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Una semana con bombardeos cada 20 minutos deja 441 muertos y 2.300 heridos en Gaza

  • Entre las víctimas mortales hay 75 niños y 37 mujeres y 500 heridos están muy graves
  • El ejército israelí ha alcanzado 600 objetivos en ocho días de bombardeos sobre Gaza
  • El principal hospital de Gaza sufre cortes de luz que duran 20 horas al día
  • El precio del pan se ha triplicado, pero no es fácil encontrarlo porque no hay harina
  • Los palestinos sólo tienen agua una o dos horas cada cinco o siete días

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Una semana de bombardeo deja a Gaza contra las cuerdas

La ofensiva militar de Israel contra la franja de Gaza ha entrado este sábado en su segunda semana dejando tras de sí un rastro de destrucción que suma ya al menos 441 muertos y 2.285 heridos, según fuentes médicas palestinas. Los bombardeos se producen cada 20 minutos de media, aunque son más intensos durante las noches.

Desde que las bombas comenzaron a caer sobre la tierra más poblada del planeta, las aguas sucias bañan las calles, el precio del pan se ha triplicado en siete días y los médicos tienen miedo de operar porque temen no tener anestesia o electricidad. 

Bajo los bombardeos israelíes, la situación es cada vez más crítica. Estas son las cifras de una semana bajo las bombas en un pequeño territorio (de 45 kilómetros de largo por entre 6 a 10 de ancho), donde viven 1,5 millones de palestinos:

  • Entre los 441 muertos  hay 75 niños y 37 mujeres, según las fuentes sanitarias palestinas. Cerca de medio millar de los 2.300 heridos está extremadamente grave. El 45% de los heridos son civiles, según las mismas fuentes.
  • Los ataque aéreos tienen lugar cada 20 minutos de media y son más frecuentes durante la noche.
  • Los bombardeos israelíes han producido importantes daños. Se han alcanzado 600 objetivos sobre todo carreteras, infraestructuras, edificios oficiales y cuarteles de policía.
  • El sistema sanitario está desbordado después de haber sufrido 18 meses de bloqueo por parte de Israel. La media docena de hospitales de Gaza no dan abasto para atender a los heridos, que se amontonan en los pasillos. El hospital de Shifa sufre cortes de electricidad 20 horas al día. Los quirófanos funcionan con generadores, que pueden tener fallos, como muchos otros materiales después de año y medio de bloqueo. En los últimos días han llegado medicinas pero no hay suficiente anestesia para operar.
  • Unas 250.000 personas, sobre una población de 1,5 millones, no tienen electricidad. La única central eléctrica fue cerrada el 30 de diciembre por sexta vez desde noviembre por falta de combustible y piezas de recambio.
  • El agua corriente está disponible una o dos horas cada cinco días, incluso cada siete. 40 millones de litros de aguas sucias se vierten cada día al Mediterráneo. Las alcantarillas están también desbordadas después de que la principal canalización fuera alcanzada por los tiros en varias ocasiones.
  • El petróleo y el gas han desaparecido del mercado. Hay escasez de harina, arroz, azúcar, productos lácteos y conservas. Mucha gente no puede comer a diario. Hacen colas de tres horas para conseguir pan pero se van con las manos vacías porque no hay harina. Si lo consiguen pueden llegar a pagar 25 shekels (seis dólares) por un pan, según denuncia un trabajador de la ONG Oxfam. Desde hace dos meses no hay botellas de gas para cocinar. Si consiguen una llegan a pagar diez veces más de su precio habitual, apunta Parek Babra, que trabaja en la ONG Relief International.
  • El Programa Mundial de Alimentos (PAM) de la ONU estima que el 80% de la población dependerá de la ayuda humanitaria.
  • Israel ha autorizado el paso de una media de 60 camiones con ayuda cada día desde que comenzó la ofensiva el 27 de diciembre. Es una cifra mayor que la de los últimos meses, pero muy inferior a los 475 vehículos autorizados antes de que Hamás accediera por la fuerza al poder en la Franja de Gaza en junio de 2007.
  • La terminal de Nahal Oz por la que entran las importaciones de carburante están cerradas desde el inicio de la ofensiva.
  • No hay escuela. Los edificios se están utilizando para acoger a las personas que han tenido que dejar sus casas devastadas por los bombardeos israelíes.
  • Los bancos están cerrados por falta de liquidez.

Parek, trabajador de la ONG Relief International, resumen la situación a Gaza: "No tenemos nada. Necesitamos todo".