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Azerbaiyán y Nagorno Karabaj pactan un alto el fuego tras los peores enfrentamientos desde 1994

  • En cuatro días de hostilidades se ha usado artillería y helicópteros
  • El Grupo de Minsk se reúne para desescalar el conflicto
  • La OSCE, EE.UU., Rusia y Francia enviarán observadores

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Transporte de voluntarios para sumarse a la milicia de Nagorno Karabak, enclave disputado entre Azerbaiyán y Armenia, el 4 de abril de 2016. REUTERS/Hrayr Badalyan/PAN Photo
Transporte de voluntarios para sumarse a la milicia de Nagorno Karabak, enclave disputado entre Azerbaiyán y Armenia. REUTERS/Hrayr Badalyan/PAN Photo REUTERS/Hrayr Badalyan/PAN Photo

Azerbaiyán y la autoproclamada región secesionista de Nagorno Karabaj (Alto Karabaj) han acordado un alto el fuego este martes tras cuatro días consecutivos de hostilidades en la peor escalada del conflicto desde 1994.

A primera hora de la tarde, una fuente del Ministerio de Defensa del enclave secesionista anunciaba el inicio de un alto el fuego unilateral. Poco después, las autoridades azerbaiyanas aceptaban el cese de hostilidades.

En los combates en la línea de separación se han empleado artillería, tanques, helicópteros y aviones no pilotados. Bakú ha negado las acusaciones de haber usado cohetes Tornado.

Un soldado separatista del ejército de autodefensa de Nagorno Karabaj dispara un cañón contra fuerzas de Azerbaiyán

Un soldado separatista del ejército de autodefensa de Nagorno Karabaj dispara un cañón contra fuerzas de Azerbaiyán Vahram Baghdasaryan

Cruce de acusaciones

Azerbaiyán, de un lado, y Nagorno Karabaj y Armenia, de otro, se cruzan acusaciones de haber reavivado este conflicto, que llevaba congelado más de 20 años, con enfrentamientos esporádicos de baja intensidad.

Las autoridades de Bakú han negado que sus tropas iniciaran las hostilidades con una ofensiva para recuperar parte del territorio ocupado. En su lugar, aseguran que las fuerzas azerbaiyanas se limitaron a responder a un bombardeo sobre población civil. 

El lunes, Azerbaiyán puso en alerta máxima a su Ejército y amenazó con atacar la capital de Nagorno Karabaj, Stepanakert, si no cesaban los bombardeos contra zonas pobladas. Las autoridades de la autoproclamada república secesionista respondieron amenazando con una respuesta "demoledora".

La guerra propagandística se extiende también al número de bajas. Según el Ministerio de Defensa azerbaiyano, en los enfrentamientos han muerto seis de sus soldados, seis civiles y 70 militares enemigos. Por su parte, desde Nagorno Karabaj se asegura que han muerto unos 300 soldados azerbaiyanos mientras sólo admiten 20 bajas en sus filas.

Conflicto congelado

El origen del conflicto de Nagorno Karabaj se remonta a la descomposición de la Unión Soviética, en 1991. La región autónoma azerbaiyana de Nagorno Karabaj, de población mayoritariamente armenia, declaró entonces su independencia y su voluntad de unirse a la vecina República de Armenia.

La guerra subsiguiente (1991-1994) terminó con un alto el fuego promovido por Rusia, y la pérdida por parte de Azerbaiyán del control de una parte importante de su territorio: además del enclave, varios distritos cercanos y un corredor terrestre que une Nagorno Karabaj con Armenia.

El viceministro de Exteriores azerbaiyano, Jalaf Jaláfov, ha recordado que el estatus del enclave es inaceptable para su país. "Armenia no tiene interés en resolver el conflicto por la vía pacífica, no reconoce el derecho internacional ni cumple las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU", se ha quejado Jaláfov.

El Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE), que coordina las negociaciones de paz entre ambas partes, se reunirá este martes en Viena, y el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, viajará próximamente a la zona.

EE.UU., Rusia, Francia y la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) también han anunciado el envío de observadores.

El ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, y el secretario de Estado norteamericano, John Kerryhan conminado a ambos bandos "al cese inmediato de las acciones militares", llamamiento al que se sumó la OTAN. Por su parte, el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ha reiterado el apoyo de Ankara a Azerbaiyán.

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