El cristal de Tutankamon
- El Gran Mar de Arena es un desierto extremo dentro del desierto del Sahara
- Travesia entre el oasis de Siwa y el de Dakhla, separados por cientos de km
- Al filo de lo imposible se ha emitido el domingo, 17 de marzo, en La 2
El Gran Mar de Arena es un desierto extremo dentro del desierto del Sahara que se extiende entre Egipto y Libia, un territorio que figura todavía hoy como uno de los menos conocidos de África y que sólo había logrado atravesar el explorador alemán Gerhard Rohlfs en 1874.
El desierto mítico
Su interior guarda mitos y leyendas, como la del desaparecido ejército del rey persa Cambisses, 50.000 guerreros tragados por una tormenta de arena y cuyos restos se siguen buscando 2500 años después.
Cuando se encontró la tumba de Tutankamon, una joya de su tesoro impulsó a científicos e investigadores a la búsqueda de un cristal más raro que el diamante y que sólo se encuentra en el interior de este desierto: el cristal líbico.
Si los desiertos siempre son lugares extremos, el desierto líbico lo es más que ninguno
Si los desiertos siempre son lugares extremos, el desierto líbico lo es más que ninguno. El Gran Mar de Arena, nombre acuñado por Rohlfs cuando lo atravesó a finales del siglo XIX, expresa de forma gráfica un paisaje formado por olas solidificadas, un inmenso océano de arena y dunas, un paraje inaccesible.
Una expedición diferente
En esta ocasión, los miembros del equipo de Al filo de lo Imposible nos embarcamos en una expedición muy diferente a las habituales travesías polares o ascensiones a las montañas del Himalaya o el Karakorum.
Los grandes desiertos comparten con los paisajes polares o de alta montaña esa sensación de lugares fascinantes y poderosos en su grandiosa soledad
Los grandes desiertos comparten con los paisajes polares o de alta montaña esa sensación de lugares fascinantes y poderosos en su grandiosa soledad.
Queremos unir los oasis de Siwa (punto de partida) y Dakhla, separados por varios cientos de kilómetros. Para ello contamos con la ayuda de veinte camellos que transportaran el material y los víveres necesarios y siete beduinos que serán los encargados de conducir la caravana.
Repetir esta travesía, un siglo y medio después de ser recorrida por primera vez, supone intentar un reto nuevo y complicado para nuestro equipo y que nos hace sentir por unos días cerca de los grandes exploradores del desierto.