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Estados Unidos ha lanzado una ofensiva contra el terrorismo islámico, con dos acciones paralelas. En una operación militar en Libia han capturado a Anas al Libi, uno de los hombres de Al Qaeda más buscados por Washington, acusado de planificar los ataques contra las embajadas en Kenia y Tanzania, en 1998. La otra actuación ha sido en Somalia, contra el grupo Al Shabab, responsable del atentado en Kenia de hace 15 días.

       
  • El grupo dice que el ataque fue una represalia por el envío de tropas a Somalia
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  • Varias personas han muerto en las últimas horas en diferentes ataques
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  • EE.UU. ha emitido una alerta internacional por amenaza terrorista

La milicia islámica de Al Shabab amenaza con nuevos atentados si Kenia no retira sus tropas del sur de Somalia. La cifras oficiales hablan de 72 muertos en el asalto al centro comercial de Nairobi, pero las familias se quejan de falta de información.

La ciudad de Nairobi inicia este miércoles el primero de los tres días de luto oficial por las víctimas del asalto al centro comercial Westgate por un grupo armado fiel a la milicia radical islámica somalí Al Shabab.

En una alocución televisada a la nación, el presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, declaró el martes el fin de la peor acción terrorista que ha golpeado al país desde el atentado de 1998 contra la Embajada de Estados Unidos en Nairobi, en el que fallecieron más de 200 personas.

El balance oficial es de 72 muertos, aunque se teme que la cifra aumente y se encuentren más cadáveres en el edificio.

Entre los fallecidos hay al menos 61 civiles, seis soldados kenianos y cinco asaltantes.

Otras 175 personas resultaron heridas, de las que 62 continúan hospitalizadas, y más de 60 personas siguen desaparecidas.

La Cruz Roja continúa llamando a la ciudadanía a donar sangre para los heridos en puntos emblemáticos de la ciudad, como el Uhuru Park, uno de los más grandes de Nairobi.

Este martes, y según recoge la agencia AFP, Al Shabab ha usado su cuenta en Twitter para responsabilizar a las autoridades kenianas de la muerte de "137 rehenes" y de usar "gas químico" en el asalto.

El presidente de Kenia, Uhuru Kenyatta, ha declarado el fin de la ocupación del centro comercial de Nairobi por islamistas radicales el pasado sábado, en el que han muerto al menos 61 civiles, seis militares y varios atacantes.