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Mischa Barton reconoce que se sintió "presionada" a perder la virginidad estando en 'The OC'

  • Ella misma lo ha contado en un artículo para Harper's Bazaar 
  • Su primer beso en la ficción fue antes que en la vida real y su primera relación sexual también

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 Mischa Barton
Mischa Barton cropper

Mischa no es la primera actriz, y por desgracia no será la última, en reconocer los traumas que muchas veces arrastran las personas que desde tan jóvenes se exponen a los focos y a las cámaras. Sin ir más lejos, el año pasado la oscarizada Natalie Portman comentó en el podcast de Dax Shepard que el hecho de ser sexualizada desde niña, en cierta manera, le había quitado su propia personalidad. "Me dio miedo y me hizo pensar que la forma en que podía estar segura era diciendo: 'Soy conservadora y hablo en serio y deberías respetarme y soy inteligente y no me mires de esa manera'", comentaba Portman sobre esa especie de mecanismo de defensa que había creado.

Ahora quien ha contado su historia es Mischa Barton. La ex protagonista de The OC se ha abierto para Harper's Bazaar contando cómo se sintió al ser "sexualizada" a una edad tan temprana. En un ensayo que ella misma escribió para este medio, la intérprete reconoce lo siguiente: "La verdad es que la sexualidad siempre ha sido un componente de mi carrera. Incluso desde una edad temprana, fui sexualizada. Cuando asumí el papel de Marissa Cooper, tenía 18 años y acababa de terminar la escuela secundaria. Mientras todos a mi edad disfrutaban de la despreocupación y la alegría sin problemas de ser adolescente, yo trabajaba muchas horas en el set, constantemente presionada para satisfacer las necesidades, demandas y metas establecidas por personas que tenían el doble de mi edad o más."

El hecho de empezar en la industria con solo 13 años le estaba pasando factura. Inocencia rebelde fue su primer papel relevante en el cine en el que precisamente daba vida a una joven que sufría abusos. Además, en varios proyectos tuvo que interpretar a personajes muy maduros respecto a su edad real. Además, estas interpretaciones siempre estaban relacionadas con el sexo y la sexualidad. Después llegó el papel que le otorgó su mayor reconocimiento, Marissa Cooper en The O.C. Barton comentó que se debatía con la realidad de ser virgen en la vida real mientras interpretaba a Cooper, a quien describió como un "personaje seguro, rápido y relajado". "Incluso ser virgen en ese momento en ese contexto me hizo sentir como un fraude", escribió Mischa.

La actriz recuerda que la serie trataba sobre un grupo de adolescentes ricos, guapos y privilegiados que bebían, consumían drogas y tenían sexo. Con lo cual Mischa sentía una especie de obsesión por conseguir interpretar bien ese papel. Así describe la presión por tener relaciones sexuales que sintió en aquella época: "Después de ser perseguida por hombres mayores de treinta y tantos años, finalmente lo hice. Me siento un poco culpable porque dejé que sucediera. Sentí mucha presión para tener sexo, no solo de él, sino de la sociedad en general. Esto fue al principio de esos días críticos y cuando finalmente conocí a alguien nuevo y quise alejarme de la situación, se creó un ambiente tóxico y manipulador", reconoció.

"Desde la adolescencia, mis primeras veces ocurrieron delante de la cámara"

Ahora, con 35 años, es capaz de mirar atrás y ver esos años con perspectiva y por eso ha decidido contar su experiencia, para que nadie más sufra y se vea igual de forzada que se vio ella a hacer cosas que en ese momento no deseaba hacer. "Desde la adolescencia mis primeras veces ocurrieron delante de la cámara: mi primer beso, mi primera menstruación, mi primera experiencia sexual... He aprendido por fin lo que significa ser dueña de mi propia sexualidad. Me ha encantado ver cómo las mujeres rompen esos tabúes. Cuanto más hablemos de lo que hemos hecho a las generaciones pasadas, ya sea Britney Spears, que fue tan mal tratada por la prensa, o Natalie Portman hablando de cómo se sintió excesivamente sexualizada cuando era niña, antes podremos proteger a nuestras jóvenes y aprender de nuestros errores como sociedad".

Barton, que también habló sobre el juicio que mantuvo con su expareja por vender un video sexual suyo grabado sin su consentimiento, destacó la importancia del movimiento #MeToo. "No puedo decir cuánto desearía que hubiera sucedido antes, pero al menos la conversación sobre los derechos de las mujeres ahora está en curso”, declaró. 

“Ya no puedo quedarme callada, porque estas cosas todavía están sucediendo: la explotación de las niñas, de las personas de color, de todas las mujeres, sexualizadas mientras las separan y las avergüenzan por estar vivas en sus propios cuerpos. Si mi historia puede ayudar incluso a una niña a defenderse y no dejar que el mundo las derribe, entonces todo esto valdrá la pena", concluyó.