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El presidente rumano pidió sin éxito a Sarkozy que frenase las expulsiones de gitanos

       
  • El líder francés no le dio una respuesta clara
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  • Basescu considera que las expulsiones no son una salida a largo plazo

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El presidente francés escucha al rumano en la cumbre de Bruselas.
El presidente francés escucha al rumano en la cumbre de Bruselas. REUTERS REUTERS

El presidente rumano, Traian Basescu, pidió la pasada semana a su homólogo francés, Nicolás Sarkozy, que "tratase de parar" las expulsiones de gitanos de Francia a su país, en el transcurso del polémico Consejo Europeo de Bruselas, pero no recibió "una respuesta clara" del líder galo.

"Si, pedí al presidente francés que tratase de parar el proceso de expulsiones", ha reconocido Basescu en un encuentro con la prensa extranjera en Rumanía.

Sarkozy no pareció hacerle mucho caso, porque tras el Consejo Europeo aseguró que seguiría con las expulsiones.

"La respuesta no fue clara pero los discutiremos cuando nos veamos. Debemos tener un encuentro en las próximas semanas", ha recalcado tras subrayar que las repatriaciones son "soluciones momentáneas" y no a largo plazo  puesto  que los deportados volverán a emigrar en las mismas condiciones, al  mismo país o a otro distinto.

Eso sí, Basescu ha asegurado que la discursión con Sarkozy fue "extremadamente amigable" pese a que la gestualidad de las instantáneas captadas en ese momento parecían sugerir lo contrario.

Gestualización

"Probablemente los dos gesticulamos mucho cuando hablamos", ha asegurado Basescu, que considera que ambos están de acuerdo "en buscar soluciones al problema de los gitanos rumanos".

En lo que se ha mostrado firme es en la defensa de los derechos a la libre circulación de los ciudadanos rumanos, incluidos los gitanos que, ha recordado, "son ciudadanos europeos y en tanto que no haya pruebas que les enfrenten a la ley se deben beneficiar de los mismos derechos que cualquier ciudadano europeo".

Las relaciones entre Rumanía y Francia han alcanzado gran tensión en las últimas semanas tras el endurecimiento de la política francesa sobre los gitanos de Europa del este, que se ha traducido en el desmantelamiento acelerado de sus campamentos y el reenvío de varios centenares de gitanos hacia Rumanía y Bulgaria.

Tras varios agrios intercambios de declaraciomes los dos países decidieron el pasado 9 de septiembre poner fin a "polémicas estériles" y colaborar para mejorar las condiciones de esra minoría.

Según Basescu, "de los 1,5 millones de gitanos que viven en Rumanía, un millón están integrados" y "500.000 no lo están aún".

Por una solución europea

Para el presidente rumano, la solución estaría en la creación de normas europeas en relación con la migración de los gitanos nómadas.

"Debemos emitir un conjunto de reglas a nivel europeo sobre qué debe hacer un municipio cuando en su territorio se establece un grupo de romaníes nómadas", ha declarado Basescu.

"Qué ocurre cuando nace un niño, qué ocurre con los puestos de trabajo para estos ciudadanos", se ha preguntado el jefe del Estado.

Basescu ha explicado que el principal problema de estas personas es su falta de instrucción, y ha propuesto destinar fondos europeos para su formación.

"No encuentran trabajo porque no tienen formación, y sus hijos son futuros nómadas si no van a la escuela", ha subrayado Basescu, que propuso enviar maestros a los campamentos establecidos al margen de las ciudades.

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