizo malo. ¿Qué hay de Sousa?

Dicen que lleva tiempo amenazando a Castelo, dicen.

¿Le ayudo o no? ¿Amenazando cómo?

Que le hizo una pintada en el barco

que Castelo se puso pálido al ver lo que ponía.

¿Me deja? ¿Qué ponía?

No sabemos, llevó la barca a un carpintero y lo borró.

¡Rafa! ¿Qué quiere?

¿Y ese carpintero dónde vive? Tiene un taller en el puerto.

El Rubio me trajo hace dos o tres semanas el bote auxiliar.

Traía algo escrito en letras rojas.

Me pidió una lija y pintura y lo cubrió el mismo.

¿Pudo leerlo?

Había una fecha.

4 de octubre...

No recuerdo el año. 2001.

Puede ser.

Debajo me pareció que ponía asesinos.

¿Asesinos?

(Música)

"¿Sí?" Hola, soy el inspector Caldas.

Quisiera hablar con Marcos Valverde. "No, no está".

¿Con usted podría hablar?

"Sí, les abro". Gracias.

(Música)

¡Joder! Vaya casita, ¿no? ¿Te gusta?

La compramos hace dos años. Era de un arquitecto de Madrid.

Nos costó mucho que nos la vendiera, ¿eh?

Pero Marcos sabía que a mí me gustaba y no paró hasta convencerle.

Tiene un don para eso.

Por favor.

Es muy bonita. Gracias.

Pero los inviernos aquí son muy duros.

Me paso el año deseando que llegue el calor y la gente.

¿A qué se dedica su marido?

A demasiadas cosas.

Construcción, gasolineras... Ahora le ha dado por hacer vino.

Se pasa la vida metido en esa bodega.

Nos han contado que también trabajó en la mar.

Sí, pero a Marcos no le gusta hablar de eso.

Sobrevivió a un naufragio donde murió un hombre.

Ya, precisamente, el marinero que apareció ayer ahogado

formaba parte de esa tripulación.

¿Sabes si su marido y él se seguían viendo?

No. Marcos no trata con ninguno.

Yo creo que los evita propósito, como defensa para no...

Para no recordar.

Usted sí conocía a Castelo, ¿verdad?

Sí, alguna vez le he comprado marisco, sí.

Con quien yo me llevo muy bien es con su hermana Alicia, la maestra.

Gracias.

Es de lo mejorcito que hay en el pueblo.

¿Ha anotado si su marido estaba más preocupado últimamente por algo?

Marcos siempre está preocupado por algo.

¿Usted conocía al capitán Sousa? Y lo que dicen de él.

En un pueblo pequeño no se pueden tener secretos, ¿verdad?

Pero él le habrá contado que...

Mi marido no tiene tiempo para supersticiones.

¿Seguro que no quiere que le espere?

No, prefiero que vayas a ver dónde se pueden comprar esas bridas.

Mira quién está aquí.

-Hombre, Carlitos.

Qué sorpresa.

-Te quedas a comer, ¿verdad? -Naturalmente que sí.

Sabes que no eres el primer Caldas con el que hablo hoy.

¿Ah, no?

Tu padre me llamó hace un momento

para preguntarme el nombre de un imbécil.

Sí, los apunta en un cuaderno. Dice que es el libro de los idiotas.

¿Pero todavía sigue con eso?

Yo creo que empezó cuando tu madre aún vivía.

Te está sentando bien la jubilación, ¿eh?

Lo cierto es que un médico nunca se jubila del todo.

Pero no me puedo quejar.

Además, ahora tengo tiempo para salir de pesca todos los días.

Estás en Panchón por lo del ahogado.

Sí.

¿Tú llegaste a ver el cadáver? No, ya no me llaman para eso.

¿Qué pasa? ¿Había algo raro? No lo sé.

Parece un suicidio de manual.

El Justo Castelo era un tipo raro, solitario.

Y tirarse al mar atado es típico del que no quiere fallar.

Además, las adicciones suelen presentar cuadros depresivos

con el paso del tiempo.

Sí, llevaba una bolsita con una sustancia extraña.

Pero resultó ser sal.

Eso es un amuleto. ¿La sal?

Sí.

Unos prefieren la figa y otros la bolsa de sal.

Pues llevaba las dos.

¿Crees que puede ser por el capitán Sousa?

Siempre hubo algo extraño en aquel naufragio.

Lo primero, que la noche no estaba para navegar

y Sousa no era ningún imprudente.

No se entiende que no pidiera abrigo en algún puerto.

¿Dónde se hundió el barco?

Aquí, cerca de la isla de Sálvora. Sálvora.

Otro misterio.

Se fueron contra unas rocas que conoce cualquiera

que haya navegado por allí dos veces.

Sousa tenía que conocerlas.

Encontraron su cadáver semanas más tarde

en las redes de un pesquero. ¿Estuviste en el levantamiento?

No, lo mandaron a Vigo. Se ocuparía algún forense allí.

Pero alguien lo reconocería, ¿no? Sí, su mujer.

Era su única familia.

Y murió poco después.

Odiaba a esos tres chicos.

Decía que ninguno de ellos había movido un dedo

para sacar a su marido del agua. Tú también lo crees, ¿verdad?

Lo que sé es que antes del naufragio eran una piña, y luego se separaron.

Tuvo que pasarles algo. Un naufragio es algo.

Algo más, Leo.

Los náufragos que sobreviven crean lazos perpetuos,

como los soldados que comparten trinchera.

Y ellos tres dejaron de hablarse.

El Rubio se encerró en su caparazón, Arias emigró a Escocia...

Y Valverde no volvió a pisar un puerto.

Tú estuviste con ellos, ¿no?

Con Arias. Valverde no estaba en casa.

Estuve hablando con su mujer. No parece irle mal.

Dejó la mar y se dedicó a hacer casas.

Ya ves cómo tienen el pueblo.

Con la excusa de la arquitectura racionalista, lo escarallan todo.

Otro que se dedica al vino.

¿Alguien habló de vino? -Sí, pero no es como tu padre.

Valverde busca en el vino el prestigio que no da el ladrillo.

A tu padre el prestigio le importa un carallo.

Joder, vaya navajas, ¿eh? -Te quejarás tú.

¿Puedes beber o estás de servicio?

Es el de tu padre. Entonces, con más motivo.

Nunca te hablé de aquella marea en Terranova.

-Ay, lo pasaste tú mal en Terranova.

-Mira esta foto.

¿Este eres tú? Sí, y el otro es Sousa.

¿Qué llevaba ahí? Él lo llamaba la macana.

Era una especie de barra con una bola en la punta.

Supongo que se iría al fondo con ella.

¿Tienes más fotos suyas? Otra cosa no habrá, pero fotos...

-Mira, esta es de la tripulación al completo.

A ver.

Valverde, Arias, El Rubio, el capitán Sousa...

Llévate la carpeta, hombre.

Esa se la hice unas semanas antes del naufragio.

-¿Y qué tal tu tío?

Ahí va, ahí va. Que sí, hombre, ya verá.

Bah, es usted...

Nada, ni rastro de las bridas por ninguna parte.

¿Ve cómo ya decía yo que eran raras? En cambio, hay muchos marineros

que juran haber visto al Xurelo navegando.

En medio de la noche, entre la niebla.

Espera. Espera aquí.

¿Sale a pescar? Voy a reponer unas nasas.

¿Por qué no me dijo que Castelo y usted

navegaron con el capitán Sousa? No lo preguntó.

¿Sabe que alguien pintó la fecha del naufragio

en el bote de Castelo?

Sí.

Y escribieron la palabra "asesino".

No sé qué escribieron en el bote del Rubio, inspector,

en el mío nadie escribió nada.

(Móvil)

¿Sí?

Vamos.

Sí, dime.

Vamos para allá.

Apenas traté con Arias y con El Rubio durante todos estos años.

¿Por qué dejaron de verse?

Imagino que sabe que sufrimos un naufragio.

Más o menos. ¿Cómo fue?

Había muy mala mar aquella noche y ya volvíamos a casa.

El capitán Sousa iba al timón tratando de no perder el rumbo.

Nosotros tres estábamos a su lado sujetándonos como podíamos.

Hasta que llegó aquella ola.

Nos levantó,

y cuando caímos, oí crujir el casco.

El barco se escoró,

y antes de darnos cuenta estábamos en el agua.

¿El capitán? Ya no volvimos a verlo.

No sé cómo fuimos capaces de llegar nadando hasta la orilla.

Pero lo hicimos.

¿Llevaban puestos los chalecos?

Sí, sin ellos no habríamos salido. ¿El capitán también?

El Rubio le ofreció uno cuando la cosa comenzó a ponerse fea,

pero el capitán Sousa era...

Era un tipo duro.

Él solo pensaba en salvar el barco.

Ya.

Y si la mar estaba tan mal,

¿por qué no buscaron un refugio en algún puerto de aquella zona?

Imagino que porque llevábamos la bodega llena,

pero eso habría que preguntárselo al capitán.

Sí, claro.

Y después, ¿qué más pasó?

Cada uno siguió con su vida.

El Rubio siguió pescando,

Arias se marchó del pueblo poco después,

y yo salí adelante como pude. No le ha ido mal.

Que no le engañe lo que ve.

No siempre he vivido en una casa como esta,

y nadie me regaló lo que tengo. Claro, claro. Por supuesto.

¿Sabe que hay quien dice que vio al capitán Sousa navegando por aquí?

Ojalá.

Castelo debía tener más dudas que usted.

Iba cargado de amuletos.

No sé lo que quería El Rubio, inspector. El miedo es libre.

Pero usted no tiene miedo. No, de esas historias no.

Pero ¿sabe?

A día de hoy, aún...

Aún me cuesta meter los pies en la orilla del mar.

Estaba convencido de que le golpearon con una llave de tubo,

de las que utilizan para las tuercas de las ruedas de los coches.

Pero también pudo ser con esto. ¿Hay más fotos?

Sí, pero esta es la mejor.

Antonio...

Antonio Sousa.

Antonio Sousa, patrón de barco.

Ahogado en 2001. Eso es.

Apareció en la red de un arrastrero. Se lo estaban comiendo los cangrejos.

Qué bien. Está completamente desfigurado.

Podría ser cualquiera. ¿Se analizó el ADN?

Llevaba la misma ropa, la misma medalla. No hizo falta.

Hay cientos de marineros con esta ropa y esta misma medalla.

Lo identificó la viuda. ¿La viuda?

La vida no querría ni mirar.

Habría identificado a cualquiera para enterrarlo cuanto antes.

¿Qué es lo que quieres oír, Leo?

Lo que quiere saber es si puede ser otra persona.

¿Otro abogado con la misma ropa, la misma complexión?

Solo dime si es posible.

Vámonos, ¿no?

No te gusta el sitio.

(Murmullo)

¿Le pongo otra? Una.

Por cierto, la bolsa con sal es un amuleto.

Me acordé ayer al poco de marcharte. Ya lo sé.

No veo una desde que navegaba.

(Música melancólica)

(LLAMA A LA PUERTA)

Buenos días. Buenos días.

Acaba de llegar el registro de llamadas de Castelo.

Recibía todos los días llamadas desde una cabina del puerto.

No duraban más de cuatro o cinco segundos.

Hay más. ¿A que no sabe a quién hizo la última llamada?

A José Arias.

(Portero)

(Portero)

Estará dormido.

Se ha estado toda la noche navegando...

Pues que se levante. ¡Arias!

Déjalo. ¡Arias!

Déjalo. ¡Abre, coño!

Volvemos más tarde. ¡Arias!

¡Abre, que echo la puerta abajo!

¡Eh! ¿Qué pasa?

¿Aquí no hay nadie?

José Arias vive aquí, ¿verdad? ¿Sabes si está en casa?

Sordo no es.

Vino de la mar a primera hora, pero volvió a salir.

No creo que tarde.

Gracias. (CHISTA)

¡Ah!

Nos dijo que no se trataba con Castelo fuera de la lonja.

El sábado estuvieron hablando por teléfono durante ocho minutos.

¿Y eso quién lo dice? La compañía telefónica.

¿Qué pasa, este no es su número?

Perdió una defensa y quería saber si yo la encontré.

¿Una qué?

Una defensa, una boya. A veces se sueltan del barco.

¿Y le llevó ocho minutos preguntar por eso?

Vamos.

Rafa.

Me lo creo. Coño que si me lo creo.

Uno pregunta por la boya, el otro que qué boya,

y que pum, que pam, que pim, que pum,

ocho minutos hablando de la boya y no llegan a ninguna conclusión.

(Móvil)

¿Ese culo es el de la mujer de Valverde?

Dime, Clara. "Hola, Leo".

Ha aparecido el barco de Castelo. ¿Dónde?

Lo encontró un chico mientras hacía pesca submarina

junto al faro de Monteferro.

"¿Aún estáis en Panxón?". Sí.

"Vamos para allá".

Los marineros de aquí llaman a este lugar "la piscina",

porque las rocas sumergidas forman una pared natural alrededor.

¿Y el barco dónde está?

Ahí, sumergido. Con un agujero en el casco.

El que lo hundió no quería que apareciera.

¿No hubiera sido mejor hundirlo lejos?

No. En alta mar, las corrientes arrastrarían los restos a la costa.

En cambio, ahí abajo el mar está quieto.

El único riesgo es que lo encuentre un submarinista.

Pero no hay mucha gente buceando en esta época del año.

Lo normal es que quedara cubierto de algas ahí abajo para siempre.

¿Es posible que el cuerpo de alguien que se ahoga aquí

pueda aparecer en una playa al otro lado del monte?

Creo que no.

Habría que preguntárselo a alguien que conozca bien estas corrientes.

El faro está aquí arriba.

El cuerpo de El Rubio apareció en esta playa.

La corriente va en esta dirección.

Por lo cual, si se hubiese ahogado en el faro,

el mar lo arrastraría hacia allá, nunca lo traería a la playa.

¿Comprendes? Sí, más o menos.

Mira, yo pensaba salir a pescar. ¿Por qué no me acompañas?

Lo entenderás mejor en el mar. Venga.

¿Qué pasa, artista?

-Buenos días, doctor. -Está quedando preciosa.

Este chaval es un fenómeno.

La prueba evidente de que Dios hizo al hombre con dedos de más.

Ayer estuve rebuscando entre mis fotos viejas

y encontré esto.

Ahí está tu madre.

Supuse que te gustaría tenerla.

(Música melancólica)

Mira, el sitio aquí es perfecto para esconder algo

porque abajo el mar está en calma.

Pero hay que ser de aquí para conocerlo.

Allí se puede desembarcar, ¿no? Sí. Además, eso.

Es el único lugar en este lado el monte donde se puede desembarcar.

Pero ¿hemos venido aquí a pescar o qué? Vamos.

¿No se puede pescar en marcha?

La robaliza no. Pues pesca otra cosa.

Mira el faro.

Hermida dice que vio a Sousa navegando por el faro.

¿Tú crees que nos lo podemos encontrar?

Pues no lo sé.

Pero hay cosas de las que en un barco no se habla.

¿Por qué no volvemos? ¿De vacío?

Mira, deja de molestar y cébame este anzuelo.

¿Esto qué es?

¡Están vivas! Coño, claro que están vivas.

(VOMITA) (RÍE)

(SUSPIRA)

¿Qué?

¿Te parece bonito escarallarle así a un viejo en su día de pesca?

¿Qué, cómo estás?

Más o menos.

¿Vamos?

Espera.

¿Qué posibilidades hay de que vuelva a marearme?

¿Todavía te queda algo por echar?

¿Pescaste o qué?

Sí, porquería.

Botellas viejas, bolsas...

Mira, hasta una llave de tuercas para un coche.

Cualquier día tiran un volante.

¿Qué? Espera, espera.

Mira, ahí arriba hay un camino.

Puedes llamar y que te recoja alguien en coche.

Ya bastante me jodiste hoy.

Así que también nos mareamos en los barquitos, ¿no?

Toma, para el forense.

¿Se encuentra mejor?

¿Llevaste la llave al forense? De allí vengo.

Dice que la forma coincide, que el lunes lo confirma.

Pero yo no creo que le dieran con ella.

Hombre, si la forma coincide... Ya.

Pero es como lo de esconder el barco ahí, pegado al monte.

Ya oíste que era para que los restos no salieran a la superficie.

Además, desde allí se puede desembarcar sin testigos.

Si alguien se toma tantas molestias en hundir el barco,

¿por qué no con el arma del crimen? Porque no hay arma de ningún crimen.

Para todo el mundo, Castelo se suicidó. Punto.

Murió ahogado.

De no haber sido porque las bridas no estaban atadas a la altura

de los pulgares, nosotros habríamos pensado lo mismo.

Pues seguimos sin tener nada.

Sabemos que le tenía pánico al capitán Sousa.

Pero si le dieron con esa llave, la barra no tiene nada que ver.

La barra no, pero están las pintadas,

los amuletos, las llamadas entre marineros...

Además, tuvo que ser alguien que conocía esta costa.

¿Hemos comprobado si hay alguna cámara en las casas

que hay en el camino que va hacia el faro?

No.

Clara.

(Música suave)

Carallo, sí que tenías hambre.

Es lo primero que como desde el almuerzo.

Yo solo me mareé una vez, pero fue en el Índico.

¿Índico?

¿Cuántos años navegaste?

15. De los 24 a los 39.

¿Y sabes dónde vi las mujeres más guapas? En Mombasa.

Mombasa.

Kenia.

Oye, si tú estuvieses navegando por la isla de Sálvora

y se desatase un temporal, ¿dónde te refugiarías?

Vete al carallo, te estoy hablando de Mombasa,

me vienes con Sálvora.

Sálvora está aquí.

Pues supongo que iría a Ribeira, que tiene calado para un mercante.

Pero un pesquero pequeño,

de esos que pasan como mucho dos noches en alta mar.

Entonces, en Aguiño.

¡Aguiño! Yo diría que sí.

(Música suspense)

Aguiño, Aguiño, Aguiño.

Pesquero naufraga en Sálvora.

Aquí está.

Mujer desaparecida en Aguiño.

Rebeca Neira, de 32 años, falta de su domicilio.

Rebeca Neira.

Dos mil...

uno.

Rebeca Neira.

Fue vista por última vez con dos desconocidos.

(Móvil)

¿Sí? "Rafa".

Creo que estuvieron en Aguiño. ¿Eh?

"La noche en que se ahogó el capitán Sousa"

se denunció la desaparición de una mujer en Aguiño.

Fue vista por última vez con dos marineros.

¿Qué hora es, inspector?

"Escucha la descripción de uno de ellos".

Joven, delgado, con el cabello rubio.

Llevaba un traje de aguas azul oscuro.

Tiene que ser Castelo. ¿Me recoges mañana?

¿Mañana? Mañana es sábado.

A las ocho.

¿Quién era?

Quién va a ser, hija.

Quién va a ser.

Ven aquí, anda.

(HABLA EN GALLEGO)

¿Y Arias?

(HABLA EN GALLEGO)

¡Arias!

¡Llamó por unas putas defensas, por unas putas defensas!

Que no vengo por eso, no vengo por eso.

Es que nadie se explica cómo es posible que Sousa

no buscara un refugio en algún puerto de aquella zona

tal y como estaba la noche. De tormenta.

¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

Yo no le puedo responder a eso.

Puede ser. ¿Por qué se echaron a la mar

sin esperar a que amainase la tormenta?

No le puedo responder a eso porque yo no gobernaba ese barco.

Yo era un simple marinero en ese barco.

Tranquilo.

¿Le suena el nombre de Rebeca Neira?

¿Quién es Rebeca Neira? Una vecina de Aguiño.

Pasó parte de aquella noche con un marinero.

¿La recuerda? No.

No, no, deja. Pago yo. Gracias.

Una cosa, inspector.

Dime. ¿Hoy es sábado, verdad?

Sí.

Yo no tendría que estar aquí.

Yo tampoco. No me joda, ¿eh?

Estamos aquí por usted.

¿No podíamos esperar al lunes?

El lunes no hay lonja, Rafa. ¿Y qué, coño?

Esta gente no se desintegra porque no haya lonja.

A usted le da igual que sea domingo, lunes, por la mañana, por la noche.

Llama por teléfono, suelta su rollo y no se para a preguntar

si los demás tenemos cosas que hacer o no.

Si lo dices por lo de ayer...

Por ayer, por mañana, por pasado, por el otro, por el tío de la moto.

No sabía la hora que era. ¿Y qué?

No tenemos culpa de que usted no tenga más vida que el trabajo.

Vamos.

(SUSPIRA)

Les expliqué que llevábamos la bodega llena,

y para el capitán era lo primero. Pero recalaron en un puerto.

No.

¿Seguro? ¿Seguro que no estuvieron en Aguiño?

A ver, deje que haga memoria.

Si no recuerdo mal, yo diría que...

Sí, paramos a repostar aquella noche,

pero no sabría decirle si fue en Aguiño.

¿Pudo ser allí?

Sí, pudo ser. Nunca lo mencionaron.

Estuvieron con una mujer, ¿verdad?

¿Una mujer? ¿Dónde? ¿Dónde va a ser? En Aguiño.

No, claro que no.

Una mujer fue vista en Aguiño con un marinero rubio.

Sí. ¿Podría ser Castelo?

Mire, con toda franqueza, creo que es imposible que fuera él.

Si paramos, fue para repostar, tuvo que ser muy poco rato.

¿Vamos hasta Aguiño?

No, déjalo. Ya vamos el lunes.

¿Seguro? Sí.

¡Coño! Mira quién ha venido.

Qué buena cara tienes.

¿Qué, le invitamos a un vinito?

¿Qué se celebra?

Que por fin su sobrino ha venido a verle.

¡Vale!

Se va a casa mañana.

Con oxígeno, pero va a instalarse conmigo en la finca.

¿Lo vas a aguantar?

Te avisaré para que me eches una mano cuando le den el alta.

Oye, Leo, ¿cómo se llamaba el novio aquel de Aurora?

¿Cuál?

Aquel que era tonto del culo.

Jaime.

¡Jaime!

(Música suave)

La denuncia la puso Diego Neira, el hijo de la mujer desaparecida.

Era menor, fue acompañado por una mujer del pueblo.

Y él es el único que la vio con El Rubio y con el otro.

¿Y qué pasó con ella?

No lo sé, porque en el expediente solo consta la denuncia.

Esa era la casa de Rebeca Neira y de su hijo.

¿Y qué? No le han dicho ni pío, ¿verdad?

Se fueron del pueblo hace unos años. Afortunadamente, el compañero

que recogió la denuncia todavía sigue viviendo aquí.

Yo ya no soy compañero de nadie. Me retiré.

Bueno, estamos investigando el asesinato de un marinero.

¿Aquí, en Aguiño? Podría tener que ver con esto, sí.

Verá. En la denuncia,

Diego Neira hace alusión a un marinero rubio.

Creemos que podría ser este.

Naufragaron a pocas millas de aquí, en Sálvora.

El patrón se ahogó.

No sé cómo puedo ayudar.

Nos gustaría poder hablar con Rebeca Neira o con su hijo.

Sabemos que ya no viven aquí.

No.

Rebeca se marchó aquella noche y no volvió por el pueblo.

¿No volvió? Se largó con uno.

¿Con uno? ¿Con quién? Con uno cualquiera.

Ella era así. Pero ¿la buscaron?

Un tiempo.

Hasta que alguien contó que la habían visto en algún sitio.

¿Eso se comprobó?

¿Y el muchacho?

También se esfumó al cabo de unos días.

Creo que la madre vino a buscarlo.

Pero el chico no retiró la denuncia.

Le daría vergüenza admitir que todo era otra aventura de su madre.

¿La mujer que acompañó al chico a poner la denuncia

sigue viviendo en Aguiño?

Aquí tes. Verás como en dous, tres días, mellora.

-Ben. Moitas grazas, Irene. -Nada. Ata logo.

¿Sí? Buenos días.

Buenos días.

Soy el inspector Caldas. Él es el agente Estévez.

Venimos desde Vigo. ¿Por el robo otra vez?

No, no, no. Tratamos de localizar a una vecina de Aguiño.

Se llama Rebeca Neira. No sé si usted la conoce.

Sabemos que ya no vive aquí.

No, Rebeca no vive en ningún lado.

¿Murió?

No murió, la mataron.

¿Cuándo?

En el 2001.

Aquella noche, Rebeca salió a comprar cigarrillos al bar del puerto.

Como siempre que se quedaba sin tabaco por la noche.

"Diego se quedó adormilado en el sofá viendo una película".

(Música suspense)

-No vais a venir a mi casa.

Está el niño. Otro día.

(IRENE) "Diego entendió que estorbaba y se marchó".

-¡Diego! ¡Diego!

-"El pobre no sabía dónde ir. Era tarde.

Se paró y vio a uno de los hombres entrar en la casa".

"El otro se marchó hacia el puerto.

Tenía el pelo rubio".

A Diego le pareció extranjero.

En la denuncia no se describe al que entró en la casa.

Porque no pudo verlo. Nunca supimos quiénes eran.

A Diego le parecieron marineros, pero no podían serlo.

La flota estaba amarrada por el temporal.

Un barco que llegase esa noche debía estar por la mañana en el puerto,

y aquí no había más barcos que los del pueblo.

Ya. Pegamos carteles por todas partes.

Organizamos batidas durante días buscándola, pero nada.

¿Y por qué cree que está muerta?

Porque no se habría ido dejando a su hijo.

Además, Diego vio una mancha. Le pareció de sangre.

Eso tampoco figura aquí.

No le dio importancia hasta después de poner la denuncia.

¿No se lo contaron a este señor, al policía...?

Somoza. ¿A Somoza?

No.

Somoza había tenido un problema con Rebeca años antes.

Siempre fue un cerdo.

Rebeca le denunció por intentar pasarse de la raya.

La cosa quedó en nada, pero Somoza no se lo perdonó.

En la comisaría puso en duda cada cosa que Diego le contaba.

Lo humilló. No hizo nada por buscar a su madre.

Y el muchacho, Diego Neira, ¿dónde podemos encontrarlo?

Se marchó al poco tiempo a casa de su abuela, vivía al norte, en Ferrol.

Me llamaba de vez en cuando, y no sé...

Seguía teniendo pesadillas con el hombre rubio.

¿Siguen en contacto? No. Hace siete u ocho años

me llamó para decirme que su abuela había muerto.

Que se iba, pero no me dijo dónde. ¿No tendrá una fotografía suya?

No.

¿Puedo preguntar a qué viene este interés después de tanto tiempo?

Sí, claro, por supuesto.

Esta es la tripulación de un barco que se hundió

a pocas millas de aquí aquella noche, en Sálvora.

Es posible que pasasen unas horas en Aguiño.

El Rubio fue asesinado hace unos días.

Bueno, estamos investigando su muerte.

¿Creen que Rebeca iba en este barco?

Muchas gracias. Gracias.

Bueno, pues tenían un buen motivo para echarse al mar

en mitad de atormenta, ¿no? Sí.

Lo que no sé es cómo encontró a Castelo.

Panxón está al sur. Y él se fue a vivir muchos kilómetros al norte.

No lo sé, Rafa, yo tampoco lo sé. No lo sé.

Lo que sí sé es que Diego Neira

tenía un buen motivo para matar al Rubio.

¡Arias!

¡Venga, coño, abre ya!

Nadie les va a abrir. Se marchó.

Hace un par de días. Llevaba una maleta.

¿De verdad son policías?

Sí.

¿Están aquí por lo del Rubio? Exactamente.

¡Pobre rapaz! El otro día estaba ahí, donde está usted,

y al día siguiente ya está muerto. ¿Cómo?

¿Castelo estuvo aquí, vino a ver a Arias?

No le dijo que estuvo aquí la tarde antes de morir.

¿Les oyó hablar? Estaba desesperado, el pobriño.

Que si les oyó hablar. No.

Pero se le veía en los ojos.

Yo creo que ya había decidido quitarse de en medio.

-Se fue después de hablar con ustedes.

Sí, eso ya lo sabemos.

Pero se equivocan buscándolo a él.

No tiene nada que ver con la muerte de Justo, no tenían relación.

¿Sabe que estuvieron hablando el día anterior a la muerte de su hermano?

No fue mi hermano quien llamó a José Arias ese día.

Fui yo.

Le llamé yo desde casa de mi hermano.

Si les contó otra cosa fue para protegerme.

Estoy casada y este es un pueblo pequeño.

Bueno, no es solo la llamada.

Su hermano vino a ver a Arias la tarde antes de morir.

Eso no puede ser. ¿Arias no se lo dijo?

No. ¿Dónde ha ido?

No lo sé.

Solo espero que no tarde otros 11 años en volver.

Déjala.

Es que no sé qué más puedo decirles, ya les he contado lo que recordaba.

Usted sabía que las pintadas del bote de Castelo no tenían

nada que ver con la muerte del capitán Sousa, ¿verdad?

Mire, no le entiendo, no sé a dónde quiere ir a parar.

Venimos de Aguiño.

Esa mujer, Rebeca Neira, desapareció la misma noche

en que ustedes naufragaron.

Dos marineros estuvieron con ella en su casa, uno era justo Castelo.

¿Quién era el otro? Yo no.

No le ha preguntado eso. Mi respuesta está clara,

le digo que no lo sé, no sé quién fue, ¿qué más quieren?

¿Arias?

¿Fue Arias?

Puede hablar tranquilo, se marchó del pueblo.

Encubrir un crimen es un delito.

Escuchen, yo no encubro nada.

Pero no puedo declarar lo que no sé.

(Música)

Ya sé cómo lo localizó. ¿Cómo?

El Rubio pescó un pez raro,

vi el recorte de periódico enmarcado en su casa.

Además, creo que salió en televisión, me dijo la hermana.

¿Cuándo? No sé, el año pasado.

Era hoy, ¿verdad?

Lo siento, papá.

Lo siento.

¿Entonces no vienes?

No, hoy no voy a poder.

A lo mejor mañana.

Mañana, claro.

Arias figura como pasajero en un vuelo Madrid-Glasgow

el domingo por la mañana, tiene una hija allí.

Eilín. Sí, algo así.

¿Qué más? Sus antecedentes: violación,

lesiones. La última vez destrozó un bar en Baiona

hizo falta una patrulla para reducirlo.

No me extraña. ¿Qué hay del chico? Ese es otro fantasma.

¿Cree que puede haber ido tras José Arias?

No hay como salir corriendo para que te persigan.

Pues ojalá lleve razón y esté en Escocia, prefiero que sea

otro el que lo detenga. Yo también. ¿Qué más?

Clara Barcia, lo está buscando.

Dice que tiene imágenes de una cámara cerca del faro.

La cámara esta en una casa antes del desvío que lleva al faro.

Tiene un sensor de movimiento, por suerte hay poca cosa.

Esto es a las 6:05.

Un Land Rover va hacia el faro. Nos interesan los que vengan.

Bueno, yo os enseño lo que hay. Bueno.

La siguiente es a las 6:30.

Ese hombre con capucha que viene caminando del faro.

Demasiado pronto, a esa hora Castelo ya estaba en el mar.

Pues la última es de las 7:30.

El todoterreno regresando del faro.

Y no hay nada más. No.

Espera un momento. ¿Puedes poner otra vez al que va andando?

¿Se puede ver más grande eso?

¿Qué pasa? Que es el mismo, ¿no?

Yo creo que es el mismo, el que va andando y el que va en coche.

¿Puedes poner las dos imágenes juntas?

Podría ser. Vamos a ver si yo me aclaro.

Un coche va hacia el faro a las 6:05.

Y su conductor baja andando a las... 6:30.

Y una hora después el mismo conductor vuelve a bajar

montado en su coche. Sí, pero no lo vemos

ir a recoger el coche.

O volvió monte a través o tenía que haberlo pillado la cámara.

Rafa, ¿quién vio a Castelo el domingo por la mañana salir al mar?

Una señora mayor de allí. Pregúntale cómo iba vestido.

¿Qué llevaba puesto cuando lo sacasteis del agua?

Un impermeable azul finito.

Seguro que es el mismo coche, ¿verdad?

Seguro, eso ya lo comprobé antes.

Es un Land Rover, tiene un rayazo y le falta un retrovisor.

Llevaba puesto el traje de aguas de siempre.

¿Llevaba la capucha puesta? Perdone, ¿llevaba la capucha puesta?

Sí, gracias.

El hombre de la barca

no era Justo Castelo. ¿Me explicáis qué pasa?

Seguro que lo atrapó el sábado por la noche, le sacó

toda la información que pudo, le golpeó, le ató las manos,

y lo tiró al agua, como dijo el forense.

Necesitaba una coartada: la de hacernos creer a todos

que el domingo por la mañana Castelo estaba vivo.

El cabrón coge el coche, lo lleva al faro, lo deja allí, se viste

como Castelo y se va al puerto. Se deja ver por allí,

agarra la barca de Castelo, se va hasta el faro, y puede hundirla

sin testigos. Se monta en su coche y se va.

¿Pero sabéis quién es? (AMBOS) Diego Nei...

Diego Neira. Barcia.

La mujer de Valverde quiere hablar contigo.

Pásamela aquí. No, no es una llamada; gracias.

Pásamelo otra vez, por favor.

¿Qué pasa, ha ocurrido algo? Nos han destrozado

la puerta del jardín. ¿Cuándo?

Hace un par de horas. ¿Entraron en de la casa?

No, creemos que no, pero yo no pienso pasar otra noche allí.

Supongo que ha venido a poner una denuncia, ¿no?

Sí. Mi marido no quería, pero yo sí.

Ni siquiera sabe que estoy aquí, hablando con usted. Inspector,

yo estoy preocupada por mi marido.

¿Su marido está en la casa? Buscando un carpintero.

Tranquila. Tengo miedo de que pueda

pasarle algo. No se preocupe.

Nosotros nos encargamos. Tómele declaración, por favor.

Tranquila. Gracias.

Han intentado entrar en casa de Valverde.

¿El chico? Eso parece, nos vamos.

Quiero que Ferro y tú os acerquéis a Panxón, alguien tiene

que haber visto ese Land Rover, date una vuelta por allí.

Pues no entiendo por qué ha roto la puerta, era más fácil saltarla.

Rafa.

¿Qué están haciendo ustedes aquí?

Veníamos a hablar con usted, ¿han entrado en la casa?

No. Son solo un par de maderas rotas.

¿Quiere que le ponga un agente de guardia?

No, van a venir a arreglar la puerta,

y voy a instalar una alarma. Será suficiente.

Castelo ha muerto, Arias se ha marchado,

si ajustan cuentas el siguiente será usted.

Caldas.

Agradezco su ayuda, mándemelos mañana.

¿Llamaron a un carpintero? Sí, es ahí.

Y hay que ponerse el casco, ¿eh?

Clara y Ferro ya están por aquí, dicen que han estado hablando

con un comisario de Ferrol que conoció a Diego Neira.

¿Y? Al parecer Diego Neira

tuvo un accidente hace unos años. ¿Y?

El agujero sí era para entrar en la casa.

¿Cómo? ¿Recuerdas el muchacho que bailaba

la cometa el otro día en la playa?

¿Recuerdas que llevaba una pierna ortopédica?

Claro, coño, no puede saltar la puerta, por eso la ha roto.

Exacto. Exactamente, vamos.

(Música)

Jefe, están aquí. Llámame en cuanto tengas algo.

Llevo 10 minutos hablando con Tráfico.

No hay ningún Land Rover como el que buscamos matriculado aquí.

¿Te contó Rafa que nos llamaron de Ferrol?

Sí, lo del accidente de Diego Neira.

Tuvo que romper la puerta de la casa de Valverde para poder entrar

con la pierna ortopédica, creo que lo tenemos localizado.

¿Pierna ortopédica? ¿No es cojo?

¿No tuvo un accidente? Pero en una mano.

Se cortó varios dedos con una sierra, era carpintero. Construía barcos

de madera y cosas así. Barcos.

Preparad una unidad, nos vamos a casa de Valverde.

(Sirena)

Rafa.

(Claxon)

Diego Neira.

Hemos estado en Aguiño, venimos a buscarte.

Deja eso en el suelo, Diego.

¿Tú eres tonto o qué? ¿No has oído al inspector? Venga, deja eso.

Me cago en... Ven aquí. Rafa.

¡Rafa! Ven aquí, coño.

¡Ven aquí! Para qué corres, ¿eh?

¿Para qué corres? ¿Eh?

¿Es el hijo de aquella chica? Sí.

¿Pero por qué ha venido a por mí? Yo no hice nada.

No hacer nada no basta. ¿Y qué quería?

¿Que acabase en el fondo del mar como el capitán Sousa?

¿Quiere acompañarnos a comisaría y nos cuenta lo que sabe?

Cuando quiera.

Llegamos a puerto y nos pusimos a cenar en el puente,

como otras veces.

Arias estaba borracho cuando apareció aquella mujer.

Mira, mira. Mira que peixe, mira que peixe. Terra á vista!

Guapa! Estou buscando unha coma ti!

Saca de ahí, ti.

Los dos se marcharon con ella

y el capitán Sousa y yo nos echamos a dormir.

No sabría decir cuánto tiempo pasó hasta que regresaron, solo...

Recuerdo que me desperté con los golpes de las olas.

Luego accedí al puente y...

Y ya está. Arias.

Iba al timón, a sus pies estaba el capitán Sousa.

Malherido.

Tenía sangre en la cabeza.

Unos minutos después puso rumbo a las rocas. Nos pusimos el chaleco.

Y muy poco antes de estrellarnos nos lanzamos al agua.

¿Qué pasó con la chica?

Había un bulto en cubierta envuelto en una manta.

A una voz de Arias, El Rubio lo enrolló en una cadena.

Y lo tiró por la borda.

Muchas gracias. Eso es todo.

¿Crees que mantendrá su declaración cuando Arias esté delante?

No sé, le tiene pánico.

¿Qué opinas del chico?

Se niega a hablar, parece en shock.

Solo ha dicho que él no mató al Rubio.

¿Y tú le crees?

No.

Ay, si a mí me dejaran, si ibas a hablar tú o no...

Sabemos lo de tu madre.

Sabemos que no te abandonó.

Acabamos de tomar declaración a Marcos Valverde.

Nos ha contado todo lo que pasó en Aguiño aquella noche.

¿Fue él?

Arias.

¿Dónde está?

¿Lo van a atrapar? Eso espero.

¿Y qué hicieron con mi madre?

Tu madre está en el mar.

Cerca de Aguiño.

¿La van a buscar?

Solo puedo prometerte que haré lo que pueda.

¿Va a sacarme de aquí?

¿Vas a contarme lo que le pasó a Castelo?

No sé qué le pasó.

Yo no tengo nada que ver en la muerte de El Rubio.

¿Y con las pintadas tampoco? Sí, las pintadas sí que las hice.

Ah. Para que confesase.

Quería encontrar al hombre que mató a mi madre.

¿Y qué ibas a hacer con él?

Quería preguntarle por qué.

Bien. Me pongo en tu lugar.

Y entiendo que quieras matarlos. ¿En mi lugar?

La juez te creerá si declaras que le presionaste un poco

para que te diera el par de nombres, pero que resbaló tratando de huir.

Tú ya no pudiste hacer nada, en poco tiempo estarás en la calle.

Diego, estoy intentando ofrecerte una salida.

Usted no me ofrece una salida.

Usted quiere que me declare culpable de una muerte.

Yo no he matado a nadie.

Gracias.

(Música)

(RADIO) "En Vigo, no xulgado de instrución número oito, decretouse

este venres prisión incondicional e sen fianza para Diego Neira, de 26

anos, acusado da morte de Justo Castelo, o mariñeiro cuxo cadáver

foi atopado nunha praia de Panxón hai dúas semanas.

A noticia da detención de Neira, que traballa como carpinteiro naval

nesa localidade pontevedresa, produciu consternación e sorpresa

entre os veciños que sempre entenderon a morte do mariñeiro

como un suicidio".

(TV) "Segundo puido saber a Televisión de Galicia, a vinganza

sería o móbil do crime que estaría relacionado coa desaparición da nai

do acusado, ocorrida hai 14 anos en Aguiño.

Novas probas apuntarían a que a muller, en localización descoñecida

dende outubro de 2001, puido ser asasinada na mesma noite

da desaparición dos membros do Xurelo, o pesqueiro no que traballaba

o agora...

En Escocia prosegue a busca de José Arias. Os feitos polos que se busca,

remóntanse a outubro de 2001, cando coa colaboración doutro mariñeiro,

matou a Rebeca Neira, desaparecida dende entón e cuxo cadáver puideron

botar ó mar".

Han detenido a Arias en Escocia. ¿Le han tomado declaración?

Admite que estaba muy borracho, pero lo único que recuerda

es lo fría estaba el agua. ¿Cuándo lo trasladan?

No lo sé. Pronto, supongo.

Quería decirle que me voy a coger un par de días de descanso.

Me parece bien. Y usted también debería descansar.

Y abrir la ventana.

(Música)

Para arriba. Eso es, muy bien.

(Música)

¿De dónde sacaste esa brida?

Me mandaron unas muestras de la asociación de... De bodegueros.

¿A todos los bodegueros os mandaron bridas como esta?

Sí, ¿por qué?

Llévame a Vigo. ¿Ahora?

¡Sí, ahora!

Les agradezco mucho lo que han hecho por mi marido. Si no llega a ser

por ustedes, a saber lo que habría pasado, ¿verdad? Ahí está.

-Ya sé que atraparon a Arias. Sí, en Escocia.

Enhorabuena, inspector, hoy no se van a marchar ustedes de aquí

sin una caja de mi mejor vino.

Su mujer dice que tiene usted el don de conseguir lo que se propone.

Y es verdad. Pero seguro que no sabe

que una joven llamada Rebeca Neira se le resistió a usted.

¿Cómo dice? Y supongo que tampoco sabe

que el capitán Sousa también se enfrentó a usted porque no quería

zarpar en una noche de tormenta. Los dos lo pagaron con la vida.

Eso seguro que no se lo ha contado a su mujer, ¿verdad?

Imagino que tendrá alguna explicación para mantener lo que está insinuando.

Sí, tengo el testimonio de Arias. De Arias...

Así que ahora Arias ha decidido acusarme, precisamente él

que se esfumó después del naufragio y al que ahora le ha faltado tiempo

para salir huyendo de ese chico. Arias estaba huyendo de usted.

¿De mí? Un hombre como Arias huyendo de alguien como yo.

Arias solo es fuerte por fuera. No movería un dedo contra usted

sabiendo como sabe que es capaz de cualquier cosa

cuando algo se interpone en su camino. Otra cosa distinta

es Castelo. Castelo sí le había perdido el miedo.

Pero quería dormir tranquilo. Pero vamos a ver, cómo se atreve

usted a venir... Cómo se atreven ustedes a venir a mi casa

y acusarme de algo así ¡sin una sola prueba!

Tranquilo, ¿eh? Tranquilo. No me toques.

Tenemos la llave de tubo con la que golpeó a Castelo,

que ni siquiera se preocupó de tirarla al mar.

Claro, ¿quién iba a investigar el suicidio de un pobre desgraciado?

Mi coche está aquí, ¿por qué no lo comprueba ahora mismo

y nos dejamos de una vez de perder el tiempo?

Sí, sí, lo vamos a comprobar todo. Pero dígame una cosa.

¿Estuvo aquí el sábado por la tarde Justo Castelo? ¿Aquí en su casa?

Puede que pasara a ofrecerle a mi mujer algo de marisco.

A veces le compraba directamente a él. Lo único que sé es

que el domingo lo vieron en su barco,

y yo ese domingo estuve en mi bodega desde primera hora.

Puede usted hablar con quien quiera.

Si es de su bodega debería contestar.

Probablemente quieran avisarle de que unos compañeros nuestros

están allí con una orden de registro.

Ya le dije que lo íbamos a comprobar todo.

Todo.

¿Cómo no nos dimos cuenta de que un constructor no necesitaba

un carpintero de barcos para arreglar la puerta de su casa?

Tiene gracia, ¿eh? Nosotros vinimos a protegerle a usted

y salvamos a ese desgraciado de acabar como su madre, en el mar.

(Teléfono)

¿Sí?

De su bodega.

Tenemos el coche, inspector. Y falta la llave de tubo.

En el maletero están el traje de aguas y las bridas.

Muy bien.

Está todo.

(Música)

Hoy no sale a pescar, ¿eh? No, hasta que suba la marea no.

Ya me dijeron que estuvo esta mañana en el juzgado.

Casi dos horas.

Me dieron su recado y se lo agradezco, pero no...

No hacía falta que se disculpara. Yo creo que sí.

Como el pobre del Rubio, a eso vino él a mi casa la noche antes

de que ese cabrón lo liquidara. A disculparse, a desahogarse.

Además de las pintadas en el barco recibía llamadas casi todos los días

a cualquier hora y... No podía más. Me dijo que iba a hablar aunque...

Aunque al hacerlo pudiera acabar preso, iba a hablar.

¿La mataron entre los dos?

No, Valverde solo.

Esperta! Ven comigo, ven comigo. Sae! Veña, vamos, á présa.

El Rubio ya llevaba un buen rato durmiendo en el barco cuando vino

ese cabrón a despertarlo.

Y lo convenció para que le ayudara a limpiar la casa.

(Música)

Rubio.

Pero al barco sí la llevaron juntos.

Valverde golpeó a Sousa para poder zarpar, puso rumbo a las rocas

y el resto ya lo sabe usted.

¿Y usted por qué se marchó?

Valverde me amenazó desde el principio con cargarme

lo de esa chica si alguna vez hablaba. Yo ya había tenido

mis problemas con la justicia.

¿A quién de los dos iban a creer?

¿Va a marchar otra vez? No, me quedaré por aquí.

Hasta que suba la marea.

Hasta que suba la marea. Sí, señor.

Hasta que suba la marea.

(Música créditos)

Versión española - La playa de los ahogados

Al final del tunel 

La vida de Joaquín (Leonardo Sbaraglia), un hombre en silla de ruedas, parece estar mejorando desde el día que alquiló una de las habitaciones de su casa a Berta (Clara Lago) y a su hija Betty. Hasta que una noche trabajando en su sótano, Joaquín se da cuenta que un grupo de ladrones liderado por Galereto (Pablo Echarri) está construyendo un túnel que pasa por debajo de su casa para robar un banco cercano. Joaquín comienza a ejecutar un plan contrarreloj con el fin de intentar frustrar los propósitos de Galereto y sus secuaces.

No recomendado para menores de 16 años Versión española - Al final del túnel (presentación) - ver ahora
Transcripción completa

(Fuertes truenos)

(VOZ DE NIÑA) ¡Mamá!

(Ladridos)

¡Mamá! -¿Qué?

-(ININTELIGIBLE)

(MADRE) ¡Venga, la comida!

-¡No quiero...!

(Conversación ininteligible)

(NIÑO) Mal, vas a sacar un cero.

(MADRE RÍE) No, sacaré un cero.

-Amorcito, a dormir. -Esperá, que coloco a Casimiro.

-Dale, hija, a dormir, vamos, escuchame.

(Fuertes truenos)

(Chasquidos de disco duro)

(Truenos)

¡La puta que te parió!

Hola, sí, llamo por Casimiro, por el resultado de unos análisis.

Joaquín.

No, no, no, Joaquín es mi nombre.

Casimiro se llama mi perro, Casimiro.

Sí, es muy mayor, ya no quiere caminar.

Ajá.

Bueno, ¿y hay algún tipo de... de tratamiento

o de operación que se pueda hacer?

Pero no solucionaría nada.

Bueno, bueno, gracias, lo voy a pensar, gracias.

(Fuertes truenos)

Latido acelerado)

(Timbre de la puerta)

Hola. Hola.

¿Vos pusiste un aviso de que alquilabas

una habitación con terraza? ¿La podemos ver?

Sí, pero tendría que haber llamado antes de venir.

Dale, Betty.

Es acá, en la escalera de acá. Es esa escalera de ahí.

Qué lindo, ¿cómo se llama? Casimiro. ¡No lo toques!

No se lleva bien con la gente que no conoce.

Vení, Betty. ¿Y vivís solo?

Sí, eh...

¿Sabés? Que no creo que sea lo que estás buscando.

No es el lugar ideal. ¿Y cómo sabes que busco nada?

Bueno. Subí y mirad. O.K.

La salida a la terraza está justo al lado

de la puerta del baño. O.K.

¿Nos podemos mudar hoy?

¿Cómo? Tengo las cosas acá cerca.

Las puedo traer enseguida.

No, no. Me estarías salvando si dices sí.

No, mirá. Hacemos una cosa, no digas nada.

Ya venimos, en media hora estamos de vuelta.

Llamame antes de venir. No se la des a nadie.

Llamame antes de venir, por favor.

Media hora, no más. Gracias.

¡Gracias!

Pasá, pasá. Gracias.

¿Este?

Ahí.

¿No debería ir mejor acá?

Pregunto, ¿eh?

Es que no... no necesito compañía.

No alquilé por eso la habitación,

ni para que me ordenando y limpiando la casa.

Andá a cagar.

(SUSPIRA)

Che, ¿qué son estas marcas de la puerta?

Eh, las marcas, eh... cuando vas creciendo.

¿Y cuántos encendedores fumas por día?

Lo digo por Betty, no por mí.

Betty, la nena chiquita que siempre anda conmigo.

Ya que me preguntás, te cuento: bailarina soy, a eso me dedico.

Bailaba en un boliche en El Caño. Striptease.

No, pero no de esas que estás pensando, ¿eh?

No sería mi problema igual.

Sí, estoy porque quedamos allí y...

Mirá, ya, como a las 18:00,

todo oscuro y, como de golpe...

(HABLA DE FORMA ININTELIGIBLE)

(Música jazz a gran volumen)

¡Escuchame! ¿Podés bajar un poquito la música, por favor?

(CONTINÚA HABLANDO)

Disculpame, ¿no viste a mi hija?

No. ¿Pudo haber pasado por allá atrás?

No, no, no pudo haber pasado para ahí.

No te metas ahí, la hubiese visto. Capaz que pasó y no la viste.

¡Puta madre! ¿Betty?

(Graznidos distantes)

Hija, ¿estás acá? ¿Betty?

¿Betty?

¿Estás acá?

¿Betty?

¿Betty?

Le gusta esconderse, no sé por qué.

De repente, desaparece.

Está con llave eso, no pudo haber entrado ahí.

¿Miraste en la habitación? Sí, no, ya miré.

¿Betty?

¿Betty?

¡Mi amor! Vení acá.

Escondete en lugares más fáciles aunque sea.

A ver, mostrame los bolsillos. Es que sos...

Yo te vuelvo a poner todo donde va.

(Conversación animada)

(Risas)

Che, ¿hace mucho que no subís a la terraza?

¿Vos sabés lo que tenés ahí?

Evidentemente no.

Yo no te lo puedo describir, tenés que subir y verlo.

Sí, también quiero hacer patinaje artístico.

¡Ay! Vamos. ¡Ah!

(Respiración acelerada)

En el contrato que me hiciste firmar

vi que hoy, precisamente hoy,

es tu cumpleaños.

¿No te gustan los chicos?

¿Eh? No le hablás, casi no la mirás.

Ella tampoco me habla a mí. No le habla a nadie, no habla.

Pero no es muda. Dejó de hablar, nada más.

La psicóloga dijo que era mejor no presionarla.

Che, ¿con quién pasas las Navidades y el fin de año?

Con Casimiro.

¡Buenísimo!

Ahora vamos a ser cuatro entonces. Ajá.

¿Siempre fuiste así?

Así ¿cómo?

Espera, ¿la llevo a la cama y abrimos otra botella?

Vamos, mi amor. Vamos.

Ay

(Truenos distantes)

Igual me gusta bailar, pero bailar, ¿sabés?

Yo estudié Danza.

Después, vine a Buenos Aires y, bueno...

¿Sabéis que la casa de mi viejo estaba llena de libros también?

Por todos lados había libros.

No te importa nada lo que te estoy diciendo, ¿no?

Te estoy escuchando. Y si solamente necesitás plata,

¿por qué no vendés esta casa enorme?

Pero esta es mi casa.

Sí, pero debe valer 600 000 dólares esta casa, por lo menos.

(Truenos distantes)

Este cumpleaños es una mierda.

Yo quisiera bailar, pero la verdad, que...

Dale.

¿Qué estás haciendo? Es lo que mejor sé hacer.

¿Acá? Mañana, de últimas,

decimos que fue el alcohol.

Pero no vale reírse ni hacer comentarios pelotudos.

(Música animada)

(Música animada)

Música animada.

(Música animada)

¡No! ¡Vení!

Joaquín dijo que no. (GRITA)

¡Bájate, no, última vez que te lo digo!

(Gañidos)

(GRITA)

(Música animada)

(SUSPIRA)

(LLORA)

Uf...

(Golpes leves distantes)

(Golpes leves distantes)

(Voces ininteligibles)

(Voces ininteligibles)

(Golpes fuertes)

Che, que paren allá dentro.

¿No escucharon algo en lo del paralítico?

-Yo no escuché un carajo. -Te dije, boludo, que algo escuché.

En el montacargas.

Zurdo, ¿llevo esto ahora o no?

(CHISTA FUERTE) ¡Déjame escuchar! ¡Cállate!

Le tendríamos que haber puesto un poco de revoque a esta pared.

No se escucha nada.

Decidle a aquellos dos que salgan. Vos quédate aquí escuchando.

(Música jazz a gran volumen)

Vamos todos para arriba un rato, vamos.

¿Qué hacés ahí abajo? Vení.

No te pierdas esto. (CHISTA)

Se desmomificó tu perro momia. No podés ser tan insensible, dale.

Vení. (SUSURRA) Ahora voy.

Acá, subí.

(Música jazz a gran volumen)

Se paró y se quedó así un rato.

¿No te pone contento?

Sí, ¿no se me nota?

¿Te pasa algo? Tenés cara de culo.

No, nada, no me pasa nada. ¿Qué es esto?

Esto es que no vas a seguir trabajando, no te voy a dejar.

Cocinamos y comemos juntos para festejar lo de Casimiro.

Igual, hoy no te voy a dejar.

(Música jazz)

(Música jazz)

"Hace 10 minutos se escuchó el montacargas del paralítico.

Después nada, ¿qué hacemos? Ya chequé, está todo bien.

Andá a buscarlos y seguimos".

(Golpes leves continuos)

"Vamos, que hay que meterle, che.

¿Cómo están las cosas abajo, Muñeco?

Va bien". Muñeco.

"¿Que queda más agua? -Ahí, en esa botella.

¿Que soy yo, tu sirvienta?

-Pichi, Pichi, poné eso más allá, que aquí lo van a tirar.

-Sí, señor, perdón. Hay que tener más cuidado, papito.

No pelotudeen. Un segundo, que...

que enchufo la luz. Como mínimo, para 10 días.

Creo que sí.

Oye, estas maderas no sirven, Muñeco.

Llévate estas dos para arriba, que aquí molestan.

-Señor Galereto, ¿esas para subir también?

No, por ahora, déjalo. Yo subo a dormir un rato.

Le digo que baje a René. -Canario, me llevo esto de la mesa.

¿Este vaso de quién es, Che?

Pasámelo, pásame.

-¿Cortamos a las seis? Sí, y volvemos como estamos".

(Puerta cerrándose)

¿Ahora nos salís con algo así? Disculpame,

firmamos un contrato, me hiciste 20 000 preguntas.

Sé que lo firmamos. ¿Desconfías de mí por algo?

Absolutamente nada que ver con eso,

solo necesito un par de semanas, nada más.

¿Qué querés, que nos busquemos un lugar cuanto antes?

Son cosas inexplicables, ¿entendés? Me das unos días.

No, yo te explico si querés.

Tienes miedo porque nos acercamos,

porque la otra noche bailé para vos.

No tiene nada que ver con eso. Yo te vi cómo me mirás.

¿Te crees que por esa silla de mierda vales menos?

Estabas cómodo solo, terriblemente solo como estabas

y tenés miedo de romper eso.

Sos un tipo inteligente, Joaquín, atractivo, buena gente,

pero tenés una vida horrible y preferís quedarte con eso.

Yo sé que te gusto.

Y vos no tenés la más puta idea de qué me pasa y eso te da miedo.

Bueno, pensalo, pensalo y mañana decime si querés que nos vayamos.

Pero, pensalo un día más, por favor.

Hola. Buen día.

¿Quieres café? Sí.

Gracias.

Me voy abajo a trabajar.

Ya lo pensé y no quiero que se vayan.

Eso.

Cuando puedas, bajá.

Que te quería mostrar una cosa que no lo vas a poder creer.

"Schwarzenegger, Schwarzenegger, ¿cuánto falta para comer algo?

¿Ya querés parar a comer vos?

¿Sos vago o estás jugando a ser millonario?

Es insoportable el calor acá, no se puede hacer nada.

Sí, dale, después, yo le gestiono que nos pongan un bar

con aire acondicionado acá abajo.

No es una estupidez, según la carta es mejor

hacerlo el 25 que el 24, un día te pido.

¿Sabés qué decía el horóscopo de la doceava parte

de los pasajeros del Titanic?

'Fecha ideal para hacer un viaje', eso decía.

El 25 se hace, no el 24, dame bola, hacedme caso.

Tenés, anda.

Venís zurdo, mostrámelo.

Todavía, que lo quiero cuidar.

Mira, ¿crees que quedará bien apuntalado?

Supuestamente, sí. No sé cómo es en España,

pero no digas supuestamente. Tranquilo, va a estar bien.

¿Ubicaste el detonador? Ya casi, ya casi,

pero es más difícil

que bautizar un gato. Ya casi, ya casi.

Galereto, te buscan.

¿Qué hace acá?

¿Te dejamos solo?

¿Qué pasó?

Empecé por la terraza.

Sí, pero ¿qué pasó?

Que se arrepintió, me pidió que buscara otro lugar para parar.

¿Bajó una vez más después de las 20:00?

No". Seguro que no se escucha nada, ¿no?

No se escucha nada, Javier, en ningún lado.

Demoralo, decís que vas a ir a buscar y no encontraste nada.

Entretener, ¿eh?

Mira, ves qué conseguí.

Y vos, además de regalarme estas pelotudeces...

¿Cómo pelotudeces? Pará, no te preocupa

un carajo lo que me pase a mí, ¿no?

Me dejás sola en la casa de otro tipo

y te da lo mismo, le chupo un huevo, ¿no?

Es paralítico,

"si no, no te metería en esto, estoy loco por vos.

Querría estar segura de eso". Claro, nena, qué te pasa.

¿Cómo que no?

Anda, que me están dando ganas de coger y tenemos que trabajar.

Escuchame, pase lo que pase, no vuelves a este lugar,

fue peligroso lo que hiciste, mensaje, nada más.

En serio te digo, bebé, ¿eh?

¿Che, bajo?

¿Eh? ¿Bajo?

Ahora subo, ahora subo yo.

¿No me querías mostrar algo?

¿Te pasa algo?

Sí, te quería mostrar una cosa de YouTube,

pero ¿está la nena ahí?

Sí. Dale, ahora subo.

Dale.

(Puerta abriéndose)

(Bisagra chirriando)

Mi amor, son las que más controlas,

mirá cómo tenés las manos.

No sé, es lo mejor, dale.

Bueno, a ver, queso cremoso, dulce de batata, mermelada,

dentífrico, vino, jabón,

arroz, galletas, mayonesa, ¿algo más?

Nada más.

Tranquilo, que no se mueve de ahí, creo.

Chao, chao, mi amor.

Qué lindo eso que estás haciendo.

Es precioso, ¿qué es?

Qué lindo.

Está bueno ese color, ¿eh?

¿No me quieres decir qué es?

Con razón me mostrás.

Chao, Casimiro.

"Los tubos se mueven mucho.

-Porque hay que ponerlos aquí y aquí.

Mejor usar algo más grande así aprovechamos más cada pasada.

¿Sí?

Mirá lo que encontré revisando las cosas del muñeco.

¿Dónde lo tenía? En el bolsillo de la mochila.

Fíjate que mandó el último mensaje a las 23:00.

Ahora está durmiendo. Andá y tráelo, canario.

Tráelo ya.

Es absurdo, ¿dónde lo había sacado este tipo?

Tú sabes de dónde, ¿por qué? La dirección del banco mandó.

¿Por qué?

Qué puta lo que me pegá.

¿Qué es esto?

Háblame tranquilo que yo te escucho.

Explícame qué hace esto acá.

Ni me di cuenta. No te diste cuenta de qué.

El celular, ni cuenta me di, me olvidé que tenía.

Andá y acuéstate en la mesa.

No, ¿para qué?

Zurdo, amigo, explicale pues.

Hablá bajito y acuéstate en la mesa.

Pero, señor, yo no quería.

Es mejor si vos solo te acostás ahí.

Pero es que metí en el bolso...

Ni digas nada hasta que te acuestes.

Yo te escucharé, pero acostado ahí.

No, no, no me ate, no hace falta.

Tranquilo, tranquilo, ya hablarás, tranquilo.

Te vamos a dar igual, no depende de vos.

Lo metí en el bolso

y me olvidé, me olvidé, es eso nada más.

No me ate, muchacho, no hace falta.

¿Sabes qué, sabes qué? Dejame hablar, después

hablá vos, yo te pregunté

a vos como a los otros, si podía desaparecer.

Sí, yo puedo. No solo busqué a gente

que me lo dijera, me aseguré que eso fuera así.

Además, quedamos que cualquiera que quisiera hacer un llamado

o mandar un mensaje, lo haría delante de mí, ¿no?

Sí, sí, señor, tenés razón,

todo lo que dice tiene razón, pero yo no quería.

Bajá la voz, porque si no, te pegaré un tiro en la cabeza.

"Le juro que no sabía nada".

Abrí la boca. No.

No. Hazlo, tengo que meter este trapo.

No. Te haré algo que te dolerá,

te clavaré un destornillador en la pierna.

Yo digo lo que vos quiera. Decime a quién le mandaste

el mensaje con la dirección de la esquina del banco.

A una mina, Jessica, me gusta y la conocí acá.

¿Y por qué le mandaste eso? Porque estaba en un japo

y no le escribí ahí, pensé que salió a comprar

lo que vos pediste y la podía ver, eso nada más.

¿De verdad?

Los mensajes que mandaba a la chica decían eso.

¿Ves? Ahí está, es verdad.

Qué pelotudo, morir por una cosa así.

No me mate. ¿Sabes por qué

no te puedo mantener más acá? Porque la mina sabe

que no te fuiste de viaje.

Le dijo que trabajaba cerca de la esquina.

¿Ves lo que digo? Cuando se entere de lo del robo,

si es tan pelotuda como para darte bola, lo asociará con esto.

Y capaz que sabe que hiciste un trabajo en otro lado

o en Corriente, donde naciste. Ella no sabe nada, lo juro.

¿Cómo sé si sabe o no sabe?

¿Y si conoce a alguien que te conoce del barrio

o de la bailata donde la conociste?

¿Sabés por qué estamos así?

Por no decirle que te ibas de viaje.

No. ¿Qué te pasa, pelotudo?

¿Crees que soy un sádico?

"¡Ah!".

(Gritos)

Cállate la boca, cállate, que te mato en serio, ¿estamos?

Si sos policía y esto es alguna especie de código

o lo que sea, decímelo ya

porque nosotros estamos con Guttman, ¿sabes quién es, eh?

No, ni puta idea quién es.

Si sos policía, es el único que te puede salvar.

No soy, carajo, soltame, loco, soltame, quiero trabajar no más.

Quiero trabajar.

Dejame pensar.

Callate la boca, quedate quietito, es lo mejor que harás.

No me mate.

No me mate.

¡Ah!

Guardá el celular, seguiremos mandando mensajes a la mina.

¿Qué hacemos con este?

Guttman nos puede ayudar con este.

"Bajá plaste y visita".

¿Miedo?

Qué sé yo, no sé, lo normal, ¿no?

A los taxistas, a la policía,

los panelistas de televisión.

No sé, cómo todo el mundo, ¿no?

(Vibración de móvil)

Este...

¿Vas a poder volver a caminar?

Me gustaría, puede ser que haya una operación.

¿En serio? ¿Por qué no te la hacés?

No, no, no me preguntes por eso, por favor, otra cosa.

Bueno, vale.

Otra, entonces. Sí.

A ver.

¿Estuviste enamorado?

Sí, una vez.

Ahora me toca a mí, ¿vos?

Ah, muchas veces.

Sí, es tan fácil encontrar a un tipo que no quiera

solamente cogerte y teniendo una hija, mucho más.

Salís a la calle y encontrás 20 tipos tiernos, dulces, sinceros.

¿Qué quiere decir eso?

Eso quiere decir exactamente lo que dije.

No, cuando te lo pregunto de otra manera.

¿Estás saliendo con alguien?

¿Por qué?

¿Me vas a hacer una propuesta indecente?

No, no, solo quiero saber hasta qué punto me dices la verdad.

Decime una cosa,

¿hace cuánto que alguien no se enamora de vos?

Esa idea yo ya me la quité de la cabeza.

Pará de decir pelotudeces,

vos podrías enamorar

a cualquier mina con sillita y sin sillita.

Sí, reíte, pero te pensás

que las minas somos como los tipos,

nos importa...

¿Qué te pasa?

¿Qué sentís?

¿Eh? No sé, de golpe es como...

si me hubiera fumado ocho porros.

Ay, no sé.

No sé qué pasó.

Acóstate acá en la habitación.

Creo que puedo llegar arriba.

No, no vas a poder llegar arriba, dale, acuéstate acá, no pasa nada.

Ay, no.

No sé qué me pasó, me da vueltas todo.

No, pará, pará, ¿qué es eso?

Te hará sentir mejor, se te irá el mareo, que duermas bien.

Bueno, pero...

Me puedes coger sin hacer esto.

No te voy a coger.

¿Por qué no? ¿Por qué? No entiendo. ¿Por qué?

¿Por qué hice todo? Por verte hermosa,

sé todo lo que estás haciendo.

Déjame levantarme.

Levantar...

Ahora vas a dormir un rato. Llama a Betty, llama a Betty.

No tiene nada que ver con esto.

No tiene... Betty va a estar bien.

No te preocupes por Betty.

Con cuidado, estamos, ¿eh?

Tenés que clavar y tirar, tomá, pelotudo, probad vos.

¿Qué decís, vamos bien? Parece que sí.

Anotá, la caja 747 y 748 están conectadas a alarma,

pero no las podemos tocar.

¿Por qué? Me avisó Guttman,

estará llena de guita, pero de los narcos,

si tocamos esa plata, en una semana estamos muertos.

¿Y cómo sabemos que ellos no tengan más cajas en el banco?

Guttman no es uno, son dos, será un hijo de las mil putas,

pero boludo no es, anotá, 747 y 748 no se tocan.

Ya, Galereto, esto es lo que va a explotar.

¿Estás segura? Tendré que fijar

el techo del tubo, lo mejor es que quede

el que esté, una hora antes de detonado.

Está bien, la noche antes de entrar lo preparamos, entonces.

Escúchame, lo detonamos

y un cacho del piso de la bóveda se viene abajo.

Cuidado quien se meta. -Permiso, princesa.

Princesa me dice el pelotudo.

Escuchame, tú también tendrás que entrar.

¿Yo, por? Reemplazas al muñeco.

La concha de tu hermana,

¿no puede ir otro? No.

No me vengas con pelotudeces de la Vía Láctea, ¿eh?

No sé qué estás tratando de hacer, pero no te va a salir bien.

¿Qué le ves a un tipo así, me puedes explicar?

No le haría mal a nadie, no es un mal tipo,

siempre nos trató muy bien a mí y a Betty.

Ah, es eso, que te trata bien,

te cuida, y un papa para Betty, ¿eso querés?

¿Eh?

"Donde naciste... Yo no sé, te juro.

¿Yo cómo sé si sabe o no sabe? ¿Y si conoce a alguien

que te conoce del barrio o de la bailata donde la conociste?

¿Sabés por qué estamos así? No le dijiste que te ibas de viaje.

¿Qué te pasa, pelotudo, crees que soy un sádico?

¡Ah!".

¿Está bueno?

Tu mamá no se siente bien, ahora cuando despierte, la verás.

¿Sabes qué estuve pensando, Betty? Me gustaría que trajeras

todas tus cosas de arriba, toda tu ropa.

Y te vengas a una habitación que hay acá.

Esa de acá que está con llave, ¿viste?

Es una habitación preciosa.

(Sollozos en vídeo)

(Golpe de pico en vídeo)

Así que tenés que traer la ropa, ¿qué te parece?

Puedes llevar a Casimiro también, ¿eh?

¿Qué te parece?

Eh.

No tenés que asustarte, Betty.

No te asustes de mí.

Te juro que nunca te voy a hacer mal.

Nunca.

¿Sabés? Nunca voy a hacerte nada malo.

Tengo que buscarle a Casimiro una mantita, una cucha.

Venga, vení.

Puedes jugar con todo lo que hay acá.

Con todo lo que quieras.

¿Cuánto tiempo hace exactamente que Betty no habla?

Hasta los cuatro años habló.

Y de repente un día no habló más.

Nada de lo que te dije es mentira. Nada.

Te podés creer que te creí todo lo que me dijiste.

¿Qué vas a hacer?

A lo mejor te puedo ayudar para que no te maten.

No me van a matar.

Los mensajes de texto de mi teléfono.

Tenés que tener cuidado con eso.

Tenés que poner un espacio antes de la primera palabra.

Ya sé, ya me di cuenta. Y terminar con un punto.

¿Qué te pensás, que no puedo ganarle?

Ya me di cuenta.

Se va a dar cuenta igual.

Le voy a robar una parte de lo que saquen.

¿Estás loco?

Unos tiene que estar en el banco

y otros agarrando la plata. No podés hacer eso.

No viste lo que son capaces de hacer. Escuchame.

No, no hay manera de que se den cuenta.

Podés vender esta casa si necesitás plata.

¿Para qué vas a hacer eso?

-"¡La puta que lo parió!".

¿Qué pasó? Encontramos un caño

que no tiene que estar ahí. ¿Qué?

Sí, un caño de agua grande.

-No puede haber un caño ahí.

-Justo en el medio apareció el caño.

¿Qué pasó? ¿Doblamos antes?

La tubería tiene que ser esta de aquí, no hay otra.

-Entonces hicimos esto.

-¿Dos metros antes doblaron? ¿Cómo mierda se equivocaron?

¿Qué medidas métricas tienen en España?

¡Basta, Canario! Sí, tiene que ser.

Apenas lo tocamos por suerte.

"¿Cuánto tiempo perdimos?

Un día.

¡Nos llegamos a pasado mañana!".

Hay que corregir varios metros.

Y dejar diez centímetros al techo para poner la carga.

Nos olvidamos de entrar el sábado.

Lo pasamos para el domingo y entramos más temprano.

Eso. ¿Qué te pasa a vos?

Ahora todo va a salir bien, todo pasa por algo.

Sí, por Marte y Saturno nos equivocamos.

Si trabajamos cuatro horas más por día lo recuperamos.

¿En serio? No queda otra, Zurdo.

Empiecen a corregir, vamos.

Mira esto. ¿No soy un genio?

¿Qué mierda me querés decir?

En vez de usar esos carritos de mierda usamos estos.

Entra más. Menos idas y vueltas, menos tiempo.

Si se vuelca no se cae nada dentro.

Le ponemos una ruedas y lo probamos.

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

(RESOPLA)

Es en serio, andá con cuidado.

-Lo sé, boludo. ¿Te parece que no tenga cuidado?

-Pasame la cinta.

(Voces)

-Ah, lo tengo.

(Voces)

(JADEA)

(JADEA)

(JADEA)

Dejaron las luces prendidas. -¿Cómo pueden ser tan pelotudos?

-Mira, acá se quemaron. Con el calor que hace acá

y la dejan prendidas todo el día.

(JADEA)

Metele, dale. Va, va.

Está bien, es como dijeron.

¿Mediste bien?

Sí.

El Zurdo ya llevó todo a la casa de Loma de Zamora.

Es perfecto ese lugar, ¿eh?

¿El Zurdo también sabe lo de la casa de Loma?

Él, vos y yo nada más.

Falta que lo publiquen en el diario

dónde nos vamos a esconder.

¿Te pasó algo con el Zurdo? Lo miras torcido.

No, nada. Acá el jefe sos vos. Pero ¿pasó algo?

Vos sos demasiado confiado

con gente que no tenés que ser tanto, que no conocés.

No me rompas las bolas, Pedro.

Es un tipo derecho el Zurdo.

Si sabes algo que yo no sé decímelo.

¿El Zurdo es un tipo derecho? No te da problemas.

El tipo es un capo en lo que hace.

Sí, es el mismo que trajo a Muñeco, ¿no?

No me rompás las pelotas.

Siempre que viene alguien nuevo te ponés así.

Además, yo confío en vos.

¿Qué quieres decir, pelotudo?

¿Qué estoy celoso? ¿Para qué mierda me preguntás

si vas a decir esas boludeces? ¿Para qué mierda me preguntás?

Esto es genial. Tenemos un gacero,

un tartamudo, una tortillera y un pelotudo.

Somos un crisol de razas.

Betty.

Betty.

Betty.

¡Betty!

(Ladridos)

(Ladridos)

¡No!

¡Ah!

¡Betty!

¡Betty, Betty!

Que han creado para dominar, para que la gente no moleste.

Sí, ya sé, es cierto. Tenés razón.

Y a lo mismo lo llaman ética.

Es como leí una vez. Qué es robar un banco

comparado con fundarlo, ¿no?

¿Dónde se metió Guttman?

(Toses)

(TOSE)

No es bueno que se hayan retrasado un día, ¿eh?

No es bueno eso.

Por supuesto que no es bueno, Guttman.

Pero a veces aparecen imprevistos.

Hicimos la curva. Hoy en la noche

vamos a estar abajo de la caja de seguridad.

O sea que pasado mañana entramos.

Ajá.

Vamos a dejar el túnel sin terminar

para entrar con explosivos.

Detonamos y entramos.

Es más rápido y así no entramos con tantas herramientas.

A las ocho entramos. Pero no tendrán cubierto

los ruidos de los festejos. El 25 también hay pelotudos

que durante todo el día tiran cohetes y bombas.

¿Qué pasa, Zurdo? ¿Qué?

¿Qué pasa? No, nada.

Que no encuentro el reloj.

Lo había dejado aquí y no sé dónde está.

Si tenés que interrumpir por alguna otra cosa importante, interrumpid.

Igual la explosión no va a ser tan grande, ¿no?

Ya lo hicimos en otro trabajo. No se va a oír afuera del banco.

Ah.

El domingo anuncian lluvia.

Eso nos favorece me parece.

El lunes en la mañana se van a dar cuenta de todo.

Después de eso el problema es suyo, Guttman.

Espero que sea así, sí, y que ustedes estén bien lejos.

¿Y a vos qué te pasa, Canario?

Me pareció raro como estaba puesta la lona.

Tengo que hablar con vos.

Mirá,

aquí tengo anotados los números de las cajas de seguridad.

Que no hay que tocar, ¿eh? Están conectadas a la alarma.

¿Estamos? Estamos.

¿Es verdad que después de este laburo te retirás?

Así es.

Todos dicen lo mismo.

Hay una chica. Me voy a ir con ella.

Voy a tener plata y a la chica que quiero, todo a la vez.

Anotá este número: 155.

155. ¿Esa es? Sí.

Allá van a encontrar un sobre, un montón de papeles sueltos...

No importa, lo que sea que haya ahí...

es lo que yo ando buscando.

¿Y no me va a decir qué es eso? Créeme que no querés saber.

Y si sos inteligente tampoco vas a mirar.

Guttman, me importa tres carajos

con lo que sea que lo están extorsionando.

Si son fotos pegándole a su madre, cogiéndose a una de tres meses...

o fotos tirándole a un ministro. Me da exactamente lo mismo.

El domingo va a estar todo desconectado.

Así que enviaré la patrullera para otra parte.

Pero solamente hasta las 11:00, más no puedo.

Salgan tranquilos y en silencio. No hagan el quilombo.

¡Vení, vení! ¡Dale, dame la mano!

¡Dame la manita! ¡Ahí!

Ya pasó, ya. Ya pasó.

Ya pasó.

¿Estás bien?

No pasó nada, no pasó nada.

¿Y esto? ¿Qué es esto?

¿Qué hiciste?

(Móvil)

Pará, pará, pará.

Pará, por favor. Pará.

Soltáme, por favor. Pará.

Te está llamando. Necesito que lo atiendas.

Tomá. Por favor te lo pido, ayudame.

Ayudame, por favor. ¿Por qué te voy a ayudar?

(Móvil)

¡Porque te lo estoy pidiendo, carajo!

Soltáme. ¿Vos sabés que Betty habla?

Habla con Casimiro.

Le puse un micrófono en el collar.

Escuchá.

(GRABACIÓN) "Vení, Casimiro, que no te voy a hacer mal.

¿Tenés hambre?

Vení, que te doy un beso".

¡No! ¡No, no, no!

Por favor, dejame seguir escuchándola, por favor.

¡Por favor!

Me dijiste que tenía cuatro años cuando dejó de hablar?

Sí. Por favor... ¿Ahora cuántos años tiene, seis?

Hace dos años. ¿Cuánto tiempo hace que ese tipo se metió en tu vida?

Más o menos eso, un poco más de dos años.

Un poco más de dos años.

(GRABACIÓN) "El novio de mamá dice que haga estas cosas.

Vamos a jugar a un juego.

Pero no le tenemos que contar a mamá.

Mamá se va a poner celosa si no.

Las nenas y los nenes juegan así siempre.

Vení, que sos chiquitito.

No te tenés que asustar, Casimiro".

¡No, no, no! "¿Sabes?".

¡No, no, no! ¡No, no, no!

¡No, no, no!

¡Ay, no, por favor! Ya, ella está bien ahora.

Está bien.

Está jugando con unos juguetes que yo le di.

¡Hijo de puta, hijo de puta!

Ahora que lo sabés la vas a poder ayudar.

La vas a poder ayudar.

Te juro que le voy a arruinar la vida.

¡Me da igual, me da igual! ¡Eso no me importa!

Yo lo voy a cagar. Voy a llenar el túnel de agua.

Le voy a arruinar todo el plan.

Vas a ver, le voy a cagar la vida. ¡Yo lo voy a matar!

¡Lo voy a matar, lo voy a matar!

Ahora tranquilízate. Te pido... Te pido que te tranquilices.

Y que pienses lo que está pasando.

Y que me ayudes. ¿Pero qué querés que haga?

Que lo llames, que hables con él.

Que le digas que está todo bien.

Que está todo bien, que se quede tranquilo.

Por favor, tranquilízate.

(Móvil)

Ahí está llamando ya. Atendelo.

"Hola, mi amor". Hola.

¿Cómo estás? "Bien. ¿Te pasa algo?".

Sí, que hablo bajo porque está cerca.

"Pero va todo bien, ¿sí?". No puedo hablar mucho.

"¿Ya llegó?".

Sí, quédate tranquilo que casi no baja estos días.

"Vale, hablamos después. Te extraño".

Sí, yo también te extraño.

(LLORA)

¡A mi bebé no! ¡No, hijo de puta!

¡Hijo de puta!

¡No, no, no! La última vez, es la última.

¡No, Joaquín, por favor, déjame verla! ¡Déjame!

¡Necesito verla un momento! Tú confía en mí, por favor.

Por favor, por favor. Confía en mí.

Va a estar todo bien.

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales, ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

(Ladridos)

(Ladridos)

(Fuegos artificiales)

¿Todavía seguís pensando que va a aparecer el reloj?

Lo dejé aquí.

Mira que acá somos todos gente decente, ¿eh? (RÍE)

A lo mejor se quedó ahí, en las bolsas de tierra.

Sí, no estaría mal que después de 500 años

de vendernos espejitos de colores hagan un aporte real a esta tierra.

¿Qué coño te pasa conmigo, Canario?

Hace días que todo lo que hago te sienta mal.

¿Y? ¿Todo bien?

Sí. ¿Está bien fijado?

Sí, no se movió. ¿Chequeaste la carga?

Sí.

Quedate tranquilo.

Se va a caer un cacho de piso, no el banco entero.

Bueno, lo hicimos bien.

Lo hicimos bien.

No piensen en nada, no digan nada.

¿Podemos descansar un rato? Sí, vamos.

A las ocho entramos.

(Trueno)

Te voy a cerrar con llave, ¿sabés? En un rato vengo.

(Trueno)

(HABLA, FUERA)

(RENÉ) No hace falta.

¿Y, René?

¿Qué hacemos? Si querés, está todo listo.

Veamos ahora entonces. Es al pedo esperar más.

Vamos, che. -¿No es mejor que esperemos?

No, no, no. Ahora. Detonamos y ya. ¿Para qué vamos a esperar?

(RENÉ) Dale, pasame el detonador, culo roto.

Enchufad el ventilador.

(RENÉ) Mirá el cable, pelotudo. -Dale, che, dale.

Dale, dale. Haselo explotar. Ahora le doy.

(RENÉ) ¡Dale! -¡Vamos! Dale, pelotudo.

(RENÉ) Ahora le doy. -¡Dale!

(RENÉ) ¡Le doy!

(Explosión)

(ZURDO) Espera. ¡Ten cuidado!

(CANARIO) Vamos, che. (ZURDO) Dale.

Ya. Pasame la soga esa. (RENÉ) Tomá.

(RENÉ) Dale.

René, vení. Sentí, parece agua.

(Chorro de agua)

¿Hay agua ahí también?

¿Escuchaste, René? ¿Hay agua ahí?

(Chorro de agua)

(Chorro de agua)

¡Hay que salir cagando! Venga, todos, hay que salir.

¡Ah!

¿Qué haces? -No vamos a llegar.

No vamos a llegar.

¡Canario! ¡No llego, Canario!

Yo no alcanzo a ver, ¿eh?

Ni se te ocurra meterte que se va a venir todo abajo.

Hay que rajarse ya, Canario. Vamos.

(RENÉ) ¡Auxilio, Canario! ¡Canario, la concha de tu madre!

¡Ah!

¡Canario! ¡Canario, la concha de tu madre!

¡Ah!

¡Ah!

Ayudame.

Ayudame.

Ayúdame, hijo de puta.

¡Ah!

¡Ah! ¡Hay un tipo!

¡Vení, hijo de puta!

¡Hijo de puta! ¡Ayúdame, hijo de puta!

¡Está acá el tipo! ¡Está acá!

(Agua corriendo)

¡Abrí!

¡Abrí!

¡Abrí!

¡Ayuda!

¡Ah! ¡Abrí!

¡Ayuda!

¡Ayuda!

¡Ah...!

(Gritos cesan)

(Trueno)

Hay que hacer sonar la alarma.

Berta.

Berta.

Berta.

Berta.

Berta, hermosa.

No salió bien.

Maté a una persona, Berta. ¡Ah!

¡Ah! Uf.

¿Dónde está mi hija?

La acabo de ver. Está bien.

La plata está ahí en el ropero, en la mochila.

Dentro... Que te dé en el orto la plata.

Decime qué pasó. Se fueron.

Van a volver, imbécil.

Van a volver ¿y qué te crees que va a pasar conmigo?

No podía confiar. Sí que podías.

Sabés que podías.

Ahora quedate solo y arréglatelas.

Yo me las arreglé.

Me las arreglé.

Vos no sabés lo que significa. La tengo que cuidar, Joaquín.

Me tengo que ir. Por favor, dejame ir.

Tengo que cuidar a mi hija.

Ahora no la puedes cuidar.

Nos podemos ir los tres.

Juntos.

Perdoname.

Me gustás mucho.

Pero no puedo.

¿Por qué?

¡Estamos...! ¡Estamos helados! ¡Ah!

(Sirena de emergencias)

(Sirenas de emergencias)

Disculpe, disculpe. (HOMBRE) Dale, dale, dale.

(Claxon)

Cuidado, por favor, cuidado.

(Sirena de emergencias)

Abrime, abrime.

(HOMBRE) Traigo la escalera.

(HOMBRE) Por acá, por acá.

Disculpe, señor, pero usted no puede estar acá, ¿eh?

¿Sabes qué pasa? Se me está inundando el sótano.

No sé qué está pasando. Sí, pero el agua ya la cortaron.

Así que le pido, por favor, que regrese a su casa.

No puede estar acá, ¿eh?

Está bien. Está bien.

(Radio de Policía)

"¿Hola?". ¿Qué pasó?

No tengo puta idea de lo que pasó.

Empezó a salir agua por todos lados.

(TOSE) "Calmate un poco". Pero ¿qué "calmate"?

Hay tres míos en la bóveda del banco.

¿Dónde estás?

"¿Tenés mis cosas?". No, no llegamos a sacarlas.

"Empezó a salir el agua en caños...".

¿Hola? ¿Hola?

(Sirenas, murmullos)

(Llaman a la puerta)

¿Quién es? (HOMBRE, FUERA) "Policía".

Buenas noches. Buenas noches.

Comisario Cristiani, ¿está solo en la casa?

No, están mi mujer y mi hija.

¿Nos permitiría ingresar al domicilio, por favor?

Sí, estaba esperando que alguien venga.

Porque tengo todo el sótano inundado con todas mis cosas.

Del trabajo. Antes salí a ver si alguien me podía explicar algo

pero me dijeron que esperara. Parece un reventón abajo del banco.

Ah.

¿Y quién va a pagar todas las cosas que se me rompieron?

¿Quién arregla eso? ¿El banco?

¿Dónde están su mujer y su hija?

Están durmiendo. Con este lío no las quería despertar.

Vaya a avisarles. Que no se asusten.

Vamos a tener que revisar toda la casa.

¿Por qué tienen que revisar la casa por un caño del sótano?

Es probable que hayan intentado robar el banco.

¿El de al lado? No nos haga perder el tiempo.

Por favor. Bueno.

Disculpe. Acompáñelo, Cervantes.

Vinieron a ver por qué salía agua de abajo. No pasa nada.

¿Eh?

Te dejo la linterna ahí.

(Murmullos)

(HOMBRE) ¿Apartamos el escritorio?

(Trueno)

(Móvil)

(Móvil)

Si fuera un robo, ¿quién paga los gastos?

¿El banco los pagaría? Esto recién empieza.

Va a tener que armarse de paciencia.

(HOMBRE) Acá cedió el piso. -¿En serio?

No, no.

No, no. Gracias. No, de verdad. Estoy bien.

(Móvil)

(Móvil)

Tengo que salir. Vení y así cerrás bien la puerta.

(Móvil)

Dame el celular.

(Sirena de emergencias)

Ese que tenés ahí.

(Móvil)

Tomá, ahí te dejo guardado mi número.

Si encontrás algo raro o te acordás de algo,

lo que sea, me llamás a mí.

Muy bien.

Mañana va a venir otro equipo

a hacer un trabajo mucho más detallado.

Deje todo como está. Que nadie baje ni toque nada.

La verdad que no. No dan ganas de bajar ahí.

Es probable que le conecten la luz

en pocas horas. Gracias, señor.

(GUARDIA) Comisario...

(Llaman a la puerta)

(Trueno)

¿Quién es? Policía, señor.

¿Permitiría ingresar a su domicilio?

Eh... Se acaba de ir. la Policía se acaba de ir recién.

Son de otra brigada.

Lo vamos a molestar un minuto nada más.

(Sirena de emergencias)

Está bien. Sí, sí, está bien, pasen.

(Puerta cerrándose)

Y acá... Ese es el sótano.

(Teléfono)

¿Hola? "Robaron las cajas de un narco,

pelotudo. La 748.

Estás muerto si no devolvés esa guita".

Conozco a estos tipos. Si vos querés se la hago llegar.

Eso que estás diciendo es imposible.

Y no lo puedo atender ahora. Quédese tranquilo.

Deme tiempo.

"Yo sé que vos pensás que te quiero hacer cagar

para tener yo la...". Ahora no lo puedo atender.

En un rato lo llamo. "La concha de tu madre".

¡Decime dónde estás!

(MUJER) ¿Qué pasa?

Nada, nada. Andá a dormir. No comiste nada.

Comé algo dulce, que te va a bajar el azúcar.

Contame, ¿qué pasó allí abajo?

Empezó a salir el agua por todas partes.

Parece que el piso cedió,

porque abajo hicieron un túnel

para robar el banco de acá al lado.

Al menos, eso me dijeron los otros policías.

¿Y vive alguien más en la casa?

No. (CARRASPEA)

No, no. Ahora no. Ahora no.

Hasta ayer, había una chica con su hija.

Me estaban alquilando la habitación

que tengo acá en la terraza.

Pero ya se fueron.

Se fueron. Eh... Sí, sí, sí.

Estaban...

parando...

mientras buscaban un departamento.

Pero me dijo que habían encontrado, así que...

(Trueno)

Y contame, ¿te dejaron alguna dirección?

No. No, no. No dejaron nada.

Eh... De todas maneras,

me dijeron que iban a volver a buscar sus cosas.

O sea, que si diera el caso de que ustedes necesiten algo...

Ah. Bien.

Decime una cosa,

si te pido permiso para revisar la casa, ¿es posible?

Si ya están mirando el sótano. No...

Sí, pero lo quiero hacer para quedar tranquilo,

que está todo bien, ¿viste? Ya revisaron la casa.

Los otros policías revisaron todas las habitaciones.

Mira. Me parece que tenés razón. No va a hacer falta.

Así que la chica y la nena no están.

No, no.

Andá para allá, por favor.

Berta.

Berta. Berta, ¿me oís?

Berta.

¿Qué le hiciste? Nada. Yo no hice nada.

¿Por qué? ¿Qué le pasa? ¿Qué tiene?

Vos y yo tenemos que hablar, me parece.

(Trueno)

¿Y? El agua...

.parece que hizo que se hundiera el suelo.

(Trueno)

No entiendo lo que está pasando, oficial.

¿Le puedo decir oficial?

¿Por qué me dijiste que se habían ido?

Porque ella me dijo.

Me dijo que tenía que decir que se habían ido.

¿Y por qué está drogada?

¿Y con marcas de haber estado atada?

¿Con marcas de haber estado atada?

¿Pero quién le va a haber atado? No sé.

¿Qué sé yo? Es lo que quiero saber.

Por eso te pregunto. No sé.

¿Y por qué está en tu cama?

Porque se sentía mal, se tomó unas pastillas.

Estaba mareada y yo le dije: "Acostate en mi cama".

No se iba a subir a la terraza.

Vos sabés que esto no cierra por ningún lado, ¿no?

Es la verdad.

¿Lo de las piernas es verdad o también es mentira?

No es mentira. Nada es mentira.

Cuando uno dice una mentira...

por lo menos, después tiene que decir dos más para cubrirla.

Después, por lo menos cuatro, para cubrir esas dos.

Llega un momento en que uno se encierra

y no sabe cómo carajo empezó.

(Truenos)

Escúchame. Oíme. Óigame.

Os pido por favor... ¡Ay! ¡Ah!

Escuchá.

Es mejor que me digas todo lo que pasó acá.

Pero que yo no sé lo que pasó.

Le juro que no sé qué pasó. ¿La viste hablando con alguien?

No.

¡Ah! ¡Ah!

¡Ay! ¡Ah!

(Trueno)

Ay...

Es importante que te enteres de algo.

Ya nos viste la cara. No te podemos dejar vivo.

Yo no tengo idea... No sé quién sos vos.

Somos la personificación de la muerte

para vos en este momento. Pero no entiendo.

Le juro que no entiendo

lo que está pasando. (CHISTA)

Tenés solo dos opciones.

Imaginate un pasillo angosto con dos puertas.

La primera es la elección que hiciste hasta ahora.

Hacerte el boludo ganando tiempo, esperando que algo te salve.

Ahora, esa puerta tiene la peor muerte

que te puedas imaginar.

Llena de dolor. Vas a ir viendo cómo te hacemos mierda el cuerpo.

Cómo te cortamos, cómo te rompemos algunos huesos,

te lascamos los dientes. Todo muy despacio.

Muy lento, lleno de sangre.

Te sorprendería saber

cuánto puede aguantar el cuerpo de una persona hasta que se muere.

(RÍE)

La segunda puerta es la de la inteligencia.

Hablás, decís todo lo que sabés y te morís rápido.

Casi sin enterarte.

Podés cambiar de opción.

¿Qué puerta vas a elegir?

Muy bien. Poned el trapo. ¡No, no, no, no!

¡No, no! ¡Para, para, para! No grites.

Te vamos a hacer algo que te va a hacer gritar.

¡Ah! ¡Ah!

¿Seguro que no querés hablar?

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

(Móvil)

Hola. "Oíme, flaco.

Estoy en la puerta de tu casa".

Pasa. La concha de tu madre. Así me ayudás a entender algo.

¿Pero qué pasa? ¡Pelotudo! ¿Qué carajo hacés acá?

¿Te has vuelto loco? Loco te volviste vos.

¡Calma! Me vas a explicar esto. Camina.

¡Dame el arma! Camina, camina.

¡El arma, pelotudo! Camina, camina. Párate ahí.

Explícame. ¿Qué hacés vos llamando a ese celular?

Mejor, explícame vos a mí. Hay gente mía que viene para acá.

Explicame. Explicame todo, viejo hijo de puta.

Escuchame. Escuchame bien.

¿De dónde carajo sacaste ese número de teléfono?

¿Qué se yo? El flaco me mandó un mensaje desde ahí,

pidiéndome que venga. Eso fue.

Atalo. ¡No, no, no!

Me quedo quieto. No hace falta que me atés.

Haceme caso, Galereto. En cinco minutos, esto será un quilombo.

Claro, en cinco minutos será un quilombo

y vos justo venís a tocar la puerta.

¿Qué clase de zorro creés que soy? ¡No! Escuchá lo que te digo.

Tampoco entiendo lo que pasa acá.

No tengas problemas, que ya lo vamos a entender.

Escuchame un poco... Escuchame.

La concha de tu madre. Escuchame.

No estoy entendiendo lo que pasa acá.

Explicame bien, la concha de tu madre.

¿Qué hace este llamándote?

No sé. Te juro que no sé.

Ve a buscar a Berta. Está en la habitación.

Si ninguno habla, en un minuto estamos fuera.

Agarrá la silla de ruedas.

¡Guttman! Mirá. Esto te pasará a vos en un minuto.

¡No, no, no, no! ¡No lo matés!

¡No lo matés, huevón! ¡Va a salpicar todo!

¡Para, para! ¡Zurdo, por favor, ayudame!

¡Ayudame, Zurdo! ¡Contale!

¿De dónde te conoce este a vos? ¿Yo qué coño sé?

¡Hablá!

Zurdo, cóntale vos o le cuento yo. ¿Qué querés, eh?

Por favor. ¿Qué...?

Habla, la concha de tu madre, te vuelo la cabeza.

¿De dónde mierda lo conocés?

No me quiero morir, Zurdo, por favor. Por favor.

No tengo ni puta idea de qué dice.

No le conozco de nada. Lo he conocido hoy.

Tenés tres segundos hasta que te vuele la cabeza.

A la tarde...

se paseaba a escondidas por la terraza, a ver a Berta.

¿Qué? Él me contó todo lo del robo.

No. Que se está inventando todo. ¡Cabrón de mierda!

¡Dejalo hablar!

Él y Berta me contaron todo lo del robo.

Lo del túnel. Cómo iba a ser el túnel, ¿entendés?

Y él me explicó cómo tenía que hacer un hueco en mi sótano

para poder agarrar la plata de los carritos.

Nos íbamos a repartir la plata. Entre los tres.

Yo me quedaba un porcentaje.

Cambiaron los carritos por la jaula de gatos.

¡Hijo de mil putas! ¡Te dije que era un hijo de mil putas!

¡Se lo inventa todo! ¡Te lo juro que se lo inventa!

No me lo invento. ¡Hijo de puta!

Él ató a Berta. Y le pegaba. No sé por qué.

La quería tener dormida.

Me obligaba a mí a darle unas inyecciones para doparla.

No sé por qué. Seguramente, porque desconfiaba de ella.

Tiene miedo... Este tiene algo con Berta.

Tú tienes algo con Berta, ¿verdad, hijo de puta? ¿No?

¿Galereto?

¿Vos sos Galereto? ¿No?

Y vos sos Canario, ¿no?

Ustedes tres iban a esconderlo en una casa de Zamora.

Nosotros tres sabíamos eso nada más, Zurdo.

No tengo ni puta idea de cómo sabe esto.

¡Calla la boca, la concha de tu madre! ¡Dejalo hablar!

Mira. Ahí, en ese cajón, hay una llave. Abrí la puerta.

Vas a ver que no miento.

(TOSE)

¿Eh? Se olvidó de él, acá.

¡Ah!

(Disparos con silenciador)

(CANARIO) Oh...

¡No, Pedro! ¡No, no, no, no!

¡No, Pedro! ¡No, no, no! ¡Tranquilo, Pedro! ¡No!

No pasa nada, Pedrito. ¡No, no, no! No pasa nada.

No pasa nada, Pedrito.

No te vayas Pedrito... (LLORA)

No te vayas...

(APRIETA EL GATILLO VARIAS VECES)

(LLORA)

Hijo de puta.

Hijo de puta. Hija de puta.

¡Hija de puta! Hijo de puta.

(Disparo con silenciador)

Mi amor. Perdóname. Perdóname, perdóname, perdóname.

Perdóname, perdóname, perdóname.

Ya está. Ya estoy acá. Ya estoy acá.

Tenés que irse de acá. Por favor.

Llévatela. Vete de aquí, Berta.

Quédese quieto. ¡Quieto! ¡Quieto ahí!

Al final, por más pensado que esté un plan,

siempre termina dependiendo de una mina o de la suerte.

Dejá de apuntarme con eso. ¿Qué pensás hacer?

¿Enterrar cuatro cadáveres en el fondo?

Así que te levantaste la mina de este.

(RÍE) Esa mina es bulo, ¿sabés?

Saber todo.

A las manchas dale con agua oxigenada, ¿sabés?

Es lo único que saca la sangre.

(TOSE)

¿Dónde está la guita que le sacaron?

Yo me llevo la mitad de la guita...

y vos te quedás pensando

en todo lo que puedo dejar de hacer para no cagarte la vida.

¿Eh?

Creo que le puedo cagar la vida también.

(GRABACIÓN) "Mirá. Aquí tengo todo.

Números de las cajas de seguridad que no hay que tocar.

porque están conectados a la alarma.

¿Estamos? Estamos.

Es cierto que después...".

(TOSE)

Eso que tenéis ahí, solamente te salva a vos por un momento.

Pero por un momento nada más.

Elegí cuál querés primero.

(Arma amartillada)

Ahí está la mochila con la plata.

Borra eso que tenés ahí, flaco. Haceme caso. ¿Eh?

No tenés pasta para esto. Créeme.

(RÍE)

Al final, es como yo te dije.

Todo depende de una mina o de la suerte.

(Latidos)

(Latidos)

(Latidos)

Somos Cine - Al final del túnel

Mi otro yo

Sophie Turner, de Juego de Tronos, es Fay, una joven que se extraña mucho cuando la gente empieza a mencionar conversaciones que sabe que no ha mantenido, o juran que le han visto cuando ella sabe que estaba en otro lugar. Y comienzan a pasar cosas más raras. Oye pasos apagados detrás de ella que van al mismo ritmo que los suyos y ve un atisbo de pelo rojo igual que el suyo que desaparece por una esquina. ¿Se lo está imaginando todo? Dirige Isabel Coixet y en el reparto internacional destacan actores como Jonathan Rhys Meyers, Leonor Watling y Geraldine Chaplin.

No recomendado para menores de 12 años Versión española - Mi otro yo - ver ahora
Transcripción completa

(Música dramática)

(Música de tensión)

(Grito)

(OFF) "Siempre has tenido pesadillas,

desde muy pequeña".

"Te despertabas gritando en tu cuna,

como si el mundo se hubiera acabado".

"Pero tu mundo apenas había empezado a acabarse

hasta el verano pasado".

"Hasta entonces habías tenido una infancia perfecta,

ni una sola preocupación".

"Ni una inquietud, nada que pudiera empañarla".

"¿Lo recuerdas?".

"¿Recuerdas cómo te sentías?".

"Mamá y papá tan enamorados,

tú, su adorada hija".

(Risas)

"Hasta aquel momento, en la terraza, cuando todo cambió,

cuando las manos de papá se pusieron a temblar

y dijo a plena luz del día: 'Qué extraño, está oscuro'".

"Aquel fue el final de tu infancia perfecta".

(Música dramática)

(Sirena)

Es esclerosis múltiple.

(OFF) "Es curioso,

el dolor me está haciendo fuerte,

pero a ti te está haciendo débil".

"He esperado tanto tiempo...".

"Pero el momento se acerca,

el momento de mi llegada".

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Gritos)

(Gritos)

"Ya no hay nadie que pueda impedírmelo,

y tú desaparecerás,

y nadie lo sabrá".

(Timbre)

Hola, Fay. Gracias.

Perdón.

Buenas tardes. Buenas tardes.

Vamos, otra vez. Buenas tardes, John.

Buenas tardes, John.

Buenas tardes. Me alegro de veros.

Me encanta que os presentéis tantos

después de las pésimas audiciones, pero claro,

os saltaríais la clase de mates como fuera.

¿Qué? ¿Me equivoco?

Bien, sin más preámbulos.

"Macbeth"...

Drew Fraser.

(Aplausos)

Nuevo vecino.

Gracias.

Dan Jones.

Su sustituto.

Enhorabuena, Dan.

Gus Phillips.

Tú serás Duncan.

Peter Lane, serás Banquo.

Gracias.

Y ahora,

el personaje más importante de la tragedia escocesa.

¿Quién va a ser esa cruel, insidiosa,

y bella reina?

Fay Delussey, únete a nosotros.

Vamos, Fay, ven.

Su sustituta será Monica Meldrum.

Vale, Monica, se te permite sonreír.

Sara Simpson, Lady Macduff.

(Aplausos)

Vas a tener que ensayar con Drew todos los días.

Sabéis que paso. No te hagas la chula, Delussey.

Sabes por qué te han dado el papel, ¿verdad?

Ah... ¿Puro talento?

Y una mierda talento. Le das lástima, nada más.

Te han dado el papel de la pena.

A todo el mundo le das pena porque tu padre se está muriendo.

No le hagas caso a esa fracasada. Sí...

(Música de tensión)

¿Seguro que estás bien? Sí, sí, estoy bien.

¿Lo juras? De verdad.

Bueno, hasta mañana, chicas.

Adiós. Adiós.

Adiós, artista.

(Risas)

Tía buena.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

(Grito)

Drew, qué susto.

Que cara de horror. No hagas eso.

Perdona.

Bonitas fotos.

Gracias.

Tengo que irme. Llego tarde. Vale.

Adiós.

(Música de tensión)

(Música dramática)

"Un hombre ha sido detenido en relación con el secuestro

y asesinato de una adolescente...". -Ey.

No te he oído entrar.

Hola.

Hay una niebla horrible.

Sí, ¿verdad?

Por eso se retrasará mamá.

Sí, seguro.

¿Qué tal el día?

Me han dado el papel principal en la obra.

Oh, qué bien.

Es estupendo.

Tu madre se alegrará.

"...la causa de la muerte

fue un fuerte golpe en la cabeza

hecho con un objeto contundente". -Oh.

"La víctima...". -Es terrible, ¿verdad?

No era mayor que tú.

Prométeme que tendrás cuidado, cariño.

Papá, no seas paranoico. Solo quiero que estés a salvo.

Bueno...

"...se trataba del hombre que vivía con su tía".

Eh.

Eh.

¿Qué te pasa?

No, no es nada, de verdad.

(Puerta)

Siempre puedes hablar conmigo.

¡No venía el autobús!

De momento no me voy a ir.

He tenido que venir a pie.

Y casi me pierdo.

¿Cómo estáis, cielos?

Pues bien, sí, estoy bien.

¿Fay? Estoy bien.

¿Y qué tal el colegio?

Cuéntaselo a mamá.

Cuéntaselo tú.

(Richard Hawley "You Haunt Me")

# Faces

# in the fog.

# Howl at the moon

# like a dog.

# And you...

# you haunt me.

# Oh, you...

# haunt me. #

(OFF) "No puedes esconderte de tus miedos,

por mucho que lo intentes".

"He esperado tanto tiempo...".

# And you...

# haunt me. #

"Tanto tiempo".

# You haunt me. #

(Móvil)

Buenos días, señora Brennan.

Buenos días, señora Delussey.

Fay. Hola.

¿Va todo bien?

Oh, sí, sí.

Qué maravillosa melena tiene. Oh.

Y pensar que yo tuve un pelo así.

(Ruido)

Oh, no, otra vez.

Siempre se estropea este.

No es de los pares. ¿Puede explicármelo?

Y los instalaron al mismo tiempo. Qué extraño.

Algún día alguien morirá.

Es un peligro.

Hablaré con el vago del propietario.

(Pitido)

No llegues tarde al colegio.

Oh, seguro que llega bien.

Sí, pero ayer hizo bien usando las escaleras.

Sus piernas son jóvenes.

Debe usarlas.

Ayer cogí el ascensor, señora Brennan.

No seas boba, ayer te vi bajando las escaleras.

Estoy segura.

No he usado las escaleras desde que nos mudamos aquí.

Adiós, señora Brennan.

Hasta luego.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Adiós, cielo.

(Continúa la música)

"Siempre es más seguro ser lo que se mata

que tras esa muerte vivir...".

"Vivir dicha falsa".

Vale. Vale, para.

(CARRASPEA) No pasa nada.

Fay, necesito que te rejales, ¿vale?

Tú, respira hondo.

"Siempre es más seguro se lo que se mata,

que tras esa muerte... vivir dicha falsa".

¿Vale? Prueba otra vez.

"Siempre es más seguro ser lo que se mata,

que tras esa muerte vivir...".

"Dicha falsa".

"Vivir dicha falsa".

Lo siento, no puedo concentrarme.

Me lo sé, pero... (CARRASPEO)

Monica.

Oye, es el primer día de ensayo.

Quiero que seáis conscientes, es el primer día de ensayo.

Nadie va a criticaros, yo no voy a juzgaros

y nadie va a pagar.

Bien.

En la sala de profesores

hay un DVD del "Macbeth" de Roman Polanski.

Francesca Annis hace una gran interpretación.

Échale un vistazo, ¿vale?

¿Puedo ir a buscarlo? Sí.

Y relájate.

Mientras...

ah... sigamos.

Andrew, al escenario, por favor.

(Chirrido de columpio)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Música de tensión)

(Ruido)

(Continúa la música)

(Ruido)

¿Hola?

(Chirrido)

¿Hay alguien aquí?

(Chirrido)

(Chirrido)

(Música de tensión)

¡Que alguien me ayude!

¡Que alguien me ayude!

¿Qué pasa? ¿Por qué gritabas?

Alguien me estaba persiguiendo. ¿Y quién era?

No lo sé. ¿Qué pasa aquí?

¿Quién jugaba con mis luces?

No he tocado sus luces. Alguien me perseguía.

¿Por qué? No lo sé, venía a por mí.

¿Seguro que no ha sido tu imaginación?

No ha sido mi imaginación. Alguien venía detrás de mí.

Vaya numerito, Fay.

¿Qué, el papel principal no es bastante protagonista?

Bueno, venga, ya os habéis divertido bastante.

A casa. Marchaos a casa.

Chicos, vámonos de aquí.

¿Cuándo ha dejado Monica en ensayo?

Salió después de ti. ¿Crees que ha sido ella?

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Vaya, Lady Macbeth,

sí que te has tomado el método en serio.

Déjame, Drew, no tiene gracia.

Monica Meldrum está totalmente decidida a volverme loca.

Sí, y por lo que parece lo está logrando.

Relájate. Perdona.

¿Te acompaño a casa?

Mi madre viene a recogerme.

(Claxon)

Pues entonces, nos vemos mañana.

Adiós. Adiós.

(Música dramática)

(Ópera)

¿Qué tal el colegio?

¿Cómo ha ido el ensayo?

Oh, genial.

Fue genial. He bordado el papel.

De hecho todo me va bien.

Demasiado bien para ser verdad.

Es como vivir en el paraíso.

(Continúa la música de ópera)

(Música dramática)

(Música suave de piano)

"Estoy aquí".

(Música de tensión)

(Ruido)

¿Quién tiene un cigarrillo para mí?

Permíteme un cigarrillo. -Anda ya.

(Música de tensión)

Supongamos que cinco y menos cuatro...

es igual a cuarenta y uno.

¿Quién sabe decirme el valor de esto?

¿Fay?

Fay Delussey.

Sí. ¿Qué?

Perdón.

Al mismo tiempo Lady Macbeth...

Cuando oyes que se acerca

tu plan empieza a fraguarse.

La mecánica empieza funcionar. Sí.

¿Lo probamos?

Bien.

"Mi querido amor, Duncan viene esta noche".

"¿Y cuándo se va?".

"Mañana, según su intención".

"Nunca verá el sol ese mañana".

Bien. No puedes olvidar...

Un kilo y medio.

No es posible.

Seguro que han manipulado la balanza para que vuelva.

Y no tendría que haberme pintado los labios.

Eso son al menos 30 gramos.

Vamos, he pasado un hambre de muerte toda la semana.

-Ya.

Gracias. Gracias, Mira.

Adiós, Fay. Adiós.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

¿Qué tal, Fay?

¿Lo han arreglado ya?

Creo que sí, acaba de subir.

Yo no me fiaría. Dijeron que tardaría unos días.

Coge este.

Oh, lo siento, muy tarde.

(Llanto de bebé)

Eh, no llores.

Eh, eh, eh. Vamos.

(Llanto)

(Pitido)

(Pitido)

(Ruido)

(Golpe)

(Música de tensión)

(Golpe)

(Golpe)

(Golpe)

Fay. Fay, eres tú.

Sí, señora Brennan, soy yo.

¿Qué eran esos ruidos?

Solo el ascensor.

No habrás subido por el malo, ¿verdad?

No, señora Brennan, he cogido el otro.

Buenas noches, señora Brennan.

Buenas noches.

Fay.

¿Ann? ¿Qué, cariño?

¿Era Fay la que acaba de entrar?

Me preocupa Fay.

Es una adolescente.

Necesita su espacio.

No le des tanta importancia.

¿No habías quedado para verte...

con tus amigas esta noche? Sí.

Pues vete.

Por favor, vete.

No tengo por qué ir.

Puedo quedarme aquí tan a gusto. Por favor, vete.

(Música dramática)

Perdona, no sabía que estabas.

Ya he terminado.

Ya estaba.

¿Vas a salir? Sí.

Sí, con las chicas.

Hay un poco... de lasaña en el horno.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Ladridos)

(Música dramática)

(Continúa la música)

¡Fay!

¡Fay!

¿Qué pasa? ¿Estás bien?

Sí, sí, estoy bien. ¿Qué hacías? ¿Estás bien?

Sí. Estaba... haciendo deberes.

Vale.

Vale.

Ven a sentarte conmigo.

¡Tienes que poner fin a esto de una vez!

¡Estabas a la vista de todo el mundo!

Adiós, papá. Adiós, cielo.

¿Dónde está mamá?

Se fue a trabajar hace mucho.

Pero si te he oído hablar con ella.

Estaba llorando. Era la radio.

Estaba puesta.

Ah.

Vale. Adiós.

Adiós.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

Hola. Hola.

¿Has estudiado tu texto? Casi todo. ¿Y tú?

Lo mismo. El final del segundo acto es imposible.

Dímelo a mí.

"No hay más que la imagen...".

"Y la daga...".

Espera, para.

Chicos, pero ¿qué es esto?

Fay, tienes que convencer a Macbeth.

Tienes que ser la mano que guíe la espada.

¿Entendéis lo que os digo?

Quiero que lo hagáis una vez más.

Monica, estate atenta.

Fay, desde arriba otra vez.

Buenos días, señora Brennan.

¿Qué?

¿Estás jugando conmigo?

¿Cómo?

Hace un minuto te he visto bajando por las escaleras.

No juegues conmigo.

Esto no es "Luz de gas".

¿Qué es...? Señora Brennan, acabo de salir de mi casa.

Ja.

Puede que sea vieja pero de aquí estoy muy bien.

Así que deja tus jueguecitos tontos para otro.

No sigas.

Espera. ¿Quién eres?

¿Por qué me haces esto?

¿Quién eres? ¿Por qué me haces esto?

(Risas)

¡Basta!

¿La has visto?

¿A quién?

A una chica como yo que salió. No ha salido nadie.

Tienes que haberla visto. Ha tenido que pasar por tu lado.

No ha salido nadie.

Señora, no era a mí a quien ha visto arriba.

Era otra. Claro que eras tú.

Jamás confundiría esa preciosa melena.

(Música de tensión)

¿De qué tienes clase ahora? De ciencias.

¿Qué diablos te has hecho en el pelo?

Oh, Dios mío, Fay. ¿Te has mirado al espejo?

La vi. Bueno, casi la pillo y la veo.

La señora Brennan habló con ella. Pensó que era yo.

¿Has visto a quién? Rebobina y empieza otra vez.

¿Quieres contarnos qué te pasa?

A mí. Alguien que se parece a mí.

Alguien... ¿Qué está pasando, Fay?

Alguien se pasa por mí

y me está volviendo completamente loca.

¿Y por qué iban a hacerlo? Y yo qué sé.

Es una especie de acoso... ¿No pensarás que es Monica?

...por todas partes. Me extraña que Monica pueda...

Fay, al despacho de la directora, por favor.

Fay. Fay, tu pelo. ¿Qué ha pasado?

Fay.

No te parece esto ya bastante difícil,

sin que te comportes como una lunática.

¿De verdad...

crees que es esto lo que necesita tu padre ahora mismo?

Oh, Fay, cuéntame lo que te ocurre.

Tal vez pueda ayudarte.

Hay alguien...

que está haciéndose pasar por mí.

Lo de la señora Brennan y el ascensor,

en el colegio la otra noche,

junto al coche en la calle.

Es como si tuviera a una gemela o algo así.

Sea quien sea es idéntica a mí.

Dios mío...

Mamá, me estás asustando.

Tuviste una gemela.

Una gemela idéntica.

Durante el embarazo surgieron complicaciones y yo...

la perdí.

Pero te tuvimos a ti.

¿Fue enterrada?

Sí.

En la iglesia de Saint Stephen.

Laila.

La llamamos Laila Delussey.

(Música dramática)

# The First Noel,

# the Angels did say.

# Was to certain poor shepherds

# in fields as they lay.

# In fields where they lay

# keeping their sheep.

# On a cold winter's night

# that was so deep.

# Noel, Noel,

# Noel, Noel. #

¡Tachán! Guau.

¿Te gusta?

Estás preciosa.

Te queda muy bien.

Qué mayor te has hecho.

Ven aquí, abrázame.

Solo es un corte de pelo, papá. Ven aquí.

Ven aquí. Ven aquí.

Oh, mi pequeña.

Quiero que... mi niña esté a salvo

y sea fuerte.

Todo irá bien si eres fuerte.

¿Sí?

Y no estés triste por mí.

Te hará débil.

No podré protegerte mucho más tiempo.

Papá, por favor.

Lo siento.

Me habría gustado

que no me hubierais ocultado lo de Laila.

Lo sé. Tu madre me ha contado lo disgustada que estás.

Lo siento.

Ojalá no hubiera muerto, papá.

Ojalá.

Ojalá.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Música de tensión)

Aquí está. Qué guay, Fay.

Cómo mola.

Qué glamuroso. Cambio de look.

Fay... Apenas te reconozco.

Está supercolgado contigo.

No sé yo.

"No es más que la imagen de tu espanto".

"No...".

"No es más que la imagen de tu espanto".

"La imagen de tu espanto...".

(Música dramática)

"La daga aérea que decías que te llevó a Duncan".

"Oh, estos ataques y rachas, impostores de terror,

convendrían a un cuento de viejas contado al amor de la lumbre".

"Oh, deshonra,

¿a qué vienen esas muecas?".

"Al final no ves más que un asiento".

(Música dramática)

¡Que os divirtáis!

Toma, este es el tuyo.

Gracias.

Cuidado, está caliente. Sí, ya.

¿Y qué?

¿Has sabido algo de tu gemela mala?

O sea, tu doble de la que hablabas.

Mierda. ¿Qué?

Mi madre me contó ayer

que tuve una gemela idéntica

que murió antes de que naciera yo.

Lo siento, yo no... No, tranquilo.

Pero se me hace raro y triste.

Ya, supongo.

Mi madre cree que la enfermedad

de mi padre me ha hecho recordar a mi gemela inconscientemente.

Ella cree que un dolor puede desatar otro.

Signifique lo que signifique.

Qué profundo.

Creo que ha leído demasiados libros de autoayuda.

No sé, ahora que lo he sabido...

siento que la echo de menos.

En realidad siempre la he echado de menos.

Solo que nunca he sabido

que era ella a quien echaba de menos.

No me gusta verte triste.

Lo sé.

(Música de tensión)

Odio la niebla. Es tan siniestra.

¿Tienes miedo?

Tranquilo, yo te protegeré.

Gracias, pero no necesito protección.

Vale.

Te has cambiado el pelo.

¿Y qué te parece?

No lo sé, pareces otra persona.

¿Y no te... gusta que parezca otra persona?

No, está bien.

Bueno, tengo que... Sí.

irme ya, así que...

¿Nos vemos mañana?

Ah... Sí, claro.

Genial.

Buenas noches.

(Música de tensión)

Ya he llegado.

¡No! ¡Por favor, no!

¿Papá? Fay...

¿Estás bien? Sí, estoy bien.

¿Qué ha pasado?

Debí quedarme dormido leyendo el libro o algo. No sé".

¿Te encuentras bien? Estoy bien, no te preocupes por mí.

Eso es, levántame.

Casi me provocas un infarto.

Eres muy joven para un infarto.

Toma. Gracias.

Fay...

No deberías mirar eso.

Dios mío. Déjala, Fay.

Fay...

Mi amor...

Fay.

(Música dramática)

Fay...

(Continúa la música)

(Ruido de motor)

Buenos días, Mike. Buenos días, Vincent.

¿Os estáis portando bien? Sí, señor.

Lo dudo.

Hola. Justo la chica que quería... Llego tarde.

Escucha, solo quería decirte

que he robado algunas horas de tus clases de lengua

para los ensayos.

¡Eh!

Ven aquí.

Esta mañana te saludé con la mano en el patio y me ignoraste.

¿Por qué no me saludaste?

¿Qué te pasa?

Esta mañana entré por la puerta de la calle.

No he estado en el patio.

Puede que fuera Monica.

No sé, es que anoche salí y tengo un poco de resaca.

Fallo mío.

Cuídate, Fay.

Miradme, soy Fay,

y voy a hacer lo que sea para llamar la atención.

¡Tú!

Has sido tú desde el principio.

¡Zorra!

¿Crees que puedes causarme esto?

¿Qué haces?

(Grito)

¡Dale fuerte, Fay!

¡Psicópata!

¡Quieta, Fay!

¡Vuelve a meterte conmigo y te juro que te mataré!

¡Por favor!

¡Fay, vamos, cálmate!

Coge la mochila.

Es una psicópata.

Monica Meldrum me está suplantando.

Está haciéndose pasar por mí.

¿Y por qué iba a querer hacer eso?

Porque me han dado el papel principal en la obra y lo quería.

Llegó a decirme que me lo habían dado

porque mi padre se moría.

¿Por qué iba Monica a decir algo...? Porque está loca.

No soy yo.

¿No lo ve? Es lo que ella quiere.

Pues si de verdad trata de suplantarte,

tú ignórala y ya se cansará.

¿Cómo puedo ignorarla?

Esta mañana entró por el patio

y un profesor la confundió conmigo.

A ver, Fay, lo otro no lo sé,

pero Monica no estuvo en el patio haciéndose pasar por ti.

Entró temprano por la puerta de la calle

para el consejo escolar. Yo puedo confirmarlo.

No me queda más remedio que llamar a tus padres.

Al menos de ahora en adelante podrá distinguirnos.

Hago lo que puedo, pero es una zona delicada.

Te va a quedar una buena cicatriz.

Eso espero.

¿Recuerdas cuando veníamos aquí?

Siempre me pedías un globo del Rey León.

Luego lo sujetabas dos minutos y... lo soltabas.

Me gustaba verlo alejarse volando.

Desearía que todo fuera como entonces.

Tú, yo...

tu padre.

Haría lo que fuera por ti, Fay. Lo que fuera.

Lo haría.

De verdad, lo haría. Entonces deja de verte con él.

¿Qué? No lo niegues, por favor.

Por eso tengo el papel principal.

No...

No, pues claro que no.

¿Cómo has podido, mamá?

Yo... Lo siento, de verdad.

No quería que pasara.

¿No me digas que no podrías haberlo evitado?

Estaba pasando una época difícil. ¿No podrías haber esperado?

(Música dramática)

Lo siento.

La vida no es siempre tan sencilla como se desea.

Tan sencilla como uno la haga.

Bien, le pondré fin.

Lo prometo.

(Llaman a la puerta)

Fay. ¿Sí?

Drew está aquí. Ha venido a saludarte.

Oh... ah... Dile que pase.

Hola.

Hola.

Quería... saber si estabas bien.

Oh, sí, bien.

¿Las has hecho tú?

Sí.

Son muy molonas.

¿Esas sois tu gemela y tú?

Qué cosa tan bonita.

¿Te duele?

Ah, no mucho.

Todos creen que estoy loca, ¿verdad?

No. No, qué va.

De hecho se piensan darte el premio a la adolescente menos loca del año.

Ah...

No sé, puede que lo esté.

Ya no sé qué creer.

Resulta que al final no era cosa de Monica.

Me han dicho que estuviste impresionante.

La próxima vez venderemos entradas y nos forraremos.

(Música suave de piano)

(Llanto)

(Continúa la música)

Cuando lleguemos ahí te echo una carrera.

Vale.

¡Corro fatal!

Ella dijo sí y él sí quiero.

Qué mal rollo.

Supongo que era una petición de matrimonio.

¿De verdad? Sí.

Creo que sí. Muy bien. Muy bien, Drew.

"Marjorie y Joe Lodge quemaban el muelle y el mar".

(Música de tensión)

(Cristales)

(Música dramática de piano)

Tranquila.

Tranquila, amor mío.

Mi niña.

Mi amor.

Oh...

Tranquila.

Baskin-Robbins fabricó una vez un helado con sabor a kétchup.

Es repugnante.

Y en Japón hay helados con sabor a gamba.

Y a algas. Horrible.

Horrible.

(Móvil)

Tenemos que estar preparados en cinco minutos.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

Tranquila.

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Continúa la música)

(Cristales)

(Música de tensión)

Ven.

(Música de tensión)

Pillad una habitación.

La cosa no tiene buena pinta.

Espera, creo que...

(Sirena)

Disculpen.

Creo conocer este coche.

¿Qué pasa, Fay?

¿Puedo ayudarles?

Es el coche de Moffat. ¿Qué?

¿Conocen a John Moffat?

Es nuestro profesor de arte dramático.

Ha sido muy grave.

Está en el quirófano de la UCI del Saint Bernard.

¿Qué ha pasado? Apareció una chica,

lanzó una piedra contra el parabrisas,

se le fue el coche y se estrelló.

Pero no hemos encontrado rastro de nadie.

La chica que lo hizo ha desaparecido.

Mierda.

En el coche había otro ocupante, una mujer.

Los sanitarios la han enviado a casa

porque apenas tenía un rasguño.

(Música dramática)

Fay, ¿qué te pasa?

Ha sido mi gemela.

Ella tuvo que saber antes que yo

que mamá no le había puesto fin.

Fay, ¿de qué estás hablando?

¿Y si esa otra persona es como una prolongación de mí?

Tengo que irme.

(Música de tensión)

Mamá.

Me duele la cabeza, cielo.

Voy a dormir un poco.

Vale.

(Música dramática de piano)

Adiós, cielo. Me voy a trabajar.

Mamá.

¿Sí?

Mamá.

¿Sí?

¿Estás bien?

¿No vas al colegio?

No me encuentro muy bien. ¿Avisas de que estoy enferma?

Claro. Hasta la noche.

(Michael Price BSO "Mi otro yo")

(Continúa la música)

(Pitidos)

(Música de tensión)

(Continúa la música)

(Chirrido de columpio)

(Chirrido)

(Chirrido)

(Graznido)

Lo retomaremos donde lo dejamos ayer, ¿de acuerdo?

Primer acto, escena seis.

Si os acordáis... -Gracias por la foto.

No sé cómo lo hiciste, pero estás muy sexi.

La que metiste en mi taquilla.

-...Lady Macbeth y Duncan.

Macbeth y Lady Macbeth, es para hoy. Gracias.

Bien. Al principio de la página 36.

Y, Fay, si pudieras hacer

los pareados con el ritmo de ayer, sería fantástico.

Debe de referirse a Monica, yo no vine ayer.

Yo estaba enferma.

Mi madre llamó para avisar.

Sí, recibimos la llamada, pero estuviste aquí.

Hicimos el primer acto entero.

Estaba en casa enferma.

Fay, estoy teniendo mucha paciencia contigo.

Pero ya estoy harta de tus numeritos.

Yo no estuve ayer aquí.

Déjalo ya, Fay. Todos estuvimos ayer aquí.

Todos te vimos.

Sí, es verdad, todos te vimos.

Bien, gracias, señoritas.

Y ahora, por favor, al escenario.

Fay. Fay.

Psicótica...

-¡Fay!

(Música dramática)

(Graznidos)

Ahí está.

Hola, nena. ¿Continuamos donde lo dejamos ayer?

Déjame en paz.

Ayer no decías eso. ¡Apártate!

¡Aleja esas manos de mí! ¡Vaya!

Parece que la nenita hoy no va en serio.

-Madre mía, cómo se ha puesto.

(Claxon)

(Puerta)

Eh.

Eh, eh, eh, eh, eh...

¿Qué te pasa, cariño? ¿Qué te pasa?

Estoy perdiendo el juicio. Me estoy volviendo loca.

Cariño, no estás perdiendo el juicio.

Sí, tú no lo entiendes. Me estoy volviendo loca.

Para ya.

Para y escúchame.

No estás perdiendo el juicio.

¿Vale?

Tienes razón.

Lo que crees que ves, lo ves.

Es Laila.

Yo también la veo. Siempre la he visto.

¿Cómo puede ser?

Oh, mi amor...

(OFF) "Encontraron inconsciente a tu madre

en el paso subterráneo de White Cross".

"Sangrando...".

"Desprendimiento prematuro de placenta".

"Al parece algo bastante común

y que debió detectarse en las ecografías".

Fui...

rápidamente del trabajo al hospital y ella ya estaba en el quirófano.

"Me dijeron que solo una de vosotras podía sobrevivir".

"Tuvieron que intervenirla de urgencia y entonces...

tuve que firmar

"unos papeles permitiendo que dejaran morir a una de las dos".

"Me dijeron que si no los firmaba podía perderos a las tres".

"Y por supuesto firmé".

Parecía un trueque viable,

una vida para salvar a la otra

y la de Ann.

(Música dramática)

"Era preciosa".

Como tú.

Era igual que tú.

"La criatura más perfecta que había visto en mi vida".

"Solo que estaba muerta".

Jamás le conté a tu madre

"que había firmado los papeles de su ejecución".

"No podía decírselo".

"Era una culpa con la que debía cargar yo solo".

Papá...

Y...

ella sigue aquí,

"mi hija fantasma,"

conmigo,

"reclamándome la deuda que tengo con ella".

Al principio pensé que solo era una visión,

pero me equivocaba.

Siempre ha estado aquí,

"en las sombras".

Es tan real como pueda serlo un espectro.

¿Y dónde está ahora?

No... ¿Dónde? Necesito verla.

No debes verla. Es peligroso.

Tú no lo entiendes. ¡Fay! Yo soy...

Yo quiero verla. No debes verla.

Yo ya no soy suficiente para ella.

Quiere tu vida.

¿Es que no lo entiendes?

No debes mirarla, Fay.

Si no la miras no podrá hacerte daño.

Solo así podría apoderarse de ti.

"Prométemelo, Fay".

Lo sé.

Puedo impedírselo, papá.

Sé dónde va a estar.

¡Fay!

¡Fay!

¡Fay, espera!

(Música de tensión)

Estoy aquí.

Estoy aquí.

Sé que tú también estás.

Siento que tú murieras y yo viviera.

Ojalá también vivieras.

Pero tienes que dejar de castigarnos.

Papá no tuvo la culpa.

¿Dónde estás?

Mírame, Fay.

Vamos, mírame.

Sé que no puedes resistirte.

Tienes que dejarnos en paz, Laila.

Jamás.

(Música de tensión)

Mírame, Fay.

Mírame, Fay.

Mírame.

(Sirenas)

(Música dramática)

Decía que tenía mucha prisa

y él, claro, no quería bajar por las escaleras.

Le dije que el ascensor estaba estropeado.

Pero él no me escuchó. Le dije que cogiera el de los pares.

Ese sí que ha funcionado siempre.

Se lo he dicho mil veces al vago del propietario.

Sabía...

(OFF) "¡Fay!".

"¡Fay, espera!".

"¡Espérame!".

"¡Fay!".

Hola. Hola.

¿Estás bien?

Sí, estoy bien.

Lo siento,

no haber estado a tu lado. Oye, olvídalo.

Tenía la cabeza echa un lío con todo lo de mi padre.

Claro.

Aun así lo siento.

(Murmullos)

(Risas)

(Música dramática)

Nos vemos entre bastidores.

(Continúa la música)

Tu padre estaría orgulloso de ti.

¿Preparada?

Estoy preparada.

(OFF) "Desaparecerás y nadie lo sabrá".

(Richard Hawley "You Haunt Me")

# Faces

# in the fog.

# Howl at the moon

# like a dog.

# And you...

# you haunt me.

# Oh, you...

# haunt me.

# Cracks in the mirror

# on the wall.

# Dust clings to light

Versión española - Mi otro yo

La noche que mi madre mató a mi padre

Isabel (Belén Rueda) organiza una cena en su casa. Su marido, escritor de novelas policíacas (Eduard Fernández) y su ex mujer (María Pujalte), directora de cine, quieren convencer a un famoso actor argentino (Diego Pertti) de que protagonice su próxima película. En mitad de la cena aparece el ex de la anfitriona (Fele Martínez) con su nueva novia (Patricia Montero), que se fascina con el actor. La cena se va enredando y todos acaban perdiendo los papeles. 

No recomendado para menores de 12 años Versión española - La noche que mi madre mató a mi padre - ver ahora
Transcripción completa

(DESESPERADA) ¡Auguste, amor mío!

Me han quitado las manos.

No quieren que te haga más hijos.

Salta.

¿Qué? Salta, salta, que saltes.

Vamos. ¿Cómo que salte?

Que saltes, que saltes, di el texto saltando.

¿Sí, todo? Todo. De arriba, vamos. Salta.

¿Así? Texto.

Mis manos... Venga, más.

¿Dónde las habéis escondido? Más, más, brinca.

Brinca, brinca, brinca. ¿Más? Sí, sí. ¡Auguste!

Vuela, vuela. ¡Amor mío!

Ay... ¡Amor mío! Más.

¡No quieren que te haga más hijos!

Mete la mochila ahí, mete la mochila.

Señorita, señorita, por favor se lo pido,

es que falta mi mujer.

¿Pero no es esa? A nosotros nos iría perfecto.

No, esa es mi exmujer, la madre de Alba.

Falta la madre de la pequeña, mi mujer actual.

Trae a Dylan, su hijo, mi hermano, aunque no es mi hermano biológico.

En fin, un follón, pero tampoco somos una comuna,

estamos divorciados y tenemos hijos de cada matrimonio,

cosa que... Mire, no me interesan sus líos.

Llevamos media hora de retraso y no quiero llegar de noche.

Venga, subid para arriba, que no os quedéis en tierra.

Vamos, cariño, di adiós a papá. -No quiero, mamá tiene mi muñeco.

¡Arriba! Bueno, ¿y los esquís y las botas?

Ya lo he dicho, los trae mi mujer, estará a punto de llegar.

Mire, no vuelva a comenzar.

Sin el material no pueden venir, lo hemos repetido 20 veces,

en cada circular.

(MURMURA) Me cago en todas tus circulares, bruja.

¿Y qué hacemos? No sé, no sé,

estoy tan cabreado que no puedo ni pensar.

¿Cómo puede ser tan desastre mi mujer?

¡Vuela, vuela, eso! ¡Me han quitado las manos!

¡No quieren que te haga más hijos! ¡Arriba, arriba!

¡Ah! ¡Rompe el texto!

¡Lo que me voy a romper es una pierna!

Llevamos dos horas con esto y yo tengo una cita.

(RESPIRA AGITADAMENTE) ¿Lo podemos dejar para esta tarde?

¿Qué dices? ¿Eh?

Que... si eso, si podemos parar.

10 minutos, yo llamo y luego ya...

Salto y...

Y hago lo que tú quieras. Mira, olvídalo.

Te agradezco que hayas venido, pero no te veo.

Que no me ves.

¿Cómo que no me ves?

El personaje, Camille Claudel, tiene 25 años.

¿Tú cuántos tienes?

Los mismos que hace dos horas, cuando empezamos el ensayo.

No, eso es fantástico, es una noticia...

¡Susana! ¿Cómo?

¡Susana! Ay, discúlpame, te oigo fatal.

¡Susana, te recuerdo que los seres humanos normales...!

Sí, sí. ¡Tenemos un problema!

Baja del guindo. Isabel y su otro hijo, el tarado,

no han llegado. Sí, sí.

No dejan subir a las niñas si no hay esquís.

Estoy hablando con Argentina. Estoy hablando contigo.

¡Papá, papá, se llevan a Estrella! ¡Eh!

¡Papá! ¡Eh!

¡Papá! ¡Eh, pare!

¡Pare! ¡Pare!

(Música)

¡Pare! ¡Pare!

Va, va, abra. ¡Estrella!

Estrella, cariño, ven aquí, ven aquí.

Os voy a demandar.

(RESPIRA AGITADAMENTE)

(Móvil)

(SUSURRA) Ay, madre.

(Móvil)

¿Dónde está?

(Móvil)

(Música)

¿Quién es?

¡Ah, mierda!

¡Ay!

Un, dos...

-¡Muy bien, cariño! Venga, sin pisar las rayas.

Venga, muy bien. Coge la piedra.

-¡Mamá! -Cielito.

¡Mi niña, ya estoy aquí! ¡Mi muñeco, qué bien!

¿Dónde narices estabas, Isabel?

¿Se han ido? No me digas que se han ido.

¿Por qué no me coges el móvil? ¿Y el autobús?

¡Joder, qué putada!

-Hijo, habla con más propiedad, ¿eh?

(RÍE) Es una gran putada, una putada de la hostia.

Muy mal organizado, Isabel, muy mal organizado.

Ha sido culpa mía, un amigo me dejaba los equipos

y hemos tenido que recogerlos. La culpa la tengo yo,

que os tenía que recoger y he llegado tarde.

¡Mi mochila está en el autobús y mi libro de historia,

que tengo examen! -Y mi libro de historia,

que tengo examen. Le hace gracia, mira.

Hemos perdido un montón de dinero, porque estaba pagado,

y te hace gracia. Pues vamos a reírnos.

Vale. Vamos a reírnos todos. (RÍE)

No nos pongamos frenéticos.

Déjale el coche al niño que vayan detrás del autobús.

¿Tiene carné? Claro.

-Sí, me lo saqué el mes pasado. Es un conductor experimentado.

Mejor que eso, que le enseñé yo mismo, ¿verdad?

No, no sé, no sé, me da miedo, me da miedo, son muchos kilómetros.

¡Pero, mamá!

-Si este coche prácticamente se conduce solo.

No, el coche es mío y no se lo dejo.

¡Papá! -Yo quiero ir a esquiar.

Oye, a mí no me parece mala idea.

Vale.

Dylan... Vale.

No a más de 90. Ya lo sé.

¿Me escuchas? Siempre igual.

"Ya lo sé", no. Ya lo sé.

Mírame, ¿sí? Vale.

Vale. Dale un besito a papá, cariño.

Muchas gracias a todos por hacerme caso, ¿eh?

Venga.

¡Adiós!

Espero que no sea la última vez que vemos a nuestros hijos.

Ya te vale. ¡Hasta pronto, chicos!

¿Qué tal lleva el curso Dylan?

Mal. Bien.

Ha aprobado la Ética. Querrás decir

que solo ha aprobado la Ética. ¿No es lo más importante?

Sabe distinguir el bien del mal. (RESOPLA)

Todo te lo tomas a broma, no es sistema para educar a un hijo.

Ah, ¡pero que hay un sistema!

¿Cómo va la película, Susana? Bueno, todo depende

de que encontremos actor protagonista y coproductor,

que va todo en el mismo lote. Así que no sabemos nada.

Pues sí sabemos, mañana nos vemos con un posible socio.

Hemos quedado a cenar. Bueno...

¡Eso es estupendo! ¿Mañana? No me digas quién es.

Malkovich. No.

¿Benicio del Toro? George Clooney.

Peretti. ¡Ah! ¿Peretti?

¿Peretti? ¿Quién es Peretti?

Qué despistado eres, Ángel, es un actor argentino maravilloso.

¿Cómo que argentino?

¿No habíamos quedado que queríamos un actor americano?

Americano americano, no sudamericano, vaya.

Norteamérica, Sudamérica, ¿qué más da?

Mejor, así rodamos en español. Además, le va perfecto el personaje.

Yo no le pongo cara. Oye, si lo sacáis de copas,

llevadlo al bar, yo invito a la primera.

(RÍE) Para, para, que yo me bajo aquí.

Hasta pronto, guapa. Adiós a todos, suerte con la cena.

Hasta luego. Angelito, no te pongas nervioso, ¿eh?

Peretti...

(RÍE)

(Música)

¿Cómo pudiste casarte con este tarado?

Eh, eh, las discusiones las dejáis para casa.

Pero ¿qué discusiones? Si no discutimos nunca,

¿a que no, cariñito? Qué va.

(Música)

Servicio a domicilio.

Hija, cuando veo tu casa, entiendo por qué me dejó mi marido.

A veces yo también pienso lo mismo.

¿Te tomas algo? Déjate de invitaciones.

Quedamos mañana, ¿eh? Ya me dices dónde.

Estoy pensando que por qué no hacemos la cena en casa.

¡Ni de coña! Ni de coña, vamos a un buen restaurante.

No, no es una mala idea.

En un sitio público no hay intimidad ninguna

y, aparte, ahorramos, que la producción va muy ajustada.

Yo estoy encantada de hacerla. Porque eres una mitómana.

Ya te veo a ti haciéndole ojitos a este...

A este...

¿Cómo se llama? (AMBAS) Peretti.

Que le haga ojitos, que la película depende de él.

Y tú, Ángel, si empieza a opinar del guion,

no te pongas frenético, que te conozco.

¿Qué va a opinar sobre mi guion un actor?

Mañana, a las nueve. A las nueve.

(ARRANCA)

(Cisterna)

Bueno, cenamos y a la cama. (RÍE) Me acabo de dar cuenta

de que no me ha dado tiempo a hacer la compra.

No, ni hacer la compra ni llegar a tiempo al autobús

ni a arreglar el baño de abajo.

El baño de abajo sigue atascado. No, no, no, no.

He llamado al fontanero y me ha jurado y perjurado

que viene mañana sin falta. Como no esté arreglado

cuando lleguen los invitados, la liamos.

Es que es un follón cenar aquí, de verdad.

No se por qué lo has dicho. Oye, deja de quejarte, ¿eh?

Venga, cuéntame algo de la película.

¿Cómo va el casting?

El personaje principal es maravilloso, ¿eh?

Y ya no necesitáis una norteamericana.

Mira, no tengo ganas de hablar de eso.

Bastante me agobia depender de la opinión de un actor.

La verdad, me parece el colmo. ¡Pero si le va a encantar!

Si tu película tiene de todo: tiene amor, sexo, crímenes...

Lo que cuenta es el tratamiento de la violencia,

Isabel, mi reflexión sobre la condición humana.

Tenía que haberme quedado en novelista,

estos del cine lo frivolizan todo. Os va a salir una película perfecta.

Y espero que esta vez me deis un personajito.

¡No empieces, Isabel, odio cuando te pones en plan actriz!

Es que soy actriz. No, aquí no.

Aquí eres mi esposa. No mezclemos.

Tu ex es tu ex y trabajas con ella.

¿Preferirías ser mi ex? ¡Pues no lo sé!

No lo sé, ¿entonces pensarías en mí como actriz?

(RESOPLA) ¿Qué pasa, bombón?

¿A qué viene darme la barrila ahora sobre una película que, de hecho,

ni siquiera sabemos si se va a hacer?

No te acerques. No me toques.

He dicho que no me toques.

(SUSURRA) Cariño...

(Pájaros)

(Música)

Sí. Sí, ya sé.

Pero ¿cómo que me van a recoger si yo ya estoy en la casa?

No, mi vuelo llegaba a las siete, no a las nueve.

¿Y qué querés que haga, que vuelva a Buenos Aires,

al aeropuerto, que haga retroceder el tiempo?

No, no estoy de mal humor, simplemente le diste mal

el horario de llegada, me perdieron la maleta

y la casa queda en la loma del culo, más allá, todo bien.

Bueno, después te llamo. Chao.

(Timbre)

¡Isabel!

(MURMURA) Joder...

Hola. Hombre, dichosos los ojos, pase.

Pase, pase, hágame el favor.

Qué alegría verle.

Hacía tiempo que no esperaba a nadie con tanta ansiedad.

Adelante. Gracias, muchas gracias.

Dijo usted que vendría ayer, luego, que hoy por la mañana,

luego, que sin falta a por la tarde, bueno, ahí tiene usted ese zurullo

esperándole hace dos días. Uy, qué olor a mierda.

La distancia no lo va a arreglar, ya se lo digo.

Ángel, ¿ha llegado ya al fontanero?

¡Ay!

¡Diego! ¿Diego?

Diego, sí, Diego Peretti, y de inodoros no sé nada.

Vaya comienzo. (RÍE)

Pobre Ángel, pensarás que está como una cabra.

No, simplemente es un neurótico obsesivo,

nada que no se pueda solucionar con una buena terapia.

Terapia, por Dios, no pronuncies esa palabra.

Odia cualquier cosa relacionada con psicólogos,

coach y demás especies.

Bueno, yo, además de actor, soy psiquiatra.

Pues vamos a cambiar de tema. (RÍE)

¿Y esta sos vos?

(ASIENTE) ¿Actriz?

(ASIENTE) Eso es peor que ser psiquiatra.

(RÍE) Sí. ¿Y qué estás haciendo ahora?

Casting.

Casting, casting y más casting. Acabo de cumplir 40

y parece que me ha caído la maldición de Tutankamón.

Entonces el problema no sos vos,

sino las momias a las que molestaste.

Sí. Hablando de momias...

Mira, mientras hacía los canapés, he pensado que si como venganza

por haber sido tan bruto no haberte reconocido y demás

vas a mandarme a la mierda a mí, al guion y al proyecto completo,

casi que me lo dices ahora y cenamos tranquilos.

Ángel, cariño, toma, anda,

tómate un whisky y nos relajamos un poquito.

¿Vale? Vamos a sentarnos, Diego, Ángel.

(Ladridos)

Diego, siéntate. Muchas gracias.

Mira, ahí está Susana. Aleluya. Es su ex.

Es la única que sabe controlarlo. Voy yo.

Bueno...

Así que sos escritor. (ASIENTE)

¿De novela negra? Ajá.

Y esta historia de la película,

¿de dónde surgió? ¿Te basaste en algo real?

¿No te han dicho nada?

¿De qué? Yo estuve varios años en prisión.

Por asesinato.

Me vengué de una persona que había destrozado la vida a mis padres.

¿De verdad? No.

Pero he despertado tu interés y te lo has creído.

Esta película es eso, una mentira bien contada.

Una mentira...

¡Diego! Susana.

¡Por fin!

Perdona todo este lío del aeropuerto.

No, por favor, un gusto conocerte personalmente.

Igualmente. Mil gracias por estar aquí.

No sabes lo importante que es para nosotros.

Ángel ha puesto tanto de sí mismo en este guion...

Va a ser una película con alma, con corazón, con mucha verdad.

Precisamente, eso me estaba diciendo Ángel.

Es mi ex y algo mitificado aún me tiene.

(RÍEN)

¿Qué te parece si pasamos a cenar?

Sí, vamos. Pasemos.

Por aquí. Muchas gracias.

(Música)

¿Qué me he perdido? Nada. Se llevan divinamente.

Ya verás qué buena está. Está bien así, muchas gracias.

¿Siempre trabajan en familia ustedes?

Trabajan, ellos. Conmigo no cuentan.

Porque no ha surgido la oportunidad, Isabelita.

Y sí, todas mis películas están coescritas con Ángel.

Sí, por coescribir ella entiende decir: "Eso no me gusta"

o "Mete más acción".

A veces también te recuerdo que es una película y no una novela.

Si por él fuera, todo serían diálogos.

A mí me encantan las películas con mucho diálogo.

De hecho, soy fan absoluta de "Tiempo de valientes",

"No sos vos, soy yo"...

Bueno, se fan de todo lo que haces.

Gracias, Linda.

(Timbre)

Me gustaría hacerte una pregunta,

aunque te la habrán hecho mil veces.

¿Te gusta más la comedia o el drama? Es la pregunta clásica.

Yo quiero hacerte otra pregunta. ¿Qué te ha parecido el guion?

Discúlpame. Sí, pregúntame.

¿Tú crees que...?

(Timbre)

¿...es bueno para los actores ir a terapia?

Debo ir.

La puerta, digo.

La terapia ya la dejo para más adelante.

La verdad es que no sé qué decirles.

En Argentina es común que todo el mundo vaya a terapia,

no solo los actores. Lo raro es no ir.

Mi hijo va a terapia. (RÍE) Pues que no se entere Ángel.

No lo sabe y me da igual. Tampoco es su padre.

¿No tienen hijos en común? Sí, Estrella.

La adoptamos hace dos años. Es china.

Y luego está Alba, que es la hija de Susana y de Ángel.

Y Dylan, que es mi hijo y de mi ex.

Y ahora están esquiando todos juntos.

Ya, es increíble lo bien que se llevan todos. Es ejemplar.

Cariño, tu ex.

Que necesita hablar contigo urgentemente.

Mira, hablando del rey de Roma. Perdonad un momento.

(SUSURRA) Deshazte de él cuanto antes.

Qué raro, ¿no?

¿Vino? No.

No bebo, gracias.

¿Totalmente abstemia? Pues sí.

Si hay algo que no soporto es el descontrol.

A mi ponme.

A veces, para no descontrolar, hay que beber un poco.

Sí, o mucho. O mucho.

¿Cómo estás? Estamos cenando.

Álex, Isabel.

¿Qué tal? Hola.

¿Me das un vaso de agua? Sí, claro.

Álex... -Yo os espero.

Oye, ¿no es un poco muy, muy joven?

Lo que te queremos proponer no es solo que protagonices la película,

también que la coproduzcas.

Y lo que no te queremos proponer... Un vaso de agua.

Mi ex.

Digo que lo que no te queremos proponer es que la reescribas.

No, no, no. Por si lo habías pensado.

A veces, tanto poder... No le hagas caso.

Si hay que darle una vuelta al guion...

Ni que fuera una tortilla.

Por cierto, ¿te lo has leído? (SORPRENDIDA) ¡No! ¿Tú eres...?

¿Tú eres...? ¡Ay, que no me sale! Sí, hombre.

El de la narizota. (RÍE) Cirano.

¿Quién? No, no, uno famoso.

Si contigo me he partido el culo, joder.

El actor argentino.

Darín.

Ricardo Darín. Ojalá. ¿Vos quién sos?

Álex.

La novia de Carlos.

(SUSURRA) El ex de Isabel. O sea, la mujer de este señor.

Hola, Álex. ¿Cómo te va?

Qué fuerte, que lo tengo en la punta de la lengua.

A ver, el otro argentino famoso. Messi.

Maradona.

Mafalda. Diego Peretti, hija.

Perdona, cariño, ¿qué querías?

Solo preguntar donde hay un baño. Mira, sí, el de abajo lo tenemos...

Da igual, se me ha cortado el pis de golpe.

Perdona, estamos cenando. ¿Puedes hacerte un selfie conmigo?

¿Un selfie? Sí, claro, por supuesto. Solo un minuto.

¡Es que mis amigas van a flipar cuando vean la foto!

Pon morritos. ¿Qué es eso?

Morritos, así. ¡Ah!

Los dos con morritos.

(RÍE) Ahora un ojo.

Saca la lengua.

¿La lengua? La lengua.

-Lo siento, fue idea mía.

No puede ser. Fue mi culpa, pero...

¿Qué pasa?

Las niñas. No, no, no.

Los niños están perfectamente.

¿Tu madre?

¿La tuya? No, no, no.

Que no va por ahí. Está todo bien.

Perdonas, pero tenemos ahí un invitado

y tu amiga se ha sentado en sus rodillas.

Lo entiendo, ya me voy. Ya nos vamos.

Solo quería, bueno... Explicártelo.

Vale.

La necesito. Te haré una copia.

Te acompaño.

Sales ahora, ¿no? (ASIENTE)

Saco el rosbif y voy, ¿vale? Vale.

(SUSPIRA)

(Risas)

¡Me meo! (RÍE)

-Se lo están pasando en grande. Sí, sí, pero llévatela.

(RÍEN)

Carlos, este es Diego Peretti, un actor superfamoso.

-Hola. Hola, ¿qué tal?

Vámonos. -Espera.

Diego es increíble. Mira lo que dice.

Dime lo de antes.

Pelo, pelo... Pelota, pelo.

Que en esa foto parecemos dos pelotudos.

¡Pelotudo! (RÍEN)

Es que me encanta el acento que pone. -El acento que pone...

No es que lo ponga, es que, como es argentino,

pues tiene acento argentino. Qué gracioso.

Eres muy atractivo. Bueno, muchas gracias.

Mucho, de verdad. A mí el humor me pone un huevo.

O te la llevas tú o la echo yo. Me la llevo.

Álex, cariño, de verdad... -Mm... Cómo huele.

¡Hala, qué pinta! (RÍE)

Tengo un hambre...

-Álex, vámonos, que estamos molestando.

-¿En serio? -Sí.

-¿Qué dices? Si nos lo estamos pasando muy bien.

-Ya, bueno, pero... -Qué rico.

¿Puedo probar un poquito? (RÍEN)

Me temo que la niña tiene hambre. Sí...

Pues nada, dos cubiertos más, ¿no? ¿Seguro?

Yo no tengo problema. Qué bien.

Ángel, ven conmigo. Ensaladilla.

¿Me haces un huequito? Sí, claro.

Pues nada, yo soy Carlos. Diego.

Peretti. ¡Pelotudo!

(RÍEN)

Bueno, Diego, ¿un porrito?

¿Por qué les has dicho que se queden?

¿Y esa tarada? ¿De dónde ha salido esa tarada?

No lo sé, no lo sé.

Será la novia de Carlos. Con la que me ha liado...

(LLORA)

¿Qué te pasa?

Nada... ¿Qué te pasa?

Ni te lo imaginas... Bueno.

Bueno, tranquila.

No, tranquila, no, es que le odio, Ángel.

Le odio. Ya...

Vale, no pasa nada.

Le odio. Bueno...

Lo mataría.

¿Qué te ha hecho?

No puedo.

No puedo... No puedo...

Haz un poco así que hacéis vosotros.

Es que... Vale. Es...

Cariño, date un poco de agua. No puedo.

Sí.

¿Vale? Vale.

Ya está.

A ver, ¿qué sale de un rubio y una china?

¿De un rubio y una china?

Venga, que te estoy dando una pistaca.

No sé...

¡Un porro! -¡Esa es mi chica! Sí, señor.

(RÍEN)

María 100 por 100 orgánica. La cultivo yo mismo.

¿Quieres un poquito? En mi casa no se fuma.

Bueno, después de cenar.

Salís al jardín y fumáis lo que queráis, ¿vale?

Lo que diga la jefa.

Entonces, ¿qué? ¿Vas a trabajar en la película de estos?

Eso esperamos. Cómo mola.

¿Y de qué va la peli? Es una novela de Ángel.

Maravillosa. Es una historia de crímenes cometidos por una mujer.

O sea que la prota es una churri.

Y el policía que la persigue, que sería Diego.

(ASIENTE)

¿Y quién va a ser la chica? No está decidido.

Queremos escuchar tu opinión, Diego. ¿Vos cómo la ves, Ángel?

Una mujer morena, racial. Con algo oscuro en la mirada.

Que la veas y te creas que es capaz de matar.

Por supuesto, tiene que ser una buena actriz. Guapa, joven.

Con nombre. Que no pase de los 30.

¿Tan joven?

Se supone que tiene que ser una mujer atractiva.

Pero si 30 ya es un montón. (RÍE)

Cómo mola, me encanta todo esto.

Oye, ¿brindamos por la peli?

No. No.

Es mejor no brindar antes de firmar. Podría traer mala suerte.

Pues brindamos por otra cosa.

¿Se lo contamos? -No, no. Ahora no.

-¿Por qué no? ¡Que sí! -Porque no es el momento.

-Así, además, invitamos a Diego, que me cae de puta madre.

Diego, me caes de puta madre. Vos también a mí.

A ver, no tenía pensado anunciarlo por ahora, pero...

Pues nada, que nos casamos. -¡Sí!

Y estáis todos invitados.

Aunque tendréis que coger un avión. -Sí, porque aparte de casarnos,

nos vamos a vivir a Brasil.

(TARAREAN RITMO BRASILEÑO)

Eres una cajita de sorpresas, ¿eh? Bueno...

Voy a preparar el postre.

Digo, ¿tú sabes bailar salsa? (GOLPEA LA PUERTA)

No, no muy bien, no.

¿Y bachata? No, menos que salsa. (RÍE)

Pon bachata, guapo, que me estoy animando.

No tengo, si quieres, te pongo Mozart.

Venga, ya pincho yo, a ver qué encuentro por ahí.

Eso sí, el Chivas lo sigues teniendo en el mismo sitio.

-¡Uh! ¡Vamos! -¡Vámonos!

-Diego, luego te enseño. ¡Vamos!

(TARAREAN MÚSICA BRASILEÑA)

Por cierto,

¿qué te ha parecido el guion?

¿Diego, tú no vienes?

Isabel, abre.

¡Isabel!

Si vas a suicidarte,

que no sea metiendo la cabeza en el horno, que está muy visto.

¿Por qué te has encerrado?

Que me quería fumar un cigarro.

Sí.

¿Estás bien?

(ASIENTE) Sí, sí, sí. Estoy bien.

Jodida, pero bien. (RÍE) Ya, bueno...

Yo me puse frenética cuando Ángel me dijo que volvía a casarse.

Contigo, precisamente. Es que no es eso, Susana.

¿Entonces?

Carlos, que es lo peor.

Aunque he tardado tiempo en descubrirlo.

¿Carlos?

Y yo que pensaba que os llevabais genial...

No le digas a Ángel que me has visto fumando, ¿eh?

Hay muchas cosas que yo no le dijo a Ángel.

Oye, eso tiene muy buena pinta.

Sí, he tenido que hacer dos más.

¡No, no, no!

No, es que este no tiene azúcar. Prueba este.

No, no, no, termina tu obra de arte, pero date prisa,

que hace falta un postre para endulzar esta cena.

(Música misterio)

(Música bachata)

Venga, Susanita, mueve tu cucu. Déjame en paz.

(Continúa la música)

¿Qué haces aquí? Respirar.

Respirar y evitar que alguien me invite a bailar esa horterada.

Yo me voy a la cama. ¿Ya estamos, Ángel?

¿Tú cómo ves a Isabel? Pues no lo sé.

Está rarísima, como si se guardase algo.

Parece que fuera a estallar.

Siempre ha tenido un puntito desequilibrada.

Tú no la estarás puteando, ¿verdad? Mira que te conozco.

Lo que me faltaba. ¿Trato mal a todas las mujeres?

Por mi experiencia, sí.

De verdad, me estáis dando la noche.

Qué frío, cojona.

¿Tú crees que acabaremos hablando de algo del guion?

Tranquilo, que ya habrá tiempo. ¿Postre?

Qué rico.

¡Me encanta!

Carlos, este para ti. ¡Ahí va!

Mi postre favorito. Muchas gracias, guapa.

(ÁLEX RÍE)

Bueno, ya está, Álex. ¿Queréis postre?

Basta de trabajar, Isabel. Álex, por favor.

A divertirse un poco.

A ver si te gusta.

(Continúa la música)

Realmente, está muy rico.

A Diego le gusta más tu mujer que la jovencita.

A ti lo que te gusta es fastidiarme.

(Móvil)

Carlos, ¿un tango puede ser? Hombre.

¿Te pongo este? Sí, perfecto.

¡Alba! Alba, hija.

¿Qué tal?

(Tango)

¿Ha pasado algo?

¡Alba! ¿Ha pasado...? Te oigo entrecortada, cariño.

Te oigo... Joder.

(Continúa el tango)

(Se para la música)

(Música bachata)

Diego.

Esto es mucho más divertido, ¿vale? (RÍE)

-Perdón, perdón, perdón.

¡Ay! (ERUCTA)

No me encuentro muy bien. Demasiados porros.

No tenemos edad, Carlos. No la tendrás tú.

Hostia, qué mareo. ¿Te importa? ¿Tú no tienes una novia y una ex?

Por eso mismo.

Me gusta estar en terreno desconocido.

Joder, qué mareo. ¡Álex, guapa!

Tu novio no se encuentra bien. Exagera.

¿Quieres que vaya yo? No, pero si no le pasa nada.

¿Y tú cómo lo sabes?

Porque le conozco.

Y soy médico.

¿Tú eres médico? ¿Vos sos médico?

Sí, estoy haciendo la residencia.

A ver, ¿qué te pasa?

Me duele el estómago, la cabeza... Estoy fatal, ¿eh?

Vamos al jardín a dar un paseo. ¡No, no, no, no!

Sí, sí, sí. Prefiero morirme en tu sofá.

Estás muy graciosito esta noche, ¿eh?

(Continúa la música)

Dadle una manzanilla. Habló la doctora.

Ángel, cariño, ¿puedes traerle una manzanilla?

Espera, yo voy contigo. Así me quito las patas de encima de este.

Vamos.

Está donde el azucarero, ¿te acuerdas?

Estoy muy mal, ¿eh?

Por mí como si te mueres.

(Continúa la música)

Si esa Álex es médico, yo soy bailarina de striptease.

Susana, no puedo más. ¿Por qué no os vais todos?

¿Dónde está la manzanilla? Ahí.

En el armario. ¿Me has oído?

Yo me meto en la cama, ¿eh? Te he oído.

Algo que no soporto son las fiestas.

Pero se supone que esto era una cena de negocios.

Y lo es.

Oye, ¿pero qué es esto? ¿Hay una cucaracha?

¿Pero qué cucaracha, Ángel?

¿Cómo tenéis esto en la cocina? ¿Matarratas? ¿Qué hace eso ahí?

Es peligroso y más teniendo niños en la casa.

Yo qué sé, Isabel, que es una despistada.

¿En esta casa tan pija hay ratas? Pues sí.

Inconvenientes de vivir en el campo.

No tenemos dinero para pagar un exterminador.

Mete la manzanilla para este.

(SUSURRA) Carlos, aquí no, por favor.

Mira, ya están aquí.

Manzanilla. (ERUCTA)

¡Madre mía!

Perdona...

-Carlos, amor, ¿has vomitado? (SIGUE VOMITANDO)

(Quejidos)

Me duele... -Hay que tumbarle, venga.

Vamos. A la cama, Carlos.

(CARLOS SE QUEJA)

Isabel, pon una toalla, que este va a volver a vomitar.

Ya está. Vale, quédate.

Me duele mucho. -Venga, Carlos.

Que se está poniendo peor por momentos.

¿De verdad eres médico?

-Claro, dentista.

(Pedo)

Isabel,

¿qué coño ha podido ponerle así?

¡Yo qué sé!

Voy a llamar a un médico. Bueno, no nos pongamos histéricos.

La manzanilla. Sí, que no quiere.

No te quedes pasmado, que te conozco.

Una ambulancia voy a llamar. Una ambulancia...

Tiene un cólico, no un infarto.

Ángel, de verdad. ¿No te fías de mí?

(TOSE) -Quiere vomitar, eso es bueno.

¿Ves? Dice que es bueno. Venga.

Vamos al baño, Carlos.

Colabora un poco, por Dios.

¡Ayuda, hombre! Carlos, por favor...

(Música)

¿Sabe lo que pasa, buen hombre? Es la tercera vez que llamo.

Sí, una Samsonite normal.

Verde. No, azul, no, verde.

Sí, le paso el número de vuelo.

Es AR080. Sí.

(Música)

¿Qué haces? (CHISTA) Calla.

¡Suéltame!

No sé cómo decirte lo que te voy a decir.

¿El qué?

Creo que Isabel ha envenenado a Carlos.

(RÍE)

¡Por favor! Pero...

"Matarratas y ratones.

Alta efectividad, muy fácil de usar. Contiene flugo...

La muerte se produce por anticoagulación de la sangre,

provoca convulsiones". Ángel...

Estamos en la vida real, no en una de tus novelas.

La discusión la han tenido real.

Las convulsiones de Carlos son reales.

Este matarratas es real. Claro.

Y si Carlos hubiera tomado,

aunque solo fuera una cucharadita de esto,

ahora estaría muerto.

(Gritos)

¿Qué pasó? No sé.

¡Corre, corre!

¡Ay, que me tiras!

¡Vamos, hombre! ¡Coño, ya voy!

¡Isabel! Por Dios, por Dios...

¿Qué pasa? Carlos.

¿Qué pasa? Está muerto.

¿Qué? (A LA VEZ) Está muerto.

Está muerto. Tú decías que estaba bien, ¿no?

Déjenme ver, soy médico. ¿Tú eres médico?

Sí, psiquiatra. No, Diego, no respira.

Necesito ver si está muerto o no. Déjame ver.

Ay, no, no, que no puede ser, que no puede estar muerto.

Estás en shock emocional. ¡Llévatela, llévatela, anda,

llévatela, que te necesitamos, que Carlos, llévatela fuera!

No puede estar muerto... Álex, estás en shock emocional.

Déjame sola con él, déjame sola con él, cielo, no puedo...

¡Cierra la puerta, cierra la puta puerta!

No, es absurdo, simplemente,

no puede ser, no me creo que ella lo haya matado.

La mousse, la mousse, Isabel preparó la mousse.

Cogió una cucharadita de Ratox. Espera, espera, espera.

Yo estaba con ella en la cocina.

Había separado una, no me la dejó probar,

bueno, por lo menos, no quería matarme a mí.

Tú no bebes.

Tengo la ensaladilla pegada al paladar. Coño, está rico.

Tenía que haberme dado cuenta, Isabel no está bien,

Isabel, hace mucho tiempo que no está bien,

pero como es actriz, yo pensaba que desde que ha cumplido los 40...

Ya, está menos buena y por eso, mata. No me jodas, Ángel.

Está muy irascible, no duerme por las noches,

ha vuelto a fumar. Si fuma, asesina en serie, seguro.

Estoy intentando que entiendas que mi mujer está fuera de control.

Tú lo has dicho. ¿Yo he dicho eso?

Tú lo has dicho. No lo creo.

¿Qué haces, Susana? Ay, este whisky está cojonudo.

Susana, que no estás acostumbrada.

Ya, tampoco lo estoy a que tu mujer mate a sus invitados.

No me di cuenta, Diego, no, de verdad, que yo no sabía

que estaba tan mal Carlos. Álex, que vos no tenés

la culpa de nada, nadie sospechaba que estuviera tan grave.

Ay, no me vas a dejar, ¿verdad, Diego?

Es que tengo mucha angustia. Ya sé, ya sé...

Álex, bonita, suelta a Diego... Abrázame, Diego.

Álex, estás hiperventilando, Álex, respira conmigo,

meter aire, soltar aire. No puedo.

Meter aire, soltar aire. No puedo, no puedo.

¿Tienes un calmante? Sí, claro.

Los remedios de la abuela.

Bueno, qué, ¿nos dejamos de darle vueltas

y llamamos de una vez a la Policía? Y acusar a mi propia esposa, jamás.

Ay, y dale, que vengan y la interroguen y veremos qué pasa.

¿Qué va a pasar, Susana? Pues que interrogarán, la detendrán,

se montará un escándalo estupendo, seremos primera página

en todos los periódicos, trending topic del mes.

No intentes preocuparme, te digo que ella no ha sido.

¿Por qué estás tan segura? Pues porque no hay móvil,

y si no hay móvil, no hay asesinato, tú deberías saberlo mejor que nadie,

hijo.

Estaban peleados.

Todos los ex se pelean.

Aquí pasaba algo que no sabemos. Pues sí.

Que Carlos es alérgico a la nata, al limón,

a la ensaladilla rusa... Cállate, déjame pensar, Susana,

por favor, déjame pensar. A ver, vamos a ver.

¿Por qué vino él?

Cuando entré en la cocina,

tenían un papel, que Carlos lo cogió, se lo...

(SUSURRA) Ven, ven, vamos.

(Música tensión)

Tú, vigila. ¿Pero a quién?

Vigila. ¿El qué?

¿Pero qué estamos haciendo?

Diego, ¿qué tal? ¿Qué tal va todo?

Bien, bien, ahora Álex se quedó con Isabel, se está recuperando.

Ah, bueno, oye, nada, pues todo perfecto.

¿Por qué no te bajas y te tomas un whisky?

Está rico. Pensaba entrar, a ver,

por si se puede... Uy, es que no se puede.

No se puede, no hay nada que hacer, esta supermuerto, kaput total.

Bueno, entonces, espero abajo antes de despedirme.

Bien. Preferiría irme, si no le molesta.

No, no molesta.

Bueno...

(Música tensión)

¿Qué haces? Date un poco de prisa.

Ni que el muerto se fuera a levantar.

Ay...

(Continúa la música)

Es bueno el carmazin. Ssh, calla.

Pues yo me tomo una. No creo que haga nada.

Isabel es adicta.

Ya está, ya está.

(Continúa la música)

Es de Hacienda. Qué prosaico.

Yo me imaginaba otra cosa. Y una orden de embargo.

¿Qué mierda es esta? ¡Chis! ¿Quién grita ahora?

(Continúa la música)

¿Quieres parar? Que no veo nada. ¡Chis!

Mierda, mierda, mierda... ¡Mierda! Carlos debía un montón de pasta.

A proveedores, a Hacienda, un agujero bestial.

¿Y? Mira quiénes son

los socios de su empresa. No veo nada.

Isabel, Isabel avaló todos sus créditos.

En esta carta le piden esta casa y más de 300 000 euros.

No. ¿Carlos la arruinó? Nos arruinó, nos arruinó,

Susana, tenemos todos los bienes en común.

¿Qué bienes? Si todo el dinero era de ella, y esta casa

la heredó de sus padres. Susana, no estemos por pequeñeces,

que me ocultó todo esto, me ha engañado, me ha traicionado.

Ahora entiendo su cabreo. Y en un alarde de inteligencia,

va y se lo carga.

¿Sabes qué te digo? Que tú también lo hubieras matado.

No, que se merece ir a la cárcel. ¿Oye, qué haces?

Llamar a la Policía, qué quieres que haga.

Espera, no creo que sea una buena idea.

Ángel, tú mismo lo has dicho antes, si Isabel cae, nos arrastra a todos,

piensa en la película. Ni qué película, ni qué película,

me acabo de enterar que he estado ocho años durmiendo

al lado de una asesina. 300 000 euros,

cómo coño los voy a pagar. Nene, nene,

si detienen a Isabel estás perdido. Te veo pidiendo vises

los domingos en Soto del Real. Seguro, no pienso ir a verla.

Comunica, joder. Te ocuparás tú solo de la niña.

Mejor, asesinar es una mala influencia.

¿Cómo puede ser que comunique un teléfono de urgencias?

Y de Dylan.

Recuerda que su padre ha muerto, tú eres ahora su tutor.

¿El tutor de Dylan?

No puedo más. No, no, no...

No puedo más, ¿cómo puede ser que me pase todo esto?

No, no, Piolín, no, no, así, no, venga, bebe un poquito.

Venga. Tengo una estrategia,

y así, histérico, no me sirves de nada.

¿Tú por qué estas tan tranquila? Uy, la pastilla.

Funciona que te cagas. ¿Quieres una?

(Música)

(Música tensión)

(Conversación)

(Continúa la música)

(Cremallera)

(Chorro de pis)

Para, coño, para.

¡La concha del mulo! ¡Qué asco!

Lo sabía. Lo sabía.

(Grillo)

¿Qué es esto, eh? ¿Una fiesta con un invitado bien pelotudo,

del que todos se quieren reír? Baja la voz, que te van a oír.

Es un casting. Un casting.

¿Me quieren hacer un casting a mí? No, no, el casting no es para ti,

es para Isabel, quiere protagonizar la película y está obsesionada

por trabajar contigo. ¿Y por qué no se lo dice

tranquilamente al marido? No puede decírselo a Ángel,

y mucho menos a Susana. No tiene suficiente nombre,

no les gusta como actriz, no la ven para el papel protagonista.

Por eso se le ocurrió matarme, para demostrar que es creíble

como asesina.

Todo esto se le ocurrió a Isabel.

Están todos muy psicóticos en esta casa.

(SUSURRA) Pues échanos una mano, y yo te prometo que después

nos tratamos todos.

Eh, Diego, si descubres todo esto, nos jodes.

Diego...

¿Me entiendes, no? Sí te entiendo, sí.

Diego, Diego, me estoy helando.

¿Y por qué no te movés?

Es para mantener la continuidad del muerto, el racor.

(RÍE) El racor.

El racor.

Joder, esto no funciona.

¿Diego?

¿Diego?

Diego, perdona que te hayamos dejado plantado.

No, está bien. Querido, pensamos

que es mejor que te vayas.

Has sido muy amable, pero todo este lío...

La desgracia, la muerte... ¿Te voy a pedir un taxi, sí?

Ángel, el teléfono. No, no, esperen.

Esperen, un momento.

Lo que pasó esta noche, es decir, la muerte de Carlos,

no es lo que parece.

Ángel, vos querés mucho a Isabel, ¿no?

Ahí voy, ahí voy. ¿Pero qué dices?

La quiere mucho, la ama, mataría por ella.

Exacto, noté la tensión durante toda la noche,

va a venir la Policía, le van a hacer autopsia al cadáver,

¿dónde está el veneno? Isabel, fue Isabel.

¿Eso es un whisky? Sí.

Isabel le metió matarratas en la mousse.

Ángel, por favor, ¿qué estás diciendo?

¿Por qué haría una cosa así? No, no, nosotros no pensamos

que quisiera matarlo, sino más bien que fue,

fue un accidente. ¿Un accidente?

¿Y ella sabe que ustedes están al tanto?

No, queremos darle la oportunidad de que se explique,

y luego, a ver qué pasa.

No es fácil lidiar con todo esto, Diego, los niños,

el pobre Ángel... Ángel, que desgracia más grande,

la puta madre... Quiero decir, la madre de tus hijos,

compañera de tu vida, debes estar hecho pelota.

Dame un abrazo. No me voy a ir,

no me puedo ir, no me quiero ir, no lo voy a dejar

en una situación así. Qué buena persona eres.

Lo supe desde el primer momento.

Dame a mí también un abrazo. Sí, Susana, sí, sí,

juntos ante la adversidad. Ya está, ya está.

Los quiero ayudar. ¿Qué tengo que hacer?

¿Tú sabes limpiar a fondo? ¿Sangre, por ejemplo?

No, platos.

No lo entiendo, no lo entiendo, ¿pero qué hacen?

¿Por qué no suben a interrogarme? Relájate, Isabel, yo qué sé.

Estarán pensando qué hacer. ¿Seguimos ensayando tu confesión?

Vale.

(SUSPIRA)

¿Y si no me creen?

Porque tú has estado bastante sobreactuada, por cierto.

¿Yo? Sí, tú.

Perdona, yo no he sobreactuado, las jovencitas son así,

sobreactuadas ellas mismas. El problema es que me habéis dado

un papel estereotipado. (GRITA) ¡Ah!

Le iba más al personaje. ¿Pelirroja?

¿Y así vestida?

¿Pero quién se va a creer que eres médico?

¿Y por qué no? Ay, Dios.

Además, he dicho dentista. ¿Y el show que has montado

hace un rato? Pero si he salvado la situación

que te cagas de bien. Resulta que el tipo es médico, guapa,

y si yo no me pongo así, un poquito histérica,

se habría coscado de todo. Que no te has despegado de él

en toda la noche. ¿En qué habíamos quedado?

En que tu personaje estaba superenamorado de Carlos, ¿no?

Ya sé lo que tú pretendes.

Tú pretendes que se fije en ti. ¡Qué tía!

No me lo puedo creer. Mira, Isabel, yo no necesito esto, ¿sabes?

Tengo curro. ¿Ah, sí?

¿En qué? Microteatro.

Escribo, dirijo e interpreto.

Y como es micro, te da tiempo a todo, ¿verdad?

Ay, qué mala es la envidia, espero no acabar como tú.

Voy a bajar y a provocar el conflicto.

Te acompaño. No, tú te quedas aquí, quietecita,

calladita y sin moverte. No vas a confesar.

Se supone que yo tengo que estar, es cuando me pongo frenética.

Que no, que no, que no. Que no voy a confesar.

La idea es que ellos me acusen,

y solamente bajo una presión insoportable,

y después de haberlo negado varias veces,

cederé, me romperé,

y me derrumbaré.

Y ponte bien la puta peluca.

(Música tensión)

Bueno, yo pongo el lavaplatos. Muy bien.

(Vajilla)

Diego, no metas los platos sin enjuagar, hombre.

Anda, pásamelos. Hay que ver qué mal

que sale la grasa en frío. Vaya, estáis recogiendo.

Claro, mujer, no te vamos a dejar aquí con todo el muerto.

Ay, quiero decir, con todo este lío en la cocina.

Cariño, ¿dónde tenemos un quitagrasas potente?

Quitagrasas. Potente.

(Música tensión)

El quitagrasas, cariño.

(Continúa la música)

Aquí tienes.

Bueno,

me vais a perdonar, ¿pero habéis pensado qué vamos a hacer?

Te refieres a... Carlos.

Que me encanta veros tan diligentes, pero os recuerdo

que tenemos un muerto en el baño.

Hay que esperar a Álex, ¿no? Al fin y al cabo,

ella era su novia, vamos a ver qué quiere hacer.

¿Cómo está?

¿Quién? Álex.

Ah, mejor, mejor, después del shock...

Creo. (ASIENTE)

Voy a ver cómo está. Decile que siga respirando.

Que respire lentamente, inspire, expire...

Que respire, eso. Suelte el aire.

(Puerta)

¡Oh!

(SUSURRA) Qué sangre fría.

Madre mía, yo creo que lo tiene todo calculado.

¿El qué? Pensad un momento,

¿quién sabe que ella le ha envenenado?

Nosotros. Nosotros.

Exacto, y si nosotros callamos y un médico certifica la muerte

diciendo que todo es normal, aquí paz, y después, gloria.

Yo soy médico. No creo que contara con eso.

Total, tiene a Álex, y ella es... Tonta de remate.

Sí, pero también es médico, por lo tanto,

si Álex firma el certificado de defunción, todo está arreglado.

Estoy convencida de que ese es el plan de Isabel.

Yo no digo nada, yo no digo nada, ahora, parece que conoce a mi mujer

mejor que yo. Me voy. ¿Dónde vas?

A tomar el aire. Ángel, Ángel,

estamos los tres en esto.

(Continúa la música)

(SUSURRA) ¡Imbéciles, son completamente imbéciles!

El peor de todos es mi marido. Les montamos una pelea,

les damos un móvil, les ponemos el arma homicida ahí,

en la despensa, perfecto, ¿y nada?

(SOLLOZA) Nada, como si Carlos la hubiera palmado de un catarro.

Y eso que escribe novelas policiacas.

Bueno, pues si después de todo y de la que hemos liado,

no se han dado cuenta,

pasemos al plan B.

¿Plan B?

Si no tenemos plan B.

El plan B es confiesa y listo. ¡No, no, no, no!

Que no, que no puedo confesar, se tienen que dar cuenta ellos solos.

Joder, joder, joder, ¿qué hacemos? Puedo bajar yo.

Si te fías, claro.

(Golpes en la ventana)

Como la prensa se entere de esto, nos machaca.

Con lo que les gusta meterse con los del cine, son capaces

de decir que se sospecha de ti como asesino.

Qué horror, pero no tenemos salida, porque si no decimos nada,

somos cómplices.

Álex, ¿cómo estás?

(SOLLOZA) Así, así. Mal.

Tómate una copita, mujer, te hará bien.

No quiero.

Ay, qué mal rollo, qué muerte tan horrible.

Se le paró el corazón, uf...

Un infarto. Era fumador, ¿no? No, pero eso no les mató.

Vomitaba sangre.

Yo creo que tuvo una hemorragia interna, vamos, que...

Que se deshizo por dentro, como una... Rata.

Tampoco hace falta que nos des detalles.

Tú eres médico, Diego, ¿lo ves normal?

No, pero yo no lo pude examinar. ¡Pero te lo digo yo,

que soy tu colega, joder!

Yo creo que le envenenaron.

(Música tensión)

Y que fue Isabel.

¿Qué estás diciendo, Isabel, por qué iba a hacer una cosa así?

Estoy completamente segura, ¿vale? Es una opinión profesional.

Y una acusación muy grave, Álex.

¿Tienes pruebas?

Bueno, preguntarle.

Y si no ha sido ella, que lo niegue. Álex, tú, tú no estás bien.

Susana... Está en shock.

Vos también, Susana. Susana, por favor.

Venga, a la cama, ¡a la cama! Susana, llevas un pedo...

Bueno, ¿qué?

¿Quién se lo va a decir a Isabel?

Oye, perdona, ¿cuánto hace que conoces a Carlos?

Tres, no, cuatro. Días, porque nunca te ha nombrado.

Meses. Te voy a decir una cosa.

Mi mujer y Carlos estuvieron juntos 10 años,

tenían un hijo en común y se llevaban muy bien.

De hecho, bastante mejor de lo que a mí me gustaría,

dicho sea de paso. Pero, a ver, ¿qué os cuesta

preguntar a Isabel? Joder.

Si te oyera el pobre Carlos, qué pena.

¿Tú, qué quieres, que la meta en la silla eléctrica

a la que fue el amor de su vida, a la madre de su hijo?

Vete para arriba, que tenemos que hablar los mayores.

Vete para arriba, que no sé...

(BORRACHA) ¡Torero, torero! Vuelve el hombre.

Pues sí, Susana, pues sí, tu plan ha fracasado,

así que ahora te estás calladita y me dejas a mí

tomar las decisiones. Todo, lo he dicho todo,

como me lo has dicho, todo. Te digo que tu marido piensa

que eres una santa, joder, se dejaría cortar un brazo por ti.

¿Tú crees que se han dado cuenta? Nos están tomando el pelo.

Que no, que se lo creen, que se creen que Carlos está muerto

y que yo lo sé todo. A la única que no se creen su personaje es a ti.

El colmo, es el colmo.

Estás despedida, fuera.

¿Perdón? Fuera.

No, no, no, tú no me despides, guapa, me voy yo y voluntariamente.

Lo que tú quieras, pero ya estás saliendo por la puerta.

Antes, págame. ¿Que te pague?

Mañana, mañana recibirás el cheque,

y solamente si mantienes la boca cerrada.

(Música tensión)

¿Sabrás?

Te lo dije, estaba seguro, pero hay que ser tu santa voluntad.

Así toda la vida. Calla, que me mareas.

¿Y ahora qué? ¿Ya no sabes cómo salvarnos a todos?

¿Has perdido tu capacidad mesiánica? (TITUBEA) Esperen.

¿Por qué no se tranquilizan y respiran profundamente?

(RESOPLA) Creo que llegó la hora de hablar con Isabel.

No. ¡No!

(RÍE) Bueno, por lo menos, en eso están de acuerdo.

Es por ti, Diego, te hemos cogido mucho cariño.

Mira, es mejor que cuando todo esto se sepa

tú ya estés lejos.

Todos diremos que no te conocemos.

Eso.

Que nunca, nunca, nunca

pisaste esta casa maldita. ¡Exacto!

Carlos nunca estuvo en esta casa. ¡Oh! Este está peor que yo.

¡Eso lo he escrito yo! ¿Por qué no me acordaba?

Yo opino lo mismo.

¿Qué cosa? Ay, no lo sé.

Cualquier cosa que me libre de este infierno.

Necesito agua. Yo te voy a traer agua.

Pero vos tenés un pedo de la puta madre, Susana.

Eres todo un caballero.

¿Puedo contar contigo?

Absolutamente. Vale.

Lo único que nos compromete es el cuerpo de Carlos.

Si lo sacamos de la casa... No me parece buena idea.

¿Estás conmigo o no estás? Sí, estoy con vos,

pero me parece que hay que pensarlo. ¡La dentista, la dentista!

¿Dónde vas? ¿Dónde vas?

A mi casa.

No me importan una mierda vuestros líos, me voy a mi casa.

(CHISTA) Escúchame una cosa. Diego...

Como abras esa boquita, yo voy personalmente a tu casa,

te corto en rodajitas... ¡Ah!

(Música tensión)

Que es calva.

¿La has despedido? Es insoportable esa niñata.

Es una engreída, una pedante y muy mala actriz, por cierto.

¡Te la estás tirando! Que no.

Ay, algo va mal.

Algo mal, algo no funciona. Tu matrimonio, lo he dicho mil veces.

Tienes que dejar a tu marido. ¡Que no es eso!

Estoy hablando de nuestro plan. Es...

No habrá entrado nadie aquí, ¿no? No, nadie, nadie.

Ven, mírame.

Por cierto...

¿Qué tal con Peretti?

¿Por?

No, por nada, por nada. ¿Te crees que le gusto?

¡Tachán!

Para, para. ¡Para, para, Carlos!

(SUSURRA) ¡Carlos, joder!

¡Ups! ¿Qué más va a salir mal?

No, por favor. (CHISTA)

No, no quiero ver el cadáver. Ángel, justo ahora...

(CHISTA) Contrólala, contrólala. Líbrame de esta visión horrorosa,

Diego, por favor, por favor. Cuidado, los escalones.

¡Ah! ¡Ah!

¡Ay, Ángel, por Dios, qué susto me has dado!

¿Qué ha pasado? Se han fundido los plomos.

En la calle hay luz. Bueno, pues ve a arreglarlos.

No, no, yo no sé arreglarlos. ¿Cómo que no?

No, ve tú. ¿Yo? No.

Sí. Bueno, vale. Dame tu teléfono.

Susana te acompaña. No.

¿Por qué estáis hablando así? ¿Y yo qué sé? Vale, voy con Susana.

Vamos. Sí.

Diego, ven. Oye, Susana, la escalera, hija.

No es buena idea, Ángel.

Ángel, no es buena idea.

Aquí.

Vale, aquí, aquí está.

¿Qué estás buscando? Las llaves del coche.

¿Para qué el coche? ¿Tú has oído un ruido?

¿Un ruido? No.

Espera, voy a coger linternas.

No tenés que hablar.

(CHISTA)

Vale.

¿Cómo hacemos? Agarramos los brazos.

Coge tu este brazo y yo este. Tira, tira, tira, tira.

Le vamos a pasar por la puerta.

Tú primero. Arrastrando.

No entra, no entra. Habrá que cortarle un brazo.

¿Cómo le vas a cortar un brazo?

No sé, para que salga. Arrastrémoslo.

Ya sale, ya sale.

Dale, dale, ahí va.

La curva, la curva, cuidado. Ahí va.

Ay, ay, ay.

Espera, espera, espera. Soltemos los brazos.

¡Ay! Ahí sale, ahí sale.

Empuja. Ahí sale.

Empuja. ¡Uy!

Me rompió la cabeza. Vale.

Vale, empuja.

Susana, para, por favor, déjalo quieto un rato.

No veo nada. Se mueve solo.

Bueno, dame, que lo llevo yo. Dámela, dámela.

Es que, de verdad, ¿eh? ¡Ah!

¡Qué miedo!

Estás muy borracha, no me lo puedo creer.

¡No te muevas de aquí! ¿Vale?

(Música intriga)

Joder, qué mal huele. A cadáver.

No, a meado. ¿A meado?

El hijo de puta se ha meado antes de... palmarla.

¿Cómo se va a mear? Me sube todo el vapor.

Espera, espera. Para, para, para.

Que me da un infarto. Aguanta.

Me da un infarto, déjalo. En el suelo, déjalo.

¡Oh! ¡Oh!

(RESPIRA AGITADAMENTE)

Mira, se está escurriendo, se nota que no tiene rigor mortis.

Aparece a las tres horas y media. ¿Cómo lo sabes tan exacto?

Documentación exhaustiva para mis novelas.

Ah. Espera.

¿A dónde vas? A por los abrigos.

¿A por los abrigos?

Aprovecha para respirar. (RESPIRA AGITADAMENTE)

Pero ¿qué hace? ¿A dónde va?

No sé, no te preocupes, me parece que te lleva a tu casa.

¿A mi casa para qué? No sé, no sé.

Ya viene. (CHISTA) Ay, ay.

Toma, el abrigo. Y el sombrero.

Lo sacamos arrastrando...

Arrastrando hasta el coche. Cuidado con la cabeza.

¡La luz! ¡Corre, corre, corre!

¡Ha venido la luz! Corre, corre, corre.

¿A dónde vamos ahora? Arriba, venga.

Vale.

A ver, uno, dos, tres.

No entiendo por qué estoy haciendo esto.

Joder, así no se puede, estás en medio.

Vale, tira para atrás. ¿Entra?

Sí. Se trabó el culo.

El culo no entra.

(SE ESFUERZA) Ahí entra. Ahí entra.

Vale, cierra. ¡Esperá, esperá! El brazo.

Entra el brazo. Y la cabeza.

Todo para dentro, dale.

Venga, que ya estamos. Vamos.

Vale. Vamos, vamos.

Hala, ahí...

¡Uy! (RESPIRAN AGITADAMENTE)

Ya está.

¡Ángel! Tápame.

Tápame, que tengo frío. (RÍE)

¡Ángel! Ay, no me grites.

¡Ángel!

(Coche)

¡Hey!

¿Esa no es Álex? ¡Pare!

¿Eh? ¡Eh!

Yo qué sé. ¿A dónde vamos?

Es porque no has leído mi novela, "Asesinato de la M-40".

Lo entenderías todo.

¡Diego!

¡Ángel!

(RÍE)

¿Diego? ¡Eo!

¿Diego?

(Música intriga)

¡Ay, la leche!

¡Ay, mi madre!

(Música animada)

(Vibración de móvil)

(SUSURRA) Hola. ¡Carlos!

"Hola, hola". ¿Dónde estáis?

"¿Qué pasa?". Problemas. Problemas.

¿Qué dices? No te entiendo.

Tu marido, que está como una cabra.

No... No me digas que te han descubierto.

No, aguanto. Aguanto.

¡Ah! "¡Ah!".

¿Carlos?

(Ladridos)

¿Y? ¿Cómo lo llevás? Sácame de aquí.

No puedo. Sácame.

En un rato. No, Diego, Diego.

(Salpicadura)

Perfecto. 14 metros.

Un empujoncito y el coche se irá por el barranco.

¿Has visto la frenada que he hecho? Como si el coche hubiera derrapado.

Llevo 15 años escribiendo situaciones como esta, 15.

Por primera vez soy yo el protagonista.

¡Me siento vivo! Gracias a ti, amigo.

La gasolina, gasolina.

Si el coche se incendia, no hay cuerpo;

si no hay cuerpo, no hay autopsia. Está todo pensado. Ayúdame.

Trae el cuerpo, que lo ponemos aquí. Ah, que...

Como si estuviera conduciendo. No puedo.

(Claxon)

Todo tengo que hacerlo yo, joder. Ángel...

Escúchame, te quiero decir algo.

Las huellas. ¿Eh?

Ahí están mis huellas, hay que borrarlas.

Vamos a buscar ramas.

Ángel...

¿Vos sos consciente que si dejás caer ese auto

vas a ser cómplice de asesinato con una mujer que te engaña?

¿Qué? Isabel te engaña con Carlos.

Él la estafó. Isabel le prestó dinero.

Todo nuestro dinero. ¿Y por qué no te dijo nada?

(Estruendo)

(Explosión)

(Grillos, ladridos)

Hija puta.

Me la pegaba con Carlos.

Vamos.

Diego.

Vamos, Diego.

Vamos, Diego, vamos.

¿Qué te pasa?

(SOLLOZA)

Anda, ven.

Tómate un café, que así se te pasa el mal rollo.

¿Eh? Anda.

Me has hecho daño, ¿sabes?

Oye, que tú me caes bien.

Y quiero que nos llevemos bien, por favor te lo pido.

No. Me pareces una mujer única

y extraordinaria. No, yo no te gusto.

Que sí. No, porque soy...

Soy seca. (RÍE)

Y gruñona. Que no, tonta.

Que no, que me pareces una mujer muy fuerte y superinteligente.

Ya me gustaría a mí tener la mitad de la personalidad que tienes tú.

Ay, tú eres tan... Tan dulce.

Y tan sensible...

Y tan guapa. ¡Eh!

Isabel, mi amor, déjate llevar. Si me dejo llevar,

te pego una hostia. ¿A ti qué te pasa?

Isabel, siempre me has gustado. Desde que nos conocimos.

¿Por qué te fuiste con Ángel? ¿Porque me gustan los hombres?

(Móvil)

No, no lo cojas. ¿Cómo que no lo co...?

Es Dylan. Espera.

Hijo. ¡No te vayas!

Espera, espera, que no te oigo bien. No te vayas, Isabel.

Entre mujeres todo es más... Más...

Femenino. Dylan, ahora.

Dylan, dime, ¿qué pa...? ¿Qué le pasa a Estrella?

¿Que se ha roto las dos muñecas?

Bueno, hijo, es que siempre pasa algo.

¿Que estoy rara? Qué voy a estar rara, no estoy rara.

Oye, ¿tú no estás conduciendo?

Pues cuelga.

Pues cuelgo yo.

¡Pare!

¡Pare! ¿Qué pasa?

-No sé, hay gente en medio de la carretera.

¡Un accidente! ¡Un accidente! ¿Qué pasa?

¡Que ha habido un accidente ahí! ¿Cómo?

¡Abra la puerta!

¡Un accidente! ¿Es grave?

Es un coche con una familia. Sube, sube.

¿Ha llamado a la ambulancia?

-Diego. -Llame a la ambulancia y la Policía.

Ahora llamo. Está justo ahí, detrás del pino ese.

Ha salido. ¿Qué pino?

-¿Qué haces, tío? ¿Estás loco o qué?

Nos vamos. (GRITA) ¡Eh!

-¿Cómo que nos vamos? ¿Dónde? A mi casa.

¡Eh, eh! ¡Abre la puerta, hijo de puta!

(Música animada)

¿Estás bien? -¡Para! ¡Eh!

¡Que pares, joder! ¡Para!

(Continúa la música)

Un poquito más. Venga, Susana, que sí, un poquito más.

Venga, perfecto. Vamos, ahí está.

¿Y dónde está mi marido? En serio. ¡Ay, y dale!

¡Pero qué pesada! ¿Por qué solo piensas en Ángel?

Yo te quiero, Isabel. Sí.

Te digo que te quiero,

te quiero tanto que no me importa lo que has hecho.

¿Qué he hecho?

Isabel...

Fue un accidente. Tú no querías matarlo a sangre fría.

¿A quién se lo has dicho? Lo sé, mi amor.

¿A quién se lo has dicho? ¿Quién lo sabe?

Bueno, siento decírtelo, pero todos lo sabemos.

¿Todos?

¿Todos, todos? ¿Mi marido y Diego también?

Vamos a arreglarlo. Sí.

No te preocupes. Gracias, gracias, gracias.

Te quiero mucho. ¿Sí?

Claro, sí. Sí, pero no me beses.

(Música)

Es un autobús.

¿Dónde estabais? ¿Qué ha pasado? ¿Por qué venís en autobús?

Lo ha secuestrado.

¿Dónde está Carlos? Quiero decir, su cuerpo.

¿Bailas?

Dime una cosa, mi amor, ¿te folla tu ex mejor que yo?

Sin tapujos, ¿la tiene más gorda?

¿Te hace gritar más que yo? Porque conmigo bien que gritas.

Y gritas y gritas y gritas. Como tú, no creo.

Pero ¿qué te pasa? Después de lo que he hecho por ti,

de lo que te he aguantado, porque eres un desastre, cariño,

perdona que te lo diga,

gastas un montón de dinero en potingues y en papel de váter.

¡Hay que ver a la velocidad que se gasta en esta casa

el papel de váter, se nos va el dinero por el váter!

¡Y no me gusta el queso de Burgos! ¿Cómo te lo tengo que decir?

¡Todos los domingos por la mañana, "toma cariño, tu queso de Burgos"!

¡Y Dylan es un anormal que no aprueba ni una!

¡Basta! ¡Todo lo hecho por amor,

que tú no sabes lo que es eso!

¡Tú, mientras, follando con ese, que no tiene ni conversación!

¿Lo que este anormal está diciendo es que te acostabas con tu ex?

¿Qué más da eso?

¿Dónde está Carlos?

Eso está solucionado, en el fondo de un barranco.

¿Qué?

Diego, habla, por favor.

Que no puede hablar, está mudo. Pero ¿qué habéis hecho?

¡Ah!

¿Le habéis degollado? ¡Ah!

Qué bestias. De verdad, no te enteras de nada.

Fue esta la que lo mató, solo nos hemos deshecho del cuerpo.

Un poco chapuceramente, también te lo tengo que decir,

porque no nos dio tiempo a sacarlo y meterlo en el volante,

pero, en fin, se fue por el barranco y se incendió.

Estaba vivo, idiota, todo era mentira.

¿Cómo que estaba vivo? Si yo lo vi muerto, ¿no?

Os la colamos.

Una genial idea de esta.

Era todo un teatro.

Pero ¿qué teatro ni qué teatro? Si lo cogí con estas manos,

la metí en el capó y lo tiré por un barranco.

¿De qué estáis hablando? Te lo has cargado.

(TITUBEA) ¿Me estás diciendo...?

¿Me estás diciendo que he matado a Carlos?

(LLORA) ¡Ay, Dios!

¿No existe ni la más mínima posibilidad,

por pequeña que sea, de que se haya salvado?

(Música tensión)

(Grillos)

(SE ESFUERZA)

¡Ay, Dios!

Por tu culpa, todo por tu culpa. Una cosa, ¿eh?, a la cárcel lo voy.

(Móvil)

Te advierto que yo no voy a la cárcel.

Yo a la cárcel no voy. Es él. Él.

El muerto que llama, joder.

(Móvil)

(Música suspense)

¡Ay, qué miedo, como en "Cuarto milenio"!

¡Ay, por favor, sed racionales!

Alguien habrá encontrado su teléfono.

¡La Policía, no lo cojas!

¿Carlos? ¡Carlos, mi amor!

(SOLLOZA) ¡Carlos, estás vivo!

¿Vivo? Pues claro que estoy vivo.

Aunque me he destrozado el tobillo y las costillas.

Y la pantalla del móvil. Y eso, como poco.

No, pero aún me quedan fuerzas para matar a alguien.

¡Eh!

Oye, ¿Angelito está bien?

¿Sí? No, no, pues nada, pues nada.

¡Ay, qué suerte, menos mal!

Ten mucho cuidado, mi amor.

Sí, mucho. Venga, hasta ahora.

¿Qué? ¿Qué, qué? ¿Qué ha pasado?

Que estaba el capó abierto y ha podido saltar y está vivo.

¡Ah!

¡Ah!

¡Ah!

¡Ya estoy bien! Ay, discúlpenme. Estrés postraumático, ya pasó.

Ya estoy bien. ¿Un whiskito?

Sí, por favor, Susana, un poco de whisky.

Recuperé la voz, muchas gracias, discúlpame.

Cariño, alegra esa cara, vamos a olvidarlo todo, ¿vale?

¿Eh? Perdona...

¿Le has dicho "mi amor"?

Vosotros la habéis oído, ha dicho "mi amor".

Otra vez, pero qué pesado es este tío.

Mírame a los ojos y dime que no estás enrollada con él.

Pues claro que no está enrollada con él,

a ver si te entra en la cabeza. Espera, estoy harta de todo esto.

Carlos es mi amante, sí.

Y me acuesto con él de vez en cuando porque me gusta, me hace reír.

Y me considera inteligente, no como tú.

Lo sabía. Bueno, por favor,

no discutamos, lo importante es que todo está arreglado.

Y que podemos hacer la película. A la mierda la película,

a la mierda tú y a la mierda el planeta entero.

¿No ves que me he enterado que mi mujer está loca?

Que se enrolla con su ex, que es un pringado.

Nene, yo también he descubierto que soy alcohólica y lesbiana

y no pasa nada.

Diego... Sí.

Dinos que haces la película.

Pero ¿creen de verdad que yo voy a querer hacer una película

con una manga de chiflados como son ustedes?

Ay. Ah.

Muchísimas gracias, señor. De verdad, ¿eh? Muchísimas gracias.

-De nada. -Ha sido un placer. ¿Qué?

No, no, estoy bien. Estoy bien, no se preocupe.

-Madre mía, se van a quedar de piedra al vernos volver.

-Ya verás mamá, con lo histérica que es.

-Mira, muñeco, estamos en casa.

-¿Y eso? -¿Qué hace un autobús ahí delante?

-Para, que se me ha caído el muñeco.

Mi muñeco, mi muñeco. -Va, va. Dylan, para.

-Espera, espera, no, doy marcha atrás.

-¿Qué?

(Música intriga)

¡No, no, no, no!

(Golpe)

¡Me cago en la puta! -Hemos tropezado con algo.

Miren, les voy a decir la verdad.

El guion no me parecía creíble.

Una mujer capaz de manipular a todo el mundo,

mentirosa compulsiva y que todos la adoran,

nunca conocí a una mujer así, nunca. No.

Hasta esta noche.

¿Lo dices por mí?

Si vos no lo sabés...

¡Papá! ¡Papá!

¡Los niños!

(DESESPERADO) ¡Mamá! ¡Ah!

¡Mamá! ¡Ah, Dios!

¡Papá! -¡Mamá!

-¡Dylan! ¿Qué hemos hecho? ¡Papá! ¿Qué ha pasado?

¡Papá, papá, qué horror! ¿Y Estrella?

¡Estrella está bien, pero lo hemos atropellado!

¡Ah!

(BALBUCEA)

¡Mamá! ¡Carlos, Carlos!

¡Oh, Dios mío!

Mamá, creo que he matado a papá.

No, hijo, no, lo he matado yo. Ay, Dios mío, Carlos.

(SOLLOZA) Mamá...

(Campanas, lluvia)

Mi amor, estamos todos aquí,

tu familia, tus amigos...

Las mujeres que te hemos amado.

(SOLLOZA) Eres inolvidable, mi amor.

A todos nos diste tu alegría de vivir,

nos diste tu generosidad y tu cariño,

y no sé cómo vamos a hacer para vivir sin ti.

Mucha gente no entenderá lo que nos unía,

un lazo indestructible

que va más allá de la muerte

y que no nos separará jamás.

Demasiado tarde. (TODOS) ¡Ah!

(Música tensión)

(Disparo)

¡No! (GRITAN)

(Música dramática)

¡Corten! ¡Cortamos agua!

La figuración sale un momento, por favor.

La figuración fuera.

-Cari...

Qué bonita, qué bonita. Una toalla.

Bien, bien, bien. Ha sido preciosa.

Todo bien, ¿eh? Preciosa.

Isabel, cariño, "vínculo indestructible".

¿Qué has dicho? ¿Vínculo indestructible?

¡Vínculo indestructible! A mí me ha sonado estupendo.

Pero ¿qué has dicho? Ha sonado estupendo.

Está escrito para algo, cariño. ¡Chicos!

Le dije a Susana que cambiábamos eso.

Cojo las hojas y las tiramos.

Si esto no va bien, lo tiramos todo, coño.

(Música animada)

(Música créditos)

Versión española - La noche que mi madre mató a mi padre

Spain in a day

Isabel Coixet firma este trabajo basada en el concepto de la cinta Life in a Day dirigida por Kevin Macdonald y producida por Ridley Scott, Spain in a Day recoge las historias de los españoles (en España y el extranjero) en una película grabada por ellos mismos donde se reflejaran también los miedos y los sueños de la España actual para los españoles del mañana, en una época de grandes cambios sociales y culturales. Es, sin duda, el evento social cinematográfico más extraordinario nunca antes realizado en España.

Para todos los públicos Versión española - Spain in a day  - ver ahora
Transcripción completa

Son las 12 de la noche.

del 24 de octubre. Bueno, 12 de la madrugada.

Nada, acaba de empezar el día.

Y bienvenidos a "Spain in a day".

(Música dramática)

Una de las cosas que más me gusta es haberme dado cuenta

de que la vida puede ser muchas más cosas de las que creemos.

Pero...

algunos necesitamos

un empujón más grande o en otro momento.

Yo el mío me llegó

y recuerdo ese momento como uno

de los más importantes de mi vida,

en el que decidí que podía tener una segunda vida.

Y es la que estoy viviendo ahora.

¿Qué hora es? -Las 8 de ayer, las 9 de hoy.

Las 9 de hoy, o sea, las 12 de España.

12 de España, 0 de la noche.

O sea, 0 de la noche

que empieza el día 24 de octubre

en España.

Estamos en Australia y son las 9 de la mañana

del 24 de octubre de 2015.

Nos acabamos de parar en un... -Lago, laguna...

Un lago, laguna de estas de...

-De Nenúfares.

Y aquí estamos pasando el día.

(GRITA)

Esta noche también me ha sucedido como otras de la semana,

me he despertado, no sé si son

problemas o rutinas pero este insomnio

me hace que vaya deambulando por la casa.

A veces tengo la sensación

de que soy como un fantasma que va pasando revista.

Pero siempre me dirijo a la misma habitación,

a la habitación donde tenemos

puestas todas nuestras ilusiones

y nuestras esperanzas.

A la habitación donde duermen ellos.

Hago la misma rutina como siempre.

Los tapo...

como una vez me taparon a mí.

Muchas noches.

me quedo

observando como duermen.

(Música clásica)

Me he levantado esta mañana a las 2:30 de la mañana,

y estoy a 1 hora y cuarto de la base donde cojo el camión.

¿Cómo me veo en 10 años? Buena pregunta.

Espero tener un trabajo cerca de casa con un horario.

No me veo, tal y como está la cosa hoy en día, no me veo, pero espero

verme.

Quiero un horario.

Irene... Irene.

Hola.

Ay, qué sueño.

Qué frío...

Hola, Irene. -Hola.

¿Qué haces a estas horas aquí?

Pues estoy viendo el amanecer.

Es bonita la ciudad desde aquí, ¿eh?

(Alarma)

Buenos días, cariño, que es sábado y tenemos que ir a patinaje.

Esto es la costilla. -Sí, eso es la costilla.

Esto el corazón. -El corazón, sí.

Buenos días...

Buenos días.

Buenos días, amor.

Buenos días.

(RÍE)

Buenos días...

Hola.

(GRITA)

(Música dramática)

(GRITA)

¿Qué es esto? Mira qué flequillo...

Ay, qué mono...

(LLORA)

Tu bebé.

(Continúa la música)

Yo trabajo en un faro y vivo en un faro.

Vivo feliz.

Me gusta apagar el faro porque así, sobre todo las mañanas,

compruebo que el faro ha funcionado correctamente.

A lucido... Tiene el giro apropiado...

Venga, esto ya funciona.

(Canto gallo)

(Música dramática)

Bueno, me voy a la ducha...

(RÍEN)

(RÍE) ¿Quién es este?

Este es el peinado que me pondrán en el ballet.

Y si me lo empiezo a hacer así

ya me acostumbro

a verme como me veré en el espectáculo.

¿Está recto? -Sí.

Son las 18:44 de la tarde aquí.

En España las... 9:44.

Las diez menos cuarto de la mañana.

Ahí está la hora. -Evidentemente se puede cambiar.

Se puede cambiar... -Pero no, hoy es 24...

Ahora mismo no pasa nadie sino le preguntaríamos qué día es hoy.

Estaría guay preguntarle a alguien.

Me dijo también que como el bulto, el cáncer,

lo que quieras llamar,

tocó hueso.

Se ha comido parte del hueso.

Entonces para asegurar me tienen que dar un mesecito más de quimio.

Vamos a desayunar

que tengo mucha hambre.

El mal sabor de boca solo se va comiendo.

¿Sí? Por eso...

Esa es la chichilla.

La chichilla...

(Tictac)

La zanahoria...

Este jarrón me lo regaló mi amiga Aida

que es una amiga de toda la vida, íbamos juntas al cole,

y su padre es sirio.

Y en uno de sus viajes que fue a ver a su familia

me trajo este jarrón, a mí y a las otras amigas de la clase.

Lo miro todas las mañanas y...

me pongo muy triste, la verdad.

Además lo tengo enfrente de la cama,

y lo veo nada más levantarme.

Leí esto en el periódico de ayer, en "El País",

23 de octubre de 2015,

"la guerra de Siria

se ha convertido ya en un conflicto de repercusiones internacionales,

ha causado 250 000 muertos

y más de cuatro millones de refugiados".

Más de cuatro millones de refugiados.

Pues la verdad es que me genera...

mucha impotencia, mucha tristeza,

y...

mucha rabia

porque me da la sensación de que no se está haciendo nada.

(Radio)

("Himno a la alegría"-Beethoven)

(Música clásica)

(CANTA EN INGLÉS)

(Música folclórica)

Y se la ha quedado...

Con la quimio no me puede dar el sol.

La piel se reseca mucho...

A parte tienes que tener mucho cuidado, entonces...

(RÍE)

Ay, qué feíta estoy...

Estoy muy blanca.

Desde...

junio que no me da el sol.

Ni un rayito en la cara.

Este es el primer pelo que me ha crecido.

después de la quimio.

Yo lo tenía castaño y muy lacio.

Y fija... lo tengo blanco y rizado,

como lo tenía mi mamá.

Dentro de lo malo no me han tocado lo peor.

Entonces...

para mí es fácil hacer planes para el futuro.

Supongo que para la gente será más difícil.

Yo lo pienso, me pongo en el lugar de las otras personas,

y debe ser muy duro.

Porque ya lo es sabiendo que todo está casi bien.

No me quiero imaginar lo que será para alguien que...

aún no sepa.

Pero, bueno,

también lo que hago muchas veces que me levanto y me miro al espejo

es pensar

que todo nos pasa por algo.

Y que de todo se aprende, ¿no?

Y, sobre todo, que...

que los momentos de felicidad

no existirían si no existieran momentos de tristeza

y momentos duros porque no los sabríamos aprecias.

¿Que me quite el pelo? ¿Seguro? -¡Sí!

Bueno, venga, tú lo has querido, ¿eh?

¿Para qué?

¿Qué me vas a hacer? ¿Una corona? -¡Sí!

Bueno, esto es una foto

de ellos cuando estaban en la incubadora

que nacieron de 24 semanas...

Hola, soy Izan. -Yo soy el padre, Luis.

Hola, yo soy Juan.

Yo la mamá, Esther.

Juan cuando nació le tuvieron que cortar su pie

por eso tiene una prótesis. Somos gente sin complejos.

Al que le guste que mire y al que no que se eche para atrás.

¿Qué tememos? Que papá no encuentre trabajo.

"Hoy vamos al museo,

pero ninguna pintura

pero ninguna pintura será tan bonita como tú.

(Música clásica)

Justamente el día 24 hay una manifestación de transexualidad.

Y me parece lo más razonable.

Para empezar porque yo soy transexual.

Así que creo que lo mejor de mi día a día

que os voy a mostrar

es esto de ahora mismo.

Así soy, transexual, pero un hombre.

Mi sueño es cantar pop coreano en Corea.

Pero no sé hablar coreano ni nada.

En un futuro aprenderé pero ahora no.

Que las bibliotecas sean más importantes que los bancos.

Que no haya guerras ni nada de eso.

En ti, mamá.

(CANTA COREANO)

El faro es muy tranquilo

pero esto tiene un poco de movimiento.

(Música dramática)

Coger las listas del paro y gente necesitada.

Venga 30 dos meses,

otros 30 otros dos meses, otros 30 otros dos meses.

Así rotando los cuatro años.

Eso es más fácil que la hostia y sería un alcalde acojonante.

Así es, esa es la clave.

Eso sería lo suyo, lo que tocara.

(Música dramática)

¿Qué piensas que estarás haciendo en un par de añitos?

¿En un par de añitos? -(ASIENTE)

¿Estarás trabajando? -Espero.

En España no pero fuera espero que me paguen

lo que me merezco.

¿Y tú?

Yo...

yo me veo fuera, pero del tirón.

¿Dónde van los inmigrantes económicos?

Pues de aquí...

a aquí.

Hohenschattlarn, que es lo mismo que decir Zaragoza

con un mantecado en la boca.

Tengo a mi amiga Ángela en Múnich que es bióloga,

a mi amigo Rafa que es actor en Londres,

yo vivo en Bruselas.

Llevo viviendo en París ya... ¿Cuánto, Marc?

¿13 años?

14 yo creo.

Y hoy 24 de octubre llegan mis padres

para ver a sus nietos,

Gabriel y Malena,

¿verdad? ¿Queréis ver a los yayos?

Sí...

Sí, ¿verdad? ¿A que sí? -Sí.

Y yo creo que han llegado ya, estamos aquí...

en París en la estación de Porte Maillot,

donde llegan los autobuses.

¡El yayo! ¡El yayo!

Hola, yayo.

¡Estoy supercontenta, ha venido mi padre a verme!

(RÍE)

(Timbre)

¡Hola!

¿Qué tal?

Toda entera para ti.

El aceite...

Aquí está el jamón.

Mmmm... chorizo.

¿Para cocido? -El chorizo para cocer.

Lentejas... ¿Tomate?

Mira...

¿Este es de este año? Genial.

Es de este año. -¿Y este...?

Eso es laurel.

Y tomillo, genial.

(RÍE) Me dicen que tienes unos ojos verdes de gata.

¿Qué? Te hago un cambio.

Cambio niña por fruta...

No la dejes que le tengo que poner el babero.

Lo tiene puesto. -No, el grande.

El de cuerpo entero sino se pone perdida.

Vamos a echar el jabón.

Ay, yo que quería...

Creo que ya.

¿Ya está limpita? -Sí.

¿La has olido bien? -Sí.

¡Eh!

Ya está. -¿Ya?

Vamos.

(Música dramática)

"Ay, me ha picado".

(GRITA)

(RÍEN)

(Música clásica)

(Campana)

Aquí estamos

internados durante varios meses

y los fines de semana tampoco solemos salir.

Hola.

Qué fuerte...

A mí me gustaría ser un apoyo físico en algunas cosas que

de momento no llego.

Y, por supuesto, apoyo mío

emocional y sentimental importantísimo.

importantísimo. -No te preocupes por mí,

preocúpate por ti. -Sin vuestro apoyo

y sin vuestra ilusión sería muy difícil.

Sería muy difícil.

Yo cojo lo que conozco, esto.

Níscalos y como no conozco más...

¿Qué seta es? -Un boletus dicen que es.

Estos sí que son míos, ¿eh?

A ver qué va a pasar aquí...

(Música dramática)

No sé, amo esos momentos

que te hacen sentir que merece la pena vivir.

Tantas cosas, personas, oficio...

Somos cocineros y estamos aquí...

trabajando para hacer las cosas mejor

e intentar llegar a mucha gente. Y al final

acabas amando esta especie de sensación extraña

dentro de un oficio como es el nuestro

en el que dedicar horas para conseguir

que la gente se vaya feliz y contenta de tu casa,

acabas amando esta sensación

que te llena día tras día.

Amo disfrutar de una buena taza de té

acompañada de un buen libro.

A tete. -¿A tu tete?

Me encanta la lluvia,

mojarme, pero no me gusta ponerme mala.

Uy, otra vez.

(IMITA TREN)

¡Uy, otra vez!

Otra vez...

¡Genial! -¿Es chulo y grande?

Sí, y, sobre todo,

cuando he hecho los dibujos de la princesa.

Hola.

Aquí me tenéis vestida de mi forma.

Me gusta llevar esto. Me encantan los relojes.

Me gustan los collares, hoy llevo dos.

Colores fuertes muy llamativos, un zapato de cada color

También llevo un calcetín de cada color,

pero llevo estas botas y no se ven. Soy así.

Y lo mismo me ves aquí, que me ves en la iglesia,

que en un entierro que en cualquier sitio.

Este es mi look y así me gusta a mí.

Cuídate. ¿Vas a venir o no? -Sí, claro.

¿Sí? Muy bien.

Así me gusta.

¡Ay!

Basura por todas partes... Ves que esto es un paraíso

y que reductos como estos ya prácticamente no quedan.

Piscina natural con su correspondiente lata de cerveza.

(Música clásica)

(Continúa la música)

Mira...

No paro de llorar, ¿eh?

Es que esa cebolla pica. -No puedo mirar.

Se te ha corrido el rímel.

Estoy fatal, ¿no?

(RÍEN)

(Continúa la música)

(GRITA) -¡Calamares uno!

Aquí haciendo migas.

¡Paco, así...!

¡Paco, así...!

¡Olé, olé!

Mari Carmen,

¿hay que mover el arroz o no? -Se mueve a lo primero.

Luego ya se asienta.

Yoli opina qué... -Que no hay que moverlo.

(RÍEN)

Se ha quedado bien, ¿eh?

Me ha quedado bien, quita, quita.

Paella valenciana.

(HABLA VALENCIANO)

¡Ahí, ahí! Ahí.

¿Qué?

¿Qué quieres?

Fresco del árbol.

Muy bien.

¡Chin chin! -¡Salud, salud!

Abuela, ¿tú por qué no tienes arrugas

con 91 años que tienes?

Yo me lavo con agua y jabón

y lo demás me lo pone Dios.

Jolín.

Anuncio de belleza.

(Música dramática)

Te vas a caer.

Y si te caes la hostia va a ser monumental.

(Música acción)

(Música dramática)

¡Bestial!

Guau... -Ahí, ahí, ven, ven.

Qué pasada.

(GRITA) ¡Sí!

(RÍEN)

¡Sí, cariño!

¡Mi vida!

Hola, cariño.

(GRITA)

(Música animada)

¡Te quiero!

Papá...

Oh, no está, qué pena.

Me ha colgado porque me va a llama él.

Es que no quiere que su hija pague

porque está en paro.

Como todos los españoles.

(RÍE)

Mira... papá.

¿Padre?

Hola, padre.

Sí.

Tengo que decirte una cosita...

"¿Buena o mala?". -Buena.

Que te quiero.

Ya está.

Que ya está, era solo eso.

Sí. Así porque sí.

"Esto me gusta mucho, hija".

¿Ah, sí?

(RÍEN)

Pues ya está.

Bueno, ahora voy a hacerlo con tu ex y mi madre.

¿Vale?

Un besito...

No sé, o dirá que si estoy embarazada.

O algo así.

Voy a llamarla.

Venga, un besito, adeu.

"¿Sí?". -Mami...

"¿Qué pasa, cuqui?". -Nada, que te quiero.

(RÍE)

"Yo también te quiero mucho".

Muy bien.

Pero ¿por qué me lo dices?

Me he despertado este sábado y he dicho voy a llamar a mi madre

y a decirle que la quiero.

"(RÍE) Yo también".

"Pero nunca me lo habías dicho".

Ya, mira.

"¿Es por un curso o algo?",

No, ¿un curso de qué, de autoayuda?

No, que ha sido así porque sí.

(RÍEN)

Y ya está.

Pero no llores...

¿Estás llorando?

Mamá, ¿por qué lloras?

"Porque me lo has dicho de corazón...".

Joder, ya lloro yo.

Bueno, voy a colgar y no te lo digo nunca más hasta dentro de unos años.

"Te quiero, reina". -Y yo.

Chao. -"¿Has soñado algo?".

No, mamá, no he soñado nada.

Era así porque sí.

Mamá, por favor...

Que no, no te vas a morir.

Un besito.

"Te quiero". -Y yo.

Hasta luego.

Qué fuerte.

Estoy llorando, qué vergüenza.

No lo pienso hacer con mi hermano.

(RÍE)

Hemos venido al bosque... No, es esto una selva.

¿Esto? -En teoría es un camino...

en la selva para ver

Casuarios. -Como unas avestruces.

Con la cabeza azul, son negros,

con unos colgajos rojos y una especie de cuerno, muy chulo.

Pero, bueno, no... Hemos visto una cucaracha.

(RÍE)

Tengo miedo de las arañas, de las serpientes, cómo no,

y también de muchas cosas más.

Yo de la oscuridad y de los bichos.

Yo tengo miedo de morir.

Los monstruos que siempre vienen a mi cama.

Temo hacerme mayor.

Temo darme cuenta un día que no significo nada para nadie.

¡Miedo a los perros!

O sea, no lo puedo evitar.

Aunque sea chiquitito, aunque sea nada, me da pánico.

No sé, yo creo que en otra vida me han debido comer o algo.

Temo caer y caer mal.

Que tuviéramos que...

huir de nuestra casa

por una guerra.

¿Como los de Siria?

Estar en el pellejo de un refugiado.

Eso es lo que temo.

(GRITAN)

Está pinchando.

Hace 16 años llegué a España

porque ya estaba cansado de vivir en pobreza en mi país.

Se me presentó una oportunidad única y quería aprovecharla.

Pero cuando llegué aquí, a España,

me di cuenta de que no todo es de color rosa.

Y fue el primer choque que recibí en mi vida.

Tenía que empezar desde cero.

Sin conocer el idioma, sin conocer a nadie.

Una cosa era clara,

que no había camino hacia atrás.

Pero tenía un sueño tan grande, tan fuerte,

dentro de mi interior,

yo quería ser médico.

Siempre he soñado con ser médico desde niño.

Y, claro, ya se presentó esta oportunidad.

Entré, obtuve la plaza.

Y con 36 años de edad

empecé la carrera de Medicina.

Yo sueño con un día recorrer el mundo.

España es muy buena para mí.

Yo pienso que la gente que vive aquí

tienen un buen corazón.

Ella es de origen filipino, toda la familia está en Filipinas

y debido a que el año pasado, 15 de diciembre de 2014

le dio un ictus severo grave

con doble operación, los cirujanos le salvaron la vida,

y ya después de dos meses de hospitalización,

de recuperación en la habitación pues estamos aquí juntos.

Y la vida nuestra es, pues eso,

vivir intensamente cada segundo después de lo que le pasó.

Y este es el coche.

El cochecito.

¿Qué celebramos? -Ah, ¿qué celebramos?

Buena pregunta.

Celebramos que me ha salido la nacionalidad.

Así que siempre me dices es que yo soy español...

Pues ahora yo también te puedo decir soy española...

Me dijeron

¿usted renuncia a la nacionalidad de su país?

¿No quiere ser ecuatoriana?

No, qué va a creer...

Yo soy ecuatoriana cien por ciento.

Entonces me dijo que voy a tener la doble nacionalidad.

Y le dije que la doble nacionalidad sí.

Brindemos que con esta nuevo...

DNI que tengo

sea todo felicidad

y que no me baje los impuestos.

(RÍEN)

Y ya puedo votar. Ya puedo votar, cierto.

Y lo más importante que no hay que renovar cada año.

(VARIOS) Felicidades. -Que viva la nacionalidad.

(RÍEN)

(TODOS) ¡Sorpresa!

¡Sorpresa!

(GRITA)

(TODOS) Cumpleaños feliz,

te deseamos todos...

(TODOS) Cumpleaños feliz,

(TODOS) ¡Bien!

¡Un deseo!

¡Bien!

¡Te quiero, mami!

Quien no diga brindo rebrindo copa de popindo...

no bebe otra.

El regalo que más me ha gustado es que el año que viene

vamos a ser uno más.

(GRITAN)

Ha ganado amigos, hijo...

(RÍEN)

Te deseo que vuestro amor crezca cada día más.

¡Mamá, yo no me pienso casar ni tener niños!

(RÍEN)

A mí me dicen que me iba a ver en un día como hoy...

(RÍEN)

Hubiese salido corriendo, me hubiese quedado muerto.

Realmente yo le pedí matrimonio a Sabina

un día que me vine arriba con una botella de vino

y al día siguiente lo tuve que corroborar

porque no se lo creyó.

¡Igualdad, compañero, igualdad!

Pues pido ante este concejo

que esta misma tarde doña María Gil

se comprometa a casarse conmigo.

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Bravo!

¡Sí! ¡Sí quiero!

(GRITAN)

(TODOS) ¡Viva los novios!

Nos casamos enamorado.

Y sigo enamorado.

No sabemos lo que es enfadarnos.

100 años.

Eso da mucha vida.

El no enfadarse da mucha vida a la persona.

Los disgustos la matan.

Ahí está todo.

Eres muy cariñoso.

Te gustan mucho los besos.

Bésame, venga.

(RÍE)

A ver...

No es una entrevista, ¿no? -No.

¿Sabes? Como nunca te he dicho...

O sea, seguramente lo sepas ya,

lo lleves sospechando tiempo. -A ver.

Pero nunca te lo he dicho. -A ver...

El caso... soy gay.

¿Ah, sí? ¿Qué me dices?

¿Y eso? A ver, cuenta.

Yo digo: "Es asexual".

(Música dramática)

(TODOS) ¿Quién te la pone blanca y dura? ¡Arquitectura!

¡Un, dos, tres!

¡Numancia! -(TODOS) ¡Bien, bien, bien!

(TARAREA HIMNO ESPAÑA)

(CANTA)

(CANTAN)

La mayoría de las personas cuando ve un banco solo se sienta

aquí, en el lateral, o aquí.

¿Ves? Los dos laterales.

En otro también.

Aquí.

¿Por qué? Para que no se siente nadie a su lado.

Mira, cariño.

Yo creo que le encantas porque fíjate cómo se queda.

Se queda superrelajado, estaba lloroso...

Le encantas.

¡Campeones!

Llegamos al cubo y había una persona dentro

quitando el cartón, entonces eso...

Más de una vez hemos llegado con el camión,

lo escuchan y ellos ya... Ves que sale una persona.

(Música dramática)

(TODOS) ¡Tres, dos, uno, cero!

(Aplausos)

Llevo esperando a una amiga

desde las 18:30

y dado que son las 19:07 no creo que vaya a venir.

Me ha dado plantón.

Entonces digamos que hoy es un día de mierda.

(LLORA)

Cuando llegan muchos botes... Nuestro día a día empieza a las 5

salimos al mar a hacer búsquedas.

Encontramos botes por el mar e intentamos echar una mano

hasta la costa.

Cuando salvas a alguien es...

te sientes muy bien y sientes una satisfacción

por el equipo enorme.

Y siempre se te va a quedar esa espinita

cuando se te queda alguien en el mar

o cuando no has podido ayudar a alguna persona.

He de encontrar un libro que me guste

porque fue mi cumpleaños el otro día y...

mi madre con toda su ilusión

me regaló uno

sobre cine.

Pero cuando lo he visto casi me he horrorizado,

y me he preguntado: "¿Esto por qué me lo regalas a mí?".

¿Desde cuándo a mí me ha gustado Diane Keaton?

Bueno, me cae simpática y me he reído con ella

en alguna película de Woody Allen, pero...

hasta el punto de tener sus memorias.

Y le pregunté a ella si podía cambiarlo.

Y entonces aquello se ha convertido casi en un drama.

Me empezó a decir que era la última vez que compraba ningún regalo,

que lo había hecho con toda su ilusión y que... bueno.

Yo la he intentado tranquilizar y le he dicho que no pasa nada.

Si me dice que me ha comprado el libro para mí, me lo quedo sino...

vamos a mejorarlo.

Así que aquí estamos.

En el campo me crié razón por la que le quiero.

Cada árbol, cada cerro.

Los libros fueron mi escuela

y la vida mi maestra.

Han pasado los años

rememorar no me cuesta,

cojo el papel y la pluma y escribo así mis vivencias.

Y aunque te acomodes bien

por los esfuerzos pasados

no te descuides y piensa seguir siempre trabajando.

La vida toda es historia,

con su lucha padecer,

con tesón y mucha calma

lograrás quien quieras ser.

No hay vida sin un sufrir,

ni tiempo sin una mar,

es el vaivén de los tiempos,

todo es sufrir y gozar.

Que viene papá, mi amor.

Qué casualidad el 24 de octubre mi papá cumple 46 años.

¿Qué vamos a hacer?

Ven, ven, ven.

Hola. -Hombre, qué sorpresa.

¡Feliz cumpleaños!

(RÍEN)

(Música romántica)

¿Por qué decimos "jau"?

(IMITA INDIOS)

Le vamos a dar una alegría grande. -Seguro.

Es un sorpresa.

Lleva más de una semana sin verme.

Después de estar dos meses trabajando en Berlín, Alemania,

y sin ver a mi esposa, viajo a España a darle una sorpresa.

Por fin...

(GRITA)

Te he echado de menos.

No, me llores amor.

¡Qué bien!

Tenía yo ganas de darte un abrazo también.

¿Tenías ganas? -Sí.

Hola, madre.

(RÍEN)

Quiero decirte que te quiero con toda mi alma

y ¿tú a mí?

Más.

(RÍEN)

¿Y me das un beso?

Bueno...

Te quiero.

Te amo. -Qué bonito.

Te llevo aquí...

Podéis esperar en esta salita.

Bueno, chao.

Ha ido todo estupendamente, sin problema.

Han dicho que te han puesto un riñón sano, sano, sano.

Mi hijo donó a su hermano Joseba

un riñón en el año 2008.

Como ves la cara tan bonita que tienen los dos.

Y por eso se me cayó el pelo.

Pues creo en un montón de cosas.

En Dios.

Bueno, yo no es que no crea en Dios...

Yo estoy entre medias, así, así.

Creo en la naturaleza.

Y en su poder para cambiar las cosas.

También creo en los fantasmas y en los monstruos.

Y en todas esas cosas que la gente no suele creer.

Son momentos en los que...

ves a alguien motivado por hacer algo,

te contagia esa motivación,

e inicias tú ese camino.

(Música dramática)

Sube, sube.

¡Mirad, mirad!

Papá, suéltalo.

Adiós.

¿Por qué va para allá? El otro iba para el otro lado.

Qué drama.

Adiós...

¡Hala, qué bonito!

Emprende un viaje...

(Música dramática)

La triste realidad

son pueblos vacíos.

Sin gente el pueblo se muere.

¿Qué se hace en la Extremadura profunda un sábado por la noche?

Abrazar un jamón.

Qué cena más especial un día que vengo.

Especial porque la hago yo.

A mi novia esto le encanta.

Me encanta. -Lo sé.

¿Quieres chupar?

Tengo a Telmo en brazos.

Mmmm.

No chupes eso, que dice mami que no se puede chupar.

(Música animada)

Bueno, "Spain in a day".

Yo temo a la ignorancia.

Qué listo. -Un saludo, besos.

Tía, ¿a que pega ver una peli esta noche?

Voy a ser actriz española, me voy a desmayar.

Hola, mama.

Amo a mi gato, mi familia,

mis amigos, mi trabajo.

Amo el mar, amo la nieve.

El momento de las navidades, pero no porque ame las navidades,

sino porque es el momento en el que voy a casa,

estoy con mi familia.

Amo el verano por lo mismo también.

Es volver a casa, estar con mi gente.

Joder, si que amo cosas.

(RÍE)

Es la primera vez en mi vida

que se me ocurre coger una aguja y ponerme a bordad.

En dos días llevo un trocico hecho

que...

me he sorprendido a mí misma.

"Que me mato".

"Hola, amor". -¡Hola, Paca!

Hola, hija. -Hola, vida.

Hola, Isabel.

Hola.

Hola. -"Hola".

"Hola".

¿Qué tal?

"¿Me envías el currículum?".

Ah, pues sí.

Los he mandado y me han dicho que...

el currículum que has mandado es muy bueno,

pero que ahora mismo, bueno,

que ahora mismo las cosas no están muy bien.

No obstante, se lo han quedado ya ya está.

A ver, yo me intereso pero cuando haya algo...

ya sabes.

Sergio, una pregunta te quería hacer,

este año ¿cómo está la cosa? ¿Podrás venir por Navidad?

"Lo he intentado, he echado número, he hablado con mi jefe, pero...

este año tampoco". ¿Tampoco?

Otras navidades tristes, ¿no?

Bueno... "Otras".

Entonces ¿cuándo calculas que podrás venir?

Porque...

Yo no pienso estar otro año sin verte, Sergio.

No estoy dispuesta.

No quiero.

"Es así y ya está".

"Tiene que ser así".

Ya, "mi arma", lo entendemos.

"Vendrán tiempos mejores". -Muy bien, "mi arma".

Pues cuídate mucho, cariño mío.

Te echamos mucho de menos.

¡Sergio, cuídate!

Cuídate, Sergio. -Cuídate, besitos.

Adiós. -Adiós, "mi arma".

Adiós, hijo, adiós.

(Música rítmica)

(GRITAN)

(Música folclórica)

(Música animada)

(Música oriental)

(Música animada)

Bueno, voy a bailar un poquito aunque esté lloviendo.

Ahora voy a hacer una cosa que pocos chicos hacen,

se ríen de mí por hacerlo.

Pero yo quiero demostrar a todos los chicos

que pueden hacerlo.

Si ellos quieren...

¡pueden!

Por eso quería yo grabar este vídeo.

Amo el baile, me encanta.

Sigo desde 6 años.

Antes no porque estaba en natación.

Descubrí mi don.

¿Qué temo?

Pues que me rechacen por mi baile.

Eso es lo que pasa.

Que este es un trocito de mi vida.

Imaginaros todos los días así.

Es lo que pienso.

Honesto. -¿Qué significa ser honesto?

Ser honesto es ser honesto.

Ser ladrón... -¡No!

Ser tonto tampoco.

¿Qué significa ser honesto?

Podíamos a ver puesto imágenes espectaculares...

Hemos sido honestos...

Mira, un canguro allí.

Aleta. -¡Muy bien!

Liso.

Li... la.

Estamos... yo elijo.

Le... o.

Ho... la.

Lo... la.

Adiós.

Buenas noches.

Buenas noches. -Un besito.

Vamos a descansar que estamos muy cansadas hoy

con la bici y el tren, ¿verdad?

Fui al tren, ¿sabes?

Y no puedes... Otro día vas a hacer tú, ¿vale?

Cuando vamos al hospital y todavía sigue poniendo

la etiqueta esa en la casilla que pone

el sexo...

Que pone...

Claro, es que me parece fatal.

Porque eres una niña y eso está claro.

Por qué tiene que haber una casilla que diga que...

que eres un niño, ¿no?

Si no lo eres.

¿Por qué tienes que pasar un mal rato tú?

Ya. -¿Sabes?

Pues a mí eso tampoco me gusta.

¿Y qué más...?

Ahí estoy con mi papa, mi papa.

Pues eso, que ya se acaba el día, nos quedan solo 8 minutos.

Bueno, ha sido un día lleno de cosas,

de emociones. -Me tienes sin cenar.

¿Estás cabreado?

Un poquito... -Dame dos besos.

Porque hoy no te los mereces. -Dos besitos.

Cuéntame, ¿qué tal ha sido el día para ti?

Fenomenal. -¿Sí?

¿Te lo has pasado bien? -Muy bien.

He estado haciendo mi rutina diaria, mi paseíto,

mis cañitas del mediodía...

Te has dado un paseo, te has ido de cañas y vienes a cenar...

¿Ese es tu día entero?

¿Y dices que ha sido bueno?

Buenísimo.

Pero no te puede explicar todo, quieres saber demasiado.

Claro, esa es la idea. -Hombre...

Confianzas las justas, eres mi hijo,

pero nada más.

Ya se ha manchado.

¿Lo habéis visto? Lo diferente que puede ser un día

en la vida de una persona.

(GRITAN)

(Música dramática)

(Música dramática)

Somos Cine - Spain in a day

El olivo

Anna del Castillo se llevó el Goya a Actriz Revelación y Javier Gutiérrez una nonimación por sus interpretaciones. Alma tiene 20 años y sobrevive trabajando en una granja de pollos en Canet, un pequeño pueblo en la provincia de Castellón. Su abuelo, que dejó para extraña sorpresa de todos de hablar hace años, es la persona que más le importa en este mundo. Ahora que el hombre ha decidido dejar de comer también, Alma se obsesiona con la idea de que lo único que puede hacer volver a su abuelo a su estado natural, vivaz y tierno, es recuperar el olivo milenario que la familia vendió contra su voluntad hace 12 años.

No recomendado para menores de 7 años Cine en TVE - El olivo - ver ahora
Transcripción completa

(Música suspense)

(Pájaros)

(Música)

Buenas.

Buenos días.

(Pájaros)

(Música)

¿Qué pasa? Voy.

(Música)

(Teléfono)

Sí.

Hola, buenos días, me llamo Marta y soy supervisora en su banco.

Sí, dígame.

Ha fallado usted en los últimos seis pagos

y tiene un saldo pendiente superior a 120 mil euros.

Según la penalización acordada en la cláusula 26 del contrato...

Espere, espere, señorita. ¿De qué contrato me está hablando?

Del contrato que usted firmó, señor.

Ya les he dicho miles de veces que yo no tengo dinero,

no tengo ahorros, no tengo nada. Es que no tengo nada.

Ya, verá, señor, pero estamos cansados

de oír siempre las mismas excusas.

Verá, nos hemos visto obligados

a meterle en una lista internacional negra, la lista, de defraudadores.

¿Qué? Que no soy la mafia.

Yo solo soy un conductor de camión, peor que eso, soy un esclavo.

Que he perdido mis camiones gracias a vosotros, sinvergüenzas.

He perdido a mi mujer, mi casa, mis hijos, lo he perdido todo.

¿Así que sabe una cosa? Que se puede meter la deuda por el culo.

(RÍEN)

¿Me ha oído?

Señor, nos preocupa la salud mental de nuestros clientes.

¿Cómo?

Le informo de que podemos ofrecerle servicio psicológico

un 30 % de descuento.

¿Qué cojones está diciendo de una ayuda psicológica?

¿Qué está diciendo de una ayuda psicológica?

Le noto tenso, señor, ¿me equivoco? ¿Se le está hinchando la vena?

¿Qué está diciendo usted? ¿Se está poniendo un poco nervioso?

¿Oye voces extrañas en su cabeza? ¿Como la de su sobrina, Alcachofa?

¿Qué pasa, cariño? ¡Hija de puta!

Alma, Alma, eres una hija de puta, que me lo había colado.

Baila.

(RÍE)

Me la ha colado, me la ha colado.

Alma.

No lo encontramos por ninguna parte.

Hemos llamado a todo el mundo, buscado en todas partes

y nadie lo ha visto.

(Música)

(Moto)

(Pájaros)

¿Lo oyes?

Yayo.

Yayo, escucha.

¿Ese que canta es un ruiseñor? No, no es un ruiseñor, es un verdún.

Esto a lo mejor lo plantaron, dicen, los romanos.

A lo mejor, yo no lo sé,

porque este árbol tiene al menos 2000 años.

¿Sabes lo que son 2000 años?

Yo no, pues, yo sé que son muchos años.

Toda la vida aquí con él y siempre viste igual.

Eso es por donde tiene que brotar el olivo.

Yo te lo enseñaré, luego lo harás tú.

(Música)

Cuerda.

¿Y quién diseñó?

Aprieta, aprieta.

Mi abuelo enseñó a mi padre, mi padre a mí y yo a ti.

Y así es la vida, unos a otros.

Espera.

Un árbol nuevo. Esperaremos a que llegue como este.

(Música)

Hala, yayo, un monstruo. ¿Hay un monstruo? ¿Dónde?

Este es un ojo, este es el otro ojo, la nariz

y está la boca superabierta.

Pero no tiene dientes.

Vendremos de vez en cuando a visitarlo, al monstruo.

Y le traeremos cosicas para que coma.

(Música)

No está aquí, yayo.

No está aquí. Venga, vámonos.

Vámonos.

Nos tiene exactamente donde nos quiere tener, detrás de él.

Donde nos ha tenido siempre, a su disposición.

Preocupados, persiguiéndole por ahí, no me jodas.

Lo único que quiere es llamar la atención.

Como tú con esos pelos, igual.

Luis. Deja a la chica.

Aquí todos con el corazón en un puño, hostia,

parece que quiere hacernos sufrir.

¿Qué? ¿No estás de acuerdo? ¿Tienes algo que decir?

Ya.

Silencio.

Ese castigo ya me lo conozco yo.

(Música reguetón)

Rafa. No la mires.

(Música reguetón)

¿A dónde vas?

(Pájaros)

¡Ah!

¡Imbécil, te he llamado seis veces!

Lo siento, no tengo batería, Nelson, lo siento.

Hay cambio de planes, tienes que llevar los pollos a Valencia.

¡Qué gilipollas! Hacerme venir para decírtelo.

No, perdona, perdóname.

¡Coño! Alma.

¡Déjale en paz, gilipollas! Loca de mierda, ¿qué haces?

¡Coño! ¡Te voy a partir la cara, gilipollas!

¡No tienes cojones! ¡Ven aquí, ven aquí!

Ni de coña, Rafa. Métete en el coche, joder.

¿Qué haces? ¡Hijo de puta!

¡Te vas a cagar, loca de mierda!

¿A dónde vas si estoy aquí, a dónde vas?

¡Puta enferma!

Cuando tú quieras, cuando tú quieras, campeón.

(Motor)

¡¿Pero tú estás loca?! Te podría hacer mucho daño.

Es que me importa una mierda.

Rafa.

¿No me vas a pedir que salga contigo esta noche?

¿Pero a ti qué coño te pasa? Pídemelo.

Pídemelo, Rafa.

(Motor)

¿Sabes lo que me dijo la enfermera, yayo?

Que lo último que se olvidan son las canciones.

¿Lo intentamos? ¿Probamos una canción?

(CANTA EN CATALÁN)

¿Cómo se ponen los labios? ¿Así? Así.

Hace cosquillas, ¿verdad?

Te tengo más miedo que a mí el disfraz.

(Pájaros)

¿Qué hacéis aquí? Fuera de mi tierra.

-Solo hemos venido a...

-¡Tú te callas! Ya sé a qué habéis venido.

¡Fuera de mi tierra y no vuelva por aquí,

no vuelva porque le meto dos tiros! ¡Fuera, fuera!

¡Tú también! ¡Fuera, fuera!

-30 000 euros, papá, cinco millones de pesetas.

Llevas toda la vida trabajando como un esclavo.

¿Qué tienes? Hay aceite adulterado tirado de precio por todos lados.

A nadie, a nadie le importa una mierda tu preciado aceite.

Tranquilo, Luis.

Es verdad, joder, a nadie le importa lo nuestro, hostia.

Algunos de tus amigos han vendido los árboles más viejos

y los han vendido como leña.

Desde que tenemos dientes, nos hemos dejado la piel en esos campos

y nunca nos has pagado un céntimo.

Nos lo debes.

¿Qué piensas?

Pienso en que no pienso venderlo.

Porque ese árbol no es nuestro.

Se ha heredado de mis abuelos, los abuelos,

los abuelos a los padres, los padres a los hijos y así.

Si yo vendo ese olivo y os doy el dinero a vosotros,

a la semana no tendréis ni olivo, ni dinero ni restaurante.

-Te suda los cojones. -Un momento.

Ese árbol no tiene precio, ese olivo es sagrado.

Y ese árbol es mi vida y vosotros queréis quitarme mi vida.

-Es solo un árbol, se ha acabado, y nosotros somos tus hijos.

-Será vuestro, no me lo llevaré.

-Te has quedado estancado en el pasado

y nos estás hundiendo a todos.

-Pero si ese árbol tampoco es nuestro,

es de la vida, es de la historia.

-No me hables de la historia de los cojones.

Tenemos familia y tenemos que sacarla adelante, papá.

(Sierra)

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo!

¡Yayo! ¡Yayo!

¡Para! ¡Para!

¡Baja de ahí! ¡Para la máquina, para!

¡Baja, Alma!

-¡Niña, bájate! Alma, baja de ahí.

(LLORA)

Venga, vamos, bájate.

(LLORA)

No llores, cariño, no llores.

(LLORA)

(Música)

(Pájaros)

Su pérdida de peso y su deterioro son muy preocupantes.

Si pudiéramos ingresarlo unos días en el hospital,

podríamos hacerle algunas pruebas, estimular su apetito

y quizás empezar a pensar en una residencia con atención continuada.

Si es lo mejor...

Yo intento pasar el máximo de tiempo aquí, pero...