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Jaume Plensa, la obsesión por tocar la poesía

       
  • Es un artista obsesionado por la relación entre cuerpo y alma
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  • Utiliza el hierro, pero también el cristal, plástico o nylon
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  • Entre sus obras, pinturas, esculturas e incluso trabajos arquitectónicos

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El catalán Jaume Plena Suñé, uno de los artistas plásticos con más proyección nacional e internacional, es un creador obsesionado por la relación entre el cuerpo y el alma, por hacer matérico lo intangible, por hacer visible la poesía, por esculpir las ideas, el sonido o las palabras.

Nacido en Barcelona, el 23 de agosto de 1955, estudió en la Llotja (Escuela de Artes y Oficios de Barcelona) y en la Escuela Superior de Bellas Artes de Sant Jordi.

Tras sus estudios, trabajó en talleres de forja y mecánica. Y del hierro forjado y fundido, origen del que parte su obra, pasó a incorporar materiales tan diversos como el cristal, el plástico, el alabastro, la resina, el nylon, incluso el sonido y la luz.

Una obra inspirada por la poesía

Plensa, que muchas veces ha recalcado que su obra se la debe más a los poetas -como Baudelaire, Blake, Goethe, José Ángel Valente o el valenciano Vicent Andrés Estellés- que a los artistas, siempre se ha alejado de la escultura tradicional.

En su obra el eje central lo protagoniza el hombre y su relación con el entorno; y de hecho, algunas de sus piezas el espectador puede tocarlas, escucharlas, o entrar en ellas.

En su primera exposición individual, realizada en 1974, aparecía como un pintor abstracto. Seis años más tarde, presentó en la Fundación Joan Miró de Barcelona una instalación hecha a base de telas y madera que ya podía considerarse como una escultura.

El hierro, material por excelencia

Aunque el hierro es su material por excelencia, también ha realizado obras en bronce y numerosos dibujos, aunque estos últimos difícilmente pueden enmarcarse en el campo de la pintura, ya que al dotarlos de volumen los convierte en "pictorrelieves", piezas a medio camino entre dibujo y escultura.

El Libro de Vidrio, en 1982, abre su etapa de esculturas realizadas en hierro forjado y aunque en un principio solamente lo forjaba, moldeaba piezas previamente fabricadas, pronto descubrió las ventajas del hierro fundido, un material más susceptible de ser modelado y que tiene, según el autor, "un carácter más ancestral y primitivo".

Entre 1984 y 1986, realiza obras más figurativas como los Zoomorfismos; pero pronto vuelve a la abstracción y a lo simbólico y en 1986, da el paso definitivo hacia su particular mundo abstracto.

De esta época son "El Túmulo", "La Puerta del Sueño" o "La Columna con bolas numéricas". En todas ellas domina la verticalidad, concepto permanente en su obra para el que la escultura siempre remite al Totem.

Sus obras son básicamente arquitectónicas y tanto él, como algunos de sus críticos, no han dudado en calificar su obra de "Escultura Arqueológica".

El concepto y el cuerpo humano es el clave en su obra, al que considera un "espacio de resonancia poética del individuo", así como la luz, el silencio y la poesía, tal y como refleja obras como "Song of Songs", "Three Graces", o "Wispern", en donde las propias esculturas poseen luz interior.

Es esta última, de 1998, una de sus obras más espectaculares. Compuesta en un principio por 44 címbalos -número que aumenta con el tiempo-, incluye grabados de William Blake, de los Proverbios del Infierno, sobre los que caen gotas de agua con el fin de transportar al espectador "al silencio y a la quietud".

Escultura pública

Ha realizado encargos de escultura pública como The Crown Fountain de Chicago o las escenografías creadas para óperas y creaciones teatrales con La Fura dels Baus.

Sus esculturas se exhiben en los principales museos, espacios públicos y galerías del mundo, como el Museo Nacional de Arte Reina Sofía de Madrid, la Galería Nacional du Jeu de Paume de París, el Henry Moore Sculpture Trust del Reino Unido, el Museo de Arte Moderno de Malmö en Suecia o el Museo de Arte Contemporáneo de Lyon.

El Museo Nacional de Arte Reina Sofía realizó una completa retrospectiva de su obra en 2000 y en 2007, Chicago acogió la muestra, "Silent Noise".

En este último año, el Círculo de Bellas Artes recogió la faceta menos conocida de Plensa, la de dibujante, que incluía una veintena de dibujos de la serie Shakespeareque ilustran una edición del dramaturgo inglés, todos ellos basados en fotografías que manipula con pinturas y dibujos.

Innumerables premios

El Premio Velázquez ha sido Premio Nacional de las Artes Plásticas (Madrid 2012), entre otros premios tanto nacionales como internacionales: la Medaille des Chevaliers des Arts et Lettres Ministerio de Cultura (Francia, 1993), Premio de la Fondation Atelier Calder. Saché (Francia, 1996), el Premi Nacional de Cultura d'Arts Plàstiques de la Generalitat de Catalunya (Barcelona, 1997).

Además ha sido investido Doctor Honoris Causa por la School of the Art Intitute de la Universidad de Chicago (Chicago, 2005), el Mash Award for Public Sculpture (Londres, 2009), y más recientemente, el Premio Nacional de Arte Gráfico (Madrid 2013).

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