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El papa tilda de "vergüenza" la destrucción y los naufragios cotidianos

  • Lo ha dicho tras presidir el Via Crucis en el Coliseo romano
  • También ha mostrado su rechazo a la hipocresía y al silencio ante las injusticias

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El papa Francisco durante la ceremonia del Via Crucis en el Coliseo romano el viernes 14 de abril del 2017.
El papa Francisco durante la ceremonia del Via Crucis en el Coliseo romano el viernes 14 de abril del 2017.

El papa Francisco ha calificado este viernes de "vergüenza" las "imágenes de devastación, destrucción y naufragio que se han convertido en ordinarias" en el mundo, después de presidir el rito del Via Crucis ante el Coliseo romano.

"Cristo, nuestro único salvador, regresamos a ti también este año con la mirada baja de vergüenza y el corazón lleno de esperanza. Vergüenza por todas las imágenes de devastación, de destrucción y de naufragios convertidas en ordinarias en nuestra vida", ha dicho.

Francisco, con tono serio, ha denunciado asimismo "la sangre inocente que cotidianamente es derramada de mujeres, niños, inmigrantes y personas perseguidas por su color de piel, su pertenencia étnica o social y por su fe" en Cristo.

El papa también ha tenido palabras de crítica hacia la propia Iglesia y ha denunciado "las veces que nosotros, obispos, sacerdotes, consagrados y consagradas, hemos escandalizado y herido tu cuerpo, la Iglesia, y hemos olvidado nuestro primer amor, nuestro primer entusiasmo y nuestra total disponibilidad, dejando oxidar nuestro corazón".

También ha tachado de vergüenza "el silencio ante las injusticias", así como "las manos perezosas en el dar pero ávidas a la hora de arrebatar y conquistar" o por "nuestros pies veloces en la vía del mal y paralizados en la del bien".

Ha presidido el Via Crucis en el Coliseo romano ante 20.000 fieles

Francisco, por otro lado, ha manifestado "la esperanza segura de que nuestros nombres están incididos en tu corazón (de Jesús) y de que estamos colocados en la pupila de sus ojos".

Al Via Crucis en el Coliseo romano han acudido unos 20.000 fieles. GIORGIO ONORATI

"La esperanza de que tu cruz transforme nuestros corazones endurecidos en corazones de carne capaces de soñar, de perdonar y de amar. Transforma esta noche tenebrosa de tu cruz en alba fulgurante de tu resurrección", ha clamado el pontífice.

Por último, ha suplicado el perdón por "los pecados y las culpas" de las personas y ha pedido a Cristo que se acuerde "de nuestros hermanos asesinados por la violencia, por la indiferencia y por la guerra".

"Te pedimos que rompas las cadenas que nos tienen aprisionados en nuestro egoísmo, en nuestra ceguera voluntaria y en la banalidad de nuestros cálculos mundanos", ha orado.

Francisco de este modo ha puesto fin al rito del Via Crucis, que como es tradición, se celebró en el Coliseo romano ante unos 20.000 fieles, según aseguró el Vaticano, para concluir esta jornada de Viernes Santo.

La zona fue blindada con un férreo dispositivo de seguridad por la amenaza terrorista, en el que se sucedieron los controles y por el que los principales accesos a los alrededores del Coliseo fueron cortados al tráfico y bloqueados con grandes coches policiales.