Nómadas   Las Merindades, un balcón al norte de Burgos 04.12.2021 56:21

El tercio septentrional de la provincia de Burgos es tierra de transición, un espacio donde la meseta Norte se funde con el valle del Ebro y las estribaciones de la cordillera Cantábrica. El resultado es una gran comarca, Las Merindades, que reúne cientos de pintorescos pueblos desperdigados entre montañas boscosas. Castillos no faltan. Algunos son tan imponentes como el de Frías, que vigila desde lo alto del cerro de La Muela la armoniosa colección de edificios que tapizan su ladera sur hasta la vega del río Molinar. La guía Edurne García nos acompaña en nuestra visita a la ciudad más pequeña de España (que lo es) antes de adentrarnos en su costado natural.

Estamos a las puertas del Parque Natural de los Montes Obarenes-San Zadornil, un espacio protegido cubierto de hayedos, encinares, enebrales y pinares. Josu Olabarria, responsable de la Casa del Parque, nos recibe en este vanguardista centro de interpretación que ocupa la antigua vaquería del monasterio de San Salvador de Oña. La presidenta de la asociación cultural El cronicón de Oña, Berta Tricio, nos muestra su iglesia abacial.

Nuestro viaje continúa por la Merindad de Valdivielso, un rosario de 14 pueblos distribuidos a lo largo de un valle moldeado por el Ebro. En Quintana de Valdivielso conocemos al pastor Leandro Valle, quinta generación de ganaderos de ovino que mantiene, junto con sus hermanos y a la manera tradicional, el último rebaño que pasta por estos contornos. Remontando el Ebro encontramos los restos del monasterio de Santa María de Rioseco, una imponente construcción que se salvó de la desaparición total gracias a la generosidad e implicación de los vecinos del entorno. El sacerdote Juan Miguel Gutiérrez capitanea la fundación que se ha encargado de consolidar las estructuras y transformar un lugar abandonado en una evocadora ruina.

Rumbo al norte alcanzamos Villarcayo, capital de Las Merindades, donde nos citamos con Íñigo Alonso, periodista deportivo que desempeña un trabajo de proyección nacional desde este entorno rural conectado. Al oeste, a diez kilómetros de Villarcayo, damos con Puentedey, un pueblo construido sobre un gigantesco arco de piedra esculpido por las aguas del Nela. Cerca ya de la frontera con Cantabria hacemos parada en Espinosa de los Monteros. El responsable de su Centro de Iniciativas Turísticas, Rodolfo Guitérrez-Solana, nos invita a descubrir la arquitectura civil y militar del municipio.

Terminamos ruta en la contigua Merindad de Sotoscueva, que atesora uno de los complejos kársticos más importantes de Europa: el sistema de cuevas de Ojo Guareña. La coordinadora de las visitas a este monumento natural, Clara López, y el guía Alberto Gómez nos proponen acceder a la cueva ermita de San Bernabé y a la cueva Palomera.

En el capítulo gastronómico hay muchas delicias para probar. En la localidad de Trespaderne nos asomamos a los fogones del Restaurante José Luis con su gerente, Abel Fernández; y en Villabascones de Sotoscueva José Antonio Rodríguez nos abre la cocina del Asador Cueva Kaite.

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