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Garbage y Keane cierran un BBK Live 2012 variado y exitoso

  • Un total de 109.178 asistentes confirman la buena salud del festival
  • Jonquil, Corizonas, Eli Paperboy Reed o The View, grandes sorpresas
  • Garbage, contundentes y salvajes; Keane, elegantes y delicados

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FESTIVAL BBK LIVE DE BILBAO
La cantante de la banda de rock alternativo estadounidense Garbage, Shirley Manson, en el festival BBK Live.

Este sábado el Bilbao BBK Live ha cerrado sus puertas por séptima ocasión. Lo hacía con un "día tonto", en el que no destacaba un gran cabeza de cartel, algo que se evidenció en la menor (y más llevadera) asistencia de público respecto a los anteriores días de esta edición.

Un total de 32.860 personas subieron a Kobetamendi para disfrutar de una jornada musical muy diversa. Es así como a lo largo de sus tres días, el festival sumó 109.178 asistentes, una marca que evidencia la buena salud de la cita bilbaína y la necesidad de ir buscando un espacio más amplio para próximas ediciones.

Garbage lograron cautivar al público presente con un concierto contundente y arrollador. No parece que hayan pasado siete años desde el último álbum del cuarteto: Shirley Manson sigue demostrando una fuerza y una capacidad de atracción extraterrestre, y la banda sigue funcionando como un reloj perfectamente acompasado que logra sublimar el rock más noventero y traerlo de vuelta a nuestros días sin que apenas se note el paso del tiempo.

Estas mierdas pasan

Sonaron grandes canciones como I Think I'm Paranoid o Shut Your Mouth, y cada segundo que pasaba Shirley Manson hipnotizaba aún más dirigiendo una orquesta explosiva, en la que Butch Vig resultando brutal a la batería. También hubo sitio para Queer, Stupid Girl, Cherry Lips, Why Do You Love Me o la reciente y genial Blood For Poppies. Es cuando mirando al escenario uno recapacitaba: sí había un gran cabeza de cartel para este último día y eran ellos. Eso sí, por poco se le estropea la jugada a la banda cuando el sonido se cortó durante un minuto, mientras estos interpretaban Push It. "Estas mierdas pasan", dijo Manson tras volver al escenario para interpretar los bises.

Keane no dejó ni uno de sus himnos pop

Antes del despeine que supuso Garbage, hubo tiempo para la dulzura que siempre conllevan las canciones de Keane. Tom Chaplin y los suyos presentaban en el BBK Live su cuarto disco, Strangeland, con el que han vuelto a practicar el pop preciosista y bien cuidado de sus inicios.

Quizás a los ingleses se les pueda achacar una falta de fuerza y empuje, que ellos disimulan en base a talento y empeño para dar brillo a una ráfaga de canciones muy melódicas e inspiradas. Con el piano como principal protagonista, Keane ha vuelto a demostrar que en directo tienen muchas papeletas para ofrecer un espectáculo que va en crecimiento constante y que estalla en determinados momentos gracias a himnos pop como Bend and Break, Is It Any Wonder, Somewhere Only We Know, Everybody Is Changing o The Last Time.

En todo el recital no hubo ni rastro de aquel desastroso tercer disco, Perfect Symmetry, que casi les borra de la escena musical hace cuatro años. Ahora vuelven a ser esa banda especial y delicada, que en base a pequeños elementos termina por montar algo grande y emocionante sobre el escenario.

La tarde más animada del BBK Live

Lo divertido de esta última jornada fue lo diverso de su cartel a primeras horas. Si Corizonas se unen como una piña y vuelven a desplegar su habitual excelencia a la hora de practicar ese rock arenoso y cantinero, la diversión está garantizada. En entornos festivaleros, Javier Vielba y compañía montan una fiesta en base a guitarras, trompetas, contrabajos y sobre todo una capacidad increíble para contagiar y alegrar al público presente. Viendo conciertos así, no sobra el volver a alabar este maravilloso experimento de unir a los únicos Arizona Baby con los potentísimos Coronas.

Eli "Paperboy" Reed también tuvo su mérito a la hora de espantar a la lluvia pronosticada que nunca cayó. El soulman volvió a cumplir con esos tópicos del género que, maldita sea, siguen siendo geniales. Embutido en unos pantalones turquesa, el de Boston volvió a ofrecer una actuación colorida y apoyada en su envolvente voz y en una banda que proyecta un sonido impecable.

Supersubmarina vs Glasvegas

El enfrentamiento que supuso la coincidencia horaria de Supersubmarina y Glasvegas en distintos escenarios, se resolvió pacíficamente. Los asistentes nacionales más jóvenes, se decantaron por la banda andaluza que rafagueó uno tras otro los temas más aprovechables de sus dos discos publicados. Aún le falta rodaje a las canciones del más reciente trabajo del quinteto, que sigue armando el jolgorio colectivo con canciones de su debut como Supersubmarina, Ana, o XII, un particular himno generacional que tuvo una dedicatoria especial para la diputada Andrea Fabra. "Que se joda", sentenció José Chino, cantante de la banda.

Dedicatoria especial a la diputada Andrea Fabra: que se joda

La gran parte del público se decantó por una nueva demostración de tristeza épica de Glasvegas. Los escoceses hacen lo de siempre, a veces mejor o a veces peor, pero en este BBK Live ofrecieron una actuación de nota. James Allan volvió a lucir unas gafas de sol que ya parecen soldadas a su cara, mientras que Jonna Löfgren se mantenía de pie durante todo el concierto dándole una soberana paliza a la batería. Y se quejan, y parece que se desangran, pero lo hacen de una manera sublime que encuentra sus mejores momentos en canciones como Euphoria, Take My Hand o la siempre necesaria y magistral Geraldine.

Pequeñas grandes sorpresas

No hay que cerrar esta crónica sin alabar el buen hacer de pequeñas pero encantadoras bandas que pasaron por Bilbao este sábado. The View llenaron a primera hora el escenario principal con una suerte de indie rock mezclado con un folk que siempre mira a lo lejos. Es ese toque rural el que hace que los también escoceses resulten pegadizos y menos adolescentes que cualquier banda modernita contemporánea, como The Kooks.

Inspector Cluzo & The FB Horns es otra banda muy recomendable. Esta suerte de Black Keys franceses se hacen acompañar de una sección de vientos que propone un cóctel musical que va de lo hilarante a lo sorprendente y lo hiperactivo. También hay que mencionar a los ingleses Jonquil, que también llenaron el escenario más pequeño del festival de puro encanto gracias a ese coqueteo guitarrero con el tropicalismo. Perfectos para marcharse a casa y guardar un buen recuerdo de tres días llenos de música.