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'John Carter', el director de 'Wall-E' fracasa en su primera película con actores

  • Andrew Stanton dirige esta fallida adaptación de la novela de E.R. Burroughs
  • Una especie de Tarzán en Marte en la que todo suena a ya visto

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Escena completa de la película 'John Carter'

Andrew Stanton, uno de los máximos creativos de Pixar ha fracasado en su salto del cine de animación al de imagen real. John Carter, que debía ser una espectacular adaptación del ciclo de novelas de La princesa de Marte de Edgar Rice Burroughs (Tarzán de los monos) es una película larga, aburrida y en la que todo suena a ya visto. Ni siquiera sorprenden el diseño ni los efectos especiales.

Y por si eso fuera poco, Andrew Stanton, autor de maravillas animadas como Bichos, Buscando a Nemo y Wall-E (Además de participar en los guiones de los tres Toy Story) demuestra que no se le da nada bien dirigir actores de carne y hueso. Algunas interpretaciones son patéticas y parece que los actores no se encuentran muy cómodos interactuando con los personajes digitales.

Y es una pena porque el rico mundo creado por Burroughs es uno de los pilares de la ciencia ficción actual, ya que La princesa de Marte (publicada en 1917) y las nueve novelas que la siguieron han inspirado a la literatura, el cine, el cómic y las artes, inspirando a escritores y directores como George Lucas, James Cameron, Arthur C. Clarke o Ray Bradbury.

Burroughs es uno de los protagonistas

El propio E.R. Burroughs (Daryl Sabara) es uno de los protagonistas de la película, interpretando al sobrino de John Carter (Taylor Kistch). La historia comienza tras la muerte de Carter, cuando Burroughs recibe como herencia sus memorias y conoce la historia de sus viajes a Marte.

Así descubre que Carter era un soldado de la Guerra de Secesión Norteamericana que encontró una cueva fantástica en el desierto que le trasladó a Marte, donde se vive otra Guerra Civil que enfrenta a dos razas, los Zodangans y los Heliumitas, que residen en dos espectaculares ciudades en el planeta desértico. 

Lo mejor es que la diferencia de gravedad entre la Tierra y Marte concede a Carter unos poderes sobrehumanos, ya que es más fuerte y capaz de dar saltos de centenares de metros, convirtiéndose en una especie de Tarzán saltarín de Marte. Aún así, Carter es apresado por una tercera raza, los Tharks (personajes digitales con un aire al Flick  de la Abeja Maya y a cuyo líder presta su voz, Willem Dafoe).

A estas alturas ya estaréis hechos un lío pero todavía nos falta una raza, la de los Therns, una especie de brujos que controlan todo el tinglado desde las sombras y son capaces de cambiar de forma. Entre pelea y pelea, John Carter se las arregla para enamorar a la Princesa Dejah Thoris (Lilly Collins), de los Heliumitas.

Todavía nos falta un personaje, Woola un simpático animal que se convierte en la mascota de John Carter y que es mitad perro mitad lagarto, con una cabeza parecida a un miembro viril, por lo que algunos ya le han bautizado como perro-po...

Un disparate visual

Visualmente todo es muy correcto pero nada sorprende, el cuero de los trajes a lo Mad Max ya está pasado de moda, al igual que las armaduras romanas con apliques varios, por no hablar de las escenarios de ciudades futuristas en mitad del desierto.

Las secuencias de acción están bien rodadas, pero todo está fraccionado saltando de una pelea a otra sin ton ni son, de forma que a veces nos perdemos en el argumento, por lo demás de lo más simple. Es sorprendente que Andrew Stanton, uno de los responsables de que las películas de Pixar siempre hayan tenido un guión estupendo, haya rodado este disparate argumental que nos lleva desde Arizona a Marte y a Nueva York  sin ton ni son.

Destacan algunas escenas de peleas o persecuciones aéreas, sobre todo una a bordo de motos voladoras (pero que ya habíamos visto mucho mejor rodada en La Guerra de las Galaxias)

Y en cuanto al reparto todos van muy justitos, como si no terminaran de creérselo, y si hubiera que destacar a alguien sería al villano, el brujo  interpretado (correctametne) por Mark Strong.

Una pena que lo que podía haber sido una adaptación de uno de los grandes clásicos de la literatura fantástica acabe como un conjunto de efectos especiales sin sentido y una película larga y aburrida. Y esperamos que Stanton recapacite y se centre en lo que sabe hacer, el mejor cine de animación.

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