Secretos sumergidos en el golfo de Sant Jordi (Tarragona)
- El Golfo de San Jordi, fue durante los años de la primera Guerra Mundial, un lugar de paso obligado para la navegación aliada que suministraba incesantemente a sus contendientes ribereños
- Atentos a este flujo naval, los submarinos alemanes, esperaban su oportunidad para golpear aquellos transportes energéticos y dañar las economías enemigas.
- Trece barcos yacen hoy día allí, víctimas de los sumergibles, entre 54 y 200 metros de profundidad
- De ellos, cuatro, fueron objeto de nuestra exploración para el programa, destacando por su profundidad el vapor francés “Medjerda”
El mar, ya es bien sabido, esconde sus más celosos secretos en lo más profundo de las aguas.
Durante la grabación de los documentales LA ESTIRPE DEL TITANIC y LOS SECRETOS DEL MAR en 2005, los buceadores de Al Filo nos propusimos explorar esos fondos y recuperar parte de la Historia, en mayúsculas, que dormía allí, olvidada desde hacía casi cien años.
No en vano, la exploración formaba parte de un proyecto de investigación histórica más amplio, que habíamos iniciado años atrás.
El escenario, el Golfo de San Jordi, en aguas de Tarragona, junto al Delta del Ebro, fue durante los años de la primera Guerra Mundial, entre 1914-1919, un lugar de paso obligado para la navegación aliada que suministraba incesantemente a sus contendientes ribereños.
Atentos a este flujo naval, los submarinos alemanes, esperaban su oportunidad para golpear aquellos transportes energéticos y dañar las economías enemigas.
Los ases más reconocidos del arma submarina germana hicieron acto de presencia en la zona y dejaron tras de si una larga lista de hundimientos.
Trece barcos yacen hoy día allí, víctimas de los sumergibles, entre 54 y 200 metros de profundidad.
De ellos, cuatro, fueron objeto de nuestra exploración para el programa, destacando por su profundidad el vapor francés “Medjerda”, hundido a -105 metros en un fondo de fango, a 20 millas de la costa y que nunca antes había sido explorado por buceadores.
Una inmersión emotiva, que sirvió para que rindiéramos homenaje a las casi 350 víctimas que tuvo el suceso y que representan una de las mayores tragedias navales acaecidas en aguas españolas.
Los otros tres pecios documentados en los capítulos citados fueron, el vapor inglés “Chulmleigh”, hundido a -83 metros de profundidad, el mercante noruego “Gratangen” a -75 y el transatlántico italiano “Cavour”, a -54 , emparentado de forma rocambolesca y tangencial con el hundimiento del “Titánic”. Una vinculación que los espectadores podrán conocer a lo largo de los dos capítulos.
Pero la historia del “Cavour”, es mucho más compleja. Había sido bautizado “Florida” en la primera etapa de su singladura. En 1909 colisionó a casi 300 millas del puerto de Nueva York con el histórico transatlántico “Republic” de la “White Star Line”, la naviera del mismo “Titanic”, si bien este aún no había sido construido.
Como resultado del accidente, el “Republic” se hundió a casi 90 metros de profundidad en medio del Atlántico, justo a 11 millas de donde muchos años más tarde también se hundiría por colisión, el conocido “Andrea Doria”.
El “Florida” sobrevivió, aunque maltrecho, al siniestro y una vez reparado, terminó sus días transportando emigrantes a Sudamérica, hasta que naufragó cerca de Ametlla de Mar, en aguas de Tarragona, en 1917, por colisión con un buque escolta, navegando ambos con las luces apagadas…por miedo a ser descubiertos por los submarinos alemanes.
y también...
Nuestro equipo estuvo también en el pecio del “Republic”, en el Atlántico, en las aguas más oscuras e inhóspitas a las que pueden enfrentarse un buceador. Una imágenes exclusivas que pocas televisiones han tenido la oportunidad y capacidad de obtener, por su gran dificultad de acceso.