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  • La emisión de deuda conjunta de la zona euro implicaría más Europa
  • Alemania, el mayor detractor de los eurobonos, junto a Francia
  • Los países periféricos de la zona euro serían los más beneficiados

Ver también: Especial crisis de deuda soberana

Los países pobres al rescate de los ricos. Brasil, Rusia, India y China, las economías emergentes, estudiarán cómo ayudar a las economías desarrolladas durante un encuentro la semana que viene en Washington, de forma paralela a la reunión del Fondo Monetario Internacional. Pero ya hoy China ha advertido de que su apoyo no será incondicional. "Las principales economías de los países desarrollados deberían mantener la seguridad de las inversiones y la estabilidad de los mercados mundiales para dar confianza a los inversores", ha afirmado el primer ministro chino, Wen Jiabao.

El apoyo de los BRIC no es caritativo. A los emergentes les conviene que no caigan las economías que les compran buena parte de su producción. Tampoco a Estados Unidos le interesa, más o menos por las mismas razones, que Europa se hunda. El secretario del Tesoro estadounidense acudirá el viernes a la reunión informal de ministros de Economía de la Unión Europea, un paso sin precedentes porque hasta ahora Timothy Geithner y sus predecesores en el cargo siempre habían declinado la invitación. En ese foro pedirá que se unan esfuerzos para contribuir a la recuperación económica global y continuar con las reformas.

El presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Durao Barroso hacía el anuncio a primera hora de la mañana ante el pleno de la Eurocámara. "La Comisión va a presentar pronto opciones para introducir los eurobonos (...). Algunas podrán aplicarse con la actual legislación comunitaria y otras necesitarían reformas en los Tratados".

Los aplausos desde los escaños no han acallado a quienes han reprochado a Barroso que adapte su discurso a los auditorios, hablando de eurobonos en el Parlamento pero evitando hacerlo ante los jefes de Gobierno en las cumbres comunitarias.

Pero hoy se hablaba sobre todo de Grecia. Y es ahí donde el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, ha alertado de los peligros que acarrearía su salida del euro. "Tendría dramáticas consecuencias económicas, sociales y políticas no solo para Grecia y para la zona euro, sino también para el conjunto de la Unión y sus socios globales", advertía Rehn.

En la misma línea, el ministro polaco de Finanzas, Vicent Rostowsky, en representación de la presidencia europea de turno, rechazaba dejar caer a Grecia porque "sería absolutamente catastrófico para la moneda única y para el conjunto de la Unión", ha dicho.

Después del runrún de los últimos días, la canciller alemana ha rechazado tajantemente esta mañana las especulaciones sobre la posibilidad de que Grecia se declare insolvente, insinuadas por algunos de sus socios de Gobierno. Merkel asegura que esa situación sería fatal para toda la zona euro y lamenta las declaraciones que añaden leña al fuego. El ministro de Finanzas alemán tampoco quiere pensar en ese escenario pero insinúa que su Gobierno tiene un plan B por si Grecia cae. Y Joaquín Almunia, vicepresidente de la Comisión Europea, acusa de irresponsables a los que hablan de una suspensión de pagos en Grecia. "Una quiebra de la zona euro por la separación de uno de sus miembros o un impago de uno de los países de la zona euro tendría consecuencias mucho mas graves de lo que algunos se imaginan", asegura el comisario español.

La Comisión Europea ha enviado hoy un grupo de expertos a Atenas, que darán ayuda técnica a Grecia para poner en marcha sus reformas e identificar los proyectos más interesantes para el desarrollo y el empleo antes de desbloquear los fondos estructurales europeos.

Si Grecia no pudiera hacer frente a los pagos, se maneja la posibilidad de que reestructure su deuda, lo que supondría o bien aumentar los plazos de devolución, bajar los tipos de interés o que los que compraron sus títulos les perdonen parte de esa deuda.

Donde las cosas parecen estar mas encarriladas es en Portugal. El Fondo Monetario Internacional ha aprobado el segundo tramo de la ayuda acordada en mayo. Son casi 4.000 millones de euros del total de 27.000 millones previstos en el plazo de tres años.

La inestabilidad de los mercados ha provocado la caída del euro. En lo que va de mes, la moneda única ha perdido diez céntimos frente al dólar porque los inversores prefieren invertir en la divisa estadounidense: no confían tanto en el euro.

Sin embargo, los expertos creen que un euro bajo favorece a la economía española porque una moneda fuerte, argumentan, encarece las importaciones, pero abarata las exportaciones, punto fuerte en estos momentos de España.

En el caso español, una moneda más barata favorece a la industria, especialmente la automovilística, pero sobre todo al turismo. Y perjudica a los sectores más dependientes del petróleo, como aerolíneas y energéticas que deben asumir el sobrecoste del precio del crudo, que se paga en dólares.

Ante los signos de desaceleración económica mundial, la Agencia Internacional de la Energía ha rebajado, por segundo mes consecutivo, sus previsiones de demanda de crudo, lo que podría tirar a la baja de los precios.

Los gobiernos de la zona euro temen el colapso de Grecia y el contagio que supondría de producirse. La alternativa es más gobierno económico europeo y la creación de los eurobonos o emisión de deuda respaldada por todos los países del euro. Según informa Antonio Delgado, corresponsal de RNE en Bruselas, que cita a fuentes diplomáticas, la canciller alemana Angela Merkel, pese a su rechazo formal al eurobono, tiene en realidad una postura mucho más flexible al respecto y está dispuesta a aceptar cierto sistema común de deuda pública en la eurozona. La idea, con la que se trabaja ya en Bruselas, es crear para ello una Agencia Europea de Deuda. A cambio, los gobierno sde la zona euro deberán ceder soberanía, aceptar un mayor control comunitario sobre sus cuentas públicas. Esas son las líneas generales del acuerdo que Herman Van Rompuy espera conseguir en la próxima cumbre que se celebrará a mediados del mes de octubre.

El eurodiputado del PP y miembro de la Comisión de Asuntos Económicos y Monetarios, Íñigo Méndez de Vigo, ha asegurado en RNE que la situación de Grecia es insostenible y que el país debería salir del euro. "Tenemos que pensar seriamente en que Grecia salga del euro, (...) que es lo mejor para Grecia y para el resto de países. Y no pasa nada porque dentro de la UE hay otros 10 países que no tienen el euro como moneda", ha afirmado en una entrevista en la radio pública.

Tras subrayar que se ha hecho "todo lo necesario" para rescartar a Atenas, Méndez de Vigo ha señalado que "Grecia está quebrada". "Podemos buscar el término que se quiera, pero cuando el secretario de Estado griego dice que no tiene para pagar las nóminas del mes de octubre... ya me contará cómo se le llama a eso".

El parlamentario del PP considera que "no hay efecto dominó" porque "la situación en España e Italia es diferente". "No hay una crisis del euro, hay determinados países con nombres y apellidos que han hecho malas políticas económicas y ahora pasan apuros, como España", ha señalado Méndez de Vigo, "lo que afecta al resto".

Lo adelantaba la revista Der Spiegel. El Gobierno de Angela Merkel se prepara para una posible insolvencia de Grecia con dos escenarios distintos: uno que declare suspensión de pagos quedando dentro del euro; el otro, más drástico, que Grecia salga de la moneda única. Este lunes, el Ejecutivo de Berlín no ha negado esas hipótesis.

"El Gobierno estudia cualquier eventualidad", ha dicho el portavoz del Ministerio de Finanzas "y prepara respuestas sin que eso signifique que esa sea la intención del Gobierno".

El Gobierno es optimista, ha dicho el portavoz de la canciller Merkel, de que Grecia será capaz de continuar por el camino empezado. "El Gobierno parte de la base de que Grecia cumplirá sus compromisos y eso hará posible que vuelva a los mercados", ha dicho.

La liquidez de Grecia no va más allá de octubre. Lo admitía esta mañana su secretario de Estado de Finanzas al reconocer que las arcas del Estado heleno solo tienen fondos para afrontar el pago de los salarios públicos y de las pensiones a un mes vista. De ahí que a nadie haya extrañado el que el primer ministro, Yorgos Papandreu haya comparado la situación de su país con un estado de guerra. La última bomba estallaba ayer por la tarde cuando el Ejecutivo griego, reunido de forma extraordinaria, decidía habilitar un nuevo impuesto sobre todas las propiedades inmobiliarias, con el que se quieren recaudar 2.000 millones de euros. Papandréu intenta convencer hoy a su grupo parlamentario para que apoye esta nueva vuelta de tuerca. No lo tendrá fácil, como tampoco será sencillo convencer a los técnicos de la 'troika' comunitaria, que el miércoles regresan a Atenas, de la firme voluntad de Grecia de asumir sus responsabilidades en la lucha contra el déficit y la deuda. Solo así, Bruselas aceptará librar el sexto tramo de la ayuda acordada hace año y medio, 8.000 millones de euros, imprescindibles para alejar, aunque sólo sea momentáneamente, el riesgo de quiebra.

Sorpresa por La dimisión del economista jefe del Banco Central Europeo, el alemán Juergen Stark, lo que repercutió en todas las Bolsas, que terminaron la semana en caída libre. Stark era contrario a que el Banco Central Europeo comprase bonos de España e Italia.

La dimisión del economista jefe del Banco Central Europeo, el alemán Juergen Stark, ha intensificado esas pérdidas en las bolsas que ya estaban en rojo por la ralentización de la economía.

El consejero del BCE, José Manuel González Páramo, ha desmentido que la entidad haya pedido a España que reformara la Constitución para introducir la estabilidad presupuestaria. "No se pidió a España la reforma constitucional, al menos desde el Banco Central Europeo", ha afirmado en declaraciones efectuadas al informativo 14 horas de RNE.

Páramo ha defendido la labor del BCE, que está "para estabilizar los precios", y ha defendido a la moneda única con vehemencia. "(Decir que el euro está en peligro o que algún país puede abandonar la moneda única) Son escenarios tan irracionales que no merece la pena comentarlos. El euro es una moneda que, durante 13 años, ha mantenido en torno al 2% o por debajo del 2%. Además, tiene un valor externo estable. Nadie diría viendo el cambio del euro que el euro está en crisis", ha señalado el consejero español de la entidad.

"El euro representa a unas economías que tienen casi equilibrio con el exterior y que han creado el triple de empleo que Estados Unidos. Hablar de crisis del euro ante estos datos suena un poco a fuera de lugar", ha aseverado Páramo, para quien "sí que hay, y eso no se puede discutir, una crisis de confianza en la capacidad de algunos países de la zona del euro de disciplinar sus cuentas públicas y de crecer a medio plazo. Y también una crisis de confianza que tenemos todos de gobernarnos de una manera estricta".

Además, el consejero ha hablado de la situación de las bolsas y ha señalado que, a su entender, "los mercados está revisando sus expectativas del crecimiento global (...) y, además, están digiriendo una crisis financiera que no acaba de disminuir".

El Banco Central Europeo (BCE) ha decidido mantener los tipos de interés de la zona euro en el 1,5% por unanimidad, a pesar de la marcada desaceleración de la economía de la eurozona y el empeoramiento de las previsiones para la segunda mitad del año. Además, la entidad ha rebajado sus previsiones de crecimiento y ahora estima que el PIB de la zona euro crecerá entre un 1,4% y un 1,8% este año y entre un 0,4% y un 2,2% en 2012, lo que supone una media del 1,6%. El BCE había pronosticado en junio un crecimiento económico para este año del 1,9 %, en un rango entre el 1,5 y el 2,3%.