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Universidades

Suspender asignaturas multiplica hasta seis veces el precio de estudiar: "Me están multando por no avanzar"

  • Los precios por asignatura varían mucho en función del territorio, la rama de estudio y el número de veces que se repite
  • Madrid y La Rioja son las comunidades con el precio por crédito más caro

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El precio de volver a cursar la asignatura va en aumento con cada suspenso y hay quien no puede permitírselo.
El precio de volver a cursar la asignatura va en aumento con cada suspenso y hay quien no puede permitírselo.

Suspender en España sale muy caro. A menudo se dice que los años universitarios son la mejor etapa de la vida, pero no lo son para todos. Estudiar una carrera puede ser un sueño cumplido o una auténtica odisea, tanto a nivel académico como económico.


En general, los grados simples están diseñados para completarse en cuatro años, con un total de 240 créditos cursados. Están estructurados para cursar 60 créditos por año, pero en muchas carreras la carga de estudio y de trabajo que supone tener diez asignaturas al año impide aprobar todas a la primera.

Y ahí la carrera empieza a ponerse cuesta arriba también en lo económico, porque el precio de volver a cursar la asignatura va en aumento con cada suspenso. Hay quien acaba alargando la carrera y, en los casos más extremos, hay quien se da por vencido y abandona la universidad sin haber posado para la orla. Eso es lo que le pasó a Rubén.

Rubén empezó el grado de Ingeniería Química en la Universidad de Granada (UGR), pero tres años después decidió abandonar. Ese año suspendió cuatro asignaturas y al desgaste mental se le sumó la carga económica: “Tenía que pagar unos 1.400 euros” para volver a presentarse, cuenta.

El encarecimiento del suspenso le llevó a abandonar la carrera: “No pude pagarlo y me metí a un grado superior”. Pese a ello, el coste de matricularse en estas cuatro asignaturas hubiera sido mucho mayor para Rubén si hubiera estudiado en otra región, en especial en Madrid o La Rioja.

Andalucía es una de las comunidades donde menos varía el precio del crédito entre primera y cuarta matrícula de una misma asignatura, pasando de 12,62 euros a más de 70 de media. En cambio, en Madrid el precio del crédito se dispara de unos 19 euros en primera matrícula a más de 125 euros en la cuarta.

La Rioja y Madrid son las comunidades con el precio del crédito más caro

El precio del crédito en España depende de la comunidad autónoma en la que se estudie y los precios se dispararon cuando en el curso 2012/13 se implantó el decreto medidas urgentes de racionalización del gasto público en el ámbito educativo, el conocido como decreto Wert, por el ministro de Educación, José Ignacio Wert.

Ante una subida evidente del precio por crédito, Vera Sacristán, investigadora y autora del último informe del Observatorio del Sistema Universitario (OSU), argumenta que, gracias a los tres acuerdos de 2020/21 de la Conferencia General de Política Universitaria (CGPU) la situación mejoró y se lograron reducir y limitar los precios en primera matrícula.

Actualmente, el precio medio en las universidades españolas es de 15,72 euros por crédito. Esto supone, si se hace una matrícula de 60 créditos, unos 943 euros al año.

Regiones como Canarias (11,71€), Galicia (11,89€) y Asturias (12,21€) están muy por debajo de la media nacional y su precio anual baja en más de 200 euros. En el otro extremo, las regiones más caras son La Rioja y Madrid, en ambos casos se superan los 19 euros y el precio anual de la primera matrícula en 60 créditos asciende hasta más de 1.140 euros.

A la hora de explicar por qué una carrera de Enfermería en La Rioja cuesta 1,8 veces más que en Andalucía, la experta apuntilla que estas diferencias dependen del “énfasis que cada gobierno pone en su enfoque de la universidad como un bien común”.

Sacristán destaca que no hay una relación entre el precio del crédito y el partido que esté en el poder, pero observa otra correlación: “Las comunidades que más subieron los precios en su momento en 2012 coinciden con las que más redujeron la financiación pública de sus universidades ese año. Intentaron de alguna forma, sin lograrlo, compensar lo que dejaron de financiar a base de que lo abonaran el estudiantado y sus familias”.

En nueve comunidades repetir puede ser seis veces más caro

A pesar de que todas las comunidades autónomas parecen haber cumplido con los acuerdos y han reducido el precio del crédito en primera matrícula, el coste de las segundas, terceras y cuartas matrículas en algunos casos se ha congelado y en otros se ha reducido, pero no sustancialmente.

Mientras que en regiones como Galicia o País Vasco el precio de la cuarta matrícula es solo dos o tres veces más caro que la primera, en Baleares o Madrid el precio de la cuarta matrícula es casi siete veces superior al de la primera, según el informe del OSU, una barrera socioeconómica que los estudiantes deben afrontar.

Otro factor a tener en cuenta es que las comunidades pueden establecer diferentes grupos de precios en función de la experimentalidad o rama de conocimiento. Así, carreras que requieren más instalaciones y servicios adicionales por parte de la universidad, como el uso de laboratorios en los grados de Ciencias, son más caras que otras que no requieren tantos recursos públicos.

Jesús estudia el doble grado de Economía y Relaciones Internacionales en la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid, y solo ha repetido una asignatura en sus cinco años de carrera; aún así ha tenido que pagar el doble por cursar Estadística II otra vez.

Ha pasado de pagar 16,92 euros por crédito a 40,02, con lo que se muestra muy crítico. “Yo veo que lo de la penalización es una idiotez, no creo que nadie se deje una asignatura a propósito y no entiendo qué objetivo persigue subir el precio del crédito, porque no actúa como motivación para que te lo saques, sino al contrario”, argumenta el estudiante.

En la misma línea, Vera Sacristán explica que la subida en el precio del crédito es “la guinda del pastel sobre un problema más de base”. Los jóvenes que provienen de clases sociales más débiles tienen “una actitud más conservadora” a la hora de elegir qué estudiar y se decantan por “carreras con un nivel de dificultad menor”.

La experta saca a colación el coste de oportunidad como una presión añadida para el estudiante, ya que durante al menos cuatro años se va a dedicar casi a tiempo completo a la carrera y, por norma general, no ingresará dinero.

Sale más caro suspender Ingeniería que Derecho en la misma universidad

Suspender al menos una asignatura entra dentro de lo normal, pero la cosa se complica cuando la materia se atraganta y hay que abonar el precio de una segunda, tercera o incluso cuarta matrícula. Este es el caso de Alejandro, estudiante de cuarto año de Ingeniería Electrónica Industrial en la Universidad de Córdoba (UCO).

“Yo ya no llego a mi casa diciendo que me voy a cambiar de carrera, pero a nivel psicológico me siento mal porque [suspender] supone una carga para el bolsillo de mis padres”, explica Alejandro mientras cuenta que le quedan 14 asignaturas para terminar y que este año aún arrastra siete suspensas de cursos anteriores.

Ingeniería es una de las carreras más exigentes para el alumnado, no solo porque se estima que se necesitan seis años para completarla, sino porque la tasa de suspensos es muy alta y son pocos los estudiantes que pasan limpios: “Por curso puede que solo haya tres o cuatro personas con todo aprobado porque, puedes estudiar mucho, pero si fallas en un problema o te equivocas en un signo, suspendes”.

Para Alejandro, su gran “trauma” fue Matemáticas II y el abono por matricularse cuatro veces en esta asignatura fue de casi 455 euros, seis veces más que la primera vez que lo hizo (75,72€). En total, aprobar esta materia le ha costado casi 670 euros y, si no hubiera recibido un descuento del 75% por superarla en octubre, habría pagado más de mil euros.

“¿Qué coste adicional le supone a la universidad que yo repita? Entiendo que me cobre lo mismo e incluso un poco más, ¿pero hasta seis veces más? Me están multando por no avanzar”, se queja el estudiante de Ingeniería.

En la misma universidad, Begoña se ha graduado este año en Derecho, pero no sin mucho esfuerzo. Nunca fue mala estudiante, es más, empezó con más de un nueve de media. Sin embargo, varias asignaturas, entre ellas Penal II, se le atragantaron tanto que se vio en quinta convocatoria. Asegura que de los 180 alumnos que se matricularon en primero apenas quedaban 35 en cuarto curso.

Tras abonar la matrícula tres veces y presentarse al examen en cinco ocasiones, cifra el gasto total de esta asignatura en 516 euros. A Begoña su tercera matrícula en Penal II le ha salido casi cuatro veces más cara.

Cataluña, la comunidad que más ha tenido que reducir el precio del crédito

A la hora de elegir dónde estudiar, hay regiones con más y menos diferencia en el precio del crédito. En Baleares, el precio máximo en cuarta matrícula es 12 veces superior al precio mínimo en primera. Sin embargo, en Galicia, el precio máximo es sólo cuatro veces superior al mínimo.

Mientras que los acuerdos de la Conferencia General de Política Universitaria no obligaron a reducir sus tarifas a Galicia, Murcia, Castilla-La Mancha, Canarias, Asturias y Andalucía, Cataluña fue la comunidad que más tuvo que reducir el precio de la primera matrícula en las universidades públicas, al menos un 43,2% respecto al curso 2019/20, según recoge el informe del OSU.

María (nombre ficticio) estudia Nutrición Humana y Dietética en la Universitat Rovira i Virgili y ha tenido que alargar sus estudios un año más para poder aprobar todas las asignaturas. Se mudó a muchos kilómetros de casa y durante estos años siempre ha trabajado a jornada completa para pagarse los estudios, el piso y la vida en Tarragona.

Antes de los acuerdos, la matrícula de 60 créditos en una carrera de Ciencias (experimentalidad 1) era de más de 2.300 euros y ahora es de menos de 1.110 euros, pero suspender sigue siendo “económicamente una locura”, argumenta la estudiante.

“Sé que no soy una estudiante estrella de llevarlo todo al día, pero siento que le he regalado a la universidad más dinero que otra cosa”, apuntilla María. En su universidad, asegura, hay que matricularse en todas las asignaturas suspensas y mentalmente eso también es muy desalentador.

La asignatura que más se le atragantó fue Microbiología II, y, según cuenta, “solo para esa asignatura se ocupan tres clases enteras” porque “tiene la tasa más alta de suspensos en toda la carrera”. La primera vez que la cursó fue en 2019/20 y entonces le costó 198 euros, de haberse mantenido ese precio, su tercera matrícula le habría costado casi 530 euros, en vez de los 325 que ha abonado este año.

Vera Sacristán lamenta que se haya aprobado durante este curso el Proyecto de Ley Orgánica del Sistema Universitario. En este se elimina el texto por el cual las comunidades autónomas debían acatar el límite de precio fijado por la CGPU, es decir, las medidas que han hecho que se reduzca el precio de la primera matrícula.

Queda por ver si este cambio influirá en los precios de las matrículas, si seguirán congeladas, bajarán o subirán, señala la experta. “Ahora queda en manos de cada comunidad”.