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'Al encuentro de Mr. Banks', Disney se atreve con Walt Disney

  • Emma Thompson y Tom Hanks en una cinta sobre la creación de Mary Poppins
  • La escritora P.L. Travers luchó para que su novela no se banalizara
  • La película evita los aspectos polémicos del magnate de la animación
  • RTVE.es te ofrece en exclusiva una escena

Por
El encuentro entre Walt Disney y P.L. Travers, estritora de 'Mary Poppins'

Título original: Saving Mr. Banks

Año: 2013

Duración: 125 min.

Director: John Lee Hancock

Guión: Sue Smith, Kelly Marcel

Música: Thomas Newman

Reparto: Emma Thompson, Tom Hanks, Colin Farrell, Paul Giamatti, Jason Schwartzman

'Azúcar y final feliz' podría ser una definición de una película Disney. En 1961 era lo que la escritora británica de origen australiano P.L. Travers más temía: que su querida novela Mary Poppins fuera banalizada por el genio de la animación y películas infantiles. Para convencerla, Walt Disney le otorgó un privilegio inédito: posibilidad de veto durante la escritura del guion. Los vaivenes del making of del clásico son ya una película con Emma Thompson, como P.L. Travers, y Tom Hanks, como Walt Disney.

John Lee Hancock (The Blind Side - Un sueño posible) dirige una película con un acercamiento tangencial al tío Walt, que prácticamente está virgen como personaje de ficción (solo existe una ópera, El perfecto americano de Philiph Glass). Disney (la compañía) dio el ok al guion de Al encuentro de Mr Banks con la única condición de preservar una norma de la casa: la prohibición de mostrar personajes que fuman. Así, casi medio siglo de morir de cáncer de pulmón, Walt no fuma en su despacho.

Pero la protagonista es P.L. Travers. Rodando un documental sobre la escritora de Mary Poppins, los creadores de Al encuentro de Mr. Banks descubrieron que había una historia relativamente desconocida: el empeño de Disney en convencer a Travers de que cediera los derechos de adaptar su novela. La escritora aborrecía el azúcar y los finales felices y, sobre todo, no quería que Mary Poppins fuese un musical ni que incluyese secuencias animadas (prácticamente las dos características más recordadas actualmente de la película).

Al encuentro de Mr. Banks, es en realidad, la lucha interna de Travers para compartir a su institutriz. ¿La razón? El personaje estaba relacionado con su infancia en Australia y con la muerte de su padre, al que estaba fuertemente ligada. Así, Al encuentro de Mr. Banks, se estructura con la preparación de la película por un lado, y los flashbacks de la niña Travers con su padre alcohólico (Colin Farrell), por el otro.

Las dos secciones no casan bien, y todo el interés se concentra en el clásico duelo entre americanos e ingleses que interpretan Tom Hanks y Emma Thompson poniendo en práctica la célebre cita de Oscar Wilde: “tienen en común verdaderamente todo, menos el idioma”. Así, se suceden las puyas entre de la estricta escritora al campechano Walt, mientras los hermanos Sherman componen y cantan 'Chim Chim Cher-ee', o 'Supercalifragilisticexpialidocious'.

La película ironiza con la tendencia a la hiperglucemia de la compañía (los guionistas se alimentan literalmente de pasteles) y con la saturación de merchandisingAl encuentro de Mr. Banks estaba diseñada para los Oscar, pero solo el compositor Thomas Newman aspira a una estatuilla

El otro Disney

Como cada vez que se revisa la figura de Disney, aflora su lado oscuro. Su personalidad es pasto recurrente de las especulaciones. Desde sus posiciones antisemitas, racistas o sexistas, pasando por los rumores de informante anticomunista del FBI, hasta la leyenda urbana de que su cuerpo está criogenizado,.

La caja de Pandora este año la abrió la mismísima Meryl Streep. Encargada de presentar el premio a Emma Thompson en los National Board of Review awards, primero alabó a la actriz británica como una “artista maravillosa”; después, repartió cera a Walt Disney: “el hombre que trajo alegría a millones de personas tuvo inclinaciones racistas. Formó y apoyó a un lobby industrial antisemita y fue, como evidencian las políticas de su compañía, un misógino”, dijo Streep. En la familia Disney, recogió el guante Abigail Disney una nieta del hermano de Walt:”Sí, era un racista”.

El debate, claro, excede los límites de la película, pero aunque el retrato de Disney es amable -el de un hombre que quiere hacer una película “para cumplir una promesa a una hija”- ni siquiera Al encuentro de Mr. Banks puede esconder su perfil de magnate de negocios que antepone el éxito económico a cursar una sencilla invitación para el estreno a P.L Travers.

En off queda el monumental disgusto de la escritora (se negó a vender los derechos del resto de novelas de Mary Poppins) y las inclinaciones racistas y machistas. La película del otro Disney no existe. Quién lo intente solo tendrá un handicap: no contar con los derechos para mostrar la enorme cantidad de iconos que surgieron de su fantasía y factoría.