Vidas contadasRoso de Luna20/08/2012
En 1893 el polígrafo de Logrosán Roso de Luna descubrió un cometa que, desde entonces lleva su nombre. Se definía a si mismo como teósofo y ateneísta, y produjo ademas una obra propia colosal que se agrupa en la llamada Biblioteca de las Maravillas. Practicante de un espiritualismo hereje, Roso de Luna era un ocultista, un esotérico y un masón del Gran Oriente Español. Hace unos años el estudioso Estéban Cortijo publicó una tesis doctoral sobre él.