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ENTREVISTA

¿Cuáles son los problemas a los que se siguen enfrentando hoy los jóvenes trans?

  • Entrevista a Isidro García Nieto, trabajador social y sexólogo especializado en el acompañamiento de personas lgtbi y sus familias
  • "La LGTBIfobia sigue estando ahí y sigue campando a sus anchas"
  • "No podemos perder de vista que el colectivo trans es el segundo más discriminado en nuestro país"

Por
 Orgullo Trans
Orgullo Trans cropper

Como sexólogo y trabajador social, Isidro García Nieto lleva 20 años trabajando con personas del colectivo LGTBI. Por eso nadie mejor que él para descubrirnos cuáles son sus principales demandas y carencias actuales. Queremos saber por qué el la ley trans genera tanta discrepancia y por qué el tema de la identidad y la libertad a la hora de definir quiénes somos es siempre objeto de polémica.

Hoy, lunes 28 de junio, se celebra en diferentes países de todo el mundo el Día del Orgullo LGBT: lesbianas, gais, bisexuales y transexuales. En nuestro país, este año la reivindicación está enfocada especialmente hacia los derechos de estos últimos. "No se habla para nada de las personas trans, así que estoy muy feliz de que este año se dedique a los derechos de las personas trans. Ya era hora. Hay que presionar porque los derechos de las personas trans sean una realidad", remarca Isidro nada más empezar nuestra conversación.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) en 2018 publicó una nueva edición de su manual de enfermedades que no incluía la transexualidad dentro del capítulo de trastornos. A partir de ese momento, pasa a formar parte de un epígrafe denominado "condiciones relativas a la salud sexual". Entonces, ¿por qué se sigue exigiendo un diagnóstico psiquiátrico a las personas trans? Hablamos de todo esto con Isidro. 


P: Una breve presentación tuya y explícanos un poco cómo es tu día a día en el trabajo.

R: Yo soy trabajador social y sexólogo. Llevo 16 años trabajando en un servicio público de atención a personas LGTBI. Además, cree hace 10 años una de las primeras entidades que trabajaba específicamente con niños adolescentes y jóvenes trans, que se llamaba Fundación Daniela. Entidad que ya no existe, pero que fueron, junto con Crisalis, las dos primeras entidades que empezaban a hablar y a poner este tema encima de la mesa en España. Además, colaboro con sindicatos por los derechos de las personas LGTBI y milito desde hace casi 20 años en COGAM. Y bueno, lo último que estoy haciendo es escribir. Mi libro saldrá en septiembre, un libro que se va a llamar: 'Identidades trans' y que es una aproximación a las identidades trans desde la psicología y el trabajo social. 

P: No paras...

R: Para mí es importante echar un cable desde el cómo diseñar proyectos, llevarlos hacia delante o cómo intervenir con personas LGTBI. Esto surge de que yo tuve una infancia, o más bien una adolescencia muy complicada. Cuando me vine a vivir a Madrid, sufrí un acoso muy bestia. Un acoso que me llevó a tener tendencias suicidas y a no entender que era lo que me pasaba. Me vine a Madrid con 10 años y recuerdo todo tipo de patadas, escupitajos, palizas... Ahí decidí que no iba a permitir que nadie sufriera lo mismo y enfoqué mi carrera directamente a los derechos de las personas LGTBI, especialmente de los más jóvenes, porque creo que a esa edad es muy importante que alguien te diga que todo va a estar mejor, que lo que te pasa no es nada malo, que te de información y que te ayuden a aceptarte y a quererte.

Según las series, películas, libros y demás ficciones, somos ahora mucho más diversos e inclusivos. ¿Tú ves esa evolución en tu día a día?

R: Mira, desde que empecé a trabajar en este servicio público de atención a personas LGTBI de la Comunidad de Madrid, el perfil ha cambiado un montón. Cuando empecé sobre todo venían hombres cis gays, que tenían entre 25 y 35 años, solicitando información sobre cómo mejorar la aceptación y visibilidad de su orientación sexual. Sobre todo gente que había terminado su etapa educativa y probablemente ya tenía una independencia de su familia. En una década la cosa ha cambiado muchísimo. La gente que ahora solicita información sobre cómo mejorar su orientación y identidad son sobre todo jóvenes trans, que tienen entre 13 y 21 años y que lo que solicitan es saber cómo hacer su tránsito, qué necesitan a nivel legal, cómo conseguir el apoyo de sus familiares, cómo mejorar su visibilidad en su centro educativo o como acceder a recursos médicos.

P: ¿Esto ocurre porque la orientación homosexual ya está totalmente normalizada y aceptada?

R: Yo creo que lo que ha cambiado mucho es el entorno social. Siempre pongo como ejemplo para ver cómo ha cambiado nuestro entorno social; mirar nuestra cultura. Nuestra cultura de alguna manera hace referencia a cómo ha cambiado el cómo nos vemos, nos pensamos o el cómo nos ven y nos piensa la sociedad. Hace 20 años, cuando piensas que referentes había en la cultura del cine o en la cultura de las series cuando se hablaba de personas LGTBI, sobre todo se hablaba de hombres gays desde una perspectiva donde, o eran el objeto de la mofa a través de mostrarlos como personas histriónicas, con una expresión de género muy remarcada o eran personas que tenían vidas terroríficas y acababan muriendo de sida. Mujeres lesbianas, por supuesto, siempre mucho menos representadas, y una de dos: o eran personas que tenían vidas horribles y acababan suicidándose o eran las asesinas, las malas... Date cuenta de que cuando tú estás pensando quién eres siempre vas a buscar referentes a tu alrededor, en aquel momento no había y los que había te hacían pensar: "Si esto es lo que es ser persona LGTBI y esto es lo que yo soy, o yo no soy esto o no quiero ser esto".

Hoy en día casi en cada serie o película hay un referente de una persona LGTBI cuya pertenencia no está directamente relacionada con el hecho de serlo, sino que es algo más que le pasa. Esa mayor diversidad permite que cada vez más gente, a una edad más temprana, se entere de que es lo que está pasando. Ahora vemos mucha más información sobre gais, lesbianas y bisexuales que sobre personas trans. En este momento la representación que se sigue haciendo de ellos es sobre sus vidas terroríficas, llenas de sufrimiento. Eso hace que ahora cada vez haya menos personas gays, lesbianas y bisexuales que soliciten apoyo en la mejora de su orientación y su identidad porque hay más información y más referentes, y sin embargo, ahora es cuando tenemos más solicitudes de personas trans donde esos referentes siguen escaseando y siguen estando más estereotipados. ¿Qué necesitamos? Más referentes trans, más diversos, más personas no binarias. Ese es el reto. Estoy convencido de que igual que en estos últimos 20 años nuestra sociedad ha evolucionado mucho en cómo nos ve, nos representa y nos trata al colectivo LGTBI, dentro de 10 años, la sociedad va a haber evolucionado tanto que vamos a ver con la misma naturalidad que alguien con 13 años nos diga que es gay o lesbiana como que nos diga que es una persona trans. Estoy convencido de que vamos a evolucionar hacia ahí.

P: Las agresiones a transexuales han incrementado este año en un 25%. ¿Qué nos está pasando?

R: Yo creo que lo que está pasando en este momento con las personas trans tiene que ver con la mayor visibilidad que tienen. Esto ya lo vimos en el año 2005 cuando se aprobó el matrimonio igualitario. Cuando se aprobó el matrimonio igualitario y en los medios se hablaba constantemente de ello, se hace visible a un determinado nivel, y a su vez surge otro movimiento en el sentido contrario. Es decir, la mayor visibilidad en este momento de las personas trans ha hecho que los movimientos en contra también sean visibles y empiecen su alegato en un sentido contrario. Eso aumenta por un lado la sensación de polarización de la sociedad. Es decir, parece que todo el mundo habla y parece que todo el mundo tiene una opinión súper formada sobre el tema, cuando la mayoría no tienen demasiadas ideas sobre ello. Y sobre todo, lo que empieza a surgir son posiciones violentas o agresivas en contra de las personas trans. Pero todo esto va acabar,  igual que en el año 2005 cuando se aprobó el matrimonio igualitario. Aquellas personas que se mostraban radicalmente en contra, o que incluso lo llevaron al Constitucional (como el Partido Popular hizo en su momento), ahora dicen que nadie tenía esa posición, ahora nadie es homófobo. Dentro de cuatro años vamos a ver como incluso esas posiciones TERF más radicales van a decir que ellas nunca dijeron eso y que ellas nunca estuvieron ahí. 

P: Ahora ser trans ya no se considera una enfermedad mental, menos mal... Entonces, ¿por qué la gente se asusta cuando se establece que no es necesario un examen psiquiátrico? 

R: No tiene ningún sentido. Primero, la gente que se manifiesta desde ahí, las políticas sociales y los derechos fundamentales nunca son una política de suma cero. Es decir, que alguien tenga más derechos no significa que se los tengamos que quitar a nadie. El objetivo siempre es que nuestra legislación garantice los derechos de todes, independientemente de su orientación sexual, género, raza, etnia o edad. Pero es que además, cuando alguien se pone a defender que alguien tenga que demostrar que es un hombre o una mujer. Uno: ¿por qué tienen que demostrar las personas trans cuál es su género y no las personas cis? ¿Y por qué una persona trans tiene que pasar por una evaluación psiquiátrica y por un diagnóstico, cuando la propia OMS ya no lo considera un problema de salud mental? Esto no tiene absolutamente ningún sentido. Esto viene de la transfobia, de seguir considerando que los hombres y las mujeres trans no son hombres y mujeres realmente. Tiene que ver con esa interiorización del modelo sexo-género tradicional que dice que una persona lo bueno, normal y natural es que seas una persona cis. Si no lo eres, esto ya es una patología. Igual que ya se hizo con la homosexualidad y la bisexualidad. No nos olvidemos: del 17 de mayo de 1990, hasta ese momento la OMS también consideraba la homosexualidad una enfermedad mental. Al igual que gays, lesbianas y bisexuales nunca fuimos enfermos mentales, las personas trans tampoco lo son. Por tanto, necesitamos que la gente renueve sus ideas, eso es lo importante.

P: ¿Cuáles son los principales problemas a los que se enfrentan hoy los menores trans y los jóvenes dentro de la comunidad LGTBIQ+?

R: Las nuevas generaciones tienen un conocimiento de la diversidad sexogenérica muy potente. Probablemente la más potente que hemos tenido históricamente. ¿Qué permite eso? Pues identificar a una edad más temprana cuáles son sus necesidades, diversidades y tener una mayor capacidad a la hora de convivir con personas LGTBI en el caso de que no sea su propia realidad. Esto tiene cosas buenas y cosas malas. Una de las cosas buenas es que alguien que es capaz de descubrir su identidad de género y su orientación sexual a una edad muy temprana también puede librarse de las vivencias complicadas por las que hemos tenido que pasar otras personas a la hora de aceptar nuestra orientación. Pero también tiene cosas malas. Es decir, no es lo mismo si a una edad determinada, por ejemplo con 25 años, me doy cuenta de que soy una persona trans, se lo digo a mi familia y de repente mi familia me dice que yo tengo un problema de salud mental, que me van a llevar a un psiquiatra y que esto no tiene lugar en casa. Pues probablemente yo tengo las herramientas para darme cuenta de que yo no tengo ningún problema y que quien lo tiene es mamá y papá. En este momento lo que veo es a muchos peques y muchas peques que identifican su diversidad sexual a una edad muy temprana y se encuentran con dificultades dentro de la aceptación familiar a unas edades donde si tu familia piensa que lo que te pasa es una enfermedad y tienen que llevarte a un psiquiatra, puedes acabar viéndote expuesto a terapias aversivas donde no tienes la opción de elegir o no elegir o no tienes las herramientas para decir: 'Mira, mamá, la que tienes el problema eres tú'. O si soy capaz de identificar eso, se pueden dar situaciones de control y agresión complicadas. He visto padres que han sometido a sus hijos a castigos como: te quito el móvil, no te dejo salir con tus amigos o te voy a quitar la conexión a internet porque a través de ahí es dónde accedes a ese mundo. Incluso, a veces, si dependes de esa persona economicamente te puedes ver en situaciones muy complicadas. Es decir, yo trabajo cada día con personas trans cuyas familias siguen expulsándoles de casa, donde sigue habiendo situaciones de control y de agresión en las que las personas se mantienen en sus hogares simplemente porque no tienen el dinero para hacerlo de otra manera. Y no te quiero contar nada del confinamiento... Estar encerrados en un entorno familiar tránsfobo o LGTBIfóbico del que no puedes escapar es terrible. Hay cosas que ayudan a la juventud a vivir su orientación sexual de una manera más libre, pero también dificultades con el entorno familiar. Y por otro lado, que haya más información no significa que las personas estén libres de la LGTBIfobia en sus entornos educativos o sociales. Sí que vemos a mucha gente mucho más formada, pero sigue habiendo un porcentaje, entre el 10 y el 15% de personas, que sí que tenían actitudes muy homófobas y que logran enrrarecer la vida de las personas LGTBI en sus entornos. La LGTBIfobia sigue estando ahí y sigue campando a sus anchas.

P: ¿Qué actitud y posición deberían tomar los padres de estas personas?

R: La adolescencia es un momento muy complejo. Lo que yo siempre recomiendo a las familias, es que cuando alguien manifiesta algún tipo de dificultad relacionada con su orientación sexual, su identidad de género o algún tipo de duda, acudan a servicios especializados y a profesionales especialistas en el caso de que lo necesiten. Si no necesitan ese acompañamiento profesional, lo que van a necesitar es que sus familias estén ahí. Cuando alguien está explorando en esto, lo único que necesita es que su familia entienda que no es un problema y menos de salud mental, y luego, que no es algo que se elija ni que se pueda cambiar a través de una terapia. No hay nada que te homosexualice o te transexualice, igual que no hay nada que te "deshomosexualice" o te "destransexualice". Como familiar solo puedo acompañar y permitir que la gente explore y se descubra. Las familias nunca lo tienen que cuestionar, lo que tienen que hacer es aprender, informarse y ayudarles a buscar herramientas si las necesitan. Y lo más importante para la salud física y mental de los jóvenes LGTBI es sentir el amor incondicional de sus padres. Lo más importante es recordarle a tu hijo/a/hije que le quieres, y a partir de ahí, habrá cosas que te cueste más o menos entender, pero que vas a hacer el esfuerzo que esté en tu mano para darle apoyo.

P: ¿En qué punto se encuentran los jóvenes trans a nivel de salud mental?

R: En mi consulta tengo cada vez más jóvenes que identifican cada vez más pronto su identidad y que no tienen ninguna dificultad. Solo quieren saber cómo se pueden cambiar el nombre, dónde obtener los tratamientos que necesitan, al igual que muchas familias vienen y me dicen: "mi hijo es una persona trans, ¿qué tengo que hacer?". En este momento hay un porcentaje muy alto de jóvenes y de familias que no tienen ningún problema y lo que piden son recursos. Pero, también vamos a ver otro tipo de cuestiones. Sigue habiendo muchos problemas de salud mental que afectan a estos jóvenes. De hecho, ahora mismo estoy terminando una guía para profesionales de educación no formal que trabajan con personas trans y hemos hecho una pequeña investigación sobre si las personas trans han sufrido discriminación o no en sus entornos y qué tipo de vivencias han tenido. Te hago un resumen: ¿cuáles son sus principales dificultades?
En el año 2019 se hizo una investigación, que se llamaba 'Personas trans en el ámbito de la educación formal', era una investigación que hizo FELGTB y que determinó que el 58% de las personas trans que participaron en el estudio manifestaron haber sufrido algún tipo de situación transfóbica durante su etapa educativa. De hecho, para más de la mitad esa situación se había alargado a varias etapas educativas. Lo que tenían que vivir eran insultos en un 40%, acoso en un 25%, amenazas en un 22%, ciberviolencia en un 18%, agresiones físicas un 12% e incluso violencia sexual en un 9%. En muchos casos en las situaciones que son más complicadas manifiestan que tienen que vivir un montón de curiosidad inapropiada: preguntas sobre cómo son sus cuerpos, sus genitales o a la hora de usar los baños les genera mucho conflicto. De hecho, muchas veces los peques no van al baño porque tienen miedo. Muchos de ellos van al baño en su casa y hasta que no vuelven no van más. Otros dicen que usan su nombre o su género asignado al nacer de manera hiriente o el aislamiento.

P: En el día del Orgullo, ¿hay que recordar que todavía es necesario revindicar porque hay poca tolerancia hacia lo diferente?

R: Tolerancia no, no queremos tolerancia. Queremos respeto, porque la tolerancia siempre implica una redistribución irregular del poder. Respetémonos. El mensaje positivo es que durante estos años hemos visto una evolución del colectivo, de su visibilidad y sus derechos, que han hecho que hoy en día España sea uno de los países donde estos derechos están especialmente regulados en comparación con el resto del mundo. Pero, ¿qué es lo que tenemos que reivindicar este año? Pues que queremos una ley estatal trans ya. Es decir, que no podemos perder de vista que el colectivo trans es el segundo más discriminado por la ciudadanía de este país, según el Eurobarómetro. No podemos seguir consintiendo que las personas trans, a la hora de conseguir sus derechos fundamentales, tengan que hacerlo a través de procesos legales que siguen exigiendo un diagnóstico psiquiátrico de enfermedad mental, cuando obviamente las personas trans no tienen ningún problema de salud mental. Ahora mismo necesitan acreditar dos años de tratamiento médico para poder acceder al cambio de nombre. Los derechos fundamentales no pueden pasar por la consideración patológica. Necesitamos garantizar los derechos de las personas trans no binarias, esas personas que no se identifican con ningún género establecido. Y necesitan tener acceso a la sanidad, la educación o oel empleo. Porque ahora mismo hay unas tasas altísimas de desempleo. Sufren la exclusión total y absoluta del mundo laboral. Por tanto, este es el año ce las personas trans: de los jóvenes y de los mayores, de las personas binarias y de las no binarias. En definitiva, necesitamos crear un entorno nutritivo, positivo y un marco estatal que regule sus derechos.